La Melodía en Educación Musical
La Melodía en Educación Musical
TEMA 2: LA MELODIA
ÍNDICE
0. INTRODUCIÓN
3. RECONOCIMIENTO DE LA MELODÍA
3.1. Las escalas
7. BIBLIOGRAFÍA
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Azahara Arévalo Galán
Preparadora Educación Musical
0. INTRODUCIÓN
La música, además de ser un arte, es un lenguaje porque con ella transmitimos y
comunicamos ideas, pensamientos, sentimientos… Por ello, está formada por unos elementos
integrantes de ese lenguaje, los cuales permiten la expresión; y de unos elementos esencialmente
musicales. Los elementos musicales fundamentales son: el ritmo, la melodía y la armonía. De ellos
se deriva la forma, el género, etc. Según Aarón Copland, la armonía es el elemento más artificioso
de los tres ya que el ritmo y la melodía son elementos más naturales.
Para la Real Academia la melodía es una sucesión de sonidos ordenados de manera que
presente un sentido musical que satisfaga al oído y a la inteligencia. Según Hanslick, la melodía es
uno de los elementos naturales que constituyen la música. La melodía, inagotable e inagotada,
domina sobre todo como una forma básica de la belleza musical. Para Zamacois la melodía es una
sucesión de sonidos cuyas entonaciones no son siempre las mismas, lo sean o no sus valores. La
música posee una gran capacidad para estimular nuestra imaginación, y es la melodía el elemento
más sugerente en este sentido. Willems opina que la verdadera melodía parte de una emoción, de un
sentimiento, no de un acto físico. La melodía tiene la preeminencia: siempre ha sido y seguirá
siendo el elemento más característico de la música. La melodía puede tener diversas fuentes de
inspiración exteriores. Copland da la preeminencia al ritmo, considerando la melodía en 2º lugar; si
la idea del ritmo va unida en nuestra imaginación al movimiento físico, la idea de la melodía va
asociada a la emoción intelectual.
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No existen reglas fijas para conseguir una melodía expresiva, pero contamos con una serie
de recursos para aumentar su expresividad, como por ejemplo:
. Ornamentación: adornar la melodía añadiendo ornamentos y notas secundarias.
. Supresión: lo contrario, desposeer la melodía de todo elemento no esencial.
. Secuencia: repetir toda o parte de la melodía a una distancia interválica determinada.
. Imitación: repetir toda o parte de la melodía en otra voz. (Canon).
. Inversión: Invertir la melodía, de modo que los intervalos que subían, bajen y viceversa.
. Aumentación: aumentar los valores rítmicos de la melodía.
. Disminución: disminuir los valores rítmicos de la melodía.
. Contratiempo: marcar las notas fuera de sus lugares naturales de acentuación.
demás elementos musicales. Es conveniente comenzar con melodías cuyo ámbito sonoro sea
reducido, introduciendo a los alumnos en el análisis de los distintos sonidos que la componen,
observando la relación de unos elementos con otros, hasta ampliar su ámbito. Conviene no
comenzar con melodías compuestas por frases que no guarden simetría, ya que son más difíciles de
retener y los alumnos pierden el apoyo que supone la repetición o la similitud. En un principio
buscaremos también que tenga un ritmo claro y preciso.
El aprendizaje de la melodía igualmente se puede desarrollar a través de la interpretación
con instrumentos musicales, de igual forma introducir a los alumnos en el reconocimiento de los
distintos parámetros musicales y el análisis reflexivo de cada uno de ellos es uno de los objetivos
propuestos en la educación musical. Esto no se adquiere repentinamente, sino que ha de ser un
proceso de aprendizaje lento y gradual.
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Para hallar el número de tonos y semitonos de cada uno de ellos, podemos partir de la base de que todos los
intervalos que se dan en la escala mayor son MAYORES o JUSTOS. Así, sabemos que:
2º MAYOR = 1 tono; 3º MAYOR = 2 tonos; 4º JUSTA = 2 1/2 tonos;
5º JUSTA = 3 1/2 tonos; 6º MAYOR = 4 1/2 tonos; 7º MAYOR = 5 1/2 tonos;
8º JUSTA = 6 tonos.
A partir de aquí, basta con establecer la relación que existe entro ellos para conocer los demás:
- En las 2″, 3″, 6º y 7º: los intervalos MAYORES tienen 1/2 tono más que los MENORES, 1 tono más que los
DISMINUIDOS y 1/2 tono menos que los AUMENTADOS.
- En las 4º, 5º y 8º: los intervalos JUSTOS tienen 1/2 tono más que los DISMINUIDOS y 1/2 tono menos que los
AUMENTADOS.
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A) Tema. Es un fragmento musical breve, con sentido completo, que constituye el elemento básico
de una composición o parte de ella, que se va repitiendo o desarrollando.
B) Motivo. Aunque para algunos autores es sinónimo de tema, para otros, este término es
significante del grupo elemental primero, o elemento generador del tema.
C) Diseño. Este término suele aplicarse a un dibujo melódico, de ritmo uniforme o poco menos,
sobre el cual se insiste, y que carece de la precisión del Tema. Ejemplo de ello pueden ser muchos
de los ejercicios de mecanismo y estudios que para los distintos instrumentos se han escrito.
En este sentido es necesario que el discurso musical este estructurado en una serie de frases
musicales, entendidas como fragmentos metódicos de cierta entidad y definido sentido musical,
compuestos por una serie de ideas parciales que forman secciones y subsecciones, cada vez de
menor categoría, terminando la última de estas en un punto de reposo absoluto o cadencia
conclusiva. Las frases musicales pueden ser:
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De la misma forma hay que destacar algunos conceptos relacionados con las frases
musicales:
- Introducción: pasaje musical que sirve para preparar el comienzo de una
frase musical.
- Interludio: pasaje musical colocado entre dos frases.
- Coda: pasaje musical que se coloca para finalizar la frase a modo de colofón.
El carácter de una frase, período, etc., queda determinado por su final, que puede ser:
suspensivo o interrogativo; conclusivo o afirmativo, y finalmente, inconcreto. De acuerdo con ello,
se pueden distinguir las siguientes fórmulas melódicas:
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C) Fórmula melódica inconcreta. Es la que produce un efecto inconcreto según se compare con
una suspensiva o conclusiva. Puede finalizar en la tónica, pero con ritmo femenino, o bien en una de
las otras notas del acorde de tónica.
3. RECONOCIMIENTO DE LA MELODÍA
A la hora de hablar del reconocimiento de la melodía podemos diferenciar dos modos de
hacerlo:
a) Reconocimiento gráfico: el que se realiza de forma visual sobre una partitura. Es sin duda el
más sencillo, sobre todo, claro, si la pieza sólo tiene una voz o melodía. En el casa de que existan
dos voces en un mismo pentagrama, se diferencian en función del sentido de las plicas: hacia arriba
las de la voz superior y hacia abajo las de la inferior. Cuando la escritura es a más de dos voces, se
suele utilizar distintos pentagramas, e incluso distintas claves, con lo que el reconocimiento no
resulta demasiado problemático.
b) Reconocimiento auditivo: es mucho más complejo, ya que implica el dominio de una serie de
destrezas y habilidades como la capacidad de interiorizar ritmos, la de discriminar alturas y timbres,
la capacidad de análisis, síntesis y reflexión, la capacidad de retención y reconocimiento, etc.
Para WILLEMS, esta ejercitación o “gimnasia” auditiva debe empezar a trabajarse lo más pronto
posible con el niño, ya que constituye la base de la audición interior y, por tanto, de la inteligencia
auditiva. Para ello, debemos partir de la discriminación de grupos de dos o tres notas – que resulta
más fácil que con sonidos aislados – y ejercicios relacionado con el ascenso y descenso de los
sonidos. Todo ello en un ambiente lúdico y utilizando melodías de canciones conocidas por los
niños, interpretadas con distintos instrumentos de timbre diferenciado. Se debe tener en cuenta que
siempre resulta más asequible para el niño el reconocer melodías con ámbitos amplios y ritmos
variados, que aquellas que presentan ámbitos restringidos y rítmicos monótonos. Asimismo, otras
actividades a llevar a cabo, útiles y agradables para el niño, son las relacionadas con el ascenso y
descenso del sonido. Cuando el niño sea capaz de hacerlo, dibujará los movimientos sonoros,
indicando el ascenso (/) y el descenso (\).
El recurso didáctico que se deberá emplear en los primeros niveles será el reconocimiento de
canciones conocidas por los niños y escuchadas a través de instrumentos de diversos timbres, como,
el piano, la flauta, el xilófono, el metalófono, etc. Siguiendo la línea de Willems, al niño le es más
fácil reconocer aquellas melodías que poseen un ámbito melódico más amplio y un ritmo más
variado que las que los presentan más restringidos.
El origen de las escalas en Europa se remonta a los griegos, los cuales les daban el nombre
de regiones; tal es el caso de la escala dórica, frigia, lidia y mixolidia, los cuales se disponían
generalmente en sucesión de todos y semitonos en sentidos descendente. Cada una de las escalas
mencionadas entroncaba con otra situada una quinta por debajo de ella. Su nomenclatura era la
misma pero se le anteponía el prefijo “hipo” (debajo). Ejemplo: hipodórica, hipofrígia…
Los músicos de la iglesia cristiana se dejaron influenciar por la cultura griega y adoptaron
sus escalas. En este caso comenzaba los diferentes modos (parece ser que se debió a un error) por
re, mi, fa, sol. Además al contrario que los modos griegos, en sentido ascendente, lo que dio origen
a que el modo dórico se convirtiese en frigio, el frigio en el dórico, etc. Estos modos recibieron el
nombre de auténticos y corresponden como se ha dicho a las escalas griegas principales. En la Edad
Media son equivalentes a los modos que comienzan por el prefijo “hipo” las escalas plagales, que
comienzan una cuarta por debajo del correspondiente modo autentico. Además de diferenciarse los
modos por la relación de tonos y semitonos que los formaban, también lo hacían por la última nota
final, que se correspondía con la más grave del modo auténtico.
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que en el mecanismo del sistema se manifieste como tal, haciendo predominar su soberanía, y que
las demás notas, en su funcionamiento, cooperen debidamente a ello. Cuando un sonido cesa en su
función de tónica, pasa esta función a ser desempeñada por otro, con el consiguiente cambio de
funciones de todos los demás sonidos, y tiene lugar un cambio de tonalidad.
Zamacois denomina tonalidad al conjunto de sonidos constitutivo de un sistema del cual es eje
el principal de dichos sonidos, llamado tónica, que es el que rige el funcionamiento de los demás.
Cada una de las notas que forman una escala diatónica, reciben el nombre de grado. Se toma como
primer grado a la nota tomada como tónica, y los demás grados se enumeran en relación con ésta;
así pues, nos encontraremos con 7 grados. Igualmente, los diferentes grados, según su posición o su
importancia recibirán los siguientes nombres:
I. Tónica.
II. Supertónica.
III. Mediante.
IV. Subdominante.
V. Dominante.
VI. Superdominante.
VII. Subtónica o sensible (según se halle a un tono o a un semitono del VIII grado)
VIII. Tónica (Repetición del I grado).
4.2. Modalidad
Se denomina modo a la distribución u organización interna de los tonos y semitonos dentro
de la escala. Una tonalidad puede tener dos modalidades: modo Mayor y modo menor. La diferencia
entre ellos estriba en la distinta distribución de intervalo que existe entre algunos de sus respectivos
grados.
- La organización o posición natural de los grados en el modo Mayor es resulta cuando existe un
semitono de distancia entre el III y el IV grado, y entre el VII y el VIII, y una distancia de tono entre
todos los demás.
- La organización o posición natural de los grados en el modo menor, resulta cuando existe un
semitono de distancia entre el II y el III grado, y entre el V y el VI, y una distancia de tono entre
todos los demás.
Como se ha podido observar, los grados modales son el III, VI y VII; pero el que define y
caracteriza la personalidad del modo es el III; si éste es Mayor, la modalidad será mayor, y
viceversa.
grado para que sea sensible, y que como veremos a continuación, será fundamental a la hora de
discriminar entre melodías mayores y menores.
- En el caso de armaduras con sostenidos: tenemos que partir del hecho de que los sostenidos
aparecen en la armadura siguiendo un orden de 5º sucesivas partiendo desde fa, que se conoce como
“serie de quintas”: fa – do – sol – re – la – mi – si. De tal modo que si la armadura presenta sólo un
sostenido, éste estará sobre la nota fa; si presenta dos, será sobre fa y do; si presenta tres, sobre fa,
do y sal; y así sucesivamente. Partiendo de esta base, los pasos a seguir son:
1) Fijamos en la armadura de clave.
2) Para cada armadura existen dos posibles tonalidades y modalidades: La tonalidad de
modo MAYOR, se determina subiendo una 2º menor – 1/2 tono – al último de los sostenidos que
presenta la armadura. La tonalidad de modo MENOR, se determina bajando una 2º mayor – 1 tono
al mismo.
3) Una vez determinadas ambas posibilidades, es necesario discriminar en cuál de ellas está
la melodía. Para ello seguimos los siguientes pasos:
a) Calculamos la tónica de ambas tonalidades y la sensible de la escala menor.
b) Observamos la melodía viendo si aparece la sensible de la tonalidad menor. Si
aparece, con casi toda probabilidad se trata de esta tonalidad; si no, es probable que se trate
de la tonalidad mayor.
c) Para confirmarlo, observamos el principio y final de la melodía. En el tipo de
piezas que trabajaremos en el aula, la melodía suele empezar y terminar – sobre todo
terminar – en la tónica de la tonalidad utilizada.
- En el caso de armaduras con bemoles: tenemos que partir del hecho de que los bemoles
aparecen en la armadura siguiendo justamente el orden inverso que en el caso de los sostenidos, a
través de 4º sucesivas partiendo desde Si, que se conoce como “serie de cuartas”: si – mi – la – re-
sol – do – fa. De tal modo que si la armadura presenta sólo un bemol, éste estará sobre la nota Si; si
presenta dos, será sobre Si y Mi; si presenta tres, sobre Si, Mi y La; y así sucesivamente. Partiendo
de esta base, los pasos a seguir son:
1) Fijamos en la armadura de clave.
2) Para cada armadura existen dos posibles tonalidades y modalidades. La tonalidad de modo
MAYOR, se determina bajando una 4º justa – 2 y 1/2 tonos – al último de los bemoles que presenta
la armadura, coincidiendo la nota resultante con la tónica de dicha tonalidad. Otro modo de hacerlo
sería que, partiendo del conocimiento de que un sólo bemol – Si – en la armadura se corresponde
con la tonalidad de FA MAYOR, ubicar el penúltimo de los bemoles que aparecen en la armadura.
La tonalidad de modo MENOR, se determina hallando el relativo menor de la escala mayor, es
decir, bajando una 3º menor – l y 1/2 tonos – a la tónica de la misma.
3) Para determinar en cuál de las dos posibles tonalidades y modalidades de la armadura se halla
escrita la melodía, seguiremos los mismos pasos reseñados para las armaduras con sostenidos.
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- Todas las armaduras de las tonalidades MAYORES que tienen por tónica una nota alterada
presentan en su armadura, sostenidos o bemoles en correspondencia con el tipo de alteración de que
se trate. Así, la tonalidad de REb MAYOR presentará bemoles en la armadura, mientras que la de
FA# MAYOR presentará sostenidos.
Partiendo de esto, en el caso de que se trate de una tonalidad mayor con sostenidos
determinamos la armadura de clave bajando una segunda menor – 1/2 tono – a partir de la tónica.
La nota resultante se corresponderá con el último de los sostenidos de la armadura, siguiendo la
“serie de quintas” antes expuesta. En el caso de que se trate de una tonalidad mayor con bemoles,
determinamos la armadura de clave subiendo una cuarta justa – 2 y 1/2 tonos – a partir de la tónica.
La nota resultante se corresponderá con el penúltimo de los bemoles de la armadura, siguiendo la
“serie de cuartas”. Una forma más fácil y rápida de hacerlo sería sabiendo que salvo en el caso de
FA MAYOR, que presenta sólo si bemol, la tónica bemolizada se corresponde con el penúltimo de
los bemoles de la armadura. Ahora bien, sabiendo que una tonalidad mayor y su relativo menor
comparten la misma armadura, cuando queramos hallar la armadura de una tonalidad MENOR,
hallaremos su relativo mayor, subiendo una tercera menor – 1 y 1/2 tonos – y calcularemos la
armadura a partir de ésta.
Para llevar a cabo el transporte, es necesario realizar toda una serie de cálculos. Si el
resultado de estos se lleva al papel, estamos hablando de transpone escrito, y si se realizan en el
mismo momento de la ejecución, teniendo delante la música sin transportar e interpretándola
transportada, hablamos de transporte mental.
- Transporte escrito: es el más sencillo de los dos, y se puede realizar cambiando de posición las
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notas en el pentagrama o cambiando la clave, en el caso de que la voz o instrumento que debe
ejecutar la pieza utilice una clave distinta a la que aparece en el original. En ambos casos, siempre
se, produce un cambio de tonalidad y se deben modificar la armadura de clave y las alteraciones
accidentales. Los pasos a seguir son:
1) Decidir si el transporte debe ser ascendente o descendente y la distancia interválica al que debe
realizarse.
2) Determinar la tonalidad resultante.
3) Colocar la armadura correspondiente a la nueva tonalidad y, en su caso, la nueva clave.
4) Escribir las notas transportadas en su nueva posición dentro del pentagrama.
5) Modificar las necesarias alteraciones, de tal forma que sí el transporte ha sido ascendente, el
doble bemol se convierte en bemol, el bemol en becuadro, el becuadro en sostenido y el sostenido
en doble sostenido. Si el transporte es descendente, al contrario.
- Transporte mental: Es mucho más complejo, ya que requiere que los cálculos se realicen
adaptándose a la velocidad de la propia ejecución de la pieza. En este caso se utiliza el cambio de
clave, sustituyendo mentalmente la clave escrita por aquella otra en al cual a dichas notas les
correspondan los nombres que exige el transporte, aun cuando el índice de altura no sea el adecuado
y deba considerarse en distinta 8º. Así, por ejemplo, si tenemos un fragmento escrito en la clave de
SOL en segunda línea y queremos bajarlo en una tercera, deberemos cambiar mentalmente a la
clave de DO en primera línea, de tal forma que la posición en el pentagrama que antes designaba a
la nota Mi, pasa a designar a la nota Do.
. Nota pedal: sucesión de intervalos armónicos de 8º justa sobre tónica y dominante, utilizando
valores largos e instrumentos de placa.
. Bordón: sucesión de intervalos armónicos y melódicos combinando tónica y dominante. Se
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pueden utilizar valores más pequeños y los instrumentos de placa siguen siendo los más adecuados.
. Ostinato: fórmula rítmica, melódica a armónica que se repite insistentemente, sirviendo de
acompañamiento a la melodía, de la que generalmente se extrae.
5.2. Armonización con acordes tonales
Armonizar una melodía es determinar la sucesión de acordes y el momento de utilizarlos de
la forma más adecuada, de cara a enriquecer la pieza. Para ello, hay que partir de un conocimiento
profundo de lo que es un acorde, sus características fundamentales y sus tipos, lo que se detalla en
el tema 4. Antes de empezar a reseñar los pasos para armonizar una canción u obra instrumental, es
necesario caer en la cuenta de que no existe una armonización ideal para una melodía, sino que
pueden darse distintas y ser todas correctas.
Los pasos básicos a seguir de cara a realizar la armonización de las piezas que suelen
trabajarse en la escuela, son:
1) Determinar la tonalidad y modalidad en la que se halla escrita la melodía, siguiendo los pasos
expuestos con anterioridad.
2) Determinar los acordes de TÓNICA, SUBDOMINANTE y DOMINANTE de dicha tonalidad, ya
que en el tipo de canciones y obras instrumentales que se suele trabajar en el aula, éstos constituyen
la base armónica.
3) La armonización suele comenzar en parte fuerte del compás, por lo que ante melodías
anacrúsicas deberemos anticipar o retrasar la ejecución del primer acorde.
4) Por norma general, este tipo de piezas suelen comenzar y terminar con el acorde de TÓNICA y el
acorde anterior al final suele ser el de DOMINANTE, en concreto el de SEPTIMA DE
DOMINANTE, de cara a realizar una cadencia perfecta que produzca un efecto conclusivo. Esto
mismo se aplica en el caso de las distintas frases que integran la melodía.
5) Para determinar el acorde que se debe utilizar en cada momento es necesario buscar en cual de
ellos se halla la nota sobre la que se nos indica el cambio. Si ésta pertenece a más de uno, serán las
notas precedentes y siguientes las que nos ayudarán a elegir entre uno y otro.
6) los cambios de acorde suelen coincidir con notas que poseen un valor relativo superior al resto.
Además, este cambio debe realizarse cuando una nota crea disonancia con el acorde anterior, como
por ejemplo si forma intervalos de 2º.
musical. Podemos servirnos para ello tanto de la utilización de la mano como de todo el cuerpo:
b) Con el cuerpo: indicando la altura de los sonidos en función de mantener el cuerpo más
agachado o más estirado. Este recurso permite la posterior relación con el lenguaje corporal.
- Recursos gráficos: en el mismo sentido de los recursos gestuales, existen elementos gráficos
muy variados que nos permiten representar las distintas alturas de los sonidos, y que los alumnos
pueden trabajar como apoyo en la interiorización de intervalos y notas musicales. Entre otros,
destacamos la utilización de puntos y líneas, a través de las que pueden simbolizar desde intervalos
hasta líneas melódicas, pero pueden utilizarse muchas otras formas de hacerlo, creadas por los
propios alumnos. Estos recursos entran dentro del ámbito de la Grafía no convencional, y se
presentan como un complemento muy adecuado al trabajo con los recursos gestuales.
Dentro de este mismo apartado incluimos la Grafía convencional, que sería el siguiente
paso, lógico, tras las representaciones no convencionales, introduciéndose en el segundo ciclo de
primaria y ofreciendo al alumno la posibilidad de obtener mucha mayor exactitud en el trabajo
melódico e interválico. A través del pentagrama, el niño podrá representar y reconocer en piezas
musicales sencillas cualquier intervalo, línea y frase melódica, profundizando en el estudio de cada
uno de ellos. Además la lectoescritura convencional le permitirá interpretar piezas sencillas con
precisión.
- La audición: ésta constituirá el recurso fundamental sobre el que se cimentará el trabajo con las
notas musicales, intervalos y melodías. El profesor debe buscar en todo momento que los alumnos
realicen una audición activa, que vaya más allá del mero plano sensible. Progresivamente debemos
educar la capacidad de discriminación melódica de niños y niñas, aprovechando también aquí todos
los recursos que estén a nuestro alcance. Las actitudes implicadas en este proceso son
fundamentalmente la atención y la concentración. Desde el aula se puede trabajar el reconocimiento
de los diferentes elementos que constituyen la melodía: valores, alturas, intervalos, estructuras
melódicas y armónicas, formas…
- La entonación: reproducción vocal de las diferentes alturas del sonido. Desde el comienzo es
importante educar en la adquisición progresiva de seguridad y en la capacidad de controlar y
analizar la propia entonación, para poder corregirla y guiarla. La práctica de la entonación debe
basarse inicialmente en la imitación, para seguir posteriormente una vía tanto interválica como tonal
que desemboquen en la toma de consciencia. Los recursos gráficos y fononímicos siempre deben
formar parte de nuestra metodología, aprovechando las relaciones entre el medio auditivo y el
visual.
facilidades. Sobre ella, aprenderemos a construir frases melódicas regulares, divididas en dos
períodos de cuatro, empezando por melodías de dos sonidos que aumentarán. Las cadencias
vendrán sugeridas por el sentido del texto y por la estructura melódica de las frases. Las
improvisaciones rítmico-armónicas podrán comenzar por el instrumento más grave, al que irán
uniendo sucesivamente los demás, complementados ritmos y armonías y, sobre este fondo, los
carrillones o flautas hacen improvisaciones melódicas.
Este procedimiento puede emplearse también sobre un texto sencillo, que primero se recitará
rítmicamente, añadiendo acompañamientos rítmicos, componiendo después la melodía para el texto
y la instrumentación para los acompañamientos. Todo ello puede ir precedido de un preludio
instrumental, separadas las estrofas por interludios y terminar con un postludio para darle una forma
más completa.
- El juego. Se pueden inventar juegos que ayuden al entendimiento interválico en tano que no dejan
de ser saltos que producen los sonidos y, por relación de semejanza, se puede jugar con los niños a
la vez que interpretan dichos intervalos:
a) Aprovechando los cuadros del suelo (en su defecto se pueden rayar con tiza), los niños
saltan cada dos de ellos a la vez que interpretan intervalos de segunda de forma ascendente y
descendente: do- mi- sol- mi- do. Este ejercicio se puede completar con otras notas como tónicas:
mi- sol- si- sol- mi.
b) Otro ejercicio relacionado con intervalos sería colocar a los niños unos de pie y otros
sentados o agachados. Siguiendo esa relación alternativa los que están de pie son los que cantan los
intervalos partiendo de do como tónica.
c) Las alturas de los sonidos se pueden señalar mediante los diferentes miembros del cuerpo
como el caso de las manos, con las que se pueden realizar diferentes movimientos señalando la
altura orientativa de sonidos. Lo mismo se puede hacer con otros miembros, expresiones,
movimientos, etc…
d) Los intervalos se pueden interpretar mediante la escritura formal y el propio lenguaje
musical. El profesor los puede representar en el encerado (franelograma o cualquier otro elemento)
donde los niños lo ven, lo interpretan y lo escriben.
e) Los intervalos se pueden ejercitar mediante diferentes instrumentos (placas), utilizando en
un momento dado las placas necesarias y retirando las que no procedan para evitar confusiones.
f) Mediante audiciones concretas donde se trabajen estos contenidos por otros niños, por el
profesor, profesionales, melodías grabadas, etc... También se pueden trabajar los intervalos.
g) Las frases melódicas se pueden trabajar en el aula de muchas formas.
h) Un ejercicio de iniciación interesante es el que hace emparentar la frase melódica con la
frase del lenguaje verbal. Los niños irán repitiendo frases con una entonación adecuada y una
cadencia que vaya concluyendo con relativa facilidad.
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