Metales Pesados
Metales Pesados
TEMA:
Ambato.
Ambato - Ecuador
Marzo - 2017
APROBACIÓN DEL TUTOR
CERTIFICA:
Que el presente trabajo de titulación ha sido prolijamente revisado. Por lo tanto autorizo
C.I. 1802142461
TUTOR
ii
DECLARACIÓN DE AUTENTICIDAD
Yo, Maura Cristina Fiallos Morales, manifiesto que los resultados obtenidos en el
citas.
C.I. 180442806-6
AUTORA
iii
APROBACIÓN DEL TRIBUNAL DE GRADO
C.I. 1756472740
C.I. 1802706596
iv
DERECHOS DE AUTOR
Cedo los Derechos en línea patrimoniales de mi Proyecto, con fines de difusión pública,
C.I. 180442806-6
AUTORA
v
DEDICATORIA
A la persona que ha sido más que mi madre y amiga Patricia por su apoyo
incondicional, mi hijo Franz por motivarme a seguir adelante esto es por ti y para ti.
vi
AGRADECIMIENTO
A mi familia, mis abuelitos por no dejar nunca de preocuparse por mí, por su
apoyo, ejemplo y dedicación.
A Maximiliano por su apoyo para seguir adelante, por motivarme a llegar muy
lejos, hasta donde mis sueños alcancen.
vii
ÍNDICE GENERAL DE CONTENIDOS
A. PÁGINAS PRELIMINARES
PORTADA ................................................................................................................................... i
DEDICATORIA ......................................................................................................................... vi
AGRADECIMIENTO ............................................................................................................... vi
INTRODUCCIÓN..................................................................................................................... xv
CAPÍTULO 1
EL PROBLEMA
CAPITULO II
MARCO TEÓRICO
viii
Frutas y Vegetales de la dieta humana con presencia de metales pesados ................. 3
Fuentes de contaminación................................................................................................. 4
Industria............................................................................................................................... 7
CAPÍTULO III
MATERIAL Y MÉTODOS
Color .................................................................................................................................. 15
Humedad ........................................................................................................................... 16
Enterobacterias ................................................................................................................. 17
Aerobios totales................................................................................................................ 18
ix
Análisis de resultados ...................................................................................................... 19
CAPÍTULO IV
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
CAPITULO V
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
MATERIAL DE REFERENCIA
x
ÍNDICE DE TABLAS.
xi
ÍNDICE DE FIGURAS.
Figura 1: Contaminación microbiana por la interacción de seres vivos y medio ambiente (FAO,
2012). .......................................................................................................................................... 10
Figura 2. Mapa del Cantón Ambato con su división parroquial y señalamiento de los lugares de
dónde se recolectaron las muestras vegetales.............................................................................. 15
Figura 3. Valores obtenidos de luminosidad (L*) en cada una de las muestras analizadas. ...... 21
Figura 4. Valores para el parámetro a* obtenidos de cada una de las muestras vegetales frescas
analizadas. ................................................................................................................................... 22
Figura 5. Valores para el parámetro b* obtenidos de cada una de las muestras vegetales
analizadas. ................................................................................................................................... 23
Figura 7. Contenido de arsénico (As, ppm) en las muestras vegetales analizadas. Límite máximo
de As en vegetales (línea azul) y frutas (línea roja). ................................................................... 26
Figura 9. Contenido de manganeso (ppm) en las muestras vegetales analizadas. ................... 281
Figura 10. Contenido de zinc (ppm) en las muestras vegetales analizadas. ............................. 292
Figura 11. Recuentos de enterobacterias (ufc/g) para cada una de las muestras vegetales
analizadas. ................................................................................................................................... 31
Figura 12. Recuentos de enterobacterias (ufc/g) en las muestras de agua de regadío para cada
cultivo........................................................................................................................................ 314
Figura 13. Recuentos de enterobacterias (ufc/g) para las muestras del suelo de cada cultivo. .. 32
Figura 14. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/g) de cada una de las muestras vegetales
analizadas .................................................................................................................................... 33
Figura 15. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/g) del agua de regadío de cada uno de los cultivos
analizados. ................................................................................................................................... 33
Figura 16. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/g) en cada una de las muestras de suelo
analizados. ................................................................................................................................... 34
xii
RESUMEN
El presente estudio se realizó para evaluar la presencia de metales pesados (Zn, Mn, Hg,
Pb, Cd, Cu, Cr, Ni, V y As) y microorganismos patógenos en muestras de frutas y
vegetales provenientes de las parroquias de Izamba, Cunchibamba, Huachi Grande y
Pilahuín, zonas agrícolas que distribuyen sus productos, al resto del país, a través del
Mercado Mayorista de la ciudad de Ambato. Se analizaron catorce muestras que en
muchos casos presentaron concentraciones de arsénico, cromo y manganeso por encima
del nivel permitido por normas internacionales. Algo similar ocurrió con los recuentos de
enterobacterias y aerobios mesófilos totales en las muestras. Al momento de la cosecha
todos los alimentos analizados sobrepasaron los límites permisibles establecidos. Este
estudio pone de manifiesto que los productos que consumimos exceden la normativa local
e internacional de calidad para alimentos frescos.
xiii
ABSTRACT
The present study was performed to evaluate the presence of heavy metals (Zn, Mn, Hg,
Pb, Cd, Cu, Cr, Ni, V and As) and pathogenic microorganisms in fruit and vegetable
samples from Izamba, Cunchibamba , Huachi Grande and Pilahuín, agricultural areas that
distribute their products, to the rest of the country, through the Wholesale Market of
Ambato city. Fourteen samples that in many cases presented concentrations of arsenic,
chromium and manganese were analyzed above the level allowed by international
standards. Something similar occurred with counts of enterobacteria and mesophilic
aerobes in the samples. At the time of harvest all the food analyzed exceeded the
allowable limits established. This study shows that the products we consume exceed local
and international quality standards for fresh food.
Key words: enterobacteria, fruits and vegetables, heavy metals, mesophilic aerobe,
microbiological quality, wholesale market of Ambato.
xiv
INTRODUCCIÓN
Los metales pesados son elementos químicos de alta densidad y que presentan riesgo
tóxico para la salud humana, generalmente esta densidad se considera con valores
mayores a 4,5 g/cm3 con hasta 7 g/cm3. Los más conocidos y perjudiciales son el
mercurio, plomo, cadmio y talio, se incluye al semimetal arsénico, al selenio y a
elementos ligeros como el berilio y el aluminio (Química. Es, 2016). La toxicidad de estos
metales depende de la concentración y de la disponibilidad en los suelos, lo que está
relacionado con el pH, solubilidad, salinidad e incluso temperatura. La absorción de estos
metales por la planta depende de la concentración total de metales en el suelo y es
diferente para cada especie vegetal en función de sus estrategias para tolerar elevadas
concentraciones de metales pesados en suelos (Cabezas et al., 2004).
Casi la totalidad de las frutas y ciertas hortalizas son consumidas sin necesidad de cocción
como parte de una dieta sana, las verduras y hortalizas, que se consumen crudas, también
se encuentran expuestas a la contaminación por metales pesados y/o por microorganismos
patógenos antes, durante y después de la cosecha. Respecto a la contaminación
microbiana, en la precosecha se puede encontrar materia fecal (animal o humana) en la
tierra, el agua de riego, y en el abono utilizado (Vázquez, Fernández & Arias, 2010). Todo
ello contribuye a convertir las frutas y verduras en alimentos de alto riesgo, asociados a
xv
brotes epidémicos de disentería, porque pueden transportar una elevada carga microbiana
que se suma al habitual consumo crudo y a las deficientes prácticas de manejo e higiene,
comunes en países en vías de desarrollo (Monge, Chinchilla & Reyes1996; ICMSF,
1981). La necesidad de garantizar la inocuidad de los vegetales surge de la tasa de
mortalidad humana debido a infeccionas causadas por enterobacterias, coliformes,
aerobios entre otros (Vázquez, Fernández & Ríos, 2010).
xvi
CAPÍTULO 1
EL PROBLEMA
1.2 Justificación
Los metales pesados al estar presentes en los alimentos representan una amenaza para su
calidad y por tanto para la salud humana, debido a que algunos de ellos por ejemplo el
cadmio (Cd) y el plomo (Pb), generan efectos adversos a la salud y en muchos casos son
cancerígenos. La contaminación de frutas y vegetales con metales pesados tales como Zn,
Mn, Hg, Pb, Cd, Cu, Cr, Ni, V y As puede ser proveniente de varias fuentes, como el agua
de regadío contaminada por la presencia de actividad industrial como soldadura,
galvanización, curtidos, cromado, pinturas, conservación de madera, industria química,
entre otras; del suelo por ser una característica propia, algunos suelos son ricos en ciertos
metales pesados; por la contaminación atmosférica, residuos de plaguicidas (Wuana &
Okieimen, 2011) y en el caso de la presencia de vanadio y arsénico, por la actividad
volcánica propia de la zona del Tungurahua y Cotopaxi.
1
Los microorganismos patógenos, presentes en los alimentos, son causantes de
enfermedades transmitidas por alimentos (ETA´s). Estos microorganismos tales como
enterobacterias, coliformes y aerobios mesófilos pueden provenir del agua o del suelo con
el que está en contacto los cultivos. Al conocer la calidad microbiológica y la
concentración de metales pesados de los productos se podrá aportar con información
sobre si son o no aptos para el consumo humano (Muñoz, 2005).
1.3 Objetivos
Cuantificar metales pesados como Zn, Mn, Hg, Pb, Cd, Cu, Cr, Ni, V y As en
muestras de frutas y vegetales que se expenden en el mercado mayorista de la
ciudad de Ambato.
2
CAPITULO II
MARCO TEÓRICO
Los metales pesados pueden llegar a los vegetales como producto de actividades
industriales, vehículos, minería y ceniza volcánica, estas emisiones pueden depositarse
sobre los vegetales durante su producción, transporte y comercialización además, se ha
demostrado que la deposición atmosférica eleva significativamente los niveles de
contaminación por metales pesados en vegetales que se expenden en mercados
(Turkdogan et al., 2002). Ciertos metales pesados como el Cu, Zn, Mn, Co y Mo se
encuentran presentes en el metabolismo humano actuando como micronutriente, cuando
se encuentran en cantidades traza, mientras que el Cd, As y Cr son cancerígenos
(Turkdogan et al., 2002).
En muchos países se han establecido regulaciones para varias industrias con el fin de
controlar la emisión de metales pesados, la absorción de estos metales por los vegetales
se ve influenciada por el clima, precipitaciones atmosféricas, la naturaleza del suelo de
cultivo y el grado de madurez de la plantas al momento de la cosecha (Lago et al, 1984;
de Scott, Keoghan & Allen, 1996).
3
importantes en procesos bioquímicos, siempre y cuando se encuentren en cantidades
traza. Niveles elevados de estos metales pueden llegan a ser tóxicos (Falco et al., 2012).
Fuentes de contaminación
Agua de regadío
Encontrar metales pesados como plomo, níquel, cadmio, manganeso, mercurio, arsénico
y plomo en el agua residual es un problema mundial, más aún si se utiliza el agua para el
regadío agrícola y se acumula en los suelos. Los metales pesados son considerados
peligrosos por no ser biodegradables, por provocar toxicidad en las plantas y por su
biodisponibilidad y acumulación (Mancilla et al., 2012). El agua de riego se utiliza
directamente, sin tratamiento previo, y proviene en muchas ocasiones de sectores
industriales y no de vertientes naturales. Como consecuencia, puede ocurrir que el agua
sea portadora de metales pesados. Algunos estudios establecen el efecto adverso de agua-
lodo residual y la influencia de éstos en el crecimiento vegetal y la biodisponibilidad de
Ni, Cd y Pb en el suelo. Al realizar el análisis de las muestras vegetales se encontró que
su biodisponibilidad les permite fácilmente ingresar a la cadena a alimenticia ya que los
metales sedimentan en el suelo y son fácilmente absorbidos por la planta y retenidos en
la vacuolas o paredes celulares (Mancilla et al., 2012).
Suelos
Los suelos agrícolas pueden ser contaminados por la acumulación de metales pesados y
metaloides a través de emisiones procedentes de zonas industriales, desechos de minería,
gasolina, pinturas, fertilizantes, abonos animales, lodos de aguas residuales, pesticidas,
riego con aguas residuales, residuos de la combustión del carbón, derrame de productos
petroquímicos y deposición atmosférica. Los metales más comunes en los suelos
agrícolas son el plomo (Pb), cromo (Cr), arsénico (As), zinc (Zn), cadmio (Cd), cobre
(Cu), mercurio (Hg), y níquel (Ni). Los suelos son el principal sitio de acumulación de
metales pesados y son liberados en el medio ambiente por las actividades antropogénicas
antes mencionados, estos metales no se someten a degradación microbiana y su
concentración total en suelos, puede persistir durante mucho tiempo después de su
4
introducción incluso mediante especiación y biodisponibilidad. La presencia de metales
tóxicos en el suelo puede inhibir seriamente la biodegradación de los contaminantes
orgánicos lo que podría repercutir directamente en los seres humanos y el ecosistema a
través de: la ingestión o contacto directo con el suelo contaminado, la cadena alimentaria
(suelo-planta-humano o suelo-planta-animal-humano), ingerir aguas subterráneas
contaminadas, reducción en la calidad de los alimentos, a través de fitotoxicidad y
reducción de la capacidad de uso de la tierra para la producción agrícola (Wuana &
Okieimen, 2011)
Los metales pesados se vuelven esencialmente contaminantes en los suelos debido a (i)
su tasa de generación a través de los ciclos artificiales que son más rápidos en relación
con los naturales, (ii) se convierten o transfieren desde las minas a las ubicaciones
ambientales aleatorias donde se producen mayores potenciales de la exposición directa ,
(iii) la concentración de los metales en los productos desechados es relativamente alta en
comparación con aquellos en el medio receptor, y (iv) la forma química (especie) en el
que un metal se encuentra en el sistema ambiental receptor pueden hacerlo más
biodisponible (Wuana & Okieimen, 2011).
Pesticidas y fertilizantes
5
Según Parkpian et al. (2003), la aplicación simultánea a largo plazo de fertilizante y
estiércol demostró mayor acumulación de metal en el suelo y las plantas, según Huang &
Jin (2008), el uso a largo plazo de los fertilizantes químicos excesivos y abonos orgánicos
en el vegetal libre de campo y el campo de hortalizas en invernadero ha contribuido a la
acumulación de metales pesados en los suelos.
Deposición Atmosférica
Efecto volcánico
Varios países de América poseen actividad volcánica en este caso, debido al sector
analizado, se citará al volcán Tungurahua, ubicado a 180 kilómetros de Quito y a 5020
metros sobre el nivel del mar, se estima que durante su actividad volcánica ha eliminado
a la atmósfera millones de toneladas de ceniza, cubriendo más de 35000 hectáreas de
cultivos (Narváez & Cano, 2004). Las partículas de ceniza son proveedoras de
microelementos como magnesio, boro, manganeso, vanadio, arsénico y polifenol, que
permiten a la tierra recuperar elementos que se pierden por el uso agrícola pero a su vez,
la gran acumulación debido a la sedimentación de grandes cantidades de ceniza, permite
la disponibilidad de grandes cantidades de componentes tóxicos ricos en estos metales
que, al ser absorbidos por las plantas y transmitidas reiterativamente al hombre por la
cadena alimenticia podrían provocar efectos adversos a la salud (BUAP, 2012).
6
Industria
El papel que han desempeñado los metales en el desarrollo de las civilizaciones ha sido
fundamental, sin embargo, el crecimiento demográfico y la rápida industrialización han
provocado serios problemas de contaminación, deterioro del ambiente y daños a la salud
del hombre y a otras formas de vida. Los metales pesados están presentes en la mayoría
de los efluentes industriales, a veces en concentraciones no muy elevadas, pero que a la
vez exceden los límites permitidos por la ley para ser liberados al medio (Loiácono et al,
2004). Los procesos de tratamiento de superficie, en las etapas de pretratamiento,
modificación de superficies, depósito metálico por galvanoplastía y por vía química,
desmineralización y mecanizado, constituyen una de las fuentes de mayor incidencia en
la contaminación de cuerpos de agua, por vertido de efluentes líquidos sin tratamiento.
En ellos, una amplia gama de metales con características tóxicas, entre los que se
encuentran Cr+++, Sn, Cd, Cu, Al, Zn, Ni, Fe++, Fe+++, Ag, Au, Pt, Rh, Pd, In, Sb, As, Be,
Na y K, forman parte del efluente líquido. Las principales industrias generadoras de
metales pesados, a través de las etapas del tratamiento de superficies son: automotriz,
electrodoméstica, aeronáutica, mobiliario metálico, bicicletas, decoración, arquitectura
metálica, electricidad y electrónica. También la minería aporta gran cantidad de metales
que pueden incorporarse a cuerpos de agua en forma de compuestos insolubles o como
iones, dependiendo del pH (Loiácono et al, 2004).
7
cardiovasculares, nerviosas, renales y óseas. Las altas concentraciones de metales
pesados en frutas y vegetales ha sido relacionada directamente con el cáncer
gastrointestinal (Turkdogan et al., 2002). En los sistemas biológicos, los metales pesados
pueden provocar efectos adversos en orgánulos como la membrana celular, la
mitocondria, lisosomas, retículo endoplasmático, los núcleos, y algunas enzimas
implicadas en el metabolismo, la desintoxicación, y reparar los daños celulares, los iones
metálicos interactúan con los componentes celulares como proteínas de ADN y nucleares,
causando daño del ADN y los cambios conformacionales que puede conducir a la
modulación del ciclo celular, la carcinogénesis o apoptosis (Tchounwou et al, 2012).
8
2.1.2 Calidad y microbiología del suelo
Las prácticas agrícolas utilizadas para el cultivo de frutas y vegetales, hacen que se
conviertan en vehículo potencial de microorganismos patógenos (Muñoz, 2005 de Monge
et al., 1996). En el campo; el suelo, abono, animales, equipo agrícola y las manos del
personal requerido para recolectar, clasificar, atar y envasar, son factores que contribuyen
al incremento de la taza de microorganismos y su distribución en el producto (Muñoz,
2005).
En este grupo se incluyen todas las bacterias, mohos y levaduras capaces de desarrollarse
a 30 ºC y refleja la calidad sanitaria de un alimento, las condiciones de manipulación, las
condiciones higiénicas de la materia prima. La presencia de microorganismos aerobios
9
mesófilos en los alimentos puede estar directamente relacionada con la manipulación, el
estado de frescura o de descomposición del producto y la temperatura de conservación
del producto. Un número relativamente bajo de estas bacterias no es sinónimo de buena
calidad bacteriológica del alimento, ya que puede contener microorganismos que
producen enterotoxinas o patógenos (Mejía, 2015).
Desde el punto de vista de salud pública, la calidad microbiológica de las verduras frescas
destinadas al consumo crudo es muy importante. Se ha destacado que todos los brotes de
enfermedades relacionadas con el consumo de verduras están asociados con la
contaminación superficial de estos vegetales por el agente etiológico, como consecuencia
de los sistemas de manejo utilizados en el cultivo, tratamiento, embalaje o transporte al
mercado (Fasciolo, Gabriel & Meca., 1998; ICMSF, 1981) (Fig. 1).
Figura 1: Contaminación microbiana por la interacción de seres vivos y medio ambiente (FAO, 2012).
El uso de abono animal sobre los suelos agrícolas para la producción de hortalizas ha sido
tema de debate por la contaminación de las verduras frescas con microorganismos
patógenos. Aunque muchos estudios apoyan su uso, debido a que estos abonos son una
10
buena fuente de macro y micronutrientes, se conoce también que son una fuente conocida
de bacterias patógenas transmitidas a los alimentos, por lo que al utilizarlo aumenta la
probabilidad de contaminar las verduras (Ingham et al, 2004).
Las enfermedades transmitidas por los alimentos son generalmente de carácter infeccioso
o tóxico y son causadas por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas que penetran
11
en el organismo a través del agua o los alimentos contaminados. Los patógenos de
transmisión alimentaria pueden causar diarrea grave o infecciones debilitantes, como la
meningitis. La contaminación por sustancias químicas puede provocar intoxicaciones
agudas o enfermedades de larga duración, como el cáncer. Las enfermedades transmitidas
por los alimentos pueden causar discapacidad persistente y muerte. Algunos ejemplos de
alimentos insalubres son los alimentos de origen animal no cocinados, las frutas y
hortalizas contaminadas con heces y los mariscos crudos que contienen biotoxinas
marinas (OMS, 2015)
Según la revisión de la Unión Europea del 2016 existen límites permisibles tanto de
metales pesados como de contaminación microbiana como se detalla en la Tabla 1.
12
2.2 Hipótesis
13
CAPÍTULO III
MATERIAL Y MÉTODOS
14
Figura 2. Mapa del Cantón Ambato con su división parroquial y señalamiento de los lugares de dónde se
recolectaron las muestras vegetales.
Color
15
Humedad
Ma − Mb
%Humedad = x 100 %
Ma – M
Donde:
16
Espectrófometría de absorción atómica (AAS)
Enterobacterias
17
Aerobios totales
𝑢𝑓𝑐 N ∗ 𝐹𝐷 ∗ 𝑉𝑡
=
𝑔 𝑉𝑖 ∗ 𝑆
Donde:
𝑈𝐹𝐶 N ∗ 𝐹𝐷
=
𝑚𝑙 𝑉𝑖
Donde:
UFC= unidades formadoras colonias por g de muestra.
N= Número de colonias
FD= Factor de dilución. Dilución en la cual se contó N
Vi= Volumen inoculado, en mililitros
18
Análisis de resultados
Para el análisis de los resultados obtenidos durante los tres meses de toma de muestras,
se utilizó un muestreo simple. Los análisis en cada muestra se realizaron al menos por
triplicado, se obtuvo una media y una desviación estándar de los datos, dicha media se
utilizó para su comparación entre muestras y para determinar si existió o no diferencia
significativa entre las muestras. Se utilizó el programa estadístico GraphPad Prism 6
donde se realizó el ANOVA y pruebas de Tukey al 95%.
19
CAPÍTULO IV
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En la Figura 3 se observan los valores obtenidos de los tres meses de muestreo. El valor
de luminosidad de las muestras de lechuga, col blanca, coliflor y cebolla excede a 50
debido a que son colores blanquecinos y claros, los colores verdes representan un punto
medio entre 30 y 40, mientras que los colores rojos y morados están por debajo de 20. En
las muestras de acelga, no se obtuvieron diferencias significativas y los resultados son
similares a los de la literatura (32-38) (Cajamar, 2014). En la espinaca, si existieron
diferencias significativas respecto al mes de octubre, este hecho puede estar asociado a
que las muestras recolectadas fueron de otra variedad de semillas. En la lechuga no
existieron diferencias significativas entre los tres valores obtenidos y están acordes a los
presentados por la literatura (50-69) (Martin et al., 2005). Para el nabo se obtuvieron
valores de L* mayores a 42. En este caso los resultados fueron similares a los
documentados en la literatura (> 40) (Cajamar, 2014). En las muestras de granadilla no
se encontraron diferencias significativas y se obtuvieron valores de 30,00, 30,88 y 20,80
que coinciden con lo observado por Serpa (2015) de 31,77; el valor de 20,88 puede
deberse al grado de madurez de la fruta.
20
A b r il
100
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80
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Figura 3. Valores obtenidos de luminosidad (L*) en cada una de las muestras analizadas.
21
fueron similares a los presentados en la literatura: acelga (-8,62), lechuga (-3,52 y -8,12)
nabo (-10), aguacate (-15), apio (-8,5), col blanca (-9,47), col morada (19), el tomate (18),
fresa (30) y mora (17) (Smith y Scog, 1992; Florian et al., 2002; Martin et al., 2005;
Velásquez, 2013; Cajamar, 2014 & Tapia, 2015). En el caso de la granadilla, la coliflor y
la cebolla blanca, se obtuvieron valores cercanos a cero por su tendencia al color blanco,
los valores de a* de este tipo de muestras se aproximan al cero por ser un punto medio
(Serpa, 2015).
40
a
30 b
b
a b
c
20 A b r il
a a a b a
V a lo r d e a *
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Figura 4. Valores para el parámetro a* obtenidos de cada una de las muestras vegetales frescas analizadas.
Respecto al parámetro b*, que representa la variación de color entre amarillo (60) y azul
(-60) (Rollón, 2010). Con los datos que se observan en la figura 4 se evidencia que existe
diferencia significativa entre los valores de todas las muestras lo que se puede atribuir al
estado de madurez del producto y debido a que el eje b* representa colores que no se
aprecian a simple vista no se puede asociar a otro factor que pueda producir este cambio
de color.
Los valores obtenidos para el parámetro b* (Fig. 5), fueron comparados de igual manera
con investigaciones previas de varios autores de donde se tomó como punto de
comparación los valores de b* para acelga de 18,45 a 22,34 (Cajamar, 2014), la lechuga
22
(25) (Martin et al., 2005), nabo (27) (Cajamar, 2014), granadilla (3,3) (Serpa, 2015),
aguacate (21,8) (Velásquez, 2013), para la col morada los valores están alrededor de b*=
-7, que es próximo a los datos que se obtuvieron en los meses de toma de muestras
(Cajamar, 2014). Para la mora el valor bibliográfico es de 5 (Florian et al., 2002) el cual
es similar a los obtenidos en las tres muestras de mora. Finalmente para la cebolla en rama
se reporta el valor b* de 5,65 (Cajamar, 2014) que al comparar con los datos
experimentales (Fig. 5) se encuentra similitud entre ellos.
60
A b r il
J u lio
40 a
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C
Figura 5. Valores para el parámetro b* obtenidos de cada una de las muestras vegetales analizadas.
4.1.2 Humedad
23
La humedad de frutas y hortalizas según datos generales (FAO, 1994) se encuentra entre
el 85 % y 98%, los datos experimentales estuvieron dentro de este rango (Tabla 3).
a a b
C e b o lla
a b b
M o ra
a b a
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a b c
A b r il
C o l mo rad a
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a b a O c tu b re
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M u e s t r a s v e g e t a le s
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0
0
0
0
1
% de H um edad
24
Tabla 3: Humedad documentada por la FAO (1995) (H*) y la humedad experimental
(He), en alimentos vegetales.
Muestra H* (%) He (%) Muestra H* (%) He (%)
Acelga 60-90% 89,55 % ± 1.63 Tomate 85-90% 93,97% ± 1.31
Espinaca 90-98% 93,48% ± 1.45 Coliflor 90-95% 92,27% ± 1.41
Nabo 90% 90,70% ± 1.48 Col blanca 90-95% 92,53% ± 0.82
Lechuga 80-95% 95,86% ± 1.05 Col morada 90-95% 90,57% ± 0.47
Aguacate 68% 62,09% ± 1.64 Fresa 90-95% 91,63% ± 1.23
Granadilla 80% 83,76% ± 1.69 Mora 90-95% 89,66% ± 0.82
Apio 90-95% 91,95% ± 0.96 Cebolla rama 90-92% 91,14% ± 1.40
Otro factor importante, que podría intervenir en los resultados obtenidos, es la aplicación
de insecticidas con base en arsénico o fósforo debido a que estos últimos provocan la
acumulación de Arsénico en los tejidos vegetales, son comunes en el país por su eficiencia
25
contra una gran diversidad de plagas, algunos de estos productos se consideran de alta
toxicidad y han sido prohibidos en los Estados Unidos según la Agencia de Protección
Ambiental (EPA, 2015) debido a normas gubernamentales, pero en la mayoría de países
hispanos se los sigue comercializando con facilidad. En Ecuador se han prohibido varios
de los pesticidas con arseniato de cobre pero no prohíbe otro tipo de compuestos
arsenicales (Agrocalidad, 2014), éste hecho podría contribuir a la concentración de
arsénico en los alimentos analizados. El aguacate, por ejemplo, está compuesto por
lípidos y, susceptible al ataque de insectos, los compuestos arsenicales y fosforados
utilizados para control de plagas son solubles en lípidos (Basaure. 2005) y podrían
repercutir negativamente en la concentración de As encontrada (Fig. 7).
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Figura 7. Contenido de arsénico (As, ppm) en las muestras vegetales analizadas. Límite máximo de As en
vegetales (línea azul) y frutas (línea roja).
26
Los resultados de la concentración de cromo en las muestras analizadas se presentan en
la Figura 8. Los resultados indican que el contenido de cromo va desde 0,12 hasta 1,73
mgCr/Kg. Existieron diferencias significativas incluso entre los meses de estudio. El
aguacate fue la muestra que mayor concentración de cromo, seguido por la granadilla, la
fresa y la acelga, resultados similares fueron encontrados por Jedrzejczak, (2005).
Muchas de las muestras analizadas, como cebolla, espinaca y lechuga, son ricas en cromo,
sin embargo se debe monitorear su contenido. Las muestras de fresa y mora fueron
tomadas del sur de la ciudad de Ambato en la parroquia Huachi Grande, posiblemente la
concentración de cromo en estas frutas se deba a alguna industria cercana que
permanentemente vierta sus efluentes en agua destinada para regadío.
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por el Comité de la AOAC, que promueve Métodos analíticos oficiales. Teniendo en
cuenta los resultados de estudios previos y de los progresos en la investigación, se
recomienda el uso de AAS con un horno de grafito para la determinación de Cr en los
alimentos (Jedrzejczak, 2005).
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El manganeso llega al ser humano a través de la dieta que a su vez está relacionada con
la absorción por las plantas, éstas toman el Mn de los sedimentos de suelos, sin embargo
es una sustancia propia de legumbres de hojas de color verde oscuro. La presencia de este
metal se debe a la calidad de agua de regadío, a características propias del suelo y a
efluentes industriales (ATSDR, 2016). El consumo diario de manganeso es de 2,3 mg
para personas adultas (EPA, 2015), al hacer un análisis de un consumo de 300 g de acelga
y apio, podrían representar un peligro para la salud.
En la figura 10 se observa que las cantidades presentes de zinc son admisibles, puesto que
los alimentos con este metal benefician la salud. De lo observado, la concentración de Zn
en las verduras refuerza su abundancia superando el límite de 5ppm. Se observó que existe
una asociación directa entre la deficiencia de zinc y cáncer (Fahad et al., 2015). El
consumo diario recomendado es de 11 a 71 mg de Zn al día para personas adultas. El zinc
ha jugado un papel protector contra la carcinogénesis y la presencia de grandes cantidades
de zinc en todas estas muestras de vegetales indican que serían útiles en el tratamiento
del cáncer.
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En el estudio realizado por Kumar (2007), en mercados de la India, se observó que la
concentración media de Zn fue más alta en todos los vegetales, seguido por Cu, Cd y Pb
esto indica que todas las concentraciones exceden los niveles estándar establecidos por la
Unión Europea pero no representan un riesgo para la salud ya que no superan los límites
permisibles establecidos por la OMS. Sin embargo, un estudio realizado por Turkdogan
et al., (2002), en un región de Turquía, puso de manifiesto que las muestras de frutas y
vegetales carecían de Zn y sugiere que las frutas y vegetales de la región podrían estar
involucrados en deficiencias nutricionales importantes de la población.
Los límites permisibles de enterobacterias para frutas y vegetales frescos es de 102 -104
ufc/g (UE, 2014), en el presente estudio únicamente la mora, el aguacate y la granadilla
se encuentran dentro del rango establecido, el aguacate y la por su corteza dura que evita
el contacto directo con el suelo o el agua de regadío. En el estudio de Solomon et al.,
(2003), se evidencia la presencia de enterobacterias en agua de regadío que, al estar en
contacto con cultivos de lechuga, la elevada carga microbiana permanece en el producto,
lo que implica que el agua de regadío es un factor importante para la contaminación de
cultivos con este tipo de microorganismos.
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Figura 11. Recuentos de enterobacterias (ufc/g) para cada una de las muestras vegetales analizadas.
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Figura 12. Recuentos de enterobacterias (ufc/ml) en las muestras de agua de regadío para cada cultivo.
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Figura 13. Recuentos de enterobacterias (ufc/g) para las muestras del suelo de cada cultivo.
Respecto al suelo destinado para el cultivo no se los puede relacionar por sectores debido
a que cada agricultor usa el suelo para diversos cultivos, por lo tanto, la similitudes de
valores se debe a un tratamiento similar, más no al sector donde se encuentra. Los valores
son elevados en todos los casos y los factores de contaminación pueden ser varios pero
su contaminación se atribuye principalmente a utilizar abonos de origen animal para
preparar al suelo con el objetivo de agregar nutrientes que mejoren la calidad de sus
productos. Sin embargo, esta práctica provoca incremento de plagas que hace que los
agricultores utilicen mayor cantidad de productos químicos para combatirlos (Vázquez,
Fernández y Arias, 2010).
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Figura 14. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/g) de cada una de las muestras vegetales analizadas
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Figura 15. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/ml) del agua de regadío de cada uno de los cultivos
analizados.
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Figura 16. Recuento de aerobios mesófilos (ufc/g) en cada una de las muestras de suelo analizados.
En el caso de los microorganismos aerobios mesófilos el límite permisible para este tipo
de productos frescos de 102 – 105 ufc/g (UE, 2016), considerando dicho valor ninguno de
los vegetales analizados se encuentra dentro de este rango y por tanto no estarían aptos
para su consumo si son consumidos sin tratamientos de higienización previos. En el resto
de vegetales que son hortalizas tienen una elevada concentración por estar en contacto
con el suelo (Barth et al., 2009), las hortalizas presentan grandes cantidades de
microorganismos mesófilos debido a que reúnen las condiciones óptimas para su
crecimiento.
En el agua no se observó una relación directa como en el caso de las enterobacterias, las
concentraciones son elevadas en todos los casos y tienen valores superiores respecto a
enterobacterias debido, entre otros factores a la contaminación de los canales de riego y
el medio ambiente. Las concentraciones de aerobios mesófilos en el suelo varíó en la
mayoría de muestras debido a que aunque los suelos son tratados de la misma manera
34
para cada cosecha, la carga microbiana con la que se colocan los abonos no se controla,
por lo que podría variar (Vázquez, Fernández y Arias, 2010).
35
4.2 Verificación de la hipótesis
36
CAPITULO V
CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES
5.1 Conclusiones
Gran parte de los metales pesados analizados estuvieron presentes en los alimentos si
bien, muchos son considerados micronutrientes, la presencia de arsénico,
particularmente en las muestras de aguacate, estuvo por sobre lo establecido en las
normas internacionales y resultaría tóxica al consumir apenas 300 g/día. Respecto al
cromo, las concentraciones encontradas en los alimentos no superan los límites de
ingesta diaria establecidos y no constituyen un peligro para la salud humana.
De los ensayos microbiológicos y químicos realizados, los resultados más alarmantes
se obtuvieron de los recuentos de enterobacterias, los valores estuvieron por encima
107 ufc/g, siendo el límite establecido por la norma de 104 ufc/g.
Se identificó que una de las principales fuente de contaminación por metales pesados
puede ser la cercanía al volcán Tungurahua, las emisiones documentadas en abril y
septiembre incrementaron el contenido de arsénico en las muestras recolectadas en
esos mismos períodos. Respecto a la contaminación microbiana de los cultivos, la
fuente principal fue el suelo, probablemente por el uso de abonos orgánicos de origen
animal, seguido del agua, y finalmente la ubicación geográfica por la cercanía a
sectores industriales con un sistema de disposición de desechos deficiente.
5.2 Recomendaciones
37
Implementar programas de capacitación a los agricultores y expendedores de los
mercados para que los productos que comercializados sean aptos para el consumo
humano de acuerdo a normas y reglamentos.
38
MATERIAL DE REFERENCIA
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