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Acción de Libertad en Cochabamba

El documento describe una acción de libertad interpuesta por Rosa Herrera Paco contra una jueza por no remitir en plazo la apelación de una modificación de medidas cautelares. El tribunal de garantías concedió la tutela al encontrar una dilación indebida que vulneró el derecho a la libertad y defensa de la accionante. La jueza demandada alegó que la responsabilidad era de la secretaria del juzgado.

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Acción de Libertad en Cochabamba

El documento describe una acción de libertad interpuesta por Rosa Herrera Paco contra una jueza por no remitir en plazo la apelación de una modificación de medidas cautelares. El tribunal de garantías concedió la tutela al encontrar una dilación indebida que vulneró el derecho a la libertad y defensa de la accionante. La jueza demandada alegó que la responsabilidad era de la secretaria del juzgado.

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SENTENCIA CONSTITUCIONAL PLURINACIONAL

1024/2019-S2 Sucre, 22 de noviembre de 2019 SALA


SEGUNDA
Magistrado Relator: MSc. Carlos Alberto Calderón Medrano Acción
de libertad Expediente: 30221-2019-61-AL Departamento: Cochabamba
En revisión la Resolución 08/2019 de 30 de julio, cursante de fs.
22 a 25 vta., pronunciada dentro de la acción de libertad
interpuesta por Rosa Herrera Paco contra Carla Azucena Antequera
Rocha, Jueza Pública Mixta e Instrucción Penal Primera de Sipe
Sipe del departamento de Cochabamba. I. ANTECEDENTES CON
RELEVANCIA JURÍDICA I.1. Contenido de la demanda Por memorial
presentado el 30 de julio de 2019, cursante de fs. 3 a 5 vta., la
accionante, manifestó lo siguiente: I.1.1. Hechos que motivan la
acción El 18 de julio de 2019, se llevó a cabo su audiencia de
consideración de medidas cautelares en el Juzgado Público Mixto e
Instrucción Penal Primero de Sipe Sipe del departamento de
Cochabamba a cargo de la Jueza ahora demandada; en la cual se
solicitó el cese de su detención domiciliaria y la disminución de
la fianza económica, pero la solicitud fue denegada; es así que,
en audiencia y de manera oral fue planteada la apelación
incidental, sin que remitieran actuados al Tribunal de alzada en
plazo previsto por ley. I.1.2. Derecho supuestamente vulnerado
Señala la lesión de su derecho a la libertad en su vertiente de
celeridad, citando al efecto los arts. 22, 23, 73, 115. I y II de
la Constitución Política del Estado (CPE). I.1.3. Petitorio 2
Solicita se le conceda la tutela y en consecuencia se disponga
que la autoridad demandada remita en el día la carpeta procesal a
la Sala Penal de turno, a objeto que se resuelva la apelación
planteada contra el Auto de 18 de julio de 2019. I.2. Audiencia y
Resolución del Tribunal de garantías Celebrada la audiencia
pública el 30 julio de 2019, según consta en el cursante de fs.
20 a 21, se produjeron los siguientes actuados: I.2.1.
Ratificación de la acción La parte accionante se ratificó in
extenso en los términos expuestos en su demanda tutelar; y, en
audiencia agregó que: Respecto al informe presentado por la
autoridad hoy demandada, señala que en su momento se debió
ampliar o dirigir la presente acción de defensa contra la
Secretaria del Juzgado Público Mixto e Instrucción Penal Primero
de Sipe Sipe del departamento de Cochabamba, considerando que por
otorgación de funciones, ella sería la encargada de redactar el
acta; sin embargo, la jurisprudencia constitucional refiere que
la acción de libertad, debe ser dirigida contra el titular del
Juzgado, en ese contexto la demanda la realizaron contra la Jueza
-ahora demandada-. I.2.2. Informe de la autoridades demandadas
Carla Azucena Antequera Rocha, Jueza Pública Mixta e Instrucción
Penal Primera de Sipe Sipe del departamento de Cochabamba,
mediante informe escrito presentado el 30 de julio de 2019
cursante de fs. 18 a 19, indicó lo siguiente: a) “Se debe toma en
cuenta lo dispuesto por el Art. 94 de la ley 025 del respecto a
las obligaciones, que a la letra dice: ‘I. Son obligaciones
comunes de las secretarias y los secretarios: (…) 4. Labrar las
actas de audiencias y otros; 5. Franquear testimonios,
certificados, copias y fotocopias legalizadas que hubieran
solicitado las partes…’, de lo expuesto precedentemente este
Tribunal ha cumplido con las funciones inherentes a mi cargo; al
contrario la omisión o vulneración de algún derecho que refiere
la parte accionante es atribuible a Secretaría de este despacho
judicial, en ese entendido solicito que se deniegue la presente
acción de libertad porque la misma debe recurrirse contra la
señora Secretaria abogado Janeth Bascope Gutiérrez” (sic); b) La
autoridad ahora demandada señaló, que, conforme el art. 74 de la
Ley del Órgano Judicial LOJ, se “establece las competencias de
los Jueces de Instrucción en materia Penal, que a la letra dice;
Las juezas y los jueces de Instrucción Penal tienen competencia
para: 1. Aprobar el acta de conciliación en los asuntos de su
conocimiento si la ley así lo permite; 2. El control de la
investigación, conforme a las facultades y deberes previstos en
la ley; 3. Emitir las resoluciones jurisdiccionales que
correspondan durante la etapa preparatoria y de la aplicación de
criterios de oportunidad; 4. La sustanciación y resolución del
proceso abreviado; 5. Resolver la aplicación del proceso
inmediato para delitos flagrantes; 6. Dirigir la audiencia de
preparación de juicio y resolver sobre las cuestiones e
incidentes planteados en 3 la misma; 7. Decidir la suspensión del
proceso a prueba; 8. Decidir sobre las solicitudes de cooperación
judicial internacional; 9. Conocer y resolver sobre la
incautación de bienes y sus incidentes; y, 10. Otras establecidas
por ley” (sic), que de la revisión del artículo citado, no le
correspondería la remisión del cuadernillo de apelación, siendo
ésta una competencia exclusiva e inherente al cargo de la
Secretaria, en ese sentido adjuntó las notas de llamadas de
atención de la Secretaria (fs. 15 y 16); c) Indicó que el
cuadernillo procesal fue remitido a la Sala Penal de turno,
mediante nota de cortesía del 22 de junio de 2019; y, d) La
autoridad demandada, solicito que se deniegue la tutela
planteada, sin costas, por no haberse demostrado que habría
incurrido en un acto vulneratorio de derechos de la impetrante de
tutela. I.2.3. Resolución El Tribunal de Sentencia Penal Primero
del departamento de Cochabamba, constituido en Tribunal de
garantías mediante Resolución 08/2019 de 30 de julio, cursante de
fs. 22 a 25 vta., concedió la tutela solicitada, en virtud a los
siguientes fundamentos: 1) Verificó que la Secretaría del Juzgado
no remitió los antecedentes a la Sala Penal de Turno, lo que
motivó que la autoridad ahora demandada llame la atención a la
Secretaria a través de dos Memorándum del 25 y 28 de julio del
2019, a pesar de ello, la funcionaria no cumplió con la remisión
de antecedentes; 2) En cuanto al argumento del mismo fue única y
exclusiva responsabilidad de la Secretaria, el Tribunal de
garantías consideró que “no puede desconocer que más allá de las
obligaciones de un ‘Secretario’, el juez tiene la obligación de
velar por los principios constitucionales establecidos por los
art. [Link], 178.I y 180.I de la Constitución Política del
Estado, que establecen que se debe garantizar el derecho al
debido proceso, a la defensa, a una justicia plural y pronta,
oportuna y gratuita, transparente y sin dilaciones y que la
potestad de administrar justicia se sustenta entre ellos los
principios de seguridad jurídica, celeridad, probidad, eficacia,
eficiencia, accesibilidad e inmediatez” (sic); 3) La autoridad
ahora demandada, además de haber llamado la atención a la
Secretaria, debió tomar medidas efectivas para que se cumpla con
la remisión de antecedentes en plazo razonable de tres días,
siempre y cuando no exista sobrecarga laboral en el Juzgado; y,
4) Se evidenció, que existió una dilación indebida e
injustificada, y que no solo puso en riesgo el derecho a la
libertad personal, sino que provoco un estado de indefensión
jurídica en los derechos de la accionante, por no haber cumplido
con lo dispuesto por el art. 251 del Código de Procedimiento
Penal (CPP) y tampoco con el plazo razonable establecido por la
jurisprudencia constitucional, correspondiendo otorgar la tutela
impetrada. 1.3. Trámite de ampliación de plazo Por Acuerdo
Jurisdiccional TCP-SP-050/2019 de 22 de octubre, a consecuencia
de los conflictos sociales acaecidos en el territorio nacional,
la Sala Plena de este Tribunal dispuso la suspensión de plazos
procesales de las causas que se encuentran en trámite y
pendientes de resolución desde la fecha indicada, habiéndose
reanudado los mismos por su similar TCP-SP-052/2019 de 13 de 4
noviembre, a partir del 14 de igual mes y año; por lo que, la
presente Sentencia Constitucional Plurinacional, es pronunciada
dentro del término establecido por el Código Procesal
Constitucional. II. CONCLUSIONES Del análisis y compulsa de los
antecedentes que cursan en obrados, se establece lo siguiente:
II.1. Mediante nota de remisión de cuadernillo de apelación, del
22 de junio de 2019, Carla Azucena Antequera Rocha Jueza Publica
Mixta e Instrucción Penal Primera de Sipe Sipe del departamento
de Cochabamba -ahora demandada- envía obrados a la Sala Penal de
turno (fs. 17). II.2. Cursa Memorándum de 25 de julio 2019,
mediante el cual la autoridad ahora demandada, llama severamente
la atención a la Secretaria del citado Juzgado, Janet Bascope
Gutiérrez, por no haber realizado la transcripción del acta del
18 de julio de 2019, provocando una dilación y perjuicio de las
partes, y ordenó que remita la capeta procesal al Tribunal de
alzada (fs. 16). II.3. Consta Memorándum de llamada de atención
por segunda vez de 28 de julio de 2019, emitida por la ahora
Jueza demandada, mediante la cual requiere a la Secretaria del
Juzgado, Janet Bascopé Gutiérrez, que cumpla con lo ordenado (fs.
15). III. FUNDAMENTOS JURÍDICOS DEL FALLO La accionante denuncia
la vulneración de su derecho a la libertad en su vertiente de
celeridad, en razón de que la autoridad ahora demandada, no
remitió en el plazo previsto por ley, la apelación de
modificación de medidas sustitutivas planteada de manera oral en
la audiencia llevada a cabo el 18 de julio de 2019. En
consecuencia, corresponde analizar en revisión, si los argumentos
son evidentes a fin de conceder o denegar la tutela solicitada.
III.1. Sobre la acción de libertad traslativa o de pronto
despacho y el debido proceso en cuanto a su vertiente de
celeridad En cuanto a la acción de libertad en su vertiente de
celeridad, la SCP 0336/2019-S2 del 5 de junio, expresó lo
siguiente: “Sobre la acción de libertad en su vertiente de
celeridad, este Tribunal ya se pronunció al respecto mediante la
SC 0465/2010-R de 5 de julio, seguida por las Sentencias
Constitucionales Plurinacionales 0093/2012 de 19 de abril,
1233/2012 de 7 de septiembre, entre otras, señalando que: ‘…se
constituye en el mecanismo procesal idóneo para operar en caso de
existir vulneración a la celeridad cuando esté relacionada a la 5
libertad y devenga de dilaciones indebidas, que retardan o evitan
resolver la situación jurídica de la persona que se encuentra
privada de libertad. (…) todas aquellas solicitudes vinculadas a
la libertad del imputado, en especial la cesación de la detención
preventiva, deben ser tramitadas con la debida celeridad, puesto
que el ingresar en una demora o dilación indebida en que incurra
una autoridad judicial al resolver una solicitud de tal
naturaleza, implica una lesión a ese derecho fundamental,
supuesto ante el cual se activa el hábeas corpus traslativo o de
pronto despacho; empero se deja claramente establecido, que no
existirá lesión si la demora o dilación es promovida por el
propio imputado’. En este sentido, a través de la SC 0224/2004-R
de 16 de febrero, reiterada por la SC 0900/2010-R de 10 de
agosto, estableció lo siguiente: ‘…toda autoridad que conozca de
una solicitud en la que se encuentre involucrado el derecho a la
libertad física, tiene el deber de tramitarla con la mayor
celeridad posible, o cuando menos dentro de los plazos
razonables, pues de no hacerlo podría provocar una restricción
indebida del citado derecho, lo que no significa, que siempre
tendrá que otorgar o dar curso a la solicitud en forma positiva,
pues esto dependerá de las circunstancias y las pruebas que se
aporten en cada caso, dado que se reitera la lesión del derecho a
la libertad física, está en la demora o dilación indebida de una
solicitud de tal naturaleza, vale decir, que si la solicitud es
negada de acuerdo a una compulsa conforme a Ley no es ilegal
siempre que esa negativa se la resuelva con la celeridad que
exige la solicitud’. Este criterio de manera análoga, es
compartido por la SC 0387/2010-R de 22 de junio y ratificado por
la SC 1181/2011-R de 6 de septiembre, que indicaron: ‘…que a toda
solicitud relativa o vinculada a la libertad de las personas,
debe imprimírsele celeridad en su resolución sea positiva o
negativamente para quien la pide, este mismo entendimiento es
aplicable para los recursos de apelación sobre medidas
cautelares, así como también para las de cesación de detención
preventiva, las que pueden traducirse en la remisión de los
antecedentes ante el superior en grado, para su resolución…’.
Dicho entendimiento también fue asumido por el Tribunal
Constitucional Plurinacional mediante la SCP 0008/2018-S2 de 28
de febrero, la cual señaló que: ‘ La línea jurisprudencial
sentada mediante la SC 0044/2010-R de 20 de abril; desarrolló el
precedente constitucional sobre la acción traslativa o de pronto
despacho, cuya finalidad es la ejecución inmediata de actos
indebidamente dilatados que influyen sobre la situación jurídica
del privado de libertad, en este contexto, se estableció lo
siguiente: ‘Por último, se debe hacer referencia al hábeas corpus
traslativo o de pronto 6 despacho, a través del cual lo que se
busca es acelerar los trámites judiciales o administrativos
cuando existen dilaciones indebidas, para resolver la situación
jurídica de la persona que se encuentra privada de libertad’. (…)
En cuanto a la celeridad o pronto despacho en el trámite procesal
de medidas cautelares, la SCP 0210/2017-S2 de 13 de marzo, señaló
que: ‘…pues es evidente que tanto los juzgados de instrucción
penal como las salas penales de los Tribunales Departamentales de
Justicia, tienen sobrecarga laboral, o como en este caso, existen
bastantes acefalías que no permiten la atención pronta y oportuna
de las solicitudes de los justiciables; sin embargo, este aspecto
no puede ser un óbice para los señalamientos de audiencia dentro
de los plazos establecidos por la norma o por lo menos en un
plazo razonable que no exceda los tres días otorgados por la
jurisprudencia constitucional, pues como la misma Sentencia
Constitucional Plurinacional citada refiere, los problemas
estructurales de la jurisdicción ordinaria que deben ser
resueltos por las instancias administrativas correspondientes, no
pueden sobreponerse a los derechos de las personas y menos de los
privados de libertad, que requieren una pronta pronunciación de
las autoridades a las cuales están sometidas sus causas; de
manera contraria se estaría lesionando su derecho a la libertad
como en el presente caso’. De acuerdo a las líneas
jurisprudenciales citadas, se observa que la autoridad
jurisdiccional tiene la obligación de actuar con la debida
celeridad y prontitud en la tramitación de solicitudes de
audiencia de cesación o modificación de la detención preventiva;
toda vez que, en este tipo de audiencias se resuelve la libertad
de las personas. Si la autoridad judicial hiciera caso omiso a
los plazos determinados por el Código de Procedimiento Penal,
incurrirá en la vulneración del derecho a la libertad, pues la
administración de justicia debe ser pronta, eficaz y efectiva”.
III.2. La dilación en la remisión del recurso de apelación de las
resoluciones que rechazan la solicitud de cesación de detención
preventiva o de aquellas que imponen dicha medida. Subreglas En
cuanto a este numeral, la SCP 0013/2018-S2 de 28 de febrero,
reiteró las subreglas sistematizadas en la SCP 2149/2013 de 21 de
noviembre, consistentes en: “i) Interpuesto el recurso de
apelación contra las resoluciones que resuelven medidas
cautelares, las actuaciones pertinentes deben ser remitidas en el
plazo de veinticuatro horas previsto en el 7 art. 251 del CPP;
plazo que, por regla general, debe ser cumplido por las
autoridades judiciales. ii) No obstante lo señalado
precedentemente, es posible que el plazo de remisión de los
antecedentes del recurso de apelación, de manera excepcional, y
en situaciones en que exista una justificación razonable y
fundada sobre las recargadas labores de la autoridad
jurisdiccional, por las suplencias o la pluralidad de imputados,
es posible flexibilizar dicho plazo a tres días, pasado el cual
la omisión del juzgador se constituye en un acto. iii) Cuando el
recurso de apelación previsto en el art. 251 del CPP, sea
formulado de manera escrita, debe ser providenciado por la
autoridad judicial en el plazo máximo de veinticuatro horas, de
conformidad al art. Página 11 de 14 132 del CPP; providencia a
partir de la cual se computan las veinticuatro horas previstas
para la remisión de las actuaciones pertinentes ante el tribunal
de apelación. iv) Cuando el recurso de apelación sea formulado de
manera oral, corresponde que la autoridad judicial decrete su
remisión en audiencia, para que a partir de dicha providencia se
compute el plazo de veinticuatro horas previsto en el art. 251
del CPP; aclarándose que la fundamentación jurídica y expresión
de agravios debe ser efectivizada en la audiencia de apelación.
v) No corresponde condicionar la remisión de antecedentes del
recurso de apelación al tribunal superior con el cumplimiento de
la provisión de recaudos de ley dispuesta por la autoridad
judicial, y menos puede computarse el plazo de veinticuatro horas
previsto en el art. 251 del CPP, a partir que el recurrente
otorga dichos recaudos, en virtud a los principios de gratuidad,
pro actione, y los derechos de impugnación y acceso a la
justicia. vi) No corresponde que el decreto de remisión de
antecedentes al tribunal de apelación sea notificado
personalmente y, en consecuencia, deberá notificarse en una de
las formas previstas en los arts. 161 y 162 del CPP, en el plazo
previsto en el art. 160 del citado Código; únicamente para
efectos de conocimiento de las partes, sin que a partir de dicha
notificación se compute el plazo de veinticuatro horas previsto
por el art. 251 del CPP; pues, se reitera, el cómputo de ese
plazo se inicia desde el decreto de remisión dictado por el juez
y, en ese sentido, no se debe condicionar la remisión del recurso
de apelación a una eventual contestación de la otra parte” (las
negrillas son nuestras). 8 Jurisprudencia desarrollada de la cual
se establece que formulado el recurso de apelación incidental
contra la resolución que imponga una medida cautelar y este sea
concedido en audiencia, se debe remitir el legajo de las piezas
pertinentes al Tribunal de alzada dentro del plazo de
veinticuatro horas, salvo que exista una justificación razonable
o fundada en el retardo, para lo cual el mencionado término
legal, puede ser ampliado a tres días, no pudiendo las
autoridades y los servidores judiciales excederse de ese plazo
procesal, habida cuenta que la situación jurídica de la persona
privada de libertad se encuentra de por medio” (énfasis añadido).
III.3. Respecto a la legitimación pasiva del personal judicial
subalterno en las acciones de libertad En cuanto a la
legitimación pasiva del personal subalterno y las demandas de
acción de libertad, la SCP 0080/2019-S2 de 5 de abril, indicó lo
siguiente: “…es preciso, desglosar la jurisprudencia
constitucional pronunciada respecto a la legitimación pasiva del
personal de apoyo jurisdiccional, en ese entendido, la SCP
0427/2015-S2 de 29 de abril, partiendo de la naturaleza jurídica
de la acción de libertad, así como de los principios que la
rigen, cambió la línea jurisprudencial en relación a los
razonamientos asumidos en las SSCC 0332/2010-R de 17 de junio y
1279/2011-R de 26 de septiembre, precisando que:“…se debe tener
claramente establecido que la legitimación pasiva recae sobre
toda persona cuya acción u omisión se constituya en causal para
la vulneración o amenaza en la integridad y eficacia de los
derechos tutelados por la presente acción de defensa; más aún, si
el texto constitucional deja abierta la posibilidad de dirigir la
demanda inclusive contra personas particulares; por consiguiente,
en virtud al principio de generalidad, la presente acción de
defensa no reconocen fueros, privilegios ni inmunidades, por lo
que es plenamente viable dirigir contra toda persona,
indistintamente si es particular o servidor público, sea este
jurisdiccional o de apoyo judicial, e incluso de orden
administrativo, cual podrían ser funcionarios policiales o del
régimen penitenciario, solo a manera de ejemplo. En consecuencia
con lo manifestado líneas arriba, es posible afirmar que, las
vulneraciones y las amenazas de los derechos a la vida, la
libertad física y de locomoción, no necesariamente deben ser
originadas como consecuencia del ejercicio de actos puramente
jurisdiccionales, sino que, las acciones y omisiones de carácter
administrativo, también tienen o pueden tener la misma cualidad
para lesionar tales derechos. En este sentido, de acuerdo a la
Ley del Órgano Judicial, los servidores de apoyo judicial son: la
conciliadora o el conciliador, la secretaria o el Secretario, la
o el auxiliar, y, la o el oficial de diligencias, cuyas funciones
y, 9 particularmente sus obligaciones se encuentran disciplinadas
en los arts. 83 al 106 de la LOJ. Ahora bien, a los fines de
establecer la legitimación pasiva en la acción de libertad
respecto a los servidores de apoyo judicial, se debe tener
presente que, si la vulneración de los derechos tutelados por la
presente acción de defensa emerge del incumplimiento o la
inobservancia de las funciones y obligaciones conferidas al
personal de apoyo jurisdiccional en los preceptos legales
procedentemente referidos o del incumplimiento de las
instrucciones u órdenes impartidas por el superior en grado,
dicho servidor público adquiere la legitimación pasiva por lo que
es plenamente viable dirigir la demanda contra ése funcionario,
hasta establecer su responsabilidad si corresponde; habida cuenta
que, el acto ilegal no es necesariamente el resultado del
ejercicio de la función puramente jurisdiccional, sino que, las
omisiones de carácter administrativo como: la falta o inoportuna
elaboración del cuadernillo de apelación, el incumplimiento de
plazos para la remisión de antecedentes al superior en grado, la
falta o la inoportuna elaboración de actas, la falta o inoportuna
notificación a las partes, tratándose en especial de audiencias
de consideración de medidas cautelares, en fin, la inobservancia
de las labores y obligaciones encomendadas al personal de apoyo,
tiene la capacidad de repercutir negativamente en el ejercicio de
los derechos fundamentales y garantías constitucionales del
justiciable; sin embargo, el presente razonamiento no implica que
el Juez como autoridad revestida de jurisdicción deje al
desamparo la dirección del juzgado, por cuanto le asiste la
facultad de impartir instrucciones al personal de apoyo judicial
y de realizar el seguimiento correspondiente, puesto que de no
cumplirse las mismas también asume la responsabilidad por ser la
autoridad que finalmente tiene la responsabilidad del juzgado;
consiguientemente, el buen desempeño de las labores
administrativas y jurisdiccionales involucra tanto a los
servidores de apoyo y principalmente a las autoridades judiciales
propiamente dichas, de ahí que las responsabilidades emergentes
del incumplimiento de las funciones y obligaciones no pueden
centralizarse en una sola persona u autoridad, ya que cada
servidor público tiene el deber de desempeñar sus funciones en el
estricto marco de las disposiciones normativas que regulan su
labor, más aún si de ello surge la lesión de los derechos objeto
de protección de la presente garantía jurisdiccional.
Razonamiento expuesto del cual se deduce que el personal de apoyo
jurisdiccional tiene legitimación pasiva para ser demandado en la
acciones de libertad, habida cuenta que no todas las lesiones al
derecho a la libertad son resultado de actos puramente
jurisdiccionales, sino también pueden ser consecuencia de
omisiones administrativas 10 que emergen del desarrollo de las
labores de los funcionarios subalternos, lo cual no deslinda de
responsabilidad al titular del juzgado, quien está obligado de
vigilar y hacer seguimiento de las instrucciones emitidas.

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