Leishmaniasis
Leishmaniasis
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Especialida Infectología
d
CIE-10 B55
CIE-9 085
MedlinePlus 001386
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Aviso médico
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La leishmaniosis (o leishmaniasis) es un conjunto
de enfermedades zoonóticas y antroponóticas causadas
por protozoos del género Leishmania. Las manifestaciones clínicas de la enfermedad
van desde úlcerascutáneas que cicatrizan espontáneamente, hasta formas fatales en
las cuales se presenta inflamación grave del hígado y del bazo. Es una
enfermedad zoonótica que afecta tanto a perros como a humanos. Sin embargo,
animales silvestres como liebres, zarigüeyas, coatíes y jurumíes, entre otros, son
portadores asintomáticos del parásito, por lo que se les considera
animales reservorios.
El agente se transmite al humano y a otros animales a través de la picadura de
hembras de los flebótomos, un grupo de insectos chupadores de sangre
pertenecientes a los géneros Phlebotomus del Viejo Mundo, (Europa, África y Asia)
y Lutzomyia en América, de la familia Psychodidae. En Colombia, en ciertas regiones,
conocido como palomilla, en Ecuador arenilla, en Argentina torito, plumilla o carachai.
Clasificación
Leishmaniosis cutánea: conocida en Perú como uta, se caracteriza por la
aparición de úlceras cutáneas indoloras en el sitio de la picadura, las cuales se
pueden curar espontáneamente o permanecer de manera crónica durante años.
Leishmaniosis visceral o kala azar: es la forma clínica que cobra más vidas
mundialmente; tal es el caso de Bangladés, India, Sudán y Brasil. Esta
presentación puede ser fatal si no se trata a tiempo. En perros se presenta
principalmente la leishmaniosis visceral. Se ha intentado prevenir la enfermedad
con repelentes de insectos aplicados a toldillos en la época de mayor riesgo de
contagio con resultados dispares.
Leishmaniosis cutánea localizada o botón de Oriente
Leishmaniosis mucocutánea o espundia
Leishmaniosis cutánea difusa
Leishmaniosis cutánea post-kala azar
Epidemiología
La leishmaniosis a nivel mundial afecta a 88 países, 67 del Viejo Mundo y 21
en América. Más del 90% de los casos de leishmaniosis visceral se presenta en
cinco países: Bangladés, India, Nepal, Sudán y Brasil; cerca del 90% de los casos
de leishmaniosis mucocutánea se producen en cuatro países: Bolivia, Brasil, Perú y
Ecuador; y el 90% de los casos de leishmaniosis cutánea se presentan en siete
países: Afganistán, Arabia Saudí, Brasil, Argelia, Irán, Perú, Paraguay y Siria. La
incidencia anual se estima entre 1 y 1.5 millones de casos en el mundo.5
Globalmente, alrededor de 350 000 000 personas se considera que están en riesgo de
infectarse y enfermar. Cada año, un estimado de 1 500 000 a 2 000 000 niños y
adultos desarrollan los síntomas de la enfermedad (forma cutánea y mucocutánea
1 000 000 a 1 500 000; forma visceral 500 000), y la incidencia de la infección es
mayor cuando se presentan otras infecciones. La leishmaniosis se asocia con unos
2 400 000 personas con discapacidad y alrededor de 70 000 muertes por año.6
Cuadro clínico
Lesión de la leishmaniosis cutánea.
En la leishmaniosis cutánea el parásito se localiza en la piel. Después de la picadura
del mosquito, transcurren entre una y doce semanas para que se desarrolle
una pápula eritematosa, que crece y se ulcera, generando
una costra de exudado seco. La mayoría de los pacientes desarrolla una o dos de
estas lesiones, en cara, manos o piernas, con un tamaño de cada lesión entre 0,5 y 3
centímetros de diámetro, aunque existe una gran variabilidad en la presentación de
ellas. Las lesiones tienden a curarse espontáneamente en un lapso de meses,
dejando cicatrices hipopigmentadas con bordes hiperpigmentados sobrelevantados.
Este tipo de leishmaniosis es más común en América Central y del Sur. La
leishmaniosis cutánea se subdivide de acuerdo con su duración en una forma aguda si
dura menos de un año en las zoonosis o menos de dos años si es antroponótica.
La leishmaniosis visceral se caracteriza por la inflamación del hígado y del bazo,
acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición
corporal, desnutrición y anemia.
Diagnóstico
El diagnóstico de la leishmaniosis requiere la visualización directa del parásito en
improntas del sitio de la lesión, las cuales se tiñen con Giemsa o tinción de
Romanowsky o por medio de biopsias. Otras posibilidades de diagnóstico consisten en
el uso de técnicas moleculares como la PCR (reacción en cadena de la polimerasa)
para amplificar e identificar el ADN del parásito. Entre los métodos indirectos de
diagnóstico se encuentran el hemocultivo en medio NNN (Wikipedia inglesa) y los
ensayos serológicos tradicionales como la fijación del complemento (Wikipedia
inglesa) y la inmunofluorescencia, además los modernos como el ELISA.
La intradermorreacción de Montenegro o Leishmanina es la más usada en el mundo y
consiste en la inoculación de extractos parasitarios en la piel. Si el paciente es positivo
a Leishmania, se genera una reacción de hipersensibilidad de tipo celular (IV),
caracterizada por el rubor y tumefacción del área inoculada. Esta prueba es semejante
a la tuberculina usada para el diagnóstico de tuberculosis.
Tratamiento
El tratamiento para la leishmaniosis depende de la forma clínica de la enfermedad
(cutánea localizada, cutánea difusa, mucocutánea, visceral), del vector y la especie
(Nuevo Mundo, L. naiffi, L. chagasi, L. mexicana, L. viannia; Viejo Mundo, L. viannia) y
de la experiencia local (aspectos del huésped, efectos adversos, disponibilidad,
resistencia, aplicación de guías clínicas).8
Uno de los fármacos efectivos, tanto en los resultados clínicos como microbiológicos,
es el antimonio pentavalente (SbV) por vía intravenosa.8 Se presenta como el
estibogluconato sódico (Pentostam) -usado principalmente en Europa- y el antimoniato
de meglumina (Glucantime) -en América-. La adherencia de los pacientes al
tratamiento presenta dificultades dada la toxicidad del fármaco y lo doloroso de éste,
pues consiste en 20 inyecciones de material oleoso.
Sin embargo, cada vez son más frecuentes los avisos de fallos terapéuticos, lo que se
debe a la resistencia del parásito al antimonio; áreas como la de Bihar en La
India informan de resistencia en el 70% de los casos tratados de leishmaniosis
visceral.
También se ocupa:
Anfotericina B.
Paromomicina: aminoglucósido activo frente a la leishmania, a un a dosis de 15
mg/kg/día, entre 3 y 4 semanas, en inyección intramuscular.
Miltefosina: fármaco aprobado por la FDA en 2014 para la leishmania
donovani, y la dosis según el peso es 50 mg/12h (si el peso está entre 30 y 45 kg)
o 50 mg/8h, si el peso es mayor. La duración del tratamiento también es de 4
semanas completas.
En caso de resistencia, se usan combinaciones de estos fármacos para intentar
mejorar las tasas de curación.
Alopurinol
Ketoconazol
profilaxis
Luchar contra los vectores: se realiza mediante nebulizaciones de insecticidas
en zonas donde generalmente se crían los flebótomos.
Exterminio de los perros vagabundos14
Diagnóstico y tratamiento de casos humanos y en animales reservorios
(principalmente perros).
Rígido control sobre perros, realizando una vigilancia veterinaria periódica de
los animales sanos.
Los mayores esfuerzos en la actualidad van encaminados a conseguir
fármacos quimio profilácticos y sobre todo a obtener vacunas polivalentes eficaces
contra todas las especies de Leishmania. Los resultados más prometedores se
han observado empleando vacunas recombinantes con el fragmento Gp 63.
Actualmente, no existe una vacuna eficaz, empleada de rutina, contra la
Leishmania, en ninguna parte del mundo, aunque algunas se han empleado en
situaciones muy especiales.
LEISHMANIASIS EN BOLIVIA
La enfermedad es endémica en Bolivia y otros 17 países de América. En América, se
registra un promedio de 56.000 casos de leishmaniasis cutánea y mucosa, además
de 3.800 casos de leishmaniasisvisceral al año. La cutánea y la mucocutánea se
registran en 20 países, según la Organización Panamericana de Salud.
En 2017 se registraron 299 personas enfermas con leishmaniasis frente a los 200 que
se reportaron en 2016 en la región del trópico de Cochabamba. Los casos se
incrementaron en un 50 por ciento a raíz de la invasión del habitad del mosquito con la
colonización de tierras.
De cada 10 casos, ocho derivan en serias complicaciones que pueden causar la
muerte a los enfermos.
Esta enfermedad es causada por parásito del género Leishmania y se transmite a los
humanos por la picadura del mosquito flebótomos hembra infectado.
En su etapa más crítica, la enfermedad destruye parcial o completamente las
membranas mucosas de la nariz, la boca y la garganta, se trata de la leshmaniasis
mucocutánea.
Los enfermos pierden la nariz, laringe, faringe y el paladar. A consecuencia de ello, no
pueden hablar, no pueden alimentarse y terminan muriendo por complicaciones.
“Toman agua y, como ya no tienen laringe, el líquido llega hasta el pulmón, se atoran y
pierden la vida”, dijo Castillo.
En el país, la leshmaniasis mucocutánea es muy frecuente, pero también hay casos
cutáneos y viscerales.
La visceral es mortal si no se trata. Se caracteriza por la inflamación del hígado y del
bazo, acompañada por distensión abdominal severa, pérdida de condición corporal,
desnutrición y anemia.
La leishmaniasis cutánea es el tipo más frecuente y produce lesiones cutáneas, en las
zonas expuestas del cuerpo, sobre todo ulcerosas, que dejan cicatrices y causan
discapacidad grave.
En Bolivia, todos los departamentos, a excepción de Oruro y Potosí, tienen presente al
mosquito transmisor de la enfermedad y las condiciones climatológicas aptas para su
transmisión.
En 2016, en el país se reportaron 2.270 casos de leishmaniasis en todas sus formas:
visceral (la forma más grave de la enfermedad), cutánea (la más común) y
mucocutánea, según un boletín de prensa del Ministerio de Salud. Hasta octubre de
2017, sólo en los Yungas de La Paz se reportaron 888 pacientes con la enfermedad,
precisa el documento.
PREVENCIÓN DE ENFERMEDADES INFECTOCONTAGIOSAS
Medidas para el control de infeccione
Cada año mueren personas por la diseminación de infecciones en los hospitales.
Quienes trabajan en la atención de salud pueden tomar medidas para evitar la
diseminación de las enfermedades infecciosas. Estas medidas son parte del control de
las infecciones.
Lavarse las manos correctamente es la forma más eficaz para prevenir que la
propagación ocurra. Si es un paciente, no tema recordarles a sus amigos, familiares y
profesionales de la salud que se laven las manos antes de acercarse a usted.
Otras medidas que los profesionales de la salud pueden tomar incluyen:
Cubrirse la boca al toser o estornudar
Mantener sus vacunas al día
Usar guantes, mascarillas y ropas protectoras
Tener a mano pañuelos desechables y limpiadores de manos
Seguir las norma
BIBLIOGRAFÌA
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