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Cronotopo en la novela: tiempo y espacio

Este documento resume los conceptos clave de cronotopo y novela propuestos por Mijaíl Bajtín en su ensayo "Formas del tiempo y del cronotopo en la novela". Bajtín define cronotopo como la representación artística de las relaciones entre tiempo y espacio en la literatura. Analiza tres cronotopos fundamentales en la novela antigua: la novela griega, las novelas de aventuras costumbristas y las biografías. La novela griega se caracteriza por un tiempo de la aventura atemporal entre dos momentos biográ

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Cronotopo en la novela: tiempo y espacio

Este documento resume los conceptos clave de cronotopo y novela propuestos por Mijaíl Bajtín en su ensayo "Formas del tiempo y del cronotopo en la novela". Bajtín define cronotopo como la representación artística de las relaciones entre tiempo y espacio en la literatura. Analiza tres cronotopos fundamentales en la novela antigua: la novela griega, las novelas de aventuras costumbristas y las biografías. La novela griega se caracteriza por un tiempo de la aventura atemporal entre dos momentos biográ

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“LAS FORMAS DE TIEMPO Y DEL CRONOTOPO EN LA NOVELA.

ENSAYOS DE POÉTICA
HISTÓRICA”

“Tiempo-espacio” en traducción literal. “Conexión esencial de relaciones temporales y espaciales asimiladas


artísticamente en la literatura 1 .

Entendemos el cronotopo como una categoría de la forma y el contenido en la literatura (no nos referimos
aquí a la función del cronotopo en otras esferas de la cultura2

“En la literatura el cronotopo tiene una importancia esencial para los géneros. (...) el género y sus variantes se
determinan precisamente por el cronotopo; además, el tiempo, en la literatura, constituye el principio básico
del cronotopo. El cronotopo, como categoría de la forma y el contenido, determina también (en una medida
considerable) la imagen del hombre en la literatura; esta imagen es siempre esencialmente cronotópica

¿Cuál es la importancia de los cronotopos en general y de los analizados por Bajtin en particular -se pregunta
finalmente el propio Bajtin-?. En primer lugar, tienen una gran importancia semántica, temática; son centros
organizadores de los acontecimientos novelescos. En el cronotopo se enlazan y desligan los “nudos
argumentales”. El cronotopo es un elemento central en la génesis y el desarrollo del argumento narrativo. En
segundo lugar, tienen una importancia “figurativa”: en el cronotopo el tiempo se concreta, se hace más
sensitivo. Las señas del tiempo se concretan y concentran en determinados sectores del espacio. El tiempo se
materializa en el espacio. Desde este punto de vista, los cronotopos analizados por Bajtin tienen, en su propia
opinión, un carácter típico, genérico (es decir, “de género”); están en la base de determinadas variantes del
“género novelesco” que se han formado históricamente. Son, pues, cronotopos abarcadores y esenciales. En
general, Bajtin establece que, en toda novela: • Los cronotopos pueden incluir un número ilimitado de
cronotopos más pequeños. • Cada motivo argumental puede, de hecho, tener su propio cronotopo. • Las
relaciones entre los cronotopos, dentro de una misma novela, son muy variables y pueden llegar a ser
características de un determinado autor, de una obra, etc. • Normalmente, cuando se dan varios cronotopos en
una misma novela, hay uno de ellos que predomina sobre los demás. • Junto a los cronotopos que se dan en el
texto novelístico también se dan, en general, “un cronotopo del autor y otro del oyente-lector”: el material
novelesco nunca es inerte, sino hablante, significativo, semiótico. Para el lector, entonces, los hechos ocupan
un determinado espacio, están localizados. Su creación y su interpretación discurren siempre en el tiempo. En
este sentido, en general, el texto “está ubicado en el espacio-tiempo de la cultura”, donde también están el
novelistaautor y los lectores: en tiempos y espacios a menudo diferentes, pero en un mundo real y unitario en
el fondo, el “mundo creador del texto” (distinto, en todo caso, del “mundo representado en el texto”.

Bajtin distingue, desde la Antigüedad, tres “tipos de unidades novelescas”, o sea, tres “procedimientos de
asimilación del tiempo y el espacio en la novela”; tres cronotopos, en definitiva, que determinan en gran
manera la evolución de la novela de aventuras hasta el s. XVIII con diferentes variantes en Europa: las
antiguas “novelas griegas”, las “novelas de aventuras costumbristas” 8representadas sobre todo por Apuleyo y
Petronio) y las antiguas biografías y autobiografías 1. LA NOVELA GRIEGA. Es el primer tipo de “novela
antigua” distinguido por Bajtin. En realidad la “novela griega” (o “sofística”, configurada durante los ss. II-IV
d. J.C.) corresponde al género novelesco de la “novela de aventuras y la prueba”. Las llamadas “novelas
bizantinas” serían su consecuencia directa en el futuro, englobándose dentro de este género las “novelas de
caballería”, por ejemplo. Dentro de este género novelesco se configura, ya en la misma Antigüedad, el tipo de
“tiempo de la aventura” de modo prácticamente final, sin añadirse innovaciones desde entonces. Los motivos
de la trama que lo configuran son: (1) Pareja de jóvenes en edad casadera, (2) cuyo origen es desconocido o
misterioso, (3) de una belleza y castidad extraordinarias, (4) que se encuentran de forma inesperada -muchas
veces durante una fiesta o celebración solemne, (5) surgiendo de inmediato una pasión amorosa irresistible
entre ellos (6) que les aboca a una unión que se revela como imposible (7) debido a una sucesión de
obstáculos que la retrasan y amenazan (8) produciéndose entonces la separación de la pareja de héroes4 , (9)
tras la que se desata un proceso de búsqueda -a veces mutua- y encuentros esporádicos5 (10) hasta llegar a la
unión final en matrimonio. Por otra parte, según Bajtin, en este género novelesco el trasfondo geográfico de
las aventuras de cada héroe suele ser amplísimo: entre tres y cinco países exóticos que suelen estar separados
por el mar (Grecia, Persia, Fenicia, Egipto, Babilonia, Etiopía, etc.) En la retórica de estas novelas suele haber
una marcada tendencia al enciclopedismo, dado que se combinan en ellas (a) la descripción de comarcas,
países, ciudades, barrios, objetos, etc., (b) la reflexión sobre temas religiosos, filosóficos, morales y
científicos y (c) el discurso de cada personaje y del narrador. Ahora bien, según Bajtin ningún elemento de la
trama en este tipo de novelas es nuevo: todos proceden de tradiciones literarias anteriores (el descubrimiento
de la pasión amorosa de la poesía helenística, los discursos y descripciones de la retórica, la revelación de
verdades desconocidas de la tragedia, la biografía y la historiografía -Herodoto-, etc.). Se produce pues en
estas novelas un claro sincretismo de géneros anteriores: La “novela griega”, como plasmación de un
cronotopo determinado, es así una estructura narrativa en la que se usan y refunden los géneros literarios
antiguos para formar un cronotopo: ”EL MUNDO AJENO DURANTE EL TIEMPO DE LA AVENTURA”.
Por otra parte, advierte Bajtin, en estas novelas nada sucede: Punto de partida AVENT. 1 2 3 4 5 6 7 8 .....
AVENT. N Punto de llegada Encuentro inicial Unión feliz Movimiento argumental: “lo que transcurre entre
ellos”: NADA La relación entre la pareja es totalmente estable siempre. DOS MOMENTOS BIOGRÁFICOS
QUE PARECEN CONTIGUOS Las acciones y aventuras son, pues, un hiato, una pausa, que no cambia la
vida de los héroes. Los hechos no se incorporan a la serie biográfica de cada protagonista, no dejan huella
alguna en la vida o en el carácter de los héroes6 . Se trata sólo de una disgresión respecto al curso normal de
la vida, disgresiones sin “duración real” (es decir, de añadidos a la vida biográfica de los héroes). El tiempo
de la novela griega tampoco conoce la edad (la duración biológica elemental y clásica), que, en el caso de los
héroes, es la misma al principio y al final de la aventura: la edad de casarse7 . El tiempo intermedio, el de las
aventuras, nunca es medido ni calculado: sólo son días, horas, noches, momentos, sólo límites técnicos de
cada aventura. Es un tiempo intenso, no definido, que no cuenta para los héroes: un hiato extratemporal entre
dos momentos biográficos (el despertar de una pasión amorosa y su satisfacción final). Internamente en la
novela griega el tiempo se segmenta en “aventuras”. A su vez, en éstas, el tiempo se cuenta por horas, días,
noches y hasta minutos. Dentro de cada aventura la tensión temporal es importante para mantener el ritmo de
causalidades y casualidades que la desarrollan. Unas aventuras se suceden y/o se intersectan con otras
mediante nociones como “de repente”, “precisamente”, “en el mismo instante”, “casualmente”, etc., formando
series atemporales y potencialmente infinitas8 . El conjunto de aventuras no define nunca una serie temporal
real-biográfica para los héroes.

Cada una de las aventuras es un “momento dirigido por el principio del suceso” (tiempo específico de la
intervención de las fuerzas irracionales en la vida humana), en el que pueden intervenir del destino, los dioses,
hechiceros, demonios, magos, etc., que actúan de forma constante y “de repente”. Ellos -y no los héroes-
toman toda la iniciativa en las aventuras. Los héroes lo son pasivos: les “suceden” cosas, no las hacen (incluso
la pasión amorosa les “es dada” al comienzo de la novela). En este sentido, cada aventura supone un hecho no
previsible racionalmente, sino sólo mediante vaticinios, sueños, corazonadas, premoniciones, etc. En la
novela europea que sigue el modelo de la novela griega se respeta todo ello, aunque se añada en alguna
ocasión el personaje del “bienhechor misterioso” (como en Walter Scott, por ejemplo). Bajtin comenta, en
este sentido, el motivo del “encuentro” dentro del esquema cronotópico de la novela griega.
------------------------------ El “motivo del encuentro” se da, junto a otros, en las novelas griegas (separación,
pérdida, descubrimiento, búsqueda, hallazgo, reconocimiento, etc.). Se trata de un motivo cronotópico
ejemplar, que necesita necesariamente de una configuración temporal (“en el mismo momento”) y espacial
(“en el mismo lugar”) para poder producirse. El motivo del “desencuentro” seguiría estas mismas
configuraciones pero en sentido negativo (“en distinto momento” y/o “en distinto lugar”). Por otra parte, el
motivo del encuentro puede tener distintas valoraciones (deseado o no, triste-horrible o alegre), distintas
funciones estructurales (clímax, intriga, desenlace) y suele relacionarse con otros cronotopos dentro de
estructuras narrativas superiores (el camino9 , el reconocimiento10, etc...) ------------------------------ A
continuación Bajtin se plantea la cuestión del espacio dentro del cronotopo de las antiguas novelas griegas. En
su opinión, en este tipo de relatos se necesita de “extensiones espaciales abstractas”: muchos espacios a lo
largo de la novela, espacios medidos en primer lugar por su “lejanía o proximidad”. Así, por ejemplo, dentro
del cronotopo de estas novelas, un motivo como el de la salvación implica a menudo vencer la lejanía
espacial; un motivo como el del rapto implica un traslado rápido a un lugar desconocido; un motivo como el
de la persecución implica la superación de obstáculos que frecuentemente son de naturaleza espacial; un
motivo como el del cautiverio implica el aislamiento espacial del héroe; etc... En conjunto, en las novelas
griegas se desarrolla un universo espacial amplio y variado, pero con un valor totalmente abstracto. Es decir,
las particularidades, la concreción del espacio no influyen nunca en el desarrollo de los acontecimientos. El
lugar entra en la aventura como extensión desnuda: lo que sucede en Babilonia, por ejemplo, podría haber
sucedido igualmente en Egipto... El cronotopo de la aventura se caracteriza, pues, por la unión técnica y
abstracta del espacio y del tiempo, con momentos, por tanto, reversibles y espacios transmutables entre si. Por
otra parte, se trata siempre de un “universo extraño”, indefinido, desconocido, ajeno: los héroes se encuentran
en él por primera vez, no tienen ninguna relación con él. Pero este carácter “extraño” nunca llega al
“exotismo” (para lo cual se necesita siempre subrayar lo propio frente a lo ajeno o viceversa).. Las frecuentes
descripciones de objetos, animales, edificios, etc., nos muestran realidades totalmente desconectadas del
contexto que les rodea, como si fueran únicos o estuvieran completamente aislados. Esta característica del
espacio en el cronotopo de la antigua novela griega tiene notables diferencias con otros cronotopos que,
seguidamente, comenta Bajtin:

CRONOTOPO BUCÓLICO, IDÍLICO-PASTORIL (de gran importancia en la literatura universal). Se trata


de un tiempo semicíclico, caracterizado por la combinación de un tiempo natural (cíclico) y un tiempo
familiar de la vida cotidiana y pastoril (no cíclico). Este tiempo semicíclico se vincula siempre a un espacio
idílico -a menudo insular-, específico y muy elaborado: un tiempo de pequeños episodios amorosos y
efusiones líricas, muy denso, en un espacio delimitado, natural, estilizado y aislado por completo.
CRONOTOPO DE LA NOVELA GEOGRÁFICA ANTIGUA (retomada especialmente en el s. XVIII). La
patria natal del héroe protagonista es el núcleo central que proporciona a dicho personaje (cultura, educación,
etc.) una escala de valores con la que irá juzgando todo aquello que encuentre a lo largo del viaje. El héroe es
siempre un hombre público, político, guiado por intereses socio-políticos, filosófico y/o utópicos. El motivo
del viaje suele tener un carácter real en el espacio y en el tiempo, guiados ambos por un principio biográfico.
A veces se presenta también el principio de la aventura, pero nunca como elemento organizador de la acción,
sino como algo añadido y esporádico. CRONOTOPO DE LA ÉPICA Y LA TRAGEDIA. Su base es siempre
un tiempo mitológico-popular vinculado a espacios concretos (país, región, estado natal, etc.). Dicho tiempo
mitológico se proyecta en el tiempo histórico y en el mismo espacio. ------------------------------ Finalmente, a
propósito del cronotopo de la antigua novela griega -es decir, el del tiempo de la aventura-, Bajtin se pregunta
por la “imagen del hombre” que en estas novelas se proyecta. En ellas el hombre sólo se muestra como un
ente pasivo i totalmente inmutable: le sucede todo, pero carece de iniciativa, es sólo el objeto físico receptor
de la acción. El hombre soporta el “juego del destino”. Sus actos se reducen a movimientos forzados en el
espacio (fugas, persecuciones, búsquedas, etc.), a cambios de lugar en el espacio. El movimiento del héroe
será, entonces, lo que proporcione la medida del espacio y del tiempo, del cronotopo en definitiva.

En la antigua novela griega el principal motivo compositivo es el de LA “PUESTA A PRUEBA DE LA


CONSTANCIA Y DE LA IDENTIDAD DE LOS HÉROES CONSIGO MISMOS” se articula sobre el
esquema actancial [ encuentro - separación - búsqueda - reencuentro ] Dicho esquema expresa, en último
término, el proceso de autobúsqueda de los héroes, la búsqueda de la propia identidad humana (lo cual
continúa, por ejemplo, en la llamada “novela barroca” del s. XVII). En este sentido, el motivo de la prueba es
fundamental: los héroes ven sometidos constantemente a prueba su castidad, su fidelidad, su intrepidez, su
valor y -más raramente- su inteligencia. Finalmente, en estas novelas nada sucede: el hombre-héroe se nos
muestra como un “producto acabado”, perfecto, ya al inicio de la novela. Por ello vence las pruebas y ve
fortalecida su propia identidad. Éste es el sentido ideológico, según Bajtin, de las antiguas novelas griegas11,
que se proyecta después en la novela de caballerías, en la novela barroca, etc12. Por otra parte, en la antigua
novela griega el hombre es siempre un individuo privado, sin ninguna conciencia ni sentimiento social
(nación, pueblo, familia, clan, etc.): es un hombre solo perdido en un mundo ajeno, en el cual no tiene
ninguna misión. Sus actos, por tanto, no tienen ninguna importancia socio-política, sólo la tienen en el plano
individual o particular. En este sentido -y como conclusión- Bajtin comenta que el cronotopo de la antigua
novela griega es el más abstracto de los antiguos cronotopos novelescos, es el más estático: el universo y el
hombre aparecen representados en él como realidades totalmente acabadas e inmutables. No hay cambios ni
desarrollos, nada es destruido ni modificado... Sólo se reafirma la identidad de todo lo existente al comienzo
del relato. El aspecto de este cronotopo antiguo que más se h utilizado después en la novela europea posterior
es, en opinión de Bajtin, el del “tiempo de la aventura”, aunque dándole de forma progresiva una mayor
flexibilidad y vitalidad.

2. APULEYO Y PETRONIO.

En todo caso, la base de Bajtin en su análisis de este tipo de novelas antiguas es la obra de Apuleyo. Su
primera característica es la combinación del tiempo de la aventura y el de las costumbres que no es sólo un
mero ensamblamiento, sino que da lugar a un tipo de novela totalmente diferente al de la novela griega
antigua. El tiempo de la aventura no es ya un hiato como en las novelas griegas antiguas sino que es la
expresión del “camino de la vida” del héroe (el Lucius de Apuleyo) con dos notas características muy claras:
dicho camino de la vida, como expresión temporal, es representado como “metamorfosis” ,y, por otra parte,
va unido al camino real de los viajes y peregrinaciones del héroe (Lucius en forma de asno) por el mundo. En
cuanto a la metamorfosis (transformación), ésta ya está presente, junto al motivo de la identidad, en el folclore
antiguo (especialmente en los cuentos populares). La idea de la transformación tiene diversas manifestaciones
en la cultura antigua: (1) la filosofía griega, en la que metamorfosis e identidad tienen una envoltura
normalmente mitológica, (2) los misterios antiguos, especialmente en los eleusios, y las formas iniciales del
culto cristiano junto a fórmulas “mágicas” de transmisión oral (ss. I-II d. J.C.), (3) el folclore popular
propiamente dicho, y (4) la literatura (manifestación que interesa especialmente a Bajtin). En la literatura, el
motivo de la metamorfosis implica siempre la idea de “evolución”, pero ésta nunca es de tipo lineal, sino a
saltos, mediante nódulos (las estaciones del año, las edades, etc., en Hesíodo o en Ovidio, por ejemplo). En
Apuleyo la idea de la metamorfosis del héroe implica la de la “compresión del destino particular humano”,
separado de todo lo cósmico e histórico. Pero, gracias a las influencias del folclore popular, la idea de la
metamorfosis aún incluye la del “destino humano en su conjunto” en sus momentos más cruciales. En esto
estriba su importancia para el género novelesco. En este segundo tipo de novela antigua el motivo de la
metamorfosis se incluye dentro de una estructura narrativa superior y más compleja: sobre este motivo se crea
una representación de toda la vida humana en sus momentos críticos, cruciales -la manera en que un hombre
se convierte en otro mediante una crisis y un renacimiento posterior-. A diferencia de la novela griega antigua
-tiempo como hiato intranscendente para el héroe- en este tipo de novelas los acontecimientos determinan
toda la vida del héroe en el futuro. No son novelas biográficas (no se representa toda la vida del héroe) sino
diferentes momentos que resultan determinantes para el destino de una vida y un carácter: son novelas de las
“crisis de identidad” del héroe. En todas estas novelas se presentan diferentes imágenes de una persona de
forma separada y finalmente unidas por la crisis y renacimiento del propio héroe. Los “santorales” del
cristianismo primitivo pertenecen a este tipo de novelas y presentan dos imágenes del héroe: la del “pecador”
(anterior a la crisis) y la del “santo” (posterior a dicha crisis, ya renacido). A veces se presenta tres imágenes
(incluyendo otra para la propia crisis o “ascesis” -sufrimiento purificador del héroe-). Así pues, en este tipo de
novelas no se representa un tiempo biográfico en sentido estricto, sino momentos excepcionales, insólitos,
trascendentales y muy cortos en su duración (comparándolos con toda una vida). Son momentos de
determinan la imagen definitiva del hombre mismo y el carácter de su vida posterior (la de Lucius sacerdote,
por ejemplo). Por otra parte, se trata también de un “tiempo de aventuras”, de sucesos excepcionales
presididos por la idea del “suceso” (casualidades concatenadas) y por la propia iniciativa del héroe (no como
en las novelas griegas antiguas) que suele manifestarse como error, pecado, culpa, etc., que atraen sobre si el
suceso mismo.

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