Universidad Autónoma de Tlaxcala
Facultad de Filosofía y Letras
Antropología de las religiones
Joseph Brian Gómez Flores
Barabas, Alicia.(1989), Utopías indias: los movimientos socioreligiosos en
México. Editorial Grijalbo, pp 83-105.
En esta obra se nos presenta como se cruzan dos conceptos que al principio
parecen disonantes, la utopía y la religión, la utopía de la religión. Entonces se
nos va hablar primer lugar, que es una utopía, lo que podríamos definir como
aquella ideal o pensamiento de aspiraciones de un individuo o de una sociedad
en la búsqueda del mundo ideal, del mundo imaginario; pero que a la vez es en
muchas ocasiones inaccesible o ficticio, pero qué sirve de guía para múltiples
movimientos, acciones y aspiraciones de individuos o de colectividades. En
este caso compete al estudio de la utopía de la religión y cómo inciden en los
movimientos socioreligiosos de México.
En primer lugar, se hace múltiple mención delos movimientos mesianismos y
milenarismos, las cuales promueven más que una mediación entre “lo
completamente otro” y los hombres; dentro de la utopía milenarista, pone una
promesa divina para la voluntad humana, es de destacar que todos esos
procesos utópicos del milenarismo y del mesianismo, se envuelven en el
contexto del nuevo mundo y el colonialismo, guiados al frente de los grupos por
los cánones de utopías, las cuales buscan reivindican en América y las
colonias europeas, ya que al ser lugar desconocido y “virgen", sirve de
mecanismo para dar paso a las utopías cristianas y hacerlas posibles; por
medio de estos grupos mendicantes, qué invitan al cristianismo primitivo,
siempre con las miras del cumplimiento de una utopía sea mesiánica o
milenarista.
El texto es muy claro, busca explorar si los movimientos milenaristas y
mesianismos indios en Latinoamérica pueden ser considerados como
concepciones utópicas; a través de estas lecturas y de las comparaciones
particulares de cada movimiento social religioso, se busca identificar si estos
movimientos se pueden considerar como utopía.
De las utopías de la religión podemos tomar muchos elementos que dan fe de
su fuentes de inspiración, múltiples eventos históricos, que ponen el acento en
los movimientos milenaristas, en los milenarismos o mesianismos;
especialmente habría que poner exclusiva atención a la “República de Platón”,
dónde nos habla ya de la eliminación de la propiedad privada, de los textos de
San Agustín como “la ciudad de Dios” y que empiezan a vislumbrar utopías que
se aproximan más a las ciencias sociales, la sociología o antropología. Hay
textos como los de Saint Simón que reflejan ya la búsqueda del orden, se pone
exclusiva atención al concepto de orden y por ende, da a entender los
movimientos hacia el positivismo. También podemos destacar los múltiples
debates entre utopías federalistas y centralistas, entre estas reformas con un
proletariado reconciliado y otro que difiere. Estas búsquedas utópica como las
marxistas dónde nos hablan ya sobre dos tipos de utopías, las abstractas,
consideradas individualistas ya que persiguen un solo aspecto de un grupo
determinado, como aquellos movimientos como el feminista o el lgbt y las
utopías concretas las que tienen decisiones colectivas, utopías reales, utopías
que se pueden hacer.
Ya desde la mirada antropológica, se intenta buscar la relación de la utopía con
el contexto cultural social y político, en dónde hay que poner exclusiva atención
a lo que Ernest Bloch nos dice el concepto utópico el cual es equivalente al
cambio social, la utopía por sí sola no funciona, esta suele estar implicada con
otros dos términos que van a conformar una especie de Trinidad: la historia y la
colectividad, qué van a dar paso al cambio social que menciona Bloch por
medio de movimientos religiosos sean del siglo 19 o de la época colonial en
donde nos habla que sus utopías pueden ser cíclicas o lineales.
Finalmente, para entender la particularidad de los movimientos socio religiosos
y por ende las utopías que se formaron en torno a México, se nos invita poner
atención en regiones y poblaciones que han atravesado estos procesos de
movimientos milenaristas, mesianicos, un ejemplo es el caso de los
chinantecos y demás pueblos mexicanos.
Sube, D (2000), Formaciones de la fe. La iniciación de una secta subalterna en
la India Centro, El colegio de música .pp 61-93.
En este texto se hace mucho más evidente la interacción entre la etnicidad y
por ende la identidad y las religiosidades de una población en particular. Este
texto además , nos da la mirada de la religión subalterna, atravesada por
eventos de la transformación de la religión y de sucesos que comenten a la
economía política.
Se nos indica la importancia de la casta y la secta como un elemento
conectado y que no puede disuadir de una manera tan abrupta en la labor
investigativa de la religión y de la antropología en si misma. Ya que no solo se
pone atención en la dimensión religiosa, de us practicas o significaciones , sino
que se da un paso adelante en el estudio de estas ampliando y profundizando
en la identidad misma de los individuos y la dimensión étnica.
Se pone mucha atención el espacio del estado, territorialidad es de la
economía y la religión como un puente creador de identidad, la cual surge
desde luego por la iniciativa de los grupos subalternos, que siempre han tenido
poco que aportar por la supresión o colonialismo que merma en estas
sociedades
Se busca la comprensión total de este estudio poe medio de entender la
estructura política de finales del siglo XVIII y XIX en la India Central, lo cual ya
kos indica como seta el andamiaje de los “subalternos”, ya que el sistema de
casta en la India es una práctica que a día de hoy sigue en vigencia y que
generan distintos tipos de modo de vida, que tiene un peso importante y directo
sobre prácticas sociales y culturales de estas, tales como la misma religión y la
formación de sectas que identifican o forjan identidad en torno a la religión
adoptada.
Finalmente, hay que poner exclusiva atención a lo que nos quiere decir Dube
(2000:94) “La creación del Satnampanth siguió un proceso de construcción
simbólica que se alimentaba de las hegemonías y las tradiciones existentes y
colocaba las formas simbólicas en un contexto nuevo. Los signos agrupados
novedosamente se reforzaban unos a otros como marcadores que definían los
límites del Satnampanth en relación con otros grupos. La apropiación y el
reacomodo de los signos y las prácticas de la jerarquía ritual de la pureza y la
polución y las formas simbólicas de otras tradiciones llevaron a la creación del
Satnampanth como u n cuerpo puro que a su vez limpiaba de impurezas los
cuerpos de sus miembros.”