Aníbal Troilo (1914 - 1975), bandoneonísta, compositor y director de orquesta de tango argentino.
Lo llamaban “Pichuco”. El sonido del bandoneón de Troilo es fácilmente reconocible, Se caracteriza
por un fraseo impecable, por una forma muy particular de «decir» las frases melódicas con su
instrumento. Sus solos de bandoneón habitualmente eran ejecutados con volumen bajo y con
extrema delicadeza. Sus ejecuciones son delicadamente pausadas, pero no necesariamente lentas, y
casi nunca tienen muchas notas rápidas.
En 1925, realizó su primera actuación, en un bar pegado al Mercado de Abasto. Más tarde integró
una orquesta de señoritas. A los 14 años ya había formado un quinteto. En diciembre de 1930 fue
contratado para formar parte del sexteto del violinista Elvino Vardaro, el pianista Osvaldo Pugliese
y Alfredo Gobbi (hijo). Allí tuvo como compañero a Ciriaco Ortiz. Ese sexteto no realizó ninguna
grabación discográfica. Troilo pasó por numerosas orquestas, entre otras, las de Juan Pacho Maglio,
Julio de Caro, Juan D'Arienzo, Ángel D'Agostino y Juan Carlos Cobián. Con su orquesta, trabajó casi
ininterrumpidamente, tanto en presentaciones en vivo como en grabaciones. Desde 1953 hasta
mediados de los años 60, Troilo mantuvo durante un tiempo una actividad musical paralela a la de
su orquesta en dúo junto al guitarrista Roberto Grela, que después se convirtió en el Cuarteto
Troilo-Grela para actuar en la obra de teatro El patio de la morocha. El dúo, que participó también en
algunas películas y realizó varias presentaciones pasó luego a ser el Cuarteto Típico Troilo-Grela.
Con esta formación grabó doce temas entre 1955 y 1956. En 1962, el cuarteto volvió a grabar diez
temas más. En 1968, ya distanciado de Grela, formó su propio cuarteto y grabó once tangos y una
milonga para la discográfica Víctor. Además de esto, Troilo grabó dos temas (El motivo y Volver) a
dúo de bandoneones junto a Ástor Piazzolla.
Troilo compuso muchísimos temas ampliamente difundidos caracterizados por una relativa
sencillez armónica y melodías muy bellas, simples pero no obvias, entre los que se destacan la
milonga La trampera y los tangos Milonguero triste, Responso y Contrabajeando (este último en
colaboración con Piazzolla); Barrio de tango, Che bandoneón, Sur y el vals Romance de barrio (con
letra de Homero Manzi); Desencuentro, La última curda, María y El último farol (junto a Cátulo
Castillo); Garúa y Pa’ que bailen los muchachos, (con poesías de Enrique Cadícamo) y Toda mi vida y
Mi tango triste (con letra de José María Contursi).
La orquesta
En la primera formación de la Orquesta Típica de Aníbal Troilo participaron Orlando Goñi, Enrique
Kicho Díaz, Roberto Gianitelli, Juan Miguel Toto Rodríguez y el cantor Francisco Fiorentino (entre
otros). Suele decirse que, en sus comienzos, la orquesta tocaba «a la parrilla», es decir, música
interpretada sin un arreglo escrito, cuente esta o no con ensayos previos. En cuanto a los cantores de
Troilo, suele decirse que «eran un instrumento más de la orquesta», es decir que la orquesta y el
cantor ejecutan pausas y matices con un mismo sentido.
Los fraseos, las variaciones y los adornos de su peculiar factura, exaltaron el bandoneón de "Pichuco"
al primer plano de relevancia. Pero el rasgo más saliente de la orquesta lo aportaba el pianista
Orlando Goñi con el predominio de los "bajos bordoneados" y sus inconfundibles "notas sueltas" en
los graves, definiendo un concepto de tango que habrían de seguir muchos otros ejecutantes. Con la
participación en primer plano del cantor Francisco Fiorentino, Anibal Troilo revolucionó los cánones
de las orquestas típicas. La intervención del cantor interpretando íntegramente la letra, con
introducción, puente intermedio y broche final por la orquesta, le daba una importancia
preponderante a la labor de los vocalistas. Esta modalidad habrían de seguirla en lo sucesivo, como
norma invariable, todos los directores. Y, poco después, al incorporarse también el cantor Alberto
Marino al conjunto de Aníbal Troilo, quedó inaugurada la práctica casi obligada de incluir dos
cantores en las orquestas típicas. Troilo agregó concepciones renovadoras en cuanto a las formas de
expresión y la combinación tímbrica de su conjunto. Incorporó el violoncello, y luego la viola,
completando el sector de las cuerdas con cuatro violines, a la vez que conformaba la línea de los
bandoneones con cinco intérpretes. Aníbal Troilo no solamente fue perfeccionando la interpretación
del tango en forma paulatina, sino que aportó nuevos criterios con respecto a la combinación
instrumental de las orquestas, manteniendo su manera de ejecución que le es tan propia. En cuanto a
los cantores, la orquesta típica de Troilo reunió a grandes vocalistas, muchos de los cuales tuvieron,
posteriormente, brillantes carreras como solistas: Francisco Fiorentino, Amadeo Mandarino, Alberto
Marino, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero, Aldo Calderón, Jorge Casal, Raúl Berón, Carlos Olmedo,
Pablo Lozano, Roberto Goyeneche, Angel Cárdenas, Elba Berón, Roberto Rufino, Nelly Vázquez,
Tito Reyes y Roberto Achaval.