Universidad Nororiental Privada
“Gran Mariscal de Ayacucho”
Facultad de Derecho
Núcleo Cumaná.
EL MANDATO
Prof: Bachiller:
Dr. Jorge Eliecer Camino Jose Villarroel
C.I: 27.494.743
7 semestre, sección: “01”
Cumana-Marzo-2020
1. Explicar la definición del mandato y su naturaleza jurídica.
Para empezar se conoce el mandato como el poder que ejerce cualquier persona con la
total autoridad para que se efectué, en el Derecho se visualiza el mandato como un contrato
el cual se encuentra establecido en el artículo 1.684 del Código Civil Venezolano vigente,
Apreciándose de esta manera:
“El Mandato es un contrato mediante el cual una de las personas participantes se
obliga de forma gratuita o salariada a llevar a cabo negocios en representación o en
nombre de otra que la contrata para ello”
A sabiendas de lo que es el mandato, podemos desprender su naturaleza jurídica, la
cual es inicialmente de naturaleza unilateral, puesto que las obligaciones recaen sobre una
de las partes (mandatario, en este caso), esto no obsta que dicho contrato genere,
eventualmente, obligaciones para quien sería el acreedor (mandante) en la relación jurídica
que se establece en virtud de él; como sería el caso en que el mandato propicie o cause
algún daño al mandatario, como lo establece el artículo 1700 Ejusdem.
“El mandante debe igualmente indemnizar al mandatario de las pérdidas que este
haya sufrido a causa de su gestión, si no se le puede imputar culpa alguna”
De tal manera se puede evidenciar que el mandante adquiere a su vez un conjunto de
obligaciones que nos lleva a concretar que el mandato se encuentra ubicado en la categoría
de los contratos bilaterales, es menester referirnos y tocar el tema del consentimiento como
elemento que otorga validez al contrato, de tal manera, debemos comprender que el
mandato es de naturaleza consensual, porque este contrato necesita para su nacimiento la
manifestación de voluntad del mandante y mandatario. Es importante resaltar que el
mandato puede ser aceptado por el mandatario de forma expresa o tácita y se tendrá por
tácita aquella aceptación que se dé producto de la inmediata ejecución del contrato.
2. Explique los elementos del mandato
En efecto, este contrato requiere para su existencia una serie de elementos de validez
y existencia, como lo son el consentimiento, el objeto, la causa y capacidad, los cuales se
desarrollaran a continuación:
Consentimiento.
Si bien es cierto que ambas partes deben de haber manifestado su voluntad de
convenir, hay algunas observaciones con respecto al mandato que vale la pena destacar
como lo es la característica consensual de este tipo de contrato y su nexo con el artículo
1.685 de nuestro Código Civil el cual establece que: el mandato puede hacerse de
manera expresa o tácita y se tendrá por tácita aquella aceptación o consentimiento que se
exprese mediante la ejecución inmediata del mandato por parte del mandatario.
De igual manera nos referimos a la forma en la que fueron conferidas las facultades al
mandatario, están pueden ser generales o especiales.
El mandato es especial, cuando señala de manera detallada las facultades que van a
ser conferidas al mandatario, es decir, el mandato especial debe especificar si el mandatario
está facultado para llevar a cabo un negocio o varios negocios de manera específica. Por el
contrario, el mandato es general, cuando se faculta al mandatario para llevar todos los
negocios del mandante.
Objeto.
De tal modo este vendría siendo sustancia del contrato y ocasionar una o varias
obligaciones, entre las cuales está la obligación de dar, hacer o no hacer, en este
caso el mandato se da proporcionando una obligación de hacer, que se relacionan
con los actos jurídicos que el mandante designe al mandatario y que este cumpla
con lo encargado por el mandante, el Capacidad.
Capacidad.
Cuando hablamos de capacidad como elemento de existencia y de validez del
contrato, nos referimos a la capacidad del mandante, puesto a que el mandatario
puede ser un incapaz y puede de manera válida representar al mandante pero, solo
quedará obligado dentro de los límites que establece la ley en los que puede ser
obligado un incapaz; según el art. 1.690 del Código Civil Venezolano.
La capacidad del mandante solo es necesaria al momento de celebrar el contrato,
por lo que si adquiere una incapacidad luego de haber celebrado el mandato, esto no
surte ningún efecto sobre el mismo, es decir, sigue siendo válido.
Mandato se puede conceder para toda clase de acto jurídicos excepto aquellos q no
se admitan, como por ejemplo los Hechos ilícitos, un mandato de esa naturaleza es
nulo.
Formas del mandato.
El mandato puede darse de tres formas; de manera tácita, de manera expresa y de
manera presunta.
1.- El mandato tácito, como fue mencionado antes, es aquel que confiere las facultades al
mandatario sin que se haya manifestado voluntad de forma escrita ni verbal. Por ejemplo:
un padre de familia, le da dinero a su hija al dejarla en el colegio y se supone que será para
que esta compre su desayuno o merienda.
2.- El mandato expreso, es aquel donde se manifiestan la voluntad y las facultades de
manera expresa, ya sea de forma oral o escrita, es decir, se puede hacer por medio de una
escritura pública o privada, haciendo uno de una carta o verbalmente. Por ejemplo: Yo le
entrego un dinero a mi mamá y le explico que es para que me compre un par de zapatos de
color rojo en la zapatería del centro comercial.
Especies del mandato.
Las especies de mandato, van a depender de diferentes puntos de vista y de supuestos.
Las principales son las siguientes:
1.- Por la forma de manifestación de la voluntad del mandante, el mandato puede ser
expreso o tácito, tal como se expresa en el consentimiento como elemento de existencia y
validez.
2.- Por la extensión de los intereses del mandante respecto de los cuales versa, el mandato
puede ser general o especial.
3.- Por la forma de señalar los poderes o asignar facultades al mandatario, el mandate puede
ser concebido en términos generales o de forma expresa.
4.- Por el medio técnico que para su ejecución se confiere al mandatario, el mandato puede
ser mandato con representación o mandato sin representación.
5.- Por otra parte, el mandate puede ser gratuito o remunerado
3. Explique las formas y especies del mandato
En efecto, las formas poseen una clasificación que varía según el consentimiento del
mandante, pudiendo ser: expreso o tácito “los cuales ya se hizo mención con anterioridad”
entendiéndolo así como aquel en que la voluntad del mandante y mandatario se materializa
a través de instrumento público o privado y aun de palabra. De tal manera de que el
mandato tácito se constituye o acepta por actos de lo q resulta de modo evidente y palmario
la intención de obligarse.
Por la extensión de los intereses del mandato puede ser general o especial. El mandato
general por amplia que aparezca su redacción, no otorga más facultades al mandatario que
los actos de administración propios del giro del negocio. Si la venta está dentro del giro
ordinario del negocio, debe comprenderse dentro del mandato, sin necesidad de poder
especial. Para dar un mandato general debemos hacer una larga enumeración de las
facultades que queramos otorgar. Ciertas facultades han sido regladas específicamente por
el legislador para señalar su alcance.
Por la forma de señalar los poderes del mandatario el mandato puede ser concebido en
términos generales y expreso.
Por el medio técnico que para su ejecución se confiere al mandatario, el mandante puede
ser mandato con representación o mandato sin representación.
Por otra parte el mandato puede ser gratuito o remunerado.
4. Obligaciones del Mandante y el Mandatario.
Antes que nada, cuando hacemos referencia al contrato muy bien sabemos que es un
acuerdo, un pacto el cual contrae una serie de obligaciones, produciendo efectos entre las
partes y el mandato no es la excepción, a continuación determinaremos las obligaciones de
esta figura jurídica:
El mandatario está obligado a ejecutar el mandato con la diligencia de un buen padre
de familia (C.C. art. 1.692). Pero como el alcance de esa obligación queda limitado por la
facultad que tiene el mandatario de renunciar al mandate y de sustituirlo convendrá
distinguir diversos casos.
A) Cuando se trata de un mandatario único que no ha renunciado ni sustituido el mandato,
el mandatario responde no solo del dolo, sino también de la culpa en la ejecución del
mandato; pero su responsabilidad en caso de culpa es menor cuando el mandate es gratuito
que en caso contrario (C.C. art. 1.693). De acuerdo con esta norma la gratuidad del mandate
no excusa el dolo del mandatario ni implica tampoco que el mandatario solo responda por
dolo o culpa grave. En todo caso para apreciar. La culpabilidad del mandatario debe
tomarse en cuenta sus condiciones personales (p. ej.: su calidad de especialista, profesional,
ignorante, etc.). Si el mandatario debe responder conforme a lo expuesto, se aplica el
Derecho común en cuanto a todos los demás aspectos de la obligación, salvo que el
contrato dispusiere otra cosa. En efecto, son validos los pactos por lo cual se exonere,
atenué o agrave la responsabilidad del mandatario, con la salvedad de que, conforme al
Derecho común, la exoneración o limitación de responsabilidad no surten efectos cuando
media dolo o culpa grave del mandatario.
B) Si el mandatario ha sustituido el mandato, deben distinguirse dos nuevas hipótesis:
a) Si no tenía facultad para sustituir, el mandatario responde de la gestión del sustituto
(C.C. art. 1.695, ord. 1°), en todo caso.
b) Si el mandatario tenía facultad para sustituir hay que distinguir nuevamente.
a) Cuando la facultad de sustituir le fue conferida sin designaci6n de persona, el mandatario
responde solamente de la culpa cometida en la elecci6n del sustituto y en las instrucciones
que necesariamente debi6 comunicarle (C.C. art. 1.695, ord. 2°). Y,
b) Cuando la facultad de sustituir le fue conferida con designaci6n de la persona en quien
sustituir y el mandatario ha sustituido en ella, el mandatario no responde de la gesti6n del
sustituto (C.C. art. 1.695, "a contrario sensu").
Si el mandate es judicial; Es necesario tener en cuenta la reglamentación especial de la
sustitución de esa clase de mandato (C.P.C., arts. 49 a 56). Por otra parte debe aclararse que
no exista sustitución y que por ende no se aplican las reglas anteriores en el caso de que una
persona ejerza el mandate que se le haya conferido para designar a un mandatario.
C) Cuando el mandatario renuncia al mandate, debe indemnizar al mandante si la renuncia
lo perjudica, a menos que dicho mandatario no pueda continuar en ejercicio del mandate*
sin sufrir un perjuicio grave (C.C. art. 1.709, ap. único).
En el caso de que se haya pactado la irrenunciabilidad del mandate, el mandatario debe
indemnizar al mandarte aun cuando no pueda seguir en el ejercicio del mandate sin sufrir
un perjuicio grave.
D) Cuando el mandate ha sido conferido a dos o más personas, a falta de pacto expreso, no
existe entre ellas solidaridad salvo que el mandate sea mercantil. La jurisprudencia francesa
pronuncia la solidaridad cuando ha mediado dolo, aplicando por analogía (harto discutible)
con la norma que establece la solidaridad entre coautores de delito penal.
2° Obligación de mantener informado al mandarte
Esta obligación está comprendida dentro de la anterior, ya que es parte de la ejecución
diligente del encargo. En realidad el mandarte tiene interés especial en estar informado (p.
ej.: para no cobrar nuevamente un crédito pagado al mandatario, para no vender
nuevamente la cosa vendida por el mandatario, para modificar sus instrucciones en vista de
nuevas circunstancias, etc.).
3° Obligación de no hacer de contraparte
Esta obligación de no hacer comprendida también dentro de la primera, resulta del
artículo 1.171 del Código Civil, según el cual ninguna persona puede, salvo disposición
contraria de la Ley, contratar consigo mismo en nombre de su representado, ni por cuenta
propia ni por cuenta de otro, sin la autorización del representado.
4° Obligación de rendir cuentas
En principio, todo mandatario está obligado a dar cuenta al mandante de
sus operaciones (C.C. art. 1.694). El Código Civil no regula la forma de la rendición
de cuentas; pero el Código de Procedimiento Civil dispone para el caso de rendición
judicial de cuentas, que estas deben presentarse en términos claros y precisos, año por año,
con cargos y abonos en orden cronológico de modo que puedan ser examinadas fácilmente,
y con todos los libros, instrumentos, comprobantes y papeles que pertenezcan a la cuenta
(C.P.C. art. 676). Debe advertirse que el mandatario puede ser dispensado de la obligación
de rendir cuentas, incluso anticipadamente y que dicha dispensa puede ser expresa o tácita.
Así, por ejemplo, se ha juzgado que las cuentas correspondientes al mandato domestico de
la mujer casada se presumen gradualmente rendidas o dispensadas.
La exoneración del deber de rendir cuentas o la aprobación de las mismas, libera al
mandatario de todas sus obligaciones (dentro de los límites de la dispensa o de la
aprobación); pero siempre pueden rectificarse las cuentas por errores, omisiones, falsedades
o duplicaciones, incluso cuando la aprobación haya sido judicial (C.P.C. art. 689), salvo
que, expresamente se renuncie al derecho de rectificarlas. La ratificación del acto del
mandatario por parte del mandante no equivale a la aprobación de las cuentas. Dicha
ratificación solo produce efectos frente al tercero que ha contratado con el mandatario sin
afectar en nada las relaciones entre mandante y mandatario.
5° Obligación de abonar al mandante lo recibido en virtud del mandato
El mandatario está obligado a abonar al mandante cuanto haya recibido en virtud del
mandate, aun cuando lo recibido no se debiera al mandante (C.C. art. 1.694). Así pues, no
se deja al mandatario la facultad de apreciar los derechos que tenía el mandante a recibir el
pago. Sin embargo, el mandatario puede restituir al tercero lo que haya recibido en exceso
por error material o error de cálculo.
La obligación de que tratamos se extiende no solo a lo que haya recibido el mandatario
en virtud del mandato, sino también a los bienes que se hayan subrogado a los bienes
recibidos por tal motivo.
En principio, el mandatario no debe intereses por el tiempo durante el cual retiene en
su poder lo recibido en virtud del mandate, salvo que este en mora de restituir o cuando ha
aplicado tales bienes a usos propios, caso en el cual debe intereses desde el día en que lo
hizo (C.C. art. 1.696).
6° Obligación de restituir al mandante las cosas que son objeto del mandate
Esta obligación de restituir al mandante las cosas que son objeto del mandate se
extiende también a los respectivos bienes subrogados; pero tiene su límite en el derecho de
retención que la Ley acuerda al mandatario en los términos que examinaremos "infra".
Obligaciones del mandante frente al mandatario.
Las principales obligaciones que puede tener el mandante frente al mandatario son:
reembolsarle los avances y gastos hechos para la ejecución del mandate, pagarle el salario
si se lo ha prometido, indemnizarle ciertas perdidas y cumplir las obligaciones contraídas
por el mandatario dentro de los límites del mandate o ratificadas por el mandante.
1° Obligación de rembolsar al mandatario avances y gastos
El mandante está obligado a rembolsar al mandatario los avances y gastos que este
haya hecho para la ejecución del mandante (p. ej.: gastos de transporte, de registro,
de propaganda, etc. (C.C. art. 1.699, encab.). La obligación se extiende a la totalidad de los
avances y gastos de referencias, ya que si no media culpa del mandatario, el mandante no
puede excusarse de hacer el- reembolso por la circunstancia de que "el negocio no haya
salido bien", ni puede hacer reducir el monto del reembolso bajo pretexto que los avances y
gastos hubieran podido ser menores (C.C. art. 1.699, ap. único). Por lo demás, sin
necesidad de pacto expreso en tal sentido, el mandante debe al mandatario los intereses de
las cantidades que este ha avanzado, a contar del día en que se hayan hecho los avances.
Desde luego el mandatario puede renunciar a tales intereses, incluso tácitamente (p. ej.: si
no los carga en su rendición de cuentas).
Corresponde al mandatario probar el monto de los avances y gastos, así como la fecha en
que realice los avances.
2° Obligación de pagar al mandatario su salario, si se le ha prometido
A) Como se ha dicho, el mandate es por su naturaleza gratuito (aunque no por su esencia
como en el Derecho alemán). En consecuencia, el mandante, no debe ninguna
remuneración al mandatario, salvo pacto en contrario. Este pacto puede ser tácito. Así, se
considera oneroso el mandate cuando su ejecución constituye parte del ejercicio de la
profesión que ejerce normalmente el mandatario a título lucrativo, salvo que medien
circunstancias especiales (p. ej.: parentesco próximo). La carga de la prueba de que el
mandate es remunerado corresponde al mandatario.
B) La remuneración debida es la fijada en el contrato. Si este no determina su monto, se
aplica por analogía lo dispuesto para el contrato de obras (C.C. art. 1.632).
C) En el caso particular del mandate judicial rigen normas especiales sobre la remuneración
previstas en el Código de Procedimiento Civil y en la Ley de Abogados.
3° Obligación de indemnizar al mandatario por las pérdidas sufridas sin su culpa en la
ejecución del mandante
El mandante debe indemnizar al mandatario de las pérdidas que este haya sufrido en la
ejecución del mandante, si no se le puede imputar culpa alguna (C.C. art. 1.700). La
explicación es que si bien el mandante es por su naturaleza gratuito no debe ser fuente de
empobrecimiento para el mandatario a quien no pueda imputarse culpa en su ejecución.
4° Obligación de cumplir todas las obligaciones contraídas por el mandatario dentro de los
límites del mandante o ratificadas por el mandante (C.C. art. 1.698).
En principio el mandante solo queda obligado a cumplir las obligaciones contraídas
por el mandatario dentro de los límites de su mandate; pero dicha obligación se extiende
también a las obligaciones derivadas de actos cumplidos por el mandatario fuera de los
límites de su mandate si el mandante los ratifica. Cuando se trata de mandate sin
representación la obligación de referencias es del mandante frente al mandatario (no frente
al tercero) y por ende constituye un efecto interno del mandato; pero cuando se trata de
mandate con representación, la obligación del mandante es frente al tercero (no frente al
mandatario) y por ende constituye un efecto externo del contrato.
5. Las Obligaciones Solidarias y el Contrato de Mandato
Entre las obligaciones del mandatario para con el mandante, se encuentra la de
cumplir solidariamente con el mandato que se haya conferido, de igual manera el mandante
tiene obligación con el mandatario, la cual las compone en el artículo 1.703 Del Código
Civil Venezolano, el cual establece que “si el mandato se ha conferido por dos o más
personas para un negocio en común, cada uno de ellos es responsable solidariamente al
mandatario de todos los efectos del mandato” esta disposición la podemos entender como
aquella donde el mandato otorgado fue realizado con una multiplicidad de sujetos
aplicándose al hecho de que existan varios mandantes que tienen en común o los une
mismo negocio el cual está encargado a un mandatario para la gestión teniendo como
resultado, que cada uno de los mandantes deben de responder al mandatario en razón de los
efectos del mandato.
6. Explique la extinción del mandato y sus causas
Podemos entender como extinción al cese de los efectos jurídicos de una obligación y
en efecto existen diversas formas para la extinción del mandato, las cuales se encuentran
cada una de ellas enumeradas en el artículo 1704 del Código Civil venezolano, las cuales
complementan las ya establecidas para la extinción de un contrato en términos generales,
que por lo tanto también se aplican al de mandato, después de lo cual empezaremos a
señalar y explicar de forma breve cada causal.
Revocación del mandato
A) Principales. Por regla general, el mandate, en virtud de su carácter "intuitus personae"
puede ser revocado libremente por el mandante, aun cuando esté pendiente un plazo fijado
originalmente en el contrato.
La revocación ni siquiera requiere ser expresa. El propio legislador considera tácitamente
revocado el mandato por el hecho de que el mandante nombre nuevo mandatario para el
mismo negocio, y por tanto considera extinguido el mandato desde que se hace saber el
nuevo nombramiento (C.C. art. 1.708), salvo que el mandante haya expresado una voluntad
contraria. Igualmente puede representar una revocación tacita, la ejecución por parte del
propio mandante de los actos que había encargado al mandatario. Pero sea expresa o tácita,
la revocación es una declaración recepticia que por lo tanto debe ser dirigida al mandatario
y solo produce la extinción del mandato a partir del momento en que el mandatario la llega
a conocer.
B) Entre las partes, la revocación (dirigida al mandatario) hace cesar inmediatamente y para
lo futuro los efectos del mandato y muy especialmente en su caso, el poder de
representación del mandatario. Se ha discutido si la revocación del mandato remunerado
(que priva al mandatario de la remuneración convenida) obliga al mandante a indemnizar al
mandatario. La solución francesa es que, a menos que la revocación constituya un abuso de
derecho, no hay obligación de indemnizar.
C) Frente a terceros, la revocación de un mandate con representación, según hemos visto,
no perjudica al tercero que no ha tenido oportuno conocimiento de ella. Si se trata de un
mandato sin representación, la revocación del mandate tampoco afecta al tercero porque los
derechos y deberes de este son frente al mandatario con quien ha contratado.
D) Mandates irrevocables. a) La revocabilidad del mandate puede ser excluida por pacto
entre las partes; pero siempre es posible revocar el mandato por culpa del mandatario y
siempre es posible revocar el mandate general por tiempo indeterminado.
b) La propia Ley establece la irrevocabilidad del mandato que ha sido conferido en
ejecución de una obligación del mandante frente al mandatario (C.C. art. 1.705). Tal seria,
por ejemplo, el mandate conferido por el deudor a su acreedor para ejecutar actos de cuyas
resultas se ha obligado a pagarle.
c) Cuando el mandato es irrevocable, su revocación no lo extingue.
d) Puede pactarse —sin que ello implique irrevocabilidad— que el mandante pague una
indemnización al mandatario en caso de revocación. Entonces la revocación extingue el
mandato en todo caso y aun antes del pago de la indemnización; pero confiere al
mandatario un crédito frente al mandante.
Renuncia del mandato
A) Principales. Por regla general el mandato, en virtud de su carácter "intuitus personae"
respecto de ambas partes, puede ser renunciado por el mandatario, sea en forma expresa o
tácita. La renuncia es una declaración recepticia que, por ende, no produce sus efectos si no
se la dirige al mandante (C.C. art. 1.709, encab.). Aun cuando la justificación de la regia
sea dudosa, es lo cierto quo el mandato remunerado también puede ser renunciado
libremente por el mandatario.
B) Efectos de la renuncia. La renuncia extingue el mandate desde que sea notificada al
mandante; Pero si esta lo perjudica, el mandatario: debe indemnizarlo, a menos que no
pueda continuar en ejercicio de mandato sin sufrir un perjuicio grave (C.C. art. 1.709).
C) Irrenunciabilidad del mandato. Las partes pueden convenir el que el mandate sea
irrenunciable; en tal caso, aunque la renuncia siempre lo extingue, crea la obligación para el
mandatario de indemnizar al mandante incluso fuera de los casos previstos en el artículo
1.709 de Código Civil.
Muerte de cualquiera de las partes
Dado el carácter "intuitus personae" del contrato, este se extingue en principio, con la
muerte de cualquiera de las partes (C.C. art. 1.704, ord.
A) La norma puede ser descartada por la voluntad de los contratantes;
B) La muerte no extingue el mandate otorgado por el mandante en cumplimiento de una
obligación para con el mandatario (C.C. art. 1.705).
C) la muerte no produce la extinción total e inmediata del mandatario. En efecto:
a) En caso de muerte del mandante: a') son válidos los contratos celebrados posteriormente
con terceros de buena fe por el mandatario que ignoraba el hecho de la muerte (C.C. art.
1.710); y b') el mandatario está obligado a terminar el negocio ya comenzado en la época de
la muerte del mandante, si hay peligro en la demora (C.C. art. 1.711).
b) En caso de muerte del mandatario, sus herederos, si tienen conocimiento del mandate,
deben avisar al mandante y proveer entre tanto a lo que exijan las circunstancias en interés
de este (C.C. art. 1.712).
c) Por último, la muerte de uno de los mandantes o de uno de lo: Mandatarios, salvo pacto
en contrario, deja subsistente el mandato respecto de los demás.
Interdicción de cualquiera de las partes
También en razón del carácter "intuitus personae" del mandate comprende que lo extinga la
interdicción de una de las partes. Sin embargo, debe observarse que:
A) La norma puede ser descartada por la voluntad de los particulares.
B) La interdicción no extingue el mandato otorgado en ejecución de una obligación del
mandante para con el mandatario (C.C. art. 1.705). Si el entredicho es el mandatario, el
mandate podrá ser ejercido por su representante legal.
C) En todo caso, el acto celebrado por el mandatario con un tercero de buena fe es válido
(argum. C.C. art. 1.710), no obstante la interdicción.
D) Salvo pacto en contrario, la interdicción de uno de los mandantes o de los mandatarios,
deja subsistente el mandate para los demás.
Inhabilitación de cualquiera de las partes
Por las mismas razones, el mandate se extingue por inhabilitaci6n de una de las partes, si
tiene por objeto un acto que no podría este ejecutar por si sin asistencia del curador. Sin
embargo, debe observarse que:
A) La norma tiene también carácter supletorio.
B) Aunque no lo diga (inexplicablemente) la Ley (C.C. art. 1.705), creemos que la
inhabilitaci6n no extingue el mandate conferido en ejecución de una obligación del
mandante Frente al mandatario, ya que no puede producir tal
efecto la inhabilitaci6n cuando no lo produce la interdicción.
C) El acto celebrado por el mandatario con un tercero de buena fe es válido, no obstante la
inhabilitaci6n (argum. C.C. art. 1.710).
D) La inhabilitación de uno de los mandantes o de los mandatarios, en principio no
extingue el mandate respecto de los demás.
Quiebra o cesión de bienes de cualquiera de las partes
La quiebra o cesión de bienes de cualquiera de las partes deja a la otra sin la garantía
de poder hacer efectivos los derechos que a su favor puedan surgir del mandate o de su
ejecución. En consecuencia, es lógico que el legislador haya dispuesto la extinción del
mandato por tal circunstancia. Sin embargo, debe observarse que:
A) La norma es supletoria.
B) La quiebra o cesión de bienes tampoco extingue el mandato conferido al mandatario en
cumplimiento de una obligación del mandante (C.C. art. 1.705).
C) El acto realizado por el mandatario ignorando la quiebra o cesión de bienes es válido,
con tal que haya contratado con un tercero de buena fe (C.C. art. 1.710).
D) En caso de pluralidad de mandantes o de mandatarios, la quiebra o cesión de bienes de
uno de ellos no implica la extinción del mandato respecto de los demás.
7. Diferencias entre Mandato Civil y Procesal.
Finalmente para concluir, podemos apreciar que el termino mandato en general se
puede igual a un poder, el cual es la facultad que se le otorga a una persona para una
gestión o representación en nombre de otra, en cuanto Derecho y sus ramas, el mandato
tiene una peculiaridad de cumplir funciones distintas siendo más restringido, de manera que
es esencial diferenciar entre el mandato en el área Civil y en el ámbito penal para une mejor
comprensión de esta Figuera.
Ahora bien, es importante resaltar como ya lo habíamos desarrollado en este análisis, que el
mandato en el Derecho Civil es un contrato entre dos personas (Relación contractual), es
una convención donde las partes pactan obligaciones tanto para la persona que se somete a
realizar el encargo como el sujeto que estipulo con éste para ejecutar dichos actos jurídicos.
Sin embargo, el Mandato en el Derecho Procesal no se diferencia de total manera
puesta que son una misma figura, solo que se desarrollan en dos ámbitos distintos ya que el
mandato procesal es más como un poder de representación frente a terceros en donde,
además de representar se gestiona los intereses en juicio de la persona que representan,
dejando en claro que esta figura de mandato no actúa como un contrato y no se realiza de
manera tacita es necesario el consentimiento manifiesto para que pueda ser válido a
diferencia del contrato de mandato civil el cual se puede desarrollar o constituir de modo
expreso o tácito.
Es de total menester aclarar que el mandato procesal necesita ser expreso y constar en
forma pública o autenticación para que tenga validez y pueda actuar en representación de
las facultades conferidas.