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El documento aborda los teoremas de incompletitud de Kurt Gödel, que revolucionaron la comprensión de las matemáticas al demostrar que existen problemas que no pueden ser resueltos mediante métodos de razonamiento seguros. Antes de Gödel, los matemáticos confiaban en que todos los problemas podrían resolverse con suficiente esfuerzo, pero su trabajo introdujo la idea de que siempre habrá conjeturas verdaderas que no se pueden demostrar. Además, se discute la crisis en los fundamentos de las matemáticas y cómo esto llevó a una reevaluación de los métodos de prueba y razonamiento en el campo.

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El documento aborda los teoremas de incompletitud de Kurt Gödel, que revolucionaron la comprensión de las matemáticas al demostrar que existen problemas que no pueden ser resueltos mediante métodos de razonamiento seguros. Antes de Gödel, los matemáticos confiaban en que todos los problemas podrían resolverse con suficiente esfuerzo, pero su trabajo introdujo la idea de que siempre habrá conjeturas verdaderas que no se pueden demostrar. Además, se discute la crisis en los fundamentos de las matemáticas y cómo esto llevó a una reevaluación de los métodos de prueba y razonamiento en el campo.

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Dos teoremas que

revolucionaron las matemáticas

IHtÍ‘rí«iÍÍÍ!iir¿
Dos teoremas que
revolucionaron las matemáticas

Godel

RBA
Sumario

© 2012. Gustavo Em«io Piñ»*íro por H


© 2012, RBA Contwtido» EdHorialesy Audi* rvuaiak-s, S.A.U.
© 2017, RBA CokKx!H*n*bles, S.A INTRODUCCIÓN --------

Realiaanón: EDl'l'tC capítulo 1 La crisis de los fundamentos


Disefio cubierta: Lior«K Martí
Diseño mterior Luz de la Mor» capítulo 2 E1 primer teorema de Godel
Infografias: Joan Pejcwut
Fotograflas: Arrhivo RBA Ifi. .1H. 41 hL 4Ihd. 42, 40. 80. 91.92, capítulo 3 E1 segundo teorenia de Godel
105, 108,137,158: Bihlwrtera NwnmnJ de Ausina. 57. C ollege
of Wooster. r.)hk>: 22: Coriiis 95a, 951*1, 125b. 127, 14C.; Otiy CAPÍTULO 4 Gódel y Einstein
images: 125a, 148. Hnwcheng: 152; CJ Mnza*,lu. Prtiw t*ton,
Nueva Jemey. 75: Muhoo del 1>kivth. Pht»n 24. Neue Pmakothek,
Múnk-h: 54; Pholoatsa: (J7b; l tuversidad de Vteiut 41a, 67aú, CAPÍTULO 5 Las consecuencias del trab^jo de Godel
67ad, 95bL
LECTURAS RECOMENDADAS _-_—--

Reservados todos los dem'íion. Ninguna pane de


ÍNDICE____________...---
esta pubik’arión puede ser r**produri<la. rtlifu*-eua<la
o txaxvamiLkla por ningún medio tun penuiho dei eduor.

ISBN (Obra completa): 978-84-473-8775-5


ISBN: 97884-47:w«Xi74)
Depósíto legal: B 15303-2017

Impreso y encuademado en Cayíoea (Impresla Ibérica)

Impreso en Espafta - Pñnled in Spain


Introducción

En el año 1930, el lógico checo Kurt Gódel demostró un teorema,


hoy conocido como el «teorema de incompletitud de Godel», que
cambió para siempre el modo de entender las matemáticas. Esen-
cialmente, el teorema de Gódel demuestra que si se utiUzan méto-
dos de razonamiento seguros y confiables, métodos a prueba de
error, entonces es inevitable que existan problemas matemáticos
que nunca podrán ser resueltos. Siempre habrá problemas mate-
máticos cuya solución estará fuera del alcance de esos métodos.
Antes de que Gódel expusiera por primera vez su teorema,
los matemáticos tenían una confianza ilimitada en el hecho que,
con suficiente tiempo, paciencia y esfuerzo, todo problema plan-
teado podría ser resuelto. Una famosa lista de 23 problemas, por
ejemplo, había sido presentada por el matemátieo alemán David
Hilbert en la conferencia inaugural del Segundo Congreso Inter-
nacional de Matemáticas, celebrado en París en 1900. En su con-
ferencia, muy memorable y estudiada, Hilbert vaticinó que sus
23 problemas guiarian gran parte de la investigación matemática
a lo largo del siglo xx.
Los problemas de Hilbert, obviamente, eran muy difíciles y
estaba claro que muchos de ellos tardarían décadas en ser resuel-
tos, como en efecto así fue. E1 décimo problema, por qjemplo, fue
respondido en 1970 (traducido a un lengu^je modemo, ese pro
hlema peclía determinar si cierto tipo de ecuaciones, llamadas
«diofánticas», pueden ser siempre resueltas por un ordenador). E1 La conjetura habla de los pares mayores que 2, por lo que el 2
octavo problema, por su parte, conocido como la «hipótesis de mismo queda fuera de la lista. Si se pudiera encontrar un solo
Riemann», todavía no ha sido resuelto. Sin embargo, ni Hilbert, ni ejemplo en el cual la coqjetura faliara; es decir, si se encontrara
ninguno de sus colegas en aquel año de 1900 dudaba de que, tarde un «contraejemplo», un número par que no pudiera escribirae
o temprano, se encontraría solución a todos los problemas. E1 como suma de dos primos, entonces la coqjetura sería falsa. Tal
propio Hiibert resumió este pensamiento en la frase: «Debemos contraejemplo todavía no ha sido hallado, de hecho, en el mo-
saber, sabremos» («Wirmüssen wissen, wirwerden wissen» en mento de escribir estas líneas, se ha comprobado, usando ordena-
alemán), frase con laque se sintió tan identificado que inclusive la dores, que todos los números pares hasta 1018 (un 1 seguido de 18
hizo inscribir en su epitafio, tal vez como un mensaje a las genera- ceros) pueden escribirse como suma de dos primos.
ciones futuras, o tal vez como un desafío póstumo a Godel (Hil- Pero, ¿cómo podría justificarse que es verdadera, si ése fuera
bert falleció en 1943, trece años después de que Gódel animciara el caso? ¿Que la conjetura haya sido verificada para todos los
su teorema). números pares hasta 1018 es suficiente para asegurar que es ver-
Ahora bien ¿qué es exactamente un problema matemático? dadera? No, porque podría fallar en el número par irunediato si-
¿Qué queremos decir euando afirmamos que los problemas de Hil- guiente a 1018 (que es 10,8 + 2). ¿Y si la verificamos para 10‘8 + 2,
bert eran difíciles? ¿Puede considerarse difícü el desafío: «calcule basta con eso? No, porque podría fallar para 1018+4. Y así suce-
la suma de todos los números entre uno y un millón»? sivamente, no importa cuántas verificaciones empíricas hagamos,
La mayoría de los problemas que estudia la ciencia matemá- nunca podremos abarcar a todos los números pares, porque es-
tica tienen laforma de una «conjetura». Una coqjetura es una afir- tos nunca se terminan, siempre habrá una infinidad de números
mación de la que se sospecha que es verdadera, pero de la que pares que hayan escapado a nuestras verificaciones, entre los
todavíano se sabe con certeza si es verdadera o falsa. Un ejemplo cuales podria esconderse un contraejemplo.
famoso es la llamada «conjetura de Goldbach», conocida con ese Si la conjetura fuera verdadera, la única forma de compro-
nombre porque fue formulada por primera vez por el matemático barlo es mediante una «demostración». Es decir, mediante un ra-
prusiano Christian Goldbach, en 1742: zonamiento general que pruebe la afirmación de una vez para todos
los casos posibles. Veamos una muestra de demostración (por su-
Cualquier número par mayor que 2 puede escribirse como la suma puesto, no podemos mostrar una demostración de la conjetura
de dos números primos. de Goldbach, porque hasta ahora nadie ha encontrado ninguna).
A modo de ejemplo, demostremos la afirmación: «Todos los núme-
Los mimeros primos son aquellos que solamente son divisi- ros primos mayores que 2 son impares». La afirmaeión involucra a
bles por 1 y por sí mismos; el número 1, por razones técnicas, no una infinidad de números (a todos los primos mayores que 2); sin
se considera primo. Veamos, por ejemplo, que lo que afirma la embargo, podemos abarcarlos atodos en un mismo razonamiento:
conjetura se cumple para los números pares hasta el 12:
Todos los números primos mayores que 2 son impares. Demostra-
4 =2 + 2 ción: Si hubiera un número primo mayor que 2 que fuera par, enton-
6=3 +3 ces ese número sería divisible por 2, pero eso es imposible porque,
8=3+6 al ser primo, solo puede ser divisible por 1 y por sí mismo. Es impo-
10 = 3 + 7 sible que sea múltiplo de 2, entxjnces es imposible que sea par; por
12 = 6+7 lo tanto, es impar.

INTRODOCOON
e INTRODÜCCIÓN
I

Podemos entender una demostración como un razonamiento


que engloba, en una sola argumentación, una cantidad potencial- Ustado de números normales jamás se termina. Sin embargo su
mente infinita de casos particulares. Todos los probiemas mate- demostración usaba unos métodos muy indirectos; podríamos
máticos «difíciles» involucran a una cantidad potencialmente decir que más que demostrar que había una infinidad de números
infinita de objetos, ya sean números, ecuaciones u otros. Por ese normales, demostró que esa infinitud de números no podía no
motivo, «calculax Ia suma de todos los números entre uno y un existir. Ahora bien, el punto central de esta historia es que ni
miilón», aunque largo y trabajoso, no es «difícil» en el sentido que Borel, rü nadie, era capaz de aportar en 1909 ni siquiera un solo
le dan a esa palabra los matemáticos, ya que el cálculo implica a ejemplo de número normal. Había algunos números, como los
una cantidad bien definida de números y dicha operación puede mencionados más arriba, de los cuales se sospechaba que eran
normales, pero ninguno del que se supiera con certeza que lo era.
completarse en un lapso de tiempo que empieza y termina, sin
extenderse indefinidamente. Es decir, Borel demostró que existían infinitos números de cierto
tipo, pero no podía mostrar un ejemplo de eilos. ¿Es aceptable
Resolver el problema que plantea la coi\jetura de Goldbach
esta situación? ¿Podemos admitir que se hable de números de los
(o, en reaiidad, el que plantea cualquier otra conjetura) consiste
cuales no se puede mostrar ni siquiera un ejemplo? A principios
en encontrar un contraejemplo que Ia refute, o una demostración
que la pruebe. del siglo xx muchos matemáticos comenzaron a desconfiar de
estas demostracíones que involucraban familias (como la de los
Ahora bien, si alguien propone un razonamiento que supues-
números normales) formadas por infinitos números. Desconfia-
tamente demuestra una coryetura, ¿cómo podemos estar seguros
ban de que fuera lícito trabajar con esas familias usando las mis-
de que ese razonamiento es correcto? Si surge una controversia,
mas reglas que se usan para familias finitas (es decir, que no se
es decír, si alguien no está convencido de que el razonamiento es
extienden indefinidamente). Esta desconfianza estába avalada por
válido, ¿cuáles son los criterios que permiten zanjar la dudaacerca
ei hecho de que en 1902, el filósofo y matemático británico Ber-
de la validez de la demostración? Antes de contestar a estas pre-
trand Russell había encontrado algunas contradicciones lógicas
guntas, veamos otro ejemplo histórico.
asociadas a razonamientos de ese tipo.
En 1909, el matemático francés Émile Borel definió el con-
A principios del siglo xx, la cuestión de cómo determinar la
cepto de «número normal». No es necesario para nuestros fines
validez de un razonamiento matemático no estaba nada clara.
entrar en todas las complejidades de la definición de Borel, basta
Había muchas controversias y discusiones al respecto que di-
con decir que un número es normai cuando sus cifras decimales
vidían fuertemente la opinión de los matemáticos. Pero final-
se comportan estadísticamente como si hubieran sido generadas mente, después de casi un cuarto de siglo de debates, en 1930
ai azar, y que esto sucede tanto si el número se escribe en base 10 se llegó a un acuerdo acerca de cuáles eran los criterios claros
(como es usual), o en binario, o en hexadecimal o en cuaiquier y concretos que debía cumplir una demostración para ser acep-
otrabase denumeración. Porejemplo,estáclaroqueO,101010101... tada como correcta, criterios objetivamente establecidos más
no es un número normal (sus cifras decimales se comportan allá de cualquier subjetividad. Esencialmente, el criterio consis-
demasiado prolijamente como para parecerse a cifras generadas tía en que los razonamientos pudieran ser verificados por un
al azar). Por el contrario, se conjetura que jc=3,1415926... y ordenador, un juez imparcial que se limitaba a calcular sin caer
>/2 -1,4142135... sí son números normales, aunque esta conjetura en engaños lingüísticos. Desde luego, esa es la versión actual
no ha sido todavía demostrada, ni refutada. del acuerdo al que Uegaron los matemáticos, eUos lo expresa-
E1 caso es que Borel, además de definir los números norma- ban de modo diferente, ya que en 1930 aún no existían los orde-
les, demostró que existe una infinidad de ellos, es decir, que el nadores.

INTRODUCCION INTROOUCCION
I

Pero, precisamente en el lugar y el momento en que Ios mate-


mátícos se habían reurüdo para acordar cuáles eran los métodos
de razonamiento seguros y confiables, aquellos que jamás los po-
drían conducir a error, Kurt Gddel levantó la mano (literalmente)
para pedir la palabra y anunciar su teorema de incompletitud: si
nos atenemos a esos métodos a prueba de error, entonces siempre
1906 E128 de abril nace Kurt Gódel en septiembre Góde! anunda por primera
habrán coi\jeturas verdaderas que no podrán ser demostradas,
Bmo, Imperio austrohúngaro (actual vez su teorema de incompletitud.
siempre habrán probiemas matemáticos que no podrán ser re- República Checa), hyo de Rudolf Gódel
sueltos. Podemos tener métodos de razonamiento seguros, pero y Maiianne Handschuh. Tiene solo 1931 Se publica Sobre las prrrposiciones
de esaforma habrán problemas que siempre seremos incapaces de un hemiano, mayor que él, llamado fomialmenle iiulecidibles de los
resolver. 0 podemos tener la capacidad potencial de resolver Rudolf, cotno su padre. Principia Mathematica y sistemas

todos Los problemas, pero sin la certeza de que los hemos resuelto relacionados, el artículo que contiene
1912 Gódel sufre un ataque de fiebre el enunciado y la demostración de su
bien. Nunca podremos tener certeza en los métodos y a la vez la reuniática; esta enfermedad será el teorema de incompletitud.
potencialidad de resoiver todos los probLemas. disparador de su hi]>ocondría, un rasgo
En realidad GddeL presentó dos teoremas de incompletítud, dominante en su personalidad. 1933 Es nombrado Privatdozent (docente ad
el primero de los cuales es conocido asimismo como «el teorema honórem) en la Universidad de Viena.
1923 Ingresa en la Universidad de Viena para Comienza una serie de viqjes a Estados
de Gódel», mientras que el segundo también recibe el nombre de
esiudiar Gsica teórica; sin embargo, Unidos para dictar diversos cursos
«segundo teorema de Gódel». las clases del profesor Philipp y conferencias.
Este Iibro es la historia del descubrimiento de Gódel y de sus Furtwángler harán que se vuelque en
consecuencias para Ia filosoña de las matemáticas. En el primer las maleinátícas. 1936 Se casa con Adele Porkert, una
capítiüo se expone el proceso histórico que lleva a la controversia baiiarina divorciada, seis afios mayor
sobre ios métodos de demostración en matemáticas y cuál fue el 1926 Es invitado a paiticipar del Círeulo que él.
de Viena, un grupo de intelectuales
papel que jugó en ella el teoreraa de Gódel, y en el segundo capí-
fiuidado en 1922 por el filtisofo atemán 1939 Presionado por !os nazis, que han
tulo se expone el teorema en sí y una explicación de cómo fue Moriia Sehlíck que se reúnen a discutir tomado el control de Austria, Gódel
demostrado por Gódel. Ahora bien, en una etapa histórica en la sobre ciencia y epistemología. En y su esposa huyen a Estados Unidos.
que casi todos los métodos de demostración matemática estaban este ámbito, Gódel toma contacto con Nunca volverán a Europa.

en entredicho ¿cómo escapó Gódel a esa controversia? Es decir, los debates en lomo a la teoría de la
demostración y decide dedicaise ala 1940 Gódel se incorpora al Instituto de
¿cómo logró convencer a todos de que su demostración sí era
lógica matemática. Estudios Avanzados de Princeton,
correcta? La respuesta a esta pregunta es analizada en el tercer donde inicia una cálida amistad con
capítulo, mientras que el cuarto está dedicado a otros trabajos de 1929 Góde.l completa su tesis doctoral, Albert Einstein.
Gódel, entre ellos sus investigaciones sobre la teoría de la relati- que presenta al año siguiente ante la
Universidad de Viena. 1951 Dieta la conferencia Gibbs, en la que
vidad. En el quinto, y último capítiüo, se discuten algunas conse-
analiza algunas posibles consecuencias
cuencias filosóficas del teorema de Gódel relacionadas con la filosóficas de su teorema de
1930 Del 5 al 7 de septiembre se celebra en
naturaleza de la verdad matemática. la ciudad de Kónigsberg un congreso incompletitud.
dedicado al tema de la teoría de la
demostraeión y temas relacionados 1978 Kurt Gódel fallece en el hospital de
con ella. En la sesión plenaria del 7 de Princeton la tarde del 14 de enero.

INTRODUCCIÓN 13
12 INTRODUCCIÓN
CAPÍTULO 1

La crisis de los fundamentos

A principios del siglo xx las matemáticas


atravesaban una de sus crisis más profundas.
E1 piimer tercio del siglo fue testigo de un debate acerca
de qué métodos de razonamiento debían considerarse como
válidos y si debía, o no, aceptarse la existencia del infLnito.
Kurt Godel estaba destinado a intervenir en esta crisis
de un modo decisivo. Pero, ¿cómo llegó a gestarse
ese debate? ¿Por qué, después de más de dos mii
quinientos años de éxito irünterrumpido, ios
matemáticos comenzaron a dudar
de su propia ciencia?
Todos los grandes hombres y miyeres de la historia alguna vez
fueron niños. Aunque es una verdad de Perogrullo, una afirmación
que no puede sorprendemos, sin embargo no deja de ser curioso
pensar que hubo un día en el que Mozart no conocía aún ni si-
quiera el nombre de las notas musicales, que hubo un momento
en el que Leonardo da Vinci todavía no había mezclado colores...
o un tiempo en el que Kurt Gódel aún no había estudiado lógica.
Pero, a pesar de que el conocimiento todavía no había llegado, la
mente inquisitiva ya estaba allí desde el principio. En efecto, du-
rante su infancia en la ciudad checa de Bmo, Gódel fue un niño
tan curioso, tan lleno de ansias de saber, tan insistente en sus
preguntas acerca de todo lo que veía, que su familia lo llamaba
Herr Warum, que en alemán significa «E1 Señor Por qué».
Su padre, Rudolf, había nacido en Viena y abandonado tem-
pranamente sus estudios para dedicarse al comercio, con gran
éxito. En 1906, en el momento de nacer su hijo Kurt, Rudolf Gódel
era director y copropietario de una de las empresas textiles más
importantes de Bmo, lo que no es poco decir, ya que Bmo era una
de las ciudades industriales más importantes del Imperio austro-
húngaro y destacaba precisamente por la calidad y cantidad de
sus industrias textiles.
Rudolf Gódel tuvo dos hijos: el mayor, también llamado Ru-
^olf, y Kurt Ninguno de los dos siguió sus pasos en el camino de

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 17


'

la industria o el comercio. Rudolf hyo Uegó a ser un médico muy sido el caso, aunque los médicos le aseguraron lo contrario ima y
reconocido en Viena, donde dirigió una unportante chruca. Kmt, otravez. Mas todavia, süx ningún motivo racional, pasó el resto de
por su parte, es eonsiderado el lógico más influyente de Ios üem- su vida bajo la certidumbre de que si su corazón se enfriaba, mo-
pos modemos, el más relevante desde Aristoteles y uno de los pen- riría. Tanto es así que, aun en días de mtenso calor, Gódel usaba
sadores más trascendentes del siglo xx. La madre de estos dos siempre ropa de abrigo.
niños se llamaha Marianne, era aiemana, y habia estudiado Utera- Muchos años después, su hermano Rudolf atribuiría a esta
tura tanto en su país como en Francia. Podemos adivinar en elia primera crisis el origen de la profunda hipocondría que sería una
una sensibilidad artistica diferentó a la de Rudolf padre, y es tal vez de las características más destacadas de la personalidad de Kurt.
por eso que Kurr, que fue un niño tímido e introvertido, estuvo Tal vez fuera también el origen de las muchas crisis de salud que,
siempre rauy apegado a eUa. Muchos de sus biógrafos dicen que por razones físicas o psicológicas, ei gran genio sufriríaa lo largo
Kurt se sentía un poco perdido cuando su madre no estaba en casa. de toda su vida y que muchas veces lo mantuvieron postrado du-
La timidez y la introversión lo acompañarían durante toda su vida. rante semanas, alejado de todo trabajo mtelectuaL
Godel nunca fue el alma de las fiestas; nadie se reía a carcajadas Mientras que en 1912, a sus seis años de edad, Kurt Godel, que
con sus chistes, pero tampoco lo necesitaba. Las mentes más bri- aún no sabía nada de lógica, sufría la primera crisis de su \ida, las
Uantes del siglo xx le prestaron atención, no por sus bromas sino matemáticas como ciencia atravesaban también su propia crisis,
por sus ideas, que cambiaron el modo de ver las matemáticas y tal y en ambos casos dejarían profundas huellas. Y aunque por aquel
vez la ciencia. A Io largo de su vida cultivó pocas, aunque muy in- entonces aún no lo sospechaba, Gódel estaba destmado a interve-
tensas amistades. Uno de sus amigos más entrañables fue Albert nir de manera decisiva en la segunda.
Eínsteiru quien más adelante regresará a estas paginas.
En la escuela fue un alumno brillante. Destacaba en matemá-
ticas, por supuesto, y también en idiomas. Aún hoy, muchos de
quienes viven en Europa Oriental conocen, aunque sea un poco, EL INFINITO DE ARISTÓTELES
los idiomas de sus vecinos; algo de checo, una pizca de alemán,
algunas palabras de ruso, etcétera. Godel, que consideraba el ale- La crisis que atravesaban las matemáticas en 1912, y que hoy es
mán como su lengua nativa, probablemente no fuera la excepción conocida como la «crisis de los fundamentos», se había desenca-
a esta regla. Pero aun en ese contexto poiíglota, su gusto y su fa- denado en 1902, cuatro años antes del naeimiento de Gódel, a raíz
cilidad para los idiomas eran notables. Ya desde joven hablaba y de una muy breve carta que Bertrand Russell le escribió a su co-
escribía perfectamente en inglés y en francés; en los años sucesi- lega, el alemán Gottlob Frege.
vos su biblioteca siempre contuvo una gran cantidad de dicciona-
rios y gramáticas de diversas lenguas. «E1 infinito siempre es enpotencia, nunca en acto.»
Cuando teraaseis años, Gódel sufrió una crisis de fiebre reu-
— Palabras de AaisróTELe» en so Metafísica.
mática que lo mantuvo en cama durante varios días, y de la que se
recuperó por completo, al menos físicamente. Tiempo después, su
curiosidad natural lo Uevó a leer acerca de la enfermedad que Es imposible entender cómo una carta de apenas una página
había padecido. A través de esas lecturas se enteró de que la fiebre desencadenó una polémica que duraríamás de veinticinco años a
reumática puede dejai como secuela una debilidad crónica del menos que estudiemos el devenir histórico que llevó a esa precisa
corazón; y Gódel pasó toda su vida convencido de que ese había encrucyada. En realidad, la carta de Russell a Frege no fue más

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 19


18 LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS
aue la piedreeilla que deseneadenó el alud que se habia venido inadecuado decir que los ha anotado de principio a fin, porque no
eestando durante décadas. E1 proceso histórico que Uevó a ese hay un fin). Es muy difícil, por no decir imposible, captar lo que
punto comenzó con Aristóteles y con uno de los conceptos más esto implica. ¿Somos capaces de representamos un todo que está
esquivos, dificües y maravíllosos que haya creado el pensartuento íntegramente presente pero que nunca, absolutamente nunca, ter-
humano: el infinito. mina? De hecho, es imposible mostrar situaciones «reales» en las
¿Qué es el infinito? ¿Qué queremos decir, por ejemplo, que el infinito en acto aparezca. La vida entera del universo, con-
cuando afiimamos que lasecuencia 1, 2, 3, 4, 5,... es mfinita? En tada desde el Big Bang, tiene una cantidad solo potencialmente
el siglo rv a.C., Aristóteles postuló que podemos responder a esta infinita de segundos. Según las teorías vigentes, el universo en su
pregunta de dos maneras diferentes. totalidad tendría solamente una cantidad ftnita de partículas suba-
Para visualizar la primera forma de entender el mfirato, iraagi- tómicas. Ya sea porque en verdad es inimaginable, ya sea porque
nemos un pueblo milenario que se haya impuesto la tarea, transmi- no existe en la realidad física, ya sea por razones filosóficas más
tida de generación en generación, de contar y anotar todos los profundas, Aristóteles dictaminó que el infinito en acto no existe.
números de la secuencia 1,2,3,4,5,... ¿Podrán algún día anotarlos
t,odos? La verdad es que no importa si dedican a esa tarea años,
décadas o miles de millones de siglos; nunca jamás terminarán de «Hay un eoncepto que es el corruptor y el desatinador
contarlos y anotarlos por completo. E1 motivo es que cualquiera de los otros. No hablo del Mal cuyo limitado imperio
que sea el punto hasta donde haya llegado la cuenta, siempre ha- es ia ética; hablo del infinito.»
brá un número más por escribir. Si llegaron hasta el 100, les habrá
— Johob Luis Bohoes. Avatakes de ía toktuca, en Discus/ón (1932).
faltado el 101. Si llegaron hasta el 1000, ies faltará el 1001. Si Ilega-
ron al trillón, les faltará aün el trillón más uno. Nunca llegarán al
último número, simplemente porque ese último número no existe. A lo largo de siglos, concretamente hasta bien entrado el siglo
Observemos, sin embargo, que las anotaciones de ese hipoté- xix, este rechazo al infirüto en acto fue sostenido unánimemente
tico pueblo en ningún momento contendrán una totaiidad infinita por la ortodoxia occidental, tanto filosófica como matemática. En
de números. En los primeros tiempos habrán anotado unos cien- la Edad Media, el pensamiento escolástico reforzó este rechazo al
tos, luego unos miles, más tarde unos millones o billones de nú- agregarle una dimensión religiosa. E1 infinito en acto, según Ios
meros, pero siempre la cantidad anotada será finita (porque con escolásticos, era un atributo exclusivo de la Divinidad, y preten-
el tiempo suficiente los números anotados podrían recorrerse der que la mente humana fuera capaz de abarcario o compren-
completamente de principio a fin). La infinitud de la secuencia se derlo por entero era, por lo tanto, una herejía.
manifiesta en la característica casi inasible de «nunca terminar», A modo de pequeña muestra, exhibamos tres ejemplos en los
una propiedad futura inalcanzable, no un rasgo presente de modo que este rechazo al infinito en acto se hizo maniflesto. E1 primero
positivo. A esta forma de ver el infinito Aristóteles la liamó el «in- es breve, aunque terrible. En el año 1600, Giordano Bruno fue
fimto potencial», o «infinito en potencia». condenado a morir en la hoguera en parte por haber afirmado en
La segunda forma de pensar el infinito consiste en verlo como una de sus obras que el universo contiene infinitos mundos. E1
una particularidad presente «en acto». En este caso, no debemos segundo ejemplo: en 1638, Galileo Galilei planteó un argumento
pensar en un pueblo milenario que anota números generación tras matemático que, según la visión de la época, demostraba que el
generación, sino en un ser sobrenatural que los ha anotado todos, infiruto en acto es un concepto contradictorio en sí mismo. E1 ra-
absoiutamente todos, en un acto de voluntad casi divina (sería zonamiento, conocido como la «paradoja de Galileo», dice así:

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS LA CRISIS OE LOS FUNDAMENTOS 21


11
2.. ..4
EN POTENCIA O EN ACTO 3.. .. 9
4.. .. 16
En e! siglo w a,C„ Euclides de Alejandría
escribió los Elementos de geometrfa, et
5.. ..25
libro de matemáticas más infiuyente de
todos los tiempos (tanto que hasta Cada núraero de la primera secuencia se correspondería
principios del siglo xix todavía era usa-
do como libro de texto en algunas uni-
exactamente con otro de la segunda, sin que faltara o sobrara
versidades europeas). La obra de Eucli- ninguno por cualquiera de ambas partes. Si pueden emparejarse
des está dividida en trece libros, y el perfectamente, esto quiere decir que hay tantos números cuadra-
séptimo. el octavo y el noveno están
dedicados a Ia aritmética. La proposi-
dos como números en general, contradiciendo lo que dijimos
ción 20 del Líbro IX enuncia que hay previamente: la parte sería igual al todo, no menor que él E1 in-
Infínitos nümerps primos, pero es inte- finito en acto, concluyó Galileo, es un absurdo. De hecho, casi
resante observar el modo exacto en
doscientos cincuenta años después el matemático alemán Georg
que esta afirmacíón está expresada:
«Hay más números primos que cual- Cantor (1845-1918) se encontraría ante la misma situación, pero
quier cantidad [finita] propuesta de su conclusión sería exactamente la opuesta. Cantor concluyó
números primos», Es decir, en el enun-
que el principio arístotélico omne totum est maius sua parte
ciado de Euclides se hace referencia a
un infinito en potencia, no en acto. No —«el todo es mayor que las partes»— debe ser abandonado
se dice que «hay infinitos primos», sino cuando se habta dei infinito.
que «dada cualquier cantidad finita de Estatua de Euclldes en el Museo de Hlstorla E1 tercer ejemplo es un párrafo de una carta escrita en 1831
primos, siempre hay alguno más». Natural d» la Uaiversidad de Oxford.
por el raatemático alemán Carl Friedrich Gauss (1777-1855):

Protesto contra el uso de magnitudes infinitas como algo completo,


lo que en matemáticas nunca se permite. EI infiiüto es simplemente
pensemos una vez más en la seeuencia 1,2,3,4,5,... Conlenida en una forma de hablar, el signifieado real es un lírrüte con ciertos ran-
esta secuencia, encontramos a la fonnada por los numeros cua- gos de aproxünación indefinidamente cercanos, mientras que a otros
drados, que son aqueiios que se obtienen multiplicando un nú- se les permite incrementarse sin restricción.
meropor sí mismo: 1,4,9,16,25,...
Ahora bien, basados en el principio aristotélico de que el todo Decía Gauss que el infirüto es solamente una magnitud (siem-
es mayor que cualquiera de sus partes, debemos concluir que hay pre firuta) a la que se le permite crecer sin liraitaciones y que
más números en general que números cuadrados en particular, nunca puede ser entendido corao algo completo. Una vez más,
siendo que estos son solamente unaparte de aquellos. vemos rechazado el infinito en acto.
Pero, deda Galileo, si las secuencias 1, 2, 3, 4, 5,... y 1, 4, 9, Estos son solamente tres ejemplos de los muchos que podrían
16,25,... fueran infinitas en acto, entonces sería posible establecer citarse en el mismo sentido. Sin embargo, apenas cuarenta años
un emparejanüento perfecto entre ambas. A11 le correspondería después de la carta de Gauss, Georg Cantor se vio forzado a intro-
el 1, al 2 le correspondería el 4, al 3 le correspondería ei 9 y así ducir en las matemáticas, y en el pensamiento humano en general,
sucesivamente: a ese monstruo tantas veces resistido: el infinito en acto.

IA CRIS/S OE LOS FUNDAMENTOS


LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 23
'

£L INFINITO DE CANTOR

ARQUÍMEDES Y EL INFINITO
En 1870, Georg Cantor era un joven y desconocido matemático que
El Método de Arquímedes (siglo m |WMBWMBBB coinenzaba a hacer sus prlmeras investigaciones en la Universiid
a.C) se coosideró perdido duran- ■
alemana de Halle; había estudiado en Berlín, que en aquella época
referencías, aue en él el autor des- era uno de ios eentros de investágación matemáüca más importan-
tes del mundo (otros centros destacados de la época eran Gotinga,
que le habian permitido conjetu- roiTffc ÉÉT^ ^ ''Sj Jk \ jítííSÍ también en Alemania, y París). Allí, en Berlín, entre 1867 y 1869
rar teoremas geométricos que r \i Ls yF' JtSVg ÍT
después demostraria con todo f ;; ■ Ij \ r Ji V 9 ^
Cantor había hecho sus primeros trab^jos bajo la dirección de
rigor lógico en sus otros libros. ■ ■ 'V Y, flRJ| | Leopold Kronecker, quien años más tarde se transformaría en su
Sin embargo. el contenido exacto 5 ■ J® g peor enemigo. Esos primeros trab^jos de investigación no impre-
de la obra permaneció descono- B
I r WRjjr* 1 sionaron mucho a sus profesores, quienes incluso opinaron que
cido hasta 1906 cuando, para -|H/ Á)lM¡
gran sorpresa de todos. por pura | 1 [fÁJ; N ; Cantor jamás llegaría a crear una obra genuinamente originai o
coincidencia, se descubrió en Es* ||® á&fmM /Ifs m/ÁiA I * que dejara huella en la historia de las matemáticas (opinión errada,
tambul una copia de la obra. Se fM Ajp: WjG. M | si alguna vez hubo aiguna). Y es así que, en 1870, Cantor debió
trataba en realidad de un pa- i fm 1
limpsesto, es decír, un códice es- 1 trasladarse del centro principal de Berlín a ia periferia de Halle.
crito en pergamino que había sido 'j Üá S Cuando un matemático investiga, su objetivo es siempre la re-
borrado (por suerte imperfecta- * jWiJ/lJIW/i 3 solución de un problema específico. Incluso hoy en día, si se le
mente) y reutilizado en la confec- ^ | 3¡
pregunta a un matemático en qué tema está trabajando, su res-
ción de un manuscrito diferente. ¿J I. ; F 1
Las técnicas de 1906 permitieron rJrj ■ ^JEyL \ /|j I• puesta seguramente consistirá en el enunciado del problema que
reconstruir una parte de la obra r Ww^fw fí ii‘vl~XrJm 1 J_ está intentando resolver. Para entender el problema que estudiaba
original, pero varios fragmentos füiiSVt wva . LL’-r,- r=r /iililii
Cantor en 1870 debemos hablar brevemente de ias seríes de Fourier.
no pudieron ser recuperados en
aquel momento. El trabajo reco- Arquím«d«5 por J<an Goujon. Fachada del palacio
A principios del siglo m el matemático francés Joseph
menzó a príncipios del siglo xxt, d«i Louvre, Paris. Fourier desarrolló un método que le permitía descomponer cual-
cuando un grupo de expedos, uti- quier onda periódica en una sumatoria de ondas elementales es-
lizando técnicas modernas de iluminación y de análisis de imégenes, lograrort
pecíficas (todas las cuales resultan de modificar la amplitud, la
avanzar en el desciframiento de B Método. Parte de lo que descubrieron su-
giere que Arqufmedes trabajó explícitamente con el fnfinito en acto. La histo- frecuencia o la fase de una onda inicial única). Fourier utilizó este
ria está narrada en £/ código de Arquímedes, de R. Netz y W. Noel. Según método con gran éxito para estudiar fenómenos ondulatorios
estos expertos, para comparar el volumen de dos cuerpos, Arquímedes los como la propagación del calor o la vibraciónde una cuerda. Como
suponía cortados en infinitas lonjas de ancho infinitesimal y concluia que am-
bos volúmenes eran iguales porque era posible emparejar las tajadas que estas sumatorias normalmente involucran una cantidad infinita
formaban uno de ellos con las tajadas que formaban al otro. Esto implica, no (en potencia) de ondas, y en matemáticas a una sumatoria infi-
solo trabajar con el infinito en acto. sino también admitir la comparación entre nita se la suele Uamar una «serie», a este método se ie dio el nom-
dos infinitos mediante el emparejamiento de sus componentes, como haría bre de «series de Fourier». Actualmente ságue siendo una
Cantor a finales del siglo xix. Si estos descubrimientos se confirman, habrá que
reescribir una parte de la historia del infinlto y otorgarle a Arquimedes. antes herramienta esencial en muchas ramas de Ias matemáticas, asf
que a Cantor, la prioridad por la introducción del infinito en acto. como de la fisica y de la ingeniería.
En la década de 1860, también en Halíe, el matemático ale-
mán Eduard Heine trabajaba en el problema de determinar si la

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS LA CRISlS DE LOS FUNDAMENTOS

I
5ERIES DE POURÍER y- 2sen(y)
El matemético francés Jean-Baptiste Joseph Fourier (1768-1830) estableció
a prtncipios del siglo m que toda onda o señal penódica es la sumatona de, y = 1/2 senOr)

en general. inñnitas ondas sinusoidales. La figura 1 representa una senal pe-


riódica con saltos o discontinuidades en todos los números enteros impares
(positivos y negativos), mientras que la fígura 2 muestra la onda sinusoidal
básica.

y = sen(x)

La figura 5 muestra una compresión horizontaJ de la onda de la figura 2. Las


ondas también pueden estar desplazadas vertical u horizontalmente; en la
figura 6 se representa Ja onda de Ja frgura 2 desplazada horizontalmente.

y = senCx/2) y=cosOO

La señal de la figura 1 es la sumatoria de infinitas ondas que resultan de mo-


dificar de diversas maneras la onda básica de la figura 2. Por ejemplo, pode-
mos comprimirla o dilatarla, vertica) u horizontalmente. En las fíguras 3 y 4 se
representan. respectivamente, una dilatación vertical de la onda de la figura
2 y una compresión también vertical.
riG 5 FIG 6

descomposición de una onda periódica en una sumatoria de ondas bien se puede escribir como producto de primos. E11 es un caso
elementales es siempre única especial que por razones técnicas se deja aparte: no es primo ni
Lapregunta sobre la unicidad de una cierta descomposición es producto de primos, aunque los motivos de esta separación no son
muy común en matemáticas. Tomemos los números naturales (que relevantes en el tema que nos ocupa. Por ejemplo: 12=2x2x3;
son los números que forman ia ya mencionada secuencia 1, 2, 3, 9=3 x 3; 15 = 3 x 5. Ahora bien, ¿existirá alguna otra forma de escri-
4,...). Recordemos que los números primos son aquellos que sola- bir el 12 como producto de primos? ¿O la escritura 2x2x3 es la
mente son divisibles por 1 y por sí mismos (por ejemplo, 2,3,5, y 11 única posible? La respuesta es que, salvo variaciones triviaJes como
son primos, mientras que 9 no lo es porque es divisibie por 3). cambiar el orden de ios números, o agrupar ei 2 x 2 como 22, la
Se sabe desde hace milenios (ya lo sabía Euclides en el siglo única forma de escribir el 12 como producto de primos es 2 x 2 x 3,
m a.C.) que todo número natural mayor que 1 es, o bien primo, o y lo mismo sucede con todos los demás números naturales.

26 LA CRISlS oe LOS FUNOAMENTOS LA CRISIS DE LOS FUNOAMENTOS V


f

La descomposición en primos es siempre única y esta unicidad


le agrega una dimensión extra a la descomposición en sí, crea un con los cuadrados (\o que a su vez Io Ilevaba a abandonar el prin-
cipio aristotélico de que el todo es mayor que las partes). Peor
vínculo más fuerte entre los números y sus componentes primos,
todavía, descubrió que esa comparación lo conducía a la deduc-
una relación de exclusividad que hace que las propiedades de la
ción de que había conjuntos infinitos más grandes que otros.
descomposición (o «factorización») en primos sean más potentes.
Tan revolucionarias eran estas ideas, tan contrarias a todo Io
Heine se preguntaba si existiría un vínculo similar entre una
establecido durante milenios, que Cantor tardó nada menos que
onda periódica y sus ondas elementales. ¿Sería única esa descom-
diez años en aceptarlas plenamente; le lievó una década recono-
posición, así como es única la descomposición en primos? En la
cer que necesitaba introducir el infinito actual en las matemáticas.
década de 1860, Heine logró demostrar que para ciertos tipos de
Finalmente, en 1883 escribió un largo artículo titulado Funda-
ondas periódicas (por ejemplo, para aquelias que no tienen «sal- mentos para una teoría general de conjuntos (con el subtítulo
tos» o discontinuidades), la descomposición en ondas elementa- Una investigaci.ón maternático-Jüosófica sobre la teoría del infi-
les es realmente única. Sin embargo, no había encontrado una nito) en el que no solo defendió la introducción del infirúto en
demostración general que abarcara todas las situaciones posibles. acto, sino que además afirmó que le resultaba completamente ine-
Entre otras cosas, no había podido demostrar la unicidad en el vitable dar ese paso. Cantor inició su artículo casi pidiendo discul-
caso de que en cada período la onda tuviera ima cantidad infinita pas por su decisión:
(en potencia) de saltos. De modo que cuando Cantor llegó a Halie
en 1870, Heine le propuso que trabajara en esta pregunta: ¿es La precedente exposición de mis investigaciones en teoría de con-
siempre única la descomposición de una onda periódica, aun juntos ha Uegado a un punto en el que su conünuación depende de
cuando la cantidad de saltos en cada período pudiera crecer inde- una extensión del verdadero concepto de número más aUá de los
finidamente? Kmites conocidos, y esta extensión va en una dirección que hasta
Cantor se abocó a estudiar el problema y en 1871 obtuvo una donde yo sé no había sido antes explorada por nadie.
primera respuesta: la descomposición de una onda periódica es La dependencia en que me veo respecto de esta extensión del con-
única, aun cuando la cantidad de saltos o diseontinuidades crezca cepto de número es tan grande, que sin esta última apenas me sería

ilimitadamente, siempre y cuando esos saltos estén distribuidos de posible dar sin violencia el menor paso adelante en la teoría de con-
juntos; valga esta circunstancia como justificación, o si es necesario
una determinada manera. Es decir, para que se garantizara la uni-
como excusa, por la introducción de ideas aparentemente extrañas
cidad, la forma en que los saltos iban apareciendo debía cumpür
en mLs consideraciones.
ciertas condiciones específicas. Pero encontró algunas dificultades
a la hora de expresar esos requisitos de una manera concreta,
La teoría de conjuntos a la que Cantor hace mención era su
exacta y elegante. Seguramente tenía una intuición muy precisa de
forma de denominar el estudio de las totaüdades infinitas como si
cuáles eran las particularidades que quería enunciar, pero se le
fueran un objeto en sí mismo, y propuso que esta teoría fuera el
escapaba el modo de transmitirla en palabras claras y precisas.
fundamento mismo de las matemáticas. Los números, sus opera-
Entre 1872 y 1873, muy gradualmente, Cantor se fue dando ciones y todos los conceptos matemáticos podian definirse, según
cuenta de que explicar esas condiciones con claridad implica^a
Cantor, a partir de nociones conjuntistas.
considerar las discontinuidades de las ondas como coi\juntos in_ Pero, ¿qué es la teoría de coqjuntos? Un coryunto, según e-
fimtos en acto. Más aún, requería comparar entre sí diferentes finición de Cantor, es «la reunión en un todo de objetos e a re
coryuntos mfimtos, de manera similar a como doscientos cin* dad o de nuestro pensamiento». Por ejemplo, a los números , , ,
cuenta años antes GaJileo había comparado los números naturale9

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 29

28 LA CRISIS DE LOS FUNOAMENTOS


4,5,... podemos reuiiirlos en una totalidad que Uamamos «cor\junto que era un corruptor de la juventud y utilizó su iníluencia, que no
de los números naturales». Los números son los «elementos» o era poca, para presionar a las revistas cientíñcas alemanas para
«miembros» de esa totalidad y el coi\junto pasa a ser un «objeto» en que no publicaran los trabajos de Cantor.
sí mismo, factible de ser estudiado. Podemos pensar también en el A pesar de la oposición inicial, con el correr de los años la
conjunto formado solamente por el número 1, o por los días de la teoría de coqjuntos y el infirúto en acfco comenzaron a ser acepta-
semana, o por las personas nacidas el 20 de julio de 1899. La teoría dos. ¿Por qué se prodqjo este cambio? ¿Logró Cantor convencer
de conjuntos es, entonces, el estudio de las propiedades y las rela- a Kronecker? Para responder a estas preguntas vale la pena recor-
ciones mutuas de los conjuntos o totalidades. dar el principio de Planck, que dice que «una nueva verdad cientí-
fica no triunfa porque convence a sus opositores y les hace ver la
«La teoría de conjuntos [infinitos] es un campo en el que nada es luz, sino más bien porque sus opositores terminan muriendo y una
evidente por sí irúsmo, cuyos enunciados verdaderos son a nueva generación crece familiarizada con eUa».
A1 escribir estas palabras, Planck pensaba en lamecánica cuan-
menudo paradójicos y euyos enunciados plausibles son falsos.»
tica, pero bien puede apUcarse su principio a la teoría de coqjuntos.
— F6ux HAU8DORFF, KATEMÁTICO ALEHÁN, EN' 1914. A fines del siglo xk una nueva generación de matemáücos, entre
eUos el alemán David HUbert, empezó a ver en la teoría de Cantor
La propuesta de Cantor era definir los números y sus opera- un aporte fundamental para las matemáíicas. Ya se sabe que la ju-
ciones a partir de los coi\juntos. ¿Cómo puede hacerse esto? Por ventud suele estar bien dispuesta a romper con tradiciones müena-
ejemplo, el número 0 puede definirse como la cantidad de elemen- rias, de modo que es probable que aqueUa nueva generación no se
tos del coryunto vacío (que es el conjunto que no tiene miembros). sintiera incómoda al romper con la visión aristotéüca del infinito.
E1 número 1 puede definirse como la cantidad de elementos de En 1890, un año antes de la muerte de Kronecker, Cantor fue
cualquier conjunto que cumpla la propiedad: «el conjunto tiene elegido presidente de la recién creada Urúón Matemática Alemana
algún miembro, y ademássixey son miembros del conjunto en- y su idea de tomar la teoría de conjuntos como base y fundamento
tonces x = y». de las matemáticas comenzaba a ganar adeptos. Uno de los más
Por otra parte, tenemos la operación coi\juntista llamada dedicados fue el lógico aiemán Gottlob Frege.
«unión». Dados dos conjuntos, la unión de ambos consiste en reu-
nir en un nuevo conjunto a los elementos de ambos. Por ejemplo,
la unión del conjunto que contiene como elemento a la ciudad de
París y del que contiene a la ciudad de Roma, es el conjunto que FREGEYRUSSELL
confciene a ambas ciudades a la vez. La suma de números se puede
definir, según la propuesta de Cantor, a partir de esta operación Gottlob Frege nació en 1848; es decir, pertenecía a la misma gene-
coi\juntista. Si n es la cantidad de elementos de un coqjimto ymes ración que Cantor, tres años mayor. Sin embargo, Frege estuvo
entre aquellos que aceptaron la teoría de conjuntos desde el co-
la cantidad de elementos de otro (que no tenga elementos en común
mienzo y fue, de hecho, uno de los defensores de la idea de que
con el primero), entonces n + mse puede definir como la cantidad
debía servir como base y fundamento para todo el resto de las
de elementos del resultado de la unión de los dos cor\[Link].
matemáticas.
C°mo era esperable, y como el mismo Cantor probablemente
Aunque estaba de acuerdo con Cantor en su idea general,
había previsto, su teoría de los infinitos generó un fuerte rechazo.
Erege tenía fuertes críticas formales hacia su trabajo. Según Frege,
Su antiguo maestro, Leopold Kronecker, Uegó a decir de Cantor

LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS


30 LA CRISI5 DE LOS FUNDAMENTOS
Cantor utilizaba en sus artículos científicos un lenguaje demasiacio
coloquiaJ sin una clara distinción entre axiomas (afirmaciones qUe explica su lengu^ie stabólico muy diferente, desde todo punto de
se aceptan sin demostración) y teoremas (afirmaciones que se de- d,e ^traesentura habduai (más queun texto pLceun
dibujü lineat). Este hecho hizo que resultora muy arduo de com-
muestran a partir de los axiomas), Cantor apelaba todo el tiempo
prender para los lectores de aquella época (sigue resultando muv
a la intuidón del lector, práctica que Frege Uamaba «psicologismo»
difícil de comprender en la actuaiidad). Tal vez Frege deseaba de-
y qUe deploraba por completo. Las matemátícas, según él, debían
liberadamente que su simbología se apartara del lenguaie natural
utilizar un lengmye riguroso, con símbolos especialmente creados.
a fln de que no pudiera ser confundida con este, pero estratéáca^
Todos los razonamientos utilizados debían estar expresados cor\
mente resulto ser un error, ya que dificultó la penetración de su
claridad en ese lenguaje. sin ambigüedades y sin apelar a la intui-
obra en el pübfico que hubiera podido estar interesado en ella.
cáón, lo cual requería a su vez que se estipulara claramente cuáles
En 1893, Frege publicó el primer tomo de su Fundamentos de
eran los axiomas utilizados. Una vez hecho esto, se podía proceder
la ariVmética, la primera parte de la obra de su vida, en la que ex-
a la fündamentación conjuntista de los números y de sus operacio-
pone la defirúción rigurosa de los números naturales a partir de la
nes. Frege dedicó muchos años, en realidad casi toda su vida
lógica y la teoría de conjuntos. Casi una década después, en 1902
adulta, a desarrollar este programa. En una de sus obras funda-
(cuatro años antes del nacimiento de Gódel), cuando ya había en-
mentales, Ctmceptografía (1879) —Begriffsschrifl en aJemán—
viado a la imprenta el segundo tomo de los Fundamentos, Frege
recibió una carta de Bertrand Russell, fechada en Friday’s Hifi, Has-
lemere (Reino Unido) el 16 de junio de 1902 y que apenas ocupaba
una página; sin embargo, bastó para desencadenar la crisis de los
fundamentos. En su carta, RusseU comenzaba elogiando el trabajo
CONCEPTOGRAFÍA
de Frege. Se manifestaba completamente a favor de lo que inten-
La palabra alemana Begriffs- fix.y’) taba hacer en sus Fundamentos. «Pero —decía Russell en la
schrift, que Gottlob Frege usaba carta— he encontrado una pequeña dificultad.»
para reférirse a ia escrítura sim- F(-x)
bólica que creó para la lógica y b a
¿Cuál era esa «pequeña dificultad» que Russefi encontró? Uno
las matemáticas, suele traducirse de Ios axiomas en los que Frege basaba la teoría de conjuntos era
como «conceptografía». que lite- f(b,a) el llamado «axioma de comprensión». Expresado brevemente,
ralmente significa «dibujo de
este axioma dice que a cada propiedad se le asocia un cor\junto
conceptos». Como se muestra en
la figura, el simboiismo de Frege (el conjunto de todos los entes que satisfacen esapropiedad). Por
se asemeja, tal como su nombre ejemplo, a la propiedad «ser un número par» le corresponde el
sugiere, más a un dfbujo lineal ff.x.y') cor\junt.o formado por todos los números pares; a la propiedad
que a un texto escrito. La figura a
expresa el teorema 71 del libro (a) «ser im planeta del sistema solar» le corresponde el conjunto de
Begriffsschrift y su traduccíón f(,[Link] todos los planetas del sistema solar; y así sucesivamente.
ser/a: f es un procedimiento y F - - • - • - -- La primera impresión que uno tiene al Ieer este axioma es que
representa una propiedad que se
se trata de ima afirmación perfectamente inocente, incapaz de ge-
preserva cuando se aplica el procedimiento f. Si x cumple la propiedad ey se
obtiene de x por aplicación del procedimiento f, entonces y también cumple nerar problema algimo. Sin embargo, Russell tomó la propiedad
la propiedad. de «ser un conjimto que no es miembro de sí mismo».
Reflexionemos acerca de esta idea de Russell. Para empezar,
ios coi\juntos están formados por miembros (existe también el

LA CRIS/S DE LOS FUNDAMENTOS LA CRtSIS DE LOS FUNDAMENTOS 33


comunto vacío, que no tiene miembros, pero podemos dejarlo de
lado en nuestro análisis). Porejemplo, el coryunto de los planetas
dei sistema solar tiene, hasta donde sabemos, ocho miembros: EL BARBERO DE RUSSELL
Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Satumo, Urano y Nep-
En 1904, el filósofo y matemético britá-
tuno. E1 objeto «conjunto de los planetas del sistema soiar» es un
nico Bertrand Russell (1872-1970) dio una
ente abstracto, que vive solamente en nuestro pensamiento y que versión popularizada de su paradoja. En
reúne bajo una misma etiqueta a esos ocho planetas. Cada uno de ella, Russell proponía imaginar un pueblo
en el que hubiera un único barbero que
ios miembros de ese cory'unto, en cambio, es un planeta concreto,
afeítara a todos los hombres que no se
no un ente abstracto. E1 conjunto de los planetas del sistema solar afeitaban a sí mismos. Nos preguntamos
no aparece listado entre sus propios miembros: el conjunto de los entonces si el barbero se afeita. o no se
planetas del sistema solar no es un miembro de sí mismo. Russell afeita, a si mismo. La respuesta es que el
barbero no puede afeitarse a si mismo,.,
expresaba esta misma idea de la siguiente manera: «un cor\junto pero que tampoco puede evitar hacerlo.
formado por caballos no es un cabalio» (podemos montar a ca-
ballo, pero no sobre un ente abstracto). Algunos coryuntos sí son
miembros de sí mismos. Pensemos, por ejemplo, en el cor\junto de
todos los entes abstractos. É1 mismo es un ente abstracto, y por lo
tanto, un miembro de sí mismo. contradicción ¿qué podíamos esperar de la teoría de Cantor con
Regresemos ahora al axioma de comprensión. Asociado a la sus infinitos en acto y sus «infinitos más grandes que otros»? La
propiedad «ser un corqunto que no es miembro de sí mismo» te- situación era peor aún, porque la teoría de Cantor había pene-
nemos el coryunto R, que está formado por todos los cor\juntos trado en áreas esenciales de las matemátícas, como el cáiculo o
que no son miembros de sí mismos. Formulémonos la siguiente la topología.
pregunta ¿es R elemento de sí mismo? Si R es miembro de sí E1 descubrimiento de Russell hizo que los matemáticos se
irúsmo, entonces cumple la propiedad que define a R. Por lo tanto, cuestionaran la validez de todos los desarrollos matemáticos de,
R no es miembro de sí mismo. Esto es una contradicción. Pero si por lo menos, los treinta años previos. Provocó que pusieran en
R no es miembro de sí mismo, entonces no cumple la propiedad duda la validez de cualquier razonamiento que involucrara el infí-
que define a R. Por lo tanto, si no cumple la propiedad, R sí es rüto y, de hecho, que llegaran a preguntarse el sentido y el signi-
miembro de sí mismo. Tenemos otra contradicción. ficado de Ias matemáticas. ¿Cuál era, en definitiva, el objeto de
Es decir, R no puede ser miembro de sí mismo, pero tampoco estudio de las matemáticas? ¿Qué criterios aseguraban la validez
puede dejar de serlo. Esto es una imposibilidad lógica. E1 coi\junto de sus razonamientos?
R (cuya existencia es habilitada por el axioma de comprensión) Frege mismo sintió que el descubrimiento de Russell echaba
no puede existir porque su existencia genera una contradicción por tierra todo su trabajo. En el segundo volumen de sus Funda-
lógica. Así, el axioma de comprensión, que parecía tan inocente, mentos de la aritmética insertó las siguientes frases:
es en realidad autocontradictorio. Este descubrimiento se conoce
actuálmente como la «paradoja de Russell». DificUmenté puede un científico encontrarse con algo más indesea-
E1 descubrimiento de que la teoría de cor\juntos es contra- ble que ver ceder ios cimientos justamente cuando se termina Ia
dictoria desencadenó la crisis de los fundamentos. Si un axioma obra. Tal es la situación en la que me ha puesto una carta del señor
en apariencia tan inocente como el de comprensión generaba una Bertrand Russell, estando la obra a punto de terminar de imprinürse.

I
34 LA CRISIS DE LOS FUNOAMENTOS 55
LA CRISIS OE LOS FUNDAMENTOS

I
Inmediatamente después, Frege abandonó Ialuchay se reüró Sin embargo, por diversos motivos técnicos, Russell se vio
de manera definitíva. Aunque vivió hasia 1925, nunca volvro a ocu- obfigad° a complejizar su estratificación y a introducir reglas ar-
parse del tema de los fundamentos. bitrarias y antiintuitivas. Como consecuencia, el sistema perdió
toda fuerza de convicción y el mismo Russell acabó por abando-
narlo. Aunque algtmos de los elementos introducidos por el logi-
cismo han sobrevivido hasta hoy, la verdad es que hacia 1920 la
EL LOGICISMO Y EL INTUICIONISMO influencia global de esta escuela había casi desaparecido.
La segunda propuesta se conodó como «intuicionismo» o
¿Qué reacciones provocó el descubrimiento de la paradoja de «constructivismo», y fue liderada por el matemático neerlandés
Russell? En primera instancia se propusieron dos soluciones. E1 L.E.J. Brouwer (1881-1966).
primer intento se debió al mismo Russell y fue expresado en su
Principia Mathematica, la monumental obra que escribió junto a «La solución de los problemas que hasta ahora rondabau al
su maestro Alfred North Whitebead. infinito matemático es probablemente el mayor de los logros
La propuesta de Russell, que se dio en llamar logicismo, consis-
de los que nuestra época pueda enorgullecerse.»
tía en retomar el trabajo de Frege, pero enmendando los errores que
Uevaron a la crisis. RusseU decía que toda paradoja nacía de una — Bektkand Rlshell, en 1910.

cierta autorreferencia Por ejemplo, la famosa paradoja del menti-


roso, que se produce cuando uno se pregunta si Ia frase «esta oración Los intuicionistas decían que las paradojas se debían lisa y
es falsa» es verdadera o falsa, nace de analizar una frase que habla ilanamente a la íntroducción del iníinito en acto y que este con-
de sí misma La propia paradoja de RusseU surge al preguntamos si cepto era, tal como habían dicho Aristóteles y Galileo, contradic-
cierto coi\junto cumple la propiedad que define al propio coryunto. torio en sí mismo. Toda la teoría de Cantor era un sinsentido que
Para evitar estas situaciones, el logicismo propuso una modi- debía ser abandonado y ias matemáticas, en lo que al infinito to
ficación radical del lenguaje lógico mediante la Uamada «teoría de caba, debían volver a la situación anterior a 1870.
los típos». E1 concepto general consistía en imponer al lenguaje La base de las matemáticas debían ser los números natu-
matemático una rígida jerarquía en la que cada afirmación solo rales, con sus operaeiones de suma y producto. Estos números
podía referirse a entes o afirmaciones ubicadas en los estratos no necesitaban ser definidos, sino que estaban dados en nuestra
inferiores. De este modo, la misma estructura del lenguaje evitaba mente por una intuición básica a priori. Desde luego, los nú-
las autorreferencias y, por ende, las paradojas. meros no debían ser entendidos como formando una totalidad
En el nivel cero de la jerarquía estaban los individuos; en el acabada, sino como el resultado de un proceso continuo
nivel 1, las afirmaciones que hablaban de Ios individuos; en el nivel de generación (al estilo del pueblo milenario que imaginábamos
, las afirmaciones que hablaban de las afirmaciones de tipo 1; y páginas atrás) que empezaba con el número uno y continuaba
asi sucesivamente. Por ejemplo: fridefinidamente por aplicación de la noción de sucesor (el 1 es
el primer elemento, 2 es el sucesor de 1, 3 es el sucesor de 2, y
1,2,3,4,.... (Individuos, tipo 0) así sucesivamente).
Para poder afirmar que existe un objeto matemáüco (diferente
dG tipo W habla de individuos)
de los naturales) era necesario que este pudiera ser construido en
la anterior) ^ 2 + 2 = 4”* de tipo 2, que habla de
cantidad finita de pasos a partir de los números naturales me-

U CRlSfS OE LOS fundamentos LA CRtSIS DE LOS FUNOAMENTOS 37


de pasos si un número es primo o no. Para saber si 17677 es primo
basta dividirlo por todos los números menores que él. Si en ningún
L.E.J. BROUWER caso la división es exacta, entonces el número es primo. E1 proce-
Luitzen Egbertus Jan Brouwer nació en diiniervto que hemos descrito no es el mejor (hay métodos más
Róterdam, Holanda, el 27 de febrero de rápidos para saber si un número es primo), pero siempre nos da
1881 (apenas dos años antes de que Can- una respuesta correcta en una cantidad finita de pasos.
tor pubücara el articulo en el que intro*
dujo por primera vez el infiníto en acto Para ver un ejemplo de una propiedad no admitida por el
en las matemáticas). En 1904. siendo un planteamiento intuicionista, definiremos un número, al que Uama-
estudiante recién graduado, demostró remos p, basándonos en los dígitos de jc=3,14159265... (que,
aígunos resultados originales sobre mo-
vimientos continuos en cuatro dimensio-
como sabemos, es un número irracional, es decir, tiene infinitas
nes que fueron publicados por la Real cifras decimaies no periódicas). E1 número p queda determinado
Academia de Cienciasde Ámsterdam. Su de la siguiente manera: si entre los dígitos de n aparece alguna vez
tesis doctoral. publicada en 1907. trató
una secuencia de exactamente quince ceros seguidos, entonces
sobre el problema de los fundamentos
de las mateméticas. En ese trabajo in- p es el dígito (distinto de cero) que sigue inmediatarnente después
trodujo las primeras ideas sobre el intui- de Ia primera aparición de esos quince ceros. Si nunca aparecen
cionismo. También hizo contribuciones exaotamente quince ceros seguidos, entonces p vale 0. Conviene
importantes a la topología, donde de-
mostró el famoso «teorema de punto fijo» que lleva su nombre. Curiosamente, aclarar que entre Ios dígitos de n calcuíados hasta la actualidad
ia demostración de este teorema no se ajusta a los estándares intuicionistas. esa seguidiUa de quince ceros no ha aparecido.
En 1935 comenzó a dedicarse a la política y précticamente se alejó de la in- ¿Existe el número p? ¿Cuánto vale? En 1900 Hilbert escribió
vestígación matemática, aunque siguió ligado a ella como editor de la revista
Compositio Mathematica, que también habfa fundado. Brouwer falleció el 2 de que si definimos un objeto matemático y esa definición no es au-
diciembre de 1966 en Blaricum, Holanda, en un accidente de tráfico, tocontradictoria, entonces podemos afirmar que el objeto existe.
Casi cuaiquier matemático de hoy en día contestaría que p
existe. Es más, todos eUos coincidirían en decir que, aunque toda-
vía no sepamos exactamente cuánto vale p, sí podemos afirmar
que es un número entre 0 y 9. En el instante en que conozcamos si
diante un procedimiento mecánico definido con rigurosidad. Un ob- esa seguidüla de quince ceros aparece o no aparece en jt, en ese
jeto que no pudiera ser construido de esta manera simplemente no preciso momento sabremos el valor exacto de p. Sin embargo,
exislía. En cierto modo, los intuicionistas retomaban con este con- para la filosoña intuicionista p no existe, porque está definido a
cepto la idea contenida en un adagio atribuido a Leopoid Kronecker: partir de una propiedad que no es verificable en una cantidad fi-
«Dios creó los números naturales, todo io demás lo creó el hombre». nita de pasos, porque n tiene infinitas cifras decimaJes y ia verifi-
Por otra parte, según los intuicionistas, para que la defirúción cación requeriría recorrerlas todas. Si entre los dígitos hasta hoy
de urta propiedad fuera válida debía siempre exístir un procedi- calculados de n hubieran ya aparecido quince ceros seguidos, en-
miento mecánico (entiéndase, programable en un ordenador, ya tonces p existiría y sabríamos su valor exacto. Es más, si en el
que un aJgoritmo no es otra cosa que una receta mecánica) capaz futuro se encontraran esos quince ceros, entonces p empezaría a
de comprobar si la propiedad se verifica, o no. Por ejempio, una existir en ese preciso momento.
propiedad válida para los intuicionistas es la de «ser un número Hoy p no existe, tal vez exista en el futuro. Lo mismo podría-
primo», ya que siempre es posíble verificar en una cantidad finita mos decir de la próxima novela aún no escrita de cualquier escri-

38 LA CRlSlS DE LOS FUNDAMENTOS


LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 39
FOTO UIJPEBiOR;
tor contemporáneo. La comparación no es caprichosa, porque La familla GM»l
Dc Izqulerda a
para los intuicionistas las matemáticas son un proceso clinámico, derecha:
un proceso creativo similar a la literatura aunque regido por reglas Mar/ann», Kurt,
Rudolf padr*
más estrictas. Las matemáticas se crean (respetando determina- y Rudolf hljo.

das reglas), no se descubren. FOTO INFgRlOfl


IZQUIERDA
El rrratemátlco
alemén Georg
«Las generaciones futuras contemplarán la teoría de conjuntos Cantor, a qulcn
5e le atribuye el
[iníinitos] como una enfennedad de la que nos hemos desarrollo de
1« teo/ia de
recuperado.» conjuntos.

FOTO INFEPIOR
— Hknri Poincaré, uatemAtico francés, en 1908. OÉRECHA.
Gfldel cn Vlene,
en la segunda
mltad de la
Como por ahora p no existe, tampoco tiene valor, y es erró- década de 1920,
época en la que
neo en consecuencia decir que está entre 0 y 9. Toda afirmación demostrd su
prlmer teorema
referida a p es un sinsentido. Es incorrecto decir que «p es impar dc Incompletltud.
op no es impar», o que «es igual o es distinto de 1».
También el estatus de los números irracionales era cuestio-
nado por los intuicionistas. Estos números solo eran considerados
como el resultado, nunca alcanzable, de aproximaciones sucesi-
vas. Por ejemplo, para los intuicionistas, los dígitos de n no exis-
ten como una totalidad acabada (otro argumento a favor de la
inexistencia de p).
Entre 1905 y 1920, L.E.J. Brouwer fue dando forma a un pro-
grama global para las matemáticas basado en estas ideas. A lo
largo de esos años escribió diversos artículos y libros en los que
explicaba cómo llevar a la práctica su filosofia Y lentamente ese
programa comenzó a ganar adeptos entre muchos de los matemá-
ticos más prestigiosos de la época, como por ejemplo el francés
Henri Poincaré (1854-1912). De modo que hacia 1920 la teoría de
Cantor (quien había fallecido en 1918) comenzó a correr serio
riesgo de ser abandonada. Pero no todos los matemáticos estaban
a favor del intuicionismo. Uno de elíos era el alemán David Hilbert
Hilbert fue uno de esos jóvenes matemáticos que habían
aceptado rápidamente la teoría del infinito. En 1890 apoyó la can-
didatura de Cantor a la presidencia de la Unión Matemática Ale-
mana Ambos, además, se conocieron en persona, fueron amigos
y mantiivieron una intensa correspondencia

40 LA CftlSIS DE LOS PUNDAMENTOS LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 41


I

temática a lo largo del siglo xx. E1 primero de ellos estaba relacio-


nado con la teoría de Cantor. Este problema es conocido como la
DAVID HILBERT
«hipótesis del continuo» y había sido planteado por primera vez
David Hilbert nació el 23 de enero de por el propio Cantor en la década de 1880, aunque jamás llegó a
1862 en KSnigsberg, Alemania (actual- resolverlo. Más adelante volveremos sobre este mismo problema
mente Kaliningrado, Rusia) y en 1885 se
porque Gódel halló una solución parciai en 1940; la resolución fue
doctoró en matemáticas en la universi-
dad de esa misma ciudad. Diez aóos más completada por Paul Cohen.
tarde fue invitado a ocupar un puesto en La decisión de ubicar la hipótesis del continuo en el primer
Gotinga (uno de los dos centros de ín-
lugar de su lista debe inteipretarse como un apoyo explícito de
vestigación más importantes de Alema-
nia, junto con Berlin), posición que ocu- Hilbert a la teoría de coi\juntos de Cantor. En los primeros años
parfa por el resto de su carrera. Hizo de la polémica sobre los fundamentos de las matemáticas, Hilbert
importantes contnbuciones al álgebra, la se mantuvo aparte, tal vez porque confiaba en que el punto de
geometria, el análisis y los fundamentos
de las matemáticas. entre otras ramas de vista intuicionista caería derrotado por su propio peso. Pero hacia
esa ciencia. En 1899 reformuló los Ele- 1920, como ya dijimos, el logicismo comenzó a declinar, mientras
mentos de Euclides, corrigiendo algunas que el intuicionismo cada vez ganaba más adeptos. Es por eso que,
lagunas iógicas que no habían sido ad-
vertidas por más de dos mil cien años. Ei
ftnalmente, Hilbert decidió intervenir en persona. Bajo el lema
trabajo resultante. Fundamentos de geo- «Del Paraíso que Cantor creó para nosotros nadie podrá expulsar-
metrié, es una obra destacada en la his- nos» se propuso frenar el intuicionismo. E1 modo que encontró
toria de la lógica matemática. Desde luego, es muy recordada también su para haeerlo fue proponer una tercera solución para el problema
conferencia inaugural del Segundo Congreso Internacional de Matemáticas,
celebrado en París en 1900, en la que inmortalizó una frase que quedaria para planteado por la paradoja de Russell, una solución calculada para
siempre asociada a su nombre y en ia que expresó la convícción de que no atraer a los partidarios del intuicionismo y a la vez mantener incó-
existen probiemas matemáticos irresolubles: «Debemos saber, y sabremos» lume la teoría de Cantor.
(«Wirmüssen wissen, wir werden wissen»). Hilbert falleció en Gotinga el 14 de
febrero de 1943. ¿Atraer a ios intuicionistas pero a la vez salvar la teoría de
Cantor? Parecía una tarea imposible, porque los intuicionistas,
precisamente, rechazaban de plano el infinito en acto como un
concepto absurdo y sinsentido. Pero Hilbert era Hilbert, y con
inteligencia, habilidad y astucia, lo logró.
En 1900, Hilbert ñie elegido para dar la conferencia inaugural
del Segundo Ckingreso Intemacional de Matemáticas, celebrado
en París, Se trataba de un puesto de honor y un reconocimiento a
la que ya en ese momento era una brillante carrera. Todavía hoy, EL PROGRAMA DE HILBERT
más de cíen años después de dictada, esa conferencia es famosa
y su texto completo puede encontrarse en Intemet De hecho, se En 1920, Kurt Gódel tenía catorce años de edad y en su Bmo natal
han escrito libros enteramente dedicados a su análisis. tal vez ya soñaba con seguir una earrera científica. A1 mismo
En su disertaeión, Hilbert planteó 23 problemas matemáticos hempo, en Gotinga, Alemania, David Hilbert, de cincuentay ocho
en aquel momento aún no resueltos pertenecientes a diferentes años, comenzaba la labor, que le demandaría una década, de her-
ramas e esa ciencia y que, él creía, guiarían la investigación ma- m&nar a los intuicionistas con el infinito en acto.

42
LA CRiSIS OE LOS FUNDAMENT05 43
LA CRISIS OE LOS FUNDAMENTOS
Como yaseha expuesto, el pensamiento intuicionista estaba
totalmente dominado por la idea de finitud. Solo existfan los obje-
tos matemátfcos que podian construirse mecánicamente a partir aproximaciones DE V2
de los números naturaies en una cantidad finita de pasos. Núme-
ros irracionales como n o >/2 solo podían ser vistos como el re- Para los [Link] solo [Link] como el resultado inalcanzable al que se
van acercando asintó[Link] sucesivas aproximaciones. Estas aproxima-
sultado inalcanzable de sucesivos cálculos basados en fórmulas ciones. a su vez. deben ser calculadas siguiendo ciertas fórmulas bien espe-
específlcas. cificadas. [Link] [Link] fórmulas que permiten calcular aproximaciones
La propuesta de Hilbert consistió esencialmente en llevar sucesivas de V2. Una de las mós [Link], y al mismo tiempo de las més sen-
cillas. era ya conocda por Herón de Alejandria en el slgjo i. Traducida al len-
esta exigencia de finitud de los objetos matemáticos a los razo- guaje moderno. la «receta» de Herón para aproximar V2 dice asi:
mmlentos matemáticos. Podemos parafrasear su idea de la si-
guiente manera: establezcamos métodos de razonamiento laJes — Paso 1: Tome un número positivo cualquiera.
— Paso 2: Llame x al número elegido y calcule
que la corrección de nuestras argumentaciones sea veriflcable
algorítnúcamente en una cantidad finita de pasos (un algnrítmo
2[ x)
es una receta mecánica programable en un ordenador). Asegu-
- Pavj 3 Aplique la misma fórmula al resultado obtenldo.
rémonos además, de esa misma manera «fiiritista*, que nuestras
- Paso 4. 5*ga aplicando la [Link] fórmula tantas veces como desee.
demostraciones nunca nos llevarán a una paradoja. Una vez lo-
grado este objetivo, nuestras teorías podrán habiar sin temores Po< eremo<o v en el pnmer paso elegimos el 5. al aplicar la fórmula por prl-
de cualquier objeto, incluso del inflnito en acto. mera o6te<Kiremos 2,7 Si .ntroducimos el 2,7 en la fórmula obtendremos
1.72037037 v/ego 1.4414553..., luego 1.41447098... yasí suceslvamente, acer-
Más concretamente, el programa de Hilbert, también llmnado candonos ca-da vez más a >¡2.
«programa formalista», planteaba que toda teoría matemática
debía estar basada en axiomas, es decir, en ciertas afirmaciones
básicas aceptadas como verdaderas. Cualquier otra verdad de la
teoría debía ser demostrable a partir de esos axiomas mediante
razonamientos cuya validez fuese verificable mecóinicamente en E1 prot>lema de hallar un sistema de axiomas para la aritmé-
una cantidad finita de pasos. Además, la consistencia de esos axio- tica habia sido ya fomiulado por I ülliert en su conferencia de 1900
mas (el hecho de que nunca nos conducirían a una paradoja. como (era el seguntio problema de la lista), aunque aquella formulación
sí le había sucedido a Frege) debía ser tambíén veríflcalile de la no iiH'luia la exigencia de la verificación mecánica de los razona-
misma forma mecánica, o aJgorítmica. mientos. Sin embargo. la cuestión aigorítmica sí aparecía en otro
En principio, la intención era desarrollar este progriuna para problema, el décimo, que preguntaba si síempre sería posible de-
la aritmética, la teoría que se refiere a las propiedades de la suma terminar mecánicamente si cierto tipo de ecuaciones (Uamadas
Y producto de números naturaies (es decir, la teoría que habla diofánticas) tenian, o no, solución. Como vemos, dos de las ídeas
de los números más sencillos y de las operaciones más simples). eentrales del programa formailsta ya aparecían, aunque por separ
Hilbert, ai iguai que los intuicionistas, sostenía que la base de to- rado, en aquella conferencia de París.
das las matemáticas debta ser la aritmctica, y no la teoría de con- Se ha dicho a veces que Hilbert proponia que el trab^jo del
juntos. Una vez establecida una base sólida para la aritmética, matemático debía reducirse a un proceso mecáruco, equivalente
sería fácil lograr un fundamento iguaimente sóüdo para todas las al de un ordenador, que calcula pero no piensa. Ese no es el caso.
uemás teorias. El proceso creativo de Ios matemáticos no sufriría ninguna altera-

IA CWSI5 06 LOS PUNDAMENTQS IA C»StS OC LOS PUNOAHtNTOS


ción; el caráoter mecánico corresponde solamente a la verifica-
LOS AXIOMAS DE PEANO ción posterior de la validez de los argumentos usados por el
matemático, no al descubrimiento de los argumentos en sí. Para
En su conferencia de 1900, David Hilbert I j» destacar esta diferencia, Hilbert hablaba de dos ciencias: la mate-
planteó como primer problema el hallar M \
un conjunto de axiomas para la aritméti- 4 máticay la metamatemática. La segunda, mecánicayfinitista, ten-
ca que permitieran demostrar todas las » dría como objeto la revisión de los métodos de la primera.
verdades de la teoria (aunque sin hacer ■Kpir » I Entre 1920 y 1930, Hilbert publicó una serie de artículos en
referencia a la necesídad de una verifica- 1
los que fue exponiendo de manera gradual su programa y mos-
ción mecánica de la corrección de los m Vm W ^
razonamientos utilizados). En su diserta- trando cómo podía ser Uevado a la práctica. Otros matemáticos se
ción, Hilbert no mencionó la existencia r ' ’*-T comprometieron también con la idea y presentaron aportes signi-
de trabajos anteriores en ese sentido. | ji ficativos afavor de ella. E1 propio Gódel, en 1929, en la que fue su
Esta omisión despertó el malestar de -í I
Giuseppe Peano, matemático italiano, •vi?' . 'v'’ ■ tesis doctoral, mostró que era posible establecer métodos de ra-
presente en la conferencia de Hilbert. jL a ^ > ( ■ zonamíento cuya corrección fuese verificable algorítmicamente.
quien habia propuesto en 1689 un con- Ese mismo año, el matemático polaco Moisés Presburger exhibió
Junto de axiomas para la aritmética con
una serie de axiomas cuya consistencia era verificable algorítmi-
la intención de que estos permitieran de-
ducir todos los enunciados aritméticos verdaderos. Los axiomas de Peano, tal camente y que permitían demostrar, aunque no todas las verdades
ef nombre con el que se los conoce actualmente, tienen como elementos aritméticas, sí una part,e no despreciable de eilas. Se trataba de
primitivos al número 1, y a los signos de la suma (+), del producto (•) y de la dos triunfos importantes para el programa formalista.
función sucesor (S):
A1 mismo tiempo, el intuicionismo iba perdiendo su ascen-
— Axioma 1: SCx) nunca es igual a 1. es decir, l no es el sucesor de ningún diente entre los matemáticos. Muchos de quienes habían simpati-
número. zado con las ideas generales de Brouwer comenzaban a sentir que
— Axioma 2: Si S(x) = S(y) entonces x =y.
Uevarlas a la práctica, con el consecuente abandono de los razona-
— Axioma 3: x +1 = SCx).
— Axioma 4: x + S(y) = S(x + y). mientos conjuntistas, traería más pérdidas que beneficios. E1 pro-
— Axioma 5: x • 1 = x. grama formalista, por su parte, oírecía una altemativa que era al
— Axioma 6: x • S(y) = x • y + x. mismo tiempo aceptable filosóficamente y realizable en la práctica.
— Axioma 7: S¡ puetie probarse que el 1 cumple una cierta propiedad y que
Llegado 1930, estaba claro que Hilbert había vencido. Solo fal-
siempre quex la cumple, entonces S(x) también. puede dedu-
cirse que la propiedad vale para todos los números naturales. taba crear el ámbito adecuado para que los intuicionistas presen-
taran dignamente su rendición. Se organizó entonces un congreso
El último axioma, llamado «esquema de inducción». expresa el hecho de que sobre fundamentos de las matemáncas. La sede elegida fue Kónigs-
todos los números naturales se obtienen a partir del 1 por aplicaciones repe-
tidas de la función sucesor. Si una propiedad vale para el 1 y podemos asegu- berg, la ciudad natal de Hilbert (una elección que, por supuesto, no
rar que se propagará de cada número a su sucesor, entonces la propiedad fue casual). E1 congreso se desarrolló entre el viemes 5 y el do-
valdrá para todos los números naturales. Una consecuencia del teorema de núngo 7 de septiembre; el lunes 8 estaba previsto que el Parlar
Gódel es que s¡ incluimos la condición de que los ra2onarnientos deban ser
niento de Kónigsberg le otorgara a Hilbert el título de ciudadano
vertficables algorftmicamente, entonces existen verdades aritméticas que son
tndemostrables a partir de estos axiomas. es decir, que la aritmética así plan- de honor. Todo estaba preparado para el gran triimfo del maestro.
teada es incompleta. E1 viemes expusieron sus trabqjos los matemáticos menores,
los desconocidos. Uno de ellos, Kurt Gódel, resumió su tesis doc-
toral. E1 sábado expusieron los mayores, entre ellos Hans Hahn,

46 LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTQS LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 47


auien dirigió la tesis doctoral de Gódel. Brouwer, enemistado coi\ tonces será imposible probar su consistencia por métodos mecá-
Hilbert por motivos que iban má.s allá de la mera discusión acadé- nicos. (Este es el segundo teorema de incompletítud de GódeL)
mica, no estaba presente; ei expositor del punto de vista mtuicio. gn otras paiabras, el programa de Hilbert era completa y absolu-
nista fue Arendt Heyting. Hilbert, que padecía problemas de salud, tamente inealizable.
tampoco acudió y su principal representante fue John von Neu- Podemos representamos una escena que nunca sucedió, pero
mann, uno de sus discípulos. También estaba representado el 1<> que tal vez refleje el ánimo de los formalistas aquelia tarde de
gicismo, en ia persona del filósofo Rudolf Camap. E1 domingo se domingo. Imaginemos a Hilbert llamando por teléfono a John von
cerró con una sesión plenaria en la que se resumieron los puntos Neumann para preguntarle cómo había salido todo y a este res-
de vista del intuiciorüsmo, el formalismo y el logicismo. Las con- pondiéndole: «Tengo una buena noticia y una rnala noticia. La
clusiones estuvieron a cargo de Heyting, quien cerró su exposi- buena es que los intuiciorüstas se han rendido. La mala es que un
ción diciendo que larelación entre el intuicionismoy el formalismo tai Gódel dice que nosotros también hemos perdido».
había sido finalmente aclarada y que ya no era necesario que eon- ¿Cómo logró Gódel demostrar su teorema? ¿Cómo es posible
tinuara la lucha entre ambas escuelas. En sus propias palabras: probar que, no importa los axiomas que se propongan, siempre
«Si se completa el programa de Hilbert, lrasta los intuiciorüstas habrá una afirmación verdadera pero indemostrable a partír de
abrazarán el infinito». Los intuicionistas se habían rendido. Hil- ellos? La demostración de Gódel, una de las mayores proezas in-
bert había triunfado. telectuales del siglo xx, será el tema centrai del próximo capítulo.

«Comparados con la inmensa expansión de las modemas


matemáticas, qué suponen los lamentables restos, los escasos
resultados aislados, incompletos e inconexos que los
intuicionistas han obtenido.»
ManITESTACíÓN DE DaVID [Link].8T SOBBE LA ESCUELA INTUJCIONJ8TA.

Cuentan todos los testigos que, en ese mismo momento, un


joven matemático levantó tímidamente la mano para pedir la pa-
labra. Era delgado, usaba gafas y probablemente estaba muy ner-
vioso. Ese joven, Kiurt Gódel, anunció que había demostrado un
teorema que probaba que si se exige que las demostraciones sean
verificables mecánicamente, entonces es imposible dar axiomas
paia la aritmética que permitan demostrar todas las verdades de
ia teoría. Siempre habrá afirmaciones verdaderas que sean inde-
mostrables a partir de los axiomas propuestos. (Hoy en día se
eonoce a esta afirmación como el primer teorema de incompleti-
tud de Gódel.)
Más aún, si los axiomas propuestos permiten demostrar una
parte significativamente amplia de las verdades aritméticas, en-

48 LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS


LA CRISIS DE LOS FUNDAMENTOS 49
CAPÍTULO 2

E1 primer teorema de Godel

E1 primer teorema de mcompletitud


de Gódel dice que, dado cualquier conjunto de
axiomas para la aritmética, siempre habrá un enunciado
aritmético verdadero que es indemostrable a partir de ellos,
si es que solo se admiten los métodos de demostración
avalados por el programa de Hilbert. La demostración
de este teorema consiste esencialmente en obtener
un emmciado autorreferente que dice de sí mismo
«yo no soy demostrable».
Después de terminada la Primera Guerra Mundial, el Imperio aus-
trohúngaro se fragmentó en diversas regiones. Algunas, entre
ellas Austria, Hungría, Yugoslavia y Checoslovaquia, se transfor-
maron en países independientes. Otras pasaron a formar parte de
naciones ya existentes como Italia o Rumania En esta partición,
Bmo, la ciudad donde vivía la familia Gódel, quedó incorporada a
Checoslovaquia, Años más tarde, Kurt Gódelrecordaríaque desde
ese momento su padre siempre se sintió como un austriaco en el
exilio. Es posible que ese sentimiento influyera de algún modo en
la decisión de enviar a sus dos hijos a estudiar en la Universidad
de Viena, un modo, aimque sea indirecto, de volver a la patria.
Gódel ingresó en la Universidad de Viena en 1923 con la inten-
ción de estudiar física. Podemos suponer que su curiosidad innata
lo había Uevado desde muy pequeño a hacerse preguntas como por
qué caen las cosas que soltamos, o por qué algunos objetos flotan y
otros no, o por qué brifla ei Sol; todas ellas preguntas relacionadas
con la física. Sin embargo, el propósito formal de dedicarse a esta
ciencia parece haberse cristalizado a los quince años de edad, des-
pues de haber leído acerca de la teoría de Goethe sobre los colores
y su °posición al enfoque que le daba Newton a la teoría del color.
Se sabe muy poco sobre la vida privada de Gódel durante sus
^os de estudiante en Viena. Estuvo a punto de casarse con una
mmer diez años mayor que él, pero sus padres se opusieron y Kurt

EL PR/MER TEOREMA DE GODEL 53


clases de Philipp Furtwángler eran famosas por su exce*
desistió de su propósito. No hay referencias a otras re acionea
■ y sU claridad. E1 número de estudiantes que se irtscribían en
pe^nales o amistades íntimas. En apanencia, dedicaba la mayo.
^cursos era tan grande (llegaron a ser más de cuatrocientos a
SS su tiempo al estudio. Una vez en la [Link], el propósito
f vez) que ios alumnos tenían que dividirse en dos grupos y cada
de dedicarse a la física no duró mucho oempo. En esos anos en-
lección debía ser impartida dos veces, una para cada grupo. Como
señaba en Viena Phiüpp Furtwángler, un matematico alemán es-
^uriosidad, Furtwángler estaba parapléjico y desde su süla de rue-
pecializado en aritmética superior. Furtwángler nació en 1869 en
das le dictaba a un ayudante lo que debía escribir en la pizarra.
Elze (en el centro de Alemania) y se había doctorado en Gotinga
Eljoven Godel quedó tan impactado por las clases de Furtwán-
en 1896, bajo la dirección de Félix Klem, uno de los matemáticos
cler que abandonó su decisión de estudiar física y se volcó en las ma-
más importantes de finales del siglo xix.
temáticas. Sin duda, un notable ejemplo de cómo un profesor puede
afectar en la vida de sus alumnos. De todos modos, unos veínticinco
afios más tarde, en Princeton, Godel tuvo la oportunldad de despun-
tar un poco el «vicio» de la física En 1949 y 1950 pubficó sendos
LA TEORÍA DEL COLOR DE GOETHE trab^os sobre la teoría de la relatividad, los únicos dos trabajas cien-
tíficos de Gódel no relacionados con la lógica matemática, y que se-
Johann Wolfgang von Goethe (1749-
guramente fueron el resultado de sus conversaciones con Einstein.
1832) fue un novelista, dramaturgo y
poeta alemán, y uno de los principales Una pequeña coincidencia: Philipp Furtwángler terminó sus
representantes del Romanticismo. Ade- estudios en Gotinga en 1896 y permaneció allí hasta 1912, año
más de su muy conocida obra literaria,
Goethe escribiótambién varios tratados
en que se incorporó a la Universidad de Viena. Mientras tanto, en
científicos sobre física, zoologia y botá- 1895 llegaba a Gotinga quien por entonces era una joven promesa
níca. Muchas de sus ideas acerca de es- de la matemática alemana, David Uilbert. Aunque no hay registros
tos temas provocaron diversas contro-
al respecto, podemos tener la certeza de que ambos se conocie-
versias en su época, aunque algunas de
ellas fueron reivindicadas en décadas ron, Philipp Furtwángler, quien hizo que Godel se dedicara a las
posteriores. Porejemplo, su clasificación matemáticas, y David Iiilbert, cuyo trabájo matemático de toda la
de las plantas y sus conceptos sobre la
morfotogía animal fueron retomados por década de 1920 se vería «destruido» por los teoremas de Gódel.
Charles Darwin y otros naturalistas del ¿Habrá sabido alguna vez Furtwángler que él fue quien inspiró a
siglo xtx. En su libro Teor/a de los colores Gódel a dedicarse a las matemáticas? ¿Se lo habrá dicho Gódel
(Zur Farbenlehre, en alemán), escrito en
1810, Goethe sostuvo que el estudio del
alguna vez? No lo sabemos, pero puede ser interesante especular
Retrato de Goethe por el pintor alemán
color no debe reducirse a los aspectos Joseph Karl Stieler. acerca de qué pudo haber pensado Furtwángler al respecto.
físicos de la luz, sino que debe incluir la
reflexión sobre la percepción humana, Para Goethe, la óptica de Newton era
incompleta y solamente un caso particular dentro de su propia teoría. Las
ideas de Goethe sobre la luz no fueron recibidas con interés por los físicos de
su tiempo; incluso no suelen ser incluidas en las obras sobre hístoria de la EL CÍRCULO DE VIENA
ciencia. Hoy en dia, sin embargo, se acepta que es necesario distinguir, como
hacía Goethe, entre el espectro óptico tal como lo estudió Newton y el fenó-
meno mas ampllo de la percepción humana del color. Volvamos a Gódel y a sus años en la universidad. En aquel
[Link]’ a PUncipios de la década de 1920, la vida intelectual de
na esta^a organizada, de manera más o menos informal, en

EL PRIMER TEOREMA OE GODEL


EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 55
drculos (Kreise, en alemán). Estos círculos eran grupos qUe Se
reunían semanalmente en los cafés de la ciudad para discutjj
sobre los más diversos temas, como por ejemplo, entre otros, g. horitz schlick
losofía, política o psicoanálisis (Freud vivía y trabajaba en Viena
Moritz Schlick fue un filósofo alemán,
en esos años).
nacido en 1882. Inicialmente estudió ffsl-
Aunque tal vez hubo decenas de grupos, muchos de elloS Con
ca con Max Planck en la Universidad de
miembros en común, el más importante de todos, aquel cuy0s Beriín; su tesis doctoral, presentada en
bates perduraron en el tiempo, fue el fundado en 1922 por Moritz 1904. se tituló «Sobre la reflexión de la
luz en un medio no-homogéneo». Sin
Schück, quien era además profesor de Gódel en el curso de fíloso-
embargo, no dedicó su vida a la física,
fía de la ciencia de la universidad. A1 principio, Schlick adoptó sino a la filosofía. Su primera obra filosó-
para ei grupo el nombre de Asociación Emst Mach, pero más fiea, La sabiduría de /a vida, se publicó en
tarde fueron conocidos simplemente como el «Círculo de Viena» 1908 y su ensayo La naturaleza de /a ver-
dad según /a lógica moderna (Das We-
(Der Wiener Kreis). sen der Wahrheit nach der modernen
Formaron parte del grupo, entre otros, los filósofos Rudolf Logik) apareció dos años más tarde.
Camap y Ludwig Wittgenstein y ei filósofo y matemático Hans Poco después de ello. volcó su atención
en la epistemologia y la filosofía de la
Hahn (quien dirigiría ia tesis doctoral de Gódel). También Karl ciencia. temas de estudio que ya no
Popper particxpó de varias discusiones. De hecho, una de sus abandonaría. En 1922, Schlick se hizo
obras más importantes, La lógica de la investigación cientíjica cargo de la cátedra de filosoffa de las ciencías inductivas de la Universidad de
Viena. y ese mismo año fundó el Circulo de Viena como foro para discutir
(en alemán, Logik der Forschung) apareció por primera vez en
nuevos horizontes filosóficos, alejados de la metafísica y centrados en el em-
una serie de publicaciones del Círculo. pirismo. El Círculo dejó de reunirse en 1936. año en que Moritz Schlick fue
La incorporación al grupo se producía estrictamente por invi- asesinado en Viena por un estudiante de la universidad (algunos historiadores
tación; Gódel recibió la suya de Schlick en 1926 y asistió con re- dicen que el estudiante estaba alterado mentalmente, otros afirman que era
pro-naz¡; las dos opciones, por supuesto, no son excluyentes).
guiaridad a las reuniones hasta 1928, aunque soiamente como
oyente. En el momento de ser invitado a unirse al Círcuio, Gódel
era un mero estudiante; eso habla mucho del prestigio que comen-
zaba a ganarse entre sus profesores.
Los temas que trataba el Círcuio de Viena eran la íilosofía de
taba de su famoso teorema de incompletitud, que sería presentado
la ciencia en general y el lenguqje de la ciencia en particular. En
en septiembre de 1930 en el congreso de Kónigsberg).
esas reumones se discutía también sobre matemáticas, en espe-
Gódel presentó su tesis a la Universidad de Viena el 6 de fe-
cial sobre las soiuciones propuestas por Russell, Brouwer y Hil-
brero de 1930. Ese mismo año le dio la forma de un artículo. Este
bert al problema de la crisis de los fundamentos. Es seguramente
trabqjo, su primera publicación científica, apareció en el volumen
allí donde Gódel adquirió por primera vez su profundo conoci-
37 (1930) de la revista Monatshefte für Mathematik und Physik
miento sobre el programa formalista.
bajo el título «La completitud de los axiomas del cálculo lógico de
Su partxcipación en el Círculo de Viena llevó a Gódel en 1928
Pnmer orden». E1 teorema que se demuestra allí, hoy conocido
a ia resolución definitiva de consagrarse a la lógica matemática.
como el «teorema de completitud de Gódel», fue tomado en su
.3110 ^Suiente completó su tesis doctoral sobre un problema thomento como una indicación de que el programa de Hilbert
re acionado con e! programa de Hilbert (aunque todavía no se tra- podía ser cumplido.

EL PRIMEft TEQREMA DE GÓDEL


EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL S7
EL TEOREMA DE COMPLETITUD Ahora bien, en general, verificar la correecinn
dón matemátíca no es un txabqjo sencillo, a vecefniT deinostra~
Para entender el teoreraa de completitud de Godel debemos Pro.
108 especialisías. Por ejemplo, cuando en 1995 Andrew Wfe^e-
fundizar antes en la teoría de la demostración matemática seg%
el programa de Hübert. Este prograraa, recordemos, pedía hali^
sentó su demostración del ultnno teorerna de Petmat a 1 T
hatía dedicado siete años de tmbtyo, los especiafete que t
un conjunto de axiomas que permitieran demostrar todas las ver. ron encontraxon una lagima logica, un paso que eUos entla
dades de la aritmética mediante razonamientos veriflcables alg0_ n0 estaba debidamente justfflcado. A Wües, por ^“uesto
rítmicamente. Pero ¿qué es exactamente la aritmética? ¿Cuá]e8 se le había Pasado por alto y necesitó todo un año pam
son esas verdades que uno quiere demostrar? Flnalmente, en 1996 pudo presentar una demostración comtíet.
Mostremos mt ejemplo menos complejo. Pongamos q¿e 0 v b
«E1 objetivo de rrá teoría es el de establecer de una vez son dos números que suponemos iguales y además diferentes'Z
por todas la eertidumbre de los métodos matemáticos.» cero. A partir del hecho de que a = b podemos desanoüar Ja si
_Uavui Hilbebt en Sobsb bl INFINITO (1925). guiente «demostramón» de que 1 = 2 (para mayor claridad nume-
ramos los sucesivos pasos iógicos del razonamiento):
La aritmética es la rama de las matemáticas que habla de las
propiedades de lasuma y el producto de los números naturales: 1, 1. a=b Por hipótesis.
2, 3, 4, 6, 6, 7,... e involucra conceptos taies como «niímero 2. a b=b b
En el paso 1, multiplicamos
primo», «número perfecto», «número triangular» o «número par». ambos miembros por b.
La teoría en sí está formada por todas las afiimaciones (también 3. a b=b2 En el paso 2, reemplazamos
llamadas proposiciones o enunciados) relativas a esas nociones, b ■ b por b¿.
como por ejemplo: «1 + 1 = 2», «2 es par», «5 es primo», «Todo 4. ab-a2=bz-a2 En el paso 3, restamos a2 en
número divisible por 4 es par» o «La suma de dos números impa- ambos miembros.
res da como resultado un número par». Los axíomas buscados por 5. a-(b-a) = (b+a) (b-á) Se deduce de 4, por igualdades
Hilbert serían un conjimto de verdades básicas de las cuales fuese algebraicas conocidas.
posible deducir, con las condiciones ya expuestas para los razo- 6. a = b+a En 5, cancelamos (b-á) en
namientos, todas las demás afirmaciones aritméticas verdaderas, ambos miembros.
entre ellas, ias mencionadas más arriba. 7. a=a+a
En 6, reemplazamos 6 por o,
Por otra parte, ¿qué significa que la vaiidez de los razonamien- ya que ambos son iguaJes.
tos que demuestran esas verdacies sea verificable algorítmicamente? 8. a=2-a
Porquea+a = 2-a.
Esto quiere decir que, al menos en principio, debería ser posible 9.1=2 En 8, dividimos ambos miem-
programar un ordenador de tai modo que fuera capaz de determinar bros por el número a.
en una cantidad finita de pasos si una demostración matemática es
válida o no. De acuerdo con esta idea, introduciríamos la demostra- Obviamente, el razonamiento anterior es incorrecto, pero
cíón en la máquina, esta la procesaría síguiendo una receta previa- ¿dónde está la equivocación? E1 fallo está en el salto que va del
mente programada, y al cabo de un tiempo (tal vez largo, tal vez paso 5 al paso 6. En él, de la igualdad
corto, pero en cualquier caso siempre íirúto), la máquina nos diría si
el razonamiento es váiido o si contiene algún error. a (b-a) = (b + a)-(b-á)

58 EL PRIMER TEOREMA OE GÓDEL


EL PRiMER TEOREMA OE GOOEL
. +[Link] (h-a) y concluimos que a = b + a P
elinúnamos el P^" (vaJe 0 (dado que a = 6) y w, 0 qUe ^
es etróneo P°^ede cancelarse en una igualdad. Traduci+Í Axioma J —► Enunc*ado|| —► Enunciadoj-\ ^
multíplieandonop ejemp|0 qUe ayb valgan 2, el saltod ,
4 5 6 V*- ÍwMMfoSij-» 'uhíammaft
p"e eq^eahaber cüchoque como 2-0 = 4-0 (qUe esVfi* Axioma ]—► Enunciadoj—► ^Enunciadol J

^rXoHrf2™08 «en^arle» aun ordenador adetec.


. * rfase de enores? Un ordenador es solo una máquina; „Q
^¿oqae sigue ciegamente la «receta» que hayamos pro.
EI primer axioma nos dice que el sucesor de un número x Estructura
ZSo en su memoria. Para que un ordenador sea capaa de Ve. siempre se obtiene sumándole 1. E1 segundo axioma puede tradu- lóglca d* la
domostraclón
corrección de un razonamiento matemáüco un requisito
cirse como (x + y) + 1 = x + (y + 1). A partir de estos dos axiomas de que 4 = 2«-2.
Las flachas
^ccsario es que este pueda ser traducido a una sucesión de enun- vamos a demostrar que 4=2 +- 2. Indlcan la
cSdos cada uno de los cuales, o bien es un axioma, o bien se de. Pero ¿es realmente necesario demostrar que 4=2 + 2? ¿No es apllcaclón
de reglas d»
duce de enunciados precedentes por la aplicación de reglas un hecho obvio? Aunque en efecto es obvio, según el programa Inferencla.

lógicas bien precisas y especificadas de antemano. de Hfibert toda afirmación verdadera que no sea un axioma debe
Veamos un ejemplo de demostración matematica expresado ser demostrada a partir de ellos. Excepto los enunciados que
de esta manera. Para poder mostrarlo necesitamos primero algu. hayan sido explícitamente indicados como axiomas, no hay
nos axiomas que nos sirvan de punto de partida. En 1889, mucho otras afirmaciones que se acepten por sí mismas como verda-
antes de que fuera descubierta la paradoja de Russell, el mateniá- deras.
tico italiano Giuseppe Peano había propuesto un conjimto de Probemos entonces que 4=2 + 2, pero anotemos el razona-
axiomas que (él suporna) permitían demostrar todas las verdades miento de tal modo que pueda ser procesado por un ordenador.
aritméticas. Estos axiomas se basaban en las operaciones de Insertaremos además algunos comentarios para que nosotros,
suma (+) y producto (•), y en la noción de «sucesor» (indicada con seres humanos, podamos seguir la idea (véase el esquema);
la letra S).
Entendía Peano que la sucesión de los números naturales se 1. S(x + y) = a? + S(y) Axioma 2.
obtenía a partir del número 1 por aplicaciones repetidas de la fun- 2.5(2 + 1) = 2 + 5(1) Tomamos x = 2 e y = 1 en el axioma 2.
ción sucesor. De este modo, el 2 se define como el sucesor del 1, 3.5(2 + !) = 2 + 2 Reemplazamos 5(1) por 2 en el paso
en símbolos 5(1) = 2; el 3 es, por definición, el sucesor del 2, o sea anterior.
5(2) = 3; y así indefinidamente.
Comentario; Los tres pasos que siguen fomian una pequeña
Para nuestro ejemplo de demostración bastará con tomar dos «subdemostración» en la que se prueba que 2 +1 = 3; de este modo,
de los axiomas de Peano, aquellos que se refieren a la suma; en el paso 3 podremos reemplazar 5(2 +1) por 5(3).

Axioma 1; Cualquiera que sea el número x, vale que #+l = 4- x + 1 = S(x) Axioma 1.
= S(x). 5- 2 + 1=5(2) Tomamos x - 2 en el axioma 1.
Axioma 2: Cualesquiera que sean los números xey, vale que 6. 2 + l - 3 En el paso anterior reemplazamos
S(x + y) = x + S(y). S(2) por 3.

B- PRIMER TEOREMA OE GODEL


EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 61
Comeniario: Ahor» podemos «emplazar S(2 + l) Por3,eUe,

tercerpaso.
Pasar a»
«nunciado
siguiante. ¡
7.5(3)= 2 + 2 Rfímplazanlos s(3) por 4 en el paso previ0
g, 4 = 2 + ¿

necesario tanto preeiosismo para demostrar meranrente


nue más dos es cuatra? SL es necesario. si es que queremos qUe
^Jnador sea capat de veriiicar la correccron del raaommrien.
to Qordenadornopiensa; por lo tanto, debemos «llevarlo dela Es una ‘I
demostracióa
mano. paso a paso, indicándole mediante el uso de reglas esta-
Fin
bleodas de antemano qué es io que hemos hecho exactamente en
cada eiapa del razonamiento.

«E1 mundo real está siyeto a cambios constantes. [.., ] Pero tales
trata de un axioma (ya que no está en la lista). Este segundo Esqut/na d*
cambios, por profundos que sean, nunca destruirán la verdad te veiificacíón
enunciado debería entonces deducirse del primero por aplica- irwcánlca de una
de una sola ley lógica o aritmética » ción de alguna regla lógica. Para poder hacer esta comprobar demostraciórv.

_frtMP CíiMSÍAT m FrHTDAMXVTACIÓ* LÓGKA DE IA FlSICA. ción, el ordenador debería tener cargado en su memoria un
listado con las reglas de la lógica, es decir, las reglas que indican
¿Qué es lo que haría el ordenador para comprobar que nues- qué conclusiones pueden extraerse de determinadas premisas
tra demostración es correcta? Para empezar, registraría el primer (véase el esquema).
enunciado y verificaría si se trata de un axioma. Esta comproba- En el caso de nuestra demostración, la regla que permite ir
ción se hace símbolo a símbolo, de la misma manera que un pro- del paso 1 al paso 2 es aqueila que dice que si un enunciado co-
cesador de texto verifica la ortografía de un documento, mienza con «Cualesquiera sean los números x e y, vale que...»,
comprobando letra por letra si las paiabras escritas en él aparecen entonces en la expresión que sigue a continuación las letras xey
en el diccionario que el ordenador tiene cargado en su memoria. pueden reemplazarse libremente por números cualesquiera. En
Recordemos que cada enunciado debe ser, o bien un axioma, nuestro ejemplo, la letra x es reemplazada por el número 2 y la
o bien debe deducirse de enunciados precedentes. En nuestro otra, por el número 1.
ejemplo, la máquina comprobaría que, en efecto, el primer enun- Estas reglas lógicas van más allá de la aritmética, son reglas
ciado es uno de los axiomas de la lista (el primer enunciado debe generales que valen en cualquier rama de las matemáticas. Por ese
ser un arioma, no puede deducirse de enunciados anteriores sim- motivo, los enunciados que las expresan son llamados enunciados
plemente porque no los hay). E1 ordenador, por supuesto, no «en- Urliversal7nente válidos (también se los llama axiomas lógicos,
en e» el significado del axioma, solo comprueba que el primer precisamente porque expresan las reglas del razonamiento lógico).
enunciado aparece en el listado que le fue previamente cargado. Ya hemos mencionado una de estas reglas. Otros dos ejem-
Terminada la primera comprobación, la máquina pasaría al 8 Son-‘ «Si x = y entonces y - x» y «Si dos expresiones numé-
segundo enunciado, 5(2 + ríeas son iguales, entonces cualquiera de ellas puede ser reem-
1) = 2+S(1), y verificaría que no se

62
ELPRIM6RTEOREMA degódel
EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 63
Si cargatn°s en la memoria del ordenador esas doce reglas,
e^nces gste será capaz de verificar la corrección de cualquier

EL LENGUAJE FORMAL . m0Stración.


de Cuando este teorema se publicó a principios de 1930 quedó
Tgnto el programa de Hllbart como la demostraclón de GOdel suponen que
¿os losenunclados aritmtíicos están escntos en un lenguaje formal con .... io hí^e lócica necesaria para el Drograma de Hilhert
símbolos establecidos de antemano. Hay dlferentes elecaones posrbles para
los sfmbolos, una selecclón de las cuales es la slguiente. 6 ón de las demostraciones aritméticas. E1 problema que quedaba
V. Se llama «cuantificador universal» y se lee «Para todo». Indica que C1 resolver era hallar un coi\junto de axiomas que (en base a esas
la propiedad que se enuncia es válida para cualquier número. doce reglas) permitíera demostrar todas las verdades aritméticas.
=»: Es el simbolo de implicación; «P =» Q» significa «S¡ P entonces O». El teorema de completitud no suscitó una gran emoción en el
es el símbolo de la negación; «-> P» significa «no-P».
ambiente matemático. Se entendía que Gódel tan solo había es-
=: Signo igual.
1: Número uno. crito prolyamente la prueba de un hecho que todos daban por
S: Indica «sucesor». cierto; tan grande era la confianza en que el programa de Hilbert
+: Símbolo de la suma.
podría completarse con éxito. Únicamente quedaba pendiente el
• (punto): Simbolo del producto.
( ): Paréntesis. problema de hallar los axiomas para la aritmética
xv Xj, x3,...: Variables.

Algunas presentaciones prefieren tomar al 0 como primer elemento, lo que


no representa una diferencia esencial. Usando los símbolos que hemos dado
aqui, el número 2 se escribe como S(1), es decir, el siguiente del 1. El número EL TEOREMA DE INCOMPLETITUD
3 se escribe como S[S(1)], es decir, el siguiente del siguiente del 1. V así su-
cesivamente.
Establecida la base lógica que otorgaba la facultad de realizar de-
mostraciones verificables algorítmicamente, solo faltaba hallar
los axiomas que permitieran demostrar todas las verdades aritmé-
ticas. Lamentablemente para el programa de Hilbert, este objetivo
plazada por la otra». Esta última regla es la que justifica el salto es inalcanzable. E1 teorema que expone esta imposibilidad se co-
del paso 2 al paso 3, en el cual 5(1) es reemplazado por 2. noce como el «primer teorema de incompletitud de Gódel», o más
En realidad, si existe un número potencialmente infinito de famiharmente, como el teorema de Gódel:
enunciados universalmente válidos ¿cómo podríamos entonces
cargarlos a todos en la memoria de im ordenador? Si no pudiéra- Si elegimos como axiomas cualquier conjunto de enunciados arit-
mos hacerlo, este sería incapaz de verificar la validez de cualquier
meticos verdaderos y exigiinos que las demostraciones que hagamos
razonamiento y, en consecuencia, el programa de Hilbert sería
a partir de ellos sean verificables algorítmicamente, entonces habrá
inmediatamente irrealizable. Pero al mismo tiempo, ningún orde-
menos un enunciado verdadero que no puede ser demostrado a
nador concebible tiene la capacidad de contener «irtfinitos» Partir de esos axiomas.
enunciados.
Por fortuna, en su teorema de completitud Gódel demostró
que, aunque la cantidad de reglas lógicas es potencialmente utfi' expusotI Pr°bÓ eSte teorema en 1930 y, como ya sabemos, io
ber« e, 7 *ertamente por primera vez en el congreso de Kónigs-
nita, todo razonamiento puede realizarse usando solo doce dc
e SePtiernbre de ese año. E1 artículo con el desarrollo

64 EL PRIMER TEOREMA OE GÓOEL

EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL 65


LAS DOCE REGLAS LÓGlCAS
, da en 1930, GDdel demostró que todo razona-
En su tesis doctoral;pr®S|®nLorítmicamente puede fundamentarse usando
miento que sea ver,f,caD'® ,¡5tam0s a contiouación. En lo que sigue. «P=>q»
soio doce regles lo9'ca5'°u pntonCes Q» y «VxPW» es una abreviatura de
es una abreviatura de«*Pj™
«Todo x cumple la propiedad P».

, s| vale e, enunciado Q, entonces. cuatquiera que sea P. vale e! enunciado

„ y también vale «P=>Q» entonces vale «P=>p».

POTO SUPERIO»
IZQUIEROA
Hani Hahn,
dlrcclor dc la taslf
doctoral dc Gddal.
En general, las diez primeras reglas se presentan como enunciados universal- E»te rilósofo
y matcmátlco
mente válidos, mientras que a las dos últimas se les da una presentación di-
•ustrlaco
ferenciada como «reglas de inferencia». Esta distinción es puramente técnica contrlbuyó dc
y no tiene relevancia para nuestros fines. forma dccislva cn
la conformaclón
dd Cfrculo dc
Vlcrta.

FOf O SUPERiOft
OERFCMA
El matemátlco
de la demostración fue enviado a la revista Monatshefte fiir Ma• alcmán Phlllpp
Furtwángler.
thematik und Physik en noviembre y apareció en el volumen 38 profesor dc Gddd
cn la Univcrsldad
(1931), una publicación cuya relevancia para la lógica es solo da Vlcna.
comparable con la Metafísica de Aristóteles. La exposición de la POTO INPERIOR
demostración fue tan clara y transparente que no generó ni la niás Kurt Gfidel cn
1935, clnco afte*
HÜnima controversia. daspuós dc
flnallzar su
Pero, ¿cómo es posible demostrar un hecho de esa enverga* doctorado cn
dura? ¿Cómo puede probarse que cualquiera que sea el conjimto la Universldad
dc Vlcnc.
de aaomas que se elija (si los razonamientos son verificables al-

ELPRIMEft TEORfcHA 0€ GOD€l


EL PRIMER TEOREMA OE GÓOEL 67
entonces siempre habrá algiina verdad qüe e$
nemos ahora expüc¡J
emos, pasoapaso nn,.
GodeL ’ r

la ,Dea general DE LA DEMOSTRACIÓN

Aquí comienza la explicación de la demostración del teorema de


Godel. Supongamos que se han elegido como axiomas algunos
enunciados aritméticos verdaderos. Observemos en primer lugar En consecuencia, G es verdadero y, por lo que dice de sí
que el hecho de que los axiomas sean afimnaciones verdaderas núsmo, no es demostrable. Deducimos así que G es un enunciado
garantiza que todos los enunciados que se demuestren a partir de verdadero y no demostrable (véase el esquema).
ellos serán también verdaderos, ya que de premisas verdaderas (si
los métodos de razonamiento son correctos) solo pueden ex-
traerse conclusiones verdaderas. Este hecho nos asegura que nin-
gún enunciado demostrable será falso; sin embargo, no nos NÚMEROS Y AFIRMACIONES
garantiza de ninguna manera que todas las verdades serán demos-
trables. De hecho, nuestro objetivo es probar que existe necesa- La idea anterior, aunque esencialmente correcta, tiene un pro-
riamente algún enunciado aritmético verdadero que no puede ser blema: G debería ser una afirmación aritmética. Ahora bien, en
demostrado a partir de esos axiomas (si nos ajustamos a los mé- principio, los enunciados aritméticos se refieren apropiedades de
todos de demostración del programa de Hilbert). los números naturales, no hablan de otros enunciados, y mucho
La idea general de la prueba de Gódel consiste en obtener un menos de sí mismos. ¿Cómo podemos vencer esta limitación?
enunciado G que diga- «G no es demostrable». En otras palabras, ¿Cómo podemos hacer que, a pesar de todo, un enunciado aritmé-
G puede escribirse como; «Esta afirmación no es demostrable». tico sí se refiera a otro enunciado? Si los enunciados hablan de
E1 enunciado G es autorreferente y dice de sí mismo que no números y necesitamos que se refieran a otras afirmaciones, la
es demostrable (en todo lo que sigue, la palabra «demostrable» manera de hacerlo es equiparar números con afirmaciones:
siempre debe entenderse como «demostrable a partir de los axio-
mas propuestos»). Probemos que este enunciado G es una verdad Números Afirmaciones
no demostrable.
Para comenzar, observemos que G es verdadero, o falso. Si G E1 asunto es asociar a cada enunciado aritmético un número
ftiera falso, debido a lo que G dice de sí mismo, concluiríamos que natural, de tal modo que hablar de ese número equivalga a hablar
es demostrable. Luego G sería a la vez falso y demostrable, p^r0 enunciado correspondiente. Por ejemplo, si a una afirmación
es imposible (porque dyimos que partiendo de axiomas ver- e correspondiera el número 457, entonces podemos pensar que
eros solamente podrán demostrarse enunciados verdaderos). u quier enunciado que hable del 457 está hablando al mismo
Por lo tanto, G no puede ser faLso. aempo de P.

TEOREMA DE GÓDEl
EL PRIMER TEOREMA DE GÓOEL 69
A cada enunciado ariünético se le asocia entonces ^
' verdadero o falso dependiendo del x elegido. Por ejemplo, si
mero Que Uamaremos so númerv <U> Gódel, o su codigo. La ^
es par» reemplazamos x por el número 8, entonces obtene-
Sn de números de Godel se hace de una manera específieag
611 s el enunciado verdadero «8 es par». En cambio, si reemplaza-
bien establecida que, inclusive, es programable en un ordenad0f m x p0r el número 3, obtenemos el enunciado falso «3 es par».
Sin embargo, a efectos de entender a grandes rasgos la idea de ia ^ Dijimos antes que a cada función proposicional se le asocia
demostración del teorema de incompletitud no es necesario dete-
[ainbién un número de Gódel (igual que para los enunciados, estos
nerse en los detalles técnicos de esta asignación. Los ejernpi0s códigos se calcuian de un modo preciso mediante un algoritmo
que mostraremos a continuación son puramente hipotéücos y Slr. previamente establecido). A modo de ejemplo hipotético pode-
ven solo para Uustrar el concepto general. Imaginemos que: mosimaginarque:

«4 = 2 + 2» ** código 67 <r es divisible por 18» ♦* código 162


«2 es par» código 223 <r es par» **■ código 171.
«162 es divisible por 18» código 103
«4 es impar» ♦♦ código 149 Notemos que a <r es par» le asignamos el código 171, mientras
«171 es par» ** código 61.
que al enunciado «2 es par» le corresponde el código 223. Es co-
rrecto que los códigos sean diferentes, ya que se trata de objetos
Insistimos en este punto: los códigos no se asignan al azar ni lingüísticos diferentes. De la misma manera, «1 es par», «3 e9 par»,
arbitrariamente. Por el contrario, debe existir un algoritmo que, «4 es par»... tienen todos números de Gódel diferentes entre sí.
dado un enunciado, permita calcular de forma exacta cuál es su Finalmente, se le asigna además un número de Gódel a cada
código. También debe existir un algoritmo inverso que, dado un sucesión finita de enunciados (que es calculado en base a los có-
código, recupere a qué enunciado corresponde. Más aún, en la digos de los enunciados que forman la sucesión). La idea de esta
realidad, los códigos, cuando son calculados correctamente, pue- asignación es garantizar que toda demostración esté también
den llegar a tener decenas de cifras. Por ejemplo, en el cálculo identificada por un código. Por ejemplo, a la siguiente demostra-
real, al enunciado «1 = 1» le corresponde el código 2 187000000000. ción de «4 = 2 + 2» a partir de los axiomas «S(x + y) - x + S(y')» y
Notemos que los enunciados de los dos últimos ejemplos son «x +1 = S(x)»:
falsos. Esto muestra que se le asignan números de Gódel a todos
los enunciados, tanto a los verdaderos como a los falsos. Por una S(x + y) = x + S(y). 173
conveniencia técnica, también se le asignan números de Godel a S(2 + 1) = 2 + S( 1) ... 199
las expresiones genéricas, taJes como «x es par» o «x es múltiplo 5(2 + 1) = 2 + 2 .. 13
de 18». Expresiones que no se refieren a un número específico, a:+l=S(a:) .... 37
sino a un número variable x. A estas expresiones Bertrand Russell 2 +1=5(2) 83
las ll’dmabafunciones proposicionales. 2 + 1=3 ... 7
En sí mismas, las funciones proposicionales no son enuncia- 5(3) = 2 + 2 . 251
dos, ya que un enunciado, por definición, debe ser verdadero o 4=2+2 . 67
falso, mientras que la verdad o falsedad de <c es par» depende de
cuál sea el valor que se elija para x. Cada vez que reemplazamos % Je puede corresponder, hipotétácamente, el código 2 414871965 597,
por un número específico obtenemos un enunciado concreto Que Ue emos calculado como el producto de los códigos de los

70 EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEl


EL PRIMER TEOREMA DE GOOEL 71
enunciados que la /orman (y que están indicados jvrnto al enun-
ciado correspondiente).
LA NUMERACIÓN OE G$DEL
Por supuesto, como en los casos anteriores, debe existir una
¿Cómo se defme en realidad la numeración de Gódel? Para definirla. cada «receta» mecánica que indique cómo debe ser calculado el código
enunciado y cada función proposicional debe expresarse pnmeramente usan-
de una sucesión de enunciados y otra receta inversaque, dado un
do los símbolos del lenguaje formal. Gódel asignó a cada símbolo de ese
lenguaje un número impar.
código, permita recuperar la sucesión de enunciados que le co-
rresponde. Nuestra receta de caleular el código de la sucesión
1
como el producto de los códigos individuales no es válida porque
3
5 ignora el orden de los enunciados en la sucesión (si permutamos
7 Ios enunciados, el código de la sucesión resultante sigue siendo el
1 .... 9 mismo, y esto no debería suceder porque al permutarlos se ob-
S ^ 11
tíene en realidad una sucesión diferente). Sin embargo, dado que
+ 13
15 se trata solamente de un ejemplo hipotético, no nos preocupare-
( 17 mos por esta cuestión.
) ... 19
x, .... 21
Xj .... 23
Xj 25
«SER DEMOSTRABLE» ES EXPRESABLE
La cantidad de variables es potencialmente infinita. A las restantes (x . x ....)
les corresponden los números 27. 29. y asi sucesivamente. A continuackin.
Gódel asignó los códigos de los enunciados y de las funciones proposiciona- L°s códigos, o números de Gódel, no solamente logran que un
les. Para mayor claridad. expliquemos el método sobre un ejemplo concreto. enunciado aritmético hable de otro enunciado, sino que además
¿Qué código le corresponde. por ejemplo. al enunciado «1 = 1»? Los pasos para podemos hacer que se refiera a la demostrabilidad de ese enun-
calcularlo son los siguientes:
ciado. Por ejemplo, dada una afirmación P, podremos escribir un
1. Fijémonos primero en los códigos de los símbolos que forman el enuncia- enunciado aritmético que diga «P no es demostrable». Veamos
do: 9, 7,9. como se consigue este objetivo.
Una vez que se ha elegido un cóqjunto de axiomas, queda
2. Como hay tres símbolos, tomamos ahora. en orden, los tres primeros
numeros primos: 2.3, 5. per ectamente fijado cuáles enunciados son demostrables y cuá-
les no Io son (aunque puede ser muy difídl determmar en la prác-
3. B código es entonces: 29 • 3' - 59 = 2187 000 000 000. (Obsérvese que ca si un enunciado dado es demostrable o no). A cada enunciado
¿nu'm0S500 laS basesdG ,as P°tencias y los códigos de los símbolos emostrable, a su vez, le corresponde un número de Gódel. Tene-
son los exponentes.)
ium ?°nCeS ^ cortíllnto de números bien establecido: el con-
procedeímale!?^de GOdel de una sucesión finita de enunciados se o ormado por los códigos de los enunciados demostrables.
digos de los enunciar|irn' S?'° QUe 6n 61 paso 1 se toman-en orden. los có- pro • °, e* Prot)° Que este conjunto queda caracterizado por una
forman an los «ponente dVtosmprimosUCeSiÓn' * *’" PaS° " ^Ser^i ^ ^ien definida. En otras palabras, probó que
eXpr^e codl80 óe un enunciado demostrable» es una propiedad
tos e en e* tengu^ie de la aritmética (que usa como eiemen-
lCOS ,a suma, el producto y ias operaciones lógicas). En

72
PRIMER TEOREMA DE GODEl
EL PRIMER TEOftEMA DE GÓOEL 73
otras palabras, la propiedad «xesel código de un enunci^
mostrable» puede traducirse a una propiedad nuniérica expr.
ble en términos de sumas, productos y operaciones lógicas CoT' encontbar o verificar
suele decirse, «Ser demostxable» es expresable.
Destaquemos que esta parte de la argumentación de Gódei l_a teoría de la demostración plantea dos
problemas que. aunque simifares. no de-
Ia que depende fundamentalmente del hecho de que el prog*
ben ser confundidos. El primer problema
de Hilbert solo admite demostraciones verificables alg0rítn^ pide, dado un enunciado P, hallar una
mente. Si se permitieran otros métodos de razonamiento Chabla demostración de él (o bien probar que
esa demostración no existe). EI segundo
remos de eUos en el último capítulo), entonces no habría forma de
problema plantea, si se ha propuesto una
garantizar que la propiedad «x es el codigo de un enunciado de- demostración para un enunciado, deter-
mostrable» es expresable en términos aritméticos. minar si la demostración es correcta. o si
no lo es. El segundo problema puede ser
difícil, pero el primero lo es mucho más.
«Todos los principios de la matemática se reducen Si los métodos de demostracíón son los
adecuados. el segundo problema. el de
a principios de la lógica» determinar si una demostración propues-
ta es correcta o no. puede resolverse
— [Link] VAW OUÍAN QUINE BN DeSDB UN PUNTO DB VtSTA I.ÓOICO.
algoritmicamente. El problema de hallar
una demostración, en cambio, no es re- El fnatemático brlténlco Andrew Wiles.
soluble de esa manera.
¿Cómo probó Gódel que «Ser demostrable» es expresable?
En principio, probó que cualquier propiedad numérica que sea El último teorema de Fermat
veriflcable algorítmicamente (como por ejemplo «Ser un número Un ejemplo concreto está dado por el último teorema de Fermat. En 1637,
Pierre de Fermat afirmó que s¡ n>2, entonces la ecuación xn + yn = z■' no tiene
primo», «Ser par» o «Ser divisible por 9») es siempre expresable solución en los números naturales. Fermat aseguró tener una demostración
en términos de sumas, productos y operaciones lógicas. de este hecho, pero jamás la reveló. El problema de hallar una demostración
Ahora bien, que un enunciado P sea demostrabie significa que del último teorema de Fermat se volvió famoso y fue resuelto finalmente por
Andrew Wiles en 1996 (Wiles presentó una prímera demostración en 1995,
existe una demostración (como las que admite el programa de pero esta resuJtó tener un error. que fue subsanado casi un año más tarde).
Hilbert) de la cual P es el enunciado final. A modo de ejemplo, ya Determinar la corrección de la demostración de Wiles fue un trabajo que
mostramos una demostración de «4=2+2» a partir de los axiomas demandó algunos días de esfuerzo; haílar la demostración. en cambio, nece-
sitó más de trescientos cincuenta años.
«S(pc + y) = x + S(y)» y <c + 1 = S(x)». Recordemos que a esa de-
mostración, en cuanto sucesión de enunciados, le corresponde el
número de Gódel 2414871965597. Recordemos además que a
«4=2+2» le corresponde el 67. Traducido a códigos, que «4=2+2»
sea demostrable significa que existe una secuencia fimta de enutt úigo, y luego aplicaría a esa secuencia de enunciados el algoritmo
ciados, cuyo código es 2414871965597, que es una demostracion, que determina si se trata, o no, de una demostración:
y que su enunciado final es aquel que tiene el código 67.
Código de la sucesión -*■ Sucesión de enunciados -*• ¿Es una
«Ser el código de una demostración» es una propiedad ven
cable algorítmicamente porque, dado el código, para hacer Ia demostración?
rificación, el ordenador aplicaría primero el programa
Cada paso puede realizarse algorítmicamente.
recupera la secuencia de enunciados correspondiente a ese c

EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL


75
74 EL PRIMER TEOREMA OE GÓDEL
Por lo tanto, dados xey, la propiedad «y es el códig0 d
demostración que termina en el enunciado de código ¿ ^ Una contrario, el 149 es un número primo que no puede escribirse
bién unapropiedad verificable algorítmicamente, ya que ^ S c0mo suma o resta de tres pnmos consecutivos. Pero 149 es, en
dimiento anterior solo hay que agregarle la verificación de^^6' nuestro ejemplo hipotético, el código del enunciado «4 es impar»
secuencia termina con el enunciado que corresponde aj n ?Ue ** por io tanto, decir que «149 no es un primo que se pueda escribir
de Godel x. Como la propiedad es verificable aigorítrnica^^^0 conio suma o resta de tres primos consecutivos» equivaie a decir
entonces la función proposicional «y es el código de una d ente- que «E1 enunciado “4 es impar” no es demostrable» (y, en efecto
tración que termina en el enunciado de código x» es expr no es demostrable porque hemos supuesto que los axiomas son
en términos de sumas, productos y operaciones lógicas. ^1* enunciados verdaderos y en consecuencia ningún enunriado falso
Flnalmente concluimos que la expresión «Existe algún es demostrable). Repitamos este concepto, porque aquí está el
es el código de una demostración que tennina en el enunciad ^ corazón de la demostración de Gódel. E1 enimriado:
códigox» también es expresable en términos aritmétácos Per° ^
«149 no es un primo que se pueda escribir como suma
la leemos con atención, veremos que esta última expresión^rS'
o resta de tres primos consecutivos»
que existe alguna demostración del emmciado de código x- ^
otras palabras, que el enunciado de código x es demostrable De
es, en principio, la afirmación de una propiedad aritmética relativa
durimos así que la función proposicional «x es el código de *
a! número 149. Pero, vía la numeración de Gódel, a ese mismo
enunciado demostrable» es expresable en términos aritméticos ^
enuneiado podemos atribuirle también el significado:
Por lo generai, esta traducción aritmética es tan complicada
que su escritura explícita podría Uegar a ocupar decenas de pági-
«E1 enunciado “4 es impar” no es demostrable».
nas. Sin embargo, a efecto de entender la idea de la demostración
de Godel, supondremos, a modo de ejemplo hipotéüco, que la pro-
Hay aquí dos niveles de lecturapara «149 no es un primo que
piedad que caracteriza a los códigos de los enunciados demostra-
se pueda escribir como suma o resta de tres primos consecuti-
bles eslade «Ser un primo que puede escribirse como suma o resta
vos». Por un lado, un nivel meramente aritmético, literal, en el que
de tres primos consecutivos». Asumimos entonces que «x es el có-
interpretamos el enunciado como expresando una propiedad del
digo de un enunciado demostrable» equivale a «x es un primo que
número 149. Por otro lado, tenemos un nivel de lectura superior,
puede escnbirse como suma o resta de tres primos consecutivos».
o rnetamatemático, que depende de la numeración de Gódel, y en
Antes de continuar, entendamos bien esta propiedad aritmé-
el que interpretamos el enunciado como diciendo que la afirma-
tica Los números prirnos son aquellos que solamente son divisi- cion «4 es impar» no es demostrable.
bles por 1 y por sí mismos. Hay infinitos primos y los primeros
son. 2,3,5, 7,11,13,17,19, 23,... (como ya dfiimos en el capítulo
antenor, por razones técnicas el 1 no se considera primo).
1 niimero 23, por ejemplo, es primo, y además puede escri- EL M^TODO de autorreferencia
2.q^7 0,|q0 SUrna 0 resta tres Primos consecutivos, ya Que
.- t . 1;^ (nótese que 13,17 y 19 son consecutivos en la 9U'
méti °S ^Ue’ la nunleración de Gódel, hay enunciados arit-
e es nnmeros Primos, aunque no los hayamos escrito en
ahora°S^Ue SC refieren a otros onunciados aritméticos. Veremos
mLÜr hofF laS 0peraciones)-En nuestro ejemplo, podemos a como Podemos obtener un enunciado que se refiera a sí
egurar que 23 es el código de un enunciado demostrable. F°rel

76
EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL
EL PRIMER TEOREMA DE GOOEL 77
Supongamos, en otro ejemplo hipotético, que 101 fue
digo de un cierto enunciado Q. Bai° esta suposición, el enilel ^ es múltiP10 de 18» y ambas son, con pleno derecho, funciones
«101 es impar» se estaría refiriendo aQy diría que «Ei códig
nrop°sicionaIeS' ,
es impar». Ahora bien, imaginemos que buscamos a qué erur de Q v Hechas estas aclaraciones, veamos ahora la definición de la
corresponde el código 101 (es decir, nos preguntamos quién C,ad° ^ción d(x), que en realidad se calcula solamente para números
que descubrimos que 101 es el número de Godel de «101 es im ^ y ue son los códigos de funciones proposicionales. Para mayor cla-
En ese caso, «101 es impar» estaría en realidad refiriéndos ridad, explicaremos la defmición sobre un ejemplo. Tomemos el
mismo y podría traducirse como «Mi código es un número * 81 códig° de una función proposicional, por ejemplo 171, que hemos
¿Es verosfinil el ejemplo que acabamos de dar? ¿Es realnf^' supuesto es el número de Gódel de la expresión es par». A
posible construir un enunciado que se refiera a su propio cód^ continuadón, en esa función proposicional reemplazamos o: por
La respuesta es sí. En su artículo, Gódel expuso un método -8°? ei nümero 171. Obtenemos así el emmciado «171 es par». E1 có-
mático que permite escribir enunciados aritméticos que se Sl^ digo de este enunciado es d( 171), el número que la función diago-
ran a su propio código. Si P es una propiedad aritmética cualqj - nalle asignaal 171:
(como «Ser un número par» o «Ser un número primo»), este ^
todo, al que Hamaremos método de autorreferencia, explica có ^ 171 -* corresponde a «x- es par» -*■ reemplazamos x por 171
escribir un enunciado que puede traducirse como «Mi cód ° -* «171 es par» -*• d(171) es el código de «171 es par».
cumple la propiedad P». La herramienta esencial de este método
es una fiinción, que indicaremos como d(x), a la que Gódel llamó En los ejemplos iniciales dijimos que «171 es par» tiene como
«función diagonal». código el número 61. Por lo tanto, <¿(171) = 61. La función diago-
nal, al número 171 le asigna el 61.
¿Qué es una función? Una función es una regla que, mediante
A modo de segundo ejemplo, calculemos <¿(162), siendo 162
un procedimiento específico, a cada número x le asigna otro nú-
el código de «x es divisible por 18»:
mero, que puede ser igual o diferente a x, pero que es calculado
sin ambigüedad (a un mismo x no le pueden corresponder dos
162 -* corresponde a «x es divisible por 18» -*■ reemplazamos
numeros diferentes). Reglas de este estilo son, por ejemplo, «Mul-
a: por 162 -* «162 es divisible por 18» — <¿(162) es el código
tiplicar el número x por sí mismo» o «Sumarle 3 ai número x». AJ
de «162 es divisible por 18».
número 2, por citar un ejemplo, la primera función le asigna el 4y
la segunda, el 5. En particular, nos interesan aquí las funciones
Como «162 es divisibie por 18» tiene código 103, entonces
<Hie, como las que acabamos de mencionar, pueden expresarse en d(162) = 103.
términos de sumas, productos y operaciones lógicas.
Todos los pasos que definen a la función diagonal pueden
Las funciones proposicionales reciben ese nombre porque se
C cuiarse algorítmicamente, por lo tanto, su definición es expre-
parecen a funciones, solo que no asignan números, sino proposi-
e usando sumas, productos y operaciones lógicas. Esta cir-
ciones. Por ejemplo, Ia fiinción proposicional «x es par», le asigna
cunstancia. nos da derecho a insertar la función numérica d(x) en
al 2, no otro número, sino la proposición «2 es par».
exprtóión de una función proposicional, del mismo modo que
Ahora bien, en la escritura de las funciones proposicionales
ejemplos anteriores lo hicimos con x2 o x+3. De este modo,
podemos insertar funciones numéricas, siempre que estas sean
r ^emplo, podemos escribir la expresión «d(x) es par».
expresables en términos de sumas, productos y operaciones lógi*
óie Z°ngaj"OS ^ a *d(.x)es par»ie corresponde el có-
cas. e este modo, podemos escribir «c + 3 es primo» o también
y apliquemos el procedimiento para calcular <¿(423):

78
EL PRJMER TEOREMA DE 6ÓDEL
EL PRIMER TEOREMA DE GODEL 79
423 -» corresponde a «d(x)c) es
es par»
par» - reemplazajnn.
423 -* «d(423) es par» -» í¿(423) es ■ étodo de autonreferencia nos dice que el mismo procedi-
TOeselcódigorr^»' puede aplicarse a cualquier propiedad aritmética P. Toma-
par».
[Link] f,1T1f.¡ón
función proposicional «x cumple la propiedad P» y la
H^sformamos en «d(x) cumple la propiedad P». Si el código de
Observemos bien el último paso: d(423) es el c' r
!I expresión es el número n, ent-onces «d(n) cumple la
«<¿(423) es par». Es decir, «<¿(423) es par» puede leerse c §° de
niedad P» puede leerse, vía la codificaeión de Gódel, como un
emmciado autorreferente que está hablando de su propioTri
enunciado autorreferente que dice «Mi código cumple la propie-
y que dice «Mi código es un número par». Si «d(423) es pCOdÍS°
dad P» Veamos ahora cómo este método nos lleva finalmente al
viera por código al número 503, entonces el enimciado
enunciado G buscado.
reescribirse como «503 es par» y estaría diciendo, falsamente Ya dijinios que «Ser el códígo de un enunciado demostrable»
su propio código es par. ’que
es una propiedad expresable en términos de sumas, productos y

EL TEOREMA DE GOODSTEIN
El segundo número de la sucesión de Goodstein de semilla 25 es
7625597485068. Para obtener el tercer número reemplazamos cada 3 por
Tomemos un número natural cualquie- * . .. un 4 en 33 +33*1 y restamos 1. Nos queda 44 + 44+1 -1, operación que da como
ra, por ejemplo el 25. A partir de él, va- r" resultado un número de 155 cifras. Previo al siguiente paso hay que escribir
mos a construir una sucesión de núme- a 44 + 44*1-! como suma de potencias de 4, en la que cada potencia apa-
ros, llamada «sucesión de Goodstein de j rezca como máximo tres veces y en la que los exponentes sean también
semilla 25» (por Reuben Louis Good- suma de potencias de 4. Nótese que 44* +44f1 -1 no está escrito de esa for-
stein [1912-1985], el matemático inglés ma, ya que hay una resta. La escritura correcta es:
que definió este mecanismo por prime- J f
ra vez). Para obtener el segundo núme- 1 ^ 44< + 44 + 44 + 44 + 4VU1 + 4VW + 4uur+ 4W+ 4U1 + 4U1 +4+4 +4 + 1 + 1+1.
ro de la sucesión, escribimos el 25 como *;
suma de potencias de 2, de manera que ■y Para obtener el cuarto número reemplazamos cada 4 por un 5 y restamos 1.
cada potencia aparezca exactamente ^B áf Es decir:
una vez (el 1 es potencia de 2 porque

25=24+2s+l.
lli^i Jgj
55S + 55 + 55 + 5S + S?UT + 5UV1 + + 5W+5W + 5W+5+5+5+1+1.

El resultado de este último cálculo es un número de más de dos mil cifras.


ara obtener el siguiente número, reemplazamos cada 5 por un 6 y restamos
Y escribimos también cada exponente • así sucesivamente. La sucesión parece crecer indefinidamente. Sin em-
como suma de potencias de 2: argo, el teorema de Goodstein, demostrado por Goodstein hacia 1950,
e 'rma que> no 'mporta cuál sea la semilla inicial, la sucesión siempre llegará
25 - 2** +22+1 +1. usah*a finita de pasos al número O. La demostración de Goodstein
a conceptos de la teoria de conjuntos y quedaba abierta la posibilidad
El segundo número de la sucesión se obtiene reemplazando cada 2 por un madUB 00 ^Uera reahzable a partir de los axiomas de Peano. Esto fue confir-
3 en r +2™+i y luego restando 1: teore por Laurie Kirby y Jeff Paris, quienes demostraron que el
^ pema ue ^oodstein es, en efecto, indemostrable a partir de los axiomas
(33 +33t1 + l)-1-33* + 33f1 - 7625597485068 ano mediante razonamientos verificables algorítmicamente.

EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL


EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL
operaciones lógicas. Resuita obvio que io mismo sucecie
negación. Por lo tanto, podemos escribir la función proposiC°n ^
^paradojadelmentiroso
<rno es el código de un enunciado demostrable»
l s paradojas más antiguas que se conocen es la llamada «paradoja
Una de ® OSO)> ona manera de formularla es preguntarse si la afirmación
que, según dice el método de autorreferencia, transformaj^^ ¿el men falsa» es verdadera o falsa. Si la afírmación es verdadera.
«Esta oraciui
«tsw or )0 que dice de sl misma. resulta ser falsa. Pero s¡ es falsa, tam-
entonce ^ ^¡ce ¿g si misma, resulta ser verdadera. Caemos así en un
«d{x) no es el código de un enunciado demostrable» tiléo P° un c,ycu|0 vicioso que nos lleva de Ja verdad a la falsedad, y de
sinsen ' g |g verdad, una y otra vez. En su artículo de 1931, Gódel explicó
*3 5 demostración está inspirada en la paradoja del mentiroso, solo que
Si su código es el número m, entonces:
aUtJoai' de escribír un enunciado que hablara de su propia faisedad, Gódel
60 ‘hió un enuncíado que hablaba de su propia no demostrabilidad. El enun-
G:«d(m) no es el código de un enunciado demostrable» e5C. oracíón es falsa» es un sinsentido paradójico. En cambio, el
C,aunciado «Esta oración no es demostrable a partir de los axiomas propues-
tos» es una verdad no demostrable.
tiene como código al número d(m) y puede leerse como un enim
ciado autorreferente que habla de su propio código y dice:
propio código no corresponde a un enunciado demostrable». £n
otras palabras, G dice:
trables es la de «Ser irn primo que puede escribirse como suma o
«G no es demostrable». resta de tres primos consecutivos». Tomaríamos entonces la fun-
ción proposicional «x no es un primo que puede escribirse como
Como vimos al principio de la demostración, este enunciado sumao resta de tres primos consecutivos», que transformamos en

G resulta ser verdadero y a la vez no demostrable (recordemos «d(x) no es un primo que puede escribirse como suma o resta de
que «demostrable» siempre significa «demostrable a partir de los tres primos consecutivos». Supongamos que a esta última expre-
axiomas propuestos»). Hemos probado que existe un enunciado sión le corresponde el número 909.
G que es verdadero y no demostrable, y hemos descrito Ios pasos Entonces el enunciado G sería;
necesarios para escribirlo. Queda así demostrado el primer teo-
rema de incompletitud de GódeL «d(909) no es un primo que puede escribirse como
Una aclaración importante: el desarrollo que hemos hecho suma o resta de tres primos consecutivos».
no es en realidad una demostración fonnal del primer teorema de
incompletitud de Gódei. Solamente es una introducción, útil para Supongamos además que <¿(909) sea el número 43. En conse-
cuencia, G sería:
entender Ias ideas principales, pero que no explica los detalles espe
cíficos de cómo esas ideas son fievadas a la práctica. EI lector intere-
sado en esos detalies puede profundizar en obras técnicas de Iógica «43 no es un primo que puede escribirse como suma o
matemáhca, algunas de Ias cuales se mencionan en la bibliografía- resta de tres primos consecutivos».
Una pregunta interesante es cómo se vería el enunciado G en
nuestro ejemplo hipotético. Recordemos que en este ejemplo. Como ya se ha indicado antes, G tiene dos niveles de lectura.
propiedad que caracteriza a los códigos de los enunciados dem03* n 1111 eIemental es la expresión de una propiedad aritmética

82 EL PRIMER TEOREMA DE GÓDEL EL PRIMER TEOREMA DE GÓOEL


del número 43. Solamente cuando lo vemos a tra '
de tal modo que G sí sea demostrable a partir
la codificación de Godel se transforma en autotrlfS ^
un nUeV° ^ampliádo, al que Jiamaremos A'. Claro está que paraA'
leerse como diciendo de sí mismo que no es deiuo^ y Pu^
dd sistem» ^ ^orejna de Qódel y por lo tanto habrá un enun-
capítulo siguiente veremos que esta observación S h
G' queno es demostrable apartir deél.
rentes niveles de lectura permite superar una paxad■ l°s %
ciado an ^ agregarle a A' un nuevo axioma que permita demos-
que surge del anáiisis del segundo teorema de Gódel *
P° ^obtendremos así un conjunto A" donde G' es demostra-
trar^'y °araá" habrá un nuevo enunciado no demostrable G".
bIe- e 3([Link] un nuevo axioma a A", pero entonces habrá
^ffCdemostrable... ¥ así mdefinidamente:
UNA VERDAD NO DEMOSTRABLE

A G no demostrable.
Una pregunta que suele surgir en relación al primer teore
p¿-A + otro axioma -* G demostrable, pero G' no.
incompletitud es la siguiente: si G es una atirmación no den2í
A'<-A! + otro axioma -*GyG' demostrables, pero G" no.
ble, ¿cómo podemos asegurar que es verdadera?
A"'=A" + otro axioma -» G, G' y G" demostrables, pero G1" no.
La respuesta es que «demostrable» es un término relativo
Dado un coiúunto A de axiomas, existe un enunciado verdadero Agregando axiomas de uno en unojamás podrá alcanzarse la
G que no es demostrable a partir de esos axiomas (usando los completátud (es decir, la posibilidad de demostrar todas las verda-
métodos de demostración admitidos por el programa de Hilbert). des). Pero, ¿podría alcanzarse por otros medios? Nos referiremos
Pero nada impide que G sea demostrable a partir de otros axionias a esta pregunta en el último capítulo.
o mediante otros métodos de demostración.
Aunque todavía no se sabe con certeza, el último teorema de
Fermat podna ser un ejemplo de verdad no demostrable a partir
de los axnomas de Peano. Este teorema, conjeturado por primera
vez por Pierre de Fennat en 1637, afirma que si n>2, entonces
xn+yn=zn no tiene solución en los números naturales. Despuésde
numerosos intentos por parte de muchísimos matemáticos, el teo-
rema fue finalmente demostrado por Andrew Wiles en 1996.
Sin embargo, la demostración de Wiles excede con mucho los
métodos o los axiomas usuales de la aritmétiea. E1 últirno teorema
de Fermat es verdadero (Wiles lo demostró), pero ¿es demostrable,
por ejemplo, a partlr de los axiomas de Peano mediante los métodos
del programa de Hilbert? Hoy por hoy no se sabe la respuesta a esta
pregunta, pero la suposición más razonable parece ser que no, que
ultimo teorema de Fermat no es demostrable a partir de los axiom89
de Peano mediante razonairiientos verificables aigorítnucamente-
Sin embargo, si G no es demostrable a partir de un coi\íun^
A de axiomas, es perfectamente posible agregarle al conjuut0

84 EL PRIMER TEOREMA OE GODEL


EL PRIMER TEOREMA OE GÓDEL 85

v
CAPÍTULO 3

E1 segundo teorema de Godel

Hilbert tardó diez años en elaborar su programa, un


período repleto de lucha y debates. Después de todo ese
esfuerzo, cuando el primer teorema de incompleütud de
Gódel demostró que el programa era irreaiizable, ¿se rindió
Hilbert sin pelear? ¿No buscó grietas en la demostración de
Gódel? ¿Ni siquiera protestó? En este capítulo analizaremos
cómo Gódel logró presentar la demostración de su
teorema de incompletitud de tal manera que nadie
pudiera dudar de su validez, ni siquiera Hilbert.
La publicación de su primer teorema de incompletitud, en 1931,
transformó a Godel en una celebñdad intemacional... dentro del
mundo de las matemáticas. Su nombre empezó a ser conocido en
todos los foros y congresos, y su demostración se transformó
(como sigue siendo hoy en día) en un clásico del razonamiento
matemático. Sin embargo, Godel no pudo disfrutar en seguida de
su biert ganada fama, porque después de completar su artículo su~
ffió un colapso nervioso de tal magnitud que lo mantuvo alejado de
ia vida pública por varios meses. Casi con total seguridad, fue el
resultado del estrés provocado por la presentación de su teorema.
En realidad, en ese artículo de 1931, Godel presentaba dos
teoremas. Uno de ellos es el ya mencionado primer teorema de
incompletitud, también conocido como «el» teorema de Gddel.
Este teorema es el que enunciamos y demostramos en el capítulo
anterior, y ai que volveremos en este mismo capítulo. Recordemos
que dice que si elegimos como axiomas aritméticos cualquier con-
^ veraaaeros, y soio anmirimos aemoscraciones
venficables algorítmicamente, entonces habrá siempre un enun-
ciado verdadero que no es demostrable a partír de esos axiomas.
E1 segundo teorema que Gódel presentaba en ese artículo de
ul es hoy conocido como el «segundo teorema de incompleti-
^ o «segundo teorema de Gódel», y habla de la imposibilidad
8 verificar algorítmieamente la verdad de un eonjunto de axio-

EL SEGUNDO TEOREMA DE GODEL 89


mas aritméticos. Volveremos a este teorema más adelam
mismo capítulo- Hay que decir que el axtícuJo no en%
demostración detallada de este segundo teorema, sin0 Qenía % EL instituto de estudios avanzados de princeton
se limitaba a exponer a grandes rasgos la idea general d
debería probarse y adelantaba que escribiría una segm? Córno dado en 1930. el Instituto de Estudios Avanzados de Princeton (Nueva
i s Estados Unidos) tenía el objetivo de reunir a la élite de la investigación
del artículo en la que expondría la demostración compi Parte l ntlfíca internacfonal: la realización de este objetivo queda reflejada en los
embargo, el coiapso nervioso le impidió escribir esa ^ Sil1 C mbres de quienes formaron parte de su cuerpo de invéstigadores, entre
parte en los meses siguientes, y cuando finalmente se Kurt Gódel, Albert Einstein, Julius Robert Oppenheimer (físico teórico
°stadounidense. famoso por ser ei director científico del proyecto Manhattan),
tomó conciencia de que las demostraciones de sus dos teo^ john von Neumann, Oskar Morgenstem (estos dos últimos, creaaores en con-
(incluso la del segundo, que estaba apenas insinuada) hab'1^ junto de la teoria de juegos) y Hermann Weyl (notable físico-matemático
cibido tal aceptación que consideró innecesaria cuaiquier T\ ** alemán).
ción posterior, por lo que esa segunda parte del artículo jamásñ*
escrita (E1 título original del artfculo, en alemán, termina con 6
numeral romano «I», indicando así que se trata solamente de 6
primera parte. En las traducciones al español, al inglés u otros
idiomas, el numeral romano suele ser omitido.)
Superada su crisis nerviosa, Gódel ingresó en 1933 en la Uni-
versidad de Viena como docente ad honórem (Privatdozeru en
alemán). En aquella época, en las universidades del centro de
Europa, el cargo ad honórem era el modo usual de ingresar en la
carrera docente. Pero además, como ya dijimos, Gódel se había
transformado en una celebridad intemacional y en consecuencia,
ese mismo año fue invitado a dar una conferencia en la reunión
anual de la American Mathematical Society de Estados Unidos.
En ese primer vüye a Estados Unidos, Gódel conoció a Albert
Einstem, quien había emigrado a ese país en 1932. Entre ambos
nació inmediatamente una cálida amistad, que duró hasta 1955, ble apartir de esos axiomas? Gódel obtuvo algunas soluciones par-
año del fallecimiento de Einstein. En el próximo capítulo volvere- ciales, aunque el problema sería resuelto completamente en 1936
mos a hablar de esta relación, muy apreciada por ambos. por el lógico norteamericano Alonzo Church, quien demostró que
En los dos años siguientes, 1934 y 1935, Godel volvió a vi^jara ho existe un. algoritmo con las características planteadas. Este pro-
Estados Unidos, aunque en estas dos ocasiones invitado por el to* lógT^ C°n otros Ptanteatios por el mismo Godel o por otros
tituto de Estudios Avanzados de Princeton. En esta ínstitución 0 Gn laS óe Godel, dieron inido a
vanos cursos y conferencias, ya no solamente sobre sus dos teor^ Cj0nena 6 comPutabilidad, que es el estudio de bqjo qué condi-
mas de incompletitud, sino también sobre otros temas que ^ s un problema matemátíco es resoluble algorítmicamente.
abordado en investigaciones posteriores. Entre ellos, por ejenip sus i(je eSJ°S a Estados Unidos, Gódel mostró sus métodos,
el problema siguiente: ¿existe im algoritmo que, dado un dieron ’ 08 Pr°blemas que estaba pensando y estas exposiciones
de axiomas y un enunciado P, permita determinar siPes dem °r s 80138 imPulso al desarrollo de la escuela norteameri-

90 EL S6GUNDO TÉOREMA DE GÓD6L


EL SEGUNOO TEOREMa DE GÓOEL 91
intención de que Austria se transformara en parte
ALONZO CHURCH
— sUCoI1 ese objetivo en la mir*a, Hitler inició una serie de
deMenialuaolíUcas y miiitares sobre su vecino país. Estas presio-
Alonzo Church fue uno de los principales pjesiones^ ^ ^ ^ con la exjgencia de que el partido nazi,
representantes de la escuela norteame-
neSc°men®“ momento estaba proscrito, fuera reconocido en
ficana de lóQica matematica, práctica- hasta
mente iniciada por los cursos y conferen- que le diera participación en el Gobiemo. Sin embargo, en
cias que Gódel dicto en Estados Unidos Austnayse austriacas de abril de 1932 los nazis no obtuvieron
en la década de 1930. Church nació en lsS eleCCl°qUe esperaban, por lo que pasaron a la oposición y re-
Washington el 14 de junio de 1903 y es- lavictona^q [Link] gse fue el inicio de una serie de atenta-
tudió matemáticas en la Universidad de
cUrrieron ^g de g0ipes de estado que hacia 1937
Princeton, donde se doctoró en 1927. Su
director de tesis doctoral fue Oswald Ve- tZUiaalbordedeUguerradvil.
blen (que ayudó a organizar el Instituto
U Haste donde se sabe, los pnmeros anos de esta turbulencia
de Estudios Avanzados de Princeton y
ütícano afectaron especialmente la vida de Gódel, que conti-
fue además quien invitó a Gódel a dar
sus primeras conferenclas allO. Church P°ó sin interrupciones con sus investigaciones y sus viajes a Es-
hizo aportes de primer nivel a la lógica mdos Unidos. Pero el 22 de junio de 1936, Moritz Schlick, uno de
matemática, la teoría de la computabilí-
SUS mentores y fundador del Círculo de Viena, fue asesinado por
dad (que investiga qué problemas matemáticos pueden ser resueltos algorit-
un estudiante uiüversitario. Al conocer la noticia, Gódel sufrió un
micamente y cuáles no) y la informática teórica. Es el creador del «cálculo-
lambda». todavía hoy una herramienta esencial en el estudio de la teoria de nuevo colapso nervioso del que tardaría varios meses en recupe-
algoritmos. Church falleció en Estados Unidos en 1995. rarse. Ese año iba a desplazarse nuevamente a Estados Uxüdos,
pero debió cancelar el viaje y no pudo reiniciar su trabajo docente
hasta 1937.
En febrero de 1938 Hitler larzó un ultimátum: Austria debía
adherirse voluntariamente al III Reich o sería incorporada por la
cana de lógica matemátíca, en la que biinai on Wiilard van Orman fuerza Después de varias idas y vueltas, que incluyeron dos cam-
Quine, Stephen Cole Kleene y el ya mencionado Alonzo Church, bios de Gobiemo, en marzo se convocó un referéndum para que
Pero también dieron impulso a la lógica matemática en general; lagente votara a favor o en contra de la anexión a Alemania E1
comparado con otros matemátícos, Gódel publicó muypocos tra- voto no era secreto; la papeleta, con el voto a la vista, era recibida
bajos científicos, pero cada uno de ellos abrió una rama de la lo- porun oficialde las SS que la colocaba en la uma. Bajo estas cir-
gica e intxodujo métodos e ideas que siguen vigentes hoy en día. cunstancias, no es sorprendente que la anexión a Alemania ganara
con más del 99% de los sufragios y, como consecuencia, el 12 de
marzo Austria se transformó en una provincia de la Alemania nazi
lesta acción fue Uamada el Anschluss, palabra alemana que signi-
flca« uruon» o «anexión»).
EL «ANSCHLUSS»
au l°s nazis reformaron el sistemauniversitario
Mientras Gódel gozaba de los frutos de su creciente prestigi° ™ ? ^aron sin trabajo a varios intelectuales, entre ellos
G&del. Esto
démico, la situaeión política en Viena se volvía cada vez nisse ^ no impidió, sin embargo, que contrajera matrimonio,
ei1 septiembre de 1938, con Adele Porkert, una bailarina divor-
plicada y violenta. Tras su ascenso al poder, Adolf Hítler

Ei SSGUNOO TEOREMA t>E GOOEU EL SEGUNDO TEORHMA DE GÓDGL 93


t-iaua, beiíi anos mayor que él, a quien Góh*i t, rofo wjppoio»
Hltl«r *»lud« •
1927. Tal vez el matximonio fue un paso nrev' la muchtdumbft
vlcnesa *n mmrxo
emigrar juntos, una decisión que Gódel ya da 1938, con

Ambos formaron siempre una pareja muy uniá* motlvo cfe la


snexión de Austrte
propensos a las manifestaciones púbbcas de *' • 1« AJemenie nezi.

indicar que se quisieron mucho. Ca f'OTO JNf CWOB

Ad«l» PorB«#t
«Es importante buscar demostraciones de y Kurt Gódei «I
consistenci dh> d« su bod«.
toda demostración de consistencia calebrade «n
es relativa en el se septiombre
de que no podemos prestarle más
confianza de la qUe de 1938

prestamos al sistema lógico r-


en cuyo seno se desarroll
fOTOJNFefWOR
OF tít t'H A

la demostración de consistencia.» El m«t«mátlco


alemAn Davld
Hlbsrt en 1«
— WiLLAID VAN OlMAN QuiNB EN DeSDE VN PVNTO DE VJSTA LÓOICO.
décadn d« 1030.
El llamttdo
«programtt dtt
En 1938 y también en 1939, Gódel viqjó Hllbort» parsagula
qut la matttmétlca
Estudios Avanzados, y en estos viajes, aden
fuastt formulttda
tobre una» bttttts
lólldas y lóglcfts.

EL SEGUNOO TEOPEMA
Estudios Avanzados en 1940, donde, gracias a sus Corit
1 mismo espíritu, expuso la deraostración de su pri-
vios, pudo mgresar inmediatainente con el cargo de
Gódel, c°n e mcompletitud de tal manera que fuera evidente
tado. En 1946 fue incorporado de modo permaiien J
nierte°reniacción era verifiCable algorítmicamente, que fuera
adoptó ia ciudadanía norteamericana. V en %
que su condiciones del programa de Hilbert. Y tan
Gódel nunca regresó a Austria o a Checosiovaquia. obvioque ñecho que ni siquiera Hilbert pudo expresar
años más tarde la Universidad de Viena le ofreció7arg V ^ claro resuito e
dudasalrespecto.
res, no los aceptó. En realidad, jamás voMó a pisar suelo yhl°%
enr°Peo.
«Como es bien sabido, el progreso de la matemática hacia
una exactitud cada vez mayor ha llevado a (...]
SEMÁNTICO O SINTÁCTICO que las deducciones pueden llevarse a cabo según
unas pocas reglas mecánicas.»
Antes de seguir a Gódel a Piinceton, retrocedamos otra vez — KuHT GóDEL, EN LA INTEODUCCIÓN A SoBRN US PKOPOSrCÍOSRS
tiempo hasta septiembre de 1930 y recuperemos la imagende^ FORMALNENTE tNOECltHBLBS... (1931)

joven que levantaba tímidamente la mano en el eongreso?


Kónigsberg para ammciar su primer teorema de incompletitud ? ¿Cómo iogró Gódel este objetivo? ¿Cómo consiguió que fuera
Ubicados de nuevo en ese momento histórico, hay una pre- innegable que 1a demostración de su teorema era verificable por
gunta que surge naturaJmente y que todavía no nos hemos fomiu- un ordenador? La explieación reside en lo que podemos llamar la
lado: después de diez años de elaborar su programa, de diez años «dualidad semánüco-smiáctica».
de pensar y de escribir, ¿Hübert se «rindió» sin luchar? ¿No in- En lógica matemática, un concepto relativo a una secuencia
tentó cuestionar el razonamiento de Gódel? La verdad es que la de símbolos es sintáctico si ese concepto depende solamente de
demostración de Gódel escapó a toda discusión y fue aceptada de los sírabolos que forman la secuencia, sin que tenga la menor im-
mmediato, de manera unánime, inclusive por Hilbert. La explica* portancia su significado, si es que ese significado existe. Por ejem-
ción es que Gódel no solamente pensó muy bien su demostracíón, plo, si afirmamos que la secuencia de letras «Kuna mbwa
sino que también, en especial, tuvo mucho cuidado en el modo de nyekundu» esta formada por 18 caracteres (contando espacios),
presentarla. A continuación desarrollaremos con cuidado esta estamos refiriéndonos a un concepto sintáctico. En efecto, es po-
idea, que es fundamental para la comprensión del teorema de sible veriíicar por simple inspección de los símbolos que lo que
GódeL estamos diciendo es correcto, sin que nos interese saber si esa
Como ya dyimos, el programa de Hilbert solo aceptaba como sene de letras posee, o no, algún sentido. Otros conceptos sintác-
validas aqueUas demostraciones que fueran verificables algoríimi- °s serían «La prímera letra es una K» o «No aparece ia letra h».
c^mente y liaeia septiembre de 1930 esa restricción había llegado signifi01? contrarro>1111 concepto es semántico si depende del
ser aceptada por todos los matemáticos, contando entre ellosa Que «Ku ° la secuencia transntite. Por ejemplo, si decimos
«ah Quienes, según palabras de Arendt Hey^’ nosestarn ^ Wa nYeicuridu» es verdadera, entonces es claro que
azanan» el infiruto siempre que las demostraciones se mos decid? refirÍendo a ^ concePto semántico, porque no pode-
ranaesecriterio.
vianiente n ^ eS <<Verdadera>> ° «falsa» a menos que sepamos pre-
una nín13 bíen’351 COmo ^bert en su momento había • Ue slSrúficado nos quiere transmitir esa secuencia de
" Pr°puestó ^culada para convencer a los intuicioru^ es que acaso hay alguno).

0
el$egwoo re REMA
DE 6ÓDEL
EL SEGUNDO TEOREMA OE GOOEL
97
, vmiso el enunciado y cada paso de la de-
„ ^S^apelando solamente a conceptos sintac-

t«n*18 *?** , «nterior formulamos el primer teorema de


“ el r!,f,í“ ,rde| (o teorema de Gódel) de la sigmente
S*ntAct»co
l ¡flfon1Pfl’t¡tud dE
r m m _ i ■■■ if i n , t ^ajieríc _
nmo axiomas cualquier coqjimto de enunciados
iU.1 4_S47»®'0«»UU«l6,7ia
s¡ elegimos c rQS y exigimos que las demostraciones que
Es veroacJer-o
aritmóticos v < ^ ^ seaJ1 verificables aJgorítmicamente,
hagamos&P ^ menQS un enanciado verdadero que no pue-
^Temostrado a paríir de esos axiomas.
*>»pnjpi«í»d
r*i»Ovt • une U verdad es que sf hay un sentido: «Kuna mhw
orttción M En esta formulación del teorema aparece el concepto semán-
•«•nUctic*. ii en suajrü. srgrufiea .Exfsten perros rojos» (yé^lT^
de «verdadero». Por lo tanto, no es esta la forma en que Gódel
Hecha esta aclaranón podemos ahora preguÜ
tíc lot [presentó en su artículo de 1931. La formulación de Gódel es
limbolot »n *i. un es verdadera o falsa. pero aun así Ia respuesUno essencit?^
tmportar cuAi m* ^valente, solo que está escrita usando solamente conceptos
Uj »lgnrfic»do
¿que stgmfica que un perro sea rojo? ¿Tiene que haber ¿E?e
(POr • j*mp)o. U el pehye de ese color? ¿Aceptaríamos como de color “ ! °" ántácticos.
c*ntid*ú 3» Utrat Nuestra intención en lo que sigue es definir los conceptos sin-
d«'» Of*ción).
perro que haya [Link] teñido? Por otra parte. no todos los^ C
V « «**m4ntlc*»
Üeticos que usó Godel y reíomiular en consecuencia su primer
manos pembrmos el color de la misnra manera. Todas csúsdt
H «Uptnti» d«4 teorema de incompletitud.
líflnincaóo Cpor quisiciones nenen el objetivo de exponer el hecho de que los
•Jwnpte. »l qu* 1« Digamos para comenzar que «Ser una demostración (que se
or*clOn aflrm*
aspectos sintácticos del lengu^je son diáfanos y que no se prestan
ajusta a los requisitos del programa de Hilbert)» sí es una propie-
un* v«rd*d o um a confusiones. Por el contrario, los aspectos semánticos son pro-
fats*d*d). L*s dad sintáctica, ya que es verificable por un ordenador mediante
prop.#d*ct*» pensos a ia confusión y la paradoja. En concordancia con esta idea,
«lm*ct<c*s son
inspecciones símbolo a símbolo. En consecuencia, la idea de
la premLsa fundamental del programa de Hilbert consistía en pedir
v*rtncsbt*s «enunciado demostrable» es también sintáctica, dado que un
m*c4nlc*ment«; que la validez de los aspectos semánticos de las matemáticas fuera
Us semintic** enunciado Pes demostrable si existe una demostración que ter-
no to son.
controlada mediante métodos síntácticos. La sintaxis, clara e indu- minaenél.
bitable, debía poner coto a la semántica, propensa a paradojas.
táctim,p!T tConcepto de “enunciado» puede traducirse sin-
eiimciad(,e‘nml!iPnnClP-0’ ^ deftfüción anstotélica dice que un
* veraad (ya sea wfrilrt °" “ ^ PUede atribuir 'sn valor
EL PRIMER TEOREMA REVISITADO V sea verdadero o falso). Por ejemplo:

Decimos entonces que Kurt Gódel presentó la demostración d« «s es primo»


su primer teorema de incompletitud de tal manera que resultaia
evidente para todos que era verificable por un ordenador. ¿Cómo *•* Kn cambT0 POrq“e SU Valor de verdad depende de quién

EL SEGUNDO TEOREMA OE GÓDEL


99
«Existe aigún x que esn^
,, v z) que puedan ser libremente
, .e varifltíes ^eros. Esdecir, es una expresión en la que,
Cl^^riÍes tal como sucede en «4=2 + 2», o [Link]
sísor' enunciados, verdadero el primero v f ,
5 no hay,Vaf,íedi’das por expresiones del tipo «Para todo
M.c«:«h-.,
Ahora bien, este concepto eminentemtít0 61 SegUll(io
todas eUas
,^e que-» 0
algún * que...», tal como sucede en los
En otras palabras, que una expresión sea, o
esi0riqueno dusejemptósPreva ^ que puede [Link] por ins-
a símbolo, sin que sea necesario recurrir al
pjjcionessuno <<enunciado» y «enunciado de-
autorreferencia sintáctica siS»^0 dos conceptos sintácticos que Godel pudo usar en
^ncrrable» son uu
En su Prlncipia Mathematica Bertrand Russell afWm* ^fonrnlntiñn de su teorema.
conoctdas nacen siempre de la autorreferencia Es ’as paradojas
)as surfen de enunciados que, directa o Índíectam6nte ' daS las
mos. El modo de evitar toda paradoja, decfa Rus^n^ T
Y56 ref,eren a sí mís.
je toda traza de autorreferencia. Ahora bien el eñunr-'^'^^ en'eI len9ua'
autorreferente. ¿Signífica esto que es Daradóüñn? p unc'ado G c»e Godel es CONSISTENCIA
que hay dos tipos de autorreferencia qujVodemqs IWs el «bserva
tactica. En la semántica, el enunctado autorreferente habla de!mánt,Ca V Sin“ Otioconcepto esencial para la formulación sintáctica del priiuer
ttca semántica de sf mismo. Tal es el caso deY^íSS caracteris-
leorema de incompletitud es el de consistencia. Un cor\junto de
la afirmación que provoca la paradoja del mentiroso ¿fKÍ^ ^ &S
sintactica, en cambio, el enunciado autorreferente habla df» orreferencía aaomas es consistente si no existe ningún enunciado P tal que P
sintactica de si mismo. Un ejemplo yno-Psean ambos simultáneamente demostrables a partlr de esos
La autorreferencia semántica, como bien decía r,IKc0h ?• pa!abras,>' axiomas (sintácticamente, no-P se obtiene simplemente colo-
y nos „r 3, borde de ia
caodo a la izquierda de P un símbolo que indique negación).
no conlleva nmgun nesgo. ¿Por qué? Porque la autorreferencia sintáctica es
Aunque en lo que sigue vamos a ver qué relación hay entre ser
en maüriad h°r ^arente: ,a oración pareoe hablar de sí [Link], pero
en realidad hay un desdobiamiento: el «significado» de la oración habla de los «consistente» y ser «verdadero», debe quedar claro que la consis-
«sfmbolos» que la forman, el significado no habla de sf mismo. Cuando deci- íencia es un coneepto puramente sintáctico (porque depende de
mos «Esta oración tiene cinco palabras», en realidad decimos:
lanoción sintáctica de demostrabilidad).
« Esta oración tiene cinco palabras" tiene cinco palabras», Obsavemos que si todos los axionias son enunciados verda-

cuya negación es: tomorre' C°!'iunto de es consistente. En efecto,


solo S6 obfeüm116 ?[Link]> anterior> de Premisas verdaderas
«' Esta oración tiene cinco palabras" no tiene cinco palabras».
‘"unciadosPvJp1 US1°neS Verdaderas' bien. de los
Hablamos de !os símbofos, no del sentido, por lo que no hay riesgo de para-
tait0. si los JJl ’ e5affnel‘te «no de ellos es faJso; por lo
doja, El enunciado G de Gódel dice de sí mismo que no es demostrable, es Wseanstau|^ Jcn todos ver<i»deros, es imposible que P y
decir, se está refiriendo a una característica sintáctica de sí mismo. Como la Semostrablej n 6 deinostrab'es (el que sea falso no será
autorreferencia es sintáctíca, entonces razonar a partir de G jamás nos Ifeva-
rá a una paradoja.
consistente de axiomas» es
8 elica<layntereceserarJJJ33 verdaderos»- La pregunta
r anauzada con cuidado.

EL SEGUNDO TEOREMA DE GODEL

EL SEGUNDO TEOREMA
DE GÓOEL
Comencemos por preguntamos si el emi„, ,
es verdadero, o si es faLso. Ante esta *2 ** Pn,
de caa cualquier persona sería decir que estrírt Pnmetar7
dero. Srn embargo, una respuesm
decr «depende». Depende dei universo M dZ s
mos habiando. Si dantos por sobreentend,l^e7°K?el
numeros naturales, entonces el enuncíado es ^*
dero pero en otros contextos podría ser falso ’ *fecto' Vei
En prnner lugar, recordemos que un núniero fdif
es pnmo si es divisible solamente por 1 v por sf m ( lferent« * , Memostxado en 1915 por Leopold Lowenheim para
de exponer el mismo concepto es la sfgriTnte-2' ^01 heim-Skolern» ( ^ i919 po¡. Thoralf skolem para el caso ge-
la urnca fonna de expresarlo como producto de d""'0'** *c®7d¡ce que un copjunto de axiomas es consistente si
es la trivial: 2 = 2 x 1 (Ja escritura 2 = 1 „ 2 no cuenm r nUne "eti universo eu el que todos los axiomas son enunciados
rente porque intervienen los mismos números). E1 vfflNeros. Por lo tanto, el conjunto fotmado por los dos axiomas
ejemplo no es primo porque puede escríbime, ademfa del r
tnvial 16 = 1 x 15, también como 15 = 3 x 6. aÍ0t Para todo x vale que x + 0 = x}
pero, ¿es cierto que 2 = 2 x 1 es esencialmente la única for 2 no es un número primo,
de escnbir al 2 como producto de dos números? Si pensainos
e uruverso de los números naturales, sí. Pero existen otros i esconsistente, ya que hay un universo en el que los dos son simul-
versos posibles. táneamente verdaderos. Sintácticamente, esto significa que no
Ampliemos nuestro universo numérico e incluyamos a todos existe un enunciado P tal que P y no-P sean ambos demostrables
los números que se obtienen multipücando 72 por un número natu- apaitir de esas dos premisas.
ral (o por ei cero) y luego sumando otro número naturai (o el cen>). Un momento... ¿podemos tomar «2 no es primo» como
Por ejemplo, este universo contiene a los números 3 + 4 y¡2 o 7^2. axioma?¿Los axiomas no deberían ser «evidentes por sí mismos»?
Este umverso contiene también al propio 72, que se escribe como Ene! mundo puramente sintáctico, en el que verdad y falsedad no
0 + 1 72, y a todos los naturales, que se pueden escribir como: easten, no tiene sentido hablar de enunciados «evidentes por sí
ZüTr Cualqilier enuhciado puede ser tomado como un
1 = 1 + 072
tente COndición es 9ue el coi\junto total sea consis-
2 = 2 + 072
COnSlStCncia es ¿Qué sucede si un con-
3 = 3 + 072.
que no hay ninmin ul^0nS1Stente? ^mánticamente, esto significa
Ahora bien, en este universo, eí 2 ya no es primo, porque «wn sinmltáne^entn^0/^16 en el qUe t0dos los enunciados
puede escribirse como 2 = >/2x >¡2. E1 enunciado «2 es primo» es ^^sistemadeaxioma0^^08' Per°’ ¿tiene ^ inconsistencia
verdadero en los números naturales, pero faJso en el otro unive^o Pues^ es que sí) porque ^ consecuencia sintáctica? U res-
que hemos definido (véase el esquema). Si
Entonces, ¿cuál es la relación entre la consistencia y ia ve
dad? La respuesta está dada por el llamado «teorema de Lo^e quiere'lunciadolH!* mconsistente, entonces cual-
aem°strable a partir de él

EL SEGUNDO TEOREMA DE GÜDEL


102
ELSEGUNDQTeorema D6GODEL
103
Demos la idea de cómo puede demostrarse smtár
esta aflrmación. Supongamos que existe aigun enunciad
el copjunto de axiomas permite demostrar tanto P COm ° ^ ^ EjEMPLODE RUSSELL
memos un enunciado Q cualquiera. Queremos probar ° n°~^y to- l/N
_ dando una conferencia para
mostrable, Para eilo, recordemos algunas de las reglas ^ CÍe%Ücoen general. Bertrand Russell
e'P n ó oue s¡ un conjunto de ax,omas
a) De «P» se deduce siempre «no-Q=>p». C0 nAente. entonces cualqu<er af,r-
eSir^n es1íe/r>ostrable a partir de ellos.
b) De «no-Q^P» se deduce «no-P=>Q».
Pnréafidad. Russel/ enunció este hecho
c) De «P» y de «P=> Q» se deduce «Q» (que es versíón semántica. que afirma que
regla del modus ponens). conocidacomo parttóndo de una premisa falsa puede
dernostrarse cualQUier CQSa. lnmed,a-
tamente Russell fue desaf>ado por la
Observemos que todas las reglas están formuladas sintácti audiencia a demostrar que Smith (uno
mente, apelando a la forma de los enunciados y no a su delos espectadores) era el papa partien-
cado. Suponemos, dijimos, que «P» y «no-P» son demostrahi dode la premisa falsa de que 1 = 0. Para
hacer ia demostracíón. Russell razonó
Entonces tenemos: es'
así: Si 1=0. entonces. sumando 1 a ambos
miembros. deducimos que 2 = 1. Pense-
1. «P» es demostrable, por hipótesis. mos ahora en el conjunto formado por
Smith y el papa. Ese conjunto tiene dos
2. Se deduce que «no-Q=>P» es demosti'able, por Ia reglaa).
miembros. pero como 2=1. entonces po-
3. Luego, «no-P=» Q» es demostrable, por la regla b). demos decir que el conjunto tiene sola-
4. «no-P» es demostrable, porhipótesis. mente un miembro. Es decir, Smith y el
5. De «no-P» (punto 4) y de «no-P=> Q» (punto 3), por Ia regla
de modus ptmens, se deduce Q.
6. Luego Q es demostrable.

Como Q era un enunciado cualquiera, deducimos que todo ¡ emos que Russell definió un conjunto R formado por todos los
enunciado es demostrable a partír de los axiomas. Es decir, cual- | coqjuntos que no son miembros de sí mismos.
quier enunciado es demostrable a partir de un conjunto inconsis- |
tente de axiomas. es 6S de S1 nósmo, entonces se deduce que no lo
mipnll? C0ntradicción, que surge de suponer que R es
Observemos que el razonamiento que hemos hecho es pura- ¡
mente sintáctico. No hemos apelado al significado de P ni de Q, w elabsmvift G>S1 entonces la contradicción demuestra, por
a conceptos semánticos como «verdadero» o «falso». Solo nos snponer aúe ™Unc’ado "fíno es miembro de sí xnismo». Pero, de
hemos basado en las reglas sintácticas de la lógica y en la «forma» 810114e que Sí i**0 ** ?tiembro de S1 ^ismo, llegamos a la conclu-
de los enunciados. Este es el tipo de argumento sintáctico enunciacío «i?eS Est° dernuestra> también por el absurdo, el
Gódel usó para exponer la demostración de su teorema. deRussell mu.rembr0 Sl Por tanto, la paradoja
Cuando Bertrand Russell descubrió su paradoja, en reali^2 ysu negación ei)realidad ^ ^xjste un enimciado tal que él
estaba probando que el sistema de axiomas que había propueStü En otras nÜTk°S demostrables a Partir de los axiomas de
Frege erainconsistente. Veamos esta idea con más detalle. ReC°r ^atas de Fregp c & como ^inios antes, muestra que los
rege son mconsistentes.

J04
EL SEGUNDO TEOREMA DE GÜDEL

EL SEGUNOO teorema OE GOOEL


INCONSISTENCIA Y COMPLETITUD grama Hilbert quería axiomatízar la aritmética, no
pero el Pr0^^ ¿Hay alguna manera sintáctica de plan-
A parür de un conjunto inconslstente de axiomas tod ujüveis0 cu respuesta, como veremos a continuación,
tearesteobjetivo.
trable. Asociado a estaidea surge un nuevo concent0 “ demos-
el de comptetitvd. Un corúunto de axiomas es con ,^0, es Que sl'
todo enunciado se cumple que, o bien él, o bien su!* S'Para
menos uno de ambos) es demostrable. ne8ación (aj
Podemos afirmar entonces que cualquier coniunm enunciados finitistas
tente es completo, porque dado cualquier enunciadn pmC0Psis-
como no-P, ambos enunciados, son demostrables Pero U ^ P ertos enunciados aritméticos cuya verdad o falsedad puede
una compleütud trivial que no nos da ninguna iitfanmriAn í ay Jritjcada algorítmicamente en una cantidad íinita de pasos,
todo, absolutamente todo, es demostrable, mclusive undados que los intuicionistas aceptarían considerar como ver-
enunciados que son autocontradictorios, corao por ejemDln e daderos o falsos sin cuestionamientos, principalmente porque no
todo x vale que x es diferente de sí mismo». eJemPl0 «Para
involucran la idea de infinito (ni siquiera en el sentido potencial).
Más interesante sería tener un coqiunto de axiomas que (W por ejemplo:
a lavez completo y consistente. Un corytmto de ardomas quer
viera estas características se acercaría a cumplir el objetivo dei «2 + 3=5»
programa de Hilbert. Bn efecto, si el sistema es consistente, en «3x7=21»
tonces sus enuneiados serían verdaderos en algún universo, ys¡ «45 es divisible por 9»
es completo, todas las verdades relativas a ese universo sérían «2 es priino»
demostrables (véase el esquema).
(en todos los casos referidos aJ universo de los números natura-
les) son enuntíados finitistas verdaderos. E1 enunciado «2x3=10»
es ílnitista y falso. En cambio:

«Todo núinero par mayor que 2 es suma de dos números


primos»

deoa ^ ya ^ úivolucra un número infinito


primo. v r eSte enunciad0 equivale a: «4 es suma de dos
(y así siir* GS SUma de dos y 8 es suma de dos primos y...
asi sucesivamente)».

ciado QU„e <<36 es suraa de dos Primos» es un enun-


necesariamentp ü e ecto' si 36 ***** de dos primos, estos
^enores de ° 80 Ser menores Que 36. Hay solo 11 primos
3’ 5’ 17, 19, 23, 29, 31) y 55
P deu íormarse e°n ellos. Para ver si el enunciado

106 EL SEGÜNDO TEOREMA DE GÓDEL


EL SEGUNDO TEOREMA DE GÓDEL
107
EM0STfiACICÍN PE e6t>EL BEV,SITA0A
LA CONJETURA DE GOLDBACH

La afirmactón de que todo número par


es suma de dos primos es conocida
como la «conjetura de Goldbach». Este de axiomas aritmétícos es consistente y per-
nombre se debe a que fue formulada por
Christian Goldbach en 1742. en una carta S m wiuunt0 . ,os enunciados finitistas verdaderos,
escrita al famoso matemático suizo miie'de'"«nicompleto; es decir, existe un enunciado G tal
Leonliard Euler (1707-1783). Al momento , de ios dos, es demostrable. (Enten-
de redactar estas lineas no se sabe si la
conjetura es cierta o no. Se ha verificado U“e nl tr’. „re ’ue solo se admiten demostraciones verifica-
deuios siempre que so
que es verdadera para una gran cantidad Mes algorítmicamente.)
de números pares. pero nadie ha hallado '"V
hasta ahora una demostración general que la pruebe para tnrtr>c i
Oteervemos que, en efecto, en esta versión del teorema sola-
como tampoco se ha enccntrado un e)emplo en el pue la «nfewTa fefe
, arecen conceptos sintácticos («consistente», «mcom-

“ «enunciado» y «demostrabie»). La noción de «verdad»


[parece asociada a emmciados finitistas, es decir, en su versión
mís restringida y sintáctica
es verdadero, basta con probar una por una esas 55 parejas y ver Esia es la formulación sintáctica que presentó Godel en su
si para alguna de ellas la suma es 36. E1 enundado es verdadero artículo de 1931, e iguaímente sintácticos fueron los argumentos
yaque 36 = 5 + 31.
queusóparademostrario. A continuación, hagamos un repaso de
Eln cambio, en el enunciado «43 es suma o resta de tres pri- lademostración que vünos en el capítulo anterior, con la inten-
mos consecutivos», el hecho de que hablemos de suma o resta ción de ver que puede ser repetida a partir de conceptos exclusi-
implica que los primos involucrados puedan lJegar a ser tan gran- vamente sintácticos:
des como se quiera. La búsqueda de primos posibles es potencial-
mente infinita, por lo que eJ enunciado no es finitista.
-Paso 1. Supongamos que tenemos un cor\junto consistente
Ahora bien, si proponemos un conjunto de axiomas para la
deaxiomas aritméticos que permiten demostrar todos los
aritmética, lo menos que podemos pedirle es que sea capaz de
enunciados finidstas verdaderos (no indicamos ya que sean
demostrar todos los enunciados finitistas verdaderos. Cabe hacer
emmciados verdaderos, porque estamos apelando soia-
notar que en lo que acabamos de decir la palabra «verdadero» esta
asociada a enunciados finitistas. En ese contexto restringido, fxiBio ^ concet)tos smtácticos). Tenemos que probar que
«verdadero» o «falso» pasan a ser condiciones sintácticas, yaque Como'!imnUnCÍad0 G **! que 10 G ™ nChG 5011 demostrables.
son verificables mecánicamente en una cantídad finita de pasos código f0 m' Cn e' Capitul0 ant,?rior, Gódel le asigna un
Planteado desde lasintaxis, el programa de Hilbert pedía hallar un ^ G°dpl) a cada enunciado ya cada
coryunto consistente y completo de axiomas para la quc la asignac!ón°nah q“e ahora debemos destacar
que fuera capaz de demostrar todos los enunciados finitistas üca. hasándose lS?liaCe de manera Puramente sintác-
daderos. E1 primer teorema de incompletitud prueba, Pre€ c^oofunció " slmbolos Que fonnan cada enun-
mente, que este objetlvo es inalcanzable. 563 811 «ignific" rí°S1C,0nal’con independencia de cuál
O'Tamblett. e igualmente de manera sin-

108 El SEGUNDO TEOREMA DE GODEL

SEGUNDOTEQREMA OEGOOEL
109
tácüca, se le asigna un código a cada suce,i -
Vamos a probar ahora, sintácticamente, que G no
dos y, enpartícular, se le asigna un código ^ en«r,aa "?aS° ^ strable. Supongamos, por el absurdo, que G fuera
tración. ^§0 a cada rÍQa'
eS^rable Existiría entonces unademostración de G, y
dem°a mostración le correspondería un código, digamos
Paso 2: A continuación, Godel demuestra „
que ese código es un número k. Por lo tanto:
proposicionai: ‘ a que ia

i nAñWo de una demostración del enunciado de có-


«y es el código de una demostración del . «k es ei cuuig
digoo> er,Uncia<3odecó. digo m»

, un emmciado verdadero (porque m es eí código de G


puede traducirse a una propiedad aritmética « es el código de una demostración de G) y además es fini-
a los números * e y. Además, prueba qUe tista! porque es posible verificar su verdad en una cantidad
sean los números y r, el enunciado: ’ squiera
finita de pasos (es posible verlficar algorítmicamente que k
es en efecto el código de una demostración de G). Como es
«n esel código de una demostraeión del enunciado de C(S. finitista y verdadero, entonces, por hipótesis, el enunciado es
demostrable. De este hecho, una de las reglas de la lógica nos
pemúte deducir que también es demostrable el enunciado:
es siempre finitista.

«Ebdste y que es el código de una demostración del enun-


Paso 3: Godel plantea la fiinción proposicional: ciado de código m».

«No existe y que sea el código de una demostración del


enunciado de código x». Esquema de fa
prueba de quo
Supongamos que
G no es
demosfrable.
— Paso 4: Godel define la función diagonal. Si n es el código G= No existe > que sea el código de una demostración de G j ■+ - -.
Partlmos
de la función proposieional P(x), entonces d(n) es el có- es demostrable.
suponiendo que G
sí es demostrabie.
digo de P(n). Por lo tanto, ía definíción de la fiinción dia-
gonai, que se basa esenciatmente en el mecanismo de 1 Las flechas
indlcan las
Existe una demostración de G, con código k. suceslvas
asignación de códigos, es sintáctica. consecuenclas
que se obtienen
jfres el código de una de esa suposiclón
- Paso 5: A partir de los pasos 3 y 4, el método de autorrefe- es finitista y verdadero. Inlcial hasta llegar
a la conclusión de
rencia le permite a Gódel escribir un enunciado G:
J° de una
I que la negación
de <í también

«No existe y que sea el código de una demostración del e G ; es demostrable. sarla demostrabla.
Esto últlmo es
enunciado de código m», 1 una contradicción;
por lo tanto, G
eód¡9° wa demostrac'ión de Gj es demostrable. no puedeser
cuyo código es el propio número m. demostrable.

no EL SEGUNDO TEOREMA DE GODEL

EL SEGUNDO TEOREMA DE GÓDEL


m
I

probemos ahora que no-G tampoco es demostra-


P^0 7: vez másf hagámoslo por el absurdo. Supongamos
ble. Una ^ ^ ciemostrable y lleguemos a una contradic-
QUe ^Como el conjunto de axiomas es consistente, si no-G
C'01| mostrable, entonces G no puede serlo. Esto quiere

65 -nue no existe una demostración de G; por lo tanto,


d6C ún número es el código de una demostración de G: el
^ ro 1 no es el código de una demostración de G, tam-

OMEGA-CONSJSTENCIA
«1 no cumple la propiedad P» es demostrable
«2 no cumple la propiedad P» es demostrable
Cuando en el texto hemos demostrado que el enunciadr, nn r-
«3 no cumpte la propiedad P» es demostrable
trable^ nos basamos en e, hecho de que" unaSd P^ump.e^
...y asi sucesivamente.

el enunclado «1 no cumple !a propiedad P» es demostrable


¿Es cierto que «Existe algún x que cumple la propiedad P» no es demostrable?
e enunciado «2 no cumple la propiedad P» es demostrable
En realidad. dado que en algunos universos es verdadero, no podemos afirmar
el enunciado «3 no cumple ,a propiedad P» es demostrable
tajantemente que nunca será demostrable. La demostración de que no-G no
...y así sucesivamente.
es demostrabie tiene una laguna lógica porque no podemos afirmar que el
enunciado «Existe algún x que cumple la propiedad P» no será demostrable.
enunciado «Existe algún x que cumple ,a propiedad P» no es Para zanjar este problema, Godel introdujo la noción síntáctica de la «omega-
demostrable. Pero. ces esto [Link]? Veámoslo primero semánticamente Su-
consistencia». Un conjunto de axiomas es omega-consistente si cada vez que
pongamos que P es una propiedad aritmética que cumple:
los enunciados, «1 no cumple la propiedad P». «2 no cumple la prooiedad P»,
etc., son todos demostrables. entonces «Existe algún x que cumple la propie-
el enunciado «1 no cumple la propiedad P» es verdadero
dad P» no es demostrable. (De alguna manera, esto es forzar sintácticamente
el enunciado «2 no cumple la propiedad P» es verdadero
que el universo de referencia sea el de los números naturales.) Por lo tanto,
ei enunciado «3 no cumple la propiedad P» es verdadero
en princípio. en el enunciado sintéctico del primer teorema de Gódel, dondé
...y asf sucesivamente.
dice que el conjunto de axiomas es «consistente». habrfa que incluir «omega-
consistente».
es decir. para cualquier número n es verdad que «n no cumple la propíedad
P». Está claro entonces que el enunciado «Existe algún x que cumple la pro- La aportación de Rosser
piedad P» es falso (porque hemos dicho que ni 1, ni 2, ni 3, etc.. cumplen la
propiedad). Pero es falso, si el universo del que estamos hablando es el de los 1936 el 'ó9lco norteamericano John B. Rosser. en un
números naturales. Sin embargo, «Existe algún x que cumple la propiedad P» también t* d°,S Pa9mas, modificó el razonamiento de Gódel para que
podria ser cierto si hablamos de otros universos. Por ejemplo, si la propiedad ■K^erenunciáLSr consistenci- De tnodo. gracias a
Pes «x2=2» y el universo es el de los números generados a partir de y¡2, en- a la omega-consistpnri» ^ [Link] de Gddel se Puede omitir la mención
tonces 1 no cumple la propiedad, tampoco 2. ni 3, etc. Pero «Existe algún x hemos hecho en I?"*** ?*Cñb]rS*' sin faltar a la verdad-te' como lo
que cumple la propiedad P» es verdadero porque >¡2 sí la cumple. Llegados de Gódel consistin 0„Xt°' Z? modificaciór> d^e hizo Rosser al razonamiento
aquf, ¿qué sucede sintácticamente? Tenemos otra vez la propledad P. per° n°®sdemostr?ihiow ü camb,ar el enunciado autorreferente «Este enunciado
ahora supongamos que: «ssu negación tamb?én °tT°' *S‘ 6Ste enunciado es demostrable, enton-

EL SEGUNDO TE08EMA DE GÓDEL

EL SEGUNDO TEOREMA DE GÓDEL


113
poco el 2, ni el 3, y así sucesivamente. De m «trable Pero este enunciado es no-G5, Iuego
consecuencia; xnanera QUe. „0 es de't'TrdemoStrable; sin embargo, esto contradice
a(rG n0 se de nue no-tf sf es demostrable. E1 absurdo
«1 no es el código de una demostración dpi la sup°slC1°n r, deSpués de todo, no es demostrable
código m» enunciad0 Drueba que no-u,
Ue (véaseelesquema).
«2 no es el código de una demostración H*i
código m» enu*ci . bad0 sintácticamente, que tanto G como no-G,
«k no es el código de una demostración Hoi QuedaasiP' gs demostrable. En resumen, la demostración
código m» enuriciad0 ^
ningunodelosd®a de jricon,pletirud puede traducirse por com-
etc.
del Pon,er ,e°m3V argumentos sintácücos, tal eomo exige el pro-
pifW 3 c0"eePert gste modo de presentar la demostración, basada
son todos enunciados finitistas verdaderos A1 ffW* de e en argumentos sintáctícos veriflcables de manera
y verdaderos, son demostrables. Luego: a de cuajquier cuestíonamiento.

«Existe y que es el código de una demostración Hpi


ciado de código m» el enuiv

ELSEGUNDO teorema

Supongamos que E! programa de HUbert pedía, según hemos dicho, hallar un con-
no-G ■ xquesae^ Gódigo cie una demostración de G j. junto consistente de axiomas para la aritmética de tai modo que
para todo enunciado P, o bien él, o bien su negación, fuera de-
es demostrable-
mostrable. Pero además pedía que la consistencia de esos axiomas
fuera verificable algorítrmcamente, pues esta verificación algorít-
G no es demostrable
(porque los axlomas son consistentes) mica de la consistencia nos daría la certeza de que los axiomas
nuncanos lievarían a una paradoja En su artículo de 1931, Gódel
demostró un segundo teorema, el llamado «segundo teorema de in-
11 no es el código de una demostración de G1
■ 2 no es el códígo de una demostración de G son fín'tistas completitud», quepruebaque este objetivo es también irrealizable.
13 no es el código de una demostración de G i verdaderos.
En lamayoría de los Übros de divulgación este teorema suele
u.
enunciarse de la siguiente manera:
I
■ t n0 es el código de una demostradón de G 1 «Ningún conjunto de axiomas consistente que contenga sufi-
, 2 no es el código de una demostración de G , son demostrables.
/ 3 no es e! código de una demostración de G 1 ciente aritmética puede probar su propia consistencia».

1 merlugar^ri.^6 aciarar el significado de estos términos. En pri-


«Icódigodeuna demostración de G j no es demostrable. simplenie'nte aT* <qUe contenga suficiente aritmética» se refiere
axiomas del conclición ya mencionada de que el conjunto de
es os hablando sea capaz de demostrar todos

EL SEGUNOO TEOREMA DE GOOEl

EL SEGUNOO TEOREMA OE GÓDEL


los enunciados fliütistaa verdaderos . I
enunciado anterior
coruunto de axiomas probar nnnñ ; ora bieíl, ¿cám .
_ En este contexto, el e
no es suma o resta
En principio, los axiomas
Enprincipio, arítméticosT’ SU Pmpia
axionias Staiéti«ps^óSni>r0pla<^^?‘i,,ív ** f(inseCUtSste algún número primo que
ciados que
que hablen
hablen de rJ'^w,
tie números, no 80,0 Penuiten Proh>^ TcTTÍVén
"LarM1* ^cutlvos», que en otro nn otro nivel de lectura diría:
cados
J» enunciad°, que no es el código de un emrn-
consisteneia de un conjunto dé axinn °s (‘Ua habi
“Lteeíco**0 0 es decir .Existe un enunoado no demostra-
enfrentado a un problema Va nof¿H
L¡» kE1 comunto de axiomas es consistente».
quenamos escribir un emmciadn a > Capltül° ^terioi- ^
^enotras^nsiüveles de lectura para «Kxiste algún número
~ iOtoo
pnnciDio 'ogramosTuet e^S° *“
hahin h0 núr_. j unc-iado aritinptiPr, a ^ sí
Tenemos d0 0 resta de tres primos consecutivos>: un
principio habla de nifrneros, habie de^rrd^0 aítt5neticoqlí
de sf mien,„n T L*c°. que. [Link] íuf n0 eS , e aparece a simple vista, en el que solamente
grarlo tue identificar a los enunciadnf ? U m^n ri
Jelo. nivelsriflnéttc , rfad ^tn^tica; y también un nivel superior
talque bablar de un enunciado SSto.'££•
modo seenuncia un^ ^ de de ]a numeración de Gódel, en el que se
le 9u c
* lcC#T'rtüw¡stencia del coryunto de axiomas. Tenemos enton-
«Es necesario un método direeto nara 1= ^
^“¡jjtndo t«>rema de mcomPletitud:
de la consistencia de los axiomas de ia aritrTücÍ>>
Si un Sistema de axiomas aritméticos es corisístente y puede
DK MaTEHAT«C^NCEK^ZTETí^l7^0^L SBG,,NDO C0NQ,,K80 *NTE*MAC,0NAt demostrar todos los enunciados finitistas verdaderos, enton-

ces el enunciado aritmético que afirma la consistencia del


cor\junto de axiomas no es demostrable a partir de esos mis-
En el caso que ahora nos ocupa, en el nue n„pr0m
mos axiomas.
un enunciado aritmético que hable de la conscinaaTT*
Comentemos la idea de la demostración de este teorema, tal
n“aTT’ n“Ón ^ GMd “ “a - «
comohizo Godel en su artículo de 1931. En su primer teorema de
Como decíamos antes, si un coqjunto de axiomas es inconsiir incompletitud, Gódel demuestra que:
ente, entonces cualquier enunciado es demostrable apartir deéL
For el contrario, si el conjunto es consistente, siempre habráun
«Si el coqjunto de axiomas es consistente, entonces G no
enunciado que no es demostrable (ya que para cualquier/5, o bien esdeniostrable».
él, o bien su negación, al menos uno de los dos, no lo es). Por lo
tanto, que un conjunto de axiomas sea consistente es equivalente
a que haya al menos un enunciado que no es demostrable a partir ble* ?-U ^el enunciado We dice «G no es demostra-
de él. Así, que un sistema sea consistente equivale a decir TeMaT 5 G = «G no es demostrable». Por lo
ll|e».podemosDonpr0n aníerior’ donde dice no es demostra-
«Existe algún enunciado que no es demostrable».
Pflmerteorema,GodcTobóque ^‘°68‘°e"SU

Retomemos el ejemplo hipotético del capítulo anteñor. Supo-


níamos allí que a todos los enunciados les correspondían códigos coqiunto de axromas es consistente, entoncea vale G».
que eran números primos y a los enunciados demostxables, en
ticular, les correspondían primos que son suina o resta de tres pn
““^tente^’entoTsTdri Pr°barqueel s¡stemude axiomas
^dnamos que el enundado «Si el con-

716 EL SEGUNDO TEOREMA DE GODEL

SEGUNDO TEOREHA DE GÓDEi.


CAPÍTULO 4

Primer teorema de Gódel

Si él con/unto de axiomas 1
es consistente entonces
GnoeSdem0strable_;
6. I
Sj el conjunto de axiomas
es consistente entonces Q.
¡
1
-—!l
Godel y Einstein

Demostración del segundo teorema de


Gódel

S1 el conjunto de axlomas i
es conslstente es demostrable. entonces G
65 derTK*trabie.

Kurt Godel y Albert Einstein fueron muy


¡unigos y pasaron muchos horas juntos durante el tiempo
junto de axiomas es consistente, entonces vaíp r c - .
ble. Es declr. «Si el conjunto de axiomas es cons^t^ quecompartieron en Princeton. Una consecuencia de esa
vale G» es demostrable, entonces «E1 coniunto de axiomas é ^ relación fueron los tres artículos que escribió Gódel sobre
sistente» sena demostrable. ^ es con*
lateoríade la relatividad de Einstein, sus únicos
Por la regla de modus ponens, G sería demostrable Esto a
un absnrdo, porque ya hemos probado que G no es demostrable trab^jos publicados totalmente ajenos
Conclunnos asi que «E1 coqjunto de axiomas es consistente» no a la lógica matemática
es demostrable a partir de los axiomas (véase ei esquema).
En el último capítulo veremos algunas consecuencias filosó-
ficas de los dos teoremas de incompletitud de Gódel.
, sus problemas políticos y econóimcos Oos pn-
Ape3arca^dosPor los nads, los segundos por lacrisis de 1929),
mC, ¿atde 1930 Viena era una ciudad bulliciosa y alegre, con
íida noctuma rica y diversa que se mezclaba con la no menos
Ivena vida intelectual. En sus cafés, sus cabares y sus clubes
noceumos se escuchaba müsica y se bailaba, y también se discutía
sobrearte, ciencia y filosofía En el mismo bar donde se reunía el
Círculo de Viena, por ia noche sonaban orquestas de jazz.
En contraste, Princeton era pequeña y provinciana, sin clubes
noctumos ni cabarés, una ciudad, en realidad, carente de toda
vida noctuma. Tal vez sería una exageración decir que Princeton
estaba al servicio de su universidad y del Instituto de Estudios
Avanzados, instituciones independientes aunque con muchos
iazos en común, pero la verdad es que era difícil salir a la calle sin
encontraree con profesores, estudiantes o graduados de una u
otra casa de estudios, personas convencidas de pertenecer a la
eute mteiectual del planeta.

Se adTnu recibi° esí:e de clima casi como una bendición.


con su fomaP!fainente a GSte nuevo estüo de vida, más acorde
aspectos mtel reconcentrada y volcada fuertemente a los
logró sentirse cdm aS ^ *aextstencia. ^dele, 611 cambio, nunca
e|üos clubesnAr-h ° a en P^ceton. Ella, que había sido bailarina
os de Viena, extrañaba la música y el buüicio,

GODEL Y EINSTEIN 121


y la mayor parte del tiempo se sentía triste v snl*
xmnca tuvieron hijos, Adele mitigaba en parte '°s <**,
larga colección de mascotas, entre perros, gatos v n ^ COft ^
J¡¡í y Se volvió fanxüiar para
rencias en el uso del idioma inglés y la falta de J»! *' S^Z
e quiJamentePor i0 más importante que
excepción de algunos vecinos) aumentaban suaisW(C°nla«ila
En Princeton, Gódel hizo muy pocos amigos años, E^^mpañar a Gódel en sus caminatas.
cia de Adele, se trató de una decisión deliberada v °'a w*6- "'^en princeton fiie a0 ,0 de esos paseos, un con-
tino impuesto por las circunstancias. La mayoría d * m des ^ anccdota que duran que, de la sorpresa,
“JSnóvü reconoc.0 aE^tem ^ y casi
se contaban entre sus colegas del Instituto de
dos; dos de los más cercanos fueron Oskar M0n?en«íü Avanza' d“ctor «cfTPÜa contra un arbo . [Link] (aun en pleno ve-
supuesto, Albert Einstein. 8 stern y. por tocibfe pSgente de la catle.
^noeratan fádlmentórecwociblePjnalag^ gunque

«Hasta ahora no he encontrado mi tífamaM agobiante ^Snpúbücade supena. Después de la muerte


para nada. Eso comienza solamente cuando uno se vuelve amigo le escribió a su madre:
tan famoso que es reconocido en la calle hasta por
cualquier niño, como es el caso de Einstein.» Eihechodeque tagente nunca me mencione en conexión con
Einstein es muy satisfactorio para mí (y lo sería también para
PALABKAS DB GOOEt A 811 HADRB EN KEPERENCIA A SU8 PKIMEROS TIF.MP08
BN PriNCETON Y 8UB PASE08 CON ElNKTElN. ya que era de la opinión de que, incluso un hombre famoso,
él,

merece tener vida privada). Después de su muerte he sido


Einstein y Godel se habían conocido en 1933 durante la priinera invitado un par de veces para decir unas palabras sobre él,
visita de Godel a Estados Unidos, cuando ambos ftieron presenta- peronauiralmente no he aceptado.
dos por Paul Oppenheim, químico aJemán emigrado también por
causa de los nazis. Se reencontraron en 1940 con la llegada de GódeJ
a Princeton y en breve tiempo se hicieron muy buenos amigos.
Ambos eran muy reservados sobre sus mutuas relaciones y la UNIVERSOS EN ROTACIÓN
mayoría de lo que se sabe de la amistad entre Godel y Einstein, muy
poco tal vez, proviene principalmente de la correspondencia que
' Kr^dn^011611013 tan?bIe de las conversaciones entre Gó
GodeJ mantenía con su madre, que aún seguía viviendo en Brno.
Sabemos que todas las mañanas, entre las diez y las once, Einstein SSK^05 de Gddel sobre >» teoría dc la r
pasaba a buscar a Godel por su casa y ambos iban caminando hacia j ütóéca matemáü[Link]*3í^°S PUbUcados sin conexión di
el Instituto, trayecto que les demandaba más o menos ntedia
duranteelcualconversabansobrefísica,políticaofiloso a ^ eSCrito en inglés’ se titulé
o dos de ia tarde ambos regresaban a casa, también convetsan^ ^
' . CdTc^°neSCOSm0lÓgÍCaSalas’
Algunos retazos de esas conversaciones se cons ^ynista
ofModen pLlrr0*’ y ** Publicé
cartas de Gódel. Einstein, según parece, era bastante Sóha wT."-31101940. Entt 21' número £
acerca del destino de la humanidad, aunque con algunas

GODEL y einstein
122
POTO ítJO£9tOR
GOdel (Izquierda)
de un universo en rotación, homogéneo, cerrado y e y Elnsteln durante
decir, no en expansión) con líneas de tiempo cerradas ^^ ^ uno de los muchos
paseos que ambos
neas de tiempo cerradas» permitirían, dleron por
Princeton entr»
taempo, y de hecho, hanan que en ese universo el tiemr^ U el 1940 y 1954,
época en ta qu»
tiera en el sentido en el que habitualmente lo entendem U° ^ desarrollaron una
pasado y futuro serían indistinguibles. °s’ya Que gran amistad.

Estaba daro, incluso para Gódel, que este universo h fOrO INF EB'OS:
En 1951 GOdel
cido como «el univereo de Gódel», no era el nuestro Es d ’ i C°I'°'
fue reconocldo
ladescripciónhaUadapor Gódelesconsistente con Uisp'“’T®» (junto al
Hslco teórlco
de Einstein, no describe el universo reai. No por eso sin ™T“",e! estadounidense
Jullan Schwinger)
solución de Gódel carece de interés. Como él mismo escribi?80’ '3 con el primer
premto Albert
Elnsteln.
E1 mero hecho de la compatibüidad con las leves de l, En la imagen,
de Izqulerda
raleza de los universos en los que no se puede disunl ^ a derecha:
Elnsteln,
tiempo absoluto y, por lo tanto, en los que no puede^r Lewis Strauss
un lapso objetmo de tiempo, arroja aigo de Iu2 sobre el S (presldente
del consejo del
ficado del ttempo también en los universos en los qlle «, Instltuto de
Estudios
puede defirnr un tiempo absoluto. M :>e Avanzados de
Prlnceton), GOdel
y Schwlnger.

„ J? “teriores pa]abras están tomadas de Una obsercacim


sobre la rdaewn entre la teoríade Iq relatwkkui y lafilosofia idea-
lista,pubhcado también en 1949 como participación en un volumen
ediUdo por P.A. Schiipp dedicado a la obra de Einstein. E1 libro eta
P^e de tmacoiección tituladaLa biblioteca defiMsofos vMentes,
o ya haWa contribuido 1944 en ei volumen dedicado
a Bertrand Russell. A diferencia de los otros dos, este segundo ar-
ttculo sobre la relatividad estaba escrito en un lenguqje carente de
toda fonnula matemática y accesible al púbüco en general. En él,
. a de las consecuencias filosóficas que pueden
xtraerse de la teoría de la relatividad en relación a la natiu'aleza del
<<ese ente ^teñoso y aparentemente contradictorio que,
° a Parte, parece constituir la base de la existencia del mundo
y de nuestJ*a Propia existencia» (la cita es del mismo artículo).
a,n€S Gódelsostienequelarelatividadprovee«una
Parmá concepción de los filósofos que, como
* y ^os ráealistas modemos, niegan la objetividad
io y consideran que el cambio es una ilusión o una apa-

GODEL Y ElMSTEIN
GÓDEL Y EINSTEIN 125
riencia debida a nuestro especial modo de perceD -
explica esta idea basándose en el hecho de que e, Qn#- «Ocio!
mente existe en relación a un lapso objetivo de tiemCambÍ0 s°la jamesjwns
esta noción de «lapso de tiempo objetivo» no es váJW Per° <iue
, unnwood jeans, a quien Gódel
verso relathistaene! que cadaobseivadortiene un 011 Un,.
JlTen el segundo de sus artlculos sobre
Pi° nue es úKomparable con el «ahora» de los demás »t°- d flria de la relatlvidad. fue un [Link],
En conelusión, si no hay tiempo objetivo, no hav 13 «mático y astrónomo británico nacl-
Godel continúa diciendo que «James Jeans ha^c*'^ 1877 en el condado de Lancashlre.
«t!d¡ó en la Universldad de Cambridge
chtsion de que no hay razón para abandonar la idea inh con.
’a c°" I
u enseftó en ese mísmo centro hasta que
hay un tiempo ab*,luto que dura objetivamente No a<ie<!Ue setrasladóa la Universidad de Pnnceton
situacion justifique esta conclusión», y explica esre* qUe la en 1904, donde trabajó como profesor
basandose en las solueiones por él haiiadas en su de Matemática Apltcada. Volvió a Cam-
bridge en 1910. Jeans hizo contribucio-
Si hay uruversos sin tiempo objetivo que son comnatiW° ^
nes importantes a la mecánica cuántica.
ecuaaones de la relatividad y [Link] universo es n^r ^las la teoria de la radiación y la evolución
compatible con esas ecuaciones entnnroc * p r suPúesto, estelar. Su análisis de los cuerpos en ro-
necesariamente que en nuestro universo hay^tfe em°S C°nCluÍr tación le llevó a concluir que la teoría de
Laplace de que el sistema solar se formó
En 1952 apareció pubücado su tercer v últinio |T WV“ a partir de una nube de gas era errónea.
relatividad. Se tituló Vniversos ntatorios en k En su lugar, propuso que los planetas se
k rekitividad y fue en realidad sn Pvnne • ^ fjeneral de condensaron a partir de material expul-
sado del Sol por una hipotética colistón con otra estrella; sin embargo, actual-
en 1950. En él Gddel exnnn^ 7^b dg (Massachüsetts), mente esta teoría no es aceptada. Escribió varios iibros de divulgación sobre
física y cosmologia, que le dieron fama como excelente divulgador de la cien-
Einstein, nuwmnente TC^tituidVaS S° uclones a las ecuaciones de cia. En uno de ellos, El universo misterioso, escribió:
-lueenesre^^^^^^en rotación, aun-
Las soluciones de I temp0rate «•readas. La corriente del conocimiento se dirige hacia una realidad no mecánica.
el universo empieza a parecerse más a un gran pensamiento que a una
abrieron ia búsqueda de • QUe n° describen el «niverso real,
gran máquina. La mente ya no parece ser un intruso accidental en el
nes de 0m>d0XaS para las ecuad(> reino de la materia... más bien debemos saludarlo como el creador y
En realidad, Godel Dublic/tnH’ ^ ^ 00(161 ^P101^110- gobernador del reino de la materia.
‘ógica matemática a^io í í ^,03^ ^05 cientfficos sobre
1939 (mientras aún vivía en Vl
de 1938 y 1939 resnectit
l * *"** ^03' entre1930 *
^ aunque los dos últimos artículos,
James Jeans fallecíó en el condado de Surrey. Inglaterra. en 1946.

revistas noS“~’ PUbUCad°S- en “


publicó descubrimipntrv - ■ SU etapa de Prillceton, Gódel ya no
de esos años (con la ..SClentlfioos sobre lógica, y en sus escritos «as, publicado por la Princeton University Press en 1940, aunque
dos sobre la teoría de l* .excepcíón de ,os artículos ya menciona- ho fue escrito directamente por Gódel, sino que se trata de la edi-
ias consecuencias ,flVldad) ^ dedico sobre todo a comen- cion de los apiuites de un curso que dictó en 1938-1939 en el Ins-
E1 úJtimo trabaio ri ^ SUS *nvest:*íSaciones previas. títuto de Estudios Avanzados. E1 libro se titula La consistencia
por Gódel apareció pn C° 501)1,6 logi°a matemática firmado de/ accioma de elección y la kipótesis generalizada del continuo
™ la forma de un libro de unas setenta págí- con los axiomas de la teoría de conjuntos y expone la resolución

126
GÓDEL Y EfNSTeiN

GÓOEL Y EINSTEIN

]/
Parcial del primero de los problemas que DaMd Hük
su famosa conferencia de 1900, un problema planteó „

CAROINALES

Para entender qité es U hipótesis del continuo rich.


U teona de Cantor sobre el infuuto. que y ™l Nos v°'ver a
rapituio. Recordemos que un corqunto, itTf" el ^er
Pto Cantor, es la -reunión en un^ fcSSSST*^
o de nuestro pensanuemo- Tenemos asi J f Ia reaU<íad
de todos los dias de la semana. el co^un’tfde
ano o el coryunto de los números naturales nares Al '
estos coniunros son finrtos, otros son infinTtos ^*
Un conjunU) es ftruio aiando es Drwihip

b ^“5
uno por uno. y esra cuen.a termrna en [Link].T'EnT'3
coruuntos tnfinttos. en cambio, cuenta
mosun coruunto finrt» podemos perfectamente bablar de cÚ^

^TlúXmTeT r PjeT'°' e‘ 11,1,0 de los ** de la senrana


dad de miemt T V e de los meses del año, doce. A la canti-
daddenuembros de un coruunto, los matemátkos lo Uaman su
unTf T. m°d°'Püdemos deeir 1°e «1 eardinal dei con-
junto fornado por las letras de la palabra -mar» es tres.
. C r;° ^ f era darle sentido a la idea de cardinal,
n te de miemhros, pero en el caso de los coi\iuntos infi-
• in embargo, ¿cómo puede hablarse de ia «cantidad de
nuem ros» de un coryunto mfinito? ¿Puede decirse aJgo, aparte
1 hecho obvio d<*queesa cantidad es -inflnita>? Para responder
a estas preguntas ( antor partió de esta simple idea: imaginemos
que en un gran saión hay una gran cantidad de niños en movi-
rruento y aJ mismo tiempo un gran número de siJlas (figura 1),!
que nos gustaría saber si hay la misma cantidad de unos y otras.
Una manera de hacerlo es contar los niños uno por uno, hacer lo
mjsmo con las sillas, y luego comparar los dos resultados.

T28 GÓOEL V 6INSTEIN gOoel y einstein


Pero hay unarnanera más directa de hacer esta co
., corvjunto de los numeros naturales se io suele indicar con
y es pedirles a los niños que se sienten, uno en cada
los niños han logrado sentarse y no ha quedado nin S' tQ,JQs tia N Ga letra deslSna a la totab<iacl de los números en tanto
ls. fet0 en sí mismo). Ahora bien, si a los números naturaJes le
vaaX entonces podemos decir que hay exactan,ente>Una 8iUa
esantos sus opuestos (es dectr, ios negativos -1, -2, -3 .4 ,
canüdad de sillas que de rnños, o en otras palabras n.,» , mistt,a
del copjunto de las sillas y el cardinal del coniunto h , Car<iil'al “Irobién agregamos el cero, obtenemos el llamado conjunto'de
son iguales. En termmología matemática, se L'a 1A 8 ^ L números cnteros, que en el lengmye matemático suele indi-
tablecido una correspondencia biyectiva (o tmo-a m, , °s es- carse coñla letra Z, que es la inicial de la palabra alemana «ZaM»
coiyunto y el otro (a cada niño ie corresponde *** ^ oue significa «número».
silla, un nmo) (figura 2, página anterior). ^ ' y a Cada Cantor observó que el conjunto de ios números enteros tiene
Podemos decir así que dos conjuntos finitos üenen 1 tanbién el mismo cardinal que N. En otras paiabras, que hay tan-
cardinal si es posible establecer una corresnnnrfo 9 11ÜSiüo \os números naturales como enteros:
entre uno y otro. La idea esencial de Cantor fij™ '*»***
nocion a coiquntos inflnitos, no la de contar miPm)f £ esta Naturales Enteros
uno, sino la de establecer correspondencias b,v« h °S Un° pot -*■ 0
juntos como forma de comparm sus «aleS ** cntre con-
2 •*-

inünitos tienen efm^od°S COnjuntos 3


4 -*■ 2
rejar a sus respecüvos miembros rtc™,!?, ’ PUede emPa- 5 -*• -2
del primer coryunto le corresponda exart ° qU6 3 C3da ,nietnbrQ
segundo, y viceversa. actamente un miembro del 6 -► 3
7 ♦- -► -3
de todoscaPltnl0 flue el coqjunto
4,...) puede ponerse T ‘°S '■2-3’
números cuadrados (1,4,9> 16 )ndencla blyecttva con el de ios
En la correspondencia entre N y 2, el 1 de N se empareja cor
el 0 de Z; los demás números impares de N se emparejan con los
Naturales negativos de Z, mientras que los pares de N se emparejan con
Cuadrados
1 los positivos de 7L. Observemos que, tal como debe suceder, a
1
cada- miembro de N le corresponde exactamente im miembro de
2
4 ^ sin que falte o sobre ninguno.
3 Los naturales son solamente una parte de los enteros, sin em
9
4 bargo, los dos conjuntos tienen, en el sentido definido por 811
16
5 «misma cantidad de elementos» (en lenguaje matemaoe°’ "
25 bos corfiuntos tienen el mismo cardinal). Como ya c
6
36 6n el Primer capítulo, e. pnnctpio arústotéúco,£ 4ae " “
^ayor que cuaiquiera de sus partes» no se P
finitos.

GODEU Y EINSTEtN GODELYEINSTEIN


EL ARGUMENTO DIAGONAL o cardinal, es imposible establecer una correspon-
tjeiieo d mism entre ambos. La demostración de este hecho con-
Para ir toda\-ia más aUá de los enteros. es necesari k denó»^^^p^isamente, que cualquier intento de poner en
reíerencia t>reve a una manera muy conuin de ai>r «n¡ siste en v®r’ v, ectiva a i0s números naturales con los reales
meros en la Uamada •recta numénca». ntar >os no
corre^P00 sucederá porque es inevitable que quede al menos
real sin asignar. Si los números naturales nombraran
unnúmero
reales indicaran niños, vamos a exhibir un procedi-
4 sillas y l°s
r¿ ¿e permite siempre hafiar un niño que ha quedado de pie.
^^Para entender ia idea, haremos la demostración sobre un
iplo específico, aunque quedará ciaro que el procedimiento
La recta numérica es, en principio, simplemente una bno
^ncionabien en todos ios casos. Mostremos entonces un intento
cuaJquten. que se transforma en .numérica» cuando^ ^
concreto de asignar un número real a cada natural y veamos cómo
meros a sus puntos. Para ropresentar a los enteros^ ^
es posible encontrar un real que ha quedado fuera de la asignación
sendltoesasiffiarieaimpuntocuakiuieraelnúmeronv n’0do más
dtferente ei 1. Una vez astgnados estos dos números los PUn*° (en la figura siguiente solo se muestran los números del 1 al 5,
pero la lista en realidad sigue indefinidamente).

=«^i==ssr3t
2, 3 3 3 3 3 3 3...

11. 0 000 000 ...


0. 1201 101«
3, 1 4 15 9 2 6 —

' (mucho más cerca de 1.1 1,1111111-


que de 1); 31=3,1415... esta un poco más allá de 3:

-2 -1.5 No está claro cuál es la regla por la que se han asignado los
0.5 1 1,333.. 3 *TT
nurneros, pero ese dato no es relevante porque el método que mos-
^emos funciona cualquiera que sea la regla de asignaciórt Como
con iot ^ conjlulto ^ lo® números reales (y suele indicarse
Pnmer paso de este método, centremos nuestra atención en las ci-
t*n tnA i k conJunto formado por los números que comple-
Qut' se encuentran detrás de la coma decimal:
jFeCta nuiTICrtca- A cada punto de la recta numérica le
1 r* --
n e m numero real, y viceversa. Entre los números rea-
1-—► 2. 3 3 3 3 3 3 3 ...
^°s enteros- también todos los que hemos
númprrw ° arn,>a* como >/2 y 7i, y además otros infinitos 2-—► 11. 0 0 0 0 00 0...
numeros como 12,22222 o -2,01001000100001... 3-—► 0. 1 2 0 1 1 0 1 ...
Dero OOI^nntos ^ y 2, según vimos, üenen el mismo cardinal, 4--* 3, 1 4 1 5 9 2 6 ...
desriihrím'Ce ,e ^1110 con N y R? La respuesta, uno de loa 5--► 1. 1 1 11 1 1 1 -
nmientos fundamentales de Cantor, es que no; N y R n0
LMf.4 . LUá-

132 GÓDEL Y ElNSTEtN


GÓDEL Y EINSTEIN 133
r p *sag—- A su ve* dentro de ese reeuad
^ero que buscamos (el que queda fuera de la asigna-
0 "menzará. con 0,... y sus cifras decimales estarán determi-
í: que hemos dibiyado, fijemonos en la d
gonal que comienza en el extrenio ctón'c°rlosnúmerosqueaparecenenladiagonal. Paraobtener
ljí 1,811,19 Pera cifra decimal del número tomamos la primera ciffa
rior izquierdo y que va descendioTT
Lr _ Í hacia la derecha (véase la ñgar^t 181 °diagonal y le sumamos 1 (sl fuera m 9> tomamos un 0). En el
papel destaeado de esta linea de nür, "Vin el primer número de la diagonal es un 3, así que nuestro
ros hace que a esta demostración seT ¿oempezaráconO.4...
1 __Jl
cottozca con el nombre de la «demn,, 4 para obtener la segunda cifra decimal del número sumamos
dón de la diagonal». rd' 1 al segundo número de la diagonal (si es un 9, tomamos un 0).

MATURALES Y RACfONALES
A pesar de que Q es denso y N es discreto. es posible establecer una corres-
PocJna oe^sa^ au« eJ s#cNo de pondencia biyectiva entre ambos. Una manera de hacerlo es la mostrada en
ooc N y R teogan distinto cardc Ó T * i“~ el esquema inferior. donde aparecen todos los números racionales, y las fle-
naJ consiste en Qi>e N es discreto 6 T ~2 chas indican un recorrido que, a la larga, pasará una vez por cada fracción. Q
<es decir su reor**entaoón gr*. modo de establecer la correspondencia es el siguiente: al primer número del
ftca está «n ountos aisiedos), recorrido (que es el 0) le corresponde el natural 1, al segundo (que es el 1) le
mientra5 que Bnok>«s (entr« corresponde el natural 2. al tercero (que es 1/2) le corresponde el 3, y así
dos numeros reaies siempre hay sucesivamente. Una aclaración: la fracción -2/2 ocupa el séptimo lugar en el
otros reaies no hay puntos aisia- - - , , recorrido y, en principio. debería tener asignado el número natural 7. Sin em-
dos en R) s<n embargo. ese no 4- — — — 1 bargo, -2/2 es igual a -1 (-1 y -2/2 son el mismo número escrito de modo di-
•s el caso Para verto tomemos 24 12 24 2 ferente) y al -1 el recorrido le había asignado previamente el natural S. No
e* conjunto de ios numeros racio- podemos asignar el 5 al -1 y el 7 al -2/2. que es el mismo número. El modo de
resolver este problema es simplemente omltir al -2/2 y asignarle el 7 a la
COn ,a tetra 0- y que contiene a todos los nú-
fracción siguiente. que es -2/3.
fraccidn (es deor 56 PUede° rePresentar como una
V2=0 5 y -4/3 = -i 353 ™ ,eo e &U°s numeros enteros). Por ejemplo,
-4 -2 -e-1
no k, ZZTT mT,aS Que ^ = l4M2 • ^=3.14B...
re una demostracKin matemaf ra * ^ v 2 y *
«" «os racionaies ya que cxy ItZZ*
500 raoonales y se requie-
^t.f<ari°) Los enteros están incluidos 1 t t t t t i t i
L ' ** -3/2 -2/2 -1/2 <4-1/2 2/2 3/2 4/2 5/2

I 1I fT f t
recta numenca. los raoonales J?*6 Aunque n° completan toda la
siempre hay otro número raoonal Porílm^ *"*? d°S números racionales 4 1
1« está siempre su promedio De °‘ e°tre doS números raciona- 3/3
promedio. De este modo. entre 1/3 y 1/2 esté -3/3 -2/3-*-l/3 _► 1/3-►2/3

►i
1 1
2-li.l
2 12*
t
-3/4-* -2/4-e -1/4 +-1/4 ► 2/4
3/4

oí Promedioy 1/3 y ese promedioestá 1


• «*» socesivamente (esquema [Link]). -4/5*e-3/5*-2/5~*--1/5 1/5 ♦ 2/5 3/5 -*• 4/5 5/5

134 6ÓDHL Y EIMSTDN


GÓOEL Y EINSTEIN 13S
Para la tercera cifra decimal usamos el tercer nümero de la $
nal, y así sucesivajnente. En nuestro ejemplo, el número buscari°"
pauucohen
comienza con 0,41162..
, tnseph Cohen nació en Long
O óch Nueva Jersey. Estados Unidos,
2, 3 3 3 3 3 3 3 ..
,934- sus padres eran inmigrantes
, I
11 0 0 0 0 0 0 0 [Link]' Desde muy pequeño Cohen
2~
3 0. 1 2 0 1 1 0 1 .„
Hnmostró habilidades matemáticas ex-
0, 4 1 l 6 2 H-aordinarias. y fue considerado un niño
4 3, 1415926,- prodigio. Esto le permitió, a pesar de los
i, 1111 i n ...
_]■' escasos recursos económicos de sus pa-
i__ dres, estudiar en las escuelas de mayor
nivel académico de Nueva York. Cursó WMm
sus estudios superiores en la Universidad
E1 número que acabamos de calcular no está asignado a ■ de Chicago. donde se doctoró en 1958
gún natural; se nos ha pasado por alto en la asignación • con un trabajo en el que generalizaba el
podemos estar seguros de eso? De esta manera: el númem m ° problema de la uniddad de la escritura
de uoa función periódica en series de
caiciilaitios no puede ser el que está asignado al 1 porque
Fourier (el mismo que Cantor había tra-
Meren en la prnnera cifra decimal. Tampoco puede ser^l nu! tado a principios de la década de 1870 y
esta aagnado al 2, porque ambos difieren en la segunda cifra ri que lo ilevó al desarrollo de su teoría de
cimaL Tampoco puede ser el que está asignado a 1 • A * Ú los ínfinitos). Cohen hizo aportes muy significativos a diversas áreas de las
difiem, en la tercera cifra decimal. Y así sUceSivament!r 08 mateméticas, como la teoría de números, el análisis matemático y la logica.
uaao que hay un número aue psjranA 0 i0 „ • En 1966, durante el Congreso Internacional de Matemáticas de Moscú recibió
la medalla Fields, el premio matemático más importante que existe, por su
trabajo sobre la hipótesis del continuo. Paul Cohen falleció en California en
marzo de 2G07.

no tienen el mismo cardinal. que los dos c°bjuntos

^78 formuló la conjetura de que tal cor\junto intermedio no existe;


a ®sa conjetura se la conoce como la kipótesis del continuo: «No
lahipótesisdelcontinuo e»ste un cor\junto A tal que card(N) < card{A) < card{$L)».
Cantor intentó demostrar esta conjetura durante muchos
E1 cardinai de los núme
^08’ auuque sin éxito. AI llegar el año 1900, el problema de deter-
Cantor demostró este S mayor Que el de los naturales.
^ar si la conjetura era cierta o no seguía aún sin solución y
un cardinal intermedio11 p ?? y .^0 seguido se preguntó si
Precisamente entonces, como ya dyimos, Hübert lo puso en e
qUe ***& ^ eardinai mavor n, ^ecir’ ¿existirá aigún conjunto
Pnmer l°gar de la lista de problemas en su famosa conferencia del
31108 hizo niuchos intentos ^ N’ Pero merior <iue R? Durante
Ongreso de París. ,
6ntíe N y *. Pero jamSó m «Üumo intermedio
íogró encontrar alguno. tlnalmente. en ba solución del problema, al menos la conodda asta
Se «btuvo en dos etapas. La primera la compieto Godel a fines de

GODEL Y EINSTEIN

GÓDEL Y EINSTEIN 137


la década de 1930. En concreto, en 1938 y 1939 Q d
sendosf artículos en los que exponía en forma resurrdd Püblicó
. Axioma 1: La operación es conmutaSva, es decir, a*b=b*a
aspectos de la primera parte de la solución, que exp ^
detalle en un curso dictado en el Instituto de Estudio a° C°ü ^do
cuyos apuntes se editaron en forma de libro en 1940^ AVanzados,
La segunda parte de la solución la obtuvo eri JQ.
Cohen, matemático norteamericano que también trab- 963 PauJ mos e, entonces a *e=a). ^
Instituto de Estudios Avanzados. Dicen que la primera^^ m el
la que Cohen le mostró su solución fue a Godel, pero Pers°na a Se fiama «modelo» a cualquier ejemplo concreto, a cualquier
fue a verlo este se encontraba en plena crisis maníac^i6 CUaildo operación específica, que cumpla esos axiomas. Por ejemplo la
y no quiso dejarlo entrar a su casa, por lo que Cohen tepresiva suma de numeros enteros es un modelo, ya que la suma es conmu-

pasarle los papeles por debajo de la puerta. Pocos días á™ ^ tativa y tiene un elemento neutro (que es el 0). E1 producto de
números enteros es también un modelo, ya que esa operación es
Godel lo ilamó por teléfono invitándolo a tomar el té y^T8’
también conmutativa y tiene un elemento neutro (que es el 1). La
tomó esta invitación como una señal de que su solución era °
resta de enteros, en cambio, no es un modelo poique no es con-
rrecta; y, en efecto, tan correcta era que por ese trabajo Paul
mutativa (por ejemplo, 2 - 3 no es lo mismo que 3 - 2).
Cohen recibió la medalla Fields, el equivalente matemático dej
A partir de estos axiomas es posible demostrar sintáctica-
premio Nobel
mente (según ia terminología del capítulo anterior) que no puede
haber dos elementos neutros diferentes. Es decir, que sieye' son
ambos elementos que cumplen el axioma 2, entonces necesaria-
mente e=e\ La demostración es como sigue: Supongamos que e y
LA SOLUCIÓN DE GÓDEL Y COHEN
e' cumplen ambos el axioma 2. Entonces, como e es elemento neu-
tro, e*e‘=e‘ (al operar con e no se produce ningún cambio). Pero
¿Cuál es la respuesta? ¿La hipótesis del continuo es verdadera 0 e' también es neutro, entonces e'*e=e (al operar con e' no se pro-
es falsa? En realidad, podemos decir que todavía no se sabe, por- duce ningún cambio). Tenemos asi que:
que la respuesta que Gódel y Cohen eneontraron es que ni la íiipó-
tesis del continuo ni su negación pueden ser demostradas a partzr e=e'*e=e*e'=e\y en consecuencia e=e'.
de los axiomas de la teoría de cor\juntos. Es decir, estos axiomas
son insuficientes para determinar la verdad o falsedad de la aflr- Toda afirmación que se deduzca de los axiomas seráválida
mación. Si llamamos HC al enunciado que dice que «No existe un necesariamente en todos los modelos, porque esa misma demos-
coqjunto de cardinal intermedio entre N y R» entonces HC es, b^ciózi es reproducible en cada ejemplo concreto. Por lo tanto, en
para la teoría de cor\juntos, un ejemplo perfecto dei primer teo- cualquier ejemplo que cumpla los axiomas 1 y 2 ocurrirá que el
remade incompletitud de Gódel: ni ella ni sunegación son demos* neutro de la operación es único. Esto sucede, por supuesto, en
trables. ri caso de la suma (donde no hay otro neutro más que el 0) y en el
¿Cómo demostraron Godel y Cohen este hecho? Pa» el Pr°ducto (donde el único neutro es el 1).
crlo, imaginemos por un momento que el símbolo *** ^eS Uamemos ahora «absorbente» a cualquier número/tal que
una operación numérica genérica, no especificada, y supong °Perar con él el resultado es nuevamente/(es decir, a */=/)» y

que esta operación cumple los dos axiomas siguientes: c°nsideremos la afirmación P: «La operación tiene un elemento

gódelybnstbn
GODEU y EINSTEIN
ción no existe, entonces no es posible deducir de Ias ecuacio-
ir^r Axiomas ^ 5 de Einstein la existencia necesana de un tiempo absoluto.
Conmutativa: a«6 -b»a n6 Volviendo al problema de Cantor, la manera en que Gódel y
Neutfo: a*e = a
Modelo
Modelo fohen dernostraron que la hipótesis del continuo es indecidible a
— -
de los axiomas de la teoría de conjuntos es similar a Ia que
hemos usado anteriormente para mostrar que P es indecidible con
Pr oducto
| Suma 11 specto a los axiomas 1 y 2. En sus artículos de 1938 y 1939, y con
l Conmutativa:a*b = ii*a Conmutativo: a ■ b = t ■ a
Neutro: a ■ 1 = a ntás detalle en el libro de 1940, Gódel muestra un modelo que
Neutro: a + 0 - a
curnp]e jos axiomas de la teoría de coqjuntos para el cual la hipó-
¿Existe elemento absorbente? ¿Existe elémento absorbente’
Sí tesis del continuo es verdadera, es decir, un modelo en el que no
NO
hay conjuntos con cardinales intermedios entre N y R (de manera
similar a cómo nosotros encontramos un modelo en el queno hay
elementos absorbentes). Esto demuestra que HC no puede ser re-
absorbente». La pregunta es ¿puede deducirse P de los axiomas futada (si fuera refutable a partir de los axiomas sería falsa en
Arriba, axiomas d»
una operadón
1 y 2? ¿Puede deducirse la negación de P? Es decir, del hecho todos los modelos).
conmutativa con
nfutro. Abajo a la de que una operación sea conmutativa y tenga neutxo, ¿podemos
irquierda, un
gjemplo que deducir que tiene un elemento absorbente? ¿O podemos deducir «E1 cambio es ima ilusión a una apariencia debido a nuestro
cumple cío s
axtemas, pero que
que no lo tiene? especial modo de percepción.»
notiene elemento Si la existencia de un eiemento absorbente fiiera demostrable
absorbente. Abajo — Kü*t Godel, en vn abtícdlo de 1949.
a la derecha, un a partir de los axiomas, entonces toda operación conmutativa y
ejemplo en el que
si' hay elemento
con neutro tendría un elemento absorbente. Sin embargo, esto no
absorbente. Luego es así, porque la suma de enteros, que es comnutativa y con neu- En 1963 Cohen encontró un modelo de los axiomas de la teo-
la exístencla o no ría de conjuntos en el cual sí existe un conjunto con un cardinal
exlstencia d* tro, no tiene elementos absorbentes. Por lo tanto, la afirmación P
elemento
no es demostrable a partir de los axiomas 1 y 2. intermedio entre N y K, es decir donde HC es falsay demostró así
absorbente no se
puade deducir de Ahora bien, si la inexistencia de un elemento neutro fuera que HC no puede ser probada a partir de los axiomas de la teoría
los axlomas de la
demostrable, entonces ninguna operación que cumplieralos axio- de coqjuntos.
la parte superlor
del esquema.
mas 1 y 2 tendría elementos absorbentes. No obstante, el producto Pero, en el modelo estándar, el que uno tiene en mente cuando
de enteros sí lo tiene, ya que el 0 es absorbente, de manera que la formula los axiomas de la teoría de conjuntos, ¿la hipótesis del
negación de Ptampoco es demostrable a partir de los axiomas. La continuo es verdadera o falsa? Esa pregunta todavía está sin res-
existenciaoinexistencia de elemento neutro es indecidible apar puesta. Muchos especialistas en el tema opinan que falta encon-
tir de los axiomas 1 y 2: no puede ser demostrada ni refutada a b'ar un axioma, una aftrmación que todos los interesados estén de
acuerdo en aceptar como verdadera, y que permita ftnalmente re-
partir de esos axiomas (véase el esquema de esta página).
Gódel hace un razonamiento similar en su segundo artic solver la cuestión. Es decir, un axioma que finalmente permita
demostrar o refutar HG en eí modelo estándar. La intuición gene-
sobre lateoría de la relatividad para refutar el hecho,
por James Jeans, de que, dentro de la teoría de la relatividafl basada en argumentos filosóficos, intuición que también com-
posible definir la noción de «tiempo absoluto». Gódel le reSP° _ Partian Gódel y Cohen, es que la hipótesis del continuo es, en
realidad, falsa.
fiue, puesto que él ha hallado modelos de la teoría en los que

140
gOdelyeinstein GÓD6L Y EINSTEIN 141
CAPÍTULO 5

Las consecuencias del trabajo


de Gódel

Los teoremas de incompletitud


de Gódel marcaron un punto de inflexión en todas
las investigaciones relacionadas con la filosofía de las
matemáticas. Hoy en día no existe texto de filosofía de
las matemáticas que no se refiera a los teoremas de Gódel,
los enuncie, los analice y saque conclusiones de ellos que
muchas veces son motivo de debate. A decir verdad,
el estudio de las consecuencias de los teoremas
de incompletitud apenas se ha iniciado y tal
! vez dure décadas, o siglos.

i
En Princeion, GódeJ encontró im clima social tranquilo y anodino,
perfectaniente adecuado a su fomia de ser, en el que se sentía
muy cómodo. Sin embargo, este entomo favorable no atenuó su
hipocondría ni sus excentricidades sino que, muy por el contrario,
con el correr de los años sus «rarezas» se fueron acentuando
hasta taJ punto que en 1941 el entonces director del Instituto de
Estudios Avanzados. Frank Aydelotte, se sintió obligado a pregun-
tarle al médíco personal de Gódel si existía algún peligro de que
su mal (su incipiente paranoia) adquiriera una forma violenta
que fuera peligrosa para él mismo o para los demás. Aunque el
médico respondió que ese peJigro no existía, no deja de ser signi-
ficaüvo que la pregunta fuera formulada.
Godel estaba dominado por el temor a ías enfermedades, tanto
reales como imaginarias. Vívía convencido, por ejemplo, de que de la
calefacción y del aire acondicionado emanaba un aire «malo», per-
judiciaJ para la salud. También tenía un temor obsesivo ai frí'o y no
era extraño verío en pleno verano usando abrigo, bufanda y guantes.
Paradójicamente, este miedo a Ia enfermedad vem'a acompañado
Por una desconfianza total hacia Ios médicos, que se transformó
jentamente en un recelo hacia la gente en general. Su tendencia a
soledad era cada vez mayor y a veces pasaba largos períodos en
Ios evitaba todo contacto físico con otras personas, con la sola
eXcepciór\ de su esposa Adele y dos o tres anugos muy cercanos.

UAS COtSeCUENOAS D6L TRABAJO DE GOO€L


Desde su Uegada a Estados Unidos, Adele tuvo ui\a víh
v soUtaria, centrada principalmente en cuidar a su fráguí^ y quien había hecho los contactos para que fuese incoiporado al
una necesidad que, con el pasar del tiempo, se fUe hacfe^ jpstituto de Estudios Avanzados; poco después, la responsabilí-
vez más apremiante. En los comienzos de este pen'odo dad de compartir el cuidado de Gódel pasó a manos de Albert
ayuda de Oswald Veblen, el primer amigo de Gddel en’ft¿ “ U Einstein. La amistad entre ambos (que se profundizó especial-
mente a partir de 1942) fue una etapa de relativa caJma para Gódel;
los paseos que hacían juntos eran, podna decirse, terapéuticos
nara él y aunque las excentricidades no desaparecieron del todo,
se atenuaron de manera notable. Es de comprender, entonces, que
la muerte de Einstein en 1955 fuera un duro golpe para Gódel y
frankaydelotte
qUe marcara un recrudecimiento de su hipocondría y su paranoia.
Franklin Ridgeway Aydelotte nació en un pueblo del condado de Gibson Pue en realidad el inicio de un camino descendente que ya nunca
en el estedo de Indiana, Estados Unidos, en 1880, y estudió literatura ingle’ se detuvo, a pesar de que Oskar Morgenstem, otro de los amigos
sa en la Universidad de Indiana, donde se graduó en 1911. Entre 1921 y T940
de Godel en Princeton, tomara el lugar de Einstein en el intento de
fue director del colegio Swarthmore, una institución educativa en la que
introdujo reformas muy innovadoras. Entre 1939 y 1947 fue director del ayudar a Adele a cuidarlo.
Instituto de Estudios Avanzados de Princeton, en Nueva Jersey. Durante el
perfodo de Aydelotte como director del Instituto de Estudios Avanzados. «Parece claro que la fecundidad de sus ideas seguirá
el centro tenía muchos profesores notables, entre los que se encontraban
Albert Einstein, el propio Gódel o John von Neumann. Aydelotte falleció en estimulando nuevos trabajos. A pocos matemáticos se les
1956 en Princeton. concede este tipo de inmortalidad.»
— Obitiiakio qub le ubpioó a Gódbl bl diaxio Thk Timks db Londxes.
Fotograffe
tomada oi 14 d«
marzo do 195V
•I dfa en qu« Su enfermedad mental fue empeorando y hacia mediados de
Einstaln
cumplfa setenu
la década de 1970 derivó en un delirio persecutorio; Gódel vivía
y dos artos In obsesionado con la idea de que querían envenenarlo. Las úrucas
la Imagen, junto
a Elnsteln personas en las que confiaba eran Adele y Morgenstem, y la ver-
aparecen Frank
clad es que se negaba absolutamente a comer a menos que Adele
Aydelolt* y sü
esposa. probara antes los alimentos.
Oskar Morgenstem falleció el 26 de julio de 1977, poco des-
pués Adele tuvo que ser hospitalizada durante seis meses por di-
versos problemas de salud y Gódel, que se quedó solo con sus
miedos y sus obsesiones, prácticamente dejó de comer. Su
cuerpo, de por sí no muy fuerte, se debilitó rápido por la inaru-
ción. Como consecuencia de todo esto, Gódel tuvo que ser inter-
nado en el hospital de Princeton, donde falleció la tarde del 14 de
enero de 1978. E1 certificado de defunción indicó como causa
de muerte «malnutrición e inanición provocados por probleroas
Personales».

LAS CONSECUENCIAS del TRABAJO D€ GOOEL U7


146
lasconsecuencias DEL TRABAJO OE GÓDEL
la conferencia gibbs

OSKAR MORGENSTERN
Aunque después de 1950 publicó muy poco, no por eso Gódel dejó
Oskar Morgenstern fue un economista y de pensar y escribir, y ai momento de su muerte había dejado un
matemático nacido en Silesia (actuaf- número impresionante de manuscritos inéditos, dedicados princi-
mente parte de Polonia) en 1902. Estudió
palmente a la füosofía y a la teología, con investigaciones, entre
en las universidades de Viena. Harvard y
Nueva York. En Víena asístió a unos fa- otros temas, sobre la existencia de Dios, la transmigración de las
mosos seminarios organizados por Karl o el análisis de los trabajos filosóficos de Gottfried Leibniz.
Menger (profesor de la Universidad de Todos estos manuscritos, dado que Gódelno había dejado instruc-
Viena) y de los que también participó ciones acerca de qué hacer con ellos, fueron heredados por su
Gódel. Durante la Segunda Guerra Mun-
esposa Adele quien, a su vez, antes de su fallecimiento en 1981, los
dial emigró a Princeton y ya en Estados
Unidos, en 1944 publicó conjuntamente donó a la biblioteca del Instituto de Estudios Avanzados, donde
con John von Neumann el libro Theory todavíase conservan.
ofGames and EconomJc Behavior (Jeo- Entre estos papeles inédítos se destaca el texto de la «confe-
rta de juegos y comportamiento econó-
rencia Gibbs», que Gódel fue invitado a dictar en la reunión anual
mico) que supuso e! inicio de la moderna
teoría de juegos. Morgenstern falleció en de la American Mathematical Society celebrada en Providence,
1977 en Princeton, Nueva Jersey, Esta- Estados ünidos, el 26 de diciembre de 1951. Según los testigos,
dos Unidos. Gódel se Iimitó a leer rápidamente el manuscrito que llevaba pre-
parado, sin admitir preguntas ni comentarios al finalizar, aunque
sí hubo un entusiasta aplauso, comprensible dado lo infrecuente
de poder ver y oír en persona a un genio del riivel de Gódel.
En los años siguientes, Gódel se dedicó a corregir y retocar el
manuscrito con la intención de publicarlo; sin embargo, nunca
Pero, en cierto modo, Gódel nunca murió; su obra, sus ideas,
logró darle una forma que fuera para él satisfactoria. Finalmente,
su pensamiento, sus teoremas todavía viven; sus métodos de de-
fue publicada en 1994 como parte de un volumen titulado Kurt
mostración siguen siendo estudiados y utilizados hoy en día, y no
Godel, ensayos inéditos.
es exagerado decir que seguirán siendo analizados durante sig os.
¿Por qué es tan interesante la conferencia Gibbs? Porque en ella
Como dice el matemático norteamericano John Allen a
Godel analizó profundamente (más que en cualquier otro de sus es-
en su libro Más allá de los números:
critos) las que él entendía que eran Ias consecuencias filosóficas de
sus teoremas de incompletitud. En concreto, Godel sostuvo en esa
E1 lógico matemático Kurt Gódel fue uno de los
conferencia que sus teoremas demostraban que el platonismo ma-
intelectuales del siglo xx y, en el supuesto de que a temático era la postura correcta en la filosofía de las matemáticas.
se conserve, probablemente será una de las pocas ^ ^
¿Qué es el platonismo? La pregunta en realidad es: ¿ta mate-
contemporáneas recordadas dentro de mil años. (•• ^ ^ tnática, se crea o se descubre? ¿Es una creación humana, de la
txata de un caso de autocomplacencia por parte e CQ.
forma que lo es la música y la literatura? ¿0, por el contra-
temáticos, a pesar de que en todas las disciplh^^^g
*os matemáticos descubren hechos que existen en una reali-
rriente alentar una cierta miopía profesional. Senc ^ ^xtema preexistente a ellos?
es verdad.

LAS CONSECUENCIAS DELTRASAJO DE GdDEL 149


LAS CONSECUENCIAS DEL TRA8AJO DE 60DEL
E1 platonismo sostiene que los objetos matemáticos «
^oremas y escribir artículos, la postura formalista es la más con-
una existencia objetiva, y que el trab^jo de los matemático, n veniente, porque en última instancia toda la «verdad» descansa en
siste en descubrir las caractenstícas de esos objetos. El nn axiomas cuya elección no necesita de ulteriores justiflcaciones
desde luego, proviene de Platón, quien afirmaba que nuestr^:6’ /efl ei formalismo solo se requiere que los axiomas sean consis-
cepciones son solamente el reflejo deformado de una realidad r' tentes, no que reflejen una verdad extema). Sin embargo, los fines
periorqueexisteen el«mundodelasideas». Enesemism0 JJ* de semana, cuando se relajan, los matemáticos sienten en su fuero
de las ideas habitarían los objetos que los matemátícos investi ° interno que trabajan con «objetos de verdad», cuya existencia es
aunque dentro del piatonismo matemático hay diferentes matic^ independiente y real (signifique esto lo que signifique).
esa es la idea esenciaL es’ Ambas posturas aparecen claramente diferenciadas en rela-
ción a la cuestión de la hipótesis del continuo. Vimos en el capí-
tulo anterior que la hipótesis del continuo (HC) es indecidible con
«E1 famoso teorema de incompletitud de Gódel muestra que no
respecto a los axiomas de la teoría de eonjuntos. Ahora bien, ¿es
hay ningún método de prueba formal [sintáctico] con el que verdadera o es falsa? Para el formalista puro (aunque hoy en día
poder demostrar todas las verdades de la matemática.» casi nadie es fonnalista puro), la pregunta no tiene sentido. Los
_ WllAARD VAN OSMAN QuíNB, 80BRE EL TEOREMA DB GODEL.
axiomas son reglas de juego elegidas arbitrariamente que no refie-
ren a ninguna «verdad» exterior, solo existen los conceptos sin-
La postura opuesta, que hoy en día suele recibir el nombre de tácticos de «demostrable» o «no demostrable», no los de «verdad»
«fomtalismo», y que recoge parte de las ideas del intuicionismo y o «faisedad». Según este punto de vista, es tan bcito agregar a la
del programa de Hilbert, sostiene que la matemátíca es simple- teoría de coqjuntos un nuevo axioma en el que HC sea demostra-
ble, como agregar otro en el que sea refutable. De este modo po-
mente una creación humana, similar en ciertos aspectos a la mú-
drían convivir dos teorias de coqjuntos diferentes, de la misma
sica. La matemática, según este punto de vista, es esenciabnente
formaque conviven diferentes juegos de ajedrez (hay un íqedrez
un juego lingüístico (unjuego sintáctico) en el que hay ciertospun-
chino y uno japonés, por ejemplo), con algunas [Link] entre las
tos de partida, que son los axiomas, y ciertas reglas lógicas que
reglas de uno u otro, sin que sea necesario creer que hay un «aje-
permiten operar a partir de ellos. E1 trabajo del matemático consis-
drez verdadero».
tiría en descubrir hacia dónde nos llevan las reglas de juego (no
Para el platonismo, en cambio, los axiomas de la teoría de
muy diferente en el fondo al trabajo de un ^jedrecista que busca la
coi\juntos reflejan una verdad que existe objetivamente y en la
jugada óptima en una cierta posición). En definitiva, el platonismo
cual HC es, o bien verdadera, o bien faisa, y lo que falta es un
mantiene que los objetos matemáticos existen por sí mismos, y los
axioma «evidente por sí mismo» que pemiita decidir la cuestión.
matemáticos descubren sus propiedades, mientras que el forma
Gódel era decididamente platonista y en im articulo pubficado
lismo afirma que los objetos matemáticos no existen por sí mis-
en 1947 bajo el título ¿Qué es el problema del continuo de Cam
iuos, y tienen propiedades que los matemáticos les atribuyen- ^
tor? escribió: «Debe observarse [...] que, desde el punto de vista
Las dos posturas tienen sus matices, las dos tienen sus puu ^
^quí adoptado, una prueba de la indecidibilidad de la coqjetura de
fuertes y sus puntos débiles, y las dos conviven hoy en
Cantor a partir de los axiomas aceptados de lateoría de conjuntos
pensamiento de los matemáticos. John D. Barrow, un filós0*° [ • • •1 de ningún modo resolvería el problema Pues si se acepta
las matemáticas contemporáneo, ha escrito: «Los matema J ^
Qüe el significado de los síinbolos primitivos de la teoría de con-
son formalistas de lunes a viemes y platonistas los fineS juntos (...] es correcto, entonces los conceptos y teoremas de la
mana». Es decir, para el trabajo diario, a la hora de dein0

LAS CONSECUENCIAS OEL TRABAJO DE OODEL


150
LASCONSECUENCIAS DEL TRABAJO DE GOOEL
nien, cuál era el argumento de Gódel.
FIG I
VERDADERO? Todos tenemos en nuestra mente una
iCU*lBEL^«ZV—
intuición de qué son los números natu-
BajedrezchW«“^®mi|¡a rales, entendemos cómo se definen
sus operaciones fundamentales y cuá-
estra,fS>dtoCc¡dentalyol
que 6 3 ^frffe°Cjaponés5. Se les son sus propiedades básicas. Perci-
Sf!e que todos ellos provienen bimos, por ejemplo, que multiplicar 8
por 5 se equipara a la operación «fí-
sica» de fomiar ocho columnas con
efsigfoL Para los fdrmalistes
Leenfatizanlosaspectossm cinco objetos cada una (figura 1).
gctícosdelasmatemátuasXo Tenemos, en consecuencia, un
acción de elegir axiomas para «modelo mental» de los números natu-
una teoría matemática no e
rales, de esos entes, o esa estructura que los materuáticos estudian.
muy diferente a determinar las
reglasdeunjuegodetablero. & Por otra parte, el primer teorema de incompletitud demuestra que
ajedre2 occidental, el chino o el ese modelo no puede ser completamente caracterizado por méto-
japonés son todos juegos de ta- dos sintácticos, es decir, si nos limitamos a los métodos sintácticos
blero emparentados, pero no
de razonamiento, siempre habrá verdades inalcanzables. Los méto-
hay uno que sea «verdadero» y
los otros «falsos». De manera si- dos sintácticos de demostración son insuficientes para abarcar
milar. dado que la hipótesis del TaWero de ajedrez chino con la posición Inidal todas las propiedades de ese modelo que, semánticamente, somos
continuo (o HC) es indecidible de ias fichas.
capaces de comprender. Esto impüca, según Godel, que ese modelo
con respecto a los axiomas de la
teoría deconjuntos, entonces es tan legítimo agregar a HC, o bien a su nega- mental, esos entes que llamamos «números naturales», con todas
ctón, como nuevo axioma. En ambos casos se obtienen diferentes teorías de sus propiedades o relaciones mutuas, existe en una realidad plató-
conjuntos (diferentes reglas de juego), sin que pueda decirse que una sea nica que se encuentra más allá de la mera lingüística (figura 2).
«verdadera» o la otra «falsa». Para los platonistas, en cambio. la teoría de
Estas conclusiones de Gódel han sido cuestionadas por lógi-
conjuntosse refiere a una realidad objetiva en la que la hipótesis del contínuo
es realmente verdadera o falsa.
cos contemporáneos, como por ejemplo, Solomon Feferman o

teoríade conjuntos describirían alguna realidad bien detemdnada Semántica Sintáctico

en la cual la coi\jetura de Cantor debería ser cierta o falsa». Más


tarde, en 1963, al completar la demostración de la indecidibilidad
de HC, Paul Cohen acordó con este punto de vista y arnesgó su
sospecha de que ia cor\jetura de Cantor es en realidad falsa.
Ahora bien, como ya dijimos, en la conferencia Gibbs de I9ó .
Antítesis y slntesis
Godel sostuvo que sus teoremas de incompletítud demostraban la
V ez ^ P^0 de vista platonista. Veamos, en un apretado resu

TRABAJO OE GODEL
LAS CONSECUENCIAS DEL
^SCONSECUENCIAS
b£L trabajo de gódel
actual, no existe todavla un consenso unánime acerca de qué rela-
LOSAXiOMASDBLATEOPfADECONJUNTOS ción existe entre los teoremas de Godel y la naturaieza de ios ob-
jetos matemáticos. Después de todo, solamente han pasado poco
i» oaradoia de Russell se resolvió finalmente gracles a una reformulactón de más de ochenta años desde la pubücación de los teoremas de
tosan omas * la teoría de conjuntos propuesta, en pnmer lugar, por el ^
Gódel, un tiempo demasiado breve como para pretender que haya
emét “o a“e mln Ernst Zermelo en 1908 y perfecconada pocos años después
rSSnb-n alemán Abraham Fraenkel. Aunque existieron otras propuestel alguna conclusión filosófica definitiva.
equivalentes (una de ellas presenteda por el prop,o GódeD, la teoría axlomá
tica de Zermelo-Freenkel (o Z-F, como se la suele llamar) es hoy en d.á |a
teoría de coniuntos por excelencia:

1 Dos conjuntos son iguales si tienen exactamente los mismos miembros.


LA VERDAD MATEMÁTICA

2. Existe el conjunto vacío. Se ha dicho en muchos libros de divulgación que el primer teorema
de incompletitud de Godel prueba que es imposible hallar un con-
3. Dados x e y existe el par ordenado (x,y).
junto de axiomas para la aritmética que permita demostrar todas
4. La unión de conjuntos también es un conjunto. las verdades de esta teoría; pero esa afirmación, en realidad, no es
correcta. Como ya hemos dicho muchas veces, esto es verdad so-
5. Existe al menos un conjunto infinito. lamente si nos limitamos a íos métodos de demostración admitidos
por el programa de HilberL Sin embargo, existen otros métodos de
6. Toda propiedad que pueda ser expresada en el lenguaje formal de la
teoríe deconjuntos puede ser usada para definir un conjunto. demostración.
¿Es posible dar un ejemplo de una demostración que escape a
7. Dado un conjunto, existe siempre el conjunto formado por todos sus los cánones admitidos por el programa de Hilbert? La respuesta es sL
subconjuntos.
Para mostrar un ejemplo, recordemos los axiomas de Peano, que son
8. Dada una familia finita o infinita de conjuntos no vacíos existe siempre un axiomas que se refieren a los números naturales y que toman como
conjunto que contiene exactamente un miembro de cada conjunto de la elementos primitivos a la suma, el producto y la fiinción sucesor.
familia.

Axioma 1: Ningún número tiene como sucesor al 1.


9. Ningún conjunto es miembro de sf rriismo.
Axioma 2: Si dos números tienen ei mismo sucesor, entonces
El axioma clave para evitar la paradoja de Russell es el sexto. que especifica son iguales.
en qué propiedades pueden basarse las definiciones de los conjuntos. Este
Axioma 3: E1 sucesor de x es x + 1.
axiorna, en combinación con el noveno. permite demostrar que el conjunto
paradojico de Russell simplemente no existe. Axioma 4: (pc + y) + 1 = x + (y + 1).
Axioma 5: EI producto de x por 1 es x.
Axioma 6: x ■ (y +1) = x • y + x.
Axioma 7: Si el 1 cumple una cierta propiedad y se puede ase-
gurar que siempre que x cumple la propiedad, en-
Pam^IUatikainen, quienes han sostenido que los argumento tonces su sucesor también la cumple, entonces,
. e ^ en supuesto9 cuya validez es cuestionable (c< bqjo esas condiciones, se puede asegurar que todo
mrvTi °>^e ^Ue en to(las las mentes humanas existe un mt número cumple la propiedad.
e 0 de los nú^eros naturales). EI hecho es que, al mom<

LAS CONSECUENCIAS DEL TRA8AJO DE GÜDEL


155
>54
US C°NSECUENCIAS
del trabajo de gOdel
Vamos a demostrar a conttnuaciónque los axiomas de p
!
.«mntes Comencemos por observar que los sietP ! °
De P se deduce O
8011 C Pnunciados verdaderos (en el universo de los ,
nTur^)- Va hemos dicho que de premisas verdaderas sola^
SS deducirse ahrmaciones verdaderas; por lo tanto, nu,,
enunciado falso podrá deducirse de los axiomas de Peano, Pero
-
^nbién hemos dicho que si rm coryunto de axiomas es inco^
tente entonces todo enunciado es demostrable a partir de él
Dadoque hay enunciados que no son demostrables a partir de los
axiomas de Peano (los enunciados falsos no son demostrables) Universos donde P es verdadero
(una cantidad potencialmente infinita)
Universos donde Q es verdadero
i
conciuimos que los axiomas de Peano son consistentes. (una cantidad potencia/merue infinita)

Ahora bien, el segundo teorema de incompletitud dice que no En todo universo donde Pes verdadero... 0 también lo es.
se puede demostrar la consistencia de los axiomas de Peano...,
pero acabamos de demostrarla ¿Cómo es posible? La respuesta,
por supuesto, es que el segundo teorema de incompletitud dice,
en realidad, que no es posible demostrar la consistencia de los
axiomas de Peano usando los métodos del profframa de fíübert. toda verdad aritmética es demostrable a partir de los axiomas de
La demostración de consistencia que acabamos de hacer, en con- peano, donde. como vimos en la demostración anterior, por mé-
secuencia, es un razonamiento correcto, pero que escapa a Jas todos semánticos entendemos métodos basados fuertemente en
restricciones de ese programa; la corrección de la demostración la noción de *verdad». Concretamente, la regla lógica que se usa
no es verificable algorítmicamente. en estos razonamientos es esencialmente la siguiente: de P se de-
Esto nos ileva directamente a una consecuencia de los teore- duce Q si en todo universo (o modelo) donde P sea verdadera
mas de Godel: no existe un algoritmo que pueda verificar en todos sucede siempre que Q también es verdadera (véase la figura). Re-
los casos la verdad o falsedad de un enunciado aritmétieo (si así tomemos el ejemplo de demostración que vimos en el capítulo 2 y
fuera, la computadora podría veriíicar la corrección de la demos- preguntémonos si es válida la siguiente deducción:
tración de consistencia que hemos hecho más arriba, lo cual, por
el segundo teorema de Gódel, es imposible). En otras palabras, De ia igualdad (a- b) • a = (a - 6) • c deducimos que a=c.
jamás se podrá programar una computadora de modo que pueda
demostrar todas las coqjeturas de la aritmética (se trata de una li Donde P es un enunciado «(a-b) a=(a-6) • b» y Q es «a=c».
mitación esenciai que los avances tecnológicos no podrán supe- La deducción no es válida porque existe un modelo (un ejemplo)
rar), las computadoras jamás superarán a los matemáticos (aunque, en el que P es verdadera, pero Q falsa. En efecto, si tomamos
como veremos más adelante, tampoco queda claro que Ios mate- a=6=2y c=3 ocurre quePes verdaderay <?, falsa.
mádcos sean siempre capaces de superar a las computadoras)- Ahora bien, dado un enunciado existe un número potencial-
Vemos así que el segundo teorema de incompletitud P35* ^ente mfinito de universos donde puede llegar a ser verdadero.
pr falso 8i a&nitimos métodos semánticos de demostracio • st0 ^cre decir que sí en un paso de una demostración semán-
con el primer teorema de Gódel? Pues ^ c‘Ca (lecimos qUe de P se deduce Q, para verificar que esto es
6 probarse <lue si admitimos métodos semánticos, enton ,m*to tendríamos que verificar los potencialmente infinitos uni-

^CONSECUENt
ClAS DEL TRA8AJQ DE 600EL LAS CONSECUENCIAS OEL TRABAJO 0£ GOOEL
_Q donde P es verdadero y comprobar que en todos
versos norriDrobación fnm» e^°s
T^én es verdadero. Esta comprobación (que mvoluera^08 Q a todas las dístancias posibles. La afirmación es verdadera...
r:0 mflrato de verificaciones) no puede ser realizada ntientras no se encuentre una situación en la que falle.
computadora, pero tampoco queda claro que pueda ser re Ocurre algo simüar con las demostraciones semánticas; po-
por una mente humana. demos asegurar que de P se deduce Q... mientras no se encuentre
V De alguna manera, esto equipara a las matemáticas con) un universo en el que P sea verdadero, pero Q falle. E1 programa
dencia fácticas. En física, pongamos por caso, toda [Link] de Htibert quería deshacerse de esta incertidumbre al proponer
visionaJ. Que la atracción gravitatoria entre dos cueip0s dw. métodos de demostración cuya corrección fuera verificabie de
una vez para siempre.
nUye con el cuadrado de la distancia es una afírmación provisio 2
Repitamos lo dicho más arnba: todo enunciado aritmético
porque nunca podremos verificar la mtensidad de la atracción m
verdadero puede demostrarse a partir de los axiomas de Peano, si
vitacional de todos los pares de cuerpos que existan en el universo
admitimos métodos semánticos. Pero jamás podremos tener la

LAS GEOMETRÍAS NO EUCLÍDEAS postulado era aún mucho más compleja (la que se muestra más arriba, que
es la formulacíón més conocida, fue propuesta por el matemático inglés John
La geometrfa de Euclides, expuesta en Playfair a finales del siglo xix). Es interesante agregar. además, que en sus
su obra Elementos de geometrfa (siglo demostraciones Euclides utiliza lo menos posible el quinto postulado (como
in a.C.), es una teoría basada en cinco pos- si él mismo desconfiara un poco de su vafidez).
tulados. o axiomas. que traducidos al len-
guaje modemo pueden formularse como La demostracíón de Eugenio Be/trami
sigue: Durante muchos siglos se creyó que el quinto postulado era en realldad un
teorema que podía demostrarse a partir de los otros cuatro. A lo largo del
1. Por dos puntos puede trazarse una tiempo se hicieron muchos intentos de lograr una demostración, pero todos
única recta. fracasaron. Finalmente, en 1868, Eugenio Beltrami demostró que el quinto
postulado es indecidible con respecto a los otros cuatro, es decir, que ni el
2. Un segmento puede prolongarse por postulado n¡ su negación pueden ser demostrados a partir de ellos. Este fue,
cualquiera de sus extremos. históricamente, el primer ejemplo conocido de indecidibilidad con respecto a
un conjunto de axiomas, décadas antes de que Góde! demostrara su teorema.
3. Con cualquier centro y cualquier radio En realidad, el quinto postulado tiene dos negaciones: una de ellas dice que
puede trazarse una circunferencia. por un punto exterior a una recta no pasa ninguna paralela a ella, la otra ne-
gación dice que pasa más de una paralela. Tanto el quinto postulado como
4 Todos los ángulos rectos son iguales sus negaciones pueden ser agregados a los otros cuatro y en todos los casos
entre sl. se obtiene un conjunto consistente de axiomas. Cuando se agrega el quinto
postulado se obtiene, por supuesto, la geometría de Euclides; en los otros dos
casos se obtienen las llamadas geometrías no euclídeas. Hoy en dia se acepta
5. Por un punto exterior a una recta puede trazarse una única paralela a ella-
que las tres son igualmente válidas; las geometn'as no euclídeas son las más
adecuadas para describir un espacio einsteniano curvado por la presencia de
ܡES! prirneros bostulados son palmariamente evidentes; en cambio, el
masas, mientras que la geometría euclfdea es la que más se adapta a nuestra
comolLoir ^P,6jidad con«ptual mayor y puede no resultar tan obv.o percepción de los fenómenos cotidianos.
os- De hecho, la formulación original de Euclides para el quinto

LAS CONSECUENCIAS DEL TRA8AJO DE 6ÓDEL 159


^ consecu6ncim 06l tbabajo de gOdel
rerteza absolu» de que esos metodos semaoticos son COlTe„
P^emos tener métodos de raaonamiento seguros y COnfi>' de esa demostración no puede ser verificada por un ordenador
cto querfa ffilbert, pero de ese modo no podremos probar > Hemos encontrado así una tarea (la veríficación de la coixección
^verdades. 0 podemos tener la [Link] de conocerpow^ de la demostraaón de que los ajdomas de Peano son consistentes)
mente todas las verdaries aritméücas, pero sin la certeZa „ que la mente humana puede hacer, pero un ordenador no (y esta
jmposibilidad es esencial, jamás podrá ser superada por los avan-
nuestros métodos sean correctos. Seguridad y confinbffldad 1,'
ces tecnológicos futuros). Por lo tanto, la mente humana es supe-
capacidad de conocer todas las verdades, podemos tener una
rior al ordenador.
otra, pero no las dos ai mismo tiempo.

«En la medida en que se refíeren a la realidad, las proposiciones


de la matemática no son seguras y, viceversa, en la medida en
humanos versus ordenadores que son seguras, no se refieren a la realidad.»
AXBKRT ElNNTBIN, KN UNA CONFBRKNCIA PRONUNCIAOA BL 27 D8 ENERO Dg 1921.

En esencia, ¿es la mente humana superior a un ordenador? ¿No-


sotros «pensamos», mientras que ei ordenador solamente «cal- E1 argumento parece convincente, pero no es decisivo. La de-
cula»? 0, por el contrario, no hay una diferencia esencial y algún mostración de la consistencia de los axiomas de Peano se basa en
día el avance tecnológico nos permitirá crear inteligencias artifi- nuestra intuición de que esos axiomas son enunciados verdade-
dales, androides, como los que nos muestra la ciencia ficción, ros; pero, ¿es infalible esa intuición? En reafidad no lo es, ya ha
cuyo pensamiento es indistinguible del humano. fallado antes. Le falló a Prege, por ejemplo, quien durante años
La controversia en tomo a este tema comenzó a mediados del estuvo convencido de la consistencia de sus axiomas, hasta que
siglo xx, con el desarrollo de los primeros ordenadores electróni- Bertrand Russeil descubrió que uno de ellos era autocontradic-
torio. ¿Podría surgir, en algún día futuro, un nuevo Russell que
cos, y desde entonces se han escrito decenas, quizá hasta cente-
nos muestre una paradoja de los axiomas de Peano, alguien que nos
nares de fibros y artículos con argumentos, refutaciones, debates
diga que, después de todo, son inconsistentes? Aunque sería muy
y coi\jeturas sobre esta cuestión sin que haya hasta ahora a la vista
sorprendente (como lo fue para Frege), no se puede descartar esa
alguna respuesta que satisfaga a todos los involucrados.
posibilidad.
Por todo lo dicho, es evidente que sería imposible en unas
No podemos, por lo tanto, vanagloriamos de superar a los
pocas líneas hacer ni siquiera un breve resumen de todos los ar-
ordenadores, porque jamás podremos tener la certeza de que
gumentos a favor o en contra de una u otra postura. Solamente
nuestros razonamientos semánticos son correctos. Debemos
nos interesa mencionar aquí que los teoremas de incompletitud de
aprender a vivir con la incertidumbre de que quizá en el futuro se
Godel han sido usados más de una vez en las discusiones sobre
descubra que todos (o casi todos) nuestros razonamientos son
este tema, sobre todo como argumento a favor de que la mente
incorrectos.
fiumana es esencialmente superior a un ordenador. ¿Podría ocurrir tal descubrimiento? ¿Es verosímil esaposibi-
La expficación, en pocas palabras, sería la siguiente: bern^ fidad? La verdad es que sí; en realidad, Ia discusión iniciada con
mostrado más amba una demostración de la consistencia de el descubrimiento de la paradoja de Russell nunca llegó a ser
ariomas de Peano y nuestra capacidad humana de captar la n terniinada. Las tres propuestas que se hicieron a prmcipios del
ciOn semántica de «verdad» nos convence de que es correcta; siglo xx, intuicionismo, logicismo y fomialismo (o el programa de
e argo, el segundo teorema de Gddel prueba que la correcc

LAS CONSECUENCIAS DEL TRABAJO DE GÓDEL 161


lasconsecuencu
'AS DEL TRABAJO DE GODEL
. faiiaron por diferentes motivos y no han sido reem
otro programa de alcance equivalente. ¿Cuál es exa? a'
"a naturaleza de los objetos matemáticos? ¿Existe un
jntermedio entre los razonanuentos puramente smtácticos y ¿
ramnamientos Ubremente semanücos que pemuta superar h £
^pletitud de los teoremas de Godel asegurando a la vez la
Existe realmente una diferencia tan tajante
sistenciar ¿ entre Lecturas recomendadas
«sintáctico» y «semántico» o los que Uamamos conceptos semán.
tjcos no son más que conceptos smtácücos más sofisticados (en
los que se trabaja con grupos de símboios en lugar de con sim-
bolos individuaies)? Todavía hay muchas preguntas sin respues.
tas... afortunadamente.

Bell, E.T.j Los CfTdTidss Tfidtoynáticos, Buenos Aires, Lossds, 2010


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162
^SCONSECUENCIAS
D£L TRabAJO oe güdel
163
índice

Aristóteles 18-21,37, 66 conceptografía 32


aritmética 22,33, 35,4448, 51,54, conceptos
58,60, 62, 63, 65, 69, 73, 76-78, semánticos 96-100,104,156,
81, 83, 84, 107, 108,110,112, 157,159-162
115-117,155-157,160 sintácticos 96-99,101,103,104,
Arquímedes 24 106,109,115,151-153,162
autorreferencia 36 conjunto 29,30,33,34,36,46, 61,
método de 77-84,110 58, 60, 66, 66, 73, 84, 85, 89-91,
semántica 100 99,101,103-106,108,109,112,
sintáetica 100 113.115- 118,128,130-132,134,
Aydelotte, FYanklin Ridgeway 145, 136-138,141,154156,159
146 cardinal de un 128-134,136,
138,141
Borel, Émile 10,11 finito 128,130
Brouwer, Luitzen Egbertus Jan 37, infinito 28,29,128,130-132,154
38,40,47,48, 56 teoría de 29,30,31,33,40, 41,
43,44,81,127,138,141,151,
Cantor, Georg 23*25,28-32,35,37, 152,154
38,40,41,43,128,130-132,136, conjunto de axiomas 46,58, 60,
[Link] 65,66, 73,89,90,101,103-106,
argumento diagonal de 132-136 [Link].115- 118,155,
Church, Alonzo 91, 92 156,159
código 70-74, 76-82, 109,110,111, completo 106,108,115
113,114,116,117 consistente 101,103,106,108,
Cohen, Paul Joseph 43,137, 138, 109,112-118,124,151,156,
141.152 159,161
incompleto 106,109 hipófcesis
jnconsistente 103-106,116,156,
de Riemann 8 de incompletitud (primer
{, Max 57
Oelcontinuo 43,128 teorema) 7,13, 41, 48, 51,
161 ncipiode 31
omega-consistente 113 57,64-68,70,82,84,87,89,
l4a’ Í51,152 J ismo 149-151
90,96.97-99,101, 109,115,
rt; Adele 13, 93-95
demostración tón Insticuto de Estudios 117,138, 143,149,152,153,
semántica 167,159,160 inzáílos de 13,55,90-92,96, 160,162
en acto 19-24,28,29 ,, de ineompletitud (segundo
sintóctica 97,99,101,103,104, 38,43.44 ,3l-35l37( >, 121-123,125-127,145-148
teorema) 49,65,90,106,117,
107,109-111,113,115,139 enpotencia 19,20 2? 143,149,152, 156,160,162
mtuicionismo 36-43 47^0 ’28
161 ^648,160 \lelal0gica 60,63, 66,104,111,
Binstein, Albert 13,18,55,90,91,94, unicidad 26,28,137
119,122-126,141,146,147,161 150,157
de la descomposicióñ en
sintácticas 104
Elementos de geomeiría (Euclides) Jeans, James Hopwood primos 28
22,158 140
126,127 reiabvidad, teoríade Ia 12, 55,119,
universo 21,102,103, 106,107, 112,
123 l24i 126, 127, 140
113,124,126,127,156,157,158
Russell', Bertrand 11, 19, 31-37,56,
Fermat, teorema de 59, 75,84 deGckiel 124
Kronecker, Leopold 25,30,3i, % 70 100,104, 105,124, 161
formaiismo 48,150,151, 161 enrotacxón 123-128
paradoja de 34,36.43,60, 100,
Fourier, series de 25-27, 137 logicismo 36-43, 48, jgl 105,154,161
Viena 13,17,18,41,53-57,67, 90,
Frege, Gottlob 19, 31,32,33,35, 36,
92-94, 96,121,126,148
44,104,105,161 modelo 139-141, 153,154,157 Schlick, Moritz 13,56,57, 93
Círculo de 13, 55-57,67,93,121
íunción diagonal 78, 79,110 Morgenstem, Oskar 91,122 147
Furtwángler, Phílipp 13, 54, 55, 67 148 teorema
Wiles, Andrew 59, 75,84
de compietitud 57,58-65,85

Galilei, GaliJeo 21-23,28, 37 Neumarm, John von 48,49,91,94,


Gausa, Joharm Cari Friedrich 23 146,148
Gibbs, conferencia 13, 149-155 número
Goethe, Johann Wolfgang von 54 cuadrado 22,23,28,130
teoría del color de 53, 54 de Godel 70-74, 76-79,109,116,
Gcldbach, Christian 108 117
coryetura de 8,9,10,108 entero 26, 131,132,134,139,
Goodstein, teorema de 80,81 140
irracionai 39,40,44
Heine, Eduard 25,28 normal 10,11
Herón de Alejandn'a 45 primo 8, 9, 22,26-28,38,39,58,
Heyting, Arend 48, 96 74, 76-78, 83,99,100,102,

Hilbert, David 103, 107, 108,116,117


problemas de 7,8,42,45,46, reai 132, 134,136
56, 65, 128,137
iradoja del mentiroso 36,83,100
programa de 4349,51,56-58,
61,64,65,68,74, 84,87, .[Link]^eie 5?i
avinnrias de 46, 60, O4*)
95-99,106-108,116,150, 155,
156,159,161,162 159-161

(NOice 167

166 iNDtCE

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