1.
Pastores Que CONFUNDEN la Predicación de la PALABRA con la
Predicación del EVANGELIO.
Es muy comú n que los pastores prediquen sermones en los que exponen
temas sin ni siquiera explicar por qué Jesú s murió y qué es lo que logró en
la cruz.
Sorprendentemente, es fá cil articular estudios bíblicos que escarban
profundamente en el texto original griego y Hebreo, y aun así nunca tratar
realmente por qué Dios tiene un problema con el hombre ni la forma
maravillosa en la que el Señ or ha resuelto ese problema.
Es posible predicar grandes sermones del estilo “¿Có mo hacer esto u
obtener aquello?”, sin explicar el problema del pecado que sitú a a las
personas en una condició n opuesta a Dios y las convierte en objeto de su
maldició n.
Muy pocos pasajes de las Escrituras mencionan expresamente el
Evangelio, y aú n existe un nú mero menor de pasajes que ademá s lo
expliquen. Muchos pastores optan por no explicar el Evangelio, a menos
que el mismo se encuentre, específicamente, incluido en el pasaje de las
Escrituras que usan como base de su sermó n. Sin embargo, no podemos
olvidar que el Evangelio es la historia general que vincula y da significado
a la totalidad de la Palabra de Dios. No existe un aspecto de la Palabra
inspirada de Dios que pueda ir “divorciada” del Evangelio.
2. Pastores Que Predican el Evangelio Usando un Vocabulario
Típicamente Cristiano.
ILUSTRACIÓN 1
El pastor era brillante. Las personas estaban con él a cada paso del
camino. Al concluir el tiempo de culto, dijo: “Hoy tengo buenas noticias
para ustedes: Narzak pagó por todos sus crímenes. Mientras cantamos
este ú ltimo himno, les invito a pasar adelante y recibir a Narzak en su
corazó n. Pongá monos de pie y cantemos.”
La gente se puso de pie, pero estaba bastante confundida. Se preguntaban
a sí mismos si habían escuchado correctamente lo que dijo el predicador.
¿Realmente dijo: “Narzak pagó por todos sus crímenes?” Todo el mundo
en la iglesia se preguntaba: “¿Quién es Narzak?”, y “¿Qué crímenes?”.
¡Un momento! ¿Quién ha escuchado alguna vez de Narzak? Esta historia
suena extrañ a, pero es lo que ocurre en muchas iglesias: El pastor cree
que está predicando el Evangelio y los cristianos creen que está n
escuchando el Evangelio. Llevemos este escenario al típico culto de la
Iglesia. Démonos cuenta que cuando una persona que no es creyente
escucha la frase: “Jesú s murió por usted y pagó por todos sus pecados”,
podría pensar: “¿Quién es Jesú s?” y: “¿Qué pecados?”. El nombre de Jesú s
es muy reconocido, pero he descubierto que existen muchas personas que
se llaman cristianas y que, sin embargo, no tienen realmente idea de
quién es Jesú s. Y mucho menos el no creyente típico. Cuando se trata de
pecado, el no creyente podría asumir y confesar algunas faltas, pero no
considerarse un pecador. Bá sicamente, se ve a sí mismo como una
“buena” persona. Por otro lado, el cristiano podría escuchar la frase:
“Jesú s murió por usted y pagó por todos sus pecados”, y pensar: “Mi
pastor ha predicado muy bien el Evangelio”.
En la cultura Cristiana Evangélica, la frase: “Jesú s murió por sus pecados”
tiene significado; pero para una persona comú n tiene el mismo significado
que la frase: “Narzak pagó por sus crímenes”.
Existe una gran tentació n [y tendencia natural] a usar frases típicas que
solo entienden quienes ya forman parte de la subcultura evangélica.
Con este tipo de lenguaje, el visitante casual se sentirá en gran manera
fuera de lugar. Esto crea la versió n de la Iglesia del “patio de escuela”
(como si tuviera que aprender un léxico académico típico de esa escuela para
poder entender el Evangelio). Todos nos sentimos má s có modos con
personas que piensan igual que nosotros, y una forma de asegurarnos que
esto sea así es creando nuestro propio vocabulario. Lamentablemente, ésta
también es una forma segura de excluir a las personas que queremos
alcanzar, porque no lo comprenden.
Considere el siguiente extracto de un sermó n:
ILUSTRACIÓN 2
“Dios está llevando a cabo la gran misió n redentora de reconciliar consigo
al mundo que se había apartado de él.
Amigos, acérquense a aquel Dios Recto y permitan que su amor
transformador los limpie de pecado, y los conduzca hacia una relació n de
redenció n con él. Vengan y sean parte del gran esfuerzo misionero,
obedeciendo con gozo su mandamiento.
Vengan y acepten a Jesú s en su corazó n; É l recibe a los quebrantados y
contritos para entrar en su misericordia y limpiarlos de todo pecado, por el
poder de la sangre de Cristo derramada en la cruz. A los depravados, él los
justifica, y a los orgullosos, él los humilla”.
Para el no creyente, el vocabulario de esta cita se asemeja a un enredo de
palabras huecas. Sin embargo, muchos miembros de la Iglesia que
escuchan a sus pastores usar estas frases “cristianas” como anzuelo, creen
que su pastor ha realizado una buena presentació n del Evangelio. Como
pastores, necesitamos escucharnos a nosotros mismos con los oídos de un
no creyente. De esta manera, aclararemos nuestro mensaje y nos
libraremos de ese lenguaje críptico que hemos malentendido como
“típicamente Cristiano”.
3. Pastores que Predican un Evangelio DESVIRTUADO y
DESINCRONIZADO
ILUSTRACIÓN 3
Amo los inventos... todos los inventos electró nicos; especialmente
cualquier cosa que se maneja con control remoto. En una ocasió n, decidí
comprarme un nuevo televisor. Ya tenía en mente la versió n que quería:
pantalla plana grande. Entonces, fui al almacén a ver qué encontraba
entre los distintos descuentos y ofertas.
Un atento joven me observaba caminar de un puesto de exhibició n a otro,
y se acercó a mí.
“¿Puedo ayudarlo a encontrar un televisor?” preguntó .
“Bueno, no estoy seguro de qué equipo me conviene má s comprar”, le
respondí, “necesito un poco de ayuda para acabar de decidirlo”.
“Lo primero que usted debe decidir es si desea comprar un LCD o una
pantalla Plasma. Yo siempre he recomendado la pantalla Plasma, porque
así obtiene la resolució n HDTV. A mí me encanta la resolució n HDTV, ¿a
usted no? Justo anoche pude ver las carreras de Formula 1 en alta
definició n, ¡qué fantá sticas! La imagen era tan clara que podía leer todos
los parches en la camiseta de Fernando Alonso. ¡Hombre, yo era un
verdadero fan de Ayrton Senna! ¿Y usted? Seguramente echa de menos a
ese hombre. Yo ya he adquirido algunos DVDs de sus carreras, que veo
algunas veces... Debería usted ver los reproductores de DVD que tenemos
un poco má s allá . En fin, le recomiendo que tome este Toshiba; realmente
mejora el nivel promedio de definició n de los programas de televisió n.
Eso es importante especialmente si le gusta ver películas antiguas. A mí
realmente no me gustan las películas antiguas... Yo soy má s de las de
acció n y aventuras. Me encanta Matrix. ¡Ese sí es un clá sico de verdad! Y
lo veo al menos una vez al mes. Seguramente a usted le gustan las
películas filmadas en 3D. ¿Puede imaginarse Matrix en 3D? ¡Fabuloso!
¿Ha visto usted la televisió n Samsung 3D que tenemos en aquella otra
sala?”
Mientras ese joven seguía hablando, me iba apartando de él, porque
realmente había logrado confundirme, cambiando de un discurso a otro.
No pude obtener la informació n que necesitaba en medio de todo ese
enredo de informació n.
Los pastores con frecuencia hacen lo mismo: comienzan a explicar un
punto y después se desvían y se concentran en una idea secundaria,
apartá ndose del mensaje principal. Debe tenerse cuidado de mantener el
flujo ló gico de los sermones, o se generará n saltos incongruentes de una
idea a otra... de un mensaje a otro. La gente sentada en los bancos de tu
iglesia no va a tomarse el tiempo ni el esfuerzo necesario para tratar de
poner en orden todo ese caos.
4. Pastores que Predican un Evangelio INCOMPLETO
ILUSTRACIÓN 4
Consideremos el viaje de Sergio desde Nueva York hasta Nashville.
Sergey era nuevo en este país; había llegado de Rusia. Pasó dos semanas
en Nueva York y su plan era dirigirse hacia Nashville para visitar a su
familia, que se había establecido allá . Sergio tenía algo de dinero y decidió
comprar un automó vil en Nueva York. La idea era conducir hasta
Nashville con el objeto de conocer algo de su nuevo país. Hablaba y leía
muy poco inglés, pero creía que podía defenderse. Pidió direcciones a una
persona en el concesionario de automó viles. Su vendedor le escribió
direcciones indicá ndole que tomara la autopista I-95 Sur, y luego desde la
I-81 hasta la I-40, después de lo cual llegaría a Nashville. Tres días
después, Sergio llegó muy desconcertado a Miami. No estaba donde
habría querido estar, todo por haber recibido direcciones INCOMPLETAS.
Sergio debía haberse dirigido hacia el Sur al salir de Nueva York, tomando
la autopista I-95, y después hacia el Oeste, tomando la salida para
Philadelphia hacia la autopista I-276 hasta llegar a la I-76 y por ú ltimo,
desde la I-81 hasta la I-40, que lo habría conducido directamente hasta
Nashville. Sin embargo, llegó al lugar equivocado, simplemente porque el
vendedor se había descuidado de indicarle un tramo crucial de la ruta.
De manera similar, hay personas que no son orientadas hacia un
entendimiento claro del Evangelio, simplemente porque sus pastores
omiten secciones secuenciales del mismo que son realmente cruciales.
Una presentació n incompleta del Evangelio encaminará hacia un
entendimiento bastante erró neo del mismo.
5. Pastores que Piensan que están Predicando el Evangelio al
Motivar a su Gente a Involucrarse en Proyectos HUMANITARIOS y
Causas de JUSTICIA SOCIAL
Estar involucrados en proyectos humanitarios y trabajar a favor de la
justicia social son dos maneras en las que el Evangelio motiva a los hijos
de Dios a marcar la diferencia en el mundo. Las manifestaciones externas
de un corazó n caritativo en un mundo lleno de enfermedades, desastres e
injusticias deben, obviamente, plasmarse en acciones. Jesú s dijo a sus
discípulos que el distintivo de un verdadero hijo de Dios se evidencia en
su deseo de alimentar al hambriento, vestir al desnudo, y visitar a los
enfermos y a los prisioneros.
Sin embargo, si la motivació n no es extender el Evangelio durante este
proceso, todo esfuerzo es vano. Si las obras para aliviar el dolor y el
sufrimiento de otros no van acompañ adas de una explicació n del amor de
Dios, entonces estaremos promoviendo nuestro propio amor por los
marginados, y no manifestaremos el amor de Dios. Los esfuerzos llegará n
a ser para satisfacció n personal y no para glorificar a Dios; en ese caso,
nosotros llegaremos a ser el centro de atenció n... no Dios.
Con frecuencia, las personas se involucran en obras maravillosas de
servicio a los marginados, como un medio para ganar su propia salvació n.
Razonan creyendo que Dios estará complacido con ellos y que por esto les
dará su salvació n. En otras palabras, esto se convierte en una “salvació n
por obras” en lugar del fruto que fluye de la gracia salvadora de Dios.
Los actos humanitarios son excelentes maneras de abrir puertas para
compartir el Evangelio. Desafortunadamente, con mucha frecuencia estos
actos acaban siendo un fin en sí mismos. Ofrecemos a las personas alivio
temporal para su dolor, pero fallamos en ofrecerles el alivio eterno para el
dolor y el sufrimiento espiritual.
Hay personas bienintencionadas que tratan de corregir los problemas
sociales sin reconocer o enfrentar la causa o raíz misma de dichos
problemas: el PECADO. La presencia del pecado en el mundo es la raíz de
toda pobreza, crimen, adicció n e injusticia.
A menos que los proyectos humanitarios y la bú squeda de la justicia
social se basen en un claro entendimiento de la naturaleza pecaminosa
del hombre y su profunda necesidad de salvació n comprada en la cruz, se
estará trabajando en vano.
Si los actos de benevolencia son realizados sin compartir el
Evangelio, simplemente será n vendas temporales para el dolor.
Si no ayudamos a las personas a entender la raíz o causa real de su
dolor e injusticia, no las habremos ayudado a romper el ciclo que
los tiene aprisionados y esclavizados.
Si no ayudamos a las personas a entender que Dios ha establecido
un camino para llegar a la vida eterna, habremos fallado en darles
una esperanza verdadera.
6. Pastores que Confunden INVITAR con Predicar el EVANGELIO.
El pastor predicará un sermó n en el que el Evangelio nunca es explicado,
y –aú n así- al final del sermó n tendría lugar esa invitació n obligatoria que
tiene que hacer a las personas que lo escuchan, de “Aceptar a Jesucristo
en sus vidas” o “Convertirse a Dios”, o “Hacer que Jesú s sea su Señ or y
Salvador”.
Esto genera dos situaciones:
1. Al pastor y a la congregació n sentada en los bancos de la iglesia les
satisface pensar que el Evangelio ha sido proclamado y se ha
brindado a los no creyentes la oportunidad de unirse a la familia de
Dios.
2. Llega a los tímpanos de los no creyentes como una “charla de
iglesia” sin ningú n sentido.
Esto ha llegado a ser endémico en algunos círculos de nuestras iglesias.
Hay muchos Pastores que simplemente no intentan incluir el
Evangelio en sus sermones.
Muchos pastores no tienen ni la voluntad ni el compromiso de incluir el
Evangelio en todos sus sermones. Algunas veces, incluyen un punto o
dos, o en ocasiones muy especiales intentan dar una explicació n má s
completa; pero en general, su atenció n se centra en “otros aspectos” del
cristianismo.
Sin embargo, al no tomar este compromiso, lo que realmente está n
haciendo es asumir lo siguiente:
1. Está n asumiendo que en esa ocasió n particular no existe una sola
persona en su congregació n que necesite escuchar el Evangelio.
2. Está n asumiendo que todas las personas que forman parte de la
audiencia son creyentes, con un entendimiento completo y
funcional del Evangelio.
3. Está n asumiendo que toda su congregació n entiende el Evangelio y
también comprende la manera en la que el mismo debería afectar
todos los aspectos de la vida.
Los pastores invierten mucho tiempo y esfuerzo en elaborar sus
sermones llenos de elocuencia y conocimiento, y en el proceso lo que
logran es vaciar a la cruz de su poder. Simpleza, claridad y fidelidad son
cualidades que deberían ser la meta de todo sermó n para que el Evangelio
llegue a ocupar el lugar central que merece.