Arquitectura bioclimática
La arquitectura bioclimática consiste en el diseño de edificios teniendo en cuenta las
condiciones climáticas, aprovechando los recursos disponibles (sol, vegetación, lluvia,
vientos) para disminuir los impactos ambientales, intentando reducir los consumos de
energía. La arquitectura bioclimática está íntimamente ligada a la construcción ecológica,
que se refiere a las estructuras o procesos de construcción que sean responsables con el
medioambiente y ocupan recursos de manera eficiente durante todo el tiempo de vida de
una construcción. También tiene impacto en la salubridad de los edificios a través de un
mejor confort térmico, el control de los niveles de CO2 en los interiores, una mayor
iluminación y la utilización de materiales de construcción no tóxicos avalados por
declaraciones ambientales.
Una vivienda bioclimática puede conseguir un gran ahorro e incluso llegar a ser sostenible
en su totalidad. Aunque el costo de construcción puede ser mayor, puede ser rentable, ya
que el incremento en el costo inicial puede llegar a amortizarse en el tiempo al disminuirse
los costos de operación.
Antecedentes
A pesar de que parece un concepto nuevo, no lo es; un ejemplo de ello son las casas
encaladas en Andalucía o los tejados orientados al sur en el hemisferio Norte, con objeto de
aprovechar la inclinación del sol. También el ejemplo de los chalets en los Alpes o las casas
rurales en muchas partes del mundo, como puede verse en la imagen pueden considerarse
como excelentes adaptaciones de la vida rural al clima con estaciones térmicas en todo el
mundo. En estos dos tipos de vivienda señalados, el establo del piso inferior servía de
calefactor en invierno (por el calor despedido con la fermentación de la paja y estiércol o
compost) y se sacaban los animales en verano para pastar, sirviendo entonces de
aislamiento térmico moderado. Además, el segundo piso o ático sirve, originalmente, de
pajar o henar durante el invierno, lo cual aísla del frío exterior a la zona de vivienda del
primer piso. Y en las viviendas rurales gallegas, el acceso exterior al primer piso donde se
encuentran las habitaciones se diseña tradicionalmente para evitar el paso frecuente por el
establo.
De la misma forma que un edificio bioclimático busca adaptarse al clima del lugar, los
usuarios deben poseer también un comportamiento adaptativo. Implica que hay una doble
adaptación, clima y cultura, que lleva a una modificación en la conducta de los individuos y
en el tiempo en hábitos culturales. Dado que la sociedad contemporánea se ha adaptado a
una tecnología que simplifica la operación de los edificios no siempre un edificio
bioclimático es apropiable por parte de sus habitantes.
Aparece una triple resistencia: los inversores que no desean gastar más, los usuarios que no
comprenden el concepto bioclimático para operar su edificio y los profesionales y escuelas
de arquitectura que privilegian el formalismo por sobre la adaptación al clima.
Generalidades
La arquitectura bioclimática es un tipo de arquitectura donde el equilibrio y la
armonía son una constante con el medio ambiente. Se busca lograr un gran nivel de
confort térmico, teniendo en cuenta el clima y las condiciones del entorno para
ayudar a conseguir el confort térmico interior mediante la adecuación del diseño, la
geometría, la orientación y la construcción del edificio adaptado a las condiciones
climáticas de su entorno. Juega exclusivamente con las características locales del
medio (relieve, clima, vegetación natural, dirección de los vientos dominantes,
insolación, etc.), así como,el diseño y los elementos arquitectónicos, sin utilizar
sistemas mecánicos, que más bien se consideran como sistemas de apoyo. No
debemos olvidar, que una gran parte de la arquitectura tradicional ya funcionaba
según los principios bioclimáticos: ventanales orientados al sur en las regiones de
clima frío del hemisferio norte, el uso de ciertos materiales con determinadas
propiedades térmicas, como la madera, la piedra o el adobe, el abrigo del suelo, el
encalado en las casas mediterráneas para mantener el interior fresco en verano, la
ubicación de los pueblos, etc. La arquitectura bioclimática es, en definitiva, una
arquitectura adaptada al medio ambiente, sensible al impacto que provoca en la
naturaleza, y que intenta minimizar el consumo energético y con él, la
contaminación ambiental.
Una casa bioclimática no tiene por qué ser más cara que una convencional, pero las
construidas en climas templados han mostrado un sobrecosto del 5 al 15 %. No
necesita de la compra o instalación de sistemas mecánicos de climatización, sino
que juega con los elementos arquitectónicos de siempre para incrementar el
rendimiento energético y conseguir el confort de forma natural. Para ello, el diseño
bioclimático supone un conjunto de restricciones, pero siguen existiendo grados de
libertad para el diseño según el gusto de cada cual. La arquitectura bioclimática
tiene en cuenta las condiciones del terreno, el recorrido del Sol, las corrientes de
aire, etc., aplicando estos aspectos a la distribución de los espacios, la apertura y
orientación de las ventanas, etc., con el fin de conseguir una eficiencia energética.
No consiste en inventar cosas extrañas sino diseñar con las ya existentes y saber
sacar el máximo provecho a los recursos naturales que nos brinda el entorno. Sin
embargo, esto no tiene porqué condicionar el aspecto de la construcción, que es
completamente variable y perfectamente acorde con las tendencias y el diseño de
una buena arquitectura.
El diseño bioclimático está fundamentado en el análisis climático del sitio de
estudio, para esto es necesario procesar los principales datos climatológicos
(temperatura, humedad, precipitación pluvial, viento, radiación, entre otros)
utilizando gráficas, mapas, o proyecciones típicas de la geometría solar. También es
importante aprovechar las distintas herramientas desarrolladas por los principales
investigadores del tema (Baruch Givoni, Victor Olgyay, Mahoney, etc.). Estas
herramientas como la carta bioclimática o la psicrométrica, permiten evaluar los
datos climáticos con la temperatura considerada como de "confort" y obtener
recomendaciones de diseño, tales como ventilar, uso de la masa térmica, uso del
enfriamiento evaporativo, etc.
Adaptación a la temperatura
Las galerías (balcones y ventanas acristaladas) de La Coruña, un típico ejemplo del uso de
la insolación para la calefacción natural de las viviendas en invierno
Es quizá en este punto donde es más común incidir cuando se habla de arquitectura
bioclimática. Lo más habitual, es aprovechar al máximo la energía térmica del sol cuando el
clima es frío, por ejemplo para calefacción y agua caliente sanitaria. Aprovechar el efecto
invernadero de los cristales. Tener las mínimas pérdidas de calor (buen aislamiento
térmico) si hay algún elemento calefactor.
Cuando el clima es cálido lo tradicional es hacer muros más anchos, y tener el tejado y la
fachada de la casa con colores claros. Poner toldos y cristales especiales como doble cristal
y tener buena ventilación son otras soluciones. En el caso de usar algún sistema de
refrigeración, aislar la vivienda. Contar delante de una vivienda con un gran árbol de hoja
caduca que tape el sol en verano y en invierno lo permita también sería una solución.
OrientaciónCon una orientación de las ventanas acristaladas al sur en el Hemisferio
Norte, o al norte en el Hemisferio Sur, se capta más radiación solar en invierno y menos en
verano, aunque para las zonas más cálidas (con temperaturas promedio superiores a los
25 °C) es sustancialmente más conveniente colocar los acristalamientos en el sentido
opuesto, esto es, dándole la espalda al ecuador; de esta forma en el verano, la cara
acristalada sólo será irradiada por el Sol en los primeros instantes del alba y en los últimos
momentos del ocaso, y en el invierno el Sol nunca bañará esta fachada, reduciendo el flujo
calorífico al mínimo y permitiendo utilizar conceptos de diseño arquitectónico propios del
uso del cristal.
Soleamiento y protección solar
Las ventanas con una adecuada protección solar, alargadas en sentido vertical y
situadas en la cara interior del muro, dejan entrar menos radiación solar en verano,
evitando el sobrecalentamiento de locales soleados.
Por el contrario, este efecto no es beneficioso en lugares fríos o durante el invierno,
por eso, tradicionalmente, en lugares fríos las ventanas son más grandes que en los
cálidos, están situadas en la cara exterior del muro y suelen tener miradores
acristalados, para potenciar la beneficiosa captación de la radiación solar.
Dispositivos de protección solar:
o el alero: es el plano horizontal de protección solar, en la fachada norte
(hemisferios Sur) o fachada sur (hemisferio norte) permite co
o parasoles verticales oblicuos a la fachada: en fachada oeste (hemisferio Sur)
o fachada este (hemisferio Norte). En dichas orientaciones la incidencia
solar es a baja altura por lo que los aleros no son eficaces. La colocación de
estas pantallas a 45º permite la penetración solar en invierno y se puede
controlar la incidencia del sol en verano.
El puerto de Willemstadt mostrado en la imagen, en la isla de Curazao, es un
ejemplo que se opone a la arquitectura bioclimática. Los techos inclinados para
evitar la acumulación de nieve típicos de Holanda y las ventanas relativamente
pequeñas y cerradas contrastan con el clima cálido de la zona intertropical, donde
resulta fundamental estudiar la ventilación a través de ventanas dirigidas
fundamentalmente hacia el este y noreste, para aprovechar los vientos alisios que
soplan durante todo el año (esta idea refiere al hemisferio Norte; sería diferente en
el hemisferio sur). Sin embargo, este problema aparente se justifica por motivos
turísticos y se controla con el uso del aire acondicionado, muy importante y hasta
necesario por la enorme cantidad de turistas y el uso fundamental de los edificios
para fines comerciales.
Aislamiento térmico
Los muros gruesos retardan las variaciones de temperatura, debido a su Inercia térmica.
Los edificios enterrados o semi enterrados, aprovechan la inercia térmica de la tierra
que los rodea, estabilizando la oscilación térmica. Por ejemplo la que se presenta en
las mañanas frías y tardes calurosas.
Un buen aislamiento térmico evita, en el invierno, la pérdida de calor por su
protección con el exterior, y en verano la entrada de calor.
Uno de los materiales con mejores propiedades aislantes, es el aire. Debido a sus
bajos valores de conductividad térmica, el uso de cámaras de aire se aprovecha para
interrumpir el flujo térmico entre el interior o el exterior. Sin embargo estas cámaras
de aire son más eficaces cuando tienen dimensiones pequeñas, debido a que en estas
se limita el movimiento convectivo del aire que puede transferir calor de una cara a
otra. Un buen ejemplo de estas reducidas cámaras esta en el EPS (poliestireno) que
contiene pequeñas burbujas de aire atrapado.
En las casas con techo inclinado o a dos aguas de las zonas templadas, puede
construirse un techo raso que encierre una cámara superior con el fin de aislar a la
vivienda del excesivo calor de la radiación solar en verano y del frío del invierno.
Es el caso de los chalets suizos cuya fachada se dirige hacia el sur para aprovechar
la radiación solar durante el invierno y tiene un piso superior que sirve de granero o
almacén de heno que tiene buenas propiedades aislantes durante el invierno. Al
tener las habitaciones de la vivienda en el primer piso y el establo en la planta baja,
el chalet funciona como un ejemplo admirable de vivienda bioclimática ya que el
establo produce una especie de calefacción natural que sirve para calentar la
vivienda en el primer piso. En la época de calor, el ganado se saca a pastar en los
prados y al dejar libre el establo, permite una ventilación del mismo que sirve para
refrescar la vivienda. Tampoco el ático o granero tiene paja o heno durante el
verano, por lo que protege a la vivienda del calor solar excesivo. La escalera de
acceso exterior a la vivienda (típica en los chalets y casas agropecuarias gallegas y
de muchas otras partes) tiene como finalidad acceder a la vivienda sin molestar al
ganado y otros animales domésticos.
Ventilación cruzada
La diferencia de temperatura y presión entre dos estancias con orientaciones
opuestas, genera una corriente de aire que facilita la ventilación.
Una buena ventilación es muy útil en climas cálidos húmedos, sin refrigeración
mecánica, para mantener un adecuado confort higrotérmico.
Para diseñar adecuadamente la ventilación en espacios habitables, es necesario
conocer la dirección, la velocidad y la temperatura de este. Para esto se utilizan los
datos climáticos de cada sitio de estudio, estos pueden ser anuales, mensuales e
incluso horarios. Es importante que estos datos sean normalizados, es decir sean el
promedio de los datos recabados por varios años (al menos 10).
La ventilación también puede ser utilizada no solo para enfriar un espacio ya que si
se utiliza en combinación con cuerpos de agua (fuentes, estanques) es posible
aumentar la humedad del aire, siendo esta una técnica muy apreciada en climas
cálido secos.
Integración de energías renovables
Mediante la integración de fuentes de energía renovable, es posible que todo el consumo
sea de generación propia y no contaminante. En este caso, hablamos de edificios 0
emisiones. Puede llegarse incluso a generar más energía de la consumida—que podría ser
vendida a la red—, en cuyo caso hablamos de edificios energía plus.
Las fuentes más empleadas de energías renovables son la energía eólica, la energía solar
fotovoltaica, la energía solar térmica e incluso la energía geotérmica.
Arquitectura inadecuada desde los puntos de vista
ecológico y/o bioclimático
A lo largo de la sociedad actual, existen numerosos ejemplos del empleo incorrecto u
opuesto a estos principios arquitectónicos, tanto en su diseño como en la construcción. En
Venezuela, un programa de subsidio social financiado por el gobierno, en el cual se
construyen estructuras para ser habitadas por familias de escasos recursos (en la imagen se
muestra un conjunto de estructuras construidas en el 2011 en el Estado Vargas) nos da un
ejemplo. Tomando en cuenta que se encuentra en una zona de alta densidad demográfica,
una superficie urbana muy limitada, clima de altas temperaturas, proximidad inmediata al
mar y poca vegetación arbórea, además de un suelo propio de zonas costeras con
características de aridez y con materiales de alta conductividad térmica (Ver bajantes
metálicos para la basura y cuartos pequeños para la misma), pueden ocasionar algunos
problemas de confort térmico en el interior de dichas viviendas.
Podemos observar que los edificios poseen una cantidad ínfima de ventanas de escasa
superficie, sin balcones u otro tipo de puertas de ventilación; Además de esto, son
relativamente pequeñas, y se encuentran en la parte más superficial de los muros, de modo
que reciben una gran cantidad de radiación solar durante horas diurnas y a la vez no
permiten el acceso de aire suficiente para ventilar y disipar la sensación de altas
temperaturas; si bien el color de la estructura es apto para limitar algo la absorción de la
radiación solar, sigue siendo demasiado oscuro y debe utilizarse además un adecuado
material de construcción. La falta de vegetación, sobre todo la carencia de vegetación
arbórea en la zona de desplazamiento peatonal, produce incomodidad y fatiga por la
exposición al sol; el hecho de que no exista vegetación alguna, produce una sensación de
entorno hostil y el viento en cualquier dirección puede generar nubes de polvo y tierra que
penetren en los apartamentos más próximos al suelo.
Además, la proximidad de los edificios aumenta la sensación de calor y genera un foco de
altas temperaturas; el uso de asfalto para las zonas de tránsito de vehículos absorbe la
radiación solar y emite inmediatamente una radiación infrarroja que calienta enormemente
el aire a nivel del suelo.
Entre las imprudencias con relación a la arquitectura bioclimática pueden destacarse:
Incompatibilidad con el clima. Ello puede deberse a la negligencia en cuanto a la
previsión de factores climáticos obtenidos a través del previo estudio del clima. Esto
incide directamente en el tipo de materiales empleados y el diseño de la estructura.
Falta de diseño ecológico y aprovechamiento del espacio: El hecho de que no
exista ningún tipo de vegetación como elemento de construcción es incompatible
con un ambiente sustentable, además de un uso inadecuado del espacio, que pudo
ser distribuido de forma óptima e igual aprovechamiento.
Falta de urbanismo apto para ser habitado por seres humanos: La construcción
de una concentración de estructuras de este tipo, a través de un diseño semejante y
obviando tantos aspectos en relación al entorno, le hacen una zona prácticamente
hostil para ser habitada a largo plazo por cualquier familia.