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Este documento presenta un análisis de la corporeidad humana desde una perspectiva de antropología integral. Explica que la moderna antropología ha revalorizado el cuerpo humano y lo considera fundamental para entender la esencia del hombre. El cuerpo es la forma en que el hombre se inserta en el mundo y se relaciona con los demás. El documento analiza la experiencia del cuerpo como ser orgánico y como expresión de la persona. Concluye que el hombre es un ser corpóreo cuya existencia está determinada pero también posibilitada por el cuerpo

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Este documento presenta un análisis de la corporeidad humana desde una perspectiva de antropología integral. Explica que la moderna antropología ha revalorizado el cuerpo humano y lo considera fundamental para entender la esencia del hombre. El cuerpo es la forma en que el hombre se inserta en el mundo y se relaciona con los demás. El documento analiza la experiencia del cuerpo como ser orgánico y como expresión de la persona. Concluye que el hombre es un ser corpóreo cuya existencia está determinada pero también posibilitada por el cuerpo

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CORPOREIDAD

SEXUALIDAD, CUERPO Y RELIGION.


DOCUMENTO DE ANALISIS SOBRE LA
CORPOREIDAD. VALOR DEL CUERPO.
Introducción.
Estimados estudiantes, quiero invitarlos a leer este documento como ejercicio de
análisis sobre el valor del CUERPO desde una perspectiva de Antropología
integral. Con esta actividad estaríamos cerrando nuestros encuentros en la
PLATAFORMA VIRTUAL en la actual situación de contingencia por la pandemia
COVID-19.

Actividad personal.

1. Leer el documento.
2. Elegir cinco ideas que le llamaron la atención.
3. Elaborar con dichas ideas un pequeño texto que guarde relación con todo el
escrito.
4. Escribir dos aprendizajes de este ejercicio.
5. Preparar participación para encuentro de la semana del 13-17 de abril
2020
6. Este trabajo debe ser anexado al capítulo de la REVISTA del SEGUNDO
CORTE. Es un trabajo de equipo. Pueden ponerse de acuerdo para
realizarlo en los equipos de REVISTA. Deben enviarlo en el paquete del
segundo capítulo de la REVISTA.
7. Éxitos mil.

EL HOMBRE ES CUERPO
PRESENTACION
La moderna Antropología Filosófica ha revalorizado el cuerpo humano; le ha otorgado un
valor positivo, considerándole capacitado para el desarrollo histórico y para la
comunicación con los demás. El cuerpo posibilita captar perfectamente la esencia del
hombre.
El hombre se experimenta como corporal y por medio del cuerpo se inserta en el orden de
los seres vivos, viéndose limitado por él. Pero también configura su personalidad, con lo
que permite trascender el mundo orgánico.

La importancia del cuerpo se manifiesta actualmente como presencia, lenguaje, tarea,


reconocimiento, en suma, como manifestación de todo el ser personal del hombre.

La corporalidad es una dimensión fundamental de la experiencia humana, y no podemos


dejar de sumergirnos en las posibilidades que, a través de él, se nos brindan para
comprender al hombre con mayor profundidad en su tarea de hacerse y en su sentido
último.

OBJETIVOS
 Conocer el significado de la corporeidad humana.
 Descubrir el valor positivo que tiene el cuerpo humano en la moderna antropología
para entender la trascendencia y vivencia de la sexualidad.
 Captar la importancia de la corporalidad como principal modo de estar en el
mundo en relación con los otros.

CONTENIDO
 El hombre como ser corporal
 El significado del cuerpo humano
 La existencia corporal diferencial: varón y mujer.

1
EL HOMBRE COMO SER CORPORAL:
CORPOREIDAD
Hasta hace poco tiempo la palabra “cuerpo” suscitaba sentimientos de desconfianza, e
incluso de amenaza ya que se asociaba con el sexo y este era considerado como un mal.
Y del mismo modo esta actitud negativa se extendía a las demás realidad corporales y
materiales. Pero la moderna Antropología Filosófica ha conseguido recuperar el concepto
como algo que, es fundamental para explicar y comprender al hombre en su totalidad,
considerando el cuerpo no como una parte externa, negativa y peligrosa, sino como
expresión y presencia de su totalidad como un modo fundamental de ser y de realizar la
propia vida personal.
Es un hecho de experiencia que el hombre se nos muestra como un “espíritu encarnado”
o, mejor, como un “espíritu corporalizado”. De aquí que más que hablar de cuerpo pura y
simplemente, hablemos de corporeidad, en el sentido que el cuerpo afecta a la totalidad
del hombre, a lo carnal y a la subjetividad tanto como a sus manifestaciones y
expresiones.

Es expresión del hombre real y lo mas originario suyo. El espíritu no es algo que se añade
al ser vital para convertirlo en hombre, sino que la corporeidad incluye por igual cuerpo y
espíritu. Así pues, afirmar que el hombre es cuerpo es decir que existe y se realiza
expresándose corporalmente, incluyendo en este concepto la vida humana corporal y la
espiritual a la vez. El cuerpo es lo que le permite ser con los otros y realizarse en el
mundo.

A esta experiencia de ser en el mundo es a la que se llama corporeidad, y es de la


corporeidad desde donde hay que captar la esencia del hombre.

Por ello se convierte en un fundamental punto de partida para nuestra reflexión, puesto
que el cuerpo no es solamente un dato ante nosotros, sino aquello que determina nuestra
relación con todos los datos y todos los objetos posible, es lo que nos condiciona y al
tiempo nos posibilita todo lo que somos, hacemos y expresamos como personas
humanas. Se trata de la experiencia de nuestro propio cuerpo y esta es una experiencia
no comparable con ninguna otra de las del mundo exterior.

La experiencia del cuerpo

 Aunque lo parezca, nuestro cuerpo no es un objeto para nosotros como lo son los
demás objetos del mundo exterior, ya que la experiencia objetiva de nuestro
cuerpo cuando lo medimos, lo pensamos o nos movemos, no agota todas las
posibilidades de nuestra experiencia del cuerpo. Mas allá de todos estos aspectos
objetivable, nosotros nos experimentamos como corporales, somos nuestro propio
cuerpo. Esto no deja de ser un modo de objetivación, pero con unos caracteres
distintos de los que caen bajo el estatuto de objeto.
 El cuerpo es un objeto que nunca nos abandona, pero que tampoco esta frente a
nosotros, sino con nosotros y por ello siempre lo consideramos desde el mismo
punto de vista.
 Observamos los objetos con nuestro propio cuerpo, pero vemos que este no es
objeto de observación, sino aquello con lo que yo observo los objetos. De ahí
afirmamos que el cuerpo es mi instrumento, pero sin ser solamente mi
instrumento.
 Lo que impide al cuerpo ser un objeto, es el hecho de que el es aquello por lo cual
existen los ovejos, desde el punto de vista de que yo soy un ser en el mundo
establezco una relación intencional, creadora de mundo en la que doy o quito
importancia a las diversas realidades mundanas, entre mi yo-conciencia
corporalizado y el mundo exterior objetivo.
 También en ese objeto especial que es mi cuerpo se producen una serie de
sensaciones dobles, por medio de las cuales yo tengo una función de
conocimiento, y reflexión sobre ese conocimiento que versa sobre los objetos del
mundo exterior o sobre mi propio cuerpo.
 Y también encontramos un carácter afectivo en la experiencia de nuestro cuerpo
que no hallamos en otros objetos por muy queridos que nos sean, y lo percibimos
fundamentalmente en momentos de alegría profunda o de dolor. Y del mismo
modo poseemos una serie de sensaciones kinestésicas que nos informan y nos
dan conciencia de los movimientos de nuestros cuerpos.

Todo esto nos pone de manifiesto que el cuerpo es algo más que un simple objeto de
experiencia, y que cuando utilizamos el concepto de corporeidad nos referimos
fundamentalmente a ese imprescindible carácter corporal del hombre, entendido como
espíritu encarnado, dentro de esa comprensión unitaria del hombre que buscamos, y es
por ello por lo que la corporeidad aparece como un existencial, es decir, como algo
absolutamente necesario para el hombre desde el punto de vista que le posibilita la
realización de su propia vida personal.

Doble consideración de la corporeidad

Al hilo de lo que veíamos anteriormente, cuando denominábamos al hombre como una


realidad bipolar, en cuanto compuesto de alma y cuerpo, se nos presenta esta
consideración de la corporeidad bajo dos aspectos que, por otro lado, están íntimamente
relacionados entre sí: como cuerpo orgánico y como cuerpo humano.

Cuerpo Orgánico

El hombre, como ser corporal, pertenece al mundo de los seres vivos. Y desde este punto
de vista se encuentran en el todos los aspectos y funciones propios de los otros
organismos vivientes: nace, crece, se reproduce, y muere; el cuerpo se ve sometido a
todas las leyes del mundo físico y biológico: siente hambre y sed, necesita descansa y
ejercicio, está ligado al tiempo y al espacio, es finito y limitado. Las características de:

 Vegetatividad
 Sensibilidad
 Finitud
 Necesidad

Resumen y explican perfectamente el ser del hombre como cuerpo orgánico.

Cuerpo humano

El cuerpo humano es un cuerpo orgánico que comparte la suerte de todo organismo vivo,
pero, gracias a él, el hombre puede estar presente en el mundo de una forma real y
efectiva, puede realizarse como ser en el mundo.

Pero también el hombre, como ser, corporal, es cuerpo humano. Y con este concepto nos
referimos al hecho de que el organismo corpóreo participa en toda la vida de la persona y
ésta se expresa y se realiza por medio de él. El cuerpo es siempre una manifestación del
hombre entero, y así “mi cuerpo” es la expresión gráfica de mi vida personal, de mi
personalidad como individuo único, irrepetible e inconfundible. Este aspecto lo
encontramos ya asumido en las características de:

 Trascendentalidad
 Subjetividad
 Autoconciencia
 Infinitud
 Libertad

Y así el significado profundo de la corporeidad produce del hecho de que es cuerpo de


una persona humana y está asumido y unido a la misma persona que comparte su suerte
con la del propio organismo. Y es la luz de esta profunda unidad del hombre con su
cuerpo como podemos comprender y valorar el sentido humano de la corporeidad y de las
acciones corporales del hombre.

Yo soy mi cuerpo

A tenor de lo visto hay que afirmar que el hombre es un ser realmente corpóreo, que la
persona concreta es un ser orgánico y corpóreo. Pero también nos ha de quedar claro
que no hay que identificar al hombre solo con la dimensión orgánica de su existencia. La
experiencia humana ofrece la profunda certeza de la mitad vivida en el cuerpo, aunque no
se identifica toral y absolutamente con él. Toda persona humana se considera
espontáneamente sujeto único de acciones corporales y espirituales: la conciencia no se
da nuestra de una forma pura y transparente. Y así, del mismo modo que el pensar va
unido a la palabra y el “yo” exige un “tú” para su plena realización intersubjetiva como
persona, el cuerpo orgánico se planifica como cuerpo humano creando una autentica
unidad personal de acción y de realización.

Así pues, no podemos afirmar sin posibilidad de caer en el equívoco de que yo tenga un
cuerpo, ya que no puedo deshacerme de el. Y lo propio del tener es la exterioridad, es
decir, la posesión de un objeto distinto de mi y del que puedo deshacerme. Por lo tanto he
de afirmar que “yo soy mi cuerpo”. Esta afirmación, en principio, tiene varios significados:

 Que el cuerpo es vivido desde dentro como yo mismo.


 Que el organismo participa en toda la realización de la persona.
 Que la persona se expresa y se realiza en el cuerpo y a través del cuerpo.
 Que el hombre no está solo orgánicamente en el mundo, sino humanamente,
expresándose y realizándose en dialogo con los demás.

Así pues, cuando afirmamos que “yo soy mi cuerpo”, estamos manifestando varios
aspectos de la corporeidad que son de vital importancia para comprender que es el
hombre en su totalidad e integridad:

1. Que el hombre es un “ser encarnado”, es decir, que aparece como cuerpo, pero
sin identificarse con él y sin distinguirse de él. No existe un reducto inteligible en el
que yo pueda establecerme fuera o más allá de mi cuerpo y desde donde pueda,
contemplarlo.
2. Esta no identificación con el cuerpo significa que el hombre excede
permanentemente todas las virtualidades del cuerpo humano, ya que en el centro
mismo de la persona hay una dimensión que no se deja objetivar y a la que no se
le puede aplicar el término “tener”: es la persona cuanto fuente de las propias
acciones, que reflexiona, que toma la iniciativa y juzga todo. Estamos hablando de
la espiritualidad, del polo subjetivo, el cual constituye la unicidad de los diversos
rasgos objetivos que se dan en el hombre.
3. Al manifestar que “yo soy cuerpo” hacemos presente el hecho de que el cuerpo es
un factor esencial e imprescindible de mí ser personal, por lo que reincidimos en la
afirmación de que el existir subjetivamente y el existir corporalmente son una
misma realidad y, por tanto, una misma experiencia.
4. El “yo soy mi cuerpo” supone, por otra parte, que la encarnación es mi situación
fundamental y que por medio de ella es como supero la biología animal, sin olvidar
que por medio de la corporeidad no estamos explicando la relación alma-cuerpo,
sino la constitución del hombre mismo. Ahora alma y cuerpo han dejado de tener
sentido dualista, y tanto un término como el otro indican a todo el hombre. Así, el
cuerpo indica que la persona humana es también organismo vivo, que realiza su
mismo modo el alma indica a todo el hombre, en cuanto que se tiene que realizar
en el cuerpo, pero sin identificarse totalmente con él, sino siendo la fuente de
donde brotan todas las actividades libres y personales.
5. Desde el punto de vista del conocimiento humana, es decir, de lo que el hombre
puede y debe conocer, la corporeidad (el “yo soy mi cuerpo”) se convierte en el
material de toda actividad o actualización del hombre, de manera que dicho
hombre se nos presenta como una inteligencia sentiente o como unos sentidos
cognoscentes. Ambos, cuerpo y espíritu, es decir, hombre no pueden ir por carriles
distintos en la tarea de conocer e interpretar el mundo, del mismo modo que la
corporeidad afecta a la totalidad del hombre y no a una parte del mismo.
6. Al afirmar que “yo soy mi cuerpo” estamos afirmando que el cuerpo tiene un
significado humano, ya que es el de una persona que comparte su suerte con la
del propio organismo. Y es a la luz de la totalidad de la persona como es posible
iluminar, comprender y valorar el significado humano del cuerpo y, por ende, de
las acciones corporales.
7. El cuerpo es el campo expresivo del hombre, en relación intersubjetiva le hace
hacer para los demás. El cuerpo es el principio de instrumentalidad, en cuanto que
es el principal instrumento que tiene el hombre para el dominio del mundo, donde
realiza una intervención humanizante, creando cultura. El cuerpo es el límite del
ser humano en cuanto que es frágil y limitado en su adaptabilidad al medio, está
acosado por la enfermedad y abocado necesariamente a la muerte.

2
EL SIGNIFICADO DEL CUERPO HUMANO
El hecho de que el hombre tenga que tenga que existir y realizarse como cuerpo, nos
pone ante el significado que el cuerpo humano tiene, y que de alguna manera ya ha sido
citado.

Son tres las dimensiones fundamentales desde las que podemos abordar el significado
del cuerpo humano:

 El cuerpo es expresión y manifestación de todo el ser personal del hombre.


 El cuerpo es presencia, comunicación y lenguaje.
 El cuerpo es instrumento de acción.

Estos tres significados forman un todo coherente y armónico: La expresión no es nunca


solamente para mí, sino también para los demás y se desarrolla necesariamente en el
mundo; la presencia para los otros implica expresión en el mundo material y social; y la
acción humana en el mundo adquiere su sentido gracias a la realización de la persona en
sus relaciones con los demás hombres.

El cuerpo humano como expresión

Si el hombre es un ser corpóreo, y de ello no nos cabe la menor duda, el sentido


fundamental del cuerpo es el campo expresivo del hombre, el medio a través del cual la
persona realiza y expresa todas sus posibilidades humanas. El hombre se manifiesta a
través de múltiples formas de expresión: risa, llanto, palabra, gento… Todas pertenecen al
mundo corpóreo y manifiestan a la persona que las realiza. El cuerpo humano es la
misma persona en cuento que se expresa y se realiza de forma visible y concreta en el
mundo.

El cuerpo humano como presencia, comunicación y lenguaje

En la relaciones con los demás, el cuerpo es ante todo presencia y comunicación, ya que
por medio de él nos hacemos presentes y nos comunicamos con los otros hombre. El
cuerpo es el modo más fundamental de presencia en el mundo de los hombres y
cualquier otro tipo de presencia está basado en esta presencia, corporal primigenia, ya
que, por lo que venimos afirmando, encontrar corporalmente a alguien es encontrar a la
persona misma.

Esta presencia no es puramente teórica y abstracta, sino creadora y práctica, y se dirige a


las necesidades fundamentales del otro: alimento, cultura, dignidad, reconocimiento,
amor… Pero al mismo tiempo es siempre incompleta e imperfecta, puesto que como se
trata de una presencia corporal, está ligada a las leyes del espacio y del tiempo y, por
tanto, amenazada por la gran separación y la gran ausencia que es la muerte.

Del mismo modo, el lenguaje humano también adquiere diferentes tonos y modalidades
según las diversas situaciones personales y los distintos tipos de cultura. Y entre estas
modalidades podemos destacar como mas importantes:

 La palabra escrita y hablada (que veremos en la unidad siguiente)


 El rostro humano
 La danza
 El tacto corporal
 El vestido, la desnudez

El rostro humano

El rostro humano tiene una función privilegiada en el conjunto del lenguaje corporal. Es,
generalmente, la mayor expresión de la interioridad del otro. Y así mismo, en el rostro, la
mirada, manifiesta al hombre y sus actitudes fundamentales con respeto a los otros:
mirada triste, alegre, confiada, de sufrimiento… Mirar de frente es expresión de la
voluntad de relacionarse directa y personalmente con el otro, mientras que bajar la mirada
es evitar su contacto. La boca también tiene una función particular en la palabra hablada
y en el ámbito del lenguaje amoroso e intimo. La risa y el llanto son dos formas primarias
y originales de comunicación humana. Son las primeras formas de expresión que el
hombre utiliza al venir al mundo, y, por otro lado, solo el hombre es capaz de reír y de
llorar.

La danza

Es una forma importante del lenguaje humano, en cuanto que es una expresión completa
en la que participa todo el cuerpo. Ejerce una fascinación partirla en los pueblos de
culturas menos desarrolladas donde su sentido suele estar emparentado con creencias
ancestrales y religiosas. En las civilizaciones y cultura más desarrolladas cautiva
fundamentalmente a los jóvenes.

El tacto corporal

Este es fundamental como lenguaje del amor. Comporta un juego expresivo, visual y
táctil, donde el otro se convierte en alguien mucho más cercano y mas nuestro. Este tipo
de lenguaje tiene repercusiones muy importantes en la forma de enfocar y vivir la
sexualidad y también para el equilibrio psicológico humano en general. Y no olvidemos
que el estar juntos, aunque sea en silencia es también forma expresiva de afecto que
puede tener una gran intensidad de lenguaje.

El vestido, la desnudez

El vestido y la desnudez también pertenecen al ámbito del lenguaje corporal. Y aquí su


significado variará en función del contexto humano y cultural en el que se realicen. En la
antigüedad cada pueblo tenía su propio modo de vestirse y adornarse y con ello lanzaba
mensajes a los otros de su entorno. Hoy día es la moda la que se encarga de ponernos
en situación y en muchos caso en colocarnos en los diversos grupos sociales o, si
queremos, en las variadas tribus urbanas.

El cuerpo como instrumento de acción


El cuerpo es el instrumento a través del cual el hombre se realiza como persona en el
mundo, por medio de él puede dominar el mundo material que lo rodea y transformarlo al
servicio del propio hombre. Así tenemos que la mano humana ha sido considerada en
todas las culturas como la expresión más genuina de esta dimensión activa y didáctica de
la corporeidad humana. Pero el cuerpo como instrumento de acción en el mundo necesita
un periodo de aprendizaje y de adiestramiento para poder obrar con tino y destreza.
Cuando más complicado es el mundo material, tanto más necesaria resulta la preparación
del cuerpo para las tareas que tiene que realizar.

Y es importante destacar aquí que a través de esta función instrumental del cuerpo, el
hombre descubre la experiencia de su propia limitación. El cuerpo es esencialmente
limitado y frágil, está expuesto a las enfermedades y a la fatiga, e incluso a la propia
destrucción; necesita descanso, alimento y distracción.

Pero también hay que tener en cuenta que el cuerpo humano no es un instrumento neutro
para el dominio del mundo material, ya que la acción del hombre en el mundo por medio
de su cuerpo solo tiene sentido pleno cuando se utiliza para el reconocimiento y la
promoción de los otros, y en esta tarea, que es la más importante, se puede, y a veces es
necesario, llegar incluso hasta la entrega de la propia vida por los otros.

3
LA EXISTENCIA CORPORAL DIFERENCIADA:
VARÓN Y MUJER
No podemos dejar de tener en cuenta aquí que el hombre como ser corpóreo existe en el
mundo de forma diferenciada, es decir, como varón y mujer, y eso quiere decir que vive
toda su realidad humana como una existencia sexuada. Todo ser humano se desarrolla
sobre una constitución tipificada sexualmente y así, desde el seno materno, el desarrollo
es masculino o femenino.

La sexualidad es una manera de ser del hombre entero que se caracteriza desde lo más
profundo hasta lo más externo de su ser. No sólo tiene sexo sino que se siente y se sabe
totalmente sexuado. Y para realizarse totalmente como persona tiene que tener en cuenta
el hecho de ser varón y mujer.

De aquí se desprende que hay que buscarle un valor y un sentido humano a la


sexualidad. La sexualidad del ser humano no reside principalmente en la diferencia
somática, ni en las diversas características, ni en los diferentes roles sociales que
desempeñan el varón y la mujer en función de la educación recibida o la cultura a la que
pertenecen, aunque no cabe duda que todas estas situaciones tienen su importancia.
Tampoco puede entenderse el sexo humano como un puro instinto animal o un simple
instrumento de reproducción de la especie, o un resultado de factores culturales y
ambientales.

El significado de la existencia del hombre como varón y mujer entra dentro del orden de
las relaciones interpersonales, es decir, de la reciprocidad del encuentro entre dos
personas, entre dos espíritus encarnados, y aquí reside el sentido profundo de la
sexualidad humana, en la relación interpersonal, pero que no puede separarse de la
mediación corporal. La fusión en una sola carne del varón y la mujer es un símbolo
fundamental del encuentro entre personas. El hombre se ve diferente a la mujer y
viceversa, pero en la diferencia aparece también la necesidad, la atracción y el
complemento del uno en el otro. La sexualidad nos dice que el hombre entero no es uno
sino dos, en participación y reciprocidad mutuas. Y en esta dimensión de encuentro
personal es donde adquiere sentido la función de la procreación, con sentido de alteridad
y de proyección hacia el otro. La fecundidad y la educación de los hijos reviste una
dimensión interpersonales en la persona del hijo por la transmisión de la herencia cultural
y la realización reciproca como varón y como mujer en el trabajo como por el hijo.

Por todo ello la estructura varón-mujer es la que más perfectamente expresa la naturaleza
interpersonal del hombre y, al mismo tiempo, es el camino normal para realizarla.
Solamente una educación deficiente puede hacer que el hombre se avergüence de algo
tan natural y tan humano como es esta relación, esta diferencia y esta complementariedad
en la que existimos. Por ello es una experiencia que hay que vivir humanamente,
integrándola en una relación interpersonal, en la que no puede ni debe faltar el respeto y
el amor al otro.

Y como tarea proponemos que para que esta experiencia sea auténticamente humana, la
sexualidad ha de pasar por un aprendizaje bien informado y gestionado. Una sana
información y una educación sexual son factores importantes para hacer madurar esta
dimensión humana que se nos da al nacer, pero que se nos encomienda a nuestro
aprendizaje y responsabilidad, que no es otra que la de realizarnos como personas
integras.

Profesor,

MARCO ELIECER MUÑOZ MOLANO

PROFESOR TITULAR DE LA ASIGNATURA.

31/03/2020

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