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Eulato

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O un montén de cuentos, de aqui, de all, y de todos lados. Pajarito Remendado convida a todos los chicos con cuatro libros nuevos cada mes. a Y a no olvidarse: todos los meses cuatro nuevos huevitos del Pajarito Remendado. EDICIONES COLIHUE Gp. s2orie cm (Guenon dt pli temenda) ISBN ore.s0.551-40041 1. Loratur infant y juve argentina Liste cop ase Coc BL PATARITO REMEENDADO irigida por Laura Devetach/Guntaro Rola Frnad eepreo otra t ame Rudtoo? (ous msniSnbwem sn sto gaienetasurin Bence | | Elena Torres, la que hizo estos dibujos, ETeea anaemia oan consents | se lo imaginé a Wulato de una manera ‘idnen dturey tants tEtgtnay theme omeenates Shas | : : ‘ate tagrmpan figeoa Suro luaa'Cecraieay reas | Pero Eulatos puede haber muchos. 4Cémo lo dibujarian ustedes? Se animan a inventar un Eulato? Pueden hacerlo aqui, para que el libro quede mas completo. ¥ a contarle a los papés cémo es el grito de Eulato. ‘Staonal sa BD rasco-nnvire ' Pueden escribir sobre estas cosas {v las que ances on engaging e AR Pie > joran @ Ricardo Marino, Coleccion def Pajarito SE yuma sarnana nan : piers erie Matha, Coberion oo ae Ae Ding Ye 185 tS 000) cm Ae Aneta I pes eae NAN | 5125, (1405) Buenos Aires ‘Miren que los esperamos! —Si, eso sf, Pero te duele la cabeza, tenés que barrer’y Ia carta. —iPero no, querido! Si la cabeza no me duele més —dijo T. N. Ciempiés Iientras empecghe a. peinaree el fle quillo, entusiasmado—, Ademés, qué voy a barrer él gajo 37 si esté limpito. ¥ qué Je voy a mandar una carta a mi primo si todavia no sabe leer, 2805 1000 ‘vos? Vamos, vamos Mobuto, que se ha- ce tarde. La fiesta fue un éxito. Habia migas de medjaluns, miel, poten, medio di. razno podrido y otros manjares. ‘Nicolés Ciempiés se sacé una foto bai- lgndo un tango con la Chinche Verde y otra foto haciendo muecas con el Avis- p6n Mobuto. Un fiestén. —~ STE e end Aan fr swe Cuentos del Ricardo Marifio EULATO * EL AVISPON MOBUTO SALVA UNA VIDA * Mustraciones Elena Torres ‘EDICIONES COLIEUE, El que no va_asi, no entra. —jQue el Ciempiés lleve un cartel que diga ‘100 zapatos” —grité alguien. —iNo! Que diga “50 zapatos izquier- dos y 50 derechos” —opiné sonriendo Ja Chinche (sonreia porque era la se- gunda vez que hablaba). La reunién duré horas. E] piojo que habl6, por ejemplo, empez6 la reunién siendo nifo y la terminé adulto, De todas maneras; cuando faltaba poco para la hora de la fiesta, Jegaron a un. acuerdo, Ni bien termino-2 Ja reunién el Avis- FE Motuio ean oe vol6 hasta, de Tito Nicolas Ciempiés, —¢Qué hacés Tito? 406mo te va? —Me duele la cabeza, tengo que ba- rrer el gajo N° 37, tengo que.. —¢Te enteraste de la ultima? Este barrio esté cada dia mas loco. . —...tengoqueescribir una carta... —A la fiesta hay que ir descalzo. —.. .unacartaa mi primo... gQué? —Que a la fiesta hay que ir descalzo. Eulato Era un huevito muy extrafio. Noera de mosca, ni de robot, ni de avestruz. Dos lados rojos, dos lados azules, dos lados verdes: un huevito cibico. Loencontraron las hormigas al ama- necer. Ellas van y vienen levando co- mida al hormiguero. Cuando se en- ‘besp.y siguen. (Son het Ye Fo Gitico Hor Pe jh! (Miren esto! ;Vengan!. En pooos minutos el huevito esbico estuvo rodeado de curiosos: la Chinche media zapatilla vieja, “Soy el bicho mds desamparado de esta planta”, se lamentaba revoleando sus cuatro ojos. En ese momento legé la Mariposa encargada de repartir las invitaciones, Al al davis a invitacion, el Ciempiés la ot no 0 invitacion. wpbarrer el gajones ta.a mi primo, Ni biod la Mariposa go fu, 6 voliéa lo suyo: = fBosasaahhh! Notengonisiqui- ra 100 zapatos para El Avispén Mobuto, esoondido de- tras de una hojita, habla presenciado la terrible escena. Decidié ayudar a su —No. Es una ranita. Una ranita dis- uaa a todas las ranitas —dijo una “iPero qué va sar una rita! Bap es un pichén de 6 otros rrumpié la sefiora —Yo no sé qué es » pero por la cara, seguro que tiene hambre. En- seguida vuelvo. Verde, el Avispén Mobuto, Tito Nico- 1és Ciempiés, los Grillos, a Arafia Francisca, todo el mundo. ¥, por su- puesto las 300.098 hormigas. De pronto, mientras miraban el ex- trafio huevito, éste empez6 a romperse en uno de los lados. En el lado verde, —iUy! {Mamma mia! —grité entu- siasmado el Avispén Mobuto, Después de romperse el lado verde se abrié también el lado azul y ensoguida al rojo. —2Qué sale de abt? —pregunté ner- vioso el Ciempiés mientras movia 46 de sus patas izquierdas. un péjaro de la Patagonia —opi- n6 sin dudar un Gusano—. Lo tengo En menos de media hora el Avispén. pudo reunir a todo el barrio de la plan- $s mene, otis, TAs Mocks Clem pigs). El Avispén Mobuto puso a conside- racién el problema de los zapatos. —iQue se dibuje un zapato en cada pie y listo! —propuso una Chinche Verde, muy nerviosa porque era la pri- mera en opinar. —Busquémosle un zapato gigante y que meta ahi todos los pies —dijo la ‘Arafia Francisca. —¥Yo +. gqué iba a decir...? IMe olvidé! —aijo un piojo. Todos rieron, Las opiniones coincidian en que de- bia irse’a vivir a otro lado. Asi no se podia seguir. Claro que a nadie la gus- taba tener que echarlo de la planta, De pronto, en medio de la reunién, alguien grité: —jAll4! {Miren eso! —jUbh! |Es igual a Bulato! ‘Un bicho igual a Bulato se habia pa- rado sobre el tapial vecino y desde ahi gritaba: —Hoink... hoink... hoink. —igual a Bulato pero con “h”. —Oink.... oink —le contestaba Eu- lato. En seguida, después de agitarse y to- mar carrera en la rama, Eulato dio un. ‘salto y salié volando, Dio tres vueltas alrededor del bicho igual a él, y juntos se fueron volando hasta que de tan le- Jos parecian dos pequefiisimas man- chas del cielo. Al ratito la Abeja estaba de vuelta con un dedal repleto de miel. Lo aceroé al bicho que haba salido del huevito ctibico y éste devor6 toda la miel de una sola vez. Enseguida le trajeron otro dedal y una tapita de gaseosa. Final- mente se lo escuché decir: —iOink, oink! —se tood la panza e hizo una mueca, como satisfecho. To- dos rieron. Para la noche, entre todos, lehabian conseguido ‘una casita enel gajo 14 de Japlanta, yun nombre dificil pero sim patico: Eulato. Al dia siguiente todo el mundo se Jevant6 temprano para ver a Eulato. Ese dia comié siete dedales de miel y tres tapitas. Era la atraccién del ba- Trio. Los grandes no hablaban de otra ‘cosa y los chioos imitaban sus gritos. ‘Altercer dia comi6 el doble y al ouar- to fue necesario agregar a sus alimen- aoe ae nos de girasol y trocitos de ciruela. Era mucho trabajo él que daba, pero lo ol- El avisp6n Mobuto salva una vida ‘Un lamento desgarrador recorria to- da la planta de Limén: —BUUUUUUUUUUuuuwuuuuuuUE aaaAAAAA AsaaaaaaahhhhHHHHH. Este triste alarido pertenecia al. re- nombrado Tito Nicolés Ciempiés, due- fiode 50 patas izquierdas yotrastantas derechas. Ese dia se el casa- miento de Lulo y Lula Grilloy a él, al Ciempiés, se le habia metido en la cabe- za —tenia una sola— que debia ir ala fiesta con 100 relucientes zapatos. Por supuesto que no tenia ni un solo par. Nisiquiera un par de cordones, 0 Al dia siguiente, enterada del fraca- 80 del Grillo, Ia Arafia Francisca quiso ensefiar a tejer a Eulato. Francisca iba y venta con los hilos, los subia y baja Jos entrecruzaba y anudaba. Cuando Eulato tuvo que repetir el ejercicio no hizo més quo enredarse y cortar hilos. Francisca lo sacé del enredo y 89 alejé protestando. ‘Mientras tanto Eulato crecia y cre- ofa. Ahora comfa semillas, tallos de hi- najo, porotos. Cada dia se levantaba més grande. Una madrugada se escuché gritar y quejarse al Bichocanasto. Eulato habia estornudado y la fuerza del estornudo ‘sacudié de tal modo el gajo 14 que el ‘Bichocanasto cayé al suelo. Eulato crecia y creofa. En otra oportunidad quiso saltar de una rama a otra, jugando, y aplasté la casita de los gusanos. En la planta de Limén estaban pre- ocupados. Después de un mes Eulato habia crecido tanto que a cada paso suyo el barrio se sacudfa; si queria ju- gar las ramas se doblaban y todo el mundo temblaba de miedo. ‘Hasta que un dia se hizo una reunion para ver qué se hacia con Bulato.

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