Universidad del Valle
Facultad de Humanidades
Escuela de Estudios Literarios
Licenciatura en Literatura
Literatura Latinoamericana V
Luis Alfredo Díaz Romero
El propósito del siguiente texto consiste en plantear una relación entre la novela Zama del
escritor argentino Antonio Di Benedetto y la película homónima realizada por la directora
Lucrecia Martel partiendo de temas como: el existencialismo, la soledad y el colonialismo
durante el siglo XVIII en Latinoamérica.
La novela trascurre en el siglo XVIII durante la época de la colonia en Asunción, Paraguay
y gira en torno a Diego de Zama, un funcionario letrado de la corona española de origen
americano, que se encuentra esperando un traslado a Buenos Aires para poder estar con su
esposa Marta y al mismo tiempo mejorar su posición social dentro de la estructura
monárquica europea. Por este último motivo, el protagonista experimenta profundos
sentimientos de vacío y desarraigo al tener que negar su identidad y no poder pertenecer a
esta clase social. Veamos a manera de ejemplo el siguiente fragmento en el que Zama actúa
como un español cuando Ventura Prieto le reclama por haber entregado esclavos a una
familia:
Dije, muy pausadamente, como si estuviera reflexionando, aunque en realidad
pedía respuesta:
—¿Estaré hablando con un español o un americano?
Y él, incontinente, me replicó:
—¡Español, señor! Pero un español lleno de asombro ante tantos americanos que
quieren parecer españoles y no ser ellos mismos lo que son.
Aquí nació mi furia:
—¿Va por mí?
Vaciló un instante, se contuvo y dijo:
—No. si fuese un español
(Di Benedetto, 2020, p.3).
En la película de Martel este episodio desemboca en una pelea entre Zama y Ventura que
ocasiona el traslado de este último a otra provincia. Esto no quiere decir que la adaptación
se distancie totalmente de la novela, por el contrario estas estrategias permiten la supresión
de algunos episodios que no alteran el significado y el curso de la historia original.
Otro aspecto que conviene mencionar de la película es el tratamiento que la directora hace
de la soledad y el vacío existencial del personaje, a través del manejo de un paisaje
desértico y hostil que refleja la interioridad del protagonista. Así mismo, el uso de algunos
sonidos y silencios prolongados refieren a la angustia y la insatisfacción que experimenta
Zama por su condición de inferioridad frente a los funcionarios europeos.
Por otro lado, el deseo que Zama siente por las mujeres españolas como Rita y Luciana
representa las aspiraciones de poder y prestigio social que necesita para recuperar la
posición que alguna vez tuvo como corregidor. Por tal motivo, desprecia a las mujeres de
origen americano y prefiere a las europeas aunque su condición no le permita acceder a
ellas de manera formal. Esta actitud excluyente se manifiesta de manera clara cuando en
una fiesta proponen hacer una reunión lasciva con mujeres multas y Zama dice lo siguiente:
¿Sólo blanca ha de ser?
—¡Y española! —respondí con arrogancia.
Lo terminante de mi réplica cortó cualquier posibilidad de comentario.
El organizador prosiguió tomando lista.
Sólo el hombre de la pregunta no cejó en su curiosidad y, con respeto y
discretamente, se atrevió a llamarme aparte para decirme que estaba asombrado de
mi preferencia excluyente. Me pidió el honor de confiarle si al proceder de tal modo
estaba dando cumplimiento a un voto de carácter religioso (Di Benedetto,2020,p.20)
Por esta razón, Zama tiene un hijo con Emilia una mujer española con la intención de
reafirmar sus pretensiones eurocentristas. No obstante, en la película Martel subvierte este
suceso al proponer a Emilia como una joven indígena en condiciones de precariedad y no
como una española. Este cambio tiene como propósito mostrar el abuso de los criollos
contra sus propios coterráneos al no aceptar su verdadera identidad.
Finalmente, Zama nunca es trasladado a Buenos Aires con su familia y es enviado en una
expedición a la selva a capturar a Vicuña Porto, un bandido que tiene azotada la zona. En
esta misión el protagonista reconocerá su identidad indígena pero para eso primero tendrá
que perder las manos que son el símbolo de la escritura y por tanto del poder letrado.
Vicuña Porto mutila las manos de Zama y este es auxiliado por los indios alegoría de la
reconciliación del protagonista con su origen.