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Historia del Movimiento Inquilinario en Panamá

El documento describe el surgimiento de los barrios de inquilinato en Panamá y Colón debido a la afluencia de trabajadores para la construcción del ferrocarril y el Canal. Los trabajadores vivían en condiciones deplorables en casas colectivas sin servicios básicos. En 1925 surgió un movimiento de inquilinos para exigir mejoras en las condiciones de vivienda, luego de un aumento del 25% en los arriendos. El gobierno calificó el movimiento como anarquista o comunista para evitar dar soluciones.

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Historia del Movimiento Inquilinario en Panamá

El documento describe el surgimiento de los barrios de inquilinato en Panamá y Colón debido a la afluencia de trabajadores para la construcción del ferrocarril y el Canal. Los trabajadores vivían en condiciones deplorables en casas colectivas sin servicios básicos. En 1925 surgió un movimiento de inquilinos para exigir mejoras en las condiciones de vivienda, luego de un aumento del 25% en los arriendos. El gobierno calificó el movimiento como anarquista o comunista para evitar dar soluciones.

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Movimiento Inquilinario

Surgimiento de las casas de inquilinato


Debido a la importancia histórica, geográfica y comercial de las ciudades de Panamá y
Colón, como ruta de tránsito fue lógico que se establecieran en estas ciudades las
personas y que decidieran ahí construir propiedades para que se alojaran; en u principio el
problema inquilinario no era problema, era sólo el embrión de la situación que se
avecinaba. Cuando empezó la construcción del ferrocarril empiezan a aparecer los
bodegones y con ello el perfil del problema, que se va agravando con la iniciación de los
trabajos del Canal por los franceses, porque en ese entonces fue cuando empezaron a
arribar al istmo legiones de técnicos, empleados, trabajadores y comerciantes, que venían
a trabajar en la obra canalera; y fu cuando los capitalinos empezaron a construir casonas
con varios cuartos para arrendarlos a los hombres y mujeres que venían llegando. El
arrendamiento se da en circunstancias deplorables para el arrendatario quienes tenían que
aceptar as viviendas con varios inconvenientes; cuando la compañía francesa fracasa en
su intento por construir un canal por el istmo, muchos trabajadores decidieron regresar a
sus tierras de origen.

Para esta época el istmo estaba convulsionando por el descontento de una burguesía que
aspiraba a librarse política y económicamente del estado colombino y se logra el acto
independentista del 3 de noviembre, luego se da la firma del tratado del Canal con los
Estados Unidos, este país le había comprado todas las acciones del Canal que poseía la
compañía francesa.

Ni la autonomía política ni la construcción del Canal por los norteamericanos dieron los
frutos que se esperaban y se dieron repercusiones sociales insospechables.

Desilusionada la burguesía liberal panameña después de estos dos hechos llevaron otra
vez al arrendamiento de casas para la avalancha de hombres y mujeres que venían a
trabajar en la obra del Canal; es así como surge en la ciudad de Panamá los barrios del
Chorrillo y Caledonia, luego los de San Miguel y Marañón y por último Granillo y
Malambo; en Colón Rainbow City y Folk River; pero los arrendatarios se vieron
sometidos a una situación desastrosa en donde los dueños de las casas construían
bodegones en los barrios y en condiciones denigrantes e intolerables porque no había
normas legales que regularan la construcción de las casas.

En 1925 nace el verdadero problema inquilinario y la masa de inquilinos pobres, obreros


y empleados toman la decisión entre todos de encarar el problema de las viviendas. En
ocasiones el gobierno trata de evitar que se realizaran mítines y dificultaban las reuniones
alegando que el movimiento tenía bases anarquistas y comunistas, pero posteriormente
resultó que esas alegaciones estaban infundadas, porque los arrendatarios sólo buscaban
que se dieran mejoras en las condiciones de arrendamientos; además se prohibía que se
criticara al gobierno. Todo esto que hacía el gobierno provocó gran disgusto en los
arrendatarios y más cuando se sabía que tal política no se asentaba en razones
constitucionales ni legales; por al motivo quedó bien planteado que se debía actuar y que
ya no se podía hacer más que exigirle al gobierno que pusiera un alto a los abusos,
exigiendo mejoras en las condiciones de arrendamiento.
Según e testimonio de Demetrio Augusto Porras, dice:
El problema de las viviendas en Panamá es muy complicado debido al sistema de
construcción; las casas de inquilinato on colectivas y constituyen una laca y una
vergüenza. Los capitalistas panameños saben cómo explotar sus capitales construyendo
casas pueblo, incómodas, antihigiénicas, pero que les producen un alto tipo de interés que
llega hasta el 16% al año, ni industrias ni cultivos ni almacenes llaman su atención
¡Solamente las casas de alquileres!, estas inmensas jaulas que podríamos llamar, se
componen de unos 70 o más cuartos que miden 12 metros cuadrados y ahí se aglomeran
las numerosas familias de los trabajadores panameños. Los cuartos están separados por
un tabique de grado y en lo alto hay una rejilla para la ventilación; hay además dos
escusados y un baño que únicamente necesidades urgentes pueden obligar a usarlos. Las
casas son de madera y techo de zinc. Una tremenda promiscuidad reina en ellas; allí
viven mujeres de la vida airada, aves pálidas, hijas del arroyo. En otros cuartos contiguos,
viven familias numerosas con hijos quienes oyen hasta los suspiros que exhalan,
escuchan las blasfemias, ven por las rendijas las obscenidades que ahí se desarrollan y
aprenden y se transforman en niños viejos, carne de prostíbulos y de cabaret, de
correccionales y de presidios. En estas casas que son verdaderos pueblos tienen cuartos
que dan a callejones indecentes y malolientes en los que no entra el sol ni siquiera el aire
y están infestadas de tuberculosis pero su alquiler es de 8 hasta 15 dólares al mes. Allí
crece el vicio y las epidemias, allí se asesina a un pueblo:
Se corrompe a su niñez, se la empuja a delincuencia y a la prostitución sin que esto
preocupe emociones o inquiete a nuestros gobernantes dueños de casas. Chorrillo,
Granillo, Santa Ana, Guachapalí, Marañón, Caledonia y san Miguel, Barrios pobres de
los trabajadores panameños, barrios sucios y humillantes, trágicos y pestilentes en donde
el obrero paga su tributo de sangre al Dios capitalino, nuevo Moloch insecable de
víctimas; la tuberculosis, sífilis, blenorragia, alcoholismo y demencia son las secuelas de
esta situación. Pero el casero o su cobrador, impasibles ante esos cuadros de miseria,
recorre bien temprano por la mañana cada casa y cada cuarto cobrando y amenazando al
que no paga echándose como verdugos sobe esas pobres gentes que a veces no tienen con
qué desayunar ni con qué encender el fogón. Pero si no pagan el gendarme y el juez
vienen pronto a lanzarles a la calle sus pobres muebles y sus desvencijados trastos

Cuartos, por Demetrio Herrera


Sevillano

Zonzos
de calor y noche,
pasan cuartos
            Cuartos...
            Cuartos...
Cuartos de la gente pobre
con sus chiquillos descalzos.
Cuartos donde no entra el sol,
que el sol es aristocrático.

Mujeres semidesnudas
están lavando en el patio,
y pregonando los fogones
un silencio
            cuadrilátero.
Cuartos donde necia da
la tos, funeral silbato.
Cuartos con sus caras mustias,
con su exposición de harapos.

La enferma se asoma y llama...,


la enferma se asoma y llama
al viento, que no hace caso.
Aprieta el zaguán oscuro.
Abofetea el tinaco.

y
zonzos,
            de calor y noche,
pasan cuartos.
            Cuartos...
            Cuartos...
Cuartos de la gente pobre
con sus chiquillos descalzos.
Cuartos donde no entra el sol,
que el sol es aristocrático.

Causas sociales que genera el movimiento:


En 1925 se pone e vigencia la ley sobre reformas fiscales por el doctor Eusebio A.
Morales, secretario de hacienda, dicha ley variaba el sistema tributario de la propiedad
urbana y rural y los propietarios no estaba de acuerdo con la ley y resolvieron que de los
nuevos impuestos se le iba hacer a los inquilinos. Decisión que se reflejó e el alza de la
renta e las ciudades de Panamá y Colón de un 25% sobre los ya crecidos alquileres.

El alza causó descontento en la masa inquilinaria, fue un golpe directo y hasta mortal, el
alza fue exagerada y obligaba a los trabajadores a gastar más dinero en la habitación en
vez de satisfacer sus necesidades primarias.

Los inquilinos se agruparon en una liga que era un departamento del sindicato general de
trabajadores, entidad que atiende el clamor de las masas y se preocupaba por el progreso
económico y cultural de los trabajadores quien formó una liga de inquilinos y
subsistencia. Entre los meses de junio a octubre de 1925, se dio la autonomía a la liga
para que pudiera asumir mejor sus funciones; y fue la primera organización en su género
que se ha visto en Panamá que en principios de octubre tenía 6, mil miembros inscritos.

Las funciones que tenía la liga se basaban en un solo objetivo y con la finalidad de
resolver la cuestión inquilinaria, y cuando el problema se resolvía la liga dejaría de
existir.

Hechos:
El movimiento inquilinario fue calificado por el gobierno con los adjetivos de anarquista
o de comunista, lo que impidió que el ejecutivo diese soluciones justas e inmediatas al
problema. El objetivo inmediato del movimiento inquilinazo era lograr mejoras en las
viviendas de los trabajadores.

Dentro del movimiento se agitaron distintas nacionalidades e ideologías, así tenemos que,
José María Blázquez de Pedro, su máximo inspirador, era español y de conocida
tendencia anarquista. Luis Francisco Bustamante, Nicolás Terreros y Esteban M.
Patlevitch, peruanos, que habían luchado dignamente contra el dictador Leguía, eran
ardientes socialistas. Carlos Manuel Céspedes Jr. Colombiano y socialista también. Sara
Gratz, polaca y anarquista. Martín Blázquez de Pedro, español y anarquista, al igual que
su hermano. Entre los nacionales: Domingo Turner, liberalista. Diógenes de la Rosa,
Gabino Sierra Gutiérrez, Manuel Lucio Rodríguez, Carlos Sucre, Samuel Casís, Manuel
Garrido, Eugenio Cosan y otros, eran simpatizantes entusiasmados de las ideas socialistas

Es decir, todos ellos apoyaban al movimiento, eran de nacionalidades y tenían ideologías


diferentes, por lo tanto no tenían por qué decir que el movimiento era una conspiración
comunista contra el gobierno. Ante esta situación, ante esta situación el gobierno tomó la
decisión de buscar soluciones a la fuerza, como fue la deportación que se inició con José
María Blázquez de Pedro el 25 de septiembre de 1925 lo que ocasionó que el movimiento
tomara más fuerza.

Los trabajadores convocaron a una reunión pacífica en el parque de Santa Ana, el 10 de


octubre de 1925, pero fue brutalmente reprimida por los señores Ricardo Arango,
segundo comandante de la policía nacional y Mario Galindo, alcalde del distrito de
Panamá. Cuando se produjo el disturbio el gobierno nombra a un dueño de las casas,
Julio Quijana, jefe del primer batallón de voluntarios para combatir la intransigencia de
los inquilinos y se abrieron inscripciones en el consejo municipal como si fuera una
guerra civil y hasta soldados de independencia se ofrecían a controlar la situación; pero
todo fue inútil porque las masas estaban enardecidas y sedientas de justicia porque eran
víctimas de los abusos de los caseros.

Todos los gremios obreros de Panamá y colón se adhirieron a la huelga inquilinaria que
sostenía en proletariado de una y otra ciudad. Alarmado el presidente Rodolfo Chiari ante
la magnitud del problema, tomando como pretexto una supuesta conspiración nacional,
recurrió a la autorización del artículo 136 de la constitución nacional de 1904, solicitando
a las autoridades norteamericanas acantonadas en la zona del Canal para que sofocaran la
agitación popular que se estaba dando a lo interno del país; fue así, que el 12 de octubre
las tropas norteamericanas se apoderaron de los parques de Santa Ana y de Lesseps,
matando e hiriendo a más de 50 panameños pobres e hirieron a muchos más por el delito
de pedir rebajas de los alquileres

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