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El documento presenta información biográfica y bibliográfica sobre el autor Rogelio Echavarría y su obra "Quién es quién en la poesía colombiana". El trabajo de Echavarría incluye biografías concisas de poetas colombianos de todas las épocas y regiones, con énfasis en la información bibliográfica de cada autor. El tutor Fernando Charry Lara elogia la extensión y profundidad de investigación del trabajo de Echavarría.
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El documento presenta información biográfica y bibliográfica sobre el autor Rogelio Echavarría y su obra "Quién es quién en la poesía colombiana". El trabajo de Echavarría incluye biografías concisas de poetas colombianos de todas las épocas y regiones, con énfasis en la información bibliográfica de cada autor. El tutor Fernando Charry Lara elogia la extensión y profundidad de investigación del trabajo de Echavarría.
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PRESENTACIÓN

Rogelio Echavarría nació en Santa Rosa de Osos, Antioquia, en 1926. Estudió en


su pueblo, en un seminario de Bogotá y en el Liceo de la Universidad de
Antioquia.

Desde los quince años de edad es periodista profesional y columnista
cultural, de ellos diez en El espectador y treinta en El Tiempo de Bogotá, como
subjefe de redacción, editor y comentarista. Fundador-guión, director y editor del
seminario |Sucesos de la capital colombiana ( 1956 - 1962 ), es también socio
fundador del Círculo de Periodistas de Bogotá y miembro de la Academia
Colombiana de la Lengua.

Su obra poética propia incluye los libros |Edad sin Tiempo y |El Transeúnte, de los
cuales se han publicado varias ediciones, y también es autor de las siguientes
selecciones de poesía y periodismo : |Antología didáctica (Norma, Cali, 1969);
|Versos memorables (Planeta , Bogotá, 1989); |Lira de amor (Planeta, Bogotá,
1990); |Los mejores versos de la madre (Círculo de Lectores, Bogotá, 1992);
|Crónicas de otras muertes y otras vidas (Universidad de Antioquia, Medellín,
1993); |Mil y una notas (Instituto Caro y Cuervo, Bogotá, 1995); |Poemas el padre
(Panamericana Editorial, Bogotá, 1997) y |Antología de la poesía colombiana
(Ministerio de la Cultura, El Áncora Editores, Bogotá, 1998 ).

Primera Edición :
Ministerio de Cultura
El Áncora Editores
Bogotá , 1998
ISBN 958-96244-1-3
Beca
Nacional de Periodismo Cultural, Colcultura, 1995.
Portada: diseño de Camila
Cesarino Costa
Derechos reservados: 1998. Rogelio Echavarría
Ministerio de
Cultura
El Áncora Editores
Bogotá, Colombia.
Preprensa digital: Servigraphic
Ltda.
Separación de color: Elograph
Impreso en los talleres de Printer Colombiana
S.A.
Impreso en Colombia
Printed in Colombia

CONCEPTO SOBRE ESTE TRABAJO


Por Fernando Charry Lara

El maestro Fernando Charry Lara fue escogido por Colcultura como tutor para el
proyecto que ganó la beca de investigación en Periodismo Cultural en 1994,
titulado |Quién es quién en la poesía colombiana. Éste es el último de sus
informes, presentado cuando el trabajo fue concluido.

Don Rogelio Echavarría, autor de esta admirable y dispendiosa investigación


biográfica, bibliográfica y crítica sobre poesía y poetas colombianos, que él
modestamente ha titulado |Quién es quién en la poesía colombiana, me ha pasado
los correspondientes originales.

1

Como ya tuve oportunidad de expresarlo en mi segundo informe de mayo pasado,
es sorprendente la información que sobre estas materias ha podido recoger el
becario. Los poetas a quienes podemos llamar "consagrados" por haber obtenido
público reconocimiento, en el pasado y en los años presentes, han merecido aquí
la más amplia, estudiosa y lúcida atención. Pero el examen no quiso limitarse a
ellos. Siendo que los datos, de que corrientemente se dispone, son mínimos con
respecto a aquellos escritores en verso que no han alcanzado notorio prestigio en
la vida literaria colombiana, don Rogelio Echavarría se propuso obtener también
las mayores y más fidedignas noticias acerca de su vida y su obra. Es así como
figuras sin mayor renombre, o prácticamente desconocidas de la mayoría de los
lectores, figuran en este laborioso escudriñamiento. El cual se ha realizado, como
personalmente me consta, en numerosas bibliotecas, hemerotecas, universidades
y medios culturales. Y se ha extendido con visitas a muchas ciudades del país.

Si pudiera ser posible alguna objeción a este trabajo de don Rogelio Echavarría
sería la de su excepcional extensión, por referirse en él, como se ha dicho, no sólo
a los poetas conocidos y reconocidos como tales, sino también a otros autores
colombianos que en alguna época u ocasión de sus vidas se han manifestado en
verso. Pero el becario me ha insistido en que, a pesar de las dificultades, este
examen merece ser cumplido, tal como él lo piensa, con la mayor amplitud
posible.

Como fácilmente se comprende, la averiguación sobre la vida y la obra de poetas


colombianos vivos debe ser actualizada con el transcurso del tiempo, a medida
que surgen nuevos nombres y se publican nuevos libros o poemas. Por ello don
Rogelio Echavarría, según me ha dicho, se propone seguir con entusiasmo
adelantando, día a día, esta meritoria y ardua indagación.

Quiero también destacar que la labor del becario no se ha limitado en muchos


casos a recoger las informaciones pertinentes sino también se ha propuesto dar,
en su presentación, una nota más original y personal. Se ha propuesto con ello
poner de relieve aspectos más especiales o singulares de algunos poetas.

FERNANDO CHARRY LARA


Santafé de Bogotá, diciembre de 1995

2

NOTA DEL AUTOR
Este es, sin duda alguna, el primer diccionario que específicamente se refiere a los
autores de poesía colombianos, de todas las épocas, de todas las regiones y de
todas las escuelas literarias a lo largo de nuestra historia y de nuestra lengua.
Podría decirse que es un censo intemporal, no una antología ni un ensayo crítico;
la sintética biografía poética, primordialmente, de cada uno de nuestros poetas, en
orden rigurosamente alfabético, refiriéndose desde luego y casi siempre sólo a lo
que tiene que ver con el género. El trabajo ha logrado ser exhaustivo, eso sí, en la
bibliografía, que va incluida en la nota sobre cada autor, muy especialmente atenta
—hasta donde ha sido posible tan difícil investigación— en la cronología editorial.
Es ésta así, también, la más completa, creíble y actualizada.

El autor ha querido ser muy objetivo y si se quiere ecléctico, pero ha dado mayor
volumen, obviamente, a los poetas más importantes, sin que ello tampoco quiera
definir una escala especial de valores estéticos, ya dados en las antologías y en
los textos de literatura. Ya sabemos que en la realidad hay buenos poetas con
malos biógrafos y en general mala prensa para los autores líricos. Pero algo muy
destacable en el trabajo que tenemos en las manos es la suma de las más
diversas opiniones para situar al poeta en su calidad y estilo, en su escuela y en
su época o, en fin, en o con sus características esenciales... y con tal cual
anécdota periodísticamente reveladora...

Finalmente tenemos que decir que las notas no se han hecho como fichas con
técnicas bibliotecológicas sino como noticias periodísticas, para que no solo se
puedan utilizar como material de consulta sino como lectura atractiva y en muchos
casos, hasta donde es posible, variada. Por ello el autor se ha tomado la libertad
de hacer o de citar, cuando no es impertinente, algún apunte que le dé gracia a la
reseña, y vida cuando se trata de escritores vivos o contemporáneos, pues por su
actividad periodística de muchos años conoce personalmente a la gran mayoría de
ellos.

Este libro es infinito. Va creciendo todos los días, a medida que los poetas "pasan
a la historia", que aparecen nuevos y se editan más libros. Y porque esperamos
que habrá otras, hemos numerado ésta como |la primera edición. Por ello
pedimos, tanto a los autores o a sus parientes o amigos, herederos o
representantes, que se dirijan al apartado aéreo 8451 | de Bogotá para
comunicamos datos o conceptos que satisfagan nuestras omisiones, errores o
injusticias, que estamos seguros no faltarán en un trabajo tan ambicioso. Tal vez
no sobra decir que la inclusión en esta obra no tiene costo alguno para los poetas.
A quienes expreso mis infinitos agradecimientos, lo mismo que a los críticos y, en
fin, a todos los autores y editores aquí citados.
ROGELIO ECHAVARRÍA

3

ABAD HOYOS, GUSTAVO (Pueblo Nuevo, Córdoba). Reside en Cereté desde los
15 años. Licenciado en ciencias sociales. Periodista, fundador de periódicos
culturales en diferentes municipios de su departamento. Miembro del grupo El
Túnel de Montería.
Libros: |Maneras de acercarme a la vida (1982); |La vida y |el
amor por dentro (1990); |Diálogo de espejos (1992); |Lo que elige el recuerdo
(1994); |Bugrelia (1994).

ACEVEDO DÍAZ, ALFONSO (Zapatoca, Santander, 1902; Berlín, Alemania, 1935).


Estudió ingeniería en Medellín y se graduó en la Escuela de Minas. Perdió su curul
en el Congreso Nacional por haber sido elegido sin contar con la edad requerida.
Fue ingeniero en el conflicto con el Perú y en obras nacionales. Excelente
traductor.
Obra poética: |Carillones en el crepúsculo (1937).

ACEVEDO DE GÓMEZ, JOSEFA (Bogotá, 1803; Pasca, Cundinamarca, 1861).


Hija del «tribuno del pueblo», José Acevedo y Gómez, sufrió padecimientos por la
causa de la Independencia y por la dependencia de un mal marido. Se entregó
con pasión a las letras, descollando como prolífica escritora de costumbres
(precursora, en realidad, del género) y sobre temas de la vida nacional y de los
próceres, entre ellos su padre, a quien dedicó una irrebatible biografía. Entre sus
obras didácticas se destacan el |Tratado de economía doméstica (1848) y el
|Ensayo sobre los deberes de los casados (1844), «uno de los mejores que se han
escrito en América» para Vergara y Vergara; así como el |Oráculo de las flores y
de las frutas (1857). Su libro principal, por el cual pasó con altos honores a la
historia de la literatura colombiana, fue publicado póstumamente y se llama
|Cuadros de la vida privada de algunos granadinos, copiados al natural para
distracción y divertimento (1861). Publicó sus versos en un pequeño volumen
titulado |Poesías de una granadina (1854).

ACOSTA, LOLA DE (Tolima, 1922). Empleada oficial por algún tiempo, se dedicó
profesionalmente al periodismo, directora de la página literaria de El Cronista de
Ibagué y presidente del Colegio Nacional de Periodistas capítulo del Tolima.
Pertenece al grupo cultural Pijao, ha publicado también cuentos y se destacó en
un concurso de leyendas abierto por la Contraloría Departamental.
Libros: T |ierra,
agua y tiempo y Caminos del tiempo. En 1990 publicó |Detrás del barro.

ACOSTA ARCE, CONCHITA (Barranquilla). Estudió en la Universidad del


Atlántico, que le publicó su primer libro, |Fertilidad, en 1964, al cual se refirió
Eduardo Carranza con esta entrada: «Como la música que dice un secreto / en el
oído a nuestro corazón, / es tu poesía».
Y Mauricio Rafael Buitrago: «Su poesía...
no es la simple historia de lo cotidiano lírico, sino la mitología del tiempo en la
adolescencia femenina... Su poesía es poesía del ser, de su propio ser; ella quiere
ser, íntimamente, verdadera gemela de su alma. Y esto no es corriente».

AGRAMONTE, TARCISIO (Calamar, Bolívar, 1956). Estudió sicología en la


Universidad Simón Bolívar de Barranquilla. En Bogotá se especializó en ingeniería
4

de alimentos. Ha obtenido distinciones literarias regionales. Miembro del grupo Sol
y Luna.
Libro: |Los caminos del mar (1993).

AGUDELO, CARLOS ALBERTO (Medellín, 1941). Comenzó estudios en el Liceo


de la Universidad de Antioquia, los finalizó en la Normal de Varones y desempeña,
pues, la docencia. Publicó sus primeros poemas en 1959, se acercó a los
movimientos liderados por Eduardo Carranza, Carlos Castro Saavedra |y Gonzalo
Arango, y publicó su libro |Palabras en 1991.

AGUDELO, GILBERTO (Manizales, 1899-1955). Autodidacto, editor y librero,


periodista —fundador de la revista Atalaya. Escribió una columna en el diario La
Patria con el seudónimo de Dex. Sus cuentos, sus ensayos sociológicos y su
teatro quedaron inéditos. Publicó |Poesías en su vejez, |Retablos —prosas— y
|Acuarelas en 1933. «Poeta de la naturaleza, de la protesta y del dolor» lo llama
Rafael Lema Echeverri.

AGUDELO, WILLIAM (Bolombolo, 1943). Músico, compositor, pintor, comenzó un


diario cuando estaba en el Seminario de La Ceja, Antioquia, al lado de Ernesto
Cardenal, a quien siguió a la isla de Solentiname, en Nicaragua. Debido a su
estímulo lo publicó con el título de |Nuestro lecho es de flores (1970), y pronto fue
conocido internacionalmente y traducido al alemán y al inglés. Jaime Jaramillo
Escobar nos da su mejor perfil: «William Agudelo es un gran poeta natural (los hay
artificiales), autor de un solo libro (publicado en México en 1970), escrito como
diario, publicado como novela, el cual se lee como poesía. No sabía de géneros
cuando lo escribió, pero tenía una poderosa intuición.... El libro de William Agudelo
fue recibido con tan especial alborozo (gracias al patrocinio del poeta
nicaragüense Ernesto Cardenal), que a los dos años ya circulaba una traducción
al alemán. Bello libro, con agravantes: viene por la línea mística erótica. Para él,
Dios es una muchacha. Le asegura una espléndida noche de bodas».

AGUDELO DUQUE, ADALBERTO (Manizales. 1943). Licenciado en ciencias de la


educación, idiomas y literatura de la Universidad de Caldas. Novelista, ensayista y
cuentista, ganador de varias distinciones.
Libros: |Suicidio por reflexión —novela—
(1967); |Primer cuentario (1981); |Poemas para la amada que no tiene nombre
(1978); |Toque de queda (1980); |Los pasos de la esfinge (1985); |Los espejos
negros (1991); |Variaciones —cuentos— (1995).

AGUIAR, LIBORIO (Chaparral, Tolima, 1900). Se graduó en la Normal de Varones


de Ibagué |y ejerció la docencia por más de medio siglo. Ocupó cargos
ascendentes hasta llegar a ser director de Educación Departamental. Prolífico
escritor de colaboraciones diversas para muchos periódicos de todo el país,
especialmente sobre asuntos lingüísticos.
Libros: |Cerca de la verdad y la belleza,
Meridianos estelares (1965) y |Senderos de emoción.

AGUILAR GONZÁLEZ, CARMEN HELENA (Palmira, Valle). Dedicada totalmente


5

a las letras. Figura en varias antología de su departamento. Autora de |Huellas de
silencio (1988) y |Desde la pesadumbre (1994).
Álvaro Burgos dice que en su obra
«hay algo de esas admirables timideces de los primeros libros. Quizás alguna
sorprendente ingenuidad. Pero, en todo caso, una voz cierta y una manera de
sentir el universo con palabras que se nos regalan desde una honda noche
poetizable. ...No hay truco, no hay artificio. Apenas la palabra dicha con limpidez
de quien se asoma a los grandes temas que siempre han tocado a los poetas....
escrita para ponerse a paz y salvo con sus silencios y sus soledades».

AGUILERA, LUIS (Funza, Cundinamarca, 1945). Publicista, reside desde 1984 en


Tenerife, Islas Canarias.
Único libro: |Poemas (s.f.)

AGUIRRE, SAÚL (Titiribí, Antioquia, 1919). Estudios de derecho en la Universidad


de Antioquia y en el Externado de Colombia en Bogotá. Profesor de literatura por
muchos años —en realidad, toda una vida— en la Universidad de Antioquia y en
otras instituciones de Medellín. Sus primeros poemas se identificaron con los de la
generación post-piedracielista pero ahora se acercan más a las tradiciones y
costumbres de su departamento, pero sin abandonar su depurada, expresiva y
culta voz lírica. En la primera etapa de Colcultura, bajo la dirección del poeta Jorge
Rojas, ganó concurso para la publicación de su obra completa, pero renunció a tal
distinción, que hubiera podido hacer conocer mejor su poesía «a nivel»
nacional.
Libros: |El Cristo del páramo (1947); |Las ceremonias de la muerte (1970)
|Vitral del trópico (1975), primer premio en el Concurso Nacional de Poesía «León
de Greiff» de la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia en 1974; |Taller de
lunas (1985).
En 1994 fue invitado por la Casa Silva a dictar una conferencia sobre
la obra poética de Ciro Mendía.

ALBA, LAUREANO | (Tibasosa, 1949). Es tenido por vallecaucano, por residir en


Cali, donde ejerce su profesión de médico, pero en realidad es oriundo de Boyacá.
Magister en administración de salud. Asesor de varias publicaciones, realiza una
labor cultural permanente en medios de comunicación.
Libros: |Poemas eróticos
(1974); |Golpes de ciego (1982) |A pesar de nuestros últimos muertos (1992); |Ya
nunca seremos los mismos (1993); |Reencuentro (1995). También escribió la
novela |Los duros de la salsa (1987).

ALBÁN, CARLOS | (Popayán, 1844-1899). Médico, abogado, periodista, político,


matemático y militar, pereció en una batalla naval. Sobre su poesía escribió
Guillermo Valencia: «Habituados a otras formas literarias, no gustamos de sus
versos hasta el día en que el martirio bajó a consagrarlos y a acrecentarles el valor
patentizando su sinceridad, fundamento de todo arte». Entre sus obras se cita un
drama titulado |Policarpa Salavarrieta y las poesías |Jesús en el Huerto de los
Olivos y |Luz eterna.

ALBÁN RAMOS, TEÓFILO (Barbacoas, 1898; Pasto,1944). Su poema El


|santuario de Las Lajas fue premiado en los juegos florales de 1919 en el Teatro
6

Colón de Bogotá.
Libros: |Poesías (1949) y |Poesías (1972). El primero fue
publicado en Pasto y el segundo en Bogotá, en compañía de Luis Felipe de la
Rosa.
Víctor Sánchez Montenegro escribió en el prólogo del primero, que apareció
póstumamente: «Albán Ramos fue en lejano tiempo un poeta de moda con cierto
halo de bohemia de fin de siglo. Muchos de sus versos se cantan en los pueblos
nariñenses como un recuerdo de una época romántica y sensiblera que por
fortuna ya pasó. Se las daba de crítico valbuenesco, y sus comentarios
periodísticos estaban saturados de veneno, que, como sucede siempre, no sirve
sino para mal de sus propios autores, que siempre cosechan lo que han sembrado
en el camino».

ALJURE, JAIME (Girardot, 1958). Dijo sus cosas para el libro |Oficio de poeta
(1978) de Rosita Jaramillo, nos entregó su libro |Estación de espejos (1977) y se
lo tragó la tierra... ¿o la selva?...

ALMA LUZ —Ana María Vega Rangel— (Cúcuta, 1897-1991). Estudios en


Pamplona. Profesora de literatura y castellano, pintora y directora de las revistas
Cúcuta y Germinal.
Libros: |Fuente escondida, Arco de triunfo, Canto a Venezuela
(1942).

ALVARADO TENORIO, HAROLD (Buga, Valle, 1945). Doctor en filosofía y letras


de la Universidad Complutense de Madrid. Director del Departamento de Literatura
Latinoamericana en Marymount Manhattan College de Nueva York. Trabajó un
año con una editorial en Beijing, China. También ha residido en México, Berlín y
Estocolmo. Director del Departamento de Literatura de la Universidad Nacional y
profesor titular de la cátedra de literatura de América Latina en la misma. Ha sido
distinguido con la Medalla 50 años de la Universidad del Valle, premio de poesía
«Arcipreste de Hita» y Premio Nacional de Periodismo de Colombia.
Libros:
|Pensamientos de un hombre llegado el invierno (1972); |Poemas (1972); |En el
valle del mundo (1977); |Etcétera (1978); |Cinco poemas (1979); |Silva —
selección— (1979); |La poesía española contemporánea (1980); |Recuerda cuerpo
(1983); |Diario (1984); |Cavafis —versiones— (1984); |Poesía y prosa (1985);
|Libro del extrañado (1985); |Biblioteca (1985); |Una generación desencantada: los
poetas colombianos de los años 70 (1985); |El ultraje de los años (1986); |Espejo
de máscaras (1987); |La poesía de T.S. Eliot (1980); |Poemas chinos de amor
(1982); |Ensayos (1994); |Literaturas de América Latina (1995).
El poeta español
Jorge Justo Padrón dice en |Anales de la literatura hispanoamericana (Madrid,
1982): «El entusiasmo de Alvarado Tenorio por la poesía oriental viene de la
necesidad de atemperar la pasión de la existencia con la seriedad conceptual
capaz de inaugurar otra imagen, fiado únicamente al ritmo del propio poema o al
impuesto por la vitalidad de la creación misma. La palabra de Alvarado Tenorio se
somete siempre a la influencia conceptual o sentimental y el poema, por ello, se
abre y acoge a imágenes que se integran en él sucesivamente, sin que por ello
derive en confusión o desmayo alguno».
Juan Manuel Roca en Revista
Iberoamericana (Pittsburgh, 1984): «La poesía de Alvarado Tenorio intenta
7

levantar la alfombra que ha tendido la costumbre, para mostrar lo que se oculta
bajo ella: todo aquello que no se menciona, que se evita a todo trance en la pulcra
poesía colombiana, tan acicalada como un cochero de pompas fúnebres, como un
muerto al que los críticos prodigan sus afeites».
Óscar Collazos, a su vez:
«Alvarado parece haber viajado por la modernidad —de Baudelaire a Cavafis—
enseñando placeres y triunfos, conteniendo subversiones, fijando en la memoria
heridas y melancolías, cólera y asco. Y, también, una rara ternura que nace de la
perplejidad. En cada uno de sus poemas, el poeta renueva su asombro. Por estas
y otras razones, se me antoja un poeta contemporáneo...»
Y Juan Lizcano, en
Caracas: «La poesía de Alvarado Tenorio no es regional ni nacional, sino
internacional, abierta a la cultura universal, despojada de cualquier colombianismo
limitador Su poema |La patria expresa su aceptación de ser sólo individuo en el
mundo. Detrás de la diatriba, la osadía verbal, el desplante, la inmediatez, se
oculta la nostalgia de la infancia, la tenaz melancolía, el lúcido desencanto de
saber demasiado, la reciedumbre de saberse solo con su carga de delicadeza,
recuerdos, distancia y finura de alma».

ÁLVAREZ, RAFAEL ANTONIO (Sogamoso, Boyacá, 1923). Estudió en el colegio


Sugamuxi. Distinguido en el concurso de la revista Selección Poética en Bogotá
en 1958.
Libros: |Saetas al espacio (1961); |Navíos rotos (1963); |Estrellas de
ceniza (1964); |Rostros de humo (1965); Niebla subterránea (1968); |La ciudad de
los náufragos (1971).

ÁLVAREZ BONILLA, ENRIQUE (Moniquirá, 1848; Bogotá, 1913). El padre Ortega


Torres llama a este ilustre educador y escritor boyacense «el mayor épico de
Colombia, por la cantidad y calidad de su obra». Dice también que fue un gran
traductor y que su versión |de El paraíso perdido, de Milton, es la mejor en
castellano. Sus libros de poesía fueron |Horas de recogimiento(1882); |Cantos de
mayo (1910); El Macabeo (1890) |y Santafé redimida (1885). Autor también de
obras didácticas, novelas y teatro, ejerció el periodismo. Fue memorable su
discurso de posesión en la Academia Colombiana como sucesor de don Rufino J.
Cuervo. Escribió también un largo poema —titulado |Parisina— en homenaje a
Rafael Pombo.

ÁLVAREZ CARDONA, DANIEL (Ocaña, 1834; Agua de Dios, 1867) «En la


segunda mitad del siglo XIX - dice Lucio Pabón Núñez— sobresalió como bardo
de noble inspiración y de sencillas y correctas formas Daniel Cardona (a veces lo
llamaban así), quien, abatido por la lepra y confinado en Agua de Dios, cantó con
entonación de purísimo cristianismo y de taladrante dolor. No es un poeta de los
denominados mayores. Merece, sin embargo, ser siempre recordado por la
limpidez de la forma y la autenticidad radiosa de su desolación» Su amigo y
paisano Margario Quintero preparaba un libro que se llamaría |Álbum de la
amistad con sus propios poemas y los de Lubín Lobo Barbosa, José Domingo
Jácome y Álvarez Cardona, que no llegó a publicarse. La que sí aparece como
publicada es su propia |Oración del bardo.
8

ALVAREZ DE VELASCO Y ZORRILLA, FRANCISCO (Santafé de Bogotá, 1647;
Madrid, España, 1708). Hijo de un oidor neogranadino y de la hija de un oidor de
Quito, desde sus tiernos años recibió crianza y cuidados en el Convento de la
Concepción, ingresó a los 14 años al Convento de San Agustín y finalmente al
Seminario Mayor de San Bartolomé. Muy joven inició su carrera pública: alcalde
de la capital del virreinato, corregidor de Sogamoso, gobernador y capitán general
de Neiva y La Plata. Cuando falleció en España desempeñaba el cargo de
procurador de Santafé ante la corte real. Allá publicó incompleta y
desordenadamente su obra, que más parecía el pasatiempo de un ocioso
acaudalado pero que ahora hace considerar a Velasco y Zorrilla «en rigor
cronológico, el primer poeta auténticamente americano».
Su obra, calificada por
Marcelino Menéndez y Pelayo como «de singular rareza», fue recogida bajo el
título de |Rhythmica sacra, moral y laudatoria y otras varias poesías en
celebración de sor Juana Inés de la Cruz, una apología sobre la Milicia Angélica y
Cíngulo de Santo Tomás, y que incluye, entre otras, sus Elegías decámetras a los
Dolores de la Virgen Santísima, «intenso poema nuestro a pesar de haber sido
escrito bajo la influencia inmediata de Virgilio y su ministerio» —según William
Ospina—. La primera parte del libro fue publicada, pues, en Madrid y en Burgos en
1703 y posteriormente en diversas imprentas españolas. El Instituto Caro y Cuervo
de Colombia lo reprodujo en su totalidad en 1989, con estudios literarios y
biográficos de Ernesto Porras Collantes, Rafael Torres Quintero (quien opina que
la de |Rhythmica es «una especie de enciclopedia del barroco colonial
neogranadino») y Jaime Tello, quien inició en este siglo la investigación sobre la
«rara y exótica» obra, que había sido descubierta en 1792 por Manuel del Socorro
Rodríguez, precursor del periodismo colombiano.
Si Domínguez Camargo fue el
gran gongorista, Velasco y Zorrilla «no sólo era un fanático admirador de Quevedo
sino que odiaba a muerte el gongorismo» —dice R.H. Moreno Durán— con
excepción de la línea seguida por sor Juana Inés de la Cruz, de quien literaria y
literalmente se enamoró el poeta santafereño, que le escribía cartas y versos
antes de saber que la religiosa mexicana ya había fallecido...
Un concepto que
muestra cómo la crítica se fue por las ramas es éste de Gustavo Otero Muñoz
sobre los versos de la |Rhythmica: «...Un prodigio de ingenio, digno de haberse
ejercido en obras de mayor utilidad. Verdaderamente espanta ver en sus libros las
hazañas que ejecutaba aquel poeta, en laberintos, glosas de truncados, romances
eneámetros que empiezan y acaban con esdrújulas y qué sé yo cuántas otras
combinaciones increíbles».
Tello dice que Velasco y Zorrilla fue «un hombre que,
ante todo, sintió el legítimo orgullo de ser americano; de un escritor que no se
avergonzó de usar palabras y modismos típicos de América; en rigor cronológico,
¡el primer poeta auténticamente americano! . . .Es, en realidad, un precursor del
neoclasicismo... No queremos con este intento de clasificación minimizar la
calidad poética de Álvarez de Velasco. Aunque la mayoría de sus poemas son
pedestres, prolijos, sin esa capacidad de síntesis y concreción que caracteriza la
poesía lírica auténtica —y cuántos poemas mediocres nos legaron Lope y
Góngora y Quevedo!—, escribió, en cambio, otros que son dignos de figurar junto
9

a las obras maestras de sus predecesores peninsulares, y superiores, en todo
caso, a las producciones de sus colegas neoclásicos...No fue, pues, un pobre
poetastro que merezca juzgarse con cierta benévola y paternal indulgencia como
lo hace Gómez Restrepo, ni descartarse por «el mal gusto de su tiempo», como lo
hace Menéndez y Pelayo. Evidentemente el autor del soneto |A dónde iré Señor..,
y de las endechas citadas |(Anfriso...) es todo un poeta en tono mayor».
Héctor H.
Orjuela dice en su |Itinerario de la poesía (colonial) |colombiana (1995): «Con este
poema excepcional |(Vuelve a su quinta Anfriso solo y viudo) alcanza Alvarez de
Velasco y Zorrilla la máxima expresión en su obra lírica. Con él basta y sobra para
considerarlo el primer poeta del amor en la poesía colombiana» y finalmente: «Es
evidente que Álvarez ya anuncia una nueva época y que con él surge el verdadero
poeta criollo que quiere cantar a América con un idioma americano».

ÁLVAREZ GARZÓN, JUAN (Túquerres, 1898; Pasto, 1974). Miembro de la


Academia Adriática de Milán, Italia, donde fue laureado. Autor de las novelas |Los
Clavijos (1943) y |Gritaba la noche (1962), titulada inicialmente |La Bucheli e
incinerada por orden de un gobernador en 1960 por supuestas ofensas a una
familia de Pasto. Publicó también |La arrepentida (1954), poema en tres cantos.
Dirigió varios periódicos. También fue premiado en España.

ÁLVAREZ GÓMEZ, RODRIGO (Medellín, 1948). Primaria en Managua,


secundaria en San Salvador, Caracas y Medellín (Liceo de la U. de Antioquia).
Música en el Conservatorio de la misma, dibujo y pintura en el Instituto de Bellas
Artes de Medellín. Primer viaje a Europa en gira de recitales de canto y guitarra.
En el segundo permaneció 15 años, estudió historia del arte en el Museo del
Louvre en París, ofreció recitales, publicó su libro de poemas |Organum trembling
(1980) y participó en una exposición colectiva del grupo Surindependants, en
París. Exposiciones individuales en Medellín y en Bogotá.
Otros libros publicados:
|Páginas salvajes —poemas y cuentos— (1970); |Espantapájaros —poemas y
cuentos— (1976); |Golondrina —prosa poética— (1995).

ALVAREZ HENAO, ENRIQUE (Bogotá, 1871-1914). «Poeta del desengaño» lo


llamó Cejador. Pero fuera de lo sombrío de su estro, que correspondía a lo
extraviado de su destino («¡pobre poeta!», lo lamenta Gómez Restrepo), su
melancólica sensibilidad y su auténtica inspiración hacen memorables algunos de
sus poemas, así como su ironía hizo brillar la vida sobre sus pensamientos
negativos.
Las antologías nunca prescinden de sus sonetos |La abeja o |Los tres
ladrones, y a veces tampoco de |La carcajada del diablo, Contrastes o |Consolatrix
Afflictorum. Su libro |Poesías fue publicado en Barcelona. Bohemio de La Gruta
Simbólica, de La Gran Vía y de La Fronda Lírica, eran muy bien acogidas sus
intervenciones, pues recitaba con teatral elocuencia y recurría a sus innatas
habilidades musicales. Tenía el talante del caballero romántico a la
usanza.
Álvarez Henao, como su nombre lo indica, era vástago de una familia
antioqueña, cursó el bachillerato en El Rosario en Bogotá e inició estudios de
medicina que suspendió al fallecer su madre. Murió a los 42 años víctima de un
10

cáncer y entre el escaso séquito que lo acompañó al cementerio—en medio de la
ciudad embanderada porque era 20 de julio— estaba Ricardo Nieto, el sentimental
poeta del Valle del Cauca, quien leyó una elegía en su homenaje...
Luis María
Mora, compañero de gruta del cantor de la abeja, dijo alguna vez: «La rima de
Álvarez Henao es pobrísima, su vocabulario muy reducido, sus medios artísticos
casi nulos; pero por esas estrofas, a veces inarmónicas y lánguidas, corre el
sentimiento del poeta, que mana de su corazón como de un surtidor inagotable.
Hay en todos sus versos un color de vaga tristeza, que no es recurso poético, sino
que viene de algo indecible que tiene el pálido color de los paisajes lejanos».

ÁLVAREZ LOZANO, RAFAEL (Popayán, 1805 |; Bogotá, 1845). Abogado del


Rosario en Bogotá y militante gobiernista en la guerra de 1841. Representante a la
Cámara y funcionario del Senado. Dedicó un cuaderno de poesía, titulado |El
trovador de Bogotá (1841), a la memoria de su esposa, y a pesar de ser un
versificador festivo, escribió dos tragedias: |Miguel o Los proscritos, representada
en un teatro bogotano en 1834 con gran éxito, y |El corsario. «Poeta galano, culto,
discreto, naturalidad de buen gusto, nada común en aquellos tiempos» dice
Gustavo Otero Muñoz. (En algunas antologías figura como bogotano, pero nos
atenemos a la |Historia de la poesía en Popayán de José Ignacio Bustamente).

ÁLVAREZ NIÑO, ELIGIO (Ocaña, Norte de Santander, 1926; Cúcuta, 1985).


Abogado, ocupó la Secretaría de Gobierno de su departamento. Secretario
perpetuo de la Academia de Historia de Norte de Santander
Libros: |Caramillo en la
sangre (1957); |De-cantada ausencia (1974); |La piel de los sueños; Aliviento
(1974); |Tiempo para la rosa (1978); |La piel de los sueños, Edmundo Velásquez.

ALVAREZ VAN STRAHLEN, LUIS ALEJANDRO (Chiriguaná, Cesar, 1920).


Autodidacta. Ha recibido galardones de planteles de educación así como del
Instituto de Cultura y Turismo de su departamento. Miembro honorífico del Café
Literario Vargas Vila de San Diego, Cesar. Funcionario departamental, maestro,
juez y personero municipal. Cofundador del grupo literario Los Garrapatas.
Libros:
|Cascada de poemas (1985) y |Despetalando versos.

ALZATE NOREÑA, LUIS (Salamina, 1889; Bogotá,1939). Se graduó de abogado


en la capital de la República y desempeñó cargos públicos en Manizales y en
Armenia. Ganó los juegos florales de su patria chica en 1913 con el poema
|Marcha de juventud; escribió el texto |Pruebas judiciales y tres ensayos
antológicos sobre Bolívar (elogiados por Gómez Restrepo), sobre León de Greiff
(«lo único esencial que se ha escrito sobre el gran artista de |Los signos», dijo
Silvio Villegas) y sobre |La Vorágine (fue íntimo de Rivera). A pesar de su libro
|Símbolos rotos —en el cual campean el erotismo y la muerte—, publicado en
1934, dice el autor de |La canción del caminante: «El país ignora la obra de Alzate
Noreña. Sólo sus íntimos conocemos el sabor de ese vino fabricado con uvas
desconocidas... Alzate Noreña sigue siendo un espíritu superior sólo para media
docena de iniciados que tuvimos el privilegio de conocerlo». Falleció en Bogotá «a
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manos de la melancolía». Otro libro suyo: |Brujas.

AMADOR, JOSÉ MARÍA (Cartagena, 1945). También pintor, hace cine


experimental.
Libro: |La creación del amor (1976).

AMADOR, MARÍA EMMA (Polonuevo, Atlántico, 1968). Estudió en Barranquilla,


Cartagena y Sabanalarga, licenciatura musical en la Universidad del
Atlántico.
Libro: |Sólo Dios es amor.

AMAYA, RAFAEL ANTONIO (Villanueva, Guajira). Ha ejercido el magisterio por


más de cincuenta años, especialmente como director del Colegio Santo Tomás en
su ciudad natal. La profesora Teodosia Zúñiga dice: «Como todo poeta... de esta
vasta región de la patria, ha sabido encontrar en lo cotidiano, en los
acontecimientos de la patria chica, la vena de la inspiración que le convierte en
artífice de la metáfora urdiendo en filigrana de colores, aromas y sonidos una obra
maestra en cada verso».

AMAYA GONZÁLEZ, VÍCTOR (Barranquilla, 1898; Bogotá). Fino caballero y


cultísimo autodidacto. Funcionario de la Contraloría General de la República.
Lírico modernista, gozó de amplio prestigio y fue uno de los grandes amigos
personales —y familiares— de Porfirio Barba-Jacob.
Libros: |Cúspide (1950); |Las
barcas no vuelven (1975) y |Barba-Jacob, hombre de sed y ternura (1957).

AMÓRTEGUI, OCTAVIO (Bogotá, 1901; Celaya, Guanajuato, México, 1990).


Graduado en periodismo en París, sólo ejerció este oficio como colaborador de El
Tiempo de Bogotá. Castizo y agudo cronista y cuentista. Diplomático en
Guatemala y México, donde residió hasta su muerte. Vivió también en Chile,
Francia y España, por lo cual no hizo parte de Los Nuevos, como dicen algunas
antologías, aunque sí fue amigo y se identificó con ellos y tuvo la benéfica
influencia especialmente de su maestro Eduardo Castillo. Ganó el premio de las
Olimpiadas en México en 1970 («fui el único colombiano que en ellas obtuvo
medalla de oro») por |Sangre votiva. Sus otros libros de poesía: |Patios de luna
(1924); |Ultramar (1932); |XIII poemas (1943); |Manolete (1949); |Escrito en la
arena (1951); |Horas sin tiempo (1957); |Nubes de antaño (1961); |Cuando
regresan los caminos (1962); A la memoria de un instante (1975). Cuando
conoció, inéditos, sus libros |Estampas de bruma y |El demonio interior (prosas),
en 1937, dijo Castillo: «No creo exagerado afirmar que cuando estos libros sean
dados a la publicidad serán una feliz sorpresa, casi una revelación para quienes,
por encima de los ismos y las modas literarias, conservan la devoción apasionada
de las normas eternas de la poesía y la belleza».

ANDRADE RIVERA, GUSTAVO (Neiva, 1921; Bogotá, 1974). Conocido como uno
de los más notables autores de teatro colombiano, ganador de premios
internacionales, es ignorado por él mismo como poeta en su |Quién es quién en el
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Huila, pero Delimiro Moreno, quien lo incluye en su libro |Los papelípolas (1995) lo
reivindica así: «...Se cuida mucho en el |auto-quién de mencionar al poeta, acaso
porque no quiere tener nada con la crítica parroquial, que no teme pero que
desprecia, en espera de que vientos propicios le permitan llevar a la crítica
nacional esta dimensión de su alma; acaso porque ha resuelto, con un poco de
egoísmo, que el verso es para él solo, refugio espiritual que no quiere compartir
con quienes confunden seriedad con responsabilidad y con quienes no entienden
que su manera nada trascendental de tomar la vida, no es otra cosa que una
manera dramática de vivir. Mas lo cierto es que ya por los años 1942 Gustavo
Andrade Rivera publicaba en las páginas literarias de El Siglo, que entonces
dirigía el propio doctor Laureano Gómez, algunas de las creaciones de su numen
poético. De aquella época es |su Romance de la niña sin novio, la obra suya en
verso que más se conoce. Todo lo demás que de él recojo... es inédito: romances
y sonetos que lo muestran como un moderno cultivador del verso».

ÁNGEL MONTOYA, ALBERTO (Bogotá, 1902-1970). Bohemio aristocrático,


sofisticado clubman y contertulio de café literario, fue un «maestro del soneto
galante» —según Guillermo Valencia— pero cuyos versos ignoran o
menosprecian las generaciones de finales de nuestro siglo. En sus últimos días,
víctima de los juveniles excesos de opio —que habían llevado a la muerte a dos
de sus hermanos—, ciego, soberbio y solitario, no salía de su mansión, donde
recibía a muy íntimos y contados amigos y no permitía que fotografiaran su
decadencia física y mortal. Pero algunos de sus poemas, llenos de lujos
decadentes y suspirantes, son recitados aún por fieles admiradores de su
esplendor marchito.
Libros: |El alba inútil (1932); |En blanco mayor (1935); |Las
vigilia del vino (1938); |Límite (1949); |Lección de poesía (1950); |Hay un ciprés al
fondo (1956); |Regreso entre la niebla y otros poemas —antología—( 1973). Jorge
Padilla escribió en el prólogo de este libro: «Ángel Montoya ocupa por derecho
propio su sitio en la historia literaria como el más logrado de nuestros poetas
galantes».
Fernando Charry Lara reivindica lo más rescatable en el capítulo sobre
Los Nuevos en la |Gran Enciclopedia de Colombia de Círculo de Lectores (1992):
«Algunos comentaristas se han equivocado al aludir a la tarea de Alberto Ángel
Montoya como fruto apenas del espíritu galante y frívolo. Sin advertir su posterior
entonación, dolorosa y añorante, no desafinada por estridencias. Y sin tampoco
reparar en la veracidad de su gesto. Pero es cierto que, repasándola, deberemos
descartar como de menor interés, por ejemplo, sus obstinadas galerías de damas
de sociedad. No podemos dejar de mencionar, tampoco, que ciertamente ha
envejecido mucho de su decadentismo, mucho de sus asuntos y maneras. Y que
ha envejecido también la porfía suya en la confidencia y el imperioso dominio que
concedió a su mundo sentimental. Pero era esa la comprensión que mantuvo de lo
poético, como ya se ha señalado; la de una incontrastable identificación de vida y
poesía».

ANICHIÁRICO LEÓN, JOSÉ (Fonseca, Guajira, 1916; Riohacha, 1965). Se graduó


en la Normal de Varones de Barranquilla y ejerció la docencia en Santa Marta y en
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el Liceo Nacional Padilla de Riohacha por 18 años.
Su obra literaria es una de las
más extensas de su departamento. «Su colección de sonetos —dice Teodosia
Josefina Zúñiga— sólo comparable a |Tierra de Promisión de Rivera, capta y copia
en ritmos de gran cadencia y subjetivismo desde el paisaje, objeto muchas veces
de su inspiración, hasta los diferentes pueblos que constituyen ese mismo paisaje
y que son el tema de una colección encabezada por |Conjunto intendencial, donde
narra la situación de los pueblos guajiros».

ANTÍA RUIZ, OSWALDO (El Líbano, Tolima, 1943). Licenciado en matemáticas y


física, secretario de la facultad de educación en la Universidad del Tolima,
profesor de secundaria. Escribe también novela y ensayo, es músico y
pintor.
Libro: |Sombra y |luciérnaga.

ANTOLÍNEZ, LUIS ENRIQUE (Bucaramanga, 1891; Bogotá, 1920). Viajó siempre


perseguido por el infortunio. Su esposa murió una semana después de la boda.
Estuvo en Panamá y en Bogotá, donde trabajó para El Tiempo y El Espectador.
Carlos Torres Durán dijo: «A este hombre le hicieron los dioses el mal regalo de
darle alma de poeta, y con este regalo a cuestas, se olvidó de que en este mundo
se puede ser poeta por dentro pero cualquier otra cosa por fuera». Sus nostálgicos
versos no son olvidados, especialmente |La oración del recuerdo, Rimas de oro,
Sol de invierno, Evocación y |Elegía de las horas. Pero su libro se llama
sencillamente |Versos y prosas líricas (1932).

ANZOLA ÁLVAREZ, ELÍAS (La Palma, Cundinamarca, 1907). Estudió bachillerato


y letras en Bogotá, en el Colegio Mayor del Rosario. En los años 30 surgió como
poeta. Residió por algún tiempo en Barranquilla. En 1932 fue laureado en los
juegos florales de Bogotá, junto con Rafael Vásquez. Comentarista teatral para la
prensa bogotana. Residió varios años en Europa, ocupó cargos administrativos en
empresas públicas y privadas.
Ha publicado sus versos entreverados con algunos
clásicos de otros idiomas, especialmente el italiano y el francés, venidos por
él.
Libros: L |ámparas viejas —versos intemporales— (1976); |Poesía del recuerdo
—nuevas lámparas viejas— (1984) y |Petrarca —antología de sonetos a Laura—.

APÜSHANA, VITORIO. Es el mejor poeta guajiro de que tenemos noticia, y ésta la


dio Juan Manuel Roca en el Magazine Dominical de El Espectador, donde dice
que nació hace unos 30 años, que es pastor y «contrabandista de sueños». Y
agrega que «nos trae razones de la mañana, a la que considera su hermana, o de
su abuela, que es el sueño. Ha publicado, fuera de los poemas que ha dado a
conocer el diario bogotano, un cuaderno auspiciado por Asuntos Indígenas de
Riohacha en 1992 con el título de |Contrabandeo sueños con arijunas cercanos, y
otro en 1996 por la revista samaria Exilio. Los que vierón la serie |Guajira de
televisión saben lo que es arijuna. Apüshana es wayüu.

ARANGO, DANIEL (Villavicencio, 1920). Uno de los más inteligentes, cultos y


profundos críticos literarios y de los más eminentes educadores de su generación.
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Estudió primaria en La Salle de Bogotá, secundaria en San Simón de Ibagué,
derecho en la Universidad Nacional y en el Externado de Colombia y fue asistente
de humanidades en La Sorbona de París. Profesor de literatura y humanidades en
varios colegios y universidades, decano de estudios y vice-rector de los Andes.
Director nacional de Bellas Artes. Se inició como poeta con el grupo post-
piedracielista de Cántico, destacándose por su alta y exquisita calidad lírica.
Posteriormente se dedicó de lleno a la política, fue concejal de Bogotá, miembro
del Congreso Nacional, diputado y gobernador del Meta, ministro de Educación,
embajador de Colombia y miembro del Consejo Ejecutivo de la Unesco y
representante de Colombia en la Comisión de Desarrollo Internacional de la
Comunicación en París, vicepresidente de la Sociedad de Amigos del País y
asesor cultural del Banco de la República. En su obra crítica se destaca su lúcido
ensayo sobre Porfirio Barba-Jacob publicado en libro con el título de |Antorchas
contra el viento en 1944. No recogió en volumen su producción poética, que fue
justipreciada, entre otros, por el maestro Manuel Antonio Bonilla en su libro |La
palabra triunfante, pero algunos de sus poemas aparecieron en selecciones, entre
otras la |Antología de la nueva poesía colombiana (1949). En 1997 el Instituto
Caro y Cuervo publicó una colección de sus ensayos literarios y notas de juventud,
docencia y política educativa, con el título de La |ciudad de Is. Entre sus
numerosas condecoraciones se destacan la Cruz de Boyacá, la Orden Andrés
Bello, Ciudadano Honorado de Bolivia y la Medalla de Oro de la Universidad de los
Andes.
El académico Sergio Mejía Echavarría dice: «Con una de las mentalidades
más profundas y versátiles que haya dado el humanismo colombiano, Daniel
Arango forjó una de las tareas literarias más diáfanas y extensas, tanto como su
cultura. Fue un hombre que se movió por los diversos aspectos del saber humano
con una sobriedad y una seguridad asombrosa. Sin alardes ni pretenciosas
disposiciones de espíritu: más bien con humildad y sencillez».

ARANGO, GABRIEL JAIME (Medellín, 1949). Consejero de asuntos culturales del


Ministerio de Relaciones Exteriores. Premio Universidad de Antioquia,
1969.
Libros: |La vigilia y el sueño (1973); |Horas verticales (1984); |Poemas
submarinos (1986); |El mundo del más acá (1997).
Ha publicado también obras de
teatro: |Amantina o la historia de un desamor (1980); |Desenredando (1982) y |La
Bella Otero (1989), éste en coautoría con José Manuel Freidel.
John Fitzgerald
Torres dice: «Su poesía seduce por la atmósfera que evoca... la que resulta del
acercamiento amoroso a cuanto reverbera en la sombra... quiere explorar lo que
de bueno y vivible ofrece este mundo, y su voz resuena esperanzada, claramente
vital».

ARANGO, GONZALO (Andes, Antioquia, 1931; Gachancipá, Cundinamarca,


1976). Fundador y «profeta» del Nadaísmo —su escandaloso manifiesto se lanzó
en 1958—, había sido estudiante de derecho y profesor en la Universidad de
Antioquia, donde trabajó también en su biblioteca, su emisora y su revista. Su obra
en prosa es, indudablemente, la que lo salva para la posteridad —larga o corta—
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por su actitud desenfadada, reveladora y rebeladora, por su violenta ternura y por
su sintonía con otros iconoclastas, el más visible y cercano, Fernando González.
En una nueva mirada al nadaísmo, que se niega a morir 35 años después de su
escandaloso zafarrancho, dice Edgar O’Hara, crítico peruano: «¿Con que ha
vuelto Gonzaloarango? Mejor que mejor. Su prosa arde y en algunos casos
quema con razón; su poesía en verso ...es olvidable, redundante y de ocasión, en
el peor sentido de la palabra». Pero Darío Jaramillo lo contradice: «Ante todo fue
un poeta. Puede que sus versos le parezcan malos al reseñista pero, ante todo
Gonzalo —y cita a Jotamario— puso la poesía en estado de alerta, la regó por
todo el país y la insufló de manera indeleble en el alma de la juventud». El mismo
Jotamario dice que Gonzalo integró a la narrativa, y aún al periodismo, su aliento
poético y «dejó un caudal de literatura asombrosa expresada en todos los
géneros: el poema, el cuento, la novela, el teatro, el ensayo, el planfleto, la carta
(escribió las más bellas de la tierra)» así como guiones para televisión y, desde
luego, sus columnas, crónicas y reportajes, muchos de los cuales son
verdaderamente antológicos y como tales fueron publicados, en una selección de
dos tomos, por la Universidad de Antioquia, en 1993.
Con el tiempo, Gonzalo Arango perdió sus ímpetus de panfletario (que lo llevaron
al escarnio y a la cárcel mientras otros —los jóvenes— lo «adoraban») y se retiró
a Providencia, tal vez, como Sansón, peluqueado por una mujer. Allá buscó una
paz angelical, panteísta y religiosa, nostalgia de sus primeras letras y sus primeras
oraciones, conversión (¿o regresión?) de papa negro a monaguillo sonrosado.
Cuando pisé de nuevo tierra firme murió atropellado por una máquina en uno de
sus viajes... en sano juicio.
Todas sus actividades y reflexiones se concretaron en estos libros: |HK-11 y |Nada
bajo el cielo raso (1960); |Sexo y saxofón (1963); |La consagración de la nada y
Los ratones van al infierno (1964); |Prosas para leer en la silla eléctrica(1966); |El
oso y el |colibrí—semblanza de Evtushenko— (1968); |Providencia (1972); |Obra
negra —selección hecha por Jotamario para una editorial argentina—
(1974); |Fuego en el altar (1974); |Memorias de un presidiario
nadaísta(1991); |Todo es mío en el sentido en que nada me
pertenece (1991); |Reportajes (1993); |y Adangelios.
Fue premiado en varios concursos, entre ellos el de cuento de El Tiempo en 1959
y el nacional de teatro en 1963 con |Susana Santa.
También hizo dos antologías de los poetas de su movimiento: la
mencionada |Trece poetas nadaístas (1963) y |De la nada al nadaísmo (1996).
Andrés Holguín en |su Antología crítica de la poesía colombiana (1985) escribió:
«Es cierto que Gonzalo Arango tuvo siempre algo de monje, de ermitaño, de
místico frustrado, de anacoreta perdido |—y | predicante— en medio de una
sociedad absurda. Hoy, en actitud de flor de loto |y mirando hacia el cielo con
arrobo, se diría que ha llegado a una culminación. Sin embargo, para nosotros
sigue siendo difícil imaginarlo en una actitud distinta de su rebeldía y de su
demoledora y | eficaz crítica, movida por su humor y su sarcasmo».

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ARANGO, JOSÉ MANUEL (El Carmen de Viboral, Antioquia, 1937). Licenciado en
filosofía y | educación por la Universidad Pedagógica de Tunja. Magister en
filosofía y literatura de la Universidad de West Virginia, U.S.A. Profesor de lógica
simbólica, hasta su jubilación en 1989, en la Universidad de Antioquia (también lo
había sido en las del Cauca y Pedagógica de Tunja). Cofundador, coeditor y
redactor de las revistas Acuarimántima |y Poesía, en Medellín. En 1998 funda y
dirige la revista de poesía |Deshora con Elkin Restrepo, Juan José Hoyos, Mariluz
Vallejo y Guillermo Baena.
Su obra poética, fundamental en la antología de nuestros días —y noches—, fue
galardonada con el premio Por Reconocimiento de la Universidad de Antioquia en
1988. Son sus libros: |Este lugar de la
noche (1973); |Signos(1978); |Cantiga (1987); |Poemas
escogidos (1988); |Poemas (1990); |Montañas (1995) y |Poemas reunidos (1997).
Contra lo que es un vicio nacional, empezó a publicar muy tarde, lo que muestra
su plenitud y madurez. Cuando escribió sus primeros poemas era la época de la
estridencia nadaísta, tenía la misma edad de los fundadores de ese movimiento,
pero él afirma: «Estaba en otra cosa»... Es que «me gustan los poetas que hablan
en voz baja».
Dice Santiago Mutis: «Su obra es breve y rigurosa, tan concentrada y estricta que
no tenemos en Colombia un ejemplo similar. En la brevedad, como forma del rigor,
está también Aurelio Arturo, y en esa despiadada disciplina con la palabra y
consigo mismo que suele llamarse la creación artística, está solo, pues ninguna
obra poética de este siglo colombiano ha tenido la fortuna de mostrar su plenitud y
su austeridad con tal vigilancia, y sin una sola palabra de más para halagar al
público o al poeta».
En el homenaje que le ofreció la Universidad de Antioquia, David Jiménez dijo que
el premio nacional que ésta le otorgó «no sólo es un justo galardón a la más pura
de las voces en la poesía colombiana de hoy sino un esfuerzo por poner su obra al
alcance de un público cada vez más numeroso». Y mirando hacia atrás: «Desde el
primer libro, desde el primer poema de ese libro, la poesía de José Manuel Arango
parecía estrenar un mundo e inaugurar un tono que serían, en adelante,
inconfundibles... Y también, desde el primer poema, lo melodioso de la
versificación, asordinada, como si fuese un efecto natural de las palabras, los
acentos casi disueltos en el fluir del verso, las aliteraciones sabiamente dispuestas
y atenuadas para evitar toda estridencia... Desde el primer poema, unas
constantes: temas, metros, acentos, imágenes. Cambia, sí. Crece, asimilando,
incorporando nuevas sustancias, conserva el timbre, la calidez de una voz que
conocemos y reconocemos, aun en los momentos en que ciertas urgencias de lo
inmediato lo obligan a hablar de sangre, de torturas, de la muerte en la calle. Aun
entonces, la poesía de Arango no se toma protesta, si por tal se entiende una
opinión expresada en verso acerca de la situación desastrosa del país. Fiel a su
poética, esos poemas son imágenes o relatos: aterradores, sin embellecimientos
que disimulen la crueldad, sin sublimaciones. La poesía surge, entonces, de lo
preciso de la visión, de lo tenso del lenguaje. Y la protesta queda en los labios del
lector, no en el texto del poema».
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Víctor Gaviria concluye sobre los versos de Arango: «Dentro de unos años estoy
seguro que los jóvenes se los leerán unos a otros, se los copiarán y largamente
reflexionarán sobre ellos».

ARANGO ARANGO, RAMÓN (Copacabana, Antioquia, 1886; Ayapel, 1928).


Estudió en Bello y en Medellín e inició el magisterio en Envigado. Entre sus obras
en verso: |La parábola del milagro, Nostalgia de los bovinos y |Alma del cantor.

ARANGO FRANCO, RICARDO (Manizales, 1896-1965). Uno de los críticos que


mejor lo conocen, Hernando Salazar Patiño, lo considera el cantor por
antonomasia de la ciudad, y así precisamente se llama un estudio en el cual
trabaja. Prestante ciudadano, fue concejal, secretario de la Asamblea de Caldas y
magistrado del Tribunal de Cuentas. También fue cuentista, pero no publicó sino
un libro con sus poesías: |Canción crepuscular (1943). Fueron muy comentados,
en el país y en el exterior, sus |Sonetos cervantinos, aunque sólo los publicó en
alguna revista...
Rafael Lema Echeverri, antólogo caldense, escribió: «Es el poeta de la égloga, el
poeta de la ternura; canta todas esas cosas bellas e ingenuas que hacen, una por
una, toda la poesía del mundo. En sus sonetos hay una fuerza y una capacidad de
ternura y de limpidez, muy difícil de conseguir en otros poetas de Caldas y de su
generación».

ARANGO MUNOZ, GERMÁN (El Líbano, Tolima, 1946). Se destaca su labor


cultural en medios radiales y en la prensa. Estudios secundarios en el Instituto
Nacional Isidro Parra y en el Colegio Claret, donde dirigió sus centros culturales.
Ha obtenido premios locales en concursos de poesía.
Libro: Pr |eparación para el olvido (1986).

ARANGO VÉLEZ, DIONISIO (Cartagena, 1895; Bogotá, 1943). Abogado.


ensayista, dramaturgo, autor de las novelas picarescas (recalcamos que fueron
escritas a principios del siglo, no en estos finales...) llamadas |El inocente y |Un tal
Pastrana.
Sus libros de versos: Sonetos del día y de la noche y Psicología lírica.

ARB, JAN —Jesús Antonio Arbeláez— (Cali, 1948). De la mano de su hermano


Jotamario ingresó al Nadaísmo y publicó sus versos en revistas de México y de
Inglaterra, y después de un silencio de 20 años, en que se entregó a escribir una
obra de aliento místico y sicológico, la publica en 1997 la Universidad del Valle con
el nombre de |El robo en el amor. Otra: |Poemas en el bus 94. Jota Mario dice que
«en estos tiempos de revelaciones y de relevo de milenios, la obra de Jan Arb nos
presenta a un poeta filosofal atrapado en la pura luz de la adoración» religiosa.

ARBELÁEZ, FERNANDO (Manizales, 1924; Bogotá, 1995). Estudió en el


seminario y en el Colegio de Cristo en Manizales, comenzó derecho en la
Universidad Nacional y asistió a cursos de filosofía en Buenos Aires y de lenguas
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romances en Upsala, Suecia. Fue empleado y desempleado público, diplomático
(secretado de la embajada en Suecia) y funcionario internacional (director de la
biblioteca del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington), profesor
universitario en Colombia y en Estados Unidos. Cuando la revista Semana llamó
«cuadernícolas» en 1949 a los poetas posteriores a Piedra y Cielo, a Arbeláez lo
presentó como prototipo de la nueva sensibilidad «por preconizar la estética del
caos» asumiendo cierto liderazgo generacional (entabló polémicas con los
maestros León de Greiff y Eduardo Carranza) y por su manifiesta bohemia en los
cafés Asturias y Automático...
Director de Extensión Cultural Nacional en 1963, inició la publicación de una
colección de poesía contemporánea con obras inéditas de quienes, con Álvaro
Mutis y Héctor Rojas Herazo, constituyen el núcleo central del grupo que, tomado
de los «cuadernícolas», vino a llamarse Mito. Los libros fueron: Morada al sur de
Aurelio Arturo, los adioses de Fernando Charry Lara y |Estoraques de Eduardo
Cote Lamus. Arturo, quien sucedió a Fernando, en 1964 publicó dos títulos
más: |Canto llano, del mismo Arbeláez, y |El transeúnte, de Rogelio Echavarría.
Simultáneamente apareció el |Panorama de la nueva poesía colombiana que
Arbeláez había dejado listo para imprimir. Fue muy discutido pero finalmente se
considera «una de las selecciones más valiosas entre las antologías de época...
que representa un rompimiento... y trae una valoración nueva y distinta de
nuestros principales poetas», opina Darío Jaramillo Agudelo en la |Historia de la
poesía colombiana (1991).
Arbeláez obtuvo el Premio del Centenario de su ciudad natal por el |Canto a
Manizales y en 1964 el premio nacional «Guillermo Valencia» que otorgaba la
Academia Colombiana. Esta misma lo eligió miembro en 1995, pero no llegó a
posesionarse.
Libros: |El humo y la pregunta (1950); |La estación del olvido (1956); |Canto
llano (1964); |Secuencia para los brujos de oro (1965); Analectas y
signos (1979); |Serie china —en español e inglés— (1979); |Serie china y otros
poemas(1980);El |viejo de la ciudad (1985) y |Textos de exilio (1986). Antologías y
ensayos críticos, fuera del |Panorama ya mencionado: |Testigos de nuestro
tiempo (1956); |Obras de Hernando Domínguez Camargo (1956); |Poesía
colombiana (Buenos Aires, 1965). Últimamente estaba editando libros sobre temas
esotéricos y estudios astrológicos, así como traducciones.
Aurelio Arturo escribió: «Poeta, esa palabra mágica que sugiere una especie
distinta y más elevada de humanidad, es la que califica a Fernando Arbeláez,
cuando pensamos en su vida y viajes maravillosos, y en sus versos, que no
cantan sino que narran, como en sordina, la realidad huidiza de las cosas y la
eternidad del hombre».
Sobre su poema |El diadoco le dijo Álvaro Mutis: «Es lo más serio que he leído
desde que apareció |La estación violenta de Octavio Paz. Está a mil leguas de
todo lo que se hace y se hizo en Colombia».
Y | el escritor argentino H. A. Murena: «Lo que me sorprendió en la poesía de
Arbeláez es la intensidad con que nos trae noticias del otro país.
Cualesquiera que sean sus temas y el modo en que los entona, lo que siempre
19

entreabre para nosotros es ese otro mundo que casi nunca percibimos pero que
es aquel gracias al cual se sostiene esta dimensión que llamamos realidad o
vida».

ARBELAEZ, JOTAMARIO (Cali, 1940). Estudios secundarios en Santa Librada


College (como lo llamé en uno de sus poemas primarios), plantel caleño que sólo
en 1997 le otorgó (¿«horroris causa»?) el cartón de bachiller. Ingresó al Nadaísmo
en 1959 (veáse enseguida la cita pertinente (¿o impertinente?). Se radicó en
Bogotá, donde se desempeñó como publicista, en el sentido antiguo —de
publicador— y en el moderno de ejecutivo de publicidad, palabra que reemplazó a
la de propagandista. Director de cultura del departamento de Cundinamarca.
Publicó en 1966 |El profeta en su casa y en 1980 ganó el premio nacional de
poesía de la editorial Oveja Negra y la revista Golpe de Dados con su libro |Mi
reino por este mundo (1980).
En 1995 obtuvo el premio nacional de poesía Colcultura con el libro |La casa de
memoria. En 1996 recibió la Orden del Congreso de Colombia y el V Encuentro de
Escritores Hispanoamericanos le ofreció su homenaje.
Gonzalo Arango hizo su más amistoso retrato: «Les presento a Jotamario, no un
poeta cualquiera, sino el más joven gigoló de la poesía colombiana: 20 años, hijo
legítimo de don Jesús Arbeláez, sastre de Cali con un pequeño taller que funciona
en la sala de recibo de su residencia en un barrio obrero, donde se dedica a la
pequeña industria para sostener a su innumerable familia, de la cual Jotamario es
el hijo mayor, y la mayor deshonra por su rara manera de existir, y por dedicarse a
actividades tan sospechosas e improductivas como ésta de la poesía... Yo lo
conocí hace dos años en un bar de Cali, muy mesiánico él, leyendo |El capital de
Carlos Marx, y redimiendo a las meseras con poemas de castidad. Por entonces,
era el poeta de cabecera de lo que es hoy el movimiento Pelusa, y su misión
consistía en elevar memoriales líricos a las autoridades solicitando un
alcantarillado para el barrio de Siloé. El Nadaísmo, que llegó a Cali precedido de la
peor reputación y una aureola satánica... tuvo el poder de conquistar para su
causa a esta alma platónica y edificante, siendo la primera víctima de la perniciosa
doctrina. Jotamario, fiel a esta causa perdida, cometió el acto más inteligente al
perder el sexto de bachillerato, y se convirtió por ese solo hecho en el líder
indiscutible del incipiente nadaísmo vallecaucano... Jotamario, hijo de un sastre
caleño, resulta ser uno de nuestros mejores poetas actuales».
El hijo de-sastre, pues, es hoy un bien vestido ejecutivo, que ensancha (y no sólo
por lo «Sancho») su prestigio público, columnista de El Tiempo (sin que por ello
haya renunciado a su incisivo y descarado manejo del humor negro, irónicamente
una especie de trasnochado Caballo de Troya que se da el lujo de defender desde
dentro lo que mas combatió ese diario: el rojaspinillismo...) Y en la poesía también
ha adquirido respetabilidad. Andrés Holguín dijo en la |Antología Crítica de la
Poesía Colombiana (1974): «Jotamario se expresa en formas poéticas muy libres
y amplias. Su actitud es la de un hombre solo y desolado. Su verso parece
despojado voluntariamente de todo adorno, para llegar de manera directa, incisiva,
al lector. Fuerte, sarcástico, hace nadaísmo lírico y filosófico a través de versos
20

que resultan punzantes, quemantes. Su desasosiego, su rebeldía, su
inadaptación, todo rezuma rencor o agresividad».

ARBELÁEZ, JUAN CLÍMACO (San Vicente, Antioquia, 1844; Bogotá, 1948).


Estudios elementales en Marinilla y en Academia Mutis de Bogotá, que dirigió
Caicedo Rojas. Poemas en |Antología de Poetas de Antioquia (Imprenta
Departamental). Publicó sus |Poesías en 1875.

ARBELÁEZ, JUAN JOSÉ (Ibagué, 1931), Médico, colaborador de periódicos


literarios. La dirección de Extensión Cultural del Tolima publicó su libro |Poemas y
se ha destacado en concursos nacionales, entre ellos el de la Universidad
Externado de Colombia.

ARBOLEDA, JULIO (Timbiquí, Cauca, 1817; Berruecos, Nariño, 1862). Figura


byroniana, por su cultura y por su trayectoria política fulgurante, apasionante y
combativa, como José Eusebio Caro (nacidos con el mismo signo, en la misma
fecha, copartidiarios y perseguidos), Arboleda fue otra leyenda romántica. Recibió
esmerada educación en Inglaterra y en Italia y decisivas influencias literarias
españolas. Su obra quedó interrumpida e inconclusa cuando fue asesinado por
sus enemigos políticos. Principalmente, el largo poema |Gonzalo de Oyón, cuyos
fragmentos fueron ordenados y publicados póstumamente en París con un estudio
de don Miguel Antonio Caro. Abogado y gran orador, militar, periodista, político,
diplomático, parlamentario, académico y dramaturgo. Hizo campañas ideológicas
en el periódico El Misóforo, y fundó El Patriota, El Independiente, El Payanés en la
capital de Cauca, El Siglo, El Constitucional, El Día, La Época y El Porvenir en
Bogotá, y El Intérprete del Pueblo, La Revista y El Comercio en Lima. En 1851 la
Universidad del Cauca publicó sus obras |El Congreso Granadino y |Estoy en la
cárcel.
Don Marcelino Menéndez y Pelayo, quien se ocupó extensamente de su agitada y
turbulenta existencia, concluye así su historia del poeta-soldado por antonomasia:
«Cuando regresó de Inglaterra a su tierra natal competían en él las dotes del
scholar con las del gentleman; pero nunca pudo ser el cultivo de las letras su
ocupación principal, salvo en el período relativamente pacífico de 1842 a 1850, en
que vivió en sus haciendas de Popayán. Así es que de su obra literaria apenas
tenemos más que reliquias. Sus poesías sueltas son casi todas de amor o de
política, impregnadas las unas de una suavísima ternura, de una como devoción
petrarquesca y espiritualista; rebosando las otras férvidas indignaciones,
entusiasmo bélico, odio y execración a toda tiranía. Pero la gran reputación de
Arboleda no descansa tanto en sus versos líricos cuanto en los fragmentos de su
poema Gonzalo de Oyón que, incompleto y todo, es el más notable ensayo de la
poesía americana en la narración épica».
El mismo editor del Gonzalo de Oyón, Miguel Antonio Caro, lo reafirma: «El lector
de estos fragmentos deplorará que el autor no hubiera tenido tiempo y holgura
para coronar su obra. Por tal verso débil, tal frase prosaica, tal pasaje incorrecto,
que descubren la falta de la última mano, hallará cien rayos de felicísimo ingenio e
21

imaginación brillante, aprobará a cada instante lo dócil y puro de la dicción, y más
de una vez encomendará a la memoria melodiosos versos y frases sentenciosas y
expresivas».

ARBOLEDA, MATOÑO —Manuel Antonio— (Popayán, 1905; Fúquene,


Cundinamarca, 1936). «Nada queda de su lira, hecha para los cantares de gesta,
para la epopeya feudal y el romancero galante», dice el historiador de la poesía
payanesa, José Ignacio Bustamante, quien destaca como inolvidables sus
chispeantes y efímeros versos festivos, travesuras de estudiante, especialmente
aquellos escritos con los pies (o sea, de pie forzado) que intercambió con Alberto
Mosquera. Matoño pereció ahogado en la laguna de Fúquene y no en una
quijotesca reyerta caballeril, como hubiera sido lo lógico.

ARBOLEDA, VICENTE J. (Popayán, 1872). Historiador, catedrático de latín,


francés y literatura, se destacó también como funcionario regional, nacional e
internacional. Sobre su poesía dijo Arcesio Aragón, historiador y crítico paisano
suyo: «No pueden ser más altos y luminosos los temas que ha enfocado su
numen: en ellos está contenido todo nuestro mundo geórgico y—encima de él— el
magno e inquietante problema del más allá... En todas sus composiciones
poéticas brillan la aquilatada pulcritud de la forma y la delicadeza de sentimiento,
condición que pone una aristocrática nota personal a todas las manifestaciones de
su alma, y que le dan cierta semejanza, dentro del desempeño artístico, con José
María Gabriel y Galán...».

ARBOLEDA AYERBE, LEOPOLDO (Popayán, 1899). Destacado funcionario en


Popayán y en Barcelona, sus «entretenimientos literarios» —como llama sus
versos José Ignacio Bustamante— «recogen para el lector desprevenido un
mundo lejano de muertas sensaciones y de romanticismos medioevales sin
vigencia que, por otra parte, tienen el interés permanente de las cosas que nos
llegan a través de la añoranza, con un desvanecido perfume de remotas
leyendas».

ARBOLEDA QUIJANO, MANUEL ANTONIO (Popayán, 1879-1904). A pesar de su


corta existencia, se destacó por su cultura e inteligencia. Sobre sus versos dice la
Historia de Popayán: «Admirador rabioso del poeta de los |Nocturnos,sus poesías
están firmemente inspiradas por la musa de Silva».

ARCÁNGEL, ARTURO (Bogotá, 1945). Estudió estadística en la Universidad de


los Andes y periodismo educativo en Cinpec-OEA. Miembro de numerosas
entidades culturales, nacionales y extranjeras, dedica actualmente tiempo
completo a su quehacer literario, en bastantes publicaciones, especialmente en
plegables propios y colectivos, entre ellos los llamados El Sumo Zumo, El
Plegable, Opúsculo y Trébol, El Poema y Poster Poema. Ha obtenido premios y el
diploma de la International Poetry Society de la Universidad de Colorado, por su
libro |Iris-viento (1980), y otras distinciones nacionales e internacionales.
22

Otros libros: |Invitación a la verdad, El expreso del hastío, 11+11=25, Templo
epicentro, Poemas a quemarropa (1977), Mientras se oxida Dios (1981),
Graduado en desventura (editado en España), |Soñando sin dormir, Un espectro
en las venas, Palabras respiradas, Señales claroscuras, Centinela del amor

ARCE FIGUEROA, MANUEL (Palmira, Valle, 1903). Periodista a quien se deben


magníficos perfiles biográficos de sus más importantes paisanos. Servidor de la
patria como soldado y como funcionario. En el homenaje que le ofreció su patria
chica se refirió Héctor Fabio Varela a «su genial capacidad para representarse el
mundo a través de imprevistas imágenes y deslumbradoras metáforas. Todo ese
tumulto de sensibilidad parece derrumbarse sobre el papel en una especie de
terremoto primigenio, en que no cuentan el rigor y la medida, pero en donde
siempre sale a salvo un poema inolvidable, como aquel ramo de oliva que trajo la
paloma al arca desde la tierra erosionada. ¿Quién, entre nosotros, no ha sentido la
ternura de su maleta de viaje, el melancólico encanto de aquella canción del
marinero en el bar porteño azotado por las olas, la gracia inefable y mística de su
invocación a Nuestra Señora del Consuelo, su rebelde protesta contra las
injusticias que padecen los niños abandonados y las madres proletarias, su
exaltación de la milenaria patria de los cedros o el canto a la celtíbera madre de
encinas y olivos, la filial alabanza de sus naturales lares, como si al cabo de los
años regresara a reconstruir el mundo de su infancia, poblado de ilusiones y
ensueños? Allí quedan sus libros |La palabra en el surco, Preámbulos de la
aurora y |Un grito sin escolta, entre otros, como vivo y ardiente testimonio de que
lanzó su voz en el tiempo».
Otro libro suyo: |La filosofía del impromtu o la vocación de hacer poemas (1986) y
el folleto |Canto al Líbano (1976).

ARCILA, ANÍBAL (Pereira, 1889; Manizales, 1915). En el ensayo denominado


«Los poetas malditos», publicado en la revista Manizales, aparece el capítulo «Los
silencios de Aníbal Arcila», poeta que después de sus primeros éxitos (ganó con
su poema |La ermita los juegos florales de Manizales en 1910 y en la misma
ciudad fue laureado por |Canciones de mis montañas en 1913), se dejó quizás
llevar por el desencanto, tan natural en su personalidad melancólica, y no publicó
nunca los dos libros en que reunió sus versos: |En la penumbra y |Ritmos del
silencio».Gilberto Agudelo concluye: «No hizo estudios de ninguna clase. Fue un
iluminado». Y Rafael Lema Echeverri, en su libro antológico |Caldas en la
poesía (1970) lo llama «poeta total» y agrega: «Aníbal Arcila es un poeta de
calidades eximias. Su poema |La ermita, que le dio renombre lírico en nuestro
medio, habla de esta extraordinaria vocación poética de quien pudo haber logrado
una posición cimera dentro de la poesía colombiana. Todo en él habla de poesía,
y hasta su misma muerte trágica parece ser un destello maldito de estas
condiciones excelsas. Hubiera vivido (más de sus 26 años), y Aníbal Arcila sería
hoy uno de los grandes de la poesía colombiana».

23

ARCILA ROBLEDO, GREGORIO (Chinchiná, 1890; Manizales, 1948). Estudió en
Santa Rosa de Cabal y recibió la ordenación sacerdotal en Cali. Escribió
la |Historia de la Orden Franciscana en Colombia (a la cual él pertenecía). Su obra
lírica es muy extensa y sólo la publicó poco antes de su muerte. Tradujo a los
clásicos latinos y griegos.

ARCINIEGAS, AURORA (Bogotá, 1936). Estudios en Estados Unidos y Europa.


Especializada en los idiomas francés, inglés, italiano y alemán, traductora oficial
de los Ministerios de Hacienda y Educación. A ella se deben versiones de |La
parade de L ‘imperceptible, del poeta iraní Djahanguir Mazhary (del francés); |The
Place of Lions, novela de Eric Campbell (del inglés); |Ransom for a river
dolphin, novela de Sarita Kendall (del inglés). Y tradujo al inglés |Poemas
burlescos del escritor antioqueño Óscar Uribe. Es secretaria del comité de
escritoras del PEN Club Internacional, capítulo de Colombia. Cultiva también la
música.
Su poesía está incluida en el libro |Cinco puntos cardinales (1994)—antología de
cinco poetisas colombianas—. En 1996 publicó |Sinfonía en claroscuro. En su
prólogo dice Matilde Espinosa: «Aurora Arciniegas entrega una obra sencillamente
desprevenida, como quien abre una ventana para mirar el mundo y como todo
poeta, descubre que es poseedora única del reino de los sueños; la única dueña
de unos dominios que maneja y disfruta a su antojo, en tierra firme o navegando,
asomada al abismo o al tiempo... Transcurre la poesía de Aurora con una
transparencia tal que se podría hablar de |inocencia. Y en ese juego que descubre
y oculta, y asombra, se cuela como siempre el dolor o, lo que es lo mismo, la
realidad, el tráfago incesante de la ciudad y el sobrevivir...».

ARCINIEGAS, ISMAEL ENRIQUE (Curití, Santander, 1865; Bogotá, 1938). Se


educó en la capital de la república, donde desarrolló una prestigiosa carrera como
militar, congresista, periodista (fundó en Bucaramanga El Impulso y en Bogotá El
Nuevo Tiempo) y diplomático (ministro plenipotenciario en Francia, Ecuador y
Panamá). Literariamente, fue uno de los principales bardos de La Lira Nueva, no
sólo por su variada y elegante obra propia sino por sus traducciones, entre las
cuales las más famosas son |Tú y yo de Paul Geraldy, |Los trofeos de Heredia y
las |Odas de Horacio. (El humanista nariñense Ignacio Rodríguez Guerrero dice
que «Arciniegas es el más afortunado intérprete del gran latino en el idioma de
Cervantes). Sus propios libros: |Poesías (Caracas, 1897), |Cien poesías (1911)
y |Antología poética (Quito, 1932). Su poema |Inmortalidad fue premiado en 1904.
Falleció en Bogotá tres días antes de que se celebrara su coronación.
Don Antonio Gómez Restrepo lo llama maestro de la forma poética, que aplicaba
«con igual felicidad, a muy variados asuntos... Es un verdadero poeta, cuya
cualidad dominante es la elegancia y distinción de su musa».
J. Osorio Morales dice en |Poetas de ayer y hoy (selecciones de Simón Latino):
«Arciniegas fue el último de los poetas de su tiempo que desapareció de la vida
terrena. La escuela a la que perteneció se hallaba ya pasada de moda, pero él
mantuvo siempre resonando la lira que tañó desde su juventud. Poesía ligera,
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sentimental y sencilla, llegó al corazón de las mujeres en los días en que se siente
la gana de vivir y de querer... Pero aunque su época hubiera pasado, y ya no se
recite |A solas con la misma emoción de antes, es indudable que Arciniegas
todavía es leído por todos los que añoran los tiempos idos y aun por aquellas
almas que hoy no renuncian al romanticismo ni entienden la poesía nueva».

ARENAS MANTILLA, VICENTE (Piedecuesta, 1912; Bucaramanga, 1992).


Periodista muy leído, especialmente por sus magníficas crónicas, publicadas en El
Deber de Bucaramanga.
Sus libros: |Estampas de mi tierra (1941); Crónicas y romances (1960).

ARENAS SAAVEDRA, JULIO ROBERTO (Valle, 1943-1973). Sus libros |Canto de


hoy y—Viñetas fueron publicados en un solo volumen con la obra de Tomás
Quintero por la Universidad del Valle en 1993. El editor, Carlos Vásquez Zawadzki,
compañero de generación, dice que «el trabajo ético-creativo de Julio Roberto, en
el contexto de los años 60 y comienzos del 70, pasa por una práctica política de
izquierda: práctica teórica, investigación de realidades concretas del país y su
transformación. Trabajo discursivo. Trabajo translingüístico. Trabajo intertextual:
lenguajes literarios leen y reescriben su lenguaje político y viceversa»... Y en otra
parte: «Dicho de otra manera, este arte de vivir ético y estético es contracultural.
De allí la vigencia de la vida y obra —un paradigma vital, 20 años después de su
desaparición— de Julio Roberto Arenas Saavedra: contracultural y positivo de
cara a la crisis de sociedad y civilización de la Colombia de fin de siglo».

ARIAS, ANÍBAL (Barbacoas, Nariño, 1948). Estudios en Pasto. Bibliotecario de la


Universidad Santiago de Cali.
Libros: |Datos (1977); |Motivos ajenos a la voluntad (1979); |Sucesos aún no
registrados (1987); |Buenos motivos(1989); |Peces brujos (1991).
Dicen los editores de su último libro: «La marginalidad y la irreverencia, la
desmitificación y la secularización propios de la sociedad moderna siguen siendo
sintonizados en un lenguaje sencillo y provocativo, con la agudeza y el humor
negro de su poesía, a través de los cuales desnuda la violencia y desenmascara
las vanidades». Y Fernando Garavito dice: «Arias es innovador, que no le teme a
nada. Y cuando se sobrepasa el temor, cuando el temor que agobia a toda la
poesía colombiana, la de hoy y la de ayer (y la de mañana) encuentra alguien que
no le teme, valga la redundancia, ese alguien, o esa poesía, puede salvarse».

ARIAS, JUAN DE DIOS (Mogotes, 1896; Bucaramanga, 1973). Educador y


escritor, ocupó los siguientes cargos: director del Instituto Colombiano de Estudios
Históricos, director de Extensión Cultural de Santander e inspector nacional de
Enseñanza Secundaria. Presidente de la Academia de Historia de Santander y
miembro de la Comisión Nacional de Folclor. Fuera de sus obras biográficas
(sobre Bolívar y Santander principalmente) es autor de una |Historia de la literatura
colombiana (1950), de |Letras santandereanos (1963) y de |Folklore

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santandereano (1952 y |1954). Versos suyos aparecen en |Poesía
santandereana publicada por la Gobernación.

ARIAS ARGÁEZ, DANIEL (Bogotá, 1869-1951). Abogado, parlamentario,


periodista, académico, diplomático, historiador, novelista, traductor. Sus libros de
versos: |Un haz de sonetos (1929); |El presidente Sande —romance histórico-
(1936) y |Alas de mariposa. Entre sus obras en prosa más destacadas: |Silva
íntimo, Cincuentenario de la muerte de Silva y |La última noche de Silva. (Arias
Argáez fue quizás la última persona que vio vivo al poeta de los |Nocturnos, pues
fue invitado a la reunión que ofreció éste y después de la cual puso fin a su
existencia).
Antonio Gómez Restrepo escribe sobre Arias Argáez: «Causeur chispeante y
hombre de sociedad, ha escrito lindas poesías en tono aristocrático, que revelan
un espíritu selecto, enamorado de la naturaleza y el arte, y que tienen como
cualidades distintivas la gracia y la elegancia. Es un tipo representativo de la
intelectualidad bogotana».

ARIAS FARÍAS, FABIO (Barbacoas, Nariño, 1950). Bachillerato en Santa Librada


de Cali. Profesor y periodista.
Obra: |Bulevar del sueño (1994) que con |Torre de murciélagos, agregado a aquel,
ganó el primer premio del Concurso «Mario Carvajal» de Cali en 1982.
Medardo Arias dice: «Ningún poeta anterior a él elevó a la categoría abstracta, de
claro origen surrealista, el mundo del litoral Pacífico, el que conoció desde niño».

ARIAS NIETO, GLORIA (París, 1954). El que naciera en la capital francesa y


hubiera publicado allá su primer libro de versos a los siete años de edad se debe a
que sus padres residían en París, donde Roberto Arias Pérez era funcionario de la
Unesco, y a que su madre, Gloria Nieto de Arias, también sea una poetisa de muy
cultas disciplinas y exquisita sensibilidad. Esa temprana y sorprendente revelación
poética fue llamada por Andrés Holguín «un caso único en la lírica americana».
Pablo Neruda y Juana de Ibarbourou también la saludaron con entusiasmo.
Gloria se graduó en medicina y cirugía en la Universidad del Rosario en Bogotá y
en la Escuela Superior de Medicina de México. Se especializó en administración
de salud y seguridad social en la Javeriana. Ha ocupado cargos directivos en el
Instituto del Seguro Social, Colsubsidio, Fundación Santa Fe y otras entidades, en
clínicas y laboratorios.
Pero no abandonó la poesía. Sus libros: |Poemas de los 7 años (1962); |La noche
de los niños (1964); La gruta del sueño (1966); |Una leyenda que se llama
tristeza (1970).
Juana de América le escribió: «Te rindo la más completa pleitesía que he tenido
nunca para una colega de mi tiempo. A los siete años eres un milagro». Y
después: «Estoy leyendo tu nuevo libro casi con temor. Parece imposible que a tu
edad no se tropiece, no se cometa un error, se sea ya una perfección tan plena y
misteriosa como lo eres. ¿De dónde vienes, y a dónde vas, lúcida y profunda, niña
e Isaías, sensitiva y mágica? Aquí estoy, siempre esperando tus milagros, tus
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versos. Un beso para mi ángel amanecido en Colombia».
Marta Traba sobre |La noche de los niños: «El apocalipsis estaba hasta ahora al
final de la conciencia, después del combate incesante, perpetuo como el ángel.
Pero éste es el más extraño apocalipsis, previo a la conciencia del pecado y de la
muerte».
Y a propósito de muerte, Gonzalo Arango le dijo, premonitoriamente: «Gloria Inés
Arias, el adorable ángel de la poesía a quien espero allá donde empieza su
nombre».
ARIAS MEJÍA, EMILIO (Villamaría, Caldas, 1892; Manizales. 1951) Doctor en
derecho del Colegio Mayor del Rosario. También fue autor de textos jurídicos.
Libro: |Poesías (1968).
ARIAS RAMÍREZ, JAVIER (Aranzazu, Caldas. 1924). Hizo parte de las tertulias
del Café Automático de Bogotá cuando irrumpieron los cuadernícolas y fue
finalista en el premio nacional de poesía «Guillermo Valencia» en 1964. Después
desapareció y supimos que terminó como Barba-Jacob, es decir, al revés de como
empezó el cantor de la |Vida Profunda: de maestro en un pueblito de su
departamento.
Libros: |Grito de arterias (1951); |Sinfonía homonésima (1957); |Soledad
inconclusa (1959); |La sombra tiene un eco(1961); |Poemas (1962); |Razón de la
vigilia (1964); |La muerte que me puebla (1972); |En mi patria de
sueños (1979); |Al vuelo —prosas líricas— (1980) y |Cantasueño de aire
pajariego (1981).
Helcías Martán Góngora escribió en el prólogo de su segundo libro:
«La mejor paradoja de Javier Arias Ramírez la escribe, a cada instante, con su
propia vida. Apenas liberado de su adolescencia, se dio a existir como cierta
generación de orquídeas, del vegetal subsidio y de la savia dorada de la luz. En
ello radica su recóndita fortaleza, aprendida a pesar de todo, en Francisco de
Asís... Esta obra suya, que cifra lo mejor de su ánima, es un clamor lanzado al
cruel oído de nuestro tiempo. El tema social, a trueque de sincero, se convierte en
humano. El cartel proselitista cede su blanco espacio a la plegaria, cuando la boca
del blasfemo se purifica con la claridad. Aquí el mal y el bien se disputan la rosa y
vence Dios, en aras de la poesía... Arias Ramírez es tan sólo un poeta nuestro,
superior y rebelde, en diaria lucha con los ángeles».

ARIAS SATIZÁBAL, MEDARDO (Buenaventura, 1956). Periodista (en El País, de


Cali) obtuvo el premio nacional «Simón Bolívar» a mejor investigación con su
trabajo sobre historia de la música en las Antillas. Su libro |Testimonioobtuvo el
premio de poesía vallecaucana «Antonio Llanos» en 1984. En 1987 Arias ganó el
premio nacional de poesía «Universidad de Antioquia» con |Luces de
navegación. En 1989 publicó |Las nueces del ruido, premio nacional de poesía
«Luis Carlos López» de Cartagena. Su libro de cuentos |Esta risa no es de
locos (1992) fue galardonado con el premio «Ciudad de Bogotá» del Instituto
Distrital de Cultura. Su novela |.Jazz para difuntos (1993) fue preseleccionada por
Colombia, con las de Germán Espinosa y Luis Zalamea, para el premio
latinoamericano «Pegaso».
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ARIAS TRUJILLO, BERNARDO (Manzanares, Caldas, 1903; Manizales, 1938).
Autor de la |novela Risaralda (1935), «la obra más representativa de la literatura
de Caldas en la primera mitad del siglo XX —si es que no continúa siéndolo
todavía—.., dice Hernando Salazar Patiño en su biografía publicada en 1994.
Arias Trujillo fue también un notable ensayista, cuentista, panfletario político,
polémico periodista y poeta de juventud. Sus más famosos poemas son |Roby
Nelson, Versos a una muchacha deportista y |La parábola de la serpiente y su
controvertida (por Guillermo Valencia, entre otros) traducción de la |Balada de la
Cárcel de Reading de Wilde, publicada en 1936. Asimismo, se le atribuye una
novela que se editó en Buenos Aires, cuando él fue secretado de la embajada de
Colombia, en 1932, titulada |Por los caminos de Sodoma. Esta etapa diplomática
que su gran experiencia vital y siempre soñó con volver a residir en Buenos Aires.
Allá conoció y fue amigo de Federico García Lorca.
Otros datos de su biografía: estudió derecho en la Libre y en el Externado en
Bogotá, donde fue también jefe de redacción de |La novela semanal, plubicación
de Luis Enrique Osorio, donde Arias publicó sus novelas breves |Luz, Muchacha
sentimental y |Cuando cantan los cisnes, las tres en 1924. Cuando regresó a
Manizales fundó y dirigió el diario Universal. El editor Arturo Zapata «se atrevió» a
publicar todos sus libros, que incluyen |En carne viva (1934) y |Diccionario de
emociones (1937). La muerte de Arias Trujillo, por voluntad propia y a los 34 años
de su edad, «es la máxima frustración intelectual de la historia de Caldas» para
Salazar Patiño.

ARISMENDY, VÍCTOR J. (Riohacha, Guajira, 1909). Ha ejercido cargos, políticos


y administrativos. Sus versos «son más bien manifestaciones de su sensibilidad
ante todo lo noble y bello; se ciñen, pues, más al sentimiento que a la forma» dice
el libro |La Guajira en las letras colombianas (1978).

ARISTIZABAL, SANTIAGO (El Fresno, Tolima. 1946). Abogado de la Universidad


Nacional, secretado de su facultad de derecho.
Libro: |Cuando cantes habré muerto tres veces (1979).
ARRÁZOLA, MARÍA TERESA (Bogotá). Odontóloga de la Universidad de San
Marcos, Lima. También estudié francés, inglés, literatura hispanoamericana,
historia del arte, pintura y cerámica. Reside en Los Ángeles. Sus versos aparecen
en |Cinco puntos cardinales —antología poética— (1994) y en |Diosas de
bronce, editada por Teresa Rozo Moorhouse en 1995. En Fort Landerdale, Florida,
coordina actividades culturales.

ARRIAGA GARCÉS, RODOLFO (Quibdó, 1879-1924). Participó en la Guerra de


los Mil Días y fue famoso su poema |Palonegro. Fundador del periódico |El San
Juan en Istmina. Preparaba un libro sobre folclor chocoano cuando falleció.

ARRIAGA VIVAS, ADRIANO (Quibdó, 1887-1925). Sus producciones fueron


acogidas por la prensa regional y nacional. Ganador del primer premio en los
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juegos florales de 1916 con su poema |Ilusión. Sus versos se conocieron al ser
publicados en el diario ABC de la capital del Chocó.

ARRIETA, DIÓGENES (San Juan Nepomuceno, Bolívar, 1848; Caracas, 1897).


Notable parlamentario, diplomático, periodista, educador y ensayista, miembro de
la Academia de Historia de Venezuela y senador de dicho país, aunque consideró
no dignos de la poesía los temas amorosos (!) sino «el avance maravilloso de las
ciencias, las conquistas de la libertad, el progreso que va alcanzando a todas las
cimas del antiguo orden social», sus poemas amorosos «tienen y tendrán mucho
encanto, y su lectura agradará a cuantos entiendan y sientan la poesía» dijo Otero
Muñoz, quien destaca también sus odas y sus elegías, que aunque dogmáticas y
encumbradas, son muy estimables —sigue Otero—, y concluye: «Sus mismos
defectos, tan del gusto de la época en que escribió Arrieta, conquistaron para él
mayor nombradía y más decidido favor del público». Estudió en Barranquilla y en
Bogotá, donde fue estudiante y catedrático de la Universidad Nacional. Humanista
anticlerical, ejerció la política como senador en Colombia, presidente del Estado
de Cundinamarca y ministro de Finanzas.
José María Rojas Garrido escribió sobre Arrieta: «En alas de la filosofía se levanta
con la majestad del genio y pulsa una lira de ideas casi desconocidas entre
nosotros. Es un poeta convencido que canta con tranquilidad imperturbable la
duda religiosa y la duda filosófica. Su camino tiene veredas poco trilladas. Toca a
la juventud que quiera cultivar la poesía construir con él un Parnaso digno del
Nuevo Mundo».
Publicó sus |Poesías en 1880 y, entre otros, dos libros de |Ensayos
literarios (1883) y |Hojas sueltas (1888), donde defiende su postura literaria.

ARROYO, RUBÉN DARÍO (Sincelejo, Sucre, 1965). Licenciado en ciencias


sociales y económicas, especialista en filosofía de la educación. Profesor y
director de la Biblioteca de la Universidad del Atlántico. Fuera de textos filosóficos,
escribió poesía que sólo publicó en el libro |Postales para Martha (1987).

ARTEL, JORGE —Agapito de Arcos— (Cartagena, 1909, Barranquilla, 1994).


Abogado y funcionario, catedrático y periodista. Viajó mucho toda su vida,
ofreciendo recitales —entre otros, y siempre con éxito, en las Universidades de
Nueva York y Princeton y en la Hispanic Society, en Estados Unidos— y residió
por algún tiempo en Panamá (fue jefe de publicaciones de la Universidad de la
capital del istmo), en Medellín (fue inspector de policía en una de sus comunas) y
en sus días postreros en Barranquilla, donde ocupó la rectoría de la Universidad
Simón Bolívar. Uno de los últimos y más emocionados homenajes que recibió fue
su lectura de poemas en la Casa de Nariño por invitación del presidente Belisario
Betancur.
Desde sus primeros poemas fue considerado Artel como uno de los principales
cantores de la raza negra en América Latina, al lado de Nicolás Guillén y Palés
Mattos (quien lo llamó «la mano larga de África cargada de nidos, de pájaros y de
canciones»). Federico de Onís dijo entonces que su obra era «una nueva
29

expresión del sentimiento americano» y Nicolás Guillén que «tenía la estatura de
un artista cabal que manejaba con elegante desenfado la lengua» y que su poesía
tiene ritmo ardiente «como de melaza caliente». Después, hasta su muerte, Artel
escribió poesía de reivindicación social. Siempre fue militante de izquierda. Por
ello estuvo preso el 9 de abril de 1948 en Cartagena y exiliado en Venezuela,
Centro y Norteamérica.
Libros: |Tambores en la noche (1940); |Poesía negra (1950); |Poemas con botas y
banderas (1972); |Sinú, riberas de asombro jubiloso (1972); |Antología
poética (1979); |Cantos y poemas (1983) y el libro antológico correspondiente al
premio nacional Por Reconocimiento de la Universidad de Antioquia en 1986. En
1979 apareció su novela No |es la muerte, es el morir. La Universidad de
Cartagena premió su libro |Santander y su influencia en la fisonomía de Colombia.

ARTURO, AURELIO (La Unión, Nariño, 1906; Bogotá, 1974). El maestro Rafael
Maya, quien acogió con raro entusiasmo los versos de Aurelio Arturo y los publicó
en la Crónica Literaria, que él dirigía en el periódico bogotano El País en 1932, dijo
que «su poesía no se parecía a nada de cuanto se había escrito en Colombia
hasta ese momento». Después de esporádicas apariciones en El Tiempo, en los
cuadernos de Cántico y en la Revista de la Universidad Nacional, que dio a
conocer su poema fundamental, |Morada al Sur, en 1945, entregó en 1963 el libro
de su vida con este mismo título y que fue, por cierto, el único que vieron
publicado sus ojos. (Con |Morada al Sur comenzó Fernando Arbeláez, cuando fue
director de Extensión Cultural del Ministerio de Educación, una colección inédita
de poesía contemporánea colombiana, que incluyó |Los adioses de Ferrando
Charry Lara y |Estoraques de Eduardo Cote Lamus. Quien sucedió a Arbeláez en
el cargo, el mismo Aurelio, publicó enseguida los dos que completaron el
«pentateuco» de Mito: |Canto llano de Fernando Arbeláez y |El transeúnte de
Rogelio Echavarría. Estos autores, fuera del maestro Arturo, pero con el fundador
de la revista, Jorge Gaitán Durán, con Álvaro Mutis y con Héctor Rojas Herazo,
fueron los primeros poetas colombianos invitados a publicar en la revista y por ello
son considerados ahora como el núcleo poético de Mito, aunque nunca hubieran
constituido realmente un grupo). |Morada al Sur obtuvo inmediatamente el premio
nacional de poesía «Guillermo Valencia», otorgado por la Academia Colombiana
de la Lengua. Jaime Ibáñez, fundador de los cuadernos Cántico, dijo primero lo
que después confirmaría la crítica: que «a Aurelio Arturo no se le puede leer sin
encantamiento».
Arturo, como abogado, se desempeñó con su discreta dignidad característica en
cargos judiciales y llegó a ser magistrado de los tribunales superiores Militar y del
Trabajo. En este ramo ocupó la secretaría general del Ministerio. Fue, así mismo,
funcionario cultural de Colombia y de la embajada de los Estados Unidos y
catedrático universitario de humanidades y antropología. Fundó y dirigió la radio-
revista literaria Voces del Mundo, donde estimuló generosamente a los jóvenes.
Viajó a Estados Unidos y tradujo poesía especialmente de contemporáneos de
habla inglesa.
La nueva crítica ya está colocando a Aurelio Arturo en el sitial que le corresponde
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en nuestra lengua. En Argentina y en otros países ha sido objeto de
reconocimientos excepcionales, en Venezuela publicó Monte Ávila la segunda
edición de |Morada al Sur (1975) y en España, con motivo del V Centenario del
Descubrimiento, se hizo una edición que, tal como la de Fernando Charry Lara
(fueron los dos únicos privilegiados por el Instituto de Cooperación
Iberoamericana), no se conoció ni, menos, se comentó en Colombia. Aquí
póstumamente se han hecho reediciones de sus escasas poesías, añadiéndoles
algunas inéditas, principalmente en |Obra e imagen (1977) y |Morada al Sur y
otros poemas (1986 y 1992).
Esos otros poemas, y algunos más que aparecieron con motivo de los diez años
de su deceso, entre ellos |Poemas inéditos (1995), no fueron incluidos por él en su
único libro, ya que él quiso que fuera, como en realidad lo fue, depurado y
perfecto, cerrado en su misterioso milagro, y así pasa a la historia y a la antología
colombiana.
Dos importantes estudios —de autores nariñenses— sobre su obra son los
libros |La poética de Aurelio Arturo; el festín de la palabra y de la vida (1991), por
Ramiro Pabón Díaz y |El rumor de la otra orilla (1997), por Julio César Goyes
Narváez. En 1989 había aparecido |Cuatro ensayos sobre la poesía de Arturo por
William Ospina, Luis Darío Bernal, Lynn Arbeláez, Marco Fidel Chaves y Roberto
Perry.
Cuando el maestro fue conducido a su última morada, el filósofo Danilo Cruz Vélez
dijo: «Con la muerte de Aurelio Arturo... se hunde por segunda vez en la sombra la
promesa de un poeta colombiano de significación universal. La primera vez fue en
1896, año en que muere Silva». Y uno de los mejores poetas y críticos de la
«generación sin nombre», Henry Luque Muñoz, afirma: «Arturo, situado por los
piedracielistas al final de su nómina, como una especie de apéndice aleatorio, es
hoy, ya tomada la suficiente distancia crítica, más importante con su breve obra...
que no llega a exceder las 1.300 líneas, todas memorables, tanto por su eficacia
lírica como por su repercusión en las nuevas generaciones, que todo lo escrito
individual y colectivamente por el grupo de Piedra y Cielo».

ASTUDLLLO, MANUEL MARÍA (Santander de Quilichao, Cauca, 1893; Popayán,


1934). Bachiller en filosofía y letras en la Universidad del Cauca, dirigió con Rafael
Maya el periódico literario La Iniciación, de Popayán, en 1916, y en Bogotá vivió la
bohemia por algún tiempo y colaboró en los principales periódicos, pero un mortal
escepticismo lo llevó a su fin en su tierra natal. De ello dice José Ignacio
Bustamante: «En aras de vanas imaginaciones y rebuscadas neurosis, lo vimos
arder y consumirse como una víctima voluntaria en los altares de Baco, brindando
a la salud de la Belleza, bohemio ilustre, sentimental y desadaptado». Y Mario
Carvajal: «La obra de Astudillo es la de un soñador que acaso no podrá precisar lo
que anhela... Hace eco fiel a un mundo de ensueño tanto más bello cuanto más
indefinido e imposible».
Libro: |Páginas líricas (1959).

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ATUESTA MINDIOLA, JOSÉ ANTONIO (Maríangola, Cesar, 1954). Licenciado en
biología y química en la Universidad Distrital de Bogotá. Fundador del grupo
literario Alfarero de Valledupar. Rector del colegio Rodolfo Castro de Maríangola y
decano de educación de la Universidad Popular del Cesar.
Ganó el primer premio de poesía del departamento del Cesar en 1986 con |Cantos
de falena. Galardonado también como ejecutivo por la Cámara Junior y como
maestro por la Asociación de Educadores del Cesar.
Obra: |A los ojos de todos, que fue «el primer libro publicado en Valledupar»
(1982) y |Dulce arena del musengue (1991).
El prologuista de esta última obra, Éder Araújo Arias, dice: «En sus versos es
perceptible la búsqueda de una expresión poética fiel a su entorno... Hay en su
obra un rescate de los signos lingüísticos de la región: musengue, cotero, alfagía,
cacimba, cañahuate, baquiano, viranga, abarcas y rozas».

AUQUÉ LARA, JAVIER (Barranquilla, 1923). Periodista de amplia trayectoria en


Colombia y en Venezuela, ha publicado libros de grandes reportajes, cuentos y
novelas realistas como |Los muertos tienen sed (1969) sobre la matanza de 1928
en la zona bananera; |Colombianos del c... (1974), sobre indocumentados
colombianos en Venezuela, y |Diario de un marihuano y otros cuentos (1956). En
poesía: |A-Fraia. Poemas negristas (1960), «un libro de primer orden. Un libro de
buena poesía nuestra, criolla, tropical. Pero al mismo tiempo inteligente, sin
retórica. De auténtico nacionalismo litoral, de poesía hemisférica en su mejor
esencia», dice Uriel Ospina.

AURO DE LOLLÓN —Aurelio Agudelo Castrillón— (Campamento, Antioquia,


1898). Hizo sus primeras letras en Anorí, sobre cuyos intelectuales escribió el
libro |Oro y tinta. Fue educador y periodista, en varias ciudades del país, director
de la revista El Verso.
Libros: |Romance de la tierra y otros poemas y, en prosa, |Arrieros de Antioquia.

ÁVILA, ABEL (San José de Lata, El Guamo, Bolívar, 1939). «El más importante
investigador social de Colombia y uno de los más prolíficos del continente».
Estudió sociología, antropología y economía en la Universidad Nacional de
Colombia y obtuvo maestrías en Buenos Aires y en México.
Ha publicado más de treinta libros científicos así como cuentos y el
poemario |Peregrinación a la nostalgia (1989). Una de sus obras principales es |El
pensamiento costeño —diccionario de escritores— (1992 y 1995). Su carrera
como docente en su patria y en el exterior es de toda una vida. Generoso y
entusiasta editor, director de la Editorial Antillas de Barranquilla.

ÁVILA PÉREZ, ADRIANA (Barranquilla, 1974). Estudios de comunicación en la


Universidad del Atlántico. Técnica en programación y diseño, codirectora de la
Editorial Antillas de Barranquilla. Libro de versos: |Un asomo de sombras en la
imaginación (1994).
Juan Zapata Olivella dice de él que «es un poema filosófico porque incita a la
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reflexión, a la meditación, a aislarse en cierta forma del mundo multicomplejo que
nos rodea».

AYALA, HORACIO (Mompós, Bolívar, 1965). Licenciado en español y literatura de


la Universidad del Cauca, con la excelente monografía de grado sobre la poesía
de José Manuel Arango. Obtuvo la medalla «Francisco José de Caldas» por su
desempeño académico (1990). En 1988 obtuvo el primer premio del IV Concurso
Universitario de Poesía ICFES.

AYARZA DE HERRERA, EMILIA (Bogotá, 1919; Los Ángeles, California, 1966).


Doctorada en filosofía y letras por la Universidad de los Andes, colaboradora de la
revista Mito y amiga de los cuadernícolas (aunque los piedracielistas, los de
Cántico y los post-ernícolas eran —todos— bien recibidos en sus famosos ágapes
literarios y artísticos). Viajó por Estados Unidos, Canadá, Europa, África, Centro y
Suramérica. Los últimos diez años de su vida residió en México, donde fue
acogida con entusiasmo, no sólo por su poesía —la más audaz en ese momento,
entre la escrita por mujeres— sino por su socialismo político y sociabilidad cultural.
Entonces ganó un premio por su cuento |Juan Mediocre se suena la nariz (1962).
Dejó una novela inédita: |Hay un árbol contra el viento. Eddy Torres escribió
en |Poesía de autoras colombianas: «La poesía de Emilia es desbordada, quiere
traducir no sólo angustias individuales sino estados colectivos de incertidumbre y
caos, de sueños y esperanzas. Quienes la conocieron y fueron sus amigos
testimonian que en ella existió una gran sinceridad literaria, un vivir presa de un
fuego interior calcinante y un querer darse en lo escrito». |
Óscar Torres Duque dice en la |Gran Enciclopedia de Colombia (1992):
«Emilia Ayarza es una de las voces más personales que ha dado la poesía
colombiana del siglo XX. En su poesía hallamos un tono épico que nace de
convertir la imagen angelical de la mujer, su imagen sentimental y manipulada por
la metáfora pintoresca del primer carrancismo, en una mujer madre, madre a
fuerza de violencia, de violencia natural y de violencia histórica. Una mujer que
asume al mundo bajo su protección maternal y canta y denuncia el dolor del
hombre, el explotado de la tierra y el ofendido por el mundo contemporáneo». |
Obras: |Poemas (1940); Sólo el canto (1942); La sombra del camino (1950); Voces
al mundo (1955); Carta al amado preguntando por Colombia (1958); El universo es
la patria (1962); Diario de una mosca —prosa— (1964);Ambrosio Maíz, campesino
de América (ff63) y Testamento (1987). En 1997, con el título de su segundo libro,
hizo una selección de sus poemas Juan Manuel Roca y se reeditó por primera vez
en Colombia su |Diario de una mosca, «otra cara de su atractiva y rebelde
personalidad», dice el mismo Roca. |
Al referirse a este libro dice la escritora Alejandra Ayala en la revista Casa Grande
(de colombianos en México): «El secreto de la supervivencia de Emilia Ayarza,
puedo decir, fue el haber vivido sin hacer las cosas para recordarlas, dejándose
traspasar por el dolor, oponiendo su promesa a la desesperanza y al desencanto,
amando con amor. Todo tuvo y nada poseyó, pero sin duda lo que tuvo fue suyo

33

hasta la última gota, lo suficiente para que los días nada puedan contra su
testamento: sólo el canto».

AZULA BARRERA, RAFAEL (Guateque, 1912). Estudió en el Colegio de Boyacá,


en Tunja, y en el Colegio Mayor del Rosario, en Bogotá. Abogado del Externado
de Colombia, fue representante a la Cámara, secretario de la Presidencia de la
República, ministro de Comercio y Educación, diplomático en Portugal y en
Uruguay. Miembro de academias, entre ellas la de la Lengua. Historiador y
político. Fundador y director del Instituto Colombiano de Cultura Hispánica,
fundador y rector de la Universidad Tecnológica de Tunja, fundador y director de
las revistas Bolívar, Jiménez de Quesada, Pombo y Juan de Castellanos.
En la antología |12 poetas boyacenses contemporáneos (1969) dice Darío Achury
Valenzuela: «En 1929 se inició en la literatura como miembro activo de Los
Bachués, al cual perteneció también su paisano y coetáneo Darío Samper. Azula
entiende la poesía como la creación de la palabra mediante la oración, la amorosa
efusión y la libre invención imaginativa y también como la luminosa sombra divina
del hombre, como el nexo entre dos misterios: el del poeta y el del lector».
Libros: |Poesía en acción (1952); |De la revolución al orden nuevo (1956)
y |Sentido y emoción del paisaje en la literatura colombiana (1960).

AZULA, WALTER (Ibagué, 1961). Estudios de educación especial en la


Universidad Pedagógica Nacional. Licenciado en ciencias de la educación—
historia y filosofía— en la Universidad Gran Colombia. Sociólogo de la Universidad
Nacional. Director del Departamento de Educación del Instituto Nacional para
Ciegos. Cuando adelantaba sus estudios normalistas perdió la capacidad visual.
Reside en México.
Libro: |Viento plateado (1960), que incluye textos ganadores en dos concursos
nacionales para invidentes.

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BAENA HOYOS, BENJAMÍN (Pereira, 1907-1987). Su obra poética y novelística
sólo empieza a conocerse después de su muerte, pues fue reacio a la publicación
y a la publicidad. Cuando estudiaba bachillerato en Pasto y derecho en la
Universidad del Cauca escribió su obra poética, integrada en |Otoño de tu
ausencia (1987), cuya edición dirigió él mismo poco antes de su muerte y vino,
pues, a conocerse medio siglo después de que fuera hecha. Baena Hoyos
«recogió el aliento póstumo del modernismo—fue amigo del maestro Valencia en
Popayán— y los vestigios del romanticismo» dice Cecilia Caicedo de Cajigas.

BAENA QUINTERO, JAIRO (Montenegro, Quindío, 1923). Pintor, periodista (fundó


los periódicos Albores, Agitación Liberal, El Comunero y Claridad), educador,
fundador de la Secretaría de Extensión Cultural del departamento, de la Biblioteca
de Autores Quindianos, de la biblioteca municipal de la Tebaida, de la Casa de la
Cultura de Calarcá y de Filandia. Pertenece a academias de historia y ha ganado
galardones en poesía y folclor.
Libros: |Preludio de la soledad (1980) y |Límites del corazón (1997). Juan Lozano y
Lozano dijo: «Me sorprendió con la martillada arquitectura de sus versos, en los
cuales encontré una apasionante inspiración y magistral empleo de la imagen y de
la metáfora».
Y Óscar Toro Echeverri: «Baena se yergue —con justificado orgullo— como poeta
instintivo, es decir, acosado por el demonio interior de la inspiración poética que le
va dictando los versos sin sujeción a complejos procesos intelectuales, pero
colmados de musicalidad, sometidos al hermoso castigo de la rima, celosamente
regidos por la cadencia interior y por el número silábico, tan característico del
lenguaje poético».

BALCÁZAR DE BUCHER, CECILIA (Cali, 1940). En el campo de la educación


tiene un amplio currículo: estudió literatura en La Sorbona; master of science y
Ph.D. en lingüística teórica, lingüística aplicada y sociolingüística de la Universidad
de Georgetown en Washington; asociada honoraria de investigación en el
departamento de sociología de la educación en la Universidad de Londres;
«visiting fellow» en el departamento de gobierno de la Universidad de Essex en el
seminario de lingüística y política; en la Universidad del Valle ha estado vinculada
por muchos años a la facultad de humanidades, como profesora y finalmente
como presidenta del consejo superior. Ha sido secretaria de servicios
administrativos del municipio de Cali y directora regional del Instituto Colombiano
de Bienestar Familiar del Valle; fundadora y presidenta de organizaciones de
estudios políticos y acción comunitaria y, en 1994, embajadora en misión especial
ante la Asamblea de Naciones Unidas. Correspondiente de la Academia
Colombiana de la Lengua. Presidenta del PEN Club Internacional en Colombia.
Libros de poesía: |La máquina mítica (1987); |Sendero de palabras (1992); |El
tiempo del pasaje (1996); |Peregrinaciones, premio «Jorge Isaacs» de la
Gobernación del Valle en 1997.
Traductora de textos filosóficos, de crítica literaria y de poesía, especialmente de
la obra de Jean Bucher, su esposo, cuyos libros, publicados en Colombia por la
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Universidad del Valle, son |El encuentro Rilke-Valery (1982); |Paul Valery y la
nueva crítica contemporánea (1979) y |La experiencia de la palabra en
Heidegger (1993).
En su primer libro escribió Octavio Gamboa: «Con rigor elemental, Cecilia
Balcázar escribe una poesía suavemente femenina, de extrema delicadeza, de
una finura tan sutil que es casi como una exhalación. Se diría que su territorio está
en el límite impreciso entre el aroma y el aire, donde deja de existir la posibilidad
del tacto, donde sólo pueden comenzar una ola o una nube. Es el lugar donde se
inicia su viaje... También anoto que es una poesía exclusivamente lírica, resultado
feliz de la experiencia ruda de la vida, de la alta sucesión de alboradas y ocasos...
También es una nueva manera de mirar el paisaje del Valle del Cauca. Y ese
paisaje ya lo sabe. Está orgulloso de haber recibido una nueva forma de belleza,
algo que estaba en él, pero que aún no había nacido».

BALCÁZAR GRIJALBA, NICOLÁS (Popayán. 1848-1873). Poeta de incansable


actividad, especialmente festiva. A los quince años escribió el drama |El puñal
seductor, en 1869 redactó el semanario de literatura El Aura, pero su más famosa
publicación fue el semanario antimosquerista Los Loros que, según Gustado
Arboleda en |Evocaciones de antaño, alcanzó en Popayán fama igual a la que en
Bogotá obtuvo El Alacrán de Posada y Gutiérrez «y que como éxito editorial no se
ha registrado en el Cauca otro semejante». El guerrillero y periodista payanés
Juan Clímaco Rivera publicó en un folleto la mayor parte de las poesías de
Nicolás.

BALLESTEROS, HAROLD (Buenaventura 1956). Programador musical y


cordinador de noticias culturales de la Universidad del Norte. Gerente de I.M.
Editores. Coordinador literario y director del Instituto Distrital de Cultura de
Barranquilla. Premio de poesía Comfamiliar 1986. Premio nacional de poesía de la
Asociación Colombiana de Universidades (Ascun) en 1987.
Libro: |Notas nocturnas (1996).

BAQUERO, LUIS FERNANDO (Anolaima, 1957). Ha participado en talleres de


poesía y narrativa en la Universidad Externado de Colombia y en la Casa de
Poesía Silva. Obtuvo los siguientes galardones: segundo premio nacional de
poesía «Aurelio Arturo» en 1989; segundo premio en el concurso de poesía
«Externado de Colombia» 1990; primer premio en el concurso literario «Cabarría
1990 Poesía»; mención especial en el II concurso Internacional de poesía «Ciudad
de Medellín» de la Revista Prometeo |(1995). Obtuvo la beca Colcultura en
creación individual 1993 para el libro |Bitácora de poesía.
Libro publicado: |Tiempo de asombro (1991). Poemas de esta obra fueron
traducidos al francés y reproducidos en la revista Imagine, de Bélgica. Dice Juan
Manuel Roca: «Una poética renovadora.., una poesía decantada, precisa, donde
cierto sesgo humorístico nos deja ante los ojos preguntas como dardos. Poesía
elusiva, despojada y sutil... que va a abrirse paso en la maraña de tanto poeta
simulador, de tanta poesía convencional».
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BARBA-JACOB, PORFIRIO —Miguel Ángel Osorio Benítez— (Santa Rosa de
Osos, Antioquia, 1883; Ciudad de México, 1942). Nació y fue bautizado por
primera vez —pues él mismo se bautizó después varias veces— en la cabecera
de la diócesis y desde niño vivió en la vecina Angostura, donde fue maestro hasta
cuando lo enroló el ejército en la última guerra civil, y no propiamente para hacer
versos.., por lo cual parece que desertó (como desertaba de todo). Después erró
en su país (por Medellín, Manizales, Armenia, Ibagué, Cali, Bucaramanga,
Barranquilla, Bogotá), en Centroamérica (Santo Domingo, Cuba, El Salvador,
Costa Rica, Honduras, Jamaica, Guatemala...); también estuvo en Estados Unidos
y en el Perú y finalmente - después de varios intentos— recaló en México
definitivamente, pues esa fue su patria de muerte. Por sus veleidades políticas, su
inquieto espíritu de judío errante, su prolífico periodismo (fue fundador compulsivo
de periódicos —entre ellos El Imparcial de Guatemala y Últimas Noticias de
Ciudad de México - y de universidades —la Popular de Ciudad de Guatemala y
otras dos, en México y en Cuba—) así como por sus espectaculares desafíos a la
sociedad, el impúdico mercenarismo político y el descarado «cultivo» de sus vicios
—homosexual y marihuano— se convirtió en una leyenda cuasi-diabólica y ganó
el sitio entonces de moda de «poeta maldito». En general se le considera el más
soberbio, fascinante, profundo y desgarrado poeta colombiano, aunque la crítica a
veces desdeña su acento patético y las concesiones al gusto de la época. Dio a
conocer su obra en forma dispersa en toda clase de publicaciones —firmadas
como Ricardo Arenales, Maín Ximénez y definitivamente Porfirio Barba-Jacob—
pero no logró ver el volumen perfecto con que soñaba. Los títulos de sus libros,
publicados antes de que su llama se apagara, son: |Rosas
negras (1932); |Canciones y elegías (1932); |La Canción de la vida profunda y
otros poemas (1937) y |El corazón iluminado (1942).
La bibliografía sobre Barba-Jacob es una de las más extensas, como es obvio.
Destacamos, por el revuelo y la polémica que despertaron, las ficciones
biográficas que sobre la vida del vate colombiano hizo su colega guatemalteco
Rafael Arévalo Martínez con los nombres de |El hombre que parecía un
caballo (1914) |y El trovador colombiano (1918). Después de su muerte se han
publicado varios tomos de sus versos e incontables artículos críticos y biográficos,
entre los cuales se destacan el libro |El mensajero (1984) de Fernando Vallejo, lo
mejor y más completo sobre la vida profunda —y la otra— de Barba, y los ensayos
y compilación del mismo Vallejo, de Carlos García Prada, Daniel Arango,
Hernando Valencia Goelkel, Eduardo Santa, Manuel Mejía Vallejo, Germán
Posada Mejía, J.B. Jaramillo Meza, Germán Arciniegas. Alfonso Duque Maya y
Eutimio Prada Fonseca, Octavio Jaramillo Echeverri, Simón Latino, Rafael
Montoya y Montoya, Piedad Bonnett y Alberto Bernal, entre otros.
De su obra periodística sólo se ha rescatado |El terremoto de San
Salvador (1961), reeditado en Antioquia por Rubayata en 1979.
Daniel Arango, uno de sus más inteligentes críticos, escribió: «Barba-Jacob es un
poeta de complejo esclarecimiento interior, y en lengua española no he leído
versos tan intensos como los suyos, tan angustiados, de un acento tan particular y
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delirante. No hay duda de que hay líricos, en nuestro idioma, más ambiciosos y
terminados, más importantes para un momento literario cualquiera o para la
perspectiva total de la poesía. Dudo en cambio de que alguno nos comunique con
fuerza igual y con iguales iluminaciones ciertos abismos del corazón del hombre».
Pero la más contundente opinión sobre Barba-Jacob la dio su amigo Federico
García Lorca, quien dijo que el poeta colombiano es «el primer lírico del primer
cuarto de siglo americano».

BARLIZA, HERNANDO RAFAEL (Riohacha, 1929). Bachiller del Liceo Celedón de


Santa Marta, se graduó de abogado en Bogotá. Ha sido juez, fiscal y magistrado y
ha ocupado también importantes cargos en la empresa privada. Novelista y
filósofo.
Libro: |Renglones poéticos (1994).

BARÓN WILCHES, ROSALINA (Concepción, Santander, 1916). Entre los cargos


que ha desempeñado figuran la dirección de Extensión Cultural de la capital de su
departamento y la secretada de la Academia de Música.
Libro: |Hojas de poesía (1962).

BAYONA RIVERA, FRANCISCO (Palmira, 1892; Popayán, 1930). La capital del


Cauca lo acogió con su proverbial hospitalidad y lo declaró hijo dilecto desde
cuando llegó al seminario y a la universidad, que lo graduó con un gran homenaje
al cual se unió la sociedad entera. Fue magistrado y miembro del gabinete
departamental. Su poesía, fruto de una sensibilidad delicada y bohemia, es
herencia familiar para los payaneses. Fue muy elogiado como «nueva poetisa»
cuando publicó en la revista Belalcázar unos versos con la firma ¿tomada del
Tuerto Lopez? de Teresa Alcalá y tal como lo hizo Pombo con el nombre de Edda.
«Auncuando lanza su dardo lírico contra la entraña desolada del misterio, aparece
tan leve, tan cerca de nuestros sentires cotidianos, como si sus dudas metafísicas
no fueran sino el coloquio de un niño con la naturaleza circundante. Todos
nosotros oímos de sus labios -dice José Ignacio Bustamante— la estrofa alada,
pulcra y sentimental, que iba derecha al corazón, embriagándolo de esencias
desconocidas y llenándolo con el murmullo inaudible de las estrellas y de los
silencios remotos. ¡Cómo olvidar aquellos cantos tan hondamente sentidos,
cuando toda el alma del trágico panida vive ahora en ellos como en un ánfora
inmortal que prolonga su existencias más allá del olvido!».

BARRERA, JUAN MANUEL (Chiriguaná, 1828; Río de Oro, 1888). Primaria y


secundaria en el Colegio Pinillos de Mompós. Coronel del Ejército y doctor en
derecho y ciencias políticas, ocupó altos cargos en Santa Marta y, de carácter
nacional, como senador, ministro plenipotenciario y jefe militar del estado
soberano del Magdalena.
Libros: |El álbum de mis versos (1856) |y Las glorias de la patria (1884), prologado
por Candelario Obeso.

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BARRERA VARGAS, CAMILO (Mogotes, Santander, 1902; Cali, 1932). Abogado,
se destacó como periodista en El Espectador de Bogotá y en Vanguardia Liberal
de Bucaramanga. Dirigió El Liberal en Cali. Firmaba con el seudónimo de Los
Aguiluchos en notas que escribía con Fulgencio Gutiérrez.
Obra en verso: |Valle y montañas.

BASTIDAS, EMILIO (Samaniego, 1905; Pasto, 1976). Prestó servicio militar en


Pasto, Cali y Bogotá, fue un destacado político (diputado y presidente de la
Asamblea de Nariño) y diplomático en Quito. En 1973 viajó a Europa, donde
escribió un diario sobre la cultura de varios países, que está inédito. Dejó también
una novela inconclusa, |El testamento.
Con el ensayo |El burlador de Sevilla ganó en 1948 el concurso sobre Tirso de
Molina en Pasto con motivo del tercer centenario de la muerte del dramaturgo
español. En 1954 publicó |Del dolor, de la muerte y de los sueños, en cuyo prólogo
dice Víctor Sánchez Montenegro: «La poesía de Bastidas tiende naturalmente a
conseguir los mejores planos espirituales. El corazón del poeta abre sus ojos al
misterio y en él encuentra que sus sueños son los huéspedes del infinito que han
venido a visitar su pensamiento velado en la seda del misterio». |
Póstumamente se publicaron su novela El hombre que perdió su nombre (1977) y
Viaje interior (1986), de ensayo, cuento, prosa poética, poesía y pensamientos.

BAUTISTA VILLAMIZAR, SERAFÍN (Arboledas, Norte de Santander, 1957).


Licenciado en literatura.
Libros: |En el corazón de la espada y |Confabulación y otros relatos.

BAYONA, JUAN CARLOS (Bogotá, 1959). Se licenció en filosofía y letras en la


Universidad del Rosario y se dedicó a la enseñanza. En 1986 viajó a España,
donde adelantó estudios de doctorado en la facultad de filosofía y ciencias de la
educación en la Universidad Complutense de Madrid. Residió también en Sevilla.
Rector del Colegio del Rosario (en Quinta Mutis) y del Gimnasio Moderno en
Bogotá. Sus primeros versos se publicaron en el libro |Tres poetas bogotanos
inéditos (1986). En Madrid entregó su primer libro individual, |Los lagos del
deshielo (1992) con el cual se inició la colección «José García Nieto» de Ediciones
Libertarias.
Enrique Serrano escribió para el libro |La isla era el tesoro que publica Bayona con
tres amigos: «Juan Carlos Bayona leyó desde niño con un acento profundo, y con
una voz de bardo español, los misteriosos poemas de Quevedo sobre la pertinacia
de la muerte y la brevedad de la vida. Quizá no los ha entendido jamás, como
ninguno de nosotros, porque habría de morir para hacerlo, pero los ha aprendido
con el respeto de las cosas santas. Ha iniciado un recorrido monumental por las
convicciones y los reparos morales, cayendo a veces y luego levantándose, con
mucha confianza. Es sensible y algo febril en sus propósitos, de la corte de los
ilusos. Creyó en Cortázar, como tantos, pero tomó el rumbo en otra dirección,
como muy pocos. Eliot quizá le dijo extrañas cosas, sobre dejar el mundo mejor de
lo que estaba. Vive abrazando a los niños, y oyendo sus charlas. Lo rodean la
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esperanza, los proyectos del mañana y la inocencia. Es un privilegiado, y lo sabe
pero no lo declara, porque la lucidez indica que siempre es mejor no declararlo. Ha
leído en Borges del asombro, de la fugacidad y de la felicidad y se alegra al saber
que no miente. Sabe que comer bien es importante, y cantar y hacer bullicio
suficiente. Es un hombre con fe, y esa es la primera sílaba de feliz. Es preciso
tratarlo entonces como merece un caso como este: con afecto».

BAYONA POSADA, DANIEL (Bogotá, 1887-1920). Poeta espontáneo, que


ennobleció el lenguaje del pueblo con gracia y hondo sentido humano. Sus
poesías, que sólo fueron 19, aparecieron en el primer volumen de la Biblioteca de
la Sociedad Arboleda. Juan de Dios Bravo dijo de él que «quedó, definitivamente,
dueño y señor de este género de literatura» (el lenguaje campesino).
Libro: |Poesía. Escribió una novela, |Pasiones y contrastes, en compañía de Pedro
Gómez Corena. En 1983 publicó la Biblioteca del Banco Popular |Poesía
rústica y |poesía romántica de los tres hermanos Bayona Posada.

BAYONA POSADA, JORGE (Bogotá, 1888-1948). Multifacético como sus


hermanos Daniel y Nicolás, se destacó como atildado poeta, culto prosista,
elocuente orador y conferencista, ingenioso comediante, cuentista, críticos y
ensayista. También escribió la novela |Recortes de vida y otros libros de cuentos y
ensayos. Sus obras poéticas: |Almas en embrión, Mundo interior Versos de un
centenarista y |Oraciones y paradigmas. Dirigió la revista Letras y el suplemento
literario de El Pueblo.

BAYONA POSADA, NICOLÁS (Bogotá, 1899-1963). El menor de tres hermanos


—escritores de una noble y tradicional familia de la capital colombiana— se aparta
de los otros «por la estructura clásica-modernista de sus obras, sin bien sabe,
como Daniel, cantar las costumbres populares en idioma campesino, y como
Jorge, aprisionar en hermosos versos íntimos y delicados afectos», compara el
padre Ortega Torres. También cultivó la épica y la mística, siempre con hondo
amor a la patria y a su pueblo. Magnífico prosista y traductor, educador, periodista,
historiador, académico. Sus principales obras poéticas: |Molinos de
viento (1948), |Sabanera (1963), |El huerto de los ruiseñores,laureada en los
juegos florales de la lengua catalana en |1945; Las frutas sabrosas, también
laureada. Entre sus libros antológicos: |Panorama de la Literatura Universal,
Panorama de la Literatura Colombiana, Historia de la Literatura Española.

BAZANTA GUZMÁN, JOSÉ FÉLIX (Bolívar, Cauca, 1950). Abogado de la


Universidad del Cauca, especializado en derecho penal. Estudió filosofía en la
Universidad Santo Tomás de Bogotá, cultura griega y filosofía en la Universidad
del Cauca. Ha sido juez, asesor, fiscal, procurador y docente. Miembro de la
academia «Julio Arboleda» del Seminario de Popayán y fundador de la tertulia
literaria «Gabriel García Márquez» en su patria chica.
Libros publicados: |Canto a la existencia (1993) y |Cavilaciones y vivencias (1995).

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BECERRA VACA, VICENTE (Buga, Valle, 1856; Brooklyn, Nueva York, 1921). Se
distinguió por su vasta ilustración y espíritu generador y generoso a favor de la
cultura. Por tanto, ejerció el periodismo literario (que en antaño era el principal,
junto con el político e histórico). Se destacó como traductor y escribió obras de
teatro como |Paciencia, Barajar y |El que mucho abarca poco aprieta, publicó otras
obras como |La guerra hispano-yanqui y sus versiones de |Historia para niños. Su
poema |Canto a Bolívar fue laureado en Cali en 1883.

BEDOYA, LUIS IVÁN (Medellín, 1947). Ph. D. en literatura hispanoamericana en


la Universidad de Washington en Saint Louis. Master en literatura comparada de la
Universidad de California en Berkeley. Licenciado en filosofía y letras por la
Universidad Pontificia Bolivariana de Medellín. Director del departamento de
bibliotecas de la Universidad de Antioquia y profesor del Instituto de Literatura de
su facultad de comunicaciones y decano de la misma..
Además de sus libros de ensayo y crítica —especialmente sobre narrativa,
publicados entre 1977 y 1984— dio a conocer su propia poesía en |Cuerpo o
palabra incendiada (1986);Protocolo de la vida o pedal fantasma (1986); |Aprender
a aprehender (1986); |Canto a pulso (1988); |Biografía (1989) y la selección
antológica |Poesía en el umbral(1993).
Los libros con sus versiones de poetas de lengua inglesa: |Di-versiones de Emily
Dickinson, Marianne Moore, Edna Millay, Elizabeth Bishop y Sylvia Plath
(1985); |Ezra Pound: 28 poemas (1985); 37 poemas de John Ashbery (1987). En
1996 publicó |Ironía y parodia en Tomás Carrasquilla.
También elaboró dos antologías: |Poemas en Antioquia (1986) y |Poemas cortos
de poetas mayores colombianos(1992).
Omar Castillo dice que la poesía de Bedoya «ofrece a los lectores paisajes de
atmósferas enrarecidas, casi inéditas, pero que leídos en su magnitud dejan al
descubierto acontecimientos que son los del diario en el cual nos desempeñamos.
Poética alejada de los parajes ya gastados y familiares para el verso de fácil
consumo, entonces, si en la primera lectura su escritura resulta compleja, es
porque exige un compromiso con lo leído, que no es otro que un compromiso con
la realidad».

BELTRÁN CASTILLO, IVÁN (Medellín, 1961). Colaborador, editor de diversos


medios de comunicación del país y del exterior, entre ellos El Tiempo de Bogotá.
Coordinador de la revista Credencial, miembro del comité editor de la revista
Común Presencia. Premio nacional de poesía «Bogotá |450 años» en 1988.
Libro: |Consagración del espejismo (1990).

BENAVIDES, HORACIO (Bolívar, Cauca, 1949). Reside en Cali, donde trabaja en


literatura para niños. Sus libros: |Orígenes (1979); |Las cosas
perdidas (1986); |Agua de la orilla (1989); |Sombra de agua (1994).
Fabio Martínez dice: «Pájaros, animales y cosas circundan el universo poético de
Horacio Benavides. Ubicado dentro de la mejor tradición de la poesía simbolista, a
Horacio Benavides le interesa partir de los elementos más sencillos, para lograr un
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resultado poético donde el lenguaje sea al mismo tiempo metáfora y artificio. Al
contrario de los románticos donde el lenguaje sirve como instrumento de expresión
de la angustia personal, o de los expresionistas que distorsionan el lenguaje para
transmitir las visiones de un mundo caótico, en Benavides encontramos esa
preocupación propia del poeta simbolista de finales de siglo, que busca darle al
lenguaje un sentido real. Preocupación que parte de una autorreflexión estética
donde el lenguaje y la palabra son trabajados en su expresión más alta: es decir,
como mensaje poético, y no como simple instrumento mimético de carácter
discursivo. De ahí la economía del lenguaje y esa manera de abordar las más
sencillas cosas, con la genialidad y la maestría de un pintor de la forma».
Y Augusto Pinilla: |«Agua de la orilla tal vez sea también una metáfora de la
familiaridad, así como lo doméstico del zoológico donde el caballo, el buey, las
golondrinas, el gato y aun el rinoceronte, el cual lleva hasta los misterios de la
fábula sospechando que detrás de su paciente conducta se oculta un rey
encantado, y así lo hace doméstico y hermano del hombre... Pequeño mundo casi
infantil, pese a la malicia de poemas espléndidos... Esta brillante forma de joyas
diminutas es ya tradición en nuestro idioma, aunque detrás estén Apollinaire y los
chinos. Benavides la alcanza y la maneja con una inteligencia intensa y un arte de
cierta maestría visual...».

BERNAL JIMÉNEZ, RAFAEL (Paipa, 1898; Bogotá, 1974). Estudios secundarios


en San Bartolomé y el Rosario. Abogado de la Universidad Nacional,
especializado en derecho penal en la Universidad de Roma. Profesional de la
docencia, representó al país en conferencias internacionales, desempeñó diversos
cargos públicos y diplomáticos y fue senador de la república. Miembro de la
Academia de la Lengua.
Como poeta es autor del libro |La senda abandonada (Madrid, 1951). Dice Darío
Achury Valenzuela: «Por el tono íntimo de su poesía se le puede adscribir en la
escuela romántica. Su estro se ejercita con pericia en los temas de tono menor,
suaves, cadenciosos y de discreta penumbra... Sin embargo, algunos de sus
poemas tienen el sello de un diestro parnasianismo...».

BERNAL VILLEGAS, ALFREDO (Pijao, Quindío, 1952). Profesor de historia en la


facultad de educación de la Universidad de Caldas. Fundador y director del taller
literario «Porfirio Barba-Jacob». También escribe ensayos.
Libros: |Viento sur (1985) y |Canción del Nuevo Mundo (1992).
BERRÍO, MANUEL TIBERIO (Medellín, 1890). Tipógrafo y linotipista, fundó la
Sociedad de Luchadores (obreros) y su revista Ganimedes (1919). Su folleto de
poemas |Aroma fue aplaudido por Abel Farina y Juan Clímico Vélez.

BLANCO LOBO DE CLAVIJO, CECILIA (Ocaña). Cuando apareció en París, en


1963, su breve poemario, fue presentado por Pablo Giraldes con las siguientes
palabras: «Yo creo que Ocaña la antigua puede ceñir orgullosamente a su corona
de glorias imperecederas, este otro nombre, símbolo cierto de la más alta y noble

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poesía castellana. Penetremos en este |Privilegio poético... con la unción con que
se penetra a un templo de arte».

BLANCO TOSCANO, JOSÉ ORLANDO (Aguachica, Cesar). Profesor de español


y literatura, directivo de la Fundación Cultural «Eladio Vargas» de Aguachica.
Libros: |Lela (1992); los plegables |A un ser desconocido, Amigo y |Farol
poético (1993); |Destellos de tristeza (1994).

BOBADILLA, LUIS EDUARDO (Bajogrande, El Carmen, Bolívar, 1940). Bachiller


en filosofía en Barranquilla. Galardonado por la alcaldía de Carmen de Bolívar,
cabecera del municipio donde nació. Técnico en desarrollo y promoción de la
comunidad del Ministerio de Salud Pública.
Libros: |Cauces del llanto (1990); |Poemas breves, Si preguntan por mi (1992); |De
cara al mar (1993).
Su poesía es «una sentida evocación del terruño, entre la soledad, los recuerdos y
los sueños» para Meira Delmar; «una poesía con sabor a tierra» para José Luis
Garcés; «poemas con aroma marino y algas y leños abandonados en la playa»
para José Luis Hereyra.

BOLAÑOS MARTÍNEZ, ARTURO (Pasto, 1964). Abogado de la Universidad de


Nariño, postgrado en Casa de las Américas de La Habana, Cuba. Investigador y
promotor cultural.
Libro: |Grano de voz (1993), Antes, su poesía era conocida por las
antologías |Desde una orilla distante (1989) y |Expedición al Sur de la
Poesía (1991).

BONELLS ROVIRA, DAVID (Chía, Cundinamarca, 1946). Primaria y secundaria


en el Colegio Calasanz de Cúcuta (sus padres, nortesantandereanos). Arquitecto
de la Universidad Piloto de Bogotá. Estudios de desarrollo y política cultural con la
Unesco y Colcultura. Funcionario de este instituto y consultor de la Unesco.
Director de planeación municipal y secretario general de la alcaldía de Cúcuta.
Gerente de Cenabastos SA. en la capital nortesantandereana. Director de la
revista Letras Nacionales y jefe de redacción de Arco, de Bogotá. Secretario
general de la Comunidad Colombiana de Escritores. Director del Instituto de
Cultura y Bellas Artes de Norte de Santander. Pertenece a varias asociaciones de
escritores y artistas, arquitectos, urbanistas y periodistas.
Integrante del grupo de los Nadaístas en Bogotá.
Libros: |La noche de madera (1965); |Poemas de hojalata (1970) y |La carcoma y
el tiempo. Seleccionó |Poemas al padre (1972) y |Nueve poetas
nortesantandereanos. Con su primer libro obtuvo el premio nacional de poesía
«Jorge Gaitán Durán» en 1963.
Álvaro Cepeda Samudio escribió: «Así como la Costa Atlántica se ha apropiado de
la narrativa y de la pintura, los Santanderes dan a Colombia, y a la lengua
castellana, la gran poesía de este país. A esta tradición que se inicia con Cote
Lamus y Gaitán Durán, y como para reafirmar lo irreversible de este hecho, se
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agrega ahora el nombre de David Bonells Rovira, quien con su último
libro, |Poemas de hojalata, se instala dentro de las fronteras geográficas y las
dimensiones poéticas establecidas por Cote Lamus y Gaitán Durán. Los nuevos
poemas de Bonells son eso precisamente: poesía de nuestro tiempo, que refleja
las inquietudes de hombre que está viviendo hoy, no ayer ni mañana, sino hoy que
es cuando importa, cuando toca. Ya que fuera de hoy nada tiene razón de ser: es
muy cómodo, no se expone a nada: apenas la memoria y la clarividencia, atributos
ambos que sólo sirven para escapar de la tremenda realidad que nos rodea y nos
acosa a vivir, así sea en calma o desaforadamente, pero a vivir».

BONILLA, MANUEL ANTONIO (La Victoria, Valle, 1872; Bogotá, 1949). Escritor
de estilo clásico y maestro consumado de la ciencia literaria, inspirado poeta, fue
ampliamente reconocido por sus estudios críticos |Orientaciones literarias, La
palabra triunfante y |La lengua patria, entre otros. Ganó el concurso de la
Academia Venezolana de la Lengua sobre la gramática de Bello, en 1947, y fue
miembro por demás brillante de la Academia Colombiana, que premió en 1911 su
trabajo titulado |Miguel Antonio Caro y su obra. Caballero sin tacha y ciudadano
ejemplar, fue catedrático y rector del Colegio San Simón de Ibagué y de otros
planteles de la capital del Tolima (que lo tuvo como suyo y acogió a su familia en
su distinguida sociedad) y de la capital de la república, especialmente de la
Universidad Javeriana. Fundó y dirigió en Ibagué las revistas Tropical y Arte.
Sus versos, que aparecieron en revistas y antologías, quedaron inéditos en un
volumen que denominó |Obra poética.
Juan Lozano y Lozano dijo de él: «Poeta que dignificó el cerco de su existencia,
de sus amistades, de su tierra, con el regalo desprevenido y natural del canto;
erudito que quemó sus pestañas en la exquisita búsqueda de lo enaltecedor, lo
bueno, lo profundamente humano en la literatura y en al arte; educador que en
más de 40 años de fervoroso y humilde sacerdocio, a la vez que cumplía la
función vital de transmitir el legado del conocimiento, exaltó en los corazones
juveniles el valor obliterado de la belleza; animador de innumerables empresas de
cultura, revistas, sociedades, conservatorios, etc.».

BONILLA NAAR, ALFONSO (Cartagena, 1916; Bogotá, 1978). Eminente médico,


ejerció la docencia, investigó enfermedades como el cáncer, que finalmente lo hizo
su víctima, y publicó varios ensayos científicos. Pero también espigó en diversos
géneros literarios: novela, cuento, poesía. Ganó el premio Esso 1965 y el premio
Hispanoamericano de novela en Quezaltenango, Guatemala, en 1965. Sus libros
literarios: |Viaje sin pasajero —novela— (1965); |La pezuña del diablo —novela—
(1970), |Campana y nombre —poemas— (1962); |Cuarzo —poemas— |(1963);
Angustia de luz —poemas— |(1965). En 1964 publicó con Óscar Echeverri Mejía
la antología |21 años de poesía colombiana.
Recibió 87 títulos por su obra científica, y sus novelas ganaron el premio de
literatura de la Esso colombiana, la segunda, y el Hispanoamericano en
Guatemala, la primera.
En 1974 publicó su |Epopeya de bronce y aroma: Antonio José de Sucre, ángel
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brevemente humano, en Caracas. Y fue precisamente en Venezuela donde se le
dio la mayor publicidad a su obra en verso. El Banco Popular publicó
póstumamente, en 1981, un libro con su |Obra literaria.

BONILLA RAMÍREZ, MANUEL ANTONIO (Ibagué, 1922). Heredero —inclusive del


nombre— del ilustre gramático, es un prestigioso pediatra, lo que no le impide su
entrega como músico, compositor, pintor y caricaturista. Catedrático y promotor
social, gozan de gran acogida sus ingeniosos versos, dedicados a amigos,
colegas, contertulios y pacientes. Ha publicado dos tomos de |Siluetas
médicas (1970 y 1994), también dos tomos de |Sonetos hipocráticos —anatomía y
patología líricas— (1980 y 1992) así como |Ecología humana (1982). Director de
Salud Departamental y de la Casa del Niño en Ibagué. Ha recibido varias
condecoraciones, entre ellas la denominada precisamente con su nombre y el de
su padre, como educador, y la del folclor.

BONNETT VÉLEZ, PIEDAD (Amalfi, Antioquia, 1951). Estudió filosofía y letras en


la Universidad de los Andes de Bogotá y en la Escuela de Investigación
Lingüística y Literaria en Madrid, España. Profesora en las universidades de los
Andes, Nacional de Colombia, en la Escuela de Formación de Actores del Teatro
Libre de Bogotá y en el Instituto Colsubsidio de Educación Femenina. En revistas
especializadas ha publicado ensayos, entre otros, sobre los poetas colombianos
Porfirio Barba-Jacob y León de Greiff.
Se ha destacado como cuentista en varios concursos nacionales y como poeta en
el concurso hispanoamericano de Cali.
Para teatro ha escrito |Gato por liebre y |Que muerde el aire afuera puestas en
escena por el TLB en 1991 y 1997, y |En la cuerda floja (1992), beca Francisco de
Paula Santander. Tradujo |Noche de Epifanía de Shakespeare para el montaje del
TLB en 1988, y |El cuervo de Poe para la colección de El Áncora, en 1994.
Sus libros de poesía, publicados cuando ha alcanzado una juvenil y admirable
madurez, son: De |círculo y ceniza (l989); Nadie en casa (1994) y |El hilo de los
días (1995), premio nacional de poesía Colcultura 1994.
Dice de su poesía Juan Manuel Roca: «Hay acá una voz fuerte y sutil, que enlaza
en su andadura natural bellas imágenes atrapadas al asunto cotidiano, reflexiones
desde la vida y desde el libro, y una suerte de amores náufragos, expresados con
rigor en la palabra».
Y | Ramón de Zubiría al prologar |De |círculo y ceniza: «Si se me urgiera a precisar
en dónde radica, a mi modo de ver, la soterrada, secreta virtud que sustenta el
vigor, la belleza y singularidad de ésta poesía, no vacilaría en referirla a las
intuiciones poéticas que, subyacentes, marcan la génesis de los poemas y en la
perfecta adecuación expresiva con que esas intuiciones quedan plasmadas en los
textos».

BORDA, JOSE JOAQUÍN (Tunja, 1835; Bogotá, 1878) Diplomático, pedagogo.


Cultísimo periodista (cuando no había «periodistas culturales» porque todos eran
cultos), fue colaborador y fundador de muchas publicaciones durante 25 años. Era
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lo que se llamaba un publicista antes de que bautizaran así a los propagandistas
(cuando no existían las agencias de publicidad). Variadísimo en su temario y
especialmente didáctico. Hizo compilaciones de autores nacionales y extranjeros y
numerosas traducciones, así como una |Historia de la Compañía de Jesús en la
Nueva Granada (1872). Fue director de El Mosaico en su última etapa. Publicó
dos volúmenes con sus poesías, casi todas románticas, y también |La lira
granadina, escrito con Vergara y Vergara, |Poesías cubanas y |Poesías de Gabriel
García Tassara.

BORJE, LINA (Sabanalarga, Atlántico, 1948). Normalista superior, estudió


sociología en la Universidad Autónoma del Caribe e hizo el post-grado en el
Ecuador. Catedrática, coordinadora del Centro Regional de Educación a Distancia
de la Universidad de la Sabana en Barranquilla.
Libro de poesía: |Lágrimas de ternura (Quito, 1989).

BRAVO, JUAN DE DIOS (Medellín, 1886; Bogotá, 1952). Se destacó como poeta
y crítico y como traductor del francés. Su estilo es aristocrático, pulcro y delicado y
sus temas son, principalmente, los afectos hogareños.

BRAVO, PASCUAL (Rionegro, Antioquia, 1838; Cascajo, Antioquia, 1864).Político


que buscaba «con fanatismo» —según sus opositores ideológicos— la depuración
de los sistemas administrativos, en una carrera que lo llevó a la presidencia del
Estado de Antioquia en 1863. Fue también militar y empresario. Murió en el campo
de batalla, a los 26 años.

BOSSA HERAZO, DONALDO (Tolú, Sucre, 1904; Cartagena, 1996). Historiador


cuya muy voluminosa obra está casi en su totalidad dedicada a Cartagena, la
ciudad de su vida. La mayor parte de su producción poética fue recogida
en |Viñetas y otros poemas en 1961. En su obra « confluyen las formas y la
sensibilidad clásicas y la vivencia del entorno y de cotidianidad» dice Rómulo
Bustos. Otros libros de versos: |Sinfonía inconclusa (1973) y |Sonetos
españoles(1976).
Eduardo Lemaitre describió así la personalidad de Bossa Herazo: «A la manera
antigua, un sabio... cuya sola conversación es una auténtica cátedra en la que
vamos aprendiendo, sin darnos cuenta, los más variados conocimientos
enciclopédicos: desde el nombre científico de una orquídea tropezada al pasar...
hasta una receta para asar guartinajas y pavos rellenos...». Y a propósito de su
poesía: «Sobre todo, vibran dos cuerdas especialmente en su lira: España y
Cartagena. Que es casi lo mismo. Cartagena, en la visión de su puerto, de sus
castillos y miradores, de su colina iluminada, de sus tipos populares; y España en
todos sus aspectos, desde el ciprés toledano, que Bossa retrata en un soneto sin
par, si no mejor que el de Gerardo Diego al de Silos, hasta el acueducto de
Segovia...»
Bossa Herazo obtuvo numerosos títulos y galardones, perteneció a academias
nacionales y de todo el continente, presidió por 13 años la de Historia en
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Cartagena, fue asesor de muchas instituciones y ocupó cargos en entidades
públicas nacionales y departamentales. Fue un insigne periodista, crítico de arte y
maestro, también, en la semántica y la onomatología, la genealogía y la heráldica.
¡Ah!, y en la gastronomía.

BOTERO, FRANCISCO (Manizales, 1885-1938). De humilde extracción social, de


niño fue embolador, más tarde cantor popular y zapatero. «Después, lecturas... —
dice él—. Una campesina hizo nacer mis primeros versos, a fuerza de dolor En
1913 pude |escribir Si |mi Dios se acordara... Se publicó este trabajo... También
tengo un libro escrito en prosa».
Otras obras: |Cantos del risco (1929) y |Frutos de lucha (1938), a la cual se refiere
Aquilino Villegas, en el prólogo: «Entré a este libro lleno de frío pensamiento
crítico, con el propósito de hacer sobre él un estudio literario, cargado de vana y
presuntuosa erudición, y he salido de él con el alma temblorosa como de una
gruta encantada». Hernando Salazar Patiño nos informa que el crítico Max
Daireaux, director de la revista América Latina, de París, lo elogió y tradujo el
poema |Los quemadores de carbón, y la escritora norteamericana Alice Blackwell
vertió al inglés |Flores del camino.

BOTERO, JUAN JOSÉ (Rionegro, 1840-1926). Novelista y dramaturgo, en 1919


ganó en Bogotá un premio por su obra dramática |Margarita. Su novela |Lejos del
nido publicada en 1922 ha tenido muchas ediciones. Periodista. Publicó
también |Poesías y comedias (1928) y |Espiritualidad humorística. Antonio José
Restrepo dice que su «género chico» puede compararse con los mejores sainetes
de los altos ingenios de España.

BOTERO BOTERO, RUBÉN (Salamina, 1912). Funcionario municipal y


departamental, periodista en Manizales y corresponsal para otras ciudades.
«Escribe una poesía noble y sencilla, de inspirado sentimiento, que acusa cierta
influencia tropical. Escribió |El libro de oro de Salamina y la |Antología del buey

BOTERO LÓPEZ, ÁNGELA (Medellín, 1959). Publicista. Pertenece a la


«Generación de la Revista Siglo XX». Sus libros se venden como tarjetas de
enamorados.
Libros: |Sol edad (1984); |Callada mente (1985); Expresiones (1986); |En amor
arte (1987); |Mimar (1988); |Con sentido (1989); Par a ti (1991); |Isabel
Cascabel (1996).

BOTERO MAYA, ALFREDO (Pácora, 1930). Estudios de primaria en Sonsón,


comenzó en Manizales y terminó en Montreal, Canadá, su carrera eclesiástica.
Profesor de filosofía en el Seminario Mayor de Manizales.
Libro: |Cantos de cielo y agua (1957).
Dice Hernando Salazar Patiño: «Ascética sencillez y hondura identifican la poética
de este sacerdote, en cuyos versos la dulce diafanidad del cielo y el murmurio del
agua transparente nos recuerdan más de una vez a Nervo y a Bernárdez».
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BOTERO MEJÍA, EDUARDO (Salamina, Caldas, 1899; Bogotá, 1946). Sacerdote,
fundó la revista de literatura Liras en 1922. En ella publicó casi toda su obra
poética, en la cual se destacan los poema |Bíblica sobre Ruth la moabita, laureado
en un concurso, y |Las siete palabras.

BOTERO MORA, BELISA (Pereira, 1895; Medellín, 1950). Se educó en el Colegio


de la Presentación en Salamina, donde vivió desde niña. Poetisa exquisita y
espontánea, publicó en periódicos locales y en revistas de Antioquia, Caldas y el
Cauca.
Libros: |Lampos fugaces y |Eros ebúrneo.

BRICEÑO, MANUEL (Cúcuta, 1887; Girardot, 1928). Militar, ensayista, narrador


costumbrista. Escribió un libro sobre la historia de Tunja. Era notario del puerto
cundinamarqués cuando murió.
Libros: |Versos (1909), |Hilando la vida y la novela |Nube errante.

BRICEÑO, MANUEL (Bogotá, 1849; Calamar, 1885). Político, periodista (dirigió El


Bien Social, El Obrero y El Amigo del Pueblo). Sus libros principales fueron sobre
historia y escribió también dramas y una ópera.
Libros de versos: |El Virrey Solís y |Romancero.

BRICEÑO JÁUREGUI, MANUEL (Cúcuta, 1917; Madrid, España, 1992). Eminente


jesuita, graduado en humanidades en la Universidad de Oxford (Inglaterra),
profesor y prefecto de estudios de humanidades en las Provincias de la Compañía
de Jesús en Colombia y autor, entre otras, de una de las obras más formidables
de la docencia clásica, |El genio literario griego. El padre Briceño murió en olor de
santidad, de castidad y de casticidad en Madrid, cuando asistía, como presidente
de la colombiana, al congreso de las Academias de la Lengua que conmemoraban
el V Centenario de la Gramática de Nebrija.
Como poeta, el padre Briceño escribió siempre íntimas efusiones familiares y
religiosas, y en 1977 publicó un libro con sus |Estampas pueblerinas, 150 sonetos
de sonriente costumbrismo. También tradujo obras de poetas griegos, como
Seféris, y al latín la |Epopeya de la Espiga de Aurelio Martínez Mutis.

BRISAS, VERANO (Salgar, Antioquia, 1938). Desde sus estudios de bachillerato


en Yarumal y en Medellín se acercó al teatro y a la literatura, sus actividades
definitivas. Estudió pilotaje aéreo, seguros, viajó y aprendió inglés, hizo cincos
semestres de odontología en la Universidad de Guayaquil, Ecuador, y tres de
lenguas modernas en la Universidad de Nariño, en Pasto. Asistente y animador de
talleres literarios en la Universidad de Antioquia, en la Biblioteca Pública Piloto de
Medellín y en otros planteles de educación, y tanto para niños y jóvenes como
para «vejentudes». Ha publicado en muchos medios pero sólo ha editado un libro
de poesía: |Cantos de Verano (1987). En 1989 recibió mención especial en el

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concurso «Autores de Hoy» convocado por el Concejo de Medellín, con su libro de
poemas |El panteón incompleto.

BUITRAGO, MAURICIO RAFAEL (Barranquilla, 1913). Estudió derecho en la


Universidad Nacional de Colombia. Juez, notario, registrador, magistrado,
secretario de gobierno, siempre en su patria chica. Profesor de las universidades
Libre y del Atlántico.
Libros: |Pasajero del mundo (1957); |El barco ilusorio (1959).
José María Pemán, de la Real Academia Española, opinó sobre el primero: «Libro
total, perfectísimo. Desde la cita de amor, al filo de una lágrima, todos son
encuentros con la belleza. La mejor modernidad se mete en Barranquilla en
reposo y andadura clásica, rubeniana». Y el académico ecuatoriano Gonzalo
Zaldumbide: «Su bello libro |Pasajero del mundo me ha refrescado la memoria del
placer con que solía leer a los nuevos poetas antes de que se deshumanizara su
poesía volviéndola pobremente ininteligible, y me ha vuelto a hacer oír ecos de
lejanía de años felices en que Colombia me deleitaba con la gracia ingrávida
de |Teresa en cuya frente el cielo empieza... y otros descubrimientos de un
Eduardo Carranza, un Jorge Rojas y tantos otros...».
También escribió cuentos como |En este pueblo no hay campanas y |Los
fugitivos, que fue laureado en el concurso de la Universidad Surcolombiana de
Neiva en 1976.

BUITRAGO ARANGO, ILDEFONSO (Supía, Caldas, 1956). Miembro del Centro


Cultural La Barra, de su ciudad natal, ha publicado los libros |Letanías de la
ausencia (1983) —con José Fernando Machado Largo— y |Palabras con olor a
tiempo (1990).

BUNCH DE CORTÉS, ISABEL (Pacho, Cundinamarca, 1846; alta mar en viaje a


Londres, 1921). Conocedora excepcional de las literaturas inglesa y francesa —la
primera por familia, y ambas por cultura y viajes— se destacó como traductora.
Nunca publicó un libro de su propia obra, que fue conocida en periódicos
colombianos como El Iris y La Patria. Representó a Colombia en el Primer
Congreso Interamericano sobre el Bienestar de los Niños.
Eddy Torres comenta: «A diferencia del romanticismo social un tanto mesiánico de
Agripina Montes del Valle (su contemporánea), el suyo es un romanticismo
intimista, en el que encuentran manifestación sentimientos de soledad, melancolía,
ternura y otros rasgos temperamentales, sin caer, gracias a un entendimiento
cabal de los matices literarios, ni en lo excesivo ni en lo vano. La suya es una
poesía menor, en cuanto no parecen rozarla los grandes problemas sociales de su
tiempo ni es torrentosa o avasallante; pero es sincera y pulcra. Injustamente
olvidada, Isabel Bunch de Cortés es una autora que debiera ganar más
audiencia».

BURGOS LÓPEZ, CAMPO RICARDO (Bogotá, 1966). Psicólogo de la Universidad


Nacional. Magister en literatura de la Universidad Javeriana. Funcionario del
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ICFES-SNP. Compartió con Rómulo Bustos y con Hugo Chaparro Valderrama el
primer premio (declarado, pues, tri-aequo) en la segunda convocatoria de los
Premios Nacionales de Literatura del Instituto Colombiano de Cultura, con
su |Libro que contiene tres miradas (1993).

BURGOS PALACIOS, ÁLVARO (Bogotá, 1945). Estudió primaria y secundaria en


La Salle de la capital, en la Universidad del Cauca ciencias políticas, en la
Javeriana de Bogotá obtuvo el máster en estas últimas y en Cali se especializó en
mercadeo estratégico. Director de comunicación en Tecnoquímicas en Cali. Ha
sido juez civil y promiscuo municipal y penal del circuito, docente en el Colegio
Mayor y en la Universidad del Cauca, en la Nacional y en la Tadeo Lozano en
Bogotá y en la Autónoma de Occidente de Cali. Como periodista, redactor de El
Tiempo, jefe de redacción de Cromos y coordinador editorial de El País de Cali.
Figura en la antología de grandes reportajes colombianos hecha por Daniel
Samper Pizano y las ediciones del Museo Rayo de Roldanillo le publicaron un
reportaje. Autor de dos libros conmemorativos sobre Cali y Popayán. Ganó un
premio nacional de periodismo «Simón Bolívar» en 1984 y el premio de
periodismo «Bonilla Aragón» de Cali en 1985.
Su obra literaria figura en los libros colectivos |Obra en marcha (1975) |y Antología
inédita de Colombia (1988).
Sus propios libros: |Cesta de recuerdos y otros cuentos (1974) y |Algarabía (1991),
el «espléndido libro —dice Giovanni Quessep— que responde a una rica tradición
colombiana.., tradición de lo erótico. Burgos, con imágenes sensoriales
despojadas de cualquier intención intelectual nos señala y enseña la forma de
retornar al origen y a la edad de oro del cuerpo... Mágico contrapunto el de este
libro entre las imágenes cotidianas y fantásticas, entre la realidad y el sueño: señal
del vuelo y del tránsito por el centro del mundo, por el mar que insomne dice su
cantilena». Pero «va más allá del realismo, que es un género pobre si le creemos
a Borges. Su poesía es instrumento musical y ala de pájaro de un tiempo: música
terrenal y música que clama pitagóricamente por las esferas. No se mira al espejo:
atraviesa el cristal, como todo poeta auténtico».

BUSTAMANTE, JOSÉ IGNACIO (Popayán, 1906-). Su |Historia de la poesía en


Popayán dice, en su nota autobiográfica, que hizo «las primeras letras en una
escuela rural mixta en la población indígena de Paniquitá. Después, estudios a
menudo interrumpidos, parcialmente superados y, finalmente, agrias derrotas y
mínimos triunfos intrascendentes». Pero, principalmente, «mucha poesía incógnita
en su existencia y mucha prosa amarga en sus esperanzas». Fue director de la
Biblioteca del Centenario, secretario de varios gobernadores, inspector de
Educación en el Cauca y en el Valle, director de la revista Humanidad, profesor de
la Universidad del Cauca, rector del Colegio Pascual de Andagoya en
Buenaventura. Autocrítico, él divide su poesía en tres etapas: la primera,
«reminiscencias de Nietzsche, Nervo y Silva, carece de importancia». La segunda,
poesía proletaria: y la tercera, «simbolista, ya más a tono con el nuevo espíritu...
(Alberti, Juan Ramón, Neruda)... pero con bastante sustancia personal y sin
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remedos serviles. Pero no hemos llegado aún por ninguno de estos caminos».
Escribió novela y ensayo. Libros de poesía: |Elegía innúmera de Guillermo
Valencia y |Antología poética; Páginas votivas y |Estampas de provincia.

BUSTAMANTE GARCÍA, JORGE (Zipaquirá, 1951). Bachillerato en su ciudad


natal, se graduó como geólogo en Rusia y trabajó en el Instituto de Recursos
Minerales de Colombia. Después residió en Costa Rica y a partir de 1982 en
México, donde es miembro de la A.P.P.
Libros: |Invención del viaje (1986); |El desorden del viento (1989); |El canto del
mentiroso (1994); |El caos de las cosas perfectas (1996). Estas obras, así como la
traducción de |Poemas de la rusa Ana Ajmátova (1992) se publicaron en México,
donde recibió Bustamante en 1994 el premio estatal de poesía de Michoacán.
También tradujo, para Norma de Colombia, |Cinco poetas rusos (1995) y el Centro
Colombo-Americano le publicó en 1991 el ensayo |Henry Miller: entre la
desesperanza y el goce.
Eduardo García Aguilar escribió en la revista mejicana Uno más Uno: «Jorge
Bustamante García es una de las voces más nuevas y firmes de la poesía hecha
en Colombia, y no es extraño que sólo ahora aparezca su primera colección, en un
país en donde abunda la poesía descuidada y vacía. Durante las décadas
dominadas por el Nadaísmo, la poesía de ese país parecía sucumbir en el humor
negro y malo. En estos años todo parece regresar a los cauces más profundos
que abrieron Aurelio Arturo y algunos de los poetas aglutinados en torno a la
revista Mito, que dirigió Jorge Gaitán Durán. Con éstos, Bustamante busca cierta
intimidad geológica con el fluir del tiempo y el desmoronamiento lento y seguro de
las rocas. La palabra es tersa y | en su sonido responde a una convocatoria
animada por la desterrada ternura».
Y el escritor español Carlos Murciano dice al leer su primer libro: «Su luz es la
escritura. Él sabe que escribir es tocar la palabra, espirar a lo infructuoso, dejarme
calar por la lluvia de la vida, no perder el alma; que escribir es, en fin, bosque y
mar en los que aventurarse, sin renuncias. «Tras el torrente de los años quedan
unos cuantos trastos viejos en el alma», y hay que ordenarlos —pese a que el
viento procure lo contrario—, sacarles brillo, ponerlos otra vez a punto, para poder
seguir viviendo. Pero Bustamante sabe también, con Guimaraes Rosa, que «vivir
es viajable»; y se afana en ir y | venir, y | se aleja de lo suyo y de los suyos, y
recorre la estepa rusa, sus ciudades, sus ríos, y desde ellos levanta su verso
lastimado de ausencias, pero también colmado de emociones inéditas, de
vivencias enriquecedoras. Lo que sucede es que, como responde a su condición,
Bustamante ve más de lo que ve: y cuando se detiene a observar un mujik que
deambula entre los árboles de Yasnaia Poliania, cabe el rumor del Voronka, intuye
que lo que está recogiendo no es nada material, sino «el color de los pájaros, / los
sonidos errantes de la hierba, / la voz sin palabras de los días olvidados». Y esa
afinada percepción, de los sentidos, pero del corazón también, es la que le induce
a concluir que «todo es lo mismo en todas partes» y que «al fin y al cabo nadie
sale ileso / de este frágil camino hacia la nada».

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BUSTILLO CUEVAS, REINALDO ALFONSO (San Juan Nepomuceno, Bolívar,
1934). Estudió en Sincelejo, Cartagena y | Bogotá. Educador Presidente honorario
de la Casa de la Cultura de su patria chica.
Libros: |Migajas de amor (1988), |Te espero en la orilla del recuerdo y |El cielo de
mi tierra es diferente. En prosa: |Crítica literaria sobre la poesía de Diógenes
Arrieta.

BUSTOS AGUIRRE, RÓMULO (Santa Catalina de Alejandría, Bolívar, 1954).


Cursó derecho en la Universidad de Cartagena y | literatura hispanoamericana en
el Instituto Caro y | Cuervo. Estudios |—y | práctica— de literatura escrita y
plástica, poesía escrita y visual. Ganó el premio nacional de poesía «Centenario
de la Lotería de Bolívar» en 1985 con el primero de sus libros. Profesor en la
Universidad de Cartagena y fundador de la revista En Tono Menor.
Obra poética publicada: |El oscuro sello de Dios (1988); |Lunación de
amor (1990); |En el transpatio del cielo (1993), premio nacional de Colcultura. La
Universidad Internacional de Andalucía (España), le publicó los tres libros en un
solo volumen titulado |Palabra que golpea un color imaginario (1996). Colcultura le
editó su |Antología de poetas costeños en 1993.
Héctor Rojas Herazo dice: «Podemos ahora, cuando esa obra despliega su
madurez, apreciar en el autor algunos de sus mejores instantes. Aquellos en que,
en plena pero sofrenada ebullición, se afina en la tarea de mantenerse fiel a las
claves que alimentan su nivel temático y su ascetismo expresivo».

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CÁCERES, JULIO ALFONSO (Armenia, 1916; Cali, 1980). Lector desde niño, se
dedicó al periodismo literario en la adolescencia: a los 17 años fue jefe de
redacción del semanario Transmisión, en su tierra. Como escritor y poeta colaboró
en todos los suplementos nacionales y en numerosos extranjeros, por eso el
periodista Alberto Manrique dijo: «Cáceres periodista, crítico literario, poeta, es
más conocido en el exterior que en su propia patria. Virtud de nuestro ambiente y
sus excelsas camarillas». Sin embargo, su patria chica lo coronó en 1962 y la
vecina Calarcá le impuso la medalla «Eduardo Arias Suárez». Cáceres perteneció
a sociedades culturales de Buenos Aires, La Habana y México, y en 1937 fundó
en Manizales, con Gilberto Agudelo, director de la revista Atalaya, un prestigioso
grupo literario. Finalmente fue columnista de los diarios Occidente y Relator de
Cali.
Libros: |Vértebras (1938); |Hélices de angustia (1945); Panoramas del hombre y
del estilo (1948); Canciones para Emma (1955); Vaguedad de los días (1963); |La
soledad reciente (1972).
Humberto Jaramillo Ángel dice: «Sus sonetos son ánforas repletas de amorosas
mieles, de amorosos jugos, de amorosas reminiscencias del libro de las horas y de
los días. Son, de igual modo, páginas para el recuerdo, los suspiros, las quejas y
las lágrimas».

CADAVID, JORGE H. (Pamplona, Norte de Santander, 1962). Profesor de


literatura y lingüística; maestría en la Javeriana. Estudios de doctorado en la
Universidad de Pamplona, España.
Libros: |Aceite para golondrinas (1989); |Cerbatana (1992); |Cerca de la
tempestad (1994).

CAICEDO, EDGAR (Popayán, 1966). Licenciado en literatura y lengua española


de la Universidad del Cauca. Sus primeros poemas —del libro hasta entonces
inédito |Las blancas huellas del rocío y otros relatos— fueron publicados por la
revista Ophelia en edición exclusiva.

CAICEDO, MIGUEL A. (La Troje, Chocó, 1919; Quibdó, 1995). «El mayor poeta
oral del siglo XX en el Chocó». Escribió los libros |Veinte poemas y un grito,
Poemas románticos, Versos para olvidar, Sonetos y |Recuerdos de la
orilla. Además realizó una excelente compilación de poesía popular chocoana oral
del siglo XIX.

CAICEDO AYERBE, AURELIO (Popayán, 1921). Eminente hombre público, a


pesar de lo cual es un discreto y secreto poeta, comentarista y ensayista.
Abogado, periodista, la política lo ha llevado a los más altos cargos
representativos: senador de la república, ministro de Trabajo y de Educación,
miembro de la Comisión Asesora de Relaciones Exteriores, embajador ante la
Santa Sede en Roma y en las Naciones Unidas, delegado permanente ante la
Unesco y vicepresidente del Consejo Ejecutivo de la misma en París. Integró con
el jurista Antonio Rocha Alvira la delegación colombiana para la reforma del
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Concordato. Cofundador del Diario de Colombia en Bogotá. Entre sus ensayos se
destaca |Lo quevedesco y lo barroco. El Instituto Colombiano de Cultura
(Colcultura) editó en 1980 su único libro —conocido— titulado |32 poemas.

CAICEDO ROJAS, JOSÉ (Bogotá, 18 16-1898). El último representante


santafereño de la escuela neoclásica. Además de sus célebres cuadros de
costumbres en |Apuntes de ranchería, sus piezas teatrales y su narración
novelesca |Don Álvaro,consignó en |Memorias de un abanderado los recuerdos
del veterano del ejército libertador José María Espinosa y escribió, entre otras, la
biografía crítica de Luis Vargas Tejada. Infatigable poeta y educador, periodista y
ensayista, fue director de la Academia de la Lengua.
«Su musa poética —dice Carlos Martínez Silva— cantó a la naturaleza, las
dulzuras del hogar, la fe de sus padres, las cosas arcaicas, los objetos
impregnados de suaves y delicados aromas». Otro prolífico patriarca, en suma.
Algunos de sus incontables libros: |Poesías y |El álbum de los pobres —
antología—; |Celos, amor y ambición; Gratitud de un artista y |Miguel de
Cervantes en teatro, y las novelas |Cristina, Juana la Bruja, La bella encomendera,
Mis aguinaldos o |El primer monedero falso, Los amantes de Usaquén, Las dos
gemelas, El cacique don Diego de Torres y don Sancho Jimeno, La espada de los
Monsalves, Un monstruo execrable, El fiscal, El maestro de baile, Martín
Perulero y |Poco va de ayer a [Link] de su magisterio son también
sus |Escritos escogidos (1883-l89l), Leccion |es elementales de moral (1880)
y |Recuerdos y apuntamientos o cartas misceláneas (1891).

CALAMATA, DANILO —César Matijasevil Jaramillo— (Quinchía, Risaralda, 1925).


Reside en Chinchiná, donde cumple una dinámica actividad cultural. Su obra
poética: |Mi voz universal (1967); |Carbón de piedra (1970); |Diario de la
sangre (1973); |Trueque. ensayo de epopeya novelada para una canción de
quetzales con águilas y cóndores (1981); |Este enjambre de palabras (1990).
En su libro |Juicio en parábolas (1994) dice Hernando Salazar Patiño en su réplica
al |Manual de la literatura caldensepublicado por la Gobernación, que «Calamata
es sobre todo poeta, y si escribió una novelita, difícilmente clasificable como tal, su
virtud o su defecto es que es muy poética».

CALDAS, LUZ ÁNGELA (Bogotá). Grado en filosofía y letras de la Universidad de


los Andes. Estudió francés, inglés, poesía hispanoamericana contemporánea en
Yale University. También griego clásico y moderno. Maestra, redactora, traductora
e investigadora, defensora de la naturaleza y miembro del P.E.N. Club en
Colombia. Primer premio «Encuentro de Poetas Colombianas» del Museo Rayo de
Roldanillo, Valle, en 1991, con su libro |Ojo de huracán, publicado en 1992. Otro
libro suyo: |Agua planetaria (1994) con la colaboración del grabador Umberto
Giangrandi. Premio de poesía en el concurso nacional de la Universidad
Externado de Colombia en 1995.

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CALDERÓN, TOMÁS (Salamina, 1891; Manizales, 1955). Escritor festivo,
colaboró en muchas publicaciones y especialmente en La Patria, donde popularizó
su columna «Sesenta minutos» con el seudónimo de Mauricio. Perteneció por
algún tiempo al servicio exterior Fue condecorado y premiado por sus obras en
verso: |Poema de la crisálida, en el concurso de la Sociedad de Mejoras Públicas
de Manizales en 1913; |Alta invocación, medalla de oro en los juegos florales de
Salamina en 1916; |Numen risueño, canto a su niñez, primer premio en 1922.
Escribió el himno para el centenario de su terruño en 1927. También cultivó la
narrativa de ficción.

CALDERÓN ROJAS, JAIME (Bucaramanga, 1956). Escultor. Uno de los


ganadores en el primer concurso Nuevos Valores de la Poesía
Nortesantandereana. Incluido en la antología Nueve |poetas
nortesantandereanos y en |Poesía de Norte de Santander (1994). Autor de los
libros |Fundación del olvido, Historia particular y |Estado del tiempo.

CALERO DE LA PAVA, FERNANDO (Cali, 1950). Doctorado en psicología clínica


y diplomado superior en criminología en la Universidad de Barcelona, reside y
ejerce en Cali. Fue finalista del II Premio Iberoamericano de Poesía «Juan
Bernier» en 1986 en Córdoba, España, por su libro |Memorias de un
recluso, experiencia propia del poeta a la cual se refiere la escritora española
Virginia Artola: «Arrastrado por la intensidad de sus pasiones, desafiando el orden
establecido, sucumbe a dantescas experiencias. Aunque el poeta sobrevivió a
varios infiernos, no salió incólume de la aventura. Nos quedan estos poemas,
testimonio de su compromiso visceral con la vida». Humberto Tafur dice que
Calero fue «salvado por la poesía» pero también por su profesión, que ejerce con
éxito en su ciudad natal.
Ha publicado después los libros |Estigmas (1988), ganador de la Fiambrera de
Plata en el concurso de poesía del Ateneo Casablanca, de Córdoba; |Blanca
oscuridad (1996), mención de honor en el concurso de poesía «Jorge Isaacs» de
la Gobernación del Valle: y |Herederos de la noche (1997), premio de poesía del
colectivo de la Fundación Gesto. También ganó en 1994 el concurso de poesía de
la Fundación Taller de la Ciencia Social, en Cali.

CAMACHO RAMÍREZ, ARTURO (Ibagué, 1910; Bogotá, 1982) Estudiante de La


Salle de Bogotá, donde vivió desde niño llegando a identificarse por su talante, su
indumentaria y su chispeante conversación como un auténtico cachaco. Fue una
de las principales figuras de Piedra y Cielo, aunque inició la publicación de su obra
antes de que el grupo se conformara y mantuvo entera su propia personalidad,
que venía de influencias distintas a las de los poetas del 27 español —excepción
tal vez de García Lorca— y principalmente de los poetas franceses y del Neruda
del amor y de su raigambre terrestre. En su juventud hizo un viaje a la Costa
Atlántica y fue funcionario en la Guajira, donde se inspiró para su célebre poema
dramático |Luna de arena (1943). Director de asuntos culturales del Ministerio de
Relaciones Exteriores, completó su carrera diplomática, para la que estaba
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excepcionalmente dotado, con la representación de Colombia en Bolivia y ante la
Unesco, en París. Cuando venia a Bogotá siempre se le veía riente y sonriente,
diciendo sus últimos retruécanos en el Café Automático. Amigo literario y después
entrañablemente personal de Pablo Neruda, el gran chileno dijo de la obra de
Camacho (y está autografiado así en su último libro): «Gran politécnico del verso
es también un poeta gota a gota, un racimo que termina en ternura. Si bien es
cierto que no tiene misterios para él la arqueología del verso y que se desenvuelve
en los laberintos como en su propia casa, no olvidemos en él la íntima lágrima, el
trémolo del cristal, los trinos del agua. Tiene mano santa. Todo lo que toca es
poesía. Y señalo en sus últimas coordenadas el poema |Carrera de la vida, tan
delantero y orbital que su gracia nos estimula y su verdad nos derrota: ese poema
es un triunfo».
Libros: Espejo de naufragios (1935); Presagio del amor (1939); Cándida inerte
(1939); Oda a Charles Baudelaire (1945); La vida pública (1962); Límites del
hombre (1964); Carrera de la vida (1976). Procultura publicó sus Obras completas
(1986), que terminan con Asuntos del extasiado, últimos poemas escritos por él.

CAMPO PINEDO, PORTHOS (Ciénaga, Magdalena, 1917). Estudió en Santa


Marta, Barranquilla y Washington. Periodista, legislador, creador de los colegios
Marco Fidel Suárez, Normal de Señoritas e Instituto Politécnico del Atlántico.
Tiene libros de ensayos, cuentos y novela y sólo ha publicado sus versos
en |Canto a la vida nueva (1965)..

CAMPUZANO, RICARDO (Rionegro, Antioquia, 1828: Medellín 1912). Militar,


periodista y educador. Poeta de vivacidad e ingenio reconocidos, lírico y festivo.
Sus versos fueron publicados en Venezuela en 1908 por Juan C. Ramírez. Antes
habían aparecido en periódicos y revistas de Medellín, Bogotá y Ciudad de
Panamá.

CANEVA, RAFAEL (El Banco, Magdalena, 1914; Ciénaga, 1986). Estudió en su


pueblo, en Zipaquirá y en San Bartolomé, en Bogotá. Educador, director de la
revista Mediodía y de la Casa de la Cultura Popular de Ciénaga, ciudad que lo
declaró hijo adoptivo en 1948. Fue un prolífico escritor (ensayos, historia, novela y
cuentos). Su obra quedó casi toda inédita. Libros de poesía: |Uno y nueve
poemas (1939); |En el lento camino (1973); |Poema de la Fundación —de Santa
Marta— (1975); |La canción del río (1981); |Al fulgor de la lucerna (1982); |Sintonía
de vientos junto al mar —selección— (1986) y |Ecos de poesía —antología de la
Costa Atlántica— (1943).

CANO, ANTONIO J. (Medellín, 1874-1942). Exaltó a su patria chica con versos


que parecen para hoy: «Que canten los devotos / de Mercurio tus éxitos de feria; /
que el oro de tus arcas / seduzca al traficante, y te convierta / en urbe codiciosa... /
Quédeme la exquisita / fruición de rendirte en verso blanco / mi cálido homenaje».
Bachiller en filosofía y letras de San Ignacio, fundó la Librería del Negro Cano,
donde animó por cuarenta años la más famosa tertulia cultural de Antioquia y tema
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de un poema añorante de Ciro Mendía. Rector del Instituto de Bellas Artes. Fundó
las revistas Alpha (1906) y Colombia (1916). Premio de poesía del Centro Artístico
de Antioquia con |Sendero de llanto en 1906.
Libros: |Madrigales y otros poemas (1937); |Versiones poéticas y |Rimas moriscas.

CANO, FIDEL (San Pedro, Antioquia, 1854; Medellín, 1919). El ilustre fundador de
uno de los grandes diarios colombianos, El Espectador (Medellín, 1887) y de una
preclara dinastía que continuó editándolo en Bogotá desde 1923, cursó sus
primeros estudios en Anorí y profesionales en la Universidad de Antioquia, de la
cual fue después catedrático (no en periodismo, que entonces no era carrera
universitaria. Los periodistas eran empíricos, como don Fidel y sus hijos don Luis y
don Gabriel, aunque, eso sí, maestros y pioneros geniales). Dominaba, pues, las
ciencias políticas y su lucha por un periodismo democrático lo hizo víctima de
persecuciones, cárcel y excomuniones. Todos los días se recuerda su frase-
bandera de que «El Espectador trabajará en bien de la patria con criterio liberal y
en bien de los principios liberales con criterio patriótico». Fue maestro en El Retiro
y en Envigado, académico de historia en Antioquia, director de la Imprenta
Departamental, tesorero de Medellín, diputado a la Asamblea, miembro del
Congreso Nacional y director del Partido Liberal. En 1884 publicó un libro con sus
poesías y en 1889 |El cadalso y otras magníficas versiones de poemas de Víctor
Hugo, entre ellas |La oración por todos que todos los colombianos leímos desde la
escuela. Nombrado ministro de Hacienda y Tesoro por don Jorge Holguín, rechazó
tal posición con este mensaje ejemplar: «Lego como soy en asuntos fiscales y
económicos, patriotismo y honradez prohíbenme aceptar puesto».
José Asunción Silva le dice a Rafael Uribe Uribe en carta del 3 de Enero de 1893:
«Dígale a Fidel Cano todas las simpatías que tengo por él. Él me cree poeta, yo lo
creo eso y muchísimo más, un |muchísimo más que no creo que deje de justificar
el futuro». (Texto reproducido en el libro |45 cartas de Silva recopiladas por
Enrique Santos Molano (1995).

CARBONELL, NORA (Barranquilla, 1953). Licenciada en filología e idiomas de la


Universidad del Atlántico. Catedrática de español y literatura y orientadora de
talleres infantiles y juveniles y de creatividad literaria. Ha recibido distinciones en
concursos regionales y uno internacional de cuento y poesía (Chile, 1985).
Libros: |Voz de ausencia (1983); |Horas de asedio (1990); |Armando líos en el arco
iris —cuentos infantiles— (1991), primer premio regional de Comfamiliar.

CÁRDENAS, MANUEL JOSÉ (Zipaquirá, 1909). Abogado, catedrático, historiador,


cofundador de la Casa de la Cultura y de la Academia de Historia de
Cundinamarca en su ciudad natal. Miembro de diversas academias nacionales.
Llamado «el poeta heráldico de Cundinamarca» —dice Roberto Velandia en su
antología de |Poetas cundinamarqueses contemporáneos (1972)— sólo ha
publicado el libro |Poemas de juventud (1935).

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CÁRDENAS ROJAS, VÍCTOR (Amalfi, Antioquia, 1921). Miembro del Centro de
Historia de Envigado, director y fundador del boletín Enfoques.
Obtuvo el premio Heraldo de poesía del Centro Poético Colombiano de Bogotá y
diploma del III Concurso Laboral de Cuento y Poesía en Valparaíso, Chile.
Obras: |Las flores del bien (1974) y |Testimonio (1986).

CARO, ANTONIO JOSÉ (Santafé de Bogotá, 1783-1830). Fue funcionario realista


pero Morillo lo desterró al descubrir su simpatía por la causa republicana.
Secretario del Congreso de Cúcuta y del Senado de la capital.
Poeta menor, sentimental y familiar. «Los pocos versos suyos que recogió Ortiz en
el |Parnaso granadino, son como el pequeño hilo de agua que dio origen al
inmenso e impetuoso río de la inspiración poética de su hijo José Eusebio.

CARO, FRANCISCO JAVIER (Cádiz, España, 1750; Santafé de Bogotá, 1822).


Docto humanista y miembro de la Real Armada Española, vino en 1774 al Nuevo
Mundo, donde fue el tronco de «la familia más ilustre de las letras colombianas»
—dice Menéndez y Pelayo— (pues fue abuelo de José Eusebio Caro y bisabuelo
de Miguel Antonio). Sirvió al virreinato en Cartagena y en la capital como oficial
mayor de la secretaría de Caballero Góngora. En 1873 escribió el |Diario de dicha
experiencia. Versado en lenguas muertas, hizo anotaciones al |Arte poética de
Horacio y a las |Cartas marruecas de Cadalso; pero en nuestra lengua viva fue un
vivísimo, agudo y gracioso poeta, que alegró su medio con donosas décimas
durante a Patria Boba. Hizo sarcásticas pero nobles siluetas de los amigos
empeñados en la Independencia, posición que él no aprobaba, publicadas con el
nombre de |Nueva relación y curioso romance.

CARO, GABRIEL JAIME (Itagüí, Antioquia, 1949). Estudió derecho, periodismo y


filosofía en las universidades de Medellín y de Antioquia. Pintor. Fundador —con
Gabriel Jaime Franco y Eduardo Peláez— de la revista Siglótica en Medellín y
cofundador de la revista Realidad Aparte, en Nueva York, donde reside desde
1982.
Libros: |21 poemas (Nueva York, 1983); |La risa doméstica, rara (Méjico, 1985); |El
libro de los seres inútiles (1990); |Orvalho —con Javier Naranjo y Carlos Enrique
Ortiz— (1990): |El eco de este ardid (1997).
Harold Alvarado Tenorio dice: «Esta poesía no proviene de las influencias cultistas
de los nadaístas. Proviene más bien del cinematógrafo y de los sueños de una
sociedad atormentada por la incertidumbre. No hay duda que aquí se inaugura un
lenguaje. Sus poemas son códices que quizás puedan entender, a plenitud, sus
cómplices y camaradas de aventura poética.
Se dirá que son indescifrables, pero no olvidemos que la metáfora es un misterio
que reúne varias imágenes irreconciliables... Textos para una sensibilidad nueva,
la de los hombres y mujeres que en Colombia sólo han conocido el sueño a través
de la pesadilla».

58

CARO, JOSÉ EUSEBIO (Ocaña, 1817; Santa Marta, 1853). «Es el colombiano
que, con su vida y con sus obras, deja, de modo más evidente, la impresión del
genio» dijo Antonio Gómez Restrepo. Y Germán Espinosa lo sitúa en la historia de
nuestra literatura: «Es el mayor de los poetas colombianos del primer ciclo
romántico y, ya entonces, su poesía anticipa algunas de las innovaciones (o
exhumaciones) que el modernismo traería después». Su vida fue, en realidad,
literal y literariamente romántica. Ejerció, con todas las ejecutorias del hombre
culto de su época, la política como soldado y muy especialmente como periodista
de audacia rayana en la violencia. Fundó con José Joaquín Ortiz La Estrella
Nacional en 1836, El Granadino en 1840 y La Civilización, con Mariano Ospina
Rodríguez, en 1849. Por tanto, ideólogo, inspirador y fundador del Partido
Conservador Colombiano. Le tocó vivir una época convulsionada y pensó y actuó
con singular energía. Por ello tuvo que huir como exiliado político a los Estados
Unidos, y al regresar a su patria, a la cual cantó con dolorido acento, lo recibió la
fiebre amarilla y le impidió llegar vivo a Santafé. Falleció, pues, a la misma edad
que Byron. Su obra poética, variada y profunda, se publicó en diversos medios,
pero en libro sólo póstumamente. Las dos primeras ediciones fueron: |Poesías de
Caro y Vargas Tejada (1857) y |Obras escogidas en prosa y en verso (1873).
Otros libros importantes publicados un siglo después: Su |Epistolario (1953),
sus |Escritos filosóficos (1954) y |La poesía de José Eusebio Caro, indispensable
estudio del profesor portorriqueño José Luis Martín que dio a conocer el Instituto
Caro y Cuervo en 1966.
A él pertenece este concepto: «José Eusebio Caro inicia el romanticismo en
Colombia y ayuda iniciarlo en Hispanoamérica... Fue también el precursor del
Modernismo, que intentó una renovación métrica de largo alcance, más de medio
siglo antes que los modernistas, y precisamente los elementos métricos en que
ellos después sobresalieron, sirviendo de modelo a Darío, Silva y otros».
Jaime García Maffla lo confirma: |«Estar contigo es el más famoso poema cuyo
contenido, actitud y rasgos fueron tomados por Rubén Darío para su |Canción de
otoño en primavera. En cuanto a los rasgos, está el novedoso uso del eneasílabo,
con el cual Caro es precursor de uno de los metros más utilizados por el futuro
Modernismo, así como |En alta mar emplea el hexámetro, también de difícil
adaptación a la lengua española. En el uso de estos metros se revela el Caro
preocupado por los problemas técnicos de la poesía —rasgo ya no romántico sino
moderno—, el meditador en el arte del verso, quien dejara un ensayo de retórica y
poética».
Gerardo Diego dijo que José Eusebio Caro «es un poeta tan grande que vale toda
una literatura».
Y Rafael María Carrasquilla: «José Eusebio Caro, uno de los caracteres más
grandes, uno de los pensadores más hondos que hayamos tenido, y, a mi pobre
juicio, el poeta de Colombia».
Y Rafael Maya: «Ha recibido Caro el dictado de poeta-filósofo. Si consideramos la
filosofía como una suma de problemas trascendentales que el hombre debe de
alguna manera resolver, Caro fue un gran filósofo del verso... La filosofía nace en
Caro más del corazón que de la inteligencia. Pero es irrevocablemente
59

romántico».
Y | un critico de este fin de siglo, David Jiménez Panesso: «Caro es autor de siete
u ocho poemas que siguen contando entre lo mejor que ha producido la poesía
colombiana en su historia. Sobre esos títulos existe hoy un cierto acuerdo,
atestiguado por la consagración antológica».

CARO, MIGUEL ANTONIO (Bogotá, 1843-1909). Uno de los polígrafos más


grandes de nuestra lengua y de los hombres públicos más decisivos de nuestra
historia y a quien el maestro Guillermo Valencia definió así: «Poeta, gramático,
filólogo, teólogo, historiador, legista, crítico, maestro; aquella inteligencia recorrió
toda la actividad psíquica». Y Carlos Martínez Silva: «Caro es el literato más
completo que ha tenido Colombia, el cerebro mejor organizado del país» (cuando
estudiaba en San Bartolomé fueron expulsados los jesuitas, y entonces resolvió
estudiar por su propia cuenta). Como político llegó a la primera magistratura de la
nación (1892-1898) y fue redactor e ideólogo —intérprete del Regenerador Rafael
Núñez— de la Constitución de 1886. Como periodista político dirigió El
Tradicionalista entre 1871 y 1876. Fundador de la Academia Colombiana, fue un
humanista respetado en España, donde lo llamaron «el Menéndez y Pelayo
colombiano». Este, a su vez, consideró la versión completa de la obra de Virgilio
hecha por Caro y publicada en París entre 1873 y 1876 como la primera en la
lengua de Cervantes. Sus propias poesías las publicó en vida en los libros |Horas
de amor (1871) y |Poesías (1896).
En el Festival poético de Provenza en 1878 obtuvo el primer premio, compitiendo
con poetas de las seis lenguas romances. En 1881 apareció su estudio Del |uso
en sus relaciones con el lenguaje. La Universidad de Chile le confirió el doctorado
honoris causa en 1879 y la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona lo
recibió como miembro en 1882. De 1885 a 1887 fue director de la Biblioteca
Nacional de Colombia. En homenaje a su memoria y a la de don Rufino José
Cuervo se dio su nombre al Instituto que los honra, principalmente, publicando sus
obras. Entre las que la prestigiosa institución ha lanzado en este último medio
siglo figuran |Poesías y versiones latinas (1951), Obras de Miguel Antonio
Caro (1962, 1972 y 1980), |La Oda a la estatua del Libertador y otros escritos
acerca de Bolívar y |Estudios virgilianos, éstos y varias otras compilaciones con
estudios y notas de Carlos Valderrama Andrade. Sin contar los numerosos
estudios también dados a conocer por el Caro y Cuervo, entre otros |Anécdotas
satíricas de M.A. Caro, de Guillermo Hernández P., así como |Poesías
latinas (1951) y |Versiones latinas (1951).
Por su parte, la Biblioteca Nacional publicó sus |Obras completas. Después
aparecieron sus |Obras poéticas en el siguiente orden: |Flos poetarum, El 5
de mayo—versiones de Manzoni— (1918); |Sonetos, Cantinelas (1929); |Horas de
amor, Elegías, Cantos a la Naturaleza (1929); |Musa militante, Sátiras, Lira
cristiana (1933).

CARO, VÍCTOR E. (Bogotá, 1879-1944). Hijo de Miguel Antonio y bisnieto de


Francisco Javier, por lo tanto, nieto de José Eusebio, es heredero, pues, de una
60

pesada tradición que él vuelve, en sus versos, leve y risueña floración. «La musa
de Víctor Caro es una musa piadosa que recoge en copa de oro la dádiva furtiva,
vertida en la penumbra del hogar, y da la fijeza del arte a la sonrisa de felicidad
que arrancan al poeta los pueriles antojos de sus pequeñuelos», dice Gómez
Restrepo de sus más bellos poemas. Cultivó la prosa científica y la traducción.
Fundó la revista Chanchito y dirigió el periódico Santafé de Bogotá. Publicó, en
poesía, los libros A |la sombra del alero (1917), El amor de las cosas pequeñas y
Sonetos colombianos. Con Antonio José Restrepo reeditó la obra de su padre. En
1923 fue recibido por la Academia Colombiana de la Lengua.

CARRANZA, EDUARDO (Apiay, Llanos Orientales, 1913; Bogotá,


1985) |. Maestro por vocación, profesión y consagración, su vida fue un ejemplo—
hasta en sus excesos— de pasión por la palabra poética, y su obra, desde sus
exultantes primeras canciones, «voz de juventud y rebeldía», como dijo Pedro
Laín Entralgo. Asumió, por su propia virtud, el liderazgo de su grupo: «Yo,
orgulloso capitán de Piedra y Cielo, profesé siempre, contra viento y marea, la
ufanía de mi generación poética a la que considero, como tal, generación
homogéna, la más importante de la historia de la poesía colombiana». Desde
luego, tal afirmación fue y sigue siendo controvertida, pero lo que no puede
negarse es que sus obras «satisfacían al ideal de cambio que algunos habían
vagamente intuido, al cabo de tardías décadas de imperio del verso modernista,
para el rejuvenecimiento de nuestra poesía», según Fernando Charry Lara.
Carranza se graduó de institutor y ejerció siempre esa profesión desde las aulas
escolares de pueblos de Cundinamarca hasta las cátedras literarias de las más
prestantes universidades. Seguramente ese fue su aprendizaje de elocuencia,
reconocida internacionalmente, tanto que llegó a presidir congresos de poesía
como el de Segovia en 1952 y el de Salamanca en 1953. Fue, desde su juventud,
miembro de la Academia Colombiana y, por tanto, ocupaba su curul en la Real
cuando estaba en Madrid. Pues para él todos los medios que le dio
generosamente la vida —menos los económicos, que no tuvo— eran
aprovechados para ejercer su alta y patriótica docencia: el periodismo (director del
suplemento literario de El Tiempo y de las revistas de Indias, del Rosario y de los
Andes); la diplomacia (agregado cultural en Chile y en España y, al final de su
vida, embajador itinerante, cargo creado para él por el presidente Belisario
Betancur. Su última actividad fue, en este sentido, la clausura —con Jorge Luis
Borges y Leopold Sédar Senghor— del VII Congreso Mundial de Poesía en 1984
en Marruecos). Y como hombre de libros de toda una vida, fue director de la
Biblioteca Nacional y de la Distrital de Bogotá hasta su muerte.
Desde sus primeros versos, Carranza contó con los más halagüeños comentarios
y homenajes entrañables de importantes amigos: Dámaso Alonso, Gerardo Diego,
Leopoldo Panero, Pedro Laín Entralgo, José García Nieto, Antonio Tovar,
Guillermo Díaz Plaja, para hablar sólo de los españoles. Allá lo despidió Gregorio
Marañón con estas palabras: «Lo más interesante de la labor de Carranza ha sido,
y por eso ha sido tan profunda, la totalidad de su actividad: la oratoria, la poética,
la puramente humana, la diplomática. Le considero como uno de los más grandes
61

oradores de habla castellana y como uno de nuestros más grandes poetas
contemporáneos».
En homenaje de los poetas chilenos en Santiago, Pablo Neruda le dijo: «...Porque
tú eres la frente poética de Colombia... En tu poesía se cristalizan, cuajándose en
mil rosetas, las líneas geométricas de vuestra tradición poética».
Libros: |Canciones para iniciar una fiesta (1936); |Seis elegías y un
himno (1939); |Ellas, los días y las nubes (1941); |Sombra de las
muchachas (1941); |Diciembre azul (1947); |Azul de ti (1952); |El olvidado y
Alhambra (1957); |El corazón escrito (1967); |Los pasos cantados (1973); |Los
días que ahora son sueños (1973); |Hablar soñando y otras alucinacionesy |El
insomne (1974); |Epístola mortal y otras soledades (1975); |Leyendas del corazón
y otros poemas abandonados(1976); |Lección de poesía —selección—
(1980); |Hablar soñando —antología— (1983); |Recuerdos presentidos (1989).
También publicó versiones y recreaciones de Remy de Gourmont |(Las santas del
paraíso, en 1945) y de Tagore |(Amor, en 1948). Y en prosa, entre otros: |Los
amigos del poeta (1972); |Visión estelar de la poesía colombiana (1986); |Obra
ajena,paráfrasis y traducciones de poetas de otros idiomas (1997).
Sobre el maestro Carranza se han escrito muchos libros, pero destacamos dos por
ser el acercamiento más personal a su obra: |Carranza por Carranza, de su hija
María Mercedes (1985) y |Gran reportaje a Eduardo Carranza de Gloria Serpa
(1978).

CARRANZA, MARÍA MERCEDES (Bogotá, 1945). Licenciada en filosofía y letras


por la Universidad de los Andes. Periodista cultural, dirigió las páginas literarias
«Vanguardia» y «Estravagario» de El Siglo de Bogotá y El Pueblo de Cali,
respectivamente. Jefe de redacción del semanario Nueva Frontera, de Carlos
Lleras Restrepo. Fuera de muchas otras colaboraciones en medios literarios,
escribe la información bibliográfica en la revista Semana. Fue miembro de la
Asamblea Nacional Constituyente que reformó la Constitución Nacional en 1991 y
es directora-fundadora de la Casa de Poesía Silva en Bogotá. Ha participado en
numerosos encuentros culturales en el país y en el exterior.
Libros: |Vainas y otros poemas (1972); |Tengo miedo (1982); |Hola
soledad (1987);. |Maneras del desamor (1993); De |amor y desamor y otros
poemas (1995); |Estravagario —selección de textos— (1976); |Nueva poesía
colombiana —antología— (1972); |Siete cuentistas jóvenes —antología— |(1972);
Antología de la poesía infantil colombiana (1982); |Carranza por Carranza —
antología y texto crítico de la poesía de Eduardo Carranza— (1985); |Maneras del
desamor(1993) y |El canto de las moscas —Versión de los acontecimientos— en
Golpe de Dados (1997).
Andrés Holguín en |la Antología crítica de la poesía colombiana (1974) dijo: «La
pirueta lírica de María Mercedes Carranza causa asombro, desconcierta tanto
como divierte. Una amplia cultura se adivina detrás de estos versos sin bellezas
formales... Como hace cincuenta años la poesía del Tuerto López, hoy la suya
constituye un excelente antídoto contra excesos sentimentales, temas
trascendentales, vaguedades líricas y otros venenos de nuestra literatura».
62

Para Fernando Charry Lara, la obra de «María Mercedes Carranza, cuya voz se
escucha en la joven poesía colombiana como una de las que mejor ha alcanzado
su timbre original, constituye un nuevo testimonio de que en algunos poetas es tan
válido el entrañable acento de su emoción como el carácter intelectual con que
ella se manifiesta... Varias son las menciones que se han hecho acerca de esta
obra y ellas corresponden a la seducción de su propio espíritu: gracia, humor,
rebeldía. Frescas e intensas olas poéticas le estimulan su escritura. Como huye de
la altisonancia, se explica también su horror al sentimentalismo y a la solemnidad.
Su manera de tratar, divirtiéndose hasta una helada amargura, la banalidad y el
sin sentido de la existencia. El pacto entre la pasión y la reticencia. Su inteligencia
en decir y, a la vez, en callar».
Darío Jaramillo Agudelo dijo de su primer libro: «Es un texto predominantemente
coloquial; el tono de varios de sus poemas pertenece a la conversación hablada, a
un tú cercano que le conversa al lector, aquí un cómplice de la ironía, esa forma
de tamizar una ira muy joven de una joven poeta. Ciertos giros y el vocabulario
mismo —también de corte coloquial— sin agregar el título |Vainas, muestran el
empeño de un poeta por derogar el lenguaje sacralizado de la poesía y reinventar
desde cero, comenzando por una feroz crítica social, unas palabras nuevas con
las cuales pueda expresar su universo poético personal...». Y sobre su segundo
libro:«...Un desprendimiento necesario de convencionalismos, un irónico inventario
de ripios, para poder escribir esos límpidos y duros poemas de |Tengo miedo, que
alcanzan una muy nueva y muy personal altura lírica sobre hechos que antes eran
pura prosa de la vida cotidiana y que han hallado aquí la justa palabra que los
nombra».
Y Ernesto Volkening: «... Belicosa es María Mercedes, pero de una belicosidad en
la que pudorosamente se arropa el alma vulnerable y sensitiva de los poetas
desterrados... En su poesía hay algo de esa tristeza que ríe. Y que no le impide
hacer la guerra como se debe hacer: corajudamente, pero con maña».

CARRASQUILLA, PACHO —Francisco de Paula— (Bogotá, 1855-1897). Uno de


los más mordaces epigramistas de su época. Fue prefecto en Bogotá y en
Zipaquirá, director de los periódicos El Látigo y El Museo Social.
Libros: |Epigramas (1887) —con una carta-prólogo en verso de Roberto Mac
Douall—y |Tipos de Bogotá (1886) —prosas costumbristas—con prólogo del Indio
Uribe.
Jorge Cárdenas García, en su estudio |Francisco de P. Carrasquilla o la
resurrección del epigrama (1971) dice que este autor «parece recrearse en las
más refinadas formas del sadismo intelectual» y al espíritu vengador de sus
víctimas atribuye el que se hubiera inhumado, «junto con sus despojos mortales,
el recuerdo mismo de su ingenio agudo y polifacético».

CARRASQUILLA, RICARDO (Quibdó, 1827; Bogotá, 1886). «Príncipe de nuestros


poetas festivos, burlón, suavemente satírico» pero, eso sí, de vida intachable. Su
facilidad para versificar chispeantemente perjudicó su obra seria. Escribió también
fábulas y comedias. Sus más notables obras: |Coplas (1863); |Las fiestas de
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Bogotá (1866); |Coplas escogidas y los ecos de los
zarzos (1881); |Variedades (1895). En 1927 se publicaron sus obras, con prólogo
de José Manuel Marroquín, tituladas |Ofrendas del ingenio. También
publicó |Sofismas anticatólicos y |Problemas para los niños, una fácil filosofía
moral «para combatir los errores que asedian, desde la influencia extranjera, a
nuestra niñez y juventud».

CARRAQUILLA CASTELLO, LEONOR (Bogotá, 1950). Inició estudios de


humanidades en la Universidad de los Andes y de sicología en la Javeriana. Fue
periodista cultural del diario El Tiempo. Desde niña se apasionó por los estudios
esotéricos, que inició en la Fraternidad Rosacruz. Es conocida como la Maga
Atlanta porque en la época del hippismo puso un consultorio en la 60. Su
obra |María en abril (1994) recoge tres libros que había elaborado a mano
anteriormente (el del título |La operación mantel durante el paseo de Gopal de las
entrañas y |La piedad del Karma así como |El mago en la mesa que su hija, María
de las Estrellas, había escrito en 1974). La Maga publica en 1996 |La marcha del
tiempo de ser y otros poemas y en 1997 |Tres días contigo.
Alberto Dangond Uribe dice de la obra de la Maga: «...Es una belleza, porque
siendo poesía pura está desprovista de cuanto pueda disminuir o limitar, o
perturbar, o ensombrecer la luminosidad del arte poética. Es expresión cabal de
sentimientos hondos, plenos, fuertes, espontáneos, auténticos: el amor, la piedad,
el dolor, la ternura, la lealtad, la alegría de la vida, la tristeza por la separación, la
pasión que se resuelve en los sueños y los impulsos de la imaginación. El poema
es un canto al amor y a la vida, compuesto y entonado en bellas formas y ritmos
armoniosos. Leonor Carraquilla es ya, sin duda, una personalidad poética de
calidades espléndidas... Como María de las Estrellas, cuyos destellos iluminan sus
pasos y los nuestros para siempre jamás».
Manuel Hernández dice: «Los poemas de la Maga se rehúsan también a ser
poemas no por el fácil recurso de que no son clasificables, sino porque fluyen
desde un sitio que debe ser observado desde su propia pureza. Saber y querer
decir algo».

CARREÑO CÁCERES, GABRIEL (Bucaramanga, 1896; Bogotá, 1959). Escritor


público, fundó la revista Aurora. Como músico se destacó en la ejecución del
violín.
Obras: |Cuentos polifónicos y |Disloques (1930).

CARREÑO HARKER, XAVIER (Bucaramanga, 1925; Bogotá, 1955). Su obra más


conocida en verso es la traducción de la |Balada de la Cárcel de Reading de
Óscar Wilde. Sus versos propios aparecen, entre otras selecciones, en |Poesía
santandereana, publicada por la Gobernación de Santander cuando estuvo a
cargo de Juan Carlos Duarte Torres.

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CARRILLO AMAYA, ANÍBAL (San Andrés, Santander, 1930). Abogado. Libro: |La
orquesta del tiempo (1994).

CARRILLO SÁNCHEZ, HARRY (Cúcuta, 1951). Abogado. Ha publicado estos


libros: |Noches de oro negro, Palabras en la ventana, Sólo poemas, Antología de
la poesía cucuteña y |Poemas infantiles.

CARVAJAL, ALBERTO (Cali, 1882). Ejerció el periodismo político y fue profesor


de humanidades en colegios secundarios de la capital del Valle. Escribió
hermosas páginas sobre temas y personajes vernáculos, que recogió en su
libro |Tierra de sol y de ensueño. También publicó dos volúmenes con su obra
selecta en verso: |Ritmos breves y |Salmos y elegías y una obra clásica de
historia: De |la conquista a la liberación con magistrales biografías de Sebastián
de Belalcázar y Joaquín Cayzedo y Cuero. «La nota común de su obra —dice
Héctor Fabio Varela— fue la de su amor indeclinable a la tierra nativa y a su
gente. En todos sus libros se respira el aire de la amada comarca, pero no por sus
encantos costumbristas, aunque a veces aparezca un rasgo típico, sino por su
esencia universal. Y ello porque fue don Alberto un verdadero humanista».

CARVAJAL, ALFONSO (Cartagena, 1958). Estudios de comunicación social en la


Universidad de la Sabana y periodismo en el Inpahu. Corresponsal de El Tiempo
en el Chocó. Coordinador de la Biblioteca del Darién publicada por Colcultura.
Colaborador de Panamericana Editorial
Libros: |Sinfonía del silencio (1986); |Un minuto de silencio (1992); |El
desencantado de la eternidad —novela— (1994).

CARVAJAL, MARIO (Cali, 1896-1972). Bachiller del Colegio Campestre de


Yanaconas. Se doctoró en filosofía y letras en el Colegio del Rosario de Bogotá,
fue rector de Santa Librada y de la Universidad del Valle, ministro de Educación,
embajador en Quito, orador (pronunció notables discursos eucarísticos y
panegíricos marianos) y miembro de la Academia Colombiana. Su poesía mística
«es única en la literatura castellana, por la constante elevación de las ideas y por
el suave calor espiritual del sentimiento. Unica por la originalidad más pura, que ni
una sola vez paga tributo a vulgares recursos o flaquezas humanas, antes se
mantiene en las más altas esferas del espíritu. Única por la forma: cincuenta
sonetos como vasos de oro... El sentimiento religioso de Carvajal es un
sentimiento cósmico», dice el padre Félix Restrepo al comentar su libro |La escala
de Jacob (1935), al que siguieron |Romancero colonial de Santiago de
Cali(1936), |Torre de clamor y alabanza (1966), |Poemas y sonetos místicos
(1954). Y en prosa: |Vida y pasión de Jorge Isaacs, La emoción del paisaje en los
poetas del Valle del Cauca (que había sido su tesis de grado) y, entre otros, Juan
Lozano lo incluyó en la Biblioteca de Los Penúltimos.
No podemos olvidar que Mario Carvajal fue uno de los directores de Carvajal, esa
gran editorial a la que tanto debe la cultura y que es patrimonio de la familia caleña
y orgullo de Colombia en el ámbito internacional.
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CARVAJAL NAVIA, ÓSCAR (Cisneros, Dagua, Valle; Bogotá, 1973). Dejó inédito
un libro prologado por el poeta chileno Julio Barrenechea.

CARVAJAL VALENCIA, MANUEL (Popayán, 185 1-1912). Eminente educador,


hombre público, senador, militar y periodista, progenitor de los poetas y
fundadores de la gran editorial de Cali. Muy pocos versos suyos se conservan,
entre ellos el soneto |Dios en la antología de José Ignacio Bustamente en
Popayán.

CARVAJALINO CABALLERO, MARCO AURELIO (Ocaña, 1896-1966). Estudió en


Bogotá, residió algún tiempo en Barranquilla y regresó a Ocaña en 1924.
Historiador y comerciante, funcionario provincial. Parte de su obra aparece en el
volumen 12 de la Biblioteca de Autores Ocañeros, |Antología poética (1973) y en
sus propias |Poesías (1977), en el volumen 15 de la misma colección,
seleccionadas y presentados por Ciro Alfonso Lobo Serna.
Dijo Lucio Pabón Núñez: «Carvajalino fue muy fecundo. Su facilidad para rimar lo
perjudicó a ratos... Pero generalmente se condujo como un poeta cabal, inspirado
por su fe, los encantos de su tierra, los resplandores de la historia nacional, los
júbilos y tristezas de su hogar y la indignación ante el desfile de caciques y
truhanes comarcanos... Tiene poemas que jamás se olvidan por la pureza del
sentimiento, la brillantez de las imágenes, la dulzura de la música y la
transparencia del idioma».

CASADIEGO LEÓN, VICENTE. Fundador del grupo cultural Entreletras, dirige el


taller de escritores Arbol Ávido, ambos en Villavicencio. Es autor de los
libros |Umbral de lunas, Libellus génesis y |Música para un país olvidado, y fue
ganador del primer premio nacional de poesía auspiciado por el Sena con |La
leyenda de los antiguos caminantes. En El Espectador, al anunciar el resultado del
concurso, dijo Jaime Fernández Molano que «este premio se convierte en el
primero que se otorga a un poeta de los Llanos, después de los otorgados a
Eduardo Carranza... Casadiego, de 32 años de edad, junto con Julio Daniel
Chaparro, inauguraron una época definitiva para la poesía contemporánea de los
Llanos, ofreciendo una visión universal del texto literario, enriquecida en imágenes
y salpicada por la fuerza poética de una nueva generación que ha querido cantar
más allá de la descripción simple del exótico paisaje llanero».

CASAS, JOSÉ JOAQUÍN (Chiquinquirá, 1866; Bogotá, 1951). Estudió en el


Seminario de Bogotá, se graduó de abogado en El Rosario y ejerció la judicatura.
Hombre de letras, educador, crítico, periodista, miembro de la Cámara y el
Senado, llegó a ser ministro de Instrucción Pública y de Guerra, presidente del
Consejo de Estado y designado a la Presidencia de la República.
Ministro plenipotenciario en Madrid, bello premio a su hispanismo, tradicionalismo,
castidad y casticidad. Fundó la Academia de Historia y fue director de la de la
Lengua. Traductor del |Arte poético de Horacio. Fácil, correctísimo e ingenioso
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poeta, sonetista magistral y copioso, fue coronado en Tunja en 1939. Insigne
orador, dechado de virtudes y piedades, escribió con unción sobre temas
religiosos.
Libros: |Cristóbal Colón (1892); |Recuerdos de fiestas (1912); |Crónicas de
aldea (1916); |Semblanzas de Diego Fallon y José Manuel Marroquín (1915 y
1917); |Motivos del Quijote (1919); |Poesías (1921); |Poemas
criollos (1932); |Infancia(1936); |Cantos de la patria chica (1941), entre otros.
Eduardo Carranza, en el prólogo de la |Obra selecta del señor Casas, publicada
por el Banco de la República en 1970, dice: «Entre quienes en Colombia han
tomado en sus manos con fortuna la veta popular y nacional para estilizarla y
reducirla a nueva y esbelta sustancia de poesía, ocupa un sitio excepcional, en
primerísimo lugar, don José Joaquín Casas... Sus gustos, su cultura, su
ilustración, sus manera personales y hasta su hablar—había dicho Rafael Maya—
eran los de un hijo de la Península (española) trasladado al trópico. Su inspiración,
por el contrario, es esencialmente colombiana... Su verso, de clásica andadura, se
nutrió en las mejores fuentes de la época dorada de Castilla, pero también y sobre
todo en su propio corazón nobilísimo y en el manadero poético de lo nacional:
hombre colombiano, paisaje colombiano y tradición, historia, leyenda
colombianos... De allí el hondo fervor nacional y el entrañable sentido cristiano de
su obra».

CASAS CASTAÑEDA, VICENTE (Chiquinquirá, 1886; Bogotá, 1968). Educador.


Sus temas poéticos son generalmente religiosos. Tradujo |El crucifijo de Lamartine
y ganó los juegos florales del Congreso Mariano de 1919 con su poema |¡Madre
mía! Su estilo es «clásico modernista... No ha entrado nunca por las sendas del
decadentismo», dice el padre Ortega Torres. Libro: |El amor de la lumbre (1958).

CASTAÑEDA ARAGÓN, GREGORIO (Santa Marta, 1884; Barranquilla, 1960).


Desde primaria estudió en Ciénaga y en Barranquilla. Fue educador—fundó el
Instituto San Juan de Córdoba en Ciénaga en 1933—; funcionario público y,
principalmente, diplomático en Ecuador, Brasil, Panamá, Guatemala y Costa Rica.
Periodista, escribió varios libros de crónicas, memorias, cuentos y novelas.
Traducía del inglés, francés, italiano y portugués, especialmente a poetas clásicos.
Perteneció al grupo de la Revista Voces, de Barranquilla. Sus libros de
versos: |Máscaras de bronce (1916); |Campanas de gloria (1919); |Rincones de
mar (1925); |Orquesta negra (1931); |Faro (1931); |Canciones del
litoral (1939); |Mástiles al sol (1940); |Islas flotantes (1959). En 1994 el Instituto de
Cultura del Magdalena publicó |Gregorio Castañeda Aragón, poeta del
mar preparado por Rafael Darío Jiménez.
Rómulo Bustos dice sobre la poesía de Castañeda Aragón: «A él podemos atribuir
la carta de ingreso del Mar Caribe a nuestro imaginario poético». Y Meira Delmar:
«Castañeda Aragón fue nutriendo sus ojos y su sangre de todas las distancias,
hasta que una mañana se dio a navegar mares lejanos para rescatar su voz
perdida en el viento y en el oleaje bronco». León de Greiff fue su admirador y
amigo, como se ve en uno de los poemas que el vate antioqueño le dedicó al
67

costeño. Jaime Barrera Parra dijo sobre la obra de Castañeda Aragón que «es un
panorama viviente de los puertos y las ensenadas, los veleros sonámbulos y las
palmeras que danzan a cada hora con distinto viento, se convierten en auténticos
cartones impresionistas que halagan los sentidos».
Y el poeta ecuatoriano Jorge Carrera Andrade: «El cosmopolitismo de Castañeda
Aragón es muy de nuestro tiempo y en el área de la poesía colombiana de hoy
expresa el anhelo de superar el ruralismo que tuvo su representante máximo en
Luis C. López, el irónico glosador de la vida monótona de la provincia americana».

CASTAÑEDA MORALES, JOSÉ ANTONIO (Bogotá, 1905). Estudios secundarios


en Tunja y universitarios en la Nacional y en el Rosario. Abogado, catedrático,
magistrado del Tribunal Superior de Bogotá y del Contencioso-administrativo de
Cundinamarca, consejero de Estado.
Político tradicionalista, fue diputado. Educador, co-fundador de la Universidad La
Gran Colombia, profesor por 25 años. En 1929 recibió un premio por su |Himno al
niño agricultor, que hace parte de su primer libro |Clamores, editado en España en
1952. Otros libros de versos: |A través de los siglos (1968)
y |Pentagrama. Católico tradicionalista, entre sus muchos viajes fue cuatro veces a
Tierra Santa. Es presidente vitalicio del Círculo Literario de Bogotá.
«Son las epopeyas del fuego, del agua y del viento, temas en los cuales el poeta
encuentra secretos inviolados, resonancias de misterio y nuevas melodías que su
lira multicorde recoge con fidelidad en elegante ademán estético», dice el
académico José Antonio León Rey.

CASTAÑO, JAIME LEÓN (La Ceja, Antioquia, 1946). Bachiller del Liceo
Antioqueño, médico cirujano de la Universidad de Antioquia, máster en fisiología.
Director de la Clínica del Instituto del Seguro Social en Bello, colaborador literario
de periódicos y revistas, miembro fundador de la revista Cantera, de Medellín
(1980) y Gato Encerrado, de Bogotá (1982). Sus libros literarios: |Dinámica del
fuego (1972); |Piel al sol (1976): |La sed del guerrero (1977); |Ese ímpetu
demoledor de las esquinas (1985); |Lluvia de vientos (1986) y la novela |Nicho
sagrado (1991). Ganó el premio de poesía Universidad de Antioquia en 1967.
El poeta brasileño Geraldino Brasil le escribió: «Su gran poesía es urbana.
Entonces para que sea tan fuerte, para que lo que usted vio lo hubiera
impresionado tanto, creo que habrá nacido en una pequeña ciudad del interior o
en una hacienda o en cualquier lugar en los alrededores de una pequeña ciudad.
Porque sólo un niño nacido en los campos, alcanza a hacer una poesía urbana tan
densa, captando tan bien y con tanta solidaridad humana, el enorme dolor de las
calles y de las casas».
Y Luis Iván Bedoya escribió: «Su poesía es una creación en la que la magia de las
palabras se concentra en un dar cuenta de lo que fue ayer y todavía es hoy y ya
no nos asombra. De ahí el tono de depurada sabiduría experiencial de vida de
barrio, que resuena en los textos de un libro |(Ese ímpetu demoledor de las
esquinas) que no debería hundirse en el olvido o perderse en la maraña de voces

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desafinadas todavía en la búsqueda de la expresión poética del barrio en la
literatura colombiana».

CASTAÑO GÜIZA, YIRAMA (Socorro, Santander, 1964). Periodista. Estudios


diplomáticos e internacionales, magister en ciencia política de la Universidad de
los Andes, postgrado en dramaturgia y guiones para medios audiovisuales de la
Universidad Externado de Colombia. Participó en la creación de la revista Común
Presencia.
Libros: |Naufragio de luna (1990); |Jardín de sombras (1994) y |El sueño de la
otra (1998).
Dice Fernando Garavito: |«Jardín de sombras es un libro hecho para el placer de
la creación. En él vive el silencio, donde se refugia la poesía. Frente al muro de las
palabras, Yirama Castaño construye el silencio y lo eleva como la expresión de lo
que sólo ella le puede comunicar a su lector, quiero decir, su cómplice... La densa
profundidad de estos poemas, el desgarramiento de estos poemas, su soledad, su
espera, la implacable destrucción de ídolos y de fetiches, la tristeza nueva que
aquí vivimos, y la alegría, también nueva, de sabernos partícipes de una fisura en
el paisaje, nos permite escribir, con ella, en ella: «Cuando al final se callan las
palabras... / el poema ha hurgado las entrañas / con su mano».

CASTELBLANCO DE CASTRO, BEATRIZ (Tunja, 1933). Bachiller del Colegio del


Rosario de Tunja. Doctora en ciencias políticas y económicas de la Universidad
Javeriana, especializada en procedimiento civil y en las ramas laboral, policiva e
internacional del derecho, en periodismo y publicidad y en derecho de familia. Ha
publicado un |Estudio y análisis del derecho subjetivo y ha desempeñado los
cargos de juez, inspectora y jefe de asistencia legal del Instituto de Bienestar
Familiar en Boyacá. Pertenece a la Academia Hispanoamericana de Letras, al
Centro Poético Colombiano, a los colegios de abogados y de periodistas de su
departamento así como a asociaciones de artistas y compositores. Fue
galardonada por su poema |Elogio al pan en 1987, y en 1995 se colocó una placa
con versos suyos en la casa de sus padres en Jenezano.
Libros: |Ensueño lírico (1954), Poemas de amor en llamaradas (1978); |Los niños
buscan una lámpara (1979); |Siempre el amor (1990); |Cuando los versos son
alondras (1995). También es autora de una |Antología de Navidad (1965).

CASTELLANOS, DORA —Dora Echeverría de Castellanos— (Bogotá, 1924).


Secretaria privada de trece ministros de Economía, relacionista de Telecom,
diplomática en Caracas y gran promotora de la vida cultural. Fue la primera mujer
llamada a la Academia Colombiana de la Lengua. Ha ejercido el periodismo y
sigue publicando sus numerosos libros inéditos, después de ostentar una amplia
bibliografía que la ha colocado entre las escritoras colombianas más conocidas
nacional e internacionalmente.
Libros: |Clamor (1948); |Verdad de amor (1952); |Escrito está (1962); |Eterna
huella (1968); |Hiroshima, amor mío (1971) —premio del concurso nacional de
Educación Pública Departamental de Bolívar en 1962—; |Luz
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sedienta (1972): |Año dosmil contigo (1977); |Zodíaco del
hombre (1980); |Amaranto (1982) —recopilación de sus cinco primeros libros—
; |La Bolivaríada (1984); |Efímeros mortales (1990); |El mundo es
redondo (1991); |Perversillos (1995) —poesía festiva—; |Ánfora viva (1997).
Dora también fue premiada por su poema |Redondillas a Sor Juana Inés de la
Cruz y por su epopeya |La Bolivaríada fue destacada por la Sociedad Bolivariana
de Venezuela en el bicentenario del nacimiento del Libertador. Ha recibido —entre
otras— las condecoraciones «Gerardo Arellano» y «Simón Bolívar» del Ministerio
de Educación Nacional de manos del presidente Betancur.
Entre sus poemas traducidos —al inglés, francés, italiano y vascuence— se
destaca |Moscú en cúpulas de oro que leyó en la capital soviética durante el
Congreso Universal del Año Internacional de la Mujer y allá fue divulgado en
varios idiomas.
Carlos Lleras Restrepo escribió en su semanario Nueva Frontera que Dora
Castellanos «llegó a la poesía con una gran humildad, de la misma manera
sencilla con que los sabios se aproximan a la ciencia, sin exigir nada de inmediato,
interesada en resultados finales, entrevistos con sagacidad en el futuro remoto...
Lo que se advierte (hoy) en el conjunto de su obra es un lento pero seguro
caminar hacia la sabiduría, que es un proceso de despojo. Para Dora Castellanos
la forma de la poesía (medida, ritmo, rima) es apenas balanceo de ola, vaivén de
cuna».
Germán Arciniegas se refiere a |Zodíaco del hombre como a «uno de los más
bellos poemas que mujer alguna haya escrito en nuestro tiempo sobre un tema
nada común. Un poema que devuelve la cortesía de varios siglos de versos
escritos por el hombre en loa y amor de la mujer».

CASTELLANOS, JUAN DE (Alanís, Sevilla, 1522; Tunja, 1607). Aunque el


«abuelo de los poetas de Colombia» vio la luz en España, nació a la poesía y
realizó su «monstruosa obra» en América. Adolescente vino con los
conquistadores a las islas antillanas y a las costas del Caribe. Cansado de la vida
de galante aventurero y negociante, el don Juan arrepentido abrazó el sacerdocio
en Cartagena en 1554 y posteriormente fue cura allí, en Riohacha y en
Tamalameque y beneficiado de la iglesia de Santiago de Tunja, donde falleció
después de haber formado «el primer cenáculo literario del Nuevo Reino.., del cual
sale la primera y única obra literaria en sentido estricto del siglo XVI
neogranadino». Su monumental trabajo, las |Elegías de varones ilustres de
Indias, el más largo poema que existe en lengua castellana y en muchas otras,
cuenta —y canta— pequeños y grandes hechos del Descubrimiento, y de la
Conquista de Venezuela y la Nueva Granada. En vida del autor sólo se alcanzó a
publicar la primera parte, en Madrid (1589). Pero en 1847 y en 1886 aparecieron
las otras tres partes. Por último, el |Discurso del capitán Francisco Drake —que
Castellanos había incluido en la tercera parte, sólo vino a publicarse en 1921.
La gran crónica había sido iniciada en prosa, pero a los nueve años resolvió
volverla a hacer en verso, en octavas reales, y adoptando precursoramente entre
nosotros el endecasílabo italiano. También escribió Castellanos, en verso, |Vida,
70

muerte y milagros de San Diego de Alcalá, cuyos originales desaparecieron. La
primera edición completa de las |Elegíasapareció en Caracas, dirigida por
Caracciolo Parra Pérez, en 1930. En Colombia, después de ediciones separadas
de la |Historia de la gobernación de Antioquia y del Chocó en 1942 y de
las |Elegías prologadas por Miguel Antonio Caro en 1930. sólo en 1955 | la
Presidencia de la República publicó la obra íntegra.
Otros trabajos que han sido definitivos para el —tardío— conocimiento y
reconocimiento de Castellanos en nuestro siglo han sido los del historiador tunjano
Ulises Rojas, del español Manuel Alvar, del venezolano Isaac J. Pardo, del italiano
Giovanni Meo Zilio y de los colombianos Mario Germán Romero, j.M. Rivas
Sacconi, Fernando Arbeláez, Héctor Orjuela y Henry Luque Muñoz.
Don Marcelino Menéndez y Pelayo escribió sobre las |Elegías: «Considerada
como testimonio histórico, su valor es evidente. Su obra, más monstruosa que
ninguna en cuanto al plan, no es realmente un poema, ni siquiera una crónica,
sino un bosque de crónicas rimadas, en que pueden distinguirse tantos poemas
como personajes... Hay que distinguir también entre las diversas parte de la obra:
la primera es poéticamente muy superior a las demás...».
William Ospina, en su ensayo reivindicatorio en la |Historia de la
poesía |colombiana: «Su poema, tal vez con |La Araucanade Alonso de Ercilla
y |Os Lusiadas de Luis de Camoens, es el punto más alto de la poesía heroica del
siglo XVI y configura... un verdadero descubrimiento de América». Algunas de sus
razones: «Salvó la memoria de nuestro origen, alzó un imborrable monumento a
los heroismos y a las locuras, a los esfuerzos y las desventuras de nuestros
antepasados invadidos y de nuestros antepasados invasores. Su labor fue
múltiple: inventó la poesía heroica de América, reseñó innumerables y altos
episodios de nuestra historia, introdujo la lengua hablada entonces en el orbe de la
poesía y recogió para la lengua castellana numerosas palabras de las lenguas
nativas del Caribe, de las costas y de los Andes: supo juzgar con severidad las
impiedades y salvajismo de los conquistadores y poner en labios de los indios
palabras a menudo llenas de nobleza y sabiduría, que evidencian un respeto por
lo distinto, totalmente insólito en semejante siglo y semejantes circunstancias».

CASTELLANOS, RENIER (Medellín, 1967). Editor de la revista Hoja Suelta y


profesor de sociales y filosofía en el Seminario Menor de la capital antioqueña.
Libro: |Inventario (1989).

CASTILLO, EDUARDO (Bogotá, 1889-1938). Fue «lo que podemos llamar el


letrado tipo de la generación del Centenario», dice Eduardo Carranza. Secretario
durante catorce años del maestro Guillermo Valencia, su «contra-parte» poética,
por así decir, pero al mismo tiempo su «afecto sumo y suma admiración». Para
refutar a quienes consideraron «escasa» su obra, nada mejor que reproducir la
respuesta que el mismo Castillo le dio a José Eustasio Rivera cuando éste le
reprochó no haber publicado un libro: «Durante 15 años, días tras día, he escrito
en todos los periódicos y revistas del país. He publicado cerca de cien poesías
(originales y traducidas) y más de cuatrocientas producciones en prosa, entre las
71

cuales hay cuentos, artículos críticos y crónicas ligeras. He tenido varias
polémicas periodísticas y he traducido siete u ocho libros de historia. Si escribir
todo eso no es realizar una obra, mala o buena, ignoro lo que deba entenderse por
semejante frase». Pero hoy es válida la pregunta de J. Eduardo Jaramillo, a la que
la posteridad dará positiva respuesta: «¿Por qué razón una poesía tan honda
como la de |El árbol que canta ocupa una posición marginal en el canon de
nuestra literatura?». Autodidacta, llegó a poseer una vasta cultura, fue un
informadísimo crítico y uno de los más grandes traductores de Colombia —sus
versiones eran verdaderas recreaciones— de Samain, Baudelaire, Francis
Jammes, Kipling, D’Annunzio, Wilde, Coppée y Eugenio de Castro. En prosa y en
verso, Castillo es, para Carranza, «un clásico en la acepción histórica (lo que dura
siempre), en el sentido estético (equilibrio entre la razón y la pasión), en el sentido
estilístico (de contención y economía verbal: decir lo más con las menos palabras)
y en el sentido más profundo y humano de clasicismo: humanidad y belleza». Su
libro juvenil, |El árbol que canta, «hoy clásico en todas las dimensiones de la
palabra», fue publicado en 1927. Después, |Duelo lírico con Angel María
Céspedes (1928). En 1965 el Ministerio de Educación editó, preparada por
Roberto Liévano, Carlos López Narváez y su hermano Hernando Castillo, su |Obra
poéticade adolescencia. Y finalmente, en su madurez, cuando «el alma del poeta
se orienta hacia el misterio», nos deja |Los siete carrizos. En prosa, «una
auténtica, fascinadora obra maestra» fue recogida en 1973 entre sus evocaciones
y recuerdos, por Hernando Castillo y Alfonso Castillo Gómez: |En aquella bella
época. En 1965 se recogieron artículos suyos dispersos en periódicos y revistas
en el libro titulado |Tinta perdida. En 1918 publicó |Duelo lírico con Ángel María
Céspedes.
Volviendo a su poesía, Rafael Maya lo reduce: «Sus versos revelan un propósito
de arte conseguido casi siempre con ejemplar exactitud. Carecen, eso sí, de
vibración personal, de íntimo arranque emotivo, y quedarían mejor definidos como
comentario artístico a lecturas hechas devotamente, o a sensaciones vividas a
través de los libros. No fue responsable de esto. En plena juventud franqueó las
puertas del paraíso artificial; y de los jardines letales no lo sacó más que la mano
de la muerte. Nada supo, pues, de la áspera vida, del suave amor, de la
embriagante victoria. Vivió sumergido en el mundo de los libros y en el estrecho
reducto de su sensibilidad torturada».
Pero Sanín Cano lo exalta: «La gracia da el tono a su concepto de la poesía. Con
suavidad, que no tiene rival entre sus contemporáneos, vertió en estrofas
cinceladas, donde la gracia borra las huellas del cincel, su concepto del mundo...
Su cualidad característica llena toda su obra. La gracia lo inspira en la descripción
de los aspectos lisonjeros de la vida con la misma verdad y distinción que en las
apariencias ingratas o nefastas...».

CASTILLO, OMAR (Medellín, 1958), Dirige la revista Otras Palabras, en la capital


antioqueña.
Libros: |Garra de gorrión (1980); |Limaduras del sol (1983); |Fundación y
rupturas (1985); |Relatos del mundo o La mariposa
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incendiada (1985); |Informe (1987); |Relatos de Axofalas (1991); |Leyendo a don
Luis de Góngora (1995). Seleccionó y prologó las antologías |De Panidas y
poetas —antioqueños— (1994), |Homenaje a José Asunción Silva (1996).

CASTILLO MUÑOZ, JUAN (Moniquirá, Boyacá, 1929). Periodista, historiador


(académico), autor de la |Primera antología de la poesía boyacense —con Vicente
Landínez Castro y Gabriel Salamanca—, publicada en Tunja en 1960. En 1979
preparó |Boyacá en la poesía del Siglo XX.
Libros con su propia poesía |: Peregrino inútil (1954); Palabras del hombre sin
estirpe (1958); Cinco elegías y un lamento; El extraño —relatos—; Motivos de
Eros (1974); El sueño de la montaña (1976).
El poeta antioqueño Jorge Montoya Toro escribió: «Canción desde la tierra, título
de uno de los poemas de Juan Castillo, nos da la tónica del ámbito poético de toda
su obra, signada por la inquietud existencial y cercana a los más palpitantes
problemas humanos».

CASTRO, GABRIEL ARTURO (Bogotá, 1962). Antropólogo de la Universidad


Nacional. Tallerista de la Casa Silva en 1988. Primer premio en el II Concurso de
poesía «Aurelio Arturo» con |Conjuros (1990) y tercer premio en el I Concurso de
Poesía «Ciudad de Bogotá» con el |Libro de alquimia y soledad (1992), sobre el
cual dice Jorge H. Cadavid que «invita a darnos un banquete con el lenguaje, un
festín con la imaginación. Este libro transmite una vitalidad recia, en la que
palabras y fantasía se juntan en el lugar de la más alta creación. Es el encuentro
con luminosas imágenes desprovistas de lastre verbal. Imágenes con un poeta
detrás, no imágenes con un poeta delante. Poeta de la estirpe de Juan Manuel
Roca, con resonancias a la mejor manera del mexicano Antonio Montes de Oca,
con esa imaginación metafónica desbordante.., Este poemario bien podría
compartir el primer puesto junto al hermoso libro |La casa de Víctor López Rache».

CASTRO, MAURO (Medellín, 1936). Mientras desempeñaba los más diversos


oficios y colaboraba en periódicos, preparaba su primer libro: |Alejandra o la
estación violenta (1965). Residió un tiempo en Bogotá y desapareció. Vivió en
Europa. Y en 1982 se presentó de nuevo en Colombia con un nuevo libro: |La
palabra, que él llama «20 estructuras y un solo poema» y lo presenta diciendo que
«tiene el orgullo de hacer llegar estos trabajos, como muestra de un esfuerzo
personal sin claudicaciones». Y se volvió a ir, furioso con « grupos, antologistas,
revisteros falsos de poesía, especialistas en golpes de dados, gacetilleros,
detentadores del poder literario...».

CASTRO SAAVEDRA, CARLOS (Medellín 1924-1989). La aparición de Castro


Saavedra en la poesía colombiana fue una explosión (o lo que llaman ahora un
«boom»). Por eso las palabras consagratorias de Pablo Neruda, que aparecieron
como prólogo en su primer libro: «Pienso que la poesía colombiana despierta de
un letargo adorable pero mortal, este despertar es como un escalofrío y se llama
Carlos Castro Saavedra. Su poesía recorre de arriba a abajo su patria, es poesía
73

de aire y de espesura, es poesía con lo que les faltaba a los colombianos, porque
allí existió siempre el riguroso mármol y el pétalo celeste, pero no estaba entre los
materiales el pueblo, sus banderas, su sangre. Gran ejemplo es el de este joven
poeta que de pronto asume toda la voz de un pueblo y se dispone a erigir de
nuevo la dignidad sin más armas que su poesía... Su poesía restañará los dolores
y encenderá su fulgor en la paz de su patria».
Y Carlos se tomó esa responsabilidad con plena seriedad, dejando una de las más
vastas obras poéticas, rara por ello entre poetas de las generaciones recientes. Su
poema |Plegaria desde América fue laureado en el Congreso Pro Paz de Berlín en
1951. Pero sus versos no sólo eran combativos y rebeldes sino tiernos y sencillos
en los temas del amor, del amor patrio, del amor familiar, del amor a la mujer y a
los amigos. Pasaba del tumulto a la intimidad, y de pronto resolvió quedarse en
ésta, enmudecer, suspender sus columnas periodísticas, sus recitales
multitudinarios, y se puso a pintar y a escribir, eso sí, para los niños, los suyos, los
de sus hijos y los del mundo... Cuando casi había desaparecido de la vida pública,
nos sorprendió con una novela, |Adán Ceniza (1982), que ganó el Premio
Vivencias en Cali. Invitado por el Congreso Nacional a participar en un ciclo de
poetas representativos en el Capitolio, no aceptó. La Academia lo invitó a su seno,
pero no se posesionó. Y así, de pronto también, para honda sorpresa dolorosa,
desapareció del todo. Pero dejó una obra cuyos solos títulos llenan el espacio
reservado —en este trabajo— a la más vasta bibliografía. Son los de
poesía: |Fusiles y luceros (1946); |Mi llanto y Manolete (1947); |33
poemas (1949); |Camino de la patria (1951); |Música en la calle(1952); |Hojas de
la patria (1952); |Despierta joven América (1953); |Escrito en el
infierno (1953); |Selección poética (1954); |Donde canta la rana (1955); |El buque
de los enamorados (1957); Humo sobre la fiesta (1958); |Los mejores
versos (1958); |Sonetos del amor y de la muerte (1959); |Los ríos
navegados (1961); |Obra selecta (1962); |Toda la vida es lunes (1963); |Aquí
nacen caminos (1964); |El libro de los niños (1965); |Breve
antología (1969); |Poemas escogidos (1974); |El sol trabaja los
domingos (1972); |Las jaulas abiertas (1982); |Jugando con el gato (1986); |Oda a
Colombia (1987); |Agua viva (1988); y |Poesía rescatada—selección— (1988); |La
voz del viento (1990). Y en 1996 la Fundación Castro Saavedra y Círculo de
Lectores publicó una antología preparada y prologada por Belisario Betancur.
En prosa, fuera de sus muy leídas columnas periodísticas, impregnadas de
intenciones líricas, que publicaban frecuentemente El Colombiano en Medellín y El
Tiempo en Bogotá, escribió |Cuadros de historia (1958), |Cuentos infantiles
(1958) y otros muchos textos, entre ellos |Historia de un jaulero (1960), |El
trapecista vestido de rojo (1987) —ambos de tea |tro—Elogio de los
oficios (1961); |Cosas elementales (1965) y |Caminos y montañas (1966).
Manuel Mejía Vellejo dijo: «Castro Saavedra es un caso especial en la literatura
colombiana, a los 18 años había publicado los mejores sonetos de amor que se
han escrito en el país. A los 19 compuso el más logrado poema épico lírico en la
historia colombiana. Y tiene en su haber la más aquilatada poesía social». Y, a su
vez, Belisario Betancur afirma que la de Castro Saavedra «es la voz más alta y
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completa de aquella generación» y se refiere al libro que hizo en su homenaje
como «un testimonio de admiración y de afecto a quien honró la poesía
americana, dejó cadencias inolvidables en el aire de su patria y de su tierra y legó
a sus compañeros la impronta de su grandeza».
Y Gabriel García Márquez escribió cuando Castro Saavedra publicó |Música en la
calle: «Quienes hayan leído este libro, tienen en él un respaldo suficiente para
poder decir que Castro Saavedra es el más grande poeta de Colombia y que
puede caber cómodamente entre los buenos de América».

CELEDÓN, RAFAEL MARÍA (San Juan de Cesar, Magdalena, 1833; Santa Marta,
1903). Sacerdote y obispo, autor de numerosas obras didácticas, poeta místico,
descriptivo y de estilo culto, traductor de Dante y de Virgilio. Escribió
una |Gramática, vocabulario y catecismo de la lengua guajira y una |Gramática de
la lengua Koggaba, con Ezequiel Uricoechea. Sus versos fueron publicados en
París en un folleto titulado Rosario poético (1873).

CELY HERRÁN, FERNANDO ALBERTO (Bogotá 1957). Estudió lingüística y


literatura, ejerce la locución comercial y deportiva y dirige talleres de creación
poética. Miembro del grupo Esperanza y Arena y de la Unión Nacional de
Escritores.
Libros: |Gotas de cristal (1985); Lejanías (1993); |Cantos del desamor y el
desencanto (1995).

CEPEDA VARGAS, GLORIA (Cali, 1931). Periodista. Medalla y diploma en el XXII


Concurso Internacional de Poesía en Bruselas, Bélgica, en 1993,
por |Sólo |sonetos |. Segundo premio en el concurso «Carlos Sabat Ercasty» en
Montevideo, Uruguay, por |Sonetos.
Libros: |Bajo la estrella (1958); |Poemas de los
hijos (1963); |Credo (Caracas, |1979); Cotidiano apremio (1982). |Más allá de la
noche (1990); |Cantos de agua y viento (1996) —premio «Jorge Isaccs», de
Desarrollo Cultural de la Gobernación del Valle en 1995— |y Carta a
Manuel (1996).

CEPEDA VARGAS, MANUEL (Armenia, 1932; Bogotá, 1994). Estudió derecho en


la Universidad del Cauca. Periodista, pintor, pero principalmente líder de la
izquierda, director del semanario Voz Proletaria, miembro del comité central del
Partido Comunista y de la Unión Patriótica, representante a la Cámara |y hasta
sus últimos días senador de la república.
Dijo Jorge Child: «Pocas vocaciones tan acendradamente dedicadas a denunciar
las injusticias sociales, los atropellos |ylos crímenes políticos que a diario se
cometen en Colombia. Fue el más valeroso defensor de los derechos humanos
que hayamos conocido, y | el precio de sus denuncias y | luchas políticas, fue su
asesinato».
Sus versos también fueron empapados en el sudor |y en la sangre de la lucha. El
mismo escribió en su libro |Balada de los hombres anónimos: «Estos pequeños
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poemas rememoran fuertes vivencias. Escritos de prisa y en diversas épocas,
recogen, con altibajos y lenguaje llano, el martilleo de la realidad». Fue publicado
por el Fondo Mixto de Promoción de la Cultura y las Artes del Cauca en 1994. Otro
libro suyo: |Vencerás, Marquetalia (1964).

CERÓN CASTILLO, ARMANDO (departamento del Huila). Delimiro Moreno lo


incluye en el grupo de Los Papelípolas de Neiva y | en su libro sobre sus
integrantes explica: «No fue incluido por don David Rivera en su |Índice porque no
vivía en Neiva y su timidez lo había sepultado en un despacho burocrático de
Garzón, pero aún lejano físicamente de los demás papelípolas comparte con ellos
el afán generacional y el ideario poético precursor del Nadaísmo». Francisco Ortiz
dijo sobre su poesía: «Se ajusta de manera exacta a la concavidad de su silencio.
Primero con ardua se hace el vaso y |después viene el agua que lo llena. Por eso
sus versos aparecen como una necesidad, como algo que le faltaba a la vida».

CÉSPEDES, ÁNGEL MARÍA (Bogotá, 1892-1956). Su primer


libro, |Poesías, publicado a los 16 años, fue prologado por Miguel Antonio Caro,
y | en 1908 ganó los juegos florales de Bogotá con el poema |La juventud del
Sol, imprescindible en todas las antologías colombianas y que le hizo decir a
Gómez Restrepo que «por la novedad del pensamiento, la audacia de las
imágenes |y la esplendorosa belleza de la forma, recuerda las precoces obras
maestras de Víctor Hugo». Después escribió |Invitación al amor (1911). Estudió en
Estados Unidos, Alemania y Francia y también precozmente, antes de los 20
años, inició una carrera diplomática que se prolongó por toda su vida. En tal
calidad estuvo en Nueva York, Madrid, Berna, Ginebra.., y Bogotá, donde ocupó
una alta posición en la Cancillería. Fue profesor universitario y publicó, más que
sus propias poesías, que fueron cada vez más escasas, traducciones de Rostand
—elogiadas por éste—, Heredia y D’Annunzio. Gómez Restrepo volvió a decir de
Céspedes: «En sus posteriores piezas líricas y dramáticas, es un poeta de genio y
estilo francés que escribe en magníficos versos castellanos. Los alejandrinos
franceses brotan espontáneamente de su pluma, y | han merecido elogios de
Rostand, que es maestro con quien guarda más analogías por la constante
ingeniosidad del pensamiento y | la expresión, el sutil y caprichoso juego de la
fantasía, y la amplitud del arranque poético, muy distinto del contrahecho
amaneramiento de ciertos modernistas».
Sí, Céspedes escribió realmente en francés algunas poesías, entre las cuales fue
muy popular en Europa, durante la primera guerra mundial, |Le casque et le
képi. También escribió teatro: |El regimiento pasa (1914) |y El tesoro, estrenada en
el Colón en 1916 y publicada en la |Selección Samper Ortega. Céspedes tuvo una
polémica lírico-política con Eduardo Castillo (por las candidaturas presidenciales
de Guillermo Valencia y Marco Fidel Suárez) que se publicó con el título de |Duelo
lírico (1918).
COBO BORDA, JUAN GUSTAVO (Bogotá, 1948). Desde cuando conoció
La |alegría de leer, de Juan Evangelista Quintana, suponemos, se apasionó por la
literatura, y hoy es uno de los más leídos —en lo activo y | en lo pasivo— de los
76

escritores colombianos. Inició la crítica con reseñas periodísticas —y con aquel
mismo título, precisamente— en compañía de Darío Jaramillo Agudelo, en el diario
El Siglo. Después ha invadido, literalmente, todos los espacios culturales. Ha sido
director de publicaciones en Colcultura, director de la revista Eco, miembro del
consejo de colaboradores de Vuelta, de México, y de numerosas publicaciones
internacionales. En ese mundo se desenvuelve «como pez en el agua». Fue
secretario cultural de las embajadas de Colombia en Buenos Aires y | en Madrid,
consejero cultural de la Presidencia de la República y actualmente embajador en
Grecia. Académico de número —el más joven— se posesionó como
correspondiente con un ensayo sobre el americanismo en la vida de Germán
Arciniegas, cuya obra se ha dedicado a compilar en diversos volúmenes. Es el
heredero, pues, de una obsesión americanista. En 1996 la Academia lo eligió
socio de número.
Sus libros de poesía, que a veces se barajan y se invaden unos a otros por la
repetición o recomposición de sus poemas, son los siguientes: |Consejos para
sobrevivir (1974); |Salón de té (1979); |Casa de citas (1981); |Ofrenda en el altar
del bolero (1981) —fuera de concurso en el «Cote Lamus» en 1978—; |Roncando
al sol como una foca en las Galápagos(1982); |Todos los poetas son santos e irán
al cielo (1983); |Tierra de Fuego (1988); |El animal que duerme en cada uno y
otros poemas (1995) |Furioso amor (1997).
Es autor también de varias selecciones entre ellas |Álbum de la nueva poesía
colombiana (1981) |Almanaque de versos(1988) y |Antología de poesía
hispanoamericana (1985) y de compilaciones críticas sobre José Asunción Silva,
García Márquez, Germán Arciniegas y | Alvaro Mutis. Entre sus libros de
ensayo: |La alegría de leer (1973); La tradición de la pobreza (1982); |La otra
literatura latinoamericana (1982); |Letras de esta América (1986); |Visiones de
América Latina(1987); |El coloquio americano (1994); |Historia portátil de la poesía
colombiana 1880-1995 (1995); La narrativa después de García
Márquez (1989); |Leyendo a Silva (1994); |Repertorio crítico sobre García
Márquez (1995); |Silva, Arciniegas, Mutis y García Márquez (1997).
Sobre su obra crítica dijo Octavio Paz en 1976: «Admirable por partida doble: por
su lucidez y por su pasión. Una lucidez hecha de rigor y simpatía cordial, una
pasión que conoce el entusiasmo y, también, la indignación. Su prosa no me gusta
menos que su poesía: ambas se comunican y se iluminan».
Emir Rodríguez Monegal, en la Revista de la Universidad de México: «Creo que
hoy sólo se le acerca (a José Miguel Oviedo, maestro del ensayo breve) Juan
Gustavo Cobo, en el mismo registro de intuición y gracia para escribir crítica».
Sobre su poesía, Hernando Valencia Goelkel: |«Consejos para sobrevivir es una
obra corrosivamente crítica y amarga, con esa acerbia que parece postular,
implícitamente, un desbrozamiento, un despejar de caminos, acaso una liberación
o algo por el estilo... Esa aparente apatía recubre una notable pericia formal.
Porque lo mejor de Cobo |—y | se trata de una técnica nada fácil— consiste en su
brillante dominio de la organización del poema».
Y James Alstrum en la |Historia de la poesía colombiana (1991): «Cobo ha ido
puliendo unos pocos poemas en varios libros que subvienen con tremenda ironía y
77

soma la poesía tradicional de una patria muy conservadora. Sus epigramas y
poemas narrativos celebran irónicamente el fracaso y el hastío predominantes en
el mundo de nuestro tiempo... Desde su primer libro, ha proclamado el mismo
credo poético del agnóstico adicto a seguir ensamblando poemas sometidos a una
dura autocrítica que pone en duda e indaga el valor de la poesía para el mundo
actual... Tal tono irreverente y su talento en organizar versos prosaicos de una
manera insólita dentro del marco poético le han merecido la acogida
internacional».

COHEN, JOAQUÍN PABLO (Carmen de Bolívar, 1911-1993). Ramiro Ibáñez


Giraldo dice que «con su libro |Senderos del alma pasa a ocupar el sitial de honor
que le corresponde en la poética nacional... Su poesía involucra el paisaje nativo,
su entorno humano, y | la viste con las mejores galas de la belleza natural. De ahí
la perfecta identidad de sus metáforas con el medio circundante, llenas de
colorido, música y lozanía. Poesía delicada, sutil, transparente, llena de
ensoñación y | de nostalgia».

CÓNDOR, FEDERICO —Jaime Londoño— (Bogotá, 1959). Trabaja en un


almacén de antigüedades después de haber desertado de sus estudios de
derecho en el Externado de Colombia. Juan Manuel Roca lo descubrió en un taller
de poesía de la Casa Silva y le publicó poemas de su libro inédito titulado |Hechos
para una vida anormal, que esperamos publique pronto, antes de que se le vuelva
objeto de su anticuario. Por lo pronto, publicamos en la |Antología de la Poesía
Colombiana (1997) su poema sobre las brujas en el cual anuncia que también se
volvió vendedor de biblias...

CONSTANTE BOLAÑO, JOSÉ (Ciénaga, Magdalena 1921; Bogotá). Estudió


derecho en la Universidad Javeriana en Bogotá, fue notable crítico literario,
columnista en la prensa nacional y en los años finales de su vida abogado de la
Presidencia de la República, totalmente alejado de la literatura—al menos de su
publicidad—. Perteneció, como poeta, a la generación postpiedracielista —así
aparece en la |Antología de la nueva poesía colombiana (1949)— pero nunca
publicó el volumen con sus versos, que tenían, como los de algunos de sus
contemporáneos, una marcada influencia de su más admirado poeta, Aurelio
Arturo.

CONTO, CÉSAR (Quibdó, 1836; Ciudad de Guatemala, 1891). Estudió en Santa


Librada de Cali y en El Rosario de Bogotá obtuvo el título de abogado.
Representante a la Cámara por el Estado del Cauca, del que fue después
presidente. También fue secretario del tesoro nacional y magistrado de la
Suprema Corte Federal. Actuó en las revoluciones de 1860 y de 1876, y fue
también un fogoso orador político y | un combativo periodista, cuyas campañas por
sus ideas liberales lo llevaron al destierro hasta su muerte, Publicó los periódicos
La Revolución en Cali, El Caucano en Popayán y El Liberal —bisemanario— en
Bogotá.
78

Como poeta sobresalió en el género festivo y | pasaron a la historia sus
improvisaciones. Pero su mayor altura la alcanzó en sus traducciones de
Longfellow y Wordsworth, entre otros. Su dominio de la lengua inglesa —fue
cónsul en Londres— era tal que escribió, y publicó en París sus |Apuntaciones
sobre la lengua inglesa. En Bogotá dio a conocer un |Curso completo de la lengua
italiana (1875) y en Londres |Versos de César Conto (1884) y el |Diccionario
ortográfico de apellidos y de nombres propios de personas, con un apéndice de
nombres geográficos de Colombia (1885). En París publicó |Versosen 1891
y |Coplas se editó en Madrid (1935) y en Bogotá (1891). Después de muchos años
de olvido, sus restos mortales fueron repatriados a su ciudad natal en 1924.

CONTRERAS HERNÁNDEZ, MAURICIO (Bogotá, 1960). Licenciado en química


en la Universidad Pedagógica Nacional y |profesor en escuelas de Bogotá.
Coordinador de la Cooperativa Editorial Magisterio. Colabora en diversas revistas
y suplementos literarios, especialmente como comentarista bibliográfico (obtuvo
distinción de la Cámara del Libro en 1994).
Libros de poesía: |Geografías (1988) y |En la raíz del grito (1995). Coautor
de |Rostros de la palabra —poesía colombiana actual— (1992) y |Cuentos
policíacos (1996). En el primero se refirió a la obra de Jairo Aníbal Niño, Raúl
Gómez Jattin y Jotamario Arbeláez. Tradujo la poesía del brasileño José Paulo
Páes para el libro La |poesía está muerta... juro que no fui yo, publicado en Bogotá
por la Cooperativa Editorial Magisterio en 1995.
Jaime García Usta dice: «Hay en los textos de Contreras una fértil voluntad
religiosa: recuperar la armonía perdida entre los hombres, ante la que la voz
poética se reviste de las formas tradicionales de la comunicación religiosa:
oráculos, plegarias, condena. Poesía que además utiliza los nombres de la
geografía literaria y | la mitología (Kafka, Sísifo) que comparten con el poeta los
signos de la errancia y la devastación. Otro sector del libro |(Rostros de la
palabra) planta su tienda en medio del panorama de la ciudad,,. La ciudad aparece
vista como una multitud de espacios, humedades, figuras derivadas de la
mitología —que aspiran a encarar otra mitología más poderosa—. El poeta en su
rastreo interior, en su afán de conocer o denunciar, cuestiona su propia condición.
¿Elegido? ¿Juguete de los dioses? ¿Testimoniante demencial en las ciudades
arrasadas? Contreras recupera ese aire transido de desamparo que restablece la
raíz inocente de toda poesía verdadera».

CORDERO VILLAMIZAR, LUZ HELENA (Bucaramanga, 1961). Psicóloga de la


Universidad Nacional. Escribe cuentos, poemas |y ensayos y se destacó su
participación en el concurso de poesía «Fernando Mejía Mejía» en Manizales en
1992.
Libros: |Ejercicio nocturno y |Óyeme con los ojos (1996).
Dice Henry Luque Muñoz: «La laboriosidad callada y la intuición sorpresiva, no
exenta de una puntualidad irónica, animan la contención verbal de Luz Helena
Cordero —atenta lectora de sor Juana Inés de la Cruz— y quien, habiendo

79

publicado su libro |Óyeme con los ojos, es una de las voces más firmes de la
nueva poesía colombiana».

CÓRDOBA ROMERO, GUILLERMO (Caparrapí, Cundinamarca, 1990). Estudió


bachillerato en el Colegio Ramírez de Bogotá y posteriormente comercio. Viajó por
Ecuador, Perú y Chile, donde trabajó en periodismo y editó libros. Fundó a su
regreso un caserío llamado Córdoba y una hacienda y vive en retiro en una finca
de Puerto Salgar.
Libros: |Tinta perdida (1933); |Romances de Pan (1935); |Romances del mito
chibcha (1940); |Romances de sol y viento(1941) y los dramas |José Antonio
Galán (1947) |y La niñez del tiempo (1948), que ganó un concurso de la Caja
Agraria.
Roberto Velandia dice que «Córdoba Romero es el poeta romancero de
Cundinamarca, que jamás podrá olvidarse, pues su vida y | su obra tienen acentos
de inmortalidad».

CORREA, EDUARDO (Copacabana, 1916; Medellín...). Estudió bachillerato en el


Seminario de Cali y huyó de la finca de su padre, donde trabajaba como agricultor,
para dedicarse al vagabundaje y al rebusque, contrabandeaba estilógrafos en
Buenaventura, fue vendedor de lotería y empleado de farmacia. En Cali fundó con
el poeta Antonio Llanos un radioperiódico. Redactor cultural de El Colombiano de
Medellín, allí mismo fundó una de las mejores librerías, La Ilustración (tenía la más
bella vitrina cultural). Su obra poética se quedó inédita fuera de |Diez poemas que
le publicó la Universidad de Antioquia y de algunos versos sueltos en suplementos
literarios. Por ello no fue post-piedracielista, como correspondía, ni tampoco hizo
parte de los cuadernícolas... aunque en la antología en que estos aparecieron por
primera vez fue incluido por Gaitán Durán.

CORREA LOSADA, ANTONIO (Pitalito, Huila, 1950). Estudió sociología y gestión


cultural y editorial, que ha ejercido en su departamento, en Ecuador, en México y
España. Educador y divulgador de la cultura amazónica. Cofundador y | director
de La Bufanda del Sol (en Ecuador).
Libros: |El vuelo del cormorán (1989); |Húmedo umbral (1992); |Desolación de la
lluvia (1996), «este último escrito —dice Guillermo Linero Montes— como
resultado de vivir dos años en el Amazonas... No proponen sus versos más que
acercamos a tal experiencia: mirar el Amazonas o, lo que es lo mismo, mirar el
mundo brillar en el lomo de un delfín rosado... Escritos en un lenguaje que
persigue un tono sin altibajos, no escapan, sin embargo, sus palabras a la
exuberancia que exige el tratamiento de un universo que es misterioso aun en su
plena presentación real».

CORREDOR PARDO, KATYA ANYUD (Bogotá, 1969). Enfermera egresada de la


Universidad Nacional de Colombia. Miembro del grupo poético Esperanza y Arena
y de la Unión Nacional de Escritores.
Obra publicada: |Aves de invierno (1995).
80

COTE BARAIBAR, RAMÓN (Cúcuta, 1963). Publicista. Estudió historia del arte en
la Universidad Complutense de Madrid. Profesor del departamento de
Humanidades de la Universidad de los Andes.
Libros: |Poemas para una fosa común (Madrid, 1983): |El confuso trazado de las
fundaciones (1991); |Informe sobre el estado de los trenes en la antigua estación
de Delicias (Caracas, 1992); |Diez de ultramar (Madrid, 1992), antología de la
joven poesía latinoamericana.

COTE LAMUS, EDUARDO (Pamplona, 1928-1964). Fundador, con Jorge Gaitán


Durán, de la revista Mito, fue un intelectual comprometido, por sus estudios y sus
viajes, con la apertura que significó el grupo que convocaron. Las diferencias
políticas —extremas— no lograron separarlos, ni la muerte, que les llegó
prematura, inmediata y trágicamente y que los hace evocar juntos (como en el
libro sobre ellos de Andrés Holguín). Eduardo fue bachiller en el Colegio San José
de Pamplona, estudió derecho en el Externado en Bogotá, filología hispánica en la
Universidad de Salamanca, España, y |filosofía en Goethe Universitat, Frankfort,
Alemania. Ganó con su segundo libro el premio a la Joven Literatura en Madrid en
1951, presidió la Tertulia Literaria Hispanoamericana y | participó en los congresos
de poesía de Salamanca en 1952 y | de Segovia en 1953. Fue cónsul de Colombia
en Glasgow y en Frankfort del Meno. Por su partido llegó a ser parlamentario y
gobernador de Norte de Santander, cargo que desempeñaba cuando pereció en
un accidente automoviliario en la carretera entre su capital y Pamplona.
Sus primeros libros se agregaron a la producción de los llamados «cuadernícolas»
pero después de sus estudios en Europa mostraron su voz más personal y
memorable. Son |ellos: Preparación para la muerte (1950); |Salvación del
recuerdo (1953); |Los sueños (1956); La |vida cotidiana (1959)
y |Estoraques (1963). En prosa: |Diario del alto San Juan y del Atrato (1959).
Colcultura publicó en 1976 toda la |Obra literaria de Cote Lamus, y | en 1983
apareció su |Antología poética.
Hernando Valencia Goelkel, uno de los más profundos y cercanos críticos de la
obra de Cote, dice al cumplirse 30 años de la muerte del poeta: «Más que
magistral, la poesía de Cote es pertinente: es una voz viva que sigue hablando
desde el presente |y para el presente sin que en nada se haya atenuado su
urgente contemporaneidad... La obra poética de Cote Lamus ha perdurado y
perdurará porque expresa una ambición arrogante, un ánimo de perfección que no
llegó a desfallecer en ningún momento de su breve recorrido. Su poesía es valiosa
porque Cote la afrontaba como un desafío; cada uno de sus libros es una nueva
prueba, un reto a su capacidad creadora; en cada uno se va renovando y
transfigurando la experiencia anterior; son un paso adelante en una búsqueda que
muy conscientemente parece haber sido búsqueda de la dificultad. Se trataba de
un a modo de arriesgarse y por eso de manera deliberada trataba de hacer de su
experiencia una base desde la cual buscar la nueva forma expresiva, de hallar un
equilibrio tenso entre lo abstracto y lo concreto. La serie de los libros representa
sin lugar a dudas una superación. Todo esto, claro está, dentro de una
81

continuidad. De |Salvación del recuerdo a |Los sueños la temática se transforma,
como habría de acontecer posteriormente con sus sucesores |La vida
cotidiana y |Estoraques, pero persisten el acento y | el ademán, persiste el tono de
las comparaciones, el esquema de las imágenes, incluso la permanencia de los
manierismos expresivos».

COTE URIBE, GUSTAVO (Bucaramanga, 1916). Miembro del Concejo de su


ciudad y | de la Asamblea de Santander. Fue finalista en el concurso de teatro
Tirso de Molina en España.
Libro: |Cantos del vivac y la marcha (1970).

CRESPO, JOSÉ MANUEL (Ciénaga, Magdalena, 1942). Estudió derecho en la


Universidad Nacional de Colombia, periodismo en la Javeriana y doctrinas
políticas e historia en Ifedec, en Caracas. Ha ejercido cargos de divulgación y
prensa, pero dedica el mayor esmero a su obra literaria, con la cual ha logrado
destacados lugares en el concurso nacional de poesía «Guillermo Valencia», de
Colcultura, y en el concurso nacional de novela Plaza & Janés.
Sus libros de versos: |Sinfonía vertical (1963); |Catarsis (1966);Adoración del
fuego (1973); |Ciudad del horizonte (1975); |Talud (1976); |Ánimo contra el
miedo (1988); el ensayo literario poético |Basuras del tiempo muerto (1978) y las
novelas |¿Qué será de Paola Silvi? (1981); La |promesa y el reino (1984); |Largo
ha sido este día (1987).
Cuando apareció |Adoración del fuego, ganador del premio nacional «Guillermo
Valencia», el autor de este |Quién es quién... escribió en su columna Carátulas y
solapas, en El Tiempo: «Entre la gran cantidad de libros de versos.., que recibimos
cada semana, nos había pasado inadvertido un pequeño y | modesto volumen que
fuera del pie de imprenta... no tiene un solo dato, como si el poeta hubiera querido
que sólo su poesía hablara por él. Y tenía razón, pues, así y | todo, se impuso en
el concurso de Colcultura y justamente ganó uno de los premios, que consagra a
José Manuel Crespo como una nueva y | auténtica voz lírica, un exquisito
trabajador de las palabras, a las cuales dedica este tierno y breve poema: «Más
que nunca en el tiempo de la poda, hojitas de laurel, os amo a todas».

CUESTA ESCOBAR, GUIOMAR (Medellín, 1950). Su experiencia profesional


como ejecutiva es tan reconocida como su prestancia personal. Ha sido asesora
cultural y editorial, gerente de publicidad y comunicaciones, directora de relaciones
públicas en diferentes entidades. Representante en la OEA, secretaria del
Ministerio de Relaciones Exteriores, relacionista de la Presidencia de la República,
etc.
Sus libros de poesía: |Mujer América, América mujer (1978); |Tiempo del no,
tiempo del sí (1984); |Cábala: círculo madre tierra (1989); |Bosque de
metáforas (1991); |Desde nunca (1993); |Cinco puntos cardinales —colectivo—
(1994); |Ceremonia del amor (1995) —con Silvio Salazar—; |Maderadentro (1997).
Guiomar ganó el primer premio «José María Heredia» con el libro |Bosque de
metáforas en 1990, en el 15º concurso internacional de literatura, música y artes
82

visuales de la Asociación de Críticos y Comentaristas del Arte (ACCA) en Miami,
Florida.
Alfonso López, en el prólogo de su segundo libro, escribió: «Podría pensarse que
solamente el aspecto formal enaltece esta poesía. Sería como admitir que el
sentimiento, la pasión, el fuego están ausentes de unas líneas que trajinan sobre
lugares comunes. Vibrar y hacer vibrar parece elemento esencial de todo estado
poético... En este caso, el verbo transparenta con extraordinaria diafanidad el
cauce sobre el cual corren las aguas cristalinas. Aquí y allá el lector halla una
coherencia subterránea en la inspiración. Se trata de versos gozosos, optimistas,
que expresan el deseo de vivir intensamente. Nada le es extraño a esta pluma,
eminentemente humana, que se acerca temblorosa a las fuentes de la vida. El
vocabulario signado de «síes», de promesas anhelantes, de amor panteísta,
delata el ansia de vivir de quien, apenas salida de la adolescencia, quiere abarcar
aquí y ahora la plenitud de la vida».

CHAPARRO, JULIO DANIEL (Sogamoso, Boyacá, 1962; Segovia, Antioquia,


1991). Su naciente carrera de inteligente y sensible periodista fue truncada por los
asesinos cuando cumplía una misión para el diario donde trabajaba, El Espectador
de Bogotá, en una zona de violencia. Había realizado estudios de lingüística y
literatura en la Universidad de la Sabana. Fue fundador de la revista Oriente en
Villavicencio y miembro del Fondo Editorial Entreletras.
Libros: |Y éramos como soles (1986), |País de mis ojos (1988) y |Árbol
ávido (1991). Sus amigos publicaron un volumen póstumo de sus crónicas
periodísticas con el título de |Papaíto país (1992).
El narrador y periodista Jaime Fernández dijo: «La obra de Julio Daniel Chaparro
nos permite ver un trabajo fresco, eternamente nuevo; una propuesta experimental
con indudables aciertos, una voz poética que comienza en la imagen y termina en
el rincón sin límites de un sueño».

CHAPARRO VALDERRAMA, HUGO (Bogotá, 1961). Bachiller del Calasanz,


estudió comunicación y se graduó en filosofía y letras en la Universidad de los
Andes. Jefe de redacción de la revista Arcadia va al Cine, editor de Cinemateca
Distrital de Bogotá y director del suplemento literario de El Siglo en 1987. En 1988
fue redactor del Magazín Dominical de El Espectador. Ganó el concurso de cuento
de la Universidad Nacional de Medellín en 1984 y el primer concurso nacional de
crítica cinematográfica «Hernando Salcedo Silva» en el Festival de Arte de Cali en
1987. También fue el mejor comentarista de libros, reconocimiento de la Cámara
de la Industria Editorial, en los años 1990 y 1991. Obtuvo la beca de novela
«Santiago de Cali» en 1989 con |El capítulo de Ferneli, que fue publicada en 1992.
Este mismo año ganó la beca Colcultura para la novela La |sombra del licántropo.
Con su libro |Imágenes de un viaje ganó el premio nacional de poesía en la
segunda convocatoria de Colcultura, en 1993, compartido con Rómulo Bustos y
Ricardo Burgos López. También publicó el ensayo |Lo viejo es nuevo y lo nuevo
es viejo y todo el jazz de New Orleans es bueno (1992).

83

Dirige sus propios Laboratorios Frankenstein para trabajos independientes de
literatura y periodismo.

CHARRY LARA, FERNANDO (Bogotá, 1920). Vida entregada con la más alta
fidelidad, dignidad y sobriedad a la poesía es la de este maestro contemporáneo,
cuya conciencia es la de un verdadero esteta que, tanto en su depurada y escasa
pero esencial, intensa, misteriosa y bella obra poética como en su lúcida y rigurosa
crítica, deja un testimonio auténticamente representativo de la lírica de nuestro
siglo. Tempranamente percibió el aletazo de la vocación, pero nunca se ha
precipitado al torrente impúdico de la publicidad. Sus |Poemas primiciales
aparecieron en los cuadernos de Cántico en 1944 y su primer |libro, Nocturnos y
otros sueños (1949), cuando ya su voz era conocida y respetada inclusive por los
poetas españoles de la generación del 27, los que tanto habían influido en la
generación anterior, la de Piedra y Cielo. Pero Charry no se acomodó ni en el
grupo mayor así llamado ni en el post-piedracielismo, nombre con el cual
rebañaron a sus contemporáneos. El comprendió y estimuló desde su aparición —
y contribuyó a ella— a los muchachos llamados «cuadernícolas» y con este
espaldarazo se identificó amistosamente y se unió estéticamente con su núcleo
principal, que posteriormente recibió el nombre de «grupo de Mito» porque
colaboró en la revista así bautizada en 1955. Después, Charry sólo ha publicados
dos libros con creación nueva: |Los adioses (1963) y |Pensamientos del
amante(1981). En 1986 se recopiló su obra poética en |Llama de amor viva, que
en España se reeditó con motivo del V Centenario del Descubrimiento de América,
honor que sólo recibió también Aurelio Arturo. En 1991 se lanzó una nueva y
lujosa edición —con dibujos de Fernando Botero— de su primer libro.
La obra crítica de Charry Lara: |Lector de poesía (1975); Poesía y poetas
colombianos (1985); |José Asunción Silva: vida y creación —
compilación— |(1985) y los prólogos |para Silva de Procultura (1993) y |Saulo de
Isaacs editado bellamente por la Universidad del Valle (1993). En 1990 hizo la
selección para la antología |Poésie colombienne du XXe siecle, publicada en
Ginebra por Ediciones Patiño con traducciones de Marilyne-Armande Renard. Y
en 1996 elaboró el primer tomo de |la Antología de la Poesía Colombiana para la
Biblioteca Familiar Presidencia de la República (el segundo tomo lo hizo Rogelio
Echavarría). De éstos dos hizo una reedición la Imprenta Nacional en 1997.
Fernando Charry Lara ejerció su profesión de abogado (de la Universidad
Nacional) en cargos privados y públicos (director de la Radiodifusora Nacional y
director de Extensión Cultural de la Universidad Nacional, entre otros). Dicta
cátedra en la Universidad de los Andes y en el Instituto Caro y Cuervo, del cual es
miembro honorario. Es individuo de número de la Academia Colombiana de la
Lengua. En 1994 le ofreció su homenaje el III Encuentro de Poetas
Hispanoamericanos «Presencia viva de la poesía», en Bogotá.
Rafael Gutiérrez Girardot, autor del más profundo ensayo hecho por un escritor
colombiano sobre la lírica de Charry Lara, dice: «Treinta y cinco poemas
publicados y elaborados en 40 años son 35 ejercicios logrados de heroísmo
sereno y silencioso. Son 35 pruebas de que la poesía no admite lo mediocre. Son
84

35 | muestras de la |exorbitancia, de que habla Benn, de medidas extremas. La
obra poética de Charry no requiere elogios. En ella sobra todo lo que no
sea |noble simplicidad y callada grandeza, para decirlo con una frase de
Winckelmann. Así como el |Cántico de Jorge Guillén |es fe de vida, así también es
la obra poética de Charry noble y callado elogio de sí misma, fe de vida
apasionada por la poesía, fe de vida suprema...».

El Nobel de poesía Vicente Aleixandre había escrito en el prólogo para el primer


libro de Charry Lara: «Los temas eternos del hombre —el amor, la esperanza, la
pena, el deseo, el sueño- transcendidos al mundo que lo rodea... son los de esta
poesía, que parece arrastrarse en el vasto aliento de la noche tentable. Un verso,
suelto generalmente, otras veces medido, a un tiempo justo y libre, como
únicamente puede ser el signo fiel de la comunicación, expresa los anhelos de un
corazón entero que no se siente del todo distinto del medio telúrico o cósmico que
lo sostiene y envuelve...».
Pedro Salinas escribió sobre |Los adioses: «Es un |libro, no una mera colección de
poesías, una visión de la vida a través de lo poético. Tiene lo principal de un
poeta: una |dirección visionaria, un modo de acercarse a las cosas, suyo...».
Enrique Anderson Imbert, en la |Historia de la Literatura Hispanoamericana (1974),
se refirió a esta poesía «de reminiscencias deliberadamente vagas, desvanecidas.
Sueña con sombras y así su mundo íntimo se va poblando de distraídos,
sonámbulos fantasmas hechos de polvo y de nostalgia».

CHAVES, GUILLERMO EDMUNDO (Pasto, 1903-1984). Quizá más conocido por


su novela |Chambú, su obra poética es contrastante por su «fresco vigor pictórico,
su sabiduría del corazón, de asombro y de ternura, de patria y de sueño... —dice
Eduardo Carranza en el prólogo de |Oro de lámparas (1940) y añade:— ...Por el
admirable clima dorado de su emoción, por su sostenida maestría formal, por la
depuración de su idioma, la limpidez de sus imágenes y el fervor nacional que lo
conmueve, está llamado a ocupar un sitio alto y seguro en la joven poesía
colombiana...».
Chaves ejerció en diversos foros su profesión de abogado.

CHAVES, MARCO FIDEL (Puerto Tejada, Cauca, 1926). Estudió derecho y


didáctica general. Profesor universitario de literatura, sociología, sicoanálisis e
historia del arte. Fue condecorado por Proartes en el V Festival de Arte en Cali en
1991. Colaborador en páginas editoriales y literarias de la prensa caleña.
Libros: |Oscuro meridiano (1967); |Edipo negro (1978). Y los trabajos en
prosa |Presente y futuro del Instituto Popular de Cultura de Cali (1984)
y |Presencia de Cali en la historia social de Colombia (1984). En el libro |Cuatro
ensayos sobre la poesía de Aurelio Arturo, ganadores del concurso abierto por la
Universidad de Nariño y que fue publicado en Bogotá por el Fondo Cultural
Colombiano, aparece el de Chaves como finalista.
Héctor Fabio Varela lo llama «poeta sobrerrealista... sí, Chaves no quiere mostrar
las cosas como son sino superar su condición real para expresarlas como
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aparecen confusamente en su espíritu, cosidas a otras por invisibles hilos
mentales y sentimentales. Su meridiano es oscuro para el lector ligero, pero claro,
esplendoroso, para quien se sume en sus delirantes sueños. Es honroso que haya
nacido y aliente en nuestra tierra un poeta tan hondo, tan visceral y tan culto como
Marco Fidel Chaves».

CHAVES TORRES, JOSE MARÍA (Pasto, siglo XIX). Figura entre los más
destacados nombres en la antología |Portaliras nariñenses, de Samuel Delgado,
publicada en Quito en 1928. El poeta colombiano nació a finales del siglo XIX y fue
elogiado, entre otros, por Rafael Pombo.
Libro: |Ecos tropicales (Panamá, 1889).

86

DALL, GLORIA —Elisa García de González— (Chiquinquirá, Boyacá). Estudió
bachillerato y profesorado en el Colegio de la Presentación de Ubaté. Grado en
alto comercio en el Colegio de María en Bogotá. Secretaria de don Agustín Nieto
Caballero; presidenta de la Federación Nacional de Empleadas; representante de
la Unión de Mujeres Americanas; secretaria de la Concesión de Salinas del Banco
de la República. Pertenece a | la Unión Femenina de Colombia, al Centro Poético
Colombiano, a la Asociación de Escritores y Artistas y a la Mesa Redonda
Panamericana.
Libros: |Cumbres doradas, Una catedral de sal y silencio y |Gloria Dall presentada
por Manuel José Arce y Valladares en Selección Poética, órgano de la Academia
Hispanoamericana de Letras de Colombia (1964).

DAMIANI SIMMONDS, EVERLYN (Barranquilla, 1961). Grado en sicología de la


Universidad Javeriana con maestría en literatura latinoamericana. Ejerce la
sicología en Bogotá.
Libros: |Momentos (1986); |Silencio de hierro (1988); |Sortilegio de
palabras (1990); |Leceias poéticas (1996); y el colectivo |Cinco puntos
cardinales (1994).
Meira Delmar nos informa: «Poesía lírica en esencia. Se mueve dentro de los
nuevos modos del poema: se cantan las pequeñas vivencias cotidianas, los usos y
afanes del día repetido en semanas, los hábitos que se copian a sí mismos hasta
el cansancio. Pero sin olvidar, nadie lo ignora, que entre tales lineamientos
aparece, siempre, lo real poético, ese no sabemos qué, partícipe del misterio y
decididamente indefinible, gracias al cual el oficio del arte y el de existencia se
convierten en algo más que un simple logro de la habilidad, el ingenio y la
constancia».

DAZA, DIOMEDES (Valledupar, 1946). Abogado, docente universitario.


Galardonado con el primer puesto en poesía en concurso de los 50 años de la
Universidad Libre en 1973. Miembro del grupo cultural Punto Rojo. Incluido en las
antologías |La novísima poesía latinoamericana (1979) —publicada en México—
y |Poetas en abril —volumen IV—.
Libro: |Celebración del tiempo.

DAZA MELÉNDEZ, JOSÉ ENRIQUE (Cerro de San Antonio, Magdalena, 1910).


Bachiller en filosofía y letras en el Colegio Biffi de Barranquilla.
Ha sido concejal y diputado pero permanentemente ha trabajado en planteles de
educación. Primer premio en concurso de la Caja de Previsión Social Nacional en
1988.
Libros: |Efluvios del alma (1990) y |Poemas al viento (1993).

DE ÁVILA RODRIGUEZ, WILLIAM (Valledupar, Cesar, 1963). Bachiller del


Colegio Nacional Loperena. Estudios de locución y periodismo, literatura e historia.
Otras aficiones: la fotografía y el canto vallenato. Aparece en la |Antología poética
de autores cesarenses (1994).
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DE CUETO Y MENA, JUAN (Villanueva de los Infantes, Toledo, 1604; Cartagena
de Indias, 1669?). En la Ciudad Heroica colombiana contrajo matrimonio en 1636
después de establecer allí sus negocios, principalmente de farmacia. Su cultura
era excepcional y su obra era exponente del espíritu de su época. Entre sus
composiciones figura: |Canción al Cerro de la Popa, Silva epitalámica, Relación de
las insignes festividades a la canonización de Santo Tomás de Villanueva y los
coloquios La |competencia en los nobles y discordia concertada y |Paráfrasis
panegírica de la milagrosa vida y muerte de Santo Tomás de Villanueva.
En 1952 el Instituto Caro y Cuervo publicó |Obras de Juan de Cueto y
Mena, edición crítica de Archer Woodford y prólogo de José Manuel Rivas
Sacconi.

DE GREIFF, JORGE (Medellín, 1893-1972). Estudió en el Colegio de San Luis en


Yarumal, ciudad del norte antioqueño donde fundó revistas literarias. En Medellín
ingresó al Instituto Caldas. Francisco Jaramillo Medina escribió: «Es una poeta de
corazón... Su amor a la naturaleza ilumina sus cantos, sencillos como el paisaje
que alaban».
Libro: |El arpa en llamas.

DE GREIFF, LEÓN (Medellín, 1895; Bogotá, 1976). El más prolífico, culto,


complejo, independiente, «subversivo», provocador, polémico y a la vez
indiferente, raizal tanto como «extranjero» y extraño y extrañado entre los poetas
nacidos a fines del siglo XIX pero plenamente vigente en el XX y el más estudiado
y divulgado al cumplirse el centenario de su nacimiento, con proyecciones hacia el
XXI... En su tierra fue el director-fundador de la primera revista de vanguardia de
Colombia, Panida, con el inquieto y bohemio grupo del cual fue literariamente el
nombre mayor, como lo fue del grupo Los Nuevos, ya en Bogotá, donde era una
figura tan rara —en el sentido dariano— como familiar. Ocupó nacionalmente
cargos burocráticos propios de su profesión de estadístico, principalmente en
Ferrocarriles y Caminos... De sus numerosos «oficios y mesteres» confesó el
preferido: «Soy un acontista». La Academia lo llamó, pero murió sin posesionarse.
Su vasta obra poética reboza en los volúmenes por él titulados |Tergiversaciones
(1925); Libro de signos (1930); |Variaciones alrededor de
nada (1936); |Fárrago (1954); |Nova et vétera (1973), etcétera... Fuera de
sus |Prosas de Gaspar(1937), la compilación de sus colaboraciones en El
Espectador y en la HJCK, se cuentan también muchas |Obras completas, todas
incompletas porque siguen y seguirán apareciendo «nuevos» y viejos manuscritos
originales. Cuatro de ellas son: La de Alberto Aguirre para Bedout en Medellín
(1960), la de Tercer Mundo (1975), la de Procultura y Presidencia de la República
(de Belisario Betancur) en 1985; la de la Universidad de Antioquia, preparada
(como la anterior) por su hijo Hjalmar con el título de |Obra dispersa (1995) y, en
fin sin fines, otras como la selección en ruso publicada en Moscú en 1986 —
traducciones del poeta soviético Serguei Goncharenko—. También se han
publicado aparte muchos de sus poemas o grupos de poemas que él incluía en
88

sus libros con el nombre de |Mamotretos.
Después de los años de quieta bohemia bogotana, cuando «con humor e
indolencia» fue el pontífice sin trono del Café Automático, hizo sus soñados y
tardíos viajes, entre ellos para asistir al Congreso de la Paz en Estocolmo en
1958, de donde pasó a la U.R.S.S., a la China y a otros países soviéticos o
prosoviéticos. Más tarde fue enviado por el gobierno a la embajada de Colombia
en Suecia, adonde, según sus propias palabras, iba en busca de sus ancestros.
Jorge Zalamea escribió en el prólogo de las primeras obras completas del
maestro: «Si León de Geiff ocupa hoy uno de los más altos tronos de la poesía
castellana, si su obra tiene una significación universal traducible a cualquier
idioma, no es por la simple razón de ser un erudito de las formas poéticas y un
impar dominador del lenguaje en que ellas se expresan. Su cualidad excelsa es la
de creador de un universo perfectamente identificable en sus paisajes, en su fauna
y su astronomía, en sus poblaciones, en sus héroes y en sus beldades; un
universo al que podemos penetrar no simbólica sino físicamente, porque ya en sus
mismos umbrales perciben nuestros sentidos la materialidad de una música, de
unos aromas, de unos colores que reconocemos peculiares en él, y nuestra
inteligencia entra en contacto real con una muchedumbre que comenzó a ser
censada en las páginas de |Tergiversaciones y que tiene ya personajes de tanta
vitalidad que han saltado de su propio mundo para incorporarse al nuestro... (He
aquí el censo incompleto: Leo Le Gris, Mateo Aldecoa, Gaspar van der Nacht, Erik
Fjordson, Sergio Stepansky, Claudio Monteflavo, Ramón Antigua, Gunnar
Fromhold, Proclo, Diego de Estúñiga, Harald el Oscuro, Lope de Aguinaga,
Guillaume de Lorges, Miguel Zuláibar, Beremundo el Lelo, el Skalde y otros...»
Hernando Téllez, a su vez: «Dentro de un siglo o dentro de diez, la poesía de León
de Greiff seguirá pareciendo, seguirá siendo, una creación singular y aparte. Una
producción cuyos nexos con las constantes de la moda y de las escuelas poéticas
de su tiempo ofrecerán una resistencia a la identificación con ellas mismas».
Y Femando Charry Lara: «De Greiff es, ante todo, el creador de un lenguaje
poético. Su obra, un permanente ejercicio de habilidad verbal... Su grandeza
radica en una maravillosa capacidad de construcción idiomática y en la forma
como en ella conviven la expresión culta junto al habla corriente, el arcaísmo, el
neologismo, las voces extranjeras y las de su propia invención... No hizo parte de
escuela, ni la formó, ni cuenta, tampoco, con discípulos posibles. Su acento está a
salvo de cualquier imitación. Es suyo, inalcanzable».

DE GREIFF, OTTO (Medellín, 1903; Bogotá, 1955) |. Como su hermano León, fue
un verdadero maestro por la profundidad y extensión de sus conocimientos —
ingeniero civil, musicólogo, crítico, traductor...— y un generoso divulgador de
cultura, por todos los medios, especialmente en la Universidad, en la prensa y en
la radio. Discretamente, para no competir con la arrolladora fama que entre la
«inmensa minoría» adquiría día a día el autor de los |Fárragos y de
los |Mamotretos,guardaba sus propios versos y sólo gustaba dar a conocer sus
traducciones, algunas de las cuales fueron recogidas en el libro |Versiones
poéticas (1975). En 1967 ganó el concurso sobre la poesía de Rubén Darío (su
89

seudónimo fue «León Metapa», que risueñamente se refería a su fraterno «rival»
poético, aprovechando los nombres de las ciudades en que había nacido y muerto
Rubén Darío...) y recibió el premio Simón Bolívar. El presidente Betancur le otorgó
la más alta condecoración al humanista y al maestro.

DE JESÚS, FELIPE. De él sólo se sabe que fue misionero franciscano en el


Darién y en el Chocó; parece que «era neogranadino por su amor al terruño,
espíritu americanista y por su constante seseo», dice el investigador Héctor
Orjuela, quien añade que posiblemente el religioso sea fray Felipe Ricaurte, del
Convento de Cartagena. Un extenso manuscrito suyo fue hallado en la Biblioteca
Nacional de Bogotá, llamado «disparatorio» por Vergara y Vergara y cuyo título —
larguísimo y extravagante— comienza y acaba así: |Poema cómico... soñado en
las costas del Darién, 1789... «En el códice se incluye la mejor pieza dramática —
afirma Orjuela— que se produjo en la Nueva Granada y tal vez la más
representativa del teatro neoclásico colonial en Hispanoamérica». Su |Romance a
la defensa de Cartagena fue publicado por J. M. Rivas Sacconi en 1950.

DE LA ROSA, AMIRA —Amira Arrieta MacGregor de la Rosa— (Barranquilla,


1900-1974). Primaria y secundaria en la Presentación de su ciudad natal,
periodismo, teatro y crítica teatral en Madrid, España, donde después, por muchos
años y hasta su muerte, residió y fue agregada cultural en la embajada de
Colombia en Madrid y cónsul en Sevilla. Fundó el Colegio Gabriela Mistral en la
capital del Atlántico. Galardones: Cruz de Boyacá, medalla de Oro de Barranquilla
(nombre del teatro, etc...). Gran prosista, columnista del A.B.C. Famosa autora
teatral. Escribió la letra del himno de Barranquilla, al cual se refiere así Alfredo de
la Espriella: «Las palabras de su himno son como el sortilegio de una fuente
hechizada, como el misterio de una casida encantada de los palacios moros. Es la
voz de la pureza vibrante que en el aire se transforma en deliciosa melodía, como
los maitines que suben directamente al Alcázar de los cielos cuando las avecillas
del Señor pronuncian su nombre al despuntar el alba peregrina». Gabriela Mistral
dijo sobre su poesía: «Amira gana la batalla de las letras a puro instinto artístico, a
pura sinceridad suelta y limpia». Su libro inédito de poesía: La |luna con
parasol. Sólo publicó |Marsolaire y otras páginas (1976) sobre el cual opina Carlos
Martín: |«Marsolaire es un tesoro literario tejido con los más finos y valiosos hilos
del idioma, donde se confunden la realidad y la poesía sin que la una vaya en
mengua de la otra; donde el casticismo y los indispensables y seleccionados giros
regionales se mezclan con gracia natural en uno de los más delgados, flexibles y
poéticos estilos que nos ha cabido en suerte conocer. Amira de la Rosa es una
estilista consumada, logra con sobriedad la mayor tensión lírica y la máxima
precisión en la descripción de paisajes y personas».

DE LA ROSA, LEOPOLDO (Barranquilla, 1888; Ciudad de México, 1964).


Después de cursar en su ciudad natal los estudios básicos emprendió su vida de
exilio que terminó en México (en la miseria, como Porfirio Barba-Jacob, con quien
lo unió una extraña amistad que llegó hasta a confundir sus voces poéticas, por lo
90

cual De la Rosa acusó a Ricardo Arenales —así se llamaba Miguel Ángel Osorio
en Barranquilla— de plagiarlo... aunque éste reconoció tardíamente a De la Rosa
como «preceptor y compañero». El costeño fue también, desde luego, bohemio o
lo que más se parecía a | un pobre poeta maldito (aunque también era bendito,
porque pasaba de las posesiones infernales a los deliquios místicos, de lo que da
fe, y buena fe, su obra poética). El único volumen de su angustiada lírica
fue |Poemas, publicado por la Biblioteca de Autores del Atlántico en 1945. Sus
bellas |Cartas a Julia aparecieron en la prensa, nunca en libro.

DE LA ROSA, LUIS FELIPE (Pasto, 1887-1944). Ejerció el periodismo, residió en


el Ecuador y también estuvo en Chile. En Santiago frecuentó círculos literarios y
conoció a Pablo Neruda, Vicente Huidobro y Gabriela Mistral. Allá fue premiado
por su poema |El conjuro de Floria y en los juegos florales del Ateneo de
Aconcagua, en 1920, con la Flor Natural por su poema |Parábola del
tiempo. También visitó a Valparaíso. Figura en varias antologías y es autor del
libro |Rosas y espinas(1956). Su más conocido poema es |El camino de la
cruz, que fue publicado con un estudio preliminar de Alberto Quijano Guerrero en
1943. Edmundo Medina Madroñero editó en 1944 La |voz del caminante: Luis
Felipe de la Rosa, «corona fúnebre a su amado vate, en el cual transcribe
discursos, poemas y comentarios periodísticos a raíz de su | | muerte, rematando
con una antología de su obra poética».

DEL CAMPO LARRAONDO Y VALENCIA, MARIANO (Popayán, 1772; Santander


de Quilichao, Cauca, 1860). Ordenado sacerdote en Quito, se distinguió como
orador, escritor y poeta. Humanista superior a su medio, según Menéndez y
Pelayo, escribió una memoria sobre la lengua latina y especialmente sobre la
poesía de Horacio. Primer rector del colegio de Santa Librada, en Cali. Fuera de
sus ensayos y dramas patrióticos y políticos escribió, en verso, un compendio de
doctrina cristiana para las escuelas (1834) y una autobiografía (1847), así como
algunas odas religiosas y |Seis noches y un día (1841), poemas sobre la guerra de
la Independencia en el Cauca, y su clásico |Canto de acción de gracias al
Señorpor la rendición de Pasto |a las armas de la república (1822).

DEL CASTILLO MATAMOROS, RAFAEL (Tunja, 1962). Bachiller del Camilo


Torres, estudió español y literatura. Fundador y director de la revista de poesía
Ulrika (1981), órgano de un valioso grupo de poetas jóvenes de proyección
internacional. Dirige el taller para educadores en la Casa de Poesía Silva.
Cofundador y coordinador del Encuentro de Poetas Hispanoamericanos que se
celebra anualmente en Bogotá y en otras ciudades del país. Primer premio en el
concurso universitario de poesía «Pablo Neruda» en 1982. Beca de Creación de
Colcultura en 1992 para su obra A |la intemperie y otras maneras del camino.
Su obra publicada |: El ojo del silencio (1985); Canción desnuda (1985); Entre la
oscuridad y la palabra (1992); Animal de baldío (1998). También publicó |Rostros
de la palabra —antología de la poesía colombiana actual— en 1990. |
Pedro Badrán señala que en los dos primeros libros de Rafael del Castillo «se
91

nota el afán minucioso de buscar el ritmo preciso, la imagen justa, la voluntad de
dejar al azar solamente lo necesario. El poeta está convencido de que la palabra
purifica y en la medida de sus versos se pueden rastrear las huellas de ese rito...
Siete años después de esa aventura, del Castillo reaparece con un trabajo ávido
de aperturas y latencias y como siempre seguro de lo que nombra».
Samuel Jaramillo cree ver en esta poesía la búsqueda de un espacio inalcanzable
(una casa) al que acaso se puede acceder en algunos momentos privilegiados de
la infancia. Y por esta vía se pregunta: ¿Qué queda entonces al poeta que
irremediablemente es un adulto?... «Solamente sucedáneos. La embriaguez es
uno de ellos. Fuego fatuo que ilumina, que calienta contra el frío de esta existencia
desolada... (lo cual no impide) que el poeta intente contraponer a este sombrío
panorama, un hemisferio luminoso. Sus soles son, de una parte, la poesía misma.
Y de nuevo, aunque bajo otro signo, la embriaguez como espacio de plenitud,
mas, como su combustible, se avanza un nuevo alimento: la amistad, la
camaradería que emerge de esta forma de complicidad, de concelebración. Bajo
su luz, fugazmente toma cuerpo la casa acogedora en la que se reciben los
amigos. Poesía y licor, amistad, eventualmente el amor, serían las piedras sobre
las que se construye esta forma de resistencia contra la frialdad del mundo».
Y Miguel Iriarte: «Del Castillo posee una indiscutible pericia literaria, por eso
maneja bien la contracorriente, el desafío; expresiones inéditas que surten el
efecto de metaforizar acertadamente el pensamiento...».

DEL CASTILLO Y GUEVARA, FRANCISCA JOSEFA (Tunja, 1671-1742). Hija de


un funcionario español y de una dama tunjana, a los 18 años ingresó al Convento
de Santa Clara, donde llegó |a ser abadesa. Por orden de su confesor
empezó |a escribir sus intimas experiencias en el libro |Sentimientos espirituales (o
afectos) en prosa, con versos intercalados, seguido del autobiográfico libro de
su |Vida. Los manuscritos permanecieron inéditos hasta después de su muerte.
Las primeras ediciones fueron conocidas con estos largos títulos: |Vida de la VM.
Francisca Josefa de la Concepción, religiosa del Convento de Santa Clara de la
ciudad de Tunja en el nuevo Reyno de Granada. Escrita por ella misma de orden
de sus confesores. (Filadelfia, U.S.A., 1817); |Sentimientos espirituales de la
venerable madre Francisca Josefa de la Concepción del Castillo (Santafé de
Bogotá, 1843); Poesías de la reverenda madre Francisca Josefa del Castillo y
Guevara no publicadas en los Sentimientos Espirituales —en la Historia de la
literatura colombiana de Antonio Gómez Restrepo (1946).|
Después de las primeras ediciones, estas obras quedaron en el olvido hasta
cuando Vergara y Vergara la proclamó en 1867 como «el escritor más notable que
poseemos: su estilo y su lenguaje la colocan al lado de Santa Teresa de Jesús, y
hasta en las peripecias de su vida le fue parecida». A su vez, Menéndez y Pelayo
dice que «escribió en prosa digna de Santa Teresa un libro de Afectos espirituales,
con versos intercalados, no tan buenos como la prosa, pero en un todo de la
antigua escuela, y a veces imitados de los de la santa carmelitana».
Néstor Madrid Malo dice que «también ha sido comparada la madre Castillo con
sor Juana Inés de la Cruz, a cuya altura literaria no está en ningún momento
92

nuestra monja, pero a cuyo lado merece figurar entre los grandes escritores
coloniales de Latinoamérica. La granadina no conoció, ciertamente, las alturas
líricas de la mexicana. Pero ésta no alcanzó en la prosa —y menos en la mística,
que no cultivó— el grado de perfección de la tunjana».
Rafael Maya conceptuó: «Su estilo es la transcripción fidelísima de su agitación
interior. Estilo recargado en ocasiones de adornos, y siempre brillantísimo. No
obstante su carácter habitualmente metafórico, pues la monja rehuye en cuanto le
es posible la expresión directa de las cosas, para darnos su traslación simbólica,
no es oscuro, sino profuso, ni barroco sino abigarrado. Pero es que en ella no hay
alambicamientos, ni conceptismos, ni sutilezas, sino demasiada abundancia. Es
laberíntica pero no intrincada; es profusa pero no enigmática; es enfática pero no
hueca ni vanamente hinchada. Sus defectos no son extravíos del buen gusto ni
aberraciones de la imaginación, sino mala administración de sus excesivos dones
espirituales. Carecía de disciplina interior». |
Monseñor Rafael María Carrasquilla en su discurso de ingreso a la Academia, y en
su respuesta José Manuel Marroquín, hicieron el primero y más importante estudio
sobre la madre Castillo y establecieron el paralelo entre la monja boyacense y la
santa de Ávila.
Y últimamente sor María Teresa Morales en su libro sobre la vida y la obra de sor
Francisca Josefa dice: «Una humilde monja... legó a la posteridad, por obediencia,
un extraordinario regalo espiritual».

DEL CORRAL, JESÚS (Santafé de Antioquia, 1871; Bogotá, 1931). Estudió en la


Universidad de Antioquia y en El Rosario de Bogotá. Periodista, narrador, famoso
entre otros por su cuento |Que pase el aserrador (1914). Ministro de Agricultura de
Marco Fidel Suárez, después de haber sido socio fundador de la Federación de
Cafeteros y varias veces presidente de la Asociación de Agricultores. Dirigió, entre
otros periódicos, La Brisa y El Escudo, con Alfredo Gómez Jaime, con quien
también publicó el libro |Jardín sonoro en homenaje |a Rafael Pombo. Entre sus
mejores versos se recuerdan |Los Santos Reyes, De mis montañas y |En la
hondonada. También colaboró con Vives Guerra en El Ciriri. Fue director-fundador
de Unión Republicana. En el Teatro Colón de Bogotá leyó su poema |Los
yarumos en la celebración del centenario de Antioquia.

DELGADO, ÓSCAR (Santa Ana, Magdalena, 1910-1937). A pesar de su corta


vida, truncada por asesinato, ejerció intensamente la política y el periodismo y dejó
una obra poética que sólo fue recogida póstumamente y que fue editada por
Colcultura bajo el título de |Campanas encendidas en 1982.
«De la luna de Diego Fallon a | la luna de Oscar Delgado hay cien años de
purificación del ojo y de la sensibilidad», dijo Tomás Vargas Osorio. Henry Luque
Muñoz dice en su libro |Tambores en la sombra (1996): «Delgado... murió en raras
e impías circunstancias, linchado en su tierra natal... por una turba enardecida,
días después de haber sido elegido diputado. Su poesía, sensible a la naturaleza y
adicta a la brevedad, se despliega en una especie de postales líricas de tierra
caliente, que recogen asimismo instantes animados por presencias femeninas».
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Y Guillermo Martínez González: «Poesía solar, recupera de nuevo la antigua
inocencia, la mirada pura y breve de las cosas. De allí el tono elemental, la secreta
alegría, el esencial regocijo con la naturaleza que recorre a | los textos. De allí su
rumor de guitarra que se enciende en jardines perfumados, la luz que invade la
tiniebla: aun la noche es anticipo de la claridad: abre su párpado ante el alba de
oro... Delgado celebra una infancia feliz, una infancia que retorna al paraíso».

DELMAR, MEIRA —Olga Chams Eljach— (Barranquilla, 1922). Barranquillera, hija


de libaneses, «es una de las poetas esenciales» de Colombia, dijo Eddy Torres, y
«una gran poeta» de América para Juana de Ibarbourou. Su obra, siempre honda,
armoniosa y depurada, espera sin afán a la orilla del-mar (onomatopeya de su re-
nombre) que le lleguen las mansas olas de la consagración. Y ésta tuvo su
manifestación más significativa en 1995, cuando la Universidad de Antioquia le dio
el premio nacional de poesía Por Reconocimiento. Muchos otros galardones le
habían sido otorgados, entre ellos la Medalla Simón Bolívar del Ministerio de
Educación, la Medalla de Colcultura y la Medalla Puerta de Oro de la Gobernación
del Atlántico. En 1997 recibió el homenaje del XIII Encuentro de Mujeres Poetas
en Roldanillo, Valle.
Olga Chams hizo sus estudios superiores en Roma y ejerció la docencia en artes y
literatura en la Universidad del Atlántico, que le dio el doctorado honoris causa.
Adoptó el seudónimo de Meira Delmar para ocultarse cuando era estudiante y
envió sus primeros versos a la revista Vanidades de La Habana, que
inmediatamente los publicó.
Alberto Duque López nos da una postal que la retrata bellamente: «Sólo la muerte
podrá borrar la imagen. A las 6 de la tarde cuando los árboles, los pájaros, el río,
la brisa, el calor, las palanqueras, el amor, la soledad, la tristeza, la nostalgia, la
risa de las muchachas y otros elementos que sólo conviven en Barranquilla, ya no
se mueven más, ya no se alteran, ya no respiran, Meira Delmar está sentada en
una mecedora de mimbre, moviéndose hacia adelante y hacia atrás, sobre un
suelo de baldosas blancas y negras, con un fondo lejano de Mozart que viene del
otro lado de las cortinas blancas. Mientras hablamos, contemplo su pelo color miel
y sus ojos claros y su voz dulce, y entiendo que los poemas que viene escribiendo
desde siempre, son una prolongación natural de su sensibilidad extrema, de su
memoria que asusta, de su forma de atrapar los gestos cotidianos de la vida con
palabras transparentes y emocionantes, de su dominio absoluto del castellano
para hablar del amor, los reencuentros, el olvido, las ausencias, los besos, la
soledad, las rosas, la música, el mar, las gaviotas, las lágrimas».
Su otra casa ha sido la de los libros: la Biblioteca Departamental del Atlántico, de
la cual fue directora por 36 años.
Obra poética: |Alba del olvido (1942); |Sitio del amor (1944); |Verdad del
sueño (1946); |Secreta isla (1951); |Sus mejores
versos (1957); |Poesía (1970); |Huésped sin
sombra (1971); |Reencuentro (1981); |Laúd memorioso (1995).
En 1995 ganó el Premio de Reconocimiento que otorga la Universidad de
Antioquia a la obra total de un poeta. En el libro-homenaje que se publica,
94

aparecen estas palabras de Mario Escobar Velázquez, miembro del jurado:
«Apegada ella, Meira, a las normas que ya ilustraban los versos de Góngora y de
Quevedo, y de Lope de Vega y Carpio, y del Inca Garcilaso, y del sacrificado
granadino Federico, mide el acento y el metro rima a rima. Clásica sería el modo
de llamarla a su poesía. Pero no son esos artilugios los que hacen la poesía:
apenas sí perendengues lucientes para el hondo estremecimiento con que la
belleza se destila en palabras. El estremecimiento es lo que cuenta, no el
perendengue. Y estremeceres de belleza carga esta antología. Por ejemplo, los
sonetos perendengosos, cantando a compás con los catorce martillos del soneto
perfecto. Cantan sobre el yunque de la emoción, y muelen al alma del lector en la
inefabilidad de lo sublime. Porque el poeta tiene de Dios el don de ver la belleza
en donde esté, y mostrarla a los ojos mortales. Así pensamos».

DEL NILO, MARIELA —Alicia Emma Arce de Saavedra— (Buga, Valle del Cauca,
1923). Residió desde muy joven en Palmira, donde fue institutora y dirigió la
biblioteca municipal. Periodista, condecorada con la Cruz al Mérito «Ricardo
Nieto», entre otras.
En 1996 es recibida en la Academia Colombiana de la Lengua como
correspondiente. Reside en Cali.
Libros: |Espigas (1949); |Torre de niebla (1968); |Claro acento (1969); |Secreta
soledad (1992).
La poetisa uruguaya Dora Isella Rusell dice sobre la poesía de Manda: «El
desánimo, la angustia, la amargura, suelen ser patrimonio de los espíritus finos,
más capacitados para lastimarse al mínimo roce. Cunde una neblina
entristecedora que opaca su luminoso cielo —ese cielo colombiano tan propio a la
poesía—, neblina que la luz atraviesa, sin embargo, porque no llega nunca al tono
amargo y desabrido de los que tienen resentimientos vitales; neblina impalpable,
tejida de recuerdos...».

DE LAS ESTRELLAS, MARÍA (Bogotá, 1967; Tunja, 1981). A los cuatro años
empezó a escribir y a publicar sus poesías. A los siete escribió su primer libro: |El
mago en la mesa. A los ocho ganó un primer premio internacional para adultos
con su novela |La casa del ladrón desnudo. A los nueve años escribió el libro |La
vida futura de Jesús. A los diez, el libro |Taganga, el conocimiento perdido. A los
doce entró a estudiar humanidades en la Universidad de los Andes. Estaba en
tercer semestre cuando pereció en un accidente en la carretera entre Bogotá y
Tunja. Fuera de los últimos libros mencionados, dejó muchos poemas y cuentos
inéditos.
Gabriel García Márquez escribió: «Los niños mienten, por supuesto, como siempre
se ha dicho, pero no como siempre se ha dicho, sino porque los adultos los vamos
enseñando a medida que los criamos. Es sólo cuando no nos hacen caso cuando
son poetas verdaderos. Como no lo fue Minou Druet y como sí lo fue la niña
colombiana de siete años que escribió este prodigio de ternura: «Cuando yo sea
grande, quiero ser un gran médico, en un gran hospital de Nueva York. Y cuando
los enfermos se mueran, me voy a morir con ellos».
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DENIS, | FERNANDO —José Luis González Sanjuán— (Ciénaga, | Magdalena,
1968). En el momento en que cerramos la edición de este |Quién es quién para
darlo a la imprenta, nos sorprende ¡pero de verdad! un pequeño libro que a pesar
de la urgencia con que fue impreso está hermosa y pulcramente acabado. Pero
nos sorprende más el autor, que resulta ser un muchacho a quien conocimos
como comentarista de Cromos, que se acercaba a los poetas con mucho interés y
cordialidad pero de quien confesamos no reteníamos en la cabeza su nombre... y
mucho menos lo identificamos en el seudónimo con que publicó su libro. Tampoco
sabíamos que hacía versos.., pero, repetimos, qué tremenda sorpresa al
identificarlo en la foto de la contraportada y sobre todo, al leer su poesía, la cual, si
no hubiera acosado a su autor la urgencia de publicarla (eso sí, después de
madurarla), seguramente habría ganado uno de los más prestigiosos concursos
de poesía que se realizan actualmente en Colombia.
Pero lo mejor —ante nuestra propia urgencia de incluirlo en este censo— será
tomar palabras que publicó Jotamario Arbeláez en El Tiempo el 8 de Diciembre de
1997: «¡Menudo poeta tenemos en Fernando Denis! Pequeño de estatura, sobrio
de carnes, errabundo sin consuelo por la avenida 19, este cienaguero ha
construido con densidad y esplendor una poética sin antecedentes en el panorama
latinoamericano, pues se trata de impulsar de nuevo el prerrafaelismo, que nos
legara el poeta inglés Dante Gabriel Rosetti. Quién sabe qué crimen cometió este
Dante en vida que reencarnó en Fernando».
El libro se llama |La criatura invisible en los crepúsculos de William Turner y fue
publicado por el Instituto de Cultura y Turismo de Bogotá, con la anuencia de
William Ospina, Rosa Jaramillo, Fernando Herrera, Piedad Bonnett y Germán
Espinosa. Denis, quien con un pie en el estribo pues nos dice que se siente —y
es— un desplazado en Bogotá, nos cuenta otro sorprendente dato: «He escrito
ensayos sobre literatura inglesa y traducido poemas de Derek Walcott, G.K.
Chesterton, Robert Browning, T.S. Eliot, Dante Gabriel Rosetti, Ch.A. Swinburne,
entre otros».

DE ORBEA, FERNANDO. Nada se sabe sobre este poeta que algunos


historiadores han creído que es americano, de lo cual disiente el investigador
Héctor Orjuela, lo mismo que de la fecha de la obra dramática |Comedia nueva: La
conquista de Santa Fe «pues todo indica que se trata de un texto compuesto en la
primera mitad del siglo XVIII». Fue hallada en la Biblioteca Nacional de Madrid y
publicada por Javier Arango Ferrer en la Biblioteca Popular de Cultura
Colombiana, en |1950. «Predominan en la obra los versos endeca y octosilabos en
diversas combinaciones estróficas y no faltan escenas en las que Orbea alcanza
alta calidad poética como el |Lamento de Tundama a la muerte de Amirena, que
Orjuela incluye en su |Antología de la Poesía Colombiana —poetas coloniales—
(1992). En su libro |Poesía colonial (1995), del mismo Orjuela, dice de Orbea:
«Este autor dramático se revela también como excelente poeta y algunas de las
escenas de su |Comedia nueva son antológicas».

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DE OSPINA, HERNANDO (Mariquita, Tolima). Poeta satírico que se conoció y fue
muy apreciado por su |Comedia de guerra de los indios pijaos. Su obra se perdió
totalmente.

DE POMBO, LINO (Cartagena, 1797; Bogotá, 1862). Ingeniero, educador,


periodista, parlamentario, militar, ministro de Estado. Como poeta tomó parte en la
redacción de la célebre pieza revolucionaria |Himno de Riego, en cuya
sublevación tomó parte. También es autor de la |Segunda Canción
Nacional alusiva al 20 de julio de 1810, y dada a conocer en 1814. Su hijo, Rafael
Pombo, dió a conocer algunas de sus «travesuras poéticas» (de su padre, se
entiende).

DE ROUX, RODOLFO EDUARDO (Cali, 1922). Sacerdote y teólogo. Cuando el


Banco de la República le publicó en 1983 su libro |Caminos de sol y niebla, el
padre Manuel Briceño Jáuregui, también de la Compañía de Jesús y presidente, a
la sazón, de la Academia Colombiana de la Lengua, informó: «De Roux, pese a su
fecunda producción poética, poco ha publicado hasta ahora: un primer libro de
poemas suyas vio luz hace 28 años. Se titulaba |Primer ofertorio, escrito con el
corazón (decía), con el zumo de su vida, «agrio es verdad y pobre en aromas» —
era su juicio personal—. Fue una edición reducida en número de ejemplares:
porque la modestia del poeta impresiona. Y otro libro en prosa —una novela de
ambiente campesino— terminado está, pero lo sigue corrigiendo, porque para él
no cuenta la apresurada superficialidad de nuestros días... Su libro (de versos) es
una selección, cuyo título mismo refleja el contenido: un asomo a su mundo
interior, el de un sacerdote que vive de Dios en un mundo corriente, ese que todos
conocemos. |Caminos de sol y niebla,es decir, de luz y oscuridad, líricamente
impregnados de la magia de la poesía».

DE SAAVEDRA GUZMÁN, MARTÍN (1594-1654). Cronista, ensayista y poeta, fue


el noveno presidente de la Real Audiencia de Santafé de Bogotá. entre 1637 y
1644. «Por poeta traemos a esta antología a Saavedra Guzmán» (dice
la |Antología de la poesía hispanoamericana —capítulo de Colombia— publicada
en 1957) y añade los siguientes datos sobre el magistrado cordobés: fue barón de
Prado, caballero de Calatrava, señor de la Villa de Corozino y la Cesta, que a su
alta alcurnia unía una fina sensibilidad poética. Durante los años de su mandato
en la Nueva Granada, estimula vocaciones líricas y protege a los poetas, de un
modo muy especial a Hernando Domínguez Camargo. El gran gongorista,
agradecido, le dedicó el poema de San Ignacio y el soneto que inicia su colección
de versos incluida en el |Ramillete de Jacinto Evia. Saavedra Guzmán, así mismo,
funda el convento de Santa Inés.
Sus poesías fueron publicadas en Nápoles, Italia, antes de que viajara al Nuevo
Mundo, en los libros |La Arcadia (1663) y |Ocios de Aganipe (1634). Héctor
Orjuela, quien incluye por primera vez sus versos en una antología colombiana,
dice que «la obra de Saavedra Guzmán es un antecedente de la poesía rococó de

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la Nueva Granada y en ella se perciben un gusto galante y una proclividad
licenciosa que eran desconocidos en nuestro medio».

DÍAZ BORBÓN, RAFAEL (Venecia, Cundinamarca, 1945). | Licenciado en filosofía


y letras. Profesor de las universidades Pedagógica, Nacional y Distrital de Bogotá.
Director de la revista Opciones Pedagógicas. También es director de Puesto de
Combate.
Su obra literaria se inició con |Tensionario, Nueva convocatoria a la poesía
colombiana (1972). Sus propios libros de versos: |Asuntos cotidianos (1 |977); A la
hora del amor (1978); |Espacios y usos del cuerpo (1988), premio de poesía
Universidad de Nariño 1987; |Señales bajo el fuego (1994) y |Poetas del mundo
contemporáneo (1989), traducciones de poemas de una selección de escritores
europeos.

DÍAZ GRANADOS, FEDERICO (Bogotá, 1974). Periodista cultural, realizó la


compilación de la antologia poética |Vasos comunicantes, una muestra de poesía
francesa, latinoamericana y colombiana auspiciada por la Alianza Colombo-
francesa. Autor de |Oscuro es el canto de la lluvia —antología de una nueva
poesía colombiana— de escritores nacidos en la década de los setentas,
publicada en Bogotá en 1997. Su propia poesía aparece en el libro |Las voces del
fuego (1995).

DÍAZ GRANADOS, JOSÉ LUIS (Santa Marta, 1946). Estudios en el Externado


Camilo Torres y en el Gimnasio Boyacá, en Bogotá; pedagogía artística,
divulgación científica en Caracas y teología en la Universidad Javeriana. Ha
recibido varias distinciones literarias, entre ellas el premio Carabela de Poesía en
Barcelona, España, en 1968, primer premio de poesía «Entre-letras» de
Villavicencio en 1982, nominado al premio internacional de novela «Jorge Isaacs»
en Cali en 1982 y al premio «Rómulo Gallegos» de novela en Caracas en 1987
por su obra |Las puertas del infierno (editada en 1986). También ganó el premio
«Simón Bolívar» por su reportaje al poeta Luis Vidales, en 1990. Funcionario y
asesor de prensa y cultura en diferentes medios y entidades. Les abrió la |Ventana
al libro (en televisión) a todos los autores colombianos, con el generoso
espaldarazo de su director Eligio García.
Sus libros, o mejor dicho su libro, pues ha salido varias veces —a pesar de su
nombre— es |El laberinto (1968), en el cual, según Manuel Zapata Olivella, «nos
muestra con orgullo sus sangres profundas». Otras obras
poéticas: |Cantoral (1990) y |Poesía dispersa (1992). Y otra novela premiada en el
aniversario de Pereira en 1994: |El muro y las palabras. En 1996 aparece su
antología propia |Rapsodia del caminante.
El poeta africano Leopold Sedar Senghor dijo: «José Luis Díaz Granados eleva un
continente que nos es querido». Y Luis Vidales: «Este |Cantoral marca una ruta a
los poetas jóvenes de ahora, que es el elogio más grande que se le puede hacer a
un poeta en medio del desbarajuste en que vivimos».

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DOMÍNGUEZ CAMARGO, HERNANDO (Santafé de Bogotá, 1606; Tunja,
1659) |. Educado por los jesuitas, muy joven ingresó a la Compañía de Jesús y fue
enviado a Cartagena. Allí fue expulsado de la orden, por motivos nunca aclarados,
pero después obtuvo la dispensa. Ejerció entonces curatos en Gachetá,
Tocancipá, Paipa y Turmequé y finalmente, igual que Juan de Castellanos, fue
beneficiado de la iglesia de Santiago de Tunja, ciudad donde, como aquél,
encontró el lugar propicio para escribir su obra, «con la cual se inauguró la poesía
en el Nuevo Reino de Granada». Su libro fundamental es el larguísimo
Poema |heroico a San ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de
Jesús, publicado en España en 1666, es decir, después de la muerte del autor.
Algunas de sus más conocidas poesías aparecieron originalmente en una
antología de Jacinto Evia, religioso ecuatoriano, titulada |Ramillete de varias flores
poéticas recogidas y cultivadas en los primeros abriles de sus años y editada en
Madrid, España, en 1676. Entre las ediciones posteriores —y aún recientes—,
debemos destacar también sus |Obras publicadas en un solo tomo por el Instituto
Caro y Cuervo en 1960, con estudios de Alfonso Méndez Plancarte, Guillermo
Hernández de Alba y J. A. Peñalosa, así como sendos tomos de |Obras de
Domínguez Camargo con prólogo de Fernando Arbeláez (1957), y las |Obras con
prólogo de Giovanni Meo Zilio publicadas por la Biblioteca Ayacucho de Caracas
en 1986.
Gerardo Diego, en la |Antología en honor de Góngora (1927), se refiere a la
poética de Domínguez Camargo —motejado hasta entonces, simplemente, de ser
un discípulo aprovechado del gongorismo— con reivindicaciones como ésta: «El
modelo es Góngora (en ocasiones, pero esta vez casi nos atrevemos a decir que
el maestro queda superado por el alumno)... Domínguez Camargo es el más poeta
de los poetas hispánicos de América».
Emilio Carilla publicó en Buenos Aires en 1948 uno de los más completos y
profundos estudios de nuestro poeta, en el cual sostiene que Domínguez Camargo
«es uno de los casos más extraordinarios de parentesco y... continuación».
Eleanor Webster Bulatkin asevera que Góngora no es maestro de Domínguez
Camargo sino «más bien su competidor».
Lezama Lima advierte que «el frenesí innovador de Domínguez Camargo lo lleva
deliberadamente a cometer excesos luciferinos por lograr dentro del canon
gongorino un exceso aún más excesivo que los de don Luis».
Para Fernando Charry Lara, Domínguez Camargo «no sólo es el más importante
poeta del XVIII americano, sino que alcanza como pocos dimensión
verdaderamente universal».
Fernando Arbeláez lo llama «el primer aristócrata de las letras americanas».
Y Eduardo Mendoza Varela, uno de los más apasionados y lúcidos estudiosos de
la obra del ignaciano, publicó en 1969 una antología poética suya y Henry Luque
Muñoz en 1976 preparó para Colcultura el libro |Domínguez Camargo, la rebelión
barroca.

DONOSO, LUIS —Roberto Londoño Villegas— (Manizales, 1893-1957). Ocupó


altos cargos en la administración departamental de Caldas. Fue jefe de redacción
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del diario La Patria y director de la revista Civismo de la Sociedad de Mejoras
Públicas de la capital de Caldas. El maestro Guillermo Valencia le consagró un
soneto en el cual le dice: «Eres as de poetas y el primero de todos los guasones
de Castilla».
Hernando Salazar Patiño asegura: «Tengo la convicción de que fue el más genial
humorista en verso de la literatura colombiana. Y en el siglo XX, quizás no tenga
par en la lengua española... Escribió buenos sonetos en su época de juventud,
etapa lírico-romántica sepultada por voluntad propia en los años treinta, no
inferiores a los de muchos de sus contemporáneos o predecesores...¿Sus
famosas |Charlas no son, por su malabarismo idiomático y a fuera de divertidas, lo
más auténtico y representativo de su ingenioso e inimitable humorismo?».
Libros: Como poeta lírico publicó |Ruta de bien (1916) y |Símbolos rojos (1918) —
ambos laureados— así como |Ego [Link] primera selección de sus
famosas |Charlas de Luis Donoso se publicó en 1934.

DUALIBY MALUFF, MARÍA (Tutunendo, 1925). De origen sirio, utiliza el


seudónimo de Mariduma. Fue diputada a la Asamblea del Chocó. Escribe poesía
costumbrista, burlesca y romántica. Obras: |Desfile del tipismo, Ríos que mueren
de sed, Voces del corazón y |Torturas o regreso del tedio.

DURÁN LINERO, MAGALY (Santa Marta, 1965). Bachiller de la Presentación.


Colabora en los medios de comunicación samarios. Libro: |La verdad de mi
angustia (1982).

DURÁN, RENATA —María Victoria Durán Restrepo— (Bogotá, 1950). Estudió


derecho en la Universidad de los Andes, literatura comparada en La Sorbona en
París, donde trabajó con el Centro de Investigación Interdisciplinaria sobre
América Latina (literatura y sociología). Diplomática en Bruselas ante la
Comunidad Europea y en Roma ante la FAO. En Bogotá trabaja con la misión de
la Unión Europea.
Libros de poesía: |Muñeca rota (1981); |Oculta ceremonia (1985); |Sombras
sonoras (1986) y |Poemas escogidos (1986).
Cuando apareció su primer libro de versos dijo Ramón de Zubiría que «no son
ellos una de tantas muestras de una promisoria juventud, como suele decirse con
desafortunada frecuencia, sino expresión de un brillante talento juvenil que por su
madurez poética constituye un caso realmente insólito, como que no trasluce o
delata en su escritura tanteos o vacilaciones, y, desde ésta su primera entrega,
irrumpe segura, con rasgos expresivos nítidos, consistentes, claros».
Y Howard Rochester, al presentar su última obra: «Esta poesía posee como su
razón de ser y su filosofía una singular riqueza de concepto y sentimiento,
arraigada, creciente, vital, la que, como sabemos, es toda del amor, un amor que
abarca la naturaleza y el arte... Sobre todo, un amor como ideal de la existencia,
sin ser punto final, ya que por su naturaleza es movimiento, deseo de explorar,
aspiración humana y, por ende, frustránea a la plenitud del ser... Renata Durán

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merece especialísimo sitial como poetisa en toda celebración seria y todo estudio
dilatado y digno de las letras colombianas».

DUVIS FRANCELINA —Cecilia Calderón de Pinzón— (Bogotá, 1910). Pionera de


la locución radial, tuvo programas culturales y de ayuda a los necesitados, lo que
ha practicado siempre. Ha publicado los libros |Pétalos del
tiempo (1970); |Floración de llanto (1974); Sinfonía |de afectos (1975); |Desde el
olvido (1990); |Alcázar del ensueño (1992) y |Poesías completas (1994), cuya
edición fue el premio de Literatura Boyacense que le concedió la Asociación de
Escritores de Boyacá. El Círculo Literario de Bogotá la exaltó como secretaria
perpetua y le dedicó un número de su revista anual como justo homenaje, en
1994.

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ECHAVARRIA, ROGELIO (Santa Rosa de Osos, Antioquia, 1926).
A los 15 años inició en la radio y en un diario de Medellín su carrera de periodista
profesional de toda su vida, que culminó con 40 años en «la gran prensa» de
Bogotá (10 en El Espectador y 30 en El Tiempo como subjefe de redacción,
subeditor, columnista y comentarista cultural). Fundador y editor del semanario
Sucesos, de Bogotá (1956-1962).
Obra poética: Edad sin tiempo (1948) y El transeúnte (1964 y seis ediciones más,
siempre con nuevos poemas).
Otros libros de carácter antológico compilados por Echavarría: Versos
memorables (1989); Lira de amor (1990); Los mejores versos a la
madre (1992); Crónicas de otras muertes y otras vidas (1993); Mil y una
notas (1995); Poemas al padre(1997); El II tomo de la Antología de la poesía
colombiana publicada por la Presidencia de la República en 1996;Antología de la
poesía colombiana (1997) y Quién es quién en la poesía colombiana (1998). Estos
dos últimos publicados por el Ministerio de Cultura.
Aurelio Arturo escribió sobre la obra que él fue el primero en editar como director
de Extensión Cultural del Ministerio de Educación en 1964: «En este parvo libro en
que Rogelio Echavarría ha reunido sus poemas bajo el título de El
transeúnte,encuentra expresión una de las formas de poesía más originales y
audaces de nuestro tiempo».
El escritor argentino Ernesto Sábato le escribió: «¿Con qué puedo retribuir a
Rogelio Echavarría su admirable Transeúntede gran poeta...?
Gracias, querido Rogelio, por su sensible, recatada, hermosa y conmovedora
poesía. Perdurará, sin dudas».
El español Antonio Espina definió así la obra de Echavarría: «Intimismo
caracterizado y exteriorizado por la exactitud de la imagen, una imagen que brota
espontáneamente, como única posible, de la invención del poeta».
Darío Jaramillo Agudelo: «Echavarría fue el primero que abrió los ojos a la poesía
de lo cotidiano y de la ciudad: y lo hizo sin abandonar el misterio esencial de la
poesía».
Ya lo había dicho el poeta español Jaime Ferrán en 1965: «La actitud poética
vigilante de Rogelio avizoraba hace ya 20 años algo que se impuso más tarde,
incluso en la poesía española: una valoración de lo cotidiano, el canto de las
cosas de todos los días santificado por la oración del poeta».
El argentino César Tiempo cuando conoció El transeúnte: «Su libro lo instalará
entre los altos poetas del continente. No necesitará más para presentarse a dirimir
supremacías a los mejores».
Fernando Charry Lara: «En El transeúnte se reconoce una de las manifestaciones
mejor logradas de la poesía contemporánea colombiana por dibujar, con rara
intensidad, una imagen de nuestra vida y de nuestro tiempo, a cuyo trasluz
adivinamos esa ardiente experiencia de lo real que sólo nos llega a ofrecer,
soñando y al mismo tiempo no soñando, la creación poética».
Pedro Gómez Valderrama: «Esta nueva edición de El transeúnte tiene, sin excluir
un solo poema, el acento, la dignidad, la nobleza de la voz de un gran poeta».

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Y Armando Romero: «Echavarría es un poeta de la estirpe amorosa de Robert
Desnos y Paul Eluard, esa encrucijada donde el surrealismo encuentra, más allá
de la vigilia y la razón, la conciencia de un nuevo orden de los sentidos y una
realidad de lo sublime que proviene de la visión interior... Cuando creemos que ya
hemos tocado fondo de poesía en él, un nuevo paisaje aparece, esta vez cargado
de todos los signos del misterio... Es esa cotidianidad de lo maravilloso, ese
perenne dolor y asombro frente a los avatares de la existencia, lo que Echavarría
expresa con una voz nunca oída en la poesía colombiana».

ECHEVERRI, OLGA LUCÍA DE (Envigado, Antioquia, 1948).


Licenciada en educación por la Universidad de Antioquia, profesora de filosofía e
investigadora en la misma y en otras universidades.
Libros: El cuerpo o la fantasía y Caminos de la palabra y del silencio.

ECHEVERRI CÁRDENAS, JORGE MARIO (Pereira, 1963).


Cursó filosofía en la Universidad Nacional y diplomacia en la Academia del
Ministerio de Relaciones Exteriores. Miembro fundador del grupo de la revista
Ulrika, coordina talleres de la Casa Silva.
Libro: Azul al filo de los cuerpos (1986), sobre el cual dice Guillermo Martínez
González: «El poeta como desenmascarador de relaciones ocultas, como hondero
de lo inabarcable, sólo despierta a la edad de la malicia, a la complejidad de los
símbolos, cuando descubre el dolor. Allí instala ferozmente la vida; allí el poema,
el amor, son lo mismo, adquieren el poder paradójico de crear el ensueño que
sostiene y agota. Jorge Mario Echeverri parece tener la intuición de ese secreto y
se nos revela en un tono inquietante, con una voz que se queda en el espíritu
como la noche de mar en el caracol».

ECHEVERRI JARAMILLO, DANIEL (Salamina, 1908).


Doctor en derecho de la Universidad Nacional en Bogotá, ha ocupado altos cargos
en la administración pública, en la carrera judicial y en la docencia. Pero su trabajo
cultural, discreto y fértil, lo destaca en varios campos: el cuento (por Tierra
negra fue premiado en los juegos florales de su patria chica en 1947); el
teatro: Muñeca mágica; el ensayo: El alma en el carriel. Y, desde luego, en la
poesía, aunque sólo ha publicado una obra: Poemas (1985). También es un
excelente orador y conferencista. «La alta música me apasiona —dice— y de
hecho la incluyo en cuanto escribo. No hay metáfora sin música».

ECHEVERRI MEJÍA, ÓSCAR (Ibagué, 1918).


A la semana de nacido sus padres volvieron a instalarse en Pereira. Allí habían
residido desde su llegada de Antioquia. Bachiller del Instituto Claret, desde su
infancia empezó a escribir —y a publicar— sus versos y en un almacén de la hoy
capital de Risaralda inició su principal actividad extra-literaria, que ha sido el
comercio. Prolífico autor, no sólo de poesía sino de ensayos y notas periodísticas
de divulgación, fue secretario de la Academia Colombiana de la Lengua, de la cual
es socio de número. Editó un Diccionario abreviado de la Lengua Española y con
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Alfonso Bonilla Naar preparó la antología 21 años de poesía colombiana, de 1942
a 1963, publicada en 1964. Finalmente se retiró a una vida tranquila de lecturas y
añoranzas en su hacienda de Buga, en el Valle del Cauca.
Echeverri Mejía ocupó cargos de representación diplomática en España, México y
Venezuela. En 1980 recibió el premio «Bernardo Arias Trujillo» otorgado por la
Gobernación de Risaralda y en 1995 Pereira lo condecoré con ¡a Orden «Luis
Carlos González». También había recibido la «Orden del Arriero» y en Caracas la
Federación Latinoamericana de Escritores le otorgó la medalla «Mérito Literario
Latinoamericano».
Su principal obra poética: Destino de la voz (1942); Canciones sin
palabras (1947); La rosa sobre el muro (1952); Cielo de
poesía (1952); Toledo (1958); Viaje a la niebla (1958); La llama y el
espejo (1959); Mar de fondo (1963); España vertebrada(1968); Humo del
tiempo (1970); La patria ilímite (1971); Duelos y quebrantos (1974); Arte poética —
antología— (1978); Escrito en el agua (1976); Las cuatro
estaciones (1980); Señales de vida (1982); Altamar (1996).
En 1995 publicó Severino Cardeñoso Álvarez. en Vigo, España, el libro Óscar
Echeverri Mejía, completo y voluminoso homenaje al autor risaraldense.
Alberto Baeza Flórez elogia con otros en el prólogo de Cielo de poesía de
Echeverri Mejía la «sobriedad y el equilibrio» de sus poemas; la ternura y pureza,
esa constelación ensoñadora de sus versos; su claro dominio de la forma y de la
imagen y un feliz comentarista ha llamado a su trabajo poético: «parábola de la
sensibilidad progresiva»; Germán Pardo García ha señalado la «honda y tierna
impresión «que deja en el lector Canciones sin palabras... y Hernando Téllez: «se
advierte la presencia de varias características en la poesía de Echeverri Mejía
como son, además de la gracia y la pureza, la simplicidad formal, la sutileza en los
matices, la acomodación del sentimiento y la imagen, la exquisita levedad del
tono, la esbeltez de las metáforas. Su cristalina superficie permite mirar hasta el
fondo y aprehender la totalidad de su clave».
David Mejía Velilla dice: «Echeverri Mejía es uno de los poetas mayores de
nuestro tiempo, y en la sencillez de su alma y de su trasiego él lo ignora, y lo
ignoraban muchos lectores actuales de poesía... Poeta sencillo entre los sencillos,
su quehacer de poeta ha transcurrido en lo hondo, en lo inefable; y a la vez en lo
profundo, en lo inescrutable; y a la vez en la muy hermosa y sensible piel y
superficie de las cosas. Pero en la poesía de este mago, algo que parece de piel y
de superficie, a menudo resulta ser muy del fondo y de lo hondo...».

ECHEVERRÍA. EDUARDO (Bogotá, 1873-1948).


Médico de profesión. Escribió teatro, novela y zarzuela y fue un «inspiradísimo
poeta (que) pasa casi inadvertido por no ser pródigo en el verso», según Otero
Muñoz. Epigramista de la Gruta Simbólica.
Obras: Barcarolas, Flores de invierno, Poesías y Rosas de otoño.

ECHEVERRYA, VIDAL.
Pintor y poeta vanguardista que residió en Bogotá antes de 1948, viajó a su nativa
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Costa Atlántica y desapareció como si se lo hubiera tragado... el mar. Fernando
Arbeláez publicó sus versos, en el Panorama de la poesía colombiana (1964),
pero Echeverrya ya había editado otros dos libros, Guitarras que suenan al
revés y Poemas para luna y muchachas (1939). También era ¿o es? pintor de
vanguardia, según el mismo Arbeláez, que admiraba sus «locuras»...

ENRIQUEZ RUIZ, GUIDO (Popayán).


Profesor de literatura de la Universidad del Cauca. Sus obras: El expresionismo y
los símbolos en la literatura y en el arte occidental; Poemas al aire libre: de Belén
al Cacho; Poetas caucanos; La magia del agua y el rito del silencio en la poesía de
Helcías Martán Góngora.

ERASO, ENRIQUE (Sandoná, Nariño, 1932).


Educador, condecorado con la medalla «Camilo Torres» de la Presidencia de la
República.
Libros: Prometeo (1960); Tras el vidrio (1980).

ERASO B., MARIO ENRIQUE (Pasto, 1967).


Licenciado en literatura y lengua española en la Universidad del Cauca. Obtuvo el
primer puesto en la Convocatoria Departamental de Poesía «Luis Felipe de la
Rosa» en Pasto en 1993. Sus poemas aparecen en el libro Extravío (1993) y en la
publicación del Cuarto Concurso Universitario de Poesía ICFES.

ESCOBAR, ARCESIO (Medellín, 1832; alta mar, 1867).


Jurisconsulto, periodista, fue miembro del Congreso Granadino. Diplomático en
Ecuador, Perú y Chile, falleció a bordo del barco Ocean Queen en el Atlántico
cuando viajaba de Guayaquil a Nueva York y su cadáver fue arrojado al mar.
Escribió poesía narrativa, religiosa y patriótica, pero su obra quedó dispersa.
Autor, entre otros ensayos, de La poesía y la historia en América Latina.

ESCOBAR, CAMILO ARTURO (Rionegro, 1874; Medellín, 1906).


Estudió en Santa Rosa, vivió en Amalfi, Yarumal y Medellín, bohemio confeso,
viajó a Bogotá a conocer a Julio Flóres.
Libros: Gota de hiel, Lágrimas y risas y Juan Amores. Su poesía festiva y seria fue
muy popular en su tiempo. También publicó El Nazareno (1891).

ESCOBAR, EDUARDO (Envigado, 1943).


Estudió con los padres escolapios, los hermanos maristas y finalmente en el
Seminario de Misiones de Yarumal, de donde salió como discípulo amado, y el
menor en edad, de los fundadores del Nadaísmo, pero «más monoteísta que
Akenatón, más papista que el antipapa, y además, miope. Pero no bisexual ni
masón». En el seminario escribió su «primera novela, y hace diez escribe la
segunda, que ya anuncia como inminentemente publicable: se llamará Ejemplo de
anamorfosis. Ofreciendo recitales recorrió muchos pueblos y disfrutando del ocio
nadaístamente creador disfruté de las playas en Mitú, Puerto Escondido y
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Taganga, pero también de largas carreteras y de puertos sin mares entre
Barranquilla e Ipiales, Mocoa y Valledupar, Manizales a Buenaventura, ejerciendo
«públicamente una desvergonzada vida de poeta que junto con algunas
perversiones privadas confirma ya un largo servicio a la causa del arte» como
ensayista, crítico de arte y pintor «sibarita y asceta».
En el libro Nadaísmo crónico y demás epidemias (1991), Escobar recoge algunas
de las columnas suyas publicadas en El Tiempo y en otras revistas y encabeza
con «Un merecido autorretrato» del cual tomamos lo siguiente, pues no
encontramos mejor biógrafo que él mismo, Eduardo Escobar, «testigo de
excepción de los años proféticos de los lisérgicos 60s».
Sobre su aspecto: «Como buen poeta nervios—bueno o malo, pero nervioso— de
la escuela anarquista con tormentos católicos de culpa, pertenezco a la categoría
del peso cuartilla en blanco, vestido, con los apellidos incorporados y fumando. La
fragilidad aparente encubre, sin embargo, un alma difícil de crucificar, como me
decía Gonzalo Arango, el mismo con quien nos empecinamos con ardiente pofía,
fría paciencia y cruel cálculo, contra los molinos de viento...». Y sobre su vida y
obra: «... No sólo de poesía vive el hombre y menos en Colombia traficando con
libros narcóticos. Para sacudir la inopia, como tantos otros antiguos y modernos
poetas o simples mortales, recurrí a mil oficios ramplones y actividades prosaicas:
fui auxiliar de contabilidad en una pesadilla, patinador de banco todo un junio,
mensajero sin bicicleta en una oficina de bienes raíces mientras leí Teoría del
desarraigo, fabriqué bolsas de polietileno, joyeros de cartón y terciopelo, fui
almacenista, leí a Joyce en una bodega, me desempeñé también como anticuario
ambulante, como vendedor de muñecas de navidad fuera de temporada, de
diarios y semanarios y mensuarios a la entrada de una clínica de lujo. Artesano de
baratijas de cobre. Armador de faroles para barco. Promotor de rifas clandestinas
sin premio, por el apremio. Ayudante de cocina por el arroz con chipichipi. Pastor
de aves de corral. Maestro sablista del sutil abordaje. Cantinero. Escritor de
nimiedades para revistas intrascendentes. Crítico de arte mercenario. Hasta
campanero fui de una pandilla de marihuanos. Así aprendí a odiar el trabajo
sudando petróleo...».
Pero ni las penurias, cárceles, ostracismo de los transgresores ni desocupaciones
remuneradas «fueron obstáculo, tal vez ayudaron para que escribiera mientras
tanto en las estaciones entre dos trenes, debajo de los puentes si llovía, dormido y
despierto, ebrio y lúcido, todos esos libros que me proporcionan hasta hoy un
anonimato placentero apenas teñido de malafama que no alcanza a ser
desprestigio: Invención de la uva, Monólogo de Noé, Del embrión a la embriaguez,
Segunda persona, Cuac, Buenos días noche, Confesión mínima, Cantar sin
motivo, Escribano del agua,etcétera. Además editó una revista de literatura de
vanguardia, La Viga en el Ojo, en Pereira...». En ese etcétera: Canciones de golpe
de suerte, Antología de poesía nadaísta (1992); Gonzalo Arango: correspondencia
violada; Gonzalo Arango por Eduardo Escobar y Antología poética 1959-1977
(en 1978).
Prolífico y siempre activo —aunque no lo parezca—, Escobar ha sido traducido
también a varios idiomas.
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ESCOBAR ÁNGEL, ALBERTO (Medellín, 1940).
Fundador, con Gonzalo Arango, del famoso grupo, sus primeros versos
aparecieron en Trece poetas nadaístas (1963). Su compañero de aventura
Eduardo Escobar dice que «Alberto siempre se distinguida por su actitud
excéntrica y sus Sinónimos de la angustia (publicados en parte en aquella
antología) fueron recibidos con alborozo por sus compañeros entonces y
mantenidos en la memoria como textos guías del grupo, hasta hoy cuando treinta
años largos después, son recobrados» completos en la Antología de la poesía
nadaísta que el mismo Eduardo Escobar publicó en 1992. Cuando los cuadernos
Otras Palabra, de Medellín, dieron a conocer La canción del cantante y odaísta
Andreas Andriakos (1990) los editores dijeron que «el discurso poético instaurado
por Escobar, en vez de haber perdido su vigor inicial, se ha fortalecido». En 1992
publica El archicanto de la lábil labia & Las horas del lecho.
Y finaliza Eduardo: «Alberto Escobar cultiva una forma de vanguardismo exótico,
revestido de tonos neoclásicos, lo cual acrecienta la perversión y logra hacer más
increíble el inventario de las penurias, el aire arcaico de sus deleites escogidos. El
trabajo de Escobar de algún modo es paradigmático de las intenciones
primordiales del movimiento nadaísta». Alberto es ortopedista, pero no tiene nada
que ver con versos cojos ni de pie quebrado.

ESCOBAR ALZATE, RAMÓN (Salamina, 1898).


Bachiller del Instituto Universitario de Manizales, donde fue profesor. Cargos
comerciales y oficiales. Dirigió El Lábaro.
Libros: Esther de Roncesvalles —novela— y El camino de Eros. Su Canto a
Salamina fue premiado en su patria chica en 1927.

ESCOBAR CAMBAS, CARLOS ANTONIO (Rionegro, Antioquia, 1866).


Educador, se radicó en Amalfi, donde fue profesor de la Escuela Urbana de
Varones. Una escuela rural lleva su nombre. Sus versos, delicados y pulcros,
como los de su hermano Camilo Arturo, se conocen principalmente en un poema
sobre la Biblia y «el tema romántico de la novela La María lo desarrolló
magistralmente en estrofas» dice el Panorama de la poesía amalfitana (1988), de
Roberto Escobar Sanín y Alberto Ibarbo Sepúlveda.

ESCOBAR CAMPUZANO, JESÚS (Amalfi, 1852; Medellín, 1924).


Primaria en Manizales, secundaria y derecho en la Universidad de Antioquia.
Fiscal del circuito, alcalde de Medellín, prefecto de la Provincia del Centro.
Dice el Panorama de la poesía amalfitana (1988): «Poeta de hondo sentimiento.
Sus poemas son escritos en buen lenguaje castizo y pletóricos de interés
espiritual. Escribió poesía festiva con éxito. Su figuración en la lírica antioqueña,
es símbolo de facilidad, sencillez y claridad».
Con motivo de su centenario, sus hijos editaron sus Poesías (1952).

ESCOBAR GÓMEZ, EDGARDO (Anserma, Caldas, 1974).


Abogado de la universidad de Caldas, cofundador del movimiento La Reja en el
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Aire, de Anserma, colaborador del periódico La Patria de Manizales.
Libros: Poemas para leer en el parque (1973) —en colaboración con Néstor
Gustavo Díaz—; Uno y todo (1981); Salmos del despertar (1993) y Esta belleza
inexplicable (1995).
Roberto Vélez Correa dice: «Esta voz vaticina la fragilidad de un mundo que sufre
de nuevo la glaciación y corre el riesgo de diluirse en la intolerancia que asfixia la
hermandad, hasta dejar al hombre «sin orilla en el tiempo». Al fin y al cabo, son
pocos los seres que sobreviven a la tragedia del dolor, la ambición, la envidia, el
deseo egoísta y, en síntesis, la insolidaridad... Para aquellos que renuncian y
edifican sus cuerpos en perfecta armonía con sus almas, canta el poeta».

ESCOBAR GUTIÉRREZ, HÉCTOR (Pereira).


Con Antología inicial se lanza la colección de escritores pereiranos auspiciada por
la Corporación Biblioteca Pública, en 1983. Después el autor publica sus otros
libros: Testimonios malditos (1985): Cosmogonías (1985); Estetas y
heresiarcas(1987). En éste último, el poeta recrea una galería de sesenta
personajes históricos con quienes muestra especial atracción o afinidad, revelando
sus propios terrores culturales y sus vicios. «Tan inusual es la construcción
poética de Escobar como su vida misma. Por eso en la Historia de Pereira Hugo
Ángel Jaramillo... le dedica a Héctor Escobar un largo capítulo para verificar en él
no al poeta de manera fundamental sino al rito diabólico al que ha ligado su vida y
por el que es ampliamente conocido, anatematizado y señalado tanto en su ciudad
de origen como en otras latitudes», dice Cecilia Caicedo de Cajigas en Literatura
risaraldense (1988). Por las características tipográficas especiales o «matemática
literaria» de la obra de Escobar, dice Miguel Álvarez de los Ríos: «Es un intento
suyo por fijar ciertas estructuras con base en la noción del espacio visual. Mucha
parte de su originalidad resulta de que no se conocen testimonios perdurables de
semejante ensayo».

ESCOBAR HOLGUÍN, RODRIGO (Florida, Valle, 1945).


Desde los dos años vivió en Palmira, donde su padre era maestro. En bachillerato
entró en contacto con la literatura universal y empezó a familiarizarse con las
letras orientales: China, Japón, la India, Persia. Ya traducía a Poe. Estudió
arquitectura y lenguas. Al final de su carrera ganó el primer concurso literario
organizado en los 20 años de la Universidad del Valle. Después de tres años de
diseñar escuelas y colegios, estudió planeamiento regional y urbano en
Edimburgo. Allá conoció —además de Burns, Scott y Stevenson— el Tao Te
Ching y la escritura budista fundamental. Estuvo en Polonia. Actualmente trabaja
en Cali con la C.V.C., que en 1983 publicó su primer libro: El obrador de
versos. En ese año ganó el primer premio en el concurso anual del Servicio Civil y
en 1988 el premio único de poesía del concurso nacional de la Casa de la Cultura
de Montería.
Octavio Gamboa dice en Poesía del Valle del Cauca (1986): «En la docena de
poemas de Rodrigo Escobar que he escogido para hacer parte de esta antología,
culmina la escritura de los poetas que en el Valle del Cauca están vivos en 1986,
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cuando Cali cumple 450 años. Sin duda alguna Escobar Holguín es el mayor de
todos ellos. Para quien escribe estas líneas, es un honor presentarlo y dar
testimonio de tan afortunado descubrimiento. Él llega a la poesía con la seguridad
de un maestro, como si hubiera trabajado con ella durante una larga vida... Antes
de escribir la primera línea de un poema, todo lo sobrante ha sido previamente
eliminado: la hermosa fronda, el tallo elegante, la flor embaidora, la pulpa
deliciosa. Porque se trata de entregar tan sólo la semilla, aquella parte de la vida
que tiene asegurada la perduración. Ese es el milagro que sale de las manos de
Rodrigo Escobar Holguín».
La escritora y crítica húngara Vera Székács, traductora a su idioma de la obra de
García Márquez y de una selección de poesía colombiana, dijo de la poesía de
Escobar Holguín: «Lo que me impresionó más fue y sigue siendo su dominio de la
mesura, el rigor estructural: estructuras bellas, perfectas y diáfanas, trazadas con
líneas nítidas y dinámicas, diríamos: con la mano segura de un arquitecto. Y
detrás de la elegancia y la parsimonia de la expresión, de esta superficie limpia y
sobria, se adivinan grandes bloques oscuros de su mundo interior, de sus
impulsos, emociones y deseos: bloques tectónicos que se deslizan y se chocan.
Rigor, elegancia, mesura y fuerza».

ESCOBAR ROA, RAFAEL (Chía, 1879; Bogotá, 1954).


Doctor en filosofía y letras del Rosario. Educador, cuentista, novelista y crítico,
colaborador de periódicos bogotanos y director de El Horizonte. Académico de
historia. Juzgado «tierno y conecto» en sus versos y especialmente en sus
sonetos. Fue también buen traductor del inglés y del francés, versado en literatura
griega y latina. En 1905 dio a conocer sus primeros poemas, entre ellos Al Nevado
del Tolima. Otros: Elegía a monseñor Carrasquilla, Elegía rústica (a la muerte de
Daniel Bayona Posada); Canto a Funza y ¡O fair! ¡O purest ! (traducción de
Thomas Moore). En 1941 publicó la novela Lo que contó el patojo.

ESCOBAR ROJO, SEVERO (Amalfi, Antioquia, 1882; Bogotá, 1928).


Humanidades en el Colegio de San Ignacio y en el Seminario Conciliar de
Medellín. Se dio a conocer como poeta al declamar en la Catedral Metropolitana
su Poema del ocaso en el sepelio del doctor Manuel Uribe Ángel. Director de la
revista América Española. Proclamó la «idolatría de la forma, sacrificándola al
sentimiento. Gotas de alma en impecables ánforas de moderno y delgado cristal».
Fue alcalde de Jericó, periodista y orador.
Libro: Sinfonías espirituales.

ESGUERRA, ARSENIO (Ibagué, 1836; Bogotá, 1875).


Presidente de la Sociedad Hispanoamericana Literaria de Nueva York, dio a
conocer sus trabajos en periódicos y revistas colombianos a finales del siglo XIX.
José Martí escribió en La Patria de Nueva York en 1892 este concepto: «Era
Arsenio Esguerra un poeta directo y sano corazón que murió demasiado joven
pero encontró en la sencillez y orden del mundo la poesía verdadera y la puso en
estrofas sonoras y naturales».
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Su hermano Medardo Rivas publicó una colección de sus versos y artículos en
prosa.

ESPINOSA, GERMÁN (Cartagena, 1938).


Adicto a las letras desde niño, publicó a los 16 años su primer libro de versos,
cuya temática erótica escandalizó a los directores del Colegio Mayor del Rosario,
por lo cual lo expulsaron. Ingresó antes de la mayoría de edad al servicio
obligatorio... del periodismo y empezó a publicar sus cuentos cuando se matriculó
en la mesa del Café Automático que presidía con desdén el maestro León de
Greiff, una de sus máximas admiraciones, y por tanto, influencia poética entre las
muchas que contribuyeron a hacer de Espinosa uno de los más cultos escritores
colombianos. Algunas páginas políticas —y por tanto polémicas— le trajeron,
naturalmente, contrariedades y contratiempos (fue fugaz redactor de El Tiempo),
pero en compensación lo llevaron durante el gobierno de López Michelsen a dar
una mirada al mundo real, como cónsul general de Colombia en Kenya y
consejero de la embajada en Yugoeslavia. Hoy se dedica de tiempo completo a su
obra, que va por los 25 libros, de diversos géneros. Como novelista y cuentista
(«soy un poeta que narra» dice él) ha conquistado un envidiable lugar
especialmente reconocido internacionalmente con sus novelas La tejedora de
coronas (1982), finalista para el premio «Rómulo Gallegos», y Los cortejos del
diablo (1970), que han sido traducidas al francés, inglés, alemán, italiano, así
como otros de sus libros al chino y al coreano.
«La vida de un hombre no debe ser sino la suma de sus instantes felices» ha
escrito Espinosa. Creemos que la suma de esos instantes —prescindiendo del
aspecto privado— es para Germán la de la publicación de sus libros. De manera
que transcribir sus títulos es, pues, lo más feliz de su biografía. Son ellos, fuera de
los mencionados: Letanías del crepúsculo,poesía (1954); La noche de la
trapa, cuentos (1965); El Basíleus, teatro (1966); Anatomía de un traidor, libelo
(1973); Reinvención del amor, poesía (1974); Los doce infiernos, cuentos
(1976); El magnicidio, novela (1979); Tres siglos y medio de poesía
colombiana, antología (1980); El signo del pez, novela (1987);Noticias de un
convento frente al mar, cuentos (1988); Guillermo Valencia, ensayo (1989); Luis
Carlos López, ensayo (1989); Sinfonía desde el Nuevo Mundo, novela (1990);
La liebre en la luna, ensayos (1990); Libro de conjuros, poesía (1991); La tragedia
de Belinda Elsner, novela (1991); La aventura del lenguaje, ensayo (1992); Los
ojos del basilisco, novela (1992); La lluvia en el rastrojo, novela (1994); El naipe
negro, cuentos (1995).
Sus versos, en cambio, publicados muy escasa y tímidamente, fueron lanzados
completos, en un solo volumen sencillamente titulado Obra poética (1995). Los
libros que incluye y el año en que fueron escritos: Letanías del crepúsculo (1950-
1954);Canciones interludiales (1954-1960); Claridad subterránea (1955-
1979); Coplas, retintines y regodeos de Juan el mediocre (1974); Reinvención del
amor (1965-1984); Diario de circunnavegante (1971-1979) y Libro de los
conjuros(1974-1990).

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ESPINOSA DE PÉREZ, MATILDE (Tierradentro, Cauca, 1917).
«Interpretar en poesía la tragedia popular» dice ella que ha sido su mayor
aspiración en la vida, aunque en su más reciente obra esa compasión hacia los
humildes y esa protesta por la injusticia social y defensa de los oprimidos deja
paso a un lirismo pleno de madurez y a una profunda conciencia de la fragilidad
humana. Discreta y concentrada en sus tareas hogareñas —y en ellas se incluye
su fervoroso trabajo intelectual— se ha dado a conocer personalmente y en su
obra en América Latina; vivió en París y en Madrid y visitó los países socialistas de
Europa.
El encuentro de mujeres poetas del Museo Rayo de Roldanillo le ofreció homenaje
en 1996.
Libros: Los ríos han crecido (1955); Por todos los silencios (1958); Afuera las
estrellas (1961); Pase el viento (1970); El mundo es una calle larga (1976); La
poesía de Matilde Espinosa —selección y prólogo de su nieto Guillermo Martínez
González— (1980); Memoria del viento (1987); Estación desconocida (1990); Los
héroes perdidos (1994); Señales en la sombra (1996).
Rafael Maya le escribió: «Si hay escritora auténtica, eres tú. Y a la autenticidad
sólo tienen derecho las personas como tú, ajenas a la farsa literaria, ajenas a la
vanidad, ajenas al vano ruido de la lisonja. Tú no engañas. Eres fiel a ti misma
como el cielo es fiel al azul incomparable de su altura».
Maruja Vieira considera que «Matilde Espinosa es una de las voces más altas,
sonoras y cristalinas que haya producido en este siglo la literatura en idioma
castellano... Pero no es en sus diez libros que radica totalmente el valor de su
obra. Es en el permanente influjo que ella ejerce, sobre quienes se le acercan en
busca de orientación y de consejo. Su voz, hecha de música y ternura, sólo sabe
de palabras de aliento, de frases de elogio para el trabajo de las otras mujeres, de
amistad y de amor... Se le han hecho homenajes, que ella presencia desde su
hondísimo dolor por la pérdida de sus dos hijos, mientras, llena de ánimo, asume
la misión de iluminar las horas arduas del bienamado compañero de su vida (Luis
Carlos Pérez). Su voz, como una campana de oro, tañe y repica desde el
amanecer hasta el ocaso, el ángelus de la poesía... Bella y sonora, su poesía está
llamada a perdurar en el siglo que muere y el milenio que avanza, porque está
hecha con los más puros elementos de la inteligencia, la bondad y la valentía».
Enrique Uribe White la coloca en el Olimpo, máxima categoría de su arbitrario
libro Poetas colombianos (1979), y dice: «Matilde es comunista (como esposa que
es del doctor Luis Carlos Pérez, primer rector marxista de la Universidad
Nacional): su poesía es de la llamada comprometida. Pero hay en sus libros
muchos cantos de una tal universalidad de sentimientos y de una tal delicadeza,
que se los quisieran los llamados burgueses para un día de fiesta. Y su amor por
los niños, por los desheredados de la fortuna, por los perseguidos, demuestran
una sensibilidad de buena ley».

ESPINOSA DE RENDÓN, SILVERIA (Sopó, 1815; Bogotá, 1886).


Hija del célebre impresor Bruno Espinosa de los Monteros. En su meritoria vida
cultivó la novela, el teatro, la poesía y en su lecho de muerte concluyó un tratado,
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en prosa y verso, sobre la educación de las jóvenes. «Escritora sentimental y
mística, poetisa dulce y melodiosa», dice Isidoro Laverde Amaya. Sus primeras
poesías fueron publicadas en El Parnaso Granadino. Obras suyas: El día de
reyes, Devocionario, Lágrimas y recuerdos,