El Pretor Romano
Por Carlos E. Flores
[…] Todo esto se reserva para su tiempo; porque aunque tú te quejas de la
divina providencia, no dudes de ella: yo quiero ponerte en amistad con los
dioses, que son buenos con los buenos; porque la naturaleza no consiente
que los bienes dañen a los buenos […] Cartas morales a Lucilo – Séneca
§1.- Introducción.
La designación de "Pretor" varió a lo largo de las épocas con respecto al
tipo de magistratura a la que hacía referencia. Algo ciertamente lógico si
tenemos en cuenta que tras el correr de los años la estructura política-
gubernamental Romana se transformó considerablemente, tomando
muchas formas y matices diferentes.-
En un principio hacía referencia a ciertos magistrados que tenían
funciones particularmente similares a las que adoptarían los cónsules
con el llegar de la República. De hecho a los cónsules, en la naciente
República, solía referírseles, en algunas ocasiones, como Pretores; sin
embargo también nos encontramos con que en la etapa de la
Monarquía, allí por los inicios de la Urbe, un Pretor era una especie de
General con poderes especiales, algo ciertamente más parecido a su
función final. No obstante éste trabajo tratará sobre los Pretores que
eran los magistrados encargados de administrar justicia en Roma y, en
algunos casos, de gobernar las provincias.-
Gracias a los historiadores, oradores y escritores romanos podemos
obtener un rico recuento de sus tareas y características. Contamos con
referencias directas gracias a Cicerón, Polibio, Plutarco e incluso el
mismo Sula. Sin embargo es de Tito Livio del que mayor cantidad de
información podemos obtener. No solo puntual sino que en sus trabajos
vemos como fue variando esta magistratura con el cambio de las
épocas.-
§2. Orígenes y características.
Originalmente los Pretores eran oficiales de alto rango en las legiones
romanas, aunque en tiempos de relativa calma también oficiaban de
intérpretes de las leyes, o jefes del tribunal1. No obstante su función se
alteraría y "mutaría", por decirlo de alguna manera, a una figura de peso
político con el pasar de los años. El primer Pretor en ocupar el cargo
bajo éstas circunstancias lo hizo en el 356 a.C. Actualmente no hay
dudas entre los estudiosos que la creación, o podríamos decir
reinterpretación, de dicha magistratura fue impulsada por los patricios,
los cuales se veían a sí mismos en una posición débil luego que en el
367 a.C. la Lex Liciniae Sextiae dictara que uno de los dos Cónsules
siempre debía ser plebeyo -pudiendo ser dos plebeyos o un plebeyo y un
patricio, pero nunca dos patricios simultáneamente ocupando el cargo-.
No es para extrañarnos, entonces, la causa por la cual ésta
magistratura, el Praetorium, estuviera solamente abierta a patricios. Sin
embargo esto así lo sería por un tiempo muy breve, ya que en el año 337
a.C. se abre a los plebeyos, dadas las presiones impuestas por éstos
-tengamos en cuenta la puja por las magistraturas llevada a cabo por
los plebeyos ricos y el conflicto de los órdenes -. Sabiendo esto nos
queda muy claro el por qué se diluye tan rápidamente el objetivo inicial
de los patricios al establecer el Praetorium, que era, a cierto modo, el de
1
En conformación y estructura del campamento Romano, en el área principal (el fórum) se
encontraba el Pretorio donde este oficial cumplía estas funciones jurisdiccionales.
instalar un magistrado que sirviera a manera de tercer Cónsul,
balanceando nuevamente así la estructura de poder político Romano a
favor de los patricios. Sin embargo rápidamente la función del Pretor
terminaría siendo la de administrar justicia, función que pertenecía
originalmente a los Cónsules -Por esto es que los Cónsules eran también
llamados Iudices, jueces-. Con la instalación del Pretor, que también era
conocido como collega consulibus, los Cónsules pueden dedicarse
enteramente a la gobernación y el manejo del ejército. Bajo ésta nueva
función la Pretoría logra ayudar en gran medida a nivel administrativo y
de organización.
En los primeros tiempos el Pretor debía gobernar bajo los Edicta
-edictum-, es decir un edicto con los lineamientos propuestos, de
antemano, por los cuales éste se manejaría en su cargo. Ciertamente
dicha costumbre otorgaba mayor claridad y coherencia a su mandato.
También ayudaba a su elección, ya que, lógicamente, el Comicio elegiría
al Pretor más acorde de las necesidades reinantes del momento en
cuestión.
Para el año 242 a.C. -aunque varias fuentes indican que muy
posiblemente esto ocurre en el año 246 a.C. - un segundo Pretor es
introducido. Posteriormente, con el incremento de los territorios
conquistados y la anexión de provincias, más Pretores se harían
necesarios como veremos más adelante en éste mismo artículo.
Elección y privilegios
Los Pretores eran elegidos luego que los Cónsules fueran elegidos por el
Comicio Centuriado - Latín: Comitia Centuriata, perteneciente a un
sistema de asambleas de voto que dividía a las personas por su clase,
edad y dinero. Siendo la Centuriata la más poderosa-. La edad requerida
para que un Pretor ocupara su cargo era de 40 años, tal medida fue
establecida por la Lex Vibia Annalis. Ya en la época Imperial el
requerimiento de edad necesaria se reduce a 30 años. Con la definición
del Cursus Honorum se haría necesario primero haber oficiado como
Edil antes de poder ser elegidos como Pretores.
Los beneficios de haber accedido a la Pretoría eran cuantiosos y
deseables por todo romano en búsqueda de una brillante carrera
política. Primeramente el prestigio obtenido y el agregado requerido al
Cursus Honorum eran unas de las principales razones por las que los
aspirantes a las altas esferas del Gobierno Romano pelearan por el
cargo. Era normal que un Pretor al terminar su período se dirigiera a
una provincia como gobernante con el título de Propretor o Procónsul.
La distinción social a simple vista era notable ya que se le permitía
vestir la toga pretexta, señalando así su condición de magistrado ante la
sociedad. No solo en adornos y condecoraciones un Pretor gozaba de
distinciones. Sino que también su seguridad personal era incrementada
al ser escoltado por dos Lictores. De todas maneras es algo lógico tal
escolta no sólo en el presente sino en todas las épocas los impartidores
de justicia eran el blanco por excelencia agitadores y de personas
rencorosas u ofendidas por algún fallo.
Sabemos, además, que no era algo fuera de lo común el que cuando un
Pretor oficiaba como comandante de las tropas éste administrara el
botín del asedio. Sin embargo muchas veces los prolongados meses de
espera para lograr el éxito del asedio llevaban a que se produzca un
cambio de Pretores en el ínterin. En tal caso el botín era dividido entre el
entrante y el saliente. Polibio de Megalópolis en su magnánima obra
Historia Universal bajo la República Romana, más exactamente en el
primer tomo, nos entrega un vivo recuento de una de éstas situaciones:
Tareas
Si tenemos en cuenta el significado etimológico de la palabra Pretor "el
hombre que va antes que los otros" podremos entender que su
designación estaba directamente ligada a la Ley y la Justicia misma
-aunque muy posiblemente haga más referencia a sus tareas como
Generales que a las de jueces-. El Pretor era el encargado de la
administración de la Justicia, asegurando que todas las Leyes Romanas
fueran obedecidas y cumplidas. También poseían el imperivm, es decir
el poder de mando, cuando los Cónsules no se encontraban en Roma.
Sin embargo siempre se mantenían bajo el margen de instrucciones
dejadas por el Cónsul y respetando el poder éstos ante todo, ya que eran
los verdaderos gobernantes y el Pretor sólo un suplente o asistente. En
varias oportunidades -aunque no así en sus primeros tiempos sino ya
cuando el número de Pretores era elevado- algunos debieron ocuparse
de tareas extraordinarias, como por ejemplo la inspección del gasto de
recursos, etc. Tampoco era extraño que un Pretor comandara una legión
de la ciudad si la situación lo ameritaba.
Como dijimos en la sección anterior para el año 242 -o muy
posiblemente 246- un segundo Pretor es introducido y se da una
reestructuración importante. Este nuevo Pretor pasa a denominarse
Praetor peregrinus y su tarea era la administrar Justicia entre litigios
entre peregrinis -es decir extranjeros o viajeros- y peregrinis o entre
peregrinis y Ciudadanos Romanos. También éste nuevo Pretor podía
salir de la ciudad y viajar por Italia cuando un problema de gran
envergadura así lo requería. El Pretor original, es decir el que ya se
encontraba anteriormente, pasa a ser denominado Praetor urbanus – o
Praetor urbis – quedando fijo en Roma. Era ciertamente el jefe de ésta
magistratura para la administración de justicia. Como su nombre lo
indica estaba directamente ligado a la ciudad, razón por la cual no podía
ausentarse de ésta por un lapso superior a los 10 días, y en si tenía
mucha importancia a nivel político ya que era el encargado de presidir
las cortes especiales que juzgarían a gobernantes por casos de
corrupción o traición. Entre sus tareas además estaba la de llevar el
Ludi Apollinares – Ritual instaurado luego de la Segunda Guerra Púnica
donde se buscaba el favor y protección del Dios Apolo ofreciéndole
sacrificios y ceremonias –. Par concretar dicha tarea el Pretor urbano
recibía una suma de dinero del Estado, la cual debería administrar e
invertir para asegurarse de que el Ludi Apollinares se concretara
exitosamente. Ambos Pretores tenían Jurisdictio -podían administrar
Justicia- y el Jus Edicendi que era el poder que les permitía crear
edictos.
Cuando se encontraban ante un crimen no era el Pretor mismo el que
investigaba los hechos de la disputa sino que éste nombraba uno o más
Judex que se encargarían de ésta tarea siguiendo las instrucciones
dadas por el Pretor con anterioridad. Cuando el caso en cuestión lo
ameritaba, que era de importancia o de necesidad urgente, se daba un
Interdictum, es decir que el Pretor en persona se encargaba de presidir
el caso.
Cundo un Pretor era enviado a gobernar una provincia se denominaba
provinciae consulares, y su poder era similar, generalmente, al poder
que un Cónsul podía tener en la capital, solo que limitado a la provincia
en cuestión. Esto se daba mayormente en territorios hostiles o que
ofrecían una fuerte resistencia a la asimila.C.ión Romana.
No obstante, como ocurrió con gran cantidad de magistraturas
Republicanas, el prestigio de la Pretoria, así como sus tareas,
disminuyen en la época Imperial. Eventualmente su poder, decrece al
punto que en la época tardía del Imperio solo había un Pretor y su
función era simplemente la de encargarse de ofrecer los juegos,
literalmente vemos como una de las más importantes magistraturas de
la Era Republicana termina teniendo menos importancia que la de un
Edil. Esto se contrasta si observamos que en un principio, bajo Augusto,
las tareas de carácter judicial de los Ediles fueron transferidas a los
Pretores.
Cantidad de pretores
Como hemos visto en éste artículo en un principio un solo Pretor
ocupaba el cargo y luego en el 242 a.C. un segundo Pretor es agregado a
la magistratura. Dicho agregado no sería un hecho aislado y el número
de Pretores crecería junto con Roma. En el año 227 a.C. dos nuevos
Pretores son agregados a los ya existentes elevando el número a cuatro,
dada la necesidad de mayor control institucional en importantes
anexiones territoriales. Estos nuevos integrantes de la magistratura
quedan responsables de la administración de las provincias de Sicilia y
Sardinia. Un nuevo agregado se da en el 197 a.C. cuando nuevamente
dos Pretores son puestos para administrar las dos regiones más
importantes de Hispania. Volvemos a ver un incremento en plena época
de Crisis Republicana, y como en toda crisis los excesos se hacen
evidentes. El agregado de Pretores se hace rutina, logrando así que el
incremento de estos magistrados resulte siendo constantemente.
Observamos que Sula incrementa el número de Pretores a ocho. De los
cuales dos permanecerían en Roma y el resto se dedica a viajar por los
territorios Romanos resolviendo circunstancias importantes que los
requerían, además también atienden a cortes especiales. César aumenta
este número a doce. Con el Imperio el número de Pretores fluctuaba de
diez a dieciocho.
En la época tardía del Imperio, como hemos leído, sólo un Pretor de
reducidas obligaciones ocuparía el cargo.
Curiosidades
La Guardia Pretoriana, obtiene su nombre del Pretor mismo. En los
tiempos en los que el Pretor era un General en Jefe del Ejército Romano
su campamento en el campo de batalla era denominado El Pretorio
-Praetorium-. Debido a que los mejores soldados del ejército eran
seleccionados para resguardarlo, es así que éste nombre se asocia a la
élite militar Romana. Razón suficiente como para nombrar a la guardia
de élite bajo ésta particular denominación.
Bibliografía
Tito Livio. “Origenes de Roma” Traducción de Maurilio Pérez González.
Ediciones Akal. Madrid 2000
Polibio “las historias de polibio de Megalopolis” Traduccción de Gerardo
Godoy Ariza. Ediciones de la Universidad de Chile Editorial Andres
Bello. Santiago 12971