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Diego de Pantoja SJ 1571-1618 - Un Puent PDF

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Un puente hacia la China de los Ming

San Francisco Javier moría sufriendo la frustración de su


anhelada entrada en China, cuando la tenía ante sus
DIEGO DE PANTOJA, SJ
ojos. Una enfermedad inoportuna lo llevó a la muerte en (1571-1618)
una isla frente a las costas de China. Le siguieron otros
jesuitas que consiguieron ingresar en este impenetrable
Un puente con la China de los Ming
mundo, adoptaron su lengua y cultura, intentaron expre-
sar en ellas los contenidos de la fe cristiana, y, al mismo
tiempo proporcionaron los primeros intercambios cultura-
les, científicos y tecnológicos entre Occidente y China. El
principal misionero fue Matteo Ricci, pero con él iba otro
cuya valía ha quedado ensombrecida por el gran maes-

DIEGO DE PANTOJA SJ (1571-1618)


tro. Se trata de Diego de Pantoja, nacido en Valdemoro
(Madrid), que llegó hasta el palacio imperial de Pekín, y
se instaló en la capital del imperio, si bien un exilio oca-
sional lo llevó a morir prematuramente en Macao, hace
ahora 400 años. Con este libro un grupo de especialistas
jesuitas hace su contribución para sacarlo de la sombra y
poner de relieve su magnífica contribución para el enten-
dimiento entre estas dos culturas.

X
ISBN 978-84-947926-8-7

ERIÓN Wenceslao Soto Artuñedo, SJ (Coord.)


X
DIEGO DE PANTOJA, SJ
(1571-1618)
UN PUENTE CON LA CHINA DE LOS MING
DIEGO DE PANTOJA, SJ
(1571-1618)
UN PUENTE CON LA CHINA DE LOS MING

WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ


(COORD.)

Aranjuez 2018
PORTADA: Planisferio Wan-kuo ch`uan-t`u (mapa de todas las naciones)
c. 1623, basado en el de Mateo Ricci, con China en el centro, por
Giulio Aleni (Brescia, 1582 - Yanping, China, 10 de junio de 1649).

© Provincia de España, Compañía de Jesús.


Av. de la Moncloa, 6 – 28003 Madrid
Tlf. 915 344 810
© De esta edición, Xerión Comunicación y Publicaciones, S.L.
c/ Ávila, 17 1º D – 28300 Aranjuez
Tlf. 918 928 502

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apercibimientos legalmente previstos, la reproducción total o parcial de
esta obra por cualquier medio o procedimiento, ya sea electrónico o mecá-
nico, el tratamiento informático, el alquiler o cualquier otra forma de
cesión de la obra sin la autorización previa y por escrito de los titulares del
copyright.

Impreso en España – Printed in Spain

ISBN: 978-84-947926-8-7
Depósito Legal: M-26139-2018
«Viendo, pues, el Padre [Francisco Javier] que,
si nuestra santa fe entrase en la China
y fuese predicada y recibida de los chinos,
sería causa de grande conversión de los japoneses,
viendo ellos que los chinos
(de quien ellos tanto dependían)
se convertían y hacían cristianos,
determinó entrar en la China
y predicar en ella nuestra santa fe».

MANUEL TEIXEIRA
Vida del bienaventurado padre Francisco Javier (1581)
PRÓLOGO
FEDERICO LOMBARDI, SJ

Hace 400 años, moría en Macao un misionero jesuita cuyo


nombre no ha sido hasta ahora uno de los más conocidos,
pero es más que digno de ser recordado entre los grandes pio-
neros de la misión china: Diego de Pantoja. Era español, y es
por lo tanto justo y oportuno que sus hermanos españoles
hayan tomado la iniciativa de esta publicación que nos presen-
ta sus orígenes, su figura y su historia con agilidad y claridad,
pero también de una manera completa con profundidad y una
considerable cantidad de documentación.
Todos los jesuitas deben sentirse orgullosos de este herma-
no suyo, pero particularmente los españoles. Si fue un navarro
español, san Francisco Javier, quien abrió el camino de las
misiones de Oriente y murió a las puertas de China, y si des-
pués de él otros jesuitas españoles han intentado en vano
ingresar en el gran «Reino Medio», entonces herméticamente
cerrado a los extranjeros, es otro español, Diego de Pantoja,
uno de los primeros en alcanzar el destino tan deseado de
Beijing, como compañero y colaborador del padre Matteo
Ricci, al entrar en la corte del Emperador, estableciendo rela-
ciones con los eruditos chinos y dando a la misión la estabili-
dad de asentamiento que hasta entonces no había conseguido.
Pantoja muere relativamente joven, a los 47 años de edad, pero
ya había pasado 21 años en China, después de haber ingresa-
10 FEDERICO LOMBARDI, SJ

do muy joven en la Compañía de Jesús y habiendo solicitado


las misiones de Oriente durante su formación. Quería ir a
China, pero estaba destinado a Japón. Mientras se encuentra
en Macao, las circunstancias llevan a sus superiores a cambiar
su destino para unirse al P. Ricci en Nanjing y apoyarlo en sus
esfuerzos por llegar a Beijing.
Precisamente este inesperado cambio de destino es uno de
los aspectos que más impresiona y conmueve en la historia de
Pantoja. La mayoría de los jóvenes jesuitas españoles que pedían
las misiones en ese momento se orientaban o eran orientados
hacia el «Nuevo Mundo», las Américas y las Filipinas, e inclu-
so los pocos que fueron aceptados para las misiones orienta-
les fueron en su mayoría destinados a Japón o se detenían en
Macao. El número de jesuitas españoles que ingresan y traba-
jan eficazmente en el territorio chino hasta la supresión de la
Compañía de Jesús puede contarse con los dedos de una
mano, como máximo, de las dos manos. De hecho, son sobre
todo jesuitas portugueses, italianos, franceses o de otras nacio-
nes europeas los que realizan la gran tarea de la misión china
en la primera época de la Compañía, y sobresalen por los gran-
des resultados culturales y científicos. Pero, el joven español
Diego de Pantoja ha deseado desde el principio servir al
Evangelio en China, y por lo tanto vive el inesperado cambio
de destino como un signo de la benevolencia del Señor hacia
él: En lo cual reconozco la divina providencia y la fidelidad que N.S.
conmigo guardó, cumpliéndome (cuando más sin esperanzas estaba ni
imaginación de eso) los primeros deseos con que para estas partes me
llamó: conviene a saber: de ocuparme en su servicio u en la conversión de
esta gentilidad de la China, pre aliis. Es muy posible que el inducir
a los superiores –el superior de Macao, el P. Manuel Dias y el
DIEGO DE PANTOJA 11

visitador P. Alessandro Valignano– a considerar la oportuni-


dad de este cambio, superando cualquier prejuicio negativo
debido a la nacionalidad, se haya debido propiamente al reco-
nocimiento de las grandes cualidades humanas y espirituales
del joven Pantoja, que habían conocido personalmente duran-
te su navegación desde Goa a Macao. Si es así, ¡debemos decir
que lo habían visto bien!
Así, Pantoja llega a Beijing junto con Ricci en 1601 y quedó
allí permanentemente hasta 1617, mucho después de la muer-
te de su maestro en 1610, contribuyendo decisivamente a la
consolidación de la presencia de los jesuitas en la «Capital del
Norte» y luego en todo el Imperio. Ricci comprendió inmedia-
tamente las cualidades de su joven compañero, incluida su sen-
sibilidad natural y capacidad para la música, lo que enfatizó
encomendándole la tarea de asistir al Palacio Imperial para
enseñar a los músicos de la corte el uso del clavicémbalo ofre-
cido al Emperador. Podemos pensar que es precisamente esta
misma sensibilidad musical de Pantoja la que lo capacita para
sistematizar la notación gráfica de los diferentes tonos de la
pronunciación china, que será de tan preciosa ayuda a los
misioneros europeos para preparar (en forma transliterada con
el alfabeto latino) el texto escrito en chino, lo que será uno de
sus grandes méritos, como lo explica precisamente el padre
Athanasius Kircher mencionado en este volumen. Fue decisi-
vo el papel de Pantoja en la obtención del decreto imperial que
autorizaba el entierro del P. Ricci en tierras chinas, lo que
nunca antes se había concedido a un extranjero, dando lugar al
famoso cementerio de Chala, en Beijing, que, con su 63 gran-
des lápidas de jesuitas famosos (Ricci, Schall, Verbiest,
Schreck, Buglio, Castiglione y otros, de cuyas cualidades nos
12 FEDERICO LOMBARDI, SJ

informan las abundantes notas de este volumen) sigue siendo


hasta el día de hoy el lugar más intensamente evocador de la
historia de la misión china durante la «primera Compañía de
Jesús». Con razón, el presente libro habla extensamente sobre
este gran logro del joven español.
Pero Pantoja continúa y amplía el trabajo de Ricci presen-
tándose como un fiel y creativo ejecutor de ese brillante y visio-
nario método misionero que hoy se llama comúnmente «incul-
turación», que había sido establecido por el visitador
Alessandro Valignano y había encontrado en Ricci su más pro-
fundo e inteligente intérprete en diálogo con la cultura china.
El P. Diego cultiva y desarrolla aún más su preciosa amistad
con los discípulos chinos y amigos de Ricci, en particular con
el famoso doctor Paul Xu Guangqi, un importante e inteligen-
te funcionario imperial, que había traducido al chino con Ricci
los «Elementi» de Euclides y que, después de la muerte de
Ricci, consigue que sean asignados Pantoja y su compañero De
Ursis a la tarea de la reforma del calendario chino. Se trataba de
una gran empresa científica y cultural de la cual solo pudieron
dar los primeros pasos, pero que será llevada adelante por sus
sucesores jesuitas y constituirá uno de los aspectos más impor-
tantes y fructíferos del diálogo entre la ciencia occidental y la
ciencia china, representando uno de los puntos más álgidos y
felices en la relación entre Occidente y China y uno de los epi-
sodios más gloriosos del servicio cultural de la Compañía de
Jesús. Pero si el aspecto científico y geográfico del compromi-
so jesuita impresiona mucho, aún hoy, incluso a los no creyen-
tes, no debemos olvidar que la motivación más profunda de los
misioneros es religiosa y consecuentemente también moral.
Esto los lleva a emprender un estudio en profundidad de los
DIEGO DE PANTOJA 13

clásicos confucianos que les permite no solo dialogar con los


eruditos a su mismo nivel, sino también escribir y publicar
obras de presentación de la fe y la moral cristianas muy apro-
piadas para ser entendidas y apreciadas por la clase culta china.
En Beijing, Pantoja fue testigo directo del esfuerzo de Ricci
para publicar la versión más madura de su «Catecismo», titula-
do «El verdadero significado del Señor del Cielo», y esa fasci-
nante colección de diez diálogos de enseñanzas religiosas y
morales titulada «Los diez capítulos de un hombre extraño»,
que tuvo un éxito extraordinario. Por lo tanto, no es de extra-
ñar que en los años siguientes, también Pantoja intentara publi-
car obras similares de gran importancia y alta calidad literaria,
entre las que se cuenta con todo honor la titulada «Las siete vic-
torias» (contra los siete pecados capitales), incorporada en
seguida a una de las colecciones imperiales más importantes
«de libros excelentes». El celo apostólico y evangelizador de
Pantoja no se limitan a las grandes publicaciones. Se expandió
con la catequesis, por lo que el crecimiento de la comunidad
cristiana en Beijing y sus alrededores se debió en gran medida
a él. En este volumen, con respecto al compromiso de Ricci y
Pantoja, se observa que mientras el primero parece más incli-
nado al apostolado intelectual con los literatos, a este último se
le relaciona más con la vertiente catequética.
En resumen, el compromiso de los jesuitas de la primera
Compañía en Beijing y en general en China, aunque no acom-
pañado de grandes cantidades de conversiones y bautismos, es
admirable y progresivo, con la capacidad de escuchar y dialogar
con la cultura circundante que es premisa de una evangeliza-
ción respetuosa que pueda enraizarse en un nuevo terreno sin
sentirse extraña ni extranjera. Puesto que los papas recientes,
14 FEDERICO LOMBARDI, SJ

después de la clausura definitiva del dramático y controvertido


tema de los «ritos chinos», señalan con una frecuencia crecien-
te a Matteo Ricci como un modelo y un maestro de un anun-
cio del Evangelio respetuoso con la cultura de sus destinatarios,
incluso análogo a lo que habían hecho los padres de la Iglesia
en relación con la cultura griega, podemos y debemos conside-
rar también, con razón, a Diego de Pantoja como un digno
émulo de este maestro, y partícipe de los mismos méritos.
Esto no era en absoluto claro y obvio en aquel momento.
Si queremos palpar cuán difícil y valiente fue el camino toma-
do por Ricci y Pantoja, solo tenemos que pensar que mientras
Ricci entró en China con gran dificultad, otro de sus herma-
nos –muy brillante e influyente, pero realmente original y afor-
tunadamente con ideas poco compartidas por los otros: el
español Alonso Sánchez–, realizó dos viajes al sur de China
desde Filipinas, y al regresar a Europa presentó al gran Felipe
II un memorial en el que afirmaba que el método seguido por
Ricci estaba fracasado y que la fe cristiana podía entrar en
China solo apoyada por la fuerza de las armas, como sucedió
en otras partes del mundo. ¡Con esto se confirma y se entien-
de plenamente el significado y la grandeza de la figura de
Pantoja!
Un aspecto verdaderamente conmovedor de la historia de
Pantoja es su conclusión en el sufrimiento. Desde el principio,
la misión china está marcada por muchas dificultades. Las
manifestaciones de desconfianza y hostilidad hacia los extran-
jeros y los memoriales presentados a las autoridades contra los
misioneros acompañan prácticamente cada paso del viaje de
los jesuitas. Matteo Ricci se ve obligado a abandonar su prime-
ra residencia en Zhaoqing, y seguirá cojeando de por vida por
DIEGO DE PANTOJA 15

haber saltado desde una ventana en su huida durante un ata-


que a la residencia de Shaozhou. Las buenas relaciones estable-
cidas en Beijing normalmente protegían a los jesuitas, pero
también Pantoja sufrirá una agresión física en el contexto de la
resistencia contra la asignación del lugar de entierro de Ricci.
Pero esto es poco comparado con la experiencia tan dura del
decreto imperial de expulsión de los jesuitas, que se emitirá en
el contexto de un período de ataques violentos contra ellos ini-
ciados en Nanjing, la llamada «persecución de Nanjing», que
durará del 1615 al 1617. La campaña es tan violenta que los
argumentos apasionados en defensa del trabajo de los misio-
neros llevados a cabo por Pantoja y el gran amigo y protector
de los misioneros Xu Guangqi no son suficientes para evitar
lo peor, es decir, la expulsión, también, de Beijing.
Afortunadamente, las raíces de la presencia de los jesuitas
en Beijing se han establecido tan firmemente que los jesuitas
podrán regresar después de un corto periodo de tiempo. Pero
para Pantoja y De Ursis –su hermano y superior en Beijing– el
golpe es terrible. Tendrán que dejar la ciudad de su generoso y
extraordinario servicio apostólico de frontera, y regresar al
punto de partida: Macao. A las fatigas de una vida dedicada al
servicio del Evangelio se añade el sufrimiento. No es de extra-
ñar que, pocos meses después de llegar a Macao, Pantoja ter-
mine su aventura terrenal. De Ursis lo sobrevivirá solo por dos
años y también morirá en Macao.
En el cementerio de Chala, en Beijing, comenzado por su
mérito, entre las estelas funerarias de los grandes misioneros
jesuitas no está la de Diego de Pantoja, sepultado humilde-
mente en la iglesia de Macao. Pero el hecho de haber termina-
do su breve y muy intensa vida misionera con el sufrimiento
16 FEDERICO LOMBARDI, SJ

del exilio asemeja admirablemente la figura de Pantoja a la del


Señor Jesús con su Cruz. Más allá de sus indiscutibles méritos
en el campo cultural y en la historia del diálogo entre
Occidente y China, Diego de Pantoja debe ser recordado
como un compañero ejemplar de Jesús, que entregó toda su
vida por él y su Evangelio.
INTRODUCCIÓN
JOSÉ GARCÍA DE CASTRO, SJ

Pensar en la sombra es traer a la memoria esa dimensión de lo


real caracterizada por la ausencia parcial (o total) de luz. Esta
primerísima y espontánea definición subordina de alguna
manera a la sombra, que se define por la ausencia de su con-
trario, la luz. La luz es la protagonista y su ausencia, da identi-
dad a la sombra.
Gran parte del trabajo de los historiadores consiste, siguien-
do con esta metáfora, en dos cosas. Por una parte, en otorgar
la luz proporcionada, adecuada y justa a los hechos pasados ya
conocidos, ya “iluminados” y, por otra, explorar todos aquellos
numerosísimos episodios de la Historia que permanecen en la
sombra, esto es, desconocidos, y sacarlos a la luz, con rigor,
objetividad y fidelidad a las fuentes disponibles.
¿Por qué unos episodios de la historia, unos personajes han
recibido la luz (a veces desmesurada) del reconocimiento y del
recuerdo y otros permanecen oscura e injustamente descono-
cidos, como en la “nube o la niebla del olvido”? Algunas res-
puestas podrían ser “por su trascendencia histórica”, “por el
interés general de los habitantes de aquel momento en aquel
lugar”, “por intereses sociales, políticos, económicos, cultura-
les, religiosos…” por tantas y tantas cosas… Unos episodios y
unos personajes convenía y merecían ser conocidos, otros, tal
vez, era mejor olvidarlos.
18 JOSÉ GARCÍA DE CASTRO, SJ

En el año 2010 recordamos de diversas maneras y con acon-


tecimientos significativos, el IV centenario de la muerte del gran
misionero de Macerata, Mateo Ricci (1552-1610), internacional-
mente conocido y mundialmente reconocido como uno de los
personajes clave en las relaciones Oriente – Occidente en el
siglo XVI y uno de los grandes jesuitas en la tradición misione-
ra de la Compañía de Jesús. Sus extraordinarias cualidades per-
sonales, así como la trascendencia de sus aportaciones en tantos
ámbitos de las ciencias, las humanidades y de la espiritualidad
llenaron de merecida luz a este irrepetible personaje de la
modernidad euro-asiática.
Pero una empresa como la de la misión de China no podía
llevarse a cabo pivotando tan solo en la genialidad de algunos
de sus más importantes misioneros. Junto a Ricci, o más bien
Ricci junto a otros, encontramos un numeroso grupo de com-
pañeros jesuitas que realizaron su vocación como jesuitas silen-
ciosa e imperceptiblemente, en las tierras de Asia del siglo XVI,
un continente observado desde Europa entre el misterio, la fas-
cinación y el asombro. Gran parte de aquellos jóvenes religio-
sos con toda una vida por delante, se ofrecían voluntarios a sus
superiores para ser destinados al lejano continente cuando ape-
nas contaban con 18 o 20 años de edad: Hernando de Alcaraz,
Nicolás de Ávila, Francisco Carrión, Gregorio de Céspedes,
Nicolás Gallardo, Francisco de Laguna, Gil Martínez de la
Mata, Pedro Ramón… entre otros muchos, son los nombres de
algunos jesuitas españoles nacidos en años muy cercanos al de
Mateo Ricci, enviados a China por aquellos mismos años y de
los que sabemos muy poco, casi nada; son sombra1. Aunque

1. Listado completo de los jesuitas españoles enviados a China de esta llamada


DIEGO DE PANTOJA 19

podían vivir dispersos e incluso aislados unos de otros, todos


formaban un proyecto común, una misión, un grupo, en defi-
nitiva, una societas, que era lo que el P. Ignacio de Loyola y sus
primeros compañeros habían siempre soñado. Muchos minis-
terios, pero una misión y un solo cuerpo.
Hace pocos meses, el gobierno chino sorprendió grata-
mente al mundo de la cultura, de la religión, cuando el 8 de
diciembre de 2017 celebraba con solemnidad la apertura del
“2018, Año Diego de Pantoja”. Recordaba así el IV centena-
rio de la muerte del misionero jesuita, el 9 de julio de 1618 en
Macao. El Instituto Cervantes acogió en Pekín al embajador de
España en China y a diversas autoridades del ámbito cultural y
político para echar a andar un tiempo, el año 2018, dedicado a
recordar por diversos medios la figura de este jesuita y la tras-
cendencia e importancia de su obra en China.
Tratándose de un ciudadano nacido en Valdemoro, la ola
celebrativa que había comenzado en Pekín no tardó en llegar
a España y meses después, el 11 de abril, esta vez en la sede
del Instituto Cervantes de Madrid, se presentaba el año
“2018 - Diego de Pantoja” con presencia del Embajador de
China en España y otras personalidades del ámbito de la cul-
tura y de la política nacional e internacional. Casualidades de
la vida vinculadas a contactos estratégicos en el momento
oportuno, han ido provocando que Diego de Pantoja comen-
zara a salir de la sombra en la que había permanecido cuatro-
cientos años2.

“Generación 1” en Jesuitas españoles en China (1552-2014) (Cerezo, E. / Villasante,


R., eds.), Inforchina, Taipei 2015, 29-30.
2. Algunos enlaces que se hicieron eco de esta apertura del año “Diego de
Pantoja” en España en www.todoslostonosyaires.com/ano-diego-de-pantoja-2018
20 JOSÉ GARCÍA DE CASTRO, SJ

La Compañía de Jesús en España no tardó en reaccionar y


se sumó con interés y diligencia a estas celebraciones en
recuerdo de un jesuita tan entrañable. Además de los diversos
actos que puedan celebrarse en distintas instituciones, desde
los primeros momentos se vio conveniente publicar un libro
en homenaje al misionero de Valdemoro que pudiera contri-
buir a dar a conocer a Pantoja. Más que una biografía rigurosa
y de perfil académico que podría quedar reservada para el inte-
rés de unos pocos historiadores o eruditos, se pensó en un
libro dirigido a un amplio público que pudiera acceder con
facilidad a la persona, al entorno y a la estela de Pantoja.
Creemos que el libro que el lector tiene en sus manos lo ha
conseguido.
Cuatro contribuciones complementarias forman esta obra.
Fernando Mateos presenta la vertiente más apostólica de
Pantoja, su tiempo de misionero en China y su relación con el
P. Mateo Ricci. El joven Diego contaba con 25 años cuando el
10 de abril de 1596 salía de Lisboa, enviado por el P. Claudio
Aquaviva, rumbo a India.
Ignacio Ramos se sirve de la imagen de las partes del árbol
(raíz, tronco, ramas, fruto) para trazar el itinerario vital y apos-
tólico de Diego; las páginas dedicadas al entorno familiar y “a
sus raíces valdemoreñas” rescatan del olvido y de la sombra los
primeros años de infancia, formación y vocación del futuro
misionero: “Diego fue un forjador de nuevas síntesis y un ciu-
dadano universal”.
Por su parte, Wenceslao Soto ofrece una edición anotada
con rigor histórico y filológico de las preciosas páginas que el
P. Bartolomé Alcázar (1648-1721) dedica en su Chrono-historia
de la provincia de Toledo al P. Diego de Pantoja y, con él, a la
DIEGO DE PANTOJA 21

China que le tocó vivir. El hecho de que el P. Alcázar, ya en


1710, dedicara 62 páginas del volumen 4 de su obra al P.
Pantoja, nos ayuda a caer en la cuenta de la importancia que
este misionero y la misión de China ya tenían en territorios
españoles a comienzos del siglo XVIII.
La presencia de estos primeros misioneros en China dio
sus frutos. Poco a poco fueron apareciendo las primeras
comunidades cristianas. El artículo de Manuel Revuelta nos
sitúa en la China del siglo XVIII y aborda uno de los temas
más relevantes en la manera de entender la evangelización y lo
que hoy llamaríamos la “inculturación” del mensaje cristiano
en especial lo que concernía a las prácticas litúrgicas. Un tema
complejo que los jesuitas tuvieron que abordar con delicadeza
y determinación.
Por último, Pedro (Peter) Llobell desde su amplio conoci-
miento de la presencia de los jesuitas en Asia y de manera par-
ticular en China, presenta “El surco de Diego de Pantoja”
poniendo de relieve los frutos que en el siglo XXI pueden reco-
nocerse a partir de las semillas depositadas con ciencia y devo-
ción por aquellos pioneros jesuitas del siglo XVI: son «145
jesuitas, de diversas nacionalidades, que llevan a cabo las tareas
correspondientes al Plan Apostólico de la Provincia» de China
atendiendo colegios, centros sociales, residencias apostólicas y
colaborando en la docencia e investigación universitaria.
Unas preciosas imágenes cuidadosamente seleccionadas
enriquecen el texto escrito ayudándonos a entrar “con la vista
imaginativa” en los contextos y circunstancias de Diego de
Pantoja.
Sin duda que este es un libro de historia, unas páginas sem-
bradas de fechas, nombres, lugares, datos y acontecimientos.
22 JOSÉ GARCÍA DE CASTRO, SJ

Pero no es solo, y tal vez no principalmente, un texto de his-


toria. El IV centenario de la muerte de Diego de Pantoja que
da origen y sentido a este libro, puede ser interpretado y vivi-
do como un acontecimiento del Espíritu. No recordamos ni
homenajeamos para volver al pasado con añoranza triste, con
erudición inmanente o con orgullo vacío. Miramos hacia el
pasado para reconocer en él una Presencia y una experiencia
del Espíritu que se nos manifiesta a través de la fe, de la gene-
rosidad, de la entrega y, en definitiva, de la amistad y “el cono-
cimiento interno de Cristo” que aquellos misioneros ligeros de
equipaje y llenos de entusiasmo por el Evangelio mostraron en
tierras chinas. No pocos ni pocas veces poniendo en riesgo sus
propias vidas.
Es cierto que eran otros tiempos, otras circunstancias y tam-
bién otras teologías. Pero es el mismo Padre que se ofrece como
Principio y Fundamento de todo; es el mismo Señor que sigue
llamando y atrayéndolo todo hacia su Bandera y es el mismo
Espíritu que sigue descendiendo, habitando y trabajando en
todo y en todos.
“Reflectir para sacar provecho” es una de las actividades
más frecuentes que san Ignacio propone a la persona que hace
los ejercicios espirituales. Un proyecto misionero como el de
la evangelización del Oriente en el siglo XVI y personas como
Diego de Pantoja pueden ser considerados “escenarios de
contemplación”, misterios de la vida de la fe, misterios habita-
dos por el Espíritu sobre los que contemplar con devoción y
fervor la acción de la Gracia en momentos en los que la “divi-
nidad parecía esconderse”. Trayendo a la memoria este pasa-
do, permitiendo que su luz nos alcance en nuestro presente,
uno escucha en su interior: “Ve y haz tu lo mismo”. Es la lla-
DIEGO DE PANTOJA 23

mada a discernir la manera más acertada de vivir en el mismo


“proyecto societario” de la manera más fiel y creativa posible.
Aquí, ahora.

AGRADECIMIENTOS
Este libro ve la luz gracias a la contribución de personas e ins-
tituciones que lo apoyaron desde los primeros momentos.
Agradecemos a D. Rafael García de las Peñas, historiador y
cronista de Valdemoro, y a la archivera del Ayuntamiento de
Valdemoro, Dª. María Jesús López, sus valiosas aportaciones
documentales y de palabra acerca de la familia Pantoja en
Valdemoro y los primeros años de Diego en su villa natal.
Roberto Villasante, SJ ha seguido con interés la gestación del
libro apoyando el proceso de elaboración con su conocimien-
to de Pantoja y del contexto chino en el que se movió. El
Servicio de Publicaciones de la Universidad Pontificia
Comillas, a través de su Directora, Dña. Belén Recio, nos ha
permitido publicar la contribución de Manuel Revuelta SJ y la
editorial Xerión (Aranjuez) ha acogido con diligencia y gran
interés este proyecto. El Archivo Histórico de la Compañía de
Jesús en España, en Alcalá de Henares, ha puesto a nuestra
disposición los materiales que solicitamos. Gracias al P.
Federico Lombardi SJ, que ha accedido a redactar el Prólogo
para nuestro texto. Así mismo, agradecemos mucho el apoyo
recibido de una donante para que este libro viera la luz, resca-
tando de la sombra la figura y la obra del gran misionero jesui-
ta Diego de Pantoja.
1

DIEGO DE PANTOJA,
COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI*
FERNANDO MATEOS, SJ

En el año 1571 Diego nació de linaje hidalgo en Valdemoro,


pueblo de Castilla la Nueva. A sus dieciocho años ingresó en
el noviciado de los jesuitas de la Provincia jesuita de Toledo,
que, de 1567 a 1602 estuvo en Villarejo de las Fuentes
(Cuenca). Ordenado ya sacerdote, Pantoja se ofreció para las
misiones del Oriente. Destinado por el padre general de la
Compañía de Jesús, Claudio Acquaviva el 10 de abril de 1596
salió de Lisboa para la India, embarcado en la nao Conçeição
en compañía del P. Nicolás Longobardo. Después de seis
meses navegando por la ruta de san Francisco Javier –Islas
Canarias, Cabo Verde, Guinea, Cabo de Buena Esperanza y
Mozambique–, la nave fondeó el 25 de octubre en la ciudad de
Goa, entonces emporio portugués y centro de irradiación cris-
tiana en Asía Oriental.
El joven Pantoja permaneció allí otros seis meses practican-
do la lengua portuguesa, hasta que el 23 de abril del siguiente año

* Las transliteraciones fonéticas del chino en este artículo siguen el sistema


usado antiguamente en Taiwán donde vivió el P. Mateos.
26 FERNANDO MATEOS, SJ

1597 se hizo a la vela para Macao, acompañado por el padre visi-


tador Valignano y el P. Manuel Dias, llegando el 20 de julio al
puerto de Macao. Esperando allí nave para el Japón, adonde esta-
ba destinado, el P. Pantoja terminó sus estudios de teología y su
formación ascética. En agosto de 1599 le sobreviene al P. Diego
un inesperado cambio de agujas para su vida misionera: el P.
Lázaro Cattaneo (1568-1640), quien desde 1594 era el compañe-
ro del P. Ricci en Chaochou, llegó a Macao en agosto del 1599,
pidiendo otro jesuita para acompañar al P. Ricci, que estaba solo
en Nanking; entonces el P. Dias, Superior de Macao, cambió de
destino al P. Pantoja, enviándole a Nanking con el P. Cattaneo.
Ambos llegaron a la Capital del Sur hacia el mes de marzo de
1600. A sus veinticinco años de edad Diego Pantoja iba a iniciar
una nueva vida junto al gran apóstol de la evangelización, adap-
tada a la cultura china. El P. Pantoja, cuyo apellido castellano fue
romanizado como Pang Ti-uo, al llegar a Nanking contempló
asombrado el gran Río Yangtse, o Río Azul, tan largo, ancho, con
tanto caudal, y con tantísimas embarcaciones que navegaban río
abajo y río arriba. Instruido por el P. Ricci, cambió su traje cleri-
cal por la bata y tocado de los letrados confucianos. Y mientras
ensayaba los gestos de la cortesía china, comenzó a aprender el
mandarín. A principios del siglo XVII Pantoja era el primer jesui-
ta que practicaba en China una nueva metodología para el apren-
dizaje del chino. El P. Ricci, también dispuso que el P. Cattaneo
diera lecciones de música a Pantoja, quien tenía buen oído, y le
enseñara a tocar y templar el manicordio o clavicordio, instru-
mento que con los relojes y otros valiosos objetos se ofrecerían
al emperador en Pekín.
Como la meta final de la expedición cristiana era siempre
Pekín la capital del Norte y sede del emperador, el P. Ricci
DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI 27

pensó que debía intentar un nuevo viaje a la capital imperial


(en 1598 él y Cattaneo estuvieron sólo un mes en Pekín, por-
que se sospechó que eran espías de los japoneses). El 19 de
mayo de 1600 los padres Ricci y Pantoja, y el cantonés herma-
no Sebastián Fernandes, salieron de Nanking, provistos de sal-
voconductos y de cartas de recomendación, escritas por man-
darines amigos, llevando consigo los regalos europeos para el
emperador; también iba con ellos el candidato a la Compañía
de Jesús Manuel Pereira, natural de Macao y buen pintor.
Viajaron hasta Tianchín por la vía fluvial del Canal Imperial.
En julio de 1600 llegaron los cuatro viajeros a Tienchín, pero
el Prefecto del Puerto, el eunuco Ma Tang decomisó los regalos
y les encerró en un junco chino del puerto, con cuatro soldados
para vigilarles de día y de noche; su intención era presentar él
mismo los regalos al emperador y así hacer méritos para su
ascenso en la carrera mandarinal. Ma Tang envió un memorial al
emperador notificándole la llegada de un extranjero con obse-
quios para Su Majestad. Y durante los seis meses en que tardó la
respuesta imperial, Ma Tang trató cruelmente a sus prisioneros.
En su rescripto, el emperador ordenaba que aquel extranjero Li
Ma-tou presentara él mismo sus regalos en el palacio de Pekín.
Desde entonces, cambió radicalmente, de Tienchín a Pekín,
el trato dado a aquellos extranjeros. Según escribió en su
manuscrito el P. Ricci:
«En ese viaje les dieron a los Padres y a sus compañeros ocho caba-
llos de cabalgar, y más de treinta cargadores para transportar los bul-
tos, y cuanto necesitaban para el viaje. Por las ciudades y pueblos por
donde cada día pasaban cambiaban tanto los caballos como a los car-
gadores. Y les alojaban en las mansiones de los mandarines sin pagar
nada, tratándoles con mucho respeto, porque los llamaba el rey».
28 FERNANDO MATEOS, SJ

El P. Ricci y sus tres compañeros salieron de Tienchín el 20


de enero de 1601, y el 24 llegaron a Pekín, como anotó el P.
Pantoja: «Habiendo caminado quatro días, llegamos a los muros de
Pequín y aposentáronnos en una casa fuera de los muros».
Aquel mismo día 24 los recién llegados tuvieron que escri-
bir la lista de los regalos europeos que traían para el empera-
dor. Eran los últimos días del año lunar chino ya que el
Kuonien, día del año nuevo chino, era el 3 de febrero, comien-
zo del año lunar. Pasadas las fiestas del año nuevo, el P. Pantoja
recomenzó su atento estudio del mandarín pequinés y de los
complicados caracteres chinos.
Durante el primer mes de su estancia en Pekín, los manda-
rines del palacio les preguntaron si deseaban algún favor del
emperador. A ello respondieron, según escribió Pantoja:
«Diximos que no queríamos cosa de intereses ninguna, mas que si el
Rey de su mano nos diese algún lugar cierto, y casa donde morar, hol-
garíamos mucho, porque nuestro intento es de estar en un lugar cierto,
y tratar de dilatar la ley de Dios».
El emperador Wan Li, que se dignó leer el memorial del P.
Ricci, aceptó los regalos europeos y le permitió que él y sus
compañeros pudieran vivir en Pekín, mantenidos con fondos
del erario público.
El P. Pantoja se dedicó entonces a estudiar intensamente
los caracteres chinos y a practicar el habla de Pekín, con tanto
éxito que mereció la alabanza del P. Ricci: «En Pekín el P.
Pantoja aprendió en breve tiempo a hablar la lengua china, y, con varios
maestros que tomó, aprendió también muchos caracteres, pudiendo ya leer
libros de este país; y empezó a tratar con todos».
En uno de los pabellones de la Ciudad Prohibida (el pala-
cio imperial) colocaron el clavicordio que Ricci regaló al empe-
DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI 29

rador, pero nadie lo sabía tocar. Por eso, cuatro músicos del
palacio visitaron a los jesuitas para que les enseñasen a tocar
aquel instrumento europeo. Con esta ocasión, el P. Ricci dis-
puso que Pantoja fuera solo al palacio durante varios días hasta
que los eunucos aprendieran a tocar bien.
El P. Pantoja, discípulo aprovechado del P. Cattaneo en sus
lecciones de música, y experto ya en la correcta pronunciación
tonal del mandarín pequinés, fue el primero que fijó sus cinco
tonos según la notación musical. Así lo aseveró el famoso
jesuita Atanasio Kircher (1602-1680), lumbrera científica del
siglo XVII europeo.
El 9 de marzo de 1602 escribió una carta al P. Luis de
Guzmán, provincial de la provincia de Toledo. En esa carta,
muy difundida en Europa, el jesuita castellano narra sus impre-
siones sobre los chinos, su cultura y costumbres, las grandes
dimensiones geográficas de China, sus industrias y productos,
sus plantas medicinales. Citamos algunos de sus párrafos:
«...Cera mucha y muy buena, que aquí en Pequín compramos para el
servicio del altar, un real y un cuartillo cada libra; y las libras de aquí
son mayores que las nuestras, porque tienen diez y seys ducados de
plata de peso cada una».
Pantoja notó que en la calcografía china «Todo lo que está en
piedra lo pasan al papel..., de modo que las líneas y los caracteres salen
blancos, y todo el resto en negro».
Relató también que cuando los mandarines ilustres eran lle-
vados en litera por calles de mucho tráfago y con gran estruen-
do, la gente tenía que retirarse, e huían “hasta perros”. Y notó,
como cosa nueva, el uso de las tarjetas de visita con nombres
propios impresos, que los pequineses se cambiaban ceremo-
niosamente.
30 FERNANDO MATEOS, SJ

Otro día el emperador ordenó que los Padres le explicaran


cómo eran las exequias de los reyes europeos. A Pantoja le fue
fácil responder, porque por entonces le había llegado una carta
sobre la muerte y entierro de Felipe II, rey de España y de
Portugal, quien el 13 de septiembre de 1598 había fallecido en
San Lorenzo del Escorial.
Al comienzo del año 1608 los padres Ricci y Pantoja fueron
llamados urgentemente al palacio, porque Wan Li quería que le
hicieran doce mapamundis, cada uno sobre seis tablas en forma
de biombo, midiendo cada tabla «de un brazo de largo y de dos o
más de ancho». Una obra trabajosa que los dos jesuitas lograron
acabar en un mes. Pantoja describió la admiración de los man-
darines pequineses ante uno de los grandes mapas, con los
nombres geográficos en chino, que él y el P. Ricci dibujaron:
«...Vian un mapa muy hermoso y grande que traíamos declarámos-
les cómo el mundo era grande, a quien ellos tenían por tan pequeño, que
en todo él no imaginaban abía otro tanto como su reyno. Y mirábánse
unos a otros diziendo: -No somos tan grandes como imaginábamos,
pues aquí muestran que nuestro reyno, comparado con el mundo es
como un grano de arroz, comparado con un montón grande».
Los padres Ricci y Pantoja, durante el primer decenio del
siglo XVII, atendían a los mandatos del emperador, visitaban fre-
cuentemente a los mandarines notables, y aumentaban sus amis-
tades. Pero su actividad principal fue el promover el conocimien-
to del cristianismo, dando la catequesis a hombres y mujeres de
Pekín. También escribieron varios libros en el estilo literario, para
dar a conocer tanto la ciencia europea como la religión cristiana.
El año 1607 llegó a Pekín el P. Sabatino De Ursís, napolita-
no (1575-1620), que se había especializado en astronomía y en
hidráulica. El P. Ricci, Superior de la Misión de China desde
DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI 31

1597, nombró al nuevo misionero Superior de la residencia de


Pekín, mientras al P. Pantoja se le confiaba especialmente el
trato con los mandarines del palacio imperial.
El 3 de mayo de 1610 el P. Mateo Ricci se sintió muy agota-
do y enfermo, por lo que, al volver a la residencia de Pekín, guar-
dó cama. Fueron inútiles los remedios de la medicina china que
sus amigos y devotos le administraron, y el día 11 de mayo, jue-
ves, a las siete de la tarde, el genial P. Ricci expiró dulcemente, en
presencia de los padres De Ursis y Pantoja, del hermano Manuel
Pereira y, probablemente, del hermano Sebastián Fernandes.
Aquella tarde un buen número de cristianos y catecúmenos habí-
an acudido a la residencia de los jesuitas, y cuando falleció el P.
Ricci prorrumpieron en gritos de dolor, proclamándolo un gran
santo, el apóstol de China. En ese año en que falleció Ricci, el P.
Pantoja publicó en chino una obra sobre la pasión de Jesucristo.
Durante los tres días siguientes hubo una gran afluencia de
cristianos y de mandarines que acudieron a dar el pésame a los
padres De Ursis y Pantoja. Los funerales del P. Ricci corpore
praesente se celebraron del 15 al 18 de mayo inclusive. Su cadá-
ver había sido depositado en un gran ataúd de madera perdu-
rante, y se depositó en la residencia hasta que pudiera decidir-
se dónde y cuándo enterrarlo.
Los padres De Ursis y Pantoja se enfrentaban con un proble-
ma angustioso, respecto al entierro del P. Mateo Ricci. A todos
los jesuitas que hasta entonces habían fallecido se les enterró en
el colegio de Macao, porque las autoridades chinas nunca conce-
dieron que se sepultara a un extranjero en territorio de China. Y
transportar el ataúd del famoso P. Ricci desde Pekín a Macau
necesitaría muchos meses de fatigas y unos costes muy por enci-
ma de los ingresos de aquellos pobres jesuitas. Uno de los neó-
32 FERNANDO MATEOS, SJ

fitos pequineses, letrado noble y práctico en asuntos del palacio


imperial, pensó que tal vez se podría pedir que el emperador
Wan Li concediera un terreno extramuros de Pekín, para sepul-
tar al P. Ricci. Propuso su plan a los padres De Ursis y Pantoja;
y, aunque el asunto era bastante temerario, finalmente les persua-
dió a intentarlo. Ayudados por aquel neófito, redactaron el
borrador de una humilde súplica al emperador. El magistrado
León Li Chin-Tsao, bautizado por el P. Ricci antes de enfermar,
que era célebre por la elegancia de su escritura literaria, corrigió
el texto y mejoró el estilo de la solicitud al emperador.
La súplica petitoria fue presentada y firmada, en su nom-
bre y por sus compañeros, por el P. Diego Pantoja, como pro-
curador de asuntos públicos, muy conocido en el palacio
imperial, y ser el jesuita que entonces hablaba y escribía el
mejor chino mandarín. Resumimos sus ideas principales:
«Yo, P´an Ti-uo (Diego Pantoja), extranjero procedente de un reino
muy remoto, pero movido por la fama de vuestro nobilísimo reino, hice
durante tres años un viaje peligroso para venir, con Li Ma-tou (Mateo
Ricci) y con otros compañeros, a fin de ofrecerle los modestos dones de
nuestas tierras. Desde entonces, Su majestad se dignó concedernos una
residencia, y manternernos a expensas del Estado, por todo lo que que-
damos inmensamente agradecidos.
Le hacemos saber ahora, con inmensa pena nuestra que Li Ma-tou,
ya viejo y enfermo, falleció el día trece de la octava luna, en este año tri-
gésimo octavo de feliz reino, dejándonos huérfanos y muy tristes.
Siéndonos imposible, a nosotros sus servidores, trasladar su cuerpo por
nave hasta su muy lejano reino, suplico humildemente a Su Majestad
que se digne concedernos un poco de tierra para sepultar a nuestro muy
querido Li Ma-tou, un hombre que estudió a fondo los clásicos de China
y se ejercitó en las virtudes que enseñaron aquellos sabios.
DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI 33

Por ello, yo y mis compañeros os suplicamos con lágrimas que su


Majestad Imperial nos conceda benignamente algún campo, o parte de
un templo.
Sus sobrevivientes, yo y mis compañeros, seremos fieles hata la muer-
te a lo que nos enseñó nuestro padre Mateo Ricci (Li Ma-tou): rogar
al Señor del Cielo que los conceda a Su Majestad y a su buena madre
una larga vida.
En espera de su regio mandato, quedamos postrados ante su genero-
sa Majestad».
Escrita y sellada la súplica petitoria y sacadas varias copias,
había que seguir los lentos trámites de la administración impe-
rial. El P. Pantoja llevó primero la carta a dos mandatarios del
supremo organismo Ke Lao o Secretaría de Estado, en los
pabellones del palacio: allí uno de los mandarines, que había
conocido al P. Ricci en Nanking, se interesó por el asunto y
pasó pronto la carta a la cámara del emperador. Wan Li, que
tenía a la vista el reloj portátil que le regaló Ricci y Pantoja con-
certó, no echó a la papelera la solicitud, sino que, según el pro-
cedimiento legal, al tercer día la devolvió al Ke Lao, para que
la remitera al correspondiente Tribunal o ministerio.
El Ke Lao remitió la solicitud de Pantoja al Tribunal del
Tesoro, encargado de las donaciones; pero el magistrado de
ese tribunal, al percatarse de que se trataba de la petición de un
extranjero a favor de otro extranjero difunto, pasó la carta
petitoria al Tribunal de Ritos, competente para asuntos con los
extranjeros. Entonces el P. Pantoja visitó a dos importantes
mandarines de ese tribunal, regalándoles unos libros traduci-
dos al chino y una descripción del globo terráqueo. Y el Dr. Li
Chin-tsao visitó también al Presidente del Tribunal de Ritos,
que había sido su maestro, para encomendarle encarecidamen-
34 FERNANDO MATEOS, SJ

te el asunto de la sepultura del P. Ricci. Un mes más tarde, el


Tribunal de Ritos envió, en un largo oficio, su parecer al empe-
rador, favoreciendo la súplica del P. Ricci, y sugiriendo a Wan
Li que ordenara al alcalde de Pekín encontrar algún templo
con terreno adyacente, para la sepultura del P. Ricci y para
morada de Pantoja y de sus compañeros.
Recibido el oficio por el emperador, lo remitió al día siguien-
te al Ke Lao; este supremo organismo contestó aconsejándole
que concediera lo que Pantoja suplicaba. Entonces Wan Li, al
margen del documento del Tribunal de Ritos, escribió, de su
puño y letra “shì”: “Sea así”, ejecútese. Era el 17 de julio de 1610,
treinta y nueve días después del fallecimiento del P. Mateo Ricci.
El arriesgado asunto de la petición al mismo emperador conclu-
yó con tan inusitada rapidez que asombró a los palaciegos, y ale-
gró sobre manera a los neófitos pequineses. El P. Pantoja, a sus
treinta y nueve años, era el primer extranjero a quien un empe-
rador chino concedía un privilegio extraordinario.
Los días siguientes, el misionero español visitó a los man-
darines que apoyaron la solicitud al emperador, ofreciéndoles
agradecido unos regalos europeos.
Dos alguaciles de Pekín, encargados de buscar una pagoda
con terrenos, al cabo de unos días encontraron cuatro templos
y rogaron a los jesuitas que los inspeccionaran para escoger el
que más les gustara. Una de esas pagodas estaba situada en las
afueras de la capital, en el distrito Chalan, y pertenecía a un
eunuco principal, caído en desgracia del emperador y conde-
nado a muerte. Los padres, ignorantes de esa circunstancia,
prefirieron aquella pagoda. Después de dilaciones y enredos
causados por intermediarios, el alcalde ordenó a los ocupantes
ilegales de aquella pagoda que la desalojaran inmediatamente,
DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DEL P. MATEO RICCI 35

y luego los jesuitas, acompañados de muchos cristianos, toma-


ron posesión del templo y de su terreno. Pantoja también evitó
que el Tribunal del Tesoro les gravara con impuestos, aunque
el emperador les eximía de ellos.
Transcurridos así casi doce meses deshaciendo las desagra-
dables maniobras de los eunucos, y de las gestiones de Pantoja
en organismos oficiales, se procedió finalmente a preparar la
sepultura del P. Ricci. Preparada una parcela en el terreno de
Chalan, a últimos de octubre de 1611 se trasladó allá su ataúd,
acompañado de un gran número de neófitos. El P. Nicolás
Longobardo (1565-1655), nuevo Superior de la Misión de
China, llegó a Pekín el 30 de noviembre, y al día siguiente,
Fiesta de Todos los Santos y víspera de los Fieles Difuntos,
por la mañana se celebró una Misa solemne, y por la tarde se
procedió al funeral y sepelio del P. Ricci. Los mandarines cris-
tianos más notables llevaron a hombros el ataúd al pie de la
sepultura; uno de los que manejaron las sogas para bajarlo a la
tumba fue el ministro imperial doctor Pablo Hsu Kuang-chi,
procurando contener sus lágrimas, el P. Diego Pantoja, com-
pañero del P. Ricci durante sus últimos diez años.
Según el P. Luis Pfister: «Después de los funerales del P. Ricci, el
P. Pantoja dividió su tiempo entre la composición de diversas obras en
chino, las instrucciones a los catecúmenos y la conversión de los paganos.
En aquel año y debido a una orden del emperador, él y el P. de Ursis se
ocuparon también en la corrección del año astronómico. Le hicieron sufrir
muchísimo no sólo los plebeyos que le apalearon cruelmente en el año
1611, sino ciertos mandarines y algunos magistrados».
El P. Pantoja intensificó asimismo su labor de escritor, en
temas históricos, geográficos, bíblicos, catequéticos y apologé-
ticos. Desde 1611 a 1616 publicó en Pekín nueve obras escri-
36 FERNANDO MATEOS, SJ

tas en chino; entre ellas sobresale la titulada Las siete victorias


qikedaquan (contra los siete pecados capitales), varias veces
reimpresa en los siglos siguientes. Esta obra mereció que el
emperador manchú Chien Lung la incluyera en el año 1778 en
su gran colección de libros excelentes. Según Cary-Elwes:
«...Lo merecían sus muchos méritos: por sus elevados pensamientos y la
pureza de su moral, su andadura metódica y luminosa, la altura y elegan-
cia de su estilo tradicional con exacta y concisa fraseología. Todo ello mues-
tra que el autor estudió a fondo, no sólo a los autores modernos de la len-
gua hablada, sino a los antiguos clásicos. Incluso letrados no cristianos con-
sideran que esta obra es de las más importantes escritas en lengua china».
El trienio 1615-1617 fue de años dramáticos para los jesuitas
en China. Mientras el General de la Compañía de Jesús, Claudio
Acquaviva, establecía la Vice-Provincia de China, estalló una
maliciosa campaña de falsedades e injurias, provocada por un
letrado confuciano en Nanking, que consiguió que el Tribunal de
Ritos ordenara la prisión y expulsión de los jesuitas que trabaja-
ban en esa ciudad. El P. Pantoja escribió en 1616 una apología de
la religión cristiana contra aquellas calumnias, y los principales
mandarines cristianos procuraron también que el decreto fuera
rescindido. Todo en vano: al comienzo del año 1617 el empera-
dor Wan Li decretó que los jesuitas fueran expulsados de China.
El P. Diego Pantoja fue expulsado de Pekín el 18 de marzo
de 1617, retornando al enclave portugués de Macao. Allí, ago-
tado de fuerzas fallidas falleció el mes de enero de 1618, a los
cuarenta y siete años de edad, veintiocho en la Compañía de
Jesús, y veintiún años en China. Una noble víctima de la pri-
mera persecución contra los jesuitas en el siglo XVII.
2

DIEGO DE PANTOJA:
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA,
RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL
IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

Diego de Pantoja llegó a China por sus grandes dotes para las
lenguas, su excelencia en conocimientos humanísticos y cien-
tíficos (por ejemplo, en retórica, música, matemáticas, astrono-
mía o cartografía), y por la flexibilidad, sagacidad y apertura de
su carácter. Fue embajador de valores y creencias alternativas
a los de la China Ming, siendo, a la vez, aprendiz aventajado de
cultura autóctona. Eso le hizo protagonista de un modo de
inculturación no visto hasta entonces, alternativo a cualquier
tipo de parasitismo o actitud colonizadora. Esta forma de vivir
como «puente entre culturas» le hizo acreedor de la mayor
confianza mostrada por un emperador Ming hacia un extran-
jero hasta entonces: se le concedió un pedazo de terreno para
poder enterrar a su maestro (Matteo Ricci) y asentarse para
poder tratar en paz con toda clase de gente, erudita y sencilla,
que viniese a verlo. Dicha pieza de terreno se conserva hasta
hoy y es el cementerio de Zhalan, un lugar muy especial den-
tro del propio Beijing que merece la pena conocer1. El propio

1. Cfr. MALATESTA, E. J.; GAO, ZY, Departed, yet present. Zhalan: The Oldest
38 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

Pantoja sufrió la paradoja histórica de no haber podido ser


enterrado allí, dado que hubo de exiliarse a Macao un año
antes de morir fruto de la momentánea persecución que
sufrieron los jesuitas en 1616-1617. Este año venimos cele-
brando el IV centenario de la muerte de este forjador de sín-
tesis universales que fue forjado a su vez en los campos de
Valdemoro, en la vida religiosa de la Compañía de Jesús y en
la sociedad confuciana de la China Ming.
En el contexto de modernidades múltiples en que vivimos,
Diego de Pantoja representa un fenómeno de hibridación cul-
tural muy interesante. Pantoja era un hombre de fe que supo
aprender a creer en diferentes contextos y a diferentes media-
dores. Pantoja creyó a Cristo y creyó a Confucio, creyó a su
maestro Ricci y creyó a sus amigos chinos, a cada uno según
su esencia propia, sin relativizar o rasear por lo común, pero
sin denegar la verdad a cada ser en nombre de no sé qué prin-
cipios etnocéntricos o exclusivistas. Pantoja se propuso servir
al bien de las gentes2; esta fue su forma de haberse ante la dife-
rencia. Por eso, su legado es relevante en este mundo tan nece-
sitado de entendimiento mutuo entre pueblos de diferentes

Christian Cemetery in Beijing, Macau 1995, 9.


2. «… estando como estoy en este grande Reyno de la China procurando el bien de esta gen-
tilidad», “Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China, y
particulares sucessos que tuvieron, y de cosas notables que vieron en el mismo Reyno”, en YE
NONG (Ed.), Escritos de Diego de Pantoja, S.J., Guangzhou 2017, 399 (equivalente al
verso del primer folio de la edición de 1605 cuyo facsímil puede consultarse on-
line en los fondos de la Biblioteca Nacional de Portugal: http://purl.pt/16628 y
cuya referencia proporcionaré entre paréntesis en adelante dado que es el texto
que sirve como referencia a la transcripción que ofrece el profesor Ye). Existe
una edición reciente de MONCÓ REBOLLO, B. publicada por el Instituto de
Estudios Históricos del Sur de Madrid «Jiménez de Gregorio», Alcorcón 2011.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 39

culturas. Este planteamiento usado por Pantoja nunca fue


mera retórica, sino convicción en el «hazer de la necessidad vir-
tud»3, en apasionada sintonía con el acercamiento de Ricci y en
sufrida distonía con otros más rígidos y clericalistas como el de
Longobardo, etc. En este sentido, la fe de Pantoja es realmen-
te un tipo de fe muy moderna, porque Pantoja no fue sin más
un viajero que se olvidó de su patria, sino alguien que bebió
hasta el fondo de una nueva cultura dejándose configurar por
ella a la vez que mantenía la tensión de una visión universal.
Desde los albores de la globalización, Pantoja siempre preser-
vó la visión del big picture global. Su fe de frontera puede com-
pararse así a la de un Pablo de Tarso u otros que se lanzaron a
síntesis improbables llenos de pasión por el todo. Por eso,
valiéndome de la metáfora de una planta, puede decirse que los
frutos producidos por el espécimen Pantoja poseen una pecu-
liaridad intercultural que otorgan a su caso una contempora-
neidad insospechada.
Es esta peculiaridad intercultural la que el Gobierno
español, a través del Instituto Cervantes, quiere honrar este
“2018 – Año Diego de Pantoja”, aquí y en China. Pantoja es
un embajador intercultural relevante gracias a una peculiar
combinación: raíces castellanas –más en concreto, valdemo-
reñas–, tronco humanista (por su pertenencia a la Compañía
de Jesús) y ramas afectadas profundamente por el fenómeno
de la inculturación tal como fue practicado, casi sin red por
así decirlo, por los jesuitas de Pekín con Ricci a la cabeza
legitimados por Valignano desde Macao. De ahí los frutos de
universalidad que hoy celebramos.

3. “Relación…”, 19.
40 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

1. RAÍCES
Los Pantoja de Valdemoro a los que Diego pertenece eran
agricultores acomodados. Evidentemente, se esforzaron por
proporcionar a Diego una buena educación siguiendo la tradi-
ción de buena formación en la familia. El tío de Diego era
licenciado y fue hecho padrino de bautismo como augurando
la prodigiosa carrera intelectual que aquel inconsciente neófi-
to habría de seguir. En el tomo 2 del Libro de bautis[mo] desde
1559 hasta 1577 de la parroquia de la Asunción de Ntra. Sra.,
en Valdemoro4, reverso del folio 164, abajo, puede leerse:

Un veinte y cuatro dias del mes de abril año de mil e qui[niento]s


y setenta y un años. El Señor b[achi]ller Fran[cis]co de Pinto
tenie[=teniente] cura en Valdemoro baptizo a Diego hijo de Diego
Sanchez yerno de Miguel de Gonçalo y de su muger Mariana
Pantoja. Fueron sus padrinos para ello nombrados el Señor licencia-
do Francisco Pantoja grno [=hermano] de la madre del niño y
madrina Geronima Pantoja su grna [=hermana]. Estuvieron pre-
sentes el Señor Miguel de Gonçalo attes[tante?] y Fran[cis]co de
Pantoja y firmolo de su nombre el d[i]cho [Señor?] tenie cura.
Al margen y al pie –ésta casi ilegible– aparecen respecti-
vamente las firmas de: Di[eg]o Sanchez y del Presbítero
Fran[cis]co de Pinto.

4. Este archivo parroquial se encuentra digitalizado en el obispado de Getafe.


En dicho archivo consta también el siguiente libro con referencias genealógicas
relevantes para la determinación del linaje de Diego de Pantoja y su contexto
socio-cultural: Libro de las buenas memorias que fundaron Gregorio Correa y Catalina
Pantoja, viuda, mujer que fue de Esteban Aguado – 1610, Cuentas y visitas 1610-1746
(sig. I-44). Agradezco a la archivera del Ayuntamiento de Valdemoro, Dª María
Jesús López, la ayuda prestada en este punto, así como a D. Rafael García de las
Peñas por sus detalladas referencias sobre el Diego valdemoreño.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 41

2.1. Registro del bautismo de Diego de Pantoja.

En la partida de bautismo, “Sánchez” aparece como el


apellido del padre, pero en una época aún de cierta flexibili-
dad en cuanto a la recepción civil y oficial del nombre com-
pleto, el linaje “Pantoja” de la madre otorgó a Diego su sello
de identidad. No solo cabe inferir que dicho linaje era social-
mente más relevante que el del padre, sino que llama la aten-
ción que todas las personas asistentes al bautizo, con excep-
ción del padre de Diego y de aquel presbítero que tenía cura
de almas en Valdemoro, parecen pertenecer a la familia de la
madre.
En las entonces denominadas indias occidentales se tiene
noticia de numerosos Pantoja venidos de la zona de Valde-
moro y Toledo durante el siglo XVI. Ese día, en la parroquia
de la Asunción de Ntra. Sra., alguien con el potencial de estar
a la altura de otros de su apellido en cuanto a tenor aventure-
ro, vio la luz del cirio pascual y fue predestinado a hacerse
cargo de esa experiencia llevándola consigo hasta las otras
indias del Oriente. Un gran Pantoja había nacido.
42 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

Valdemoro estaba en una zona por la que las autoridades


eclesiásticas o civiles habían litigado desde fines del siglo XII.
Al comienzo había pertenecido al arzobispado de Segovia, en
el siglo XIV había pasado a ser un señorío eclesiástico bajo el
arzobispo de Toledo, y ya llevaba una tradición de unos dos
siglos como villa cuando nació Diego. En 1577, Felipe II lo
convirtió en villa de realengo5. El paso de un encuadre dioce-
sano a otro imperial donde –como ya se decía en la época- “no
se ponía el sol”, sin duda habría modelado la conciencia uni-
versal de aquel pequeño en la edad del alba de la razón.
La pila de bautismo de Diego se conserva aún en la igle-
sia de la Asunción, ubicada en la cabecera de la nave central
a la izquierda. A unos metros de la pila existe también hasta
hoy la capilla de Ntra. Sra. del Rosario, así mismo conocida
como “capilla de los Pantoja”. A la espera de análisis genea-
lógicos que confirmen más fehacientemente el parentesco de
Diego, la tradición siempre lo ha visto como miembro de
este linaje. Hay un testimonio de la instalación de la reja en
ese espacio prominente de la iglesia donde, además, existen
restos sepulcrales de magnífica factura6. Aunque la fundación

5. Cfr. http://www.valdemoro.es/nuestra-historia, consultado el 7 de junio de 2018.


6. «En 1663, D. Manuel Pantoja y Alpuche, caballero de la Orden de Calatrava, costeaba
una reja valorada en más de 1.000 ducados para la capilla de Nuestra Señora del Rosario, con-
virtiéndose en uno de los principales oferentes. El legado de distintos objetos de oro y plata y vesti-
duras litúrgicas realizado por él y sus ascendientes les llevó a conseguir el patronato de uno de los
espacios más importantes de la parroquia valdemoreña, unido a un lugar privilegiado de enterra-
miento, como expresan las lápidas sepulcrales esculpidas con las armas de su linaje. El padre de
D. Manuel, D. José Pantoja, fue gran devoto de Nuestra Señora del Rosario y había regalado
numerosos objetos para el adorno de la imagen y su capilla desde el año 1602. Las coronas de
plata para la Virgen y el Niño, diversas lámparas para iluminar el recinto y otros ornamentos
contribuyeron a formar un importante patrimonio incrementado a través de los siglos: “Expediente
de obras en la capilla de Nuestra Señora del Rosario”, 1662, Archivo Diocesano de Toledo,
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 43

AQUIYAZEMIGUEL
FERNANÐZPANTOJA
HIJODEDIEGO
FERNANÐZPANTOJA
FALLEZIOAXIIIIÐ
DICIEMBRED[ ]
[ ]CCCCXC[ ]X
[ ]QUIESCATNPAZ[ ]

2.2. Lápida más antigua del enterrameinto de los Pantoja.

de la iglesia suele datarse en 1518, una de las lápidas está


fechada en 14997.
En el pasillo enfrente del altar, cubierta bajo una alfombra,
está la lápida más antigua. Un blasón de 60 x 44 cm., cincela-

Reparación de templos, Leg. M. 5, Exp. 67», cfr. LÓPEZ PORTERO, Mª J., Religiosidad y
cofradías de Valdemoro (siglos XVI-XVIII), Tesis de la UCM, Madrid 2005.
7. Jesús Cepeda Ruiz especula en un estudio de carácter local intitulado Historia
heráldica de la villa de Valdemoro, 85-87, acerca de que al menos la más antigua de
las lápidas podría haber sido trasladada hasta allí desde otro lugar de la villa o
haber estado presente ahí mismo integrada en algún edificio religioso anterior;
cfr. http://www.valdemoro.es/arte-y-patrimonio/asset_publisher/KZojjl0TXL-
Yy/content/iglesia-parroquial, consultado el 7 de junio de 2018.
44 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

do en bajo relieve, presenta una cruz de Calatrava como


corresponde desde antiguo al linaje de los Pantoja8.
En el blasón (65 x 53 cm.) de la lápida más reciente,
situada a la izquierda en la parte delantera de la capilla, se
aprecian tres bandas horizontales en la parte superior
izquierda, sobre un campo con árboles de diferentes tama-
ños en relieve (3 grandes y 4 pequeños, con las raíces a la
vista); la mitad derecha está ocupada por una torre con tres
almenas que pareciera fungir además como portón de entra-
da de una villa por la gran abertura con que está provista. A
los lados de la torre las letras AVEM (izquierda) y ARIA
(derecha), quizá así dispuestas para lograr la simetría respec-
to al número de letras a cada lado. Entre la primera A de
cada grupo de letras y la letra siguiente hay tallada en relie-
ve una especie de aldaba o caldero, y esta misma figura se
repite tres veces horizontalmente en la línea que separa
ambas mitades del blasón.
No es fácil obtener noticia de cómo contactó Diego o la
familia de éste con el grupo humano de personas que habrí-
an de estructurar su mente y sus afectos en los moldes de los
Ejercicios Espirituales. La Compañía de Jesús estaba ya asenta-
da en Madrid y Toledo cuando él era un chiquillo, y había
comenzado a expandir su fama de orden adaptada a aquellos
tiempos de apertura de horizontes geográficos y de crecien-
tes retos en el encuentro con la diferencia. Puede especular-
se también que el primer contacto se hubiese producido en
el propio Valdemoro, pues es sabido que los jesuitas tuvieron

8. Cfr. http://www.amirola.com/Pantoja.htm, consultado el 7 de junio de


2018.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 45

AQUIYAZENFRA[ ]
MARTINEZMONTI
[ ]OHIJOÐELCAPI
TANANDRESMON
TYDOÑALVZIAPAN
TOJASVMVGERHIJA
ÐMIGVELFERNAN
ÐZPANTOJA?ELFALLE
CIO[ ]IIDESEPDEM
DLVIELLAAXXIX[ ]
AGOSTODMDLXVI
REQUIESCA?NPAZE

2.3. Lápida más reciente de la capilla de los Pantoja.

a lo largo del siglo XVII una finca allí para abastecer de


recursos a otras fundaciones y desarrollaron anualmente
misiones populares en la villa9. No sería extraño que esta
posesión se remonte al siglo XVI y que la familia de Diego
hubiese conocido personalmente a alguno de los hermanos
jesuitas que cuidarían de la finca o a alguno de los padres que
predicaban sin rubor que “todo el mundo ha de sernos
casa”10.

9. Cfr. ALCÁZAR, B., Chrono-Historia de la Provincia de Toledo I, Madrid 1710, 1-3.


10. Cfr. NADAL, J., Pláticas del P. Jerónimo Nadal, en La globalización ignaciana (Lop,
M., ed.), Santander-Bilbao 2011, 207.
46 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

2. TRONCO
Diego es enviado por su familia, aún adolescente, a cursar gra-
mática como colegial del Colegio de Alcalá; para hacer esto
posible habría recibido de niño una esmerada educación en su
ámbito más próximo. Como tantos otros jóvenes de la región,
aprovechó esta fantástica plataforma académica que ofrecían
los jesuitas en Alcalá; de forma, sin embargo, original, captó
una dimensión más íntima de aquel plan de estudios y se sin-
tió existencialmente interpelado en el sentido de dejarse confi-
gurar por aquellos ideales que ponían a dialogar la pietas y la
eruditio de forma atractivamente nueva. Su aprovechamiento en
los estudios y sus deseos vocacionales le permitieron inscribir-
se el 6 de abril de 1589, probablemente pocos días antes de
cumplir 18 años, como candidato al sacerdocio en la casa novi-
ciado de Villarejo de Fuentes11. Después de este tiempo de for-
mación en la escuela del afecto, estaría preparado para comen-
zar estudios humanísticos en Ocaña bajo la égida de la presti-
giosa Universidad de Alcalá, y aún teológicos viviendo de
nuevo en el Colegio de Alcalá.
Por Alcalá pasaban compañeros y personas venidas de
lejos. Algunas de ellas, como Gil de la Mata, venido de Japón,
hablaban sin tapujos de la necesidad de evangelización a pue-
blos lejanos12. Después de siete u ocho años de formación,
Diego parece haber sentido deseos de compartir su saber y

11. MARTÍN LÓPEZ, D.; ARANDA PÉREZ, F. J., “La conformación de la provincia
jesuítica de Toledo en torno al Generalato de Diego Laínez (1556-1565), Hispania
Sacra LXVI (Extra II, julio-diciembre 2014), 357-396, aquí 363; 389.
12. Cfr. MARINO, G., “Breve apología de Gil de la Mata. Estudio de un inédito para
Felipe II”, Tzintzun. Revista de estudios históricos 60 (2014), 306- 337, aquí 311- 313.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 47

preparación hasta los confines de la tierra. Luis de Guzmán, su


rector en Alcalá entre 1594 y 1595, habría sido una presencia
que reverberaba en esta misma longitud de onda como se
puede inferir de la Relación de la entrada de algunos padres de la
Compañía de Jesús en la China, y particulares sucessos que tuvieron, y de
cosas notables que vieron en el mismo Reyno, precisamente dirigida a
Guzmán –para entonces provincial de la provincia jesuítica de
Toledo. En los años en que Diego se preparaba para la orde-
nación estudiando teología, por Castilla se había oído hablar ya
con fascinación de China13. Diego solicitó ser enviado allí y le
fue concedido… Partiría, de momento, hacia Oriente14.
No fue fácil llegar hasta allí. Las naves zarpaban de Lisboa
y, pasando por Goa, continuaban hasta el enclave portugués de
Macao. Este puerto comercial estaba integrado desde 1581, sin
distinción mas sin confusión, en el imperio de Felipe II. La nao
de Diego levó anclas el 10 de abril de 1596 para arribar el 25 de
octubre del mismo año a Goa. Allí permaneció unos 7 meses.
Alessandro Valignano, visitador del Oriente, decide llevarlo con
él hacia Macao un 23 de abril de 1597 en una travesía de unos
3 meses. En estos tiempos de contacto entre ambos, debieron
impresionar al padre visitador las cualidades humanas y el
carácter de De Pantoja, porque cuando el superior de Macao,
Emanuel Dias, decide en 1599 enviar a Diego a China, da a
entender que poseía un aval implícito de Valignano. Pareciera
que Dias quiere acabar, ante Valignano, “con ese rumor de que

13. Cfr. OLLÉ, M., La invención de China. Percepciones y estrategias filipinas respecto a
China durante el siglo XVI, Wiesbaden 2000, 68-71.
14. Cfr. SEBES, J., “Pantoja (Pantoia), Diego de [Nombre chino: PANG Diwo,
Sunyang]”, en Diccionario histórico de la Compañía de Jesús. Biográficotemático III
(O’Neill, C. E.; Domínguez, J. M., eds.), Roma 2001, 2966-2967.
48 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

no queremos destinar españoles a China”15. Pantoja compartió


viaje desde Portugal con Niccolò Longobardi y, entre Goa y
Macao, además, con Valignano y Dias, con lo que empezó a
experimentar los tremendos retos y contrastes de la intercultu-
ralidad lejos de Europa, y más aún, cómo la diversidad de expe-
riencias atravesadas imprimen caracteres distintos. El tronco
del árbol que formaban los miembros de la Compañía era
común, pero sus líneas curvas y el crecimiento amenazado de
descuaje por el reto de sintetizar comprensiones alternativas del
ser humano o de metabolizar los ritos y tradiciones de otras
culturas. Amarraron, por fin, a las puertas de China, en Macao,
un 20 de julio de 1597. Por una carambola del destino, fue des-
estimado su envío al Japón y fue elegido un tiempo después,
como está dicho, por el portugués Dias para unirse a los poquí-
simos padres que habían logrado entrar y permanecer en China
en esos primeros años. Ya entonces, Diego comenzó a con-
frontarse con esta tensión fronteriza en que habría de consumir
su vida veinte años más tarde expulsado de China por conflic-
tos que él no había contribuido a provocar. En realidad, se tra-
taba de una tensión con historia…
“Intentar entrar en China, con o sin soldados, es como
querer alcanzar la luna”16. Como recuerda Manuel Ollé, esta
era la impresión que los europeos deseosos de entablar un
contacto profundo con el Reino del Medio tenían ante tal
empresa en los años en que Pantoja nació. Los jesuitas se habí-
an contado de forma preeminente entre dichos europeos

15. Cfr. VENTURI, T. (ed.), Opère storiche del P. Matteo Ricci I. Commentari della Cina,
Macerata 1911, 339.
16. Esta frase del franciscano Pedro de Alfaro es de finales de la década de 1570,
cfr. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, 5.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 49

anhelantes desde que en 1552 Francisco Xavier muriera aguar-


dando entrar en China ante sus costas, en la isla de
Shangchuan (en castellano tradicionalmente llamada Sancián):
solo tres años después, los padres Belchior Nunes Barreto y
Fernão Mendes Pinto comienzan a intentar entrar en China en
numerosas ocasiones, todas ellas sin éxito. La intuición acen-
drada en el pecho de Xavier durante sus exigentes años de
Japón, de que el Evangelio debía acreditarse primero en China
para ganar la aquiescencia de otras naciones, no disminuyó
entre los seguidores del navarro pese a las dificultades. En
1565 el grupo de jesuitas portugueses que paraban en Macao
(los PP. Francisco Peres y Manel Teixeira, y el escolar André
Pinto), esperaban instrucciones en relación con una embajada
a Beijing, sin embargo, reciben del provincial de Portugal,
Antonio de Quadros, la indicación de establecer una residen-
cia estable en aquel puerto. La presencia portuguesa y occiden-
tal en el enclave comercial iba creciendo, y en proporción, lo
hacían las cautelas del lado chino: en 1573, el poder imperial
decide construir un muro entre Macao y China continental17.
Por su parte, el aparato administrativo y eclesiástico occidental
sigue también desarrollándose allí: en 1576, el Papa Gregorio
XIII decide constituir Macao como diócesis nombrando ordi-
nario del lugar a Belchior Carneiro que había pasado de miem-
bro de la Compañía de Jesús a obispo, pero volvería a vivir en
la comunidad jesuita a partir de 1581 los dos últimos años de
su vida. Cuanto más se asentaban las plataformas estratégicas

17. Cfr. CAMUS, Y., “Macao and the Jesuits: A Reading through the Prism of
History”, 9 en: Monographs of the Macao Ricci Institute: http://www.riccimac.org/re-
search/monographs/monographs.html (consultado el 8 de junio de 2018).
50 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

de cara a un teórico salto al continente chino, tanto más crecí-


an los muros y tanto más se hacían complejas las condiciones
para cualquier intercambio. El hecho es que habían pasado 30
años desde la muerte de Xavier y los jesuitas, bien fuere de la
mano de la diplomacia portuguesa, bien de otros medios y arti-
ficios, no habían tenido éxito en su entrada en la China18.
Hubo de ser bajo Alessandro Valignano, un italiano, cons-
ciente y perseverantemente desvinculado del poder colonial
y/o comercial hispano-luso, y bajo su liderazgo algo ab-erran-
te –como es siempre propio de un “visitador”–, cuando la
entrada en la China y en su núcleo socio-político comenzó a ser
posible para la Compañía de Jesús. Autores como Zhang Kai
ven en este hecho algo así como la adecuada implementación
de aquella estrategia de adaptación que Xavier ya había comen-
zado a concebir en Japón unos años antes de su muerte y que
había sufrido un impasse de tres décadas19. No es que las dificul-
tades disminuyesen con los años, como el propio Pantoja
recuerda en su Relación20, sino que se supieron aprovechar las
oportunidades gracias a un modo de estar y relacionarse que no
se había dado hasta que Ruggieri, Ricci y Valignano comenza-
ron a hacerlo posible21. Afortunadamente, puestos a usar nue-
vos modos de diálogo evangelizador con la cultura china, este

18. Cfr. VILLASANTE, R.; MEYNARD, T, La filosofía moral de Confucio por Michele
Ruggieri SJ, Santander-Bilbao 2018, 35.
19. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, 20-22.
20. Cfr. “Relación…”, 3-4.
21. Para Valignano, Michele Ruggieri fue la encarnación incipiente del modus
operandi deseado. Éste tuvo un papel pionero y con el apoyo de Passio comen-
zó a vivir en China en 1582. A partir del año siguiente, Ruggieri hizo de puente
para Ricci; cfr. VILLASANTE, R.; MEYNARD, T, La filosofía moral, 35-44; DE LAS
CORTES, A., Viaje de la China (Moncó, B., ed.), Madrid 1991, 41-46.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 51

nuevo estilo de liderazgo no hizo de menos –solo por el hecho


de ser español– a un candidato como Pantoja. Las líneas estra-
tégicas de Valignano para la evangelización y expansión de la
Iglesia en Oriente podrían resumirse en cuatro: dominio de la
lengua, respeto a las culturas autóctonas, resistencia a la menta-
lidad comercial y colonizadora en términos políticos, disposi-
ción para preparar la existencia de un clero y una jerarquía nati-
vos. Era un nuevo paradigma que requería pasión y creatividad,
cualidades que Diego poseía y que no pasaron desapercibidas
para un hombre de grandes horizontes como Valignano. La
grandeza de este visionario fue la propia del bambú en la finu-
ra del discernimiento; a este hijo del flexible reino de Nápoles,
le cabe el mérito, respecto al caso de Pantoja, de haber resisti-
do a la ecuación facilona que lleva a comprender acríticamente
lo “políticamente incorrecto” en términos de algo “personal-
mente problemático”, y haber subrayado más bien lo que aquel
joven podría aportar desde su capacidad de hacer vida un
modo de proceder adecuado y adecuante.

3. RAMAS
«Todo el que desee renovarse profundamente, ha de despojarse de lo anti-
guo y hacer acopio de lo nuevo»22.
Esta cita de uno de los prólogos al Tratado de las 7 victorias,
la obra maestra entre los escritos de De Pantoja, da cuenta del
tipo de proceso vocacional por el que Diego se vio concerni-
do a partir de 1600. A comienzos de ese año llegó a Nanjing y
comenzó para él un nuevo tipo de existencia debido a dos fac-

22. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, p.11.


52 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

tores: el inicio de su vida junto a Matteo Ricci y la entrada en


el meollo de la sociedad confuciana de la época. El crecimien-
to de Diego en el universo de la china Ming fue el proceso vital
de un joven pleno de curiosidad y entusiasmo desde claves
eruditas y confucianas, pero también desde la perspectiva del
encuentro con personas sencillas y necesitadas. Las impresio-
nes sobre esta nueva orientación vital que Diego dejó plasma-
das –en virtud del encuentro transformador con los que habrí-
an de ser su maestro y su cultura de adopción en adelante–, en
1602 en su Relación poseen el sabor inigualable de una expe-
riencia originaria que, además, abrió cauces para la experiencia
de otros. La experiencia de Pantoja contribuyó, en ocasiones,
a acuñar nombres de cosas propias de China y aún no conoci-
das en occidente que luego pasarían al castellano y eventual-
mente al acervo de las lenguas europeas23: así, habla de los
“palillos”24, de los “caracteres” para las “letras chinas”25 o del
“dragón” como parte del blasón de los chinos26; en otras oca-
siones, sus notas de corte antropológico y cultural confirma-

23. Es que la Relación fue pronto traducida a numerosas lenguas europeas como
el latín, alemán, francés e inglés; cfr. MONCÓ REBOLLO, B. (ed.), Relación…, 35.
24. «… vsan de dos palillos de marfil, euano, o cosa semejante, con que muy comodamente
toman todo: y en esto confieso y me parece nos lleuan mucha ventaja, por ser este modo de comer
muy comodo, y que todo hombre que lo experimentasse auia de holgar con el», Relación…, 73.
25. Cfr. Ibid., 133.
26. Cfr. Ibid., 121. Independientemente de cuál de las teorías sobre el origen del
mito de los dragones posea mayor base histórica, si es que conecta poligenética-
mente con el hallazgo de fósiles en diferentes lugares, tiempos y comunidades
humanas, o se deriva de procesos de transmisión cultural a través de antiquísimas
rutas comerciales como la Ruta del Jade (una especie de ancestro de la Ruta de la
Seda), lo que sucede aquí con conexiones como la que Pantoja realiza es que se
produce una equivalencia cultural entre dos motivos artísticos para los que, en
principio, podrían haberse escogido denominaciones diversas.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 53

ron determinadas ideas que luego llegarían a ser lugares comu-


nes en la visión europea de China: por ejemplo, habla de
Suzhou como de la “Venecia china”27, se admira del arte de
pescar con aves y del color del río Amarillo28 o de los pies
diminutos mas percibidos como bellos de las mujeres29, elogia
la costumbre china de «beber siempre caliente» explicando que
esto «los libra de muchas enfermedades graves, y achaques, y así común-
mente son sanos»30, evoca, en este sentido, la importancia del té y
sus ceremonias31, subraya la extraordinaria devoción de los chi-
nos por los difuntos e incluso su especial interés por lo relati-
vo a la muerte32, destaca el mayor avance de la imprenta china33,
la relativa mayor civilización en algunos aspectos34, sin olvidar
hacerse eco de lo bien y mucho que falsifican en China35. Por
último, algunas de sus notas ayudan a refutar noticias de China

27. Cfr. Ibid., 62.


28. Cfr. Ibid., 65.
29. Cfr. Ibid., 117-118.
30. Cfr. Ibid., 73-74.
31. Cfr. Ibid., 107.
32. «… en materia de enterramientos y sepulcros son los Chinas muy agoreros, y mucha parte
de su felicidad ponen en un buen modo y lugar para enterrarse», Ibid., 35-36; cfr. 68.
33. Cfr. Ibid., 97.
34. Pantoja elogia la capacidad que tienen los chinos de pelearse sin armas y
poder quedar amigos, por cosas por las que «los nuestros se matan», ibid., 89-90; tam-
bién el mejor reparto de riqueza y el sistema meritocrático basado en el estudio,
que lleva a que, tendencialmente, los letrados se preocupen del bien común, cfr.
ibid.., 79; 99; 104; 131-132; una cierta “separación de poderes” en lo militar según
lo cual uno tiene la paga de los soldados y otro el poder sobre ellos, cfr. ibid., 120;
el alto índice de alfabetización, cfr. ibid., 98; el paradójico no “expansionismo” de
los chinos, cfr. ibid., 123. Pantoja tampoco es ingenuo acerca de las condiciones
que permiten esta situación en China y así resalta la extrema crueldad de los cas-
tigos que se imparten: cfr. ibid., 106.
35. Cfr. Ibid., 75.
54 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

que habían pasado a Europa a través de libros como el de


Mendoza36, pero que no correspondían a la realidad, por ejem-
plo, aquello de que junto al poder del rey (emperador chino),
había capitanes poderosos que podrían hacerle sombra y
representaban una amenaza potencial37, o de que sería factible
que naciones europeas enviasen embajadores a China38.
Diego y su maestro Ricci pudieron hacer frente al senti-
miento oprimente de ser vistos como una amenaza potencial
para la armonía social39, porque, al fin y al cabo, la mutua curio-
sidad entre aquellos sabios venidos de occidente y las gentes de
aquella China inquieta del final de la dinastía Ming pesó mucho
más y abrió caminos insospechados40. Entrar en China nunca

36. Fray Juan González de Mendoza, haciendo acopio de noticias dispersas y testi-
monios varios publicó un conocido reporte sobre China llamado Historia de las cosas
más notables, ritos y costumbres del Gran Reino de la China que se publicó en Madrid en
1585. Mendoza nunca estuvo en China y, así, la Relación de De Pantoja corrige en no
pocos aspectos las aseveraciones de aquél. Cfr. SANTOS ROVIRA, J. M., “Aproximación
a la Historia del Gran Reino de la China, de Fray Juan González de Mendoza”,
Espéculo. Revista de estudios literarios 31 (2005), http://webs.ucm.es/info/especulo/nu-
mero31/vchina.html, consultado el 10 de junio de 2018.
37. «parece se puede absolutamente decir, que el rey solamente es grande», “Relación…”,
120-121.
38. Cfr. Ibid., 128.
39. «Mas como en materia de estrangeros son los Chinas sumamente escrupulosos (mas de
lo que V. R. podra creer) auia muchos que hablauan de nuestra estada en Nanquin, con-
siderando que ya teníamos tres casas en la China, y cada vno dando el juyzio en esto que le
parecía, que siempre es a lo peor, porque decir que venimos por dilatar la ley de Dios, cre-
yeralo a quien Dios nuestro Señor diera gracia; mas a los que es totalmente increyble, y los
que en esto piensan y tratan, dizen, es vna onrada capa para encubrir algun otro intento»,
Ibid., 11.
40. Pantoja cuenta cómo el emperador Wanli, dado que existía la norma y cos-
tumbre de que no hubiese contacto directo entre él y otras personas que no fue-
sen muy principales del reino, «mandonos retratar». Sería enormemente interesante
encontrar, si es que aún se conservasen entre los incontables objetos de los fon-
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 55

había sido tan difícil como en aquella época, pero una vez den-
tro, como por arte del efecto péndulo que tales procesos de
control social y fronterizo provocan, la sed de alternativa a la
sofocante autosuficiencia cultural que era dogma de la época41,
les abría puertas por doquier. Con creatividad y osadía, este
estilo evangelizador que no descartaba a priori ninguna circuns-
tancia como vía muerta, fue tornando las dificultades en opor-
tunidades42. A veces, la extrañeza era demasiado grande como
para poder sacar algún rédito43, pero la perseverancia en el pro-

dos de la Ciudad Prohibida, estos retratos de Pantoja y Ricci que aparecerían «con
una barba de un palmo y un vestido de letrado onrado China…», Ibid., 36; 37.
41. «Pues quien considera quien son los Chinas, su supercilio y estima que de si mesmos tie-
nen, y de su reyno, y poco concepto de toda persona y reyno estrangero, que es tanto que no se
puede creer… », ibid., 10. Cahill o Barnhart se hacen eco de algunas reacciones crí-
ticas a influencias occidentales entre los eruditos chinos –por ejemplo Dong
Qichang. Wsta oposición partía de bases teóricas que preconizaban un tipo de
sociedad donde el neo-confucianismo y el budismo chán debían ser las dos fuen-
tes esenciales de referencia; cfr. CAHILL, J., The Compelling Image: Nature and Style in
Seventeenth-Century Chinese Painting, London 31993, 34-35; BARNHART, R. M.,
“Dong Qichang and Western Learning: A Hypothesis in Honor of James Cahill”,
Archives of Asian Art 50 (1997/1998), 10; HORTON SHARF, E., “Obaku Zen
Portrait Painting and Its Sino-Japanese Heritage” en Images in Asian Religions: Texts
and Contexts (Granoff, P.; Shinohara, K., eds.), Vancouver-Toronto 2004, 310.
42. Pantoja refiere cómo Ricci, estando en una situación en que con dificultad
podía siquiera encontrar morada, consiguió una casa muy buena en un lugar exce-
lente de Nanjing. Pensaban –no solo el mandarín que habitaba en ella, sino, a pos-
teriori, el propio Pantoja por cómo lo narra- que estaba habitada por Demonios.
Ricci aprovechó para comprarla por un precio muy barato y después de un rito
de bendición, pasar a habitarla, lo que se tornó en testimonio que hizo creíble la
fe de aquellos jesuitas entre muchos chinos; cfr. “Relación…”, 7-8.
43. Pantoja relata, por ejemplo, cómo el poderoso eunuco que les hizo dificul-
tad en su itinerario hacia Beijing, al encontrar un crucifijo que mostraba a Jesús
«ensangrentado y llagado, muy hermoso y apacible a nuestros ojos y corazón, mas muy estraño,
feo y escandaloso para el suyo. Hazia gestos sin decir nada, asta que espantado boluio la cabe-
ça, y preguntò que cosa era aquella? Diximosle, que aquel era el verdadero Dios que criò el cielo
56 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

pósito de llegar al núcleo del imperio dio su fruto y así logra-


ron Pantoja y Ricci asentarse en Beijing: «… estamos moradores de
esta ciudad con tanta libertad que podemos dessear para tratar con todos
de los que quieren oyr de las cosas de nuestra santa Ley, y su salvación; y
con este buen sucesso nos hizo nuestro Señor olvidar de todo lo passado»44.
Como han señalado ya destacados investigadores o estudio-
sos de De Pantoja y su obra, Pantoja quedó en la sombra del
famoso Ricci45, pero hay que decir, como recuerda Ollé, que, en
el punto de la adaptación misional, Diego no fue un simple
adlátere de Ricci46. Se implicó decididamente en legitimar esta
aproximación “amiga” a una cultura extraña, intuyendo que el
cristianismo crece desde la base allá donde, desde una expe-
riencia honda de encuentro con el Resucitado, aquel que da tes-
timonio osa entrar en relaciones de encuentro con el diferente
sin pretender imponer su visión. Esto había de provocar hibri-
daciones culturales de resultados imprevisibles y Pantoja per-
dió el miedo a considerar que esto podría ocurrir. En efecto,

y la tierra, a quien todo el mundo deuia adorar, que por nuestros pecados, y por darnos vida,
auia muerto, y después con propria virtud resucitò y subio al cielo. No oyò muchas razones, por-
que le parecio desuariauamos en adorar vn Dios, a sus ojos muerto; tornolo a mirar con aten-
cion, y la conclusion que sacò de todo fue que sin duda era verdad lo que el imaginaua, que era-
mos hombres muy ruynes, pues que con tanta inhumanidad trayamos vna figura humana, mal-
tratada, clauada en vna cruz, y llena de sangre, como aquella, y que aquello no era otra cosa
sino algunos hechizos para matar al rey, y aunque en en esto segundo se engañò, pues si son
hechizos, no matan, sino dan vida: mas en lo primero tuuo mucha razón, aunque el no sabia
porque, pues nuestros pecados y maldades le pusieron de aquella manera», ibid., 28-29. Una
vez llegados a Beijing, después de presentar algunos óleos como regalos al empe-
rador, resultó que éste tenía miedo de las imágenes al óleo porque le parecía que
estaban vivas, ibid., 34.
44. Ibid., 44.
45. cfr. MONCÓ REBOLLO, B. (ed.), Relación…, 30; 41; 44.
46. cfr. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, 9.
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 57

2.4. “Horoscopium Catholicum Societatis Iesu”,


en Atanasius Kircher, Ars Magna, (Roma 1646). Detalle con caracteres chinos
para representar las provincias de China y del Japón: En otras lenguas dice:
«De la salida del sol hasta su ocaso alabado sea el nombre del Señor»,
pero en el recuadro chino la traducción es «gnomon solar, gnomon lunar», o
«tiempo solar, tiempo lunar», «luz del sol, luz de la luna».

Diego no rehuyó un “sano desorden en el encuentro con la


cultura”, experimentado, sin embargo, desde unas claras bases
estratégicas explicitadas por él en algunas partes de su Relación,
a veces incluso con tintes algo apologéticos. Así, llega a afirmar
que no hay «en el gobierno deste reyno cosa que les prohíba a seguir la
ley que quisieren, ni ley, ni obligación ninguna que sea contraria a nues-
58 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

tra santa Ley»47. Pantoja estaba, desde luego, interesado en pre-


sentar el marco político de la China Ming como un sistema
laico que permitía –y, por tanto, no se oponía a– la presencia de
la Iglesia porque, por principio, tampoco había tomado antes
partido por ninguna religión en concreto. De Pantoja plantea,
así, una quasi-equivalencia entre el orden cultural y el orden
político, diluyendo en cambio la conexión entre otras esferas
que desde perspectivas sociológicas actuales serían vistas
como, al menos, igual de estrechamente vinculadas, como son
los órdenes de la religión y la cultura. Esto es coherente con el
modo en que, según mi propia intuición, Ricci y Pantoja se
habrían valido también de algunos libros o expedientes artísti-
cos y científicos en su relación con los letrados y eruditos chi-
nos: habrían deseado y promovido una visión “secularizante”,
al menos visto desde las perspectivas de los eruditos de filia-
ción budista chán48 –en japonés “zen”. Según Zhang Kai la

47. “Relación...”, 36; 37.


48. He investigado y disertado acerca del uso y recepción inesperados que las
Evangelicae Historiae Imagines (EHI, aquel libro de imágenes evangélicas de altísi-
mas cotas artísticas ideado por Jerónimo Nadal que fue reclamado por los jesui-
tas de Beijing para prestar un apoyo a la explicación de los misterios evangélicos
y probablemente estuvo allí a disposición de éstos a partir de 1605) recibieron por
parte de los jesuitas de Beijing. Las EHI habrían afectado al modo en que, desde
concepciones imperantes entre influyentes letrados que eran seguidores del
budismo chán, lo pictórico y lo espiritual podían considerarse vinculados. Dichas
EHI habrían sido, según esto, percibidas por aquellos letrados chinos como
potenciales inductoras de “secularización” y Ricci y Pantoja habrían sido conni-
ventes con un tal uso, en la medida en que, desde sus perspectivas humanístico-
renacentistas, entendían que un nuevo orden de cosas respecto al modo de con-
cebir la relación entre lo artístico-científico y lo espiritual, sería favorable para la
evangelización que pretendían; en otras palabras, deseaban –al menos para una
primera fase- un estado de laicidad en el que ninguna religión recibiese preemi-
nencia; cfr. Conferencia ‘Trans-gressive Images”: Reflections on the impact of Jerónimo
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 59

razón última de la misiva de Pantoja a Luis de Guzmán era jus-


tificar esta estrategia de adaptación, escandalosa para algunos
–desde luego, algunos jesuitas y muchos occidentales– o, al
menos, con potencial para serlo49, como captaban Pantoja y
Ricci en cuanto personas inteligentes y con capacidad de pene-
tración de las dinámicas sociales e institucionales.
La carta de Diego ofrece aún muchos otros elementos de
enorme interés desde el punto de vista del diálogo interreligio-
so y de las concepciones sobre la Transcendencia o lo esotéri-
co que él encontró en China como perfilándose sobre las euro-
peas que traía y contrastando con ellas50. Algunos de esos ele-
mentos reflejan cuestionamientos, interpretaciones y tensiones
que son un germen para lo que luego vendría en llamarse “con-
troversia de los ritos chinos”. Existen muchos y buenos estu-
dios sobre esta cuestión y no es objetivo de esta contribución
entrar en esos vericuetos históricos, ni tan siquiera explorar
cómo las líneas esenciales de lo que más adelante eclosiona en
un auténtico conflicto internacional de enormes consecuencias
para el encuentro entre Oriente y Occidente pueden ser rastrea-
das ya en las notas y testimonios que De Pantoja ofrece. Pero
puede aquí, al menos, ponerse de relieve cómo esos plantea-
mientos tan pioneros de inculturación, llevaron a Pantoja a
entrever soluciones filosóficas y teológicas enormemente avan-
zadas para su tiempo. Una de ellas, tiene que ver con el desig-
nio universal de salvación... En un momento dado, Pantoja

Nadal´s Evangelicae Historiae Imagines in Late Ming dynasty, en el Tenth International


Conference of the Taiwan Association of Classical, Medieval and Renaissance
Studies, Ping dong University, 21 de octubre de 2016.
49. Cfr. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, 21.
50. Cfr. “Relación…”, 82-87.
60 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

habla del diluvio universal y, probablemente muy impactado


por el descubrimiento de una historia china que ponía en cues-
tión la datación del mundo que a él se le había inculcado, añade
la nada irrelevante coletilla: «…diluvio, fuese cuando fuese». Dando
un paso más, añade: «Tuvieron muchos reyes antiguos, hombres muy
buenos, que puede ser que en la ley natural se salvasen». El giro coper-
nicano que alboreaba en el Xavier confuso embarcado desde
Japón hacia las costas de China y que tanto le hizo sufrir,
comenzaba a consumarse en este joven manchego que necesi-
taba relativizar para sobrevivir, dejando caer de sus ramas los
pétalos inútiles que ya no darían vida y quedándose con la semi-
lla esencial del mensaje que había venido a compartir hasta los
confines de la tierra. Sea como fuere, las ramas cargadas de
simiente de la vida de Diego quedaron imbricadas con las de
aquel otro imponente especimen: su destino quedó existencial-
mente vinculado al de Ricci, hasta el punto en que no es posi-
ble entender al uno sin el otro y viceversa.

4. FRUTO UNIVERSAL
Si es cierto que el hombre es “de donde yace”, como al menos
se considera muy principalmente en los procesos para las cau-
sas de los santos, y según eso, se puede decir que Ricci llegó a
ser, entre otros chinos, todo un jun zi, i. e., un hombre de bien,
un hijo íntegro de China51, es justo también reconocer a Diego

51. Dijo Confucio: un hombre íntegro come sin buscar saciarse, habita sin bus-
car seguridad, es sensible en lo que hace, y discreto en lo que dice, se aproxima a
la virtud para ser corregido, puede llamársele amante del saber, CONFUCIO,
(Analectas, Xue er), 14, en http://hanchi.ihp.sinica.edu.tw (consultado el 11 de
junio de 2018).
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 61

de Pantoja una importancia crucial en la cosecha de este méri-


to. Su intervención y gestión para que Ricci pudiese ser ente-
rrado en Beijing y, así, obtener para la Compañía de Jesús un
espacio sagrado y estable en la ciudad del emperador, es el
fruto maduro de una vida dialogante, abierta y provechosa
para otros. Junto a éste, si hubiese que destacar los logros más
significativos de la vida de Diego de Pantoja, podrían señalar-
se otros dos: escribir el Tratado de las 7 victorias52, escribir el estu-
dio Sobre la ilustración del gnomon53. Además, este valdemoreño de
“ojos zarcos”, esto es, azul celestes, en los que las gentes de
China “veían mil misterios”54 resultó una ayuda concreta para
muchas personas en necesidad a lo largo de su vida, tendió
puentes de amistad intercultural, fue heraldo de hermosos pies
que anunciaban la paz.
El historiador chino, Yu Sanle, hablaba de Ricci y sus com-
pañeros usando una sugerente metáfora: «El propósito original de la
abeja es ir en busca de alimento, pero al hacerlo expande el polen; esta es la
razón de fondo de porqué recordamos a los ‘Matteo Riccis’ de la historia».
Son vidas que han dado fruto y han llegado a ser significativas
para un mundo sediento de paz, hermosura y sentido. Pero la
singladura de algunas personas solo adquiere poder para tornar-
se socialmente significativa en épocas posteriores cuando tiene
algo de transgresora y forjadora de nuevos moldes. Doy algunos
ejemplos: Mo Zi o Mo Di en el periodo de los reinos combatien-
tes chinos, Ruth la moabita, Jadiya la primera mujer de Mahoma,
Juan de la Cruz, Vincent Van Gogh, Simon Weil o Nelson

52. Cfr. YE NONG (Ed.), Escritos de Diego, 1-154.


53. Ibid., 309-390.
54. Cfr. “Relación…”, 77.
62 IGNACIO J. RAMOS RIERA, SJ

Mandela, fueron geniales porque la novedad de la síntesis que su


vida representaba no era cómoda para otros, ni previsible. La
vida intensa y prolífica, pero relativamente fugaz de Diego de
Pantoja, que murió con 47 años, pertenece a esta categoría de
personas singulares que representaban síntesis singulares.
Los psicólogos hablan de tres necesidades básicas ancladas
en el hondón de la criatura humana: de pertenencia, de genera-
tividad y de intimidad. La integración armónica de las tres es un
hecho existencial de belleza clásica –por políticamente correc-
ta– en cada época. Cada cultura o grupo humano celebra algu-
na de estas raras figuras que lograron conjugar el ser represen-
tantes de un grupo humano o pueblo, el ser productores de
avances o de bien común, el ser personas genuinas y humanas
porque se le conocía hondura a alguna de sus amistades.
Confucio, Aristóteles u Oprah Winfrey podrían ser ejemplos de
este tipo de belleza clásica de sus respectivas épocas o de las
épocas que los elevaron a ideales de persona. Pero es esta, tam-
bién, una belleza hasta cierto punto previsible, que pasa de ins-
piradora a aburrida cuando apunta un cambio de época… una
belleza incluso que puede pasar a ser vista como sospechosa,
por responder demasiado a unas expectativas sociales de un
tiempo determinado. La belleza de personajes como Diego de
Pantoja es de otro tipo. El atractivo de una singladura intercul-
tural como la suya tiene algo de novedosa síntesis que no viene
a satisfacer las expectativas de lo “políticamente correcto”, sino
que se cuaja dramáticamente en la brecha sentida de que la
pasión que uno tiene difícilmente podría ser entendida por los
miembros del grupo al que uno pertenece.
Por todo esto puede decirse que Diego fue un forjador de
nuevas síntesis y un ciudadano universal. De Pantoja venía de
RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA, RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL 63

unas raíces, creció en un tronco y se prodigó en unas ramifica-


ciones que dieron fruto. Las raíces eran las de su Valdemoro
natal, pero el Pantoja chino nunca hubiese podido ser plena-
mente entendido por sus paisanos; su tronco el de su orden
religiosa, la Compañía de Jesús, en donde siempre hubo de jus-
tificar su modo pseudo-confuciano de existencia; sus ramas,
las de su vida de literato en Beijing con la capacidad incluso de
acceder en alguna ocasión a la Ciudad prohibida, donde nunca
pudo abrir su corazón. La singladura de Pantoja se forjó en
estas “pertenencias problemáticas”, en esta distancia de lo
“políticamente correcto” u “ortodoxo” que forja síntesis sali-
das de madre, pero precisamente por eso, de una extraña y sin-
gular belleza.
1. Parroquia de la Asunción, Valdemoro.

2. Pila bautismal, parroquia de la Asunción, Valdemoro.


3. Plaza de la Constitución, Valdemoro.

4. Libro de bautismos de la parroquia de la Asunción,


Valdemoro, obispado de Getafe.
5. San Ignacio de Loyola por Claudio Coello,
parroquia de la Asunción, Valdemoro.
6. San Francisco Javier por Claudio Coello,
parroquia de la Asunción, Valdemoro.
7. Lápida sepulcral de la familia de Diego de Pantoja,
parroquia de la Asunción, Valdemoro.
8. Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.

9. Sepulcro del cardenal Cisneros (fundador de la Universidad)


en la capilla de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá.
10. Antiguo noviciado jesuita
de Villarejo de Fuentes (Cuenca).

11. Torre de la iglesia del antiguo noviciado


de Villarejo de Fuentes (Cuenca).
12. Antiguo colegio jesuita de Ocaña (Madrid).

13. Antiguo Colegio Máximo de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares.


14. Página del Catálogo de la Provincia de Toledo de 1590, en el que figura Diego
de Pantoja como novicio en Villarejo de Fuentes, con el número 344. ARSI, Tolet.
15. Catálogo de la Provincia de Toledo de 1593,
en el que aparece Diego de Pantoja en sexto lugar. ARSI, Tolet.
3

EL P. DIEGO DE PANTOJA EN LA
CHRONO-H
HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR
WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, S.J.

Presentamos a continuación una amplia biografía de Diego de


Pantoja que se contiene en la Crono-historia de la Provincia de
Toledo de la Compañía de Jesús, manuscrito inédito de
Bartolomé Alcázar.
Bartolomé Alcázar1 nació en Murcia, el 23 de agosto de 1648
y estudió humanidades y Filosofía en el colegio jesuita de Murcia
fundado en 1593. Ingresó en la Compañía el 18 de enero de
1664, e hizo el noviciado en la casa de probación de Madrid. Tras
acabar la Filosofía en Madrid, fue profesor de Gramática en el
colegio de Oropesa (Toledo) y en Toledo, pero, pronto, quizás
por su mala salud, comenzó a estudió la Teología en Murcia,
donde fue ordenado sacerdote hacia 1671. Desde 1674 residió en
el Colegio Imperial de Madrid, como profesor de Humanidades
y Retórica, y allí hizo sus últimos votos el 8 diciembre de 1682.

1. SÁNCHEZ RUIZ, Francisco, «El humanista P. Bartolomé Alcázar, de la


Compañía de Jesús (1648-1721», Anales Universidad Murcia (1947-1948), 649-840;
Charles E. O’Neill, Joaquín Mª. Domínguez (eds.), Diccionario Histórico de la
Compañía de Jesús, Institutum Historicum Societatis Iesu / Universidad Pontificia
Comillas, Roma / Madrid 2001 [en adelante DHSI].
66 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

En esta época escribió Silva Selectorum Tripartita (1681), primera


parte del Perfecto Latino (1683), y Silva Selectorum Triplex (1683).
Además de estas obras que han llegado hasta nosotros, son tam-
bién de la primera época de Madrid el Chronicon Anagramaticum y
las «Vidas de San Ignacio y San Francisco Xavier» y varios dis-
cursos para la inauguración de curso en el Imperial, entre los que
destaca el que pronunció en honra de las bodas de Carlos II y
María Luisa en 1679. Fue nombrado rector del colegio de
Cuenca (1691-1694). Aquí recibió el encargo de escribir la «Vida
de San Julián», segundo Obispo de Cuenca (1692).
Volvió a Madrid y fue catedrático de matemáticas (1695-
1700), en colaboración con Jakub Kresa. Dejó las clases al ser
nombrado historiador de la provincia de Toledo en 1700, y se
dedicó a componer la Chrono-Historia de la Provincia de Toledo, cuya
primera parte, con dos tomos que abarcan de 1541 a 1581,
publicó en 1710. Es su obra de madurez, trabajada sobre la rica
documentación original de los archivos de los colegios jesuitas
de Madrid y Alcalá. En 1710, lo llamó el Concejo de Murcia
para proyectar la reconstrucción del puente sobre el río Segura.
Fue miembro fundador de la Real Academia de la Lengua
(1713) y colaboró en la preparación del Diccionario de Autoridades,
por lo que la Academia Española lo incluyó en el catálogo de
autoridades de la lengua. Pensaba continuar la serie de Varones
ilustres, de Nieremberg-Andrade, pero se lo impidió su poca
salud, que le acompañó los últimos años de su vida, y por la que
hubo de convalecer en el colegio de San Clemente (Cuenca) en
1714. Murió en el Colegio Imperial el 14 de enero de 1721.
Además de sus muchas obras publicadas, dejó otras muchas
inéditas. Entre estas destacamos “Supplementum Bibliothecae
Scriptorum S. J. qua spectat ad provinciam Toletanam usque ad
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 67

annun 1699. Ubi adscribuntur omnes qui ab anno 1675 lucubra-


tiones suas typis evulgarunt; defunctorunque opera alia quae
extant, sed inedita reliquerunt, atque ea etiam nunc superstitum,
quae praelo apparant”, en 4º, 1119 hs. (Bibl. Nac, Mss., 9.499).
También “Menologio de los varones ilustres de la Compañía”,
del que sólo concluyó los tres o cuatro primeros meses.
Su trabajo más importante es la Chrono-Historia de la
Compañía de Jesús en la provincia de Toledo, de la que publicó los dos
primeros tomos2. El primer tomo contiene un Libro Preliminar
sobre la fundación de la Compañía, con las noticias elementa-
les referentes a San Ignacio, a sus primeros compañeros y a sus
primeras actividades hasta el año 1541, en qué propiamente
comienza la «Chrono-Historia». Está dividida en décadas, abar-
cando dos Décadas cada tomo, con lo que llega hasta el año
1581. Estaba terminada en 1707, pues en noviembre de ese año
está extendido el permiso del provincial. El tiempo restante
hasta el 1710 debió ser para preparar la impresión de 1710.
Dejó inédita la continuación de la “Chrono-Historia...”, 4
tomos en folios de los que falta el tercero. Los existentes son:
Década 5, años 1581-1590, consta de 384 hojas, algunas sin
numerar; Década 6, años 1591-1600; 468 hs., s. N; Década 8,
1611-1620; 477 hs., s. n. Pudo acabarse hacia 1712, y quedó en el
Colegio Imperial de Madrid, después real colegio de S. Isidro,
hasta su traslado a la Biblioteca de la Facultad de Filosofía y Letras
en la Ciudad Universitaria, donde muchos libros se perdieron
durante la Guerra Civil3. Cuando estaba el original en la Biblioteca

2. ALCÁZAR, Bartolomé de, Chrono-historia de la Compañia de Jesus en la provincia de


Toledo. Y elogios de sus varones ilustres, fundadores, bien hechores, autores, é hijos espirituales: Primera
y segunda parte. Madrid, Juan Infancon, Impressor de la Santa Cruzada, 1710, 2 v. Fol.
3. MIGUEL ALONSO, Aurora. La biblioteca de los Reales Estudios de San Isidro,
68 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

de San Isidro tenía la signatura Mss 90-92, según una nota a lápiz
en la primera página de la copia de Alcalá (C 187,1). Actualmente
se conserva en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complu-
tense (en la calle San Bernardo) con las signaturas BH Mss 560,
561 y 562. Existe una copia de las tres décadas en el Archivo de
España de la Compañía de Jesús en Alcalá de Henares [en adelan-
te AESI-A], en la que cada década está repartida en dos volúme-
nes, siendo seis, por lo tanto, los tomos que constituyen esta copia
manuscrita. Tiene la signatura C 187, 1-6.
Esta obra se inscribe dentro del género de historia edificante,
si bien, basada en hechos verídicos, e impregnada de cierta inge-
nuidad o sencillez. Tiene todo el pomposo aparato externo de
los libros de su época: un título con evocaciones clásicas, la dedi-
catoria, el prólogo, la división en décadas para narrar los sucesos,
los sumarios e índices. Escribía Alcázar para su siglo, pero con la
mirada puesta en el pasado clásico, lastre propio de profesores de
retórica y humanistas, e imbuido de la ideología y gustos del siglo
XVII. Por ello, peca de cierto amaneramiento y artificio, que
lleva consigo el culto excesivo de la forma.
Es una de las historias locales promovidas por el P. Acquavia
para la que utilizó los ricos archivos de los colegios de Alcalá e
Imperial de Madrid, que contenían otras historias más particulares

Editorial de la Universidad Complutense de Madrid, 1992; Miguel Alonso,


Aurora. La Biblioteca de los Reales Estudios de San Isidro. Madrid: Fundación
Universitaria Española, 1996; MIGUEL ALONSO, Aurora, “Los bienes de la
Compañía de Jesús incautados en Madrid en 1767 y 1835, y conservados en la
Universidad Complutense”, en La desamortización: el expolio del patrimonio artístico y
cultural de la Iglesia en España: actas del Simposium 6/9-IX-2007 / coord. por
Francisco Javier Campos y Fernández de Sevilla, 2007, págs. 413-432; Historia de
la Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid. Editorial Complutense,
Madrid, 2007.
3.1. Portada de la copia de la “Crono-historia” de Alcázar en AESI-A.
70 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

de los distintos colegios, abundante correspondencia, las historias


de otras provincias y colegios, los menologios, etc. No incluye apa-
rato crítico, quizá por creerlo innecesario, pues suele citar los auto-
res y documentos en que se apoya, entre ellos, el P. Ribadeneyra.
Está hecha con gran amplitud y conjuga bien lo particular y lo
general; de manera que, sin dejar de ser historia particular de la
provincia de Toledo, el lector se hace una idea bastante exacta de
la Asistencia española y de la Compañía Universal. En la trans-
crupción de ha adoptado la normativa ortigráfica actual.

CRONO-HISTORIA DE LA PROVINCIA DE TOLEDO


DE LA CO M P A ˝ A DE JE S S , POR EL R. P. A L C ` Z A R ,
DE LA MISMA CO M P A ˝ A . 1586-115904
Capítulo IV
1. VOCACIÓN COMPAÑÍA Y A LA MISIÓN
A LA DE LA CHINA5
DEL APOSTÓLICO PADRE DIEGO PANTOJA

Seis días antes que el H. Francisco Aguado6, y en el mismo


Colegio de Alcalá7, había sido recibido otro insigne mancebo,

4. AESI-A, C 127, 2.
5. Cfr. STANDAERT, Nicolas, “New Trends in the Historiography of Christianity
in China”, The Catholic Historical Review, Vol. 83, No. 4 (Oct., 1997), 573-613; VER-
MANDER, Benoît, “Jesuits and China”, Publicación online abril 2015, de Oxford
Handbooks Online (www.oxfordhandbooks.com). (c) Oxford University Press, 2015.
6. Francisco Aguado fue superior, operario y escritor. Nació el 11 octubre 1571,
en Torrejón de Ardoz (Madrid); entró en la Compañía el 12 abril 1589 en
Villarejo de Fuentes (Cuenca); murió el 30 enero 1654, en Madrid. Fue rector de
varios colegios entre ellos el de Alcalá de Henares y el Imperial de Madrid, pre-
pósito de la casa profesa de Madrid y dos veces provincial de Toledo. Tuvo un
gran influjo en la corte como confesor del conde-duque de Olivares. DHSI.
7. Colegio de Alcalá. Fundado primeramente en el corral de Mataperros junto a
la ermita del Cristo de los Doctrinos en 1546 como residencia para estudiantes
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 71

dignísimo de contarse entre los primeros blasones de la


Provincia de Toledo8, y aún de toda la Compañía de Jesús;
varón verdaderamente apostólico, cuyas proezas apenas sola-
mente insinuadas por pocos aunque graves autores, le mani-
fiestan merecedor de memoria inmortal. Se llamaba Diego
Pantoja9, y era joven de diez y ocho años, natural de la Villa de
Valdemoro10, en los contornos de Madrid; hijo legítimo de

jesuitas, se estableció definitivamente en otro emplazamiento en 1602, donde se


construyó un edificio que actualmente es la Facultad de Derecho de la
Universidad de Alcalá de Henares.
8. Es una unidad administrativa de los jesuitas, desgajada de la provincia de
Castilla en 1562.
9. Aunque fue conocido por Diego Pantoja, su nombre era Diego Sánchez
Pantoja, según consta en el registro de bautismo realizado el 24 de abril de 1571.
Era hijo de Diego Sánchez y de Mariana Pantoja. Fueron sus padrinos sus tíos
maternos el licenciado Francisco Pantoja y Jerónima Pantoja, Archivo diocesano
del obispado de Getafe, Parroquia de la Asunción de Valdemoro, libro 2º de bau-
tismos, fol. 166v.
10. En esta época Valdemoro pertenecía al señorío del arzobispo de Toledo. Era
un pueblo netamente agrícola, con abundantes cosechas de vino, aceite y cereales.
Con una población de tres mil habitantes aproximadamente. Debido a la mala cali-
dad de sus pastos carece de una ganadería importante. Existía un colegio depen-
diente del Ayuntamiento con un maestro para niños al que pagaban 4.000 mara-
vedíes al año, el sueldo aproximado de un aparcero... En 1556 dos clérigos de
Valdemoro, los hermanos Antonio y Alejo Correa, miembros también de una
familia acaudalada del pueblo, fundaron en casas de su propiedad un colegio y hos-
pital bajo el título de San Juan Bautista, al que dotaron de una cátedra de
Gramática, Humanidades y Latín para jóvenes inteligentes y o desfavorecidos aspi-
rantes a seguir estudios teológicos o jurídicos. El pueblo de Valdemoro tenía en
los extrarradios seis ermitas, y dos hospitales-asilos con capilla, el de San Andrés
y el de la Concepción. En aquellos tiempos existían más de treinta cofradías, y se
estaba construyendo la Parroquia de la Asunción, pues la que existía del S. XV se
había incendiado y se estaba quedando pequeña por el aumento de fieles.
En 1577 Felipe II consigue una bula papal de Gregorio III para poder vender
tierras pertenecientes a la Iglesia, y expropia terrenos de ésta, entre ellos
72 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Diego Sánchez Delgado y de María Pantoja11, y había nacido


por el mes de abril de 1571. Estudiando ahora la Lógica en la
Universidad de Alcalá12, trató de renunciar al mundo y consa-
grarse a la Compañía de Jesús13, que le tenía destinado para ser

Valdemoro, que pasa a ser villa de realengo en 1577. El Rey vende la villa inme-
diatamente al marqués de Auñón, Melchor de Herrera, que saca todo el benefi-
cio posible a costa del pueblo.
En 1580 se funda en Valdemoro el convento del Carmen de gran importan-
cia para el pueblo por su labor educativa, teológica y económica.
(Comunicación de D. Rafael García de las Peñas). Cfr. LÓPEZ Y LÓPEZ DE
LERENA, Vicente, Historia de a Villa de Valdemoro, Madrid 1875; DE LA
CALLE HERNÁNDEZ, Anastasio, Memoria médico-topográfica de la villa de
Valdemoro, Madrid 1890.
11. En 1555 habían venido por Valdemoro unos frailes dominicos, proceden-
tes de Ocaña, cuyos sermones consiguen movilizar al pueblo, se potencia la
devoción del Rosario y esta advocación de la Virgen, se decide crear una cofra-
día y construir en la Iglesia que se estaba levantando una capilla dedicada a la
Virgen del Rosario. Pronto la familia Pantoja se involucra de lleno en este pro-
yecto haciendo diversas donaciones para su lucimiento, tanto que consiguen que
varios miembros de la familia fueran enterrados en dicha capilla aún en cons-
trucción. Existe en el Archivo Parroquial un libro con los milagros atribuidos a
la Virgen del Rosario junto a las escrituras de donación de varios objetos para
dar brillantez a los oficios a celebrar en la capilla mandado hacer todo por
Manuel Pantoja.
La capilla de la Virgen se realiza en 1602 y posteriormente Manuel Pantoja y
Alpuche costeaba en 1663 la reja que cerraba la capilla valorada en más de mil
ducados. La familia Pantoja seguía siendo uno de los principales patronos de la
imagen y su capilla. (Comunicación de D. Rafael García de las Peñas)
12. Con casi 14 años a Diego Pantoja sus padres lo envían a estudiar a la
Universidad de Alcalá de Henares, fundada por el Cardenal Cisneros en 1499 si
bien empezó a funcionar en 1508. Era una de las tres universidades consideradas
como mayores en la España del siglo XVI: Salamanca, Alcalá y Valladolid.
13. El 6 de abril de 1589 (DHSI) pide su ingreso en la Compañía de Jesús: «El
año 1589 entre los 22 recibidos estaba Diego de Pantoja que ha entrado en la China con mucho
provecho de aquella gente”, AESI-A, Cristóbal de Castro, Historia del colegio de
Alcalá de Henares de la Compañía de Jesús (1600), tomo 1, libro 13, cap 11.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 73

uno de los primeros apóstoles del vastísimo imperio de la


China, como sucedió.
En el Villarejo14 fue connovicio del H. Rodrigo Niño15, y
después su condiscípulo de Artes en Ocaña16, así como de otros
señalados sujetos, cuales fueron Francisco de Robledillo17, Juan

LÓPEZ PEGO, Carlos, “Misiones en China (1581-1617). Diego Pantoja y


Alonso Sánchez, alumnos de la Universidad de Alcalá de Henares. Palomas y
Halcones”, Anales Complutenses, 23, (2011), 121-147.
14. El colegio de Villarejo de Fuentes (Cuenca) fue fundado en 1561 por don
Juan Pacheco de Silva y doña Jerónima de Mendoza. En él estuvo el noviciado de
la provincia jesuita de Toledo desde 1561 hasta su traslado a Madrid en 1602.
“Historia del noviciado de Villarejo de Fuentes”, AESI-A, C-216; MARÍN
BARRIGUETE, Fermín, “La renovación religiosa de los jesuitas y los noviciados.
Fundación e inicios de San Ignacio de Madrid”, Madrid, Revista de arte, geografía e
historia, 1 (1998), 573-614.
Diego de Pantoja aparece en el Catálogo de 1590 como novicio en Villarejo de
Fuentes. Había nacido en Valdemoro (diócesis de Toledo), tenía 19 años, había
entrado el 6 de abril de 1589 y había estudiado Lógica. Catálogo Provincia de
Toledo 1590, Archivum Romanum Societatis Iesu [en adelante ARSI], Tolet. 21
I, 36. [en adelante “Catálogo 1590]. En el Catálogo de 1593 cuenta con 22 años
y 4 de Compañía; había estudiado 3 años de Artes, Catálogo 1593, ARSI, Tole 21
I, 34. Y no figura en el Catálogo de Toledo de 1597, pues había sido enviado a
las Indias Orientales.
15. H. Rodrigo Niño nació en Toledo hacia 1572, ingresó en la Compañía el 5
de abril de 1589 y murió en Madrid el 25 de noviembre de 1627. Catálogo trienal
de Toledo 1597, ARSI, Toledo 21 I, 155-194, 167 [en adelante “Catálogo 1597”];
[OCHANDARENA, J.], Difuntos de la Provincia de Toledo de la Compañía de Jesús. I
(1550-1767), Imprenta Gabriel López del Horno, Madrid 1905. ARSI, Tol 13. [en
adelante “Difuntos Toledo”]
16. El colegio de Ocaña se abrió en 1558, cuyos principios se remontan a 1555
en que inició los trámites de la fundación el beneficiado Luis de Calatayud.
ASTRAIN, Antonio, Historia de la Compañía de Jesús en la Asistencia de España, II,
Madrid 1914, 45ss.
17. Francisco de Robledillo, nació en Sevilla hacia 1568, ingresó en la Compañía
el 7 de enero de 1583 y murió en Madrid el 2 de agosto de 1643. Aunque Alcázar
lo incluye como connovicio de Pantoja, no entró sino en 1583, por lo que no
74 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

de Monroy18 y Agustín de Florencia19, cuyo maestro fue el sabio


y erudito P. Luis de Torres20. Después pasó a estudiar la Teología
al Colegio de Alcalá21, y habiendo hecho grandes progresos,
tanto en la religiosa perfección, cuanto en la cultura de las Letras,
llegó a nuestra provincia por estos años el P. Gil de la Mata22, pro-
curador de la del Japón, a conducir obreros para aquella ilustre
cristiandad. Divulgó entre la florida juventud de aquel Máximo
Colegio, muy apreciables noticias, así de las numerosísimas con-
versiones y crueles persecuciones de aquellas Islas contra los
nuevos ristianos y contra sus predicadores los Jesuitas, como

figura entre el grupo de novicios en el Catálogo de 1590, Catálogo 1590, Catálogo


1597, Difuntos Toledo.
18. Juan de Monroy nació en Oropesa (Toledo) hacia 1570, ingresó en la
Compañía el 8 de mayo de 1588 y murió en Toledo el 28 de enero de 1646,
Catálogo 1597, Difuntos Toledo.
19. Agustín de Florencia nació en Alcalá de Henares (Madrid) hacia 1569, ingre-
só en la Compañía el 9 de mayo de 1589 y murió en Navalcarnero (Madrid) el 11
de marzo de 1615, Catálogo 1597, Difuntos Toledo.
20. Luis de Torres nació en Alcalá de Henares (Madrid) hacia 1565, ingresó en
la Compañía el 27 de marzo de 1582, fue profesor de Filosofía en Alcalá y murió
en Madrid el 13 de febrero de 1635, Catálogo 1597, Difuntos Toledo.
21. Después del noviciado estudio Retórica y Artes en Ocaña para volver a
Alcalá a estudiar Teología; donde parece que fue ordenado sacerdote en 1596.
22. Gil de la Mata. Teólogo moral y escritor nacido hacia 1547 en Logroño
(Rioja); entró en la Compañía el 12 marzo 1566, en Medina del Campo
(Valladolid); fue ordenado hacia 1576/1577, en Burgos; hizo los últimos votos el
10 noviembre 1591, en Kawachinoura (Kumamoto), Japón; murió en marzo
1599, Mar de la China entre Japón y Macao. En 1584, salió para el Japón, y des-
pués, en la búsqueda de los medios de conversión, se separó de la línea de «adap-
tación» propia de Alessandro Valignano, para insistir en los «medios conforme a
nuestro Instituto». Fue elegido para la VIII congregación de procuradores en
Roma. A su llegada a Madrid, trató con Felipe II sobre problemas de la misión y
prosiguió para Roma. Con esta ocasión pasó reclutando misioneros por Alcalá de
Henares en 1596. Vuelto al Japón (1598), fue elegido procurador de nuevo, pero
murió en el mar a los pocos días de embarcar. DHSI.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 75

tambiénc de la primera entrada que, poniendo en práctica los fer-


vorosos anhelos de san Francisco Xavier23, habían hecho ya en la
China, desde el año de 1581 en adelante, los PP. Miguel
Rogerio24, Francisco Passio25, Matheo Ricci26, Francisco de

23. Francisco de Jaso y Azpilicueta, más conocido como Francisco Javier (Javier,
7.04.1506 – Shangchuan (Guangdong, China) 3.121552). En respuesta a las peti-
ciones del rey Juan III de Portugal, san Ignacio de Loyola envió a la India en 1540
a Simão Rodrigues y Nicolás de Bobadilla, pero a última hora Javier sustituyó al
segundo por enfermedad y el primero quedó en Portugal. Después de evangeli-
zar en India, Malaca y Japón, murió a las puertas de China.
24. Michele Ruggieri, nació en 1543, en Spinazzola (Bari, Italia); Entró en la
Compañía de Jesús el 27 octubre 1562, en Roma; ordenado el 12 marzo 1578;
murió el 11 mayo 1607, en Salerno (Italia). Llegó a Macao (hoy China) hacia el 20
julio 1579, y en 1583 se estableció con Matteo Ricci en Zhaoqing. Fue enviado a
Roma (noviembre 1588), para solicitar del Papa que mandase un embajador al
emperador Wanli y, así, se lograse su permiso para que residiesen los misioneros
en el imperio, y ya no volvió. En 1584, publicó su catecismo chino y tradujo al
latín y al español los Cuatro Libros que se exigía leer a los estudiosos confucio-
nistas. Obras: [Diccionario portugués-chino], Yang Fu-Mien, P., «A Historical and
Linguistic Introduction», Proceedings Second Intern Conf Sinology (Taipei, 1989) 191-
242. «Hsi-tu-shih» [lapis serpentinus], ed. U. Libbrecht, Bull Chinese Studies 1
(1987) 317-341. Id., «Introduction to the Lapis serpentinus into China», Orientalia
Lovaniensia 18 (1987) 209-237. Atlante dell’Cina, ed. E. Lo Sardo; est. de L. Petech
y F. Bencardino (Roma, 1993). Thierry MEYNARD, SJ, Roberto VILLASANTE,
SJ, La filosofía moral de Confucio, por Michele Ruggieri, SJ, Ed. Mensajero, Bilbao 2018.
25. Francesco Passio (Pasio) nació en 1553 en Bolonia, Italia; entró el 24 octu-
bre 1572, en Roma, Italia; ordenado el 12 marzo 1578, Lisboa; hizo los últimos
votos el 30 junio 1591, en Katsusa (Nagasaki), Japón; murió el 30 agosto 1612,
en Macao, China. En 1578 partió para la India y aunque al principio el visitador
Alessandro Valignano pensaba destinarlo a la misión de China, finalmente pasó
al Japón (1583). DHSI
26. Matteo Ricci [Nombre chino: LI Madou] fue el fundador de la misión jesui-
ta en China. Nació el 6 octubre 1552, en Macerata, Italia; entró en la Compañía el
15 agosto 1571, en Roma; fue ordenado el 25 julio 1580; murió el 11 mayo 1610,
en Beijing/Pekín, China. Llegó a Macao en 1582 y al año siguiente se estableció en
Zhaoqing, al oeste de Guangzhou, junto con Ruggieri. Pensando que para conver-
76 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Petris27, y Lázaro Cataneo28, italianos, y los padres Duarte Sande29,

tir a China, deberían convertirse primero el Emperador y las clases altas, abando-
nó Shaozhou y se fue (1595) a Nanjing/Nankín, esperando seguir hasta Pekín. Al
no poderse quedar allí continuó hasta Nanchang, donde obtuvo un permiso de
residencia. En 1598, Wang Hunghui, ministro de ritos de Nankín, deseando utili-
zar los conocimientos de matemáticas y astronomía de los misioneros para corre-
gir el calendario chino, ofreció escoltar a Ricci y a su compañero jesuita, Lazzaro
Cattaneo, hasta Pekín, de donde volvió a Nankin. Una segunda oportunidad tuvo
de ir a Pekín con Diego de Pantoja y el hermano Zhong Mingren (Sebastião
Fernandes), llegaron a la capital en 1601 y se establecieron allí. Desde 1604 fue
superior de la misión de China. Compuso unos veinte libros, científicos y no cien-
tíficos, por lo que, con todo derecho lo han honrado los chinos, como «el hombre
sabio de occidente». R. PO-CHIA HSIA, A Jesuit in the Forbidden City: Matteo Ricci
1552–1610, Oxford University Press, 2010; FONTANA, Michela Matteo Ricci. Un
jesuita en la corte de los Ming, Mensajero, Bilbao, 2017; DHSI.
27. Francesco de Petris nació en Farfa, cerca de Roma, en 1562 y tras estudiar
en el Colegio Romano, entró en la Compañía en 1583. En 1585, él y otros jesui-
tas italianos acompañaron a cuatro cristianos japoneses en su viaje de vuelta.
Después de una larga estancia en India llegó a Macao el 28 de julio de 1588.
Había aprendido algo de japonés, pero Valignano lo destinó a la misión de la
China como compañero de Ricci. Llegó a Shaozhou en la Navidad de 1591 y
murió repentinamente en noviembre de 1593, con 31 años. R. PO-CHIA HSIA,
o.c., 133-134.
28. Lazzaro Cattaneo (Cataneo) [nombre chino: Guo Zhujing, Yangfeng].
Nació en 1560, en Sarzana (La Spezia, Italia); Ingresó el 27 febrero 1581, en
Roma, Italia; fue ordenado en 1587: hizo los últimos votos el 26 mayo 1596, en
Guangzhou/Cantón, China; murió el 19 enero 1640, Hangzhou (Zhejiang,
China). En 1593 llegó a Macao. En 1598, acompañó a Ricci en el primer intento
de fundar una residencia estable en Pekín/Beijing. Al partir Ricci de nuevo para
Pekín en 1600, lo dejó en el sur, confiándole la supervisión de las misiones de
Nankín/Nanjing, Nanchang y Shaozhou. Después abrió misiones en Shanghay,
Jiading y Hangzhou. Escribió Hui zui yao ji (Tratado sobre la contrición). Lingxing
yi zhu (Levantar el alma a Dios). DHSI.
29. Duarte (Edoardo) de Sande [Nombre chino: Meng Sande, Ninghuan].
Nació antes de 25 octubre 1547, en Guimarães (Braga), Portugal; ingresó el 27
junio 1562, en Lisboa; ordenado en 1577, en Coímbra; últimos votos 15 enero
1584, Goa, India; murió finales julio 1599, Macao, China. Zarpó de Lisboa para
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 77

Antonio de Almeyda30 y Juan Soeiro31. Les ponderó la arduidad


y peligros de la nueva conquista, por las leyes rigurosas con que
aquella tan recelosa como política nación, prohíbe la entrada en
sus tierras a los extranjeros, con pena de la vida contra ellos y
contra los mismos naturales que les diesen abrigo. Les facilitó,
por el contrario, la entrada en los reinos del Japón, por haber
tomado allí mejor semblante las cosas de la cristiandad con la

la India en la nao São Luís el 24 marzo 1578, como superior del grupo misione-
ro (incluidos Matteo Ricci y Michele Ruggieri) y llegó a Goa el 13 septiembre. En
1583 fue nombrado por Alessandro Valignano superior de la misión que iba a
abrirse en China, y salió de Goa el 1 mayo 1585, junto con su compañero
António de Almeida, y llegó a Macao el 31 julio. A las pocas semanas de llegar,
partió para Zhaoqing para unirse a Ricci y Ruggieri, y permaneció allí hasta fina-
les de noviembre 1587, que regresó a Macao. En julio 1588 intentó volver a
Zhaoqing, pero sin éxito. Poco antes de junio 1590, se le nombró también supe-
rior de la residencia de Macao. En 1591, pasó tres meses con Ricci en Shaozhou,
donde éste se había establecido tras su salida de Zhaoqing. De vuelta en Macao
enseñó chino a los jóvenes jesuitas destinados para la misión de China. DHSI.
30. António de Almeida (Almeyda) nació en 1557 en Trancoso, cerca de Vizeu
(Portugal), ingresó en la Compañía el 4 enero 1576, fue enviado el 10 abril 1584. Partió
de Macao para Cantón el 8 octubre 1585. Del 23 de enero a julio de 1586 estuvo en
Shaosinh, Chao-hing; volvió a Macao y de agosto de 1688 a agosto de 1589 residió en
Shiuchow; volvió enfermo a Macao desde final de 1590 hasta septiembre de 1591.
Falleció el 17 de octubre de 1591 en Shiuchow. DEHERNE, Joseph, Répertoire des
Jésuites de Chine de 1552 à 1800, Instituto Historicum S.I, Roma 1973, 21.
31. João Soeiro (Soueiro), [Nombre chino: Su Ruwang, Zhanging]. Nació 1566,
Montemor-o-Velho (Coímbra), Portugal; ingresó 1584, Coímbra; ordenado
1594/1595, Macao; últimos votos 1604, Nanchang (Jiangxi), China; murió 2
octubre 1607, Macao, China. Viajó con otros treinta y un jesuitas, y la embajada
de los jóvenes nobles japoneses que, tras su visita a Roma, regresaban a Japón.
Llegó a Nanchang el 24 diciembre 1595, donde hizo una gran labor hasta que en
1607 tuvo que ir a Macao por su mala salud. Hacia el fin de su vida (1606-1607),
escribió Tianzhu shengjiao yueyan (Sumario del catolicismo), que hizo imprimir
Niccolò Longobardo en Shaozhou entre 1607 y 1610. Se reimprimió varias veces
en Tusewei y fue traducido al tonkinés en 1631.
78 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

muerte del Tirano Taycosama32. Y les brindó con la mies copio-


sísima de almas que dejaba de recogerse en las trojes de la Santa
Iglesia, por la suma penuria de operarios que se padecía.
Con estas noticias se enfervorizaron muchos de nuestros
estudiantes, deseando entrar a la parte de tan gloriosos trabajos.
Pero se señalaron particularmente los HH. Francisco Aguado y
Diego Pantoja, ofreciéndose prontos para la misión de la China:
porque les sirvió de estímulo la misma dificultad, y la más pron-
ta ocasión de derramar su sangre, entre aquellos infieles chinos,
por la verdadera fe. El hermano Aguado tuvo un linaje de mar-
tirio en su falta de salud, y le tenía Dios predestinado para padre
y maestro de muchos espirituales hijos en nuestra provincia,
como se verá: y así, no dio lugar al cumplimiento de sus deseos,
contentándose con la oferta prontísima de su voluntad33. El H.

32. En 1582 Hashiba Hideyoshi (llamado Toyotomi Hideyoshi desde 1586), general
en jefe de Nobunaga, asumió el poder absoluto. Para evitar posibles sublevaciones
cerca de la capital, desplazó a los daimyos más influyentes a señoríos menos apeteci-
bles de zonas remotas. La medida no iba en directo contra la Iglesia, pero causó la dis-
persión de muchos cristianos, en especial los de Kawachi y Takatsuki, y la destrucción
de las iglesias de Okayama, Sanga y Wakae. No obstante, dio facilidades a los misione-
ros. El 25 julio 1587, Hideyoshi se quitó la máscara y decretó el exilio de los jesuitas,
forzándolos a recluirse en las islas de Hirado hasta la partida de la nave portuguesa para
Macao, pero no ejecutó el exilio. Hideyoshi completó (1590) la campaña de unificación
nacional, sujetando a su obediencia con dádivas y por las armas a la poderosa familia
Hojo, centrada en Odawara (Shizuoka). Aunque el dictador permitió de palabra que
los misioneros residieran en Japón, ordenó que un grupo de seis franciscanos, tres
jesuitas y diecisiete seglares murieran alanceados en la cruz en Nagasaki (5 febrero
1597), y sus cuerpos dejados en las cruces por nueve meses. Hideyoshi confirmó por
escrito la orden de exilio de 1587, nuevo decreto que se comunicó a los daimyos cris-
tianos que estaban en Corea. Hideyoshi murió el 16 septiembre 1598).
33. No se conserva la petición escrita para ir a las Indias entre la colección de car-
tas indipetae del ARSI, pues el ofrecimiento y aceptación se hicieron personalmente
con Gil de la Mata. Antes del viaje fue ordenado sacerdote en Alcalá en 1596.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 79

3.2. Alcalá de Henares, por Anton van den Wyngaerde (1565).

Pantoja no fue admitido por el P. Gil de la Mata, porque su


misión era solamente limitada para llevar sujetos a la provincia
del Japón. Pero viendo él cerrada la puerta para la destinación
de la China, se redujo a pasar al Japón con no sé qué lejanas vis-
lumbres de esperanzas de ver el logro de sus deseos, si fuesen
para mayor gloria divina. En sabiendo la determinación sus
parientes, que eran de lo más lustroso de su lugar, hicieron gran
contradicción a su jornada; y tanta, que los superiores, por no
romper con aquellas nobles familias, estuvieron resueltos a
señalar a otro en su lugar. Mas él, con su mucho fervor y buena
maña, aquietó a sus parientes, recabó su beneplácito, se embar-
có34 con el P. Gil de la Mata, y llegó con él a Macao35 a salvamen-

34. Zarpó de Lisboa en la nave Conceição el 10 abril 1596. Carta escrita antes de
zarpar, en la que hizo de amanuense Diego Pantoja, del procurador de Japón Gil
de la Mata a Aquaviva, Lisboa 3 abril 1596, Joseph Wicji (ed.) Monumenta Historica
Societatis Iesu, Monumenta Indica XVIII (1595-1597), Instituto Historicum Societatis
Iesu, Roma 1988, 506-511, (en adelante Mon Indica).
35. Macao es una de las dos regiones administrativas especiales que, junto con las
veintidós provincias, cinco regiones autónomas y cuatro municipios, conforman la
República Popular China. Se encuentra junto a la provincia de Cantón. Los comer-
ciantes portugueses se establecieron en Macao en la década de 1550 y en 1557, Macao
80 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

to36. Allí, ordenado ya de sacerdote, esperaba oportunidad para


atravesar a las Islas del Japón, y dar en ellas principio a su labor
evangélica, cuando Dios, que le tenía destinado para la China,
facilitó su entrada en ella de modo extraordinario37. Mas prime-
ro que pasemos adelante, es conveniente y debido dar, a lo
menos en cifra, alguna noticia de la magnitud de aquel imperio
y del estado en que a la sazón se hallaba en él la cristiandad, con-
forme a las noticias modernas y más seguras.

2. DESCRIPCIÓN BREVE DEL VASTÍSIMO IMPERIO DE LA


CHINA
El político, poderoso y grande imperio de la China tiene por
aledaños: al Oriente, el Océano; al Septentrión, un Muro céle-
bre de más de cuatrocientas leguas de largo38, de cuarenta y
cinco pies de alto y de casi veinte de grueso39, con frecuentísi-

fue alquilado a Portugal por la China de los Ming como puerto comercial. El Imperio
portugués administró la ciudad bajo autoridad y soberanía china hasta 1887, cuando
Macao, a través de un acuerdo mutuo entre los dos países, se convirtió en una colo-
nia. La soberanía sobre Macao se transfirió a China el 20 de diciembre de 1999.
36. Llegó a Macao el 20 julio 1597.
37. Completó la teología mientras esperaba entrar en Japón, cuando Alessandro
Valignano le mandó (1600) unirse con Matteo Ricci en Nanjing/Nankín (China).
Carta de Antonio de Vega al provincial de Portugal, Goa 18 diciembre 1596, Mon
Indica, XVIII, 743-767; P. Valignano a Aquaviva, Cochín, 29 abril 1597, Mon
Indica, XVIII, 807-808.
38. La legua quedó establecida por el uso en el siglo XVI en 5.572,7 metros.
Según esto, el muro chino mediría 2.229 km. En realidad, contando sus ramifica-
ciones y construcciones secundarias, se calcula que tiene sobre unos 21.200 kiló-
metros de largo, aunque hoy solo se conserva un 30% de ella.
39. La medida del pie de Burgos sería aproximadamente 27,83 cm. Según esto,
el muro chino mediría 12,52 m de alto y 5,56 de ancho. En realidad, en prome-
dio, mide de 6 a 7 metros de alto y de 4 a 5 metros de ancho.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 81

mos torreones de trecho en trecho, que no distan entre sí más


de dos tiros de ballestilla40; al Poniente, los Montes Damasios41,
que la separan de la Tartaria42 y de la India; y al Mediodía, el
Océano y los Reinos de Tunquín43 y Cochinchina44. Está entre
los 20 y 42 grados de latitud septentrional y entre los 127 y 154
de longitud. Se compone de quince Provincias, que merecen
llamarse otros tantos reinos: a los cuales hay que agregar otros
dos, que son la península de Corea, cuyo rey confiesa vasallaje
y paga tributo al emperador de la China, y la Provincia de
Leaotun45, contenida aún en los mapas modernos y particula-
res dentro de la muralla; si bien la mayor parte de sus ciudades
y lugares, aunque eran muchos, están arruinados desde que los
tártaros orientales se apoderaron de todo el imperio, en casti-

40. Medida de longitud muy usada en textos antiguos, superior a un tiro de pie-
dra, pero es algo difusa, por tener las ballestas distintos alcances; parece que pasa
de 50 m y puede llegar a 150 ó 200.
41. “Cap VI. De sinarum regione sive China”: “Limites habet ab occasu
Damasios montes quibus ab India & Tartaria separatur Montes Damasios”,
Philippi Cluverii Introductionis in universam geographiam, tam veterem quam novam libri VI.
Cum integris Johannis Bunonis, Joh. Frid. Hekelii et Joh. Reiskii, et selectis Londinensibus
notis. Textum... recognovit... Praefationemque de Cluverii fatis et scriptis... praefixit
Augustinus Bruzen la Martiniere... Amsteledami, 1729, 522.
42. Tartaria o Gran Tartaria es el nombre por el que se conocía en Europa a una
gran extensión de tierra del centro y noroeste de Asia que iba desde el mar Caspio
y los montes Urales hasta el océano Pacífico y que estaba habitada por varios pue-
blos túrquicos y mongoles, a los que genéricamente se les llamaba «tártaros».
Incluía lo que en la actualidad se conoce como Siberia, Turquestán (incluido el
Turquestán Oriental), la Gran Mongolia, Manchuria, y, a veces, el Tíbet.
43. Tunquín. «Tonkin» es una corrupción de Dông Kinh, el nombre de Hanoi
durante la dinastía Lê Dynasty. El reino de Tonkín era la mayor parte del Norte
de Vietnam.
44. Cochinchina es la zona meridional de Vietnam.
45. Liaotung, al Norte de China, en la península de Liaodong, cuya capital es
Ningyueng.
82 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

go de haber tomado todos las armas y para quitar a los solda-


dos la esperanza y aún el deseo de volver a gozar del abrigo del
patrio suelo. Las quince provincias, que componen con toda
propiedad el imperio, se llaman así: Pekín, Xansi, Xensi,
Xantum, Honan, Suchuen, Huquam, Nanquin (o Kiamnan),
Chequiam, Kiamsi, Toquien, Quantum (o Canton), Quamsi,
Yunnam y Quieicheu46. En ellas hay ciento y cincuenta y cinco
metrópolis; mil trecientas y doce ciudades (sin contar otras dos
mil trescientas y cincuenta y seis grandes poblaciones, que se
llaman Militares); y en ellas hay más de once millones y medio
de familias, en que se cuentan más de cincuenta y nueve millo-
nes y medio de hombres: sin entrar en este número las muje-
res, los niños, los mancebos menores de veinte años, las per-
sonas de sangre real, los ministros imperiales, los que son o
han sido gobernadores, los soldados, bachilleres, licenciados,
doctores, bonzos, mendigos, ni los que moran en innumera-
bles naves.
Hay en todo el imperio más de mil y cuatrocientos, entre
ríos navegables y lagos célebres. Trescientas y treinta puentes
de las más memorables. Dos mil y cien montes más sobresa-
lientes entre otros muchos. Más de mil y cien torres, arcos
triunfales, y otros edificios magníficos, erigidos a los monarcas

46. A veces no es fácil hacer hacer coincidir las grafías antiguas de China con
las actuales. El autor sólo contempla 15 provincias de las 23 que junto con las 5
regiones autónomas configuran la China actual: Pekín (Beijing), Xansi (Shanxi),
Xensi (Shensi), Xantum (Shandong), Honan (Henan), Suchuen (Sichuan),
Huquam (Huguang), Nanquin (o Kiamnan) (Nanking), Chequiam (Zhejiang),
Kiamsi (Jiangxi), Toquien, Quantum (o Canton) (Guangdong), Guamsi
(Guangxi), Yunnam (Yunnan) y Quieicheu (Guizhou). Esta relación está tomada
de Philippe COUPLET et alt, Confucius sinarum philosophus sive Scientia Sinensis lati-
ne exposita, París, Apud Danielem Horthemels, 1687, 105.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 83

y a oros personajes ilustres. Doscientas y setenta bibliotecas


célebres, y copiosísimas de libros. Las academias o estudios
públicos, erigidos al Confucio, maestro de la nación, igualan al
número de las ciudades. Es incapaz de reducirse a cuenta el
número de estudiantes; pues solo el de los bachilleres llega casi
a noventa mil. Los palacios y mausoleos fabricados en honor
de las familias son casi mil y cuatrocientos. Los héroes más
celebrados de virtud y hazañas en sus libros y poemas, pasan
de tres mil y seiscientos: bien que las mujeres más afamadas en
virtudes, o en la constancia de mantener la virginidad a la fe
conyugal, son pocas más de doscientas. Además de treinta y
dos palacios de régulos, hay otros treinta y dos mil destinados
para los gobernadores, a cada uno según su grado. Hay cuatro-
cientos y ochenta adoratorios magníficos de ídolos, en los cua-
les (y en otros menores, cuyo número parece increíble) habi-
tan con licencia imperial trescientos y cincuenta mil bonzos; y
son aún muchos más los que hay sin esta licencia y viven de
mendigar. Solamente en la corte de Pekín hay más de diez mil
sin casarse, y cinco mil casados con diploma regio: de suerte
que el número de los bonzos se acerca al millón. Y aún es
mayor el número de los mahometanos que de setecientos años
a esta parte han entrado en la China.
Ha tenido este imperio doscientos y cincuenta y tres
monarcas. Los mandarines o magistrados civiles pasan de trece
mil y seiscientos. Los cabos militares exceden de diez y ocho
mil y quinientos. Los soldados de tropas fijas y arregladas, que
defendían el muro y confines, son más de novecientos mil; y
los caballos destinados para estos soldados, casi trescientos y
noventa mil. Su sueldo paga pasa de dos mil y medio de duca-
dos al año; sin entrar en cuenta el trigo o mijo, ni el forraje de
84 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

los caballos. Tampoco entran en este número los soldados de


presidio de las Provincias, cuyos sueldos son mayores, pues en
cada cincuenta mil de estos soldados se consume millón y
medio de ducados. Los que en tiempo de paz asisten a los
Gobernadores, de día y de noche, pasan de setecientos y
sesenta mil; para los cuales hay destinados más de quinientos
y sesenta mil caballos.
Loa tributos anuales que se pagan al emperador son los
siguientes. Más de cuarenta millones de sacos de arroz, o cos-
tales de trigo y mijo: cada uno de a ciento y veinte libras. Cerca
de doscientas mil libras de seda labrada: cada una de a veinte
onzas. Más de cuatrocientas mil libras de seda por labrar.
Cerca de trescientas mil libras de algodón y cáñamo. Casi dos-
cientos mil panes de sal: cada uno de a ciento y veinticuatro
libras. Treinta y cuatro millones de sacas de heno o paja para
las reales caballerizas. Cerca de veintiocho millones de pura
plata, que entran en las arcas reales. Más de dos millones y
ochocientos mil ducados en dinero, consignados para la empe-
ratriz. Sin contarse en estos tributos los réditos pecuniarios y
provechos de las aduanas, casas, bosques, huertos, o bienes
aplicados al fisco. El P. Martín Martinio47 reduce la suma de

47. Martino Martini [nombre chino: Wei Kuangguo, Jitai]. Nació Trento, Italia 20
septiembre 1614; ingresó octubre 1632, Roma, Italia; ordenado 1639, Lisboa,
Portugal; últimos votos 15 agosto 1655, Roma; murió Hangzhou (Zhejiang, China),
6 junio 1661). Jesuita italiano misionero, cartógrafo e historiador del antiguo impe-
rio chino. Hacia 1643, estaba en la residencia de Hangzhou y pasó ocho años en
China, visitando siete provincias con fines pastorales y científicos, e incluso fue a
Pekín/Beijing y a la Gran Muralla. Viajó a Europa para explicar el método misio-
nal de los jesuitas y consiguió un decreto de la Congregación de Propaganda Fide
favorable a los jesuitas (23 marzo 1656). Volvió a Hangzou en 1659. Se le recono-
ce como el primero en estudiar la historia y geografía chinas con actitud científica...
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 85

todas las rentas reales a ciento y cincuenta millones de duca-


dos. El tributo del arroz que se lleva a la corte sola, en costa-
les de las provincias australes, por el célebre canal, en más de
nueve mil navíos (llevando cada uno quinientos) pasa de cua-
tro millones y medio de costales.... 4.500.000
Costales de arroz, trigo y mijo 43.328.834
Libras de bermellón purísimo 258
Piezas de seda gruesa tejida 1.655.432
Libras de seda cruda, o en madeja 272.093
Libras de algodón en vellón 464.217
Costales de habas 210.470
Panes de sal: cada uno de a 50 libras 1.315.927
Libras de sandaraca 48
94.737
Piezas de seda delgada flexible 466.270
Piezas de algodón tejido 396.480
Piezas de lienzo de cáñamo 560.280
Sacas de heno 22.598.583
Otras muchas particularidades puede ver el curioso, tocan-
tes a la grandeza de este imperio, en la Sinopsis49 que dio a luz

La amplitud de sus conocimientos sobre la cultura china, la exactitud de su investi-


gación, la profundidad de su comprensión no son igualadas por muchos sinólogos
modernos. Escribió las siguientes obras: Brevis relatio de numero et qualitate
Christianorum apud Sinas (Roma, 1654); De bello tartarico (Amsterdam 1654); Novus
atlas sinensis (Amsterdam, 1655); Sinicae historiae decas prima (Munich, 1658); Qiuyou
pian (Ensayo sobre la amistad) (Hangzhou, 1661); Tianzhu lizheng (Pruebas de la
razón para la existencia de Dios); Linghun lizheng (Pruebas de la razón para la inmor-
talidad del alma); Zhenzhu lingxing lizheng (Pruebas de la razón para la existencia de
Dios y la inmortalidad del alma) (T’ou-se-we, 1918). DHSI.
48. Mineral constituido por sulfuro de arsénico, de color rojo, aspecto resinoso
y muy venenoso que se emplea sobre todo en pirotecnia y marroquinería.
49. “Imperii Sinarum et rerum in eo notabilium. Synopsis”, en Philippe COU-
86 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

en un pliego volante el P. Felipe Couplet50 (y anda también


impresa en su Filosofía de Confucio), de donde hemos reco-
pilado lo que va referido51.
El clima de la China, hacia la parte del Norte, es muy frío,
pon las muchas montañas siempre cubiertas de nieve; pero
hacia el Mediodía es muy templado y abunda de cuanto se
puede desear; siendo uno de los países más deleitosos del orbe.
Había tanto que decir del imperio en común; de sus provincias
en particular; de las personas de los chinos, de su ingenio, y de
algunas de sus inclinaciones; de su modo de vestir, de su lengua
y letras; del método de estudiar y de escribir; de sus exámenes
y grados; de sus libros y ciencias; de sus cortesías, presentes y
banquetes; de sus casamientos y entierros; de la variedad de sus
sectas, sacrificios y supersticiones; de lo tocante a la milicia; del
colegio y progresos de la guerra, que los tártaros introdujeron

PLET et alt, Confucius sinarum philosophus sive Scientia Sinensis latine exposita, París,
Apud Danielem Horthemels, 1687, 105-108.
50. Philippe Couplet [Nombre chino: BO Yingli Feili]. Nació Malinas
(Amberes, Bélgica). 31 mayo 1623, ingresó 11 octubre 1640, Bruselas (Brabante),
Bélgica; ordenado 25 noviembre 1654, Bruselas; últimos votos 16 febrero 1659,
Macao; murió en el mar, cerca de Goa 16 mayo 1693). Ingresó en la Compañía
enl 11 octubre 1640, Bruselas (Brabante). Escribió las siguientes obras: Baiwenda
(Catecismo de 100 preguntas y respuestas) (Pekín, 1675); Simo zhenlun (Verdadera
doctrina sobre las cuatro postrimerías) (Pekín, 1675); Yongnian zhanlidan
(Calendario perpetuo de la Iglesia) 3 v; Tabula chronologica monarchiae sinicae juxta cyc-
los annorum LX (París, 1686); Shengjiao duoyin (Explicación de la doctrina de la
Iglesia); Confucius sinarum philosophus (París, 1687); Breve raguaglio delle cose piu notabili
spettanti al grand’impero della Cina (Roma, 1687); Histoire d’une dame chrétienne de la
Chine (París, 1688). DHSI.
51. Philippe COUPLET et alt, Confucius sinarum philosophus sive Scientia Sinensis
latine exposita, París, Apud Danielem Horthemels, 1687). Thierry MEYNARD,
S.J., The Jesuit Reading of Confucius: The First Complete Translation of the Lunyu (1687)
Published in the, West, Leiden; Boston: Brill 2015.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 87

en la China, hasta que la avasallaron; de sus reyes; de un mag-


nífico palacio; del particular gobierno y reverencia que se le
tiene; de los casamientos reales y de la nobleza; del gobierno
general de la monarquía, y particular de las provincias y ciuda-
des; de las insignias de los magistrados; de las cárceles, senten-
cias y castigos de los reos; de las cosas que conducen y facilitan
el buen gobierno; y en fin, de las naciones extranjeras que en la
China se hallan: de todo esto había tanto que decir que nos
extraviaríamos del asunto principal; porque ocupa volúmenes
enteros en los autores que lo tratan. Y así nos contentaremos
con remitir al lector a los que de este asunto sacaron los PP.
Nicolás Trigaulcio52 y Álvaro Semedo53, de nuestra Compañía,

52. Nicolas Trigault, [Nombre chino: JIN Nige, Sibiao]. Nació Douai (Norte,
Francia) 3 marzo 1577; ingresó 9 noviembre 1594, Tournai (Hainaut), Bélgica;
ordenado 1606 o 1607; últimos votos 1 enero 1615, Roma, Italia; murió
Hangzhou (Zhejiang, China) 14 noviembre 1628) ingresó en la Compañía el 9
noviembre 1594, Tournai (Hainaut), Bélgica. Obras: De Christiana expeditione apud
sinas suscepta ab Societate Jesu ex P. M. Ricci commentariis (Augsburgo, 1615); Litterae
Soc. Jesu e regno Sinarum 1610 et 1611 (Augsburgo, 1615); Rerum mirabilium in regno
Sinae gestarum litterae annuae Soc. Jesu an. 1620 (Amberes, 1620); Tui linian zhanli fa
(Método de calcular el calendario de la iglesia) (Xi’an, 1625); Huang yi (Fábulas de
Esopo) (Xi’an, 1625); Xi ru ermu zi (Ayudas audiovisuales para aprender chino) 3
v. (Hangzhou, 1626).
53. Álvaro (de) Semedo (Semmedo), [Nombres chinos: XIE Wulu; ZENG
Dezhao, Jiyuan]. Nació Nisa (Portalegre, Portugal) 1585; ingresó 30 abril 1602,
Évora, Portugal; ordenado enero 1611, Goa, India; últimos votos 10 junio 1624,
China; murió - Guangzhou/Cantón, China 18 julio-10 agosto 1658), ingresó en
la Compañía el 30 abril 1602, Évora, Portugal. Se han publicado algunos de sus
escritos, otros permanecen en manuscrito. La Relação da propagação de fé no reyno da
China e outros adjacentes (Madrid, 1641) se tradujo al español [Imperio de la China
(Madrid, 1642)], francés, italiano e inglés; la versión italiana, retraducida al portu-
gués, se imprimió en Macao en 1956, con el título Relação de Grande Monarquia da
China. El Zikao de S (un diccionario Chino-portugués y Portugués-chino) sigue
en manuscrito (Biblioteca de Lisboa, códice F. G. 1306).
88 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

testigos de vista y experiencia; cuyos libros andan en nuestra


lengua española y puede satisfacer plenamente a la más hidró-
pica54 curiosidad.

3. ESTADO DE LA CRISTIANDAD DE LA CHINA HASTA AQUEL


TIEMPO Y DESTINACIÓN DEL PADRE PANTOJA PARA AQUELLA
MISIÓN

Pudiéramos imaginar haber sido el primero que introdujo el


Evangelio en la China el glorioso apóstol santo Thomé55; así por
tenerla muy cercana y casi contigua por los reinos del Indostán56
en que el santo predicó, como porque en la provincia de
Malabar57 y cristiandad de la Sierra58 hay vestigios e indicios que
parece prueban el intento. Dejando los meros discursos y conje-
turas: consta por una lápida singular descubierta (en la villa de
Chenche, de la metrópoli de Sigansú, en la provincia de Xensi)
el año de 162559; cuya inscripción de caracteres chinos traduce

54. Insaciable.
55. Se tiene al apóstol santo Tomás por el primer misionero en China, tradición
de la que se hizo eco san Francisco Javier en su carta 56 del 10 de mayo 1546,
Monumenta xaveriana ex autographis vel ex in Monumenta xaveriana ex autographis vel ex
antiquioribus exemplis collecta, t. 1, Augustini Avrial, Matriti, 1899-1900, p. 407 ; 414.
56. Indostán o Hindostán, o como suele ser llamado también, península del
Indostán o península indostánica, es el nombre históricamente original para la región
del subcontinente indio, que comprende India, Pakistán, Bangladés, Sri Lanka, las
Maldivas, Bután y Nepal.
57. Malabar es una región del suroeste de la India, situada entre los Ghats occi-
dentales y el mar de Arabia.
58. Arzobispado de Cranganor (Cranganore ou Kodungallur) ciudad del distrito de
Thrissur, en el estado indio de Kerala, a 38 km al norte de Cochim, en la costa de
Malabar. Se cree que el apóstol santo Tomás llegó a Cranganor en 52. Fue terri-
torio portugués entre 1536 y 1662.
59. Fue encontrada en la ciudad de Xi’an en la provincia de Shaanxi la conoci-
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 89

literalmente el P. Semedo en el primer capítulo de la tercera parte


de su Historia60; consta (vuelvo a decir) haber entrado en la
China por los años 636 de nuestra Redención, y comenzado a
promulgar la fe de Cristo, un hombre de superior virtud llama-
do Olopuen61, que vino de Judea y fue el primer obispo de la
China, donde convirtió muchos que los naturales, y se cuentan
ligeramente sus progresos hasta el año 782.
Esto se refiere en aquella piedra; pero desde entonces, por
el transcurso de setecientos y setenta años, no se hallan más
noticias; hasta que en el de 1552 el nuevo apóstol de las Indias
y primero del Japón san Francisco Xavier, movido de que los
bonzos de aquellas islas ofrecían que, si la China recibirse la ley
de Jesucristo, luego ellos la abrazarían, porque los tenían por
maestros de su Secta; aportó con este deseo a la isla de
Sanchan62, ocho leguas a la mar de la continente de aquel impe-
rio, y treinta distante de Quancheu63, metrópoli de la provincia
de Cantón. Mas, aunque los muros de la China se mostraron

da como Estela Nestoriana de Hsi-an-fu en Xi’an, una lápida de caliza de 2,70


metros de altura inscrita epigráficamente en chino y siríaco en el año 781 y que
sintetiza siglo y medio de historia de la fe de Cristo en el país oriental, incluyen-
do la llegada de Alopen y su recibimiento por Tai Zong. La pieza fue descubier-
ta en 1625 y traducida pocos años después; había sido enterrada en el año 845
para ocultarla de alguna persecución. Michael KEEVAK, The Story of a Stele:
China’s Nestorian Monument and Its Reception in the West, 1625-1916, Hong Kong
University Press 2008.
60. Álvaro de SEMEDO, Imperio de la China, Madrid, 1642, 199-220.
61. Alopen (nació hacia el año 600 probablemente en Siria; murió después de
635, probablemente tras el 650 en China); es el nombre por el cual es más cono-
cido el primer monje misionero cristiano en llegar a China, esto en el s. VII.
62. Isla Shangchuan, Jiangmen, actual República Popular China.
63. Cantón o Guangzhou es una ciudad del sur de la República Popular China,
capital de la provincia de Cantón.
90 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

de bronce para el santo, y sus puertas de diamante, se le fran-


quearon las del cielo, que recibió a su dichosa alma con los
triunfos y corona prevenida a sus heroicos merecimientos: y
desde la Jerusalén celestial franqueó a los jesuitas aquella impe-
netrable región.
Porque el P. Alexandro Valignano64, visitador de todo el
Oriente y émulo de la magnanimidad de Xavier, sin amedren-
tarle los embarazos de entrar en la China los extranjeros, envío
a P. Miguel Rogerio el año de 1579 desde Goa a Macao, céle-
bre escala de los portugueses, con instrucción de que estudia-
se allí la lengua común de China, y la particular de la corte y
gente de letras; y después de dos años de grande aprovecha-
miento, logró la ocasión de la célebre feria de los portugueses,
permitida en la provincia de Cantón, y echó los cimientos pri-
meros de la Iglesia de Cristo en la ciudad de Chaokin65 el año
de 1583, en que tenía ya por compañeros de recluta a los PP.
Francisco Passio y Matheo Ricci, los cuales le ayudaron en
aquella labor y provincia; y el P. Ricci se alargó después e hizo
asiento en la metrópoli Nanchan66, de la provincia de Kiansi.
El P. Duarte de Sande entró en la provincia de Cantón: el P.

64. Alessandro Valignano nació en Chieti, Italia 7 febrero 1539; ingresó en la


Compañía el 29 mayo 1566, Roma; murió en Macao, China, el 20 enero 1606. El
24 septiembre 1573, el P. General Everardo Mercuriano lo nombró visitador de
la India y el Lejano Oriente, por lo que fue el principal organizador de las misio-
nes jesuitas en el Asia Oriental. Fue provincial de la India (1583-87) y en 1595 su
oficio de visitador fue limitado al Asia Oriental, por lo que emprendió una terce-
ra visita (1598-1603) a Japón. DHSI.
65. Zhaoqing es una ciudad-prefectura en la Provincia de Cantón, República
Popular de China, al oeste del Delta del Río Perla.
66. Nanchang es una ciudad-prefectura capital de la provincia de Jiangxi, al sud-
este de la República Popular China.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 91

Antonio de Almeyda asentó en la ciudad de Chekiam67, de la


misma provincia de Kiansi: el P. Francisco de Petris, en la ciu-
dad de Xaochen68, de la provincia de Cantón: el P. Lázaro
Cataneo llegó algunas veces con el P. Ricci a la provincia de
Nankim, y después fundó Iglesia en su ciudad marítima de
Shamhay69, como también en la metrópoli de la provincia de
Chekian70. El P. Juan Soeiro predicaba en Nanchan71: el P.
Nicolás Longobardo72, siciliano, en Xaocheu73; y el P. Juan de
Rocha74, portugués, en la ciudad de Kiatim, de la provincia de

67. Chekian/Zhejiang.
68 Xiaochen, Dingyuan, Chuzhou, Anhui.
69. Shangay.
70. Chekiang.
71. Nanchang.
72. Niccolò Longobardo (Longobardi), [Nombre chino: LONG Huamin,
Jinghua]. Nació el 10 septiembre 1565, Caltagirone (Catania), Italia; ingresó en la
Compañía en 1582, Mesina, Italia; fue ordenado 1590-1593; últimos votos 12
noviembre 1599, Shaozhou (Guangdong), China, y 24 diciembre 1617,
Hangzhou (Zhejiang), China; murió el 11 diciembre 1655, Beijing/Pekín, China.
Matteo Ricci, en su lecho de muerte, lo nombró (1610) superior de la misión de
China, puesto que ocupó hasta 1622. Como superior, recibió el influjo de los
misioneros jesuitas expulsados del Japón, donde no había tanta necesidad de
adaptación cultural, que trabajaban, entonces, en las provincias del sur de China.
Longobardo, en realidad, no estaba de acuerdo con el método de inculturación
de Ricci y, en especial, con la palabra china que Ricci usaba para designar a Dios.
Obras: Breve relatione del regno della Cina (Mantua, 1601). Dizhen jie (Tratado sobre
los terremotos) (Pekín, 1624). Annotationes contra usum nominis Xam-ti (Pekín,
1631). DHSI.
73. Xaocheu, Sucheu, o Shaozhou.
74. João da Rocha, (Nombre chino: LO Ruwang, Huaizhong). Nació hacia
1565, Prado (Viseu), Portugal; ingresó en la Compañía el 22 febrero 1583,
Coímbra, Portugal; ordenado hacia 1592, Macao, China; últimos votos 26 abril
1604, Nanjing/Nankín (Jiangsu), China; murió el 21 junio 1623, Hangzhou
(Zhejiang), China. A fines de 1600 en Nankín, logró la conversión de varios
nobles; entre ellos el más famoso, el mandarín Paulo Xu Guangchi (1562–1633),
92 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Nankim. No podemos detenernos en todas particularidades


por extremo prolijas.
El P. Rogerio75 volvió a Europa (como veremos en su
lugar), a dar noticia de la empresa comenzada. El P. Ricci fue
nombrado por primer superior de la misión de China: y con
la experiencia que fue adquiriendo del genio de la nación,
puso todo su empeño en introducir la ley de Dios en la corte
de Pekín; adonde, aunque llegó una vez con el P. Lázaro76, no
permitiéndoles manifestarse el mandarín que los conduxo, se
hubieron de volver a Nankim; aunque sin perder el ánimo.
Era toda su idea y pretexto regalar con un rico presente al
emperador, y negociar a su sombra quedarse en aquella corte
de assiento para plantar en ella el Evangelio. Más, porque
para hacer en toda forma la jornada, era menester mucho
gasto y regalos con que ganar o mantener la amistad de los
mandarines, navegó el P. Lázaro a Macao, llevando muy bien
encomendado este negocio para tratarle con los PP. de aquel
colegio. Estos se consolaron mucho en el Señor, con las ale-
gres nuevas que daba de la morada ya establecida en Nankim,
en Chaokim y en Xaochen. El nuevo rector del colegio, el P.
Manuel Díaz, juntando a la grandeza de su ánimo la propen-
sión y amor que tenía a la nueva misión de la China, no sola-
mente le socorrió con larga mano para el sustento de las tres
residencias, sino que para promover la empresa de la corte de
Pekín aumentó el presente real con otras ricas alhajas. Y todo
se componía de relojes, pinturas, espejos, vidrios triangulares,

que se hizo cristiano en 1603. Superior (1604-1609) de la residencia de Nankín.


DHSI.
75. Michele Ruggieri.
76. Lazzaro Cattaneo.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 93

3.3. Alessandro Valignano.

órgano, clavicordio y otras piezas curiosas y, para aquella tie-


rra, muy exquisitas por nunca vistas.
94 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Sobre todo, de su poder absoluto contra el parecer de los PP.


de la misión del Japón, destinó por compañero del P. Cataneo a
nuestro padre Diego de Pantoja, por verle sujeto escogido, de
grande ingenio y singulares manos, de las cuales no salía cosa que
no fuese perfectísima, como lo assegura en el lib 3, cap 7 de su
Extrema Asia el padre Antonio de Govea. De esta suerte, y tan
sin pensar, vino a lograr el P. Pantoja su santo deseo: y con la
aprobación de los superiores, que avisando el P. Rector Manuel
Díaz77 de lo que había ejecutado al P. Visitador del Japón, no
solamente lo aprobó y confirmó, sino que le alabó y agradeció
en la respuesta cuanto había hecho en beneficio de la China.

4. FELIZ ENTRADA QUE HACE EN LA CORTE DE PEKÍN EL


PADRE MATHEO RICCI, ACOMPAÑADO DEL PADRE DIEGO DE
PANTOJA
Corría ya el año de 1600, cuando los dos padres Cataneo y
Pantoja llegaron a Nankin a la presencia del P. Ricci78, el cual
se pagó tanto del recién venido compañero, de su celo, vive-

77. Manuel Dias (o Velho), [Nombre chino: LI Manuo, Haiyue]. Nació enero 1549,
Faro (Algarbes), Portugal; ingresó en la Compañía el 21 diciembre 1576, Évora,
Portugal; ordenado 1586- 1589, Goa, India; últimos votos 9 julio 1595, Goa; murió 28
noviembre 1639, Macao, China. Cuando Valignano fue designado (1596) visitador del
Japón y China, Dias lo acompañó a Macao, adonde llegaron el 20 julio 1597. Al nom-
brarlo (4 agosto) Valignano rector del colegio Madre de Deus de Macao, Dias fue, por
ello, superior de la misión de China. En diciembre de 1608, fue nombrado rector del
colegio en Macao por segunda vez, pero no salió de Nanchang hasta el 15 octubre
1609. Asumió su cargo el 1 diciembre 1611 y siguió en él hasta fines 1615. En 1620,
era de nuevo socio y consultor del visitador; en 1622 visitó las residencias de China y,
en 1636, las volvió a visitar, así como las del Japón, Tonkín, Tailandia, etc. DHSI.
78. Valignano le mandó (1600) unirse con Matteo Ricci en Nanjing/Nankín
(China). Llegado a Nankín en marzo de ese año, partió con Ricci a Pekín y entró
en la ciudad el 24 enero 1601.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 95

za y raras habilidades, que dejando por superior de aquella


casa al P. Lázaro Cataneo, por ser ya tan conocido y estima-
do en la ciudad, se embarcó con un eunuco que, con seis
embarcaciones cargadas para el servicio de palacio, navegaba
a Pekín, llevando consigo a nuestro P. Pantoja. Partieron de
Nanking a 20 de mayo de 1600. Entraron en la corte de
Pekín, después de varios sucesos, el 24 de enero de 1601; y
fueron hospedados en un suntuoso palacio de un eunuco,
valido del emperador. Pusieron en orden las alhajas del pre-
sente, con mucho concierto y ornato; además un memorial,
bien escrito y mejor compuesto; y el día siguiente, con mul-
titud de pueblo festivo, trompetas y chirimías reales, en com-
pañía de una conducta79 de plata que enviaba de Nankim un

En el AESI-A E-II caja 101 carpeta 33 se conserva un documento, probable-


mente de 1714. En una entrada breve, al inicio, trae algunos nombres de religio-
sos en China de las cuatro órdenes principales. Tras una parte en chino, desplie-
ga el nombre de los jesuitas que han estado en China, desde los primeros hasta
1711: Ruggieri, Ricci, Cattaneo, Longobardo, Pantoja, etc. En cada casilla se indi-
ca el nombre europeo junto al chino, y el nombre de cortesía chino. El listado
sigue un orden chino, de modo que los nombres más recientes están al principio
iniciando casi con aquellos que han llegado a China en 1711, pero en éstos no hay
nombre chino porque parece que al autor no le dio tiempo a terminar el volumen;
los más antiguos están al final (1490: un tal Francisco Getri o con un apellido
similar, anterior incluso a San Francisco Xavier), y por ahí precisamente está
Pantoja (fol 17). En su caso, el texto viene así: parece ser la fecha, una cifra o año
chino (año 32: pudiera ser 1599), siguiendo un sistema de datación chino muy
antiguo que hoy en día ya no se emplea llamado ciclo sexagenario. Este ciclo se
correlaciona con los Cinco Elementos y con los animales del zodiaco chino; su
nombre chino (Pang Diwo), nombre de cortesía (Shun Yang); de nuevo parece
referirse a una cifra o año chino (año 36, pudiera ser 1613). O quizás la edad de
Pantoja. Agradezco esta explicación a la Dra. María Teresa González Linaje,
investigadora de la Universidad Veracruzana (México).
79. Recua o carros que llevaban la moneda que se transportaba de una parte a
otra, y especialmente la que se llevaba a la corte.
96 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

principal eunuco llamado Matán80, entró todo en el real pala-


cio del emperador Vanlié81.
Vio éste y registró, con tanta admiración como gusto, las
piezas y alhajas de que el regalo se componía: pero lo que más
le arrebató los ojos fue un cuadro de excelente pintura de la
serenísima reina de los ángeles con el Niño Dios en los brazos
y a su lado el tierno precursor Baptista82. Estando el empera-
dor suspenso con la belleza y hermosura de la imagen, excla-
mó diciendo: cosa viva! Igual fue el respeto y espanto de la
emperatriz madre83 cuando lo vio. Y como en todo el palacio
no hubiera mejor lugar para depositarla y tenerla con el debi-
do decoro, que la sala del real tesoro, la mandó poner en ella,

80. Ma Tang.
81. Wanli o Zhu Yizhun. Emperador chino de la dinastía Ming, nacido el 4 de
septiembre de 1563 con el nombre de Zhu Yizhun y fallecido el 18 de agosto de
1620, ascendió al trono imperial en 1573, convirtiéndose en el más longevo sobe-
rano chino desde los tiempos de la dinastía Han. Su reinado se caracterizó por la
decadencia política de la dinastía, provocada tanto por factores internos (corrup-
ción, existencia de facciones, crisis económica y moral, etc.) como externos, entre
los que cabe destacar el surgimiento del poder manchú. Durante su reinado fue
el establecimiento de las primeras misiones cristianas.
82. Los regalos ofrecidos a Wanli fueron: tres pinturas, una pequeña represen-
tando a Cristo, otra representando a la Virgen María con el Niño Jesús y San Juan,
y un antiguo retrato de la Virgen, copia de la imagen en la Capilla Borghese de la
iglesia de Santa Maria Maggiore en Roma; un breviario con páginas doradas; un
crucifijo decorado con reliquias, perlas y vidrio de diferentes colores; una copia
del Theatrum Orbi de Abraham Ortelius; un gran reloj mecánico hecho de hierro
y decorado con dragones, y uno más pequeño, del tamaño de la palma de la mano,
hecho de metal brillante y decorado con tallas; dos prismas; ocho piezas de espe-
jos y jarrones de cristal; un clavicordio; un cuerno de rinoceronte; dos relojes de
arena; cinturones, telas y monedas europeas. Otra versión dice que Wanli al ver el
cuadro de Cristo dijo “Es un buda viviente”, R. PO-CHIA HSIA, A Jesuit In The
Forbidden City: Matteo Ricci. 1552–1610, Oxford University Press, 2010, 207.
83. Emperatriz Dowager Ci Sheng.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 97

3.4. Mateo Ricci y Paulo Guangqu.


98 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

como el joyel84 más precioso, entre los que allí se guardaban.


Detuvieron y hospedaron los eunucos a los padres en el mismo
palacio real por tres días, con mucha afabilidad y grandeza;
aprendiendo a concertar el reloj de ruedas, porque el empera-
dor quería que siempre diese las horas puntuales, recreándose
mucho en oírlas, y teniéndolo todo por cosa, no sólo nueva,
sino muy extraordinaria. Fabricaron, para colocar el reloj, una
torre magnífica dentro del palacio: y cuando ya en ella estuvo
del todo corriente, entraban a verlo muchos señores y grandes,
como si fuera un milagro y prodigio nunca visto85. Igual aplau-
so y admiración tuvo el clavicordio, el cual tocaba muy bien el
P. Pantoja: enseñó a tañerlo a los eunucos86; y con unas cancio-
nes morales que compuso el P. Matheo Ricci, hacían los eunu-
cos su solfa, con singular agrado del emperador y de todas las
personas reales: este fue el suceso del presente, y la benevolen-
cia real que se buscaba.
El Tribunal de los Ritos, sentido de que se hubiese tal
entrada por eunucos y no por él (como convenía por razón de
Estado), dio alguna molestia a los PP. y pretendió con muchos
memoriales arrojarlos de la corte. Mas como ninguna potencia
ni malicia humana puede frustrar los decretos divinos, perma-
necieron finalmente en ella triunfantes, ganando al Colâo87
(que actualmente tenía todo el valimiento y gobernaba) en
forma tal y con tanta familiaridad, que tuvieron siempre en él
una columna y apoyo firme para todas las dificultades (ni

84. Joya pequeña.


85. Pantoja dominó al igual que la técnica de la relojería y otras artes manuales.
86. A poco de su llegada, iba cada día por un mes al palacio imperial para enseñar
a cuatro eunucos a usar el clavicordio que Ricci había regalado al emperador Wanli.
87. Mayor dignidad después del rey.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 99

pocas ni leves) que se ofrecían. Tomaron casas en la corte y en


ellas acomodaron iglesia; sin haber persona de consideración
en Pekín que no nos visitase con todo respeto y urbanidad.
El P. Pantoja remitió a nuestra provincia una carta puntual
(que se dio a la prensa) de esta su primera entrada y de los
principios de la predicación evangélica en aquella ciudad88; y la
acompañó con otra, que tenemos original, escrita al P. Luis de
Guzmán89: la cual debemos registrar aquí y es la siguiente:

88. En febrero 1602, envió un relato al historiador Luis de Guzmán, en el que


decía haber aprendido el chino y estar memorizando los ideogramas para prepa-
rarse a su labor de escritor y compaginar la ciencia y el apostolado. Ideó un alfa-
beto latinizado marcando los tonos del chino mandarín con los signos que usa-
ron los jesuitas europeos para redactar sus obras en chino antes de escribirlas en
ideogramas. Mientras Ricci se ocupaba en el apostolado intelectual, Pantoja se dio
sobre todo al catequético dentro y fuera de la capital. En 1608, según un informe
de Ricci, había 2.000 convertidos en Pekín, muchos debido al trabajo de Pantoja.
89. Carta escrita desde Pekín a Luis de Guzmán el 9 de marzo de 1602: Relación
de la entrada de algunos padres de la Compañía de Jesús en la China, y particulares sucesos
que tuvieron, y de cosas muy notables que vieron en el mismo reino, Sevilla; MONCÓ
REBOLLO, Beatriz (ed.): Relación de la entrada de algunos padres de la Compañía de
Jesús en la China y particulares sucesos que tuvieron y de cosas muy notables que vieron en el
mismo Reino, Alcorcón, Instituto de Estudios Históricos del Sur de Madrid
«Jiménez de Gregorio», 2011. El destinatario de la carta era el jesuita Luis de
Guzmán, provincial de Toledo, pero quizás por desconocimiento de la termino-
logía jesuítica, muchos autores se refieren a él como arzobispo de Toledo, repi-
tiendo uno de los muchos errores del libro de Zhang Kai, Diego de Pantoja y China:
un estudio sobre la ‘Politica de Adaptación’ de la Compañía de Jesús, Beijing: Editorial de
la Biblioteca de Beijing, 1997. Lamentablemente, estos errores, al menos en la
versión española y por lo que respecta a la narración de España, se repiten en la
reciente biografía del mismo autor, traducción al español de otra más amplia:
Zhang Kai, Diego de Pantoja y China, Editorial Popular, Madrid, 2018. Hay dos
jesuitas homónimos: el superior y operario Luis de Guzmán (Alarcón, Cuenca,
1527 – Alcalá de Henares, Madrid, 7 agosto 1591) y el historiador y superior Luis
de Guzmán (Osorno, Palencia, 1544 - Madrid 10 enero 1605). La carta está diri-
gida al segundo, pues el primero ya había muerto. Fue rector (1594-1595) de
100 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

«Muy reverendo en Cristo Padre. Pax Christi, etc. Todos estos años
pasados tengo escrito a V.R. desde la India y Macao a donde estuve.
Y no dudo del amor y caridad de V.R. para con este inútil hijo suyo,
me tendrá respondido alguna letra; más los sucesos de tantos mares y
tierras son tantos que, aunque lo deseé mucho, no tuve hasta ahora
letra de V.R.; por donde imagino se habrá perdido con otras muchas.
La cual, si siempre la sintiera, ahora mucho más, por estar privado de
toda otra consolación y trato con nuestros carísimos Padres y Hermanos
de la Compañía, y con poca esperanza de tenerla sino en el cielo. Ya (si
no me engaño) escribí a V.R., cómo habiendo estado esperando en
Macao (isla pegada con este reino de la China) en un colegio de nues-
tra Compañía que allí está, la oportunidad y quietación de las cosas
del Japón para poder pasar allá, fue N.S. servido de trocar a mi suer-
te y mandarme a este reino de la China bien inesperadamente. En lo
cual reconozco la divina providencia y la fidelidad que N.S. conmigo
guardó, cumpliéndome (cuando más sin esperanzas estaba ni imagina-
ción de eso) los primeros deseos con que para estas partes me llamó: con-
viene a saber: de ocuparme en su servicio y en la conversión de esta gen-
tilidad de la China, pre aliis. Y cuando lo vi así cumplido, y los medios
por donde N.S. me trajo, hallo muchas providencias particulares, ende-
rezadas a alcanzar este fin, que me son de singular consolación y me
dan esperanzas en la divina Misericordia, me ayudara y dará las par-
tes que son necesarias para el trato de esta gentilidad, cuando fuere glo-
ria suya. Porque palpo ahora como con las manos, que son necesarias
muchas para ser de algún provecho. Y, de todo mi corazón, digo a V.
R. que me hallo sin ninguna, no imaginándolo solamente, sino tocán-

Alcalá y dos veces provincial de Toledo (1595-1599; 1602-1605). Para 1593 había
compuesto diez libros de su Historia de las misiones, que se editó (1601) en dos
volúmenes. Pantoja lo conocía bien, pues había sido su rector en Alcalá y después,
el provincial que lo envió a las Indias Orientales.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 101

dolo en las ocasiones que se ofrecen que son muchas. Yo si, como digo,
no entendiese que quien con particular providencia me trajo, con la
misma me ayudará; mi estada aquí me parecería desde luego totalmen-
te inútil.
Entré en este reino a grandes pasos. Porque del primero fui a Nankim,
ciudad en grandeza la mayor del y más noble, puesto en el medio a tres-
cientas leguas de Macao. Y pasados cuatro meses, di el segundo para
donde ahora estoy, que es la Corte de este gran reino de la China, que
está otras trescientas leguas más adelante, y seiscientas de Macao. De
cómo esto se ordenó y las cosas que en el camino nos sucedieron, tenía
mucho que decir a V.R. más determino de ponerlas todas aparte, y hacer
una carta propia de esto y enviarla a V.R. para que todos nuestros PP.
y HH. la puedan leer; y por eso aquí no me detengo en contarlas.
Hace dos años que entré: en los cuales fue N.S. servido que aprendie-
se su lengua, de manera que trato ya con todos; y estoy aprendiendo las
letras, que son muchas y dificultosas, para (con ayuda de N.S.) poder
trasladar en China algunas cosas de nuestra santa fe. Porque con esta
gente, particularmente con los letrados, más se hace con el escribir que
con tratar: como claramente con la experiencia se ve, por ser muy dados
a las letras, y por la escritura se puede mucho mejor declarar las cosas
que de palabra. Y digo se ve claramente por haberlo experimentado en
un breve Catecismo90 y otras cosillas que el P. Matheo Ricci (superior
de esta misión de la China y el más antiguo de ella) estos años hizo en
letras chinas que fue de mucho provecho.
Pido a V. R., por amor de N.S., que se acuerde de mí delante de su
Divina Majestad, y de escribirme alguna letra cuando las ocupaciones
le dieren lugar. Pues por la esperanza que tengo de que por las oracio-

90. Tianzhu shiyi (El verdadero significado del Señor del Cielo), publicado en
Pekín en 1603.
102 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

nes de V.R. he de alcanzar mucho de N.S., Y por el filial amor que


a V.R. siempre tuve, y singular gusto con sus palabras; ambas dos
cosas me serán de grande alegría. La primera cumplo yo todos los días,
haciendo particular memoria de V.R. en la Misa; y en la segunda con-
tinuaré siempre en dar a V.R. nuevas de lo que N.S. acá fuere servi-
do de ir obrando; por entender, por el gusto de siempre vi en V.R. de
oír las cosas nuevas de estas nuevas cristiandades, le tendrá también en
esto. No escribo de los cristianos que N.S. fue servido se convirtiesen
este tiempo en las otras residencias y aquí; porque de esto haré particu-
lar mención en otra carta que digo escribiré. De Pekín y de febrero 24
de 1602.De V. R. indigno hijo en Cristo. Diego Pantoja».
Y luego en la posdata dice:
«Después de escrita esta escribí la carta que en ella prometo, tan larga
cuanto breve de tiempo, más no tanto cuanto la materia requería. Pido
a V.R. que leída adonde pareciere necesario, de orden como se envíe a
Valdemoro a mi madre y a otras personas: que en darles ese poco de
gusto, que tan poco cuesta, se consolaran mucho de muchos trabajos que
tienen: y ya les escribo que se la haré enviar».

5. BREVE INSINUACIÓPN DE LOS TRABAJOS APOSTÓLICOS Y


SABIOS ESCRITOS DEL PADRE PANTOJA
Hasta aquí la carta de este ferverosísimo misionero que en
todas sus cláusulas respira una profunda humildad y un ardien-
te celo de convertir y sujetar al suave yugo de Cristo a tan pre-
suntuosa nación. Para mejor habilitarse al cultivo espiritual de
aquellas gentes, no solo se aplicó a aprender la lengua y carac-
teres del país, sino que con toda diligencia estudió las ciencias
Matemáticas en que tuvo por maestro al mismo P. Matheo
Ricci. El cual (a la manera que Moisés se sirvió de las joyas
profanas de los egipcios en el culto del Dios de Israel) por
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 103

3.5. Portada de la edición de la Relación


de Diego de Pantoja al P. Luis de Guzmán.

medio de estas ingeniosas y humanas facultades allanó en aquel


imperio el camino para introducir la Ley divina. Y fueron tales
los progresos que en ellas hizo el P. Pantoja, que salían de su
mano piezas de rara curiosidad y primor. De los espirituales
frutos que hizo en la corte este incansable operario, apenas
podemos individuar casos particulares, porque no los refieren
104 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

los autores. Pero los que escriben la Historia General de aque-


lla conversión y especialmente el P. Pedro Jarric91, las más veces
habla en plural, univocando y atribuyendo igualmente a los PP.
Ricci y Pantoja cuanto allí se ejecutaba en obsequio de la fe. Y
así podrá verlas el curioso en la vida del P. Matheo Ricci, escri-
ta por el Padre Eusebio92 en su primer Tomo de los Varones
Ilustres, y en las Historias de los PP. Trigaulcio y Semedo, ya
citadas.
El P. Jarric especifica que, no contento el P. Pantoja con los
grandes frutos que hacía en la corte de Pekín, salía fuera de ella
y se alejaba con diferentes correrías en busca de las perdidas
ovejas, procurándolas reducir al rebaño de Jesucristo, aunque
no fuese tan copioso el fruto; pues bastaba para que su ardien-
te caridad caminase muchas leguas, el consuelo de un solo cris-
tiano. Dice, que el año 1605 salió a varios lugares de los con-

91. Pedro Jarric nacido en Toulouse en 1566, ingresó el 8 diciembre 1582, y


murió en Saintes, el 2 marzo 1617, o el 28 de febrero de 1618. Escribió Histoire
des choses plvs memorables advenves tant ez Indes Orientales, que autres pais de la descouuer-
te des Portugais, En l’establissement et progrez de la foy Chrestienne, et Catholique : Et prin-
cipalement de ce que les Religieux de là Compagnie de Jesvs y ont faict, et enduré pour la mesme
fin; Depuis qu’ils y sont entrez jusques à l’an 1600- Le lout recueilly des lettres, et autres
Histoires, qui en ont esté escrites ey deuant, et mis en ordre par le P. Pierre dv Iarric, Tolosain
de la mesme Compagnie. A Bovrdeavs, Par S. Millanges, [imprimeur ordinaire du Roy.
M.DC. vin, 4°, pp. 699, sllelt. — Seconde partie de l’Histoire... iusqu’à l’au 1600. Dédiée
au Roy tres chreslien de France et de Nauarre Lovis XIII. Par le P. Pierre... Ibid., id.,
1610, 4°, pp. 699, sllelt. — Troisiesme partie de l’Histoire... enduré pour la mesme fin :
Depuis l’an 1600. jusques à 1610. Dédiée à la Royne Regente, mere du Roy, Par le P.
Pierre... Ibid., id., cioDCXiiii, 4°, pp. 1067. Sommervogel, Charles, Bibliothèque de
la Compagnie de Jésus, Bruxelles 1893, vol 4, 750-752.
92. Juan Eusebio Nieremberg y Ottin, nació el 9 septiembre 1595 en Madrid;
ingresó el 31 marzo 1614, Salamanca; fue ordenado en 1623; últimos votos 3 julio
1633, Madrid; murió 2 abril 1658, Madrid. Una de sus obras es Varones ilustres de
la Compañía de Jesús, 4 t. con títulos diferentes, Madrid, 1643-1647.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 105

tornos de Pekín, y que en uno de ellos, como de a mil vecinos,


distante veinte y cuatro leguas de la ciudad, bautizó diez y doce
personas, llamando a este lugar el Burgo de San Clemente por
haber llegado a él en su día.
También dice el mismo P. Jarric, que el año siguiente fue
llamado el P. Pantoja a otro lugar por ocasión de un solo cris-
tiano que allí había, y le llamó Todos Santos, por haber entrado
en él en aquella festividad. Y aunque entonces no bautizó más
de trece personas, quedaron los otros moradores tan extraor-
dinariamente movidos de lo que le oyeron, y tan aficionados a
nuestra santa fe que el año siguiente enviaron dos comisarios
al P. superior de la residencia Matheo Ricci, con carta en que
le rogaban les enviase algún padre para recoger los frutos del
grano evangélico que se había sembrado el año antecedente:
que el Padre Pantoja no pudo volver allá en esta ocasión por
ser llamado con mucha frecuencia al real palacio; pero que fue
en su lugar el P. Gaspar Ferreyra93, con el H. Antonio Leytan94,
el cual había ido antes al mismo lugar con el P. Pantoja.
El P. Felipe Alegambe95 en su Bibliotheca, asegura haber
sido este padre peritísimo en el idioma chino; y que en él escri-

93. Gaspar (Gaspard) Ferreira nació en Castrofornos, diócesis de Viseu; ingre-


só en Coimbra en marzo de 1589; fue enviado el 4 de abril de 1593, llegó a Pekín
en agosto de 1604; estuvo en distintas residencias y murió el 27 de diciembre de
1607 en Cantón. DEHERGNE, o.c., 91-92.
94. El H. António Leitão (Leitam) nació en Macao en 1578 o 1581; entró en
1603 y era catequista en Pekín. Murió el 10 de junio de 1611 en el mar, volvien-
do de Shiuchow a Macao. DEHERGNE, o.c., 149.
95. Philippe Alegambe, nació 22 enero 1592, Bruselas (Brabante), Bélgica; ingre-
só 7 septiembre 1613, Palermo, Italia; ordenado 1621, Roma; últimos votos 21
septiembre 1629, Krumlov (Bohemia), Chequia; murió 6 septiembre 1652, Roma,
Italia. Una de sus obras es Bibliotheca Scriptorum Societatis Iesu (Amberes, 1643).
106 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

bió y dio a luz en estilo elegante los tratados siguientes:


Victorias de las siete virtudes contra los siete vicios capitales96,
en siete volúmenes; y la califica de obra egregia y muy estima-
da. Una explicación exactísima y extensa de los doce Artículos
del Símbolo de los Apóstoles, en dos volúmenes: donde trata
difusamente de la Pasión del Señor. Pruebas evidentes de la
existencia de Dios y de sus atributos. De la naturaleza, estado
y operaciones de los ángeles buenos y malos. Del origen del
primer hombre. Del pecado original. Del Diluvio y de la res-
tauración del género humano por medio de Noé97.
El P. Felipe Couplet98, ya mencionado, en el § 12 de su proe-
mial declaración de la Filosofía de Confucio, dice que el P. Pantoja,
compañero individuo en la corte, del P. Matheo Ricci, movido
de los frutos grandes que se conseguían del primer libro que
sacó a la luz el P. Ricci el año de 1603 con el título Verdadera razón
de la Doctrina del Cielo99, se animó a imitarle. Y por entender que

96. Oike daquan (Siete victorias sobre los siete pecados capitales) (Pekín, 1614;
Taipei, 1962) causó gran impacto en el docto Wang Zheng, que trató con Pantoja
en muchas ocasiones. Más tarde, Wang escribió un ensayo crítico de los monjes
de su tiempo influenciados por el budismo. Esta obra mereció el honor de una
recensión en Siku quanshu (Gran Enciclopedia de las Cuatro Tesorerías), publica-
da siglo y medio más tarde.
97. Se conservan al menos siete obras de Diego de Pantoja en chino, entre ellas:
Renlei yuanshi [origen del hombre]. Tianshen mogui shuo [tratado sobre los ángeles
buenos y malos]. Shounan shimo [historia de la pasión de Nuestro Señor
Jesucristo]. De sus muchas cartas escritas en la India, Macao y Pekín se conser-
van sólo una pocas. Durante el año de Diego de Pantoja (2018) se ha presentado
la edición de sus obras: Escritos de Diego de Pantoja, S.J., edición dirigida por Ye
Nong, Traducción Luo Huiling, Jiang Wei; Revisión Jin Guoping, Nota Editorial,
Ye Nong, Publisher House: Guangdong People’s Publishing House, 2017.
98. Philippe COUPLET et alt, Confucius sinarum philosophus sive Scientia Sinensis
latine exposita, París, Apud Danielem Horthemels, 1687.
99. Tianzhu shiyi (El verdadero significado del Señor del Cielo) (Pekín, 1603).
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 107

3.6. Firma de Matteo Ricci.

los vicios del alma y los pecados eran de gravísimo impedimen-


to a aquella afeminada y soberbia100 gente para abrazar la religión
cristiana, escribió de propósito (además de una paráfrasis sobre
el Símbolo de los Doce Apóstoles) siete volúmenes de los siete
pecados capitales y de sus siete contrarias virtudes, con tanta loa
de erudición, elocuencia y sabiduría, que fue su aplauso casi igual
al que se granjeó el P. Ricci, y que hubiera sido el fruto no infe-
rior al aplauso, si no estuviera tan profundamente arraigada la
envejecida costumbre de pecar101, que parece necesario el brazo
del Altísimo y un auxilio extraordinariamente poderoso de la

100. Hoy usaríamos otros apelativos para expresar el refinado estilo de los cor-
tesanos chinos. “Por analogía se dice el que es delicado de miembros, y de com-
plexión débil, aunque sea de ánimo fuerte y varonil”, Diccionario de la Lengua
Castellana .. compuesto por la Real Academia Española, Imprenta Francisco del Hierro,
Madrid 1726, I, 104.
101. Aplica el término de pecado, que es un término moral, desde la perspecti-
108 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

divina gracia con una saludable violencia para despertar a los chi-
nos de su letargo y sacarlos del cieno de sus vicios.
El P. Semedo, hablando de esta misma obra del P. Pantoja,
dice que la escribió con tanto espíritu que los propios letrados
mandarines, solamente de verla, fueron conmovidos a impri-
mirla por su gusto en diversas provincias, añadiéndole proe-
mios y poesías en alabanza de los padres y de nuestra fe. Y que
en esta demostración se aventajó un lúcido doctor del supre-
mo colegio; pareciéndole mayor elogio (y realmente fue
mayor) el de echar por el suelo y despedir de su casa, a vista de
aquella lección, todos los ídolos que hasta entonces veneraba;
pidiendo en lugar de ellos, la imagen de Nuestro Salvador, y
ensayándose para batir con el cañón de su pluma la fuerza de
su idolatría. Todas son palabras del P. Semedo.

6. INDUSTRIA CON QUE SE FACILITÓ A LOS EUROPEOS EL


ESTUDIO DEL DIFÍCIL IDIOMA DE LA CHINA
Mas, para eternizarse la memoria de este ingenioso y celoso jesui-
ta, sobraba cualquiera de dos poderosos motivos, fundados en
otros tantos empeños, con que ideó y consiguió en beneficio de
nuestros misioneros de Europa, suavizar con su ingenio la difi-
cultad, poco menos que invencible, de aprender el idioma de
aquel imperio, y con su celo, asegurar su permanente morada en
él: uno y otro con imponderable utilidad espiritual de los chinos.
El P. Alonso Sánchez102, en la copiosa relación que hizo de
su segunda navegación a aquel reino (que se guarda en el archi-

va cristiana, para referirse a comportamientos de otras culturas no acordes con la


conducta cristiana.
102. Alonso (Alfonso) Sánchez, nació hacia 1545, Mondéjar (Guadalajara);
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 109

vo de este Colegio Imperial103, y nosotros la tocamos en su


lugar brevemente) hablando de la arduidad de aquel idioma, se
explica de esta suerte:
«Es la lengua de la China la más extendida y dificultosa de apren-
der de cuantas se han descubierto: tanto que los mismos naturales la
saben mal; y para hablar pulidamente, y como hablan los cortesanos
y mandarines, oficiales de justicia y bonzos, estudian toda la vida
desde la niñez; y no tienen otras letras ni ciencia en que emplear los
ingenios y años, sino en los caracteres de su lengua; y en esto son los
hombres nombrados y estimados y graduados en sus universidades.
Y se estima por gran señal de valor y caudal de entendimiento e inge-
nio de el que llega a comprender estas sus letras y lengua, más que

ingresó el 2 julio 1565, Alcalá de Henares; ordenado 1569, Alcalá de Henares;


últimos votos 15 agosto 1580, México (D.F.); murió 27 mayo 1593, Alcalá de
Henares (Madrid). Siendo misionero en México partió a la fundación de la misión
de Filipinas (1581). Fue enviado por el gobernador a informar de la unión de los
territorios de España y Portugal por Felipe II a Cantón/Guangzhou y Macao.
Sánchez es sobre todo conocido en la historia de las misiones por sus extrañas
ideas sobre la evangelización, nunca compartidas por sus hermanos, que pronto
las refutaron. Pensaba que el método de Ricci había fracasado y que sólo se con-
seguiría la conversión por las armas, la guerra y la conquista y sobre ello envió un
memorial a Felipe II. Carlos LÓPEZ PEGO, “Misiones de China. 1581-1610.
Diego Pantoja y Alonso Sánchez alumnos del Colegio Complutense ¿Palomas y
Halcones?”, Anales Complutenses, vol XXIII (2011), 121-147.
103. En Manila en 1585 escribió relación de los dos viajes a China de 1582 y 1584.
Ignoramos si se conserva el manuscrito del antiguo Colegio Imperial de Madrid al
que se refiere Alcázar, en la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense,
donde fueron trasladados los fondos del Colegio Imperial. En AESI-A hay copias
coetáneas de ambos informes procedentes del Colegio Máximo de Alcalá de
Henares: “Relación de la jornada del padre Alonso Sánchez de la Compañía de
Jesús por horden y parescer de don Gonzalo Ronquillo de Peñalosa, gobernador
de las Filipinas …” (C-210 “Varia historia rerum a Societae gestarum extra
Europam”, tomo 3º, ff. 678-701) y “Relación breve de la jornada que hizo el P.
Alonso Sánchez la segunda vez que fue a la China”, (Idem, ff. 762-710v).
110 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

otros, que aquél es elegido para el gobierno, y va subiendo y valien-


do104 sin tener respecto al linaje o principio suyo, ni si es hijo de
zapatero o pescador, o de otro oficio bajo: porque allí no hay otra
nobleza sino saber estas letras, y los libros y leyes y sectas escritos en
ellas. Tanto que viendo a un niño o mancebito que se va señalando,
luego le traen en las palmas, no solo la gente común, sino los man-
darines, que son toda las flor y nobleza de la China, porque saben
de cierto que aquel niño ha de venir a valer y mandar. La causa que
dije de tanta dificultad en la lengua es escribirse sus cosas, no por
letras de abecedario, sino por cifras e imágenes: y estas son tantas
cuantas cosas y obras hay en el mundo, porque para cada cosita ha
de haber una señal y cifra de muchos rasguillos y puntos, con que se
diferencian unas de otras.
Para saber, pues, uno leer y escribir, y hablar medianamente, lo pri-
mero que ha de conocer todas estas señales o pinturas, que a lo menos
dicen que son de ochenta y cinco a noventa mil. Lo segundo, ha de
saberlas pronunciar por su propia pronunciación. Lo tercero, ha de
saber qué cosa significa cada una. La otra raíz de esta dificultad es ser
tan equívocos sus vocablos y cifras, porque con sola una significan vein-
te o treinta cosas muy disparatas, y solamente se entiende en la diversa
y sutil pronunciación con que pronuncian una misma de aquellas figu-
rillas. Quien quisiere, pues, entrada en la China, ya que muy tarde lo
alcance, y quisiere que le oiga algún mandarín y que no le traten como
a un rústico y bárbaro (que por tales tienen a los demás), ha de saber
estas sus letras y lenguaje, estudiando. Porque los que hablan el común
no son en nada tenidos entre ellos, ni en aquel lenguaje escuchan a algu-
no, sino que ha de hablar por petición hecha por otro que lo haya estu-

104. Valer en una acepción ya en desuso: Dicho de una persona: Tener poder,
autoridad o fuerza.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 111

diado: las cuales peticiones se pagan muy bien, según es la elocuencia de


quien las hace. Esta breve insinuación da bastantemente a conocer cuán
difícil sea de aprender y pronunciar el idioma de la China a los euro-
peos. Quien la quisiere ver más expresada la hallará en el capítulo 5
del libro 1º del P. Trigaulcio, y en el capítulo 3 de la segunda parte del
P. Semedo (1).
(1) Kirker, China illustrata, cap. Últ.105
Siendo, pues, la lengua de los chinos maravillosamente equívoca, por-
que de ordinario cada una de sus palabras (que apenas pasan de mil y
seiscientas, y todas son monosilábicas) significa muchas cosas y muy
diversas, solamente pronunciada con diversidad de acentos: se hace
imponderablemente difícil, y no la pueden aprender los extranjeros, si no
es con mucho trabajo, con intenso estudio y con mil reflexiones. La len-
gua mandarina es común en todo el reino, y se usa principalmente en las
cortes y palacios del rey que hay en Pekín y Nankín; y es en aquel reino
lo que en España es la castellana y en Italia la toscana. Los caracteres
son comunes a la China, al Japón, a la Corea, a la Cochinchina y
Tunquín; pero el idioma es diversísimo. Por lo cual, aunque todas estas
naciones entiendan los libros y letras escritos con este género de caracte-
res, sin embargo no se pueden hablar ni entender, hablando unos a
otros. No de otra suerte que las cifras del guarismo son entendidas gene-
ralmente de todos los europeos, y todavía son muy diferentes las voces con
que la pronuncia cada nación de Europa. Lo mismo acontece con los

105. Athanasius Kircher, China monumentis qua sacris qua profanis, nec non variis natu-
rae et artis spectaculis, aliarumque rerum memorabilium argumentis illustrata, Amsterdan
1667. Esta suma de conocimientos de la época sobre China, el Tibet, el Extremo
Oriente (con numerosas ilustraciones) tuvo un éxito considerable y está en el ori-
gen de la sinología moderna.
106. Fases y situación respectiva de dos astros con relación a las casas celestes
que ocupan.
112 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

caracteres que representan los signos, planetas y aspectos106, en la astro-


nomía; y los astrólogos en sus pronósticos; las haciendas de cada día,
como partir leña, cortar el pelo, ir a caza, sembrar, etc. Por lo cual, una
cosa es conocer los caracteres chinos y otra cosa hablar en su lengua. Pues
puede un extranjero con buena memoria y estudio, leyendo los libros de
China, llegar a una suma erudición, aunque no pueda hablar ni enten-
der a los que hablan.
Esta suma dificultad suavizó maravillosamente, como decíamos, el
P. Diego Pantoja. Porque atendiendo a la varia y sutil pronunciación
y acento que los chinos daban a una misma sílaba, para que tuviera
muy diverso significado, observó que estos acentos correspondían a los
cinco tonos de nuestras notas musicales ut, re, mi, fa, sol. Y conocien-
do ser necesario para el extranjero que aprende aquella lengua, ver
indicados estos acentos, con ingeniosísima traza aplicó a cada vocal o
monosílabo que en aquel idioma suena, cinco notas expresivas de sus
cinco tonos o acentos varios. Y para que fuese más fácil de percibir la
industria, escogió arbitrariamente las notas (comunísimas en
Europa), con que señalamos los tres acentos, grave, agudo y circunfle-
jo, y la cantidad de las sílabas, breve y larga. Con este artificio (tanto
más estimable cuanto más usual) consiguió expresar con nuestras
letras de Europa, no solamente cada sílaba de la lengua de los chinos,
sino el tono y acento con que se deben pronunciar para que tengan
nueva significación.
Demarcó el tono ut con el signo circunflejo; re con el signo de largo;
mi con el signo de grave; fa con el signo de agudo; y sol con el signo de
breve. Esta sílaba Ya en el idioma chino, pronunciada con los cinco
tonos por su orden y demarcada con sus correspondientes signos, se per-
cibe y entiende con suma presteza, significar: Ya circunflejo, al diente;
Ya largo, al mudo; Ya grave, al excelente; Ya agudo, al estupor; Ya
breve, al ganso, como se representa a continuación:
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 113

Ut Diente
Re Mudo
Ya Mi Excelente
Fa Estupor
Sol Ganso
Asombrados quedaron los chinos al ver tan ingeniosa invención, y ató-
nitos de que el número casi innumerable de sus caracteres quedase sujeto
como encarcelado en solas veinticuatro letras del abecedario europeo, y con
aquellas cinco señales, discernidos tan delicadamente sus tonos y signifi-
caciones, y el arcano misterio de su idioma fecundísimo descifrado y fran-
co a todos los extranjeros por la industria perspicaz del P. Pantoja.
Valiéndose de su invención, escribieron los PP. Lázaro Cataneo107,
Nicolás Trigaulcio108 y Christiano Herdtrich109, Vocabularios por el
orden alfabético europeo y acentuados en la mencionada forma: de los
cuales tuvieron origen tantos, tan eruditos, elocuentes y fructuosos

107. Escribió Hui zui yao ji (Tratado sobre la contrición). Lingxing yi zhu
(Levantar el alma a Dios).
108. Obras de Nicolas Trigault: De Christiana expeditione apud sinas suscepta ab
Societate Jesu ex P. M. Ricci commentariis (Augsburgo, 1615). Litterae Soc. Jesu e regno
Sinarum 1610 et 1611 (Augsburgo, 1615). Rerum mirabilium in regno Sinae gestarum
litterae annuae Soc. Jesu an. 1620 (Amberes, 1620). Tui linian zhanli fa (Método de
calcular el calendario de la iglesia) (Xi’an, 1625). Huang yi (Fábulas de Esopo)
(Xi’an, 1625). Xi ru ermu zi (Ayudas audiovisuales para aprender chino) 3 v.
(Hangzhou, 1626).
109. Wolfgang (Christian) Herdtrich (Henriques), [Nombre chino: EN Lige,
Xinghan]. Nació 25 junio 1625, Peggau (Estiria), Austria; ingresó 27 octubre
1641, Viena, Austria; ordenado 1655, Viena; últimos votos 13 abril 1659, Ujung
Pandang, Célebes; 2 febrero 1671, Cantón/Guangzhou (Guangdong), China;
murió 17 julio 1684, Jiangzhou (Shanxi), China. Fue uno de los colaboradores en
las traducciones de tres de los Cuatro Libros (Sishu) que aparecieron en Confucius
Sinarum Philosophus, editado (1687) por Philippe Couplet. También escribió un
diccionario chino-latino, aún inédito, y compiló varias de las Litterae Annuae, entre
1670 y 1680.
114 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

libros como han escrito de todas las facultades en la lengua de la


China (sin los tres ya nombrados) nuestros sabios jesuitas alemanes,
flamencos, franceses, genoveses, italianos, lituanos, milaneses, napoli-
tanos, piamonteses, polacos, portugueses, sicilianos y tridentinos:
Adrián Grellon110, Alfonso Vagnone111, Álvaro Semedo, Andrés
Lubelli112, Andrés Rudamina113, Antonio de Govea114, Ferdinando

110. Adrien Grelon [Nombre chino: NIE Zhongqian, Ruorui]. Nació 27 abril
1618, Aubeterre (Charenta), Francia; ingresó 6 noviembre 1637, Toulouse (Alto
Garona); ordenado 1 junio 1643, Burdeos (Gironda), Francia; últimos votos 21
junio 1655, Jaffna, Sri Lanka; murió 3 marzo 1696, Xinfeng (Jiangxi), China.
Escribió Histoire de la Chine sous la domination des Tartares de 1651 à 1669 (París, 1671).
111. Alfonso Vagnoni, [Nombre chino: WANG Fengsu; GAI Yizhi]. Nació
enero 1568, Trofarello (Turín), Italia; ingresó 24 octubre 1584, Arona (Novara),
Italia; ordenado 1597, Milán, Italia; últimos votos 14 agosto 1606,
Nanjing/Nankín, China; murió 9 abril 1640, Jiangzhou (Shanxi), China. Obras:
Jiaoyao jielüe [Breve explicación de la doctrina cristiana] 2 v. (Jiangzhou, 1626).
Shengmu xingshi [Vida y milagros de la Bienaventurada Virgen María] 3 v.
(Jiangzhou, 1631). Tianzhu shengjiao shengren xingshi [Vidas de los santos] 7 v.
(Jiangzhou, 1629). Xixue xiushen (El gobierno de sí mismo según el saber occiden-
tal] 5 v. (Koujiang, 1630). Xixue zhiping [El gobierno de un reino según el saber
occidental] 4 v. Zesheng shibian [La imitación de los sabios] (Fuzhou, 1626).
112. Andrea-Giovanni Lubelli, [Nombre chino: LU Ande, Tairan]. Nació 1611,
Lecce, Italia; ingresó 30 marzo 1628, Nápoles, Italia; ordenado hacia 1639,
Nápoles; últimos votos 15 agosto 1649, Macao; murió 2 noviembre 1685, Macao,
China. Obras: Shansheng fuzhong zhenglu (El verdadero camino para vivir bien y
morir en paz) 2 v. (1652). Zhenfu zhizhi (Sobre la verdadera felicidad) 2 v. (Pekín,
1670-1673). Shengjiao lüeshuo (Resumen de la doctrina cristiana) (Cantón, 1674).
113. Andrius Rudamina (Rudomina). Nació 1596, Lituania centro-occidental;
ingresó 31 mayo 1618, Vilna, Lituania; ordenado 1623, Roma, Italia; murió 5 sep-
tiembre 1631, Fuzhou (Fujian), China. Publicó Kou duo ri chao [diario de exhorta-
ciones] (Fuzhou, 1640?; Xujiahui, 1922, 2 v.
114. António da Gouveia (Gouvea, Govea), [Nombre chino: HE Dahua,
Dechuan]. Nació 1592, Casal (Viseu), Portugal; ingresó 2 mayo 1608 y 1611, pro-
bablemente Coímbra, Portugal; ordenado hacia 1623; Portugal; últimos votos 14
mayo 1646, provincia de Fujian, China; murió 14 febrero 1677, Fuzhou (Fujian),
China. Obras: Asia Estrema, entra nella fé; promulgase la Ley de Deos, pelos Padres de
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 115

Verbiest115, Francisco Brancati116, Francisco Furtado117, Francisco de


Rougemont118, Francisco Sambiasi119, Gabriel de Magallanes120,

Companhia de Jesus (1644). Historia da China, dividada em seis idades, tirada dos libros chi-
nas et portugueses (1654). Responsum ad scripta duo R. P. Dominici Navarrete (Cantón,
1669). Innocentia victrix, sive sententia Comitiorum Imperii Sinici pro innocentia christianae
religionis (Cantón, 1671). Mengyin or Tianzhu shengjiao mengyin yaolan (Pequeño cate-
cismo de la Santa Iglesia Católica en lengua popular).
115. Ferdinand Verbiest, [Nombre chino: NAN Huairen]. Nació 29 octubre
1623, Pittem (Flandes Occidental), Bélgica; ingresó 29 septiembre 1641, Malinas
(Amberes), Bélgica; ordenado antes de julio 1655, Sevilla, España; últimos votos
16 febrero 1659, Macao, China; murió 28 enero 1688, Beijing/Peking, China.
Obras: Astronomia Europea sub Imperatore Tartaro- Sinico Câm Hy (Pekín, 1668;
Dilinga, 1687, trad. N. Golvers [Nettetal, 1993]: cf. T’oung Pao 82, 1996, 206-220).
Correspondance, ed. H. Josson y L. Willaert (Bruselas, 1938).
116. Francesco Brancati (brancato), [Nombre chino: PAN Guoguang
Yongguan]. Nació 1607, Palermo, Italia; ingresó 14 agosto 1623, Nápoles, Italia;
ordenado 1633, Palermo; últimos votos 1 mayo 1649, Shanghai, China; murió 25
abril 1671, Guangzhou/Cantón (Guangdong), China. Obras: Tianjiai (Escalera
para el cielo) (Shanghai, 1650). Shengti guiyi (Breve tratado sobre el Santisimo
Sacramento) (Shanghai, 1658). Shengjiao sigui (Instrucciones sobre los manda-
mientos de la Iglesia). De Sinensium ritibus politicis acta, seu R. P. Francisci Brancati
Societatis Jesu apud Sinas per annos 34 missionarii responsio apologetica ad R. P. Dominicum
Navarrete, Ordinis Praedicatorum (París, 1700).
117. Francisco Furtado (Hurtado), [Nombre chino: FU Fanji, Tizhai]. Nació
1589, Isla de Faial (Azores), Portugal; ingresó 1610, Coímbra, Portugal; ordenado
hacia 1616; últimos votos 3 mayo 1626, Hangzhou (Zhejiang), China; murió 21
noviembre 1653, Macao, China. Obras: Informatio antiquissima de praxi Missionariorum
S. J. circa ritus sinenses, data in Sinis, jam ab annis 1636 et 1640 (París, 1706).
118. François de Rougemont [Nombre chino: LU Riman, Qianshou]. Nació 2
agosto 1624, Maastricht (Limburgo), Holanda; ingresó 29 septiembre 1641,
Malinas (Amberes), Bélgica; ordenado 25 noviembre 1654, Bruselas (Brabante),
Bélgica; últimos votos 16 febrero 1659, Macao, China; murió 6 noviembre 1676,
Changzhou (Jiangsu), China. Escribió Relaçam de estado politico e espiritual do imperio
da China (Lisbona, 1672). Historia Tartaro-sinica nova (Lovaina, 1673).
119. Francesco Sambiasi [nombre chino: BI Fangji, Jinliang]. Nació 1582,
Cosenza, Italia; ingresó 20 octubre 1602, Nápoles, Italia; ordenado entre 1616 y
1621, China; últimos votos 2 febrero 1625; murió enero 1649,
116 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Gaspar Ferreira, Gerónimo de Gravina121, Jacome Rho122, Ignacio da


Costa123, Juan Adam Schal124, Juan Froes125, Juan Monteiro126, Juan

Guangzhou/Cantón, China. Lingyan lishuo (Ensayo sobre el alma humana) 2 v.


(Shanghai, 1624). Zou shu (Memorial al emperador) (1633). Hua da (Diálogo sobre
la pintura). Shui da (Diálogo sobre el sueño).
120. Gabriel de Magalhães (Magallans, Magallenes, Magalhanes), [Nombre
chino: AN Wensi, Jingming]. Nació 1610, Pedrógão Grande (Leiria), Portugal;
ingresó 1625, Coímbra, Portugal; ordenado hacia 1634, probablamente Goa,
India; últimos votos 5 febrero 1660, Pekín/Beijing; muerto 6 mayo 1677,
Pekín/Beijing, China. Escribió Doze excellencias da China (1668).
121. Girolamo de Gravina, [Nombre chino: JIA Yimu, Jiuzhang]. Nació 1603,
Caltanissetta, Italia; entró 3 noviembre 1618, Palermo, Italia; ordenado 1631, pro-
bablemente Palermo; últimos votos 18 diciembre 1648, Changshu; murió m. 4
septiembre 1662, Changshu (Jiangsu), China. Escribió Ti zheng bian (Sobre la doc-
trina cristiana) 6 v. (1659).
122. Giacomo Rho (Ro), [nombre chino: LUO Yage, Weisshao]. Nació 1592,
Milán, Italia; ingresó 24 agosto 1614, Milán; ordenado 1617, Roma, Italia; últimos
votos 28 agosto 1628, Jiangzhou (Shanxi), China; murió 26 abril 1638,
Beijing/Pekín, China. Obras: Celiang quanji (Geometría especulativa y práctica) 10 v.
Yueli lizhi (Teoría sobre la luna) 4 v. Richan lizhi (Teoría sobre el sol). Lettere del P.
Giacomo Ro... doppo la sua partenza di Lisbona per la Cina... (Milán, 1620). Shengmu jing-
jie (Explicación del Angelus) (Jiangzhou, 1628). Tianzhu jingjie (Explicación del
padrenuestro) (Jiangzhou, 1628). Shengji baiyan (Cien temas espirituales de Sta.
Teresa) (Pekín, 1632). Aijin xingquan (Las siete obras de misericordia) (Pekín, 1633).
123. Inácio da Costa (Nunes), [Nombre chino: GUO Najue, Dejing]. Nació hacia
1604, Isla de Faial (Azores), Portugal; ingresó 1621, Lisboa, Portugal; ordenado
hacia 1629, Portugal; últimos votos 4 noviembre 1640, Xi’an (Shaanxi), China;
murió 11 mayo 1666, Guangzhou/Cantón, China. Obfras: Yuan Ran kuiyi (El peca-
do original y la Encarnación del Hijo de Dios) 2 v. Shen hou bian (Un tratado sobre
la vida futura) 2 v. Laoren miao chu (Sobre la dignidad y ventajas de la vejez).
124. Johann Adam Schall von Bell, [Nombre chino: TANG Rouwang, Dao
Wei]. Nació 1 mayo 1592, Colonia (Rin Norte-Westfalia), Alemania; ingresó 21
octubre 1611, Roma, Italia; ordenado 1617, Roma; últimos votos 31 julio 1628,
Xi’an (Shaanxi), China; murió 15 agosto 1666, Beijing/Pekín, China. Obras:
Yuanjing shuo (Sobre el telescopio) ([Pekín] 1630). Xiyang ceri li (Introducción al
nuevo calendario) (ca. 1634). Xinli xiaohuo (Divergencias del nuevo calendario)
(ca. 1634). Hengxing lizhi (Teoría sobre las estrellas fijas) (ca. 1644). Jiaoshi lizhi
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 117

de Rocha127, Juan Soeiro, Juan Terrencio128, Julio Aleni129, Luis

(Teoría sobre los eclipses solares y lunares) 7 v. Historica narratio de initio et progres-
su missionis Societatis Jesu apud Sinenses (Viena, 1665). Historica relatio de ortu et progres-
su fidei orthodoxae in regno Chinensi (Ratisbona, 1672).
125. João Fróis (Froes), (nombre chino Fou Jo-wang Ting-Yuan). Nació en
Portalegre (Portugal), 1591; ingresó en 1608; fue enviado a Oriente en abril de 1618;
murió el 11 julio 1638, Hangchow (China). Escribió Chen tchong tsoii kong [Para ayu-
dar a una muerte cristiana] Hang-tcheou; Ou chiang king li kouei tching [Orationes de
las cinco heridas de Cristo) Hang-tcheou; Hou uan tao wen. [Letanía de la passion de
Cristo] Hang-tcheou. DEHERGNE, 338; SOMMERVOGEL, 3, 1029.
126. José Monteiro, [nombre chino: MU Ruose, Dewo]. Nació 9 agosto 1646,
Lisboa, Portugal; ingresó 17 diciembre 1661, probablemente Lisboa; ordenado
hacia 1675, Portugal; últimos votos 15 agosto 1680, Wuchang (Hubei), China;
muerto 31 diciembre 1720, Macao, China. De sus cartas (más de 130 conserva-
das en ARSI), se obtiene una idea muy definida de las dificultades que sorteó en
su vida misionera, y en especial durante sus periodos de superior, por parte de la
sociedad china y del autoritarismo de Kangxi, y por las arbitrariedades de algunos
vicarios apostólicos de Propaganda Fide. A ello se juntó el nacionalismo de un
grupo de jesuitas franceses apoyados por el provincial de Francia, que logró su
independencia dentro de la viceprovincia jesuita china.
127. João da Rocha, (Nombre chino: LO Ruwang, Huaizhong). Nació hacia
1565, Prado (Viseu), Portugal; ingresó 22 febrero 1583, Coímbra, Portugal; orde-
nado hacia 1592, Macao, China; últimos votos 26 abril 1604, Nanjing/Nankín
(Jiangsu), China; murió 21 junio 1623, Hangzhou (Zhejiang), China. Tradujo y
publicó (1619) el catecismo o cartilla de Marco Jorge (†1571) Tianzhu shengjiao
gimeng (Manual de la doctrina del Señor del Cielo), así como una guía (1623) para
el rezo del rosario Ninzhu guicheng (Método para meditar las cuentas), ilustrado
con quince láminas consideradas hoy como una manifestación temprana del arte
católico en China.
128. Johann Schreck [Terrentius], [nombre chino: DENG Yuhan, Hanpo].
Nació 1576, Constanza (Baden-Württemberg), Alemania; ingresó 1 noviembre
1611, Roma, Italia; ordenado antes de abril 1618; últimos votos 21 o 26 septiem-
bre 1626, Pekín/Beijing; murió 11 (13) mayo 1630, Pekín/Beijing, China. Obras:
Sobre la ed. de F. Hernández, Rervm Medicarvm Novae Hispaniae Thesavrvs (Roma,
1630), cf. Obras Completas (México, 1960), I. «Vida y obras», por G. Somolinos
D’Ardois, 298-300, 409s; Toda, Italia, 2:266-268. Epistolium ex Regno Sinarum ad
Mathematicos Europaeos. Cum commentatiuncula J. Kepleri (Zagan, 1630). [Cartas], G.
118 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Buglio130, Manuel Diaz131, Martín Martinio, Nicolás Longobardo,


Nicolás Smogolenski132, Pedro Canevari133, Felipe Couplet, Próspero

Gabrieli, «I Lincei e la Cina» y «G. Schreck, Linceo, gesuita e missionario in Cina


e le sue lettere dall’Asia», Rendiconti Accad Naz Lincei (sc. morali) 12 (1936) 242-
256 y 462-514. Id, «Il Carteggio Linceo della vecchia Accademia di Federico Nesi,
1603-1630», Memorie Accad Naz Lincei (sc. morali) 7 (1938-1942) 1432s. [Obras
chinas], Cordier, Imprimerie 50; Pfister y Goodrich, l.c. [Cartas], Walravens, H.,
China illustrata (Weinheim, 1987) 23-35.
129. Giulio Aleni (Alenis), [Nombre chino: Ai Ru-lüe]. Nació 1582, Brescia,
Italia; ingresó 1 noviembre 1600, Novellara (Reggio Emilia), Italia; ordenado
1609, probablemente Coímbra, Portugal; últimos votos 21 abril 1624; murió 10
junio 1649, Yanping (Fujian), China. Zhifang waiji (Informe de regiones que exce-
den el conocimiento de los geógrafos chinos) (1623). Xixue fan (Resumen del
saber occidental) (1623). Xingxue cushu (Un esquema de la naturaleza humana)
(1627). Sanshan lunxue ji (Conversaciones eruditas en Fuzhou) (1627). Tianzhu
jiangsheng yanxing jilüe (Breve relato de las palabras y hechos del Dios encarnado)
(1635). Xifang da wen (Respuestas a preguntas sobre el Oeste) (ca. 1637). Shengti
yao li (La doctrina básica sobre la Eucaristía) (1641).
130. Ludovico Buglio (Bouglio, Bulhio, Bullio), [Nombre chino: LI Leisi, Zaike].
Nació 26 enero 1606, Mineo (Catania), Italia; ingresó 28 noviembre 1622,
Palermo, Italia; ordenado 1634, Roma, Italia; últimos votos 27 marzo 1649,
Beijing/Pekín; murió 7 octubre 1682, Beijing/Pekín, China. Obras: Tianzhu xing-
ti (Sobre Dios y sus atributos) (Pekín, 1654). Tianxue zhenguan (Una explanación
verdadera de las leyes de Dios) (Pekín, 1662). Tianzhu jiangsheng (Sobre la
Encarnación del Hijo de Dios) (Pekín, 1668).
131. Manuel Dias (O Novo), [Nombre chino: YANG Manuo, Yenxi]. Nació
1574, Castelo Branco, Portugal; ingresó 2 febrero 1593, Coímbra, Portugal; orde-
nado hacia 1604, Goa, India; últimos votos 18 septiembre 1616, Macao, China;
murió 1 ó 4 marzo 1659, Hangzhou (Zhejiang), China. Obras: Tianwen lüe (Una
explicación de la esfera celeste) (Pekín, 1615). Dai yi lun (Una refutación de la
metempsicosis) (1622). Tianzhu shengjiao shi jilai zhiquan (Explicación detallada de
los diez mandamientos de la santa madre Iglesia) 2 v. (Pekín, 1642, 51915). Jingjiao
bei quan (Una explicación del monumento en Xi’an) (Hangzhou, 1644).
132. Jan Mikolaj Smogulecki (Smogoleski), [Nombre chino: MU Nige, Rude].
Nació 1610, Cracovia, Polonia; ingresó 14 diciembre 1636, Cracovia; ordenado
1641, Roma, Italia; murió 17 septiembre 1656, Zhaoqing (Guangdong), China. Su
discípulo Xue Fengzuo publicó dos tratados con el nombre de S: Tianbu zhenyuan
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 119

Intorcelta134, Rodrigo de Figueredo135, Sabbatino de Ursis136, Simón


de Acuña137, y Estanislao Torrente138, de cuyos fáciles progresos y

(Cálculo de los eclipses según los métodos occidentales), el primer libro chino
que usó los logaritmos, y Tianxue huitong (Concordancia de la astronomía china y
occidental).
133. Pietro Canevari, [Nombre chino: NIE Shizong, Baiduo]. Nació 1596,
Génova, Italia; ingresó 3 octubre 1622, Roma, Italia; ordenado 1627-1629,
Lisboa, Portugal; últimos votos 10 mayo 1637, Quanzhou (Fujian), China; murió
1675, Nanchang (Jiangxi), China. No se ha localizado un tratado chino sobre el
martirio, que se le atribuye.
134. Prospero Intorcetta, [Nombre chino: YIN Douze]. Nació 28 agosto 1625,
Piazza Armerina (Enna), Italia; ingresó 31 diciembre 1642, Mesina, Italia; orde-
nado entre 20 julio y 17 diciembre 1654, Mesina; últimos votos 16 febrero 1659,
Macao, China; murió 3 octubre 1696, Hangzhou (Zhejiang), China. Escribió
entre otras obras: Sapientia Sinica (Jianchang, 1662); Sinarum Scientia Politico-moralis
(Goa, 1669); Confucius Sinarum Philosophus (París, 1687): ed. P. Beonio-Brocchieri,
Confucio e il Cristianesimo (Turín, 1972: facs y trad). Compendiosa Narratione de statu
Missionis Chinensis dal 1581 al 1669 (Roma, 1671: F. Bontinck, o.c. 437-458).
Testimonium de cultu sinensi (París, 1700). Yehsu huili [reglas SJ] (Canton?, 1668).
135. Rui (Rodrigo) de Figueredo (nombre chino: Fel Lo-To Slng-Ming). Nació en
Curuche (Portugal) 1594, ingresó en Évora 17 febrero 1608, fue enviado en 1618;
murió en K’ai-fong el 9 octubre 1642. Escribió las siguientes obras: Cheng kiao iuen
liou. [Explicación de la fe cristiana] 4 vol., impresa en Kai-fong-fou, con el nombre
de un mandarín; Tsoug tou nien king. [Manual para devotos] 2 vol.; Nien king kiuen.
[Exhortación a la oración]. DEHERGNE, 94; SOMMERVOGEL, 3, 726.
136. Sabatino (Sabatino) de Ursis [Nombre chino: XIONG Sanba, Yougang].
Nació 1575, Lecce, Italia; ingresó 6 noviembre 1597, Nápoles, Italia; ordenado
1606?, Macao; últimos votos 17 febrero 1618, Macao; murió 3 mayo (20 abril)
1620, Macao, China. Obras: Jianping yishuo (Explanación de una planisfera) (Pekín,
1611). Taixi shuifa (Maquinaria hidráulica europea) (Pekín, 1612). Biao du shuo
(Explanación de un reloj de sol).
137. Simão da Cunha (Acuña) (nombre chino K’iu Si-man Fou-Yi). Nació en
Coimbra (Portugal) 1589; ingresó en la Compañía el 13 enero 1606; fue enviado
en 1618; murió el 4 septiembre 1626, Macao. DEGERGNE, 69.
138. Stanislao Torrente, [Nombre chino: QU Dude]. Nació hacia 1616, Orvieto
(Terni), Italia; ingrtesó 28 mayo 1633, Roma, Italia; ordenado hacia 1640, Italia;
últimos votos 7 mayo 1651, provincia de Tonkín, Vietnam; murió 30 marzo 1681,
120 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

sudores literarios es más legítimo acreedor el padre Diego de Pantoja,


que no Ulises de las proezas militares de Aquiles (2) a quien redu-
jo a la marcial palestra: y por eso hemos dejado de mencionar a los
PP. Miguel Rogerio y Matheo Ricci que escribieron antes de la inven-
ción de nuestro ingenioso y único castellano P. Pantoja»
(2) Ovid. Metam 13, v. 170. Iniecique manum fortemque ad
fortia misi. Ergo opera illius mea sunt: Ego Telephon hasta
pugnantem domui, etc139.

7. ASEGURA LA PERMANENCIA DE LOS JESUITAS EN LA CHINA,


NEGOCIANDO LUGAR DE SEPULTURA PARA EL DIFUNTO
PADRE MATHEO RICCI
La segunda empresa del P. Pantoja por la cual aquella ilustre
misión le debe y confiesa inmortal gratitud fue haber, con su
industriosa diligencia, negociado el medio más seguro de que
la Compañía perseverase y se mantuviese de asiento en aque-
lla corte y por el consiguiente, en todo el imperio. Fue el caso
que habiendo pasado a mejor vida, fecundo de gloriosos triun-
fos, a 11 de mayo de 1610, el apostólico varón y primer colum-
na de aquella cristiandad, P. Matheo Ricci, concluidas sus exe-
quias funerales, y depositada la caja de su venerable cadáver en
un aposento (porque dentro de los muros de Pekín no es per-

Haikou (Hainan), China. Dejó redactada una obra en chino solucionando una
serie de dudas religiosas, elaborada probablemente durante su encarcelamiento.
139. Hace una comparación entre Pantoja y los demás sinólogos jesuitas con
Ulises y Aquiles. Publio Ovidio Nason, Metamorphoses, libro decimotercero, 169-
170: iniecique manum fortemque ad fortia misi. ergo opera illius mea sunt: ego
Telephon hasta pugnantem domui … = y le eché la mano, y, fuerte, a fuertes
cosas le envié. Así pues las obras de él mías son: yo a Télefo combatiente con el
asta dominé,…
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 121

mitido enterrar difuntos), quedaron los PP. Pantoja y


Sabbatino de Ursis solícitos y perplejos sobre comprar algún
campo para su sepultura. No eran pocas las dificultades, ni la
menor la falta de dinero. Llevar el difunto a Macao, como ya
se había ejecutado con los cuerpos de los PP. Antonio de
Almeyda, Francisco de Petris y Juan Soeiro140, no podía ser por
la mucha distancia y trabajos del camino, y tampoco parecía
conveniente.
En este aprieto les acudió N.S. con favor manifiesto,
moviendo en la imaginación de un cristiano (tan letrado como
práctico e inteligente en los términos de la corte) la especie de
que se podría dar sobre la materia un memorial al emperador.
Comunicó su pensamiento con los padres, los cuales le abra-
zaron como venido del cielo. Se compuso el memorial, y, mos-
trado a los mandarines amigos, no solamente lo aprobaron y
alabaron la idea, sino que todos ofrecieron promoverla: y era
bien menester, por no haber hasta entonces ejemplar semejan-
te con que en la China se hubiese dado sepultura, por despa-
cho y merced del emperador, a extranjero alguno.
El dicho memorial, traducido de aquel idioma en el nuestro, y
careadas entre sí las dos versiones de los PP. Trigaulcio y
Govea, decía de esta suerte:
«Diego de Pantoja, de los reinos del Gran Occidente, y vasallo de V.
Majestad, presento este memorial en favor de otro vasallo venido del
mismo Occidente, ya difunto. Pido humildemente a vuestra insigne y real
clemencia un lugar para su sepultura: porque vuestros beneficios y mer-
cedes se comuniquen a todos, y se extiendan hasta a los extranjeros de
las tierras y reinos más distantes. Yo, Diego de Pantoja, aunque soy de

140. Almeida y Soeiro fueron a morir a Macao.


122 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

un remotísimo reino, movido por la fama y grandeza de vuestro impe-


rio, navegué por espacio de tres años mares inmensos, doblando cabos y
venciendo corrientes peligrosas por más de seis mil leguas, con la muerte
siempre a los ojos; hasta que finalmente, por gran ventura, en el año 28
de vuestro feliz reinado, en la duodécima luna, llegué con mi compañero
Li Matheo (este nombre tomó en China el P. Ricci) a esta corte; ofreci-
mos a V. Majestad un pobre presente de las cosas de nuestro país, y,
desde entonces, gozamos gajes141 reales para nuestro sustento: beneficio
tan singular que el agradecimiento no cabe en nuestro corazón, y, aun-
que derramásemos por él nuestra sangre, no le satisfaríamos.
El año 29, en la décima luna, presentamos memorial a V. Majestad,
pidiendo algún lugar para nuestra morada, con cuya ocasión campea-
sen y luciesen los rayos de vuestra benignidad y clemencia para con los
extranjeros. Por muchos años hemos espejado142 vuestra real voluntad;
ni hasta ahora hemos experimentado falta alguna en nuestros alimen-
tos, aunque de nuestro país no nos ha llegado provisión. Finalmente en
el año 38 de vuestro reinado, a los 18 días de la tercera luna, Li
Matheo, ya de madura edad, en fuerza de una dolencia, dejó la vida
presente. Yo, Diego Pantoja, vasallo de otra tierra, quedé como huérfa-
no y digno de compasión.
El camino para mi tierra es distantísimo: los mareantes no quieren lle-
var cuerpos difuntos en sus naves: con que no puedo tomar el cuerpo de
mi compañero y volver con él a la patria. Por lo cual, y considerando
también que de muchos años a esta parte vivimos a la sombra de V.
Majestad, imagino que podemos contarnos entre los vasallos y pueblo
que acompaña vuestra real carroza. Pues para que vuestra clemencia,

141. Sueldo o estipendio que pagaba el príncipe a los de su casa o a los soldados.
142. En desuso: Tener mucho amor por alguien y complacerse en sus gracias o
en sus acciones.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 123

como la del emperador Yao143 (antiguo monarca de la China) aclaman-


do por santo, no se estreche a los muros y términos de vuestro imperio,
sino que se extienda a todos los demás reinos del mundo: ya que por
muchos años hemos gozado vivos del real sustento, esperamos que difun-
tos gozaremos también de sepultura, por merced de V. Majestad. Y
tanto más esto, cuando que mi compañero, desde que entró en la China,
se dio con gran cuidado al estudio de la lengua y letras y se ejercitó en
las virtudes con gran limpieza y pureza de alma y cuerpo, ofreciendo
inciensos de oración continua en el altar del Señor que crio cielos y tie-
rra, rogándole por la salud y prosperidad vuestra y del imperio, y mos-
trando de esta suerte, cuánto deseaba ser agradecido a V. Majestad.
Toda esta corte y sus grandes sabían y loaban el ánimo de este leal
vasallo, y celebraban con admiración sus ciencias y los libros con que, no
sólo dio gusto a los letrados, sino utilidad al imperio. Yo, Diego Pantoja,
vasallo de tierras lejanas, con mis compañeros, nos afligimos de ver que
no tenemos un palmo de tierra en que sepultar a nuestro difunto. Por
tanto, con lágrimas suplicamos a V. Majestad incline a nuestro memo-
rial sus oídos y nos conceda algún campo o templo para este fin. Con eso
seremos los que quedamos vivos muy semejantes al difunto, guardando,
venerando y adorando al Señor del Cielo y tierra, y pidiéndole para V.
Majestad y la emperatriz madre, millares y millares de años de vida, en
memoria y recompensa de sosiego y tranquilidad de que por vuestro real
favor estamos gozando como pequeñas hormiguillas. Y, alcanzado tan
insigne beneficio, será mucho mayor la obligación de nuestra gratitud.
Esperamos el real mandato de V. Magestad».
Hasta aquí el memorial que estaba muy elegante y propio
en la lengua y caracteres chinos.

143. El emperador Yao (c. 2356-2255 a. C.) fue, según varias fuentes, un diri-
gente chino y uno de los Tres augustos y cinco emperadores.
124 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Antes de entrar al emperador cualquier memorial, lo ve y


aprueba un gravísimo mandarín del tribunal que llaman Tum-
chim-su, y con su parecer entran o se suprimen. En el mismo
día que este vio el de los padres y le encaminó al emperador,
había ya dado el P. Pantoja un traslado suyo al Supremo Colao,
natural de la provincia de Fokien, muy su amigo: el cual apro-
bó mucho la idea, le prometió todo el favor para el buen des-
pacho y así lo hizo. Remitió el emperador el memorial al
mismo Colao para que respondiese, el cual le envió al Tribunal
a donde tocaba, llamado Li Pu144. Y porque en él casi todos
eran amigos, favorecieron tanto a los padres que dentro de un
mes destinaron al emperador, con el memorial, la consulta del
tenor que se sigue:
«Habiéndose remitido a este tribunal un memorial dado a V.
Majestad sobre conceder sepultura a Li Matheo, extranjero del grande
Occidente, difunto en esta corte: He visto las leyes del imperio y hallé
una que dice “Cuando alguno de los extranjeros que vienen a nuestro
reino muriese en el camino, si fuere vasallo de los que pagan tributo, y
no llegó a nuestra corte, nuestro Pu-chim-su de aquella provincia le de
sepultura, y levante el padrón con letras que declaren quien era el difun-
to y a qué venía”. Otra ley dice “Si el extranjero muriese después de
haber llegado a la corte, pero antes de haberle dado gajes de alimentos
y de haber recibido mercedes reales, el Chi-fu de la ciudad le hará el
gasto para el ataúd y entierro. Mas si estaba ya remunerado, según cos-
tumbre, se le hará el entierro a su costa.
Esto supuesto, aunque Li Matheo no era embajador enviado de su
rey, sin embargo, vino de remotísimas tierras al nuestro, movido por su
fama y letras, gozó por muchos años de reales gajes para alimentos, y

144. Tribunal de mandarines.


LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 125

ya de edad acabó sus días en esta corte. El camino para su patria es


larguísimo y llevar su cuerpo a ella, imposible. Pues cómo le dejaremos
en la haz de la tierra y no nos moveremos con piedad a cubrirle? Y si
fuere digno, como lo es, de ser sepultado, cómo no me acomodaré a la
petición y memorial de su compañero Pamtiè-ngò (de este nombre usaba
en la China el P. Pantoja), y cómo no interpretaré las referidas leyes a
favor suyo, en orden a que se le conceda el campo que pide para sepul-
tura? Y así crezcan las mercedes de V. Majestad, las cuales, juntas con
las antecedentes, hagan un cúmulo digno de vuestra real magnificencia.
Cuando con respeto tomé la mano este memorial, vi ser tal la fama de
vuestra real virtud y gobierno, que atrae de tierras remotísimas varones
sabios, cuales nunca nuestra China vio en los pasados siglos. Pues,
cómo puedo imaginar que V. Majestad no defiera a una petición tan
justa y puesta en razón? Por lo cual, acomodándome y conformándome
con lo que piden y desean los compañeros del difunto, pido que V.
Majestad ordene que de este tribunal se mande al Chi-fu de la corte
que busque algún templo desamparado de bonzos con campo capaz el
cual se señale y destine para sepultura del difunto, y se entregue a sus
compañeros para su morada: en que, a su voluntad, y conforme a su
ley, veneren y adoren al Señor del Cielo, rogándole por la salud y pros-
peridad de V. Majestad y de su imperio.
Esta resolución es digna de vuestra grandeza real: que los mismos
leños secos (esto es, los cuerpos difuntos) reciban mercedes suyas; y se
extienda la clemencia y benignidad que enseñan nuestros libros a los
que vienen de lejos para que sus favores reales sean estímulos que los
muevan a loar y engrandecer vuestro imperio. Juzgo, pues, que se debe
condescender con la petición del memorial; pero no me atrevo a despa-
charle por autoridad propia. Y así hago esta consulta a V. Majestad
para que ordene y mande lo que fuere de su real agrado y servicio. Fecha
en el año 38 de Vanlíè, a no 23 días de la cuarta luna.
126 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Entró esta consulta al emperador: remitiósela al Colao, el cual


lo aprobó todo; y volviendo adentro la decretó de su puño
poniendo Oxi, que es lo mismo que Hágase como parece. Con lo que
tuvo éxito felicísimo un punto tan importante, no sólo para aque-
llos presentes tiempos sino para los futuros145. Los padres dieron
a Dios las debidas gracias y después a las personas por cuyo
medio habían recibido tamaña merced. El P. Pantoja regalo al
Colao y a otros ministros con unos relojes de Sol, Luna y estre-
llas, en hermosas tablas de marfil y de galana labor; en lo cual era
admirablemente primoroso. Y con la codicia de aprender el uso
de ellos, era admitido a los últimos retretes146 de los magnates: lo
cual dio autoridad y facilidad a la prosecución y conclusión de
este negocio. El mismo Colao, más que todos, le trató humanísi-
mamente, le admitió a su museo con mucha familiaridad, apren-
dió el uso del reloj, y luego hizo la experiencia en el mismo sol,
con grande deleite suyo. El Chi-fu trabó grande intimidad con los
padres que protestó que, en gracia de ellos y no por favores e
intersecciones de mandarines (aunque de supremas dignidades),
daba cumplimiento muy gustoso al despacho real.

8. PÓNESE EN PRÁCTICA EL DECRETO IMPERIAL Y LOGRA


CUMPLIDAMENTE SUS AFANES EL PADRE PANTOJA
Entre los lugares y templos que se reconocieron se halló uno
muy cómodo en los arrabales de los muros, casi a media legua
de ellos. Era de un eunuco grave, que habiendo caído en des-
gracia del emperador, estaba condenado a muerte y detenido

145. Un documento imperial cedió a los jesuitas un terreno junto a la puerta Fucheng
en el muro occidental de la ciudad, luego conocido como Cementerio de Chala.
146. En desuso: Cuarto pequeño en la casa o habitación, destinado para retirarse.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 127

3.7. Pekín en la época Ming, traducido de Hsia, o.c., pág. 206.

años había en dura prisión, esperándola. Tenía gastado mucho


en aquella como quinta y sepultura; pero cuando vio su vida a
riesgo, para que no se la confiscasen, hizo templo en ella,
poblándole de ídolos de figuras extravagantes y formidables, y
confío su guarda a un bonzo.
El mencionado lugar agradó a los padres sobre todos cuan-
tos vieron, sin saber que aún vivía el eunuco. Venciéronse
muchas dificultades que por ordinarias en cosas grandes dejo
de referir: y el Chi-fu proveyó el auto siguiente:
128 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

«El templo de la Escuela de la Bondad (que así le había intitulado


su dueño) del eunuco condenado a muerte no se compre ni se ponga en
precio. El bonzo que en él está sea luego echado de él; y todo se entre-
gue a Pam Diego y a sus compañeros, conforme a la voluntad del
emperador».
Ejecutóse este auto puntualmente, y, aunque los eunucos
aliados y amigos del preso clamaron, amenazaron y lo turba-
ban todo, nada consiguieron. Unos se quejaban de los manda-
rines y de los padres; otros, de los mismos Pagodes o Ídolos
que estaban en el templo, tan inútiles y de tan limitado poder,
que los vencían y los desterraban los extranjeros; y era cierto,
que todos serían abrasados y hechos ceniza. Lo que dio mayor
cuidado fue un autorizado eunuco muy acepto a la emperatriz
madre; el cual quiso patrocinar intereses del preso, primero
con arrogancia y después con razones: mas el Chi-fu estuvo
firme, porque la voluntad del emperador era allí sobre todo.
Dentro del mismo palacio del emperador hubo quien
habló a la misma emperatriz madre, pareciéndole que, como
tan devota de los Pagodes, tomaría su patrocinio. Pero ella
prudentemente respondió: «Esta merced que se hace a los extranje-
ros es muy limitada; para lo cual conviene a la majestad y grandeza de
Vanlíè. Hablarle sobre la materia totalmente no conviene porque será
traerle a la memoria el eunuco rico; y lo mismo será acordarse de él que
mandarle matar». Con cuya respuesta se encogieron y retiraron
los eunucos.
El Chi-fu dio todos los despachos necesarios y auténticos
y añadió elegantes inscripciones en alabanza, no sólo del
difunto sino también de los vivos: y enviólas con grande
acompañamiento de gente de su tribunal y con instrumentos
festivos por las calles más frecuentados de la ciudad. La que se
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 129

había de colocar sobre el túmulo tenía cuatro letras grandes


que hacían este sentido: «Al P. Matheo Ricci, del Grande Occidente,
la Corte de Pekín levanta y consagra este sepulcro».
Tomada, pues, formalmente la posesión del templo y quin-
ta, se trató luego de purificarle, destruyendo los ídolos y con-
sagrándole al Dios verdadero. Redujéronse a polvo los de
barro y entregáronse al fuego los de madera: en cuya ejecución
andaban a porfía solícitos los criados de casa; alentándoles
también la esperanza de algún provecho, porque los chinos
suelen llenar los huecos vientres de sus ídolos con dineros que
les ofrecen y muchas veces con piedras preciosas.
Dispúsose el altar principal para la imagen del Salvador, la
cual pintó bellísimamente en aquellos días uno de nuestros
hermanos en la misma heredad. Está Cristo N.S y Redentor
sentado en un magnífico trono: de uno y otro lado por la parte
superior le asisten ángeles, Y por la inferior le oyen los após-
toles como que les está enseñando. Acomodóse también otro
altar particular a N.ª S.ª cumpliendo el voto que por el buen
logro le tenía hecho los padres. Y parece no haber sido sino
disposición divina, pues los más señalados sucesos que por
voto sucedieron en aquel tiempo casi todos cayeron en alguna
de sus festividades a que se votaron.
Sobre el chapitel de la primera y principal puerta de aquel
lugar se puso esta inscripción en dos elegantes letras: Libera-
lidad Real
Cosa, entre los chinos, de grande honor, y mucho mayor de
lo que en Europa se podrá creer ni imaginar.
En el día de Todos los Santos trasladóse el cuerpo del P.
Matheo Ricci con grande publicidad y pompa: los PP. queda-
ban ya en posesión pacífica del sitio, y los afanes del P. Pantoja
130 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

ampliamente logrados. Sobre lo cual el P. Trigaulcio concluye


su Historia con la ponderación siguiente:
«Quien tuviese noticia con cuantas llaves cerrada tenía el enemigo del
linaje humano, y ocupada, la tiranía de este reino entenderá que se ha
hecho algo en esto y por ventura mucho más que en los 30 años pasa-
dos se alcanzó a fuerza de tanta porfía. No sólo porque siendo honra-
do el Autor de esta empresa, recibe y cobra ella misma grande firmeza
con su honra, sino principalmente porque el asiento de los nuestros y la
profesión y razón de su ley no se les encubrió ni al rey ni a sus minis-
tros; antes así la aprobaron. Porque a quién no causaba admiración
que el rey haya dado a unos pobres extranjeros una honrosa sepultura
y habitación? Cosa que en este reino ni aún hasta ahora ha sucedido
con extranjero alguno; y se concede rarísimas veces a los supremos
magistrados solamente, y en su caso a esos que hayan sido grandes bien-
hechores de la República? Quién no quedará pasmado viendo que los
mismos a los ojos no sólo de una esclarecidísima ciudad sino de todo el
reino, sabiéndolo todo el palacio real y aún la misma madre del rey,
aprobándolo los consejos, aprobándolo todo el senado de los mandari-
nes, derribaron y deshicieron de los ídolos, destruyeron su altar, y levan-
taron en su lugar la imagen de Cristo nuestro Salvador y la de la
Virgen Santísima, mandándoles que ante él hagan rogativas por la
salud del rey; cuyo nombre se lee escrito en el mismo altar, por testigo
de su voluntad real? Finalmente, yo pienso que constará de esta misma
Historia cuán por divino acuerdo se haya dado fin a todo, donde en un
milagro se leen tantos milagros. Los cuales conocimos, no solamente los
que hemos ya penetrado los conceptos y pensamientos de este reino, sino
también nuestros mismos neófitos, los amigos, los gentiles, y al fin los
mismos contrarios lo advirtieron. Porque favorecernos con tanto extre-
mo los supremos mandarines sin provecho alguno, sin ninguna esperan-
za, hacer resistencia a los mismos compañeros y a sus naturales; y no
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 131

parar, últimamente, hasta verlo concluido: no fue de valor ni de indus-


tria humana; si no del que como las demás cosas, así gobierna los cora-
zones de los hombres con un solo movimiento».
Hasta aquí el autor el sabio padre Trigaulcio.

9. ES MALTRATADO GRAVÍSIMAMENTE POR UNOS CHINOS


GENTILES, EL PADRE PANTOJA
Por el fallecimiento del P. Ricci le sucedió el gobierno de la
misión de la China el P. Nicolás Longobardo: el cual resolvió
pasar a la corte de Pekín dentro de algunos meses para dar
segundo presente al emperador deseando conseguir en retor-
no franca licencia para predicar libremente la ley de Dios en su
imperio. Pero este dificilísimo triunfo le tenía reservado para
nuestros días, cuya narración no es de este lugar sino la del
caso siguiente.
Quiso, en cierta ocasión de aquel año, hacer una salida a la
sepultura del P. Ricci, el presidente del palacio, que había sido su
grande amigo como también lo era de los PP. Pantoja y
Sabbatino. Adelantóse el padre Pantoja para recibir como con-
venía al presidente, pasando ambos el día alegremente con
muestras de grande intimidad. Visitó el presidente la sepultura
de su amigo el P. Ricci, con las genuflexiones acostumbradas y
manifestándole no menor respeto que cariño. Quiso después
entrar más adentro y ver un sepulcro vecino del mismo eunuco
condenado a muerte, primer dueño de aquella casa quinta.
Acudieron antes los ministros y criados, y hallando cerradas las
puertas, pidieron las llaves a los que por orden del eunuco preso
estaban de guarda. Pero habiéndolas negado estos con descor-
tesía, quebrantaron los ministros el candado, abrieron la puerta
y cuando llegó el presidente con el P. Pantoja lo vieron todo des-
132 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

pacio sin saber lo que habían antes ejecutado los ministros. Y


siendo ya cerca de anochecer, despidiéndose del padre con
mucha benevolencia, se volvió el presidente a la ciudad.
Cuando las guardas de aquel sepulcro vieron quebrantada
su puerta por los ministros y que por acaso entró con ellos por
su propia curiosidad y con su azuela147 en la mano, un carpin-
tero de los que trabajaban en la sepultura de los padres, imagi-
naron que el presidente quería tomar la segunda sepultura para
los mismos padres y que para eso llevaba ya oficial que viese
lo que se podía hacer de nuevo. Y como la materia de sepultu-
ra en la China es gravísima y ninguna otra más sagrada, dieron
aviso a un eunuco, hijo adoptivo del preso. Acudió este con
otros muchos eunucos, sus paniaguados148, y gente de su servi-
cio, resueltos a matar al P. Pantoja, en venganza de la primera
sepultura y del desacato que en la segunda hicieron los criados
del presidente. Entran de tropel con furia diabólica y con pala-
bras feas y descompuestas. El padre, imaginando que era pen-
dencia de la vecindad, acude para despartirlos149; sin presumir
que podían venir contra él, por estar totalmente ajeno de lo
que había pasado. Pero en breve será acometido, apaleado,
molido y casi muerto.
Un criado de casa, a toda diligencia, alcanza al presidente
a la entrada de la ciudad; cuéntale lo que pasa y pídele que
mande favorecer al P. Pantoja antes que le acaben de matar.
Despacha entonces el presidente sus ministros y criados; acu-

147. Herramienta de carpintero que sirve para desbastar, compuesta de una


plancha de hierro acerada y cortante, de diez a doce centímetros de anchura, y un
mango corto de madera que forma recodo.
148. Persona allegada a otra y favorecida por ella.
149. Poner paz entre quienes riñen.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 133

den volando y llegan aún un a buen tiempo: huyen los agre-


sores temerosos de lo que contra ellos fulminará el presiden-
te; y los ministros recogen al P. Pantoja con vida, pero muy
molido y quebrantado. Pasó después el mismo mozo a la ciu-
dad y aviso a los otros padres; los cuales dieron parte al doc-
tor Paulo, gran cristiano y protector nuestro: y todos queda-
ron perplejos y suspensos, porque no se le podía socorrer
prontamente por estar ya cerradas las puertas de los muros, y
no sabían haber acudido en su favor los criados del presiden-
te. Toda la noche estuvieron desvelados y con grandes ansias
hasta que al romper del alba, cuando se abren las puertas, fue-
ron presurosos: más el doctor Pablo150 adelantóseles, porque
por ser mandarín de tan alto lugar y dignidad, por el amor y
cuidado de un padre tan querido, se halló a las mismas puer-
tas, habiendo pasado sin dormir toda la noche. Llegando a la
quinta halláronlo todo sosegado y al P. Pantoja más alentado
y fuera de peligro.
Divulgándose la nueva de la desgracia entre los cristianos
acudieron todos a ver al padre y con medicinas las que el amor
y respeto les enseñaba; y en esta ocasión experimentóse verda-
deramente la caridad de la primitiva Iglesia. Después se pren-
diéronse los culpables y fueron azotados con rigor. Más por-
que querían pasar los mandarines a darles mayores castigos,
intercediendo los padres por los delincuentes, les consiguieron
indulto, con espanto de todos, con edificación de los jueces y
con altísimo concepto de nuestra santa ley, que manda y ense-

150. Doctor Paul Xu Guangqi (1562-1633), el gran amigo de Ricci, fue un buró-
crata chino, estudioso de la agricultura, astrónomo y matemático, durante la
dinastía Ming. Se bautizó con su familia en 1603.
134 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

ña perdonar las injurias. Y así resultó de este caso mucha glo-


ria a Dios; al P. Pantoja, grande merecimiento por su paciencia
y mansedumbre; a la fe, mayor autoridad en la corte; y final-
mente, mayor confusión al demonio que había trazado y urdi-
do toda esta trama.

10. NUEVAS INDUSTRIAS CON QUE LOS PP. SABBATINO Y


PANTOJA PROMUEVEN LA FE
Pasada esta tormenta proseguían los dos padres en toda felici-
dad y cielo en la conversión de aquellos gentiles. Y para mejor
promoverla, procuraban ganar los ánimos con nuevas curiosi-
dades e invenciones de las ciencias matemáticas, de que es muy
codiciosa aquella nación y en que ambos PP. eran muy ingenio-
sos. En la quinta del Salvador, fuera de los muros, fabricaron
el año de 1612 muchos moldes de instrumentos y máquinas
hidráulicas, para sacar el agua fácilmente de pozos y ríos: que
puestos en práctica produjeron maravillosos efectos. El P.
Sabbatino dio a luz un libro con estampas de los instrumentos
en que demostraba y enseñaba el uso y provecho de los mis-
mos151: y los mandarines de más nombre andaban a competen-
cia por hacerles proemios en alabanza de las ciencias y artes de
Europa y los padres que así las profesaban. No fue de menor
aplauso otra obra que publicó entonces el P. Pantoja con la
ocasión siguiente. El eunuco recaudador de las rentas reales de
la provincia de Fokien, hubo casualmente a las manos dos
mapas pequeños de las dos partes del mundo, Europa y
América: y pareciéndole que el emperador gustaría de ellos se
los remitió de regalo a la corte. Luego que los vio mando a sus

151. Taixi shuifa (Maquinaria hidráulica europea) (Pekín, 1612).


LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 135

eunucos matemáticos que declarasen cuanto los mapas conte-


nían, pero hallándose alcanzados de cuenta y muy ignorantes
de aquello apelaron a los padres: y con aprobación del empe-
rador, entrando en palacio el P. Pantoja, explicó en el colegio
de los eunucos matemáticos aquellos dos mapas con mucha
facilidad como gran maestro; y prometió que en breve tiempo
lo pondría todo al estilo y caracteres chinos para que su majes-
tad percibiese mejor lo que deseaba152.
Retiróse el P. Pantoja por pocos días; dispuso las cuatro par-
tes del mundo con gran perfección y de excelente pintura ador-
nada con jeroglíficos de oro y azul tan claros y fáciles que todo
se dejaba entender. Añadiole un elegante prólogo el doctor Siu
Paulo, hablando de camino del Criador y Señor del universo, de
la Encarnación del Verbo Eterno, y de las costumbres y modo
de proceder de los europeos; dando también noticia de los rei-
nos del mundo y de las cosas más insignes de todo él. Así dis-
puesto un libro, con los mapas y con un memorial de los
padres, en que daban razón de sí al emperador, reconocidos a
las mercedes que de su real mano recibían, se lo presentó el P.
Pantoja y le admitió el emperador con singular agrado.
Con estos aplausos iba cada día la cristiandad en mayor
aumento. Cultivábanse los fieles antiguos, ya sin zozobra, y se
caracterizan otros, sin haber quien se atreviese a inquietarles.
Convirtiose, entre los demás, un bonzo de la provincia de

152. Cuando se encargó a los jesuitas reformar el calendario chino en 1612, fue
Pantoja quien calculó previamente las latitudes de las ciudades importantes de la
China desde Guangzhou/Cantón a Pekín. Por encargo imperial, Pantoja ejerció
sus dotes de topógrafo y dispuso en cuatro mapas, cada uno pintando una parte
del mundo e incluyendo sus comentarios sobre la geografía, historia, gobierno y
productos naturales de cada región.
136 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Chekiam, de buen entendimiento y virtudes morales, que no


sosegando en la doctrina de las sectas del país sobre las cosas
de esta y de la otra vida, y andando de providencia en provi-
dencia con esta congoja, le dio un cristiano noticia de la ley de
Dios, ya antes aficionado a ella; se presentó a los PP. de la
Compañía, y después de bien instruido, recibió el bautismo y
con él la paz del alma que tantos años había buscado sin fruto.
Admirábanse los gentiles de ver las grandes mudanzas que
producía en los corazones de los cristianos la fe que recibían,
la mansedumbre con que perdonaban las injurias, la firmeza
que mostraban en su santa creencia, los efectos admirables del
agua bendita y de la señal de la cruz en ahuyentar los demo-
nios y en sanar de corporales dolencias: cuyos casos particula-
res omitimos por no alargar más este elogio. El año de 1614
falleció la emperatriz madre y su entierro se hizo con grandes
ceremonias y magnificencia. Dieron al emperador todos sus
parientes y los mandarines memoriales de pésame: y los PP.
Sabbatino y Pantoja, por consejo de los amigos, dieron tam-
bién el suyo, como connaturalizados ya y vasallos del empera-
dor; si bien no se hallaron en los otros ritos, sin que nadie les
inquietase porque no asistiesen a los mismos.

11. SE LEVANTA UNA CRUEL PERSECUCIÓN CONTRA TODA


AQUELLA CRISTIANDAD

Más como Dios acostumbra a labrar a sus siervos en el fuego


de la tribulación para mejor refinarlos, y como siempre su
Iglesia fue navegando y creciendo con la alternativa de tormen-
tas y de bonanzas; para que esta nueva planta de la China fuese
en mayor aumento y se perfeccionase, dispuso el Señor con su
divina providencia y paternal amor, que experimentarse también
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 137

esta vicisitud de prosperidades y adversidades, serenidades y


borrascas; como lo confesará quien fuera versado en la General
Historia del principio y progresos de aquella cristiandad.
Corriendo el año de 1615 movió una de estas crueles per-
secuciones (y hasta entonces la mayor) en la ciudad de Nankim
(a quien llaman la corte de Mediodía), un mandarín llamado
Xin, luego que se vio allí elevado al tribunal del Li-Pu. Este
era, por el extremo, dedicado al culto falso de sus ídolos; y por
eso tenía odio mortal contra todos los jesuitas, y en particular
contra los padres Alonso Vañone, superior de aquella residen-
cia; Álvaro Semmedo, su compañero, y los HH. que aquí esta-
ban de la Compañía153. Se consumía de envidia por verlos tan
estimados del emperador y de los mandarines de Pekín; y por
otra parte, con la ciega ambición de ascender a la dignidad de
Colao, le pareció que sería buen medio para conseguirla mos-
traste muy celoso del bien público y de la observancia de las
antiguas leyes del reino. Con este color dio en perseguir a los
padres, procurando su destierro o su muerte a título de extran-
jeros y predicadores de ley extraña, de la que se podía seguir
rebelión, motines y otros infortunios en el imperio. Envío
repetidos memoriales de este asunto a Pekín; cohecho154 minis-

153. Alfonso Vagnone, que estaba al cargo de la misión de Nanjing/Nankín, se


alejó de la insistencia de Ricci sobre el apostolado indirecto, porque ni él ni los
demás de Macao creían que las matemáticas y la astronomía pudieran considerar-
se como medios para propagar la fe. Al tener Vagnone algunas celebraciones
litúrgicas en la primera iglesia pública de Nankín con más solemnidad de lo que
los más avisados creían prudente, y atribuírsele algunos comentarios despectivos
sobre los monjes budistas, se desencadenó la persecución (1616), la prohibición
(1617) de enseñar y practicar la religión cristiana en China, el bastonazo para él y,
junto con Alvaro Semedo, su destierro a Macao.
154. Sobornar, corromper con dádivas al juez, a una persona que intervenga en
138 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

tros, y no dejaba piedra por remover para su fin depravado.


Echó en duras prisiones a los PP. Vañone y Semmedo, al H.
Sebastián Fernández155 y a otros confesores de Cristo; donde
padecieron crueles azotes, afrentas y tormentos.
Con esta noticia pasó el P. Longobardo, superior de la
misión de la China, a la ciudad de Pekín, donde halló las cosas
con mejor semblante, por la buena diligencia de los padres
Sabbatino y Pantoja y por el patrocinio el doctor Siu Paulo que
con sus apologías tan sólidas como elocuentes enervaba las
calumnias del perverso Xin. El cual, viendo que el emperador
no respondía a sus memoriales, despachó treinta bonzos a la
corte, que como otras tantas furias infernales, solicitasen el
despacho a fuerza de sobornos de eunucos y de otros minis-
tros. Entre ellos consiguieron pervertir al presidente del
Tribunal de Ritos, que antes favorecía mucho a la cristiandad.
Este dio memorial por enero de 1616 contra los padres, al
emperador; y repitió el segundo a 3 de febrero. Con lo que el
emperador no pudo ya disimular más a las repetidas instancias
de tantos y tan graves ministros: porque como en ellos estaba
todo el gobierno, muchas veces pusilánime por no atropellar-
los, dejaba de ejecutar, como Darío a favor de Daniel, lo que
juzgaba ser más justo y conveniente. Salió, en fin, el decreto en
esta forma:

el juicio o a cualquier funcionario público, para que, contra justicia o derecho,


haga o deje de hacer lo que se le pide.
155. Sébastien Fernandes (nombre chino Tchong Ming-Jen Nien-Kiang Pa-
siang). Nació en 1562 en Sunwui (Sin-houei) sur de Cantón; entró en la
Compañía en noviembre de 1589 siendo uno de los dos primeros chinos admiti-
dos en la Compañía; murió hacia el 24 de noviembre de 1621 en Hangchow. En
1609 fue a Nankin y en 1611, a la fundación de la residencia de Hangchow
(Hang-tcheou). DEHERGNE, 89.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 139

«El Li-Pu de Pekín me ha informado como los extranjeros letrados


del Occidente están en esta corte, mucho tiempo ha, esperando despacho
nuestro. Dése orden para que los letrados Vam (que era el nombre
chino del P. Vañone) y Pam (el del padre Pantoja) con sus compañe-
ros, salgan desterrados del reino; porque predican una ley nueva con la
que alteran el pueblo: ordenando a los mandarines a quien toca, den
capitanes con gente que los lleven a Canton, desde donde se vayan a sus
tierras y quede nuestro imperio en quietud. Y aunque vos y otros
muchos mandarines nos avisasteis que estos padres sabían muy bien las
matemáticas y eran idóneos para ajustar el calendario, mandad, sin
embargo, que se vayan. (Con estas palabras picaba al presiden-
te; pues se mostraba ahora tan encontrado y adverso a los
padres, a quien tanto había antes celebrado y aplaudido).
Esta nuestra respuesta y despacho se dé al Li-Pu. A los 28 de la duo-
décima luna»156.
Se publicó esta sentencia a 4 de febrero, víspera del año
nuevo de los chinos: para que los émulos victoriosos tuvie-
sen fiesta doblada, y la cristiandad doblado el sentimiento; y
luego se supo por los correos en todas las provincias. Más
como en ellas eran los PP. tan amados y queridos de los man-
darines, se dieron por desentendidos en todas; menos en la
de Nankim, donde la ejecutó con toda violencia el Xin; y en
la ciudad de Pekín tampoco se podía deja de obedecer, estan-
do tan a la vista del emperador. Porque, aunque los padres
procuraron por muchas vías dar un memorial en su defensa,
por ninguna hallaron puerta ni entrada por tenerlas cerradas
todas la codicia.

156. Por decreto imperial (14 febrero 1617) se expulsó del imperio a los misio-
neros, y Pantoja pasó a Macao, donde murió el año siguiente.
140 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

Comenzaban, pues, a ser molestados de los émulos, apre-


tándolos en cumplimiento de la sentencia; y ellos se prepa-
raban ya para la partida. Pero el P. Pantoja no quiso dejar de
tomar el último medio que sólo restaba (como sagrada ánco-
ra de tan furiosa tempestad), muy antiguo y célebre en la
China, aunque pocas veces usado: con el cual los oprimidos
tal vez consiguen audiencia. Se fue, pues, una mañana, el P.
Pantoja, a las puertas de palacio: arma aquí una mesa, pone
sobre ella un mapa muy curioso y pintado al óleo, un volu-
men de cada libro de los que tenía ya impresos en caracteres
chinos, y el memorial con la información de cuanto se pre-
tendía. Hace las cortesías e inclinaciones a aquellas piezas
como a cosas ya consagradas al emperador; al cual, según las
leyes y estilo, se debían presentar por los mandarines del Li-
Pu. Mas, porque faltasen todos los medios humanos para
que tuviesen su debida ejecución los divinos, recogiéndolo
todo los mandarines, dieron otro memorial con nueva acu-
sación contra los padres, diciendo que andaban buscando
trazas para que no tuviese efecto el real orden. Con lo que,
desengañados ya, de ser esta la voluntad divina, trataron de
partirse luego. Instruyeron a los cristianos, se confesaron
muchos y lloraron todos, con sentimiento extraordinario;
señalándose el doctor Paulo, entre los demás con su copio-
sa familia.

12. SALE DE LA CHINA, DESTERRADO POR LA FE, CON OTROS


MISIONEROS, EL PADRE PANTOJA: EL CUAL MUERE POCO
DESPUÉS Y FENECE LA PERSECUCIÓN

El Domingo de Ramos concurrieron a la iglesia del Salvador,


fuera de los muros; se bendijeron los ramos, según el rito de
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 141

la santa Iglesia; y en lugar de los vítores y aclaraciones alegres


que los moradores de Jerusalén dieron a Cristo en su triunfal
entrada, lanzaban los cristianos de Pekín suspiros y gemidos
en la salida de sus amados maestros y pastores. Finalmente,
con una provisión muy amplia que el doctor Paulo, a pesar de
los émulos, alcanzó del Chi-fu, salieron solamente de la corte
los dos PP. Sabbatino de Ursis y Diego Pantoja con los cria-
dos, mas no con guardas y capitanes, como los adversarios
querían: y fueron haciendo sus jornadas para Cantón siendo
por todas ellas tratados con mucha honra y agasajo de los
mandarines de las ciudades por donde pasaban. El Xin, por
el contrario, mandó conducir al mismo destierro a los padres
Vañone y Semmedo con públicos pregones y encerrados en
jaulas a guisa de fieras, padeciendo las penalidades que se
deja entender en el prolijo camino de trescientas leguas y en
aposentos tan estrechos, expuestos a las inclemencias y en
poder de infieles y sayones. Llegaron casi a un tiempo a
Cantón los cuatro confesores de Cristo: y al verse juntos se
deshicieron en lágrimas, unas de alegría de verse y otras de
tristeza por carecer de sus espirituales hijos que ya les queda-
ban tan distantes. Todos cuatro procuraron buscar medio
para no salir de Cantón, pero ninguno pudo ser eficaz por la
ciega prontitud con que son obedecidas las sentencias del
emperador.
Llegaron últimamente a Macao a 14 de enero de 1617; y
fueron recibidos de aquellos PP y HH. de este colegio con
la caridad y amor que sus trabajos merecían. A poco más de
un año pasó a gozar el premio de los suyos en la Jerusalén
celestial desde el mismo colegio el P. Diego Pantoja. Y por-
que no hallamos registrados en los autores el día ni el mes
142 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

de su fallecimiento157 no podemos averiguar si llego a ver en


esta mortal vida o si negoció desde la eterna el fin de aque-
lla tan grave persecución. Lo cierto es que ( según bien
observa el P. Govea al principio de la segunda parte de su
Asia Extrema158) la mano del Señor (como es igualmente
poderosa que amante) contentándose con dar un toque en la
fe de la cristiandad de la China y probar además si todo lo
que resplandecía era oro: con el poder con que permitió
fuese perseguida, con ese mismo enfrenó los vientos y sere-
nó los mares, restituyéndola, no solamente a su primera
bonanza sino que, en los favores y en el número de cristia-
nos y de sujetos para la predicación, se vieron grandes
aumentos; aunque con las dilaciones y paciencia que la pru-
dencia y cautela requerían.
Había por el mes de junio de 1618 salido de Nankim para
la corte el cruel perseguidor de los cristianos Xin con ánimo
de entrar en la lista de los que se proponían para Colaos. Y
para amontonar merecimientos imprimió cantidad de libros
en que daba cuenta de lo mucho que había adelantado el ser-
vicio del emperador. En lo que más fundaba sus esperanzas

157. Murió en Macao el 9 de junio de 1618. Aunque los logros notables de


Pantoja no igualaran los de Ricci, la doctora Leticia M. Hsing afirma que la fama
de éste hizo quedar a Pantoja desconocido, incluso entre sus mismos paisanos, y
que, como instrumento humilde y desinteresado de Ricci, fue a lo sumo muy
poco inferior a su maestro y compañero. Si gracias a Pantoja tiene Ricci su mau-
soleo en Pekín, la propia tumba de Pantoja, en cambio, quedó oculta en la iglesia
jesuita de Macao. Con todo, por el interés de Hsing, Valdemoro le erigió una lápi-
da en su recuerdo el 20 mayo 1971. (DHSI). El 29 de junio de 2018 Valdemoro
le ha dedicado una glorieta.
158. Asia Estrema, entra nella fé; promulgase la Ley de Deos, pelos Padres de Companhia
de Jesus (1644).
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 143

era en el destierro y las injurias de los padres. Porque, como


los acusaba de traidores, imaginaba fenecer sus ideas con el
buen logro de su ambición. Más se engañó: porque volviendo
de la corte sin la dignidad, un Colao dio memorial al empera-
dor sobre los opositores y pretendientes; y aunque no nom-
braba a Xin le noto con tal contraseña que retardó mucho sus
deseos. Porque con gran destreza decía en el: que entre los
que pretendían ascender a Colaos, había uno, amigo de nove-
dades para alegar merecimientos. Y en el estilo de China era
lo mismo que inhabilitarle.
Por el noviembre siguiente, estando ya el Xin en su casa y
tierra de Hamcheu159, se divulgó entre las nuevas de la corte para
todas las provincias un memorial como ya dado al emperador,
en nombre del P. Diego Pantoja y de los otros padres: en el cual
se daba cuenta por menor del origen, modo, pretensión, fin por
el cual había entrado nuestros jesuitas en la China, desvanecien-
do con modestia cuantas calumnias los adversarios habían
maquinado: con que venía a quedar tan patente su inocencia
como la injusticia y sinrazón de sus acusadores y perseguidores.
Llegó este memorial a manos del Xin; y hizo cuanto pudo para
suprimirlo y hacerle recoger. Más viendo en él descubiertas sus
malas artes y los fundamentos (que él daba por sólidos y firmes)
desechos con tanta evidencia y facilidad: tuvo por mejor conse-
jo recoger en su corazón el odio que le abrasaba contra la ley de
Dios que manifestarle por obras o por palabras.
No se podía alcanzar la causa de haberse esparcido por
todo el reino este memorial. Pero era cierto, que ni los padres
ni el doctor Paulo tuvieron en esto parte. Se admiraban los

159. Hangchow.
144 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

mandarines de la corte, hicieron muchas pesquisas, y ponien-


do a cuestión de tormento al impresor, descubrió haber sido
el promotor el presidente del tercero tribunal del linaje de
Sún: no porque quisiese favorecer a la ley de Dios y sus pre-
dicadores sino para inhabilitar al Xin, su opositor a la digni-
dad de colao, mostrando a todo el reino cuanto la desmerecía
un hombre tan atrevido y apasionado que inventaba quimeras
donde no las había, inquietando y perturbando la paz pública
y buen gobierno. Medio por el cual quedaba el Sún de buen
partido para acceder al empleo que deseaba. Pero son trazas y
disposiciones divinas el servirse de los mismos comentarios
poco aficionados para manifestar la inocencia de los siervos
de Dios.
Éste memorial era aquel que dijimos había dejado el P.
Pantoja a las puertas de palacio para que se presentase al
emperador, y porque entonces las tenía cerradas el odio del
Xin, no tuvo efecto. Más ahora, sin pretenderse, las abrió la
envidia del presidente Sún y así se divulgó por toda la China.
En efecto de este memorial (a juicio de todos los áulicos y
prácticos en la materia) fue una tácita licencia del emperador y
nueva concesión para quedar los padres en su reino, y consi-
guientemente revocación del primer decreto de destierro gene-
ral. Porque, contando, por el memorial, con claridad y verdad,
el número de los padres que estaban en la China, las provin-
cias y ciudades donde tenían casa, con todas sus particularida-
des y circunstancias; el no haberse hecho diligencia alguna, ni
expedido nuevas órdenes en confirmación de la primera que
mandaba desterrar a todos, fue como un testimonio manifies-
to de que el emperador consentía en su demora, con grande
bien de aquella misión y cristiandad.
LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 145

13. NOTICIA BREVE DE LOS PP. SABBATINO Y VAÑONE Y DE


AQUELLA CRISTIANDAD HASTA NUESTROS TIEMPOS

Dos años después que el P. Pantoja falleció el P. Sabbatino de


Ursis. Fue este fervoroso jesuita natural de la Roca, ciudad pues-
ta en los fines de la Calabria: el cual habiéndose alistado en la
Compañía el año de 1597, a los 22 de su edad, mantuvo y aumen-
tó aquel antiguo y ardiente celo de la salvación de las almas, con
que siendo estudiante seglar en el Colegio Romano, no perdía
ocasión de promoverla. Con este espíritu procuró y consiguió
pasar al Oriente, y llegó a la corte de Pekín el año de 1606: donde
perseveró por otros diez como incansable operario. El P. Matheo
Ricci, en la hora de su muerte le dejó nombrado en su lugar por
superior de aquella residencia: la cual gobernó con acierto singu-
lar; tan olvidado de su propia conveniencia como cuidadoso del
bien espiritual y temporal de sus súbditos; sin que bastase una
calentura ética160 que le iba consumiendo, para que no fuese delan-
te de ellos en el afán y labor apostólica. Publicó en la lengua de la
China las Máquinas hidráulicas que ya dijimos, en seis volúmenes;
una Explicación del hemisferio; un tratado de la Gnomónica y
Analemna; y otro de los Errores de los fastos o enfermedades en la China.
El P. Vañone era piamontés, natural de Truffarello; y el P.
Álvaro Semmedo, portugués, natural de Niza: los cuales nada
amedrentados sino antes más animosos y saboreados con las
afrentas y tormentos padecidos por el nombre de Jesús;
logrando la primera oportunidad, se volvieron al campo de
batalla y en él, colmados de merecimientos, se trasladaron a la
gloria: el primero, a 19 de abril de 1640; y el segundo el año

160. Fiebre ética, éthica o héctica es un tipo de fiebre remitente que podría
hacer referencia a procesos semejantes a los de la tuberculosis.
146 WENCESLAO SOTO ARTUÑEDO, SJ

3.8. China en el periodo Ming, Cfr. Pina , o.c., pág. 26.

1658; cuyos elogios y escritos se pueden ver en la Biblioteca de


nuestro Felipe Alegambe161.
Fruto de esta y de las siguientes persecuciones es la nume-
rosísima cristiandad que hoy admiramos en aquella poderosí-

161. Bibliotheca Scriptorum Societatis Iesu (Amberes, 1643).


LA CRONO-HISTORIA DE BARTOLOMÉ ALCÁZAR 147

sima monarquía, y la plena libertad con que por diploma impe-


rial es permitido a los misioneros promulgar la ley evangélica
y abrazarla sus naturales. Cuando el padre Felipe Couplet par-
tió de allá para Europa se contaban en la provincia de Pekín,
pertenecientes a los padres de la Compañía de Jesús, un cole-
gio y dos templos erigidos con el favor Imperial dentro de la
corte; y fuera de ella, cuatro iglesias y misiones. En la provin-
cia de Xansi, cinco iglesias, tres residencias y veintinueve ora-
torios y misiones. En la de Xensì, seis templos, dos residencias
y veintisiete oratorios y misiones. En la de Xantun, dos iglesias,
una residencia y once oratorios y misiones. En la de Honan, un
templo y una residencia. En la de Suchuen, tres templos, y
tuvo antes dos residencias. En la de Huquam, cuatro templos,
una residencia ocho misiones. En la de Nankim, un colegio en
la corte; y en la metrópolis y ciudades, cinco residencias y diez
y ocho templos; además de ciento y tres iglesias en las aldeas,
y sesenta y cinco misiones. En la de Chekiam, un colegio y
noviciado, y cinco templos; además de otros dos que hubo
antiguamente y una residencia. En la de Xiamsi, siete templos,
tres residencias y quince misiones. En la de Foquiem, veinti-
cuatro templos, cinco residencias y misiones. En la de Cantón,
siete templos Y antiguamente hubo tres residencias y misiones.
En la de Quamsi, hubo un templo y una residencia. De suerte
que al fin del primer siglo, después de haber entrado la
Compañía de Jesús en la China, se contaban ya, edificados por
ella, como unos 200 templos y 24 residencias establecidos por
autoridad pública, además de tres colegios incoados y de ora-
torios y misiones sin número. Y se contaban doscientos y
sesenta mil cristianos. Pero volvamos a nuestra provincia a
referir los sucesos del año.
16. Macao, antiguo colegio jesuita de San Pablo.
17. Registro de misioneros en China, c. 1714, AESI-A, 101,33, f.17.
18. «Horoscopium Catholicum Societatis Iesu», en Atanasius Kircher,
Ars Magna (Roma 1646), con inscripciones en los diversos
idiomas del mundo, también en japonés y chino.
19. Mateo Ricci, retrato en el Santuario de Loyola.
20. Entrada del cementerio de los jesuitas de Pekín.

21. Tumbas de Mateo Ricci (en el centro),


Johannes Adam Schall von Bell y Ferdinand Verbiest, Pekin.
22. Tumba de Alessandro Valignano, Macao.

23. Retrato de Nicolás Trigault (1577- 24. Retrato de Martino Martini


1628), del taller de Rubens. Museo de la (20 septiembre 1614 - 6 junio 1661).
Cartuja de Douai, Francia.
25. Emperador Wan Li (Pekín 1563 - 1620).

26. Observatorio Astronómico de Pekín sobre una parte de la muralla.


27. Catedral de Beijing.

28. Iglesia de Santo Domingo, la más antigua de Macao.


29. Logos del Año Diego de Pantoja.

30. Presentación del Año Diego de Pantoja en el Instituto Cervantes, Pekín, 8 diciembre 2017.

31. Presentación del Año Diego de Pantoja, Instituto Cervantes, Madrid, 11 de abril 2018.
32. Presentación del Año Diego de Pantoja, Casa de Asia, Barcelona, 13 abril 2018.

33. Inauguración de la rotonda Diego Pantoja en Valdemoro, 29 junio de 2018.


4

LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN


LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA1
MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, SJ

1. VALOR CIENTÍFICO DE LOS DOCUMENTOS PUBLICADOS


En 1995 se publicó el volumen IX de Sinica Franciscana, la
importante colección de documentos sobre las misiones fran-
ciscanas en China2. Se contienen en este volumen los relatos y
cartas de misioneros franciscanos españoles de la Provincia de
San Gregorio de Filipinas, que llegaron al Imperio chino entre
los años 1694 y 1732. Los documentos reflejan muy bien el
estado de la misión en tiempos difíciles, en los que la actividad

1. Publicado en Manuel REVUELTA GONZÁLEZ, Once calas en la Historia de


la Compañía de Jesús: servir a todos en el Señor, Universidad Pontificia Comillas,
Madrid, 2006, 145-180.
2. Sinica Franciscana. Volumen IX. Relationes et epistolas Fratrum Minorum Hispanorum
in Sinis qui annis 1697-98 missionem ingressi sunt collegit et ad fidem codicum redegit et adno-
tavit P. FORTUNATUS MARGIOTTE, O F M. Editionem praesentem praeparaverunt et corre-
xerunt PP. GASPAR HAN O.F.M. et ANTOLÍN ABAD, O.F.M. Matriti 1995, CXX +
1127 pp. Los cinco primeros volúmenes de Sinica Franciscana (1929-1954) son
obra del P. VAN DER WYNGAERT; los volúmenes 6 y 7 son obra del P. MENSAERT,
con la colaboración de los PP. MARGOTTI y ROSSO. Los volúmenes 7 y 8 son obra
del P. MARGOTTI. El último, que ahora comentamos, ha sido editado en Madrid
con la colaboración de los PP. HAN y ABAD.
150 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

misionera se vio ensombrecida por las divisiones de los mis-


mos misioneros con motivo de la controversia sobre los ritos
chinos. Es una historia heroica y triste. Las controversias de
los misioneros sobre los ritos, las condenas pontificias de los
mismos y la persecución progresiva por parte de las autorida-
des chinas interrumpieron la predicación del Evangelio, que se
había desarrollado con tantas esperanzas un siglo antes.
La edición de este volumen mantiene el alto nivel científi-
co de los anteriores. El aparato crítico utilizado es imponente.
Se han utilizado los fondos de los archivos franciscanos y de
otras órdenes religiosas, las series misionales del Archivo
Vaticano y de varios archivos nacionales. El elenco de fuentes
impresas y la bibliografía especializada es completo. Las notas
suponen un admirable trabajo de investigación, pues en ellas
se nos dan detalles sobre todas las personas y sucesos, que
resultan imprescindibles para entender las referencias a la his-
toria china y a los problemas misionales.
Las introducciones ofrecen el marco histórico adecuado para
entender los documentos. La introducción general trata de la
expulsión de los misioneros en el Imperio chino. Fue una expul-
sión progresiva. Arranca durante el reinado del gran Emperador
K’ang-hsi, que crea dificultades y amenazas entre los años 1706
y 1722; y continúa, con medidas cada vez más rigurosas, duran-
te el reinado de su sucesor Yung-cheng, que primero ordena la
retirada de los misioneros a Cantón (1723) para extenderla des-
pués –desde 1732– a todo el Imperio. Esta introducción general
se completa con las biografías, muy bien elaboradas, de cada uno
de los franciscanos de los que se publican cartas.
Los franciscanos de los que se ofrece documentación son
los siguientes: P. Juan Fernández Serrano (118 documentos
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 151

con otros apéndices); P. Francisco de San José de Palencia (19


documentos); Hermano Antonio de la Concepción (48 docu-
mentos); P. Francisco José Boccardo de Langasco (51 docu-
mentos), y P. Plácido Albrecht de Valcio (17 documentos). Al
final del volumen se publican otros documentos que deben
completar las materias de los tomos 2 y 6, correspondientes a
los PP. Antonio de Santa María Caballero y Bernardino della
Chiesa (obispo de Pekín este último).
La documentación más rica es, con mucho, la que procede
del P. Juan Fernández Serrano. Fue durante muchos años celo-
so misionero de vanguardia en la ciudad de Nanan-fu (donde
también fue vicario del obispo), y luego dirigió, desde Cantón,
la misión franciscana como comisario provincial. Sus cartas
son un relato palpitante de las esperanzas y tribulaciones vivi-
das por los misioneros. El P. Serrano, que aceptaba los ritos
chinos, obedeció a la autoridad de los que imponían la prohi-
bición. Fue un defensor apasionado de la verdad frente a las
mentiras y calumnias que sus enemigos lanzaron contra él y
contra los jesuitas.
El P. Francisco de San José de Palencia se muestra menos
preocupado por la cuestión de los ritos, pero padece también
las fatales consecuencias de la prohibición. Su testimonio
refleja sobre todo las dificultades padecidas por las cristianda-
des amenazadas.
El Hermano lego Antonio de la Concepción fue una per-
sona admirable, que trató a personas importantes en Cantón,
donde actuaba de médico, enfermero y procurador. Sus pre-
ciosas cartas, llenas de detalles cotidianos y económicos, refle-
jan la larga y azarosa historia del cristianismo en China en el
primer tercio del siglo XVIII.
152 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

La aportación de los otros dos misioneros es mucho


menos interesante. El P. Langasco, italiano, era enemigo de los
ritos y amigo de Tournon. No acabó de encajar en la misión,
de la que se ausentó pronto. El P. Plácido era un polaco polí-
glota y mañoso. Actuó más como viajero inquieto que como
misionero de asiento, pero, aunque no arraigó en China, acabó
sus días en la misión de Siam.
El conjunto de estos testimonios nos ofrece un arsenal de
noticias sobre la vida interna de las misiones franciscanas en
China, las dificultades de los misioneros y la controversia de
los ritos. Vamos a detenernos en este último punto, para el que
las fuentes ofrecen datos importantísimos.

2. PANORÁMICA GENERAL DE LA CONTROVERSIA SOBRE


LOS RITOS

La evangelización sistemática de China comienza con el jesuita


P. Mateo Ricci. Entró en China en 1583 y hasta su muerte, en
1610, siguió un método de adaptación misionera que produjo
frutos admirables. El método de inculturación procuraba adap-
tar el cristianismo a la cultura y mentalidad del pueblo evangeli-
zado, y adoptar las tradiciones que eran asimilables al cristianis-
mo. Ricci obtuvo gran éxito utilizando tres métodos misionales:
1°, la aceptación de las tradiciones y de la cultura china (en con-
creto, aceptación de ritos o ceremonias en honor de Confucio y
los antepasados, y el uso de las palabras «Tien» y «Chang-ti» para
nombrar a Dios); 2°, la explicación de la religión cristiana y de
la filosofía occidental en lengua china (escribe obras clásicas en
chino), y 3°, el acceso a la Corte imperial, ofreciendo servicios
científicos, como recurso para conseguir la predicación del
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 153

Evangelio en el gran Imperio. Le siguieron otros jesuitas que


prolongaron sus métodos de adaptación y de apostolado cientí-
fico (Schall, Verbiest, etc.). No todos los jesuitas siguieron el
método de adaptación (el P. Longobardi se oponía en los tiem-
pos de Ricci, y el P. Visdelou en la época que nos ocupa). Pero
el General de la Compañía aprueba los métodos de los seguido-
res de Ricci, que se consideran propios de la Compañía.
El método de adaptación de Ricci y sus seguidores, que
aceptaba los ritos chinos como ceremonias civiles y no religio-
sas, fue rechazado por otros misioneros, que defendieron el
método excluyente, con prohibición de esos ritos como idola-
trías opuestas a la fe católica.
La intervención de Roma en la prohibición de los ritos fue
decisiva. Se pueden señalar tres fases o períodos:

a) Primera fase. Aceptación por Roma de los dos méto-


dos (Segunda mitad del siglo XVII)
Hacia 1631 comienza la controversia, con la llegada de frailes
mendicantes a China, que consideran supersticiones e idolatrías
las prácticas o ritos chinos que los jesuitas permitían. Entre los
primeros opositores están el P. Antonio Caballero de Santa
María, OFM, y el P. Juan Bautista Morales, OP. Este último
envió a Roma 17 denuncias, que dieron lugar al decreto de
Propaganda Fide de 12 de septiembre de 1645, en tiempos de
Inocencio X, contra las prácticas de los jesuitas.
Los jesuitas reaccionaron. Enviaron al P. Martino Martini a
dar explicaciones, y se consiguió la declaración de Alejandro VII,
de 22 de marzo de 1656, que permitió la observancia de los ritos.
Como los dos decretos parecían contrarios y suscitaban
dudas, se publicó un tercer decreto, el 20 de noviembre de
154 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

1669, que declara en vigor los dos decretos anteriores. Cada


misionero podía aplicar lo que en conciencia juzgara oportu-
no, según las circunstancias. Parecía arreglada la cuestión. Los
gobernantes chinos mostraron una progresiva tolerancia hacia
el cristianismo. Aunque en 1666, durante la minoría de K’ang-
hsi, hubo persecución, durante su mayoría siguieron tiempos
favorables, que alentaron el esplendor misional de la segunda
mitad del siglo XVII. En 1692 el gran Emperador, comparado
por algunos a sus contemporáneos Luis XIV y Pedro el
Grande, publicó el decreto de libertad de cultos que favoreció
mucho la predicación del Evangelio.

b) Segunda fase. Las reiteradas condenas romanas a la prác-


tica de los ritos chinos, bajo los pontificados de Clemente
XI y Benedicto XIV (Primera mitad del siglo XVIII)
La controversia se avivó con la llegada de nuevos misioneros del
clero secular enviados por la Congregación de Propaganda Fide,
o procedentes de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París.
Juntaban la oposición a los ritos con la enemistad a los jesuitas.
Tuvieron un adalid en Carlos Maigrot, Vicario Apostólico de la
provincia de Fukien; y un ejecutor decisivo en Carlos Maillard
de Tournon, Patriarca de Antioquía, legado del Papa, visitador
apostólico y cardenal. Defensores y oponentes de los ritos acu-
dieron a Roma. La controversia saltó a las aulas de la Sorbona,
se hizo general, y provocó sucesivas intervenciones pontificias.
El problema se enlazó con la controversia entre los jesuitas y los
jansenistas. La condena de los ritos se concreta en las prohibi-
ciones reiteradas bajo el pontificado de Clemente XI (1700-
1721) y en la condena definitiva de Benedicto XIV (1742).
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 155

1. Las condenas de Clemente XI (1700-1721)


El Papa condenó a los jansenistas en la bula «Unigenitus»,
1713, pero sin duda les dio un motivo de alegría con la conde-
nación de los ritos malabares y chinos. Se puede seguir la esca-
lada condenatoria de los ritos chinos en cinco etapas: 1) el
decreto contra los ritos de 1704, 2) las condenas del legado
pontificio Tournon (1707), 3) reiteración de prohibiciones
(1710-1715), 4) la constitución apostólica “Ex illa die” (1715),
5) la embajada frustrada de Mezzabarba.
1º. Punto de partida: el decreto de 21-11-1704. Este decreto de la
Inquisición romana, sancionado oficialmente por el Papa, es con-
siderado por algunos historiadores como «uno de los más desdi-
chados documentos de la historia de las misiones»3. El decreto
rechaza los ritos chinos como supersticiosos e idolátricos.
2°. Las condenas del legado pontificio Carlos Maillard de Tournon.
Proveniente de la India, donde ya había condenado los ritos
malabares, el legado llegó a China dispuesto a acabar con los
ritos chinos. Estuvo en Pekín desde finales de 1705 hasta
agosto de 1706. Allí fue recibido fastuosamente por el
Emperador el 31 de diciembre de 1705. Lo que no impidió la
advertencia seria del Emperador, en la segunda recepción, 29
de mayo de 1706, de que no permitiría en modo alguno la
prohibición de las costumbres chinas. Las dos posturas
enfrentadas se manifiestan en los decretos contradictorios de
ambas partes:
El Emperador ordena destierros y castigos a quienes con-
denen los ritos (3-5-1706); y exige a los misioneros la obten-
ción del «piao» o diploma imperial para permanecer en China,

3. H. KÜNER , Neues Papstlexikon, Fischer Bücherei, 1965, p. 144.


156 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

poniendo como condición que no se opongan a las prácticas


del P. Mateo Ricci (17-12-1706).
El legado Tournon, a pesar de aquellos decretos imperiales,
publicó el decreto o mandato de Nanking, dado en esta ciudad
el 25 de enero de 1707. Comunicaba a los misioneros el decre-
to del Papa de 1704, sin exhibir el decreto auténtico, pues sólo
poseía las notas que había tomado en Roma.
Las reacciones de los misioneros ante los decretos opues-
tos del Emperador y de Tournon, y ante los interrogatorios,
juramentos y a veces excomuniones con que éste les amenaza-
ba, se pueden resumir en estas tres actitudes:
1ª. Negarse a sacar el diploma, con la consiguiente salida
de China y abandono de los puestos misionales. Fue lo que
hicieron los agustinos y dominicos.
2ª. Presentarse en Pekín a pedir el «piao» y quedarse. Fue
lo que hicieron los jesuitas y los franciscanos españoles.
3ª. Elevar apelaciones al legado o a Roma contra el decre-
to de Tournon. Con la apelación se procuraba al menos ganar
tiempo y mantener la situación mientras llegaba la respuesta.
Apelaron los jesuitas, y –como aparece en estos documentos–
algunos franciscanos como el P. Fernández Serrano y el H.
Antonio de la Concepción, y el obispo agustino Alonso de
Benavente.
Los efectos del decreto de Tournon fueron muy negativos,
no sólo para él (fue expulsado a Macao en junio de 1707,
donde murió en 1710) sino sobre todo para las misiones.
3°. La insistencia de Roma en las prohibiciones hasta la publicación
de la Constitución Apostólica «Ex illa die» (1710-1715). Las autori-
dades pontificias aprobaron la conducta de Tournon y recha-
zaron las reclamaciones. Las embajadas que el Emperador
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 157

envió a Roma en 1707, 1708 y 1712, para explicar al Papa la


situación, no dieron resultado. La primera naufragó, las otras
sufrieron dilaciones y ninguna obtuvo respuestas satisfactorias.
Entre tanto iban llegando a China, con los habituales retrasos,
las siguientes decisiones romanas:
- Decreto del Santo Oficio de 25-9-1710: el Papa confirma
la acción de su legado, rechaza las reclamaciones y prohíbe los
ritos chinos. El P. General de los jesuitas, Tamburini, prestó
completa obediencia a estas prohibiciones. Cuando llegaban a
China estas noticias, por medio de los mercaderes, los clérigos
franceses las traducían y divulgaban, sin conocer los documen-
tos auténticos, creando la confusión consiguiente.
- Decreto de la Sagrada Congregación de Ritos, de 9-12-
1713. Exigía el cumplimiento de anteriores mandatos (el de 2-
11-1704, el de Tournon de 25-1-1707 y el del santo Oficio de
25-9-1710). El obispo de Pekín, Della Chiesa, recibió este
decreto a finales de 1714, y envió a su vicario general, el fran-
ciscano Carlos Orazi de Castorano, para que se lo intimara a
los misioneros de la Corte de Pekín. Lo hizo el 1 de enero de
1715, pero ordenándoles que no dijeran una palabra sobre ello
al Emperador ni a sus cortesanos. Era imposible que el
Emperador no se enterara. Un enemigo de los ritos, Pedrini,
ya se lo había comunicado en secreto.
Así se explica la crisis de 1715: informes falsos a Roma,
divisiones de los misioneros y cólera del Emperador. El 21 de
mayo de 1715 un decreto imperial pone limitaciones al comer-
cio naval y ordena una prohibición general del Cristianismo.
Gracias a intervenciones de los jesuitas de la Corte, se restrin-
gió el alcance de la expulsión a los misioneros que no tuvieran
el permiso.
158 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

4º. La Constitución Apostólica «Ex illa die». Fue firmada en


Roma por Clemente XI el 19 de marzo de 1715. Se promulgó
en China a finales de 1717. En Pekín el vicario Orazi publicó la
Constitución ante los misioneros por orden del obispo el 5 de
noviembre de 1716. El Emperador enojado metió en la cárcel
al vicario durante una semana (del 7 al 14 de noviembre). La
publicación de la Constitución apostólica desencadenó una
nueva crisis en los años 1717 y 1718. Nuevas tribulaciones para
los misioneros, a los que se exigió juramento de obrar confor-
me a lo mandado en la administración de los sacramentos,
negativas de muchos cristianos chinos a someterse a las prohi-
biciones, interpretaciones acomodaticias de la Constitución por
los mismos que la provocaron. Entre las interpretaciones aco-
modaticias se destaca la pastoral del anciano obispo de Pekín
(15-3-1718), que fue obra de su vicario Carlos Orazi.
La reacción del Emperador no se hizo esperar. El 9 de
marzo de 1718 aplicó una interpretación rigurosa del decreto
que había dado en 1715 sobre el comercio con los europeos.
Se fomentaba el comercio con ellos, pero se prohibía total-
mente su religión. La aplicación de aquella prohibición era
variable, pues aparte de que no se urgía de manera rigurosa,
quedaba a merced de las autoridades locales. En algunos luga-
res las iglesias fueron incautadas y los cristianos comenzaron a
sufrir castigos. La influencia de los misioneros de la Corte,
aunque disminuida, suavizaba la situación, mientras la pacien-
cia imperial se mantenía a la espera del retorno de las embaja-
das que había enviado a Roma. El Papa envió de allí otro lega-
do, con instrucciones parecidas al anterior.
5°. La infructuosa embajada del legado Ambrosio Mezzabarba (1720-
1721). El legado salió de Roma en octubre de 1719. Llegó a Pekín
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 159

en diciembre de 1720. Venía provisto de espléndidos regalos,


pero no traía la menor concesión en materia de ritos. El
Emperador se mostró riguroso y desengañado. A punto estuvo
de decretar una segunda prohibición del Cristianismo, por la
insensatez de Pedrini, que se negó a firmar el acta de la entrevis-
ta del legado con el Emperador. Mezzabarba salió de Pekín humi-
llado, con las manos vacías, y la simple promesa de que expondrá
al Papa los criterios, de sobra conocidos, del Emperador.
La actitud de K’ang-hsi se hizo desde entonces más riguro-
sa. En sus últimos días, convencido de «que la ley cristiana no
puede practicarse en China; será mejor no practicarla, así aca-
barán los problemas y las luchas, será lo mejor» (21-2-1721).
Su sucesor, Yung-Chen, tomó este deseo como un manda-
to. Castigó a cortesanos que habían favorecido a los cristianos,
y se alejó de los jesuitas de la Corte, a los que conservó sólo
por los servicios científicos que le prestaban.
El 12 de enero de 1724 se decretó la expulsión de China de
todos los misioneros, excepto los de la Corte. Se les concedían
seis meses de plazo para ir a Macao, se recogían los diplomas de
permiso, se ordenaba la incautación de iglesias y su destino a
usos profanos, se imponía a los cristianos la obligación de dejar
la religión, y se castigaban las reuniones para la oración y el culto.
Esta vez los jesuitas de la Corte consiguieron, en un primer
momento, que los escribas retrasaran la publicación del decreto.
Poco después lograron la limitación del alcance del decreto, pues
se permitió que los misioneros permanecieran en Cantón.
Ocho años más tarde cesó aquella excepción. El decreto del
17 de agosto de 1732 urgió también la expulsión de Cantón4.

4. La síntesis ofrecida se fija, sobre todo, en el primer tercio del siglo XVIII, con
160 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

2. La Bula de Benedicto XIV


La bula de Benedicto XIV, «Ex qua die», del 11 de febrero de
1742 ponía punto final a la penosa cuestión de los ritos chinos.
Esta bula, que contiene acusaciones duras contra los jesuitas,
exigía a los misioneros el juramento de no admitir los ritos chi-
nos. El declive de las misiones de Oriente se acentuó con la
supresión de la Compañía de Jesús, las supresiones de las órde-
nes religiosas, y las crisis producidas por la revolución france-
sa y las revoluciones liberales. Las puertas de China se cerra-
ron al Evangelio y el Cristianismo quedó en estado de hiber-
nación. Se mantuvo, como una chispa en la oscuridad, el testi-
monio silencioso de los últimos misioneros científicos, como
los Padres Kósler y Laimbeckhoven. Un siglo de silencio, hasta
la nueva apertura de las misiones de China a mediados del
siglo XIX, siempre bajo las condiciones impuestas por las
bulas pontificias.

c) Tercera fase. La tardía revisión del problema


El decreto de Propaganda Fide de 8 de diciembre de 1939, bajo
el pontificado de Pío XII, se abría con este preámbulo: «Es ya
conocido cómo en las regiones de Oriente, algunas ceremonias,
ligadas quizá antes a ritos gentiles, en la actualidad, por el cam-
bio secular de las costumbres y de los ánimos, conservan un
sentido civil tan sólo, de piedad para con los antepasados, de
amor a la Patria, o de cortesía para con los demás.» En conse-

objeto de trazar el marco adecuado a la época en que se escriben los documen-


tos que estudiamos. Nos basamos en la Introducción del P. Margiotti: «De mis-
sionariorum proscriptione ex Imperio Sinico» (pp. LXI-CXVII) y en datos toma-
dos de los documentos y sus notas.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 161

cuencia, se declaraban lícitas para los cristianos muchas de


aquellas prácticas que habían sido condenadas por Benedicto
XIV, y se suprimía el juramento impuesto a los misioneros por
la constitución clementina. El decreto se había hecho tras una
consulta a la República china, que afirmó que los ritos estaban
desprovistos de significado religioso.
El espíritu del Concilio Vaticano II venía a confirmar aque-
lla revisión, mientras propugnaba los métodos de incultura-
ción misionera5.

3. EL CONFLICTO DE LOS RITOS SEGÚN LA DOCUMENTA-


CIÓN FRANCISCANA

a) Ritos sí, ritos no


Los franciscanos españoles no tuvieron dificultades en aceptar
las prácticas de los ritos. El P. Fernández Serrano justifica su
actitud en la primera de sus cartas, escrita en 1701, cuando
todavía Roma no había manifestado claramente las condenas

5. La Constitución Apostólica sobre la Iglesia en el mundo actual, número 44,


afirma que «la adaptación de la predicación de la palabra revelada debe mantener-
se como ley de toda la evangelización; porque así en todos los pueblos se hace
posible expresar el mensaje cristiano de modo apropiado a cada uno de ellos y, al
mismo tiempo, se fomenta un vivo intercambio entre la Iglesia y las diversas cul-
turas». Igualmente, el decreto sobre la actividad misionera, número 22, indica que
la propagación de la fe debe hacerse «teniendo en cuenta la filosofía y la sabiduría
de los pueblos, y de qué forma pueden compaginarse las costumbres, el sentido de
la vida y el orden social, con las costumbres manifestadas por la divina revelación».
6. En adelante, las páginas de las cartas se refieren al tomo IX de Sinica Franciscana,
citado en nota 2. Carta al P. Carlos Amiani, SJ, Nanan-fu, 16-11-1701, pp. 41-45. El
predecesor del P. Fernández Serrano, el P. Pedro de Piñuela, «seguía la práctica de
162 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

de los ritos6. Se apoyaba en el ejemplo de grandes misioneros,


en las doctrinas de misioneros sabios en la materia, y en las
conversaciones mantenidas con letrados chinos. «Sobre estas
cuestiones -concluía- ya los europeos tenemos poco que ven-
tilar, habiendo declarado el Emperador y los grandes de su
Imperio cómo lo entienden ellos». Se refería a una declaración
hecha por el Emperador el 30 de noviembre de 1700 sobre el
sentido civil y no religioso de las ceremonias chinas.
En esta carta se alude a los comportamientos turbios de
quienes no buscaban el esclarecimiento sincero de la verdad:
«siento que no se ventilen estas cuestiones con la limpieza que
Dios manda, procurando examinar la verdad con la verdad, y no
quitando el crédito a varones que sin más interés que la honra y
gloria de Dios han trabajado tanto por la exaltación de su santo
nombre en este Imperio». Se refería a los ataques de los enemi-
gos de los ritos contra los jesuitas.
También por aquellas fechas el P. Francisco de Palencia se
esforzaba en quitar los escrúpulos a un compañero suyo, que
estaba angustiado por el decreto que el obispo Carlos Maigrot
había lanzado contra la observancia de los ritos chinos. El P.

la Compañía de Jesús». «Yo continué de la misma suerte, por persuadirme que el


dicho P. Fr. Pedro de Piñuela no obraría sin graves fundamentos, por tener más de
veinte años de ministro de China y haberse aplicado al asunto de las letras sínicas,
como lo demuestra los muchos libros que ha estampado». Entre los libros consul-
tados menciona los del P. Agustín de San Pascual, que «doctamente prueba ser líci-
to el culto a los progenitores y uso de las tablillas», y los del sabio P. Gregorio
López, dominico, a quien «pusieron graves dificultades sobre el culto de los abue-
los, Confusio y uso de tablillas, a que dicho Señor respondió rectamente, dejando a
las dichas personas sin ningún género de escrúpulo para seguir la opinión de la
Compañía». Los letrados chinos le habían ilustrado sobre el significado de la pala-
bra «Tien» (cielo), y su validez para designar a Dios (Tien chou, Señor del cielo).
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 163

Palencia invocaba, a favor de los ritos, la práctica de misioneros


santos y doctos, a quienes la Iglesia permitía seguir sus méto-
dos desde hacía cuarenta años. Y aconsejaba a su colega que se
acordase del decreto de Alejandro VII, y se conformase con la
«praxis de la Compañía de Jesús». Siguiendo aquel método iría
«por camino llano, quieto y sano en conciencia y se logrará lo
que desea, que es la salvación de las almas, hasta que la Sta.
Iglesia, órgano del Espíritu Santo, determine otra cosa»7.
Como se ve, en estas cartas primerizas se expone perfecta-
mente el estado de la cuestión a principios del siglo XVIII: los
métodos misionales de aceptación o rechazo de los ritos, las
sólidas razones para la aceptación, y el mal comportamiento
que, según los franciscanos, seguían los enemigos de los ritos
y de la Compañía.

b) Entre el Emperador y el Papa


Los misioneros y los católicos chinos se vieron atrapados entre
dos obligaciones contradictorias. La obediencia al Papa signi-
ficaba la desobediencia al Emperador, lo que provocaba la
prohibición del Cristianismo en China. A principios de 1707 el
P. Serrano exponía el peligro. El Emperador mandaba «que se
busquen en las provincias los que condenen los ritos sínicos y
que sean desterrados y castigados». En aquel momento el
misionero franciscano pedía instrucciones a su superior, e

7. Carta del P. Francisco de San José de Palencia al P. Miguel Fernández Oliver,


15-11-1702, pp. 567-569. Otro de los argumentos que entonces expone el P.
Palencia en defensa de los ritos es la persecución que se desataría contra el
Evangelio si los misioneros impiden «la obediencia a los padres y progenitores
que estos chinos tanto celan».
164 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

incluso sugería que lo mejor sería huir para evitar una persecu-
ción, motivada por cuestiones que no le parecían de fe, que
habían sido instigadas por personas lejanas y desconocedoras
de la misión8.
El pequeño grupo de franciscanos, al igual que los jesuitas,
se quedaron en China por el bien de la misión. Para mantener
el difícil equilibrio entre el Papa y el Emperador emplearon
dos soluciones: la apelación y la petición del permiso de resi-
dencia. Las apelaciones a Roma contra el decreto de Tournon
acallaban de momento su conciencia y los reproches que les
hacían de desobedientes. Con la obtención del piao o diploma
podían continuar el trabajo misionero con aprobación del
Emperador. Ambas soluciones aparecen mencionadas en bas-
tantes documentos.
1. Apelaciones contra el decreto de Tournon
El P. Serrano nos cuenta las apelaciones del obispo agustino,
don Alvaro de Benavente, vicario apostólico de la provincia de
Kyangsi, y la que él mismo presentó en su propia defensa. La
apelación de Benavente es un documento importantísimo9. El
obispo alude primero al decreto de Tournon (Nanking 25-1-
1907), que obligaba a todos los misioneros, bajo pena de exco-

8. Carta al P. Comisario Bernardino de las Llagas Mercado, Nanan-fu, 12-1-


1707, p. 58. «No me atrevo a explayarme más sobre esta materia, sólo digo que
al que no ha plantado la viña le duele poco el arrancarla. Demos gracias a Dios
que no tenemos parte en lo que pasa, y ya que Dios nos ha librado no nos deje-
mos enjuiciar porque, si pueden, nos harán autores de lo que no hemos hecho,
para tener ellos mayor disculpa.»
9. Texto latino de la apelación del obispo Benavente (obispo ascalonense) al
legado Maillard de Tournon (Patriarca de Antioquía), Kanchow-fu, 13-4-1707;
pp. 451-456.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 165

munión, a responder a quienes les preguntaban que no podían


permitirse los sacrificios a Confucio ni a los antepasados, ni el
uso de las tablillas de los difuntos, ni decir que «Xanti» o
«Tien» era el Dios verdadero de los cristianos, porque tales
cosas estaban definidas en el decreto que había dado la Sede
Apostólica. El obispo hacía ver que aquellas prohibiciones se
oponían directamente a las declaraciones del Emperador, da-
das el 2 de agosto de 1706, y aseguraba que producirían, sin
ninguna duda, la expulsión de los misioneros. A continuación,
enumeraba las causas gravísimas por las que hacía uso del
derecho de apelación. El siguiente párrafo resume bien las
principales razones del apelante:
«Si se admite este decreto todos los misioneros serán echa-
dos de China, y por consiguiente cesará la propagación de la
fe, apostatarán los neófitos no muy firmes en ella, los más
seguros quedarán sin sacramentos, las iglesias y casas de los
misioneros serán ocupados por los paganos y acaso se con-
vertirán en templos de los ídolos, y sucederán otros males
innumerables e irremediables. No basta decir, como se hace
en el decreto, que debemos preferir estos y otros males peo-
res antes que tributar a Confucio y a los antepasados los
sacrificios que se deben sólo a Dios, antes que mantener las
tablillas según las costumbres chinas, y antes que enseñar
que el Dios de los cristianos es el Cielo o su poder. No basta,
repito, decir eso, porque el Emperador, siguiendo a Ricci y a
misioneros doctísimos, e incluso a los chinos que escribie-
ron libros sobre estas cosas, no afirma que «Tien» y «Xang-
ty» significan el Cielo material, sino su poder. Tampoco afir-
ma que deban ofrecerse sacrificios a Confucio y a los difun-
tos. Lo que propiamente dice es que las ofrendas que se les
166 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

hacen no son sacrificios, y que con ellas no se les tributa un


honor sobrehumano, ni se pide o espera nada, sino que sola-
mente se les trata y se les considera como hombres. Por
tanto, los inconvenientes que se enumeran en el decreto son
más bien suposiciones sin fundamento. Las consecuencias
de su ejecución son más claras que la luz del día y por con-
siguiente deben evitarse».
2. La obtención del «piao» o diploma imperial
A los misioneros se les planteaba un dilema difícil: o abando-
nar el rebaño con pérdida segura de éste, o quedarse con las
ovejas exponiéndose a las persecuciones, a las angustias de
conciencia y a las acusaciones de desobediencia al legado del
Papa. El P. Serrano se inclinaba al principio a no presentarse
en la Corte, «porque de ir y responder conforme a las reglas
que prescribe el Sr. Patriarca en su decreto estamos moral-
mente ciertos que no puede seguirse otro efecto que acrecen-
tar la ira del Emperador, con total ruina de la misión»10. En un
segundo intento y con algún retraso se presentó en Pekín con
su compañero el P. Diego de Santa Rosa. Estando allí, el 26
de noviembre de 1708, escribieron su apelación al Patriarca
Tournon. Le decían que no habiendo otra solución para que-
darse en China, y no habiendo respondido a las dudas que le
propuso el comisario fray Bernardino de las Llagas, se habían
decidido a pedir el diploma: «viendo tantas iglesias y cristian-
dades desamparadas, y oyendo, no sin mucho dolor, los cla-
mores de los cristianos, determinamos elegir el camino que

10. Carta de los PP. Fernández Serrano y Diego de Santa Rosa al P. Comisario
de la misión franciscana, Nanan-fu, 16-12-1707, p. 84.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 167

nos pareció sería más del servicio de Dios y de la Santa


Iglesia»11.
También acudió a pedir el diploma el H. Antonio de la
Concepción en mayo de 1709. Estos franciscanos escribieron
interesantes cartas sobre su viaje a Pekín, el interrogatorio que
les hicieron los mandarines y cortesanos chinos, las respues-
tas que dieron, y la caridad con que les recibieron los Padres
de la Compañía. El ambiente de la Corte imperial, el aparato
de la burocracia y la aparición del Emperador tuvo que pro-
ducirles una impresión sobrecogedora12.
Con el permiso imperial y la esperanza de una respuesta a
sus apelaciones los misioneros pudieron continuar su obra
evangelizadora. Su actividad se multiplicó, pues tenían que
atender a las misiones abandonadas por los agustinos y domi-
nicos. Unas palabras del P. Serrano, a la vez doloridas y conso-
ladoras, reflejan el momento:
«Por todo lo cual estoy tan lejos de persuadirme que nues-
tras dichas apelaciones sean escandalosas a mi religión y hábi-
to -así se ha dicho y escrito- que antes creo le ha de granjear
nuestra resolución nuevos créditos, pues por el caritativo y
justísimo celo de estos pobres perseguidos franciscanos se
sustentan millares de almas de chinos en la fe católica, la cual
hubieran dejado o a lo menos se hubieran resfriado en ella si

11. Apelación de los PP. Fernández Serrano y Diego de Santa Rosa contra el
mandato de Nanking, Pekín, 26-11-1708, pp. 86-91.
12. El relato latino del interrogatorio que se hizo a los PP. Serrano y Santa Rosa
en la Corte, para la obtención del «piao», fue redactado en latín por el P. Stumpf,
SJ. Lo transcribe, confirmando la veracidad del relato, el P. Serrano en carta al P.
Stumpf, Tsining-chow, 11-2-1709, pp. 95-99. La estancia en Pekín del H. Antonio,
en su carta al P. Provincial, Cantón, 16-10-1709, pp. 642-643.
168 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

los hubiéramos dejado desamparados, como lo han hecho


otros ministros, cuyas ovejas ya están tan perdidas como la
experiencia nos lo enseña, no sin gran dolor, por no poder
acudir a tantas cristiandades, como hay desamparadas, aunque
no dejemos de socorrer a las que podemos. Todo lo dicho se
hubiera perdido si hubiéramos seguido las pisadas de aquellos
que nos han molestado y molestan para que los sigamos. Mas
no haremos tal cosa sin constarnos la voluntad de su Santidad
y de VV. Emcias. la cual executaremos sin dilación, como
hijos que somos obedientes a la Sta. Iglesia y a su Cabeza»13.
3. La conducta de los enemigos de los ritos
El comportamiento de los enemigos de los ritos dejó mucho
que desear, si hemos de creer a los testimonios del P. Serrano,
que se vio afectado personalmente por incomprensiones e
injusticias.
1) Los desaciertos del Patriarca Tournon
La historiografía no ha sido benévola con el legado, patriar-
ca y cardenal Maillard de Tournon, que fue, según Kühner, un
enemigo sistemático del pensamiento asiático, arrogante, faná-
tico y ofensivo a la persona del Emperador14. La verdad es que
no sabe uno qué lamentar más, si su incapacidad como diplo-
mático o su terquedad ideológica.

13. Carta a los cardenales de la S. C. de Propaganda Fide, Nanan-fu, 12-8-1709,


p. 113. En las notas se indica que, antes de marcharse, los agustinos y predicado-
res pidieron a los franciscanos españoles que cuidasen de sus misiones, lo que
procuraron hacer celosamente. Los que les molestaban para que los imitaran
eran, según la nota, agustinos, los de la Sociedad de Misiones Extranjeras de París
y, sobre todo, los dominicos.
14. Kühner, op. cit. pp. 143-144.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 169

Como embajador, Tolo –tal era el nombre chino del lega-


do– se enajenó la voluntad del Emperador y de su Corte. El
Emperador lo expulsó de China en un decreto acusador15.
La pésima impresión que sacó la Corte china de la actua-
ción del patriarca aparece muy clara en las palabras que los
mandarines pronunciaron ante los franciscanos que habían ido
a pedir el diploma. Los cortesanos les ponderaron la benevo-
lencia del Emperador con los europeos en los tiempos pasa-
dos, y cómo la habían perdido por las turbulencias de Tolo.
Les dijeron que no pensasen que Tolo era sabio ni inteligente,
pues se había comportado de manera tenebrosa desde que fue
recibido en la Corte. El ha sido la causa del rigor que ahora
padecen los europeos, pues unos han sido expulsados y otros
obligados a sacar el diploma; pero aun en esto se muestra la
benevolencia del Emperador, pues todos los que siguen al
obispo Maigrot o al patriarca Tolo, declarándose contra los
ritos, deberían ser ejecutados o encarcelados hasta que llegasen
las respuestas de Roma. El mandarín Chao Chang, por su
parte, añadió: «ahora se os ha concedido el diploma, que antes
no era necesario; antes el Emperador honraba a todos los
europeos por igual, suponiendo que todos eran hombres bue-

15. «Tú, Tolo, cuando al principio viniste a la Corte me dijiste repetidas veces
que el Sumo Pontífice te había enviado a darme las gracias por los beneficios, y
que fuera de eso no habías venido a resolver otro negocio. En cambio ahora has
suscitado muchos problemas. Cuanto más siendo las palabras que proferiste ante
mí antes y después muy contrarias entre sí. Es imposible dar crédito a lo que
dices. Ahora quedarás en Macao hasta que vuelvan Lun Quengan y Po Hiensu
(PP. Barros y Beauvolier). Cuando se aclare la sustancia del negocio se determi-
nará lo que deba hacerse.». El mensaje contra el legado se firmó el 18-5-1707, se
lo intimaron en Cantón el 19 de junio, y salió para Macao el 26. Texto latino en
nota 11 de las pp. 81-82.
170 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

nos. Vino el patriarca Tolo, prendió el fuego y sembró cizaña;


de manera que unos opinan una cosa y otros otra, con gran
confusión, sobre nuestros ritos»16.
El decreto prohibitivo dado en Nanking por el legado fue
considerado como impracticable y desastroso: «según van las
cosas ha de venir a dar un reventón», decía el P. Serrano17. La
terquedad de Tournon se complicaba con la confusión que
creaba su modo de proceder. Por una parte, daba un decreto
contrario a los requisitos para sacar el permiso de residencia,
pero, por otra parte, no impedía, e incluso deseaba, que los
misioneros lo sacasen. Pero cuando le pedían explicaciones
para aclarar las dudas, les daba la callada por respuesta18. El
decreto iba dirigido a los misioneros. No mandó que se publi-
cara a los cristianos; pero era imposible que éstos no se ente-
raran; y cuando se aplicaba alguna de sus prescripciones decía
que no lo había mandado expresamente19. En cambio, se mos-
traba enojadísimo con todos los que apelaban contra su
decreto.
La mayor confusión nacía de la ambigüedad dogmática que
se creó. Decía que el decreto era dogmático e inapelable, y al
mismo tiempo daba a entender que era modificable, pues lo

16. El texto latino en la relación del P. Stumpf, aprobada por el P. Serrano, 11-
2-1709, p. 98.
17. Carta del P. Bernardino Mercado, Kanchox-fu, 11-4-1707. p. 63.
18. El P. Serrano decía despechado: «si viniere el Patriarca y me instare que vaya
a presencia del Emperador, yo de ningún modo he de condescender con su volun-
tad; si quieren sacar la brasa, sáquenla con mano propia, y no con la ajena» (Carta
cit. en nota anterior). A pesar de todo, el P. Serrano sacó el «piao» y se quedó.
19. Carta de Serrano al P. Bernardino Mercado, Hanan-fu, 12-5-1707, p. 69. A
los que quitaron el King-tien [inscripción que significaba: dad culto al cielo] les
dijo Tournon que él no lo había mandado.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 171

había redactado de manera que el Papa pudiera reformarlo20.


No debe olvidarse que, al aplicar en su decreto los mandatos
pontificios de 1704, Tournon no exhibía el documento origi-
nal, pues sólo había traído unas notas que había sacado de él
en Roma. El mismo Papa desaprobó la manera en que los
había promulgado, aunque no la sustancia de los mismos.
2) Las irregularidades de otros personajes. Pedrini,
Appiani, Orazi
Los enemigos de los ritos no podían ocultar ante las auto-
ridades romanas el desastre que las prohibiciones que ellos
habían propugnado acarreaban a la misión de China. En los
informes que enviaban procuraban justificarse a sí mismos,
sacudir toda la responsabilidad, y echar la culpa de lo sucedi-
do a la parte contraria, especialmente a los jesuitas. En las car-
tas que estamos analizando se critican duramente las tácticas
utilizadas por los enemigos de los ritos. Sus comportamientos
pueden resumirse en las siguientes acciones: mentiras, subter-
fugios y disimulos, presiones sobre los que no se doblegaban
a sus deseos, interpretaciones laxas de los decretos prohibiti-
vos, acusaciones de lo sucedido a los que eran inocentes y
obedientes, y persecución a los que se mostraban críticos e
inconformistas.
La falta de verdad de los informes que escribían a Roma los
enemigos de los ritos fue denunciada, tanto en afirmaciones

20. Carta del P. Serrano al P. Juan Basset (de las Misiones Extrajeras de París),
Nanan-fu, 24-11-1707, p. 81. Testimonio del P. Serrano sobre las palabras oídas
a Tournon, Pekín, 4-12-1708, p. 92 : «yo he puesto -le dijo el Patriarca- todo cui-
dado en hacer este decreto, y he dexado campo para que Su Santidad siempre que
quisiere, pueda dar un corte; habiendo dicho ese mismo día de mañana, que el
decreto era dogmático y no se puede apelar de ello».
172 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

generales21, como en menciones a casos concretos. Entre estos


últimos el P. Serrano acusó, especialmente, las mentiras conte-
nidas en el informe sobre las entrevistas de Pedrini con el
Emperador a finales de 171422, las falsedades de Orazi en el
informe que envió a Roma en 171623, y las falsedades de la rela-
ción de Appiani sobre lo sucedido en Pekín durante la emba-
jada de Mezzabarba en 172024.

21. Ya en 1701 decía el P. Serrano: «siento que no se ventilen estas cuestiones con
la limpieza que Dios manda, procurando examinar la verdad con la verdad, y no
quitando el crédito a varones...» (Carta al P. Amiani, Nanan-fu, 16-11-1701, p. 43).
22. Teodorico Pedrini pertenecía a la Congregación de la Misión. Decía el P.
Serrano: «he visto la relación que el Sr. Appiani envía a Roma, según los informes
que le tiene dado el Sr. Pedrini desde esta corte, sobre lo sucedido así entre el
emperador y dicho Sr. Pedrini, como con el P. Castorano [Orazi] , sobre la ínti-
ma del decreto sobre los ritos chinos. Leióla dicho Sr. Apiani en presencia del P.
Fr. Jaime Tarín y mía, y fueron tantos los desatinos que leyó, y las falsedades, que
no me pude reprimir sin volver por la verdad» (Carta al P. Stumpf, Nanan-fu, 28-
8-1715). El decreto contra los ritos que entonces se intimó fue el que había dado
en Roma la Sagrada Congregación de Ritos el 9-12-1713.
23. El obispo Carlos Orazi, vicario general del obispo de Pekín, leyó una rela-
ción en Cantón al P. Serrano, y envió otra distinta al Provincial y a Roma, en la
que se contenían imputaciones falsas contra los jesuitas. La relación trataba de lo
sucedido durante la intimación de la Constitución Apostólica «Ex illa die» a los
misioneros de Pekín. Cf. cartas del P. Serrano al P. Martín Alemán, s. 1. 22-4-
1717, pp. 171-181; carta al P. Carlos Orazi de Castorano, Cantón 11-10-1717, pp.
181-189, y al mismo P. Orazi, Cantón 30-4-1718, pp. 204-220.
24. Luis Antonio Appiani, de la Congregación de la Misión, era un hombre muy influ-
yente en Cantón. El libelo de Appiani fue a parar inesperadamente a manos del P.
Fernández Serrano, por un error del criado que llevaba las cartas. En vista de las false-
dades que contenía, Serrano juzgó en conciencia que debía sacar copia del escrito y
enviárselo a su Superior. Texto bilingüe, en español e italiano, del libelo de Appiani en
apéndice, pp. 465-485. Appiani narraba de forma tendenciosa la prisión que había
sufrido Pedrini en Pekín, cuando se negó a firmar el acta de la embajada de
Mezzabarba, cargando las culpas a los jesuitas. El P. Serrano refutó las mentiras del libe-
lo, haciendo un relato verdadero de lo que sucedió en Pekín en la «refutación al libelo
anónimo divulgado en Cantón en el año 1721 por Luis Antonio Appiani», pp. 375-386.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 173

La confusión creada y el temor a las condenas de Tournon


hizo que algunos misioneros no respondieran con claridad
cuando les preguntaban si habían permitido los ritos chinos en
sus misiones. O respondían con evasivas, como el P. Francisco
Cantero, dominico, que al preguntarle si había publicado el
decreto del Patriarca respondía: «lo hemos publicado y no lo
hemos publicado»; es decir, que se lo habían dado a conocer
en secreto a algunos de confianza y a otros no25. Algunos
misioneros tuvieron la debilidad de mentir cuando respondie-
ron a las interrogaciones del decreto de Tournon. Otros, que
había seguido las prácticas de tolerancia, se retractaron de
forma poco honrosa, como el P. Fernández Oliver, que llenó
de indignación al P. Serrano26.
Tampoco faltaron presiones para que nuestros francisca-
nos observasen el decreto de Tournon, retiraran la apelación,
desobedecieran a su Padre Comisario y se alejaran de los jesui-
tas. En aquel empeño se destacó el P. Francisco de Fontanilla,
agustino, que molestó durante más de dos años al P. Serrano
con «sus papelones»27, y escribió al H. Antonio en el mismo
sentido. El buen hermano le replicó con bizarría que «mientras

25. Carta al P. F. X. D’ Entrecolles, SJ, Nanan-fu, 26-7-1710, p. 119. En esta


carta cuenta el P. Serrano que en la cristiandad de Chekiang, de los PP.
Dominicos, «hallaron tablillas y no más diferencias de los nuestros»
26. Carta al P. Miguel Fernández Oliver, Kanchow-fu, 16-11-1713. Resulta sos-
pechoso también que un hombre como el P. Francisco de Palencia, que en 1702
había sido seguidor y propagandista de las prácticas de la Compañía (cf. nota 7),
respondiera, en 1707, al interrogatorio de Tournon, que no permitía usar el nom-
bre de Tien ni Kanty para nombrar a Dios, ni usar las tablillas y otras costumbres
que consideraba idolátricas (Carta del P. Palencia a Tournon, Lingchü-hsien, 7-2-
1707, pp. 569-571).
27. Carta al P. Provincial, Nanan-fu, 26-2-1715.
174 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

V. P. ha estado en Macao cansándose tanto en escribir a otros


y a mí, han bautizado los misioneros de mi Padre San
Francisco que quedaron por acá más de 3.000 almas, y han
hecho otras muchas cosas en servicio de Dios y de la Iglesia»28.
Las interpretaciones laxas de los rigoristas sobre los man-
datos prohibitivos de Roma aparecieron cuando llegó la
Constitución Apostólica «Ex illa die». Aquel documento
solemne demostró que la prohibición de los ritos chinos iba en
serio. Entonces los primeros que aflojaron al ver el alboroto
fueron los misioneros de Propaganda y otros que antes habían
clamado por la prohibición de los ritos29. La primera solución
fue la interpretación laxa de las órdenes pontificias. Este cam-
bio de actitud causaba asombro y confusión: «los que hasta
ahora han clamado ser todas las ceremonias idolátricas, veni-
da la prohibición de ellas ya quieren que sean políticas y per-
misibles»30. Un ejemplo de interpretación laxa es la instruc-
ción pastoral del anciano obispo de Pekín, obra de su vicario
el P. Orazi (15-3-1718). La Constitución Apostólica prohibía
llanamente toda clase de ofrendas a Confucio y a los antepa-
sados, las tablillas y determinadas palabras para designar a
Dios. En la pastoral, en cambio, se prohibían las ofrendas de
comidas sólidas, pero se permitían olores y cosas líquidas
como el té; se prohibía hacer reverencias (abatir cabezas)
delante de la tablilla, pero no de lado. Este casuismo causó

28. Carta del H. Antonio de la Concepción al P. Fontanilla, Cantón, Yang-jen-


li, 15-3-1711, p. 655.
29. Censuras a las cartas de Perroni y del obispo della Chiesa enviadas por el P.
Serrano al P. Provincial de Filipinas, Cantón 3-7-1718, p. 226; toda la carta des-
ciende a pormenores sobre el tema y las personas afectadas.
30. Carta del P. Serrano al P. Stumpf, Cantón (1717), p. 190.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 175

risa a los cristianos, que no estaban dispuestos a seguirlo, y


desató las críticas de algunos misioneros, que lo consideraban
opuesto a lo que estaba mandado31. Parecían haberse cambia-
do las tornas. Los que en 1707 llamaban desobedientes y
herejes a los franciscanos y jesuitas, en 1717 se permitían
ensanchar la Constitución Apostólica: «justicia, pero no para
mi casa». Los que antaño fueron enemigos de los ritos permi-
tían ahora abatir cabezas, quemar olores, encender candelas
ante la tablilla, y decir que los entierros eran culto político y
otras explicaciones por el estilo32. El mismo vicario Orazi asis-
tía sin reparo al funeral de una señora china haciendo las
correspondientes ofrendas, mientras sus propios cristianos
seguían practicando las costumbres antiguas33.
Uno de los resultados más lamentables en la controversia
sobre los ritos fue que los que procuraron su prohibición que-
daron triunfantes a pesar de sus comportamientos poco lim-
pios, mientras sus contrarios eran injustamente castigados. El
P. Fernández Serrano padeció aquella injusticia. La gota que
colmó la indignación de sus adversarios fue una carta del fran-
ciscano aparecida en el libelo Informatio pro veritate34. Se refuta-

31. Censuras del P. Serrano, cit. en nota 29, pp. 243-245.


32. Carta del P. Serrano al P. Juan Mourao, SJ, Cantón 21-1-1718, pp. 195-199.
Relata datos muy curiosos sobre la confusión y subterfugios con motivo de la
publicación de la Constitución Apostólica
33. Carta del P. Serrano al obispo de Pekín, Bernardino della Chiesa, Cantón,
18-8-1720, pp. 331-333. Como contrapartida a la acusación que el obispo había
hecho al P. Miguel Fernández Oliver, por haber participado en el entierro del P.
Franchi, SJ, el P. Serrano pide explicaciones sobre cinco noticias que los cristia-
nos habían dado acerca de la conducta del P. Orazi, poco conforme con la estric-
ta observancia de la Constitución Apostólica.
34. La carta del P. Serrano, sin su nombre, traducida al latín, era la que escribió
a su P. Comisario Martín Alemán, el 22 de abril de 1717 (publicada en pp. 171-
176 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

ban en esa carta las falsedades y artimañas de los enemigos de


los ritos. Dice el P. Margiotti que muchos misioneros de la
Congregación de Propaganda se sintieron ofendidos por el
estilo y el contenido de la carta del P. Serrano y empezaron a
escribir contra él. Lo hicieron, sobre todo, Luis Antonio
Appiani, Teodorico Pedrini, Mateo Ripa, y los Padres José
Cerú, Domingo Perroni y Carlos Orazi.
«Por desgracia, en Roma se dio crédito tan a ciegas a estas
acusaciones contra el P. Serrano que, antes de recibir y exa-
minar el libelo, sin juicio, y omitida toda investigación jurídi-
ca, por mandato explícito del Papa Clemente XI al P.
General, se mandó la retirada de China del P. Juan y la vuel-
ta a su Provincia. Y, lo que es peor, tan duro castigo fue
extendido a otros dos de sus hermanos, los Padres Miguel
Fernández Oliver y Martín Alemán»35.
Cuando le llegaron a Serrano los primeros rumores sobre
este castigo, en el que además se le privaba de sus cargos, no
se lo podía creer. Cuando se convenció de que el castigo era
cierto, se sintió muy herido por la injusticia y deshonor que
suponía aquel castigo «de dos religiosos que aunque siervos
inútiles han trabajado más de 26 años en estas misiones, servi-
do y dado a la Santa Iglesia más cristianos en poco tiempo que
sus contrarios han dado en todo el tiempo que por aquí han
consumido», y por el descrédito de la Provincia franciscana
«que a tanta costa y dispendio de los sudores de sus hijos ha
sustentado tantas iglesias y cristiandades desamparadas en

181). Cf. biografía del P. Serrano por Margiotti, p. 12. La “Informatio pro verita-
te” era obra del P. Lillian Stumf. S. J. (Cf. SOMMERVOGEL, Bibliothèque de la C. de J.,
VII, 1636).
35. Margiotti, biografía del P. Serrano, p. 20.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 177

medio de tan lamentables contratiempos». Lamentaba, ade-


más, el abandono que sufrirán los cristianos, y el escándalo que
causará a los chinos el castigo de los misioneros36. Para defen-
derse escribió también una sentida «apologia pro vita sua», en
la que demostró las mentiras de sus acusadores37. No le valió
de nada. Tuvo que volver a España, como desterrado a su pro-
pia Patria, y después de un viaje a Italia, sin obtener la explica-
ción a sus demandas, murió en Almansa, su pueblo natal, el 3
de febrero de 1735.

4. EL PAPEL DE LOS JESUITAS EN EL CONFLICTO


La documentación franciscana que estamos analizando contie-
ne abundantes noticias sobre los misioneros jesuitas en
China38, y especialmente sobre su intervención en la cuestión
de los ritos39. Los jesuitas quedan, en general, muy bien para-
dos. De esa documentación se deducen tres datos: 1º, la refe-

36. Carta al Provincial Ildefonso de la Zarza, Shunteh, 20-4-1723, pp. 398-403


37. Apologia «pro vita sua», Shunteh, 22-12-1724, pp. 412-428.
38. La documentación extraída del ARSI es muy abundante. De allí proceden, a
parte de otros documentos, las abundantes cartas dirigidas por el P. Serrano a los
jesuitas: PP. Amiani, Gerbillon, Antonio Tomás, Gozani (dos cartas) , Stumpf (8
cartas), D’Entrecolles (4 cartas), Goville, Magalhaes, Mourao, Nyel y
D’Aubenton.
39. Sobre la controversia de los ritos, buen resumen de J. SEBES, “Ritos chinos,
controversia” en DHCJ, pp. 3367-3372, y de J. CORREIA-ALFONSO, “Ritos mala-
bares”, en Ibid. pp. 3372-3375. Buena síntesis también en W. V. BANGERT, Historia
de la Compañía de Jesús, Santander 1981, pp. 298-307, 407-421. Buena biografía y
publicación de fuentes: S. VARESCHI, “Martino Martini S.I. e il decreto del
Sant’Uffizio nella questione dei riti cinesi (1655-56)”: Archivum Historicum Societatis
Iesu 63 (1994) pp 209-260. Sobre la labor científica cf. A. UDÍAS, “Jesuit
Astronomers in Beijing, 1601-1805”: Quarterly Journal Royal Astronomical Society 35
(1994) pp. 463-478.
178 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

rencia inseparable a los jesuitas en la cuestión de los ritos; 2°,


la inocencia de los jesuitas en las complicaciones y dificultades
creadas por la cuestión de los ritos en la misión; 3°, la acción
beneficiosa de los jesuitas.

a) La obligada referencia a los jesuitas en la cuestión de


los ritos
Esta referencia no tiene nada de extraño. La tolerancia de los
ritos chinos fue aceptada por los jesuitas y seguida por la
mayoría de ellos, por lo que la Compañía quedó implicada
directamente en la controversia. Seguir los métodos de tole-
rancia con los ritos era simplemente «seguir la práctica de la
Compañía de Jesús»40, o seguir las «praxes del P. Mateo Ricci».
Los misioneros y los chinos utilizaban estas referencias a los
jesuitas para designar el método con el que les identificaban.
En el interrogatorio que hacían en el palacio de Pekín a los
misioneros que deseaban obtener el «piao» les preguntaban si
habían seguido la doctrina de Ly (nombre chino de Mateo
Ricci). En aquella ocasión, al ser preguntados sobre el método
que en aquel momento practicaban, los franciscanos respon-
dieron que seguían el de los Padres que vivían en Pekín, o
misioneros de «Yeh-su hui» (Compañía de Jesús)41. Por el con-
trario, el decreto de Tournon es calificado como una «conde-
na de la praxes de la Compañía»42.

40. Así califica el P. Serrano al método que seguía el P. Pedro de Piñuela (Carta
al P. Amiani, Nanan-fu, 16-11-1701, p. 41); también el P. Palencia aconsejaba con-
formarse con el decreto de Alejandro VII y «la praxis» de la Compañía (cf. n. 7).
41. Carta al P. Stumpf, Tsining-chow, 11-2-1709, p. 97
42. Carta del P. Serrano al P. Bernardino Mercado, Kanchow-fu, 11-4-1707, p. 63.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 179

La identificación de las tácticas misionales se completaba,


por desgracia, con la enemistad a las personas. Los enemigos
de los ritos solían mostrarse enemigos de los jesuitas, no sólo
de sus métodos misionales asimiladores, sino de la misma
Compañía como tal. Así se explica que los que de alguna
manera ponían dificultades al decreto de Tournon eran denos-
tados como amigos de los jesuitas, y recibían instancias cons-
tantes para que se apartaran de sus falsas doctrinas.

b) Inculpación a los jesuitas de los desastres de la


misión, y la defensa de los misioneros franciscanos
1. Acusadores y defensores
Son muchos los pasajes de estas cartas franciscanas en los
que se menciona a los enemigos y acusadores de los jesuitas.
El primero de ellos era el mismo patriarca Tournon, que dijo
al obispo Benavente que «la causa de tantos males como
padecía la misión eran dos Padres de la Compañía», refirién-
dose a los PP. Parrenin y Pereyra. Benavente le replicó que
los daños los había causado él mismo, el patriarca, y no los
jesuitas, por haber quitado a los cristianos de Pekín el decre-
to de tolerancia que les había concedido Alejandro VII, y por
haber mandado quitar de la iglesia la tabla con las letras
«King tien» que les había concedido el Emperador43. En aque-
llos años, cuando se palpaba la crisis creada por Tournon, se
decía también por Cantón que los jesuitas eran la causa de los
males de la misión. Para contradecir aquellos rumores el P.

43. Carta del P. Serrano a los cardenales de Propaganda Fide, Nanan-fu, 12-8-
1709, pp. 107-109.
180 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

Serrano acudía al testimonio del obispo de Pekín, que cono-


cía de cerca la realidad44.
Entre tanto, se divulgaban relaciones y escritos de algunos
misioneros que repetían las acusaciones contra los jesuitas. Se
destacaron en el ataque el franciscano Juan Bautista de Illiceto,
el dominico Francisco González de San Pedro y el agustino
Francisco de Fontanilla. El rechazo que hizo el P. Serrano a
aquellas acusaciones, que tenían buena acogida en las altas
esferas y en la misma Roma, fue categórico. La fuerza de su
defensa de los jesuitas estaba en la seguridad que le daba el ser
testigo de vista, y el tener conocimiento directo de la situación,
en contraste con el desconocimiento y lejanía que mostraban
los acusadores apasionados y mentirosos.
«Yo, Eminentísimos Señores -escribía a los cardenales de
Propaganda en 1709- no me determinara a escribir estos
toscos renglones si coram Deo no me considerara obligado a
volver por la inocencia y procurar quantum in me est que no
triunfe por falsas informaciones la mentira apasionada y por
el mismo fin digo que algunas relaciones que han salido,
como la del P. Juan de Illiceto y otras, en las cuales se echa
la culpa de los males que padece esta misión a los padres de
la Compañía son falsísimas, injuriosas, y dignas de que no se
las dé el más mínimo crédito.»45

44. Ibid. p. 114. Al ser informado de los rumores acusatorios contra los jesui-
tas, el obispo de Pekín, Della Chiesa, dijo: «filiolos, yo me hallé presente en todo,
y os puedo jurar que los Padres de la Compañía están inocentes». Repite el mismo
testimonio del obispo en otra carta de 26-7-1710, p. 120.
45. Ibid. pp. 113-114. El P. Serrano acusó también de falsedad a la Relación de las
cosas sucedidas en esta nueva persecución de la China, escrita por el dominico Francisco
González de San Pedro, que contenía calumnias contra la Compañía (Carta de
Serrano al P. D’Entrecolles, Nanan-fu, 26-7-1710, pp. 118-124). A pesar de todo,
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 181

Y en otra carta, escrita en 1710, remachaba la misma afir-


mación: «básteme decir, que ninguno de los que saben de raíz
lo que ha pasado en China después de la venida del Emo. Sr.
de Tournon, que Dios hayga, hecha la culpa de lo que esta
misión ha padecido y padece a los padres de la Compañía»46.
2. Dos explicaciones opuestas sobre los desastres de la misión
En los testimonios que acaban de aducirse los enemigos de
los ritos echaban a los jesuitas la culpa de las dificultades
creadas en la misión por la prohibición de los ritos. A medi-
da que el tiempo pasaba y las prohibiciones se reafirmaban,
la situación empeoraba más y más, hasta alcanzar una situa-
ción irreversible con la publicación de la Constitución
Apostólica. La hostilidad contra la Compañía prosiguió
entonces por los mismos cauces, y se manifestó en las rela-
ciones, antes citadas, de Pedrini y Appiani, y del vicario
Orazi. El mismo legado Ambrosio Mezzabarba «traía las
mismas ideas casi que el Sr. de Tournon, y nada favorable a
los padres jesuitas»47.

la relación del dominico fue publicada en Roma por mandato del Papa, y tradu-
cida al italiano y al francés (ibid. p. 118, nota 6).
46. Carta al P. F. Xavier D’Entrecolles, Nanan-fu, 26-7-1710.
47. Relación presentada por el P. Serrano al cardenal Ambrosio Mezzabarba
(1720), p. 351. El P. Serrano, que trató personalmente a Mezzabarba y fue su
intérprete, le manifestó personalmente aquella observación y se permitió darle
unos consejos muy certeros y sensatos. Le dijo, por ejemplo, que una de las cau-
sas del estado lamentable de la misión era «el haber hecho concepto firmísimo
que el emperador era mancipio de los padres de la Compañía residentes en
Pequín”, lo que era totalmente falso (ibid. p. 356). En las réplicas a las relaciones
de Pedrini, Appiani y Orazi, citadas anteriormente, el P. Serrano sale, como de
costumbre, en defensa de la Compañía. A Orazi le decía que no le ocultaba su
sentir (que coincidía con el del P. Comisario), pues si lo ocultaba haría gran agra-
182 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

¿Cuál era la causa de la situación lamentable de la misión?


Hacia 1720 se formularon con más precisión las explicaciones
contrarias que ya se habían insinuado en años anteriores, sobre
la culpabilidad o la inocencia de la Compañía. El P. Serrano
explica muy bien esas dos tesis en dos párrafos que glosamos
a continuación:
Primera tesis: la culpabilidad de los jesuitas:
«Había escrito Pedrini de Pekín [a Roma] y ayudándole de
Cantón el Appiani, que el Emperador de China hacía poco
caso de que le prohibiesen sus ritos y que por prohibidos no
se perdería la misión: que los chinas deseaban observar la
Constitución apostólica, mas porque oían que los jesuitas no
querían [que se observase], no querían tampoco los chinas
[observarla]»48.
Según esta explicación, al Emperador y a los chinos les era
totalmente indiferente la observancia o prohibición de sus
ritos. Por tanto, los obstáculos procedían solamente de los
jesuitas. Suponía esta tesis que el Emperador no tenía persona-
lidad ni convicción, sino que estaba totalmente dominado por
los jesuitas, que tenían una influencia grandísima en la Corte.
Segunda tesis: la inocencia de la Compañía:
«Escribían lo contrario los jesuitas, diciendo que el
Emperador por muchas veces y en todas las ocasiones que se
le ofrecieron, había declarado, determinado con decretos
públicos, y asentado eficazmente de prohibir la religión cristia-

vio a la misión china «y no menos a las columnas de ella que son los RR. PP. de
la Compañía de Jesús, cuya honra procura V. P. oscurecer con su relación» (Carta
al P. Orazi, Cantón, 11-10-1717, p. 185).
48. Refutación del libelo anónimo divulgado en el año 1721 en Cantón por el
Sr. Luis Antonio Appiani, p. 380.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 183

na en su imperio, si en él se prohibiesen a sus vasallos las cere-


monias y ritos de sus antepasados. Clamaron Pedrini de Pekín
y Appiani de su cárcel de Cantón ser falso y que sólo era miedo
con que los jesuitas pretendían aterrar a Roma, para llevar ade-
lante sus empeños, y todo lo demás que en su libelo volunta-
riamente dice Appiani, y en la Apología se responde»49.
Según esta explicación, el Emperador y los chinos tenían
convicciones propias y firmes sobre el valor y el significado de
sus propios ritos y costumbres, con total independencia de los
jesuitas. Estos eran totalmente inocentes de las decisiones que
tomó el Emperador contra los cristianos, las cuales fueron
provocadas por las prohibiciones de los ritos.
Los misioneros de Propaganda procuraron difundir y
defender la primera tesis ante las autoridades romanas. Era
insostenible. De ello se convenció pronto el legado Mezza-
barba, que pudo conocer el engaño con que había salido de
Roma. La indiferencia del Emperador y de los chinos en rela-
ción con sus ritos era totalmente falsa. La actitud del
Emperador en defensa de los ritos fue clarísima, constante,
insistente. K’anghsi tenía ideas claras sobre el significado de
sus propias tradiciones y ritos, y es absurdo pensar que le con-
vencieron de ellas los jesuitas.
No menos firme era la convicción de los chinos. Por eso,
cuando el P. Francisco de Palencia recibió en 1717 la Constitución
Apostólica «Ex illa die», no se atrevió a comunicarla a todos los
cristianos, sino sólo de forma reservada a la gente noble y enten-
dida, para pedirles consejo. Aquellos cristianos selectos le oyeron
con atención, se levantaron con furia y le dijeron:

49. Ibid.
184 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

«Padre, de ningún modo divulgues estos mandatos si no


quieres perder la vida, nosotros de ningún modo lo pode-
mos observar, porque no podemos dejar las costumbres de
la patria, y si queremos observar los decretos, bien ves,
Padre, que nuestras vidas peligran y también los hijos, mujer
y hacienda... Bien sabes, Padre, los edictos del Emperador
tan rigurosos; si lo irritamos no tenemos recurso; él es nues-
tro rey y sus vasallos tenemos obligación de guardar lo que
manda, más siendo tan justos sus mandatos. Pues, como
sabes, no repugnan a la santa ley, pues todo se contiene en
el cuarto precepto, que manda obedecer a los padres y maes-
tros. Si vosotros entendéis mal nuestros libros no es culpa
nuestra, que desde pequeños los estamos estudiando, y sabe-
mos muy de cierto su explicación, que en nada perjudica a
la santa ley. Lo que perjudica, ya lo tenéis corregido y expli-
cado en los libros y mandado a los cristianos, cuanto más el
emperador os da la inteligencia de todo, ¿qué dudáis? El es
el legislador de nuestros libros y ritos y en el modo que él los
entiende y explica así todo el reino lo entiende, y si alguno
se atreviera a explicar contra lo que él tiene explicado, le cos-
taría la vida. Padre, en este negocio no hables más»50.
Se contaba una anécdota para confirmar el apego de los
chinos a sus ritos. Cuando amenazaron a un cristiano chino
enfermo de muerte con negarle la absolución si no renuncia-
ba a sus ritos, dijo que prefería ir al infierno antes que negar
los honores que debía a sus antepasados. Como los enemigos
de los ritos menospreciaban las razones que daban los mismos

50. Carta del P. Francisco de San José de Palencia al Comisario Provincial de


China, P. Martín Alemán, Nanan-fu, 24-10-1717, p. 602.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 185

chinos para mantenerlos, buscaron en los jesuitas el chivo


expiatorio. La odiosidad a la Compañía encontró en la cues-
tión de los ritos uno de los argumentos más socorridos para
precipitar la supresión de la Orden. Fue leña al fuego para la
pira que se preparaba.
De Roma vinieron censuras contra los que se esforzaron
en esclarecer la verdad, acusar a los falsos informantes y defen-
der a los jesuitas. Cuando el P. Serrano estaba en España, el P.
General Juan de Soto le dijo: «a V. P. no le hacen otro cargo
sino el haberse hecho de parte de los jesuitas»51.
3. Los beneficios de los jesuitas a favor de la misión y de los misioneros
de China
Los franciscanos que defendían la inocencia de los jesuitas
aludían también a los beneficios que éstos procuraban a la
misión. De ese modo reforzaban su refutación contra los ene-
migos de la Compañía. Las cartas franciscanas de China no
contienen, como es lógico, ninguna descripción de las misio-
nes jesuíticas en China, ni de sus actividades más característi-
cas, como eran los trabajos científicos. Las alabanzas francis-
canas a los jesuitas de China se limitan a valoraciones genera-
les, o al recuerdo de favores determinados. La espontaneidad
de aquellas alabanzas las hace especialmente valiosas en el
contexto de la polémica. Frente a la idea de unos jesuitas cala-
mitosos y egoístas se defendía la de unos jesuitas benéficos y
caritativos.
Un ejemplo de alabanza general puede ser esta frase dirigi-
da nada menos que a los cardenales de Propaganda: «es ver-

51. Carta del P. Serrano al P. José del Espíritu Santo, Almansa 27-6-1730, p. 447.
186 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

dad, Emos. Señores, que los padres de la Compañía son los


que fundaron, aumentaron y pusieron en libertad esta misión
y los que hoy mantienen, después de Dios, los pocos misiona-
rios que quedamos, con sus continuas tareas»52.
Los franciscanos agradecieron la buena acogida que reci-
bieron de los jesuitas cuando estuvieron en Pekín. Residieron
entonces en la casa de la Compañía, donde fueron tratados
«con regalo y religiosa urbanidad»53. También el H. Antonio
fue acogido gratuitamente «con todo cariño y regalo» por los
jesuitas franceses; y además los jesuitas portugueses les condo-
naron 20 pesos que les debían54. Estos buenos recuerdos se
vieron ensombrecidos en 1718 por un hecho aislado, cuando
los jesuitas portugueses de Macao impidieron el viaje de unos
franciscanos españoles hacia Cochinchina y Cantón. Los celos
de los portugueses por conservar los privilegios del patronato
y la hostilidad que en aquel momento había entre España y

52. Carta del P. Serrano a los cardenales, Nanan-fu, 12-8-1709, p. 115. Hacía esta
afirmación para refutar al P. Illiceto y otros que, a centenares de leguas de Pekín,
escribían y divulgaban «que los padres de la Compañía son el aguilón de los
males». Ocho años antes el P. Serrano había censurado a los que quitaban el cré-
dito a los jesuitas pasados y presentes, a quienes él consideraba «varones que sin
más interés que la honra y gloria de Dios han trabajado tanto por la exaltación de
su santo nombre»; decía que la conservación de la misión sínica se debía, después
de Dios, a los jesuitas (Carta al P. Carlos Amiani, Nanan-fu, 16-11-1701, p. 43).
53. Carta del P. Serrano al P. Stumpf, Tsining-chow, 11-2-1709. En cartas al P.
Gozani, SJ, visitador de China y Japón, el P. Serrano le agradece los muchos favo-
res que le hizo en la Corte de Pekín, da también las gracias a los PP. del Colegio
(Tsiningchow, 3-1-1709, p. 92); más adelante le da el pésame por la muerte del P.
Tomás Pereyra, por el que ofrece los sufragios «que como especial bienhechor de
estas misión”
54. Carta del H. Antonio de la Concepción al P. Provincial, Cantón, 16-10-1709,
p. 643
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 187

Portugal pueden explicar este hecho, que en la siguiente oca-


sión no volvió a repetirse55.
También aluden las cartas franciscanas a los esfuerzos que
hacían los jesuitas en la Corte para evitar los males y peligros
que otros causaban a la misión. «Tengo por imposible -escri-
bía el P. Serrano en 1701- que dejarán los chinos de molestar-
nos hasta echarnos de su reino, si no supieran, tenemos quien
nos defienda en la Corte.» Y lo confirmaba por su propia
experiencia, recordando que el gobernador de Nanan-fu no se
atrevió a expulsarle de la ciudad ni a destruir la iglesia en 1698
gracias «a los RR. PP. que residen en la corte»56.
La influencia cortesana de los jesuitas disminuyó bastante
desde la llegada de Tournon; pero aun entonces los jesuitas
procuraron evitar en lo posible los males de la misión o miti-
gar la persecución creciente. El H. Antonio menciona algunas
intervenciones de los jesuitas en aquellos años difíciles.
Cuando en 1724 el Emperador Yung-Cheng decretó la expul-
sión de todos los misioneros, se consiguió que pudieran per-
manecer en Cantón, gracias a las instancias de los jesuitas de la
Corte57. En 1729 el P. Francisco de Palencia dice que, gracias a
la aceptación que el Emperador hace a los misioneros de su

55. El P. Serrano, siendo comisario de la Misión, denunció indignado el inciden-


te en cartas al provincial, Cantón 28-4-1718, pp. 202-204; Cantón 7-5-1718, pp.
221-224: «dichos padres portugueses han pretendido ser solos en todas las tierras
que llaman del Patronazgo del rey de Portugal»; el hecho le parecía tan escanda-
loso que lo denunció a Roma. Todavía en 1721 se sentía resentido por aquel
golpe; por eso no dejó que el H. Antonio marchara a Macao, donde necesitaban
médico: que les provean los jesuitas, que todo lo pueden en Macao, de médicos y
cirujanos (carta al Provincial Ildefonso de la Zarza, Shunteh, 7-4-1721).
56. Carta al P. Carlos Amiani, Nanan-fu, 16-11-1701, p. 43.
57. Cf. Introducción del P. Margiotti, p. LXXVI.
188 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

Corte, los mandarines no les molestan tanto, ni apresan o azo-


tan a los cristianos, ni les quitan las haciendas58. Pero ya por
esas fechas la influencia de los jesuitas en la Corte era escasa.
Su presencia era un testimonio silencioso, que no pudo evitar
la expulsión de los misioneros del último reducto de Cantón
en 1732. Aunque al menos lograron, en aquel momento,
defender el honor de los misioneros groseramente calumnia-
dos, presentando un escrito en su defensa que fue aceptado
por el Emperador59. En un decreto de persecución contra las
falsas religiones, que se dio en 1734, el Emperador no quiso
que figurara entre ellas el cristianismo, «por cuanto sus maes-
tros eran útiles a la matemática»60.

5. CONCLUSIÓN
A la luz de los documentos franciscanos analizados se pueden
deducir las siguientes conclusiones:

58. Carta del P. Francisco de Palencia al P. Provincial Francisco de San Juan, Cantón
5-4-1729, p. 609. Al final de la carta añade una gran noticia que acaba de recibir. Se
iba a instalar en Pekín una escuela de Gramática a cargo de los jesuitas para hijos de
mandarines. Se abría un rayito de esperanza: «quiera el Señor que por este camino se
propague el Santo Evangelio en este reino y podamos andar por todas partes libres,
predicando el nombre santísimo de N. Sr. Jesucristo» (ibid. p. 61 1).
59. Cf. biografía del H. Antonio de la Concepción por el P. Margiotti, pp. 625-
627. Se citan las palabras con que los jesuitas de la Corte defendieron al H.
Antonio en una apología que escribieron en su favor el 31-1-1733 : «Es sobre
todo digno de conmiseración el Gan To-ni [el H. Antonio]. Ha cumplido 70 años
o más, ha permanecido 40 en Cantón, es gran experto en cirugía, nunca ha deja-
do de curar enfermos y de prestar servicios a los necesitados sin esperanza de
lucro; es un hombre, en fin, justo, de excelente condición, como todos lo reco-
nocen en la ciudad, pues no hay nadie que hable de él de otra manera.»
60. Carta del H. Antonio al P. José del Espíritu Santo, Macao 8-2-1735, p 733.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 189

1°. Había muchas y serias razones para permitir el uso de


los ritos chinos, como costumbres que no se oponían a la reli-
gión cristiana.
Un elemental sentido de adaptación debería haber visto en
ellos aspectos perfectamente asimilables, pues se trataba de
costumbres acordes con la ley natural y el cuarto mandamien-
to (veneración a los antepasados), de ceremonias expresivas de
la identidad nacional (honor a Confucio y obediencia a las
leyes patrias), o de conceptos tradicionales que podían utilizar-
se, con las debidas explicaciones, para designar al Dios verda-
dero. La Iglesia antigua había asimilado muchas formas cultu-
rales y filosóficas del mundo grecolatino que no eran incom-
patibles con el cristianismo. La Iglesia de la edad moderna no
fue capaz de hacer lo mismo con determinadas costumbres del
mundo oriental.
2°. La condena reiterada de los ritos chinos era el resulta-
do de un conjunto de actitudes que hacían muy difícil todo
espíritu de adaptación misionera. Entre estas actitudes pode-
mos señalar el complejo de superioridad occidentalista y el
afán dogmatizante.
El complejo de superioridad occidentalista traía como pri-
mera consecuencia una actitud despectiva hacia los chinos, sus
costumbres y su modo de ser. En 1704, cuando se esperaba la
llegada de Tournon, el P. Langasco, que era enemigo de los
ritos, estaba dispuesto a quedarse en China a condición de
estar «sin tablillas ni Confucio», y sin administrar los sacramen-
tos «a gente que no quiere dexar un culto que cada día me
parece peor». Unos cristianos chinos habían suscrito entonces
un memorial en defensa de los ritos. El P. Langasco juzgaba así
ese memorial en la carta que escribía a un misionero francés:
190 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

«Habrá visto los juramentos mendicados de los christianos


para justificación de dicho culto, y pues conoce los chinos,
podrá juzgar si gente que apenas sabe lo que es preciso para
salvarse, que conoce más Confucio que Jesu Christo -y pla-
giera a Dios que también no le amara más- es capaz de ense-
ñarnos a conocer a nuestro Dios y quáles ritus se pueden
más permitir o no permitir.» 61
Con tales prejuicios se comprende la negativa de Langasco
a sacar el «piao» y la interpretación aviesa que daba a la tole-
rancia de los ritos chinos. Según él, lo que se pretendía con la
admisión de las prácticas del P. Mateo Ricci, era obligar a los
misioneros a que, bajo ese nombre, permitieran las supersti-
ciones ya condenadas por la Santa Sede62.
El menosprecio alcanzaba a los intérpretes y letrados de la
cultura china. Por eso no se fiaban de las explicaciones que
daba el Emperador, a quien consideraban un hombre sin con-
vicciones, juguete de los jesuitas, ni de las interpretaciones que
daban los letrados chinos sobre el sentido político y no religio-
so de los ritos. De ahí la amarga observación del P. Serrano:
«han hecho juicio, que [el Emperador] es un bárbaro, sin enten-
dimiento, y les puede vender entendimiento a todos ellos»63.
De aquel complejo occidentalista provenía la incapacidad
de comprensión. Los enemigos de los ritos chinos no los ana-

61. Carta del P. José Francisco Boccardo de Langasco a Arturo de Lionne,


Cantón 12-12-1704, p. 840
62. Carta del P. Langasco a los cardenales de la S. C. de Propaganda, Cantón, 2-
11-1708, pp. 873-874. En consecuencia, «tutti li buoni missionarii, che non sono
molti, hebbero in orrore tal condizione, né alcuno di essi si decise per andar a
Pekino».
63. Carta al P. Stumf, Nanan-fu, 17-9-1711, pp. 135-136.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 191

lizaron desde dentro de la cultura china, como hizo Ricci, sino


desde fuera, con prejuicios y conceptos occidentales. Cuando
uno lee las objeciones contra los ritos que escribió el P.
Antonio de Santa María Caballero, uno se admira de la impor-
tancia que da a cuestiones triviales (sobre si debe asistirse a
misa cubierto o descubierto) y de la interpretación que da a la
palabra sacrificio utilizada por Confucio, identificándola con el
culto de latría que le daba la teología occidental.
Este sentimiento de superioridad iba acompañado de la
correspondiente seguridad dogmática. Tournon y sus secuaces
traían de Roma la seguridad doctrinal. No venían dispuestos a
escuchar ni a aprender. Todo lo tenían juzgado de antemano.
Una de las causas que, según el P. Serrano, habían producido
el desastre de la misión era «el haber determinado [Tournon y
sus seguidores] la opinión que en China habían de seguir, sin
dar oídos a informe alguno contrario.» Por eso sólo pedían el
parecer de los que iban a responder conforme a sus criterios,
mientras rechazaban todas las explicaciones contrarias, como
las que dio el obispo Benavente64.
3°. Las actitudes apasionadas.
Han quedado ya sobradamente expuestas. Los franciscanos
partidarios de la adaptación insisten con frecuencia en la falta
de verdad que veían en los informes de sus oponentes, y en el
exceso de personalismos y actitudes indignas con que éstos
actuaban. Por eso resaltan la diferencia en el modo de actuar
de unos y otros. El P. Serrano insiste continuamente en la ver-
dad y transparencia de sus propios informes y en el conoci-

64. Cartas del P. Serrano a los cardenales, Nanan-fu, 12-8-1709, p. 106. Relación
del mismo presentada a Mezzabarba, año 1720, p. 357.
192 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

miento directo que tiene de la situación65; y sólo pide a los opo-


nentes que den razones, no quimeras; que actúen con limpie-
za y verdad, no desacreditando66. En las relaciones que éstos
enviaban a Roma sólo encontraba, por desgracia, pasión y
mentira. El mismo Emperador se sintió engañado, y los chinos
llegaron a convencerse de que el Papa les había engañado67. El
P. Serrano desahogaba su amargura con esta confesión desola-
dora: «Cuando vine a esta misión no pude persuadirme que
entre misioneros apostólicos fuesen imaginables tales trampas,
enredos, falacias, mentiras y libelos infamatorios, como veo
con mis ojos»68.
Entre las actitudes apasionadas y personalistas de los opo-
nentes a los ritos se destaca la enemistad a la Compañía de
Jesús, en el sentido que ha quedado explicada.
4°. Los responsables de la situación creada en la misión de
China.
Los responsables inmediatos de las medidas intolerantes
eran los que, desde China, enviaban informes tendenciosos y
los que aplicaron allí los decretos prohibitivos. Sus nombres

65. El P. Stumpf, jesuita, en la relación que hizo sobre la estancia del P. Serrano
en Pekín para obtener el «piao», le dice : «nihil enim quaero nisi veritatem»; y pide
al franciscano que la revise para que en ella aparezca sólo la verdad, a fin de
defender con ella a los religiosos. Carta al P. Stumpf (11-2-1709), p. 96.
66. Carta al P. Bernardino Mercado, Nanan-fu, 28-2-1707, p. 61.
67. Al decir Pedrini en noviembre de 1716, ante el Emperador y los misioneros
de la curia, que no había tenido parte en la condena de los ritos, el Emperador le
llamó mentiroso, recordándole la entrevista que había tenido con él el año ante-
rior (relato del suceso en 163, nota 4).
68. Escribía estas palabras ante la confusión que le produjo la relación que
Appiani había enviado a Roma narrando lo sucedido en Pekín durante la publi-
cación de los decretos prohibitivos en 1715 (Carta al P. Stumpf, Nanan-fu, 28-8-
1715, p. 149).
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 193

aparecen, como hemos visto, en las cartas franciscanas. En


estas cartas no se hace responsable a ninguna orden religiosa
como tal, sino a algunos religiosos determinados, como los PP.
Illiceto, Fontanilla, González de San Pedro, Orazi, etc. El
grupo que mostró mayor unidad contra los ritos y contra los
jesuitas fue el de los sacerdotes seculares enviados por la
Sagrada Congregación de Propaganda Fide (los propagandis-
tas, congregantes, o clérigos de Propaganda, como los llama el
P. Serrano) y los procedentes de la Sociedad de Misiones de
París. El P. Serrano atacó las mentiras y contradicciones de
algunos en particular; y señaló las aficiones galicanas y janse-
nistas del grupo69. Por encima de todos ellos, y como paradig-
ma de la actitud dogmatizante e intransigente, está, indudable-
mente, el legado pontificio Carlos Maillard de Tournon. No se
cuestiona su buena voluntad ni su deseo de acertar, pero es
difícil no reconocer sus desaciertos.
Los responsables últimos y los que al cabo tomaban las
decisiones estaban en Roma: en las Congregaciones del Santo
Oficio y Propaganda Fide, y sobre todo en el solio pontificio.
El Papa Clemente XI confirmó las prohibiciones y eligió a los
legados dándoles instrucciones precisas y poderes plenos.
Benedicto XIV remató el proceso. Parece que aquellos
Pontífices prefirieron aplicar una solución autoritaria y exclu-

69. En carta al P. Provincial, Cantón 14-9-1720, le cuenta que dos clérigos france-
ses del Seminario de París que venían a China, enfermaron de peste en Malaca. El
jesuita francés que acudió a administrarles los sacramentos les preguntó si admitían
la bula Unigenitus. Respondieron que no, que querían morir en la fe de la iglesia
Galicana «y así murieron sin querer abjurar la herejía jansenista». «Vea los misiona-
rios que nos venían –comenta Serrano–. Esta gente y sus secuaces han puesto la
Misión a pique, mas ya parece que en Roma van abriendo los ojos» (p. 343).
194 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

yente en cuestiones que no se veía claramente que se opusie-


ran al dogma. Aunque aquello supusiera la ruina de la misión.
Se explica el desencanto del P. Serrano, al recibir la
Constitución Ex illa die, con orden de jurar su cumplimiento,
a lo que se sometió con obediencia ejemplar:
«Parece que Su Santidad no nos quiere en China; y por no
decirnos y mandarnos claramente que nos salgamos, ha
tomado este medio del juramento. Y cierto que no podía
haber tomado medio más eficaz: porque ¿qué religioso ha de
querer dejar el retiro de su celda, sabiendo lo que aquí pasa?
Vuestra caridad lea con atención la constitución apostólica;
y verá cómo nos pone Su Santidad, por lo que dos clérigos
-que huelen más a jansenistas que a católicos- le han escri-
to... El primer [documento] auténtico que ha llegado a nues-
tras manos es esta constitución: y al punto la admitimos,
como Su Santidad manda, aunque conocemos la total perdi-
ción de la misión, y esto aunque el emperador de China
hiciese el sordo» 70.
5º. La controversia de los ritos: argumento para la supre-
sión de la Compañía.
Añadimos este párrafo tras consultar la obra de Eva María
St. Clair Segurado sobre los ritos chinos y malabares, apareci-
da después de la primera edición nuestro artículo71. La polé-
mica sobre los ritos refleja dos mentalidades misionales dife-
rentes. Los principales enemigos de las prácticas misionales
de los jesuitas fueron dos eclesiásticos separados por un siglo

70. Carta al P. Domingo Martínez, Cantón, 9-4-1717, p. 167. Los dos clérigos
aludidos eran Pedrini y Appiani.
71. E. Mª ST. CLAIR SEGURADO, Dios y Belial en un mismo altar. Los ritos chinos y
malabares en la extinción de la Compañía de Jesús, Universidad de Alicante 2000.
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 195

de distancia: el obispo don Juan de Palafox y Mendoza (1600-


1659) y el capuchino fray Norberto de Lorena, alias “abbé
Platel” (1703-1769). El primero tenía fama de santo, hasta el
punto promoverse su beatificación, lo que daba enorme auto-
ridad a sus escritos; el segundo era un intrigante sin escrúpu-
los que acabó secularizándose, pero sus viajes por Asia y
Europa y los contactos que había tenido con el Vaticano le
hacían pasar por hombre bien informado. Uno y otro eran
enemigos viscerales de los jesuitas. Palafox escribió contra
ellos duras acusaciones en el Memorial al rey Felipe IV, y en la
III Inocenciana. Platel publicó en 1744 Memoire historique, una
diatriba feroz contra los jesuitas, que fue ampliando en suce-
sivas ediciones hasta los seis tomos. Pombal auspició y pagó
los escritos del fraile, en los que se inspiraron el Parlamento
de París y los grandes enemigos de la Compañía.
En todas estas obras, la principal acusación contra los
jesuitas se pone en el mal uso que hacían de los ritos chinos
y malabares. De ahí deducen todos los demás vicios de la
Orden: el probabilismo o laxismo, la desobediencia al Papa,
la idolatría, la persecución a quienes seguían opiniones distin-
tas, el afán de riquezas, el elitismo y la intromisión en la polí-
tica. La autora analiza muy bien estas imputaciones, especial-
mente las que divulgó el vehemente Palafox. La acusación
más grave era la de idolatría; acusación rotunda y sin matices,
hasta el punto de acusarlos de «juntar a Dios y Belial en una
misma mesa». La veracidad de tan graves acusaciones falla
por su base, si se tiene en cuenta que el obispo sólo manejó
informaciones parciales y hostiles a los ritos, que desconocía
por completo la realidad de las misiones de Oriente, que
interpretaba los esfuerzos de adaptación fuera de contexto y
196 MANUEL REVUELTA GONZÁLEZ, S.J.

que le cegaba el odio personal a los jesuitas. Sin embargo, los


enemigos de la Compañía en la España de Carlos III utiliza-
ron las obras de Palafox como la cantera inagotable para
construir los documentos de la expulsión y extinción: el
informe de Campomanes, las consultas del Consejo Real, las
contestaciones a los pontífices, las pastorales de Ramírez de
Arellano y otros obispos, y las cartas de éstos al Papa en 1767,
para pedirle la supresión de la Compañía. Incluso en el breve
de extinción Dominus ac Redemptor de Clemente XIV aparecen
los argumentos contra la Compañía basados en una interpeta-
ción, parcial y tendenciosa, del uso que los jesuitas hicieron de
los ritos. Nuestra autora analiza también las refutaciones con-
tra estas acusaciones, que algunos jesuitas se atrevieron enton-
ces a escribir clandestinamente, y lo hace de manera imparcial,
notando que no siempre aquellas respuestas eran del todo
convincentes. Lo que queda muy claro en este buen trabajo,
es que los enemigos de la Compañía de Jesús utilizaron la
controversia de los ritos chinos y malabares para justificar la
extinción de la Orden. La extinción supuso la ruina de las
misiones de Oriente, aunque esta ruina ya había comenzado
antes, desde el momento en que los dirigentes chinos perci-
bieron que Europa y la Santa Sede ponían obstáculos a los
misioneros que mejor respetaban sus tradiciones patrias72. Los

72 Ibid. p. 286: “El fracaso de las misiones católicas china, japonesa e india es
en gran parte atribuible a la utilización que de la controversia hicieron los enemi-
gos de la Compañía. Sin embargo, en las décadas de 1760 y 1770 los misioneros
europeos ya no tenían mucho más que hacer en China, pues este país había vuel-
to a mostrarse huraño y no miraba ya con tan buenos ojos sus tareas de evange-
lización, mientras que en Japón, toda esperanza de cristianizar a sus habitantes
había sido violentamente sofocada hacía más de un siglo. El futuro del catolicis-
LOS RITOS CHINOS Y LOS JESUITAS SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN FRANCISCANA 197

documentos de los misioneros franciscanos que hemos


comentado en este capítulo confirman claramente esta triste
realidad.
Tuvieron que pasar doscientos años para que se revisara la
prohibición de los ritos. Roma aceptó entonces la explicación
que dio la República China de que las ceremonias eran simples
acciones políticas y civiles. Eso mismo habían dicho dos siglos
antes el Emperador K’ang-hsi, los letrados chinos y muchos
misioneros. Lástima que no les hicieran caso en el momento
oportuno.

mo en estos países se decidió antes de 1750. Los que atacaron a la Compañía


desde esa fecha removieron el cuchillo en la herida, pero el destino de la misión
ya estaba escrito, fruto del rechazo a la aculturación
5

EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA:


LA PROVINCIA DE ESPAÑA
Y LA PROVINCIA DE CHINA
PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

Cuando un jesuita llega al número 4 del Largo de Santo


Agostinho, en Macau1, y traspasa la verja para entrar en la Curia
de la Provincia de China, lo que hace es adentrarse en una
larga historia de siglos que contemplan esos muros, y su jar-
dín interior, y que nos habla de la gran implicación de la
Compañía de Jesús en la evangelización del continente chino
a lo largo de muchos años y con grandes esfuerzos de todo
tipo.
Francisco Javier2 quiso llegar hasta el Imperio de la China,
pero su muerte acaecida el 3 de diciembre de 1552 en una isla,
frente a las costas de Cantón, le dejó sin posibilidades de cum-
plir su sueño evangelizador. Su enorme interés por conocer la
cultura y el carácter chino fue continuado tiempo después por
la Compañía de Jesús, que no cejó nunca en ese empeño, y que

1. Actualmente es una Región Administrativa Especial, dentro de la República


Popular China, y Patrimonio Histórico de la Humanidad (UNESCO, 2005).
2. Castillo de Javier, 1506 – Shangchuan, 1552.
200 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

se materializó en la gran obra del P. Mateo Ricci3 que el 24 de


enero de 1601 llegó a Pekín junto con el jesuita español Diego
de Pantoja4, al que se dedican las páginas de este libro, que des-
tacó muy ampliamente por su dominio de la música, la geogra-
fía y la astronomía, y los varios libros que, sobre el cristianis-
mo, escribió en chino constituyéndose en una figura de primer
orden dentro de la historia jesuita en China.
Efectivamente, Mateo Ricci se embarcó en la ciudad de
Lisboa en el año 1578 con destino a Goa, en la India, en donde
vivió durante dos años y fue ordenado sacerdote en 1580. Su lle-
gada a China se produjo, precisamente, por Macau en 1582, bajo
el imperio de la dinastía Ming, ocultando de entrada sus inten-
ciones evangelizadoras. Instalado en Zhaoquing (Provincia de
Cantón) se dedicó a estudiar la lengua local durante dos años y
elaboró la primera obra cartográfica en China incluyendo terri-
torios de Europa, África y América5. En 1589 se instaló, sin
abandonar Cantón, en Shouzou y enseñó matemáticas a intelec-
tuales chinos, circunstancia que le granjeó fama y éxito en su
empresa, además de presentarse ya vestido según el estilo chino
e intentar una aproximación del cristianismo a su nueva realidad.
Al no ser autorizado a entrar en la capital del Imperio, Pekín,
se instaló mucho más al norte y en 1595 recala en Nanchang
(provincia de Jiangxi) y, más tarde, en Nankín (provincia de
Jiangsu) hasta el año 1601, fecha en la que sí es reclamado en la
corte por el emperador Wanli. Allí vivió hasta su muerte.
Su intensa labor en China supuso el mayor intercambio cul-
tural con Europa hasta aquel momento. Gracias a Mateo Ricci,

3. Macerata, 1552 – Pekín, 1610.


4. Valdemoro, 1571 – Macau, 1618.
5. El mapamundi denominado Kunyu Wanguo Quantu.
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 201

los conocimientos técnicos, matemáticos y cartográficos de


Europa entraron en China y fue quien fundó las primeras
comunidades católicas en China. Ricci llegó a escribir con flui-
dez en chino firmando diversas obras sobre la religión.
En el año 1600 fue Diego de Pantoja quien, efectivamente,
acompañó a Ricci desde la ciudad de Nankín hasta la corte de
Pekín, en donde vivió durante diecisiete años, hasta que en el
año 1617 fue expulsado de la capital con motivo de las tensio-
nes que se fueron creando entre la corte imperial y los misio-
neros católicos.
Pantoja se había embarcado, también en Lisboa, rumbo a
Goa, en 1596, como miembro integrante de un grupo de die-
ciocho jesuitas. La partida desde la ciudad india rumbo a China
se produjo en el año 1597 junto con el P. Alessandro
Valignano6, y cuya entrada se realizó también por Macau. Allí
permaneció durante dos años, enfrascado en estudios de
Teología, en el famoso Colegio de San Pablo, cuyo rector había
viajado con él desde Portugal, el P. Emmanuele Dias.
Precisamente fue este rector quien eligió al P. Diego de
Pantoja para que viajase hasta la ciudad de Nankín en la que
debía reunirse con Mateo Ricci, quien ideaba un nuevo inten-
to de acercamiento a la corte de los Ming; junto con el P.
Lazzaro Cattaneo7, Pantoja entró en territorio del Imperio por

6. Jesuita italiano nacido en 1539, en Chieti (Reino de Nápoles). Ingresó en la


Compañía de Jesús en 1566. Fue nombrado Visitador de Misiones en las Indias.
Llegó a Macau en 1578 y se dio cuenta que ninguno de los misioneros allí destaca-
dos había logrado establecerse en la China continental. Era de la opinión que para
lograr esa entrada era necesario primero hablar, leer y escribir en chino. A fin de lle-
var a cabo esta tarea fue enviado el P. Michele Ruggieri quien entendió la tarea como
de gran inmensidad y solicitó al P. Valignano la presencia de Mateo Ricci junto a él.
7. Sarzana, 1560 – Hangzou, 1640.
202 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

Cantón, camuflado en una delegación comercial portuguesa.


Llegó a reunirse con Ricci en 1600 y, aunque Nankín era la
antigua capital del imperio, a orillas de gran río Yangtsé, el jesui-
ta italiano consideraba que su objetivo era llegar al mismísimo
emperador como dirigente máximo del Imperio; ayudados por
los mandarines de la ciudad de Nankín, viajaron por el Gran
Canal hasta la capital acompañados por los PP. Sebastián
Ferdinando y Emanuele Pereira, en donde entraron el 24 de
enero de 1601.
Gracias a la gran aceptación de los regalos ofrecidos, Ricci
y Pantoja lograron su objetivo de poder instalarse de manera
permanente en la ciudad de Pekín. Aunque el emperador nunca
firmó un permiso formal, los jesuitas llegaron incluso a adqui-
rir el derecho de entrar hasta cuatro veces al año en la Ciudad
Prohibida, la residencia imperial, a raíz de una avería en los
relojes, el regalo predilecto del emperador, de entre los varios
que le fueron ofrecidos por estos dos misioneros.
Los jesuitas europeos acabaron fijando su residencia defini-
tiva en una casa en el sur de la ciudad, a la que se conocería
como la «Residencia del Sur». Desde allí, Matteo Ricci y Diego
de Pantoja llevaron a cabo una intensa labor de promoción del
cristianismo en la región de Pekín, que llevó a un crecimiento
de la comunidad cristiana en la capital. Al principio, ambos
jesuitas fueron los únicos europeos en esa ciudad, pero más
adelante se les uniría el P. Gaspar de Ferreira y otros jesuitas ita-
lianos y portugueses. La “Residencia del Sur” llegó a albergar a
seis italianos y seis portugueses junto con Diego de Pantoja, el
único español. Además, el crecimiento del número de conver-
sos chinos hizo que empezara a desarrollarse un clero local, que
facilitó la labor religiosa de los misioneros europeos.
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 203

Al fallecer el P. Ricci, fue Diego de Pantoja quien solicitó al


emperador la concesión de un terreno en Pekín en el que darle
sepultura y, gracias a su habilidad diplomática y a sus contac-
tos y conocimiento de la burocracia china, lo consiguió del
emperador chino. Allí, Ricci recibió un entierro solemne. Esto
reforzó la posición de la misión jesuita en Pekín a la vez que
servía también al emperador para demostrar su benevolencia,
incluso con los extranjeros.
La estrategia de los misioneros jesuitas para la evangeliza-
ción de China tenía su fundamento en la «política de adapta-
ción» por la que había abogado ya Francisco Javier, que defen-
día la idea de que la difusión del catolicismo en Asia debía
hacerse por medios pacíficos y acercando la fe y la liturgia a las
costumbres y tradiciones orientales. Frente a esta visión origi-
nal de los jesuitas, que continuarían Ricci y Pantoja, hubo tam-
bién religiosos que abogaron por la conquista militar de China,
hecho que nunca llegó a consumarse.
Esta manera de presentar el cristianismo como una combi-
nación de moral confuciana y adoración de Shàngdì8 había per-
mitido una rápida expansión del cristianismo en China, pero
era rechazada por muchos religiosos europeos en Asia, que cre-
ían que el cristianismo debía ser presentado como una creencia
que refutaba cualquier sistema religioso o moral previo, y que
el nombre de Dios sólo podía representarse en chino median-
te una adaptación fonética del «Deus» latino, y nunca adoptan-
do el nombre de una deidad local. Este debate, en aquellos
momentos limitado a la comunidad jesuita en Asia, se manten-
dría abierto durante mucho tiempo y acabaría extendiéndose a

8. Emperador, término utilizado para designar a la “Deidad Suprema”.


204 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

la jerarquía católica, dando lugar a la famosa disputa de los


ritos, que varias décadas más tarde acabaría en la prohibición de
los llamados «ritos chinos» por parte de la Santa Sede9.
Los principales defensores de la política de adaptación eran
Diego de Pantoja y Alfonso Vagnoni, que dirigía la misión católi-
ca en Nankín. Al otro lado del debate se encontraban Sabatino de
Ursis y Niccolò Longobardi. El papel de este último sería muy
importante, pues tras la muerte de Ricci se convirtió en el Superior
de la Misión China y criticó abiertamente la política de adaptación.
Diego de Pantoja se mantuvo fiel al modelo de catolicismo
que le había permitido atraer a muchos chinos a la conversión.
El ejemplo más representativo de la política de adaptación es la
obra más importante en chino de Diego de Pantoja: el Tratado
de los siete pecados y virtudes. En esa obra, publicada en Pekín en
1614, Diego de Pantoja presenta los siete pecados capitales del
cristianismo y las correspondientes virtudes, pero lo hace de una
manera en que las virtudes coinciden o refuerzan las virtudes
clásicas de la ética confuciana, como la benevolencia o el respe-
to. Además, Pantoja ataca las doctrinas budistas, como la reen-
carnación, en una época en que el budismo, de origen indio, era
aún percibido por las clases dirigentes como una doctrina
depravada. Este sesgo confuciano y antibudista hizo que la obra
fuera elogiada por muchos letrados de la corte pekinesa, y sirvió
a Diego de Pantoja para reforzar el prestigio del catolicismo
entre la clase dirigente y para lograr muchas conversiones entre
los eruditos que compartían la visión negativa del budismo y la
idealización del confucianismo que reflejaba la obra de Diego de
Pantoja sobre los pecados y virtudes cristianos.

9. Decreto del Papa Clemente XI en 1704.


EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 205

La postura de Niccolò Longobardi contraria a la política de


adaptación se tradujo en una actitud mucho más activa por
parte de la misión católica en Nankín. Longobardi hizo impri-
mir textos en los que se exponía la incompatibilidad entre el
cristianismo y la moral confuciana. Además, se instaba a los
conversos chinos a que rechazaran las prácticas rituales tradi-
cionales como el culto a los antepasados. Esta actitud proseli-
tista mucho más visible, que contrastaba con la discreción con
la que llevaban sus actividades los misioneros de Pekín, comen-
zó a despertar los recelos de la clase dirigente de Nankín, y
empezaron a oírse voces críticas con la presencia extranjera.
El ímpetu del movimiento anticristiano era ya imparable, y
el 31 de agosto de 1616 la residencia católica en Nankín fue
ocupada por las autoridades. Los miembros de la comunidad
jesuita fueron interrogados y a los dos extranjeros, Alfonso
Vagnoni y Álvaro de Semedo, se les comunicó que serían
expulsados de China. Los otros dos extranjeros que vivían en
la residencia de Nankín, Longobardi y Giulio Aleni, habían
abandonado la ciudad unos días antes, Aleni con dirección a
Hangzhou (provincia de Zhejiang), donde había una importante
comunidad católica, y Longobardi en dirección a Pekín, donde
debía reunirse con Pantoja y Ursis para preparar una estrategia
de defensa ante la crisis. Finalmente, el emperador Wanli
decretó que se expulsara a Diego de Pantoja, a Sabatino de
Ursis, a Alfonso Vagnoni y a Álvaro de Semedo. Estos dos
últimos sufrieron castigos corporales y fueron enviados a
Cantón, en la que fueron encarcelados. El edicto del emperador
fue más benévolo con Diego de Pantoja y Sabatino de Ursis,
debido al aprecio que se les tenía por sus conocimientos técni-
cos, y se les dejó viajar libremente al sur, hasta Macau.
206 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

En Macau, Diego de Pantoja completó la Segunda parte de la


verdadera doctrina de Dios, continuación de La verdadera doctrina de
Dios de Matteo Ricci. Allí, en la entonces colonia portuguesa,
cayó enfermo. Falleció el 9 de julio de 1618.
Posteriormente, los jesuitas españoles fueron llegando en
sucesivas oleadas misioneras, hasta llegar a la cifra de 44, en lo
que se ha denominado la primera generación de misioneros en
China. Las Provincias españolas enviaron muchos más hom-
bres a América Latina que a esta parte del mundo sobre todo
por cuestión del dominio de la lengua local.
Ya, en la Edad Contemporánea, en el año 1842, los jesuitas
franceses llegaron al continente chino procedentes de Hong
Kong y establecieron su misión principal en Kiangnan, al este del
país, al sur del río Yangtsé. En sus expediciones, estos misione-
ros estuvieron acompañados por cinco jesuitas españoles10. En
1929, la Santa Sede erigió el famoso Vicariato Apostólico de
Anking y en 1931 el de Wuhu. Entrar en la actual sede de
Misioneros de Extremo Oriente11, en Palencia, denominada
anteriormente Misión de Anking, es toparse con documentos y
fotos que, permanentemente, recuerdan ese histórico paso por
tierras chinas de los jesuitas de la antigua Provincia de León, así
como los jesuitas de la Provincia de Castilla lo hicieron, a su
vez, por la Misión de Wuhu. En esta época, la Compañía de
Jesús llegó tener hasta doce misiones en territorio continental
chino, dando muestra del empeño y de las realizaciones misio-
neras en aquellas tierras al norte y al sur del Río Azul.

10. Los PP. Ricardo Ponsol, Rafael Ruiz, Manuel Serapio y Veremundo Videgáin
llegaron en 1913.
11. Una de las cuatro sedes del actual Secretariado de Misiones de la Provincia
de España.
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 207

Ambas Misiones florecieron con el paso de los años y su tra-


bajo evangelizador tuvo tal éxito que se llegan a contabilizar 105
misioneros en Anking y 119 en Wuhu. La historia se complicó al
llegar la revolución comunista en 1949, momento en el que las
nuevas autoridades no sólo confiscaron todos los bienes de la
Iglesia, sino que procedieron a expulsar de su territorio a todos los
misioneros e incluso a acabar con las vidas de algunos de ellos12.
La salida natural de China se hizo por Hong Kong, bajo dominio bri-
tánico, que acogía a todos los misioneros llegados en penosas con-
diciones tras largo camino y muchos sufrimientos encima.
En el año 1958 las Misiones jesuitas en China fueron
disueltas con la creación de la nueva Provincia de Extremo
Oriente que albergaba en su seno a los jesuitas trabajando en
Taiwan, Filipinas, Vietnam y Tailandia; su Provincial fue un
español, el P. José Oñate, hasta 1962.
En 1970 pasó a denominarse Provincia de China e incluía
esos países, pero excluyendo los territorios de Macau y Hong
Kong que formaron, primero, una Vice-Provincia y, posterior-
mente, una Provincia. Finalmente, desde 1991 la nueva
Provincia de China agrupa todas las casas e instituciones de la
región china13 incluido el apostolado en el propio continente.
En 2018, las relaciones entre la actual Provincia de China y
la Provincia de España son muy cordiales y fructíferas, con un
horizonte de futuro que debe buscar la manera de canalizar
correctamente esas relaciones y el apoyo, de cualquier tipo, que
desde Madrid pueda coordinarse con Macau.

12. PP. Ismael Gutiérrez Avito (1932), Tomás Esteban (1934), Dositeo López
(1934) y Joaquín Martínez (1935)
13. Taiwan, Hong Kong y Macau.
208 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

En estos momentos, efectivamente, aunque la sede oficial


de la Curia se encuentra en Macau, en el mismo edificio que la
Comunidad de Nuestra Señora de Fátima, la Provincia dispo-
ne de una oficina de la Curia en Taipei (Taiwan) a donde se des-
plaza a menudo el P. Socio14 -desde Macau- y donde, en ocasio-
nes frecuentes, se celebran diversas reuniones oficiales, siendo
sede también de la Administración Provincial15.
En la ciudad de Macau, la Provincia dispone de dos centros
educativos: el Colegio Mateus Ricci (con un alumnado total de
1.115 y 165 profesores) y el Colegio Estrela do Mar (con 930
estudiantes y 151 profesores)16.
Estos dos centros educativos funcionan en la actualidad
junto a las ruinas de la Iglesia de San Pablo, lo único que queda
en pie de la iglesia del mismo nombre que empezó a construir-
se en 1602. Fue la más grande de las iglesias de Macau, pero un
incendio en el año 1835 acabó con ella, dejando únicamente la
fachada grande y hermosa y las escaleras adyacentes.
La iglesia se erigió en 1602 al lado del Colegio de San
Pablo, que fue la primera universidad occidental en el Lejano
Oriente. Durante la dinastía Ming, misioneros como Mateo
Ricci o Adam Schall17 estudiaron chino en esta universidad
antes de servir en la corte imperial de Pekín, como se ha visto
ya en el caso del primero. En su interior la iglesia era de made-
ra, y fue decorada con brillantez a la vez que amueblada con
gusto. La fachada, de piedra tallada, fue construida entre 1620
y 1627 por artesanos cristianos que se habían refugiado en

14. P. Luciano Morra S.J., desde 2007.


15. El P. George Yeung Kwok-fai S.J. es el actual Administrador Provincial.
16. Todos estos datos –y los sucesivos– corresponden al curso 2017-2018.
17. Colonia, 1591 – Pekín, 1666. Además de su trabajo como misionero, parti-
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 209

Macau tras ser expulsados de Japón, aunque el jesuita italiano


Carlo Spínola18 se encargó de la dirección del proyecto.
Posteriormente, los jesuitas fueron también expulsados de
Macau y en consecuencia de la iglesia, que empezó a utilizarse
como cuartel militar. En 1835 un incendio acabó casi por com-
pleto con el edificio, quedando en pie tan sólo los restos que
aún pueden contemplarse hoy en día. Aquélla, de 27 metros de
altura por 23,5 de ancho y 2,7 de espesor, parecía a punto de
venirse abajo, pero fue apuntalada con acero. Se levanta en cua-
tro niveles con columnas y está cubierta con tallas y esculturas
que ilustran los orígenes de la iglesia católica en Asia. Hay esta-
tuas de Jesucristo (con las herramientas que se utilizaron para
clavarlo en la cruz), la Virgen María y de los santos, símbolos
del Jardín del Edén y la Crucifixión, además de tallas de los
ángeles y el diablo, un dragón chino, el crisantemo japonés, un
velero portugués e inscripciones escritas en caracteres chinos
para advertir a la gente. El piso superior es un dintel triangular
bajo una cruz, y en el centro del mismo hay una paloma de
cobre rodeada por el sol, la luna y las estrellas. Las dos plantas
medianas reflejan el esfuerzo llevado a cabo por los misioneros.
En la parte posterior de las ruinas que quedaron, por su parte,
se construyó en 1995 un museo de arte sacro en el que se pueden
apreciar pinturas, esculturas y objetos litúrgicos. Al lado, una crip-
ta alberga los restos de los mártires japoneses y vietnamitas.

cipó en la modificación del calendario imperial del último emperador de la dinas-


tía Ming, Chongzhen. A la caída de éste se convirtió en el asesor de confianza del
nuevo emperador Shunzhi, quien le nombró mandarín y le encargó la dirección
del ministerio de Ritos y Astronomía.
18. Génova, 1564 – Nagasaki, 1622. Mártir en la persecución del gobernador
Gonrocu en Nagasaki.
210 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

Además, en la misma calle Largo de Santo Agostinho, se


encuentran las oficinas centrales de Casa Ricci Social Services
(CRSS) fundación del famoso P. Luis Ruiz S.J.19 hace ahora 30
años, cuyo trabajo principal fue la ayuda a las personas con
lepra y cuya institución ha evolucionado con el paso del tiem-
po de la mano del P. Fernando Azpiroz S.J., jesuita argentino,
que ha consolidado una nueva estructura de funcionamiento y
ha ampliado los objetivos de Casa Ricci desde las leproserías a
los pisos tutelados por religiosas para niños y niñas con VIH,
los centros de pastoral y las comunidades de vida y los centros
sociales de empoderamiento de la mujer marginada20.
Finalmente, Macau es, asimismo, la sede del Macau Ricci
Institute (MRI) dirigido en la actualidad por el P. Stephan Rothlin
S.J. cuyo objetivo sigue las huellas de los misioneros jesuitas más
emblemáticos en China, de los que hemos hablado antes, en lo
que respecta al reto de la inculturación del cristianismo en la cul-
tura local y el diálogo interreligioso, siempre actual21.
En la isla de Taiwan, la Provincia de China mantiene un
Centro de Espiritualidad “Manresa” en Changhua (en la dió-
cesis de Taichung), en donde reside actualmente el P. Jaime
Valenciano22, así como la Residencia y la Parroquia del

19. El P. Luis Ruiz S.J. nació en Gijón (Asturias) en 1913 y falleció en Macau en
2011. Fundador de Cáritas Macau, creó Casa Ricci, desde la cual realizó una ingente
labor de atención a refugiados, ancianos y leprosos, tanto en China como en Macau.
20. http://www.casaricci.org es la página web de esta institución en la que se
puede encontrar toda la información acerca de sus actividades actuales.
21. http://riccimac.org es la página web de la sede del Instituto Ricci en Macau,
con sus correspondientes Centros asociados en París y San Francisco, y toda la
actualidad de su trabajo de promoción de la cultura, la historia y la religión en China.
22. Nacido en 1935. Entrada en la Compañía en 1954. Ordenado sacerdote en
1968. Últimos Votos en 1975.
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 211

Sagrado Corazón, y la Residencia y el Centro Cultural


Xavier.
En la ciudad de Hsinchu (en la diócesis del mismo nombre),
se sitúa la Residencia y Parroquia de la Inmaculada
Concepción y, también, la Residencia del Sagrado Corazón, en
la que reside el H. Ramiro Abad23, además de contar aquí con
las oficinas del Catholic Social Service Center.
En Xinpu, la Provincia cuenta con la Residencia de San
Luis y la Escuela Técnica (con 1.517 estudiantes y 88 profeso-
res y colaboradores). Esta Escuela tuvo sus inicios en la
Misión de Wuhu, en 1935 y fue reconocida como Escuela de
Artes e Industrias en 1937 funcionando hasta la citada expul-
sión de los misioneros extranjeros del continente chino. En
Xible-Jiale, la Provincia mantiene en activo la parroquia de San
Pedro y en Qingquan, otra parroquia, la de la Santa Cruz.
En la capital, Taipei, la Compañía de Jesús dispone de la
Comunidad de la Sagrada Familia, el centro educativo San
Ignacio (con 1.055 estudiantes y 88 profesores y colaborado-
res) y el Rerum Novarum Social Service Center, que trata de satis-
facer las principales necesidades sociales y legales de los traba-
jadores nativos y extranjeros en el área metropolitana de la ciu-
dad, al tiempo que responde a las emergencias y a las necesi-
dades de los pueblos aborígenes del norte de la isla24.
Asimismo, cabe mencionar la Comunidad del Sagrado
Corazón, en la que viven el P. Andrés Díaz de Rábago25 -Pre-
fecto de Salud de la Provincia para Taiwan- y el H. Rafael

23. Nacido en 1929. Entrada en la Compañía en 1956. Últimos Votos en 1968.


24. http//wvw.new-thing.org es la web oficial de esta institución.
25. Nacido en 1917. Entrada en la Compañía en 1940. Ordenado sacerdote en
1952. Útimos votos en 1958.
212 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

González26, la Residencia de San Pedro Canisio y la


Comunidad de San Roberto Bellarmino con la famosa
Facultad de Teología de Fu Jen. Aquí residen el P. Alfonso
Arcay27 junto con el P. Elías Cerezo28, el P. Jesús Mª Muñoz29 y
el P. Alberto Núñez30.
La Universidad Católica Fu Jen fue fundada, originariamente,
como Sociedad Fu Jen en Pekín por la Santa Sede en 1925 y con-
fiada a los Padres Benedictinos de la Archiabadía de St. Vincent en
Latrobe (Pensilvania). En 1933 los Misioneros del Verbo Divino
se hicieron cargo de ella hasta que en 1949 fue confiscada por las
autoridades comunistas. En el año 1959, el papa Juan XXIII soli-
citó su reapertura en Taiwan y en 1963 comenzó a aceptar candi-
datos procedentes del Examen de Ingreso, con tres facultades y
diez departamentos y secciones. En la actualidad, es administrada
concertadamente por tres entidades: el Congreso de Obispos
Chinos que tiene a su cargo las Facultades de Artes Liberales,
Bellas Artes y Medicina; los Misioneros del Verbo Divino, que ges-
tionan las de Lenguas Extranjeras, Ciencias e Ingeniería y Ciencias
de la Vida; y la Provincia de China de la Compañía que dirige las
Facultades de Derecho y de Administración.
La Facultad de Teología, que imparte sus clases en chino
mandarín, está situada junto a la Universidad Fu Jen, a cerca de

26. Nacido en 1929. Entrada en la Compañía en 1950. Últimos votos en 1960.


27. Nacido en 1938. Entrada en la Compañía en 1956. Ordenado sacerdote en
1969. Últimos votos en 1974.
28. Nacido en 1938. Entrada en la Compañía en 1954. Ordenado sacerdote en
1968. Últimos votos en 1980.
29. Nacido en 1943. Entrada en la Compañía en 1961. Ordenado sacerdote en
1974. Últimos votos en 1980.
30. Nacido en 1961. Entrada en la Compañía en 1979. Ordenado sacerdote en
1992. Últimos votos en 2005.
EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA 213

300 estudiantes, jóvenes sacerdotes, religiosos y religiosas y


seglares. Posee el reconocimiento del derecho pontificio y del
gobierno de la isla. Entre los estudiantes jesuitas predominan
los asiáticos –chinos, coreanos, indios– aunque también hay
algún africano o europeo.
La Residencia de San Bernardino Realino es dependiente
de la Residencia y en ella encontramos actualmente al H. José
Mª Díez31 y al P. Anselmo García32. Asimismo, se ubica aquí la
Enfermería Provincial de San José en la que ahora mismo resi-
den el P. Jesús Sánchez Breña33, el P. José Calle34, el P. José Mª
Fontecha35 y el P. Mariano Manso36.
En Hong Kong, la Provincia dispone de la Comunidad
Mateo Ricci, el Ricci Hall en la Universidad de Hong Kong, y los
dos Colegios Wah Yan, uno en Kowloon (con 969 estudiantes,
72 profesores y 31 auxiliares) y, otro, con idéntico nombre, en
la isla de Hong Kong (Central) con 801 alumnos, 61 profesores
y 35 auxiliares.
En total, 145 jesuitas, de diversas nacionalidades, que llevan
a cabo las tareas correspondientes al Plan Apostólico de la
Provincia que ha vivido el cambio de su Provincial el pasado

31. Nacido en 1933. Ingresó en la Compañía en 1953. Últimos votos en 1963.


32. Nacido en 1931. Ingresó en la Compañía en 1949. Ordenado sacerdote en
1963. Últimos votos en 1966.
33. Nacido en 1929. Ingresó en la Compañía en 1946. Ordenado sacerdote en
1961. Últimos votos en 1964.
34. nacido en 1922. Ingresó en la Compañía en 1940. Ordenado sacerdote en
1953. Últimos votos en 1956.
35. Nacido en 1928. Ingresó en la Compañia en 1944. Ordenado sacerdote en
1958. Últimos votos en 1961.
36. Nacido en 1927. Ingresó en la Compañía en 1944. Ordenado sacerdote en
1959. Últimos votos en 1963.
214 PEDRO LLOBELL FERNÁNDEZ, SJ

día 1 de enero de 2018, fecha en la que el P. John Lee S.J. le


pasó el testigo del gobierno provincial al P. Stephen Chow S.J.
Entre estos jesuitas se encuentran unos pocos españoles.
Los tiempos cambian y es necesario utilizar otro tipo de cola-
boración mutua. Por eso, el Secretariado de Misiones apoya,
financieramente, una serie de protectos, presentados por el
Provincial de China, que hacen que esta relación con la
Provincia de España se haya puesto de nuevo en valor y se
pueda seguir haciendo historia misionera en China
La primera puerta de la Comunidad de la Curia en Macau
abre al visitante y a los jesuitas que allí residen a la capilla
doméstica de la casa y, en su presbiterio, se encuentra situado,
debajo de una imagen de la Virgen de Fátima, que da nombre
a esta Comunidad, un arcón de madera que contiene los restos
de dos mártires jesuitas italianos: Antonio José Henriques
(1707-1748) y Tristao Francisco de Attimis (1701-1748) quie-
nes fueron detenidos y ejecutados durante las crueles persecu-
ciones desencadenas en Nankín en 1747, que confieren al lugar
sagrado una atmósfera especial de recogimiento y que catapul-
ta la memoria hacia esa historia que hace posible la presencia
jesuita actual tanto aquí como a lo largo y ancho de la
Provincia de China.
ÍNDICE
PRÓLOGO, por Federico Lombardi, SJ................................................. 10
INTRODUCCIÓN, por José García de Castro, SJ.................................. 17
1. DIEGO DE PANTOJA, COMPAÑERO DE MATEO RICCI, por
Fernando Mateos, SJ................................................................................. 25
2. DIEGO PANTOJA: RAÍZ VALDEMOREÑA, TRONCO JESUITA,
RAMAS CONFUCIANAS, FRUTO UNIVERSAL, por Ignacio J.
Ramos Riera, SJ.......................................................................................... 37
1. Raíces................................................................................................. 40
2. Tronco................................................................................................ 46
3. Ramas................................................................................................. 51
4. Fruto universal.................................................................................. 60
3. EL P. DIEGO DE PANTOJA EN LA CHRONO-H HISTORIA DE
BARTOLOMÉ ALCÁZAR, por Wenceslao Soto Artuñedo, SJ................... 65
Chono-historia de la Provincia de Toledo de la Compañía e Jesús, por el
R.P. Alcázar de la misma Compañía. 1586-1590. Capítulo IV......... 70
1. Vocación a la Compañía y a la misión de la China el apostóli-
co padre Diego Pantoja....................................................................... 70
2. Descripción breve del vastísimo imperio de la China................. 80
3. Estado de la cristiandad de la China hasta aquel tiempo y
destinación del padre Pantoja para aquella misión........................ 88
4. Feliz entrada que hace en la Corte de Pekín el padre Matheo
Ricci, acompañado del padre Diego de Pantoja............................... 94
5. Breve insinuación de los trabajos apostólicos y sabios escritos
del padre Pantoja................................................................................. 102
6. Industria con que se facilitó a los europeos el estudio del
difícil idioma de la China............................................................... 108
216

7. Asegura la permanencia de los jesuitas en la China,


negociando lugar de sepultura para el difunto padre Matheo
Ricci................................................................................................. 120
8. Pónese en práctica el decreto imperial y logra cumplidamente
sus afanes el padre. Pantoja................................................................. 126
9. Es maltratado gravísicamente por unos chinos gentiles, el
padre Pantoja......................................................................................... 131
10. Nuevas industrias con que los PP. Sabbatino y Pantoja
promueven la fe............................................................................. 134
11. Se levanta una cruel persecución contra toda la cristiandad..... 136
12. Sale de la China, desterrado por la fe, con otros misioneros,
el padre Pantoja: el cual muere poco respués y fenece la
persecución..................................................................................... 140
13. Noticia breve de los PP. Sabbatino y Varoñe y de aquella
cristiandas hasta nuestros tiempos................................................... 145
4. LOS RITOS CHINOS Y JESUITA SEGÚN LA DOCUMENTACIÓN
FRANCISCANA, por Manuel Revuelta González, SJ.................................. 149
1. Valor científico de los documentos publicados............................ 149
2. Panorama general de la controversia sobre los ritos.................... 159
a) Primera fase. Aceptación por Roma de los dos métodos
(segunda mitad del siglo XVII)....................................................... 153
b) Segunda fase. las reiteradas condenas romanas a la práctica
de los ritos chinos, bajo los pontificados de Clemente XI y
Benedicto XIV (primera mitad del siglo XVIII)........................... 154
c) Tercera fase. La tardía revisión del problema............................ 160
3. El conflicto de los ritos según la documentación franciscana........ 161
a) Ritos sí, ritos no............................................................................. 161
b) Entre el Emperador y el Papa..................................................... 163
4. El papel de los jesuitas en el conflicto........................................... 177
a) La obligada referencia a los jesuitas en la cuestión de los
ritos................................................................................................... 178
217

b) Inculpación a los jesuitas de los desastres de la misión, y la


defensa de los misioneros franciscanos......................................... 179
5. Conclusión........................................................................................ 188
5. EN EL SURCO DE DIEGO DE PANTOJA: LA PROVINCIA
DE ESPAÑA Y LA PROVINCIA DE CHINA, por Pedro Llobell
Fernández, SJ................................................................................................ 199
ESTE LIBRO SE TERMINÓ DE IMPRIMIR
EL 15 DE AGOSTO DE 2018,
ANIVERSARIO DE LOS VOTOS QUE HICIERON
IGNACIO DE LOYOLA Y COMPAÑEROS
EN MONTMATRE EN 1534

LAUS DEO VIRGINIQUE MATRI

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