Ana, madre de Samuel
Ana tuvo un encuentro con Dios. Y mediante su dolor y tristeza, Él no sólo
la cambio a ella, sino que también alteró el curso entero de la historia de los
judíos.
Ana vivió durante el tiempo de los jueces, cuando la nación de Israel no
tenía rey.
Ella era una mujer judía piadosa, devota, quien estaba en una posición poco
envidiable de tener que compartir su marido con otra esposa. "la ley dada a
moisés toleraba la (poligamia), pero en ninguna parte la aprobaba, y en la
practica la poligamia era principalmente a los adinerados."
En realidad, elcana probablemente era adinerado. Cuando hizo el viaje de
23km de su hogar en Ramataim-Zofim generalmente llamado Ramá, (1 Sam
1:19) al tabernáculo en silo, pudo ofrecer un becerro- un costoso sacrificio
(1 sam 1:25).
Elcana era un levita, un descendiente de coat, el hijo de leví, mediante el
hijo de coat, Izar (1cró.6:33-38). Estos levitas no eran sacerdotes porque no
eran descendientes de Aarón
La ley dada a moisés requería que todos los varones judíos comparecieran
ante el señor tres veces al año con sus sacrificios. Fue en estos viajes a silo
que la desgracia de ana se volvía más aguda. Aun el ardiente amor del
elcana no lograba consolarla:
Su miseria era doble: Ella no tenia hijos en una cultura que veneraba a las
mujeres fecundas y consideraba que la esterilidad era una maldición; y su
rival también la provocaba severamente,
para la fecha en que Ana vino a Silo en el relate de 1 de Samuel, ella estaba
tan deprimida que ninguno podía ayudarla. Lloraba constantemente, no
podía comer, y no podía responder a la sincera, tierna consolación de sus
esposo: "".
Ella es la primera persona en la escritura que usó el nombre de Jehová
Sabaoth todo lo que Ana tenia era la ley el resto de la Biblia no se había
escrito. Su uso de este nombre, particularmente en una época cuando Israel
estaba en guerra con los filisteos, muestra que ella entendía claramente
que Dios es soberano; todopoderoso y comanda los ejércitos del cielo, así
como también de Israel..
Dios había hablado a ana mediante Heli. Cuando ella había llegado a su
punto más bajo y necesitaba al Señor desesperadamente, el le contesto.
Ana cuyo nombre significa "Favor o gracia" halló favor con Dios y tubo un
hijo a quien llamó Samuel. Formado de dos palabras hebreas que significan:
"oída por Dios".
La Biblia no dice cuantos años Ana sufrió antes de que Dios finalmente le
respondiera. Pero durante esos Años, el sin duda estaba moldeando a Ana
en la persona que el quería que fuese. Dios nunca desprecia nada de lo que
el permite a nuestras vidas, particularmente nuestro sufrimiento. El usa
todas las cosas para nuestro bien y su gloria a fin de conformarnos a la
imagen de su Hijo. El mismo Dios que contestó la oración de Ana también
puede contestar la tuya.
Pero las cosas han cambiado en los últimos años.
El primero es que forma parte de un matrimonio polígamo y tiene que soportar el odio de
la otra esposa. El segundo es que no puede tener hijos.
matrimonio: la monogamia (Gén. 2:24). El cuadro que pinta la Biblia de la poligamia está
siempre cargado de amargura, y la triste historia de esta familia lo confirma.
Le abrió su corazón a Jehová
“No volvió a mostrar preocupación”
El relato indica que “procedió a irse por su camino y a comer, y su rostro no volvió a
mostrar preocupación por su propia situación” (1 Sam. 1:18). Ana se sintió aliviada. Había
colocado el peso de su carga emocional sobre unos hombros infinitamente más anchos y
fuertes que los suyos: los de su Padre celestial (lea Salmo 55:22). ¿Acaso puede haber
algún problema demasiado grande para él? Jamás... ¡ni entonces, ni ahora, ni nunca!
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El ejemplo de Ana nos muestra cómo desea Dios que le oremos. Jehová
bondadosamente nos invita a hablarle con franqueza, sin reservas, a desahogarnos con él
tal como un niño lo haría con su padre que lo ama (lea Salmo 62:8 y 1 Tesalonicenses
5:17). El apóstol Pedro escribió por inspiración estas consoladoras palabras relacionadas
con la oración a Jehová: “Ech[e]n sobre él toda su inquietud, porque él se interesa por
ustedes” (1 Ped. 5:7).
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En algún momento, Peniná debió darse cuenta de que ya no tenía el poder de hacer
sufrir a Ana. El relato no aclara cuándo ocurrió esto, pero la expresión “no volvió a
mostrar preocupación” nos da a entender que el estado de ánimo de Ana mejora de ahí
en adelante. En todo caso, Peniná no debió tardar mucho en notar que su crueldad ya
no tenía efecto alguno en su rival. La Biblia nunca vuelve a mencionar su nombre.
En cuanto a Ana, ella recibió asimismo grandes recompensas. Dios le concedió ser madre
de nuevo, y ella llegó a darle a Elqaná otros cinco hijos (1 Sam. 2:21). Además, su
amistad con su Padre celestial fue fortaleciéndose con el paso de los años. Con toda
probabilidad, esa fue la mayor bendición que tuvo en su vida. Y lo mismo ocurrirá en
nuestro caso si imitamos la fe de esta excepcional sierva de Dios.