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3-5 Arquitectura y Ciudad en EEUU

La Escuela de Chicago surgió en la década de 1880 en respuesta al rápido crecimiento de la ciudad después del Gran Incendio de 1871. Promovió el uso de estructuras de acero en los rascacielos, liberando las plantas de los gruesos muros de carga. Tuvo dos enfoques principales: estructuralista, como el Reliance Building de 1890; y neorrománico, inspirado por Richardson y Sullivan, como el Auditorium Building de 1887-89. La Exposición Mundial Colombina de 1893 marcó el fin de esta esc

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3-5 Arquitectura y Ciudad en EEUU

La Escuela de Chicago surgió en la década de 1880 en respuesta al rápido crecimiento de la ciudad después del Gran Incendio de 1871. Promovió el uso de estructuras de acero en los rascacielos, liberando las plantas de los gruesos muros de carga. Tuvo dos enfoques principales: estructuralista, como el Reliance Building de 1890; y neorrománico, inspirado por Richardson y Sullivan, como el Auditorium Building de 1887-89. La Exposición Mundial Colombina de 1893 marcó el fin de esta esc

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III.

5- Arquitectura y ciudad en EEUU:


Tp2: La escuela de Chicago:
Hacia 1890 los Estados Unidos aparece como nación directora del movimiento mundial
contra el historicismo. Lo consiguieron gracias a su invención del rascacielos y seguidamente
encontraron el estilo adecuado para este tipo de edificio.

Estos primeros rascacielos fueron casas que sencillamente eran muy altas. Los
edificios de oficinas ingleses habían desarrollado un estilo ya en la década de 1840-1850, y, en
él, la fachada se reducía a una especie de reja de pilares con grandes ventanas.

Chicago agregó lógica e innovación del sistema de armazón del hierro, procedimiento
usado antes en fábricas, y que introdujo en los rascacielos.

La importancia de la Escuela de Chicago en este proceso fue decisiva:


De Fusco define por Escuela de Chicago al conjunto de obras que constituyeron el
centro administrativo de esta ciudad, fundada en 1830 con una planta en retícula de extensión
ilimitada y convertida pronto en el mayor centro de intercambio y en el mayor nudo ferroviario
de los Estados Unidos. Destruida por un incendio en 1871, fue reconstruida en poco menos de
una veintena de años.
Esta brutal catástrofe inicial propició en mentes activas una oportunidad de
regeneración y en cierto sentido representó una catarsis imprescindible para cambiar un
entorno que devenía insostenible y desorganizado, incapaz de amoldarse a los nuevos tiempos

Entre 1800 y 1900 nace precisamente el centro de negocios de la ciudad, el Loop,


caracterizado por grandes edificios de oficinas, residencias, grandes almacenes, locales
públicos, etc., a veces reunidos en una misma construcción. El alto precio de los terrenos
edificables, tanto en Chicago como en nueva York, fue la causa que determinó el nacimiento
del rascacielos. Permitía la mínima ocupación en planta de la estructura, la máxima utilización
de los espacios interiores, su polifuncionalidad, la mayor luminosidad y abertura y, sobre todo,
el mejor aprovechamiento del suelo edificable, con la estructura de múltiples pisos.

Técnicamente, el rascacielos se valía de las innovaciones de la construcción en hierro,


de los sistemas verticales de transporte.
Benévolo compara con acierto el tipo edificatorio del rascacielos, de extensión
altimétrica ilimitada, con el plano de parcelación urbana en retícula, de extensión planimétrica
ilimitada, considerando ambos como meras operaciones aritméticas.
Dada que la finalidad del Marshall Field era totalmente utilitaria, Richardson desnudó al
edificio de toda ornamentación historicista, empleando únicamente la espereza de la piedra
para darle textura visual, sin caer en la ornamentación superflua.
Sin embargo la estructura del edificio era bastante tradicional, con unas fachadas a
base de gruesos muros de carga de piedra que sostenían su propio peso y los transmitido, y un
esqueleto estructural interno a base de pesados pilares y vigas de madera.
Hacia 1887, casi todos los arquitectos de Chicago habían adoptado el sistema de
esqueleto metálico, primero de hierro fundido y hierro forjado, y más adelante, de acero, ya que
esta técnica solventaba a la vez dos incómodos problemas: reducía el peso total del edificio a
la mitad (con la consiguiente reducción de los asentamientos en el blando subsuelo de
Chicago), y eliminaba los gruesos muros de carga a nivel de planta baja y sótano.

El planeamiento “flexible” adquirió importancia a partir de 1890, cuando la construcción


de estructuras de acero y hormigón armado hizo innecesario que las paredes divisorias fueran
también muros de carga. La flexibilidad es, desde luego, un tipo de funcionalismo.
La escuela de Chicago constituyó un conjunto de conquistas técnicas indiscutibles; de
ambiciones estilísticas que van desde el neorrománico a la búsqueda neodecorativa pretendían
conciliar el arte con ese mundo ágil y resuelto de los negocios. Más allá de toda conquista
tecnológica, tipológica, protorracionalista, en realidad en Chicago la cultura arquitectónica
desempeña un papel decididamente secundario e instrumental, siento la competencia el
verdadero protagonista. El realismo comercial de un grupo de empresarios, libre de todo
obstáculo, tiene aquí la posibilidad de expresar y realizar lo que en Europa habría sido
impedido por trabas de todo tipo, desde las preexistencias ambientales a los conflictos entre
clases. Y serán precisamente estas condiciones histórico-culturales, económicas, socio-
políticas, las que van a diferenciar sustancialmente el Movimiento Moderno del viejo continente
y el que actuó en América del Norte.
No debemos olvidar que Chicago era una ciudad que se estaba reconstruyendo tras un
feroz incendio, en donde prácticamente 6 km2 de la ciudad habían sido desbastados por el
fuego; en donde se debía pensar y construir una ciudad prácticamente nueva, con posibilidad
de grandes terrenos, con fuerte presión desde el punto de vista económico y ubicación
estratégica, de nudo de intercambio y conexión férrea, de intereses financieros y mentes
visionarias.

La escuela de Chicago tuvo como iniciador al ingeniero- arquitecto William Le Baron


Jenney. En su estudio trabajaron los principales exponentes de la escuela de Chicago, entre
ellos Louis Sullivan. Sin embargo, la producción arquitectónica también tuvo la influencia de
otro arquitecto, Henry Richardson.

Las construcciones de este período se caracterizaron por los edificios esqueletos,


indudablemente lo más innovador, que confiaban todo el programa arquitectónico a la solución
estructural, carente casi de sutilezas estilístico-figurativas.
De Fusco establece una clasificación dentro de la Escuela de Chicago en dos grandes
familias que denominará como “estructuralistas” y “neorrománicos”.

Estructuralistas encontramos entre otros, el Reliance Building, inciado en 1890 por


Burnham y Root, con una altura inicial de cinco plantas a las que se añadieron en el '95 otras
diez más. Este edificio, el más significativo de las construcciones de Chicago, puede
considerase el punto de partida de la corriente estructuralista.

Neorrománica, inspirada por Richardson y enriquecida por Louis Sullivan, encontramos


el Revell Store (1881-83); el Troescher Building (1884), ambos proyectados por Sullivan; el
Auditorio Building (1887 al 89, Sullivan y Alder), otro de los inmuebles más significativos de
Chicago, también por su multifuncionalidad (contenía, además del teatro, oficinas comerciales
y un hotel).

En la evolución de la escuela de Chicago, la Exposición colombina de 1893 marca el


final de una intensa actividad de investigación, durante la cual, aun con evidentes
contradicciones, el eclecticismo historicista se apoya en un rigor estético y estructural que
puede definirse como protorracionalista y en aportaciones que parecen anticipar el Art
Nouveau.

Esta Exposición habría frenado este conjunto de impulsos innovadores y recuperado


viejos estilemas en la línea de Beaux-Arts, importando del viejo continente, sobre el que influyó
el cambio en el gusto del público a continuación de la Exposición colombina.
Aunque produjo una crisis momentánea, acabó por determinar una clarificación de los
hechos. Después del '93, en efecto, es la corriente estructuralista iniciada por William Le Baron
Jenney la que permanece, la única consagrada, lejos de toda veleidad culturalista, por razones
técnicas, económicas y figurativas más cercanas a las demandas de la clientela.
Nada más falso que creer literalmente en el mito de la Exposición Colombina como
destructora de todos los valores de la Escuela de Chicago. Estos valores no eran meramente
figurativos y, por lo tanto, no podían perderse con la aparición de una moda académica.
Estaban apegados al mundo social técnico de Chicago y, condenados al destierro por la cultura
oficial, resurgían en la práctica edificatoria inevitablemente.
Exposición Colombina de 1893- En las imágenes
puede observarse la gran influencia de los miles
de ingenieros y arquitectos europeos que
participaron como agentes activos de aquella
exposición. Se genera una “ciudad” que poco tiene
que ver con el lenguaje que se venía desarrollando
con la Escuela de Chicago. En esta exposición es
donde se produce un encuentro directo con la
realidad urbana de Chicago, en contraposición a la
realidad europea, contraste no sólo marcado por
un fenómeno cultural, político y económico, sino
por un proceso de identidad, que si bien ambos
estaban influenciados por el eclecticismo
historicista - en el sentido más amplio de esta
expresión- el Nuevo Continente fundó una nueva
forma de entender y hacer arquitectura,
respondiendo a cualidades, necesidades e ideales
propios de su lugar.
La llamada Escuela de Chicago decayó en los
últimos años que procedieron a la primera guerra
mundial y, aunque algo de su influencia perduró,
no tuvo la importancia que había tenido la propia
Escuela.
Dentro de esta gran exposición a Sullivan y Adler
se les reserva la creación del Transportation
Building. El edificio se sitúa de modo anómalo en la zona escenográfica de la Feria; la golden
door, entrada con arcos repetidos que da acceso al edificio, es el símbolo de una calidad ya
extraña a las complejas operaciones que el Kitsch universal interpreta; es el testimonio
patético, sentimentalmente conmovedor, de un mundo inactual. Bien distinto es el significado
de la Exposición respecto al extremado llamamiento a la calidad y a la dignidad hecho por
Sullivan. En Autobiography of an Idea, reanudará, exacerbándola y pormenorizándola, su
acusación a la Feria: “Así murió la arquitectura en el país de la libertad y de la intrepidez.” Más
allá de toda indignación moral, de todo juicio ético, la Feria convirtió en inactuales las obras
maestras que habían intentado marcar la evolución de la metrópoli terciaria. la nueva “aura” de
la White City (así también se llamó a la Exposición Colombina) no tiene patria ni tiempo; su
esencia coincide con el consumo, la Feria consume todo, trivializa todo esfuerzo formal en los
absurdos y patéticos juegos que en los edificios y en los espacios abiertos entretienen al
público. Todo se mezcla y todo se desgasta; la esbeltez de las estructuras de yeso refleja
fielmente la caducidad magmática de los valores interpretados. Es un angustioso adiós al
mundo de las viejas tradiciones.

FRAMPTON, Historia crítica de la arquitectura moderna:


Frank Lloyd Wright: Para Sullivan y Wright, la cultura joven e igualitaria del Nuevo
Mundo no podía basarse en algo tan pesado y convencionalmente católico como el Románico
de Richardson.
La casa Winslow, construida por Wright en 1893, brindaba dos aspectos diferentes:
hacia la calle, la fachada urbana era simétrica y tenía la entrada en el eje; y hacia el jardín, la
fachada rural era asimétrica y tenía la entrada a un lado. Esto anticipa el planeamiento de
diseño del estilo pradera de Wright, en el que las distorsiones irregulares de la parte posterior
de una fachada regular albergan convenientemente los elementos embarazosos como las
instalaciones.

En 1908, Wright expresa su mito de la pradera: la pradera posee una belleza propia y
nosotros deberíamos reconocer y acentuar su belleza natural, su silenciosa llanura. De ahí, los
voladizos protectores, las terrazas bajas y los muros extendidos que delimitan jardines
privados. La aparición del ‘estilo pradera’ coincidió con la madurez teórica de Wright.
Los elementos del estilo pradera quedaron establecidos así: una planta baja abierta,
contenida dentro de un trazado horizontal, que incluía cubiertas de poca pendiente y muros de
delimitación de poca altura, y un perfil bajo integrado deliberadamente en el emplazamiento, en
pronunciado contraste con las chimeneas verticales y los volúmenes interiores de doble altura.
Hacia 1905 la sintaxis del estilo pradera ya estaba firmemente establecida. Su
expresión, sin embrago, oscilaba entre dos polos: uno intrincado (enmarañado), asimétrico y
pintoresco (representado por la casa Avery Coonley, 1908), y el otro compacto, reticulado,
simétrico y tectónico (como el desplegado en la magistral casa Robie, 1908-09; o en la casa
Hardy, 1905, la cual constituye la formulación más pura hecha por Wright de una casa
simétrica y frontal).

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