Chía (Cundinamarca), Abril 6 de 2.
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Esta carta va dirigida a todos mis seres queridos, quiénes han estado a mi lado a
lo largo de mi existencia.
Todos está en mi corazón ocupando ese lugar importante en mis recuerdos,
quisiera empezar por mi niñez, y no me alcanzaría la vida para darles mil, y mil
gracias a mis padres quienes han dado todo, por hacer de mí ese hombre, ese
ser, esa persona que soy hoy en día. Padres, no hay palabras de agradecimiento
para expresarles todo cuanto quisiera decirles, sé que en ocasiones me ausentó
de su presencia por compromisos adquiridos, pero en mi mente y en mi corazón
siempre están, los Amo con todo mi ser y quiero compartir con ustedes todo el
tiempo que el Dios del cielo permita, a quien le ruego que me los tenga por
larguras de días.
A lo largo de mi vida he pasado por etapas como todo ser, forme mi hogar, en el
que tengo dos hijos maravillosos, a los cuales les he enseñado el amor a Dios y
los valores, son fundamentalmente, como base para que continúen sus caminos y
seguir el sendero que les lleve a vivir con sus propias vidas.
A mi esposa Gracias por estar a mi lado dirigiendo este barco, en el que hemos
encontrado turbulencias, pero a la vez hemos navegado en el mar de la
tranquilidad.
Es a mis hermanos que, por las diversas circunstancias, por los distintos rumbos
que hemos tomado, cada uno con sus hogares, los llevo en mi ser, buscamos
cualquier momento para reunirnos en familia y compartir nuestras anécdotas.
Alguien que no podía dejar de lado, mi abuelita, con quién comparto maravillosos
momentos, quién me secundia en mis locuras de niño y de quien conservó
momentos maravillosos, no puedo dejar de escribirle a alguien que me observa
desde el cielo, y de quién recibí muchos consejos, quién me dio muchas alegrías
con quién reí y compartí momentos felices.
Todos y cada uno han formado y han hecho parte de mi historia. Los amo con
todo mi corazón.
Álvaro Miguel Bernal Porras.