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Sostenimiento Propio de La Iglesia

El documento discute tres principios que guiaron la práctica de San Pablo con respecto al sostenimiento de la iglesia: 1) La predicación del evangelio no es motivada por ganancia monetaria, 2) La iglesia local sostiene sus propios ministerios, 3) La iglesia local administra sus propios fondos económicos.
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El documento discute tres principios que guiaron la práctica de San Pablo con respecto al sostenimiento de la iglesia: 1) La predicación del evangelio no es motivada por ganancia monetaria, 2) La iglesia local sostiene sus propios ministerios, 3) La iglesia local administra sus propios fondos económicos.
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SOSTENIMIENTO PROPIO DE LA IGLESIA

Aparentemente las finanzas de la iglesia deberían ser asunto de la organización


de negocios de la iglesia, en lugar de formar parte del ministerio espiritual. Pero al
leer el Nuevo Testamento, en particular las cartas de San Pablo a las iglesias,
observamos su importancia en aquel tiempo, por lo cual es importante para la
iglesia de hoy. Al estudiar estos pasajes aprendemos que la forma en que se
manejan las finanzas puede influir en forma directa sobre la fundación de iglesias.
No es importante cómo se arreglen las finanzas.
sino cómo el arreglo influye sobre la vida de los creyentes y si promueve la
extensión del evangelio Los escritos de San Pablo sobre finanzas relacionados
con el ministerio no tenían relación con lo personal, sino más bien la importancia
residía en la forma en que el tema influía sobre los oyentes.
Consideremos tres principios que guiaron la práctica de San Pablo: 1. La
predicación del evangelio no es motivada por ganancia monetaria. Cuando San
Pablo les predicaba a los inconversos, o en sus prime ros contactos con la iglesia,
evitó con todo cuidado dar la impresión de que predicaba el evangelio por amor al
dinero. En la sociedad de aquellos días abundaban los filósofos y magos
ambulantes que se sostenían del dinero que recogían en sus exhibiciones
(Hechos 8:9; 16:16). San Pablo no quería que clasificaran de esa manera al
evangelio. Aun cuando San Pablo no tomó dinero de los oyentes para s mismo,
estaba en favor de que, quienes dedican su vida a predicar el evangelio, tienen el
derecho de vivir del mismo (1 Corintios 9:7-12). Las enseñanzas de Jesús y de la
ley judía aclaran que el ministro tiene el derecho de recibir sostenimiento (Mateo
10 :10; Lucas 10:7). Pero San Pablo aclaró por qué no deseaba recibirlo. Deseaba
que todos comprendieran que la predicación del evangelio no era motivada por la
avaricia. No quería estorbar la obra del evangelio (1 Corintios 9:12). Deseaba
demostrar un interés personal por los recién convertidos al no ser carga para ellos
(1 Tesalonicenses 2:7-8). San Pablo deseaba establecer un ejemplo de trabajo
ordenado y no dar nunca la apariencia de codicia (Hechos 20:33-34; 1
Tesalonicenses 2:5; 2 Tesalonicenses 3:7-8). Con todo, San Pablo recibió
donativos, pero aparentemente sólo les permitió a los creyentes más maduros de
las iglesias que le enviaran ofrendas para sus necesidades (Filipenses 4:14-17).
Les dijo a los corintio
que había “despojado a otras iglesias, recibiendo salario para serviros a vosotros”
(2 Corintios 11:7-9). San Pablo aparentemente estaba dando el ejemplo para
quienes ministraban, a fin de que tuvieran cuidado de no dar la impresión de que
esperaban recibir algo. 2. Cada iglesia local sostenía su propio ministerio. No hay
indicación en las Escrituras de que una iglesia local dependiera financieramente
de otra. A los gálatas se les exhortó a sostener a sus propios maestros (Gálatas
6:6). San Pablo le dio a Timoteo instrucciones para enseñarle a cada iglesia a
cuidar a sus propios pobres y viudas (1 Timoteo 5:3-10). Hubo una excepción en
el caso de las iglesias que enviaron ofrendas a los creyentes de Judea en tiempos
de hambre (Hechos 11:29). Sin embargo, esta era una necesidad excepcional. Se
trataba más bien de la respuesta de amor de los creyentes a la necesidad de otros
miembros del cuerpo de Cristo y no tanto de apoyo financiero regular de una
iglesia local. La provisión para suplir las emergencias financieras de los demás
también forma parte del ministerio de la iglesia. Tale s ofrendas demuestran la
unidad y el amor que prevalece en el cuerpo de Cristo. 3. La iglesia local
administraba sus propios fondos económicos. En 1 Corintios 6:14 se indica que
cada iglesia tenía la responsabilidad de sus propios fondos económicos. En este
contexto. San Pablo les hizo saber a los corintios que llegaría en cierta
f echa para recibir la of renda que habían colectado como donativo para la iglesia
de Jerusalén. Ya había hecho lo m ismo en las iglesias de Galacia. Cada iglesia
recogió y apartó la cantidad que se había propuesto. San Pablo era sólo un
enviado, junto con otros hombres a quienes la iglesia había designado para llevar
el donativo a Jerusalén n. San Pablo con todo cuidado aclaró que estaba actuando
principalmente como mensajero de las iglesias y que no era responsable de la
administración del donativo. Aún más, tomó medidas de precaución para asegurar
que las iglesias estuvieran representadas en el transporte del donativo a Jerusalén
(vrs. 3-4). Estos tres principios demostrados por la enseñanza de San Pablo son
guías que nos pueden ayudar a nosotros hoy. Por supuesto, en ocasiones y por
diversas circunstancias se dan excepciones, pero el principio básico que enseña el
Nuevo Testamento consiste en que la iglesia local, tan to como el creyente en lo
individual, debe desarrollarse en madurez espiritual y responsabilidad. Si se
mantienen ambos en estado de dependencia no promueven la madurez necesaria
para cumplir la misión de la iglesia. Gálatas 6:6. ;. 2 Tesalonicenses 3:7-8 ; 1
Timoteo 5:3; 8, 17-18 ; 1 Corintios 16:1-4 .
1) La predicación del evangelio no es motivada por ganancia monetaria.
2) La iglesia local sostiene sus propios ministerios.
3) La iglesia local administra sus propios fondos económicos.
He aquí dos razones prácticas para que una iglesia local llegue al sostenimiento
propio:
1. Desarrolla un sentido de responsabilidad. Cada grupo de creyentes
debería sentirse responsable hacia los demás, así como hacia la obra de
Dios al realizar la obra de la iglesia.
2. El sostenimiento propio estimula la madurez. El sentido de
responsabilidad que crece en una iglesia de sostenimiento propio también
edifica madurez espiritual en la vida de los creyentes. La ofrenda con
espíritu de alegría en gratitud a Dios no sólo ayuda la obra de Dios, sino
que también ofrece bendición y aumento de fe al dado r (2 Corintios 9:7-
13). S i las personas se sacrifican para preparar un lugar de adoración,
también la considerarán como su casa de Dios. El sostenimiento propio les
enseña a los creyentes a confiar en Dios para suplir necesidades
financieras. Como Iglesias de sostenimiento propio 151 resultado de
aprender a confiar para ello, también aprenderán a confiar en El para suplir
otras necesidades, como la salvación de los demás, la sanidad de los
enfermos, y para el ministerio creciente en otras áreas
. LA NECESIDAD DE ENSEÑAR EL SOSTENIMIENTO PROPIO
[Link] ofrendar debe hacerse alegremente y con gran gozo. “Cada uno dé
como propuso en su corazón: no con tristeza . . . porque Dios am a al dador
alegre” (2 Corintios 9:7). “La abundancia de su gozo . . . abundaron en riquezas
de su generosidad” (2 Corintios 8:2)
2. Dios promete bendiciones a aquellos que dan. “Traed todos los diezmos
al alfolí . . . y probadme . . . y derramaré sobre vosotros bendición hasta que
sobreabunde” (Malaquías 3:10). “Dad, y se os dará; medida buena . . . porque
con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38). “Y el
que siembra generosamente, generosamente segara.

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