Es Cristiana La Navidad
Es Cristiana La Navidad
La Navidad?
Iglesia del Dios Viviente
Salvo indicación contraria, los pasajes bíblicos que se citan en esta publicación
han sido tomados de la versión Reina Valera, revisión de 1960.
Impreso en Canadá
Indice
Introducción: ¿Qué motiva la temporada? vii
L
a navidad es sin duda el día festivo más esperado en muchos
países, así como el eje central de la mayor tradición religiosa
en el mundo.
¿Qué es lo que están celebrando en realidad? Millones se endeu-
dan comprando regalos para celebrar a Jesús, quien, sin embargo, nos
recordó que no podemos servir a Dios y a las riquezas. Se honra, según
parecen creer, al Salvador que nos advirtió contra la codicia, con el
frenesí del consumismo que culmina cada año alrededor del árbol de
navidad. Cada año en diciembre millones de enfiestados se exceden
en comidas pesadas, beben más de lo debido y dan lugar al desen-
freno; todo ello para celebrar al Salvador cuyo sermón en el monte de
los Olivos fue un elogio a la mansedumbre y la humildad.
¿Y qué de las iglesias? Casi cualquier pastor o sacerdote puede
hablar de los “cristianos bianuales”, que se aparecen en la Iglesia sola-
mente en la navidad y el domingo de resurrección.
Por otro lado, la navidad también es una época cuando los cre-
yentes piadosos arman un pesebre y reflexionan sobre las leyendas
que rodean el nacimiento de Cristo. En vez de llenarse la mente con
la última moda para consumidores, o los últimos descuentos en las
tiendas, prefieren pensar en el Niño Jesús en su pesebre, recibiendo
la visita de los reyes magos con sus presentes. Siendo buenas sus in-
tenciones, quizá les sorprendería saber que esta escena navideña, tan
común, no figura en ninguna parte de la Biblia, la cual revela una his-
toria muy diferente de la que ellos han aprendido.
La navidad se ha vuelto importante para miles de millones de
personas por varias razones. Es divertida. Es rentable. Es una ocasión
para evocar tradiciones y buenos recuerdos. No obstante, hay una
pregunta fundamental que suele pasar sin responderse: ¿Es la navi-
dad una fiesta cristiana?
Si usted continúa leyendo, la información en este folleto le abrirá
los ojos, cambiará su perspectiva y quizás hasta sea motivo para que
busque una relación más profunda y llena de sentido con el verdadero
Jesucristo. ¡Más allá de todas las leyendas y tradiciones navideñas!
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Capítulo 1
¿Por qué el 25 de diciembre?
¿
Cuándo se originó la navidad? Mucho antes de nacer Jesús, ¡la tem-
porada festiva en torno al 25 diciembre ya era la celebración de un
natalicio! ¡El origen de la navidad es anterior al cristianismo!
En esa época ocurría un suceso anual que era muy importante para
las antiguas sociedades agrarias. Se llama el solsticio de invierno, y ocurre
cuando los días dejan de acortarse y empiezan a alargarse. El arco del Sol
empieza a elevarse en el cielo cada día, lo que anuncia el próximo regreso
de la primavera, y con ella un renacer de la vida en una Tierra invernal
que parecía muerta. Los antropólogos culturales señalan: “Desde hace
incontables milenios, la gente en todo el mundo ha participado en un rito
religioso en el solsticio de invierno, cuando el Sol detiene su curso des-
cendente y parece regresar a la Tierra. Este cambio de estado en medio
del oscuro invierno del año se vivía como el renacer del Sol, y se conmemo-
raba como el natalicio del dios Sol, luminoso niño divino” (The Myth of the
Goddess [El mito de la diosa], Baring and Cashford, pág. 561).
Cuando el Sol declinaba en el cielo y los días se acortaban, marcaba
la iniciación del invierno y la pérdida de productividad en la Tierra. El día
más corto del año es el punto más bajo en el arco que traza el Sol en el cielo.
Ese día se llama el solsticio de invierno. Después de ese momento, el arco
del Sol en el cielo empieza a aumentar cada día, lo que permite prever la
llegada de la primavera y un rejuvenecimiento de la Tierra. El festival del
solsticio a mediados del invierno era un acontecimiento de importancia
en todas las sociedades donde se rendía culto al Sol, y en torno a él se for-
maron muchos mitos. Además, se acompañaba con grandes celebraciones.
El origen pagano de la navidad no es un tema muy controvertido,
como lo confirma cualquier enciclopedia popular. Veamos lo que al
respecto dice la Enciclopedia Británica:
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¿Por qué el 25 de diciembre?
del natalicio del Sol invicto (natalis invicti solis), festividad popular en
el Imperio Romano que celebraba el solsticio de invierno como símbolo
del resurgimiento del Sol, la salida del invierno y el anuncio del renacer
de la primavera y el verano. Cierto es que, una vez el 25 de diciembre lo-
gró amplia aceptación como fecha del nacimiento de Jesús, los autores
cristianos señalaban con frecuencia la conexión entre el renacimiento
del Sol y el nacimiento del Hijo. Esta es una de las dificultades con tal
concepto, y sugiere que la Iglesia cristiana estaría descuidadamente
dispuesta a apropiarse un festival pagano, cuando la Iglesia primitiva se
mostraba tan decidida a distinguirse categóricamente de las creencias y
prácticas paganas” (Enciclopedia Británica: “Navidad”).
La Enciclopedia Británica prosigue: “La Navidad no se contaba
entre las primeras fiestas de la Iglesia… Las costumbres navideñas
evolucionaron a partir de épocas muy anteriores al período cristiano,
descendientes de prácticas paganas religiosas y nacionales sumidas
en la leyenda y la tradición” (1959, Vol. 5: “Navidad”, pág. 642).
“En el Sur de Europa, en Egipto y en Persia, se rendía culto a los
dioses solares con ceremonias vistosas en la temporada del solsticio
de invierno, como momento apropiado para rendir tributo al dios be-
nigno de la abundancia, mientras que en Roma reinaban las saturnales
durante una semana. En las tierras del Norte, el período a mediados de
diciembre era crítico, ya que los días se acortaban más y más y el Sol se
mostraba débil y lejano. Esos pueblos antiguos celebraban fiestas en
el mismo período en que hoy se guarda la navidad… es así como la idea
central del solsticio de invierno, el regreso de la luz, se convirtió en la
esperanza del mundo por el nacimiento de Cristo, la Luz del mundo…
Cuando los padres de la Iglesia en el año 440 acordaron una fecha para
celebrar el acontecimiento del nacimiento de Cristo, eligieron sabia-
mente la fecha del solsticio de invierno, que estaba firmemente grabada
en la mente del pueblo y que era su festividad más importante. A raíz de
cambios en los calendarios hechos por hombres, el día del solsticio y la
fecha de la navidad discrepan en algunos días” (íbidem, pág. 643).
¿Nos damos cuenta? En el año 440 DC, las autoridades de la cris-
tiandad tradicional simplemente transfirieron una antigua práctica
pagana hacia el culto a Jesucristo, ¡pensando que con esto podían “cris-
tianizar” algo que los paganos ya hacían! Pero, ¿estaban “cristiani-
zando” unas prácticas paganas o “paganizando” el cristianismo?
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Capítulo 2
¿Cuándo nació Jesús?
¿
En qué época del año nació Jesús? Muchos se sorprenderán al
saber ¡que no pudo ser a finales de diciembre! Lucas 2:8 deja esta
constancia respecto de la época en que Jesús nació: “Había pasto-
res en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche
sobre su rebaño”. Esta escena no pudo ocurrir en el invierno, ya que los
pastores traían sus manadas de vuelta del campo a principios del otoño
para que pasaran el invierno en lugares más protegidos. El invierno en la
región es frío y húmedo y a veces los pastizales marchitos se cubren de
nieve. Ni los pastores ni las ovejas resistirían todo el invierno la exposi-
ción a los elementos. Leamos las claras afirmaciones en el Comentario
de Adam Clarke: “Era costumbre entre los judíos sacar sus ovejas a los
desiertos alrededor de la Pascua y traerlas de regreso cuando empe-
zaban las primeras lluvias; en el tiempo que permanecían fuera, los
pastores las velaban noche y día. Como la Pascua caía en la primavera
y las primeras lluvias comenzaban a principios del mes de marjeshván,
que corresponde a partes de octubre y noviembre, encontramos que las
ovejas se mantenían en campo abierto durante todo el verano. Como los
pastores aún no habían traído sus manadas de vuelta, se argumenta que
no había empezado el mes de octubre y que, por lo tanto, nuestro Señor
no nació el 25 de diciembre, cuando no había manadas en el campo; ni
pudo haber nacido después de septiembre, ya que las manadas perma-
necían en el campo toda la noche. Por estas mismas razones es preciso
renunciar a la natividad en diciembre” (Artículo: Lucas 2:8).
Si el nacimiento de Jesús no pudo ser en diciembre, ¿habrá algún
indicio de cuándo fue? Las Escrituras no señalan la fecha exacta, pero
si hay fuertes indicios de que tuvo que ocurrir a comienzos del otoño,
alrededor del mes de septiembre.
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¿Cuándo nació Jesús?
nes de septiembre. En esa época del año las manadas estarían todavía
en el campo, tal como se afirma en Lucas 2:8: “Había pastores en la
misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre
su rebaño”. El nacimiento de Cristo no ocurrió a finales de diciembre en
el solsticio de invierno.
En diciembre a menudo se oye la queja: “En navidad ya Cristo no
está presente”. La gente siente la ausencia de Cristo y clama: “Que
vuelva a estar Cristo en la navidad”. Pero la realidad es que nunca es-
tuvo presente en la navidad, ¡ni lo está ahora!
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Capítulo 3
El espíritu comercial navideño
M
uchos observadores lamentan la comercialización de la
navidad. Es evidente en el mundo del comercio que la
temporada de ventas navideñas cada año parece comenzar
más temprano. Recordamos cuando los adornos navideños no apare-
cían en los escaparates de las tiendas antes de diciembre. Después, la
temporada de ventas empezó a adelantarse a finales de noviembre, y
con ella, la música navideña en las tiendas. De alguna manera, se ade-
lantó a mediados de noviembre y ahora no es raro ver adornos y oír
música de la temporada navideña incluso en octubre.
En cuanto a la promoción comercial de las fiestas de fin de año, el
motivo es obvio: ¡Poderoso caballero es don Dinero!
Viernes negro, es el nombre dado por los comerciantes detallistas
al día después del día de Acción de gracias en los Estados Unidos y el
Reino Unido. En Francia se llama Vendredi Noir. La fecha cae hacia
finales de noviembre y se refiere al momento cuando las tiendas tradi-
cionalmente consideran que su flujo de caja pasa de un saldo negativo,
como está la mayor parte del año, a uno positivo; cuando pueden decir
que pasa de números rojos a números negros. Esto significa que la ma-
yor parte de las ganancias se obtienen de las ventas en la temporada
de fiestas ¡Sin navidad no hay ganancias!
Las fiestas de fin de año son de importancia crítica para la eco-
nomía detallista. Es natural que el comercio desee extender la tem-
porada todo lo posible. Durante ese período es grande el incentivo
financiero para maximizar las ventas al consumidor.
La navidad puede ser un período determinante para los comer-
ciantes detallistas. Cada año tienen que buscar la forma de mantener
o aumentar el volumen de ventas durante la temporada de fiestas. Los
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El espíritu comercial navideño
amortizar el resto del año a tipos de interés muy altos. Los especialistas
en finanzas personales se refieren a esta acumulación de deudas como
la resaca del endeudamiento navideño; ¡y a las firmas proveedoras de tar-
jetas de crédito les encanta! “Las oficinas asesoras de deudores ven un
aumento del 25 por ciento en el número de personas que buscan ayuda
en enero y febrero, y la mayor parte de ese movimiento llega a sus puertas
impulsado por las cuentas de fin de año que persiguen a los consumi-
dores como pesadillas de la navidad reciente… ‘Muchos se las arreglan
pagando el mínimo en sus tarjetas de crédito’, dice Durant Abernethy,
presidente de la Federación nacional de asesores de crédito. ‘Al sumar
las cuentas navideñas, a menudo esos mínimos son más altos de lo que se
puede pagar’” (Eileen Alt Powell: ABCNews.go.com. 7 de marzo del 2014).
A los proveedores de tarjetas de crédito les encanta la temporada de
fiestas, así como la resaca del endeudamiento navideño que esta produce.
Les resulta sumamente lucrativa… y sumamente costosa para los com-
pradores incautos. Abundan los consejos sanos sobre cómo manejar los
problemas que generan las fiestas de fin de año. Deborah Fowles aconseja
en about.com: “Cómo evitar la resaca del endeudamiento navideño: ¿Le es
familiar la situación? Usa usted tarjetas de crédito para hacer sus compras
navideñas, prometiéndose que pagará la deuda en dos o tres meses. Seis u
ocho meses más tarde, o aún más, todavía está pagando, y los artículos que
parecían tan baratos terminan costándole entre10 y 20 por ciento más de
lo que pensaba; por los intereses cobrados en las tarjetas. Para muchos,
este patrón de endeudamiento se repite año tras años. Los especialistas en
finanzas personales lo llaman la resaca navideña. Hay motivos por los que
tiene sentido incurrir en una deuda con tarjeta de crédito, pero comprar
regalos para las fiestas no es uno de esos motivos. Las tarjetas de crédito a
menudo nos llevan a comprar por impulso, a gastar demasiado y a endeu-
darnos más” (Evite las deudas con tarjeta de crédito durante las fiestas).
Si la venta de regalos en la temporada de fiestas representa un
auge económico para los comerciantes y las compañías de tarjetas de
crédito, los meses que siguen a las fiestas se convierten en una verda-
dera mina de oro para esas compañías.
El hecho de adelantar constantemente la temporada hace sentir
que las ventas navideñas comienzan más temprano cada año, pero en
realidad, la temporada de fiestas comenzó mucho antes de lo que suele
creerse. ¡Es un hecho histórico que la observancia del 25 de diciem-
bre comenzó como el natalicio, no del Hijo de Dios, sino del dios Sol!
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Capítulo 4
¿Quién es Santa Claus?
M
uchos niños han preguntado a sus padres: ¿Qué tiene que
ver papá Noel o santa Claus, también conocido como san
Nicolás, con el nacimiento de Jesús?” O bien: “¿Es verdad
lo que dicen mis amiguitos que santa Claus no existe?” ¿Y cuántos pa-
dres les han dado una respuesta honesta?
A los niños se les enseña a creer en el mito de santa Claus, pero
en algún momento descubren que todo es cuento. Se enteran de que
no existe el gordito inmortal de barba blanca y vestido de rojo, no hay
renos ni hay taller en el polo Norte, con enanitos dedicados a hacer
juguetes. Lo que les queda de este descubrimiento inevitable es la
idea de que sus creencias religiosas llevan mitos asociados. Al final de
cuentas, se supone que la navidad es una fiesta religiosa. El mito de
santa Claus, o san Nicolás, se presenta a las mentes inocentes como
un hecho… luego el niño descubre que nunca fue un hecho. A veces los
padres dejan huellas falsas de la visita de santa Claus, como un vaso
de leche o un refresco a medio tomar. Cuando el niño se entera de la
verdad, fácilmente surge la idea de que las historias de lo sobrenatural
probablemente son falsas. Inevitablemente aprenden que el tal papá
Noel es un invento, una mentira e incluso una serie de mentiras. Y la
mayoría de los niños lo aprenden a muy temprana edad.
David Kyle Johnson, profesor asociado de filosofía en King’s
College, Pensilvania, escribió en el sitio en la red de Psychology Today
que todo niño que cree en un santa Claus real vive un “momento de
perturbación” cuando se da cuenta de que sencillamente no es ver-
dad. Informa que “hay anécdotas horrendas sobre ese ‘momento de
perturbación’, casos que muestran que el descubrimiento de la verdad
sobre santa Claus no siempre carece de consecuencias, y que estas
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¿Es Cristiana La Navidad?
No, Virginia…
El 21 de septiembre de 1897, ocurrió un incidente que se ha conver-
tido en parte de la historia navideña en los Estados Unidos. Una niña
de ocho años, de nombre Virginia O’Hanlon, le escribió al diario The
New York Sun diciendo:
“Estimado director: Tengo 8 años. Algunos de mis amiguitos dicen
que santa Claus no existe. Mi papá dice: ‘Si lo ves en el diario The Sun,
es verdad’. Por favor, dígame la verdad, ¿existe santa Claus?”
Recibió una respuesta que se hizo famosa y que decía en parte:
“Virginia, tus amiguitos se equivocan… Sí, Virginia, santa Claus
existe… ¡Qué triste sería el mundo si no hubiera un santa Claus!... ¡No
creer en santa Claus, sería como no creer en las hadas!”.
¿Hadas?
Sin duda, los padres de Virginia le habían enseñado que debía
decir la verdad, y ella le había rogado al director: “Por favor, dígame
la verdad”. Le estaba preguntando si realmente existía santa Claus.
¿Cree usted que la respuesta que recibió era la verdad? No, Virginia,
¡no era la verdad! Un día Virginia tuvo que descubrir la verdad acerca
santa Claus… y también de las hadas.
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¿Quién es Santa Claus?
Mitos antiguos
¿De dónde proviene el mito de santa Claus? Según los historiadores,
se desarrolló a partir de varias fuentes y durante varios siglos. En el
siglo cuarto DC, existió un obispo griego de nombre Nicolás, que vivía
en Myra, actual Turquía; y fue declarado santo por la Iglesia Católica.
El día que se dedicó en su honor como día de san Nicolás, fue el 6 de
diciembre; y poco a poco se fue entretejiendo con las costumbres de la
navidad, celebrada más tarde el mismo mes.
Antes de unirse a la Iglesia Católica, los pueblos germanos lle-
vaban muchos siglos observando una festividad llamada Yule a me-
diados del invierno. Como consecuencia, muchas tradiciones de esa
fiesta se asimilaron en la navidad. Para Roma era conveniente cris-
tianizar muchas de las antiguas costumbres de los paganos, para que
estuvieran más dispuestos a aceptar la evangelización. El significado
del día cambió superficialmente, pero la práctica y la fecha en el ca-
lendario solar permanecieron.
Algunas imágenes que asociamos con santa Claus probablemente
tuvieron su origen en el dios germano Odín, de quien se dice que te-
nía barba blanca, traía regalos y cabalgaba por el cielo. “La aparición
de santa Claus o papá Noel, cuyo día se festeja el 25 de diciembre, se
debe mucho a Odín, el anciano de barba blanca que, vestido con ca-
peruza azul y capa, llegaba del Norte por el cielo invernal, montado
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El nuevo Santa
En general es bien conocido el origen del nombre de santa Claus, pero
la popular imagen del Santa Claus actual es muy diferente de las imá-
genes del dios germano Odín y del san Nicolás del siglo cuarto. ¿De
dónde vino la imagen de ese duende rechoncho vestido de rojo? Su
origen es triple.
“Una visita de san Nicolás”, es un poema escrito por Clement
Clark Moore, publicado por primera vez el 23 de diciembre de 1823
en el diario New York Sentinel. El poema estableció la imagen del
risueño duende barbudo que entrega regalos a los niños, y viaja por
el cielo en un trineo tirado por renos. Esta imagen tiene cierta seme-
janza con el dios germano Odín, que daba regalos a los niños alrede-
dor del solsticio de invierno, y que a veces cabalgaba por el cielo en un
fabuloso corcel de ocho patas. El poema alcanzó gran popularidad en
los Estados Unidos, y desde entonces se ha traducido a varios idiomas
y exportado a muchos países por todo el mundo.
Las palabras del poema quedaron plasmadas en forma gráfica
cuando el caricaturista Thomas Nast dibujó una versión de san
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¿Quién es Santa Claus?
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Capítulo 5
El árbol y otras tradiciones navideñas
E
l empleo de árboles de hoja perenne alrededor del solsti-
cio de invierno aparece en muchas culturas paganas, entre
ellas las de los egipcios, romanos, druidas y vikingos. Suelen
asociarse con el culto a un dios Sol, especialmente alrededor de las
fiestas invernales, que en muchas sociedades ocurren en el solsticio
de invierno, momento cuando el Sol se encuentra en su punto más
meridional en el cielo.
¿Sabía usted que la decoración de árboles con plata y oro en re-
lación con un suceso celestial es un hecho mencionado en la Biblia?
Pero la referencia no es nada favorable.
El profeta Jeremías vivió por muchos años bajo el dominio de
Babilonia, y allí observó las costumbres de ese imperio. ¿Reconoce
usted la práctica a la que se refiere? Quizás usted y su familia hayan
hecho en su casa, año tras año, casi lo mismo que Jeremías describe:
“Oíd la palabra que el Eterno ha hablado sobre vosotros, oh casa de
Israel. Así dijo el Eterno: No aprendáis el camino de las naciones, ni
de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman.
Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del
bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. Con plata y oro
lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva.
Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no
pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal,
ni para hacer bien tienen poder” (Jeremías 10:1-5).
En el mundo Occidental, la tradición de adornar árboles de hoja
perenne, normalmente abetos, cipreses y pinos; era propia de los ger-
manos en la temporada de navidad y la llevaron al mundo anglosajón.
Todo historiador serio de ese período confirmará que, el uso del pino
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Capítulo 6
¿Puede la navidad “santificar lo pagano”?
L
os historiadores saben que la navidad tuvo su origen en la an-
tigüedad pagana, pero los teólogos siempre han razonado que
es posible “santificar lo pagano”. Desde este punto de vista,
una cultura puede conservar sus formas precristianas, mientras que
los símbolos y mitos paganos pueden convertirse en cristianos en su
significado y propósito.
El cardenal John Henry Newman, influyente prelado de la Iglesia
Católica escribió: “De varias maneras nos dice el antiguo historiador
eclesiástico Eusebio, que Constantino, a fin de proponer la nueva reli-
gión a los paganos, le transfirió los adornos externos a los cuales esta-
ban acostumbrados en la suya… El uso de templos dedicados a ciertos
santos en particular… días y temporadas de fiesta… volverse hacia el
Oriente, el culto a las imágenes… todo de origen pagano y santificado
mediante su adopción por la Iglesia” (An Essay on the Development of
Christian Doctrine, capítulo 8:6).
El teólogo Christopher Dawson fue aún más allá cuando escribió:
“La santificación completa de lo pagano es el resultado final de la cris-
tianización del mundo” (The Leavening Process in Christian Culture,
7 de agosto de 1955). Según este parecer, la conversión del mundo al
cristianismo necesariamente incluye aceptar las prácticas paganas.
Pero ¿cuál adoptaría a cuál? ¿Es el paganismo el que adoptaría al
cristianismo, o el cristianismo el que adoptaría al paganismo? Entre
los historiadores seculares y religiosos es bien sabido que muchos de
los símbolos de la navidad, y el tiempo en que se celebra, provienen de
prácticas paganas. Lo cuestionable es la doctrina de “santificar lo pa-
gano”, que sirve para justificar muchas de esas prácticas en el mundo
de la cristiandad.
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¿Puede la navidad “santificar lo pagano”?
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Capítulo 7
Dios ofrece un camino mejor
¿
Guardaba la Iglesia original algún tipo de fiesta navideña?
¡Desde luego que no! En la Biblia no hay absolutamente ninguna
mención, ni en la historia secular, de que la Iglesia en el primer
siglo celebrara la navidad ni fiesta semejante en la temporada del sols-
ticio de invierno. Como señalamos antes, la historia muestra que la
navidad se convirtió en práctica general solo después de que el Imperio
Romano adoptó el catolicismo como religión oficial. Es fácil compren-
der al cambiar la religión oficial del Estado, que millones de paganos en
todo el Imperio no tuvieran una experiencia de conversión repentina,
sino que básicamente conservaran sus costumbres y tradiciones, las
cuales recibieron un nuevo significado dado por la Iglesia en Roma.
Hay constancias históricas de la celebración del supuesto nata-
licio de Cristo el 25 de diciembre, antes de la supuesta “conversión”
de Constantino en el año 336, pero antes de eso no era una práctica
institucionalizada, ¡ni siquiera en la Iglesia Católica! En cuanto a la
Iglesia del primer siglo, los primeros creyentes instruidos por los
propios apóstoles de Jesucristo, ¡jamás llevaron a cabo semejante
observancia! La Iglesia primitiva empleaba el calendario lunisolar he-
breo, como se demuestra en el Nuevo Testamento, y evitaba las fiestas
religiosas asociadas con el calendario solar romano, calendario que se
utiliza actualmente en el mundo.
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Capítulo 8
Muchos abandonan la navidad
¿
Debe usted celebrar la navidad como fiesta religiosa? Los orí-
genes de la navidad son bien conocidos y al respecto no hay
gran polémica. Es una fiesta tradicional que se originó en el
paganismo, y se incorporó a la cristiandad entre los siglos cuarto y
quinto de nuestra era. No es una fiesta bíblica y jamás fue celebrada
en la Iglesia del primer siglo. Jesucristo no la autorizó como con-
memoración de su nacimiento, sino que enseñó a sus fieles segui-
dores a conmemorar su muerte (Lucas 22:19; 1 Corintios 11:23-26).
Esto es importante porque la Biblia prohíbe que el pueblo de Dios
adopte costumbres paganas para adorar al Dios verdadero, el Dios de
Abraham, Isaac y Jacob. Jesús dijo que acudir a las prácticas tradicio-
nales de los hombres en el culto a Él no es algo que le honre (Mateo
15:9). Por lo tanto, ¡la navidad no es una fiesta religiosa apropiada para
quien dice obedecer a Jesucristo!
Además de lo anterior, los aspectos mundanos de las fiestas
navideñas: los costos y el ajetreo que predominan en esa época, son
dificultades que muchos preferirían evitar. En las fiestas de fin de año
no es raro que se beba en exceso, y aumenta notoriamente. el número
de accidentes de tránsito. En esa temporada debemos tener especial
cuidado en las carreteras, especialmente por la noche.
Los días y semanas previos a esa fiesta están dominados por una
comercialización excesiva y omnipresente. Las compras pueden
causar más tensión emocional que placer, ya que las tiendas están
repletas de compradores, angustiados por terminar sus compras para
una larga lista de personas. También es motivo de estrés el endeuda-
miento que se acumula en esa temporada, y que a menudo acompaña
a los compradores gran parte del resto del año. Por estas razones, cada
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Otras publicaciones de
El Mundo de Mañana
La Iglesia del Dios Viviente cuenta con una variedad
de publicaciones escritas específicamente para
ayudar a comprender mejor los propósitos de Dios para
el mundo y para cada uno de los seres humanos.
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