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Estructura Social y Política Warao

La sociedad Warao está constituida por grandes familias matriarcales agrupadas en subtribus endogámicas. Las mujeres se casan a los 15 años y las familias están compuestas por la pareja y 5-8 hijos. Los líderes Warao son reconocidos por su sabiduría espiritual y habilidad para mantener la armonía en la comunidad. Aunque han tenido contacto con la sociedad criolla, los Warao han preservado sus valores culturales y autonomía como pueblo indígena.
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Estructura Social y Política Warao

La sociedad Warao está constituida por grandes familias matriarcales agrupadas en subtribus endogámicas. Las mujeres se casan a los 15 años y las familias están compuestas por la pareja y 5-8 hijos. Los líderes Warao son reconocidos por su sabiduría espiritual y habilidad para mantener la armonía en la comunidad. Aunque han tenido contacto con la sociedad criolla, los Warao han preservado sus valores culturales y autonomía como pueblo indígena.
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Estructura Social y Política Warao

La sociedad Warao está constituida por grandes familias que


mantienen lazos de parentesco, agrupándose en subtribus de
carácter endogámico, en donde la autoridad de la mujer se refleja
en el matriarcado.  Las mujeres se casan a los quince años y la
familia o núcleo familiar se compone de la pareja y cinco a ocho
hijos en promedio. Los Warao son monógamos, aunque algunos
ancianos o líderes pueden tener más de una mujer
(preferiblemente hermana de la primera). Se practican el levirato,
es decir, que el cuñado puede casarse con la esposa de su
hermano cuando ésta enviuda.
En la organización social de los Warao, el hombre al casarse
adquiere obligaciones no sólo con su esposa, a quién tendrá que
mantener, sino también tendrá el deber de construir la vivienda de
los suegros y buscar los alimentos necesarios (caza, pesca y
agricultura) para el sustento del nuevo núcleo familiar.  La esposa
principal es formalmente la dueña de la casa, aunque el jefe de la
casa sea el viejo suegro, generalmente es la mujer, en la pareja,
quien administra la economía del hogar apropiándose y
redistribuyendo la caza y la cosecha de su marido y yernos, los
cuales viven y trabajan para la familia de su esposa hasta formar
su propio hogar.
La educación se hace de una manera sutil y natural, sin
obligaciones ni reprimendas. Los más jóvenes aprenden
observando e imitando a los adultos según el sexo en sus
diferentes tareas diarias, y asimilan las reglas morales y sociales
escuchando los relatos y los mitos de los más ancianos, cuyas
sanciones son la vergüenza y el rechazo de la comunidad.
Aunque desde hace muchos años la sociedad Warao ha tenido
relación directa con la sociedad criolla o nacional, sobre todo al
integrarse, en algunas tareas y a la vida económica nacional, los
Warao han logrado mantener y difundir los valores fundamentales
de su cultura y preservar su autonomía como grupo indígena.
Los líderes Warao no son sombrados, sino reconocidos por la
comunidad, un jefe Warao es un hombre que ha demostrado tener
una serie de habilidades y conocimientos, principalmente en lo
relativo a lo espiritual, la naturaleza y el cultivo de las buenas
relaciones entre los miembros de la comunidad. Se legitima
cuando demuestra tener el apoyo familiar que requiere para
probar que es generoso, justo y capaz de mantener el orden y la
armonía.
A la hora en que surjan conflictos, el jefe será consultado por
todos, pues habrá dejado ver que puede apaciguar a los
involucrados y logrará hallar soluciones que satisfacen a todas
las partes, no se impondrán decisiones del jefe, ni siquiera en los
casos de conflictos. Así es como tradicionalmente se ejerce la
autoridad en el mundo Warao, siempre orientada a la consecución
del bien colectivo.  
El hombre que logra mantener a su lado los miembros de su
familia, yernos, hermanos y cuñados, tienen mayores
posibilidades de organizar frecuentes y abundantes fiestas, pues
goza del aporte del trabajo de sus yernos, cuñados y hermanos.
Además de demostrar su capacidad y posibilidades de compartir
comida y bebida, lo cual prueba su generosidad, este hombre ha
de orientar a la comunidad en el mantenimiento del sagrado
equilibrio entre la raza humana, el ambiente y los espíritus.     
Hay otros métodos que ayudan a establecer rangos entre los 
hombres, entre ellos se encuentran los bailes religiosos, en los
cuales, a través de la evaluación del desempeño de cada
prospecto, se le asigna a cada hombre un papel en la comunidad.
Otro método, es la asignación de roles a cualquier hombre, tales
como, constructor de curiaras, en donde hay que saber el
momento y cómo ha de cortar el árbol.
Los Warao realizan una práctica de convivencia que  consiste en
una conversación entre ancianos todas las mañanas, en este
consejo, llamado “monikata”, se discuten asuntos importantes
para la comunidad, donde se establecen algunos lineamientos
para el desarrollo de las actividades diarias, tradicionalmente la
discusión se hace desde los chinchorros, cada anciano escucha
la opinión de su mujer y es portador de ellas ante los demás
ancianos. No obstante, durante la monikata las mujeres y los
jóvenes presentes, deben permanecer callados.        
En el ámbito político, en sus orígenes los Warao se encontraban
orientados bajo la influencia de un hombre mayor y
experimentado que en su idioma denominan: “aidamo”, “araobo”
o “idamo”; cuyo significado es el jefe, el más anciano. Dicha
autoridad cuenta con la ayuda del comisario o “arukari”; que
significa el del rolo o el tolete y actúa como policía. El resto de las
personas se denominan “nebú”, es decir, hombre de trabajo.
Sin embargo, en la actualidad, bajo la influencia de la
colonización y de los criollos, los cargos políticos Warao están
dirigidos por un anciano, quien ejerce el rol de gobernador,
llamado “kobenahoro”; acompañado de un capitán denominado
“kabitana”; y de un fiscal que se llama “bisikari”, además se
designa el “yaota arotu”, que significa dueño del trabajo; estos
representantes tienen como papeles principales la organización
tanto del trabajo comunal como de los eventos culturales y
tradicionales. Además, existe la figura del “dibatu”, quien
interviene en las negociaciones entre conjuntos familiares y
miembros de una misma comunidad. Estos títulos se asignan
esencialmente a los hombres mientras que dentro del hogar, la
autoridad y la organización es matriarcal.
Estos cargos políticos corresponden muchas veces con los
oficios mágicos-religiosos de quienes actúan como los
intermediarios entre los seres sobrenaturales y los seres
humanos. Los Warao reconocen

Viviendas
Una comunidad ribereña o “ranchería” Warao tradicional está
asentada siempre en la orilla de un caño o brazo del delta y
puede estar formada de 10 a 15 o más viviendas, uni o multi
familiares y albergar hasta 200 personas. Las casas (Hanoko)
se comunican entre sí por puentes y pasarelas; cada una tiene
su acceso individual al río, mediante un embarcadero hecho
de troncos. Normalmente están construidas con troncos de
madera de mangle (Rhizophora mangle) y carecen de paredes,
estando protegidas ocasionalmente por algún tabique de
troncos de palma temiche (Manicaria saccifera), con cuyas
hojas se hace también el techo; aunque hoy en día es frecuente
ver viviendas con paredes laterales de tabla u hojas de palma.
El piso y las pasarelas elevadas entre las viviendas suele ser de
troncos de la palma manaca (Euterpe oleracea). El sencillo
mobiliario consta de hamacas, una cocina construida sobre
una base de barro, de cara al río, por donde vienen los
bastimentos y donde se hace la limpieza; los enseres de pesca,
caza y vestuario, que se colocan en el entramado del techo o en
el suelo. En los morichales se construyen viviendas
unifamiliares temporales más pequeñas y sencillas, techadas
con hojas de moriche. Es común que las comunidades a lo
largo de un mismo caño estén emparentadas entre sí; cada
una de ellas forma una unidad exogámica, mientras el
conjunto se comporta como una unidad endogámica; es decir,
que se procura contraer matrimonio fuera de la ranchería,
pero dentro del área de parentesco circunscrita por el caño o
río local. No habiendo carreteras en el interior del delta, los
caños son las vías de comunicación y el principal medio de
transporte es la curiara (Wa) o canoa monóxila, que hoy suele
tener motor fuera de borda, por lo que en el pasado se ha
buscado para ellos una etimología un tanto forzada derivada
de Wa = “Curiara” yArao = “Habitante”.
Alimentos

Pescado, carne procedente de la caza,


cangrejos, yuca, ocumo chino, plátanos, harina
de trigo, frutos de moriche y maíz.
cultura

Las actividades de subsistencia tradicional de


los Waraos fueron la pesca, la caza la recolección de frutos
silvestres. Sin duda, La cultura de estos indígenas continúa
vinculada a la planta del moriche que les proporciona
alimento, bebida, casa, ornamentos y un abrigo para dormir
como es el chinchorro

Waraos
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Este aviso fue puesto el 8 de enero de 2017.
Warao

Indígenas warao navegando en curiara en el Delta del Orinoco.

Ubicación Delta del


Orinoco (Venezuela, Guyana y Surinam)

Población total 36.027 (2001)

Idioma Idioma warao

Etnias Amerindios
relacionadas

[editar datos en Wikidata]

Warao es un pueblo indígena amerindio que habita en el delta del Orinoco.1 Hay más de


36.000 personas que se identifican con esta etnia. [cita  requerida]

Índice

 1Historia
 2Ubicación
o 2.1Genética
o 2.2Nombres étnicos
 3La lengua warao
 4Hábitat
 5Actividades de subsistencia
 6Organización sociopolítica
o 6.1Social
o 6.2Política
o 6.3Relaciones interetnicas
 7Viviendas
 8Creencias
o 8.1Agentes intermediarios
 9Actualidad
 10Véase también
 11Referencias
o 11.1Bibliografía
 12Enlaces externos

Historia[editar]
Origen Desde tiempos muy antiguos se introdujeron en el Bajo Orinoco grupos humanos
provenientes de la vertiente oriental de los Andes Peruanos, conocidos como la tradición
Kotoch o Chavin. Ellos aportaron a los primeros pobladores conocimientos de alfarería -de la
cual se guardan reminiscencias formales y técnicas de nuestra cerámica prehispánica- y
horticultura. Las comunidades que pertenecieron a esta cultura, conocida como tradición
Barrancas, alcanzaron un importante desarrollo económico y social a partir de los excedentes
agrícolas producidos por el cultivo vegetativo de la yuca amarga. La historia reciente de este
pueblo la hicieron la Etnia Warao, según tradición oral de los indios Warao, llegaron al Delta
como refugiados de otras tribus más guerreras que los obligaron a internarse en estos
desiertos acuáticos, aún continúan siendo parte importante de los habitantes de este Estado,
inmersos en su propia cultura y adoptando del continuo cambio ambiental aquello que le
reporte mayor utilidad a su economía. Originalmente fueron pescadores, cazadores y
recolectores, posteriormente pasaron a ser agricultores con la introducción del ocumo chino
desde la isla de Trinidad y de Guyana.
Aunque Cristóbal Colón fue el primero en vislumbrar la "Tierra de Gracia" en 1498, no surcó
su río ni conoció su Delta; es Alonso de Ojeda, en 1499 quien reconoció la desembocadura
del gran río. Vicente Yáñez Pinzón en 1500 descubrió el Delta y Diego de Ordaz comendador
de la orden de Santiago, capitán de Hernán Cortés, en 1532 remontó el Orinoco hasta la
confluencia con el río Meta.
La primera Misión se fundó en 1682. El Padre Gumilla, Jesuita, es quien escribe la primera
descripción de la cultura Warao en 1791.
Durante el siglo XVIII varios gobernantes, tanto españoles como ingleses (de Trinidad)
intentaron pacificar a los Warao e inducirle a establecerse en poblaciones lo cual produjo
como resultado que muchos emigraran a Surinam.
El asentamiento de grupos no Warao comienza a partir de 1848 cuando Julián Flores, Juan
Millán, Tomás Rodríguez, Regino Suiva y otros fundan el poblado Cuarenta y Ocho que es
antecesor de la actual Tucupita. Luego siguieron llegando agricultores y comerciantes
procedentes en su mayoría de la isla de Margarita y de los estados Sucre y Monagas.
Los orígenes del Delta Amacuro como unidad político - administrativa se remontan a finales
del siglo XIX, cuando por decreto presidencial de Antonio Guzmán Blanco se crea como
Territorio Federal entidad el 27 de febrero de 1884, en el espacio geográfico correspondiente
al Departamento Zea del Estado Guayana, siendo su capital la población de Pedernales.
Cuando se creó el Territorio Federal Delta Amacuro, tenía una superficie de 63.667 km²,
teniendo en la actualidad 40.200 km². La diferencia entre estas dos superficies la perdió el
Delta Amacuro con motivo del Laudo Arbitral de París firmado el 3 de octubre de 1899, por
medio del cual le fueron arrebatados 23.467 km² de su territorio por la Guayana Inglesa.
En 1887, la capital se trasladó a Tucupita, cambiándose el nombre de la entidad a Territorio
Federal Delta. El 21 de octubre de 1893, la entidad empezó a formar parte del estado Bolívar.
Sin embargo, la entidad vuelve a recuperar su autonomía el 26 de abril de 1901, con el
nombre de Territorio Federal Delta Amacuro con los Distritos de Barima y Tucupita y se eligió
como su capital a San José de Amacuro, jerarquía que mantuvo hasta el 16 de mayo de 1905
cuando Tucupita recuperó el grado de capital.
En 1925 los misioneros Capuchinos del Caroní, -cuya Misión en ese momento incluía el
Territorio Delta Amacuro- fundaron la primera de las actuales misiones, La Divina Pastora de
Araguaimujo, en la margen derecha del caño Araguaimujo, cerca del caño Aragua, en el
medio del Delta. A partir de 1932, otros misioneros fundaron nuevas misiones en San José de
Tucupita, San Francisco de Guayo, Nabasanuka y Ajotejana. En 1940 se promulga la Ley
Orgánica del Territorio Federal Delta Amacuro, que lo dividió en los departamentos Tucupita,
Pedernales y Antonio Díaz.
Según Gaceta Oficial del 3 de agosto de 1991 se promulga la Ley Especial que le da al
Territorio la calidad de Estado, con la misma división político - territorial anterior, hasta que el
25 de enero de 1995, la Asamblea Legislativa del Estado dictó su segunda Ley de División
Político Territorial, con los 4 municipios actuales; además anexa al estado los caseríos Nuevo
Mundo, Platanal, El Triunfo y el Triunfito, antes bajo la jurisdicción del Estado Bolívar.
El nombre de Delta Amacuro proviene del río Amacuro, de corto curso, el cual afluye por el sur
a la Boca Grande o de Navíos, del río Orinoco, en su desembocadura en el océano Atlántico.
“Estamos hablando de un delta, el “Delta del río Orinoco”, 40.200 kilómetros cuadrados de
agua, manglares, palmas, barrancos, caseríos, gentes y silencios selváticos apenas rotos,
durante el día por el cantar de los pájaros más exóticos que la memoria pueda recordar; y
también durante el día, o en las noches profundas, por el unísono grito de los araguatos.
“Desde la entrada misma de la Tierra de Gracia fluye un río. Las aguas de las altas montañas
andinas, de los vastos llanos, de la selva densa corren a él hasta convertirlo en un mar dulce
que por un laberinto de caños vierte sus aguas leonadas en el océano. Por mucho tiempo se
le va a conocer como el Uyapari, nombre que daban los indios al más robusto de sus caños.
Los Tamanacos lo llamaron Orinoco, que quiere decir “Serpiente Enroscada”. Isaac J. Pardo.
Uyapari llamaban los indios al caño que luego llamaron Manamo.

Ubicación[editar]

Extensión geográfica de la lengua warao.

El pueblo warao se ubica a orillas de los caños que forman el Delta del Orinoco, en las islas
sedimentarias arrastrados de su caudaloso río, por la acción de las corrientes y las mareas
sobre las aguas fluviales. El topónimo más antiguo del río Orinoco sería Wirinoko o Uorinoko,
que significa el lugar donde se rema, de wiri, que significa donde remamos y noko, lugar,
casa , sitio de estar o residencia. Sobre este grupo indígena, Álvaro A. García-Castro
señala: "Pocos pueblos tienen una historia tan ligada a un hábitat fluvial como el pueblo
warao".
En las tradiciones waraos se habla de que ya estaban allí cuando la isla de Trinidad estaba
unida a tierra firme, es decir, hace aproximadamente, entre 8.500 y 9.000 años (recordemos
que durante el último período glacial, por la acumulación de grandes cantidades de hielo en
los territorios continentales del Hemisferio Norte, el nivel del mar había descendido unos 100
metros y la profundidad de la Boca de la Serpiente e inclusive, la del golfo de Paria, es mucho
menor de esa cifra)". El gentilicio de los waraos se traduce como "habitantes del agua", de
waha (ribera baja, zona anegadiza) y arao (gente, habitantes), o también "hombres de las
embarcaciones, de "wa" (canoa) y "arao" (gente).
En el Censo Nacional 2001 se registraron como indígenas waraos declarados 36.027
individuos.
Genética[editar]
Los estudios genéticos han mostrado que los waraos tienen en su gran mayoría un haplotipo
masculino QM3.2
Nombres étnicos[editar]
Su nombre es una autodenominación que significa “gente de las tierras bajas” o “gente del
pantano”, que provendría de waha, "tierra baja" y arao, "habitantes". Guaraúno, en cambio,
sería la versión hispanizada de su etnónimo. Según Amodio (2005), el propio endónimo de
esta sociedad está relacionado con su entorno geográfico y natural, puesto que significa
“gente de la canoa” cuyo sistema económico y tipo de vivienda palafítica es particular de las
zonas bajas del delta. Así mismo el pueblo warao se refiere al resto de las personas
como hotarao, que traduciría gente de la tierra alta. “Algunos autores han reportado los
diversos nombres a partir de los cuales se ha tenido noticia de los warao históricamente. Entre
los más destacables de ellos están: warraus, waraws, waraus, tigüitiques, tibibis, tivitivis,
tigüitigüis, chajuanes, ciaguanis, palomos, palamos, farautes, mariusas, guaraúnos,
guarahunos, guaraotos, guaraos, entre otros. La diversidad de denominaciones responde
tanto a las diferencias dentro del mismo pueblo warao, como también a la pronunciación de
algunos de ellos dependiendo el lugar de origen de los autores que los reportan. Sin embargo
el nombre de tigüistigüis es considerado el más usado por los pueblos indígenas vecinos para
llamarlos, mientras que warao es la autodenominación de uso corriente entre los mismos
miembros de esta sociedad”. (Amodio, 2006)
Por otro lado, en HRAF también se encuentran otros nombres étnicos, como ciwani, tiuitiuas y
waraweete.Tiuitiuas sería el nombre dado por los Indios Otomac, refiriéndose a un pájaro con
el que los warao se identificaban mitológicamente. En el siglo XVI, el explorador inglés Sir
Walter Raleigh, se refiere a los tiuitiuas divididos en "ciawani" y "waraweete" (Warao real). Los
grupos de habla warao serían los waraweete (waraowitu), chaguanes (siawani) y farautes
(waraotu).

La lengua warao[editar]
Véase también: Idioma warao

El warao es una lengua aislada. Se habla principalmente en Delta Amacuro y en menor grado


en el Este de Sucre, en el este de Monagas, en el Norte de Guyana y en Surinam.
De los 36027 waraos registrados en el Censo Nacional de Venezuela de 2001, 4.066
expresaron ser waraohablantes, mientras que 3.189 dijeron hablar sólo castellano y 872 no
declararon. Este idioma también es hablado por muchos criollos de Venezuela y Guyana en
esa zona, así como por indígenas lokono (Arawak/Arauacos).
La autodeterminación de los waraos significa en su lenguaje "gente de bajío" (waja: bajío;
arao:gente, habitante) o también "gente de canoa" (wa: embarcación; arao: gente). Por
oposición y sin importarles la procedencia, ellos denominan a los no Warao, jotarao, "gente de
tierra alta" (jota: tierra alta; arao: gente). Los waraos constituyen numéricamente la segunda
etnia indígena del país, después de los wayús en el Zulia. A la llegada de los europeos en el
siglo XVI se encontraban en proceso de diferenciación lingüística y cultural, y aún hoy día se
pueden ver diferencias entre los grupos de distintos lugares. Una de sus principales
características ha sido la de ser una sociedad y cultura pacíficas, basadas en la armonía con
el entorno natural y humano.

Hábitat[editar]

Vista aérea del Delta del Orinoco, donde habitan los Warao.

Los waraos forman el grupo humano más antiguo de Venezuela, estimándose su presencia en
su hábitat ancestral, el Delta del Orinoco, desde hace unos 8.000 ó 9.000 años.

Actividades de subsistencia[editar]
Los Waraos han sido y son fundamentalmente pescadores, como principal actividad de
subsistencia; cazadores en menor medida, recolectores de miel y frutos silvestres. De los
morichales, los Warao extraían el alimento básico de su dieta diaria, el sagú o fécula (Ohidu
aru en Warao y Yuruma en criollo) de la palma de moriche (Mauritia flexuosa), según un ciclo
anual determinado por la floración de dicha planta, el clima del Delta y las crecientes
estacionales del río. Era complementada con la pesca del morocoto o la guabina, la
recolección de miel y la cacería de roedores como la lapa, el chigüire, el acure, entre otros.
La extracción de la fécula del moriche, conocida también comercialmente con el nombre de
sagú, es un trabajo complejo y laborioso; una vez derribado el tronco de la palma y hecho un
corte en la corteza se procede a desmenuzar su interior fibroso con un implemento llamado
azuela, nahuru. De esta masa fibrosa se saca el almidón que ará lugar a la torta de yuruma.
Así mismo, la palma de moriche ofrece materias que son usadas para la confección de objetos
artesanales, puentes, techos para las casa, etc. Uno de estos materiales es la fibra de
moriche, la cual, es usada como cabuya y, principalmente, para la elaboración del preciado
chinchorro de dormir, ha. Otro material derivado de la palma de moriche es el vástago o la
"penca" que sirve para hacer flotadores y arpones para pescar, este último conocido con el
nombre de nahalda.
Esto dio lugar a una cultura trashumante que se movía entre las riberas y el interior de las
islas, según el patrón de recolección y extracción del sagú y las temporadas de pesca,
especialmente en el Delta Central. Hoy, la actividad en los morichales es cada vez menos
frecuente; en la década de 1920, los misioneros introdujeron desde la Guayana Británica, el
cultivo del llamado “ocumo chino” (Colocasia antiquorum), Ure, en Warao, un tubérculo rico en
almidón, que con el tiempo sustituyó a la fécula de moriche por su notable característica de
poder cosecharse durante todo el año. A partir de entonces, los Warao se han transformado
en horticultores incipientes y cada familia suele tener un pequeño conuco o huerto de ocumo
chino para su diaria subsistencia, el cual suelen complementar con algo de pescado rayado o
laulau o una pieza de cacería.

Organización sociopolítica[editar]
Social[editar]

Comunidad Warao, Delta del Orinoco

La sociedad Warao tiene una estructura poco cohesionada -todos sus subsistemas giran en
torno al eje suegro/yerno, arahi/dawa que de manera subyacente refleja la relación
madre/hijas y nietas- basada en la familia extendida y cuya jerarquía apenas va más allá de la
adhesión a un cabeza de ranchería, que suele ser el anciano fundador (Aidamo o Iramo), que
organiza las labores de subsistencia y de su cónyuge, (Arani), llamada normalmente: “la
dueña de la casa” (Hanoko arotu), quien reparte entre los miembros de la unidad doméstica el
producto de los equipos de trabajo, pesca y recolección según estrictas relaciones de
parentesco.
La norma de residencia uxorilocal de los Warao obliga a los hijos a residir en la casa de la
suegra (Dabai) ésta, junto con el suegro (Arahi,) establecen con sus yernos (Dawa), que
conforman la mano de obra masculina subordinada (Neburatu), una relación jerárquica
esencial para la producción y distribución del producto social. El hombre al casarse adquiere
obligaciones no sólo con su esposa, a quien obviamente tendrá que mantener, sino también
tendrá el deber de construir la vivienda de los suegros y en buscar los alimentos necesarios
(caza, pesca y agricultura) para el sustento del nuevo núcleo familiar.
Con el tiempo, las rancherías van creciendo alrededor de la pareja de ancianos, sus hijas con
sus maridos e hijos y los hijos solteros, a veces hasta cuatro generaciones. Entre los Warao
es, pues, más apreciado tener hijas que hijos. Sólo a la muerte de los fundadores se disuelven
estas unidades domésticas y cada pareja mayor inicia entonces la formación independiente de
su propia ranchería en un lugar diferente. Las alianzas matrimoniales son exogámicas
respecto a la ranchería, pero endogámicas respecto a la unidad parental mayor o subtribu, es
decir, no se suele buscar pareja dentro de la misma ranchería, sino en otras fuera de ella,
pero siempre dentro de un mismo grupo parental. Los pleitos y diferencias que afectan a la
comunidad se resuelven mediante la llamada Amonikata, o asamblea de los miembros
mayores de la misma, que analiza y soluciona en reuniones que pueden durar desde horas a
días, las situaciones de conflicto que pudieran surgir eventualmente entre los miembros.
También sirve para decidir estrategias de subsistencia, viajes y asuntos legales con las
autoridades o instituciones nacionales.
Política[editar]
Los cargos políticos Warao tiene en la actualidad nombres
que provienen de términos tomados del español: kobenahoro,
kabitana, bisikari y borisia. Estos cargos políticos
corresponden muchas veces con los oficios mágicos-
religiosos del wisidatu, hoarotu y bahanarotu, quienes actúan
como los intermediarios entre los seres sobrenaturales y los
seres humanos. De tal manera que un kabitana también
puede ejercer el cargo de shamán en una o más de estas
especialidades.palafitos
Aunque desde hace muchos años la sociedad Warao ha tenido relación directa con el resto de
la sociedad, sobre todo al integrarse, en algunas tareas, a la vida económica nacional, los
Warao han logrado mantener y difundir los valores fundamentales de su cultura y preservar su
autonomía como grupo indígena. Si bien es cierto que en la actualidad los jóvenes Warao,
parecieran preferir el trabajo asalariado en los aserraderos o desarrollar actividades agrícolas
no tradicionales, en participar en la explotación industrial del palmito y en asumir cargos
públicos en calidad de maestros y enfermeros, creando una dependencia con los sectores
públicos, también es cierto que la cultura Warao está viva y conservando su integridad, la cual
es reforzada a través de su organización social y política.
Relaciones interetnicas[editar]
Existen algunas contradicciones entre el folklore warao y los documentos históricos en
respecto a la convivencia multiétnica entre los warao, los arahuaco y  los caribe durante el
período del precontacto. Por una parte, el folklore hace más énfasis sobre los hablantes de
lenguas caribe que sobre los del habla lokono. A los primeros se los identifica
como musimutuma, (gente de cara roja), y se les atribuye un comportamiento barbárico. No
obstante a lo largo de los caños Manamo, Cocuina y Pedernales del Delta Occidental, las
crónicas históricas mencionan asentamientos en los cuales waraos y caribes coexistían
pacíficamente.
Ahora bien, es muy probable que hubieran existido riñas interétnicas a nivel local, a manera
de correrías. La capacidad bélica de los arahuaco y caribe era superior, a la que podían haber
temido los warao, lo que facilitaba enormemente su expansión y el control de nuevos
habitantes. No obstante ni el folklore, ni la mitología warao, hacen mención alguna de una
guerra territorial interétnica y/o una huida ante un poder bélico superior. Además, cabe
destacar que las economías de los arahuaco y caribe se basaban en la agricultura de yuca y
maíz, y que dicho cultivo no prospera en los suelos limosos del Delta inferior, sino los suelos
arenosos del Delta superior y occidental, que la economía warao se basaba en el complejo de
palmas y que este complejo se encuentra intacto solo en el Delta inferior.
Estos hechos incrementan la probabilidad de que, para el warao, la presencia de los arahuaco
y caribe en su territorio no debió tener mayor impacto durante la época del precontacto,
debido a que la región del Delta superior no era la más propicia para su economía y, de igual
forma, los arahuaco y caribe vieron al Delta inferior poco atrayente y limitaron su presencia a
las desembocaduras de los caños principales que facilitaban su tránsito y entrada en el Delta
desde y hacia el océano Atlántico. Finalmente, aun cuando exiguo, existe un caso de
transferencia tecnológica del caribe hacia el warao: la guapa o biji (cesta colador) que, según
los warao, modificó la técnica para preparar el sagú de la pulpa de las palmas moriche y
temiche.
Se presume que la época de precontacto no fue excepcionalmente violenta entre los warao,
los arahuaco y los caribe, quienes convivieron multiétnica y pacíficamente, y que las
relaciones violentas mencionadas en el folclor warao, se originaron o por lo menos se
intensificaron durante la época posterior al contacto, cuando representantes de las sociedades
del Viejo Mundo emplearon a los caribe para abastecerse de esclavos warao.
Hay que tomar en cuenta que una de las funciones principales de los chamanes consistía en
mantener una distinción marcada entre el concepto de “nosotros los warao” ocowarao y
“ellos” los jotarao, haciendo de ellos gente de la cual desconfiar (Freire, G. & Tillett, A. 2007). 

Viviendas[editar]

Delta del Orinoco

Una comunidad riberehola“ranchería” Warao tradicional está asentada siempre en la orilla de


un caño o brazo del delta del Orinoco y puede estar formada de 10 a 15 o más viviendas,
unifamiliares o multifamiliares y albergar hasta 200 personas. Las casas (Hanoko) se
comunican entre sí por puentes y pasarelas; cada una tiene su acceso individual al río,
mediante un embarcadero hecho de troncos. Normalmente están construidas con troncos de
madera de mangle (Rhizophora mangle) y carecen de paredes, estando protegidas
ocasionalmente por algún tabique de troncos de palma temiche (Manicaria saccifera), con
cuyas hojas se hace también el techo; aunque hoy en día es frecuente ver viviendas con
paredes laterales de tabla u hojas de palma. El piso y las pasarelas elevadas entre las
viviendas suele ser de troncos de la palma manaca (Euterpe oleracea). El sencillo mobiliario
consta de hamacas, una cocina construida sobre una base de barro, de cara al río, por donde
vienen los bastimentos y donde se hace la limpieza; los enseres de pesca, caza y vestuario,
que se colocan en el entramado del techo o en el suelo. En los morichales se construyen
viviendas unifamiliares temporales más pequeñas y sencillas, techadas con hojas de moriche.
Es común que las comunidades a lo largo de un mismo caño estén emparentadas entre sí;
cada una de ellas forma una unidad exogámica, mientras el conjunto se comporta como una
unidad endogámica; es decir, que se procura contraer matrimonio fuera de la ranchería, pero
dentro del área de parentesco circunscrita por el caño o río local. No habiendo carreteras en el
interior del delta, los caños son las vías de comunicación y el principal medio de transporte es
la curiara (Wa) o canoa monóxila, que hoy suele tener motor fuera de borda, por lo que en el
pasado se ha buscado para ellos una etimología un tanto forzada derivada de Wa = “Curiara”
y Arao = “Habitante”.
Creencias[editar]
El mundo sobrenatural de los warao ocupa todos los ámbitos de la vida que está
indisolublemente interconectado con el medio natural. Es un mundo circular, Hobahi, rodeado
de agua por todas partes y poblado de entidades o seres inmateriales, denominados Hebu,
provistos de sexo, razón y voluntad, que pueden ser positivos, negativos o neutros,
dependiendo de su actitud hacia los seres humanos. Estos espíritus están presentes en todos
los objetos y aspectos de la vida y muchos controlan parcelas específicas del mundo material;
así, hay hebus que habitan y controlan las aguas, los Nabarao, las tormentas, o Hebu
Kaunasa; los árboles, o Dauarani. El principal y más poderoso de todos es el Hebu a
Kanobo (nuestro abuelo), que reside en la piedra sagrada que custodian los Wisiratu o
chamanes más importantes. Los instrumentos sagrados, como la maraca grande Mari
mataro o Hebu mataro, deben su poder a los hebu benignos que se alojan en los pequeños
fragmentos de cuarzo que la hacen sonar, los Karekos y que son capaces de ahuyentar a
otros hebu malignos menos poderosos que suelen causar enfermedades. La sangre
menstrual, en particular, está cargada de hebu maligno. Los hebu suelen mantenerse
contentos mediante el humo del tabaco ritual o Wina, que se hace envolviendo el tabaco con
la corteza fina de la palma Manaca y todos estos instrumentos se guardan juntos en la cesta
o Torotoro donde el Wisiratu guarda el Kanobo.La clave del universo Warao es el equilibrio, la
estabilidad, la paz y la armonía; todo trastorno en este equilibrio sea cualquiera que sea la
causa aparente, es en el fondo, obra de la influencia de los hebu; de ahí la necesidad de
vencerlos, aplacarlos o mantenerlos satisfechos mediante rituales en los que los chamanes
actúan de intermediarios . De hecho, los Warao consideran que de no ser por la presencia de
los hebu, la hoa y la bahana (maleficios chamánicos), que originan los males y enfermedades,
el ser humano sería inmortal. Esta estrecha relación se percibe claramente en la organización
social Warao, donde la capacidad de controlar estas fuerzas sobrenaturales está en razón
directa con la capacidad de liderazgo de los jefes de rancherías. Esto trae como consecuencia
que el responsable de una comunidad, para cumplir cabalmente con sus obligaciones, es
decir, para mantenerla abastecida de recursos, en buen estado de salud y en paz, debe estar
suficientemente capacitado no sólo en los aspectos económicos y técnicos, sino en los
sobrenaturales, armonizando ambas dimensiones, la material y la espiritual.
Agentes intermediarios[editar]
El apropiado control e intermediación de los aspectos sobrenaturales que es ejercido por
diversos especialistas, que actúan según el área de influencia que predomina en la actuación
de los hebu y según el efecto que el propio especialista desee provocar, ya sea efectuando
curaciones o causando daños. La etnografía general Warao reconoce principalmente cinco
tipos de individuos que llevan a cabo las prácticas chamánicas Warao: uno que puede
influenciar el clima, el Naharima; dos maléficos, el Hoarotu y el Hatabuarotu; dos benéficos,
el Bahanarotu y el Wisiratu, el más importante de todos. Estas funciones suelen ser
desempeñadas individualmente, aunque en algunos casos un mismo individuo puede ser
oficiante de más de una o incluso de todas, en el caso de los más poderosos. El papel
de Wisiratu conlleva responsabilidades no sólo curativas, sino de organización de actividades
de subsistencia y de intermediación entre los poderes del hebu benéfico o Kanobo y su
comunidad. Reúne en su persona las condiciones que un verdadero guía Warao debe tener y
ocupa la categoría de Aidamo o Iramo, es decir, de anciano, patrón o jefe de equipos de
trabajo formados por los miembros hábiles de su comunidad. Al desempeñar cabalmente
todas sus funciones, la ranchería ve garantizada su supervivencia y salud, que se traducen en
estabilidad y armonía internas y con el medio que están al rededor.
Actualidad[editar]
A mediados de la década de 1960, una gran intervención del medio, el cierre del caño
Manamo, provocó enormes cambios en el ecosistema del delta, afectando indefinidamente a
las comunidades Warao, en especial las del delta Nor-occidental. El resultado en esta zona
fue la salinización de los caños y acidificación de los suelos, con la consiguiente disminución
de la pesca y el abandono de las tierras, iniciándose un proceso de emigración hacia los
centros urbanos de la periferia. Hoy siguen siendo los mejores conocedores tanto de la
naturaleza como de su geografía; y ya desde tiempos precolombinos han sido guías y mano
de obra indispensable para cualquier intento de recorrer el intrincado laberinto de caños e
islas del delta orinoquense o explotarlo. El aumento demográfico, dentro de un medio con
capacidad de sustentación limitada, las condiciones de la sociedad moderna venezolana, y la
naturaleza trashumante de su cultura, los está obligando a emigrar hacia los centros urbanos
nacionales, donde ocupan los estratos marginales, con la consiguiente degradación
económica y cultural.

Véase también[editar]
 Pueblos abuelos de Venezuela
 Idioma warao

Referencias[editar]
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