UNIVERSIDAD COPERATIVA DE COLOMBIA
HUMANIDADES 1
BOCA GRANDE
ADRIANA MARCELA MEDINA LARA
520298
BUCARMANGA –SANTANDER
Boca Grande
En un arrecife habitaban muchos peces de variedad de colores y tamaños, donde todos
eran amigos y se ayudaban entre ellos a escaparse de aquellas redes que llegaban de
lo superior a llevarse a sus familiares. Todos excepto un pez, el cual era grande, fuerte
y robusto, que tenía una gran boca, mas que boca, una bocota, por ello todos los
animales del mar lo llamaban Boca grande. Tenía unos ojos saltones que causaban
temor al verlo, tanto así que hasta los tiburones le huían.
Un día en el arrecife donde vivía Boca grande, dos peces de nombre leo y zoe, estaban
hablando del peligro que este generaba, con tan mala suerte que él estaba pasando por
su lado, y haciendo alarde de sus atributos físicos, dijo
- Soy muy grande, es más, soy el más grande y fuerte de todos. Los demás a
comparación no valen nada. Son demasiado pequeños, y no son tan fuertes como yo,
no pueden luchar como yo lo hago, así que si quieren seguir hablando a mis espaldas,
aténganse.
Decía el con mucho orgullo y seguridad.
Boca grande tenía poco amigos ya que era muy arrogante y creído .y os pocos que
tenia
Le tenían mucho miedo. Además que tenían que aguantar burlas y juegos pesados de
Boca grande. Porque o si no sacaba su furia y los amenazaba con su enorme bocota
Un día, el abuelo de boca grande le dijo:
- En esta vida, lo más importante no era ser el ser grande o el más fuerte, sino el más
audaz, pues el que sepa usar sus atributos, así sean pocos, logra superar cualquier
reto.
Pero la arrogancia de boca grande era demasiada, y haciendo caso omiso, seguía
intimidando al arrecife entero, haciéndoles bromas pesadas y generando una
ambiente hostil para todos.
Pasaban los días, y Boca grande seguía igual, intimidando a quien se le cruzara en el
camino, y burlándose de todos por sus “diminutos” tamaños sin preocuparse de nada
más. Un día, una red que venía de lo superior atrapo a muchos peces, y como era de
esperar, todos los demás fueron a ayudar, todos excepto boca grande, pues para él, no
valía la pena esforzarse para salvar a enclenques como ellos, lo que no sabía, era que
su abuelo también se encontraba dentro de ella, y que corría aún más peligro que los
demás por su avanzada edad y tamaño. Pasados unos minutos, los peces que estaban
atrapados, y con su ultimo respiro, se despidió de su nieto, pues la agitación generada
para poderse salvarse de aquel horrible artefacto le había pasado factura, alejando así
a Boca grande de la única persona que lo acompañaba
Solo, Boca grande se esforzaba por seguir adelante, pues no sabía dónde dormir,
mucho menos como conseguir comida, y como se había encargado de asustar a todos,
nadie le quiso ayudarlo. Desesperado, empezó a aprovecharse de su tamaño para
quitarles la comida a los demás, y en las noches se rebuscaba un lugar para dormir.
Después de un largo tiempo, todo el arrecife estaba cansado del brabucón de Boca
grande. Se escuchaban algunos peces decir que trabajaban muy duro para conseguir la
comida como para que un “don nadie” se las quitase, otros proponían esconder la
comida en un lugar lo suficientemente estrecho como para que no pudiese llegar a ella,
y así todos los que trabajaban por su comida pudiesen comer lo que merecían. Pasaron
los días y seguía el mismo problema, Boca grande no dejaba de quitarle la comida a
todo el mundo, hasta que llegó Isaac, un pez joven pero inteligente, que empezó a
animar a todos para revelarse contra el que en ese momento era la mayor molestia
para ellos, decía:
- Somos más que él, y si todos unimos fuerzas para alejarlo del arrecife, lo vamos a
lograr.
Y como aquel entusiasta proponía, todos unieron fuerzas, ayudando a los que eran
atacados por Boca grande, y después de varios días así, harto por el acoso, el
revoltoso pez alzó la voz, con un tono lleno de ira, dijo:
- ¡¿Qué les pasa?! ¡¿Acaso no recuerdan quién manda aquí?! ¡Yo soy el más fuerte de
todos, y si yo quiero, los puedo hacer papilla! ¡¿Y osan retarme?! ¡Piensen un poco!
Y más demoró en exclamar dichas palabras, que el líder de los peces en responder:
- Tu puedes ser muy fuerte y grande, puedes ser el más grande y el más fuerte de todo
el océano, pero nosotros te superamos en número y en inteligencia, por ende no tienes
nada que hacer contra nosotros, es más, te recomiendo irte del arrecife, pues comida y
refugio aquí no encontraras.
Molesto por aquel comentario, empezó a arremeter contra lo que se le atravesara, pero
como dijo Isaac, todos unieron fuerza y detuvieron al alterado pez, y lo sacaron del
arrecife, con tan mala suerte que precisamente una red caía de lo superior, atrapando a
Boca grade en ella y llevándoselo consigo, donde pedía ayuda pero nadie le ayudo.
FIN.