Biomimesis
¿Qué es biomímesis?
Biomímesis es la práctica de aplicar las lecciones de
la naturaleza a la invención de tecnologías más
saludables y más sostenibles para la gente. Los
diseñadores biomiméticos (“biomímicos”) se enfocan
en entender, aprender y emular las estrategias
usadas por los organismos vivos, con la intención de
crear diseños y tecnologías que sean sostenibles.
Janine Benyus, cofundadora del Biomimicry
Institute, bióloga y autora de Biomímesis: cómo la
ciencia innova inspirándose en la naturaleza (el libro
que atrajo la atención del público hacia la
biomímesis), ha definido biomímesis como “la
emulación consciente de la genialidad de la
naturaleza”. Es decir:
“Consciente”: ser intencionado
“Emulación”: aprender de los organismos vivos y
aplicar esos conocimientos profundos a los retos que
los humanos queremos resolver.
“Genialidad de la naturaleza”: reconocer que la
vida ha desarrollado soluciones bien adaptadas que
han pasado la prueba del tiempo, dentro de las
restricciones de un planeta con recursos finitos.
Con la biomímesis podemos desarrollar nuevos
productos, procesos y sistemas, o mejorar los
diseños existentes. También puede ayudarnos a
cambiar nuestra perspectiva, a ver los problemas y
objetivos de diseño de una manera diferente, y a
develar “nuevas” soluciones a los problemas
difíciles.
Por qué necesitamos biomímesis
Nuestro planeta es viejo, tiene 4.5 mil millones de
años de edad. Y durante la asombrosa cantidad de
3.8 mil millones de años, ha albergado vida. Desde
entonces, millones de organismos se han adaptado y
evolucionado para satisfacer sus necesidades dentro
de los límites del planeta, creando en el proceso un
sistema vivo interconectado de maneras complejas.
Los seres humanos también son producto de ese
sistema vivo, pero nuestra llegada es relativamente
reciente. En el corto período que hemos estado en la
Tierra (aproximadamente 200 000 años), también
hemos desarrollado hábitos más bien destructivos.
De hecho, hemos transformado la Tierra tanto, física,
química y ecológicamente, que algunos científicos
dicen que hemos dado pie a una nueva era
geológica:el Antropoceno. Hemos alterado los
sistemas de la Tierra de manera significativa y
apenas en décadas recientes hemos realmente
comenzado a entender las consecuencias de
nuestras acciones.
La biomímesis ofrece la oportunidad de arreglar las
cosas, de adoptar una visión sistémica de nuestro
planeta y comenzar a vivir dentro de sus límites. La
biomímesis reconoce que estamos rodeados de
millones de organismos y ecosistemas que tienen
algo que enseñarnos sobre cómo sobrevivir y
prosperar en la Tierra. Ellos enfrentan muchos de los
mismos retos que nosotros — requieren mantenerse
calientes, filtrar el agua, obtener energía, etc. —
además de conservar preciados recursos y no dañar
sus entornos.
Con cuidado y enfoque, podemos aprender a emular
las estrategias exitosas de la naturaleza. Es tiempo
de crear diseños, materiales y tecnologías propias
que no solo sean sostenibles, sino también
regenerativas y restaurativas; que mantengan el
tejido de la vida en la Tierra.
En la práctica de la biomímesis ponemos la mira en
una meta audaz: construir un mundo más amistoso
para la vida, un mundo en el que las tecnologías
humanas cumplan con las mismas “restricciones de
diseño” dentro de las cuales opera el resto de las
formas de vida en la Tierra. Por supuesto, no
podemos crear ese mundo perfecto de la noche a la
mañana. Pero cuando ponemos mucha atención en el
funcionamiento de la naturaleza y aprendemos cómo
podemos emular su inteligencia de manera que
mejoremos el planeta — en vez quitarle valor —
podemos dar pasos hacia un cambio significativo.
Con el tiempo todos estos pasos se acumularían
para generar un cambio en el sistema, una mejor
manera de encajar en nuestro mundo. Este Manual
de biomímesis te ayudará a iniciar en ese camino.
Función y estrategia
Para practicar la biomímesis es importante primero
entender el concepto de función. La función es una
de las bases esenciales de la biomímesis y es un
elemento que distingue el diseño biomimético del
biofílico y del biomórfico. En lugar de solo observar
las cualidades visuales y estéticas del mundo
biológico, la biomímesis se enfoca en aprender de
cómo los organismos vivos cumplen con funciones
específicas.
¿Qué son las funciones y
estrategias?
Una función, por definición, es el propósito de algo.
En el contexto de la biomímesis, función se refiere al
papel que desempeñan las adaptaciones o
comportamientos que le permiten sobrevivir a un
organismo. Es importante notar que función también
puede referirse a algo que necesitas que tu solución
de diseño haga.
Los organismos cumplen con sus necesidades
funcionales mediante estrategias biológicas.
Una estrategia biológica es una característica,
mecanismo o proceso que desempeña una función
para un organismo. Es una adaptación que el
organismo tiene para poder sobrevivir.
Identificar funciones
Entender los conceptos de función y estrategia te
ayudará a encontrar la información biológica que es
relevante para tu reto de diseño. Cuando inicies un
reto de diseño, la cosa más importante que debes
considerar es “¿para qué función requieres una
solución?”. En vez de pensar qué quieres hacer,
pregúntate, “¿Qué quiero que mi diseño HAGA?”.
Por ejemplo, no le “preguntarías” a la naturaleza
cómo hacer un ventilador. Eso no tiene ningún
sentido. Más bien, podrías preguntar “¿cómo la
naturaleza mueve el aire?” o “¿cómo la
naturaleza enfría?”. Cuando sea posible, es muy útil
formular múltiples variantes para tu pregunta del
“cómo”. Hacer esto te permitirá explorar el reto
funcional desde diferentes ángulos. (Mover el aire es
solo una manera de enfriar, y puede servir para otras
funciones también).
Preguntar “¿qué quieres que tu diseño HAGA?” es un
paso clave al hacer biomímesis. Elegir
cuidadosamente el verbo que complete la pregunta
“¿cómo la naturaleza…?” te preparará para el éxito
cuando comiences a buscar modelos biológicos. Ese
verbo es la función que estás buscando en la
naturaleza.
Por ejemplo…
¿Quieres diseñar un casco para ciclismo?
¿O lo que realmente quieres es diseñar una
manera de proteger la cabeza del ciclista contra
impactos?
Frasear tu meta de la segunda manera te abre la
mente a nuevos enfoques para abordar tu reto y
también a la posibilidad de que tu diseño no se
parezca en nada a los cascos que ya existen. Una
vez que preguntas “¿cómo la naturaleza protege
contra impactos?”, puedes buscar organismos o
sistemas en la naturaleza que desempeñen la misma
función.
La Taxonomía de Biomímesis
La taxonomía es la ciencia de clasificar la vida. Los
biólogos nombran e identifican organismos,
agrupándolos y categorizándolos en una jerarquía
anidada de rangos taxonómicos (que va de dominios,
reinos, etc., hasta géneros y especies) con base en
sus relaciones evolutivas. Hoy día la palabra
“taxonomía” también empieza a ser utilizada para
describir cualquier sistema de clasificación, como se
ilustra a continuación.
La Taxonomía de Biomímesis es un sistema de
clasificación desarrollado por el Biomimicry Institute
para organizar estrategias biológicas de acuerdo con
las funciones que cumplen. Conforma también la
estructura fundamental de AskNature, la colección
más exhaustiva (en forma de base de datos) de
soluciones biológicas aplicables a retos de diseño
humano.
La Taxonomía puede ser una referencia útil a la hora
de identificar la(s) función(es) que tu diseño necesita
cumplir. Te ayudará a navegar de mejor manera el
contenido de AskNature, además de ofrecerte
palabras clave que pueden ayudarte a entender tu
reto de diseño de manera diferente, o buscar la
información biológica de manera más efectiva.
Reconocer el contexto
N
Revisión de la definición
El contexto en la biología abarca el ambiente circundante y todos
los demás factores que afectan la supervivencia de un
organismo. El contexto en el diseño abarca factores que afectan
cómo, dónde y quién utiliza el diseño.
Hay muchas maneras de realizar o cumplir con una
función determinada. Las estrategias varían
dependiendo del contexto, es decir, de las
condiciones en las se utiliza una estrategia.
Por ejemplo, un árbol de lento crecimiento puede
usar diferentes tamaños de hojas para optimizar la
captura de la luz solar para la fotosíntesis, mientras
que una enredadera puede tener hojas del mismo
tamaño, pero usar un rápido crecimiento para
posicionar sus hojas de la mejor manera para la
fotosíntesis. El contexto determina cómo un
organismo o ecosistema puede satisfacer sus
necesidades funcionales de manera exitosa.
Tanto en biología como en diseño, una estrategia
que sirve bien para cumplir una función en un
contexto podría no servir en una situación diferente.
Para lograr la misma función o resultado, quizá se
requiera una estrategia diferente. Además, debido a
que los contextos son complejos, los organismos y
los diseños de los seres humanos a menudo
desempeñan múltiples funciones y emplean
múltiples estrategias de manera simultánea.
Pensar en términos de contexto es importante
porque te permite reconocer estrategias biológicas
que podrían ser relevantes para el diseño humano.
Cuando entiendes qué es lo que quieres que tu
diseño haga y en qué condiciones, entonces le
puedes “preguntar a la naturaleza” cómo los
organismos vivos hacen lo mismo.
Al revés pasa lo mismo. Mientras observas el mundo
natural que te rodea, trata de identificar las
funciones, estrategias y contextos que conforman lo
que ves. Después intenta pensar en funciones y
contextos similares en el mundo humano y en
maneras de aplicar las estrategias naturales que
observas. No importa si tienes que adivinar; puedes
buscar las respuestas más tarde. Lo importante es
que estarás afinando tus habilidades de observación,
viendo a la naturaleza de manera diferente y
comenzando a pensar como un biomímico.
La visión sistémica
Nuestro mundo está compuesto por sistemas, desde
los ecosistemas en la naturaleza hasta las
organizaciones y tecnologías en la sociedad humana.
Aprender a ver, entender y pensar en términos de
sistemas es importante porque muchos de los retos
más grandes que hoy enfrentamos en el mundo son
producto de fallas en el sistema y requieren una
visión sistémica para ser resueltos.
¿Qué es un sistema?
Tal como dice la famosa observación de
Buckminster Fuller, un sistema es más grande que la
suma de sus partes. Lo que lo hace más grande son
las interacciones y las relaciones entre esas
partes. Linda Booth Sweeneyofrece un marco que
nos ayuda a pensar en esto, al distinguir entre un
“sistema” — donde el todo tiene propiedades que las
partes no tienen — y un “montón”, es decir, una
colección de cosas que carece de una función más
elevada.
Los sistemas cobran muchas formas. Pueden ser
muy grandes (la Tierra en sí misma es un sistema) y
muy pequeños (por ejemplo, una célula). Los
sistemas pueden ser tangibles físicamente (como la
casa) o abstractos, como un sistema de gobierno o
una red de computadoras. Pueden ser también una
combinación de ambos. Lo que hace que algo sea un
sistema es que esté hecho de “un conjunto
interconectado de elementos que están organizados
coherentemente de manera que se logra algo
(función o propósito).” (Meadows)
Propiedades de los sistemas
Los sistemas son diversos, pero comparten
propiedades que nos pueden ayudar a identificarlos y
entenderlos. Cada sistema tiene uno o
más límites y puede estar separado en
componentes o subsistemas. Cada sistema también
está contenido dentro de
múltiples supersistemas de nivel superior. Estas
características se encuentran en múltiples tipos y
niveles de sistemas.
Por ejemplo, una puerta es un sistema que se
encuentra en un edificio en donde hay una abertura
en su límite o frontera. La función de la puerta es
permitir que algunas cosas entren y salgan del
edificio al tiempo que evita que otras cosas crucen
la frontera. Una puerta típicamente consiste en dos
subsistemas: un cierre y una manera de controlar
ese cierre, y cada uno de estos puede tomar diversas
formas. La puerta puede ser de madera con bisagras
y un pestillo, por ejemplo, o puede ser una cortina
con un gancho para sujetarla hacia un lado.
A su vez, una puerta está insertada en
supersistemas de orden superior (una pared, un
edificio, una ciudad, el hábitat local). En cualquiera
de estos niveles de sistema pueden existir sistemas
adyacentes que pueden influir en el sistema de
interés y servir para funciones similares. Los
sistemas adyacentes en el nivel de la puerta pueden
incluir ventanas, pues estas también intervienen en
el límite del sistema. En el nivel del edificio, los
sistemas de servicios públicos lo conectan con otros
sistemas.
En biología, una proteína transmembrana en una
pared celular desempeña una función similar a la de
una puerta. Permite a ciertas moléculas o señales
entrar a la célula y deja que otras moléculas y
señales pasen al sistema externo. A su vez, la célula
puede ser parte de un órgano (supersistema) que
está conectado con y es servido por un sistema
circulatorio adyacente que conecta a muchos otros
sistemas que mantienen vivo a un organismo (otro
supersistema).
El sistema operativo de la Tierra
El sistema más grande de la naturaleza – la Tierra
misma.
En esta sección
La Tierra tiene límites y fronteras
La Tierra es un sistema vivo
En la sección Función y Estrategia hablamos sobre
la importancia de considerar el contexto de un
diseño particular. En la sección La Visión Sistémica,
enfatizamos cómo el pensamiento sistémico puede
ayudarte a entender un reto de diseño a un nivel más
profundo. Ahora demos un paso hacia atrás y
consideremos el contexto del sistema natural más
grande, la Tierra misma
La Tierra tiene límites y fronteras
La vida en la Tierra ha sobrevivido y prosperado
adaptándose a los límites y fronteras del contexto
planetario de la Tierra, lo que podríamos llamar el
“sistema operativo de la Tierra”.
Las características que definen al sistema operativo
de la Tierra son:
La Tierra tiene agua limitada.
La Tierra tiene una atmósfera limitada.
La Tierra tiene una limitada radiación solar de la
cual se deriva toda la energía.
La Tierra tiene gravedad.
La Tierra es cíclica.
La Tierra existe en un estado de equilibrio
dinámico; mantiene un balance ecológico y químico
a pesar de estar en un constante estado de cambio,
así como nuestros cuerpos mantienen la
homeostasis en un estado de constante flujo.
La Tierra es un sistema vivo
A pesar de que la competencia y la depredación entre
especies puede existir en el nivel individual, desde una
perspectiva sistémica la vida permite que otra vida
florezca.
Los organismos que hoy viven en la Tierra se han
adaptado a los límites y confines de la Tierra durante
largos periodos de tiempo y, en el proceso, han
operado en sincronía para crear comunidades
biológicas diversas y abundantes. Mientras que la
competencia y la depredación entre las especies
puede existir en un nivel individual, desde una
perspectiva sistémica la vida permite que otra vida
florezca. Para ilustrar este punto considera la
siguiente historia ecológica:
Los osos grizzly crean oportunidades para otras
formas de vida
Los osos grizzly, una especie emblemática de Norte
América, juegan un papel vital en la ecología. Las
bayas son una parte importante de su dieta, y los
osos grizzly desempeñan un papel fundamental como
dispersores de semillas, ya que las semillas de las
bayas pasan intactas a través de su sistema
digestivo. Las excretas que rodean a las semillas las
protegen evitando que se sequen, además de servir
como fertilizante, ayudándoles a germinar y a
sobrevivir cuando se transforman en plántulas Al
buscar alimento, los osos grizzly escarban el suelo
con lo que aumentan la diversidad de especies y la
disponibilidad de nitrógeno.
Patrones unificadores de la naturaleza
Aprender de las lecciones supremas de la
naturaleza.
“Estos logros individuales (de los organismos)
palidecen, sin embargo, cuando consideramos la
intrincada interviviencia que caracteriza a los
sistemas completos, comunidades como las
marismas o los bosques de saguaro. En conjunto, los
organismos vivos mantienen una estabilidad
dinámica, como bailarines en un arabesque, que
continuamente están haciendo malabarismos con
los recursos y sin desperdicios.”
–Janine Benyus, Biomímesis: cómo la ciencia innova
inspirándose en la naturaleza
En la sección El sistema operativo de la
Tierra abordamos el contexto planetario en el que
existe la vida en la Tierra e introdujimos la idea de
que, desde una perspectiva sistémica, la vida
permite que la vida florezca. Esta sección se basa en
ese entendimiento y se enfoca en identificar, en la
manera en que los organismos funcionan e
interactúan, los patrones persistentes que
contribuyen a generar ecosistemas resilientes. Estos
patrones merecen nuestra atención porque pueden
tener profundas implicaciones para el diseño
humano. Si nuestro objetivo es construir un mundo
que sea sostenible (es decir, compatible con la vida
en la Tierra en el largo plazo), necesitamos
considerar las lecciones de la naturaleza en un
contexto sistémico.
¿Qué son los patrones
unificadores de la naturaleza?
Los patrones unificadores de la naturaleza son
nuestro intento de identificar las diez lecciones más
esenciales del mundo natural que deberían ser
consideradas como parte de un proceso de diseño.
Nosotros les llamamos “patrones unificadores de la
naturaleza” porque se pueden encontrar ejemplos de
estos patrones de manera extensa en la mayoría de
la vida en la Tierra.
Considera estos patrones al inicio de cualquier
proceso de diseño y utilízalos durante el desarrollo
del mismo como una herramienta de evaluación.
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