0% encontró este documento útil (0 votos)
232 vistas8 páginas

Polifonía e Intertextualidad en Bajtín

Este documento resume los conceptos de polifonía e intertextualidad propuestos por Mijaíl Bajtín y desarrollados por otros teóricos. Explica que la polifonía se refiere a la presencia de múltiples voces y perspectivas en una obra, mientras que la intertextualidad se refiere a cómo un texto incorpora y dialoga con otros textos. Luego describe cómo Julia Kristeva, Lucien Dällenbach, Michel Riffaterre y otros teóricos franceses expandieron estas ideas de Bajtín y desarroll

Cargado por

Analía Sapere
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
232 vistas8 páginas

Polifonía e Intertextualidad en Bajtín

Este documento resume los conceptos de polifonía e intertextualidad propuestos por Mijaíl Bajtín y desarrollados por otros teóricos. Explica que la polifonía se refiere a la presencia de múltiples voces y perspectivas en una obra, mientras que la intertextualidad se refiere a cómo un texto incorpora y dialoga con otros textos. Luego describe cómo Julia Kristeva, Lucien Dällenbach, Michel Riffaterre y otros teóricos franceses expandieron estas ideas de Bajtín y desarroll

Cargado por

Analía Sapere
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Polifonía e intertextualidad1

Analía V. Sapere

POLIFONÍA

Los estudios sobre la polifonía2 de los textos encuentran sus orígenes en las ideas de Bajtín,
recogidas sobre todo en Teoría y estética de la novela (1975) y Problemas de la poética de
Dostoievski (1986)3. En esta última, Bajtín da cuenta del concepto de polifonía4 a partir de la
obra de Dostoievski, pues observa allí que las voces de los personajes juegan entre sí e
interactúan ―ofreciendo sus puntos de vista, sus concepciones del mundo, su ideología―,
mientras que la voz del narrador se retrae y no ejerce un dominio totalizador. Esas voces
escapan del poder objetivador del autor, pues se transforman en sujetos, en tanto que producen
significaciones propias (Steinby & Klapuri, 2013: 39), lo que les permite interactuar entre
ellas. En palabras de Kristeva (1970: 16): “L’auteur n’est pas l’instance suprême qui assurerait
la vérité de cette confrontation de discours [...]. Le discours de l’auteur est un discours à
propos d’un autre discours, un mot avec le mot, et non pas un mot sur le mot”. La polifonía
es, pues, ese principio estructurador que da cuenta de la multiplicidad de subjetividades.

Por su parte, en Teoría y estética de la novela, Bajtín profundiza su idea del dialogismo y del
plurilingüismo; se basa fundamentalmente en el estudio de la novela y de obras literarias, pero
sus ideas surgen de una concepción general acerca del lenguaje: para Bajtín toda palabra es
polifónica; toda palabra entabla un diálogo con un otro, que puede ser una palabra, su
contexto, su historia, su destinatario o su propio enunciador (cf. Vice, 1997: 112; Holquist,
2003; Llovet, 2005: 376; Hernández, 2011: 21-23)5. Para Bajtín, siempre compartimos la
palabra con alguien más; se vuelve nuestra a partir de un acto de apropiación, pero nunca es
completamente nuestra, pues siempre hay rastros de otras palabras y otros usos. Asimismo, el
discurso es dialógico porque se dirige siempre a un otro, de manera prospectiva o como
respuesta6. Se rompe de este modo la idea de la ilusión referencial7, pues ya no se concibe el

1
Este apunte fue confeccionado a partir de pasajes de Sapere, Analía, Vidas griegas de Plutarco: la inclusión de
versiones como técnica narrativa y descriptiva. Tesis para la obtención del título de Doctor de la Universidad de
Buenos Aires en el área de Letras Clásicas. Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, 2015.
2
Cf. Ducrot, 1984: 251 ss.; Filinich, 1998: 43 ss.; Authier-Revuz, 1984; Fuchs, 1994; García Negroni-Torde-
sillas Colado, 2001: 174 ss.; deudores de las ideas sobre la polifonía y el dialogismo de Bajtín, 1975, 1979.
3
Cabe aclarar, como bien observan Morson & Emerson (1990: 231), que Bajtín no ofrece una definición formal
de polifonía; da información sobre el fenómeno, ejemplos y descripciones, pero nunca una definición.
4
Desde luego, se trata de una idea inspirada en la música. A este respecto, hay que señalar que la asociación entre
la composición musical polifónica y la composición literaria no es original de Bajtín (Steinby & Klapuri, 2013:
42-45), pero sí su formalización en una teoría.
5
Aunque también existen los discursos que pretenden un efecto monolingüe, asociado con el status quo. Desde
luego, Bajtín está profundamente influenciado por las ideas del marxismo. Cf. Bernard-Donals (1994), Brandist
(2000), White, (2009), Emerson (2000: 128).
6
“La palabra viva, que pertenece al lenguaje hablado, está orientada directamente hacia la futura palabra-respuesta:
provoca su respuesta, la anticipa y se construye orientada a ella. Formándose en la atmósfera de lo que se ha dicho
anteriormente, la palabra viene determinada, a su vez, por lo que todavía no se ha dicho, pero que viene ya
forzado y previsto por la palabra de la respuesta. Así sucede en todo diálogo vivo” (Bajtín, 1934-5).

-1-
lenguaje como transparente, sino atravesado por elementos diversos (la historia, la ideología, la
mirada del enunciador y sus relaciones con el mundo, etc.), lo que determina su complejidad 8.
Los discursos entablan, pues, un diálogo permanente.

INTERTEXTUALIDAD

Las ideas de Bajtín son bien recibidas sobre todo entre los intelectuales franceses del llamado
Posestructuralismo, quienes retoman el concepto del dialogismo en sus propias propuestas.
Kristeva (1967), de hecho, en una reseña a la obra de Bajtín en la que presenta el libro del
autor en Francia, destaca el aporte original de la idea de la polifonía e introduce también allí su
propia teoría de la intertextualidad en la literatura: “todo texto se construye como mosaico de
citas, todo texto es absorción y transformación de otro texto. En lugar de la noción de
intersubjetividad se instala la de intertextualidad, y el lenguaje poético se lee, al menos como
doble” (Kristeva, 1967: 3). Para Kristeva, la interpretación de los textos es múltiple y consiste
en rastrear esas otras palabras en la palabra. El significado de los textos ya no se concibe como
algo fijo, sino abierto, dado que las palabras arman una red de sentidos que pueden relacionarse
entre sí de múltiples formas (Kristeva, 1969). Desde luego que la autora está interesada en las
implicancias sociales y políticas de esa lucha contra el monolingüismo.

El neologismo de Kristeva fue altamente productivo (y, a la vez, conflictivo 9); prueba de ello
fue la apropiación del término que hicieron autores contemporáneos y posteriores a la
autora10: Laurent Jenny (1976), Lucien Dällenbach, Michel Riffaterre (1979 a y b, 1983,
1984), Gérard Genette (1982) y Harold Bloom (1973), entre muchos otros.

Jenny (1976) restringe el concepto de intertextualidad, definiéndolo como el trabajo textual de


apropiación e incorporación de elementos de otro u otros textos 11. Lucien Dällenbach (1976)

7
En efecto, Bajtín discute con posturas de corte formalista. Cf. Ponzio (1998: 79 ss.).
8
Como dice Kristeva (1970: 14-15): “Le dialogisme des mots/des discours est infini: ‘l’infinité du dialogue
externe revêt une clarté mathématique, comme l’infinité du dialogue interne’. Dans cette plurivocité, le
mot/discours n’a pas de sens fixe (l’unité syntaxique et sémantique éclate portée par la pluralité des ‘voix’ et des
‘accents’ des ‘autres’); n’a pas de sujet fixe pour supporter la fixité du sens [...] la mot/le discours se disperse ‘en
mille facettes’ dans une multiplicité de contextes”.
9
Señala Juvan al respecto (2008: 5): “Almost all the critics who have attempted to sketch the idea's history have
pointed out the instability, elusiveness, and internal conflict of definitions of intertextuality”.
10
A raíz de ello, de hecho, la autora decide acuñar otro término para precisar su teoría, el de la transposición: “El
término de intertextualidad designa esa transposición de uno (o de varios) sistema(s) de signos a otro; pero, puesto
que ese término ha sido entendido a menudo en el sentido banal de “crítica de las fuentes” de un texto, preferimos
el de transposición, que tiene la ventaja de precisar que el paso de un sistema significante a otro exige una nueva
articulación de lo tético —de la posicionalidad enunciativa y denotativa” (Kristeva, 1974: 59-60). Acerca de los
avatares de la teoría de Kristeva, cf. Navarro (1997) y Villalobos Alpízar (2003).
11
En efecto, Jenny propone “parler d'intertextualité seulement lorsqu'on est en mesure de repérer dans un texte
des éléments structurés antérieurement à lui, au-delà du lexème, cela s'entend, mais quel que soit leur niveau de
structuration” (Jenny, 1976: 262). También se aplica a las relaciones de un texto y el género al que pertenece, su
“arquetipo”: “Pour peu que le code perde son caractère infiniment ouvert, qu'il se clôture en un système
structurel – comme c'est le cas dans les genres dont les formes ont cessé de se renouveler, le code devient alors
structurellement équivalent à un texte. On peut alors parler d'intertextualité entre telle oeuvre précise et tel arché-
texte de genre” (Jenny, 1976: 264). No considera como fenómeno intertextual la alusión o la influencia, pues no
se produce allí un trabajo de apropiación textual (Jenny, 1976: 262).

-2-
también teoriza sobre la intertextualidad, siguiendo las ideas de Jean Ricardou (1967) respecto
de la intertextualidad general (relación entre textos de diferentes autores) y la intertextualidad
restrictiva (la relación intertextual entre textos de un mismo autor), dentro de la que distingue
la intertextualidad interna (en un mismo texto) y externa (entre el texto y otro texto).

Riffaterre, por su parte, entiende la intertextualidad como “un mode de perception du texte,
[...] le mécanisme propre de la lecture littéraire. Elle seule, en effet, produit la signifiance, alors
que la lecture linéaire, commune aux textes littéraire et non-littéraire, ne produit que le sens”
(Riffaterre, 1979a: 496)12. Dado que la intertextualidad está ligada por completo a la práctica
literaria, Riffaterre destaca la importancia de un análisis estilístico de los textos, como
posibilidad de reconocimiento y posterior decodificación de esos otros textos o intertextos
presentes (en efecto, la comprensión completa de una obra requiere de la adecuada
interpretación de sus relaciones intertextuales; cf. Riffaterre, 1984: 142-143). A diferencia de la
postura de Kristeva y de Barthes, para Riffaterre sí hay una lectura correcta del texto, que se
desprende, como ya dijimos, de la adecuada interpretación de las relaciones intertextuales.

Barthes también se refiere a la intertextualidad como una propiedad intrínseca de los textos:
“La intertextualidad en la que está inserto todo texto, ya que él mismo es el entretexto de otro
texto, no debe confundirse con ningún origen del texto: buscar las 'fuentes', las 'influencias' de
una obra es satisfacer el mito de la filiación; las citas que forman el texto son anónimas,
ilocalizables y, no obstante, ya leídas antes: son citas sin entrecomillado” (Barthes, 1968a:
78)13. Al igual que Bajtín, Barthes concibe el lenguaje como polifónico, y en ese
entrecruzamiento de voces14 es que se pierde la idea de origen o de fuente, de modo que es
dificultoso saber quién habla. En efecto, Barthes es uno de los primeros en plantear la pregunta
por la importancia (o no) de rastrear el origen de un enunciado, su autor (1970: 33),
indagación teórica plasmada especialmente en su famoso artículo “La muerte del autor”
(1968a). Allí Barthes propone pensar los textos como un entramado a descifrar, pero ese
desciframiento no encuentra su explicación en el autor (en sus intenciones, su biografía, su
historia), sino que el sentido es asignado por la lectura, siempre entendiéndola como una
lectura dinámica, abierta a múltiples posibilidades y no como una lectura instauradora de un
único sentido.15 Retomando, entonces, la noción de intertextualidad, el autor sería un

12
Riffaterre emplea la figura retórica de la silepsis para explicar el fenómeno intertextual: “La syllepse, on le sait,
consiste à prendre un même mot dans deux sens différents à la fois, le premier étant en général son sens littéral, le
second son emploi figuré... [La syllepse intertextuelle] consiste à prendre un même mot dans deux sens différents à
la fois, sa signification contextuelle et sa signification intertextuelle. La signification contextuelle, c'est le sens que
demande la fonction du mot dans la phrase. La signification intertextuelle, c'est un autre sens possible (dans le
dictionnaire, du moins, c'est-à-dire dans l'abstrait), que le contexte élimine ou négativise, parce qu'il lui est
grammaticalement et sémantiquement incompatible. Or cette élimination, comme le ferait un refoulement dans
l'acception freudienne du terme, entraîne une compensation : elle engendre un texte” (Riffaterre, 1979a: 496). Cf.
también Juvan (2008: 113-115).
13
Cf. Villalobos Alpízar (2003).
14
Como dice Barthes (1970: 33-34), hay un “intercambio tornasolado de múltiples voces, posadas sobre ondas
diferentes y sorprendidas en algunos momentos por un brusco fading cuya brecha permite a la enunciación
emigrar de un punto de vista a otro sin prevenir: la escritura se establece a través de esta inestabilidad tonal [...]
que hace de ella un brillante muaré de efímeros orígenes”.
15
“Una vez alejado del Autor, se vuelve inútil la pretensión de ‘descifrar’ un texto. Darle a un texto un Autor es
imponerle un seguro, proveerlo de un significado último, cerrar la escritura. Esta concepción le viene muy bien a

-3-
elemento más de ese entramado que conforma el texto. Desde luego que la postura de Barthes
nos parece hoy muy radical, lo que es lógico, por cierto, si tenemos en cuenta su contexto de
aparición y su reacción contra la idea romántica del autor como centro y vehículo de un único
sentido asignado al texto16, pero por ese motivo su aporte resulta clave para la historia de la
teoría literaria17.

Pero quizás sea la propuesta de Genette (1982) la más productiva respecto del concepto de
intertextualidad, dado que su influencia llega hasta nuestros días. Genette propone cinco tipos
de lo que él llama transtextualidad, entendida como “todo lo que pone al texto en relación,
manifiesta o secreta, con otros textos” (1982: 9-10)18. Hay cinco tipos de transtextualidad, que
resumimos de la siguiente manera:

1. INTERTEXTUALIDAD Relación de copresencia entre dos o más textos, es decir, la presencia


efectiva de un texto en otro. Su forma más explícita es la cita
(entrecomillada o sin referencia precisa); sus formas menos explícitas
son el plagio, en tanto copia no declarada pero literal) y la alusión,
entendida como un enunciado cuya plena comprensión supone la
percepción de su relación con otro enunciado al que remite
necesariamente tal o cual de sus inflexiones.

2. PARATEXTUALIDAD Relación entre el texto y sus paratexto: título, subtítulo, intertítulo,


prefacio, epílogo, notas, ilustraciones, fajas, sobrecubierta, y otros
tipos de señales accesorias que constituyen el entorno del texto.
Incluye elementos orales, como comentarios breves sobre el texto,
entrevistas sobre él, etc.

la crítica, que entonces pretende dedicarse a la importante tarea de descubrir al Autor (o a sus hipóstasis: la
sociedad, la historia, la psique, la libertad) bajo la obra: una vez hallado el Autor, el texto se ‘explica’, el crítico ha
alcanzado la victoria; así pues, no hay nada asombroso en el hecho de que, históricamente, el imperio del Autor
haya sido también el del Crítico, ni tampoco el hecho de que la crítica (por nueva que sea) caiga desmantelada a la
vez que el Autor. En la escritura múltiple, efectivamente, todo está por desenredar pero nada por descifrar; puede
seguirse la estructura, se la puede reseguir (como un punto de media que se corre) en todos sus nudos y todos sus
niveles, pero no hay un fondo; el espacio de la escritura ha de recorrerse, no puede atravesarse; la escritura
instaura sentido sin cesar, pero siempre acaba por evaporarlo: precede a una exención sistemática del sentido. Por
eso mismo, la literatura (sería mejor decir la escritura, de ahora en adelante), al rehusar la asignación al texto (y al
mundo como texto) de un ‘secreto’, es decir, un sentido último, se entrega a una actividad que se podría llamar
contrateología, revolucionaria en sentido propio, pues rehusar la detención del sentido, es, en definitiva, rechazar
a Dios y a sus hipóstasis, la razón, la ciencia, la ley” (Barthes, 1968a: 66).
16
Desde luego, la muerte del autor es todo un planteo de época, que puede rastrearse en las reflexiones
metaliterarias de Mallarmé, en la filosofía del lenguaje de Wittgenstein o en la postulación nietzcheana de la
muerte de Dios y la (discutida) muerte del arte planteada por Hegel. Para una historización de estas reflexiones
sobre la autoría, cf. Burke (1998), Bennett (2004), Mitscherling, DiTommaso & Nayad (2004) y Sutcliffe
(2013).
17
Junto con Barthes encontramos a Derrida (1967, 1972), para quien también el autor es una construcción
teórica. Derrida (en su crítica a Platón) se posiciona contra el logocentrismo del pensamiento occidental, en
especial, contra ese afán de búsqueda de verdades objetivas e irrefutables, dentro de las cuales se encuentra el autor
como origen y explicación unívoca del texto. En este sentido, Derrida entiende el texto como un juego dinámico
de significados, luchando uno con otro. Cf. Mitscherling, DiTommaso & Nayad (2004: 56-59). Por su parte,
Foucault (1969) también reflexiona respecto de la desaparición del autor, a partir de la pregunta “¿Qué importa
quién habla?”. Foucault concibe la figura del autor como una entidad discursiva compleja, en el límite entre la
realidad y la ficción. No nos detenemos en esta problemática porque no es central, por el momento, para nuestro
planteo.
18
Dicha definición de transtextualidad es lo que Riffaterre estudia dentro de los fenómenos de la intertextualidad
(como vimos), diferencia terminológica que Genette tiene presente (1982: 11).

-4-
3. METATEXTUALIDAD Relación que une un texto a otro que habla de él sin necesidad de
citarlo o nombrarlo; es el tipo de discurso de la crítica. Es lo que
comúnmente se llama “comentario”.

4. HIPERTEXTUALIDAD Relación que une un texto B (llamado hipertexto) a un texto anterior


A (llamado hipotexto) en el que se basa, por transformación o
imitación. Parodias y pastiches entren en esta categoría.

5. ARCHITEXTUALIDAD Es el conjunto de categorías generales del que depende cada texto


singular, en virtud del cual se inscribe en un género o categoría
determinada. En otras palabras, es la relación que se establece entre el
texto y el género en el que se inscribe. En esta cobra importancia el
paratexto (los títulos, por ejemplo, suelen dar cuenta de esta
información, aunque no necesariamente).

Comparado con los autores anteriormente mencionados, resulta evidente que Genette restringe
el sentido del término intertextualidad pero, desde el punto de vista del análisis dialógico y
polifónico (que, en definitiva, es lo que nos interesa aquí), su perspectiva es, si se quiere, más
elaborada, dado que realiza una clasificación exhaustiva de los fenómenos (a partir de la
creación de terminología específica) allí donde otros autores se mueven en generalizaciones.19

Como lo atestigua la bibliografía más actual sobre el tema (Lamontagne, 1992; Le Calvez &
Canova-Green, 1997; Navarro, 1997; Limat-Letellier & Miguet-Ollagnier, 1998; Villanueva,
1998; Juvan, 2008; Herman, Jahn & Ryan, 2010; Lorda-Zabalbeascoa, 2012, entre otros), a la
hora de realizar un análisis intertextual es imposible no retomar los aportes clave de Bajtín,
Kristeva, Barthes o Genette, ya sea para distanciarse, ya sea para continuar con las líneas
comenzadas por ellos.

HETEROGENEIDAD

Authier-Revuz (1982, 1984), inspirada en las ideas de Bajtín sobre la polifonía, plantea que en
los textos es posible encontrar dos formas de inclusión de voces ajenas, dos heterogeneidades
enunciativas. La primera de ellas es llamada heterogeneidad constitutiva (hétérogénéité
constitutive), pues está presente en todo texto: consiste en las relaciones entre un texto y
otro/s (sea este otro texto un texto efectivamente, su contexto, sus posibles respuestas, su
destinatario, etc.). Está claro que emana aquí la noción bajtiniana de dialogismo, en el sentido
de que ningún texto escapa de sus relaciones con lo otro, pues esa alteridad es inherente al
sujeto y, por ende, al lenguaje. Authier (1984: 100) reflexiona sobre la heterogeneidad
constitutiva retomando una metáfora del propio Bajtín (1975): “Seul l'Adam mythique
abordant avec sa première parole un monde pas encore mis en question aurait été à même de
produire un discours soustrait au déjà dit de la parole d'autrui. Aucun mot n'est 'neutre', mais
19
La teoría de Bloom (1973) difiere de la de los autores ya mencionados, a la vez que resulta poco pertinente para
nuestro objeto de estudio. Para completar el recorrido teórico, esbozamos simplemente su idea principal: para
Bloom, la literatura occidental se basa en la imitación y la apropiación de obras pasadas. El autor recibe
inspiración de autores del pasado y de este modo surge su nueva obra, diferente a la de sus precursores. Cf.
Friedman (1991). El origen de la nueva obra está en lo que Bloom llama misreading (1975: 69-70), es decir, una
lectura tergiversada del original, a los efectos de lograr la producción propia.

-5-
inévitablement 'chargé', 'occupé', 'habité', 'traversé' des discours dans lesquels 'il a vécu son
existence socialement sous-tendue” (cf. Lorda-Zabalbeascoa, 2012: 2). Desde el punto de vista
textual, la heterogeneidad constitutiva tiende a presentarse, en realidad, como una
homogeneidad, en tanto que no hay marcas explícitas de la inclusión del otro.

La otra forma en la que se presentan voces ajenas en los textos es lo que Authier denomina
heterogeneidad mostrada (hétérogénéité montrée); como su nombre lo indica, esta consiste en
el fenómeno de inscribir al otro en el hilo del discurso de manera explícita, sea en forma de
discurso directo, discurso indirecto, ironía, discurso indirecto libre, etc.20 La heterogeneidad
mostrada es asimismo una representación de la enunciación (1984: 105), pues nos muestra las
estrategias lingüísticas que lleva a cabo el yo al introducir otra voz (citando, mencionando,
aludiendo, en definitiva, llevando a cabo un operación metalingüística), a la vez que afirma la
presencia de esa primera persona. En palabras de Authier (1984: 107): “‘par cet acte individuel
d'appropriation qui introduit celui qui parle dans sa parole’ [Benveniste, 1970], les formes
marquées de l'hétérogénéité montrée renforcent, confirment, assurent ce ‘je’ par une
spécification d'identité, en donnant corps au discours — par la forme, le contour, les bords, les
limites qu'elles lui dessinent — et en donnant figure au sujet énonciateur — par la position et
l'activité métalinguistique qu'elles mettent en scène”. De este modo, entonces, el yo le asigna al
otro un lugar específico y restringido en su discurso, demostrando que ese otro no está en todas
partes, sino donde el yo lo dispone; se origina así la ilusión de que es creador de sus palabras
(Authier, 1982: 145).

La heterogeneidad mostrada puede ser más o menos explícita. Dentro de las formas más
evidentes encontramos el discurso directo, las referencias metalingüísticas o las glosas, junto
con sus formas ortográficas correspondientes, sean estas las comillas o la tipografía en itálicas.
El discurso indirecto también se refleja en el texto de manera evidente, a través de verbos
introductores (Authier, 1978: 47). Son menos evidentes, en cambio, el discurso indirecto libre,
la ironía o parodia y la paráfrasis y otras relaciones intertextuales de tipo alusivo 21 (cf. De
Pedro, 1992). Para un estudio de dichos fenómenos, remitimos a la bibliografía básica sobre el
tema: Ducrot (1972, 1984), Pascal (1977), Maingueneau (1991, 2012), Lucy (1993), Reyes
(1984 y 1994), Janssen-Van der Wurff (1996), Claquin-Mochet (1996), Marcone (1997),
Ponzio (1998: 93-100), Lopez Munoz-Marnette-Rosier (2004 y 2005), Di Stefano-Pereira
(2017), privilegiando siempre la perspectiva enunciativa.

20
En la antigüedad Platón (R. 393c) ya había hecho la distinción entre la narración simple, es decir, cuando los
hechos son referidos en tercera persona (R. 393d-394-b) y la μίμησις (R. 393c), la reproducción en primera
persona por parte del poeta de las palabras de un personaje, haciéndose pasar por él, lo que nosotros entendemos
como ‘discurso directo’. La forma plena de μίμησις es el drama (tragedia y comedia), pero también se presenta en
la épica, alternando con la narración simple.
21
Con el fin de terminar de comprender el planteo de Authier, es importante destacar un concepto central en el
estudio de las heterogeneidades discursivas, la llamada “autonimia” ( autonymie). Esta refiere al contenido citado
en un discurso directo, es decir, todo aquello que se encuentra entrecomillado. Los estudios sobre la autonimia, su
contexto y su forma de ser introducida han interesado especialmente a la autora (cf. Authier-Revuz 2002;
Authier-Revuz, Doury et Reboul-Touré, 2003), por los procesos de transformación semántica y enunciativa que
las palabras autonímicas revisten.

-6-
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Authier-Revuz, J. (1978), “Les formes du discours rapporté - Remarques syntaxiques et sémantiques à


partir des traitements proposés”, DRLAV 17, 1-78.
Authier-Revuz, J. (1982), “Hétérogénéité montrée et hétérogénéité constitutive, éléments pour une
approche de l'autre dans le discours”, DRLAV 26, 91-151.
Authier-Revuz, J. (1984), “Hétérogénéité(s) énonciative(s)”, Langages 73, 98-111.
Authier-Revuz, J. (1984), “Hétérogénéité(s) énonciative(s)”, Langages 73, 98-111.
Bajtín, M. (1975), Teoría y estética de la novela, Madrid, Taurus.
Bajtín, M. (1979), Estética de la creación verbal, México, Siglo XXI, 1982.
Bajtín, M. (1986), Problemas de la poética de Dostoievski, México, FCE.
Barthes, R. (1968a), “La muerte del autor”, en El susurro del lenguaje, (Le bruissement de la langue).
Trad. El susurro del lenguaje, más allá de la palabra y la escritura, Barcelona, Paidós.
Barcelona, Paidós, 1984, 65-71.
Barthes, R. (1968b), “L’Effet de réel”, Communications 11, 84-89
Barthes, R. (1970), S/Z, México, Siglo XXI.
Bernard-Donals, M. F. (1994), Mikhail Bakhtin: Between Phenomenology and Marxism, Cambridge,
Cambridge University Press.
Bloom, H. (1973), The Anxiety of Influence: A Theory of Poetry, New York, Oxford University
Press, 1997.
Bloom, H. (1975), A Map of Misreading, Oxford University Press, 2003.
Brandist, C. (2000), “Bakhtin, Marxism and Russian Populism”, en Brandist, C. & G. Tihanov (eds.),
Materializing Bakhtin: The Bakhtin Circle and Social Theory, London, MacMillan Press, 70-
93.
Claquin, F. et M. A. Mochet (1996), Hétérogénéités en discours, Paris, ENS Editions.
Dällenbach, L. (1976), “Intertexte et autotexte”, Poétique 27, 282-96.
De Pedro, C. (1992), “La heterogeneidad enunciativa: algunas manifestaciones de la heterogeneidad
mostrada”, E.L.U.A. 8, 9-24.
Derrida, J (1967a), De la grammatologie, Paris, Minuit.
Derrida, J. (1967b), L'écriture et la différence, Paris, Seuil.
Derrida, J. (1972), La dissémination, Paris, Seuil.
Di Stefano,M.; Pereira. M. C. (2017), "Interacción de voces: polifonía y heterogeneidades" en Pereira.
M. C. (coord.) Semiología. Cátedra di Stefano. Cuadernillo 2. En torno al análisis de los
discursos, Buenos Aires.
Ducrot, O. (1972), Dire et ne pas dire. Principes de sémantique linguistique, Paris, Hermann. Trad.:
Decir y no decir. Principios de semántica lingüística, Barcelona, Anagrama, 1982.
Ducrot, O. (1984), Le dire et le dit, Paris, Minuit. Trad. Cast.: El decir y lo dicho, Buenos Aires,
Hachette.
Emerson, C. (2000), The First Hundred Years of Mikhail Bakhtin, Princeton, University Press.
Filinich, M. I. (1998), Enunciación, Buenos Aires, Eudeba.
Friedman, S. (1991), “Weavings: Intertextuality and the (Re)Birth of the Author”, en Clayton, J. & E.
Rothstein (1991), Influence and Intertextuality in Literary History, Madison, University of
Wisconsin Press, 146-179.
Fuchs, C. (1994), Paraphrase et énonciation, Paris, Editions Ophrys.
García Negroni, M. M. y M. Tordesillas Colado (2001), La enunciación de la lengua, Madrid, Gredos.
Genette, G. (1982): Palimpsestes, Paris, Seuil. Trad.: Palimpsestos. La literatura en segundo grado,
Madrid, Taurus (1989).
Herman, D.; M. Jahn, & M. Ryan (2010), Routledge Encyclopedia of Narrative Theory, New York,
Routledge.
Hernández, S. M. (2011), “Dialogismo y alteridad en Bajtín”, Contribuciones desde Coatepec 21, 11-
32.
Holquist, M. (2003), Dialogism: Bakhtin and His World, London, Routledge.

-7-
Janssen, T. & W. van der Wurff (1996), Reported Speech: Forms and Functions of the Verb,
Amsterdam, John Benjamins Publishing.
Jenny, L. (1976), “Intertextualités”, Poétique 27, 257-281.
Juvan, M. (2008), History and Poetics of Intertextuality, West Lafayette, Purdue University Press.
Kristeva J. (1970), “Une poétique ruinée”, Prólogo de Bakhtine, M., La poétique de Dostoïevski,
Paris, Seuil.
Kristeva, J. (1967), “Bachtine, le mot, le dialogue et le roman”, Critique 239, Paris, Minuit, 438-465.
Trad.: “Bajtín, la palabra, el diálogo y la novela”, en Navarro, D. (ed.) Intertextualité, La
Habana, UNEAC, Casa de las Américas.
Kristeva, J. (1969), Semeiotike. Recherches pour une sémanalyse, Paris, Seuil. Trad. Semiótica,
Madrid, Fundamentos.
Lamontagne, A. (1992), “Théories de l'intertextualité”, en Les mots des autres: la poétique
intertextuelle des oeuvres romanesques de Hubert Aquin, Québec, Presses Université Laval.
Le Calvez, E. et M. C. Canova-Green (1997), Texte(s) et intertexte(s), Amsterdam, Rodopi.
Limat-Letellier, N. et M. Miguet-Ollagnier (1998), L'intertextualité, Besançon, Presses Univ. Franche-
Comté.
Llovet, J. et al. (2005), Teoría literaria y literatura comparada, Barcelona, Ariel.
Lopez Munoz, J. M.; S. Marnette, et L. Rosier (2005), Dans la jungle des discours: genres de discours
et discours rapporté, Cádiz, Servicio Publicaciones UCA.
Lorda, C., P. Zabalbeascoa (2012), Spaces of Polyphony, Amsterdam, John Benjamins Publishing.
Lorda, C., P. Zabalbeascoa (2012), Spaces of Polyphony, Amsterdam, John Benjamins Publishing.
Lucy, J. A. (1993), Reflexive Language: Reported Speech and Metapragmatics, Cambridge, University
Press.
Maingueneau, D. (1991), L'analyse du discours, introduction aux lectures de l'archive, Paris, Hachette.
Maingueneau, D. (2012), Les phrases sans texte, Paris, Colin, coll. U Linguistique.
Marcone, J. (1997), La oralidad escrita: sobre la reivindicación y re-inscripción del discurso oral, Lima,
Fondo Editorial PUCP.
Mitscherling, J. A.; T. DiTommaso, & A. Nayad (2004), The Author's Intention, New York,
Lexington Books.
Morson, G. S. & C. Emerson (1990), Mikhail Bakhtin: Creation of a Prosaics, California, Stanford
University Press.
Navarro, D. (1997), “Intertextualité: treinta años después”, en Navarro, D. (ed.), Intertextualité, La
Habana, UNEAC, Casa de las Américas.
Pascal, R. (1977), The Dual Voice: Free Indirect Speech and Its Functioning in the Nineteenth-century
European Novel, Manchester, Manchester University Press.
Ponzio, A. (1998), La revolución bajtiniana: el pensamiento de Bajtín y la ideología contemporánea,
València, Universitat de València.
Reyes, G. (1984), Polifonía textual: la citación en el relato literario, Madrid, Gredos.
Reyes, G. (1984), Polifonía textual: la citación en el relato literario, Madrid, Gredos.
Ricardou, J. (1967), Problèmes du nuveau roman, Paris, Seuil.
Riffaterre, M. (1979a), “La syllepse intertextuelle”, Poétique 40, 496-501.
Riffaterre, M. (1979b), La production du texte, Paris, Seuil.
Riffaterre, M. (1983), Sémiotique de la poésie, trad. de l'américain par Jean-Jacques Thomas, Paris,
Seuil.
Riffaterre, M. (1984), “Intertextual Representation: On Mimesis as Interpretive Discourse”, Critical
Inquiry 11. 1, 141-162.
Steinby, L. & T. Klapuri (2013), Bakhtin and His Others: (Inter)subjectivity, Chronotope, Dialogism,
London, Anthem Press.
Vice, S. (1997), Introducing Bakhtin, Manchester, University Press.
Villalobos Alpízar, I. (2003), “La noción de intertextualidad en Kristeva y Barthes”, Rev. Filosofía
Univ. Costa Rica XLI (103), 137-145.
Villanueva, M. L. (1998), “Interdiscursividad, dialogismo i teoria de los topoi”, en Meseguer, L. & M.
L. Villanueva (eds.) (1998), Intertextualitat i recepció, Castellón, Universitat Jaume I, 21-38.
White, E. J. (2009), “Bakhtinian dialogism: A philosophical and methodological route to dialogue and
difference?”, Annual Conference of the Philosophy of Education Society of Australasia 38.

-8-

También podría gustarte