Godel PDF
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IHtÍ‘rí«iÍÍÍ!iir¿
Dos teoremas que
revolucionaron las matemáticas
Godel
RBA
Sumario
INTRODOCOON
e INTRODÜCCIÓN
I
INTRODUCCION INTROOUCCION
I
todos Los problemas, pero sin la certeza de que los hemos resuelto relacionados, el artículo que contiene
1912 Gódel sufre un ataque de fiebre el enunciado y la demostración de su
bien. Nunca podremos tener certeza en los métodos y a la vez la reuniática; esta enfermedad será el teorema de incompletitud.
potencialidad de resoiver todos los probLemas. disparador de su hi]>ocondría, un rasgo
En realidad GddeL presentó dos teoremas de incompletítud, dominante en su personalidad. 1933 Es nombrado Privatdozent (docente ad
el primero de los cuales es conocido asimismo como «el teorema honórem) en la Universidad de Viena.
1923 Ingresa en la Universidad de Viena para Comienza una serie de viqjes a Estados
de Gódel», mientras que el segundo también recibe el nombre de
esiudiar Gsica teórica; sin embargo, Unidos para dictar diversos cursos
«segundo teorema de Gódel». las clases del profesor Philipp y conferencias.
Este Iibro es la historia del descubrimiento de Gódel y de sus Furtwángler harán que se vuelque en
consecuencias para Ia filosoña de las matemáticas. En el primer las maleinátícas. 1936 Se casa con Adele Porkert, una
capítiüo se expone el proceso histórico que lleva a la controversia baiiarina divorciada, seis afios mayor
sobre ios métodos de demostración en matemáticas y cuál fue el 1926 Es invitado a paiticipar del Círeulo que él.
de Viena, un grupo de intelectuales
papel que jugó en ella el teoreraa de Gódel, y en el segundo capí-
fiuidado en 1922 por el filtisofo atemán 1939 Presionado por !os nazis, que han
tulo se expone el teorema en sí y una explicación de cómo fue Moriia Sehlíck que se reúnen a discutir tomado el control de Austria, Gódel
demostrado por Gódel. Ahora bien, en una etapa histórica en la sobre ciencia y epistemología. En y su esposa huyen a Estados Unidos.
que casi todos los métodos de demostración matemática estaban este ámbito, Gódel toma contacto con Nunca volverán a Europa.
en entredicho ¿cómo escapó Gódel a esa controversia? Es decir, los debates en lomo a la teoría de la
demostración y decide dedicaise ala 1940 Gódel se incorpora al Instituto de
¿cómo logró convencer a todos de que su demostración sí era
lógica matemática. Estudios Avanzados de Princeton,
correcta? La respuesta a esta pregunta es analizada en el tercer donde inicia una cálida amistad con
capítulo, mientras que el cuarto está dedicado a otros trabajos de 1929 Góde.l completa su tesis doctoral, Albert Einstein.
Gódel, entre ellos sus investigaciones sobre la teoría de la relati- que presenta al año siguiente ante la
Universidad de Viena. 1951 Dieta la conferencia Gibbs, en la que
vidad. En el quinto, y último capítiüo, se discuten algunas conse-
analiza algunas posibles consecuencias
cuencias filosóficas del teorema de Gódel relacionadas con la filosóficas de su teorema de
1930 Del 5 al 7 de septiembre se celebra en
naturaleza de la verdad matemática. la ciudad de Kónigsberg un congreso incompletitud.
dedicado al tema de la teoría de la
demostraeión y temas relacionados 1978 Kurt Gódel fallece en el hospital de
con ella. En la sesión plenaria del 7 de Princeton la tarde del 14 de enero.
INTRODUCCIÓN 13
12 INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1
la industria o el comercio. Rudolf hyo Uegó a ser un médico muy sido el caso, aunque los médicos le aseguraron lo contrario ima y
reconocido en Viena, donde dirigió una unportante chruca. Kmt, otravez. Mas todavia, süx ningún motivo racional, pasó el resto de
por su parte, es eonsiderado el lógico más influyente de Ios üem- su vida bajo la certidumbre de que si su corazón se enfriaba, mo-
pos modemos, el más relevante desde Aristoteles y uno de los pen- riría. Tanto es así que, aun en días de mtenso calor, Gódel usaba
sadores más trascendentes del siglo xx. La madre de estos dos siempre ropa de abrigo.
niños se llamaha Marianne, era aiemana, y habia estudiado Utera- Muchos años después, su hermano Rudolf atribuiría a esta
tura tanto en su país como en Francia. Podemos adivinar en elia primera crisis el origen de la profunda hipocondría que sería una
una sensibilidad artistica diferentó a la de Rudolf padre, y es tal vez de las características más destacadas de la personalidad de Kurt.
por eso que Kurr, que fue un niño tímido e introvertido, estuvo Tal vez fuera también el origen de las muchas crisis de salud que,
siempre rauy apegado a eUa. Muchos de sus biógrafos dicen que por razones físicas o psicológicas, ei gran genio sufriríaa lo largo
Kurt se sentía un poco perdido cuando su madre no estaba en casa. de toda su vida y que muchas veces lo mantuvieron postrado du-
La timidez y la introversión lo acompañarían durante toda su vida. rante semanas, alejado de todo trabajo mtelectuaL
Godel nunca fue el alma de las fiestas; nadie se reía a carcajadas Mientras que en 1912, a sus seis años de edad, Kurt Godel, que
con sus chistes, pero tampoco lo necesitaba. Las mentes más bri- aún no sabía nada de lógica, sufría la primera crisis de su \ida, las
Uantes del siglo xx le prestaron atención, no por sus bromas sino matemáticas como ciencia atravesaban también su propia crisis,
por sus ideas, que cambiaron el modo de ver las matemáticas y tal y en ambos casos dejarían profundas huellas. Y aunque por aquel
vez la ciencia. A Io largo de su vida cultivó pocas, aunque muy in- entonces aún no lo sospechaba, Gódel estaba destmado a interve-
tensas amistades. Uno de sus amigos más entrañables fue Albert nir de manera decisiva en la segunda.
Eínsteiru quien más adelante regresará a estas paginas.
En la escuela fue un alumno brillante. Destacaba en matemá-
ticas, por supuesto, y también en idiomas. Aún hoy, muchos de
quienes viven en Europa Oriental conocen, aunque sea un poco, EL INFINITO DE ARISTÓTELES
los idiomas de sus vecinos; algo de checo, una pizca de alemán,
algunas palabras de ruso, etcétera. Godel, que consideraba el ale- La crisis que atravesaban las matemáticas en 1912, y que hoy es
mán como su lengua nativa, probablemente no fuera la excepción conocida como la «crisis de los fundamentos», se había desenca-
a esta regla. Pero aun en ese contexto poiíglota, su gusto y su fa- denado en 1902, cuatro años antes del naeimiento de Gódel, a raíz
cilidad para los idiomas eran notables. Ya desde joven hablaba y de una muy breve carta que Bertrand Russell le escribió a su co-
escribía perfectamente en inglés y en francés; en los años sucesi- lega, el alemán Gottlob Frege.
vos su biblioteca siempre contuvo una gran cantidad de dicciona-
rios y gramáticas de diversas lenguas. «E1 infinito siempre es enpotencia, nunca en acto.»
Cuando teraaseis años, Gódel sufrió una crisis de fiebre reu-
— Palabras de AaisróTELe» en so Metafísica.
mática que lo mantuvo en cama durante varios días, y de la que se
recuperó por completo, al menos físicamente. Tiempo después, su
curiosidad natural lo Uevó a leer acerca de la enfermedad que Es imposible entender cómo una carta de apenas una página
había padecido. A través de esas lecturas se enteró de que la fiebre desencadenó una polémica que duraríamás de veinticinco años a
reumática puede dejai como secuela una debilidad crónica del menos que estudiemos el devenir histórico que llevó a esa precisa
corazón; y Gódel pasó toda su vida convencido de que ese había encrucyada. En realidad, la carta de Russell a Frege no fue más
£L INFINITO DE CANTOR
ARQUÍMEDES Y EL INFINITO
En 1870, Georg Cantor era un joven y desconocido matemático que
El Método de Arquímedes (siglo m |WMBWMBBB coinenzaba a hacer sus prlmeras investigaciones en la Universiid
a.C) se coosideró perdido duran- ■
alemana de Halle; había estudiado en Berlín, que en aquella época
referencías, aue en él el autor des- era uno de ios eentros de investágación matemáüca más importan-
tes del mundo (otros centros destacados de la época eran Gotinga,
que le habian permitido conjetu- roiTffc ÉÉT^ ^ ''Sj Jk \ jítííSÍ también en Alemania, y París). Allí, en Berlín, entre 1867 y 1869
rar teoremas geométricos que r \i Ls yF' JtSVg ÍT
después demostraria con todo f ;; ■ Ij \ r Ji V 9 ^
Cantor había hecho sus primeros trab^jos bajo la dirección de
rigor lógico en sus otros libros. ■ ■ 'V Y, flRJ| | Leopold Kronecker, quien años más tarde se transformaría en su
Sin embargo. el contenido exacto 5 ■ J® g peor enemigo. Esos primeros trab^jos de investigación no impre-
de la obra permaneció descono- B
I r WRjjr* 1 sionaron mucho a sus profesores, quienes incluso opinaron que
cido hasta 1906 cuando, para -|H/ Á)lM¡
gran sorpresa de todos. por pura | 1 [fÁJ; N ; Cantor jamás llegaría a crear una obra genuinamente originai o
coincidencia, se descubrió en Es* ||® á&fmM /Ifs m/ÁiA I * que dejara huella en la historia de las matemáticas (opinión errada,
tambul una copia de la obra. Se fM Ajp: WjG. M | si alguna vez hubo aiguna). Y es así que, en 1870, Cantor debió
trataba en realidad de un pa- i fm 1
limpsesto, es decír, un códice es- 1 trasladarse del centro principal de Berlín a ia periferia de Halle.
crito en pergamino que había sido 'j Üá S Cuando un matemático investiga, su objetivo es siempre la re-
borrado (por suerte imperfecta- * jWiJ/lJIW/i 3 solución de un problema específico. Incluso hoy en día, si se le
mente) y reutilizado en la confec- ^ | 3¡
pregunta a un matemático en qué tema está trabajando, su res-
ción de un manuscrito diferente. ¿J I. ; F 1
Las técnicas de 1906 permitieron rJrj ■ ^JEyL \ /|j I• puesta seguramente consistirá en el enunciado del problema que
reconstruir una parte de la obra r Ww^fw fí ii‘vl~XrJm 1 J_ está intentando resolver. Para entender el problema que estudiaba
original, pero varios fragmentos füiiSVt wva . LL’-r,- r=r /iililii
Cantor en 1870 debemos hablar brevemente de ias seríes de Fourier.
no pudieron ser recuperados en
aquel momento. El trabajo reco- Arquím«d«5 por J<an Goujon. Fachada del palacio
A principios del siglo m el matemático francés Joseph
menzó a príncipios del siglo xxt, d«i Louvre, Paris. Fourier desarrolló un método que le permitía descomponer cual-
cuando un grupo de expedos, uti- quier onda periódica en una sumatoria de ondas elementales es-
lizando técnicas modernas de iluminación y de análisis de imégenes, lograrort
pecíficas (todas las cuales resultan de modificar la amplitud, la
avanzar en el desciframiento de B Método. Parte de lo que descubrieron su-
giere que Arqufmedes trabajó explícitamente con el fnfinito en acto. La histo- frecuencia o la fase de una onda inicial única). Fourier utilizó este
ria está narrada en £/ código de Arquímedes, de R. Netz y W. Noel. Según método con gran éxito para estudiar fenómenos ondulatorios
estos expertos, para comparar el volumen de dos cuerpos, Arquímedes los como la propagación del calor o la vibraciónde una cuerda. Como
suponía cortados en infinitas lonjas de ancho infinitesimal y concluia que am-
bos volúmenes eran iguales porque era posible emparejar las tajadas que estas sumatorias normalmente involucran una cantidad infinita
formaban uno de ellos con las tajadas que formaban al otro. Esto implica, no (en potencia) de ondas, y en matemáticas a una sumatoria infi-
solo trabajar con el infinito en acto. sino también admitir la comparación entre nita se la suele Uamar una «serie», a este método se ie dio el nom-
dos infinitos mediante el emparejamiento de sus componentes, como haría bre de «series de Fourier». Actualmente ságue siendo una
Cantor a finales del siglo xix. Si estos descubrimientos se confirman, habrá que
reescribir una parte de la historia del infinlto y otorgarle a Arquimedes. antes herramienta esencial en muchas ramas de Ias matemáticas, asf
que a Cantor, la prioridad por la introducción del infinito en acto. como de la fisica y de la ingeniería.
En la década de 1860, también en Halíe, el matemático ale-
mán Eduard Heine trabajaba en el problema de determinar si la
I
5ERIES DE POURÍER y- 2sen(y)
El matemético francés Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830) estableció
a prtncipios del siglo m que toda onda o señal penódica es la sumatona de, y = 1/2 senOr)
y = sen(x)
y = senCx/2) y=cosOO
descomposición de una onda periódica en una sumatoria de ondas bien se puede escribir como producto de primos. E11 es un caso
elementales es siempre única especial que por razones técnicas se deja aparte: no es primo ni
Lapregunta sobre la unicidad de una cierta descomposición es producto de primos, aunque los motivos de esta separación no son
muy común en matemáticas. Tomemos los números naturales (que relevantes en el tema que nos ocupa. Por ejemplo: 12=2x2x3;
son los números que forman ia ya mencionada secuencia 1, 2, 3, 9=3 x 3; 15 = 3 x 5. Ahora bien, ¿existirá alguna otra forma de escri-
4,...). Recordemos que los números primos son aquellos que sola- bir el 12 como producto de primos? ¿O la escritura 2x2x3 es la
mente son divisibles por 1 y por sí mismos (por ejemplo, 2,3,5, y 11 única posible? La respuesta es que, salvo variaciones triviaJes como
son primos, mientras que 9 no lo es porque es divisibie por 3). cambiar el orden de ios números, o agrupar ei 2 x 2 como 22, la
Se sabe desde hace milenios (ya lo sabía Euclides en el siglo única forma de escribir el 12 como producto de primos es 2 x 2 x 3,
m a.C.) que todo número natural mayor que 1 es, o bien primo, o y lo mismo sucede con todos los demás números naturales.
ilimitadamente, siempre y cuando esos saltos estén distribuidos de posible dar sin violencia el menor paso adelante en la teoría de con-
juntos; valga esta circunstancia como justificación, o si es necesario
una determinada manera. Es decir, para que se garantizara la uni-
como excusa, por la introducción de ideas aparentemente extrañas
cidad, la forma en que los saltos iban apareciendo debía cumpür
en mLs consideraciones.
ciertas condiciones específicas. Pero encontró algunas dificultades
a la hora de expresar esos requisitos de una manera concreta,
La teoría de conjuntos a la que Cantor hace mención era su
exacta y elegante. Seguramente tenía una intuición muy precisa de
forma de denominar el estudio de las totaüdades infinitas como si
cuáles eran las particularidades que quería enunciar, pero se le
fueran un objeto en sí mismo, y propuso que esta teoría fuera el
escapaba el modo de transmitirla en palabras claras y precisas.
fundamento mismo de las matemáticas. Los números, sus opera-
Entre 1872 y 1873, muy gradualmente, Cantor se fue dando ciones y todos los conceptos matemáticos podian definirse, según
cuenta de que explicar esas condiciones con claridad implica^a
Cantor, a partir de nociones conjuntistas.
considerar las discontinuidades de las ondas como coi\juntos in_ Pero, ¿qué es la teoría de coqjuntos? Un coryunto, según e-
fimtos en acto. Más aún, requería comparar entre sí diferentes finición de Cantor, es «la reunión en un todo de objetos e a re
coryuntos mfimtos, de manera similar a como doscientos cin* dad o de nuestro pensamiento». Por ejemplo, a los números , , ,
cuenta años antes GaJileo había comparado los números naturale9
I
34 LA CRISIS DE LOS FUNOAMENTOS 55
LA CRISIS OE LOS FUNDAMENTOS
I
Inmediatamente después, Frege abandonó Ialuchay se reüró Sin embargo, por diversos motivos técnicos, Russell se vio
de manera definitíva. Aunque vivió hasia 1925, nunca volvro a ocu- obfigad° a complejizar su estratificación y a introducir reglas ar-
parse del tema de los fundamentos. bitrarias y antiintuitivas. Como consecuencia, el sistema perdió
toda fuerza de convicción y el mismo Russell acabó por abando-
narlo. Aunque algtmos de los elementos introducidos por el logi-
cismo han sobrevivido hasta hoy, la verdad es que hacia 1920 la
EL LOGICISMO Y EL INTUICIONISMO influencia global de esta escuela había casi desaparecido.
La segunda propuesta se conodó como «intuicionismo» o
¿Qué reacciones provocó el descubrimiento de la paradoja de «constructivismo», y fue liderada por el matemático neerlandés
Russell? En primera instancia se propusieron dos soluciones. E1 L.E.J. Brouwer (1881-1966).
primer intento se debió al mismo Russell y fue expresado en su
Principia Mathematica, la monumental obra que escribió junto a «La solución de los problemas que hasta ahora rondabau al
su maestro Alfred North Whitebead. infinito matemático es probablemente el mayor de los logros
La propuesta de Russell, que se dio en llamar logicismo, consis-
de los que nuestra época pueda enorgullecerse.»
tía en retomar el trabajo de Frege, pero enmendando los errores que
Uevaron a la crisis. RusseU decía que toda paradoja nacía de una — Bektkand Rlshell, en 1910.
FOTO INFEPIOR
— Hknri Poincaré, uatemAtico francés, en 1908. OÉRECHA.
Gfldel cn Vlene,
en la segunda
mltad de la
Como por ahora p no existe, tampoco tiene valor, y es erró- década de 1920,
época en la que
neo en consecuencia decir que está entre 0 y 9. Toda afirmación demostrd su
prlmer teorema
referida a p es un sinsentido. Es incorrecto decir que «p es impar dc Incompletltud.
op no es impar», o que «es igual o es distinto de 1».
También el estatus de los números irracionales era cuestio-
nado por los intuicionistas. Estos números solo eran considerados
como el resultado, nunca alcanzable, de aproximaciones sucesi-
vas. Por ejemplo, para los intuicionistas, los dígitos de n no exis-
ten como una totalidad acabada (otro argumento a favor de la
inexistencia de p).
Entre 1905 y 1920, L.E.J. Brouwer fue dando forma a un pro-
grama global para las matemáticas basado en estas ideas. A lo
largo de esos años escribió diversos artículos y libros en los que
explicaba cómo llevar a la práctica su filosofia Y lentamente ese
programa comenzó a ganar adeptos entre muchos de los matemá-
ticos más prestigiosos de la época, como por ejemplo el francés
Henri Poincaré (1854-1912). De modo que hacia 1920 la teoría de
Cantor (quien había fallecido en 1918) comenzó a correr serio
riesgo de ser abandonada. Pero no todos los matemáticos estaban
a favor del intuicionismo. Uno de elíos era el alemán David Hilbert
Hilbert fue uno de esos jóvenes matemáticos que habían
aceptado rápidamente la teoría del infinito. En 1890 apoyó la can-
didatura de Cantor a la presidencia de la Unión Matemática Ale-
mana Ambos, además, se conocieron en persona, fueron amigos
y mantiivieron una intensa correspondencia
42
LA CRiSIS OE LOS FUNDAMENT05 43
LA CRISIS OE LOS FUNDAMENTOS
Como yaseha expuesto, el pensamiento intuicionista estaba
totalmente dominado por la idea de finitud. Solo existfan los obje-
tos matemátfcos que podian construirse mecánicamente a partir aproximaciones DE V2
de los números naturaies en una cantidad finita de pasos. Núme-
ros irracionales como n o >/2 solo podían ser vistos como el re- Para los [Link] solo [Link] como el resultado inalcanzable al que se
van acercando asintó[Link] sucesivas aproximaciones. Estas aproxima-
sultado inalcanzable de sucesivos cálculos basados en fórmulas ciones. a su vez. deben ser calculadas siguiendo ciertas fórmulas bien espe-
específlcas. cificadas. [Link] [Link] fórmulas que permiten calcular aproximaciones
La propuesta de Hilbert consistió esencialmente en llevar sucesivas de V2. Una de las mós [Link], y al mismo tiempo de las més sen-
cillas. era ya conocda por Herón de Alejandria en el slgjo i. Traducida al len-
esta exigencia de finitud de los objetos matemáticos a los razo- guaje moderno. la «receta» de Herón para aproximar V2 dice asi:
mmlentos matemáticos. Podemos parafrasear su idea de la si-
guiente manera: establezcamos métodos de razonamiento laJes — Paso 1: Tome un número positivo cualquiera.
— Paso 2: Llame x al número elegido y calcule
que la corrección de nuestras argumentaciones sea veriflcable
algorítnúcamente en una cantidad finita de pasos (un algnrítmo
2[ x)
es una receta mecánica programable en un ordenador). Asegu-
- Pavj 3 Aplique la misma fórmula al resultado obtenldo.
rémonos además, de esa misma manera «fiiritista*, que nuestras
- Paso 4. 5*ga aplicando la [Link] fórmula tantas veces como desee.
demostraciones nunca nos llevarán a una paradoja. Una vez lo-
grado este objetivo, nuestras teorías podrán habiar sin temores Po< eremo<o v en el pnmer paso elegimos el 5. al aplicar la fórmula por prl-
de cualquier objeto, incluso del inflnito en acto. mera o6te<Kiremos 2,7 Si .ntroducimos el 2,7 en la fórmula obtendremos
1.72037037 v/ego 1.4414553..., luego 1.41447098... yasí suceslvamente, acer-
Más concretamente, el programa de Hilbert, también llmnado candonos ca-da vez más a >¡2.
«programa formalista», planteaba que toda teoría matemática
debía estar basada en axiomas, es decir, en ciertas afirmaciones
básicas aceptadas como verdaderas. Cualquier otra verdad de la
teoría debía ser demostrable a partir de esos axiomas mediante
razonamientos cuya validez fuese verificable mecóinicamente en E1 prot>lema de hallar un sistema de axiomas para la aritmé-
una cantidad finita de pasos. Además, la consistencia de esos axio- tica habia sido ya fomiulado por I ülliert en su conferencia de 1900
mas (el hecho de que nunca nos conducirían a una paradoja. como (era el seguntio problema de la lista), aunque aquella formulación
sí le había sucedido a Frege) debía ser tambíén veríflcalile de la no iiH'luia la exigencia de la verificación mecánica de los razona-
misma forma mecánica, o aJgorítmica. mientos. Sin embargo. la cuestión aigorítmica sí aparecía en otro
En principio, la intención era desarrollar este progriuna para problema, el décimo, que preguntaba si síempre sería posible de-
la aritmética, la teoría que se refiere a las propiedades de la suma terminar mecánicamente si cierto tipo de ecuaciones (Uamadas
Y producto de números naturaies (es decir, la teoría que habla diofánticas) tenian, o no, solución. Como vemos, dos de las ídeas
de los números más sencillos y de las operaciones más simples). eentrales del programa formailsta ya aparecían, aunque por separ
Hilbert, ai iguai que los intuicionistas, sostenía que la base de to- rado, en aquella conferencia de París.
das las matemáticas debta ser la aritmctica, y no la teoría de con- Se ha dicho a veces que Hilbert proponia que el trab^jo del
juntos. Una vez establecida una base sólida para la aritmética, matemático debía reducirse a un proceso mecáruco, equivalente
sería fácil lograr un fundamento iguaimente sóüdo para todas las al de un ordenador, que calcula pero no piensa. Ese no es el caso.
uemás teorias. El proceso creativo de Ios matemáticos no sufriría ninguna altera-
lógicas bien precisas y especificadas de antemano. de Hfibert toda afirmación verdadera que no sea un axioma debe
Veamos un ejemplo de demostración matematica expresado ser demostrada a partir de ellos. Excepto los enunciados que
de esta manera. Para poder mostrarlo necesitamos primero algu. hayan sido explícitamente indicados como axiomas, no hay
nos axiomas que nos sirvan de punto de partida. En 1889, mucho otras afirmaciones que se acepten por sí mismas como verda-
antes de que fuera descubierta la paradoja de Russell, el mateniá- deras.
tico italiano Giuseppe Peano había propuesto un conjimto de Probemos entonces que 4=2 + 2, pero anotemos el razona-
axiomas que (él suporna) permitían demostrar todas las verdades miento de tal modo que pueda ser procesado por un ordenador.
aritméticas. Estos axiomas se basaban en las operaciones de Insertaremos además algunos comentarios para que nosotros,
suma (+) y producto (•), y en la noción de «sucesor» (indicada con seres humanos, podamos seguir la idea (véase el esquema);
la letra S).
Entendía Peano que la sucesión de los números naturales se 1. S(x + y) = a? + S(y) Axioma 2.
obtenía a partir del número 1 por aplicaciones repetidas de la fun- 2.5(2 + 1) = 2 + 5(1) Tomamos x = 2 e y = 1 en el axioma 2.
ción sucesor. De este modo, el 2 se define como el sucesor del 1, 3.5(2 + !) = 2 + 2 Reemplazamos 5(1) por 2 en el paso
en símbolos 5(1) = 2; el 3 es, por definición, el sucesor del 2, o sea anterior.
5(2) = 3; y así indefinidamente.
Comentario; Los tres pasos que siguen fomian una pequeña
Para nuestro ejemplo de demostración bastará con tomar dos «subdemostración» en la que se prueba que 2 +1 = 3; de este modo,
de los axiomas de Peano, aquellos que se refieren a la suma; en el paso 3 podremos reemplazar 5(2 +1) por 5(3).
Axioma 1; Cualquiera que sea el número x, vale que #+l = 4- x + 1 = S(x) Axioma 1.
= S(x). 5- 2 + 1=5(2) Tomamos x - 2 en el axioma 1.
Axioma 2: Cualesquiera que sean los números xey, vale que 6. 2 + l - 3 En el paso anterior reemplazamos
S(x + y) = x + S(y). S(2) por 3.
tercerpaso.
Pasar a»
«nunciado
siguiante. ¡
7.5(3)= 2 + 2 Rfímplazanlos s(3) por 4 en el paso previ0
g, 4 = 2 + ¿
«E1 mundo real está siyeto a cambios constantes. [.., ] Pero tales
trata de un axioma (ya que no está en la lista). Este segundo Esqut/na d*
cambios, por profundos que sean, nunca destruirán la verdad te veiificacíón
enunciado debería entonces deducirse del primero por aplica- irwcánlca de una
de una sola ley lógica o aritmética » ción de alguna regla lógica. Para poder hacer esta comprobar demostraciórv.
_frtMP CíiMSÍAT m FrHTDAMXVTACIÓ* LÓGKA DE IA FlSICA. ción, el ordenador debería tener cargado en su memoria un
listado con las reglas de la lógica, es decir, las reglas que indican
¿Qué es lo que haría el ordenador para comprobar que nues- qué conclusiones pueden extraerse de determinadas premisas
tra demostración es correcta? Para empezar, registraría el primer (véase el esquema).
enunciado y verificaría si se trata de un axioma. Esta comproba- En el caso de nuestra demostración, la regla que permite ir
ción se hace símbolo a símbolo, de la misma manera que un pro- del paso 1 al paso 2 es aqueila que dice que si un enunciado co-
cesador de texto verifica la ortografía de un documento, mienza con «Cualesquiera sean los números x e y, vale que...»,
comprobando letra por letra si las paiabras escritas en él aparecen entonces en la expresión que sigue a continuación las letras xey
en el diccionario que el ordenador tiene cargado en su memoria. pueden reemplazarse libremente por números cualesquiera. En
Recordemos que cada enunciado debe ser, o bien un axioma, nuestro ejemplo, la letra x es reemplazada por el número 2 y la
o bien debe deducirse de enunciados precedentes. En nuestro otra, por el número 1.
ejemplo, la máquina comprobaría que, en efecto, el primer enun- Estas reglas lógicas van más allá de la aritmética, son reglas
ciado es uno de los axiomas de la lista (el primer enunciado debe generales que valen en cualquier rama de las matemáticas. Por ese
ser un arioma, no puede deducirse de enunciados anteriores sim- motivo, los enunciados que las expresan son llamados enunciados
plemente porque no los hay). E1 ordenador, por supuesto, no «en- Urliversal7nente válidos (también se los llama axiomas lógicos,
en e» el significado del axioma, solo comprueba que el primer precisamente porque expresan las reglas del razonamiento lógico).
enunciado aparece en el listado que le fue previamente cargado. Ya hemos mencionado una de estas reglas. Otros dos ejem-
Terminada la primera comprobación, la máquina pasaría al 8 Son-‘ «Si x = y entonces y - x» y «Si dos expresiones numé-
segundo enunciado, 5(2 + ríeas son iguales, entonces cualquiera de ellas puede ser reem-
1) = 2+S(1), y verificaría que no se
62
ELPRIM6RTEOREMA degódel
EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 63
Si cargatn°s en la memoria del ordenador esas doce reglas,
e^nces gste será capaz de verificar la corrección de cualquier
POTO SUPERIO»
IZQUIEROA
Hani Hahn,
dlrcclor dc la taslf
doctoral dc Gddal.
En general, las diez primeras reglas se presentan como enunciados universal- E»te rilósofo
y matcmátlco
mente válidos, mientras que a las dos últimas se les da una presentación di-
•ustrlaco
ferenciada como «reglas de inferencia». Esta distinción es puramente técnica contrlbuyó dc
y no tiene relevancia para nuestros fines. forma dccislva cn
la conformaclón
dd Cfrculo dc
Vlcrta.
FOf O SUPERiOft
OERFCMA
El matemátlco
de la demostración fue enviado a la revista Monatshefte fiir Ma• alcmán Phlllpp
Furtwángler.
thematik und Physik en noviembre y apareció en el volumen 38 profesor dc Gddd
cn la Univcrsldad
(1931), una publicación cuya relevancia para la lógica es solo da Vlcna.
comparable con la Metafísica de Aristóteles. La exposición de la POTO INPERIOR
demostración fue tan clara y transparente que no generó ni la niás Kurt Gfidel cn
1935, clnco afte*
HÜnima controversia. daspuós dc
flnallzar su
Pero, ¿cómo es posible demostrar un hecho de esa enverga* doctorado cn
dura? ¿Cómo puede probarse que cualquiera que sea el conjimto la Universldad
dc Vlcnc.
de aaomas que se elija (si los razonamientos son verificables al-
TEOREMA DE GÓDEl
EL PRIMER TEOREMA DE GÓOEL 69
A cada enunciado ariünético se le asocia entonces ^
' verdadero o falso dependiendo del x elegido. Por ejemplo, si
mero Que Uamaremos so númerv <U> Gódel, o su codigo. La ^
es par» reemplazamos x por el número 8, entonces obtene-
Sn de números de Godel se hace de una manera específieag
611 s el enunciado verdadero «8 es par». En cambio, si reemplaza-
bien establecida que, inclusive, es programable en un ordenad0f m x p0r el número 3, obtenemos el enunciado falso «3 es par».
Sin embargo, a efectos de entender a grandes rasgos la idea de ia ^ Dijimos antes que a cada función proposicional se le asocia
demostración del teorema de incompletitud no es necesario dete-
[ainbién un número de Gódel (igual que para los enunciados, estos
nerse en los detalles técnicos de esta asignación. Los ejernpi0s códigos se calcuian de un modo preciso mediante un algoritmo
que mostraremos a continuación son puramente hipotéücos y Slr. previamente establecido). A modo de ejemplo hipotético pode-
ven solo para Uustrar el concepto general. Imaginemos que: mosimaginarque:
72
PRIMER TEOREMA DE GODEl
EL PRIMER TEOftEMA DE GÓOEL 73
otras palabras, la propiedad «xesel código de un enunci^
mostrable» puede traducirse a una propiedad nuniérica expr.
ble en términos de sumas, productos y operaciones lógicas CoT' encontbar o verificar
suele decirse, «Ser demostxable» es expresable.
Destaquemos que esta parte de la argumentación de Gódei l_a teoría de la demostración plantea dos
problemas que. aunque simifares. no de-
Ia que depende fundamentalmente del hecho de que el prog*
ben ser confundidos. El primer problema
de Hilbert solo admite demostraciones verificables alg0rítn^ pide, dado un enunciado P, hallar una
mente. Si se permitieran otros métodos de razonamiento Chabla demostración de él (o bien probar que
esa demostración no existe). EI segundo
remos de eUos en el último capítulo), entonces no habría forma de
problema plantea, si se ha propuesto una
garantizar que la propiedad «x es el codigo de un enunciado de- demostración para un enunciado, deter-
mostrable» es expresable en términos aritméticos. minar si la demostración es correcta. o si
no lo es. El segundo problema puede ser
difícil, pero el primero lo es mucho más.
«Todos los principios de la matemática se reducen Si los métodos de demostracíón son los
adecuados. el segundo problema. el de
a principios de la lógica» determinar si una demostración propues-
ta es correcta o no. puede resolverse
— [Link] VAW OUÍAN QUINE BN DeSDB UN PUNTO DB VtSTA I.ÓOICO.
algoritmicamente. El problema de hallar
una demostración, en cambio, no es re- El fnatemático brlténlco Andrew Wiles.
soluble de esa manera.
¿Cómo probó Gódel que «Ser demostrable» es expresable?
En principio, probó que cualquier propiedad numérica que sea El último teorema de Fermat
veriflcable algorítmicamente (como por ejemplo «Ser un número Un ejemplo concreto está dado por el último teorema de Fermat. En 1637,
Pierre de Fermat afirmó que s¡ n>2, entonces la ecuación xn + yn = z■' no tiene
primo», «Ser par» o «Ser divisible por 9») es siempre expresable solución en los números naturales. Fermat aseguró tener una demostración
en términos de sumas, productos y operaciones lógicas. de este hecho, pero jamás la reveló. El problema de hallar una demostración
Ahora bien, que un enunciado P sea demostrabie significa que del último teorema de Fermat se volvió famoso y fue resuelto finalmente por
Andrew Wiles en 1996 (Wiles presentó una prímera demostración en 1995,
existe una demostración (como las que admite el programa de pero esta resuJtó tener un error. que fue subsanado casi un año más tarde).
Hilbert) de la cual P es el enunciado final. A modo de ejemplo, ya Determinar la corrección de la demostración de Wiles fue un trabajo que
mostramos una demostración de «4=2+2» a partir de los axiomas demandó algunos días de esfuerzo; haílar la demostración. en cambio, nece-
sitó más de trescientos cincuenta años.
«S(pc + y) = x + S(y)» y <c + 1 = S(x)». Recordemos que a esa de-
mostración, en cuanto sucesión de enunciados, le corresponde el
número de Gódel 2414871965597. Recordemos además que a
«4=2+2» le corresponde el 67. Traducido a códigos, que «4=2+2»
sea demostrable significa que existe una secuencia fimta de enutt úigo, y luego aplicaría a esa secuencia de enunciados el algoritmo
ciados, cuyo código es 2414871965597, que es una demostracion, que determina si se trata, o no, de una demostración:
y que su enunciado final es aquel que tiene el código 67.
Código de la sucesión -*■ Sucesión de enunciados -*• ¿Es una
«Ser el código de una demostración» es una propiedad ven
cable algorítmicamente porque, dado el código, para hacer Ia demostración?
rificación, el ordenador aplicaría primero el programa
Cada paso puede realizarse algorítmicamente.
recupera la secuencia de enunciados correspondiente a ese c
76
EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL
EL PRIMER TEOREMA DE GOOEL 77
Supongamos, en otro ejemplo hipotético, que 101 fue
digo de un cierto enunciado Q. Bai° esta suposición, el enilel ^ es múltiP10 de 18» y ambas son, con pleno derecho, funciones
«101 es impar» se estaría refiriendo aQy diría que «Ei códig
nrop°sicionaIeS' ,
es impar». Ahora bien, imaginemos que buscamos a qué erur de Q v Hechas estas aclaraciones, veamos ahora la definición de la
corresponde el código 101 (es decir, nos preguntamos quién C,ad° ^ción d(x), que en realidad se calcula solamente para números
que descubrimos que 101 es el número de Godel de «101 es im ^ y ue son los códigos de funciones proposicionales. Para mayor cla-
En ese caso, «101 es impar» estaría en realidad refiriéndos ridad, explicaremos la defmición sobre un ejemplo. Tomemos el
mismo y podría traducirse como «Mi código es un número * 81 códig° de una función proposicional, por ejemplo 171, que hemos
¿Es verosfinil el ejemplo que acabamos de dar? ¿Es realnf^' supuesto es el número de Gódel de la expresión es par». A
posible construir un enunciado que se refiera a su propio cód^ continuadón, en esa función proposicional reemplazamos o: por
La respuesta es sí. En su artículo, Gódel expuso un método -8°? ei nümero 171. Obtenemos así el emmciado «171 es par». E1 có-
mático que permite escribir enunciados aritméticos que se Sl^ digo de este enunciado es d( 171), el número que la función diago-
ran a su propio código. Si P es una propiedad aritmética cualqj - nalle asignaal 171:
(como «Ser un número par» o «Ser un número primo»), este ^
todo, al que Hamaremos método de autorreferencia, explica có ^ 171 -* corresponde a «x- es par» -*■ reemplazamos x por 171
escribir un enunciado que puede traducirse como «Mi cód ° -* «171 es par» -*• d(171) es el código de «171 es par».
cumple la propiedad P». La herramienta esencial de este método
es una fiinción, que indicaremos como d(x), a la que Gódel llamó En los ejemplos iniciales dijimos que «171 es par» tiene como
«función diagonal». código el número 61. Por lo tanto, <¿(171) = 61. La función diago-
nal, al número 171 le asigna el 61.
¿Qué es una función? Una función es una regla que, mediante
A modo de segundo ejemplo, calculemos <¿(162), siendo 162
un procedimiento específico, a cada número x le asigna otro nú-
el código de «x es divisible por 18»:
mero, que puede ser igual o diferente a x, pero que es calculado
sin ambigüedad (a un mismo x no le pueden corresponder dos
162 -* corresponde a «x es divisible por 18» -*■ reemplazamos
numeros diferentes). Reglas de este estilo son, por ejemplo, «Mul-
a: por 162 -* «162 es divisible por 18» — <¿(162) es el código
tiplicar el número x por sí mismo» o «Sumarle 3 ai número x». AJ
de «162 es divisible por 18».
número 2, por citar un ejemplo, la primera función le asigna el 4y
la segunda, el 5. En particular, nos interesan aquí las funciones
Como «162 es divisibie por 18» tiene código 103, entonces
<Hie, como las que acabamos de mencionar, pueden expresarse en d(162) = 103.
términos de sumas, productos y operaciones lógicas.
Todos los pasos que definen a la función diagonal pueden
Las funciones proposicionales reciben ese nombre porque se
C cuiarse algorítmicamente, por lo tanto, su definición es expre-
parecen a funciones, solo que no asignan números, sino proposi-
e usando sumas, productos y operaciones lógicas. Esta cir-
ciones. Por ejemplo, Ia fiinción proposicional «x es par», le asigna
cunstancia. nos da derecho a insertar la función numérica d(x) en
al 2, no otro número, sino la proposición «2 es par».
exprtóión de una función proposicional, del mismo modo que
Ahora bien, en la escritura de las funciones proposicionales
ejemplos anteriores lo hicimos con x2 o x+3. De este modo,
podemos insertar funciones numéricas, siempre que estas sean
r ^emplo, podemos escribir la expresión «d(x) es par».
expresables en términos de sumas, productos y operaciones lógi*
óie Z°ngaj"OS ^ a *d(.x)es par»ie corresponde el có-
cas. e este modo, podemos escribir «c + 3 es primo» o también
y apliquemos el procedimiento para calcular <¿(423):
78
EL PRJMER TEOREMA DE 6ÓDEL
EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 79
423 -» corresponde a «d(x)c) es
es par»
par» - reemplazajnn.
423 -* «d(423) es par» -» í¿(423) es ■ étodo de autonreferencia nos dice que el mismo procedi-
TOeselcódigorr^»' puede aplicarse a cualquier propiedad aritmética P. Toma-
par».
[Link] f,1T1f.¡ón
función proposicional «x cumple la propiedad P» y la
H^sformamos en «d(x) cumple la propiedad P». Si el código de
Observemos bien el último paso: d(423) es el c' r
!I expresión es el número n, ent-onces «d(n) cumple la
«<¿(423) es par». Es decir, «<¿(423) es par» puede leerse c §° de
niedad P» puede leerse, vía la codificaeión de Gódel, como un
emmciado autorreferente que está hablando de su propioTri
enunciado autorreferente que dice «Mi código cumple la propie-
y que dice «Mi código es un número par». Si «d(423) es pCOdÍS°
dad P» Veamos ahora cómo este método nos lleva finalmente al
viera por código al número 503, entonces el enimciado
enunciado G buscado.
reescribirse como «503 es par» y estaría diciendo, falsamente Ya dijinios que «Ser el códígo de un enunciado demostrable»
su propio código es par. ’que
es una propiedad expresable en términos de sumas, productos y
EL TEOREMA DE GOODSTEIN
El segundo número de la sucesión de Goodstein de semilla 25 es
7625597485068. Para obtener el tercer número reemplazamos cada 3 por
Tomemos un número natural cualquie- * . .. un 4 en 33 +33*1 y restamos 1. Nos queda 44 + 44+1 -1, operación que da como
ra, por ejemplo el 25. A partir de él, va- r" resultado un número de 155 cifras. Previo al siguiente paso hay que escribir
mos a construir una sucesión de núme- a 44 + 44*1-! como suma de potencias de 4, en la que cada potencia apa-
ros, llamada «sucesión de Goodstein de j rezca como máximo tres veces y en la que los exponentes sean también
semilla 25» (por Reuben Louis Good- suma de potencias de 4. Nótese que 44* +44f1 -1 no está escrito de esa for-
stein [1912-1985], el matemático inglés ma, ya que hay una resta. La escritura correcta es:
que definió este mecanismo por prime- J f
ra vez). Para obtener el segundo núme- 1 ^ 44< + 44 + 44 + 44 + 4VU1 + 4VW + 4uur+ 4W+ 4U1 + 4U1 +4+4 +4 + 1 + 1+1.
ro de la sucesión, escribimos el 25 como *;
suma de potencias de 2, de manera que ■y Para obtener el cuarto número reemplazamos cada 4 por un 5 y restamos 1.
cada potencia aparezca exactamente ^B áf Es decir:
una vez (el 1 es potencia de 2 porque
25=24+2s+l.
lli^i Jgj
55S + 55 + 55 + 5S + S?UT + 5UV1 + + 5W+5W + 5W+5+5+5+1+1.
G resulta ser verdadero y a la vez no demostrable (recordemos «d(x) no es un primo que puede escribirse como suma o resta de
que «demostrable» siempre significa «demostrable a partir de los tres primos consecutivos». Supongamos que a esta última expre-
axiomas propuestos»). Hemos probado que existe un enunciado sión le corresponde el número 909.
G que es verdadero y no demostrable, y hemos descrito Ios pasos Entonces el enunciado G sería;
necesarios para escribirlo. Queda así demostrado el primer teo-
rema de incompletitud de GódeL «d(909) no es un primo que puede escribirse como
Una aclaración importante: el desarrollo que hemos hecho suma o resta de tres primos consecutivos».
no es en realidad una demostración fonnal del primer teorema de
incompletitud de Gódei. Solamente es una introducción, útil para Supongamos además que <¿(909) sea el número 43. En conse-
cuencia, G sería:
entender Ias ideas principales, pero que no explica los detalles espe
cíficos de cómo esas ideas son fievadas a la práctica. EI lector intere-
sado en esos detalies puede profundizar en obras técnicas de Iógica «43 no es un primo que puede escribirse como suma o
matemáhca, algunas de Ias cuales se mencionan en la bibliografía- resta de tres primos consecutivos».
Una pregunta interesante es cómo se vería el enunciado G en
nuestro ejemplo hipotético. Recordemos que en este ejemplo. Como ya se ha indicado antes, G tiene dos niveles de lectura.
propiedad que caracteriza a los códigos de los enunciados dem03* n 1111 eIemental es la expresión de una propiedad aritmética
A G no demostrable.
Una pregunta que suele surgir en relación al primer teore
p¿-A + otro axioma -* G demostrable, pero G' no.
incompletitud es la siguiente: si G es una atirmación no den2í
A'<-A! + otro axioma -*GyG' demostrables, pero G" no.
ble, ¿cómo podemos asegurar que es verdadera?
A"'=A" + otro axioma -» G, G' y G" demostrables, pero G1" no.
La respuesta es que «demostrable» es un término relativo
Dado un coiúunto A de axiomas, existe un enunciado verdadero Agregando axiomas de uno en unojamás podrá alcanzarse la
G que no es demostrable a partir de esos axiomas (usando los completátud (es decir, la posibilidad de demostrar todas las verda-
métodos de demostración admitidos por el programa de Hilbert). des). Pero, ¿podría alcanzarse por otros medios? Nos referiremos
Pero nada impide que G sea demostrable a partir de otros axionias a esta pregunta en el último capítulo.
o mediante otros métodos de demostración.
Aunque todavía no se sabe con certeza, el último teorema de
Fermat podna ser un ejemplo de verdad no demostrable a partir
de los axnomas de Peano. Este teorema, conjeturado por primera
vez por Pierre de Fennat en 1637, afirma que si n>2, entonces
xn+yn=zn no tiene solución en los números naturales. Despuésde
numerosos intentos por parte de muchísimos matemáticos, el teo-
rema fue finalmente demostrado por Andrew Wiles en 1996.
Sin embargo, la demostración de Wiles excede con mucho los
métodos o los axiomas usuales de la aritmétiea. E1 últirno teorema
de Fermat es verdadero (Wiles lo demostró), pero ¿es demostrable,
por ejemplo, a partlr de los axiomas de Peano mediante los métodos
del programa de Hilbert? Hoy por hoy no se sabe la respuesta a esta
pregunta, pero la suposición más razonable parece ser que no, que
ultimo teorema de Fermat no es demostrable a partir de los axiom89
de Peano mediante razonairiientos verificables aigorítnucamente-
Sin embargo, si G no es demostrable a partir de un coi\íun^
A de axiomas, es perfectamente posible agregarle al conjuut0
v
CAPÍTULO 3
Ad«l» PorB«#t
«Es importante buscar demostraciones de y Kurt Gódei «I
consistenci dh> d« su bod«.
toda demostración de consistencia calebrade «n
es relativa en el se septiombre
de que no podemos prestarle más
confianza de la qUe de 1938
EL SEGUNOO TEOPEMA
Estudios Avanzados en 1940, donde, gracias a sus Corit
1 mismo espíritu, expuso la deraostración de su pri-
vios, pudo mgresar inmediatainente con el cargo de
Gódel, c°n e mcompletitud de tal manera que fuera evidente
tado. En 1946 fue incorporado de modo permaiien J
nierte°reniacción era verifiCable algorítmicamente, que fuera
adoptó ia ciudadanía norteamericana. V en %
que su condiciones del programa de Hilbert. Y tan
Gódel nunca regresó a Austria o a Checosiovaquia. obvioque ñecho que ni siquiera Hilbert pudo expresar
años más tarde la Universidad de Viena le ofreció7arg V ^ claro resuito e
dudasalrespecto.
res, no los aceptó. En realidad, jamás voMó a pisar suelo yhl°%
enr°Peo.
«Como es bien sabido, el progreso de la matemática hacia
una exactitud cada vez mayor ha llevado a (...]
SEMÁNTICO O SINTÁCTICO que las deducciones pueden llevarse a cabo según
unas pocas reglas mecánicas.»
Antes de seguir a Gódel a Piinceton, retrocedamos otra vez — KuHT GóDEL, EN LA INTEODUCCIÓN A SoBRN US PKOPOSrCÍOSRS
tiempo hasta septiembre de 1930 y recuperemos la imagende^ FORMALNENTE tNOECltHBLBS... (1931)
0
el$egwoo re REMA
DE 6ÓDEL
EL SEGUNDO TEOREMA OE GOOEL
97
, vmiso el enunciado y cada paso de la de-
„ ^S^apelando solamente a conceptos sintac-
EL SEGUNDO TEOREMA
DE GÓOEL
Comencemos por preguntamos si el emi„, ,
es verdadero, o si es faLso. Ante esta *2 ** Pn,
de caa cualquier persona sería decir que estrírt Pnmetar7
dero. Srn embargo, una respuesm
decr «depende». Depende dei universo M dZ s
mos habiando. Si dantos por sobreentend,l^e7°K?el
numeros naturales, entonces el enuncíado es ^*
dero pero en otros contextos podría ser falso ’ *fecto' Vei
En prnner lugar, recordemos que un núniero fdif
es pnmo si es divisible solamente por 1 v por sf m ( lferent« * , Memostxado en 1915 por Leopold Lowenheim para
de exponer el mismo concepto es la sfgriTnte-2' ^01 heim-Skolern» ( ^ i919 po¡. Thoralf skolem para el caso ge-
la urnca fonna de expresarlo como producto de d""'0'** *c®7d¡ce que un copjunto de axiomas es consistente si
es la trivial: 2 = 2 x 1 (Ja escritura 2 = 1 „ 2 no cuenm r nUne "eti universo eu el que todos los axiomas son enunciados
rente porque intervienen los mismos números). E1 vfflNeros. Por lo tanto, el conjunto fotmado por los dos axiomas
ejemplo no es primo porque puede escríbime, ademfa del r
tnvial 16 = 1 x 15, también como 15 = 3 x 6. aÍ0t Para todo x vale que x + 0 = x}
pero, ¿es cierto que 2 = 2 x 1 es esencialmente la única for 2 no es un número primo,
de escnbir al 2 como producto de dos números? Si pensainos
e uruverso de los números naturales, sí. Pero existen otros i esconsistente, ya que hay un universo en el que los dos son simul-
versos posibles. táneamente verdaderos. Sintácticamente, esto significa que no
Ampliemos nuestro universo numérico e incluyamos a todos existe un enunciado P tal que P y no-P sean ambos demostrables
los números que se obtienen multipücando 72 por un número natu- apaitir de esas dos premisas.
ral (o por ei cero) y luego sumando otro número naturai (o el cen>). Un momento... ¿podemos tomar «2 no es primo» como
Por ejemplo, este universo contiene a los números 3 + 4 y¡2 o 7^2. axioma?¿Los axiomas no deberían ser «evidentes por sí mismos»?
Este umverso contiene también al propio 72, que se escribe como Ene! mundo puramente sintáctico, en el que verdad y falsedad no
0 + 1 72, y a todos los naturales, que se pueden escribir como: easten, no tiene sentido hablar de enunciados «evidentes por sí
ZüTr Cualqilier enuhciado puede ser tomado como un
1 = 1 + 072
tente COndición es 9ue el coi\junto total sea consis-
2 = 2 + 072
COnSlStCncia es ¿Qué sucede si un con-
3 = 3 + 072.
que no hay ninmin ul^0nS1Stente? ^mánticamente, esto significa
Ahora bien, en este universo, eí 2 ya no es primo, porque «wn sinmltáne^entn^0/^16 en el qUe t0dos los enunciados
puede escribirse como 2 = >/2x >¡2. E1 enunciado «2 es primo» es ^^sistemadeaxioma0^^08' Per°’ ¿tiene ^ inconsistencia
verdadero en los números naturales, pero faJso en el otro unive^o Pues^ es que sí) porque ^ consecuencia sintáctica? U res-
que hemos definido (véase el esquema). Si
Entonces, ¿cuál es la relación entre la consistencia y ia ve
dad? La respuesta está dada por el llamado «teorema de Lo^e quiere'lunciadolH!* mconsistente, entonces cual-
aem°strable a partir de él
Como Q era un enunciado cualquiera, deducimos que todo ¡ emos que Russell definió un conjunto R formado por todos los
enunciado es demostrable a partír de los axiomas. Es decir, cual- | coqjuntos que no son miembros de sí mismos.
quier enunciado es demostrable a partir de un conjunto inconsis- |
tente de axiomas. es 6S de S1 nósmo, entonces se deduce que no lo
mipnll? C0ntradicción, que surge de suponer que R es
Observemos que el razonamiento que hemos hecho es pura- ¡
mente sintáctico. No hemos apelado al significado de P ni de Q, w elabsmvift G>S1 entonces la contradicción demuestra, por
a conceptos semánticos como «verdadero» o «falso». Solo nos snponer aúe ™Unc’ado "fíno es miembro de sí xnismo». Pero, de
hemos basado en las reglas sintácticas de la lógica y en la «forma» 810114e que Sí i**0 ** ?tiembro de S1 ^ismo, llegamos a la conclu-
de los enunciados. Este es el tipo de argumento sintáctico enunciacío «i?eS Est° dernuestra> también por el absurdo, el
Gódel usó para exponer la demostración de su teorema. deRussell mu.rembr0 Sl Por tanto, la paradoja
Cuando Bertrand Russell descubrió su paradoja, en reali^2 ysu negación ei)realidad ^ ^xjste un enimciado tal que él
estaba probando que el sistema de axiomas que había propueStü En otras nÜTk°S demostrables a Partir de los axiomas de
Frege erainconsistente. Veamos esta idea con más detalle. ReC°r ^atas de Fregp c & como ^inios antes, muestra que los
rege son mconsistentes.
J04
EL SEGUNDO TEOREMA DE GÜDEL
SEGUNDOTEQREMA OEGOOEL
109
tácüca, se le asigna un código a cada suce,i -
Vamos a probar ahora, sintácticamente, que G no
dos y, enpartícular, se le asigna un código ^ en«r,aa "?aS° ^ strable. Supongamos, por el absurdo, que G fuera
tración. ^§0 a cada rÍQa'
eS^rable Existiría entonces unademostración de G, y
dem°a mostración le correspondería un código, digamos
Paso 2: A continuación, Godel demuestra „
que ese código es un número k. Por lo tanto:
proposicionai: ‘ a que ia
«No existe y que sea el código de una demostración del e G ; es demostrable. sarla demostrabla.
Esto últlmo es
enunciado de código m», 1 una contradicción;
por lo tanto, G
eód¡9° wa demostrac'ión de Gj es demostrable. no puedeser
cuyo código es el propio número m. demostrable.
OMEGA-CONSJSTENCIA
«1 no cumple la propiedad P» es demostrable
«2 no cumple la propiedad P» es demostrable
Cuando en el texto hemos demostrado que el enunciadr, nn r-
«3 no cumpte la propiedad P» es demostrable
trable^ nos basamos en e, hecho de que" unaSd P^ump.e^
...y asi sucesivamente.
ELSEGUNDO teorema
Supongamos que E! programa de HUbert pedía, según hemos dicho, hallar un con-
no-G ■ xquesae^ Gódigo cie una demostración de G j. junto consistente de axiomas para la aritmética de tai modo que
para todo enunciado P, o bien él, o bien su negación, fuera de-
es demostrable-
mostrable. Pero además pedía que la consistencia de esos axiomas
fuera verificable algorítrmcamente, pues esta verificación algorít-
G no es demostrable
(porque los axlomas son consistentes) mica de la consistencia nos daría la certeza de que los axiomas
nuncanos lievarían a una paradoja En su artículo de 1931, Gódel
demostró un segundo teorema, el llamado «segundo teorema de in-
11 no es el código de una demostración de G1
■ 2 no es el códígo de una demostración de G son fín'tistas completitud», quepruebaque este objetivo es también irrealizable.
13 no es el código de una demostración de G i verdaderos.
En lamayoría de los Übros de divulgación este teorema suele
u.
enunciarse de la siguiente manera:
I
■ t n0 es el código de una demostradón de G 1 «Ningún conjunto de axiomas consistente que contenga sufi-
, 2 no es el código de una demostración de G , son demostrables.
/ 3 no es e! código de una demostración de G 1 ciente aritmética puede probar su propia consistencia».
Si él con/unto de axiomas 1
es consistente entonces
GnoeSdem0strable_;
6. I
Sj el conjunto de axiomas
es consistente entonces Q.
¡
1
-—!l
Godel y Einstein
S1 el conjunto de axlomas i
es conslstente es demostrable. entonces G
65 derTK*trabie.
GODEL y einstein
122
POTO ítJO£9tOR
GOdel (Izquierda)
de un universo en rotación, homogéneo, cerrado y e y Elnsteln durante
decir, no en expansión) con líneas de tiempo cerradas ^^ ^ uno de los muchos
paseos que ambos
neas de tiempo cerradas» permitirían, dleron por
Princeton entr»
taempo, y de hecho, hanan que en ese universo el tiemr^ U el 1940 y 1954,
época en ta qu»
tiera en el sentido en el que habitualmente lo entendem U° ^ desarrollaron una
pasado y futuro serían indistinguibles. °s’ya Que gran amistad.
Estaba daro, incluso para Gódel, que este universo h fOrO INF EB'OS:
En 1951 GOdel
cido como «el univereo de Gódel», no era el nuestro Es d ’ i C°I'°'
fue reconocldo
ladescripciónhaUadapor Gódelesconsistente con Uisp'“’T®» (junto al
Hslco teórlco
de Einstein, no describe el universo reai. No por eso sin ™T“",e! estadounidense
Jullan Schwinger)
solución de Gódel carece de interés. Como él mismo escribi?80’ '3 con el primer
premto Albert
Elnsteln.
E1 mero hecho de la compatibüidad con las leves de l, En la imagen,
de Izqulerda
raleza de los universos en los que no se puede disunl ^ a derecha:
Elnsteln,
tiempo absoluto y, por lo tanto, en los que no puede^r Lewis Strauss
un lapso objetmo de tiempo, arroja aigo de Iu2 sobre el S (presldente
del consejo del
ficado del ttempo también en los universos en los qlle «, Instltuto de
Estudios
puede defirnr un tiempo absoluto. M :>e Avanzados de
Prlnceton), GOdel
y Schwlnger.
GODEL Y ElMSTEIN
GÓDEL Y EINSTEIN 125
riencia debida a nuestro especial modo de perceD -
explica esta idea basándose en el hecho de que e, Qn#- «Ocio!
mente existe en relación a un lapso objetivo de tiemCambÍ0 s°la jamesjwns
esta noción de «lapso de tiempo objetivo» no es váJW Per° <iue
, unnwood jeans, a quien Gódel
verso relathistaene! que cadaobseivadortiene un 011 Un,.
JlTen el segundo de sus artlculos sobre
Pi° nue es úKomparable con el «ahora» de los demás »t°- d flria de la relatlvidad. fue un [Link],
En conelusión, si no hay tiempo objetivo, no hav 13 «mático y astrónomo británico nacl-
Godel continúa diciendo que «James Jeans ha^c*'^ 1877 en el condado de Lancashlre.
«t!d¡ó en la Universldad de Cambridge
chtsion de que no hay razón para abandonar la idea inh con.
’a c°" I
u enseftó en ese mísmo centro hasta que
hay un tiempo ab*,luto que dura objetivamente No a<ie<!Ue setrasladóa la Universidad de Pnnceton
situacion justifique esta conclusión», y explica esre* qUe la en 1904, donde trabajó como profesor
basandose en las solueiones por él haiiadas en su de Matemática Apltcada. Volvió a Cam-
bridge en 1910. Jeans hizo contribucio-
Si hay uruversos sin tiempo objetivo que son comnatiW° ^
nes importantes a la mecánica cuántica.
ecuaaones de la relatividad y [Link] universo es n^r ^las la teoria de la radiación y la evolución
compatible con esas ecuaciones entnnroc * p r suPúesto, estelar. Su análisis de los cuerpos en ro-
necesariamente que en nuestro universo hay^tfe em°S C°nCluÍr tación le llevó a concluir que la teoría de
Laplace de que el sistema solar se formó
En 1952 apareció pubücado su tercer v últinio |T WV“ a partir de una nube de gas era errónea.
relatividad. Se tituló Vniversos ntatorios en k En su lugar, propuso que los planetas se
k rekitividad y fue en realidad sn Pvnne • ^ fjeneral de condensaron a partir de material expul-
sado del Sol por una hipotética colistón con otra estrella; sin embargo, actual-
en 1950. En él Gddel exnnn^ 7^b dg (Massachüsetts), mente esta teoría no es aceptada. Escribió varios iibros de divulgación sobre
física y cosmologia, que le dieron fama como excelente divulgador de la cien-
Einstein, nuwmnente TC^tituidVaS S° uclones a las ecuaciones de cia. En uno de ellos, El universo misterioso, escribió:
-lueenesre^^^^^^en rotación, aun-
Las soluciones de I temp0rate «•readas. La corriente del conocimiento se dirige hacia una realidad no mecánica.
el universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una
abrieron ia búsqueda de • QUe n° describen el «niverso real,
gran máquina. La mente ya no parece ser un intruso accidental en el
nes de 0m>d0XaS para las ecuad(> reino de la materia... más bien debemos saludarlo como el creador y
En realidad, Godel Dublic/tnH’ ^ ^ 00(161 ^P101^110- gobernador del reino de la materia.
‘ógica matemática a^io í í ^,03^ ^05 cientfficos sobre
1939 (mientras aún vivía en Vl
de 1938 y 1939 resnectit
l * *"** ^03' entre1930 *
^ aunque los dos últimos artículos,
James Jeans fallecíó en el condado de Surrey. Inglaterra. en 1946.
126
GÓDEL Y EfNSTeiN
GÓOEL Y EINSTEIN
]/
Parcial del primero de los problemas que DaMd Hük
su famosa conferencia de 1900, un problema planteó „
CAROINALES
b ^“5
uno por uno. y esra cuen.a termrna en [Link].T'EnT'3
coruuntos tnfinttos. en cambio, cuenta
mosun coruunto finrt» podemos perfectamente bablar de cÚ^
=«^i==ssr3t
2, 3 3 3 3 3 3 3...
-2 -1.5 No está claro cuál es la regla por la que se han asignado los
0.5 1 1,333.. 3 *TT
nurneros, pero ese dato no es relevante porque el método que mos-
^emos funciona cualquiera que sea la regla de asignaciórt Como
con iot ^ conjlulto ^ lo® números reales (y suele indicarse
Pnmer paso de este método, centremos nuestra atención en las ci-
t*n tnA i k conJunto formado por los números que comple-
Qut' se encuentran detrás de la coma decimal:
jFeCta nuiTICrtca- A cada punto de la recta numérica le
1 r* --
n e m numero real, y viceversa. Entre los números rea-
1-—► 2. 3 3 3 3 3 3 3 ...
^°s enteros- también todos los que hemos
númprrw ° arn,>a* como >/2 y 7i, y además otros infinitos 2-—► 11. 0 0 0 0 00 0...
numeros como 12,22222 o -2,01001000100001... 3-—► 0. 1 2 0 1 1 0 1 ...
Dero OOI^nntos ^ y 2, según vimos, üenen el mismo cardinal, 4--* 3, 1 4 1 5 9 2 6 ...
desriihrím'Ce ,e ^1110 con N y R? La respuesta, uno de loa 5--► 1. 1 1 11 1 1 1 -
nmientos fundamentales de Cantor, es que no; N y R n0
LMf.4 . LUá-
MATURALES Y RACfONALES
A pesar de que Q es denso y N es discreto. es posible establecer una corres-
PocJna oe^sa^ au« eJ s#cNo de pondencia biyectiva entre ambos. Una manera de hacerlo es la mostrada en
ooc N y R teogan distinto cardc Ó T * i“~ el esquema inferior. donde aparecen todos los números racionales, y las fle-
naJ consiste en Qi>e N es discreto 6 T ~2 chas indican un recorrido que, a la larga, pasará una vez por cada fracción. Q
<es decir su reor**entaoón gr*. modo de establecer la correspondencia es el siguiente: al primer número del
ftca está «n ountos aisiedos), recorrido (que es el 0) le corresponde el natural 1, al segundo (que es el 1) le
mientra5 que Bnok>«s (entr« corresponde el natural 2. al tercero (que es 1/2) le corresponde el 3, y así
dos numeros reaies siempre hay sucesivamente. Una aclaración: la fracción -2/2 ocupa el séptimo lugar en el
otros reaies no hay puntos aisia- - - , , recorrido y, en principio. debería tener asignado el número natural 7. Sin em-
dos en R) s<n embargo. ese no 4- — — — 1 bargo, -2/2 es igual a -1 (-1 y -2/2 son el mismo número escrito de modo di-
•s el caso Para verto tomemos 24 12 24 2 ferente) y al -1 el recorrido le había asignado previamente el natural S. No
e* conjunto de ios numeros racio- podemos asignar el 5 al -1 y el 7 al -2/2. que es el mismo número. El modo de
resolver este problema es simplemente omltir al -2/2 y asignarle el 7 a la
COn ,a tetra 0- y que contiene a todos los nú-
fracción siguiente. que es -2/3.
fraccidn (es deor 56 PUede° rePresentar como una
V2=0 5 y -4/3 = -i 353 ™ ,eo e &U°s numeros enteros). Por ejemplo,
-4 -2 -e-1
no k, ZZTT mT,aS Que ^ = l4M2 • ^=3.14B...
re una demostracKin matemaf ra * ^ v 2 y *
«" «os racionaies ya que cxy ItZZ*
500 raoonales y se requie-
^t.f<ari°) Los enteros están incluidos 1 t t t t t i t i
L ' ** -3/2 -2/2 -1/2 <4-1/2 2/2 3/2 4/2 5/2
I 1I fT f t
recta numenca. los raoonales J?*6 Aunque n° completan toda la
siempre hay otro número raoonal Porílm^ *"*? d°S números racionales 4 1
1« está siempre su promedio De °‘ e°tre doS números raciona- 3/3
promedio. De este modo. entre 1/3 y 1/2 esté -3/3 -2/3-*-l/3 _► 1/3-►2/3
►i
1 1
2-li.l
2 12*
t
-3/4-* -2/4-e -1/4 +-1/4 ► 2/4
3/4
GODEL Y EINSTEIN
pasarle los papeles por debajo de la puerta. Pocos días á™ ^ tativa y tiene un elemento neutro (que es el 0). E1 producto de
números enteros es también un modelo, ya que esa operación es
Godel lo ilamó por teléfono invitándolo a tomar el té y^T8’
también conmutativa y tiene un elemento neutro (que es el 1). La
tomó esta invitación como una señal de que su solución era °
resta de enteros, en cambio, no es un modelo poique no es con-
rrecta; y, en efecto, tan correcta era que por ese trabajo Paul
mutativa (por ejemplo, 2 - 3 no es lo mismo que 3 - 2).
Cohen recibió la medalla Fields, el equivalente matemático dej
A partir de estos axiomas es posible demostrar sintáctica-
premio Nobel
mente (según ia terminología del capítulo anterior) que no puede
haber dos elementos neutros diferentes. Es decir, que sieye' son
ambos elementos que cumplen el axioma 2, entonces necesaria-
mente e=e\ La demostración es como sigue: Supongamos que e y
LA SOLUCIÓN DE GÓDEL Y COHEN
e' cumplen ambos el axioma 2. Entonces, como e es elemento neu-
tro, e*e‘=e‘ (al operar con e no se produce ningún cambio). Pero
¿Cuál es la respuesta? ¿La hipótesis del continuo es verdadera 0 e' también es neutro, entonces e'*e=e (al operar con e' no se pro-
es falsa? En realidad, podemos decir que todavía no se sabe, por- duce ningún cambio). Tenemos asi que:
que la respuesta que Gódel y Cohen eneontraron es que ni la íiipó-
tesis del continuo ni su negación pueden ser demostradas a partzr e=e'*e=e*e'=e\y en consecuencia e=e'.
de los axiomas de la teoría de cor\juntos. Es decir, estos axiomas
son insuficientes para determinar la verdad o falsedad de la aflr- Toda afirmación que se deduzca de los axiomas seráválida
mación. Si llamamos HC al enunciado que dice que «No existe un necesariamente en todos los modelos, porque esa misma demos-
coqjunto de cardinal intermedio entre N y R» entonces HC es, b^ciózi es reproducible en cada ejemplo concreto. Por lo tanto, en
para la teoría de cor\juntos, un ejemplo perfecto dei primer teo- cualquier ejemplo que cumpla los axiomas 1 y 2 ocurrirá que el
remade incompletitud de Gódel: ni ella ni sunegación son demos* neutro de la operación es único. Esto sucede, por supuesto, en
trables. ri caso de la suma (donde no hay otro neutro más que el 0) y en el
¿Cómo demostraron Godel y Cohen este hecho? Pa» el Pr°ducto (donde el único neutro es el 1).
crlo, imaginemos por un momento que el símbolo *** ^eS Uamemos ahora «absorbente» a cualquier número/tal que
una operación numérica genérica, no especificada, y supong °Perar con él el resultado es nuevamente/(es decir, a */=/)» y
que esta operación cumple los dos axiomas siguientes: c°nsideremos la afirmación P: «La operación tiene un elemento
gódelybnstbn
GODEU y EINSTEIN
ción no existe, entonces no es posible deducir de Ias ecuacio-
ir^r Axiomas ^ 5 de Einstein la existencia necesana de un tiempo absoluto.
Conmutativa: a«6 -b»a n6 Volviendo al problema de Cantor, la manera en que Gódel y
Neutfo: a*e = a
Modelo
Modelo fohen dernostraron que la hipótesis del continuo es indecidible a
— -
de los axiomas de la teoría de conjuntos es similar a Ia que
hemos usado anteriormente para mostrar que P es indecidible con
Pr oducto
| Suma 11 specto a los axiomas 1 y 2. En sus artículos de 1938 y 1939, y con
l Conmutativa:a*b = ii*a Conmutativo: a ■ b = t ■ a
Neutro: a ■ 1 = a ntás detalle en el libro de 1940, Gódel muestra un modelo que
Neutro: a + 0 - a
curnp]e jos axiomas de la teoría de coqjuntos para el cual la hipó-
¿Existe elemento absorbente? ¿Existe elémento absorbente’
Sí tesis del continuo es verdadera, es decir, un modelo en el que no
NO
hay conjuntos con cardinales intermedios entre N y R (de manera
similar a cómo nosotros encontramos un modelo en el queno hay
elementos absorbentes). Esto demuestra que HC no puede ser re-
absorbente». La pregunta es ¿puede deducirse P de los axiomas futada (si fuera refutable a partir de los axiomas sería falsa en
Arriba, axiomas d»
una operadón
1 y 2? ¿Puede deducirse la negación de P? Es decir, del hecho todos los modelos).
conmutativa con
nfutro. Abajo a la de que una operación sea conmutativa y tenga neutxo, ¿podemos
irquierda, un
gjemplo que deducir que tiene un elemento absorbente? ¿O podemos deducir «E1 cambio es ima ilusión a una apariencia debido a nuestro
cumple cío s
axtemas, pero que
que no lo tiene? especial modo de percepción.»
notiene elemento Si la existencia de un eiemento absorbente fiiera demostrable
absorbente. Abajo — Kü*t Godel, en vn abtícdlo de 1949.
a la derecha, un a partir de los axiomas, entonces toda operación conmutativa y
ejemplo en el que
si' hay elemento
con neutro tendría un elemento absorbente. Sin embargo, esto no
absorbente. Luego es así, porque la suma de enteros, que es comnutativa y con neu- En 1963 Cohen encontró un modelo de los axiomas de la teo-
la exístencla o no ría de conjuntos en el cual sí existe un conjunto con un cardinal
exlstencia d* tro, no tiene elementos absorbentes. Por lo tanto, la afirmación P
elemento
no es demostrable a partir de los axiomas 1 y 2. intermedio entre N y K, es decir donde HC es falsay demostró así
absorbente no se
puade deducir de Ahora bien, si la inexistencia de un elemento neutro fuera que HC no puede ser probada a partir de los axiomas de la teoría
los axlomas de la
demostrable, entonces ninguna operación que cumplieralos axio- de coqjuntos.
la parte superlor
del esquema.
mas 1 y 2 tendría elementos absorbentes. No obstante, el producto Pero, en el modelo estándar, el que uno tiene en mente cuando
de enteros sí lo tiene, ya que el 0 es absorbente, de manera que la formula los axiomas de la teoría de conjuntos, ¿la hipótesis del
negación de Ptampoco es demostrable a partir de los axiomas. La continuo es verdadera o falsa? Esa pregunta todavía está sin res-
existenciaoinexistencia de elemento neutro es indecidible apar puesta. Muchos especialistas en el tema opinan que falta encon-
tir de los axiomas 1 y 2: no puede ser demostrada ni refutada a b'ar un axioma, una aftrmación que todos los interesados estén de
acuerdo en aceptar como verdadera, y que permita ftnalmente re-
partir de esos axiomas (véase el esquema de esta página).
Gódel hace un razonamiento similar en su segundo artic solver la cuestión. Es decir, un axioma que finalmente permita
demostrar o refutar HG en eí modelo estándar. La intuición gene-
sobre lateoría de la relatividad para refutar el hecho,
por James Jeans, de que, dentro de la teoría de la relatividafl basada en argumentos filosóficos, intuición que también com-
posible definir la noción de «tiempo absoluto». Gódel le reSP° _ Partian Gódel y Cohen, es que la hipótesis del continuo es, en
realidad, falsa.
fiue, puesto que él ha hallado modelos de la teoría en los que
140
gOdelyeinstein GÓD6L Y EINSTEIN 141
CAPÍTULO 5
i
En Princeion, GódeJ encontró im clima social tranquilo y anodino,
perfectaniente adecuado a su fomia de ser, en el que se sentía
muy cómodo. Sin embargo, este entomo favorable no atenuó su
hipocondría ni sus excentricidades sino que, muy por el contrario,
con el correr de los años sus «rarezas» se fueron acentuando
hasta taJ punto que en 1941 el entonces director del Instituto de
Estudios Avanzados. Frank Aydelotte, se sintió obligado a pregun-
tarle al médíco personal de Gódel si existía algún peligro de que
su mal (su incipiente paranoia) adquiriera una forma violenta
que fuera peligrosa para él mismo o para los demás. Aunque el
médico respondió que ese peJigro no existía, no deja de ser signi-
ficaüvo que la pregunta fuera formulada.
Godel estaba dominado por el temor a ías enfermedades, tanto
reales como imaginarias. Vívía convencido, por ejemplo, de que de la
calefacción y del aire acondicionado emanaba un aire «malo», per-
judiciaJ para la salud. También tenía un temor obsesivo ai frí'o y no
era extraño verío en pleno verano usando abrigo, bufanda y guantes.
Paradójicamente, este miedo a Ia enfermedad vem'a acompañado
Por una desconfianza total hacia Ios médicos, que se transformó
jentamente en un recelo hacia la gente en general. Su tendencia a
soledad era cada vez mayor y a veces pasaba largos períodos en
Ios evitaba todo contacto físico con otras personas, con la sola
eXcepciór\ de su esposa Adele y dos o tres anugos muy cercanos.
OSKAR MORGENSTERN
Aunque después de 1950 publicó muy poco, no por eso Gódel dejó
Oskar Morgenstern fue un economista y de pensar y escribir, y ai momento de su muerte había dejado un
matemático nacido en Silesia (actuaf- número impresionante de manuscritos inéditos, dedicados princi-
mente parte de Polonia) en 1902. Estudió
palmente a la füosofía y a la teología, con investigaciones, entre
en las universidades de Viena. Harvard y
Nueva York. En Víena asístió a unos fa- otros temas, sobre la existencia de Dios, la transmigración de las
mosos seminarios organizados por Karl o el análisis de los trabajos filosóficos de Gottfried Leibniz.
Menger (profesor de la Universidad de Todos estos manuscritos, dado que Gódelno había dejado instruc-
Viena) y de los que también participó ciones acerca de qué hacer con ellos, fueron heredados por su
Gódel. Durante la Segunda Guerra Mun-
esposa Adele quien, a su vez, antes de su fallecimiento en 1981, los
dial emigró a Princeton y ya en Estados
Unidos, en 1944 publicó conjuntamente donó a la biblioteca del Instituto de Estudios Avanzados, donde
con John von Neumann el libro Theory todavíase conservan.
ofGames and EconomJc Behavior (Jeo- Entre estos papeles inédítos se destaca el texto de la «confe-
rta de juegos y comportamiento econó-
rencia Gibbs», que Gódel fue invitado a dictar en la reunión anual
mico) que supuso e! inicio de la moderna
teoría de juegos. Morgenstern falleció en de la American Mathematical Society celebrada en Providence,
1977 en Princeton, Nueva Jersey, Esta- Estados ünidos, el 26 de diciembre de 1951. Según los testigos,
dos Unidos. Gódel se Iimitó a leer rápidamente el manuscrito que llevaba pre-
parado, sin admitir preguntas ni comentarios al finalizar, aunque
sí hubo un entusiasta aplauso, comprensible dado lo infrecuente
de poder ver y oír en persona a un genio del riivel de Gódel.
En los años siguientes, Gódel se dedicó a corregir y retocar el
manuscrito con la intención de publicarlo; sin embargo, nunca
Pero, en cierto modo, Gódel nunca murió; su obra, sus ideas,
logró darle una forma que fuera para él satisfactoria. Finalmente,
su pensamiento, sus teoremas todavía viven; sus métodos de de-
fue publicada en 1994 como parte de un volumen titulado Kurt
mostración siguen siendo estudiados y utilizados hoy en día, y no
Godel, ensayos inéditos.
es exagerado decir que seguirán siendo analizados durante sig os.
¿Por qué es tan interesante la conferencia Gibbs? Porque en ella
Como dice el matemático norteamericano John Allen a
Godel analizó profundamente (más que en cualquier otro de sus es-
en su libro Más allá de los números:
critos) las que él entendía que eran Ias consecuencias filosóficas de
sus teoremas de incompletitud. En concreto, Godel sostuvo en esa
E1 lógico matemático Kurt Gódel fue uno de los
conferencia que sus teoremas demostraban que el platonismo ma-
intelectuales del siglo xx y, en el supuesto de que a temático era la postura correcta en la filosofía de las matemáticas.
se conserve, probablemente será una de las pocas ^ ^
¿Qué es el platonismo? La pregunta en realidad es: ¿ta mate-
contemporáneas recordadas dentro de mil años. (•• ^ ^ tnática, se crea o se descubre? ¿Es una creación humana, de la
txata de un caso de autocomplacencia por parte e CQ.
forma que lo es la música y la literatura? ¿0, por el contra-
temáticos, a pesar de que en todas las disciplh^^^g
*os matemáticos descubren hechos que existen en una reali-
rriente alentar una cierta miopía profesional. Senc ^ ^xtema preexistente a ellos?
es verdad.
TRABAJO OE GODEL
LAS CONSECUENCIAS DEL
^SCONSECUENCIAS
b£L trabajo de gódel
actual, no existe todavla un consenso unánime acerca de qué rela-
LOSAXiOMASDBLATEOPfADECONJUNTOS ción existe entre los teoremas de Godel y la naturaieza de ios ob-
jetos matemáticos. Después de todo, solamente han pasado poco
i» oaradoia de Russell se resolvió finalmente gracles a una reformulactón de más de ochenta años desde la pubücación de los teoremas de
tosan omas * la teoría de conjuntos propuesta, en pnmer lugar, por el ^
Gódel, un tiempo demasiado breve como para pretender que haya
emét “o a“e mln Ernst Zermelo en 1908 y perfecconada pocos años después
rSSnb-n alemán Abraham Fraenkel. Aunque existieron otras propuestel alguna conclusión filosófica definitiva.
equivalentes (una de ellas presenteda por el prop,o GódeD, la teoría axlomá
tica de Zermelo-Freenkel (o Z-F, como se la suele llamar) es hoy en d.á |a
teoría de coniuntos por excelencia:
2. Existe el conjunto vacío. Se ha dicho en muchos libros de divulgación que el primer teorema
de incompletitud de Godel prueba que es imposible hallar un con-
3. Dados x e y existe el par ordenado (x,y).
junto de axiomas para la aritmética que permita demostrar todas
4. La unión de conjuntos también es un conjunto. las verdades de esta teoría; pero esa afirmación, en realidad, no es
correcta. Como ya hemos dicho muchas veces, esto es verdad so-
5. Existe al menos un conjunto infinito. lamente si nos limitamos a íos métodos de demostración admitidos
por el programa de HilberL Sin embargo, existen otros métodos de
6. Toda propiedad que pueda ser expresada en el lenguaje formal de la
teoríe deconjuntos puede ser usada para definir un conjunto. demostración.
¿Es posible dar un ejemplo de una demostración que escape a
7. Dado un conjunto, existe siempre el conjunto formado por todos sus los cánones admitidos por el programa de Hilbert? La respuesta es sL
subconjuntos.
Para mostrar un ejemplo, recordemos los axiomas de Peano, que son
8. Dada una familia finita o infinita de conjuntos no vacíos existe siempre un axiomas que se refieren a los números naturales y que toman como
conjunto que contiene exactamente un miembro de cada conjunto de la elementos primitivos a la suma, el producto y la fiinción sucesor.
familia.
Ahora bien, el segundo teorema de incompletitud dice que no En todo universo donde Pes verdadero... 0 también lo es.
se puede demostrar la consistencia de los axiomas de Peano...,
pero acabamos de demostrarla ¿Cómo es posible? La respuesta,
por supuesto, es que el segundo teorema de incompletitud dice,
en realidad, que no es posible demostrar la consistencia de los
axiomas de Peano usando los métodos del profframa de fíübert. toda verdad aritmética es demostrable a partir de los axiomas de
La demostración de consistencia que acabamos de hacer, en con- peano, donde. como vimos en la demostración anterior, por mé-
secuencia, es un razonamiento correcto, pero que escapa a Jas todos semánticos entendemos métodos basados fuertemente en
restricciones de ese programa; la corrección de la demostración la noción de *verdad». Concretamente, la regla lógica que se usa
no es verificable algorítmicamente. en estos razonamientos es esencialmente la siguiente: de P se de-
Esto nos ileva directamente a una consecuencia de los teore- duce Q si en todo universo (o modelo) donde P sea verdadera
mas de Godel: no existe un algoritmo que pueda verificar en todos sucede siempre que Q también es verdadera (véase la figura). Re-
los casos la verdad o falsedad de un enunciado aritmétieo (si así tomemos el ejemplo de demostración que vimos en el capítulo 2 y
fuera, la computadora podría veriíicar la corrección de la demos- preguntémonos si es válida la siguiente deducción:
tración de consistencia que hemos hecho más arriba, lo cual, por
el segundo teorema de Gódel, es imposible). En otras palabras, De ia igualdad (a- b) • a = (a - 6) • c deducimos que a=c.
jamás se podrá programar una computadora de modo que pueda
demostrar todas las coqjeturas de la aritmética (se trata de una li Donde P es un enunciado «(a-b) a=(a-6) • b» y Q es «a=c».
mitación esenciai que los avances tecnológicos no podrán supe- La deducción no es válida porque existe un modelo (un ejemplo)
rar), las computadoras jamás superarán a los matemáticos (aunque, en el que P es verdadera, pero Q falsa. En efecto, si tomamos
como veremos más adelante, tampoco queda claro que Ios mate- a=6=2y c=3 ocurre quePes verdaderay <?, falsa.
mádcos sean siempre capaces de superar a las computadoras)- Ahora bien, dado un enunciado existe un número potencial-
Vemos así que el segundo teorema de incompletitud P35* ^ente mfinito de universos donde puede llegar a ser verdadero.
pr falso 8i a&nitimos métodos semánticos de demostracio • st0 ^cre decir que sí en un paso de una demostración semán-
con el primer teorema de Gódel? Pues ^ c‘Ca (lecimos qUe de P se deduce Q, para verificar que esto es
6 probarse <lue si admitimos métodos semánticos, enton ,m*to tendríamos que verificar los potencialmente infinitos uni-
^CONSECUENt
ClAS DEL TRA8AJQ DE 600EL LAS CONSECUENCIAS OEL TRABAJO 0£ GOOEL
_Q donde P es verdadero y comprobar que en todos
versos norriDrobación fnm» e^°s
T^én es verdadero. Esta comprobación (que mvoluera^08 Q a todas las dístancias posibles. La afirmación es verdadera...
r:0 mflrato de verificaciones) no puede ser realizada ntientras no se encuentre una situación en la que falle.
computadora, pero tampoco queda claro que pueda ser re Ocurre algo simüar con las demostraciones semánticas; po-
por una mente humana. demos asegurar que de P se deduce Q... mientras no se encuentre
V De alguna manera, esto equipara a las matemáticas con) un universo en el que P sea verdadero, pero Q falle. E1 programa
dencia fácticas. En física, pongamos por caso, toda [Link] de Htibert quería deshacerse de esta incertidumbre al proponer
visionaJ. Que la atracción gravitatoria entre dos cueip0s dw. métodos de demostración cuya corrección fuera verificabie de
una vez para siempre.
nUye con el cuadrado de la distancia es una afírmación provisio 2
Repitamos lo dicho más arnba: todo enunciado aritmético
porque nunca podremos verificar la mtensidad de la atracción m
verdadero puede demostrarse a partir de los axiomas de Peano, si
vitacional de todos los pares de cuerpos que existan en el universo
admitimos métodos semánticos. Pero jamás podremos tener la
LAS GEOMETRÍAS NO EUCLÍDEAS postulado era aún mucho más compleja (la que se muestra más arriba, que
es la formulacíón més conocida, fue propuesta por el matemático inglés John
La geometrfa de Euclides, expuesta en Playfair a finales del siglo xix). Es interesante agregar. además, que en sus
su obra Elementos de geometrfa (siglo demostraciones Euclides utiliza lo menos posible el quinto postulado (como
in a.C.), es una teoría basada en cinco pos- si él mismo desconfiara un poco de su vafidez).
tulados. o axiomas. que traducidos al len-
guaje modemo pueden formularse como La demostracíón de Eugenio Be/trami
sigue: Durante muchos siglos se creyó que el quinto postulado era en realldad un
teorema que podía demostrarse a partir de los otros cuatro. A lo largo del
1. Por dos puntos puede trazarse una tiempo se hicieron muchos intentos de lograr una demostración, pero todos
única recta. fracasaron. Finalmente, en 1868, Eugenio Beltrami demostró que el quinto
postulado es indecidible con respecto a los otros cuatro, es decir, que ni el
2. Un segmento puede prolongarse por postulado n¡ su negación pueden ser demostrados a partir de ellos. Este fue,
cualquiera de sus extremos. históricamente, el primer ejemplo conocido de indecidibilidad con respecto a
un conjunto de axiomas, décadas antes de que Góde! demostrara su teorema.
3. Con cualquier centro y cualquier radio En realidad, el quinto postulado tiene dos negaciones: una de ellas dice que
puede trazarse una circunferencia. por un punto exterior a una recta no pasa ninguna paralela a ella, la otra ne-
gación dice que pasa más de una paralela. Tanto el quinto postulado como
4 Todos los ángulos rectos son iguales sus negaciones pueden ser agregados a los otros cuatro y en todos los casos
entre sl. se obtiene un conjunto consistente de axiomas. Cuando se agrega el quinto
postulado se obtiene, por supuesto, la geometría de Euclides; en los otros dos
casos se obtienen las llamadas geometrías no euclídeas. Hoy en dia se acepta
5. Por un punto exterior a una recta puede trazarse una única paralela a ella-
que las tres son igualmente válidas; las geometn'as no euclídeas son las más
adecuadas para describir un espacio einsteniano curvado por la presencia de
ܡES! prirneros bostulados son palmariamente evidentes; en cambio, el
masas, mientras que la geometría euclfdea es la que más se adapta a nuestra
comolLoir ^P,6jidad con«ptual mayor y puede no resultar tan obv.o percepción de los fenómenos cotidianos.
os- De hecho, la formulación original de Euclides para el quinto
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^SCONSECUENCIAS
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