Jurisdicción Agraria y Contratos Rurales
Jurisdicción Agraria y Contratos Rurales
(8 puntos)
El primer problema que se presenta es el carácter que debe tener la justicia agraria con
respecto a nuestro sistema constitucional es decir, si ella debe ser nacional o provincial.
En la atualidad, aun se mantienen vacios en cuanto a la autonomía procesal, por lo que que
se debe recurrir a las normas del proceso civil cuando exista carencia o casos no
estipulados en la ley de jurisdicció n agraria.
A partir de esta problemá tica se establecen algunos principios importantes por los cuales
se rige la materia agraria, a saber:
Los diferentes tipos de conflictos que se suscitan entre juzgados agrarios, como pueden
ser los que que se den a raiz de competencia teritorial, como inhibicion de un juzfado y
remision a un Tribunal agrario.
Ejemplo a: se requiere actividad productiva para que un fundo sea considerado agrario o
si su simple aptitud agraria es suficiente para que se entienda en tribunales agrarios.
El fundo agrario adquiere importancia en la medida que sirva como base en la
organizació n de los factores de produccion, cuando se presentan conflictos de
competencia se debe determinar la capacidad del fundo para organizar en el una actividad
agraria empresarial.
El camino publico es propiedad del estado, por ende la cuestion no puede ser ventilada en
tribunales agrarios, es materia
administrativa.
Arrendamiento rural:
Habrá arrendamiento rural cuando una de las partes se obligue a conceder el uso y goce de
un predio, ubicado fuera de la planta urbana de las ciudades o pueblos, con destino a la
explotación agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones y la otra a pagar por ese
uso y goce de un precio en dinero. La condició n rural del predio no es exigida en líneas
generales en el derecho comparado, en el cual el elemento caracterizante del contrato es
exclusivamente la finalidad.
La ley tampoco da en forma directa el concepto de predio rural, sino que se limita a
establecer que debe tratarse de un predio que se encuentre ubicado fuera de la planta
urbana de las ciudades o pueblos, concepto que luego es definido en la reglamentació n.
El art. 1 de Decr. 8330/63, reglamentario de la ley 13.246, establece que se considera
“planta urbana de las ciudades o pueblos el nú cleo de població n donde exista edificació n y
cuyo fraccionamiento se encuentre efectivamente representado por manzanas y solares o
lotes, cuente o no con servicios municipales y esté o no comprendida dentro de lo que la
municipalidad respectiva considere como ejido del pueblo”.
Ademá s de tratarse de un predio rural, el arrendador debe cederlo con destino a la
explotació n agropecuaria en cualesquiera de sus especializaciones. Es posible que el
predio rustico cedido en arrendamiento sea utilizado en má s de un destino, debiendo en
tal supuesto aplicarse el régimen legal que rija la actividad principal a que el predio esté
destinado, con prescindencia de los accesorio.
Pastaje o pasturaje.
Es aquel en el cual un sujeto agrario de un predio rural, sin otorgar la tenencia, le concede a
otro el derecho de hacer pastar su ganado en dicho predio, mediante el pago de un precio
determinado por cabeza y por un plazo determinado.
Este contrato no tiene una regulació n legal. Presenta diferencias con el contrato de
pastoreo.
El contrato de pastoreo es una especie del contrato de arrendamiento rural, que se
diferencia de él tan só lo por la brevedad y por su destino específico. En el contrato de
pastoreo, el arrendador cede al arrendatario el uso y goce del predio por un plazo que, en
este supuesto, no puede ser mayor de 1 añ o, obligá ndose a pagar por dicha cesió n un
precio cierto en dinero.
Por el contrario, en el contrato de pastaje no existe este elemento determinante de la
locació n y el arrendamiento, toda vez que el dueñ o del predio recibe los animales de un
tercero para que se alimenten de los pastos que en él existen, percibiendo una suma cierta
de dinero por cabeza de animal y por tiempo en que lo hacen, pero sin conceder el uso y
goce del inmueble.
El concedente del pasto puede ser propietario o usufructuario, o incluso tenedor del
predio, arrendatario o aparcero.
El objeto del contrato lo constituyen los pastos o hierbas, naturales o artificiales, o
rastrojos aptos para la alimentació n de los animales.
Desarrolle sintéticamente el régimen de dominio de las aguas, señ alando las limitaciones
existente en cuanto a su usos y dominio.(8 puntos)
① BIENES DEL DOMINIO PUBLICO DEL ESTADO: son bienes pertenecientes al dominio
pú blico, excepto lo dispuesto por leyes especiales:
El mar territorial hasta la distancia que determinen los tratados internacionales y
la legislació n especial, sin perjuicio del poder jurisdiccional sobre la zona continua,
la zona econó mica exclusiva y la plataforma continental. Se entiende por mar
territorial el agua, el lecho y el subsuelo.
Las aguas interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, ancladeros, y las playas
marítimas, se entiende por playas marítimas la porció n de tierra que las mareas
bañ an y desocupan durante las má s altas y má s bajas mareas normales, y su
continuació n hasta la distancias que corresponda de conformidad con la
legislació n especial de orden nacional o local aplicable en cada caso.
Los ríos, estuarios, arroyos y demá s aguas que corren por causes naturales, los
lagos y lagunas navegables, los glaciares y el ambiente periglacial y toda otra agua
que tenga o adquiera la aptitud de satisfacer usos de interés general,
comprendiéndose las aguas subterrá neas, sin perjuicio del ejercicio regular del
derecho del propietario del fundo de extraer las aguas subterrá neas en la medida
de su interés y con sujeció n a las disposiciones locales. Se entiende por rio el agua,
las playas y el lecho por donde corre, delimitado por la línea de ribera que fija el
promedio de las má ximas crecidas ordinarias. Por lago o laguna se entiende el
agua, sus playas y su lecho, respectivamente, delimitado de la misma manera que
los ríos.
② BIENES DEL DOMINIO PRIVADO DEL ESTADO: son bienes privados del Estado:
Los lagos no navegables que carecen de dueñ o.
③ AGUAS DE LOS PARTICULARES: las aguas que surgen en los terrenos de los
particulares pertenecen a sus dueñ os, quienes pueden usar libremente de ellas, siempre
que no formen cauce natural. Las aguas de los particulares quedan sujetas al control y a las
restricciones que en interés pú blico establezca la autoridad de aplicació n. Nadie puede
usar de aguas privadas en perjuicio de terceros ni en mayor medida de su derecho.
Pertenecen al dominio pú blico si constituyen cursos de agua por cauces naturales. Los
particulares no deben alterar esos cursos de agua. El uso por cualquier titulo de aguas
pú blicas, u obras construidas para utilidad o comodidad comú n, no les hace perder el
cará cter de bienes pú blicos del Estado, inalienables e imprescriptibles.
El hecho de correr los cursos de agua por los terrenos inferiores no da a los dueñ os de
éstos derecho alguno.
Legislación: Gestión ambiental de cuencas hídricas.
La gestió n ambiental de cuencas hídricas se encuentra regulada por ley 25.688 de 2002.
Es una ley de presupuestos mínimos ambientales, para la preservació n de las aguas, su
aprovechamiento y uso racional. A los efectos de esta ley se entenderá por:
Para utilizar las aguas objeto de esta ley, se deberá contar con el permiso de la autoridad
competente. En el caso de las cuencas interjurisdiccionales, cuando el impacto ambiental
sobre alguna de las otras jurisdicciones sea significativo, será vinculante la aprobació n de
dicha utilizació n por el Comité de Cuenca correspondiente (se crean por esta ley y
tienen la misió n de asesorar a la autoridad competente en materia de recursos hídricos y
colaborar en la gestió n ambientalmente sustentable de las cuencas hídricas) el que estará
facultado para este acto por las distintas jurisdicciones que lo componen.
Todas las personas cuyas acciones, actividades y obras degraden o sean susceptibles de
degradar en forma irreversible, corregible o incipiente el suelo, las aguas, la atmó sfera y
sus elementos constitutivos, quedan obligados a instrumentar todas las medidas
necesarias para evitar dicha degradació n.
Artículo 13.- La Autoridad de Aplicació n elaborará , en coordinació n con los demá s entes
provinciales competentes, los criterios o normas de calidad para cada masa de agua
tomando en consideració n, entre otras variables, las siguientes cuestiones: (a) La
organizació n ecoló gica ó ptima o má s conveniente; (b) Los caracteres físico-químicos y
bioló gicos compatibles con la preservació n de la salud humana, el funcionamiento normal
de los ecosistemas acuá ticos y los usos previstos para cada masa de agua.
③ CODIGO DE AGUAS: El Có digo de Aguas de la Provincia de Có rdoba fue obra del Dr.
Joaquín Ló pez, autor mendocino especialista en la materia. Su proyecto fue aprobado por
el Decreto-ley ley 5589/73, publicado en BO 28.05.73 y el anexo conteniendo el texto del
có digo en el BO del 4.10.74, luego ley 5589, y ha tenido modificaciones, introducidas por
las leyes 8548, 8853, 8998, 9361 y 9867. Establece una regulació n completa y minuciosa
del recurso agua.
Aguas interprovinciales: Las aguas terrestres que atraviesen, penetren, salgan, o limiten
la Provincia de Có rdoba y otra provincia se consideran, a los efectos de este có digo, aguas
interprovinciales.
Para su aprovechamiento la Provincia concertará tratados segú n el criterio de la unidad de
cuenca. Estos tratados será n puestos en conocimiento del Congreso Nacional conforme al
Art. 107 de la Constitució n.
La Provincia de Có rdoba reafirma su dominio y jurisdicció n sobre las aguas
interprovinciales que discurren en su territorio reconociendo idéntico derecho a otras
provincias partícipes de una cuenca comú n.
Aguas privadas: quedan sujetas al control y a las restricciones que en interés pú blico
establezca la autoridad de aplicació n.
Nadie podrá usar de á lveos o aguas privadas en perjuicio de terceros ni en mayor medida
de su derecho.
Toda persona humana o jurídica que pretenda ser titular de derechos sobre aguas
privadas, está obligada a suministrar a la autoridad de aplicació n los datos que ésta
requiera sobre su uso y calidad.
También está obligada a inscribir su título en el “Registro de Aguas Privadas” que llevará
la autoridad de aplicació n.
Luego contiene disposiciones referentes al uso del agua con relació n a las personas. Ese
uso puede ser:
COMUN: Toda persona tiene derecho al uso comú n de las aguas terrestres
(subterrá neas, surgentes, corrientes, lacustres y pluviales) siempre que tenga libre
acceso a ellas y no excluya a otro de ejercer el mismo derecho.
Los usos comunes que este có digo autoriza son:
a) Bebida, higiene humana, uso doméstico y riego de plantas, siempre que la
extracció n se haga precisamente a mano, sin género alguno de má quinas
o aparatos, sin contaminar las aguas, deteriorar á lveos, má rgenes u obras
hidrá ulicas, ni detener, demorar o acelerar el curso o la surgencia de las
aguas.
b) Abrevar o bañ ar ganado en trá nsito, navegació n no lucrativa, uso
recreativo y pesca deportiva, en los lugares que a tal efecto habilite o
autorice habilitar la autoridad de aplicació n.
ESPECIAL: nadie puede usar del agua pú blica sin tener para ello permiso o
concesió n que determinará la extensió n y modalidades del derecho de uso. Toda
persona pú blica privada o mixta, para usar privativamente de las aguas deberá
obtener previamente permiso o concesió n.
Se otorgarán permisos:
a) Para la realizació n de estudios y ejecució n de obras.
b) Para labores transitorias y especiales.
c) Para uso de aguas sobrantes y desagü es, supeditado a eventual
disponibilidad.
d) Para pequeñ as utilizaciones del agua o á lveos o para utilizaciones de
carácter transitorio.
e) Para los usos de aguas pú blicas que só lo pueden otorgarse por concesió n a
quienes no puedan acreditar su calidad de dueñ os del terreno cuando esta
acreditació n sea necesaria para otorgar concesió n.
Se otorgarán concesiones:
a) Para uso doméstico y municipal y abastecimiento de poblaciones.
b) Uso industrial.
c) Uso agrícola.
d) Uso pecuario.
e) Uso energético.
f) Uso recreativo.
g) Uso minero.
h) Uso medicinal.
i) Uso piscícola.
Requisitos:
Se emite en 4 ejemplares:
1. Remitente
2. Destinatario
3. Transportista
4. Emisor
Identificació n del remitente
Informació n completa del destinatario
Datos completos del trasportista
Individualizació n por raza,
Este sistema reemplazó al sistema nú mero, genero, marca o señ al
del de certificados y guías. ganado
Certificació n de SENASA
Nú meros de precinto
CUIG
Los camiones deben ser desinfectados antes y después de cada carga.
Sintetice el Régimen Jurídico aplicable a los semovientes, señ alando lo siguiente dominio,
transferencia, obligaciones y remarca. (8 puntos)
Son cosas muebles las que pueden desplazarse por sí mismas o por una fuerza externa.
Quedan comprendidos dentro de este régimen los semovientes.
El ganado.
Bovinos,
MAYOR equinos, mular,
asnal, búfalos
GANADO
porcino, caprino,
MENOR ovino
La marca es la impresión que se efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio de
hierro candente, de marcación en frio, o de cualquier otro procedimiento que asegure la
permanencia clara e indeleble.
Hasta 1983 se aplicaban las reglas del derecho comú n. Luego las provincias comenzaron a
desarrollar un sistema para identificar al ganado, a través de las marcas y señ ales.
Có rdoba lo hizo a través de la ley 5542
En 1983 se dicta la ley de marcas y señ ales. Es una ley nacional que recoge las definiciones
de las legislaciones provinciales. Regula la propiedad; las leyes provinciales organizan los
registros
Toda marca deberá llevar el signo característico del departamento sobre el cual fue
acordada.
El diseñ o de las marcas será dibujado en el boleto dentro de un círculo dividido por dos
diá metros (uno vertical y otro horizontal) y cuadriculá ndose por divisió n de dichos
diá metros en diez partes iguales.
obligatorio señ alar el ganador menor antes de cumplir 6 meses de edad, con excepció n de
los porcinos, que deben señ alarse antes de 35 días o antes de su venta, lo que ocurra
primero.
El ganado mayor puede ser señ alado en forma optativa.
La señ al se registra por orden de pedanía. No puede haber en una misma pedanía dos
señ ales iguales o semejantes.
Se dibujan los signos o cortes en un diagrama que exhiba de frente ambas orejas y la parte
frontal de la cabeza del animal.
El señ alamiento del ganado mayor o menor deberá efectuarse invariablemente en ambas
orejas, en un todo de acuerdo con el diseñ o del boleto.
La inscripció n de las marcas y señ ales se hará por la autoridad de aplicació n, la que hará
constar el dominio de la marca o señ al en un boleto que servirá de título y durará por el
término de diez añ os.
Juntamente con el boleto, la Oficina de Marcas y Señ ales entregará al titular un sello
facsímile de la marca o señ al (con leyenda alusiva a la firma y/o establecimiento a que
pertenece), e incorporará en sus registros los duplicados de uno y otro. Los ganaderos
deberá n estampar el sello en toda la documentació n que mantengan o extiendan relativa
al ganado de su marca o señ al.
Para poder registrar una marca o señ al ante la autoridad de aplicació n, se deberá
presentar la solicitud, que tiene carácter de DDJJ, y deberá contener los siguientes
requisitos: nombre del o de los titulares, matrícula individual, antigü edad como productor
agropecuario, departamento o pedanía, ampliació n de los mismos, en que se utilizará n la
marca o señ al, indicació n de la municipalidad, municipalidades o comunas
correspondientes y domicilio del o de los interesados.
Los interesados deberá n proponer un diseñ o y dos má s de manera alternativa. Cuando
resulten inadmisibles los diseñ os propuestos por los interesados, la Oficina de Marcas y
Señ ales les asignará el que sea má s aproximado y se encuentre en condiciones de
otorgarse.
Toda marca o señ al que se inscriba será catalogada mediante una numeració n inmutable,
correlativa y progresiva, que servirá para determinarla.
En el boleto constará n los siguientes datos: nombre del propietario o los propietarios,
domicilio, matrícula individual, Departamento o Pedanía en los que se utilizará n la marca
o la señ al; nú mero, libro, folio y serie que correspondan segú n asientos del Registro;
diagrama reproduciendo el dibujo o los cortes propios de la marca o la señ al; impresió n
del pertinente sello del ganadero; fecha de inscripció n y de vencimiento y categoría o
cantidad de animales que dicho boleto ampara.
El documento del boleto estará constituido por una libreta convenientemente
encuadernada, con sus folios numerados y sellados, y en cantidad y con los formularios
necesarios para asentar en ella las anotaciones relativas a la inscripció n y sus datos, y a las
renovaciones, transferencias, ampliaciones u otros cambios o rectificaciones.
La libreta contendrá también los folios indispensables para que el productor lleve,
formando dos secciones distintas, sendas planillas relativas a la existencia y movimiento
del ganado de su marca o señ al y del ganado que pueda adquirir o transmitir sin marca o
señ al con las pertenecientes a terceros.
Las solicitudes para inscripció n, renovació n, transferencias, duplicado, rectificació n,
cambio o ampliació n hasta tres departamentos, ampliació n de títulos o cambio de
categoría, deberá n ser presentadas en los formularios especiales que proporcionará la
Oficina de Marcas y Señ ales y con el sellado que establezca la ley.
Los titulares de boleto de marca o señ al, a fin de conservar sus derechos deberá n requerir
su reinscripció n dentro del lapso comprendido entre los tres meses anteriores a su
vencimiento y los seis meses posteriores al mismo.
Las marcas o señ ales que al tiempo de su vencimiento se hallasen pendientes de trá mites
judiciales o administrativos, podrá n ser renovadas aú n cuando hubiese transcurrido el
lapso que indica el artículo anterior, a condició n de que dentro del mismo término se haya
pedido su reserva justificando las circunstancias y siempre que la renovació n definitiva se
solicite, a má s tardar, dentro de los tres meses siguientes a la fecha de notificada la
resolució n judicial o administrativa.
Producido el vencimiento de un boleto de marca o señ al, el mismo carecerá de todo efecto
legal; pudiendo solicitarse su reinscripció n, sin embargo de ello, dentro del término de
dieciocho meses.
Transcurrido este ú ltimo término sin haberse solicitado la reinscripció n, se operará
automá ticamente la caducidad del correspondiente boleto de marca o señ al, pudiendo
acordarse el mismo diseñ o a quien lo solicite, registrá ndoselo como nueva marca o nueva
señ al.
En el caso del ganado porcino, la ley establece dispositivos alternativos. Estos son:
En el supuesto del ganado bovino, ademá s de la marca, por Resol. 754/2006 de SENASA,
se exige la Clave Ú nica de Identificació n Ganadera (CUIG)
No reemplaza a la marca, sino que se empieza a implementar a los fines de la trazabilidad
de los productos destinados a la exportació n a la Comunidad Europea.
Las caravanas para la identificació n del ganado bovino será n dos: Las caravanas a ser
utilizadas para la identificació n del ganado bovino deberá n ser DOS (2). Una del tipo
"tarjeta" y otra "botó n-botó n". Ambas con dispositivo de fijació n de tipo "inviolable", es
decir no removible sin causar alteraciones visibles en la caravana que imposibiliten su
reutilizació n. No será n aceptadas puntas abiertas, tipo "sacabocado", con salida o no del
extremo del perno del aplicador.
Los colores de las caravanas se establecen del siguiente modo:
Amarillo: Para los animales, cuyos establecimientos de nacimiento se hallen
abarcados por la vacunació n contra la Fiebre Aftosa.
Verde: Para los animales, cuyos establecimientos de nacimiento no se hallen
alcanzados por la vacunació n contra la Fiebre Aftosa.
Celeste: Para las caravanas de reidentificació n.
Propiedad del ganado: Se presume, salvo prueba en contrario, que el ganado mayor
marcado y el ganado menor señ alado, o en el caso exclusivamente del ganado porcino,
señ alado o identificado con alguno de los medios alternativos, pertenece a quien tiene
registrado a su nombre el diseñ o de la marca o señ al, o medio de identificació n alternativo
aplicado al animal.
Se presume igualmente, salvo prueba en contrario, que las crías no marcadas o señ aladas
pertenecen al propietario de la madre. Para que esta presunció n sea aplicable las crías
deberá n encontrarse al pie de la madre.
Hacienda orejana: es la hacienda que carece de marca, o cuya marca o señ al no fuese
suficientemente clara. Queda sometida al régimen comú n de las cosas muebles del CCCN.
Esto se explica porque la ley determina la obligació n de marcar y de ese modo sanciona el
incumplimiento, por una parte, sometiéndolo al régimen del CCCN; y por otra,
sancioná ndolo con multa.
Si existen regímenes sobre esta cuestió n y cuá les son, ¿có mo clasifican a los bosques esos
regímenes?, ¿qué recaudos deben cumplirse para realizar forestació n, reforestació n y/o
explotació n de los bosques? (30 puntos)
Regímenes forestales.
① REGIMEN FORESTAL COMUN: está presidido por una disposició n general de gran
importancia y que da a la propiedad forestal una característica especial en cuanto prohíbe
la devastación de bosques y tierras fiscales y la utilización irracional de los productos
forestales.
Quienes exploten bosques por cualquier titulo que fuere no pueden iniciar los trabajos sin
solicitar autorizació n acompañ ando un plan de manejo. La autorizació n debe ser otorgada
o negada dentro del término de 30 días y se reputará n acordadas tá citamente 15 días
después de la reiteració n de la solicitud.
El transporte de los productos forestales no puede realizarse sin que se encuentren
marcados y sin las correspondientes guías.
Los planes de forestació n y reforestació n deben ser aprobados por la autoridad en base a
estudios técnicos y econó micos y la resolució n deberá ser notificada. Dichos trabajos en
los bosques protectores será n ejecutados por el Estado con el consentimiento del
propietario, o directamente por éste con la supervisió n técnica de la autoridad forestal.
Toda superficie ubicada en las zonas que menciona el art. 6 referido a los bosques
protectores, que se encuentre abandonada o inexplotada por un término de 10 añ os,
queda sujeta a la forestació n o reforestació n, pudiendo realizarla el Estado sin necesidad
de expropiació n.
Se fomentará la formació n y conservació n de masas forestales en los inmuebles afectados
a la explotació n agropecuaria y puede ser declarada obligatoria por el PE la plantació n y
conservació n de arboles en tierras de propiedad particular o fiscal para la fijació n de
médanos y en zonas linderas a caminos, manantiales, margen de ríos, arroyos, lagos y
lagunas, islas, acequias, embalses, canales y demá s cuerpos y cursos de agua, pudiendo en
caso de no cumplirse esta obligació n, realizarlos la autoridad a su costa.
Se han dictado las leyes 24.857 y 25.080, ambas con un sistema similar de fomento e
incentivos especiales a la producció n. Ambas leyes requieren de la adhesió n de las
provincias.
El sistema de estas leyes incentiva a la producció n, pero a la vez obliga a cumplir ciertas
condiciones de manejo bajo técnicas de sustentabilidad. Obliga a realizar los estudios de
impacto ambiental y señ ala el tipo de actividad que será beneficiada por ésta. El
incumplimiento se sanciona con medidas directamente vinculadas a los beneficios
otorgados.
a) Categoría I (rojo): sectores de bosques nativos de muy alto valor de conservació n que
no deben transformarse.
Se incluyen á reas que por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectividad, la
presencia de valores bioló gicos sobresalientes y/o la protecció n de cuencas que ejercen,
ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores puedan ser
há bitat de comunidades indígenas y campesinas y pueden ser objeto de investigació n
científica y aprovechamiento sustentable.
Se incluyen en esta categoría los bosques nativos existentes en las má rgenes de ríos,
arroyos, lagos y lagunas y bordes de salinas.
Quedan excluidos de esta categoría aquellos sectores de bosques nativos que hayan sido
sometidos con anterioridad a un cambio de uso del suelo, con excepció n de aquellos casos
en que hayan sido en violació n a la normativa vigente al momento del hecho;
c) Categoría III (verde): sectores de bosques nativos de bajo valor de conservació n que
pueden transformarse parcialmente o en su totalidad dentro de los criterios de la presente
Ley.
Quedan excluidos de esta categoría aquellos sectores de bosques nativos que hayan sido
sometidos, con anterioridad, a un cambio de uso del suelo con excepció n de aquellos casos
en que hayan sido en violació n a la normativa vigente al momento del hecho.
Deberá n ser conservados los bosques nativos de la provincia que se encuentren en la zona
perteneciente a la Categoría de Conservació n I (rojo) y a la Categoría de Conservació n II
(amarillo), y no se permitirá cambio de uso del suelo ni desmonte, con la excepció n
establecida en el artículo 14 de la presente Ley.
Todos los bosques nativos que se encuentren dentro de á reas naturales protegidas,
corredores bioló gicos establecidos por la Autoridad de Aplicació n en á reas de
amortiguació n de cualquier categoría de conservació n declarada como tales por normas
de jurisdicció n nacional o provincial será n considerados a los efectos de su conservació n,
como pertenecientes a la Categoría I (rojo).
Dado su carácter transitorio, está permitida la actividad minera en todas las categorías de
conservació n, previo Estudio de Impacto Ambiental debidamente aprobado por la
Autoridad de Aplicació n, de conformidad a la normativa ambiental y minera vigente en la
Provincia de Có rdoba.
Autorización de desmonte: Para el otorgamiento de la autorizació n de desmonte o de
aprovechamiento con cambio de uso del suelo, la Autoridad de Aplicació n deberá someter
el pedido de autorizació n a un procedimiento de Evaluació n de Impacto Ambiental (EIA).
La presentació n del Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) es obligatoria para las
actividades de desmonte. La Autoridad de Aplicació n se encuentra facultada a requerir,
mediante dictamen fundado, Estudio de Impacto Ambiental (EsIA) cuando tenga el
potencial de causar impactos ambientales significativos, los que deberá n contener, los
siguientes elementos:
a) Efectos adversos significativos sobre la cantidad y calidad de los recursos naturales
renovables, incluidos el suelo, el agua y el aire;
b) Reasentamiento de comunidades humanas o alteraciones significativas de los sistemas
de vida y costumbres de grupos humanos;
c) Localizació n pró xima a població n, recursos y á reas protegidas susceptibles de ser
afectados, así como el valor ambiental del territorio en que se pretende ejecutar el
proyecto o actividad;
d) Alteració n significativa, en términos de magnitud o duració n, del valor paisajístico o
turístico de una zona;
e) Alteració n de monumentos, sitios con valor antropoló gico, arqueoló gico, histó rico y, en
general, los pertenecientes al patrimonio cultural, y
f) Efectos adversos acumulativos en forma zonal o regional de planes de desmonte
individuales.
La Autoridad de Aplicació n tras disponer del aná lisis y conclusiones de los Estudios de
Impacto Ambiental (EsIA) presentados para proyectos de cambio del uso del suelo y que
impliquen desmontes, garantizando el cumplimiento de lo dispuesto en los artículos 19 y
20 de la Ley Nacional Nº 25.675 y en el artículo 26 de la Ley Nacional Nº 26.331, podrá
convocar, cuando lo estime oportuno, al debate en consulta o audiencia pú blica, en los
términos y alcances que determine la reglamentació n.
Dulcineo, en Calidad de Productor cañ ero, celebra un contrato de maquila con Santiago, el
propietario del ingenio "EL TUCUMANO". Luego de procesada la cañ a de azú car y antes de
distribuir la misma, obtenida como producto final, y con motivo de un juicio que un
tercero le iniciara al ingenio, un tercero le embarga dicha azú car.
-¿Qué tipo de contrato se ha perfeccionado entre el productor Dulcineo y el
industrializador Santiago (propietario del ingenio El Tucumano)?
-¿Qué derecho puede y debe hacer valer Dulcineo?
- ¿Qué instituto procesal puede utilizar? (30 puntos)
El contrato que celebró Dulcineo con Santiago es un Contrato de Maquila, el mismo está
tipificado por la ley 25.113/99. Naturaleza Jurídica: las calificaciones propuestas para el
contrato de maquila no son aceptables. En efecto, no se trata de un contrato de aparcería
agrícola aunque que las partes, cañ ero y maquilero, se distribuyan el azú car obtenido, toda
vez que en el caso no ha existido desplazamiento del fundo, no se ha hecho entrega de la
tenencia del mismo y la producció n y el levantamiento de la cosecha ha sido realizada
totalmente por el empresario agrario, y desde luego, no existe divisió n de los frutos (cañ a),
sino distribució n del azú car elaborada en un porcentaje determinado por las partes.
¿Qué derecho puede y debe hacer valer Dulcineo? El derecho de propiedad art 17CN. Y
sobre la materia prima. De acuerdo lo establecido por el art. 1 en un segundo pá rrafo de la
ley 25.113 nos dice “…El productor agropecuario mantiene en todo el proceso de
transformació n la propiedad sobre la materia prima y luego sobre la porció n de producto
final que le corresponde….”, reconoce en favor del productor agropecuario un derecho real
de dominio (art. 2506 C.C.) durante todo el proceso de transformació n sobre la materia
prima y sobre la porció n de producto final que le corresponda.
3¿Qué instituto procesal debe utilizar? Acció n de restitució n de bienes de terceros. La
clara intenció n de la norma esta direccionada a reconocer a los productores proveedores
de la materia prima agrícola - ganadera la posibilidad de reclamar la restitució n de los
productos obtenidos por el sistema de elaboració n con pago a Maquila que se encuentran
en el acervo de falencia.
34.726.810