VUELOS ESPACIALES TRIPULADOS
Desde los días del Sputnik y del Explorer 1, miles de naves espaciales han ido
al espacio, algunas de ellas llevando pasajeros humanos. La primera persona
que orbitó la Tierra fue el ruso Yuri Gagarin, El 12 de abril de 196. El primer
NORTEAMERICANO EN HACER LO MISMO FUE Hohn Glenn, que completó tres
órbitas el 20 de febrero de 1962; más de 26 años más tarde, a la edad de 77
años, Glenn retornó al espacio a bordo de la lanzadera espacial.
El vuelo de Glenn fue el primero del “proyecto Mercury” , que preparó el misil
Atlas, fue el seguido (en los EE. UU.) POR EL “Gèmini” cuyas cápsulas con dos
hombres a bordo fueron puestas en órbita por cohetes Titàn, más potentes.
Luego vinieron las misiones “Apolo” , con tres hombres, primero volando
alrededor de la Luna y luego alunizando sobre su superficie, el 20 de Julio de
1969. En total se consiguieron seis alunizajes con éxito, todos usado el cohete
gigante, de 2700 toneladas, Saturno v, impulsado por cinco enormes motores
de cohete f-1 (y uno más en la segunda etapa).
La historia de los vuelos espaciales tripulados es larga, fascinante y aún continúa desarrollándose
(….). Los vuelos actuales tripulados se fundamentan en la lanzadera espacial, un cohete reutilizable
con alas cortas, que le permiten aterrizar en una pista como un aeroplano. Los cohetes de la
lanzadera utilizan unas 700 toneladas de hidrógeno y oxígeno líquidos, un combustible màs eficaz;
adicionalmente lleva dos cohetes de combustible adosados, con un peso de 600 toneladas cada
uno.
SATELITES ARTICFICIALES
Las actividades en el espacio, incluyendo la tecnología satelital, se remontan a
tiempos muy remotos, cuando el hombre empezó a medir los movimientos de
las estrella, dando origen a una de las ranas más antiguas de la ciencia, la
Mecánica Celeste, Mucho después, se empezaron a realizar los primeros
cálculos científicos sobre la tasa de velocidad necesaria para superar el tirón
gravitacional de la Tierra.
No fue sino hasta 1945, cuando el entonces Secretario de la Sociedad
Interplanetaria Británica, Arthur C, Clarke, publicó un artículo que muchos
calificaron como fantasioso acerca de la posibilidad de transmitir señales de
radio y televisión a través de largas distancias (transatlánticas), sin l
necesidad de cables coaxiales, ( en el caso de la televisión o reveladores en el
de la radio). Proponiendo un satélite artificial ubicado a una altura de
36.000km, que girara alrededor de la tierra cada 24 horas, de tal forma que se
percibiera como fija en un determinado y, por lo tanto, cubriendo en su
transmisión una fracción de la superficie terrestre, Este artefacto estaría
equipado con instrumentos para recibir y trasmitir señales entre él
mismo y uno o varios puntos desde tierra.