El libro verde de medio ambiente urbano, es un documento de referencia de la
estrategia de medio ambiente urbano en España, acordado por el Ministerio de
medio ambiente y la Red de redes. El cual, aborda los principales desafíos para
alcanzar a tener ciudades más sostenibles, enfocándose en ámbitos temáticos
fundamentales como la edificación, el urbanismo, la gestión urbana, la movilidad, la
biodiversidad, la relación entre medio urbano y medio rural. Este libro nos invita a
replantear la idea de nuestras ciudades teniendo en cuenta los retos que hoy día
tiene nuestra sociedad, que son, la entrada a la era de la información y la
sostenibilidad, y a fin de cuentas es el objetivo del libro, encontrar ese punto de
equilibrio en las ciudades con un modelo sostenible y con modelo de conocimiento.
Hoy en día el modelo de producción de la tierra es muy similar en muchos sistemas
urbanos, se han podido determinar los factores o causas que llevan a que este
modelo de producción sea cada vez más frenético y aumente en gran medida.
Uno de los principales agentes del incremento del modelo de producción es la
economía; la alta demanda de suelos y por consiguiente de servicios derivados de
recursos fósiles, han hecho que la producción regular se vea afectada, y deba
duplicarse y triplicarse para satisfacer las necesidades de la sociedad. Los créditos
personales y las hipotecas han permitido que sea más asequible el poder tener casa
y vehículo propio, han creado la facilidad a las personas de tener un espacio en el
cual vivir y así poder tener las comodidades que requieran, como lo son, aire
acondicionado, calefacción, hornos, entre otros y comodidad en servicios públicos
tales como electricidad, agua, acueducto, telefonía.
Todo este auge de las viviendas ha hecho que de a poco, se vayan observando
grandes aglomeraciones de edificaciones y se tenga que mirar hacia fuera de los
límites establecidos por la ciudad. Por ende, se han creado sistemas de transporte
urbano e interurbanos, los cuales sirven para transportar a las personas desde sus
sitios de vivienda hacia sus sitios de trabajo y viceversa.
El resultado de esta dispersión de las ciudades, es la ocupación explosiva del
territorio, en la cual los espacios naturales son utilizados para la construcción de
viviendas y carreteras de estas nuevas urbanizaciones y consecuentemente la
perdida de la biodiversidad, la distorsión del ciclo hídrico, un vasto consumo de
materiales de energía y agua, y con esto una enorme cantidad de emisiones de
gases contaminantes a la atmosfera. Con esto podemos observar el segundo de los
agentes del incremento del modelo de producción, que es la contaminación.
Ante el aumento significativo de la demanda de energía, la extracción del petróleo
se ve disparada y con esto las reservas petrolíferas poco a poco van disminuyendo
en medida, esto ocasiona una crisis de precios en el petróleo y genera uno de los
principios económicos conocidos como oferta y demanda, en donde la sociedad
exige una mayor demanda de este combustible pero la oferta es poca, es por esto
que los precios de dicho fósil pueden incrementar y es donde surge la búsqueda de
combustibles alternos que suplan esta misma necesidad, se buscan los no
convencionales, el carbón, etc.
Al momento de implementar estos nuevos combustibles es cuando ocurre la
contaminación en el ambiente, ya que la explotación de estos recursos genera un
sinfín de gases emitidos por los vehículos y fabricas que se encargan de llevar este
nuevo recurso a las ciudades para ser utilizados. A esto le podríamos también
añadir una problemática latente, la cual es el conflicto geopolítico en el Golfo
Pérsico, esto conlleva a que se dificulte la salida de combustible de ese territorio al
nuestro, y que se vea incrementado el precio debido en consecuencia.
Gracias a la contaminación, la calidad del aire se ve afectada en muchos casos,
esta se puede ver representada en los múltiples efectos que tiene sobre los
patrimonios de la ciudad, tales como el desgaste en las edificaciones, monumentos
y mobiliario, a su vez, reduce la biodiversidad y debilita la vegetación y hasta llega a
tocar a los seres humanos, enfermándolos y reduciendo así la esperanza de vida de
los ciudadanos. Esta contaminación del aire es también cuna de uno de los efectos
causantes del aumento del uso de la energía, y es el efecto invernadero. Los gases
que quedan atrapados en la atmosfera y aumentan la temperatura de la misma, se
da por las emisiones de dióxido de carbono, estas se producen por el uso colectivo
de vehículos y la gasolina utilizada para desplazarse, así mismo, como la quema de
combustibles fósiles como petróleo o carbón. Haciendo que sea necesario el uso de
sistemas de refrigeración para poder mantener o elevar la calidad de vida urbana.
Calidad de vida urbana que también se ve afectada, por el congestionamiento y la
contaminación acústica generada por la aglomeración de personas en las ciudades
y el exceso de vehículos en la misma.
El consumo de energía tradicional, produce la emisión de gases contaminantes y
residuos perjudiciales para la salud de los ciudadanos y el medio ambiente a
diferencia de las renovables, estas son totalmente limpias y amigables con el medio
ambiente. La energía tradicional es generada a partir de combustibles fósiles, estos
son recursos limitados a diferencia de las renovables que poseen la ventaja de
contar con recursos energéticos inagotables,
Uno de los principales retos que tenemos es ir en busca de un modelo de ciudad
sostenible, para lograr este reto es indispensable implementar en los cascos
urbanos el autoconsumo de fuentes renovables, el aprovechamiento de los residuos
como las materias primas, con el fin de mitigar la demanda energética.
Para estar un paso más cerca a este reto es necesario minimizar las dependencias
al sistema energético, ya que esta supone un gran obstáculo a la economía. Como
solución a esto, se deben emprender actuaciones encaminadas a la mejora de la
eficiencia energética, por medio de fuentes renovables, las fuentes renovables
sirven para propiciar el desarrollo de fuentes de generación autóctonas.
También debemos reducir el consumo e incentivar el ahorro energético, para así
poder disminuir la demanda de estas energías no renovables. Por su parte, se debe
mejorar la eficiencia de las tecnologías de suministro y las de uso final. La
planificación de esta energía, debe hacerse como medio que impulsa el modelo de
una ciudad sostenible, que se adapte a un nuevo método de urbanismo, un nuevo
modelo de movilidad y nuevos métodos de edificación.