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La Pava

El documento describe el descubrimiento de un taller alfarero del periodo Lambayeque Medio en el complejo arqueológico La Pava en la costa norte del Perú. Se encontraron fragmentos de moldes y cerámica que indican la producción de cerámica. El taller se ubicó en el sector La Pava 2, que cubre 26.24 hectáreas y contiene estructuras arquitectónicas y montículos. El documento también revisa hallazgos previos de talleres de cerámica en la región de Lambayeque.
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El documento describe el descubrimiento de un taller alfarero del periodo Lambayeque Medio en el complejo arqueológico La Pava en la costa norte del Perú. Se encontraron fragmentos de moldes y cerámica que indican la producción de cerámica. El taller se ubicó en el sector La Pava 2, que cubre 26.24 hectáreas y contiene estructuras arquitectónicas y montículos. El documento también revisa hallazgos previos de talleres de cerámica en la región de Lambayeque.
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Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque

Medio en Huaca La Pava: produccion y


tecnologia
Marco Fernández Manayalle
Luis Alberto Sánchez Saavedra

El complejo arqueológico “La Pava” se encuentra ubicado en la costa norte del Perú,
parte baja del valle Lambayeque, hacia la margen derecha del curso del canal Taymi, entre las
coordenadas referenciales 622,600E y 9’279,850N y a una altitud promedio de 43 m.s.n.m.
(Figura 1).

Políticamente pertenece al caserío “La Pava” distrito de Mochumí, en la provincia y


región de Lambayeque. Reconocida legalmente mediante Resolución Directoral Nacional Nº
340-99/INC del 14-07-99.

ÁREA DEL TALLER ALFARERO

Figura 1. Imágen satelital del complejo arqueológico “La Pava” (foto-Google Earth).

Cultura Lambayeque: en el contexto de la costa norte del Perú. Actas del Segundo Coloquio sobre la Cultura
Lambayeque (Lambayeque, 18, 19 y 20 de Agosto del 2011). Julio Fernández Alvarado y Carlos Wester La Torre,
editores. Coloquio II, páginas 311-327. Lambayeque. Museo de Sitio Chotuna. 2014.
Marco Fernández Manayalle / Luis Sánchez Saavedra

El complejo arqueológico “La Pava” tiene una extensión total de 35.2 hectáreas.
(352,081.42 metros cuadrados). Se encuentra dividido por el avance de la agricultura en dos
sectores, denominados para su adecuado registro como: “La Pava 1” y “La Pava 2” (Figura. 2),
están separados uno del otro por una distancia aproximada de 150 metros.

Figura 2. Plano topográico del complejo arqueológico La Pava - Mochumí.

La Pava 1.
Se ubica al sur del complejo arqueológico tiene una extensión de 8.96 hectáreas.
(89,636.36 metros cuadrados), y un perímetro de 1,192.68 millas. La estructura principal
tiene 17 metros de altura y en la cima registra 57 m.s.n.m., está deinido por arquitectura de
adobe de forma piramidal trunca y planta cuadrangular de 60 metros x 60 metros. Presenta una
estructura asociada a manera de apéndice de menor altura ubicado al sur, de igual forma se
registran otros montículos menores que se presentan a manera de pequeñas lomas. Al noroeste
se registran los restos de una gran muralla, construida con adobe, a modo de cerco perimétrico
de la estructura principal.

En la supericie del sitio, presenta fragmentería de cerámica disturbada (doméstica y


ceremonial) a causa de las excavaciones clandestinas, los cuales presentan diversas técnicas
de manufactura y decorativas: moldeado, modelado, escultórico, paleteados, entre otros.
Además se observa la presencia de material malacológico: Donax Sp., y caracoles (Tegula
atra, Thais chocolata), y metálico, en forma de pequeñas láminas de cobre. En el extremo
este y sur se registran dos lagunas que actualmente se alimentan de las iltraciones y sobrantes
de agua producto de los sembríos locales, incrementando su nivel en épocas de verano que
es la temporada de siembra de productos como el arroz, maíz, algodón, entre otros. Además

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Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque Medio en Huaca La Pava: Produccion y Tecnologia.

han permitido la formación de un ecosistema muy singular, manteniendo una variada fauna
y lora característica de sitios similares o humedales. Sin embargo, sobre la supericie del
sitio arqueológico se presenta una lora y fauna muy peculiar característica de los bosques
secos (algarrobos, faiques, overo, cuncuno, vichayos, chope, etc.). De modo general se puede
observar que el sector se halla rodeado de campos de cultivo, viviendas de lugareños y un
colegio (primario).

La Pava 2.
Ubicada a 150 metros, aproximadamente al oeste de “La Pava 1”, tiene una extensión
de 26.24 hectáreas (262,445.06 metros cuadrados), y un perímetro de 3,822.70 millas. La es-
tructura principal tiene forma piramidal trunca, mide 10 metros de altura y en la cima registra
56 m.s.n.m., los niveles más bajos del sector se encuentran a 40 m.s.n.m. Se puede distinguir
hasta cuatro estructuras arquitectónicas a manera de plataformas alineadas de noreste a suroes-
te; presenta además varios montículos menores asociados a estas estructuras arquitectónicas.
La característica principal del sector, es la presencia de áreas artesanales, las evidencias super-
iciales de abundante fragmentería de cerámica, destacando entre ellos, fragmentos de moldes
y matrices, nos ha permitido registrar el hallazgo de un taller de producción alfarera.

Antecedentes Históricos.

Son pocos los reportes o publicaciones de la existencia de talleres artesanales de cerá-


mica en la región de Lambayeque. Entre 1985 y 1986 el Proyecto Arqueológico Sicán, reportó
el hallazgo de hornos de cerámica, en la Reserva Ecológica de Poma, Batan Grande, en el valle
la Leche, a consecuencia de la construcción de un canal de riego construido por el Ministerio
de Agricultura en 1978, el cual fue destruido por el Fenómeno del Niño de 1983, dejando ex-
puesto, evidencias de estructuras quemadas a una profundidad de 3 a 4.50 metros, área donde
se registró la presencia de un taller de cerámica, contemporáneo al estilo Cupisnique del sur.
En el año 1995 el Museo Arqueológico Nacional Brûning de Lambayeque, realizó una inter-
vención arqueológica en el sector Sialupe Baca, en el trazo del dren 1220, donde al término de
los trabajos se menciona el registro de un taller de alfares y producción de cerámica de posible
nivel industrial. El mismo que años más tarde fuera investigado por Izumi Shimada (1999).
Entre los meses de marzo y mayo de 1999, como parte de los trabajos del proyecto de recono-
cimiento, registro e intangibilización arqueológica del área adyacente al casco urbano de Picsi,
bajo la dirección de Carlos Wester La Torre y Manuel Curo Chambergo, se reportó el hallazgo
de un taller de cerámica del periodo Lambayeque Medio Tardío, el cual se ubica en Huaca “El
Médano” a 1500 metros, del parque principal del pueblo, ellos reportan la existencia de frag-
mentos de moldes cerámicos, de una amplia gama de modelos de vasijas escultóricas, donde
se representan formas vegetales, animales y igurinas antropomorfas, algunas de las cuales
presentan el diseño del “ojo alado”.

Entre los años de 1999 y 2001, el Proyecto Arqueológico Sicán, realizó dos temporadas
de excavaciones en Sialupe Baca, bajo la dirección de Izumi Shimada. Las excavaciones se
llevaron a cabo en los montículos I y II, donde se reporta la existencia de un taller de cerámica
del periodo Lambayeque Medio (900 a 1100 d.C.), en el lugar de Huaca Sialupe donde reporta
la existencia de restos de hornos, moldes cerámicos para el moldeado de vasijas, fragmentos de

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Marco Fernández Manayalle / Luis Sánchez Saavedra

arcilla cocida y otros sin cocer, además de pedazos de arcilla cruda o no cocida. Los trabajos
realizados proporcionan una información muy valiosa a través de la utilización de la técnica
conocida como Espectroscopía Mossbauer con hierro, técnica empleada para el estudio de ce-
rámicas arqueológicas, ya que proporciona una información detallada sobre el estado físico y
químico del hierro, siempre presente en cerámicas fabricadas con arcillas. Se sacaron muestras
de la cerámica registrada en la tumba oeste de Huaca “Loro”, y se compararon con las obteni-
das en el taller de Sialupe, logrando conocer que la cerámica encontrada en dicha tumba fue
fabricada en el taller de Huaca Sialupe.
Entre 1991 y 1992, Hartmut Tschauner registra la existencia de un taller de cerámica
del periodo Chimú en “Pampa de los Burros” muy próximo al anexo la Cría de la Cooperativa
Pucalá, fue localizado a través de una prospección arqueológica realizada a lo largo del anti-
guo canal Taymi, entre su bocatoma en La Puntilla y Túcume-Purgatorio. Waldemar Espinoza
Soriano airmó que: “En los valles del litoral los artesanos especializados aparecen desde las
épocas tempranas de Nazca y Moche; pero en los tiempos tardíos de Chimor y de los incas
estaban ya tan desarrollados que trabajaban para un mercado local e internacional. Por
cierto que cuando las sociedades crecieron durante el periodo Intermedio Tardío (Chan Chan,
Pachacamac, Pacatnamu) también aumentó el número de comerciantes y de transacciones,
llegando a conocer diversas formas de moneda, pero sin olvidar los intercambios a base del
trueque directo y de equivalencias.” (Espinoza 1987: 60). Rostworowski (1979: 210) señaló
que hubo bastas diferencias entre las formas de organización socioeconómica prevalecientes
en la sierra y en la costa; según ella, en marcado contraste a la sierra, las economías costeñas
se caracterizaban por una división del trabajo altamente avanzada. Documentos coloniales
españoles (Espinoza 1975: 258. Ramírez 1986: 31. Rostworowski 1977), da pruebas de la
existencia en la costa norte de parcialidades enteras, ejerciendo oicios especializados, con
sus propios principales y señores, que de igual manera se dedicaban a las mismas artesanías
especializadas. Estos grupos de especialistas vivían en barrios o pueblos, aparte del resto de la
población, generalmente cerca a las materias primas, requeridas para sus artesanías, no tenían
tierras laborables y estaban exentos de servicios de trabajo contribuyendo al estado solo con
sus productos especializados (Rostworowski 1977: 244), como todos los señoríos tenían las
mismas especializaciones, y solían tener acceso a toda la gama de recursos de su entorno, por
lo menos desde el intermedio temprano eran hasta cierto punto autosuicientes en lo económi-
co. Si tomamos en cuenta la opinión de Rostworowski (1979: 210) acerca del trueque directo
entre los grupos de especialistas, o sea el intercambio horizontal, del que también habla Shi-
mada (1982) y que probablemente funcionó mejor en época de paz y bonanza, formaba la base
del sistema económico de la costa. Los señores por el uso de sus tierras recibían servicios de
trabajo y productos agrícolas de los campesinos, y redistribuían los productos agrícolas a los
artesanos especializados, lo que probablemente les dio poder para controlar la producción y
distribución artesanal, los cuales a su vez prestaban servicios de productos artesanales a las
elites, y estos a su vez a los señores dueños del poder político y religioso.
La producción metalúrgica y alfarera en la época Sicán Medio, en el valle de La Leche
según Shimada (1985) estuvo controlada por el gobierno, en el caso de la cerámica solo la
producción de cerámica ritual o ina, estuvo controlada mientras que la cerámica doméstica
y utilitaria se producía independientemente. Teniendo en cuenta, que para la época del Lam-
bayeque Medio, ya existía una gran especialización del trabajo, cabría preguntarnos ¿Qué

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Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque Medio en Huaca La Pava: Produccion y Tecnologia.

tipo de organización tenían? ¿Por qué estaban organizados? y ¿para qué se organizaron? En
el aspecto socioeconómico, las relaciones sociales de la producción, no varían mucho en su
esencia, a través del tiempo y las culturas, siempre van a existir productores, distribuidores y
consumidores, teniendo en cuenta el sistema de organización de la producción de los periodos
tardíos, conoceremos la base fundamental del sistema de organización y las relaciones sociales
en la producción de los periodos tempranos. “Es evidente, por lo tanto, que las organizacio-
nes artesanales del litoral estaban ya, en muchos casos, coniguradas como corporaciones
o gremios, y habían o estaban sustituyendo a las asociaciones gentilicias de los ayllus a las
que antiguamente pertenecieron. Los artesanos costeños, actuaban congregados según sus
especialidades. Siempre aparecen aglutinados en parcialidades de salineros, pescadores, hu-
seros, venaderos, chicheros, etc. que de acuerdo a la documentación fueron muy comunes y
numerosos”. (Espinoza 1987: 60). Con respecto a la organización social de la producción, lo
único que sabemos es que cuidaban de mantener en secreto las técnicas y habilidades de sus
quehaceres, trasmitiéndoles a sus descendientes generación tras generación. El aspecto negati-
vo, fue quizás, que no podían cambiar de “profesión u oicio”, funcionando como gremios de
carácter estamental.

El taller de los alfareros.


El área donde se ubican los talleres de producción artesanal especializada, corresponde
a la parte más elevada del sector suroeste, cuya supericie irregular se halla cubierta por arena
eólica y tierra suelta de coloración beige claro, se pueden observar numerosos pozos de hua-
quero de grandes dimensiones, con abundante presencia de material cultural; así mismo, se
puede observar una alta concentración de fragmentaría de cerámica en comparación con otros
sectores de la Pava 2, a simple vista se puede observar abundantes fragmentos paleteados,
fragmentos de moldes, entre otros (Figura 3).
No hay presencia de arquitectura monumental, solo se pueden observar una serie de
montículos pequeños con alineación en un eje noreste-suroeste, en relación a la dirección del
viento, a 100 metros hacia el norte se puede observar la presencia de un montículo de forma
cónica con restos de arquitectura de 7 metros de diámetro por 6 metros de altura. El área es
constantemente azotada por fuertes vientos, provenientes del suroeste, la cual al encontrarse
a mayor altura se percibe más el efecto de acarreo eólico. La vegetación es escasa, pocos

Figura 3. Vista de área donde se registró la presencia de talleres artesanales.

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Marco Fernández Manayalle / Luis Sánchez Saavedra

algarrobos (Prosopis pallida) y vichayos (Capparis ovalifolia). Con respecto a la fauna del
subsector, es común la presencia del zorro costeño (Lycalopex sechurae), iguanas y cañanes,
entre las aves destacan: putilla (Pyrocéphalus rubbinus), chilalo (furnarius rufus rufus), chisco
(Mimus longicaudatus), entre los oidios tenemos coral (Micrurus iliforme).
Por referencia de los pobladores de la zona, se sabe que el área fue ocupada hace al-
gunos años como corral de ganado vacuno y caprino, razón por la cual en el nivel supericial,
se halló material orgánico correspondiente a las especies mencionadas. El área también fue
utilizada para la tala de algarrobos, la cual produjo gran cantidad de oquedades, las cuales
constituyen nuestro principal inconveniente para determinar los elementos arquitectónicos y
sus asociaciones, estas depresiones son tan grandes en dimensiones que ocupan hasta la mitad
de una unidad (50 metros cuadrados). La ubicación del taller es muy estratégica, ya que se
halla próxima a dos estructuras monumentales denominadas Huaca 1 y Huaca 5, localizadas
a una distancia en línea recta de 1000 metros al noreste (Figura 3).

Fuentes de agua, de recursos orgánicos e inorgánicos.


Existen dos tipos de fuentes de agua que abastecen a la zona en mención: Aguas subter-
ráneas: Aguas provenientes del subsuelo, extraídas a través de pozos o norias artesanales con
“molino de viento”, los cuales son distribuidos por tuberías y piletas para el consumo de la
población y pozos tubulares para el riego de cultivos. Aguas Fluviales: Aguas derivadas del rio
Chancay a través del canal Taymi y conducidas hasta la zona, a través de un ramal conocido
con el nombre de Rama Tepo, cuyo caudal está sujeto a la descarga y distribución periódica
del río Chancay, hay que considerar que en épocas de estiaje el lujo es casi nulo por lo que las
áreas agrícolas no son cultivadas.
El éxito que pudieron alcanzar los artesanos alfareros estuvo íntimamente relacionado
con la cantidad y calidad de los recursos naturales disponibles, los cuales sirvieron como ma-
teria prima. Los artesanos tuvieron que enfrentarse a obtener recursos para su actividad, para
ello era necesario contar con fuentes próximas de canteras de arcilla, arena como temperante,
combustible y una fuente continua de agua. En este sentido, los suelos de esta parte del valle
de Lambayeque son bastante uniformes, la matriz es una mezcla de aluviones descendidos de
la sierra, limos y arenas eólicas transportadas por el alisio del sur, estos aluviones son esen-
cialmente limosos en porcentajes de 30 a 60% dominando las arcillas de Montmorillonitas,
las Caolinitas raramente alcanzan porcentajes de 10 a 30%. La fuente de arcilla que probable-
mente se utilizó como materia prima en el taller alfarero de la Pava se encuentra al sureste del
taller donde se registra una buena capa arcillosa de muy buena calidad, localizada a 200 metros
del taller a orillas del canal Rama Tepo. Si tenemos en cuenta que en esta parte del valle existe
una gran concentración de buenos depósitos de arcilla, en los alrededores de Mórrope, como
los de Montegrande, Chor Chor, La Gartera, entre otros, se podría postular como hipótesis
que si no es toda, parte de la arcilla que se utilizó en estos talleres alfareros, se llevó a cabo a
través de una red de distribución e intercambio. Las arenas utilizadas como temperantes son
un elemento muy abundante en toda la costa, desde aquellas que transportan las aguas de los
ríos, las cuales contienen abundantes restos calcáreos, hasta las arenas eólicas transportadas
por los vientos. La fuente de combustible estuvo sustentada en el algarrobo (Prosopis pallida),
muy abundante en la zona y se caracteriza por ser una madera muy densa y dura, que permite
alcanzar temperaturas de más de 1,000 C°. El recurso agua estuvo previsto por las aguas del
canal Taymi, que llegó al complejo a través de una complicada red de canales y acequias que
hasta la actualidad mantienen sus nombres tradicionales.

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Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque Medio en Huaca La Pava: Produccion y Tecnologia.

Excavaciones en el sitio.
La ubicación del taller fue muy bien planiicada, ya que constituye la parte más alta del
subsector donde registra una altura absoluta de 40 m.s.n.m., en su nivel supericial. Fue un área
muy bien ventilada, por la presencia de los vientos alisios, esto es importante para un taller ar-
tesanal donde se usan hornos de combustión, tanto para trabajar con mayor holgura como para
la cocción, ya que la mayor cantidad de fragmentos registrados demuestran haber sido cocidos
con una atmósfera oxidante, es decir, controlando el ingreso del oxígeno. El taller alfarero
estuvo dividido en tres secciones o áreas claramente diferenciables unas de otras (Figura 4).

La primera sección.
Se ubica al norte, conformada por los hornos de cocción (Figuras 5 y 6), hallados
ambos en el nivel 1 de la unidad -51 –Y, y otro en la unidad -50-Y; ambos en la parte más baja
del taller, se ubican paralelos separados por un espacio de 11 metros, ellos estuvieron rodeados
de abundante ceniza.

Figura 4. Vista general de las áreas excavadas en el sub sector suroeste del complejo La Pava de
Mochumí.

El primero en forma de “8” y formados por fragmentos de adobes. A su alrededor se


encontró abundantes restos de excremento de camélido y algunos fragmentos de cal. Es bien
conocida la utilización de cal -incluso en alfareros modernos como en Mórrope o Chulucanas-
para desalinizar la arcilla, ya que las sales producen que en el momento de la cocción el
ceramio se descascare a manera de escamas. La ceniza que pudo ser producto de la combustión
también pudo haber servido -de acuerdo a los experimentos de Patrick Carmichael- como
deloculante, es decir, impedía la aglutinación de las coloides en el momento del preparado
del engobe. Los elementos arriba mencionados, se hallaron en contexto alrededor de ambos
hornos, así como varios fragmentos de tinajas de grandes tamaños, los cuales se pueden haber
utilizado como tapas movibles para cubrir las chimeneas o cubrir los hornos así como lo hacen
los alfareros modernos (Figura 6). A 5 metros de un horno se halló un sello de cerámica (Figura
20) y un canto rodado, el mismo que se utilizaba al interior de una vasija para preparar el área
donde iba a ser estampada o paleteada.

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Figura 5. Horno 1 registrado en la unidad -51, -Y Figura 6. Horno 2 registrado en la unidad -50, -Y

La segunda sección.
Se ubica en la parte central del taller (Figura 7), aquí se hallaron grandes tinajas depo-
sitadas de manera ritual, ya que una presenta una horadación ex profesa en la parte central,
inutilizándola y otra fue rota en su totalidad del borde a in de que en su interior ingrese un
fragmento escultórico de felino mostrando las fauces. Si fueron dejadas ambas allí ubicándose
casi alineadas aunque en diferentes unidades, debió ser que esa fue su ubicación cuando eran
utilizadas. Es probable que en su interior haya albergado agua, elemento esencial para hidratar
la arcilla y/o para humedecer los instrumentos de trabajo indispensable en todo taller alfarero.

La tercera sección.
Es la de mayor altura y se ubica al sur, aquí se encuentran adobes planos rectangu-
lares, alineados formando una sola hilera, dispuestos bajo la técnica de soga, enlucidos con
mortero de barro. Los cuales no constituyeron muros, sino más bien se colocaron delimitando
espacios o áreas de trabajo especíicas; se registró tres postes, los cuales debieron de albergar
un techo de inclinación al norte, ya que próximo al área de las vasijas se halló un piso con

Figura 7. Parte central del taller, unidad -49-Z, capa 1.

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evidencias de chorreras y sedimentación craquelada, lo cual indica que por allí percoló el
agua. Entre los espacios delimitados se halló al sureste del taller, temperantes triturados y un
molde. En otro ambiente una paleta (Figura 24). En la mayoría de casos no se puede delimitar
bien un espacio, debido a que la unidad fue altamente profanada, por la tala indiscriminada de
algarrobo. La cual rompió varias alineaciones de adobes o estructuras.
El abandono del taller se realizó de manera ritual, ya que los objetos fueron bien dis-
puestos. La paleta (Figura 24) se registró en posición perfectamente vertical, a manera de estar
plantada en el relleno. Los temperantes se hallaron sobre un molde, las tinajas fueron rotas
ex profesamente, seguramente siguiendo alguna ceremonia. Así mismo, depositaron un atado
de varas longitudinales de cobre laminado, así como dos platos boca abajo, una olla bien dis-
puesta y dos pulidores líticos juntos y cercanos a una alineación de adobes. Lo más resaltante
para reforzar la idea expuesta son dos entierros de infantes incompletos los cuales no poseen
ofrendas, ellos al parecen constituyen la ofrenda. Por ejemplo: El entierro N° 15, registrado en
la unidad -51-Y, donde se halló el horno en forma de “8”, posee algunos miembros articulados
como el brazo izquierdo, fémur izquierdo y la pelvis, más no la cabeza ni las extremidades
derechas. A diferencia del entierro N°14 que se encuentra articulado desde el cráneo hasta la
caja toráxica, el resto fue desarticulado y quemado.

Manufactura de la Cerámica.
El proceso de la producción de cerámica implica un conjunto de labores que van desde
la obtención de la materia prima, hasta la cocción y decorado inal (Figura 10). En cada uno
de estos pasos están implicados diversos tipos de implementos o herramientas que cumplieron
funciones especíicas en su manufactura. Las informaciones de cómo se realizó este proceso
son signiicativas; pero aun así, resultan insuicientes para tratar de reconstruir este oicio a
través de los restos dejados en áreas donde se realizó esta labor, además de las características
singulares de cada cultura y de los diversos instrumentos que se utilizaron.
Fragmentos de material color rojo
utilizados para el englobe

Figura 10. Piso con restos de pintura roja adherida y fragmentos de cerámica con decoración del
mismo color.

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Matrices.
Una vez que el material o arcilla quedaba lista para ser usada, a través del modelado
se elaboraba el modelo original o matriz, la cual era generalmente de una sola pieza, en otros
casos era hueca y en otras solida, algunas piezas poseen una línea longitudinal indicando las
dos partes que tendría el molde, antes de ser sometida a la cocción se tenía muy en cuenta la
contracción o reducción esperada y asegurándose bien que la supericie no presente irregula-
ridades, inalmente era sometida a cocción para ponerlo en condiciones de uso, con el cual se
elaborarían los moldes. Las matrices registradas en el taller alfarero de la Pava (Figura 11), co-
rresponden en su mayoría a decoraciones escultóricas representando cabezas y rostros felíni-
cos que daban como resultado aplicaciones escultóricas que decoraban los cuellos y hombros
de cantaros, tinajas, y botellas.

Figura 11. Matrices de cerámica registradas en el área de talleres del complejo Arqueológico “La Pava”.

Moldes.
Los moldes se confeccionaron en base a las matrices, se preparaban cubriendo la matriz
con placas de arcilla ligeramente gruesas y húmedas, en algunos casos estaban formados en
varias partes según sea el tipo de objeto que se iba a representar, se ponía especial cuidado en
que los diseños quedaran muy bien impresos, luego de un retoque se sometía a cocción para
estar aptos para su uso.

Se recuperó una cierta cantidad de moldes (Figuras 12 - 18), utilizados en la manufactura


de muchas de estas formas: moldes de cántaros pequeños, con motivos escultóricos
representando iguras zoomorfas, los cuales sirvieron para las aplicaciones en los golletes u
otras partes de las vasijas.

Goza de especial consideración un fragmento de molde de la “cara gollete” represen-


tada en el “huaco rey” (Figura 19), si tenemos en cuenta que este tipo de cerámica ha sido
registrada tanto en entierros de élite como en entierros de clase popular, en este caso tendría-
mos como primera conclusión que el taller formaría parte de la esfera de producción en masa
supervisada.

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Figuras 12 y 13. Fragmentos de molde registrados en el sub sector suroeste (La Pava 2) del complejo
arqueológico “La Pava” de Mochumí.

Figuras 14 y 15. Pulidores hallados en el primer subconjunto y un molde de felino mostrando las fauces.

Figura 16. Fragmentos de molde de dos tapas con Figura 17. Molde con representación zoomorfa
representación de felino registrado en subsector suroeste. (mono con gorro) registrado en subsector; suroeste.

Figura 18. Molde con representación zoomorfa, no deinida, registrado en subsector; suroeste.

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Figura 19. Fragmento de molde del “huaco rey” registrado en la unidad -50 –Y, la Pava -Mochumi
2010, por el PALP.

Sellos y Paletas.
La cerámica doméstica o utilitaria fue decorada con la impresión que dejaban las pale-
tas o sellos sobre su supericie, a diferencia de las paletas, los sellos fueron aplicados presio-
nando el diseño sobre la supericie de la vasija, cuando la arcilla aún estaba húmeda. En las
excavaciones realizadas en los talleres se han registrado varios sellos y paletas con decoración
muy signiicativa (Figuras 20-24).

Figura 20. Sello de cerámica de forma circular Figura 21. Sello de cerámica de forma
asociado al entierro 10, representando motivos de cuadrangular y mango cónico corto con 4 motivos
olas, divididas en dos hemisferios por una linea espiralados, asociado al entierro 15, Unidad -51-Y.
diagonal.

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Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque Medio en Huaca La Pava: Produccion y Tecnologia.

Figura 22. Sello de cerámica asociado a las áreas Figura 23. Sello de cerámica, hallado en depó-
de taller; presenta motivos repetitivos de olas, sito de relleno próximo al horno 2, representa
puntos, líneas verticales y horizontales en cade- secuencias paralelas repetitivas de olas.
nas paralelas del patrón. unidad -51,-Y

Figura 24. Paleta de cerámica de forma trapezoidal de una sola cara, con 4 motivos circulares con estrellas de
6 puntas en su interior. Hallada muy próxima al horno 1 en el primer subconjunto del taller, Unidad -51,-Z.

Se sabe que los sellos pudieron haber cumplido diversas funciones, la decoración cor-
poral, la ornamentación de la cerámica y la decoración de textiles; existen ejemplares de sellos
de cerámica que van desde el periodo Inicial (2,000 a.C.) hasta el siglo XVI. Es del Ecuador de
donde proceden la mayor cantidad de sellos de cerámica o pintaderas. En el Perú existen pocos
ejemplares y su presencia está limitada desde el Horizonte Temprano, Fase Cerro Blanco o
Huacalona Tardío (Ravines 1991), en la costa norte se reportan la presencia de sellos en Batan
grande (Shimada 1985).

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Marco Fernández Manayalle / Luis Sánchez Saavedra

Interpretación tentativa.
Sociedades con larga tradición alfarera como la nuestra, tenían a la alfarería como una
de las actividades que gozaban de gran importancia y prestigio, al mismo tiempo que forma-
ban parte del sistema productivo de la sociedad. Es en este contexto donde se desarrolló un
taller de alfarería, que inicia sus labores desde el periodo Lambayeque Medio, hasta el periodo
Chimú, con el objetivo de proveer alfarería para el consumo local y a sus alrededores. Las
excavaciones permitieron registrar un total de 19,366 fragmentos de los cuales 7,082 frag-
mentos son diagnósticos. Los fragmentos recuperados son en su mayoría de cocción oxidante,
de tratamiento de supericie burda y alisada; entre las formas destacan los platos seguidos de
ollas con cuello, cuya decoración comprenden diseños paleteados y algunos engobes de color
crema; las formas y diseños manufacturados evidencian que la producción obtenida estaba di-
rigida a abastecer necesidades domésticas; la presencia de fragmentos de moldes de elementos
escultóricos, paletas con diseños impresos y sellos, indican una producción en masa que pro-
bablemente debió estar controlada. Así mismo, la presencia de un fragmento de molde de las
botellas inas, con el diseño del rostro del personaje principal del “huaco rey” (Figura 19), y un
fragmento de cerámica con decoración paleteada, con diseños del tipo Logograico, nos lleva
a inferir que estamos frente a un taller alfarero donde se elaboró en mayor cantidad cerámica
para uso utilitario, y en menor escala alfarería para uso ritual.
Fueron varias las interrogantes que nos planteamos al inicio de la investigación ¿Qué
tipo de producción se llevaba a cabo? ¿Qué formas se producía? ¿Qué calidad y hacia quiénes
estaban dirigidos los productos? De acuerdo al análisis morfológico preliminar de una de
las cuatro unidades excavadas, tenemos un total de 49.84% de platos, 24.60% de ollas con
cuellos, 12.70% de ollas sin cuellos, 6.98% de cántaros y 5.40% de tinajas. La proporción
se repite en las otras unidades. Lo que demuestra que la producción alfarera logró satisfacer
necesidades utilitarias. Las formas manufacturadas son indicadores directos de la función e
indicadores indirectos del uso, las cuales en este caso nos indican un in utilitario o doméstico.
Pero la morfología de una pieza no indica un nivel social ni permiten inferir a qué estrato social
estuvo dirigido, ya que tanto la élite como las clases populares necesitaron cerámica utilitaria
(platos, tinajas, cuencos, entre otros). El estrato social si puede ser inferido por otros aspectos
como son la decoración y todos los procedimientos que se llevaron a cabo para obtener una
pieza, como es el tratamiento que se le dio a la supericie o el manejo diverso de pastas o
temperantes.
El tratamiento de la supericie es un indicador del aspecto doméstico o ceremonial,
indica incluso la clase social, la cual demuestra el esmero que se demandó desde la etapa
inicial, desde la selección de las arcillas, la inura de los antiplásticos, hasta el acabado de un
determinado producto. En nuestro caso el tratamiento de las supericies es como sigue; 75.08%
de los fragmentos diagnósticos eran alisados; es decir, presentan un acabado de supericie muy
simple logrado con un canto rodado, una tela o coronta de maíz para eliminar las imperfeccio-
nes, el 22.17% presenta una supericie engobada en color crema, las mismas que mejorarán
la supericie borrando cualquier evidencia de mala cocción, generalmente se encuentran en la
parte superior de las ollas y en los bordes de ollas y platos. 2.38% corresponde a fragmentos
bruñidos en su mayoría de cocción reducida, los cuales dejan una supericie brillosa, general-
mente se trata de un bruñido con estrías y 0.37% son fragmentos pulidos donde la brillantez es
de mayor intensidad y las paredes de la vasija son más inas.

324
Un Taller Alfarero del Periodo Lambayeque Medio en Huaca La Pava: Produccion y Tecnologia.

Por el tratamiento de la supericie de los fragmentos analizados se puede determinar


que estuvo dirigido a cumplir funciones domésticas, no presentan la delicadeza o inura que
requiere un objeto de uso ritual o ceremonial. Los temperantes son medianos, las paredes grue-
sas y sobre todo el alto índice de supericies alisadas. En cuanto a su decoración la mayoría
de tiestos corresponde a fragmentos paleteados, sumando un total de 2,514 fragmentos pale-
teados, con variados diseños como; diamantes, círculos concéntricos, espiralados, y olas. Los
mismos que se ubican en la parte superior del cuerpo de las vasijas, los diseños fueron logrados
a través de la impresión que dejaba el uso de una paleta o sellos que poseían el diseño con el
que se quería decorar la supericie de la vasija, con el uso de las paletas los diseños se ijaban,
por lo general superpuestos; con los sellos, los diseños tienden a ser de mayores dimensiones,
ya que no se observa la superposición, las impresiones son más profundas y más deinidas.
El aspecto externo de las vasijas muestra que no fueron preparados con el esmero que
se aprecia para objetos ceremoniales, puesto que no presentan la brillantez, la delicadeza de la
pasta ni la decoración que demandan las vasijas ceremoniales o para uso ritual, a pesar de que
se ha encontrado elementos escultóricos, pero muchos de ellos similares a los registrados en
supericies de ollas. La utilización de moldes indica una producción en masa, pero ¿a quiénes
estaba dirigida esta producción? y ¿cuáles eran los límites del área de distribución? Todavía
no podemos contestar estas interrogantes, futuras investigaciones nos permitirán a través del
principio de recurrencia, determinar rasgos o elementos que permitan determinar un tipo de
conducta social común en diferentes áreas, dentro del mismo complejo o con asentamientos
aledaños como Túcume. Comparando el diseño de los sellos y los fragmentos con supericies
paleteadas registradas en el taller, coinciden con las impresiones documentadas en otros sec-
tores dentro del mismo complejo, así como con algunos diseños registrados para Túcume, el
cual dista aproximadamente 2 kilómetros al noreste del taller. Aún no sabemos en qué época
se abandonó el taller, pero si se efectuaron rituales antes de su abandono, ya que los objetos
abandonados fueron bien dispuestos. La paleta registrada se halló en posición vertical (Figura
24), a manera de estar plantada, en el relleno. Los temperantes se hallaron sobre un molde, las
tinajas fueron rotas ex profesamente, seguramente siguiendo alguna ceremonia. Y depositaron
un atado de varas longitudinales de cobre laminado, así como dos platos boca abajo, una olla
bien dispuesta y dos pulidores líticos juntos (Figura 14) y cercano a una alineación de adobes.
Los entierros de infantes incompletos, con evidencias de haber sido sacriicados, y enterrados
sin ningún tipo de ofrendas nos hace pensar que fueron depositados ex profesamente como
ofrendas a este centro de producción artesanal.

Conclusiones preliminares.
Las evidencias arqueológicas presentadas nos demuestran la existencia de un área o re-
sidencia de artesanos que funcionó como un espacio de uso múltiple, donde hay evidencias de
trabajos en metal y de alfarería, durante el periodo Lambayeque Medio, donde se elaboró en su
mayoría cerámica utilitaria y ritual, destinada al consumo local, el cual consumió alfarería para
sus labores cotidianas, así como también cerámica ritual para el consumo en sus ceremonias
rituales. La producción de cerámica doméstica, en lugares aislados se redujo a las necesidades
de cada familia para su consumo directo, en asentamientos con mayor población como el com-
plejo arqueológico “La Pava”, los artesanos dedicaron sino todo, gran parte de su tiempo a la
producción alfarera, la cual probablemente estuvo controlada de forma indirecta por entidades
de gobierno al igual que su distribución a los consumidores locales y asentamientos cercanos.

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