AGRIPINA LA JOVEN (c.
13-59)
Agripina, denominada Agripina la Joven, emperatriz de Roma, nació entre los años 13 y
17, en Oppidum Ubiorum, ciudad que ella luego protegió mucho y engrandeció con el
nombre de Colonia Agripina, actual Colonia, y murió ejecutada en el año 59.
Era hija de Germánico y Agripina, nieta de Agripa y Julia y biznieta
de Augusto. Se casó en primeras nupcias, en el año 28, con Domicio
Aenobarbo, muerto en el año 10, de quien tuvo a Lucio Domicio
Nerón; contrajo otro matrimonio con Crispo Papieno, a quien
envenenó; fué acusada de incesto con su hermano Calígula; tuvo
adúlteros amoríos con Emilio Lépido, marido de su hermana Drusila,
por lo que Calígula la desterró a la Isla Pontia, en la costa de la Libia,
de donde volvió el año 41 llamada por el emperador Claudio. Este,
cuando se deshizo de Mesalina, decidió casarse con Agripina, que era sobrina suya; y
aunque la ley consideraba incestuosa semejante unión, el senado y el pueblo la declararon
lícita y aun se la impusieron a Claudio, pues Agripina, como hija de Germánico era muy
querida del pueblo, a pesar de sus malas costumbres. Se propuso que Nerón, el hijo de su
primer matrimonio, sucediera a Claudio, en lugar de Británico, hijo de aquél, para lo que
intrigó de tal modo, que consiguió que Claudio nombrase sucesor a Nerón; hizo que se
condenara a muerte a L. Junio Silano, marido de Octavia, hija de Claudio (53), casando a
Nerón con la viuda; y temiendo que su marido mudara luego de parecer lo envenenó, en el
año 54, auxiliada por Procusta y el médico griego Jenofonte. Ocultó Agripina la muerte de
Claudio hasta que creyó llegado el momento de presentar a Nerón como emperador; el
senado lo confirmó y Agripina se preparó a reinar despóticamente a la sombra de su hijo,
joven de 17 años.
En un principio ejerció gran influencia en el gobierno; conferenciaba con los embajadores,
asistía a las sesiones del Senado detrás de una cortina y ponía gran celo en perseguir y dar
muerte a todos los que permanecían fieles a la causa de Británico. Perdió, sin embargo,
pronto su autoridad, principalmente por loa consejos de Séneca a Nerón; y encolerizada,
amenazó con favorecer los derechos de Británico. Este murió envenenado; Agripina fue
arrojada de palacio, apelando a toda clase de medios para recobrar su prestigio, llegando
hasta el punto de presentarse un día a su hijo del modo más lascivo, y acaso se hubiera
consumado el incesto si no lo hubiera evitado Séneca apelando a Actea, liberta de Nerón,
que rechazó a Agripina. Nerón no se consideraba verdadero dueño del imperio mientras
viviese su madre; intentó envenenarla tres veces; la convidó a unos juegos, a los que asistió
en un barco que debía sumergirse, pero Agripina se salvó a nado; por último, la acusó de
traición y envió verdugos que la dieron muerte (59), y a los que ella dijo: Ventrem feri,
porque en aquel seno había sido concebido el hijo desnaturalizado que la mandaba matar.
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Agripina, en su pasión por conservar el poder, llegó hasta el punto que en pleno día, a horas en
que Nerón se hallaba excitado por el vino y el banquete, se ofreció varias veces a su hijo borracho,
muy arreglada y dispuesta al incesto; que cuando ya los que al lado estaban advertían sus lascivos
besos y las ternuras precursoras de la infamia, Séneca buscó ayuda contra las artes de aquella
hembra en otra mujer, haciendo entrar a la liberta Acté; que ésta, inquieta tanto por el peligro que
ella corría como por la infamia del príncipe, le advertiría de que se había extendido el rumor del
incesto, del que su madre se gloriaba, y de que el ejército no toleraría el imperio de un príncipe
sacrílego. Fabio Rústico narra que esto no fue deseo de Agripina sino de Nerón, y que dio con todo
al traste la habilidad de la misma liberta. Ahora bien, la versión de Cluvio es también la de los
restantes autores, y la fama se inclina asimismo en este sentido, ya porque realmente Agripina
concibiera en su ánimo tanta monstruosidad, ya por parecer más creíble la invención de tan
novedosa pasión en quien en sus años juveniles había cometido estupro con Lépido por ambición
de poder, en quien con similar concupiscencia se había rebajado a satisfacer la apetencias de
Palante, y en quien se había ejercitado para toda clase de infamias por su matrimonio con su tío.
AGRIPINA, UNA HISTORIA DE AMBICIÓN
15/09/2015 / gibbon92
Agripina nació en el 15 d.C. en Germania, donde su padre estaba destinado. Éste no era otro que
el prestigioso general Germánico, favorito para la sucesión al gozar del amor absoluto del pueblo.
Era nieta de otro gran militar, Druso el Mayor, y uno de sus bisabuelos era el inmortal Marco
Antonio.
Cuando tenía cuatro años Agripina tuvo que superar el primer gran drama de su vida. Su padre fue
enviado como gobernador a Siria y de nuevo se llevó a toda su familia consigo. Allí enfermó y
murió en extrañas circunstancias rodeado de presagios y señales de brujería.
Después de incinerar a Germánico su esposa Agripina la Mayor, rodeada de sus hijos, embarcó
rumbo a Italia. Allí fueron recibidos por una solemne comitiva en la que no se encontraba el
emperador Tiberio, padre adoptivo del difunto. Las irregularidades del juicio sobre la muerte de
Germánico la impulsaron a creer que el propio emperador había ordenado su muerte al
considerarle un rival. Cuando le acusó en público, Agripina la Mayor y sus hijos cayeron en
desgracia.
La pequeña Agripina creció, por tanto, en difíciles circunstancias. A los trece años se casó con un
joven senador llamado Cneo Domicio Ahenobarbo. La tradición afirma que cuando se casaron éste
dijo: “De Agripina y yo sólo puede salir un monstruo”. Siete años después nacería Nerón. Antes de
eso, la joven romana tuvo que asistir a nuevos dramas. El mismo año que contrajo matrimonio, su
madre y su hermano mayor fueron acusados de conspirar contra la vida de Tiberio. En la definitiva
caída en desgracia de la familia de Agripina tuvo mucho que ver el Prefecto del Pretorio, Sejano,
un hombre ambicioso que veía en ellos un obstáculo para ocupar el trono a la muerte de Tiberio.
La madre de Agripina fue arrestada, perdiendo un ojo durante la detención, y deportada a
Pandataria, una pequeña e inhóspita isla situada en la costa del Mar Tirreno. Su hijo mayor, Nerón
César, fue exiliado a la isla de Ponza, donde murió de hambre. Tres años más tarde fallecía
Agripina la Mayor y era arrestado otro de sus hijos: Druso. El joven, heredero legítimo de
Germánico tras la muerte de su hermano mayor, murió poco después, también de inanición.
Por tanto, tenemos una infancia durante la cual Agripina perdió a su padre en circunstancias
traumáticas y creció en Roma rodeada de hostilidad y conjuras hasta que su madre y sus
hermanos fueron encarcelados para morir en el destierro. Agripina admiró a su madre, una mujer
fuerte que no dudó en enfrentarse abiertamente con Tiberio para defender la memoria de su
esposo y proteger a su familia. Todos estos dramas contribuyeron a endurecer el corazón de la
joven.
A Agripina sólo le quedaba un hermano varón. Era un joven amado por el ejército y en quien la
gente tenía grandes expectativas. Respondía al nombre de Cayo Julio César pero era más conocido
por su mote: Calígula. A diferencia del resto de su familia, el joven gozaba del favor de Tiberio. En
ello tuvo que ver la muerte de Sejano, acusado de traición en 31 d.C, aunque hay quien señala que
el viejo emperador se dio cuenta de la maldad del joven y decidió nombrarle sucesor para que su
gobierno de maldad empañase al suyo.
En 37 d.C. Tiberio falleció, algunos dicen que Calígula le “ayudó” a ello ahogándole con una
almohada, y el joven ascendió al trono. Pocos meses después Agripina tuvo a su hijo redondeando
un año de felicidad. La suerte de la joven mejoró con el cambio de emperador. Los historiadores
señalan que Calígula mantenía relaciones sexuales con sus hermanas, incluyendo a Agripina, y que
las recompensaba con grandes honores. Entre todas ellas, a la que el emperador más amaba era a
Drusila. El fallecimiento de ésta puso punto y final a esta etapa dulce en la vida de Agripina.
Tras la muerte de Tiberio, Calígula rindió homenajes a su madre y a sus hermanos. Calígula
deposita las cenizas de su madre y su hermano en la tumba de sus ancestros. Eustache le Sueur.
Tras la muerte de Tiberio, Calígula rindió homenajes a su madre y a sus hermanos. Calígula
deposita las cenizas de su madre y su hermano en la tumba de sus ancestros. Eustache le Sueur.
Calígula cesó en sus prácticas y dejó de dar honores a sus hermanas. A Agripina le encantaba el
poder y quería recuperar los beneficios de que gozaba anteriormente. Para ello, comenzó a
conspirar con sus amantes y su hermana Livila en contra del emperador. Desafortunadamente
para ella, la conjura fue descubierta y Calígula ordenó el destierro inmediato de sus hermanas.
Agripina fue apartada de su hijo y enviada a Pandataria, la isla donde murió su madre.
A partir de entonces comenzaron unos años oscuros para ella. Tras la muerte de Calígula y su
sustitución por Claudio se la permitió regresar a Roma. Agripina enviudó en 40 d.C. y decidió
aprovechar la ocasión para buscar un esposo poderoso que le permitiera labrar una carrera
prometedora para su hijo.
Ese mismo año se casó con su tío Claudio y se convirtió en emperatriz. Fue un matrimonio de
conveniencia que la ambiciosa mujer utilizó para satisfacer sus propios intereses. Consiguió una
serie de favores para su hijo, quien fue designado “Príncipe de la Juventud” y adoptado por el
emperador. Poco después consiguió para él la mano de la hija de Claudio, Octavia, y nombró a su
propio Prefecto del Pretorio, Sexto Afranio Burro, con el fin de garantizarse el apoyo de la Guardia
Pretoriana cuando llegase el traspaso de poderes. Finalmente, consiguió que Claudio nombrase
heredero al joven Nerón en lugar de a Británico, su propio hijo.
En 47 d.C. Claudio falleció tras ingerir setas. Los historiadores clásicos de nuevo acusaron a
Agripina de haber hecho envenenar el plato del que se servía el emperador. El objetivo era que
Claudio no se echase atrás y revocase el testamento en el que nombraba sucesor a Nerón para
designar heredero a su hijo. El emperador se sintió mal y fue trasladado a sus aposentos. Su
médico le metió al emperador una pluma en la garganta bajo el pretexto de hacerle vomitar. Esta
habría sido la jugada definitiva de Agripina, quien habría sobornado al médico para que la pluma
estuviese impregnada de veneno.
Con sólo diecisiete años Nerón ascendió al trono aunque durante los primeros años de su
gobierno fue Agripina quien llevó las riendas del poder. Los historiadores clásicos de nuevo inciden
en la afición por el incesto de Agripina, ya que afirman que mantenía relaciones sexuales con su
propio hijo. Poco después fallecieron Octavia y Británico y las fuentes aquí se debaten sobre si la
segunda muerte fue ordenada por Agripina, por Nerón o si el joven falleció a causa de la epilepsia
que padecía.
Con el paso de los años Nerón y Agripina cada vez chocaron más. El matrimonio del joven
emperador con Sabina Popea marcó el final de la carrera política de Agripina. La emperatriz se dio
cuenta de la gran influencia que tenía Agripina sobre el emperador y convenció a Nerón de que la
apartase de su lado. Éste determinó matar a su madre. Tras varios intentos de envenenarla llegó el
turno de la más espectacular de las tentativas. El emperador la invitó a un paseo en barco con el
pretexto de reconciliarse. Nerón no se presentó ya que la idea era hundir el barco con su madre
dentro. Agripina dio pruebas de nuevo de su gran capacidad de supervivencia al salvarse del
naufragio y llegar a la orilla nadando.
Resignado, abandonó todo intento de que pareciese un accidente y envió un grupo de hombres
armados a la casa de su madre. Acusada de traición, fue ejecutada allí mismo. Ese fue el final de
una de las mujeres que gozaron de mayor poder en la Antigua Roma.