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Jurisdicción Agraria y Contratos Rurales

El documento trata sobre la jurisdicción y competencia en materia agraria. Explica que la justicia agraria puede ser nacional o provincial y la importancia de la especialización en esta área. También discute los principios que rigen la materia agraria como la improrrogabilidad e indelegabilidad. Presenta dos ejemplos de casos relacionados a la jurisdicción agraria. Luego especifica las diferencias entre el contrato de arrendamiento rural y el contrato de pastaje. Finalmente, resume sintéticamente el régimen de dominio de las aguas,

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Jurisdicción Agraria y Contratos Rurales

El documento trata sobre la jurisdicción y competencia en materia agraria. Explica que la justicia agraria puede ser nacional o provincial y la importancia de la especialización en esta área. También discute los principios que rigen la materia agraria como la improrrogabilidad e indelegabilidad. Presenta dos ejemplos de casos relacionados a la jurisdicción agraria. Luego especifica las diferencias entre el contrato de arrendamiento rural y el contrato de pastaje. Finalmente, resume sintéticamente el régimen de dominio de las aguas,

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1- ¿Cuá l es la jurisdicció n y competencia en materia agraria? Ejemplifique con dos casos.

(8 puntos)

El primer problema que se presenta es el carácter que debe tener la justicia agraria con
respecto a nuestro sistema constitucional es decir, si ella debe ser nacional o provincial.

Debe mencionarse también la importancia de la especializació n de la administració n de


justcia, ya sea con autoridades competentes y especificas, como de la normativa aplicable a
cada caso.

En la atualidad, aun se mantienen vacios en cuanto a la autonomía procesal, por lo que que
se debe recurrir a las normas del proceso civil cuando exista carencia o casos no
estipulados en la ley de jurisdicció n agraria.

La jurisdicció n constitucional posee un amplio campo de actuació n y relevancia con las


diferentes materias existentes en el derecho.

A partir de esta problemá tica se establecen algunos principios importantes por los cuales
se rige la materia agraria, a saber:

Principio de improrrogabilidad, de indelegabilidad y delegació n parcial, principio de


competencia agraria y principio de legalidad de la competencia agraria-

La competencia agraria por razon del territorio , establecida en la ley de jurisdiccion


agraria, establece que para determinarla se considera que para determinarla se estabece
donde se localice el inmueble objeto del planteo, con el objetivo de que el juez que
entienda en la causa se encuentre pró ximo del lugar del conflicto, la competencia agraria
por razon de la cuantia que establece la ley de jurisdiccion agraria, estipula que la cuantia
no es un factor limitante para los jueces agrarios, por otra parte la competencia funcional
establece una funcion jerarquica, que hace depender a la instancia donde se encuentre el
proceso, las funciones del organo varien; la competencia internacional establece que las
regulaciones y estipulaciones sobre competencia internacional civil tambien son de
materia agraria tomando en consideracion algunas reglas propias del derecho
internacional, como lo son, el origen del conflicto, el procedimiento, etc.

Los diferentes tipos de conflictos que se suscitan entre juzgados agrarios, como pueden
ser los que que se den a raiz de competencia teritorial, como inhibicion de un juzfado y
remision a un Tribunal agrario.

Las consideraciones que deben tenerse en cuenta en lo referente a la competencia y


jurisdicció n y competencia agraria son multiples, y todas de suma relevancia para
asegurar una justicia equitativa para todos, jugando la jurisdiccion un papel fundamental.

Ejemplo a: se requiere actividad productiva para que un fundo sea considerado agrario o
si su simple aptitud agraria es suficiente para que se entienda en tribunales agrarios.
El fundo agrario adquiere importancia en la medida que sirva como base en la
organizació n de los factores de produccion, cuando se presentan conflictos de
competencia se debe determinar la capacidad del fundo para organizar en el una actividad
agraria empresarial.

Ejemplo b: Cierre de camino pú blico para dar ingreso a a empresa agraria.

El camino publico es propiedad del estado, por ende la cuestion no puede ser ventilada en
tribunales agrarios, es materia
administrativa.

2- Especifique las diferencias entre


contrato de arrendamiento rural y
contrato de pastaje.

Arrendamiento rural:

Habrá arrendamiento rural cuando una de las partes se obligue a conceder el uso y goce de
un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con destino a la
explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese
uso y goce de un precio en dinero. La condició n rural del predio no es exigida en líneas
generales en el derecho comparado, en el cual el elemento caracterizante del contrato es
exclusivamente la finalidad.
La ley tampoco da en forma directa el concepto de predio rural, sino que se limita a
establecer que debe tratarse de un predio que se encuentre ubicado fuera de la planta
urbana de las ciudades o pueblos, concepto que luego es definido en la reglamentació n.
El art. 1 de Decr. 8330/63, reglamentario de la ley 13.246, establece que se considera
“planta urbana de las ciudades o pueblos el nú cleo de població n donde exista edificació n y
cuyo fraccionamiento se encuentre efectivamente representado por manzanas y solares o
lotes, cuente o no con servicios municipales y esté o no comprendida dentro de lo que la
municipalidad respectiva considere como ejido del pueblo”.
Ademá s de tratarse de un predio rural, el arrendador debe cederlo con destino a la
explotació n agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones. Es posible que el
predio rustico cedido en arrendamiento sea utilizado en má s de un destino, debiendo en
tal supuesto aplicarse el régimen legal que rija la actividad principal a que el predio esté
destinado, con prescindencia de los accesorio.

Pastaje o pasturaje.

Es aquel en el cual un sujeto agrario de un predio rural, sin otorgar la tenencia, le concede a
otro el derecho de hacer pastar su ganado en dicho predio, mediante el pago de un precio
determinado por cabeza y por un plazo determinado.
Este contrato no tiene una regulació n legal. Presenta diferencias con el contrato de
pastoreo.
El contrato de pastoreo es una especie del contrato de arrendamiento rural, que se
diferencia de él tan só lo por la brevedad y por su destino específico. En el contrato de
pastoreo, el arrendador cede al arrendatario el uso y goce del predio por un plazo que, en
este supuesto, no puede ser mayor de 1 añ o, obligá ndose a pagar por dicha cesió n un
precio cierto en dinero.
Por el contrario, en el contrato de pastaje no existe este elemento determinante de la
locació n y el arrendamiento, toda vez que el dueñ o del predio recibe los animales de un
tercero para que se alimenten de los pastos que en él existen, percibiendo una suma cierta
de dinero por cabeza de animal y por tiempo en que lo hacen, pero sin conceder el uso y
goce del inmueble.

Tampoco el contrato de pastaje puede confundirse con la aparcería pecuaria.


Si bien ambos versan sobre ganados, también se asemejan en que en la aparcería pecuaria
tampoco se otorga la tenencia del predio. Pero se diferencian en que en la aparcería
pecuaria las partes se vinculan con el propó sito de repartirse los frutos y es, por lo tanto,
de estructura asociativa.
En el contrato de pastaje, el dueñ o de los animales paga al dueñ o de los pastos un precio
cierto en dinero en atenció n al nú mero de la hacienda y al tiempo que dure el pastaje, y
configura, por lo tanto, un contrato conmutativo.

El concedente del pasto puede ser propietario o usufructuario, o incluso tenedor del
predio, arrendatario o aparcero.
El objeto del contrato lo constituyen los pastos o hierbas, naturales o artificiales, o
rastrojos aptos para la alimentació n de los animales.

Desarrolle sintéticamente el régimen de dominio de las aguas, señ alando las limitaciones
existente en cuanto a su usos y dominio.(8 puntos)

① BIENES DEL DOMINIO PUBLICO DEL ESTADO: son bienes pertenecientes al dominio
pú blico, excepto lo dispuesto por leyes especiales:
El mar territorial hasta la distancia que determinen los tratados internacionales y
la legislació n especial, sin perjuicio del poder jurisdiccional sobre la zona continua,
la zona econó mica exclusiva y la plataforma continental. Se entiende por mar
territorial el agua, el lecho y el subsuelo.
Las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, ancladeros, y las playas
marítimas, se entiende por playas marítimas la porció n de tierra que las mareas
bañ an y desocupan durante las má s altas y má s bajas mareas normales, y su
continuació n hasta la distancias que corresponda de conformidad con la
legislació n especial de orden nacional o local aplicable en cada caso.
Los ríos, estuarios, arroyos y demá s aguas que corren por causes naturales, los
lagos y lagunas navegables, los glaciares y el ambiente periglacial y toda otra agua
que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general,
comprendiéndose las aguas subterrá neas, sin perjuicio del ejercicio regular del
derecho del propietario del fundo de extraer las aguas subterrá neas en la medida
de su interés y con sujeció n a las disposiciones locales. Se entiende por rio el agua,
las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la línea de ribera que fija el
promedio de las má ximas crecidas ordinarias. Por lago o laguna se entiende el
agua, sus playas y su lecho, respectivamente, delimitado de la misma manera que
los ríos.

② BIENES DEL DOMINIO PRIVADO DEL ESTADO: son bienes privados del Estado:
Los lagos no navegables que carecen de dueñ o.

③ AGUAS DE LOS PARTICULARES: las aguas que surgen en los terrenos de los
particulares pertenecen a sus dueñ os, quienes pueden usar libremente de ellas, siempre
que no formen cauce natural. Las aguas de los particulares quedan sujetas al control y a las
restricciones que en interés pú blico establezca la autoridad de aplicació n. Nadie puede
usar de aguas privadas en perjuicio de terceros ni en mayor medida de su derecho.
Pertenecen al dominio pú blico si constituyen cursos de agua por cauces naturales. Los
particulares no deben alterar esos cursos de agua. El uso por cualquier titulo de aguas
pú blicas, u obras construidas para utilidad o comodidad comú n, no les hace perder el
cará cter de bienes pú blicos del Estado, inalienables e imprescriptibles.
El hecho de correr los cursos de agua por los terrenos inferiores no da a los dueñ os de
éstos derecho alguno.
Legislación: Gestión ambiental de cuencas hídricas.

La gestió n ambiental de cuencas hídricas se encuentra regulada por ley 25.688 de 2002.
Es una ley de presupuestos mínimos ambientales, para la preservació n de las aguas, su
aprovechamiento y uso racional. A los efectos de esta ley se entenderá por:

Aquella que forma parte del


conjunto de los cursos y cuerpos de
agua naturales o artificiales,
AGUA superficiales y subterráneas, así
como a las contenidas en los
acuíferos, ríos subterráneos y las
atmosféricas.

Región geográfica delimitada por las


divisorias de aguas que discurren
hacia el mar a través de una red de
CUENCA HÍDRICA SUPERFICIAL
cauces secundarios que convergen
en un cauce principal único, y las
endorreicas.

Las cuencas hídricas se consideran indivisibles.

A los efectos de esta ley, se entiende por “utilizació n del agua”:


a) La toma y desviació n de aguas superficiales;
b) El estancamiento, modificació n en el flujo o la profundizació n de las aguas
superficiales;
c) La toma de sustancias só lidas o en disolució n de aguas superficiales, siempre que
tal acció n afecte el estado o calidad de las aguas o su escurrimiento;
d) La colocació n, introducció n o vertido de sustancias en aguas superficiales, siempre
que tal acció n afecte el estado o calidad de las aguas o su escurrimiento;
e) La colocació n e introducció n de sustancias en aguas costeras, siempre que tales
sustancias sean colocadas o introducidas desde tierra firme, o hayan sido
transportadas a aguas costeras para ser depositadas en ellas, o instalaciones que
en las aguas costeras hayan sido erigidas o amarradas en forma permanente;
f) La colocació n e introducció n de sustancias en aguas subterrá neas;
g) La toma de aguas subterrá neas, su elevació n y conducció n sobre tierra, así como
su desviació n;
h) El estancamiento, la profundizació n y la desviació n de aguas subterrá neas,
mediante instalaciones destinadas a tales acciones o que se presten para ellas;
i) Las acciones aptas para provocar permanentemente o en una medida significativa,
alteraciones de las propiedades físicas, químicas o bioló gicas del agua;
j) Modificar artificialmente la fase atmosférica del ciclo hidroló gico.

Para utilizar las aguas objeto de esta ley, se deberá contar con el permiso de la autoridad
competente. En el caso de las cuencas interjurisdiccionales, cuando el impacto ambiental
sobre alguna de las otras jurisdicciones sea significativo, será vinculante la aprobació n de
dicha utilizació n por el Comité de Cuenca correspondiente (se crean por esta ley y
tienen la misió n de asesorar a la autoridad competente en materia de recursos hídricos y
colaborar en la gestió n ambientalmente sustentable de las cuencas hídricas) el que estará
facultado para este acto por las distintas jurisdicciones que lo componen.

La autoridad nacional de aplicació n deberá :


a) Determinar los límites má ximos de contaminació n aceptables para las aguas de
acuerdo a los distintos usos;
b) Definir las directrices para la recarga y protecció n de los acuíferos;
c) Fijar los pará metros y está ndares ambientales de calidad de las aguas;
d) Elaborar y actualizar el Plan Nacional para la preservació n, aprovechamiento y uso
racional de las aguas, que deberá , como sus actualizaciones ser aprobado por ley
del Congreso de la Nació n.
Dicho plan contendrá como mínimo las medidas necesarias para la coordinació n de las
acciones de las diferentes cuencas hídricas.
La autoridad nacional podrá , a pedido de la autoridad jurisdiccional competente, declarar
zona crítica de protecció n especial a determinadas cuencas, acuíferas, á reas o masas de
agua por sus características naturales o de interés ambiental.

Uso del agua: legislación provincial y códigos de aguas.

La Constitució n de la Provincia de Có rdoba en el artículo 68, tercer pá rrafo prevé que:


“Las aguas que sean de dominio público y su aprovechamiento están sujetas al interés
general. El Estado reglamenta su uso racional y adopta las medidas conducentes para evitar
su contaminación”

① LEY 7343: por objeto la preservació n, conservació n, defensa y mejoramiento del


ambiente en todo el territorio de la Provincia de Có rdoba, para lograr y mantener una
ó ptima calidad de vida.
Deberá evitarse la desaparició n de los ecosistemas terrestres y acuá ticos que caracterizan
ecoló gicamente a la Provincia de Có rdoba.

Todas las personas cuyas acciones, actividades y obras degraden o sean susceptibles de
degradar en forma irreversible, corregible o incipiente el suelo, las aguas, la atmó sfera y
sus elementos constitutivos, quedan obligados a instrumentar todas las medidas
necesarias para evitar dicha degradació n.

Respecto al recurso “agua” contiene las siguientes disposiciones:

Artículo 9.- Se establecerá n criterios para proteger y mejorar las organizaciones


ecoló gicas y la calidad de los recursos hídricos de la Provincia mediante: (a) Clasificació n
de las aguas; (b) Establecimiento de normas o criterios de calidad de las aguas; (c)
Evaluació n ecoló gica, protecció n y mejoramiento de calidad de las mismas, (d) La
definició n de responsabilidades en materia de monitoreo y vigilancia; (e) La limitació n y
reducció n de la degradació n y contaminació n de las aguas. 

Artículo 10.- La Autoridad de Aplicació n, en coordinació n con los demá s organismos


competentes de la Provincia, efectuará la clasificació n de las aguas conforme a criterios
limnoló gicos, ecoló gico y de ó ptima utilizació n. Al efectuarse esta clasificació n deberá n
tenerse en cuenta, entre otros factores, los siguientes: (a) Características morfoló gicas y
funcionales de las cuencas hídricas superficiales y subterrá neas; (b) Calidad existente en
las masas de agua al momento de la clasificació n; (c) Componentes vivos y no vivos de los
ecosistemas acuá ticos; (d) Caracteres físicos de las aguas superficiales: caudal,
profundidad, velocidad de la corriente, direcció n, características morfoló gicas de los
cauces y cubetas y toda otra variable afín; (e) Caracteres físicos de las aguas subterrá neas:
caudal, profundidad, direcció n, características geoló gicas de las capa conductora y otra
variable relacionada; (f) La utilizació n má s beneficiosa de las masas de agua y de los
ecosistemas terrestres adyacentes.

Artículo 11.- Cuando lo requiera el interés pú blico, la Autoridad de Aplicació n, en


coordinació n con los demá s organismos competentes de la Provincia, procederá a
reclasificar las masas de agua. En todos los casos tal reclasificació n tenderá a mejorar la
calidad de las aguas y al mantenimiento de sus organizaciones ecoló gicas má s
convenientes. 

Artículo 12.- Cuando la calidad de las aguas se hubiera degradado en forma incipiente o


corregible, alterando de modo perjudicial su mejor utilizació n, la Autoridad de Aplicació n
adoptará , en coordinació n con los demá s organismos competentes de la Provincia, las
medidas que sean necesarias para mejorar la calidad de dichas aguas. En todos los casos,
tal mejora deberá restablecer las condiciones de calidad fijadas para cada masa de agua.

Artículo 13.- La Autoridad de Aplicació n elaborará , en coordinació n con los demá s entes
provinciales competentes, los criterios o normas de calidad para cada masa de agua
tomando en consideració n, entre otras variables, las siguientes cuestiones: (a) La
organizació n ecoló gica ó ptima o má s conveniente; (b) Los caracteres físico-químicos y
bioló gicos compatibles con la preservació n de la salud humana, el funcionamiento normal
de los ecosistemas acuá ticos y los usos previstos para cada masa de agua.

Artículo 14.- La Autoridad de Aplicació n elaborará , en coordinació n con los restantes


organismos competentes de la Provincia, las normas de emisió n de los efluentes a ser
volcados en masas de agua. Tales criterios de emisió n o medios má ximos permisibles
deberá n asegurar, en todos los casos, que no se alteren los criterios de calidad fijados para
cada masa de agua, cualquiera sean los valores de emisió n, éstos deberá n reducirse hasta
que los criterios de calidad del agua se restablezcan. 

Artículo 15.- La Autoridad de Aplicació n regulará, en coordinació n con los restantes


organismos competentes de la Provincia, la producció n, fraccionamiento, transporte,
distribució n, almacenamiento y utilizació n de productos y/o compuestos que pudieran
degradar las masas de agua. Se incluyen a tal efecto las sustancias peligrosas y de otra
naturaleza, tales como materiales radioactivos, pesticidas, fertilizantes, hormonas para
uso agropecuario, productos químicos sin mercado y todo otro material o energía
potencialmente contaminantes. También regulará , en los mismos términos, la evacuació n,
tratamiento y descarga de aguas no tratadas y tratadas, de aguas procedentes de la
lixiviació n de materiales residuales y no residuales como asimismo todo derrame y/o
descarga accidental que pudieran contaminar las masas de agua. 

Artículo 16.- Será responsabilidad de las personas y/o entidades que ocasionen la


contaminació n: limitar, quitar, limpiar y/o restaurar a su costo y cargo los incidentes
relativos a la degradació n y contaminació n del agua. En caso de incumplimiento los
organismos gubernamentales competentes deberá n proceder a las operaciones de
contenció n, remoció n, limpieza y/o restauració n cargando los gastos que demanden tales
operaciones a las personas y/o entidades responsables de la degradació n o contaminació n
mencionadas. 

Artículo 17.- Los distintos organismos gubernamentales competentes en materia de


conservació n, preservació n, defensa y mejoramiento del ambiente establecerá n
mecanismos de control y sistemas de monitoreo o vigilancia ambiental para mantener
criterios de calidad de agua que se hubieran fijado. Copia de los resultados de todos los
muestreos y aná lisis deberá n ser remitidos a la Autoridad de Aplicació n.

② LEY 6964: de á reas naturales de la Provincia, en sus artículos 47 y siguientes regula el


régimen de las reservas hídricas.
Se consideran tales las á reas:
a) Que posean cuencas de captació n o reservorios hídricos, insertos en ambientes
silvestres, que califiquen su especial significació n ecoló gica o turística y
b) Que sean declaradas como tales (art. 47).

En ellas se deben cumplir las siguientes funciones:


a) Planificar y aplicar medidas conservacionistas del á rea, adecuadas para el correcto y
natural funcionamiento hídrico;
b) Programar y ejecutar investigaciones ecoló gicas;
c) Organizar su proyecció n científica, educativa, recreativa y turística. (art. 49).

En las reservas hídricas se prohíben:


a) Las actividades y asentamientos humanos que comprometan la perpetuació n de sus
ambientes o afecten la conservació n del á rea natural;
b) Las acciones que perjudiquen la vida silvestre y, en particular, el recurso hídrico;
c) Un indiscriminado uso extractivo y un aprovechamiento de sus ambientes contrario a
una adecuada regulació n conservacionista;
d) Cualquier otra acció n que se contraponga con el objetivo del á rea (art. 50).

③ CODIGO DE AGUAS: El Có digo de Aguas de la Provincia de Có rdoba fue obra del Dr.
Joaquín Ló pez, autor mendocino especialista en la materia. Su proyecto fue aprobado por
el Decreto-ley ley 5589/73, publicado en BO 28.05.73 y el anexo conteniendo el texto del
có digo en el BO del 4.10.74, luego ley 5589, y ha tenido modificaciones, introducidas por
las leyes 8548, 8853, 8998, 9361 y 9867. Establece una regulació n completa y minuciosa
del recurso agua.

El objeto de regulació n del có digo y de los reglamentos dictados en su consecuencia en la


provincia de Có rdoba, es el aprovechamiento, conservació n y defensa contra los efectos
nocivos de las aguas, álveos, obras hidrá ulicas y las limitaciones al dominio en interés de
su uso. (art. 1). Como principio liminar, se establece la inalienabilidad del dominio pú blico,
al disponer que el uso por cualquier título de aguas pú blicas, á lveos u obras construidas
para utilidad o comodidad comú n, no les hace perder el carácter de bienes pú blicos del
Estado, inalienables e imprescriptibles (art. 2) y se dispone que el control y vigilancia del
uso de las aguas, á lveos, obras hidrá ulicas y de las actividades que pueden afectarlos,
estará a cargo de la autoridad de aplicació n del có digo, a la que se facilitará el uso de la
fuerza pú blica y las ó rdenes de allanamiento necesarias (art. 3).

El có digo establece una serie de principios de política hídrica:


Uso múltiple. El Estado Provincial procurará el uso mú ltiple de las aguas
coordiná ndolo y armonizá ndolo con el de los demá s recursos naturales. A tal
efecto inventariará y evaluará los recursos hídricos, planificará y regulará su
utilizació n en procura de su conservació n e incrementació n y del má ximo
bienestar pú blico, teniendo en cuenta la proyecció n de demanda futura.
Costo del Agua. El Estado Provincial, por intermedio de la autoridad de
aplicació n, determinará anualmente el costo del agua en cada uno de los sistemas,
teniendo en cuenta a ese fin los gastos de construcció n, administració n,
conservació n y mantenimiento de obras y de distribució n de las aguas.
Política de Aprovechamiento. En los planes en que las aguas sean necesarias
como factor de desarrollo, la autoridad de aplicació n, en coordinació n con los
demá s organismos pú blicos, señ alará los sectores prioritarios y las obras
necesarias. Los proyectos de uso mú ltiple, técnica, econó mica y socialmente
justificados tienen prioridad sobre los de uso singular.
Reservas, vedas, limitaciones. El Poder Ejecutivo, a solicitud de la autoridad de
aplicació n podrá declarar reserva de determinados recursos hídricos. La
autoridad de aplicació n podrá vedar o limitar un uso determinado o estimular
usos en detrimento de otros. La resolució n que establezca la reserva, veda,
limitació n o estímulo no afectará aprovechamientos anteriores legítimamente
realizados y deberá ser fundada, estableciéndose su plazo de duració n, el que
podrá ser renovado también por resolució n fundada.
Efectos de la veda y reserva. Durante el período de reserva o de veda no se
acordará n concesiones del recurso reservado ni del uso vedado pero podrá n
otorgarse permisos precarios sujetos a las condiciones de la reserva; durante la
época de reserva se recibirá n solicitudes de concesió n registrá ndolas para
tramitarlas con la prioridad que corresponda cuando se levante la reserva.
Política de regulación. Mediante el sistema de reservas, vedas, declaració n de
agotamiento, limitaciones, estímulos, concesiones, permisos, prioridades y turnos,
el Poder Ejecutivo y la Autoridad de Aplicació n regulará n el uso de las aguas y la
prevenció n de los efectos dañ osos previstos en este Có digo, condicioná ndolo a las
disponibilidades, necesidades reales y a su uso racional.
Caso de Emergencia. En caso de emergencia pú blica o en los supuestos de riesgo
grave de degradació n del recurso hídrico, el Poder Ejecutivo de la Provincia o la
Autoridad de Aplicació n, podrá n disponer, sin trá mite alguno y sin indemnizació n
por el tiempo que dure la emergencia, del cauce de cursos de agua y aguas
durmientes, sus playas hasta la línea de ribera, y má rgenes hasta la línea de riesgo
hídrico y las aguas necesarias para evitar el dañ o.

Aguas interprovinciales: Las aguas terrestres que atraviesen, penetren, salgan, o limiten
la Provincia de Có rdoba y otra provincia se consideran, a los efectos de este có digo, aguas
interprovinciales.
Para su aprovechamiento la Provincia concertará tratados segú n el criterio de la unidad de
cuenca. Estos tratados será n puestos en conocimiento del Congreso Nacional conforme al
Art. 107 de la Constitució n.
La Provincia de Có rdoba reafirma su dominio y jurisdicció n sobre las aguas
interprovinciales que discurren en su territorio reconociendo idéntico derecho a otras
provincias partícipes de una cuenca comú n.

Aguas privadas: quedan sujetas al control y a las restricciones que en interés pú blico
establezca la autoridad de aplicació n.
Nadie podrá usar de á lveos o aguas privadas en perjuicio de terceros ni en mayor medida
de su derecho.
Toda persona humana o jurídica que pretenda ser titular de derechos sobre aguas
privadas, está obligada a suministrar a la autoridad de aplicació n los datos que ésta
requiera sobre su uso y calidad.
También está obligada a inscribir su título en el “Registro de Aguas Privadas” que llevará
la autoridad de aplicació n.

Luego contiene disposiciones referentes al uso del agua con relació n a las personas. Ese
uso puede ser:
COMUN: Toda persona tiene derecho al uso comú n de las aguas terrestres
(subterrá neas, surgentes, corrientes, lacustres y pluviales) siempre que tenga libre
acceso a ellas y no excluya a otro de ejercer el mismo derecho.
Los usos comunes que este có digo autoriza son:
a) Bebida, higiene humana, uso doméstico y riego de plantas, siempre que la
extracció n se haga precisamente a mano, sin género alguno de má quinas
o aparatos, sin contaminar las aguas, deteriorar á lveos, má rgenes u obras
hidrá ulicas, ni detener, demorar o acelerar el curso o la surgencia de las
aguas.
b) Abrevar o bañ ar ganado en trá nsito, navegació n no lucrativa, uso
recreativo y pesca deportiva, en los lugares que a tal efecto habilite o
autorice habilitar la autoridad de aplicació n.

ESPECIAL: nadie puede usar del agua pú blica sin tener para ello permiso o
concesió n que determinará la extensió n y modalidades del derecho de uso. Toda
persona pú blica privada o mixta, para usar privativamente de las aguas deberá
obtener previamente permiso o concesió n.
Se otorgarán permisos:
a) Para la realizació n de estudios y ejecució n de obras.
b) Para labores transitorias y especiales.
c) Para uso de aguas sobrantes y desagü es, supeditado a eventual
disponibilidad. 
d) Para pequeñ as utilizaciones del agua o á lveos o para utilizaciones de
carácter transitorio.
e) Para los usos de aguas pú blicas que só lo pueden otorgarse por concesió n a
quienes no puedan acreditar su calidad de dueñ os del terreno cuando esta
acreditació n sea necesaria para otorgar concesió n. 
Se otorgarán concesiones:
a) Para uso doméstico y municipal y abastecimiento de poblaciones.
b) Uso industrial.
c) Uso agrícola.
d) Uso pecuario. 
e) Uso energético.
f) Uso recreativo.
g) Uso minero. 
h) Uso medicinal.
i) Uso piscícola.

El có digo también dispone categorías especiales de aguas:


AGUAS LACUSTRES: los lagos no navegables pertenecen al dominio pú blico de la
provincia. Los ribereñ os tienen derecho a su aprovechamiento para usos
domésticos; pero para otros usos debe solicitarse permiso o concesió n, teniendo
derecho de preferencia los ribereñ os.
AGUAS DE VERTIENTE: Cuando una heredad en las que corran aguas de una
vertiente se divida por cualquier título, quedando el lugar en donde las aguas
nacen en manos de un propietario diferente del lugar en donde murieren, la
vertiente y sus aguas pasará n al dominio pú blico y su aprovechamiento se rige por
las disposiciones de este có digo. Los titulares del predio dividido para continuar
usando el agua deberá n solicitar concesió n de uso que les será otorgada
presentando plano del inmueble y el título de dominio.
AGUAS DE FUENTE: Salvo acuerdo en contrario, si una fuente brota en el límite de
dos o má s heredades su uso corresponde a los colindantes por partes iguales.
AGUAS QUE TENGAN O ADQUIERAN APTITUD PARA SATISFACER USOS DE
INTERES GENERAL: Cuando las aguas privadas tengan o adquieran aptitud para
satisfacer usos de interés general, previa indemnizació n, pasará n al dominio
pú blico. Depositada la indemnizació n, las aguas pasará n al dominio pú blico. El
antiguo propietario podrá solicitar concesió n de uso de estas aguas; para obtenerla
tendrá prioridad sobre otros solicitantes que pretendan usos del mismo rango,
siempre que renuncie en forma expresa al derecho a la indemnizació n como
condició n para obtener la concesió n. Si el antiguo dueñ o después de percibir
indemnizació n solicita el uso de las aguas que antes le pertenecían, deberá
reintegrar el valor percibido como condició n del otorgamiento de la concesió n.
AGUAS PLUVIALES: La apropiació n de las aguas pluviales que conservando su
individualidad corran por lugares pú blicos, podrá ser reglamentada por la
autoridad de aplicació n o las municipalidades. En este ú ltimo caso los reglamentos
será n puestos en conocimiento de la autoridad de aplicació n para su aprobació n,
requisito éste esencial para su vigencia.
AGUAS ATMOSFERICAS: los estudios o trabajos tendientes a la modificació n del
clima, evitar el granizo y provocar o evitar lluvias, deberá n ser autorizados por
permiso o concesió n.
AGUAS SUBTERRANEAS: el uso y consumo de aguas subterrá neas es considerado
uso comú n y por ende no requiere concesió n ni permiso cuando concurran los
siguientes requisitos:
a) Que la perforació n sea efectuada o mandada efectuar por el propietario del
terreno, a pala.
b) Que el agua se extraiga por baldes u otros recipientes movidos por fuerza
humana o animal o molinos movidos por agua o viento, pero no por
artefactos accionados por motores.
c) Que el agua se destine a necesidades domésticas del propietario
superficiario o del tenedor del predio. 
En tales casos deberá darse aviso a la autoridad de aplicació n, la que está
autorizada para solicitar la informació n que establezca el reglamento y a realizar
las investigaciones y estudios que estime pertinentes. 
Fuera de los casos enumerados, es necesaria la obtenció n de permiso o concesió n
de la autoridad de aplicació n para la explotació n de aguas subterrá neas.

Identifique la autoridades competente en materia de Control, Transporte,


Comercializació n de carnes y Granos. (8 puntos)

Certificados y Guías. D.T.A.


Só lo el “Documento para el Trá nsito de Animales” (DTA) -Formulario 151- en uso por
el SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria), o el que lo
sustituyere en el futuro, es el ú nico documento vá lido para controlar y registrar
transacciones y/o traslados de semovientes y frutos del país que se realicen en todo el
territorio provincial desde cualquier origen o destino.
El “Documento para el Trá nsito de Animales” (DTA ) o el que lo reemplazare en el futuro,
será otorgado con las formalidades establecidas por el SENASA y la presente Ley.
Los certificados de trá nsito o las constancias equivalentes otorgadas fuera de la Provincia,
de conformidad con las leyes del lugar de emisió n, tendrá n el valor que éstas le confieren
en cuanto sea compatible.
La confecció n del “Documento para el Trá nsito de Animales” (DTA ) será competencia de
autoridades del SENASA, reservá ndose la Secretaría de Agricultura y Ganadería del
Ministerio de la Producció n y Finanzas de la Provincia, sus funciones de contralor.
Los DTA só lo podrá n emitirse en los lugares habilitados por el SENASA a indicació n de ése
Servicio.
El DTA no tendrá validez alguna, si no está visado y conformado el “Item 6º - Guía del
Formulario – C 151”, por la autoridad, entidad o el, que se designe mediante decreto del
Poder Ejecutivo de la Provincia. El productor, al solicitar conformació n del DTA, deberá
presentar el boleto de su Marca o Señ al, para el cotejo de las anotaciones efectuadas y
asentar el movimiento de ganado y la cantidad y existencia del mismo.
La autoridad o entidad a cargo de la visació n y conformació n del DTA, sobre la base de sus
propios registros y la informació n obtenida de acuerdo a lo expresado en el pá rrafo
anterior, suministrará n mensualmente a la Secretaría de Agricultura y Ganadería, los
informes referidos al movimiento de ganado, cantidad y existencia, y todo otro dato que
consideren relevante o le sea solicitado por aquella.
Las empresas y los transportistas no deberá n recibir carga de ganados o cueros, sin exigir
la exhibició n del “Documento para el Trá nsito de Animales” ( DTA ), debiendo dejar
constancia en sus registros del nú mero de orden y de los datos esenciales
Bajo ninguna circunstancia se podrá emitir “Documento para el Trá nsito de Animales”
( DTA ), por animales que legalmente deberían encontrarse marcados o señ alados y no lo
está n, si previamente no se procede a hacerlo, sea con la marca o señ al perteneciente al
titular si las hubiese o, caso contrario con las registradas ad-hoc por la Municipalidad o
Comuna respectiva.

Requisitos:

Se emite en 4 ejemplares:
1. Remitente
2. Destinatario
3. Transportista
4. Emisor
Identificació n del remitente
Informació n completa del destinatario
Datos completos del trasportista
Individualizació n por raza,
Este sistema reemplazó al sistema nú mero, genero, marca o señ al
del de certificados y guías. ganado
Certificació n de SENASA
Nú meros de precinto
CUIG
Los camiones deben ser desinfectados antes y después de cada carga.
Sintetice el Régimen Jurídico aplicable a los semovientes, señ alando lo siguiente dominio,
transferencia, obligaciones y remarca. (8 puntos)

Cosas muebles. Propiedad.

Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí mismas o por una fuerza externa.
Quedan comprendidos dentro de este régimen los semovientes.

El ganado.

Es todo animal que nos proporciona cuero, leche o carne.


El ganado puede ser:

Bovinos,
MAYOR equinos, mular,
asnal, búfalos
GANADO
porcino, caprino,
MENOR ovino

Marcas y señales. Sistemas. Legislación Nacional y Provincial. Códigos rurales.

La marca es la impresión que se efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio de
hierro candente, de marcación en frio, o de cualquier otro procedimiento que asegure la
permanencia clara e indeleble.

Hasta 1983 se aplicaban las reglas del derecho comú n. Luego las provincias comenzaron a
desarrollar un sistema para identificar al ganado, a través de las marcas y señ ales.
Có rdoba lo hizo a través de la ley 5542
En 1983 se dicta la ley de marcas y señ ales. Es una ley nacional que recoge las definiciones
de las legislaciones provinciales. Regula la propiedad; las leyes provinciales organizan los
registros

Todo productor agropecuario está obligado a marcar su ganador mayor.


La marca deberá registrarse por orden de departamento.
Deberá tener una dimensió n má xima de diez centímetros y mínima de siete, en todos sus
diá metros, salvo la que se aplique en la quijada, cuya dimensió n má xima se reducirá a
siete centímetros y la mínima a cinco.
Las marcas se clasificará n, segú n su diseñ o, en las siguientes series bá sicas: serie A: dos
letras sueltas, unidas o una dentro de la otra; serie B: dos nú meros sueltos, unidos o uno
dentro del otro; serie C: una letra y un nú mero; serie D: un nú mero y una letra; serie E:
figura cerrada con una letra o un nú mero adentro; serie G: figuras diversas, divididas en
tres subseries, a saber: a) figuras determinadas; b) figuras cerradas indeterminadas; c)
figuras abiertas indeterminadas.

No se acordará inscripció n nueva o renovació n de marcas que puedan producir borrones o


manchones o que fuesen poco claras.

Toda marca deberá llevar el signo característico del departamento sobre el cual fue
acordada.
El diseñ o de las marcas será dibujado en el boleto dentro de un círculo dividido por dos
diá metros (uno vertical y otro horizontal) y cuadriculá ndose por divisió n de dichos
diá metros en diez partes iguales.

No se admitirá la coexistencia en un mismo departamento de dos marcas iguales o muy


semejantes.
Se entenderá que resulta ser inadmisible por su semejanza a otro, todo diseñ o que con
adiciones o supresiones pueda representar una marca ya inscripta.
Cuando corresponda, deberá anularse la marca ú ltimamente inscripta.

 Es obligatorio marcar el ganado mayor antes de cumplir el añ o.


Deberá marcarse de la siguiente manera: la primera marca en la quijada, la grupa o en la
parte baja de la pierna, desde el garró n hacia arriba, siempre por el lado izquierdo del
animal; las remarcas, en la parte baja de la pierna derecha, ubicá ndolas sucesivamente
desde el garró n hacia arriba, en el lugar má s pró ximo al garró n o, en su caso, a la remarca
anterior.
El ganado equino, mular y asnal, deberá marcarse indistintamente en la quijada izquierda
o en la parte baja de la pierna del mismo lado, aplicá ndose, también sucesivamente, desde
el garró n hacia arriba, las remarcas que pudieren ser necesarias.
Queda terminantemente prohibido contramarcar y practicar marcas o señ ales en otras
partes del animal, que no sean las indicadas.
La marca se impondrá en la posició n que figura en el boleto. Todo cambio o variante en la
colocació n o diseñ o de una marca o señ al, deberá contar para su validez con la
autorizació n previa de la autoridad de aplicació n.

La señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego, en la oreja del


animal.
Es
La señal es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego, en
la oreja del animal.

obligatorio señ alar el ganador menor antes de cumplir 6 meses de edad, con excepció n de
los porcinos, que deben señ alarse antes de 35 días o antes de su venta, lo que ocurra
primero.
El ganado mayor puede ser señ alado en forma optativa.
La señ al se registra por orden de pedanía. No puede haber en una misma pedanía dos
señ ales iguales o semejantes.
Se dibujan los signos o cortes en un diagrama que exhiba de frente ambas orejas y la parte
frontal de la cabeza del animal.
 El señ alamiento del ganado mayor o menor deberá efectuarse invariablemente en ambas
orejas, en un todo de acuerdo con el diseñ o del boleto.
La inscripció n de las marcas y señ ales se hará por la autoridad de aplicació n, la que hará
constar el dominio de la marca o señ al en un boleto que servirá de título y durará por el
término de diez añ os.
Juntamente con el boleto, la Oficina de Marcas y Señ ales entregará al titular un sello
facsímile de la marca o señ al (con leyenda alusiva a la firma y/o establecimiento a que
pertenece), e incorporará en sus registros los duplicados de uno y otro. Los ganaderos
deberá n estampar el sello en toda la documentació n que mantengan o extiendan relativa
al ganado de su marca o señ al.

Para poder registrar una marca o señ al ante la autoridad de aplicació n, se deberá
presentar la solicitud, que tiene carácter de DDJJ, y deberá contener los siguientes
requisitos: nombre del o de los titulares, matrícula individual, antigü edad como productor
agropecuario, departamento o pedanía, ampliació n de los mismos, en que se utilizará n la
marca o señ al, indicació n de la municipalidad, municipalidades o comunas
correspondientes y domicilio del o de los interesados.
Los interesados deberá n proponer un diseñ o y dos má s de manera alternativa. Cuando
resulten inadmisibles los diseñ os propuestos por los interesados, la Oficina de Marcas y
Señ ales les asignará el que sea má s aproximado y se encuentre en condiciones de
otorgarse.

Toda marca o señ al que se inscriba será catalogada mediante una numeració n inmutable,
correlativa y progresiva, que servirá para determinarla.
En el boleto constará n los siguientes datos: nombre del propietario o los propietarios,
domicilio, matrícula individual, Departamento o Pedanía en los que se utilizará n la marca
o la señ al; nú mero, libro, folio y serie que correspondan segú n asientos del Registro;
diagrama reproduciendo el dibujo o los cortes propios de la marca o la señ al; impresió n
del pertinente sello del ganadero; fecha de inscripció n y de vencimiento y categoría o
cantidad de animales que dicho boleto ampara.
El documento del boleto estará constituido por una libreta convenientemente
encuadernada, con sus folios numerados y sellados, y en cantidad y con los formularios
necesarios para asentar en ella las anotaciones relativas a la inscripció n y sus datos, y a las
renovaciones, transferencias, ampliaciones u otros cambios o rectificaciones.
La libreta contendrá también los folios indispensables para que el productor lleve,
formando dos secciones distintas, sendas planillas relativas a la existencia y movimiento
del ganado de su marca o señ al y del ganado que pueda adquirir o transmitir sin marca o
señ al con las pertenecientes a terceros.
Las solicitudes para inscripció n, renovació n, transferencias, duplicado, rectificació n,
cambio o ampliació n hasta tres departamentos, ampliació n de títulos o cambio de
categoría, deberá n ser presentadas en los formularios especiales que proporcionará la
Oficina de Marcas y Señ ales y con el sellado que establezca la ley.

Los titulares de boleto de marca o señ al, a fin de conservar sus derechos deberá n requerir
su reinscripció n dentro del lapso comprendido entre los tres meses anteriores a su
vencimiento y los seis meses posteriores al mismo.
Las marcas o señ ales que al tiempo de su vencimiento se hallasen pendientes de trá mites
judiciales o administrativos, podrá n ser renovadas aú n cuando hubiese transcurrido el
lapso que indica el artículo anterior, a condició n de que dentro del mismo término se haya
pedido su reserva justificando las circunstancias y siempre que la renovació n definitiva se
solicite, a má s tardar, dentro de los tres meses siguientes a la fecha de notificada la
resolució n judicial o administrativa.
Producido el vencimiento de un boleto de marca o señ al, el mismo carecerá de todo efecto
legal; pudiendo solicitarse su reinscripció n, sin embargo de ello, dentro del término de
dieciocho meses.
Transcurrido este ú ltimo término sin haberse solicitado la reinscripció n, se operará
automá ticamente la caducidad del correspondiente boleto de marca o señ al, pudiendo
acordarse el mismo diseñ o a quien lo solicite, registrá ndoselo como nueva marca o nueva
señ al.

En el caso del ganado porcino, la ley establece dispositivos alternativos. Estos son:

Caravana: es un dispositivo que se coloca en la oreja del animal mediante la perforación de


la membrana auricular.
Tatuaje: impresión en la piel del animal de números y/o letras mediante el uso de puntas
aguzadas, con o sin tinta.
Implante: dispositivo electrónico de radiofrecuencia que se coloca en el interior del animal

Es obligatorio para todo propietario de ganado porcino tener registrado a su nombre el


diseñ o que empleare para señ alar, o el medio alternativo de identificació n elegido. La
obligació n de señ alar al ganado porcino deberá cumplimentarse antes de los cuarenta y
cinco (45) días de edad.
Todo animal de la especie porcina que transite fuera del establecimiento donde ha nacido
deberá estar identificado mediante señ al o medio alternativo de identificació n propuesto
exclusivamente para el ganado porcino, aunque no haya alcanzado la edad establecida
precedentemente.

En el supuesto del ganado bovino, ademá s de la marca, por Resol. 754/2006 de SENASA,
se exige la Clave Ú nica de Identificació n Ganadera (CUIG)
No reemplaza a la marca, sino que se empieza a implementar a los fines de la trazabilidad
de los productos destinados a la exportació n a la Comunidad Europea.
Las caravanas para la identificació n del ganado bovino será n dos: Las caravanas a ser
utilizadas para la identificació n del ganado bovino deberá n ser DOS (2). Una del tipo
"tarjeta" y otra "botó n-botó n". Ambas con dispositivo de fijació n de tipo "inviolable", es
decir no removible sin causar alteraciones visibles en la caravana que imposibiliten su
reutilizació n. No será n aceptadas puntas abiertas, tipo "sacabocado", con salida o no del
extremo del perno del aplicador.
Los colores de las caravanas se establecen del siguiente modo:
Amarillo: Para los animales, cuyos establecimientos de nacimiento se hallen
abarcados por la vacunació n contra la Fiebre Aftosa.
Verde: Para los animales, cuyos establecimientos de nacimiento no se hallen
alcanzados por la vacunació n contra la Fiebre Aftosa.
Celeste: Para las caravanas de reidentificació n.

Propiedad del ganado: Se presume, salvo prueba en contrario, que el ganado mayor
marcado y el ganado menor señ alado, o en el caso exclusivamente del ganado porcino,
señ alado o identificado con alguno de los medios alternativos, pertenece a quien tiene
registrado a su nombre el diseñ o de la marca o señ al, o medio de identificació n alternativo
aplicado al animal. 
Se presume igualmente, salvo prueba en contrario, que las crías no marcadas o señ aladas
pertenecen al propietario de la madre. Para que esta presunció n sea aplicable las crías
deberá n encontrarse al pie de la madre.

Hacienda orejana: es la hacienda que carece de marca, o cuya marca o señ al no fuese
suficientemente clara. Queda sometida al régimen comú n de las cosas muebles del CCCN.
Esto se explica porque la ley determina la obligació n de marcar y de ese modo sanciona el
incumplimiento, por una parte, sometiéndolo al régimen del CCCN; y por otra,
sancioná ndolo con multa.

Una ONG Ambientalista Internacional interesada en la problemá tica Forestal de la


Argentina, le ha encomendado, un informe sobre los siguientes puntos a saber:

Si existen regímenes sobre esta cuestió n y cuá les son, ¿có mo clasifican a los bosques esos
regímenes?, ¿qué recaudos deben cumplirse para realizar forestació n, reforestació n y/o
explotació n de los bosques? (30 puntos)

Los bosques se clasifican en 5 categorías, a saber:


PROTECTORES: son aquellos que por su ubicació n sirven en forma conjunta o
separada para protecció n del suelo, caminos, costas marítimas, riberas fluviales y
orillas de lagos, lagunas, islas, canales acequias y embalses, y prevenir la erosió n
de las planicies y terrenos en declive; proteger y regularizar el régimen de las
aguas; fijar médanos y dunas; asegurar condiciones de salubridad pú blica;
defender contra la acció n de los vientos, aludes e inundaciones, y al albergue y
protecció n de la flora y fauna que se declare necesaria.
PERMANENTES: son los que por su destino, constitució n de su arboleda o
formació n de sus suelos debe mantenerse, como los que integren los parques y
reservas nacionales, provinciales y municipales; aquellos en que existiesen
especies cuya conservació n se considere necesaria; los que se reserven para
parques o bosques de uso pú blico; también gozará n del régimen legal de estos
bosques el arbolado de los caminos y los montes de embellecimiento anexos.
EXPERIMENTALES: son aquellos que se designen para estudios forestales de
especies indígenas y los artificiales destinados a estudios de acomodació n,
aclimatizació n y naturalizació n de especies indígenas exó ticas.
MONTES ESPECIALES: son los de propiedad privada creados con miras a la
protecció n u ornamentació n de extensiones agrícolas, ganaderas o mixtas.
DE PRODUCCION: son los bosques naturales o artificiales de los que resulte
posible extraer perió dicamente productos o subproductos forestales de valor
econó mico mediante explotaciones racionales.

Regímenes forestales.

La ley establece un régimen forestal común, aplicable a cualquier categoría de bosques


de las enumeradas; un régimen forestal especial que se refiere a los bosques protectores
y permanentes, y un régimen de bosques fiscales que se aplica a aquellos que forman el
dominio privado del Estado. Dichos regímenes no se excluyen entre sí.
Suponen restricciones y limitaciones al dominio que importan un sistema má s riguroso
que el del derecho comú n, especialmente grave para los bosques protectores y
permanentes.

① REGIMEN FORESTAL COMUN: está presidido por una disposició n general de gran
importancia y que da a la propiedad forestal una característica especial en cuanto prohíbe
la devastación de bosques y tierras fiscales y la utilización irracional de los productos
forestales.
Quienes exploten bosques por cualquier titulo que fuere no pueden iniciar los trabajos sin
solicitar autorizació n acompañ ando un plan de manejo. La autorizació n debe ser otorgada
o negada dentro del término de 30 días y se reputará n acordadas tá citamente 15 días
después de la reiteració n de la solicitud.
El transporte de los productos forestales no puede realizarse sin que se encuentren
marcados y sin las correspondientes guías.
Los planes de forestació n y reforestació n deben ser aprobados por la autoridad en base a
estudios técnicos y econó micos y la resolució n deberá ser notificada. Dichos trabajos en
los bosques protectores será n ejecutados por el Estado con el consentimiento del
propietario, o directamente por éste con la supervisió n técnica de la autoridad forestal.
Toda superficie ubicada en las zonas que menciona el art. 6 referido a los bosques
protectores, que se encuentre abandonada o inexplotada por un término de 10 añ os,
queda sujeta a la forestació n o reforestació n, pudiendo realizarla el Estado sin necesidad
de expropiació n.
Se fomentará la formació n y conservació n de masas forestales en los inmuebles afectados
a la explotació n agropecuaria y puede ser declarada obligatoria por el PE la plantació n y
conservació n de arboles en tierras de propiedad particular o fiscal para la fijació n de
médanos y en zonas linderas a caminos, manantiales, margen de ríos, arroyos, lagos y
lagunas, islas, acequias, embalses, canales y demá s cuerpos y cursos de agua, pudiendo en
caso de no cumplirse esta obligació n, realizarlos la autoridad a su costa.

② REGIMEN FORESTAL ESPECIAL: la declaració n de bosques protectores o


permanentes importa las siguientes cargas y restricciones a la propiedad:
Dar cuenta en caso de venta o de cambio en el régimen de ella
Conservar y repoblar el bosque
Realizar la posible explotació n con sujeció n a las normas técnicas que se aprueben
Pedir autorizació n para el pastoreo o para cualquier género de trabajo en el suelo
o subsuelo que afecte su existencia
Permitir a la autoridad forestal la realizació n de los labores de forestació n y
reforestació n.
Los dueñ os de estos bosques pueden solicitar una indemnizació n por la disminució n
efectiva de la renta del bosque que fuera consecuencia del cumplimiento del régimen
especial.
③ REGIMEN DE BOSQUES FISCALES: los bosques y tierras forestales que formen parte
del dominio privado del Estado son inalienables, salvo en el caso que se destinen a la
colonizació n o formació n de pueblos.
Los bosques protectores y permanentes só lo podrá n ser sometidos a explotaciones
mejoradas.
La explotació n de los bosques de experimentació n está condicionada a los fines de estudio
o investigació n a que ellos se encuentren afectados.
La explotació n de los bosques fiscales de producció n no podrá realizarse hasta que se haya
practicado su relevamiento forestal, la aprobació n del plan dasocrá tico y el deslinde,
mensura y amojonamiento del terreno.
El aprovechamiento de superficies boscosas mayores de 2.500 Ha se realizará por
concesió n, previa adjudicació n en licitació n pú blica, por administració n o por empresas
mixtas.
La concesió n o el permiso forestal obliga al titular a realizar la explotació n bajo su directa
dependencia y responsabilidad y son intransferibles sin previa autorizació n
administrativa, bajo pena de caducidad.
Pueden acordarse también permisos de extracció n de productos forestales a un má ximo
de 2.500 toneladas por persona y por añ o, en parcelas delimitadas o en superficies de
hasta 250 Ha.
La explotació n de los bosques fiscales queda sujeta al pago de un aforo fijo, mó vil o mixto
que se establecerá teniendo en cuenta la especie, calidad y aplicació n final de los
productos, los diversos factores que determinen el costo de producció n, los precios de
venta y el fomento de la industrializació n de maderas argentinas.
A las personas carentes de recursos se les puede otorgar permisos limitados y gratuitos
para la recolecció n de frutos y productos forestales.
Se prohíbe la ocupació n de bosques fiscales y el pastoreo sin permiso de la autoridad, y los
intrusos será n expulsados, previo emplazamiento, con el auxilio de la fuerza pú blica.

Régimen de promoción y fomento de la actividad Foresto-industrial.

Se han dictado las leyes 24.857 y 25.080, ambas con un sistema similar de fomento e
incentivos especiales a la producció n. Ambas leyes requieren de la adhesió n de las
provincias.
El sistema de estas leyes incentiva a la producció n, pero a la vez obliga a cumplir ciertas
condiciones de manejo bajo técnicas de sustentabilidad. Obliga a realizar los estudios de
impacto ambiental y señ ala el tipo de actividad que será beneficiada por ésta. El
incumplimiento se sanciona con medidas directamente vinculadas a los beneficios
otorgados.

a) Categoría I (rojo): sectores de bosques nativos de muy alto valor de conservació n que
no deben transformarse.
Se incluyen á reas que por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectividad, la
presencia de valores bioló gicos sobresalientes y/o la protecció n de cuencas que ejercen,
ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores puedan ser
há bitat de comunidades indígenas y campesinas y pueden ser objeto de investigació n
científica y aprovechamiento sustentable.
Se incluyen en esta categoría los bosques nativos existentes en las má rgenes de ríos,
arroyos, lagos y lagunas y bordes de salinas.
Quedan excluidos de esta categoría aquellos sectores de bosques nativos que hayan sido
sometidos con anterioridad a un cambio de uso del suelo, con excepció n de aquellos casos
en que hayan sido en violació n a la normativa vigente al momento del hecho;

b) Categoría II (amarillo): sectores de bosques nativos de mediano valor de


conservació n que pueden estar degradados o en recuperació n, pero que con la
implementació n de actividades de restauració n pueden tener un valor alto de
conservació n y que podrá n ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento
sustentable, turismo, recolecció n e investigació n científica, en los términos de la presente
Ley.
Quedan excluidos de esta categoría aquellos sectores de bosques nativos que hayan sido
sometidos con anterioridad a un cambio de uso del suelo, con excepció n de aquellos casos
en que haya sido en violació n a la normativa vigente al momento del hecho, y

c) Categoría III (verde): sectores de bosques nativos de bajo valor de conservació n que
pueden transformarse parcialmente o en su totalidad dentro de los criterios de la presente
Ley.
Quedan excluidos de esta categoría aquellos sectores de bosques nativos que hayan sido
sometidos, con anterioridad, a un cambio de uso del suelo con excepció n de aquellos casos
en que hayan sido en violació n a la normativa vigente al momento del hecho.

Deberá n ser conservados los bosques nativos de la provincia que se encuentren en la zona
perteneciente a la Categoría de Conservació n I (rojo) y a la Categoría de Conservació n II
(amarillo), y no se permitirá cambio de uso del suelo ni desmonte, con la excepció n
establecida en el artículo 14 de la presente Ley.

Se incentivará la recuperació n y preservació n del bosque nativo existente, especialmente


en las zonas de má rgenes de cursos de agua y zonas de bordes de lagos, lagunas y salinas.

La Autoridad de Aplicació n podrá disponer, en casos que técnicamente lo justifiquen, la


recategorizació n a la categoría inmediata superior de algunos sectores de la Categoría de
Conservació n II (amarillo) y de la Categoría de Conservació n III (verde).

Todos los bosques nativos que se encuentren dentro de á reas naturales protegidas,
corredores bioló gicos establecidos por la Autoridad de Aplicació n en á reas de
amortiguació n de cualquier categoría de conservació n declarada como tales por normas
de jurisdicció n nacional o provincial será n considerados a los efectos de su conservació n,
como pertenecientes a la Categoría I (rojo).

En las Categorías de Conservació n I (rojo) y II (amarillo) se podrá autorizar la realizació n


de obras pú blicas, de interés pú blico o de infraestructura. Para el otorgamiento de dicha
autorizació n, la Autoridad de Aplicació n deberá , en su caso, someter el pedido a un
procedimiento de Evaluació n de Impacto Ambiental (EIA) y su correspondiente audiencia
pú blica.
En aquellos predios en donde exista o se genere infraestructura para producció n bajo
riego, se los considerará incluidos en la Categoría de Conservació n III (verde), debiendo
someterse a los requisitos de la presente Ley para el cambio de uso de suelo.
Las zonas estratégicas se las considerará Categoría de Conservació n III (verde)
debiéndose informar fehacientemente a la Autoridad de Aplicació n su utilizació n.

Está n prohibidos y no podrá n autorizarse los desmontes de bosques nativos donde se


hayan establecido Categorías de Conservació n I (rojo) y Categorías de Conservació n II
(amarillo) en toda la Provincia de Có rdoba, con la excepció n establecida en el artículo 14
de la presente Ley.

Dado su carácter transitorio, está permitida la actividad minera en todas las categorías de
conservació n, previo Estudio de Impacto Ambiental debidamente aprobado por la
Autoridad de Aplicació n, de conformidad a la normativa ambiental y minera vigente en la
Provincia de Có rdoba.
Autorización de desmonte: Para el otorgamiento de la autorizació n de desmonte o de
aprovechamiento con cambio de uso del suelo, la Autoridad de Aplicació n deberá someter
el pedido de autorizació n a un procedimiento de Evaluació n de Impacto Ambiental (EIA).
La presentació n del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) es obligatoria para las
actividades de desmonte. La Autoridad de Aplicació n se encuentra facultada a requerir,
mediante dictamen fundado, Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) cuando tenga el
potencial de causar impactos ambientales significativos, los que deberá n contener, los
siguientes elementos:
a) Efectos adversos significativos sobre la cantidad y calidad de los recursos naturales
renovables, incluidos el suelo, el agua y el aire;
b) Reasentamiento de comunidades humanas o alteraciones significativas de los sistemas
de vida y costumbres de grupos humanos;
c) Localizació n pró xima a població n, recursos y á reas protegidas susceptibles de ser
afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende ejecutar el
proyecto o actividad;
d) Alteració n significativa, en términos de magnitud o duració n, del valor paisajístico o
turístico de una zona;
e) Alteració n de monumentos, sitios con valor antropoló gico, arqueoló gico, histó rico y, en
general, los pertenecientes al patrimonio cultural, y
f) Efectos adversos acumulativos en forma zonal o regional de planes de desmonte
individuales.

En todo procedimiento de Evaluació n de Impacto Ambiental (EIA) la Autoridad de


Aplicació n podrá convocar a audiencia pú blica. En dicha audiencia pú blica deberá
favorecerse la intervenció n de todos los interesados en participar y expresar su opinió n.
Las opiniones expresadas en la audiencia pú blica no tendrá n carácter vinculante.

La Autoridad de Aplicació n tras disponer del aná lisis y conclusiones de los Estudios de
Impacto Ambiental (EsIA) presentados para proyectos de cambio del uso del suelo y que
impliquen desmontes, garantizando el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 19 y
20 de la Ley Nacional Nº 25.675 y en el artículo 26 de la Ley Nacional Nº 26.331, podrá
convocar, cuando lo estime oportuno, al debate en consulta o audiencia pú blica, en los
términos y alcances que determine la reglamentació n.

En el caso de verificarse dañ o ambiental presente o futuro que guarde relació n de


causalidad con la falsedad u omisió n de los datos contenidos en los Planes de
Conservació n, Planes de Manejo Sostenible y Planes de Aprovechamiento con Cambio de
Uso del Suelo, las personas físicas o jurídicas que hayan suscripto los mencionados
estudios será n solidariamente responsables junto a los titulares de la autorizació n.

Dulcineo, en Calidad de Productor cañ ero, celebra un contrato de maquila con Santiago, el
propietario del ingenio "EL TUCUMANO". Luego de procesada la cañ a de azú car y antes de
distribuir la misma, obtenida como producto final, y con motivo de un juicio que un
tercero le iniciara al ingenio, un tercero le embarga dicha azú car.
-¿Qué tipo de contrato se ha perfeccionado entre el productor Dulcineo y el
industrializador Santiago (propietario del ingenio El Tucumano)?
-¿Qué derecho puede y debe hacer valer Dulcineo?
- ¿Qué instituto procesal puede utilizar? (30 puntos)

El contrato que celebró Dulcineo con Santiago es un Contrato de Maquila, el mismo está
tipificado por la ley 25.113/99. Naturaleza Jurídica: las calificaciones propuestas para el
contrato de maquila no son aceptables. En efecto, no se trata de un contrato de aparcería
agrícola aunque que las partes, cañ ero y maquilero, se distribuyan el azú car obtenido, toda
vez que en el caso no ha existido desplazamiento del fundo, no se ha hecho entrega de la
tenencia del mismo y la producció n y el levantamiento de la cosecha ha sido realizada
totalmente por el empresario agrario, y desde luego, no existe divisió n de los frutos (cañ a),
sino distribució n del azú car elaborada en un porcentaje determinado por las partes.
¿Qué derecho puede y debe hacer valer Dulcineo? El derecho de propiedad art 17CN. Y
sobre la materia prima. De acuerdo lo establecido por el art. 1 en un segundo pá rrafo de la
ley 25.113 nos dice “…El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de
transformació n la propiedad sobre la materia prima y luego sobre la porció n de producto
final que le corresponde….”, reconoce en favor del productor agropecuario un derecho real
de dominio (art. 2506 C.C.) durante todo el proceso de transformació n sobre la materia
prima y sobre la porció n de producto final que le corresponda.
3¿Qué instituto procesal debe utilizar? Acció n de restitució n de bienes de terceros. La
clara intenció n de la norma esta direccionada a reconocer a los productores proveedores
de la materia prima agrícola - ganadera la posibilidad de reclamar la restitució n de los
productos obtenidos por el sistema de elaboració n con pago a Maquila que se encuentran
en el acervo de falencia.

Luciana de los Ángeles Castellino

34.726.810

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