Devocional
Salmo 33:1-22
v. 11 Alegraos en Jehová y gozaos, justos;
Y cantad con júbilo todos vosotros los rectos de corazón.
v. 1 Alegraos, oh justos, en Jehová;
En los íntegros es hermosa la alabanza.1
Este capítulo empieza como termina el salmo 32. Los rectos de corazón es igual a los
íntegros, puros de corazón. Una persona recta, moralmente apropiado a un estándar, así como
Samuel tenía muy claro quién era Dios y que le debía obediencia rotunda (1 Sam. 12: 23)
“…lejos sea de mí que peque yo contra Jehová…” que convicción, que decisión de honrar
siempre a Dios, ¡ése corazón Dios ve y acepta! (Salmo 15)
Oh Señor ayúdame a tener esa convicción tan profunda que tenía el salmista y Samuel.
Que yo pueda decir: ¡Lejos este que peque yo contra el Señor mi Dios!
v. 2 Aclamad a Jehová con arpa;
Cantadle con salterio y decacordio.
v. 3 Cantadle cántico nuevo;
Hacedlo bien, tañendo con júbilo.2
Tenemos que alabarle al Señor por todo lo que Él ha hecho en nosotros, tenemos que
cantarle un cantico nuevo por cada ocasión que Él ha obrado en nuestras vidas, tenemos que
adorarle y tenemos que hacerlo muy bien, con instrumentos si tenemos la oportunidad, la
alabanza, el cantico es resultado de una persona santificada, recta a los ojos de Dios, por eso
es importante que alabes al Señor, sino alabas al Señor es porque quizás el peso del pecado
pesa mucho sobre nosotros y todavía está ahí, oh Señor líbranos de nuestro pecado, líbrame
de no sostener más mi pecaminosidad, que no ande en pecados que hagan que me avergüence
de cantarte y además, Tú rechazarías mi alabanza porque “…en los íntegros es hermosa la
alabanza” dice tu Palabra.
v. 4 Porque recta es la palabra de Jehová,
Y toda su obra es hecha con fidelidad.
v. 5 El ama justicia y juicio;
1
Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Sal 33.1). Miami: Sociedades Bı ́blicas Unidas.
2
Reina Valera Revisada (1960). (1998). (Sal 33.2–3). Miami: Sociedades Bı ́blicas Unidas.
De la misericordia de Jehová está llena la tierra.
v. 6
Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos,
Y todo el ejército de ellos por el aliento de su boca.
v. 7 Él junta como montón las aguas del mar;
Él pone en depósitos los abismos.
v.8 Tema a Jehová toda la tierra;
Teman delante de él todos los habitantes del mundo.
v. 9 Porque él dijo, y fue hecho; Él mandó, y existió.
v. 10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
Por esto tenemos que alabar ala Señor: por su fidelidad (v.4), por su misericordia (v.5), por
su creación maravillosa (vv. 6-7), por su poder soberano (vv.8-9).
Todas las obras del Señor son hechas con fidelidad, es decir puedo confiar en todo lo que Él
hace con mi vida, lo que permite para mi vida. Señor, en este momento estoy afligido porque
no veo que las cosas se tornen a mi favor, pero no debo temer porque Tú estás en control y
todo lo que permites está dirigido por Ti, ayuda a mi incrédulo corazón y no dudar de Ti.
Sal 33:10 Jehová hace nulo el consejo de las naciones,
Y frustra las maquinaciones de los pueblos.
Sal 33:11 El consejo de Jehová permanecerá para siempre;
Los pensamientos de su corazón por todas las generaciones.
Señor al final se realiza tal como Tú te has propuesto, al final se hace lo que Tú has
designado Señor. Este año no esperábamos esta situación, cuan frágiles somos, cuan
indefenso soy en este mundo que para mí es grande pero que Tú lo sostienes en la palma de
tu Mano. Quiero ver mi circunstancia a través de tu Palabra Señor, no a través de mis ojos.
Quienes temen a Dios y su ira, deben esperar en Dios y su misericordia, porque no
hay modo de huir de Él sino huir hacia Él. Que tu misericordia, oh Señor, esté sobre
nosotros; que siempre tengamos consuelo y provecho, no por nuestro mérito, sino
conforme a la promesa que tú nos diste en tu palabra y conforme a la fe que nos diste
por tu Espíritu y tu gracia.3
Señor ayuda a mi pobre corazón a confiar en Ti, no en mis propias fuerzas. Ayuda a mi alma
a alabarte cualquiera sea mi situación, a contentarme en Ti (Fil. 4:11) en el Nombre de Jesús.
Amen.
3
Henry, M. (2003). Comentario de la Biblia Matthew Henry en un tomo (p. 404). Miami: Editorial
Unilit.