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Falsedad Material: Delito de Peligro en Perú

El documento describe el delito de falsedad material en el Código Penal peruano. Discute los elementos del tipo penal, incluyendo la acción de hacer un documento falso total o parcialmente, o adulterar un documento verdadero. Examina el bien jurídico protegido, concluyendo que es tanto la fe pública como el derecho a la verdad, ya que la falsedad de documentos pone en riesgo la seguridad del tráfico jurídico basado en la confianza y autenticidad de los documentos.
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Falsedad Material: Delito de Peligro en Perú

El documento describe el delito de falsedad material en el Código Penal peruano. Discute los elementos del tipo penal, incluyendo la acción de hacer un documento falso total o parcialmente, o adulterar un documento verdadero. Examina el bien jurídico protegido, concluyendo que es tanto la fe pública como el derecho a la verdad, ya que la falsedad de documentos pone en riesgo la seguridad del tráfico jurídico basado en la confianza y autenticidad de los documentos.
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EL DELITO DE FALSEDAD MATERIAL COMO DELITO DE

PELIGRO

THE CRIME OF MATERIAL MISREPRESENTY AS A CRIME OF


DANGER

Aldo Vilca Morales


Docente de la Facultad de Derecho
Universidad de San Martín de Porres
avilca@[Link]
Perú, Lima

SUMARIO

• EL DELITO DE FALSEDAD MATERIAL.


• ANÁLISIS DE LOS ELEMENTOS DEL TIPO.
• LA FALSEDAD MATERIAL COMO DELITO DE PELIGRO.
• LA CONDICIÓN OBJETIVA DE PUNIBILIDAD.
• CONCLUSIONES.

RESUMEN
El Código Penal Peruano promulgado por Decreto Legislativo N° 635, contempla el delito
de falsedad documental ubicado en el Título XIX, delitos contra la fe pública”, su Capítulo
I, artículo 427; describiremos sus conceptos y desarrollo del tipo objetivo; asimismo nos
interesa la determinación del bien jurídico en específico, su relación con el tráfico jurídico,
su calidad como delito de peligro y el factor que constituye la frase en el tipo por la cual se
indica si de su uso puede resultar algún perjuicio, de tal forma que podamos establecer en el
iter criminis el momento en el que se ha consumado el evento delictivo; justamente en este
punto encontraremos finalmente los argumentos que sustentan nuestra posición.
Aldo Vilca Morales 35

ABSTRACT
The Peruvian Penal Code enacted by Legislative Decree N ° 635, contemplates the crime of
document falsification located in Title XIX, offenses against the public faith. In Chapter I,
article 427; we will describe their concepts and development of the objective type; likewise,
we are interested in the determination of the specific legal right, its relation to legal traffic,
its quality as a crime of danger and the factor that constitutes the phrase in the type by which
it is indicated if its use may be prejudicial, as such so that we can establish in the iter criminis
the moment in which the criminal event was consummated. Right at this point, we will
finally find the arguments that support our position.

PALABRAS CLAVE
Derecho penal, falsedad material, perjuicio, consumación

KEYWORDS
Criminal law, material falsity, prejudice, consummation.

EL DELITO DE FALSEDAD MATERIAL

El delito de falsedad material, ubicada en el artículo 427 del código penal, a diferencia de los
demás tipos penales transcendentes o que han generado diversas interpretaciones en la
casuística, no ha sufrido ninguna modificación desde su promulgación; no obstante ello,
existe controversia sobre la aplicación o interpretación del enunciado criminal ya sea en los
requisitos del tipo, ya sea en su consumación, la mejor manifestación es que la jurisprudencia
ha tenido pronunciamientos contradictorios; esta la razón por la cual tocaremos estos puntos,
para dar finalmente nuestra posición al respecto.

“Falsificación de documentos
Artículo 427.- El que hace, en todo o en parte, un documento falso o adultera uno
verdadero que pueda dar origen a derecho u obligación o servir para probar un
hecho, con el propósito de utilizar el documento, será reprimido, si de su uso puede

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resultar algún perjuicio, con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de
diez años y con treinta a noventa días-multa si se trata de un documento público,
registro público, título auténtico o cualquier otro trasmisible por endoso o al
portador y con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años,
y con ciento ochenta a trescientos sesenticinco días-multa, si se trata de un
documento privado.
El que hace uso de un documento falso o falsificado, como si fuese legítimo, siempre
que de su uso pueda resultar algún perjuicio, será reprimido, en su caso, con las
mismas penas”.

LOS ELEMENTOS DEL TIPO

Conforme a la descripción del tipo, tenemos la acción positiva del agente de hacer en todo
un documento falso, también denominado imitación total ya sea copiando un documento
verdadero en su totalidad, incluyendo modificaciones sustanciales en referencia al
documento verdadero que sirviera de guía; la segunda forma se origina con la creación de un
documento nuevo, es decir, sin antecedentes como el mencionado anteriormente.

Hacer en parte un documento falso, es la también llamada imitación parcial; esta se dará
cuando el agente inserte o agregue a un documento verdadero, palabras, párrafos o aquello
que se desee demostrar y que en definitiva brinde una nueva posición a dicho documento.
La acción de adulterar un documento verdadero, es la otra posición que describe el tipo y
consistirá en modificar o cambiar la existencia material de un documento auténtico ya
formado, y esto sucederá alterando su contenido materialmente, ya sea mediante acciones de
supresión o sustitución sobre lo ya existente.
Bien jurídico

Como señalamos el cuerpo sustantivo ubica a este tipo en el artículo 427, capítulo I,
falsificación de documentos en general, Título XIX delitos contra la Fe Pública. La
denominación es necesaria mencionarla, habida cuenta que en este punto surge la primera
controversia, esto es, si el bien jurídico protegido es solo la fe pública.

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HASSEMER, al referirse al bien jurídico, hace mención a la teoría de la dañosidad social,


con las principales orientaciones de la política criminal: primero, la teoría y la praxis del
Derecho penal ha de tener en cuenta las necesidades e intereses del sistema social; segundo,
se apunta que no toda lesión de un interés humano (bien jurídico) exige una reacción
mediante el Derecho penal, sino tan sólo aquella que, además, presenta el carácter de
socialmente dañosa, esto es, que en sus efectos lesivos va más allá del conflicto entre autor
y víctima y del daño individual que esta última sufre; y tercero, exige al legislador penal que
disponga de conocimientos empíricos y que los aplique en la formulación de las conductas
punibles y en la previsión de las consecuencias jurídicas 1.

Puede adelantarse ya que el bien jurídico protegido en el delito de falsedad documental no es


tanto el libre desenvolvimiento de la personalidad individual del hombre cuanto la vertiente
social de éste integrado en la sociedad y con los derechos y deberes ante ésta. Más
concretamente, se pretende proteger los documentos cuya falsedad o falsificación puedan
poner en riesgo la seguridad del tráfico jurídico basada en la confianza pública y en la
autenticidad y veracidad del contenido de aquéllos 2.

Entonces cuando hablamos de los delitos contra la fe pública nos referiremos a la traición de
la confianza depositada en el agente, ya que podemos entender que el propósito del agente
es causar una transformación con el documento ya que la intención estará cifrada en poder
dar origen a derecho u obligación o servir para probar un hecho en su beneficio.

Se aprecia pues, un ataque a la verdad, a la burla de los controles del Estado y de un


aprovechamiento del tráfico jurídico para insertar el documento falso o adulterado.

Jakobs, señala que al menos en el caso de los documentos, cuya función no reside en su
circulación entre personas anónimas, el Derecho penal no protege la fiabilidad y seguridad

1 HASSEMER. WINFRIED: “Fundamentos de Derecho penal” (trad. española), Ed. Bosch, Barcelona, 1984; p. 38
2 GONCALVES MONIZ, “O crime de falsificaqao de documentos”, Livraria Almedina, Coimbra, 1993; P. 69-70.

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del tráfico jurídico, sino el derecho de personas concretas a quedar libres de engaño 3.
Asimismo, se indica que la institución social que obliga a la protección de la autenticidad es
el tráfico jurídico que se realiza con declaraciones adecuadas para producir efectos jurídicos,
esto es, con aquellas declaraciones que constituyen una relación jurídica o que generan fe
pública4.
Bacigalupo, por su parte indica que la pública o la seguridad del tráfico jurídico son
conceptos muy vagos y generales que requieren una precisión. Un análisis profundo de ellos
demuestra que la fe del público en el valor probatorio de los documentos adquiere formas
diversas según la fuerza probatoria del documento 5. Nos parece una opinión que toma
elementos de la tipicidad, por ende, escapan a lo que pretendemos, que es ubicar el bien
jurídico.

Pero entonces, ¿el bien jurídico protegido es la fe pública o el derecho a la verdad? Creemos
que bien puede considerarse estos dos aspectos simultáneamente, ya que justamente el tráfico
jurídico está conformado por la confianza de la gente en un documento que permite
formalizar relaciones.

La fragilidad que presenta el documento cuando es alterado y es introducido justamente en


el tráfico documental. La seguridad jurídica entonces estará garantizada con el documento
siempre y cuando a su vez el Estado garantice su veracidad, siendo un bien jurídico altamente
sensible, donde debe de presumirse que todos los documentos que están en ella y fluyen en
la vida diaria son auténticos; vemos pues, a la sociedad participando activa y cotidianamente
del tráfico documentario que debe albergar documentos fiables; de ahí que se habla de la
funcionalidad del documento en el tráfico jurídico6.

Acerca del bien jurídico protegido señala don Victor Prado Saldarriaga que: 7

3
GÜNTHER JAKOBS, “Falsedad documental revisión de un delito de engaño”; ed. Marcial Pons; Madrid;
2011; pág. 179.
4
GÜNTHER JAKOBS, ob. Cit.; pág. 180.
5
BACIGALUPO ENRIQUE, Delito de Falsedad Documental; Hammurabi; Bs. As. 2002; pág. 18.
6 BRAMONT ARIAS TORRRES Luis Alberto; Manual de derecho penal parte especial 4° edición, aumentada y

actualizada. Editorial San Marcos. Lima Pág. 501.


7
PRADO SALDARRIAGA VICTOR; Todo sobre el Código Penal Peruano. Tomo I. Notas y Comentarios.
Indesa. Lima, Octubre 1996, pag 229-300.

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Es un bien jurídico colectivo, en cuanto no es una fe personal de un individuo concreto, sino


de todo un grupo social.
Surge de una disposición legal que se objetivita en la exigencia de la certeza y validez que se
le otorga a los documentos, símbolos y signos respecto a los hechos o claridades que
contienen o representan.
Tienen la función político criminal de servir al tráfico jurídico e interacción social.

Partiendo de la doble función del Estado: como autorregulador de su propia actividad,


imponiendo formas a la actuación de los funcionarios que lo representan y como regulador
de la conducta de los individuos, imponiendo formas a sus actos para asignarles eficacia en
las relaciones jurídicas, señálase que en una y otra las formas instrumentadas suscitan un
estado de confianza que se asienta en la intervención de aquél como persona, o como
legislador que impuso obligatoriamente las formas de los actos 8.

Donna, hace una precisión sobre la confusión que podría haber entre bien jurídico objeto de
protección; mientras el bien jurídico es un ente ideal, un valor del orden social jurídicamente
protegido, el objeto material del delito, también llamado objeto del hecho u objeto de la
acción, es, por el contrario, un concreto objeto con existencia real, perteneciente al mundo
empírico, y sobre el recae directamente la acción del autor. 9

Por eso se puede afirmar con Freund que el bien jurídico es la protección de la formalidad,
fiabilidad y garantía del tránsito jurídico, especialmente en el documento con registros
técnicos y datos como medio de prueba 10.

8 CARLOS CREUS, Derecho Penal parte especial Tomo 2; 6° edición, 1°reimpresión, Buenos Aires, 1998; pag
361)
9
GIL GIL, Alicia, Derecho Penal International, Tecnos, Madrid, 1999, p. 160, en EDGARDO ALBERTO
DONNA; Derecho Penal parte especial; Tomo IV; Rubinzal-Culzoni Editores; Santa Fe, 2004; pág. 15).
10
FREUND, Grundfdlle zu den Urkundendelikten, en JuS, 1993, p. 731 en EDGARDO ALBERTO DONNA;
Derecho Penal parte especial; Tomo IV; Rubinzal-Culzoni Editores; Santa Fe, 2004; pág. 26).

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La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema por su parte, señala el bien jurídico protegido
que se tutela es el correcto funcionamiento de las administraciones públicas referidas al
tráfico jurídico correcto, entendidas como el conjunto de condiciones que facilitan la
comunicación entre los individuos y sus relaciones de derecho 11.
Para tomar posición podemos decir siguiendo a Donna quien cita a Villacampa Estiarte,
señalando que la falsedad documental tutela el correcto desenvolvimiento de las funciones
que el documento realiza en el trafico jurídico, o la funcionalidad del documento" 12.

LA FALSEDAD MATERIAL COMO DELITO DE PELIGRO

En relación a la intensidad del ataque al bien jurídico se diferencia entre delito de lesión y de
peligro, según si se afecta realmente al bien jurídico o si solo existe la probabilidad de daño
(peligro real que afecta al bien jurídico) 13. La probanza del delito es innecesaria, estos delitos
son castigados sin tomar en cuenta si en el caso concreto se ha generado o no un peligro 14.

Haciendo un acercamiento a los delitos de falsedad documental, hay que decir que los delitos
de peligro abstracto son aquellos de mera actividad que se consuman con la realización de la
conducta supuestamente peligrosa y el juez no tiene que entrar a valorar si esa peligrosidad
podría o no ocasionar el daño, algo complicado en nuestro caso cuando pretendamos hacer
el ejercicio de tipicidad al contrastarlo con las exigencias de la descripción típica. “En los
delitos de peligro concreto, se requiere que la acción cause un peligro real al bien jurídico.
En el tipo se halla ex profeso, señalada la necesidad de haber provocado una concreta
situación de peligro”15.

11
Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de la República; Recurso de Nulidad 2279-2014-CALLAO;
numeral 4.4
12
VILLACAMPA ESTIARTE, Carolina, La falsedad documental: análisis jurídico- penal, Cedecs Editorial,
Barcelona, 1999, ps. 94/95 en EDGARDO ALBERTO DONNA; Derecho Penal parte especial; Tomo IV;
Rubinzal-Culzoni Editores; Santa Fe, 2004; pág. 129).
13
VILLAVICENCIO T. Felipe; Derecho Penal parte general; Grijley; Lima 2006; Pag. 311
14
VILLAVICENCIO T. Felipe; Derecho Penal parte general; Grijley; Lima 2006; Pag. 313
15
VILLAVICENCIO T. Felipe; ob. Cit. Pag. 312.

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Una acción es peligrosa cuando en el momento de su realización, esto es desde una


perspectiva ex ante no aparezca como no absolutamente improbable la producción de la
lesión de un bien jurídico16.

Los delitos de peligro –especie de tipo legal según las características externas de la acción-
pueden definirse como aquellos en los que no se requiere que la conducta del agente haya
ocasionado un daño sobre un objeto, sino que es suficiente con que el objeto jurídicamente
protegido haya sido puesto en peligro de sufrir la lesión que se quiere evitar [el peligro es un
concepto de naturaleza normativa en cuanto a que su objeto de referencia es un bien jurídico,
aunque su fundamento, además de normativo, también se basa en una regla de experiencia o
de frecuente que es, a su vez, sintetizada en un tipo legal], sea cuando se requiere realmente
la posibilidad de la lesión –peligro concreto- o cuando según la experiencia general
representa en sí misma un peligro para el objeto protegido –peligro abstracto-17.

Entonces en este tipo de delitos, (los de peligro abstracto), son reprimidos sin que haya
consumación del evento delictivo, por ende escapa a la tradicional consideración de tener un
hecho consumado previo cumplimiento de todos los presupuestos señalados en el tipo
objetivo; en general se dice que cuando se habla de peligro que existe la posibilidad o
probabilidad de la producción de un resultado y de su carácter dañoso o lesivo. Hablamos
entonces de la criminalización de un hecho a la fase anterior a la lesión efectiva de un bien
jurídico.

La Corte Suprema en uno de sus pronunciamientos sobre delitos de peligro abstracto, en la


Casación en el expediente N° 103-2017 JUNIN de fecha 15.08.2017 señaló «sobre el delito
de conducción en estado de ebriedad o drogadicción, tipificado en el artículo 274 del Código
Penal, está configurado como un delito de peligro abstracto en el que no es necesario
demostrar, en el caso concreto, el peligro efectivo para la seguridad del tráfico, cuyo

16
Carlos María Romero Casabona, Aportaciones del principio de precaución al Derecho penal; en Modernas
tendencias en la Ciencia del Derecho penal y en la Criminología, UNED, Madrid, 2001.
17
Corte Suprema de Justicia de la República – acuerdo plenario 06-2006/CJ-116; numeral 9 citando a
BACIGALUPO ZAPATER, ENRIQUE: Derecho Penal – Parte General, ARA Editores, Lima, 2004, página
223).

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contenido está conformado por aquellos principios que garantizan la seguridad en la


conducción de los vehículos motorizados: principios de confianza, conducción reglamentada
y seguridad “El legislador adelanta las barreras punitivas para establecer un mayor ámbito de
protección para el bien jurídico, cuando las formas imprudentes no alcanzan a proteger ese
ámbito que el legislador estima necesario tutelar”»18.
Apréciese que este tipo de delitos contra la Seguridad Pública no hay consideración alguna
respecto a alguna evaluación que se pueda realizar en favor del agente: basta que el imputado
presente estado de ebriedad, con presencia de alcohol en la sangre en proporción mayor de
0.5 gramos-litro, o bajo el efecto de estupefacientes, para que la figura se haya consumado.
Nos parece importante esta atingencia en vista que este presupuesto, no es asimilable al tipo
de falsedad documental.

Es relevante lo mencionado, ya que será vital tener en cuenta la idoneidad del documento
falsificado o adulterado para poder engañar; es decir, que pueda dar origen a derecho u
obligación o servir para probar un hecho como reza la descripción del artículo 427 del CP;
contrario sensu, no podrá configurarse el delito si este documento no tiene la aptitud para
poder engañar.

Lo señalado, guarda estrecha relación con la frase “si de su uso puede causar algún perjuicio”,
con lo cual se aprecia un elemento integrante del tipo objetivo; este condicionante es el
requisito que exige un examen sobre el hecho imputado que no solamente demanda el animus
del agente, sino además –como hemos reiterado- la idoneidad que la conducta de falsificación
debe cumplir para ingresar al tráfico jurídico y afectarlo.

Si etimológicamente el significado de la palabra falso proviene de la expresión latina falsum


que deriva de la palabra fallo que a su vez proviene del verbo fallere que significa engañar,
hacer trampa, podemos añadir en palabras de Carrara, que la falsedad acompaña
constantemente a todos los fraudes. Sea con palabras, sea con falsos signos exteriores, mentir

18
Segunda Sala Penal Transitoria de la Corte Suprema; Casación, expediente N° 103-2017 del 15.08.2017;
décimo cuarto considerando, en el que toma el dicho de CARMONA SALGADO, C., y otros, Curso de Derecho
Penal Español: Parte especial, Tomo I, Editorial Marcial Pons, Madrid 1997, pág. 177.

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siempre es la divisa del estafador. Pero, por una antigua costumbre de los juristas, se ha dado
casi por antonomasia el nombre de falsedad a la mentira que se exterioriza por escrito 19.

Ahora bien, si la falsedad es la falta de sinceridad, sus manifestaciones no siempre


constituyen delito, ya que pueden existir supuestos de falsedad que no conlleven a una
sanción penal. La falsedad será, pues, la usurpación de una forma de verdad valorada
especialmente por el Derecho20.

En referencia al delito de peligro que implica la acción desarrollada del agente en cuya
conducta se subsuma en el delito examinado, compartimos in extenso la posición de Creus,
en cuanto el hecho de que éste sólo se refiera a la posibilidad de perjuicio, no transforma el
delito en uno de mera conducta, que se satisfaga con un peligro abstracto ínsito en la misma
objetividad de aquella. Tiene que tratarse de un peligro concreto, objetivamente constatable
con autonomía, desprendido de esa conducta y, en cuanto tal, tiene que ser probado. Por
supuesto que una vez que el perjuicio existió como posibilidad, ya la tipicidad ha rodeado la
conducta, sin que importe el hecho de que se haya impedido su concreción por causas
extrañas a la causalidad tenida en cuenta para determinar dicha posibilidad y prevista por el
agente21.

I. LA CONDICIÓN OBJETIVA DE PUNIBILIDAD.

Las condiciones objetivas de punibilidad son aquellas circunstancias ajenas al delito e


independientes de la voluntad del autor, que son tenidas en cuenta por el legislador para la
imposición o agravación de la pena 22.

19 CARRARA, FRANCESCO: “Programa del Curso de Derecho Criminal”, Edit. Depalma, Buenos Aires, vol. IV,
pág. 2363.
20
CASAS BARQUERO, citado por CALLE RODRÍGUEZ, María Victoria, Tesis doctoral; Universidad
Complutense Madrid; año 1995; pág. 3.
21
CARLOS CREUS, ob. Cit.; pág. 416.
22
JIMENEZ SEGADO, la exclusión de la responsabilidad criminal; pág. 108; mencionado en ORE
GUARDIA, ARSENIO; Manual de Derecho Procesal Penal Tomo 1; ed. Reforma; pág 173.

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Se define las condiciones objetivas de punibilidad, siguiendo a Jeschek, como “las


circunstancias que se encuentran en relación inmediata con el hecho, pero que no pertenecen
ni al tipo del injusto ni al de culpabilidad”. Como tal el autor no es punible si no se realiza la
condición de punibilidad, ni siquiera en grado de tentativa, porque ella supone
necesariamente la verificación de la condición23.

La vigente doctrina alemana distingue dos grandes grupos de casos: las condiciones de
punibilidad propias y las impropias. Las primeras son puras causas de restricción de pena: al
injusto y culpabilidad se niega la sanción en la medida en que no se adiciona otra
circunstancia que afecte al hecho, otorgándole una mayor significación en su relación con su
entorno. Las segundas, sobre las que existen serias objeciones y cuya conceptuación debe
abordarse tentativamente, se dividen en dos sub-grupos: a) causas de agravamiento
encubiertas, que si bien pertenecen al tipo de injusto, para apartarlas de las exigencias de
culpabilidad se consignan como tal; y, b) circunstancias de hecho enmascaradas que
fundamentan la pena24.

Las condiciones objetivas de punibilidad afectan el carácter penal de la antijuridicidad del


hecho y de ellas depende pues, el injusto penal 25. La antijuridicidad de un hecho no puede,
ciertamente, condicionarse a que sea penal, pero sin este carácter es evidente que no será
penal26.

Muñoz Conde, para quien las condiciones objetivas de punibilidad son circunstancias que,
sin pertenecer al injusto o a la culpabilidad, condicionan en algún delito concreto la

23
SAN MARTÍN CASTRO, César. Las condiciones objetivas de punibilidad y su tratamiento procesal en el
Perú. Derecho PUCP, [S.l.], n. 39, p. 355-368, dec. 1985. ISSN 2305-2546. Disponible en:
<[Link]
24
SAN MARTÍN CASTRO, César; ob. Cit.; pág. 357.
25
Al respecto la relación de la antijuricidad con el perjuicio la encontramos en el recurso de nulidad 027-2014,
en cuanto la vincula con el perjuicio que debe causarse con el documento; como no se dio en este caso se indicó
que era inexistente la condición objetiva de punibilidad, punto con el cual discrepamos.
26 Revista IPSO JURE; año 6 N° 24; Corte Superior de Justicia de Lambayeque; febrero 2014; artículo de María

Elena Contreras Gonzalez; pág. 37.

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imposición de una pena. Al no pertenecer al tipo, no es necesario que se refiera a ellas el dolo
del autor, siendo indiferente que sean o no conocidas por él 27.

La Sala Penal Permanente de la Corte Suprema de Justicia en la Casación N° 1121-2016 de


fecha 12.07.2017, señala que la configuración del delito de falsificación de documentos –
artículo 427 del CPP- no exige la materialización de un perjuicio, siendo suficiente un
perjuicio potencial: «es pertinente pronunciarnos respecto al elemento objetivo referido al
perjuicio, para poder determinar si el tipo penal en mención refiere un perjuicio concreto o
potencial. De la redacción típica se puede advertir que tanto el primer como segundo párrafo
señalan: “(...) puede resultar algún perjuicio (...)”, “(...) pueda resultar algún perjuicio (...)”;
es decir, refieren una posibilidad, una potencialidad de peligro, mas no exigen que dicho
perjuicio sea concretizado para la configuración del ilícito» 28

Señala esta misma Casación, que «pese a que la redacción del tipo penal es clara, pues no
presenta ambigüedad en su redacción, la jurisprudencia de este Tribunal Supremo ha sido
discordante a lo largo del tiempo; por ejemplo se tiene el Recurso de Nulidad N° 027-2004,
que en su fundamento jurídico N° 5, señala que: “(...) es necesario precisar que el presupuesto
infaltable para que se configure la antijuricidad, es el perjuicio que se causa con la utilización
del documento en cuestión; en ese sentido, (...) no se ha causado ningún perjuicio a la entidad
agraviada; por ende, al no concurrir el elemento substancial objetivo, es inexistente la
condición objetiva de punibilidad (...)”, por tanto, se puede advertir que el razonamiento
plasmado en la citada ejecutoria se basa en considerar al perjuicio efectivo como una
condición objetiva de punibilidad. Sin embargo, dicha razonamiento es errado, en tanto no
tiene un sustento normativo».

Dentro de esta misma línea, la aludida casación alude al Recurso de Nulidad emitido por el
mismo Órgano Jurisdiccional Supremo, N° 2279-2014 de fecha 08.09.2015, «Como se
señaló el tipo penal de falsificación no presenta ambigüedad en su redacción referente al

27
MUÑOZ CONDE, Francisco / GARCÍA ARAN, Mercedes. “Derecho Penal. Parte General”. 6* edición.
Editorial Tirant Lo Blanch. Valencia, 2004, Pág. 405; en revista IPSO JURE; Corte Superior de Justicia de
Lambayeque; año 6 N° 24; febrero 2014; citado por el artículo de María Elena Contreras Gonzalez; pág. 39.
28
Corte Suprema de Justicia; Sala Penal Permanente; Casación 1121-2016; octavo considerando.

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perjuicio; pues señala claramente que para la configuración del delito basta la potencialidad
e idoneidad del mismo; así, en uno de sus últimos pronunciamiento esta Corte Suprema
mediante el Recurso de Nulidad N° 2279-2014/ Callao, en su fundamento jurídico N° 4.4, ha
señalado que: “la condición objetiva de punibilidad en esta clase de ilícitos es la posibilidad
de causar perjuicio al agraviado y no perjuicio efectivo para considerarse típico, por cuanto
el bien jurídico que se tutela es el correcto funcionamiento de la administración pública
referidos al trafico jurídico correcto (...)”.Así, para la configuración típica en un caso
concreto se deberá considerar como típico la sola potencialidad de perjuicio -no se requiere
su concretización».

Esta misma casación N° 1121-2016, en su considerando décimo quinto señaló: un


fundamento del presente recurso de casación fue determinar qué línea jurisprudencial es
correcta, respecto al elemento objetivo referido al perjuicio en el delito de falsificación, pues,
se advirtió que existía jurisprudencia emitida a nivel de la Sala Suprema que resultaba
contradictoria. En ese sentido, en los citados de considerandos jurídicos esta Sala Suprema
determinó que en lo que se refiere al elemento objetivo perjuicio la redacción del artículo
427 del CP, era clara, no presentaba ambigüedades, y por tanto lo correcto era interpretar que
para la materialización del delito de falsificación de documentos -inclusive en su modalidad
de uso- se exigía un peligro potencial de generar un perjuicio, mas no un perjuicio concreto.

Pronunciamiento similar tiene la Sala Penal Liquidadora cuando indicó que “requiriéndose
para la falsedad documentos de parte del agente, una intención o propósito determinado, no
es, suficiente para que la falsedad sea punible que el hacer en todo o en parte un documento
falso o adulterar uno verdadero, sino que haya dolo, conocimiento y voluntad de
cometerlos”29.

En la misma línea existe un pronunciamiento en el recurso nulidad N°2302-2017 /


Ayacucho30 de fecha 18.06.2018, emitido por la misma Sala Penal Permanente, en un tipo

29
CSJL; Primera Sala Liquidadora, sentencia de fecha 03.04.2012.
30
Corte suprema de justicia de la república; Sala Penal Permanente; recurso nulidad N° 2302-
2017/AYACUCHO; ponente: César San Martin Castro.

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similar al examinado en cuanto se menciona la condicionante que “pueda resultar perjuicio


para otro”, cuyo fundamento cuarto expresó “que la sentencia de vista acotó que la conducta
de los acusados es típica, antijurídica y culpable –la afirmación de los imputados, acerca de
que el documento original se encuentra en la Notaria [fojas ciento setenta y cuatro y ciento
veintisiete] ha sido descartada con el informe notarial aludido–, pese a lo cual estimó que no
se acreditó la condición objetiva de punibilidad referida a que resulte algún perjuicio como
consecuencia de la ocultación del documento cuestionado.

Continúa la referida sentencia indicando que, “el artículo 430 del Código Penal, primero, no
exige siquiera un perjuicio efectivo, solo posibilidad de perjuicio, económico o de otra índole
–lo que es muy distinto al ser configurado como un delito de peligro concreto, no de lesión
efectiva– (dice el precepto: “El que […] oculta un documento, en todo o en parte de modo
que pueda resultar perjuicio para otro, […]”); esto es, radica en la posibilidad de que
mediante el empleo del documento se vulnere algún otro bien, de que esa situación de peligro
sea derivada de la falsedad misma y del empleo del documento falso [SOLER, SEBASTIÁN:
Derecho Penal Argentino, Tomo I, Editorial TEA, Buenos Aires, 1983, p. 363]. Segundo, si
uno de los afectados por el uso del documento pueda ver finalmente comprometido un
derecho que ostenta al poner en riesgo su dominio o posesión sobre el predio cuestionado, es
evidente que esta última exigencia está cumplida”.

Creemos que la descripción del tipo penal de la falsedad material no contiene una condición
objetiva de punibilidad en la medida que la descripción de la figura penal que contiene la
frase “si de su uso puede resultar algún perjuicio” pertenece al campo de la tipicidad, que
deberá examinar además la idoneidad del documento, el animus del agente de engañar con
el uso del documento falso o adulterado.

La expresión típica de modo que pueda resultar perjuicio significa que basta con que el
perjuicio obre como posibilidad. Cuando él se concreta en daño, con mayor razón se da la
característica de tipicidad, sin perjuicio de que pueda originarse otro delito que concurra -
material o idealmente- con el de falsedad documental (…) la ley no requiere la probabilidad
de perjuicio, sino su simple posibilidad. La falsificación documental punible es ya la que

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pudo haber irrogado perjuicio; la que probablemente lo irrogue también es punible, pero no
como límite mínimo del tipo31.

Este elemento potencial de causar perjuicio, estará en relación directa –como ya


establecimos- con el animus del agente. En el caso que no se dé esta consideración dolosa,
tampoco tendremos caso. Por ejemplo cuando “X” es ingeniero de profesión y decide adquirir
un falso diploma de médico de una universidad de prestigio: el documento es idéntico a uno
original; “X” lo cuelga en la pared de una de las habitaciones de su domicilio, presumiendo
con animus jocandi con sus amigos ingenieros en reuniones sociales acerca de la “profesión
paralela” que tiene. O cuando “Y” adquiere una falsa licencia de conducir profesional. Lo
peculiar de esta adquisición es que coloca los nombres y fotografía de su primogénito en
dicho documento, el cual acaba de cumplir los 3 años de edad.
Entendemos en ambos casos que los documentos han sido adquiridos con conocimiento de
su falsedad, y se les emplea, empero sin ánimo alguno de insertarlos en el tráfico jurídico;
ergo, sin animus delinquendi.

II. CONCLUSIONES.

• La falsedad documental tutela la fe pública, relacionada con el correcto


desenvolvimiento de las funciones que el documento realiza en el tráfico jurídico, o
la funcionalidad del documento, lo cual tiene relación con la denominada seguridad
jurídica que garantiza la confiabilidad de la sociedad justamente en el tráfico jurídico.
• Es importante referir la posibilidad de perjuicio, esta exigencia, convierte a la figura
penal en uno de un peligro concreto, con idoneidad en el documento que se va a
insertar en el tráfico jurídico que deberá ser verificado como tal. No nos interesará
entonces –salvo para la consideración del Juez Penal en la imposición de la pena
concreta-, que el documento insertado no cumpla finalmente con su cometido.

31 CARLOS CREUS, ob. Cit.; pág. 415.

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• Entonces con esta premisa, bastará con la perturbación del tráfico jurídico para tener
por consumada la figura delictiva en la medida que potencialmente pudiera causar
desmedro en el sujeto pasivo.
• Finalmente, la jurisprudencia examinada de la sede suprema, ha marcado distancia de
anteriores pronunciamientos en la medida que ha dejado de lado –aunque sin
descartarlas expresamente- las consideraciones que se atribuían a la condición
objetiva de punibilidad como parte del tipo señalado en el artículo 427, con ello
interpretando correctamente lo que implica el potencial peligro para la funcionalidad
del documento en el tráfico jurídico.

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