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Plan de Cuidado Epilepsia

Este documento presenta un plan de cuidados de enfermería para pacientes con epilepsia. Describe la epilepsia y sus diferentes tipos de crisis. Explica que la enfermería juega un papel vital en el cuidado de estos pacientes, especialmente en educación sanitaria. Propone elaborar una guía basada en la taxonomía NANDA-NOC-NIC para orientar a los enfermeros y mejorar la calidad y consistencia de los cuidados para pacientes con epilepsia.

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Plan de Cuidado Epilepsia

Este documento presenta un plan de cuidados de enfermería para pacientes con epilepsia. Describe la epilepsia y sus diferentes tipos de crisis. Explica que la enfermería juega un papel vital en el cuidado de estos pacientes, especialmente en educación sanitaria. Propone elaborar una guía basada en la taxonomía NANDA-NOC-NIC para orientar a los enfermeros y mejorar la calidad y consistencia de los cuidados para pacientes con epilepsia.

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Plan de cuidados de Enfermería en el paciente con epilepsia

La epilepsia es un trastorno del cerebro caracterizado por una predisposición duradera a generar crisis
epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y sociales de esta condición.
Una crisis epiléptica se define como una alteración brusca y transitoria causada por una actividad
anormal de las neuronas que puede causar sensaciones, emociones y comportamientos extraños,
espasmos musculares y pérdida del conocimiento.

Su origen es multifactorial y existen diferentes tipos, pudiendo clasificarse en función de su etiología o


según el área de afectación cerebral. Afecta a unas 400.000 personas en nuestro país, de las que
aproximadamente un tercio son resistentes a la medicación y deben ser tratadas mediante cirugía y/u
otras terapias alternativas. Esta patología no respeta geografía, raza, sexo o condición social y ocasiona
gran estigma y discriminación, repercutiendo enormemente sobre los costes sanitarios y la calidad de
vida de estas personas. Así pues, el papel del personal de Enfermería en el cuidado del paciente con
epilepsia es vital, especialmente en el ámbito de la educación sanitaria.

Objetivo

El objetivo de dicho trabajo es elaborar una guía que oriente a los profesionales de Enfermería sobre las
mejores decisiones en el cuidado del paciente con epilepsia.

Metodología

Se ha realizado la estrategia de búsqueda bibliográfica utilizando un vocabulario DeCS (Descriptores de


Ciencias de la salud), enfocando dicha búsqueda con la ayuda de operadores booleanos tal y como se
muestra a continuación: Epilepsia, Convulsiones, Epilepsia [AND] Enfermería, Convulsiones [AND]
Enfermería

Habiéndose consultado para la búsqueda diversas bases de datos, seleccionando como criterio de
inclusión: artículos publicados entre los años 2011 y 2016. Elaborando un plan de cuidados
estandarizado apoyado en la taxonomía NANDA-NOC-NIC.

Conclusión

La realización de un plan de cuidados estandarizado con la taxonomía NANDA-NOC-NIC constituye un


buen método para proporcionar unos cuidados de calidad al paciente con epilepsia, disminuyendo la
variabilidad en la práctica clínica enfermera.

Introducción

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica caracterizada por convulsiones recurrentes, debidas a
descargas eléctricas excesivas de grupos de células cerebrales. Según la definición de la Liga Contra la
Epilepsia (ILAE) (2005), esta patología es un trastorno del cerebro caracterizado por una predisposición
duradera a generar crisis epilépticas y por las consecuencias neurobiológicas, cognitivas, psicológicas y
sociales de esta condición.

Estas descargas neuronales se pueden generar en una región limitada de la corteza, denominándose
crisis parciales, o a afectar simultáneamente a toda la corteza cerebral, las conocidas como crisis
generalizadas. Los episodios pueden ser desde muy breves, de ausencia o de contracciones musculares,
hasta convulsiones prolongadas y graves que a veces se acompañan de pérdida de consciencia y del
control de esfínteres. En cuanto a la clasificación etiológica, la Liga Internacional contra la Epilepsia
(ILAE) propuso una nueva clasificación en 2010, donde se dividen en tres grupos:

Epilepsias genéticas, producidas a causa de un defecto genético.

Epilepsia de causa estructural/metabólica cuando existe evidencia de un trastorno estructural o


metabólico definido.

Epilepsia de causa desconocida, cuando se ignora su etiología.

Se calcula que hay aproximadamente 50 millones de personas que sufren epilepsia en todo el mundo,
representando la segunda enfermedad neurológica más frecuente después de las cefaleas. En los países
desarrollados, los nuevos casos aparecidos en la población general oscilan entre el 40 y 70 por 100.000.
En los países en desarrollo, la cifra suele acercarse al doble debido al mayor riesgo de sufrir afecciones
que pueden producir daño cerebral permanente.

En España, se calcula que hay unos 400.000 pacientes epilépticos. La incidencia anual es de 31 a
57/100.000 (entre 12.400 y 22.000 casos nuevos cada año en España), siendo esta incidencia superior
en niños entre 6 y 14 años (incidencia de 3,7/1.000 habitantes), adolescentes y ancianos (en las edades
por encima de 60 años la incidencia se sitúa 134/100.000 habitantes).

Esta patología no respeta geografía, raza, sexo o condición social y ocasiona gran estigma y
discriminación, repercutiendo enormemente sobre los costes sanitarios y la calidad de vida de estas
personas. Cuantificándose los ingresos hospitalarios en 35 pacientes de cada 100.000 altas, con un coste
medio de 6.935 euros por paciente con epilepsia refractaria, es decir, que no responden de manera
adecuada a los fármacos antiepilépticos.

Clásicamente las crisis epilépticas se dividen en generalizadas (en que la descarga neuronal se desarrolla
simultáneamente en toda la corteza cerebral) y las crisis parciales (en las que la descarga neuronal se
genera en una región limitada de la corteza). Cabe mencionar que la crisis parcial puede generalizarse
secundariamente en caso de difusión masiva de la descarga. Actualmente se sigue utilizando la
clasificación de las crisis epilépticas que se aprobó en el año 1981, ya que la del 2010 no cuenta con un
amplio respaldo de los expertos internacionales sobre la epilepsia. Por ello, a continuación se expone la
clasificación de las crisis epilépticas de 1981, que define esencialmente 10 tipos de crisis.

Crisis parciales

Crisis parciales simples (CPS): Sin alteración de la conciencia y afectación hemisférica unilateral. Se
incluyen las auras, que es una sensación o emoción anormal, y sólo se da cuenta la persona que la
presenta. Puede ser una sensación de hormigueo intenso en una parte del cuerpo (suele ser en el
estómago), o alucinaciones visuales, o un pensamiento extraño, o auditivas, o sensitivas (olfato), de
aparición brusca y de corta duración.

Crisis parciales complejas (CPC): Asociadas a alteración o pérdida de la conciencia y afectación


hemisférica bilateral. Pueden ser la continuación de las crisis parciales simples.

Crisis parcial secundariamente generalizada: Es una crisis tónico-clónica generalizada que deriva
directamente o de una CPS o de una CPC.

Crisis generalizadas
Ausencias (petit mal): Detención brusca de la actividad motora e interrupción de la conciencia y, en
ocasiones, automatismos orales o mioclonías, como relamerse los labios o arreglarse la ropa. La persona
se queda inmóvil, con pérdida de conocimiento y con la mirada fija durante unos segundos.

Crisis tónico-clónicas (gran mal): Es el prototipo de todas las crisis epilépticas. Se produce pérdida de
conciencia brusca, rigidez y movimientos rítmicos de todo el cuerpo (convulsiones) y después de la crisis
la persona se va recuperando progresivamente, pudiendo presentar confusión, cefalea, cansancio y
desorientación.

Crisis mioclónicas: Son sacudidas musculares bruscas, breves y recurrentes.

Crisis clónicas: Se caracterizan por movimientos clónicos de las cuatro extremidades a intervalos, a
menudo, asimétricos e irregulares.

Crisis tónicas: Sacudidas rítmica de las extremidades, con una frecuencia y duración variables, de
segundos a minutos, con afectación de la conciencia tanto mayor cuanto más se prolonga la crisis.

Crisis atónicas: Pérdida de conciencia y del tono muscular. La persona cae bruscamente y se recupera en
unos pocos segundos. Son invalidantes, por el riesgo que conllevan de traumatismos en el cráneo o en la
cara.

Crisis de espasmo: Se producen en niños pequeños y consiste en una flexión o extensión brusca del
cuerpo durante unos segundos.

Plan de cuidados de Enfermería

La elaboración del plan de cuidados se ha fundamentado en el modelo de Virginia Henderson

2.1 Valoración

El contacto del paciente afecto de epilepsia con los centros sanitarios suele producirse como debut para
un diagnóstico diferencial (cefaleas, síncopes, enfermedades metabólicas, seudocrisis, etc.) o bien como
refractario al tratamiento (20-30%) en busca de una posibilidad quirúrgica, siendo este el caso de las
unidades de epilepsia o vídeo-EEG.

Debe realizarse una valoración exhaustiva y detallada del paciente. No se incluye dentro de esta
valoración el paciente en estatus convulsivo, por considerarse a este como un paciente crítico. Es
importante que en la primera visita el paciente con epilepsia acuda acompañado de alguien que haya
visualizado alguna de sus crisis y que nos pueda proporcionar información relevante acerca de éstas.

Habrá que ofrecer al paciente que acude por primera vez a consultar una posible epilepsia un ambiente
distendido que permita establecer una relación de confianza y obtener la máxima información posible.
La valoración inicial del paciente debe comprender una completa recogida de datos que reúna los
siguientes aspectos:

 Edad actual del paciente: Nos permitirá valorar las posibles repercusiones de la enfermedad a
nivel social así como las actividades de suplencia que puedan requerir.
 Edad de inicio de las crisis: Nos informará de la experiencia personal respecto a la enfermedad,
así como del nivel de conocimientos y el grado de aceptación.

 Tipo de epilepsia: Si la epilepsia ya diagnosticada es secundaria a otra patología (por ejemplo,


está asociada a una malformación arteriovenosa [MAV] o a un tumor cerebral que produce una
irritación neuronal focal) requerirá otro tratamiento que si es una epilepsia idiopática.

 Tipo de crisis y número aproximado de las mismas: Nos permitirá clasificar los 3 tipos principales
de crisis epilépticas: crisis parciales simples o auras (no pérdida de la conciencia), crisis parciales
complejas y crisis generalizadas; estas 2 últimas con pérdida del nivel de conciencia. La
identificación de las crisis hará posible adecuar los cuidados necesarios y la prevención de
complicaciones secundarias. Será de gran ayuda la presencia de un acompañante que nos pueda
relatar la clínica de las crisis y el número de las mismas.

La siguiente guía de valoración focalizada orienta sobre la obtención de todos los datos necesarios para
realizar una correcta historia clínica del paciente con epilepsia

2.1.1 Necesidad de respirar normalmente

 Constantes vitales, patologías respiratorias previas y hábito tabáquico.

 Tras una crisis, debe valorarse la presencia y la capacidad de expulsar las secreciones, así como
las características de éstas.

 Riesgo de aspirar sus propias secreciones o alimentos si en ese momento estaba comiendo o
bebiendo. Debido a esto y a la propia crisis se podría presentar neumonía por aspiración e
hipoxia.

 El paciente puede presentar dificultad respiratoria durante una crisis, manifestada por cianosis.

2.1.2 Necesidades de comer y beber adecuadamente

 Costumbres alimentarias e hidratación para prevenir desequilibrios hidroelectrolíticos y


mantener la temperatura corporal.

 Estado dental y de la mucosa bucal, si usa dentadura postiza, náuseas, vómitos, anorexia, etc.

 No hay alimentos epileptógenos pero la ingesta de ciertas bebidas puede disminuir el umbral
convulsivo. Las bebidas gaseosas pueden interaccionar con ciertas presentaciones de valproato.

 Habrá que preguntar sobre el consumo de bebidas alcohólicas. El riesgo más grave de presentar
crisis en relación con el consumo de alcohol es durante la privación. La abstinencia del alcohol
reduce el umbral convulsivo, un efecto que puede estar relacionado con la dosis de alcohol, la
rapidez de la retirada y la cronicidad de la exposición.

2.1.3. Necesidad de eliminar por todas las vías corporales

 Patrón de eliminación urinaria y fecal: cantidad, frecuencia, descripción (color, olor,


consistencia).

 Si es mujer en edad fértil, habrá que valorar si existe alguna alteración menstrual.
 Recoger información sobre la existencia de relajación de esfínteres durante los episodios que
nos pueda orientar sobre el tipo de crisis.

2.1.4 Necesidad de moverse y mantener posturas adecuadas

 Habrá que valorar la actividad física que realiza (frecuencia, intensidad, supervisión), ya que
puede repercutir sobre la aparición de las crisis.

 Problemas podológicos, equilibrio, restricciones a la movilidad y recursos para paliarla


(bastones, muleta, andador, etc.)

 Se valorará su postura durante la aparición de una crisis, movimientos tónicos o clónicos, etc. Se
tendrá en cuenta también si se encuentra acompañado por una persona con las habilidades
necesarias para movilizarlo si se presenta una crisis.

2.1.5 Necesidad de dormir y descansar

 Patrón de sueño y calidad del mismo: horas, horario, número de despertares nocturnos, etc.
Algunas crisis pueden aparecer durante el sueño y/o después de la privación del mismo.

 Valorar la sensación subjetiva de descanso al levantarse.

 Se tendrá en cuenta la medicación que toma. Algunos antiepilépticos alteran el sueño.

2.1.6 Necesidad de escoger ropa adecuada: vestirse y desvestirse

 Una ropa fácil de retirar o aflojar es útil para facilitar la respiración ante un ataque epiléptico.

2.1.7 Necesidad de mantener la temperatura corporal dentro de límites normales, adecuando la ropa
y modificando el ambiente

 Valorar la temperatura corporal. Sobre todo en niños, la fiebre elevada puede desencadenar
convulsiones.

 Se tendrán en cuenta las condiciones ambientales en las que vive el paciente.

 Las sensaciones de frío/calor y la falta de uniformidad en la temperatura corporal pueden ser


indicativos de un aura.

2.1.8 Necesidad de mantener la higiene corporal y la integridad de la piel

 Hábitos de higiene: frecuencia, modalidad, útiles. Interviene en esto el aspecto psicológico y la


voluntad del paciente.

 Valorar si mantiene una buena higiene de la boca, ya que medicamentos como la fenitoína
dañan la mucosa oral. Si hay prurito o rash cutáneo (puede ser debido a los efectos adversos de
la medicación antiepiléptica).

 Sensaciones de hormigueo, entumecimiento en las articulaciones, etc., pueden indicar un aura.

2.1.9 Necesidad de evitar los peligros ambientales y evitar lesionar a otras personas
 Comprobar si toma las medidas para mantener su salud: controles rutinarios, revisiones,
vacunaciones, si toma adecuadamente su medicación. Es importante documentar en la recogida
de datos tanto los hábitos de higiene personal (si se utiliza bañera para el aseo existe la
posibilidad de ahogamiento durante las crisis que cursan con pérdida de conciencia) como los
hábitos tóxicos (consumo de drogas en general), así como los momentos en que ha padecido
crisis (mientras cocina, al cruzar la calle, etc.).

 Valorar signos de disminución de la alerta, disminución de la consciencia, desorientación,


disminución de la memoria, errores de percepción, depresión, ansiedad, delirios, etc.

 Valorar el riesgo ante una pérdida de consciencia: caídas, ambiente con objetos que puedan
causar daños o traumatismos, si tiene barandillas en la cama, uso de maquinarias o vehículos,
actividades deportivas peligrosas, etc.

 Cambios recientes en su vida: pérdidas, cambios de residencia, enfermedades asociadas,


complicaciones, etc.

 Verificar que sus cuidadores principales están bien entrenados.

 Conducción de vehículos y/o maquinaria. Valorar si conoce la legislación al respecto.

2.1.10 Necesidad de comunicarse con los demás expresando emociones, necesidades, temores u
opiniones

 Ver si expresa sus deseos y opiniones. Circunstancias que influyen en su comunicación: estatus
cultural, pertenencia a un grupo social, presencia o ausencia de grupo de apoyo, soledad,
dificultades para pedir ayuda.

 Valorar déficits sensoriales, así como la percepción de ruidos, luces u olores raros previos a las
crisis, que pueden indicar un aura.

 Núcleo de convivencia.

 Capacidad de expresar y vivir la sexualidad.

 Después de las crisis, durante el período poscrítico, algunos pacientes pueden presentar
desorientación témporo-espacial o afasia. Debemos conocer si ello les ha supuesto algún
problema en su ámbito social, trabajo, colegio, etc.

2.1.11 Necesidad de vivir de acuerdo con los propios valores y creencias

 Percepción actual de su situación de salud y bienestar.

 Facilidad/dificultad para vivir según sus creencias y valores.

 Importancia de la religiosidad/espiritualidad en su vida.

2.1.12 Necesidad de ocuparse en algo de tal forma que su labor tenga un sentido de realización
personal

 Actividad/trabajo. Según el estudio LINCE del grupo de epilepsia de la Sociedad Española de


Neurología (SEN), un 44% de pacientes con epilepsia farmacorresistente no trabaja a causa de
su enfermedad. De los que trabajan, un 44% tuvo que reducir su jornada laboral y el 33%
acumuló al menos una baja laboral en los últimos 6 meses.

 Si el paciente está en activo es importante saber qué tipo de trabajo realiza y el riesgo que
puede padecer (no es lo mismo para la seguridad de una persona afectada de epilepsia trabajar
en un andamio que trabajar en una oficina).

 Repercusiones de su situación de salud en las diferentes áreas de su vida y de su núcleo familiar.

 Circunstancias que influyen en su realización personal: autoconcepto/imagen, actitud familiar, el


cansancio del cuidador habitual.

2.1.13 Necesidad de participar en actividades recreativas

 Hábitos culturales y de ocio.

 Práctica de deporte. Se debe desaconsejar los deportes de riesgo: alpinismo, senderismo en


soledad, natación, etc. En los que ante la aparición de una crisis sea difícil obtener ayuda.

 Cierto tipo de crisis se desencadenan por estímulos luminosos, es decir, son fotosensibles, y
deberán ser tenidas en cuenta si se utiliza el ordenador o si acuden a la discoteca. Valorar si la
enfermedad le crea rechazo y/o aislamiento social.

2.1.14 Necesidad de aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad que conduce al desarrrollo normal y a
usar los recursos disponibles

 Interés por su entorno sociosanitario.

 Comportamientos indicativos de interés por aprender y resolver problemas.

 Circunstancias que influyen en su aprendizaje: nivel de instrucción, limitaciones, etc.

 Recursos que usa para conseguir esto: grado de conocimiento de su actual estado de salud,
fuente usual de su aprendizaje (médico, enfermera, amigos, libros, internet, etc.).

 Conocimiento de los factores desencadenantes, tratamiento, reconocimiento del aura, etc.

 Tendremos en cuenta la edad del paciente, los años desde el debut de la epilepsia, la forma en
que afecta y la periodicidad de las crisis en su vida. Algunos niños con epilepsia ven disminuido
su rendimiento escolar por la Además, debe considerarse la salud reproductiva en las mujeres
con epilepsia y preguntar sobre:

 Anticonceptivos orales: ¿está tomando? ¿Toma el más adecuado? La mayoría de fármacos


antiepilépticos interactúan con los anticonceptivos orales, debiendo escoger anticonceptivos
con alto contenido en estrógenos para evitar embarazos indeseados.

 Planificación del embarazo: la mujer con epilepsia puede tener hijos, pero debe planificar su
embarazo.

 La mayoría de fármacos antiepilépticos producen teratogenicidad, es aconsejable la


monoterapia y, si no fuera posible por aumento de las crisis, debe buscarse la combinación
farmacológica más adecuada. En ningún caso la mujer con epilepsia debe abandonar la
medicación durante el embarazo.

2.2 Diagnósticos de Enfermería

La epilepsia es una patología que produce repercusiones multisistémicas, siendo numerosos los
diagnósticos de Enfermería que se derivan de ella. Así pues, se van a desarrollar los diagnósticos
principales.

2.2.1 (00035) Riesgo de lesión r/c disminución del nivel de conciencia durante las crisis (parciales
complejas y generalizadas) y en el poscrítico.

NOC:

 Control de las convulsiones (1620)

 Control del riesgo (1902)

 Ambiente seguro del hogar (1910)

NIC:

 Precauciones contra las convulsiones (2690)

 Identificación de riesgos (6610)

 Enseñanza: proceso de enfermedad (5602)

Actividades de Enfermería:

 Ayudar a los pacientes a identificar correctamente sus tipos de crisis es fundamental (parciales
simples, parciales complejas y generalizadas). Ya que en ocasiones las crisis parciales simples o
“auras” son el aviso de crisis con pérdida de la conciencia y si el paciente es capaz de identificar
el aura, podrá adoptar los mecanismos necesarios para evitar lesiones. Ejemplo: dejar de cocinar
para evitar quemaduras, avisar a alguien a su alrededor de la proximidad de la crisis, etc.

 Se desaconsejará el uso de bañera en aquellos pacientes que sufran crisis parciales complejas o
generalizadas por el riesgo de ahogamiento. Así pues se recomendará la ducha sentado para
evitar traumatismos.

 Se informará al paciente y a la familia sobre la legislación respecto a la conducción de vehículos.


En España una persona que presenta esta enfermedad debe probar no haber tenido crisis
durante 12 meses para la obtención de un permiso de conducción (permisos A, A1, B, B+E y
ciclomotores), concediéndose en este caso un carné con una validez de 2 años. En el caso de
conductores profesionales, deben tener un período libre de crisis de 5 años. En el caso de
mioclonías que puedan afectar a la seguridad de la conducción, deberá existir un período libre
de crisis de al menos 3 meses. Por último, si se trata de un episodio único de crisis o secundario
a sustancias tóxicas o drogas deberá acreditarse un periodo libre de crisis de al menos 6 meses.

 Se desaconsejará la práctica de deporte en solitario, especialmente aquellos extenuantes. En


caso de deportes en grupo, o dentro de centros deportivos, los entrenadores o monitores del
centro deberán estar informados sobre la enfermedad del paciente y la actuación a seguir en
caso de crisis.

 Se informará a la familiar o cuidador que en caso de crisis no se abandonará al paciente y se


valorará la orientación y el estado neurológico al finalizar la crisis para evaluar la duración del
período poscrítico. Si el paciente no está hospitalizado y no recupera la conciencia o no es capaz
de responder durante un período de 30 min se deberá trasladar al centro sanitario más cercano
ante la sospecha de un estatus convulsivo.

 En caso de crisis generalizadas, explicar a la familia o cuidador que la conducta a seguir será:

1. Mantener la calma.

2. Evitar la obstrucción de la vía aérea, lateralizar al paciente.

3. No forzar la apertura de la boca por riesgo de lesión mandibular por espasmo muscular durante
las crisis.

4. No intentar sujetar las extremidades pues se podrían producir luxaciones.

5. Evitar que el paciente se golpee repetidamente contra el suelo en la fase clónica.

6. No introducir ningún objeto en la boca. Tradicionalmente se introducían objetos para evitar la


mordedura de la lengua, produciéndose más lesiones que las provocadas por la mordedura en
sí, las cuales tampoco se producen en todas las crisis.

7. Las crisis generalizadas suelen durar 3-4 min, aunque normalmente parece que duren mucho
más. Si pasado este tiempo no ceden trasladar al paciente al centro sanitario más próximo, ante
la posibilidad de estatus convulsivo.

 En el caso de epilepsias reflejas (crisis fotosensibles o desencadenadas por ruidos) se aconsejará


al paciente mantenerse a una distancia considerable de la televisión. Además deberá verla con
suficiente luz, evitando mirarla fijamente cuando se encienda o apague, utilizando mando a
distancia. En el caso de los videojuegos se aconsejará jugar en una habitación iluminada y con
pantallas protectoras; también se recomendará no jugar más de una hora seguida. Cuando se
acuda a las discotecas, mantenerse de espalda a los focos de luz y evitar los centelleos.

2.2.2 (00126) Conocimientos deficientes r/c la


medicación y dieta prescrita m/p abandono de la
misma o incumplimiento del régimen terapéutico.
NOC:

 Conocimiento: cuidados en la enfermedad (1824)

NIC:

 Enseñanza: medicamentos prescritos (5616)

 Enseñanza: dieta prescrita (5614)


 Enseñanza: proceso de enfermedad (5602)

Actividades de Enfermería:

 Nos aseguraremos de que el paciente entiende la pauta de introducción/retirada del fármaco y


el por qué de dicha actuación, explicándole que los fármacos antiepilépticos se deben introducir
y retirar de forma progresiva.

 Se informará al paciente sobre los efectos secundarios más probables de los fármacos que está
tomando, que suelen ser: ataxia, diplopía, náuseas, somnolencia y mareo. Otros efectos
secundarios que puede provocar el tratamiento son: hirsutismo, aumento de peso, amenorrea e
hipertrofia gingival. El paciente debe consultarnos ante la aparición de cualquier efecto
secundario pero sin abandonar la medicación.

 Se debe aconsejar a la persona afectada la necesidad de llevar un diario de crisis que facilitará el
seguimiento del régimen terapéutico en caso de disminución de estas y que en caso de
empeoramiento o estancamiento ayudará a cambiar el fármaco. En el diario deben estar
anotados los olvidos de dosis, si los hubiera, así como las modificaciones o la ingesta de
fármacos puntuales diferentes a los antiepilépticos, ya que pueden producirse interacciones.

 Se le aconsejará, conjuntamente con el neurólogo, la realización de controles analíticos cada 3-6


meses de tóxicos en sangre para monitorizar los niveles terapéuticos del fármaco y conocer el
cumplimiento terapéutico.

 No se impondrá un ritmo diario rígido de las tomas. Se intentará adecuar al horario de comidas
del paciente.

 Insistir en la higiene bucal porque algunos fármacos para tratar la epilepsia, como la fenitoína,
pueden producir hiperplasia gingival.

 En caso de vómitos, si ha pasado menos de media hora tras la ingesta del fármaco se aconsejará
al paciente repetir la dosis.

 En caso de embarazo la paciente debe saber que nunca debe abandonar el tratamiento,
debiendo acudir al neurólogo para que le prescriba el tratamiento más adecuado, ya que
medicamentos como el ácido valproico o la fenitoína son fármacos de gran índice teratogénico.
Algunos antiepilépticos también pueden pasar a la leche materna y provocar somnolencia, lo
que hace necesaria, si es el caso, la vigilancia del lactante. La mujer que toma anticonceptivos
debe saber que algunos antiepilépticos interactúan con los anticonceptivos orales, por lo que
hay que ajustar la dosis bajo supervisión médica.

 Se informará al paciente de que en caso de 3 años sin crisis se puede empezar a intentar la
retirada paulatina de la medicación, siempre bajo control del neurólogo. En algunos protocolos
se espera a 5 años sin crisis y en otros a 2, dependiendo del tipo de epilepsias y del riesgo de
recidivas.

 Insistir en el aporte de vitamina K y ácido fólico, puesto que los fármacos pueden disminuir su
absorción, y el aporte de vitamina D8, sobre todo en pacientes mayores o con epilepsia de larga
evolución, puesto que los fármacos antiepilépticos (FAE) pueden disminuir su absorción y
provocar osteoporosis.

2.2.3 (00052) Deterioro de la interacción social r/c


aparición de las crisis, efectos secundarios de la
medicación, enfermedad neurológica subyacente y
estigmatización social m/p interacción disfuncional
con los demás.
NOC:

 Habilidades de interacción social (1502)


 Participación en actividades de ocio (1604)

NIC:

 Aumentar los sistemas de apoyo (5440)

 Modificación de la conducta: habilidades sociales (4362)

Actividades de Enfermería:

 En el caso de pacientes en edad escolar aconsejaremos a la familia que informe al centro sobre
la clínica de las crisis y la forma de tratarlas. Existiendo el riesgo de que las crisis ocurran en el
ámbito escolar, los profesores deben informar al resto de alumnos de las características de las
mismas, evitando así que sea considerado un “niño raro” y previniendo el aislamiento.

 Recordar a los pacientes afectos de epilepsia que habitualmente las personas obtienen un buen
control de las crisis con el tratamiento.

 El rendimiento académico estará marcado por el número, frecuencia de las crisis y edad de
aparición de las mismas; asimismo pueden aparecer efectos secundarios que obliguen al
absentismo escolar. Se debe informar a los padres para que no adopten actitudes de
sobreprotección o, por el contrario, falsas expectativas.

 La vida laboral del paciente con epilepsia vendrá marcada por la frecuencia y tipo de las crisis.
Deben desaconsejarse profesiones que puedan suponer un riesgo para ellos mismos o para los
demás (piloto de aviación, conductor profesional, bombero, guardia de seguridad o militares,
submarinista, etc.).

 En la adolescencia se debe incidir especialmente en la prohibición de tomar drogas o alcohol, así


como respetar un horario de sueño. No debe ser tomado por parte del paciente como una
limitación a su vida social sino como la eliminación de un factor de riesgo para sufrir crisis.

 Las personas con epilepsia pueden viajar normalmente teniendo en cuenta que deben llevar un
informe médico con los fármacos que toman (algunos antiepilépticos como las benzodiacepinas
están sujetos a control especial por consumo ilícito). Si viajan a países con diferencia horaria
importante se les debe aconsejar adoptar lo más pronto posible, pero de forma gradual, el
horario del país.

 En el caso de que el paciente o familia verbalice cambios de carácter, cambios en las relaciones
interpersonales o deseo de aislamiento social hemos de aconsejar la ayuda psicológica para que
reciban un adecuado asesoramiento.

2.2.4 (00039) Riesgo de aspiración r/c disminución del nivel de conciencia.

NOC:

 Prevención de la aspiración (1918)

 Estado respiratorio: ventilación (0430)

 Control de las convulsiones (1620)

NIC:

 Precauciones para evitar la aspiración (3200)

 Manejo de las vías aéreas (3140)

 Cambio de posición (0840)

 Manejo de las convulsiones (2680)

2.2.5 (00053) Aislamiento social r/c falta de predicción de las convulsiones, estigma impuesto por la
comunidad m/p retraimiento.

NOC:

 Bienestar personal (2002)

 Participación en actividades de ocio (1604)

 Severidad de la soledad (1203)

 Habilidades de interacción social (1502)

NIC:

 Aumentar los sistemas de apoyo (5440)

 Fomento del ejercicio (0200)

 Apoyo emocional (5270)

 Modificación de la conducta: habilidades sociales (4362)

2.2.6 (00146) Ansiedad r/c la naturaleza imprevisible de los ataques m/p nerviosismo y preocupación

NOC:

 Nivel de ansiedad (1211)


 Control de la ansiedad (1402)

NIC:

 Disminución de la ansiedad (5820)

 Fomentar el sueño (1850)

2.2.7 (00155) Riesgo de caídas r/c actividad convulsiva no controlada) r/c disminución del estado
mental, historia de caídas.

NOC:

 Caídas (1912)

 Prevención de caídas (6490)

NIC:

 Precauciones contra las convulsiones (2690)

 Enseñanza: proceso de enfermedad (5602)

 Identificación de riesgos (6610)

Conclusión

Es conveniente que los profesionales de Enfermería dispongan de una guía, especialmente enfocada en
una valoración integral, que permita proporcionar unos cuidados basados en la mayor evidencia.
Disminuyendo la variabilidad clínica mediante el uso de la taxonomía NANDA-NOC-NIC.

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