CAPITULO 7
PREGUNTAS SOBRE LA BIBLIA
La Biblia es multifacética. Puede estudiarse como literatura y explorarse como
una serie de historias y expresiones poéticas, o ser vista como una historia
acerca de los comienzos y el crecimiento del pueblo de Dios.
la Biblia es: la Palabra de Dios, el mensaje divino que le indica al mundo
rebelde cómo puede volverse a Él. La Biblia es también una carta de amor de
Dios para nosotros.
¿CÓMO SABEMOS QUE LA BIBLIA PROVIENE DE DIOS?
Sabemos que la Biblia viene de Dios por una razón muy sencilla: Jesús nos lo
dijo. Es en su autoridad, como Dios del universo, que basamos nuestra certeza
de que la Biblia es la Palabra de Dios. Jesús confirmó la autoridad del Antiguo
Testamento en su doctrina y prometió un Nuevo Testamento autorizado por
medio de sus discípulos. El Hijo de Dios nos asegura que la Biblia es la Palabra
de Dios.
JESÚS CONFIRMÓ LAAUTORIDAD DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Jesús habló del Antiguo Testamento (Mateo 22.29), de sus divisiones centrales
(Lucas 16.16), de sus libros individuales (Mateo 22.43; 24.15), de sus sucesos
(19.4,5; Lucas 17.27), y hasta de sus cartas (Mateo 5.18) como poseedor de
autoridad divina. Llamó Palabra de Dios a las Escrituras (Juan 10.35).
Manifestó que fueron escritas por hombres movidos por el Espíritu cuando
afirmó: «El mismo David dijo por el Espíritu Santo» (Marcos 12.36).
Lo que enseñó Jesús acerca del Antiguo Testamento
Autoridad (Mateo 22.43)
Confiabilidad (Mateo 26.54)
Finalidad (Mateo 4.4,7,10)
Suficiencia (Lucas 16.31)
Indestructibilidad (Mateo 5.17,18)
Unidad (Lucas 24.27,44)
Claridad (Lucas 24.27)
Historicidad (Mateo 12.40)
Factibilidad (científicamente) (Mateo 19.2-5)
Calidad de inerrable (Mateo 22.29; Juan 3.12; 17.17)
Infalibilidad (Juan 10.35)
JESÚS PROMETIÓ EL NUEVO TESTAMENTO
Justo antes de dejar a sus discípulos, Jesús les dijo: «Os he dicho estas cosas
estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre
enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo
que yo os he dicho» (Juan 14.25,26). Y añadió: «Pero cuando venga el Espíritu
de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia
cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que
habrán de venir» (Juan 16.13
Jesús, el Dios encarnado que siempre dijo la verdad, dio testimonio de que el
Antiguo Testamento era Palabra de Dios, y que sus apóstoles y profetas iban a
escribir el Nuevo Testamento, en calidad de únicos agentes autorizados para
dar su mensaje, entonces hemos probado que toda nuestra Biblia pro-
viene de Dios. Tenemos en ella la mejor de todas las autoridades: Jesucristo
mismo.
¿CÓMO SE ESCRIBIÓ LA BIBLIA?
El proceso por el cual se escribió la Biblia se llama inspiración, término que
proviene de la segunda epístola a Timoteo, que dice: «Toda la Escritura es
inspirada [literalmente soplada] por Dios, y útil para enseñar, para redargüir,
para corregir, para instruir en justicia» (2 Timoteo 3.16).
Siempre es el hombre que entrega el mensaje de Dios a la humanidad. Ese
mensaje empieza con una revelación de Dios. Esta puede ser una voz desde
una zarza ardiente (Éxodo 3.2), una serie de visiones (Ezequiel 1.1; 8.3;
Apocalipsis 4.1), una voz interior que surge de la comunión del profeta con Dios
(«La palabra de Dios vino sobre mí»). Pero para que sea Escritura, el mensaje
también tiene que ser escrito.
Aspectos humanos de las Escrituras:
Escrita en diferentes lenguajes (hebreo y griego) que exhiben formas
lingüísticas identificables.
Escrita por unos treinta y cinco autores humanos diferentes. Refleja
irregularidades gramaticales.
Muestra diferentes estilos literarios humanos. Expone intereses
humanos (2 Timoteo 4.13).
Usa la falible memoria humana (1 Corintios 1.15,16) Incorpora distintas
culturas (1 Tesalonicenses 5.26). Habla desde una perspectiva humana
(Josué 10.12,13).
Refleja diferentes perspectivas humanas (en los relatos del Evangelio).
Habla de Dios desde la perspectiva humana (antropomorfismo).
¿PUEDE EQUIVOCARSE LA BIBLIA?
El propósito de la Biblia no es sustituir a la ciencia humana, sino advertir contra
el pecado humano y ofrecernos la salvación de Dios en Cristo; y lo logra
infaliblemente».
Los apóstoles no tuvieron la intención de dirigirnos mal en materia de ciencia o
histo- ria—eso no era parte de su propósito—de modo que está bien si lo que
dijeron no es cierto de acuerdo a las normas. El significado se halla en el
propósito, no en la afirmación. Jesús quiso decir (intencionadamente) que un
poco de fe logra grandes cosas; de modo que no importa si se equivocó al
calificar a la semilla de mostaza como la más pequeña (cuando, en realidad, es
la de orquídea), pues eso no era parte de su propósito.
Segundo, el lenguaje humano es realmente inadecuado para comunicar las
verdades acerca de Dios. Es muy limitado a este mundo, por lo que no puede
trasmitir completamente a un Dios ilimitado.
Si Dios se nos va a revelar a medida que leemos la Biblia, entonces tendremos
que experimentarlo según avance nuestra lectura. Él no puede comunicarse en
palabras, pero puede obrar a través de ellas para conocernos en una forma
personal, lo que trasciende todo idioma. El enfoque de la mayoría de los
evangélicos es que la Biblia enseña la verdad en materia espiritual, científica e
histórica.
Esto no significa que la manera en que entendemos la Biblia sea perfectamente
verdadera; significa que la Biblia es verdadera cuando es entendida
correctamente. Tampoco significa que todo lo de las Escrituras deba ser
entendido literalmente. Hay figuras literarias en casi cada página, pero hay una
gran diferencia entre decir la verdad mediante metáforas y contar cuentos
usando un mito.
Dios puede producir tanto una Persona como un Libro, y sin error.
¿CÓMO SE COMPILÓ LA BIBLIA?
La respuesta yace en el concepto de canonicidad. Canon viene de palabras
griegas y hebreas que se refieren a una vara de medir, es decir, una medida
que todos los libros de las Escrituras deben satisfacer.
Hay cinco preguntas que la iglesia ha formulado para aceptar o rechazar como
canónicos a los libros. La primera es la más elemental:
¿Fue escrito por un profeta de Dios?
¿Fue él confirmado por un acto de Dios?
¿Dice la verdad acerca de Dios?
¿Tiene el poder de Dios?
¿Fue aceptada por el pueblo de Dios
No hay una categoría de libros que inicialmente fueran aceptados y, más tarde,
echados fuera. Sin embargo, existen dos grupos de libros que muchos alegan
debieran ser incluidos, son los apócrifos y los evangelios gnósticos.
¿QUÉ OCURRE CON LOS APÓCRIFOS?
Los apócrifos son una serie de libros escritos entre el tercer siglo antes de
Cristo y el primero después de Cristo. Son catorce libros que se encuentran en
varias copias antiguas de importantes traducciones al griego del Antiguo
Testamento y que reflejan algo de la tradición e historia judía posterior a la
época de Malaquías,
Por último, ningún apócrifo dice ser inspirado y, sin duda, algu- nos niegan de
manera específica ser inspirados (1 Macabeos 9.27). Si Dios no lo inspiró, no
es su Palabra.
¿QUÉ PASA CON LOS EVANGELIOS GNÓSTICOS?
Estos evangelios (y los escritos relacionados con ellos) integran los llamados
seudoepígrafes [escritos falsos] del Nuevo Testamento, debido a que el autor
usó el nombre de algún apóstol en vez del propio, por ejemplo: el Evangelio de
Pedro y los Hechos de Juan, que no fueron escritos por esos apóstoles, sino
por hombres del segundo siglo (y posteriores) que pretendieron usar la
autoridad apostólica para proponer sus propias doctrinas.
. No son parte legítima de la tradición cristiana, sino un registro de mitos y
herejías que surgieron fuera de la corriente principal del cristianismo
¿CUÁN CONFIABLES SON NUESTRAS BIBLIAS MODERNAS?
La exactitud de las copias que tenemos así lo demuestra. Esa confiabilidad
ayuda a respaldar nuestra afirmación de que la Biblia es valiosa como relato
histórico y como revelación de Dios.
MANUSCRITOS DEL ANTIGUO TESTAMENTO
Si queremos saber del Antiguo Testamento debemos mirar a su guardián, la
religión judía.
La exactitud de las copias que tenemos está avalada por otra prueba.
Primero, todos los manuscritos, sin que importe quién los preparó o
dónde se encontraron, concuerdan en forma abrumadora.
concuerdan con otra vieja fuente del Antiguo Testamento, la llamada
Septuaginta (la traducción al griego) que data del segundo y tercer
siglos.
los rollos del Mar Muerto proporcionan una base de comparación del
milenio anterior a la época en que se escribieron nuestros manuscritos.
MANUSCRITOS DEL NUEVO TESTAMENTO
Las pruebas del Nuevo Testamento también resultan abruma- doras. Son cinco
mil trescientos sesenta y seis los manuscritos por comparar.
Algunos alegan que la doctrina de la inerrancia de la Biblia no se puede probar
porque se refiere solamente a los escritos inspira- dos originales, los que no
tenemos; y no a las copias que sí tenemos. Pero si podemos estar seguros del
texto del Nuevo Testamento, y tener un texto del Antiguo Testamento que no
ha cambia- do en dos mil años, entonces no necesitamos los originales para
saber lo que dirían.
El texto de nuestras Biblias modernas es tan semejante al original que
podemos tener toda confianza que lo allí enseñado es la verdad.
Además, tenemos mucha evidencia para demostrar que las Biblias que hoy
tenemos en nuestras manos representan a los manuscritos originales con un
muy alto grado de exactitud, como ningún otro libro del mundo antiguo.
La Biblia que usted tiene en su mano es Dios hablándole.