ENSAYO
TEMATICA LAZARILLO DE TORMES
En 200 años de literatura occidental no se había escrito nada igual, nadie había retratado
nuca antes a un personaje de tan pobre categoría como Lázaro y tan centrado en la
materialidad y las minucias cotidianas, además se presentaba como un hecho real y estaba
escrito en forma de carta mensajera en respuesta de una pregunta que le había llegado de
un personaje anónimo llamado vuestra merced, por lo cual está escrita de manera que se
supone que es Lázaro era el autor, con episodios verosímiles esta obra genero una
revolución literaria, ya que el lector por primera vez en esa época no sabía si lo que estaba
leyendo esa real o fantasía.
Genero Picarezco
Dicha obra, pertenece al género picarezco, muy característico de la literatura española en la
época del renacimiento y el barroco dentro del llamado siglo de oro de las letras españolas
(siglo XVI- XVII). Este género se expone dentro de la novela en lo que se refiere al
personaje principal, que en si es pícaro, del cual se muestran su categoría social, procedente
de los bajos fondos que, a modo de antihéroe, es utilizado por la literatura como
contrapunto al ideal caballeresco. Además muestra su línea de conducta la cual está
marcada por el engaño, la astucia, el ardid y la trampa ingeniosa. Vive al margen de los
códigos de honra propios de las clases altas de la sociedad de su época. Su libertad es su
gran bien. Una libertad condicionada por su ascendencia, que el protagonista relata al lector
para que comprenda su norma de vida, condicionada o determinada, en parte, por sus
coordenadas existenciales.
La España del Siglo XIV
De la edad media al renacimiento, los arquetipos del marido complaciente, la mujer y el
amante a menudo fraile o cura, habían nutrido la literatura cómica, refranes, chistes y
canciones populares. El caso de Lázaro era algo trivial previsto en la legislación ordinaria,
además el autor prescinde de las correrías nocturnas, de las groserías y de las obscenidades
Es importante señalar que para la época solo se escribían libros de caballería, el género
epistolar era un género muy de moda en la época, pero su uso era únicamente para
narración de hechos reales, por lo tanto el autor del lazarillo aprovecho este género para
escribir su obra y que pareciera real, estaba escrito para ser leído como verdad, pero era
una falsificación de la verdad, ya que Lázaro probablemente no existió, por lo que se dice
que Lazarillo es más un apócrifo que un anónimo.
Importa notablemente el que la obra ofrezca como trasfondo una crítica a la sociedad
española de su tiempo (el siglo XVI: finales de Carlos V, y un tono “moralizante” (en el
sentido de crítica social) y dentro un trasfondo muy pesimista respecto de la vida misma
(dependiendo de cómo se lea, porque la obra ofrece niveles “encontrados” de
interpretación).
En ese sentido Lazarillo de Tormes ofrece un discurso muy irónico y despiadado, de la
sociedad imperial del siglo XVI, de la que se muestran sus vicios y actitudes hipócritas,
sobre todo las pertinentes a los clérigos, políticos y funcionarios de la justicia en general.
Se trata de la sociedad posterior a los reyes Católicos (que fue bastante hipócrita, genocida,
clasista y explotadora) de Carlos V, y un gobierno que heredó toda la corrupción
eclesiástica y politicosocial de que se ha hablado tanto
La Sátira
El relato del “Lazarillo” es constantemente irónico. Empezando por el Prólogo ya podemos
cerciorarnos de la autenticidad de esta constatación, porque el mismo Lázaro dice:
“Consideren los que heredaron nobles estados cuán poco se les debe, pues Fortuna fue con
ellos parcial, y cuánto más hicieron los que, siéndoles contraria, con fuerza y maña
remando, salieron a buen puerto”.
Se puede relacionar este fragmento con el famoso grabado del frontispicio donde se ve a
Lazarillo remando. Esto aún aumenta la terrible ironía de que en realidad el protagonista
“va remando hacia la muerte”
Quizás es una visión un poco exagerada, bastaría decir que Lázaro con el hecho de
conseguir bienes materia- les ha remado a un puerto de deshonra, de degeneración moral.
Los motivos que le hicieron aceptar su estado final están implícitos en los sucesos y
personajes del libro.
“La novela demuestra al cabo de qué manera los amos de Lázaro, con su conducta y mal
ejemplo, siembran en él el desengaño religioso, fomentan en forma progresiva su
deformación moral y espiritual, le inclinan a la práctica de la hipocresía y el disimulo y
acaban por convertirle en un redomado bellaco.”
Por otra parte, se puede decir que era la autobiografía de un antihéroe, mozo de muchos
amos, en la sociedad contemporánea, en tono satírico a imagen de Apuleyo y de Luciano
Determinismo Social
Lázaro es víctima de una sociedad cuya religión y autoridad son como la capa que usa
finalmente, pura apariencia o simple performance. Parece proclamar que ha recogido en su
largo camino los valores de un buen alumno, pero al final cae en una gran trampa social que
lo obliga a sostener una patente mentira. La perspectiva del autor parece ser la contraria sin
necesariamente moralizar en contra del “pícaro”, pues es el “determinismo” social del que
ha sido víctima lo que ha llevado a su situación de cornudo, tan indigna y penosa (así
resulta entendido en el mundo machista).
La obra no solo es una crítica social sino que se eleva a cierto alcance de reflexión
filosófico-social en torno al modo de existencia en una cultura como la de la España del
siglo XVI, tal y como es vivida por un pícaro que 6 supuestamente termina su vida muy
bien casado y acomodado (ha medrado) y que insiste algo cínica y patéticamente (para el
lector simplista de la obra) en su progreso honroso y en ser hombre de bien.
Ficción Autobiográfica
El relato se estructura en varios capítulos muy irregulares el uno del otro, que nos muestran
la vida de Lázaro, con varios amos, quienes lo guían por un proceso de “aprendizaje” y,
pese a todo, de sobrevivencia material y social. ¡Y estará por verse si la carta le permite
sobrepasar la faceta final de su vida!; si en verdad ha medrado y la fortuna (el espejo que se
revela mediante la Letra) está de su lado y refleja algo creíble. Sobre todo, debe sobrevivir
ante la crítica de sus lectores, como signo “realista” creado por un autor, porque es un
personaje literario y no una persona real (como algunos críticos ingenuos creen).
La autobiografía que realiza Lázaro sigue un esquema como si fuese una carta hablada, el
narrador- protagonista cuenta su vida a un receptor ya mencionado en el prólogo (... pues
Vuestra Merced escribe se le escriba...) y se refleja en los diferentes capítulos, pero del cual
no se nos menciona su nombre.
Desde el punto de vista del protagonista supone ver una sola perspectiva sobre la visión de
la realidad, y explica su conducta además de mostrar a un antihéroe, un don nadie.
De tal manera en la novela aparecen ecos, advertencias del autor, que con su constante
ironía, nos revela una insolidaridad con la visión del pícaro en varias partes de la obra.
Las Segundas partes del Lazarillo
La "Segunda parte" de 1555 desde una perspectiva crítica sesgada, rechazando su
planteamiento imaginario, basado en la combinación del "relato de transformaciones"
derivado de Ovidio, Apuleyo y Luciano (Lázaro transformado en atún) y del "relato
alegórico" (el mundo islámico del agua frente al mundo cristiano del vino).
Ediciones y Autoría
Los debates sobre la autoría de la primera parte del Lazarillo de Tormes y de su inmediata
continuación de Amberes han permitido reorientar en los últimos años las bases
metodológicas sobre las que plantear la complicada cuestión de esas atribuciones.
La "Segunda parte del Lazarillo de Tormes" (Amberes, 1555) ha vivido secularmente bajo
sospecha. La tardía continuación escrita con el mismo título por Juan de Luna en el siglo
siguiente optó por seguir el modelo "realista" de sátira religiosa y social de la "Primera
parte",
Por otra parte el texto mismo, desatendido en su tratamiento filológico, se ha transmitido
con evidente deterioro tanto en su fijación como en la atribución de su autoría. Esta edición,
para abordar el problema global de la "Segunda parte" de la historia de Lázaro de Tormes,
se replantea algunas cuestiones de tipo filológico y crítico, que demuestran la errónea y
constante transmisión editorial.
El tema central es la lucha contra el hambre y la pobreza del protagonista, que se ve
obligado a agudizar el ingenio y a recurrir al engaño y las tretas para salir adelante, también
es frecuente el asunto de la honra, Lázaro da a entender que la honra no depende del linaje
o de la opinión ajena sino de la conducta personal, y de que hay cosas más importantes que
la hora como vivir tranquilo sin pasar carencias. Por otro lado se critica la sociedad,
avaricia, hipocresía a través de los diferentes amos que va teniendo el protagonista.