LA AVENTURA DE LA SISTEMATIZACION COMO MIRAR Y APRENDER DE NUESTRAS
PRÁCTICAS DESDE DUESTRAS PRÁCTICAS
El punto de partida
Vivir: el elemento clave es haber vivido la experiencia.
Mostrar interés: El deseo o el interés compartido por la mayoría de querer
aprender de la experiencia es fundamental tanto para el desarrollo más “técnico”
de la experiencia como para la motivación en la aventura de la sistematización .
Acercarse al tema: necesario conocer qué es esto de la
sistematización y también reconocer lo que estamos buscando.
Conocer qué es un proceso de sistematización.
Es importante que las personas que vamos a sistematizar
tomemos contacto con la idea de la sistematización, que de
manera conjunta reflexionemos sobre qué entendemos por
sistematización, qué pasos vamos a dar en este recorrido, etc.
Este acercamiento a la sistematización puede ser en un taller de
formación, en una asamblea o reunión de nuestra organización.
Tomar una decisión
Una vez aclaradas ciertas cuestiones y descubiertas las
expectativas del grupo es la hora de tomar una decisión. Sin duda,
a la hora de la toma de decisión hay que tener una cierta idea de
qué experiencia queremos sistematizar y con qué intenciones.
El proceso de sistematización requiere tiempo y personas,
requiere un compromiso institucional y requiere una voluntad de
aprendizaje
Las preguntas iníciales
Uno de los potenciales de la sistematización y, es que a partir de
una experiencia delimitada en tiempo y espacio, vamos a poder
extraer conclusiones y aprendizajes útiles para otras
experiencias, tiempos y lugares. Las preguntas que hay que
responder para definir nuestro proceso de sistematización
aparecen desde lo más general a lo más concreto.
¿Para qué queremos sistematizar?
El objetivo
El para qué queremos sistematizar nos ayuda a definir el objetivo de
la sistematización. Tenemos que ser claros, concisos y realistas a
la hora de definir el objetivo de la sistematización. Este objetivo
depende del grupo, de las expectativas, el momento, el tiempo...
No es lo mismo sistematizar para recoger la experiencia de un
grupo que sistematizar para analizar las causas del éxito/fracaso
de la experiencia, etc.
¿Qué experiencia queremos sistematizar?
El objeto
Se trata de delimitar en tiempo y espacio la experiencia a
sistematizar. El qué delimitar puede depender del objetivo, de la
experiencia en sí, del contexto específico, etc.
Conviene que se señale una fecha de comienzo y una fecha de
finalización de la experiencia concreta que se vaya a sistematizar.
Esta concreción se llama “el objeto a sistematizar”.
¿Qué aspectos centrales de esa experiencia nos interesa
sistematizar?
El eje
Se trata de precisar el eje de la sistematización: que es más bien el
enfoque. Se trata de mirar desde una perspectiva a esa
experiencia con el objeto de no dispersarnos demasiado, de no
tratar de abarcar la experiencia en toda su complejidad.
El eje puede ser formulado de formas muy diferentes incluso una
experiencia puede ser sistematizada atendiendo a ejes diferentes
en función de lo que interese.
Recuperación del proceso vivido
Reconstruir y ordenar
Este paso resulta muy atractivo de realizar. Es altamente
gratificante, y en la mayoría de los casos, contamos con
habilidades en la organización para hacerlo de formas y maneras
muy creativas.
Un elemento motivador y reactivador de la participación e
implicación en el proceso de sistematización. Es este un momento
de reconocer todo lo realizado y de invitar a la reflexión a las
personas que lo han vivido.
Reconstruir la historia
Se trata de recoger los momentos y acontecimientos que, de
una u otra manera, han marcado nuestra experiencia, que
han sido claves por haber sido especialmente significativos.
Para elegir estos momentos tendremos en cuenta el objetivo,
el objeto y el eje acordados. También recogeremos aquellos
elementos del contexto local, regional y global, que han
influido en nuestra experiencia.
En este momento de la sistematización juegan un papel muy
importante los registros escritos, gráficos, audiovisuales con
que contemos... Y también la memoria. Es muy importante
que, además de recoger datos, demos espacio a recoger las
distintas percepciones de las personas que vivieron la
experiencia.
Para reconstruir la historia podemos utilizar distintas
herramientas que permitan recoger esos acontecimientos:
espirales de la historia, líneas del tiempo, gráficos,
cronologías, relatos, etc. Podremos hacerlo en talleres o
reuniones de equipo, entrevistando a determinadas personas
que fueron claves en nuestra experiencia, etc.
Ordenar y clasificar la información
Suele suceder que tras la reconstrucción de la historia, sea cual
sea la técnica que utilicemos, tengamos mucha información que
será necesario ordenar y clasificar para poder manejarla y
comprenderla. Incluso necesitaremos profundizar en algunos
aspectos que han ido apareciendo.
Para ello, nos pueden ayudar distintas técnicas que aparecen en
los ejemplos, que nos permitan recuperar los hechos más
significativos, desmenuzarlos en función de una serie de
elementos que tienen que ver con el objetivo y el eje y que
permiten reconstruir el proceso.
Recordamos que conviene ir apuntando las dudas, cuestiones,
hipótesis o preguntas que nos van surgiendo en este momento en
un papel aparte (lo que hemos llamado anteriormente guía de
preguntas críticas) que nos permitirán analizar e interpretar
nuestra experiencia.
La reflexión de fondo
Este es un momento clave de la sistematización. Toca dar un paso
más, una vuelta más a la experiencia. Se trata de analizar de
manera crítica la historia e interpretarla. No para buscar
soluciones ni culpables, sino para entender por qué pasó lo que
pasó y poder llevar a cabo una auténtica reflexión de fondo.
Los puntos de llegada
A lo largo del proceso de sistematización podemos aprender
muchas cosas. En la mayoría de los casos, nos hacemos
conscientes de la importancia de tener registros de todo tipo
sobre lo que hacemos, también aprendemos sobre nuestra forma
de organización, de afrontar algunos temas, etc.
Así, nuestra reflexión abarcará distintos temas y elementos que
tendrán diferente calado, interés e importancia para nosotros y
nosotras. Lo importante va a ser poder elaborar y formular nuestra
reflexión de fondo de manera que sea comprensible por nosotros y
nosotras y por personas de otras entidades. Es fundamental que
nos pueda ser útil para mejorar nuestras prácticas. Aquí
proponemos ordenarlas en conclusiones, aprendizajes y
recomendaciones como un esquema posible que usaremos si
vemos que nos ayuda.
A veces, según cómo se formule, una misma reflexión puede ser
conclusión, aprendizaje o recomendación.
También puede suceder que el intentar ubicar los resultados en un
apartado u otro nos bloquee más que ayude. Entonces, es mejor ir
a lo fundamental, a intentar describir y aprender lo que nos dice la
experiencia.
La experiencia nos demuestra que no solo se pueden obtener
conclusiones, aprendizajes y recomendaciones en el proceso de
sistematización sino que, algunas entidades, obtienen una agenda
de trabajo con acciones concretas y otras más generales.
En cualquier caso aquí presentamos unas sugerencias para los
avezados aventureros y aventureras que quieran y puedan seguir
nuestras pistas.
Conclusiones, aprendizajes y recomendaciones
Conclusiones
Se trata de presentar reflexiones de carácter general, que van un
poco más allá de la experiencia concreta. Es un paso más allá en
nuestra reflexión, en la que después de responder a las preguntas
críticas, nos animamos a elaborar algunas referencias que pueden
ser generalizables a otras asociaciones.
Aprendizajes
De todas las experiencias se puede aprender. Es recomendable
entonces preguntar a la experiencia ¿qué hemos aprendido? Estos
aprendizajes pueden tener implicaciones diferentes. A veces, se
trata de cosas prácticas que se aplican única y exclusivamente a
nuestra experiencia y otras veces extraemos aprendizajes
generalizables para otras experiencias similares.
Comunicando nuestros aprendizajes
Se trata de un proceso largo que nos permite conocernos mejor,
reconocer el trabajo realizado y aprender del mismo.