CURSO: Visión General del Antiguo Testamento
PROFESORA: Elena Marcela Jara Cueva
ALUMNO: Joel Janampa Quispe
AULA: I ciclo
AÑO:
2013
EL LIBRO DE JOB
I. Autor: Desconocido
II. Año que fue escrito: Esta obra fue escrita a comienzos del siglo V a. C.
aproximadamente.
III. Capítulos: Posee 42 capítulos.
IV. Personajes:
Principales: Secundarios:
Dios Sofar
Satanás Bildad
Job Elifaz
Eliú
Su esposa
V. Resumen:
En el principio del libro, el autor destaca las virtudes y las riquezas de su protagonista
(Job). Este es descrito como un varón "perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado
del mal". También destaca que las riquezas de Job ascendían a un valor mayor que
las de todos los orientales.
La familia de Job estaba formada por su esposa, sus 7 hijos y 3 hijas, los cuales
hacían banquetes en sus casas y festejaban cada cierto tiempo. Luego ofrecía
animales en sacrificio a Dios en enmienda por los pecados que pudiesen haber
cometido sus hijos.
Después de esta breve descripción del personaje principal, el lugar de la acción
cambia de la tierra al cielo, lugar espiritual donde habita Jehová Dios y sus ángeles. A
este lugar, cierto día, fueron a presentarse los ángeles de Dios, entre los cuales
estaba Satanás. Este último actúa como el acusador de la maldad de los hombres.
Jehová mantiene un diálogo con Satanás y le habla sobre su siervo Job, diciendo "que
no hay otro como él en la tierra". El diablo le responde que Job es un hombre
temeroso de Dios solamente porque le ha dado riquezas, y que si no las tuviera no
actuaría de esa manera. Dios, en respuesta, le permite a Satanás actuar con la
condición de que no toque a Job.
Una vez fuera de la presencia de Dios, Satanás hizo que los Sabeos le quitaran a Job
sus quinientas yuntas de bueyes y sus quinientas asnas, que un fuego consumiera a
sus siete mil ovejas y a sus pastores, que los Caldeos o habitantes de Caldea se
robaran sus tres mil camellos, y que la casa en que festejaban sus hijos se derrumbara
por un fuerte viento, dando muerte a todos ellos. Por todo esto, Job rasgó su manto,
rasuró su cabeza en señal de luto y adoró a Dios postrado en tierra, manteniéndose
sin pecar.
Luego de esto, Satanás se presentó nuevamente ante Jehová Dios, quién volvió a
nombrar a su siervo Job como una persona íntegra. Ante esto, Satanás respondió:
"piel por piel, todo lo que el hombre tiene dará por su vida", es decir, que Job llegaría
incluso a pecar con tal de seguir vivo. En respuesta, Jehová nuevamente le permite
actuar a Satanás, esta vez bajo la condición de que no matara a Job.
De esta manera, Satanás le produjo a Job una especie de lepra, que le cubría desde
la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza. Debido a esto, su esposa le incita a
renegar de Dios y a morirse, sin embargo, Job no quería perder su integridad. Así Job
hizo frente a su enfermedad y a la situación que en menos de un día le llevó a perder
todas sus posesiones.
Al saber el estado de Job, tres de sus amigos acordaron ir a visitarlo a sus tierras, en
Uz, y al llegar y verlo de lejos, no lo reconocieron, y lloraron y rasgaron sus mantos y
esparcieron polvo sobre sus cabezas en señal de luto. Posterior a esto, se sentaron en
tierra durante tres días y tres noches, y ninguno dijo palabra alguna, porque vieron que
el dolor de Job era muy grande. Pasado este lapso de tiempo, comienzan los ciclos de
debates, en los cuales Job y sus amigos discuten sobre la razón por la cual todo ese
mal le sobrevino. Los tres culpan a Job de haber pecado, cada uno desde su punto de
vista personal. Job responde a todas sus acusaciones, llegando a convencerlos de su
integridad. Es en este momento en el que entra Eliú, el más joven de todos ellos, el
cual acusa a Job por lo que había dicho durante la discusión. Su discurso constituye la
antesala de la revelación de Dios.
La revelación de Dios a Job es grandiosa. No contesta las preguntas de Job, antes,
por el contrario, le hace a su siervo muchas averiguaciones que le ponen en
dificultades.
Job se da cuenta de lo inadecuado de su actitud, se arrepiente de ella. Dios se enoja
contra los amigos de Job, pero les perdona cuando éste ora por ellos. Los familiares
de Job vienen y le ayudan económicamente. El siervo de Dios termina su vida
felizmente, sano, con el doble de las riquezas que antes tenía y con “siete hijos y tres
hijas”. Murió “viejo y lleno de días”.
VI. Mensaje:
El Libro de Job nos enseña a confiar en Dios bajo todas las circunstancias. Debemos
confiar en Dios, no sólo cuando no s va bien, sino también en los momentos difíciles
de nuestra vida. Sin embargo, nuestra responsabilidad hacia Dios es obedecerlo,
confiar en Él y someternos a Su voluntad, ya sea que la entendamos o no.