Resumen de las páginas 6-109
Personajes
MUJERES: Elisa: la séptima Sirisco: criado de Pánfilo
Pampínea: la primera y de HOMBRES: Tíndaro: al servicio de
más edad Filostrato
Pánfilo: primero
Fiameta: la segunda Misia: criada de Pampínea
Filostrato: el segundo
Filomena: la tercera Licisca: criada de
Dioneo: el último
Filomena
Emilia: la cuarta
CRIADOS:
Quimera: de Laureta
Laureta: la quinta
Pármeno: criado de Dioneo
Estratilia: de Fiameta
Neifile: la sexta
Resumen
Se desarrolla exactamente en diez jornadas. De esta forma, el Decamerón comienza con una
detallada descripción de la peste bubónica que azotó Europa, durante la Edad Media, diezmando
su población. Conocida históricamente como la Peste Negra, este episodio vivido en Florencia
durante el año 1348, inspira a Boccaccio a recrear la historia de siete mujeres y tres jóvenes de
posición acomodada, que deciden refugiarse, durante diez años, en la villa de descanso
perteneciente a una de las mujeres, a fin de huir de la terrible enfermedad. Para entretenerse, esta
decena de jóvenes inventan un juego, en donde cada uno podrá ser Rey cada día (exceptuando el
viernes y sábado, días que deben dedicar a la oración) escogiendo el tema sobre el cual los otros
deben contar historias. Sentados en torno a una fresca sombra del jardín de la residencia, se
reúnen tarde a tarde para escuchar durante una hora la historia de ese día, y así olvidar por un
rato la terrible impresión y tristeza de la que vienen huyendo.
PRIMERA JORNADA
La primera proclamada reina fue Pampínea.
Novela primera: narrada por Pánfilo
El seor Cepparello engaña a un fraile con una falsa confesión y muere después, y habiendo sido
un hombre malvado en vida, es reputado por santo y llamado San Ciapelletto.
El seor Cepparello era mercader, vendía objetos falsos, le invitaban a homicidios y a actos
criminales, no iba jamás a la iglesia, blasfemaba contra Dios y era aficionado a las mujeres. Un
día su amigo, la autoridad de micer Musciatto, le encargó rescatar sus bienes de los borgoñones.
Él aceptó y se fue a Borgoña, lo alojaron dos hermanos florentinos. Pero seor Cepparello
enfermó y los hermanos se preocuparon porque ninguna iglesia iba querer recibir su cuerpo y
sería arrojado a los fosos como un perro. Seor Cepparello escuchó todo esto y pidió mandar a
traer a un fraile santo. Luego, cuando llegó el fraile se confesó, pero todo era falso. Dijo cosas
como: que se confesaba todas las semanas, que era virgen, que pecaba de gula al comerse el pan
después de ayunar por devoción, que le daba la mitad de su dinero a los pobres, que se llenaba de
ira al ver a los hombres haciendo cosas sucias, que hizo a su criada barrer el piso el domingo,
aunque era un día santo. Su peor pecado (el cual lloró al decirlo), había sido maldecir a su madre
de niño. El fraile le dijo que tenía perdón de Dios y que si no se recuperaba le permitiera
sepultarlo en el convento.
Finalmente murió, el fraile contó que era un buen hombre (cosa que no era cierto) y en una urna
de mármol se sepultó. La gente afirmaba que Dios había mostrado muchos milagros por él, la
gente le tenía devoción y en alguna adversidad le hacían promesas.
Novela segunda: narrada por Neifile
El judío Abraham, animado por Giannotto de Civigní, va a la corte de Roma y, vista la maldad
de los clérigos, vuelve a París y se hace cristiano. Fueron a una iglesia. Y a Nuestra Señora de
París yendo con él, pidió a los clérigos de allí dentro que le dieran el bautizo. Giannotto lo llamó
Giovanni.
Novela tercera: narrada por Filomena
El judío Melquisidech con una historia sobre tres anillos se salva de una peligrosa trampa que le
había tendido Saladino. Este último fue de hombre humilde a sultán de Babilonia, logró victorias
sobre los reyes sarracenos y cristiano, y gastó todo su tesoro. Necesitaba dinero y recordó el
nombre de un rico judío que prestaba en Alejandría. Se le ocurrió que el judío le sirviese y lo
obligaría con un argumento verosímil. Le pregunto “¿cuál ley reputas como verdadera, la
judaica, la sarracena o la cristiana?
El hombre judío respondió sabiamente con una historia de un anillo que pasaba de generación en
generación al hombre más honrado. Pero hubo un hombre que tuvo tres hijos a los que quería por
igual, por lo que mandó a hacer dos anillos iguales más, no se distinguía cuál era el verdadero y
cada hermano creía que el suyo era el auténtico. De esta manera, el judío Melquisidech comparó
esta historia con las religiones. Finalmente, conoció a Sandino, le sirvió con el dinero, se lo
restituyó y fueron amigos.
Novela cuarta: narrada por Dioneo
Un monje, caído en pecado digno de castigo gravísimo, se libra de la pena reprendiendo
discretamente a su abad de aquella culpa.
En un pueblo llamado Lunigiana había un monasterio de monjes, uno de ellos que era joven un
día vio a una hermosa jovencita y se la llevó a su celda. El abad al escuchar los ruidos se percató
de que había una mujer y consideró que lo mejor sería esperar a que saliera el monje. Por un
agujero el monje joven vio que el abad estaba fuera y lo había descubierto, por lo que pensó en
un plan. Salió de la celda, entregó las llaves al abad (como todos debían hacerlo) y le dijo que se
iba por leña. El abad decidió que primero debía asegurarse de que había una mujer ahí y ver
quién era. Cuando entró vio a una hermosa jovencita, ella empezó a llorar y el abad pensó que no
debía desperdiciar esa oportunidad, la consoló, la besó y la puso sobre su pecho. Pasó un rato, el
monje supo que su plan había funcionado. El abad salió de la celda y fue con el monje a darle su
castigo, este le respondió de manera que el abad se dio cuenta que el monje había visto todo.
Entre los dos sacaron a la joven, y es de decirse que esta volvió más de una vez.
Novela quinta: narrada por Fiameta
La marquesa de Monferrato con una invitación a comer gallinas y con unas discretas palabras
reprime el loco amor del rey de Francia.
El marqués de Monferrato tenía una esposa muy bella y con demasiadas virtudes, el rumor se
extendió hasta que llegó al rey de Francia. Este se enamoró de ella, aunque nunca la había visto.
Así que mandó a ejecutar al marqués. Luego avisó con anticipación de un día que iría a almorzar.
La marquesa se puso a pensar por qué un rey quería visitarla no estando su marido. Luego
preparó la comida hecha toda con gallinas. Cuando el rey fue a almorzar quedó maravillado con
la belleza de la marquesa, pero al ver que todos los platos eran de gallina preguntó “¿nacen en
este país solamente gallinas sin un gallo?”, a lo que la marquesa respondió que no, además
agregó “pero las mujeres, aunque en vestidos y en honores varíen de las otras, todas sin embargo
son igual aquí que en cualquier parte”. Entendido el mensaje, al rey no le quedó más que apagar
ese amor e irse.
Novela sexta: narrada por Emilia
Confunde un buen hombre con un dicho ingenioso la malvada hipocresía de los religiosos.
Un fraile se aprovechó de la incredulidad de un hombre y le dijo que, si era verdad lo que habían
dicho contra él, a lo que respondió que sí. Por lo que le dio dinero al fraile y este le dijo que tenía
que oír todos los días la misa en Santa Cruz y que a la hora de la comida se presentara con él.
Después de la misa, el hombre se reunió con el fraile y le dijo que le conmovieron las palabras y
sentía compasión hacia ellos, las palabras eran “recibiréis al ciento por uno”, haciendo alusión a
que recibirían mucho en el más allá que iban a ahogarse.
Novela séptima: narrada por Filostrato
Bergamino, con una historia sobre Primasso y el abad de Cligny, reprende donosamente la rara
avaricia en que cayó el señor Cane della Scala. Este último era un hombre muy rico que un día
hizo una fiesta donde fueron muchas personas, a todos los despidió y recompensó con algo por
haber ido. Pero a Bergamino no lo despidió ni le dio nada. El llevaba tres piezas de comida que
fue consumiendo poco a poco, luego fue con el señor Cane della Scala, quien al verlo triste le
pidió que le contara algo. Bergamino le contó la historia de Primasso, un hombre muy
carismático conocido por muchos, pero quien no tenía fortuna. Un día a Primasso le contaron de
un abad muy rico que daba de comer a todo el mundo que llegara a esa hora, partió de París
llevando consigo tres panes. Al llegar, se sentó y aún no había comida (la ponían cuando llegaba
el Abad), luego llegó el abad y vio a Primasso, de repente le entró una gran avaricia y pidió que
se recogiera todo. Primasso esperaba la comida porque tenía mucha hambre por el viaje, por lo
que comió uno de sus panes, otro y luego el último. Entonces, el abad reflexionó y se dijo que él
siempre había dado de su comida a todos y debía darle a Primasso. Lo recompensó, le dio de
comer y le dio dinero. El señor Cane, que era buen entendedor, comprendió el mensaje y le dio a
Bergamino un traje muy caro y dinero. Dejó la avaricia.
Novela octava: narrada por Laureta
Guiglielmo Borsiere, con discretas palabras, reprende la avaricia del señor Herminio de los
Grimaldi. A este último también le decían Herminio Avaricia, debido a que no le gustaba gastar
en cosas para él, como el comer y el beber, aunque era una persona muy rica. Un día llegó a
Génova una persona llamada Guiglielmo Borsiere, un valeroso hombre de corte. Ya le habían
platicado sobre la avaricia del señor Herminio, pero él quería verla por sí mismo. Entonces,
cuando fue a verlo, Herminio le mostró la casa nueva que había mandado a hacer y le dijo que le
dijera qué podía mandar a pintar en la sala, que tenía que ser algo nunca visto. A lo que
Guiglielmo respondió “mandad a pintar la cortesía”, al oír esto el señor se avergonzó y dijo que
la mandaría a pintar de manera que nadie dijera que no la había visto. Y desde entonces se volvió
una persona generosa con todos.
Novela novena: narrada por Elisa
El rey de Chipre, reprendido por una dama de Gascuña, de cobarde se transforma en valeroso.
Una vez una noble señora de Gascuña fue a una peregrinación y al regresar fue atacada por unos
criminales. Sin hallar consuelo pensó en reclamarle al rey, pero alguien le dijo que se sería en
balde, y no es que no vengará lo que pasaba, sino que el rey soportaba lo que le hacían a él y
soportaba cuando iban a reclamarle sufriendo de vergüenza por no ser capaz de arreglarlo.
Entonces esta dama fue y le pidió al rey que le enseñará a soportar el sufrimiento, esto provocó
que el rey dejará de ser lento y perezoso y no permitió nunca más este tipo de cosas.
Novela décima: narrada por la reina de la primera jornada, Pampínea
El maestro Alberto de Bolonia hace discretamente avergonzar a una señora que quería
avergonzarle a él por estar enamorado de ella. El maestro ya era viejo, tenía 70 años y se
enamoró de la señora, por lo que pasaba todas las veces que podía por su calle. Al notar esto las
demás señoras, lo invitaron a pasar un día al patio y le invitaron finos vinos y dulces. Luego le
hicieron bromas y le preguntaron que cómo podía estar enamorado de esa hermosa señora
sabiendo que era amada por muchos hermosos y corteses jóvenes. A lo que él respondió
sabiamente diciendo que el tenía más conocimiento del amor que los jóvenes, y que ellas tenían
un mal gusto al escoger amantes. Con ello, las avergonzó y se fue muy gustoso.
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Aquí terminan las narraciones y Pampínea nombra reina a Filomena.
Filomena comienza a restringir dentro de algunos límites los temas de las novelas.
Tema: alguien que, perseguido por diversas contrariedades, haya llegado contra toda esperanza a
buen fin.
Dioneo, pide que por favor no sea obligado a seguir este tema y que se le conceda narrar lo que
él guste. Esto se le concedió.
Segunda Jornada
La segunda reina fue Filomena.
Novela primera: narrada por Neifile
Martellino, fingiéndose tullido, simula curarse sobre la tumba de San Arrigo y, conocido su
engaño, es apelado; y después de ser apresado y estar en peligro de ser colgado, logra por fin
escaparse. Una vez había un hombre llamado Arrigo, que era considerado bueno. Cuando murió
dijeron que las campanas empezaron a sonar solas, por lo que toda la gente acudió a donde
estaba el cuerpo llevando a los enfermos para que fueran curados. Entonces llegaron tres
hombres llamados Stecchi, Marchese y Martellino, que querían ir a ver todo el alboroto, pero era
difícil por toda la gente que había. Así que Martellino tuvo la idea de hacerse pasar por tullido
(persona que no puede moverse), para poder abrirse paso entre la gente. Cuando logró estar junto
al santo fingió curarse, pero alguien lo reconoció y dijo que Martellino nunca había estado
tullido. De repente la gente empezó a golpearlo por burlarse, Stecchi y Marchese no sabían qué
hacer, por lo que fueron con un oficial y dijeron que les habían robado su dinero (esto para salvar
a su amigo), enseguida los oficiales fueron por Martellino y lo llevaron con el juez, pero algunas
personas lo acusaron de lo mismo (cosa que él no había hecho). Para comprobar su inocencia
dijo que era nuevo en la ciudad, pero aún así el juez quería ahorcarlo, Stecchi y Marchese fueron
con una persona y le contaron todo, este señor tenía influencia con el juez. Luego, gracias a la
intervención del señor, dejaron libre a Martellino y todos se fueron.
Novela segunda: narrada por Filostrato
Rinaldo de Asti, robado, va a parar a Castel Guiglielmo y es albergado por una señora viuda y,
desagraviado de sus males, sano y salvo vuelve a su casa.
Rinaldo era un mercader que volvía a su casa, pero en el camino se encontró con tres bandidos.
Ellos se hicieron pasar por buenas personas, así que durante el camino empezaron a hablar con
Rinaldo sobre muchas cosas, entre ellas sobre qué oraciones decía cuando salía de su casa. Él
respondió que siempre se encomendaba a San Julián. Los malhechores esperaron el momento
adecuado para robarle sus cosas, llegada la noche le robaron todo y lo dejaron solo con su
camisa. Rinaldo, triste se fue a Castel Guiglielmo, donde había mucho frío y nevaba.
Lamentándose y enojado con San Julián, se sentó debajo de una puerta, perteneciente a la casa de
una viuda. La viuda estaba esperando al marqués, pero este avisó que no podía ir. La dejó
plantada con un baño caliente y con la cena. Al ver al pobre de Rinaldo, lo pasó a su casa y le
permitió bañarse, le dio ropa y comida. Aunque, la viuda aún tenía el deseo que le dejó el
marqués, por lo que después de comer, besó y abrazó a Rinaldo, pasaron la noche juntos. Al día
siguiente le dio dinero y le indicó dónde podía encontrar a su criado (que había huido en el
asalto). Finalmente, a los bandidos los encerraron, Rinaldo recuperó sus cosas y más tarde fueron
colgados.
Novela tercera: narrada por Pampínea
Hubo una vez un caballero cuyo nombre era micer Tebaldo. Tuvo tres hijos: Lamberto, Tebaldo
y Agolante. Cuando murió les dejó su basta fortuna, ellos empezaron a malgastarla hasta que
llegó un punto en donde vendieron todo y tuvieron que irse a Inglaterra (ellos eran de Florencia).
Luego, gracias a que trabajaron mucho pudieron tener dinero. Por lo cual, regresaron a Florencia,
recuperaron parte de sus bienes y se casaron. Pero para continuar con su trabajo enviaron a su
sobrino Alessandro a Inglaterra. Los tres hombres empezaron a gastar mucho, Alessandro les
daba dinero de las rentas que ganaba y los hombres también pedían préstamos. Llegó el día en
que hubo un conflicto en Inglaterra entre el rey y su hijo, por ello se dividió en dos. A causa de
esto, Alessandro perdió las ganancias de las rentas, todo le fue arrebatado. Como no tenía dinero,
los tres hombres fueron encarcelados por no pagar el préstamo. Cuando Alessandro se iba para
Florencia, encontró en el camino al abad que iba con algunos caballeros y sirvientes, como
conocía a unos de ellos los acompañó en el camino. Cuando llegó la noche se quedaron en una
casa, pero ya no había espacio para Alessandro, el casero le dijo que durmiera en un colchón en
el cuarto del abad. Este estaba despierto y escuchó cuando entró Alessandro, y le pidió que
durmiera en él, se negó, pero termino quitándose la ropa y colocándose a su lado. El abad puso la
mano de Alessandro sobre su pecho, de repente este sintió sus senos, el abad era una joven.
Luego le confeso que se enamoró de él y quería casarse, por eso se dirigían a Roma a que el Papa
los casara (su plan original era buscar un marido). Obvio Alessandro aceptó, fueron a Roma, el
Papa los casó, ahí se enteró que el papá de la mujer era el rey. Finalmente, fueron felices, fue
nombrado caballero, sacó a sus tres tíos de la cárcel, conquistó Escocia y fue rey.
Novela cuarta: narrada por Laureta
Landolfo era un hombre muy rico que tenía mucho dinero, pero quería duplicar sus riquezas, por
lo que compró un barco y lo lleno de cosas (era mercader). Pero donde tenía que vender sus
cosas llegaron más barcos y las tuvo que vender baratas. El hombre ahora había empobrecido,
pero no quería regresar a su casa así, tomó la decisión de robar cosas. De esta manera, duplicó
sus ganancias. Cuando iba a regresar a su casa fue preso por los genoveses, quienes le
arrebataron todo. En el mar, chocaron con un arrecife y todo se destruyó. Landolfo temió la
muerte y se sujeto de unas maderas, luego un cofre hundió las maderas, por lo que se sujetó del
cofre. Luego, llegó a una isla donde una mujer le ayudó y alimentó. Se dio cuenta de que el cofre
tenía piedras preciosas y las metió en un saco. Le dio gracias a la mujer, se fue a su casa y se
quedó con las piedras, que duplicaban su ganancia anterior. Decidió conformarse con eso, le
mandó dinero a la mujer y a los que le ayudaron. Vivió feliz con el dinero que tenía.
Novela quinta: narrada por Fiameta
A Andreuccio de Perusa, llegado a Nápoles a comprar caballos, le suceden en una noche tres
graves desventuras. 1) Una persona se hizo pasar por su hermana para robarle su dinero, lo hizo
ir a su casa, después le tendió una trampa, por lo que cayó en un callejón lleno de porquería solo
con su justillo (prenda interior sin mangas). Luego encontró a dos personas que le dijeron que la
casa donde había pasado todo era la de un matón y que tenia suerte de salir de ahí con vida. 2)
Estas personas le dijeron a Andreuccio que fuera con ellos a robar un rubí con el que había sido
enterrado el arzobispo de Nápoles. Pero antes tenía que lavarse, así que lo metieron a un pozo,
llegaron a unos oficiales a beber agua, por lo que dejaron a Andreuccio dentro del pozo. Cuando
lo sacaron, los oficiales de asustaron y se fueron. Luego Andreuccio se encontró con las dos
personas, fueron a donde estaba enterrado el arzobispo y lo metieron a él a la fuerza, él ya
presentía que le iban a dejar ahí, por ello tomó el rubí y les pasó todo a los hombres. Ellos le
dijeron que buscará el rubí, luego de un rato se fueron y lo dejaron. 3) Dejaron a Andreuccio
dentro de la tumba, tuvo mucho miedo, porque o se quedaba con el cadáver en descomposición o
lo colgaban por ratero. Al cabo de un rato llegaron unas personas, entre ellos padre, a robarse el
rubí, al entrar a la tumba Andreuccio le jaló los pies y se fue corriendo, él aprovechó la
oportunidad y salió de la tumba. Se fue a casa con el rubí.
Novela sexta: narrada por Emilia
Madama Beritola, con dos cabritillos en una isla encontrada, habiendo perdido dos hijos, se va de
allí a Lunigiana, allí, uno de los hijos va a servir a su señor y con la hija de éste se acuesta, y es
puesto en prisión. Luego Giuffredi (hijo de Madama Beritola), confiesa todo el amor que tiene a
la hija del señor. Este finalmente lo acepta, pero sin saberlo, este chico es el hijo perdido de
Madama Beritola. Finalmente es reconocido el hijo por la madre, se casa con la hija de su señor
y encuentra a su hermano, y vuelven a tener una alta posición.
Novela séptima: narrada por Pánfilo
NOTA: esta novela va de la página 105-121, a mí me tocó hasta la 109. De todos
modos, haré un breve resumen.
Resumen general El sultán de Babilonia manda a una hija suya como mujer al rey del
Algarbe, la cual, por diversas desventuras, en el espacio de cuatro años
llega a las manos de nueve hombres en diversos lugares, por último,
restituida al padre como doncella, vuelve de su lado al rey del Algarbe
como mujer, como primero iba.
Resumen de la El sultán en Babilonia que tuvo por nombre Beminedab, tuvo varios hijos,
página 105-109 entre ellos, una mujer muy hermosa, llamada Alatiel. Un día, el sultán
tuvo problemas y fue ayudado por el rey del Algarbe, de agradecimiento
le dio a su hija por mujer. Y con honrada compañía de hombres y de
mujeres y con muchos nobles y ricos la mandó en un barco. Debido al
viento el barco fue destruido, los hombres huyeron y las mujeres quedaron
en una isla. Un señor llamado Pericón les ayudó, aunque quedó
enamorado de la bella mujer, el problema era que no hablaban el mismo
idioma. Más tarde, la hizo su mujer. Pero él tenía un hermano cuyo
nombre era Marato, que mató a Pericón y se llevó a la mujer.