Shaykh Ibrahim Niasse
Revitalizador de la sunna
de
Shaykh Hassan Cisse
(1945-2008)
Imām de la gran mezquita de Kaolack, Senegal
Nieto de shaykh Ibrahim Niasse
Traducción de Antonio de Diego González
Universidad de Sevilla
[email protected] 4 de Mayo 2015
Nota introductoria del traductor
En el 115 aniversario del nacimiento de Shaykh al-Islam Ibrahim Niasse (1900-1975),
cuando se celebra el Gamou de Taïba Niassene, traducimos para WebIslam la ponencia
que el nieto mayor de shaykh Ibrahim Niasse, Imām Hassan Cisse (1945-2008), dedicó
a su abuelo durante un congreso en la Universidad de Northwestern (Illinois, USA) en
1984.
Este es un trabajo referencial, publicado hace más de treinta años, para conocer la
importancia y el rol de este gran shaykh africano que cambió la forma de percibir el
Islam en el siglo XX. Cisse nos introduce en detalles de la vida y pensamiento de su
abuelo con una magistral claridad, explicándolo sintéticamente y sin retórica para un
público occidental.
Nuestra traducción se basa en el texto inglés recuperado de una de las páginas que Cisse
potenció durante la primera década de este siglo, que nos facilitaron miembros de la
Tijaniyya de Atlanta (Georgia, USA). Tenemos que señalar, como curiosidad, que el Dr.
Mansur Escudero ya incluyó una traducción parcial del texto en el año 2001 en
WebIslam, lo que indica de su impacto y el interés que despertó la obra.
Esta traducción que el lector tiene entre sus manos la realizamos en Medina Baye
Kaolack durante el mes de Junio de 2014 como parte de un proyecto de investigación
sobre el impacto intelectual de la ṭarīqa Tijaniyya en África Occidental, gracias a la
ayuda de la familia Niasse y, en especial, de su khalifa Papa Cheikh Tidiane Niasse y el
imām Cheikh Tidiane Cisse.
Por último, este trabajo está dedicada a toda la familia Niasse y a algunos de sus
khalifas y muqaddams como al-ḥājj Mishry, Barham Diop y los hermanos b. Hassane
Al-Maradī entre otros, que tan generosamente nos dieron acceso toda la información
sobre la comunidad de la fayḍa.
A todos ellos muchas gracias, shukrān, jërëjëf, nagode.
Sevilla, 15 de Rajāb de 1436h/ 4 de Mayo de 2015
Antonio de Diego González
Shaykh Ibrahim Niasse
Revitalizador de la sunna
Agradecimientos
Inicialmente presenté el contenido de este trabajo en la conferencia Islam in Africa. The
Changing Role of the Ulama in West Africa que se celebró en el marco del programa de
Estudios Africanos de la Universidad de Northwestern en Evanston, Illinois.1 De hecho
éste fue un intento para facilitar este material a los numerosos miembros de la ṭarīqa
Tijaniyya en América.
Querría expresar mi gratitud y aprecio a todos aquellos que me han apoyado y ayudado
en esta misión, particularmente a la al hermana Karima Abdul-Karim, al hermano
Abdul-Ghani y al hermano Ali Rashid Abdullah cuyas ideas y asistencia editorial fueron
incalculables. También me gustaría expresar mi agradecimiento a los hermanos Luqman
Abdel-Majid, Jabal Abdurrahman, Imam Obaba Muhammadu y Abdul-Azeem Shabbaz
por su apoyo y ayuda en las fases finales de la publicación. Finalmente quiero expresar
mi agradecimiento a los profesores John Hunwick y John Paden, quienes me invitaron a
participar en el seminario antes mencionado.
Quiera Allāh, Todopoderoso, bendecirnos a todos por sus esfuerzos, y quiera que este
breve relato sea una ayuda para presentar esa brillante personalidad cuyo nombre y
obras continúan celebrándose en África Occidental y entre sus discípulos del mundo
Islámico, shaykh al-Islam al-ḥājj Ibrahim Niasse, radiallahuanhu.
Shaykh Hassan Cisse
Nueva York, 1984.
1
NT. Fue celebrado del 29 al 31 de Marzo de 1984.
Prólogo
El objeto de esta ponencia, shaykh al-Islam al-ḥājj Ibrahim Niasse, fue un hombre de
conocimiento, con un gran talento individual y poseedor de muchos dones de Allāh, el
Todopoderoso. Sin embargo, si tuviéramos que describir al Shaykh en sólo una palabra,
diríamos que el shaykh fue “un musulmán” a lo largo de su vida, en todo momento,
lugar y situación. Concretamente, fue un musulmán que hizo todo lo posible para seguir
los pasos del Profeta (saw). En uno de sus poemas, el Shaykh Ibrahim, menciona: «Si
alguien me pregunta cuál es mi madhhab (escuela), y quién es mi amado, responderé
definitivamente que es el Profeta (saw)».
Muy joven, shaykh Ibrahim se unió a la ṭarīqa Tijaniyya, que es una vía [espiritual]
basada exclusivamente en el Corán y el ḥadīth. Si describiésemos a la ṭarīqa en una sola
frase, diríamos que es, simplemente, gobernarse a uno mismo de acuerdo a las
enseñanzas del Corán y el ejemplo del Profeta (saw). La ṭarīqa Tijaniyya fue fundada
por Shaykh Ahmad al-Tijani (RA), que vivió del año 1737 al año 1815.
La ṭarīqa fue otorgada a Shaykh al-Tijani directamente por el Profeta (saw). Hay que
decir a este respecto que el ver al Profeta (saw) después de su muerte no es algo
imposible. Aún hoy en día, aquellos musulmanes que son virtuosos siguen viéndolo y
encontrándose con él. En un ḥadīth relatado por Bukhāri se menciona que el Profeta
(saw) dijo: "Quien me ve en un sueño, me ha visto en realidad, porque Shayṭān (Satán)
no puede tomar mi forma". En otro ḥadīth, él (saw) dijo: "Cualquiera que me vea en un
sueño, me verá". De este modo, sabemos que el ver al Profeta (saw) no es algo
imposible y que Allāh ha dado este don a aquellos a los que ama y son sus rectos
siervos.
Desde que Shaykh al-Tijani falleció, ha habido muchos ulemas de la ṭarīqa, que han
llevado a cabo su deber de propagar el Islam y expandir la ṭarīqa. Entre ellos podemos
citar al shaykh Umar Fūti; shaykh Muhammad al-Ḥāfiẓ al-Tijani, un shaykh mauritano
que llevó por vez primera la ṭarīqa a África Occidental; shaykh al-ḥājj Abdoulaye
Niasse, el padre de Shaykh Ibrahim; y Shaykh al-ḥājj Mālik Sy. Los contemporáneos de
estos grandes líderes los respetaron como eminentes ulemas, y quienes tuvieron la
oportunidad de conocerlos personalmente o de leer sus mensajes también los
consideraron personas de gran conocimiento.
A su tiempo, la responsabilidad de liderar la ṭarīqa pasó a manos de Shaykh Ibrahim
Niasse, quien jugó un papel aún mayor en la difusión del Islam y de la ṭarīqa en África
Occidental. De hecho, consiguió unos resultados que no han tenido parangón en la
historia de África. Hasta el día de hoy, sus coetaneos dan fe de sus logros, tanto si
estaban a favor como en contra. La ṭarīqa fue la mayor motivación en la vida de Shaykh
Ibrahim Niasse. Como hemos dicho antes, ésta está basada en el Corán y el ḥadīth, y a
continuación se cita un ḥadīth muy conocido que viene a sintetizar la idea clave que
explica tanto la existencia como desarrollo de la ṭarīqa Tijaniyya:
«Umar (que Allāh esté satisfecho de él), narró que: "En una ocasión
estábamos sentados con el Mensajero de Allāh (la paz y las bendiciones de
Allāh sean sobre él) cuando se nos apareció delante de nosotros un
hombre cuyas ropas eran completamente blancas y cuyo pelo era
sumamente negro. Nada hacía pensar que fuera un viajero y ninguno de
nosotros le conocía. Se acercó caminando y se sentó junto al Profeta
(saw). Con las rodillas apoyadas contra su pecho y las manos colocadas
sobre los muslos dijo: ¡Oh Muhammad! Háblame del Islam". El
Mensajero de Allāh (saw) dijo: "El Islam es dar testimonio de que no hay
más dioses que Allāh y que Muhammad es el Mensajero de Allāh (SAW),
realizar las oraciones, pagar el zakat, hacer el ayuno en el mes de
Ramadán y llevar a cabo la peregrinación a la Casa si puedes hacerlo".
El hombre dijo: "Has dicho bien", y a continuación añadió: "Háblame del
iman (fe)". El Mensajero de Allāh (saw) dijo: "El iman es creer en Allāh,
Sus ángeles, Sus libros, Sus mensajeros y el Último Día, creer en el
Decreto Divino, y en las cosas buenas y malas que de él se desprendan".
El hombre dijo: "Has dicho bien", y a continuación añadió: "Háblame del
ihsan". El Mensajero de Allāh (saw) dijo: "Es adorar a Allāh como si lo
estuvieras viendo, ya que si tú no Le ves, Él ciertamente te ve a Ti". El
hombre dijo: "Háblame de la Hora". El Mensajero de Allāh (saw)
respondió: "Aquél que es preguntado no sabe más de esto que quien lo
pregunta". El hombre dijo: "Entonces háblame acerca de sus signos". El
Mensajero de Allāh (saw) dijo: "La esclava dará a luz a su señora y verás
a hombres indigentes, descalzos, y desnudos competir en la construcción
de edificios elevados". A continuación, el hombre se fue y yo me quedé allí
durante un tiempo. Luego, el Mensajero de Allāh (saw) me preguntó:
"Umar, ¿sabes quién era el que estaba preguntando?". Respondí: "Allāh y
Su Mensajero lo saben mejor". Él (saw) contestó: "Era Yibril, que vino a
enseñaros su religión"». (Relatado por Muslim)
De este ḥadīth, obviamente, podemos extraer que un ser humano tiene necesidades más
profundas que las de un animal. Del mismo modo que un ser humano necesita comida
para su cuerpo, también necesita alimentar su espíritu; y el mejor alimento para el
espíritu es el recuerdo de Allāh, es decir, el dhikr. El dhikr proporciona un vínculo
directo entre el siervo (‘abd) y Allāh. Ciertamente, hay mucha sabiduría en el dicho: «El
recuerdo de Allāh es el medio para adquirir santidad, para ser uno de los awliya». La
ṭarīqa Tijaniyya está basada en tres principios:
1. Pedir perdón a Allāh. Es inconcebible que un musulmán intente impedir a otro
que diga astagfirullāh. Ninguno es infalible. Del mismo modo que hacemos algo
correcto hoy, podemos hacer algo incorrecto mañana. Por lo tanto, el Profeta
(saw) se dirigió a nosotros diciendo: "Tu enfermedad es el pecado, y el remedio
contra tu enfermedad es decir astagfirullāh. Además, existen muchos versos en
el Corán que nos ordenan y aconsejan decir astagfirullah. Así por ejemplo, en el
verso 57:21 Allāh (swt) dice: «¡Rivalizad en la obtención del perdón de vuestro
Señor!». Por eso, debemos tomar el ejemplo de nuestro más excelente guía, el
Profeta (saw). A pesar de la infabilidad de su estación y de que Allāh declara
con claridad en el verso 48:2 que ha perdonado todos los pecados del Profeta
(saw), desde el primero hasta el último, él (saw) solía pedir perdón a Allāh más
de 100 veces al día. Si éste es lo que hacía el Profeta (saw), ¿Qué deberíamos
hacer nosotros? Más cuando vivimos en una época de corrupción con la
incredulidad y el vicio extendidos por el mundo.
2. Lā Ilāha Ilā Allāh. En un ḥadīth, el Profeta (saw) dijo: «La mejor palabra que he
dicho, junto con los profetas anteriores, es La Ilaha Illa Allāh». En el Corán
(verso 2:152) Allāh dice: «¡Acordaos de Mí que Yo Me acordaré de vosotros!».
Y en el verso 3:191, Allāh dice: «...recordad a Allāh de pie, sentados o
tumbados...» Y en el verso 62:10, Allāh dice: «¡Recordad a Allāh! Quizás, así,
prosperéis». Ciertamente, cuando Allāh, con su riqueza ilimitada, menciona a
menudo estas palabras, esto no debe ser tomado a la ligera. Cuando Allāh, el
Poseedor y el Dispensador de toda riqueza, sugiere hacer algo tan
frecuentemente, debemos recordar que la perspectiva del rico no es la misma
que la del pobre. Y Allāh, el Todopoderoso, lo tiene todo. Ni siquiera se puede
decir que Él es más rico, porque todo está bajo su control.
3. ṣalatul alā nabī, es decir, el ofrecimiento de oraciones por el Profeta (saw).
Allāh ordenó a los creyentes ofrecer salawats por el Profeta (saw) en el Corán
(33:56): "Allāh y Sus Ángeles bendicen al Profeta. ¡Creyentes! ¡Bendecidle
vosotros también y saludadle como se debe!". El Profeta (saw) dijo en un ḥadīth:
"Quien ofrezca una oración por mí, Allāh ofrecerá diez por él; si él hace diez,
Allāh hará cien por él; si él hace cien, Allāh hará mil por él; si él hace mil,
entrará en el Paraíso hombro con hombro conmigo".
Así pues, éstos son los bases y fundamentos de la ṭarīqa Tijaniyya. Únicamente se basa
en el Corán y el ḥadīth. Como análisis final podemos decir que somos musulmanes que
estamos buscando la verdad (ḥaqq) y debemos ir por donde se ve la verdad.
Shaykh Ibrahim Niasse: Revitalizador de la sunna
Shaykh Ibrahim Niasse el 17 de octubre de 1900 (15 de Rajāb de 1320 H) y murió el 26
de julio de 1975 (15 de Rajāb de 1395 H). Hijo de al-ḥājj Abdulaye Niasse y nieto de
Muhammad Niasse, ulemas muy conocidos en Senegal. Crecer en tal ambiente
intelectual le permitió incrementar su conocimiento y comprensión de las ciencias
islámicas. Su padre le enseñó el Corán con su tafsīr (interpretación) y ḥadīth con su
sharh (comentarios). También le enseñó fīqh (derecho) y la ciencia del taṣaūf (sufismo)
utilizando para ello libros muy conocidos y estudiando además en los majālis al-ilm
[reuniones de conocimiento] de Senegal, es decir, los círculos donde los estudiantes se
reúnen alrededor de un shaykh en busca de conocimiento.
Durante su niñez, el shaykh demostró ser muy inteligente, mostraba un gran potencial
intelectual y, además, fue bendecido con un amable carácter. Por estas cualidades su
padre le dijo: «Tú no necesitas viajar como hacen tus hermanos. Si te sientas, la gente
vendrá a ti. El deber de un río es estar lleno. Si las vacas que se encuentran en las
proximidades no vienen, lo harán las que están más lejos». Sobre educación, el Shaykh
Ibrahim decía:
«Aprendí en primer lugar el Corán y el ḥadīth de mi padre, el shaykh, del
mismo modo que él había lo hecho de su padre. Recibí una ijāza en el
Corán y el ḥadīth de mi padre y, después, de Abdurrahman bin al-ḥājj al-
‘Alawi. Posteriormente, recibí otra ijāza de Shaykh Ahmad Sukayrij, que,
por su parte, había obtenido seiscientas ijāza de seiscientos shaykhs
diferentes cuyos nombres vienen mencionados en su libro 2 , en el que
afirma que “el primero a quien di autorización en todas estas cadenas de
transmisión fue al khalifa al-ḥājj Ibrahim Niasse”».
Cuando Shaykh Ibrahim entró en el camino sufí, tomó la ṭarīqa Tijaniyya de su padre.
Este paso fue fundamental, ya que sería dentro de ella donde él jugaría un papel
decisivo y que sólo puede compararse al jugado por el Shaykh Umar Tal al-Fūti en la
expansión de la Tijaniyya. Shaykh Ibrahim recibió varios permisos como muqaddam
[maestro] de la Tijaniyya. Antes de morir, su padre instó a Shaykh Muhammad
Mahmud al-Shinqiti, de Mauritania, para que le nombrase muqaddam a su hijo. Sin
embargo, Shaykh Ash-Shinguiti dijo a Shaykh Ibrahim: «No tiene necesidad de una
´ijāza, ya que su permiso procede del propio Creador». 3 Recibió reconocimientos
posteriores de al-ḥājj Abdallāh b. al-ḥājj al-‘Alawi de Mauritania; de Muhammad al-
Hafiz al-Tijani de Egipto; y de Shaykh Ahmad Sukayrij de Marruecos, el vínculo más
estrecho con Shaykh Ahmad Tijani en silsila [cadena iniciática]. Sukayrij dejó
constancia, como mostramos anteriormente, que shaykh Ibrahim era el khalifa del
fundador de la ṭarīqa, Shaykh Ahmad al-Tijani. Shaykh Ibrahim escribió en una ocasión
2
Shaykh Ahmad Sukairiy, Qaddamur Rusuji fi ma li Mu´allifihi minash Shuyuji, no publicado.
3
Ibid.
de sí mismo: «Las ijāzas y de autorizaciones de muqaddam que tengo llenarían,
ciertamente, un libro».
Aunque era el más joven de la familia, tras el fallecimiento de su padre en 1922, pronto
destacó como el más brillante de todos. Se convirtió, de hecho, en el marabout más
importante dentro de la comunidad de su padre y de toda la zona. La importancia que
adquirió está reflejada en el libro Notes et Etudes sur l´Islam en Afrique Noir, donde
encontramos esta declaración: «al-ḥājj Ibrahim Niasse es incontestablemente la
personalidad religiosa más notable de los tijanis senegaleses en toda la región de Sine-
Salum».4 Y por primera vez desde la época del fundador shaykh Ahmad al-Tijani (m.
1815), dentro de la ṭarīqa encontramos la existencia de un grupo internacionalizado,
compuesto por musulmanes de diversas nacionalidades.
Shaykh Ibrahim Niasse fue, de este modo, bendecido con un carisma especial para su
misión. No debería sorprendernos, pues, su advenimiento fue anunciado no sólo por
Shaykh Ahmad al-Tijani (RA), sino también por Uthmān dan Fodio (m. 1871). Shaykh
Ahmad al-Tijani predijo que: «Una fayḍa, una inundación [espiritual], abrumará a mi
gente, y la gente entrará en nuestra ṭarīqa de forma multitudinaria. Esta fayḍa se
producirá en un tiempo en que la humanidad se encuentre afectada por terribles
dificultades ».5 Shaykh Ibrahim empezó su misión en 1929, año en el comenzó la Gran
Depresión. Con anterioridad al tiempo de shaykh Ibrahim, hubo muchos que se
atribuyeron ser aquéllos a los que refiere Shaykh Ahmad at-Tijani en su predicción . Sin
embargo, ninguno de ellos se ajustaba tan bien a las características mencionadas por
éste, como el Shaykh Ibrahim. Además, este hecho fue corroborado por numerosos
líderes Tijanis, que afirmaron que shaykh Ibrahim, ciertamente, era el poseedor de al-
fayḍa.
A este respecto hay una pequeña explicación que el profesor Ibrahim Mahmud Diop,
quien se la oyó de Shaykh Ibrahim. En ella, se pide que uno se imagine cinco cosas. En
primer lugar, un pozo sin fondo; a continuación, un trabajador incasable que extrae agua
de ese pozo. Luego, tenemos que imaginar un cubo que extrae el agua y que nunca
necesita ser reparado. Después, una vasija junto a ese pozo que se desborda algunas
veces. Y por último, un agua tan preciada, que no pueda derramarse tras ser sacada y no
pueda devolverse al pozo. Nos surge una pregunta: ¿Qué se podría hacer con esta agua,
una vez que la vasija esté llena y se corra el riesgo de que el agua se derrame? En esta
parábola el agua representa a Allāh (swt), cuyo Ser es infinito. El agua es la Divina
gnosis (ma‘arifa) y experiencia. El cubo es el Profeta (saw). Un dicho entre los sufíes
afirma: «Sin un intermediario uno nunca alcanza una meta y el Profeta (saw) es el
intermediario entre la creación y Allāh». El trabajador de la parábola es shaykh Ahmad
al-Tijani (RA) y la vasija es el discípulo extraordinario que ha recibido tanto en el
camino de la divina gnosis que debe comunicar esta gnosis (ma‘arifa) a otros, él se
llenará con ella hasta desbordarse. El poseedor de la fayḍa es Shaykh Ibrahim Niasse.
4
Notes et Études sur l´Islam en Afrique Noire, "El Hadj Ibrahim Niasse, Grand Marabout de Kaolack",
pg. 143 (París; J. Payronnet, 1962). La más significativa silsilah de Shaykh Ibrahim es como sigue:
Shaykh Ahmad at-Tijani
Sidi Ali at-Tamasani
Sidi Ahmad al-Abdalawi
Sidi Ahmad Sukairiy
Shaykh Ibrahim Niasse
5
Sidi Muhammad Tiebe, Kitabul ´Ifadatil Ahmadiyyah (El Cairo, 1971).
En su libro, kanz al-awlad, Muhammad Sambu bin Ahmad (m. 1248h) mencionó que el
shaykh nigeriano Uthmān dan Fodio pronosticó que muchos ulemas, hombres
conocidos por su santidad, seguirían a Shaykh Ibrahim. Al principio de un poema
escrito en fulani, shaykh Uthmān dan Fodio, habló acerca de las excelentes cualidades
de los ulemas, tanto del tiempo presente como del que iba a venir. Entre aquéllos a
quienes citó se encuentra el nombre de shaykh Ibrahim Niasse y una descripción de su
carácter: «Su nombre es Ibrahim y su nombre espiritual es Sharaf al-din, ya que la
religión del Islam será honrada en su tiempo (sharaf es honor en árabe)». También
escribió: «Vendrá del oeste (Senegal se encuentra, efectivamente, en el oeste de
Nigeria) y aparecerá en las tierras de los hausas en el año 1370 de la Hégira». En otro
verso, éste es descrito como una persona con una frente amplia y ojos grandes. También
se describe su constitución y se dice que él será un visitante asiduo de haramain (Meca
y Medina). Finalmente, se afirma que después de su aparición habrá un resurgimiento
de los musulmanes y el Islam, y todos le seguirán. Él reunirá a los musulmanes
dispersos y los unirá de nuevo. Shaykh Uthmān dan Fodio también menciona al padre
de Shaykh Ibrahim: Abdallāh.
Shaykh Uthmān dan Fodio no se equivocó en su pronóstico acerca de la época en que
shaykh Ibrahim aparecería (1370 H). Fue en este año cuando Shaykh Ibrahim realizó su
segunda visita al norte de Nigeria. Los ulemas y la gente acudieron en masa a recibirle y
a renovar su vínculo con la ṭarīqa. En su primera visita a la tierra hausa se limitó a
visitar al Emir Abdullāh Bayero en 1945. En su segunda visita, sin embargo, el pueblo
que le abrumó con su amor de una forma tan cariñosa, que el propio Shaykh Ibrahim
dejó constancia en un poema:
"Cuando llegué allí, quedé sorprendido de ver lo que vi. Fue, lo juro,
mucho más de lo que hubiera podido imaginar. Mi confianza en que Allāh
hace que las cosas discurran como Él desea, quedó así confirmada". Yo
me dije entonces: "¿Quién es este Shaykh que hace que las personas que
componen esta multitud venida a recibirle alarguen sus cuellos para
verle? ¿Quién es esta persona para que ellos estén tan imbuidos de amor
hacia él?. Juro que si no estuviera tan inmerso en el amor por el shaykh
Ahmad al-Tijani, en verdad, mi vida habría expirado por la vergüenza".6
La recepción que recibió el Shaykh fue tan grande, que un muqaddam hausa dijo en un
escrito:
«La mejor prueba de que Shehu (Shaykh Ibrahim) es la persona que
esperábamos es que los hausas de Kano, Katsina, Zarina y Bornu le
mostraron su fidelidad. Eso, por sí solo, ya sería una evidencia suficiente
para que una persona justa creyera en él. Y ¿qué decir del recibimiento
habido en Kumasi, Accra, Lagos, Ilorin y Vida, por no mencionar el de
Okene?. Lo mismo aconteció en Adamawa, Bauchi y Gombe, y también en
Sokoto y Gondo. Incluso en Sokoto, un centro de la ṭarīqa Qadiriyya, la
gente lo siguió. El día que llegó a Kano, un grupo de personas que había
venido caminando desde varias ciudades, se reunió para darle la
bienvenida. Fue a Meca y la gente estuvo feliz de verlo llegar. Luego fue a
Medina, cuyos habitantes también aceptaron su liderazgo. Todos los
6
Shaykh Ibrahim Niasse, Nailul Mazafir bil Audi ilal Hiyaz (Obtener el Éxito Volviendo a Meca),
(Nigeria, ND).
grandes y shaykhs vinieron y reconocieron que en él habían encontrado a
un auténtico maestro espiritual» 7.
Shaykh Ibrahim disfrutó de tal grado de aceptación como líder de los Tijanis que los
árabes mauritanos, que habían llevado por primera vez la ṭarīqa a Senegal, regresaron
para renovar sus silsilas con él. Ellos le acompañaron en su movimiento de reforma
(tajdīd) hacia la Sunna del Profeta (SAW) y la unificación de la ṭarīqa Tijaniyya.
Aunque su padre se había unido a la ṭarīqa sólo en 1875, su hijo se convirtió en el Tijani
de más alto rango. Se puede decir, sin riesgo a equivocarnos, que shaykh Ibrahim
Niasse fue el Uthmān dan Fodio de su tiempo. Ciertamente, su mensaje estaba lleno de
verdad, así que muchos de sus seguidores también creyeron que era el mujāhid de su
época.
Aunque Uthmān dan Fodio había luchado en el jihād utilizando la espada, Shaykh
Ibrahim utilizó en su jihād la pluma, los discursos y las plegarias. El jihād del tiempo en
el que vivió exigía estos métodos. De esta forma, él se mantuvo en contacto son sus
seguidores en todo el continente africano y en diferentes partes de Asia, tanto en el
cercano como en el Extremo Oriente. Sólo en África, sus discípulos se contaban por
millones. La naturaleza del movimiento que inició fue de tal envergadura que, incluso
en las décadas que siguieron al fallecimiento del Shaykh, continuaron incorporándose a
él nuevos seguidores en el continente americano y en las islas adyacentes, lugares éstos
que el shaykh nunca llegó a conocer.
En lo que se refiere al contenido de su mensaje, hay que decir que éste era la adhesión a
la sunna del Profeta (saw) y su revitalización (tajdīd). Éste fue el objetivo de su vida. Él
vivió por y para la sunna. No podía haber sido de otro modo, ya que, a través de su
vivencia, la Sunnatu-n-Nabi (saw) fue el ejemplo y el camino que siguió. En una
ocasión, yo oí decir al Shaykh: «Si el mejor ejemplo de la humanidad -el Profeta (saw)-
se mueve, yo le seguiré paso a paso; y el día que se detenga, de allí nunca me moveré».
Shaykh Ibrahim abogó con firmeza por la restauración de los ritos (‘ibāda) contenidos
en la pura sunna. Algunas personas habían descuidado su práctica y habían comenzado
a abandonar lo recomendado por el Profeta (saw). Dicha negligencia afectaba incluso a
la realización de las oraciones prescritas islámicas, la ṣalā. Esto era un problema
especialmente en África. Tomando como base la tradición profética, «¡Reza en la forma
en que me veas rezar!», el Shaykh dirigió sus esfuerzos a combatir las más frecuentes
omisiones que se producían en la forma de realizar la oración. Estas omisiones eran:
1) Qabd, es decir, el situar las manos sobre el pecho con la mano derecha colocada
encima de la izquierda.8
2) La recitación de la fórmula Bismillāh al-Raḥmān al-Raḥīm en voz alta delante
de la sūra al-Fātiḥa y los otros versos del Corán que se reciten, en el caso de
que la oración haya de ser dicha en voz alta, o en silencio, en el caso de que la
oración haya de ser dicha en silencio.
3) La elevación de las manos antes de la inclinación (ruku) y después de ella. Esto
último estaba basado en el ḥadīth: «Todo tiene su belleza y la belleza del ṣalā es
la elevación de las manos».
7
Malam Balaaby, Goran Fayla (Nigeria ND).
8
Shaykh Ibrahim Niasse, Ra´atul Malam´an man fafa´a waqabada.
El shaykh escribió un libro titulado, Raf´ul malam´an man fafa´a wa qabada iqtida an
bi sayyidil anam, respaldando sus afirmaciones con pruebas provenientes del Corán y el
ḥadīth. En él, atacaba la doctrina del ciego seguimiento del taqlīd (imitación) y abogaba,
por el contrario, por una doctrina verdadera y correcta, que estuviese basada, siempre,
en la Sunna del Profeta (saw). Los cambios defendidos por el Shaykh causaron bastante
revuelo en algunas comunidades que creían que lo que estaban haciendo era la auténtica
práctica de la escuela māliki. Fue difícil para ellis el romper con los hábitos que
parecían estar confirmados por haber sido transmitidos generación tras generación. No
obstante, un segmento importante de la población musulmana abandonó aquello a lo
que estaban acostumbrados y se adhirieron a la práctica del Profeta (saw), en cuyo
estudio y cumplimiento había destacado shaykh Ibrahim. Esto supuso, de hecho, el
nacimiento de la ṭarīqa “Tijaniyya Reformada”, tal y como describe John Paden en su
excelente libro titulado Religion and Political Culture in Kano9.
Como guía espiritual en el taṣaūf, Shaykh Ibrahim escribió muchos libros que explican
lo qué es el sufismo y la posibilidad del perfeccionamiento espiritual en la edad
moderna. Quizás el más famoso y más ampliamente leído de estos libros fue Kāshif al-
Ilbās (la Eliminación de la Confusión)10, escrito en árabe, explica el significado real del
sufismo. En él, el Shaykh explica que el taṣaūf tiene definición, contenido, nombre,
compiladores, fuentes, leyes, problemas, atributos y resultados. Todos los que se
dedican a su estudio deben de familiarizarse con cada uno de estos elementos. Taṣaūf
significa el adoptar todas las formas de actuación que son meritorias y loables, y
desterrar aquellas otras formas que no lo son. Significa, de hecho, el adoptar el carácter
del Corán y de la Sunna. Uno debe entregarse completamente a Allāh, el Exaltado, en
todo lo que Él desea y justo en la forma en que lo desea. Un poeta dijo en una ocasión:
«El sufismo no es el llevar ropas de lana o desgastadas, sino el buen
comportamiento y las buenas formas (adab)". Otro dijo: "El sufismo no es
llevar un abrigo de lana y remendarlo, o llorar cuando el cantante canta.
No es gritar, bailar o divertirse. No es fingir desvanecimientos como si
uno estuviera loco. Por el contrario, taṣaūf significa ser puro, sin mancha,
y seguir la Verdad del Corán y la religión».
Shaykh Ibrahim fue el mejor ejemplo de un sufí, de acuerdo al dicho: «El sufí es el hijo
de su hora (ibn waqtihi)». Él respondió a las necesidades y desafíos de su tiempo. Hizo
frente siempre a cada requerimiento de su momento. El musulmán que es superior en el
entendimiento, es aquél que tiene en cuenta los imperativos de la época que le ha tocado
vivir. Es una persona que se mueve al ritmo del tiempo. Nunca intenta detener el tiempo
ni quedarse inmóvil en él. Tampoco quiere volver atrás. Su esfuerzo va dirigido a
moverse siempre hacia delante. Así, por ejemplo, durante el tiempo de Ramadán, lee el
Corán y el ḥadīth y los explica. Durante el tiempo del ḥājj, expone las virtudes de la
peregrinación islámica. En el tiempo del mawlid [nacimiento del Profeta], narra la
biografía (sīra) del Profeta (saw). Este tipo de actuación fue la que caracterizó el
sufismo de Shaykh Ibrahim, que estuvo basado en la acción y la práctica. Viajó por todo
el mundo musulmán pronunciando discursos y escribiendo libros y artículos. Cada uno
de sus actos tuvieron como finalidad dirigir a los musulmanes hacia el camino recto
(Ṣirāṭ al-mustaqīm). La enfermedad no le molestaba, a menos que le impidiera
continuar su tarea en pro de la difusión del Islam. Ciertamente, su tasauwuf no estuvo
9
John Paden, Religion and Political Culture in Kano, University of California Press, 1973.
10
Shaykh Ibrahim Niasse, Kashif Al-Ilbās, Mustapha al‑Babi al-Habi, Cairo, 1961.
caracterizado por la incumpliento o el olvido (gafla), sino que estuvo basado en el Islam
real, y en la victoria sobre el ego (nafs) y, sobre todo, su dominio por medio del Corán y
la sunna.
El shaykh desarrolló su sufismo mientras realizaba trabajos de todo tipo, especialmente
en granjas. Sus seguidores le emularon trabajando en granjas, en universidades, en la
administración y en la industria. Shaykh Ibrahim también inculcó a sus seguidores un
amor (maḥabba) al conocimiento y a la verdad. De ahí los puntos de vista del shaykh
sobre alfabetización y educación, que fueron muy avanzados y adelantados a su tiempo.
El shaykh abogó por la educación tanto para los hombres como para las mujeres. La
“Tijaniyya Reformada” abrió muchas puertas para las mujeres en África. La formación
educativa es, de hecho, una de las prioridades entre los miembros de la ṭarīqa, y la
Tijaniyya es conocida por sus sabios y eruditos, de tal forma que es llamada “la ṭarīqa
de los Ulemas”. Por ello se recomienda a todos, hombres y mujeres, que se conviertan
en sabios. Como resultado, pueden encontrarse muchas escuelas de la ṭarīqa que
enseñan árabe, el Corán y estudios religiosos, así como ciencias naturales y
matemáticas. La educación de las mujeres es un fard, es decir, una obligación, entre los
musulmanes. Por lo tanto, si esto es descuidado, la culpa recaerá sobre toda la ummā.
Como resultado de estos esfuerzos en pro de la alfabetización y educación de la mujer,
dentro de la ṭarīqa Tijaniyya existen muchas mujeres sabias y otras que han alcanzado el
grado de muqaddam por sus propios méritos. Existen también mujeres versadas en el
idioma árabe que enseñan, dan conferencias y escriben libros. Asimismo, muchas
mujeres de la ṭarīqa han memorizado el Corán y un gran número de ḥadīthes. Durante el
tiempo de Shaykh Ibrahim incluso aquéllos que no sabían leer ni escribir conocían la
mayoría de las leyes de la sharīa’ y la sīra [biografía] del Profeta (SAW) y sus
compañeros, pues él les explicaba continuamente todo este conocimiento en su lenguaje
original: el wolof. En referencia a la educación de las mujeres, el shaykh dijo: «Las
mujeres deben competir con los hombres en el conocimiento».
Animó, también, a sus seguidores a aprender bien tanto árabe como religión, para que
pudieran erigirse en baluartes contra falsas doctrinas. Del mismo modo, su mente no
estuvo cerrada a la posibilidad de aprender otros idiomas distintos del árabe. Así dijo:
«Si hubiera conocido más idiomas, podría haber llegado a más gente. Quien viaje y no
conozca árabe e inglés o árabe y francés, mejor podría haberse quedado en casa
porque probablemente no va a ganar nada». Muchos de los hijos del shaykh tuvieron
educación de nivel superior en Egipto, Qatar, Marruecos, Libia y Londres. Adquirieron
una profunda formación en los estudios islámicos y otros muchos campos, como en
economía, diplomacia, ciencias políticas, agricultura o educación. En su discurso con
motivo del mawlid del año 1386h (1965) de la Hégira, el Shaykh se dirigió los jóvenes
musulmanes:
«Estoy aquí para deciros que continuéis adelante y os coloquéis en la
vanguardia de todos los campos. El futuro de cada nación está basado en
sus jóvenes, pero no en todos ellos, sino en los intelectuales, los bien
formados y con buen carácter, buenas maneras y celo. En lo que se refiere
a los jóvenes que carecen de formación y buen carácter son como una
semilla sin fertilizar. Por tanto, llevad a cabo todos los esfuerzos que
podáis para buscar y adquirir más conocimiento, no sólo el conocimiento
islámico o las matemáticas y sus derivados; sed parte y cooperad con
aquéllos cuyo celo está dirigido a descubrir las cosas desconocidas o
invisibles de este mundo».
Shaykh Ibrahim tuvo un papel muy relevante en el mundo musulmán. Fue miembro de
numerosas organizaciones: la Liga del Mundo Islámico (Rabitatul ´Alamil Islami), con
sede en Meca; Muta´marul ´Alamil Islami, con sede en Karachi, y Mayma´l Buhuthil
Islamiyya y Majlisul A´la li-sh-Shu´unil Islamiyya, estas dos últimas con sede en
Egipto. En todas estas organizaciones, Shaykh Ibrahim gozó de una alta estima, en
especial por sus cuarenta y nueve libros, todos ellos escritos en árabe, y sus
innumerables artículos y poemas.
No fueron únicamente organizaciones religiosas las que tuvieron a Shaykh Ibrahim en
una alta estima. Muchos gobiernos también le honraron. Entre las distinciones que
recibió se encuentran la Medalla del Trono (Marruecos), la Medalla de la República de
Túnez, la Medalla de Nigeria, la Legión de Honor francesa y la Medalla al Mérito de la
Sociedad de Antiguos Guerreros (Francia). También recibió varias medallas del
gobierno de Senegal, entre ellas la condecoración más alta del país, la Gran Cruz.
Asimismo, se le recompensó con un doctorado honoris causa de Libia.
A lo largo de su vida, todo lo de Shaykh Ibrahim estuvo basado en las enseñanzas del
Corán y la Sunna del Profeta (saw). Los líderes musulmanes que lo conocieron dieron
testimonio de esto y le elogiaron por ello. Así por ejemplo, podemos citar la carta del
shaykh egipcio Muhammad al-Ḥāfiẓ al-Tijani, que era conocido por ser el más versado
muḥadīth de su tiempo. La carta comienza con estas palabras: «Alabado sea Allāh, que
nos ha bendecido uniéndonos a través de Su amor, a este humilde siervo, Muhammad
al-Ḥāfiẓ al-Tijani, y al-Hujja, la piedra de toque de la religión, el mar de confianza, el
creyente en Allāh, mi hermano y el hermano de mi espíritu, mi maestro Abi Ishaq,
Shaykh Ibrahim...».
Es interesante observar que en su saludo, Shaykh al-Hafiz at-Tijani usa el término Hujja
como una forma de dirigirse a Shaykh Ibrahim. Esta palabra significa "la prueba". Los
ulemas especializados en el estudio del ḥadīth han clasificado en rangos a los sabios que
trabajan en ese campo. Cada rango tiene un nombre específico. Así por ejemplo, el
muḥadīth es un narrador de ḥadīthes que estudia la narración y la cadena de transmisión.
El ḥāfiẓ es una persona que ha memorizado hasta cien mil ḥadīthes, junto con su
explicación. El ḥujja es aquél que ha memorizado trescientos mil ḥadīthes, con sus
explicaciones y sus cadenas de transmisión desde el Profeta (SAW). Una carta del
antiguo secretario general de la Liga del Mundo Islámico de Meca, Shaykh Muhammad
Surui al-Sabban, fechada el 21/12/1381 de la Hégira, señalaba:
«Poseedor de la Virtud, querido miembro de la Conferencia Islámica, y
muy respetado hermano Shaykh Ibrahim Niasse, al-Salām Alaykūm. Que
la Paz y la Misericordia de Allāh y Sus Bendiciones sean sobre Ti. Los
primeros han abandonado el Hijaz junto con aquellos propagadores de la
religión. Han salido con el fiqh del Hijaz, que permanece en ti, Shaykh
Ibrahim. También han aprendido el estilo con el que la gente del Hijaz
recitaba el Corán, y tú mismo has continuado leyendo la palabra de Allāh
con el mismo estilo del Hijaz, el estilo de Nafi Maula Abi Nu´aim.
Ciertamente perteneces a la gente de Medina, tanto en lo que se refiere al
fiqh como a la recitación del Corán. Éstas son las pruebas de tu
tenacidad, y esto no es un orgullo para mí, sino para ti, que lo has
conseguido con la ayuda de Allāh. Has creído y has protegido y difundido
la religión con tenacidad y resolución y, de esta forma, te has convertido
en triunfador»11.
Shaykh Ibrahim fue un hombre muy trabajador, que se esforzó durante toda su vida. Yo
le vi en su final en el hospital donde se hallaba. Su doctor trataba repetidamente de
hacerle dormir con fuertes medicinas. Fue casi en vano. El período más largo que pasó
durmiendo fueron cuatro horas. El shaykh afirmó a este respecto: «Desde que alcancé la
edad de treinta años nunca he dormido más de dos horas diarias»
En estos párrafos hemos tratado de describir brevemente el carácter y las virtudes de
este distinguido líder de los tiempos modernos, Shaykh Ibrahim Niasse, el revitalizador
de la sunna.
11
Carta de Shaykh Muhammad Surui al-Sabban, Referencia 42, párrafo 2
"Shaykh Ibrahim Niasse, Revitalizador de la sunna" by
Hassan Cisse/trad. Antonio de Diego is licensed under a
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