100% encontró este documento útil (1 voto)
786 vistas79 páginas

Napier PDF

Cargado por

Erik Nilsson
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
100% encontró este documento útil (1 voto)
786 vistas79 páginas

Napier PDF

Cargado por

Erik Nilsson
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

La semilla del cálculo

y la computación

5 o
*4& V 7%
S/'S 68Pí*6 34%
5^ y'jt 5 2- ^ t ^ 5 /S4
l } /3*3
SA*8e8%8634p 2 2% 6 2*5
5£ 5£ 4. t> t< /S4 S7Á
*4 7U *5%lz l3 A 1 1 Z1}
SA*S 68%SS 34Ys 2A /4 62 4 5
56 2) Á ■’2 *1/S 5 /l ~*4 //
t/ i
Wu *s/1* i, Í> /3 3
z 2/ 6 4
H4868 /8S 34 fs 2/9

~4 £ VA Zt
7 4 "5
// ‘ 5 |( l7
10
( 77.— . '
NIOS 4%
I_a semilla del cálculo
y ia computación
Sumario

INTRODUCCIÓN ....7

CAPítulo 1 Napier: ¿Un brujo loco?..B

© 2016, Maite Gorriz Farré y Santiago Vilches Latorre por el texto


© 2017, RBA Coleccionables, [Link]. capítulo 2 Abacistas versus aJgoristas--25

Realización: EDITEC CAPÍTULO 3 Los huesos de Napier. 53


Diseño cubierta- Lloren^ Martí
Diseño interior Luz de la Mora CAPÍTULO 4 E1 arte de tabular. 85
Infografías: Joan Pejoan
Fotografías: Agefotostock: 21ad, 99ad; Album: 21ai, 133; CAPÍTULO 5 Los números de la razón.-.—..K>3
Archivo RBA: 19, 21b, 32, 49ai, 49b, 61, 74, 79a, 79b, 89, 91,99ai,
m, 138; Shutterstock; 22,31,49md, 146 CAPtTULO 6 Así suena el logaritmo. t*

Reservados todos los derechos. Ninguna parte de


estapublicación puede ser reproducida, almacenada CTURAS RECOMENDADAS.—--155
o transmitida por ningún medio sin permiso del editor.
ÍNDICE . ....157

ISBN (Obra completa): 978-84-473-8775-5


ISBN: 978-84-473-9110-3
Depósito legal: B-19459-2017

Impreso y encuademado en Cayfosa (Impresia Ibérica)

Impreso en España - Printed in Spain


Introducción

Durante los siglos xvi y xvn los eruditos tenían una formación pluri-
disciplinar. Así, John Napier era amigo de John Craig, astrónomo y
médico del rey Jacobo VI de Escocia. TVcho Brahe, el gran astróno-
mo de Uraniborg, tenía un laboratorio alquímico en el que procesa-
ba productos con los que, entre otras cosas, se medicaba Hoy nadie
consideraría a Kepler un astrólogo, pero se sabe que hizo más de
ochocientas predicciones astrológicas a notables de aquella época,
gracias a las cuales pudo dar de comer a sus hyos. La formación
académica que recibían provenía de universidades de reciente crea-
ción, dingidas totalmente por los estamentos religiosos que osten-
taban una enorme parte del poder y controlaban la transmisión de
ia sabiduría. Dicha formación se impartía en latín, lengua común
para la religión y el conocimiento, que resultaba totalmente ininte-
ligible para el pueblo Uano. Los jóvenes estudiantes, aparte del latín,
estudiaban teología, leyes, filosofía, matemáticas, astronomía, as-
trología, medicina, alquimia, etc., sin una separación clara entre unas
y °tras disciplinas.
Algunos científicos ilustres se dedicaron casi de manera exclu-
a. una disciplina concreta y puede tener sentido hablar de un
ycho Brahe astrónomo o de un Leonhard Euler matemático, pero
era así en la mayoría de ellos. Este fue el caso de John Napier.
a sa^e ^ue r^cibió una notable formación académica en Europa y,
^Que se ignora dónde estuvo exactamente, no cabe duda de que
e pudo ser para él como un hermano mayor. Como, tras la
su formación incluyó todas las ramas del saber. Su personaüdad de su madre, sir Archibald contrqjo segundas nupcias poco
práctica, racional, inquietay atxevida lo llevó a acometer empresas piue ^tes de que lo hiciera su propio hijo, padre e hfio tuvieron
muy diversas. Así, disfrutó de un contrato firmado por el rey Jacobo tiemPceS descendencia de la misma edad.
VI en 1596 que le otorgaba el monopofio de la construcción de ima ent°Hasmó sus ideas sobre los instrumentos de cálculo en un fibro
bomba de agua apficando una mejora del sistema del tomülo de ’fulado Rabdologiae, publicado en 1617, donde explica la construc-
Arquímedes ideada por él. Asimismo, envió una carta al rey descri- ÜUn y el funcionamiento de unas regletas conocidas en el mundo
biendo instrumentos béficos inventados por él para defenderse de C1°dosajón como Napier bones (huesos de Napier), a causa del ma-
los ataques españoles de la Armada Invencible. ™1 con ei que se fabricaban. También expfica la construcción y
Todas estas iniciativas podían hacer pensar que Napier iba a et ftmcionamiento de ^ promptuarw, una especie de arqueta con
pasar a Ia historia como ingeniero, pero él estaba convencido de que
cajones en los que se almacenan regletas con unas tablas de multi-
aquellas contiibuciones no eran nada comparado con su verdadera
plicar que se pueden ver a través de los agqjeros de otras regietas.
aportación al conocimiento humano: su reinterpretación de los pa-
E1 promptuario es un instrumento muy interesante pero poco co-
sgjes bíbficos del ApocaJipsis de San Juan. Napier escribió A Plaine
nocido. Si bien las regletas tuvieron un impacto inmediato y se uti-
Discovery of the Whole Revelation of Saint John (Un descubri-
lizaron profusamente durante muchos años, con variaciones y me-
miento preciso de toda la revelación de San Juan), en el contexto
joras, no ocurrió lo mismo con elpromptuario, del que solamente
de la defensa de Escocia contra la amenaza española. E1 libro, pu-
se conserva un ejemplar, que se encuentra, paradójicamente, en el
bficado en 1593, tuvo un profundo impacto en Europa y se tradqjo
Museo Arqueológico Nacional de Madrid. Finalmente el fibro pre-
rápidamente al alemán y al francés. En los pasajes originales del
senta un impactante ábaco binario que revolucionó radicalmente el
Apocalipsis de San Juan aparecen profecías con tablas temporales
que incluso Juan Calvino admitió que no entendía. Napier analiza cálculo y se avanzó más de trescientos años a los sistemas binarios

estos pasajes con una estructura matemática y relaciona la derrota de los computadores modemos. No es de extrañar que este invento

de la Armada Invencible española en 1588 con un «caiendario pre- de Napier tuviera escaso impacto en una época en que la humanidad

ciso» revelado en el Apocalipsis en el que se determinaba que la no estaba preparada para un avance de esa índole.
«séptima y última edad de la historia había comenzado en 1541 y Su obra matemática más significativa fue la invención de los
duraría hasta 1786». Además, urge al rey a expulsar del país a los Iogaritmos, presentada en dos libros publicados respectivamente
seguidores del Papa, a quien muestra como el Anticristo. en 1614 y 1619: imo donde describe su funcionamiento, Mirifki
No obstante, el principal legado de John Napier fue su labor logarithmorum canonis descriptio (Descripción de la rmraviilosa
matemática. ¿Qué lo llevó a diseñar artilugios para realizar opera- regla de Los logaritmos), y otro en el que expfica con detalle cómo
ciones matemáticas? Es difícil de saber. No parece razonable que se caleulan, Mirifici logarithmorum canonis constructio (Cons-
hubiera realizado tanto esfuerzo solo para simplificar los cálculos trucción de ki maraviüosa regla de los logaritmos').
que utifizó en sus predicciones apocalípticas, ni siquiera para disenar E1 impacto del logaritmo en el mundo matemático fue enorme.
sus inventos ni para qjustar sus máquinas bélicas con precisión. Lo Nunca un descubrimiento matemático se ha difundido tan rápida-
más probable es que sintiera esta necesidad en el contexto de su rnente y ha tenido más aceptación. Con él se reducían drásticamen-
trabqjo como alquímico. Sus estudios en aleaciones de metales es- e os tlernP°s en los cálculos. Pese a ser concebido inicialmente
tuvieron relacionados muy probablemente con la responsabifidad S)^ra ^dlizarse de manera exclusiva sobre razones trigonométricas,
de su padre, sir Archibald Napier, al frente de la Casa de la Mone- ne P°tencia*se extendió a todos los contextos de cálculo y se vio ia
da de Escocia. John Napier solo se Ilevaba dieciséis años con su esidad mmediata de crear nuevas tablas. Los elogios a su obra

INTRODUCCIÓN
INTROOUCCIÓN 9
vinieron de todas partes del mundo. No obstante, algunos se mos-
traron reticentes a esta innovación. Napier intuyó que algunos cien-
tíficos desconfiarían de su capacidad de elaborar una obra de esta
magnitud, por lo que se sintió obfigado a explicar el procedimiento
nada trivial, utüizado para desarrollar sus tablas. Sin embargo, ya 50 Nace en Merchiston John Napier, hijo revelacián <fe San Juan), donde
no le quedaban energías, y su hijo Robert tuvo que finalizar su obra 15 mayor del barón Archibald Napier, que reinterpreta matemáticamente el
A1 final de su vida, cuando le visitaban con admiración grandes entonces tenía dieciséis años, y Janet Apocalipsis determinando el día
Bothweil. del Juieio Final.
matemáticos como Henry Briggs, Napier fue consciente de la im-
portancia del logaritmo. Resulta paradójico constatar como un hom- 1563 jngresa en el Saint Salvator’s College de 1596 Obtiene el monopolio en la
bre que dedicó gran parte de su vida a agifizar el trabajo no solo de la Universidad de Saint Andrews. fabricación de bombas de agua usando
los matemáticos sino sobre todo de los calcufistas profesionales no E1 20 de diciembre muere su madre. un sistema de su invención.
buscara la ayuda de unos y otros para ilevar a cabo su inconmensu-
1566-1571 Viaja al continente, y aunque 1606 Tras la muerte de su padre, Archibald
rable tarea. Afirmaba que fue la obra de un hombre solo y se lamen-
no existe ninguna referencia, es Napier, la familia de John se traslada
taba de los inconvenientes que eso le supuso, al verse obligado a
muy probable que estudiara en la al castillo de Merchiston, donde vivirá
invertir veinte años de su vida con el riesgo de cometer errores de Universidad de París, pero no se hasta el fallecimiento del matemático.
cálculo que inutilizaran todo su trabajo. descarta su estancia en Basilea,
No sabemos qué nuevos inventos matemáticos hubiera pro- Ginebra, Jena o Marburgo. 1614 Publica Mirifici logarühmorum

puesto Napier de haber dispuesto de más tiempo. EI ábaco binario cananis descriptio (Descripción de la
1572 John se casa con Elizabeth Stirling, maravillosa regla de los logaritmos).
y el logaritmo muestran que tenía una plasticidad imaginativa im-
hjja de James Stirling, con la que vivirá
propia de la época en la que vivió. La evolución conceptual del lo- en el castilio de Gartness, junto con 1615 Henry Briggs, profesor de matemáticas
garitmo desarrollada posteriormente por matemáticos como Jakob sus dos hyos, Archibald y Jane. del Gresham College de Londres,
Bemoulli ha mostrado aspectos de belleza universal. E1 espíritu de visita a John Napier en Merchiston.
Napier, en su forma de concebir el logaritmo, iba más allá del mero 1579 Muere su esposa. Años después (no se Se plantean construir unas segundas
sabe con exactitud) se casará en tablas.
cálculo. La plasticidad de su visión dinámica que expresa su obra
segundas nupcias con Agnes Chisholm,
Mirijici logarithmorum canonis constructio es impresionante. Publica Rabdologiae, en la que describe
con quien tendrá diez h(jos. E1 segundo 1617
Todas las contribuciones matemáticas de Napier están dirigidas hljo de este matrimonio, Robert, será la construcción y el funcionamiento
a facilitar la vida del resto de los mortales: a reducir el tiempo em- su editor literario. de varios artilugios para el cálculo.
pleado en los tediosos cálculos, a mejorar los resultados, a minimizar E14 de abril muere John Napier y
1588 Tras el fracaso de la Armada Invencible deja incompleta la publicación de
los errores y a aumentar la precisión. E1 ejemplo más claro está en
y dada la situación político religiosa la construcción del logaritmo. Es
el logaritmo, del que se beneficiaron los astrónomos y los navegantes,
de Escocia, Jolin Napier toma parte enterrado en la cripta de la iglesia de
actividades con las que él no tem'a ninguna vinculación. Los frutos Saint Cuthbert (anteriormente
activa en el conflicto religioso como
de su generosidad son abrumadores: cientos de miles de matemáti- protestante, siendo nombrado conocida como ia West Kirk) en
cos, físicos, ingenieros, calculistas, banqueros, economistas, navegan- Comisionado de la Asamblea General Edimburgo.
tes, estudiantes y científicos en general han visto facifitadas sus vidas de la Iglesia de Escocia.
1619 Su hyo Robert publica póstumamente
gracias a las tablas de logaritmos que se han estado utifizando hasta
593 P^blica A Plaine Discovery of Mirifici logarithmorum canonis
la década de 1970. Hoy han sido sustituidas por las calculadoras, pero conslructio (Construcción de to
the Whole Revelation of Saint John
en esencia el logaritmo sigue formando parte de nuestras vidas. maravillosa regla de los logarilmos).
(bh descubrimiento preciso de toda la

10 INTRODUCCIÓN
INTRODUCCtáN
CAPÍTULO 1

Napier: ¿Un brujo loco?

John Napier fue un hombre de un tiempo caracterizado


por el cambio histórico. Su personalidad aparentemente
extravagante y radical responde a unos parámetros
lógicos en el contexto en el que vivió. Escribió textos
religiosos contra el papa de Roma y vivió inmerso en
las supersticiones propias de una época en la que la
predestinación era incuestionable. Pero también fue un
hombre práctico y metódico que dedicó veinte años de
su vida a confeccionar unas tablas destinadas a facilitar
y acelerar los tediosos cálculos matemáticos.
«E1 barón escocés Johr\ Napier era considerado por sus vecinos
como un brujo que practicaba las ciencias ocultas. Vestido de ne-
gro, con un gaüo negro como el carbón sobre el hombro, rondaba
con aires furtivos por los alrededores de su castillo faifullando lo
que parecía su álgebra apocalíptica: que entre 1688 y 1700 tendría
lugar el Juicio Universal.» Esta es la soiprendente descripción que
Marcus du Sautoy (n. 1965), catedrático de Matemáticas en la Uni-
versidad de Oxford, hace de John Napier en su libro La música de
los números primos.
A1 leer esta descripción de un matemático que en su época
revolucionó por completo las técnicas de cálculo facilitando con
eüo nuevos e increíbles descubrimientos, podría parecer que qui-
zá Du Sautoy exageraba un poco sobre algunas extravagancias de
Napier, pero en el salón de ilustres escoceses del Museo Nacional
de Escocia (Edimburgo) puede verse un retrato gigantesco de Na-
pter junto a una vitrina en la que lo más destacable es un enorme
gallo negro disecado.
¿Quién fue realmente John Napier? ¿Un brujo loco, un genio
^omprendido o simplemente un hombre normal para su época?
fácTd1^1^ excePc*ona* y normal en su personalidad? No es
e esvelar este misterio, pues existen pocas referencias histó-
ncas sobre su personalidad.
may^Unas etaPas de su vida son totalmente desconocidas y la
parte de la información sobre el personaje se basa en un

NAWEFC ¿UN BRÜJO LOCO?


libro publicado más de doscientos años después de su muerte nuevas alianzas forjadas por afinidades religiosas e inte-
por un descendiente suyo, Mark Napier. En cuaJquier caso, para expansionistas situaron a España como enemigo común de
entender tanto su personalidad como el mérito de sus logros r6SeS otestantes ingleses y escoceses, lo que dio lugar a la guerra
matemáticos hay que conocer su vida, pero no solo las pequeñas l0S fo-española (1585-1607). E1 fracaso de la Armada Invencible
anécdotas como la del gallo negro, sino también cómo era la ada por el monarca español Felipe II afianzó definitivamente
sociedad de su tiempo, qué acontecimientos históricos vivió en Tnoder de los protestantes en Escocia cuyo monarca Jacobo VI
primera persona y cómo estos pudieron forjar su personalidad acabó siendo también rey de Inglaterra tras la muerte de la reina

Isabel en 1603.

HIJO DE UNA ÉPOCA DE CAMBIOS


contexto científico y matemático
Desde su emancipación territorial iniciada en 1329, Escocia tuvo
que defenderse de los incesantes afanes expansionistas de Ingla- Ante las verdades irrefutables transmitidas por Dios, el descubri-
terra. La necesidad de hacer frente a sus vecinos del sur obligó miento de nuevos conceptos matemáticos resultaba irrelevante e
a Ios escoceses a establecer una alianza (Auld Alliancé) con incluso contraproducente. Esa fue la conclusión a la que llegó ya
Francia, renovada una y otra vez. Justiniano cuando en el año 527 se convüüó en emperador cristia-
Esta alianza ha llevado a algunos autores a afirmar que John no en Constantinopla.
Napier viajó a la edad de catorce años a Francia, donde se supo- Posteriormente, el rechazo y la persecución por parte de las
ne que se formó académicamente. De hecho, los ciudadanos es- autoridades eclesiásticas a cualquier avance que pudiera contra-
coceses tenían por derecho propio la posibilidad de adquirir la decir las verdades absolutas de las Sagradas Escrituras fueron
nacionalidad francesa. muy pertinaces y alcanzaron a personajes coetáneos a Napier,
En esta época, el poder de la Iglesia era enorme. A causa del como la familia Galilei en Italia. Sin embargo, la invención de la
abuso que ejercía de ese poder, la población escocesa mostraba imprenta supuso el fin definitivo de la época oscura medieval.
un considerable grado de insatisfacción respecto a la conducta Además, a partir de ese momento los nuevos avances en mate-
de sus representantes, lo que fue un caldo de cultivo para que máticas pasaron de escribirse mayoritariamente en árabe a pu-
las nuevas doctrinas de la Reforma penetraran entre ella con blicarse en latín y en Europa.
fuerza. Los técnicos y científicos del siglo xvi tenían especial forma-
En ese estado de cosas, en 1559 el líder protestante escocés ción geométrica y habilidad en cálculos. La ciencia estaba ínti-
John Knox (1514-1572), apoyado por unaincendiaria oratoria, lide- mamente unida a la maquinaria del Estado y se relacionaba prin-
ró en el país la rebelión protestante que culminó un año después cipaimente con aplicaciones prácticas como la fortificación, la
con una nueva «profesión de fe» y Ia abolición de la autoridad y artillería, la construcción naval, la ingeniería y ia arquitectura
jurisdicción del Papa E1 influjo de la Reforma de Escocia fue enor- civil y militar, la minería y el «beneficio de los metales» así como
me hasta cambiar las actitudes de los escoceses. John Napier es un con ia navegación y la cosmografía.
claro ejemplo de ese nuevo espíritu caracterizado por la austeridad, Estos conocimientos tenían una naturaleza mucho más apli-
la autosuficiencia y una gran preocupación por la educación y el cada que teórica, de manera que podían considerarse técnicas
conocimiento. ^ás que ciencias.

NAPtER: ¿UN BRUJO LOCO? 17


16 NAPIER: ¿UN BRUJO LOCO?
FORMACIÓN DE JOHN NAPIER

Archibald Napier (1534-1608), séptiino barón de Merchiston, era


muy joven cuando se casó con Janet Bothweli en 1549 y cuándo
nació su hijo John en 1550, en el castillo de Merchiston. Poco se
Í EL CASTILLO DE MERCHISTON

Alaunos grabados de la época ubican el


astillo de Merchiston en una gran exten-
sión de terreno a las afueras de la ciudad
sabe de la infancia de John, pero por las cartas intercambiadas entre de Edimburgo. En la actualidad. ya no hay
su tío Adam Bothwell, obispo de Orkney, y su padre, Archibaid, en raStro de la entrada de piedra presidida
las que aconsejaba dar una buena educación a su sobrino, se dedu- nor dos leones que daba paso a los cam-
pos fértiles de Merchiston. donde se cuen-
ce que fue educado en la casa familiar por tutores y adquirió un buen
ta que la propia reina María de Escocia
nivel de gramática y latín mientras veía nacer a sus dos hermanos plantó un peral. El castillo de Merchiston
Francis y Janet, y disfrutaba de la vida apacible que el entomo dé hoy está completamente integrado en la
Merchiston podía ofrecerle en una Escocia agitada. ciudad de Edimburgo, en el barrio del mis-
mo nombre, y forma parte del edificio de
En aquella época, los jóvenes varones de las familias influyentes la Universidad Napier, que toma nombre
eran enviados a la universidad para formarse en leyes. Así, en 1563, de John Napier. El edificio universitario ha
cuando John cumplió trece años, ingresó en el Saint Salvator’s Co- respetado la majestuosidad de la torre
que albergó el nacimiento del matemático
llege de la Universidad de Saint Andrews, la más prestigiosa de Ia
en 1550. En realidad, el castillo es una to-
época en Escocia. E120 de diciembre de ese mismo año murió su rre de cuatro plantas en forma de L con
madre. John fue acompañado a Saint Salvator’s por sirvientes varo- un ático. Entrando por la puerta frontal del
nes y una totrix, mujer mayor de cincuenta años cuyo trabqjo con- campus Merchiston de la Universidad Na-
pier se puede observar lo que fue en su tiempo la entrada principal en la cara
sistía en lavar la ropa. No se han conservado cartas del joven a su sur de este edificio construido en el siglo xv. Desde el interior del edificlo
padre o a su tío Adam durante sus estudios allí. Gracias al diario del moderno de la universidad se tiene acceso al interior del castillo, que actual-
reformador escocés James Melvill (1556-1614), que también estudió mente alberga despachos y salas de reuniones, después de un importante
en ia Universidad de Saint Andrews pocos años más tarde, existen trabajo de restauración realizado en la década de 1960. En el techo de made-
ra de la sala de entrada ubicada en la segunda planta se puede observar la
algunas referencias de cómo era la vida de los jóvenes y sus diver- heráldica de los principales propietarios de la torre durante cinco siglos.
siones en aquella época
Durante el tiempo que pasó en la universidad, John vivió unas
circunstancias que le impactaron y determinaron su visión religiosa.
Fue discípulo del reformista inglés Christopher Goodman (1520-
1603), que le inculcó su interés por el Apocalipsis y que, junto con dónde estuvo. Únicamente se conserva la carta de su tío Adam asu
John Knox, lideró la reforma protestante. Ambos estuvieron exi- padre aconsejándole enviar a John a Flandes o a Francia.
liados en Ginebra, donde en 1560 se imprimió la Biblia del mismo No se ha conservado registro alguno de ninguna universidad
nombre, la primera publicada en inglés. No existen registros de la europea en la que pudiera haber estudiado John Napier. Quizá, sim-
graduación de John en Saint Andrews ni de su actividad en la uni- plemente fue a conocer mundo. Una hipótesis es que se dirigiera a
versidad. Parece que su padre, Archibald, posiblemente aconsejado ^ urdeos, al Collége de Guyenne, ya que John Rutherford (1515-
por su cuñado Adam, conocedor de la situación pohtica y religiosa J3 P’ dircctor del Saint Salvator’s College, donde estuvo alojado
del país, envió a su hijo al extranjero. Durante este período de su aPier, estudió en Burdeos, al igual que el erudito francés Joseph
vida, y hasta que regresó a Escocia en 1571, no hay constancia de §er (1540-1609), a quien John menciona en su libro A Plaine

NAPIER: ¿UN BRUJO LOCO? 19


18 NAPIER: ¿UN BRUJO LOCO?
Discovery of the Wkole Revelation ofSaint Jokn (Un de FOTO SUPERK3R
IZOU.'EROA;
miento preciso de tocUx lu revelacián de San Juan). Adem/^' Retrato de
deos era uno de los puertos de entrada de los jóvenes escoce^’ John Napier,
un hombre
se dirigían a Francia a estudiar, ya fuese a esa ciudad o a la aparentemerrt*
extravagante,
sidad de París. Por otra parte, ailí había un ambiente reUao pero metódlco
y práctico.
tolerante con los protestantes.
FOTO SUPERIOR
E1 historiador escocés Mark Napier (1798-1879) bióffraf ^ DERECHA:
Retrato del
John Napier, defiende ia hipótesis de que John habríaestudiaa0 ^ sacerdote
John Knox, que
la Universidad de Pans. Si así hubiera sido, habria 00^11?" lideró la rebelión

el hurnamsta francés Petrus Ramus (1515-1572), profesor de fii °Ü protestante


en Escocia en
el siglo xvi.
fía y elocuencia, pero tembién muy interesado en las matemáhrj
y la astronomia. Además, era protestante, aspecto muy importantP FOTO INFERiOR:
Saint Salvator’s
para John en esa época. También en París habría coincidido cnn College, en la
Unlversldad
Jacques Charpentier (1524-1574), profesor de matemáticas de Saint
Andrews,
Cuando John Napier volvió a casa, en 1571, se encontró el país donde estudló
Napler.
en plena guerra civil y una peligrosa situación en el castillo de
Merchiston, por su ubicación estratégica entre ambos bandos el
de los partidarios de la reina María y los del regente conde de
Moray. La peste se había propagado por toda la ciudad y sus her-
manos fueron enviados a otras tierras alejadas de allí. Su padre,
Archibald, nuevamente casado con Elizabeth Mowbray de Bam-
bougall, no podía abandonar Merchiston porque se lo impedían las
autoridades. Archibald había preparado la boda de su hijo John
con Elizabeth Stirling de Keir, hija de James Stii'ling, un juez amigo
suyo, con la idea de celebrarla en 1571, el mismo año de su ilegada,
pero la compleja coyuntura dei momento no io permitió hasta el
año siguiente.
John y Elizabeth se instalaron en el castillo de Gartness en
Stirlingshire, en la ribera del río Endrick, cerca de Drymen, donde
había dos molinos en una fértil extensión de tierra. La situación
de la casa familiar de la joven pareja, lejos de ios riesgos de la
peste que asoiaba la ciudad, garantizaba más seguridad a una nue-
va famiiia. Allí nacieron sus hijos, Archibald, en 1576, que sería el
noveno barón de Merchiston, y más tarde Jane. Tras la muerte de
su esposa, Eiizabeth, en 1579, John se casó con Agnes Chilsholm,
prima segunda de aquella, con la que tendría cinco hijos y cinco
hijas. Durante ese período, John difícilmente podría haber vivido

20 NAPIER: ¿UN BRUJO LOCO?


21
NAPIER: ¿UN BRUJO LOCO?
tradición oral en Gartness transmitía aún historias del bru-
Pués agr según las cuales caminaba de noche con camisón y gorro
LA FAMA OE NAPIER j° Naí^lo negro en el hombro porque el sonido constante del mo-
I y SU gn lo dejaba dormir y aprovechaba para hacer actos de bnye-
Muchas de las anécdotas que dieron fama de loco o
cuwdo nadie podía observarlo.
de brujo a John Napier corresponden al período en el
que vivía en el castillo de Gartness, en Stirlingshire. Por
ejemplo, la que relaciona su personaje con el gallo ne-
gro. Entre los sirvientes de la familia había un ladrón
que causaba perjuicios a la hacienda familiar, y Napier
urdió la manera de descubrir al farsante utilizando sus INGENIERO
supuestas artes mágicas. Explicó a todos los sirvientes
que deberían acceder a una sala en penumbra y aca-
embargo, los documentos de esta época nos presentan a un
riciar a su gallo negro, que le revelaría la identidad del
John untó las plumas del gallo negro con carbón antes de que fuera acaricia- john Napier ingeniero. Existe, por ejemplo, una carta suya del
do por aquellos. Cuando todos habian pasado sus manos por encima del lomo 7 dejunio de 1596 dirigida a Anthony Bacon, hermano del filósofo
del gallo, les pidió que las mostraran. Todos los sirvientes tenían las manos científico Francis Bacon (1561-1626) y secretario del conde de
sucias excepto uno, que, atenazado por el miedo a ser descubierto, no llegó
a tocar el gallo. De esta manera, John pudo identificar fácilmente al ladrón.
Essex, en la que se mencionan sus «invenciones secretas» junto
Esta anécdota confirmaria la personalidad racional de John Napier y no su con un contrato manuscrito de 1594 entre Robert Logane de Res-
supuesta tendencia a la superstición. talrige y John Napier, barón de Merchiston. Estos documentos nos
muestran sus capacidades como ingeniero, incluidos conocimien-
tos de física y química, que en aquel entonces podían ser interpre-
tados como alquimia y magia negra o como grandes inventos.
con su numerosa familia en el castillo familiar de Merchiston, que En la guerra anglo-española (1585-1604), la reina Isabel I de
albergaba ya a cinco de sus nueve hermanastros, todos ellos de Inglaterra simbolizaba la defensa de la Reforma religiosa, y Napier,
edades similares a las de sus propios hijos. Sin embargo, los cerca niuy comprometido con ella, contribuyó en su defensa contra el
de cien kilómetros que separaban su casa del castillo de Merchis- monarca católico. Su referente era Arquímedes, que había utilizado
ton no le impidieron realizar frecuentes viajes para visitar a su su ingenio para defender Siracusa del ataque romano durante tres
padre. años. Emulando al matemático griego, Napier diseñó algunas má-
Los registros que narran Ias anécdotas sobre John Napier no quinas de guerra para defender el país de la amenaza de los papistas.
fueron escritos durante su vida, con lo que no existe la certeza En la lista de sus «invenciones secretas», incluidas en la carta diri-
absoluta de que sean verdaderas. Es verosímil que en una zona gida a Anthony Bacon, figuraban un espejo abrasador, un tanque, un
rural y lejana de la modema Edimburgo un personaje como John submarino y una pieza de artillería de largo alcance. Además, mejo
Napier sorprendiera a los habitantes de Gartness, sin estudios y ró el tomillo de Arquímedes para construir bombas de agua
habituados a su vida campestre. Los lugareños, cuando conocieron Finalmente, tras la muerte de la reina Isabel en 1603, Jacobo
a John, ensimismado en sus escritos y libros, con su negro atuen- I de Inglaterra y VI de Escocia firmó un tratado de paz con España
do, propio de las personas influyentes en aquella época, y con sus en ^04, favorable a esta última. Según sus descendientes, John
idas y venidas a Merchiston, seguramente le atribuyeron conductas Napier temió que sus invenciones secretas pudieran llegar a cono
propias de las artes negras por desconocimiento de su actividad. cuuiento de los papistas españoles y, paxa preservar al mundo del
Según la biograíía escrita por Mark Napier, doscientos años des- que esto pudiera ocasionar, decidió quemar todos sus inven-

NAPIER. ¿UN 8RUJO LOCO?


NAPIER: «UN BRUJO IOCO?
CAPÍTULO 2
tos así como Ia documentacion relativa a su construcción n
antes de la muerte de su padre en 1608. 0

«Estas invenciones, además de los dispositivos de navegación


bajo el agua y estrategias para dañar al enemigo, por la gracia
de Dios y obra de expertos artesanos espero realizar.» Abacistas versus algoristas
— John Napieh, Barón i>e Merchiston.

TEÓLOGO

Protestante convencido, Napier contribuyó a la defensa de la Re- Los calculistas del tiempo de John Napier tenían un
forma frente a la España católica de Felipe II no solo desarrollan- gran domirtio del cálculo. Su labor era imprescindible
do ingenios bélicos sino también profundizando en conceptos en los medios comerciales y bancarios. Para sir Archibald
teológicos que reforzaran las teorías protestantes. La obravl Piai-
ne Discovery of the Whole Revelation of Saint John, publicada en
Napier, maestro de la Casa de la Moneda de Escocia y padre
1593, presenta a un John Napier teólogo. de John, debieron de trabajar los mejores de Escocia.
Muy influido por los sermones del reformista Christopher John Napier observó que los calculistas, para realizar
Goodman (1520-1603) sobre el Apocalipsis en Saint Andrews, se
todas las operaciones, tenían una dependencia absoluta
propuso desvelar Ios secretos implícitos en la revelación de San
Juan. Estos textos eran tan ambiguos que incluso el teólogo pro- del ábaco, que, si bien les dotaba de gran habilidad
testante francés Juan Calvino (1509-1564) había admitido que no y precisión en los cálculos básicos, constituía un
los entendía. E1 impacto del ataque de la Armada Invencible es-
hándicap para realizar otros mucho más complejos.
pañola en 1588 llevó a Napier a tomar aquella fecha como refe-
rencia inicial en el devenir apocalíptico descrito en la revelación
de San Juan. A partir de ella, Napier matematizó totalmente los
escritos del Apocalipsis y puso una fecha precisa al fin del mun-
do. Concluyó, además, con gran determinación que el Papa era
el Anticristo. A Plaine Discovery of the Whole Revelation of
Saint John, que presenta todas estas disertaciones de Napier,
tuvo un gran impacto entre los reformistas de toda Europa. En
pocos años el original, escrito en latín, fue traducido a varios
idiomas, comenzando por el inglés el mismo año de su publica-
ción. En 1645 existían ya cinco ediciones en este idioma, en 1607
había tres en neerlandés y nueve en francés, y entre 1611 y 1627
se realizaron tres en alemán.

NAPIER: ¿UN 8RUJO LOCO?


En 1576, sir Archibald Napier fue nombrado Geneml of the Cunzie
Hintse (Maestro de ia Casa de la Monedaj. el cargo más ímportante
del organismo que se ocupaba de la acuñación de moneda en Esco-
cia. Para desempeñar esta función se necesitaba contar con calcu-
listas muy fiables, así que no es de extrañar que su hyo John estu-
viera familiarizado con el trabqjo de estos.
Las técnicas utilizadas por los calcuüstas profesionales de en-
tonces no habían cambiado nada en miles de años. Los ábacos ro-
manos basíidos en mesas de cálculo donde se desplazaban piedras
o discos metálicos seguian siendo sus herramientas favoritas. Las
ventajas de la nueva numeración posicional de origen indio no ca-
lahan entre los profesionales del cálculo. John Napier debió de ser
testigo de las competiciones entre defensores del ábaco (abacistas)
y 'os Partidanos de las técnicas algorítmicas de lápiz y papel (algo-
ristas). Es posible que incluso participara en alguna de ellas. Siem-
pn* gcinaba el ál>aco, lo que constituyó el peor enemigo dei desarro-
(> de la matemática algorítmica durante cientos de años.

EL ,NVENCIBLE ábaco

Cr°S cá,t ul° P^ra retar al invencible ábaco se han pro-


°(^«sta nuestros días. E1 último conocido y quizás uno

ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


27
lA pERCEPCIÓN numérica del ser humano
de los más famosos fue el que protagonizó el ábaco contra una
máquina de calcular. Se produjo ei 12 de noviembre de 1946, poCo
• te un pequeño ejercicio neurocognitivo que consiste en cerrar
después de terminar la Segunda Guerra Mundial. E1 diario esta-
dounidense Stars and Stripes, en un alarde de patriotismo, quis0 , Toios abrirlos, núrar una larnma de puntos por un período de
humillar una vez más al «retrasado» pueblo japonés con una de- ° mpo no superior a un segundo y finalmente cen-ar los ojos e
ue tar determinar cuántos puntos había en la lámina (figura 1).
mostración patemalista en la que una modema y veloz máquina
P es bien, difícilmente se acertará la cantidad de puntos. Ha de
de calcular iba a machacar ai mdimentario y milenario ábaco. La
máquina de calcular sumaba, restaba, multiplicaba y dividía ac- uedar claro que el tiempo transcurrido con los ojos abiertos no
cionando un teclado numérico eléctrico. debe permitir de ningún modo contar los puntos uno a uno.
Se eligieron con esmero los dos púgiles calculistas. En el
bando estadounidense, Thomas Nathan Wood, de la 20th Finan-
ce Disbursing Section del cuartel general del general MacArthur,
que había sido seleccionado en un concurso de aritmética como
el operador más experto de la calculadora eléctrica en Japón. En
el bando japonés, Kiyoshi Matsuzaki, un campeón del ábaco que
trabajaba en la Oficina de Ahorros del Ministerio de Administra-
ción Postal.

«Las herramientas de la edad de la máquina dieron ayer un


paso atrás en el Teatro Emie Pyle cuando el ábaco, de siglos
de antigüedad, derrotó a la máquina eléctrica de calcular más
modema que existe actualmente y que está siendo utilizada
por el Gobiemo de Estados Unidos... La victoria del ábaco
fue contundente.» Si se realiza un test con treinta láminas que presentan una
— Staks and Strípes, 13 db noviembre de 1946. cantidad arbitraria de entre 10 y 20 puntos distribuidos de manera
aleatoria, y se anota el número de puntos que se piensa que hay en
E1 resultado fue apabullante. E1 japonés encontró las solu- cada lámina, se podrá identificar la percepción numérica instantá-
ciones con mucha más rapidez y con menos errores que el esta- nea. A1 efectuar este test, se puede comprobar que la percepción
dounidense. De las cinco pruebas, Kiyoshi venció en cuatro. Por numérica humana es muy escasa. De hecho, el ser humano tiene
ejemplo, Kiyoshi efectuó una suma de 50 números de entre 3 y 6 capacidad de percepción numérica inferior a cinco objetos.
dígitos en un minuto y catorce segundos, mientras que Thomas Cuando se realizan actividades de juego heurístico con niños de
tardó más de dos minutos. E1 resultado fue tan demoledor y hu- dos anos y se les pide que elijan agrupaciones distintas de objetos
millante para los estadounidenses y para los defensores de la con el fin de emparejarlos, aquellos acertarán las agrupaciones a
tecnología a ultranza que desde entonces ya no se ha repetido un emparejar si la cantidad de objetos es inferior a cinco. Por lo tan-
acontecimiento similar y ha quedado el ábaco como vencedor to’la escasa capacidad de percepción numérica es intrínseca al
absoluto en las competiciones entre calculistas. Ser ^^ano independientemente de su edad.

28 ABACISTAS VERSUS AUGORISTAS ABAOSTAS VERSUS ALGOWSTAS


E1 concepto íntuitivo de cantidad es mucho más primitivo que
el de número, es decir, podemos encontrar estrategias para saber
la capacidad de percepción numérica del cuervo
si tenemos la misma cantidad de manzanas que de personas sin
tener la más remota idea de cuántas personas y manzanas hay ni acidad de percepción numérica del ser
siquiera hace falta que conozcamos la idea de número. A prixlci- h^mano no difiere mucho de la de algunos
•males P°r ejemplo. el historiador de las
pios del siglo xx todavía había tribus aisladas en el mundo cuya
matemátícas francés Georges Ifrah (n. 1947),
evolución cultural les había permitido subsistir sin haber desarro- su libro Historia universal de las cifras
llado de manera clara el concepto de número. Así por ejemplo ia * 85) cuenta la anécdota de un hombre
aue decidió matar a un cuervo que había
lengua de los botocudos del Brasil solo disponía de dos nombres
hecho su nido en la atalaya de su castillo.
de números, el 1 y el 2. Combinándolos llegaban a expresar los Había intentado varias veces sorprender a
números 3 y 4. Los botocudos mostraban dificultades para expre- aquella ave, pero cuando entraba en el cas-
sar y comprender cantidades superiores a 4, pero esto no les im- tillo el animal se iba volando a un árbol cercano y no volvía al nido hasta que
el hombre salía del castillo. Para sorprender al cuervo. decidió invitar a un
pediría realizar trueques y repartos.
amigo, y así cuando este se fuera el ave volvería al castillo y podría matarla.
Podemos imaginar a un hombre primitivo presentar un mon- El cuervo vio entrar a dos hombres en el castillo y se fue volando al árbol. Al
tón de piedras en su mano para mostrar la cantidad de animales poco rato salió uno de los hombres, pero el cuervo siguió esperando en el
o de individuos que ha visto al otro lado de la ladera, e incluso árbol hasta que saliera el segundo. Entonces el hombre lo volvió a intentarcon
dos amigos, pero el cuervo no volvía al nido si las tres personas no habfan
realizar pequeñas operaciones aritméticas en trueques a base de abandonado antes el castillo. Finalmente, el hombre solo pudo engañar al
acumular diferentes montones. Uno de los primeros testimonios cuervo cuando la cantidad de hombres que entraron en el castillo fue superior
arqueológicos de formas de contar existentes hasta la fecha es a cuatro; esa cantidad superaba la capacidad de percepción numérica del ave.

un hueso de babuino con 29 muescas que data del hombre de


Cromañón, hace 35000 años. Fue encontrado en una excavación
realizada en 1973 en la cordillera de Lebombo, en Suazilandia
(África). Su aspecto es muy parecido al de los bastones que aún
hoy en día utilizan los bosquimanos de Namibia para realizar sus aritmética básica sin tener conocimiento alguno del concepto de
recuentos. número. Para que coma la papilla de frutas, se puede pactar con
E1 emparejamiento de objetos para determinar cantidades el niño que tome tantas cucharadas como ratoncitos + conejos +
es muy primitivo e independiente del conocimiento del concepto patos. Luego podemos darle al pequeño una bolsa de caramelos
de número. Para corroborar esta afirmación no es necesario re- a reParíir entre sus tres hermanos y comprobaremos su capaci-
currir a complejos estudios arqueológicos. Basta con observar a dad para dividir el montón en montones menores aunque no sea
un niño que aún no sepa contar y con el que se acuerde que tome capaz de saber cuántos caramelos hay en cada montón.
tantas cucharadas de sopa como ratoncitos dibujados haya en un El ejemplo más claro de la aritmética de los «analfabetos» es
cuento determinado. Difícilmente lograremos que tome una cu- ® recuento con guijarros o con muescas en un bastón. En un con-
charada de sopa más que el número de ratoncitos del cuento. E1 f xt° tiueque comercial, cualquier persona sin ningún tipo de
emparejamiento es el principio básico del trueque. Para aplicar- rmación académica puede realizar hábilmente operaciones arit-
lo solo hace falta tener una idea abstracta del concepto de can- etieas básicas de acumulación y sustracción, multipücación y
tidad, aunque no se hayan adquirido el concepto concreto de ^ritrr^0'^6 can^dades pequeñas, aunque no conozcalos algoritmos
número ni la capacidad de contar. Incluso se puede aplicar la eticos y ni siquiera tenga claro el concepto de número.

30 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


, enraizados sobre unas estrategias de guyarro y muesca, por 10
LOS CALCULISTAS PRODIGIO 1 d^sit° 31 cálculo/fntmico ha «do enormemente com
f O pues va en contra de la pura mtuieión ancestral
En el siglo xix empezaron a proliferar calculistas pro- P U enotme vent^ja del algoritmo es la abstracción, nue ner
digio que ofrecían espectáculos en los escenarios de mite desarrollar estructuras superiores y resolver problemas
los teatros de Europa y América, a los que acudía
mucbo más complejos.
puntualmente un público devoto de tan increíbles
proezas mentales. Estos prodigios fueron amplia-
mente estudiados y referenciados. Asi. el ingeniero
George Parker Bidder (1806-1878), nacido en Devon-
shire, Inglaterra. empezó sus giras, de la mano de su
EL FüNCIONAMIENTO del ábaco romano
padre, cuando tenía tan solo diez años. A esa edad
era capaz de calcular mentalmente la raíz cuadrada
de 119550669121 en 30 segundos. Al parecer le en- para aumentar la percepción de la capacidad numérica, el ser
señó a contar un picapedrero jugando con piedre-
humano recurre a agrupar los objetos, normalmente de 5 en 5.
cillas. En cierta ocasión Parker se enfrentó a otro
calculista prodigio de la época, el estadounidense
E1 cómputo por muescas representa el paso previo a la capaci-
Zerah Colburn (1804-1839), nacido en Cabot, Ver- dad de contar, para la cual se necesita disponer de una palabra
mont. Colburn era hijo de una familia de granjeros. que represente cada una de las cantidades y ser capaz de verba-
la mayoría de los cuales tenían seis dedos, tanto en
lizarlas correlativamente. Esa palabra es el número y represen-
las manos como en los pies. Su padre vio rápidamen-
te que las extraordinarias cualidades de su hijo po- El calculista Zerah Colburn ta una abstracción conceptual que ha sido trascendental para el
a los ocho años de edad,
dfan suponer una fuente de ingresos que paliara la hombre. Para representar dicho número gráficamente lo más
precaria situación económica en que se encontraba sencillo es desarrollar la técnica de las muescas. De hecho, en
su familia y, con ocho años, lo llevó de feria en feria para que exhibiera sus
todas las civilizaciones la representación del número es previa
extraordinarias dotes. Un grupo de filántropos, pensando que no se podía
perder un cerebro como aquel en pequeñas ferias, Io envió a Europa para que a la propia escritura. A1 integrar la representación del número
aprendiera en las mejores universidades, pero Zerah no destacó en cuanto en un lengu^je escrito se utilizó la muesca para representar los
intentó utilizar su cerebro en procesos abstractos complejos.
números menores de 4. Un ejemplo de ello son las expresiones
I, II, III, que en muchas civilizaciones han servido para expresar
los números 1, 2 y 3. Cuando la cantidad a expresar es 5, la acu-
mulación de muescas simples IIIII deja de ser útil, ya que la
vista no permite reconocer el número de una manera rápida;
Una persona puede mostrarse hábil con un ábaco y, sin em- además, dicho número corresponde a una mano, un concepto
bargo, ser analfabeta. Cuando se ejercita con un ábaco, el cerebro superior perfectamente reconocible. De este modo el ser humano
humano está utilizando unos procesos mentales muy primitivosy, ha desarrollado distintas estrategias para expresar el 5, el 10, así
por lo tanto, muy poderosos. como sus respectivos múltiplos. En la forma más primitiva de
Actualmente estamos tan habituados a realizar operaciones las muescas la agrupación visual de 5 muescas en grupos dife-
con lápiz y papel siguiendo una estrategia abstracta o algoritmo renciados es una forma evidente de expresar números visual-
que nos resuita difícil entender la enorme dificultad que ha supues- mente diferenciados.
to para el hombre desarrollar y asimilar dichos aigoritmos. E1 com- Ea evolución de dichas estrategias ya dentro de un sistema de
puto numérico y el cálculo propiamente dicho están profundamen- escritura ha hecho incorporar símbolos específicos para el 5,10,

33
ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
32
50, 100, etc., manteniendo la idea de muesca para el 1, 2 y 3. gSe
es el caso de la numeración romana, vigente todavía en la época
de Napier, en la que V = 5, X = 10, L = 50, C = 100, D = 500
M = 1000, etc.
Si se efectúa una simple suma utilizando la numeración roma-
na, por ejemplo 534 + 789, es decir, DXXXIV más DCCLXXXJX, y
se intentan escribir los números uno encima de otro para apücar
el algoritmo modemo de la suma

DXXXIV
+DCCLXXXIX

se comprueba que las unidades no se disponen encima de las uni-


dades, las decenas sobre las decenas, etc. E1 problema estriba en
que el número escrito tiene más de un símbolo para las unidades,
varios para las decenas, etc. Para hacer la suma primero hay que
separar Ios símbolos y luego reagmparlos. Además la notación IX
para el 9 resulta muy incómoda en la suma porque el símbolo X
debe juntarse con el resto de decenas y el I con el resto de unida-
des, pero en realidad no se dispone de una decena y una unidad
sino de nueve unidades, con lo cual se debe hacer im paso previo
de reescribir los números obviando la notación IX tan caracterís-
tica y sustituyéndola por un VIIII. Así pues, la suma quedaría indi-
cada: DXXXIIII + DCCLXXXVIIII. Separando y reagrupando se
han de seguir estos pasos:

1. Clasificación de las cifras del DXXXIIII:


M ccc ¡ XX ; III

XXX | llll El resultado de la suma sería MCCCXXIII, es decir, 1323.


No existe constancia alguna de que los romanos utilizaran esta
2. Añadir el segundo número y clasificar sus cifras DCCLXXXVIIII. ategia para realizar una suma, lo cual no significa que no la co-
-- e incluso la utilizaran en ocasiones. En cualquier caso es
D L V
simpi° Servar ^ue en realidad no se ha utilizado ningún algoritmo,
D
Se ^ ernente se ha representado gráficamente la operación tal como
CC XXX 1111
XXX llll siirií^' C°n m ^3300* con la única diferencia de que sería muchí-
sencillo con este último.

34 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


35
ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
* * * * *
E1 ábaco romano de mano contema, empezando por la izqm
da, una serie de surcos largos (inferiores) y cortos (superiore? TxT (((«))) ((!)) oo c X I
alineados y utilizados para contar números enteros desde las unj
dades de millón hasta las unidades. En los surcos largos habíacua
tro bolas, y en los pequeños, una única bola La de los surcos supe.
. . • •

« * * * •
riores valía como 5 de las de los inferiores. A continuación, a ia . * * * *
derecha había otras dos columnas con surcos para el cálculo ' • • • *
cionario monetario. EI ábaco estaba hecho de una placa de metal
donde piezas móviles o bolas corrían en surcos. Debido a su peque-
ño tamaño, podría caber en un bolsillo de camisa modema Para sumar ahora el 789, se empieza con el 700, y como no se
Esquemáticamente, los números enteros quedarían represen- one de bolas suficientes en la columna de las centenas se in-
tados por las siguientes siete columnas: dlSduce una bola de 1000. Se necesita ahora quitar tres bolas de
mn y como no se dispone de eUas pero sí de una de 500, se quita
• ' * * • ' • bola de 500 y se introducen dos bolas de 100:

LX1 (((!))) ((!)) oo C X i • • * • * • •

* • LX1 (((•)» «1» oo c X I


*


! * •

* •
En la columna de la derecha las piedras de abqjo represenían . • *
los números del 1 al 4, que se muestran si subimos o incoiporamos
las piedras hacia la parte central. La piedra de la columna de la de-
A continuación se añade el 8 a las decenas, introduciendo una
recha de arriba representa el 5, que para mostrarse se debería b<\jar
bola de 100 y quitando dos bolas de 10:
o incorporar. Siguiendo este criterio, las piedras de las columnas
permiten expresar de derecha a izquierda las unidades, las decenas, • * * • * •
las centenas, etc. Es decir, cada piedra tiene un vaior distinto de-
pendiendo de la columna en Ia que se encuentre, de derecha a iz- LX1 ((0)» (0)) oo X I
c
qmerda, 1,10,100,1000,10000,100000,1000000. . . «
Se puede mejorar el cálculo con el ábaco siguiendo el orden . •
• « . * .
natural en que se leen los números, o sea, de izquierda a derecha * . * «
*
De este modo un buen abacista puede sumar números de muchas * * . *
cifras dictadas, ya que no tiene la necesidad de invertir el orden , * * * * * •
para introducirlas. Así, en el ejemplo 534 + 789, en primer lugar
se introduce el valor 534, empezando con el 5 en la columna C, Y se termina con 9 unidades, introduciendo una bola de 10 y
luego el 3 en la X y finalmente el 4: sacandounaunidad:

36 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


* • • • • • • verá en próximos capítulos, se anticipó a los actuales
se
com°
adores-
LXl ((('») ((0) oc c X I orden' producto no es más que una suma reiterada, es decir, a - b
Un
f b veces el número a. Así, 7 • 5 es lo mismo que 7 +
* eS sum 7 + 7_ fjacer esto con una herramienta diseñada para
• • *
* • + 7 +a no supone ninguna dificultad. E1 problemase planteacuan-
iaSUlT1cifras a multipücar son muy grandes, ya que no resultaría
* d° ^able sumar, por ejemplo, 203 veces el número 132. Es aquí
raZ0.n se neCesita darse cuenta de que en realidad 203 es lo mismo
La solución es 1323. d°n 200 + 3 y Que, por lo tanto, el producto se puede resolver su-
De esta manera, se puede hacer una sucesión muy larga de qu'd0 primero 200 veces y luego 3 veces 132, o mejor aún, pode-
sumas directamente con el ábaco a partir de un dictado, es decir ^os sumar 200 veces 100, más 200 veces 30, más 200 veces 2, más
mientras el algorista escribe en su papel los números a sumar el 3veces 100, más 3 veces 30, más3 veces 2. Lamodemanotación
abacista simplemente puede ir introduciendo nuevas bolas en su poünómica resulta muy útil para entender que 203 = 200 + 3 =
ábaco. Si el abacista es un poco hábil, podrá hacerlo a la misma = 2 • 100 + 3 = 2 • 102 + 3. Si se utiliza la notación romana
velocidad que se tarda en escribir un número. Por lo tanto, habrá X = 10, se obtiene la expresión polinómica 203 = 2 • X2 + 3. Del
terminado su suma antes de que el algorista ni siquiera haya em- mismo modo se puede escribir 132 = X2 + 3X + 2.

pezado a hacerla. En el siglo xvi toda la matemática se hacía todavía de un


modo literal, es decir, describiendo palabra por palabra todos los
elementos algorítmicos que sustentaban cada cálculo. E1 álgebra,
tal como la concebimos hoy, no existía aún. Pese a ello, Napier
LA UTILIDAD DE LA NOTACIÓN POLINÓMICA se aproximó a los fundamentos intrínsecos de las operaciones
con una perspectiva polinómica, es decir, exentos de una base
Para hacer una multiplicación escrita directamente con numera- de numeración decimal. Si bien es cierto que la notación polinó-
ción romana se debería ir acumulando letras en unas tablas para mica es modema, las operaciones en esta notación nos permiten
luego hacer laboriosos recuentos. Si bien es posible, no resulla acercamos mejor a la visión del cómputo tal y como lo vivían
operativamente razonable, y mucho menos si los números a mul- Napier y sus contemporáneos en dos hechos fundamentales. Uno
tiplicar son grandes. es Que con la notación polinómica no se necesita el cero, es decir,
Napier pensó que la ventaja del ábaco sobre el cálcuío algo- no hace falta incluir un 0 • X entre el 2 ■ X2 y el 3 para expresar
rítmico se basaba principalmente en el hecho trivial de calcular el 203. E1 otro es el hecho de que la notación polinómica no es
manipulando piedras en una mesa y se concentró en crear un ába- Posicional: el número 2 en 203 tiene el valor 200 simplemente por
co multiplicativo. Tuvo que reflexionar muy profundamente sobre a posición en la que está. Sin embargo, el número 2 en 2 • X2 +
el aigoritmo de la multiplicación y darse cuenta de cuál era su ^ tiene el valor de 2, ni más ni menos, siendo la posición
esencia. E1 paso de gigante que dio fue entender que el algoritnio mente irrelevante; de hecho se puede escribir perfectamente
era independiente del sistema de numeración utilizado y de que se e numero 203 = 3 + 2 • X2.
podía multiplícar en cualquier base. Esta visión le permitió fural-
SnmI>ar^ muÜiplicar hay que multiplicar todo por todo y luego
mente construir un verdadero ábaco multipiicativo con el Que> nar- Es decir:

38 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
o se marca el vaJor de la columna como potencias de 10
203 • 132 = (2-X2 + 3) • (X2 + 3X + 2) = 2 • X2 ■ X2 + del ábac valor 1Q el símbolo romano X. Para multiplicar
+ 2-X2-3J+2-X2-2 + 3-X2 + 3'3X + 3-2 = 2-*4 + utiUZfÍl(2-X^3)-(X2 + 3X+2):
+ 6-X3 + 4-X2 + 3X2 + 9-X + 6 = 2-A'4 + 6>Ar3 + 203 •v
+ 7- Jf2 + 9*X+6 = 26796.

Esto se puede visualizar muy bien con una tabla de doble en-
trada-
2X1 3
2X4 3X2 X2
6X3 9X 1 3X
4X2 ' 6 2

Tomando los seis productos parciales se obtiene, igual que antes:


Ahora se tiene que multiplicar todo por todo, pero ¿dónde se
2-X4 + 6-X3 + 4-X2 + 3-X2 + 9-JÍ+6 = nondrá el resultado? Por ejemplo, si se multiplican las unidades
= 2 • X4 + 6 ■ X3 + 7 • X2 + 9 • X + 6 = 26796 3-2 = 6, ¿dónde se colocará el 6? Si se sitúa en el lugar que le co-
rresponde de las unidades a la derecha, se tiene que eliminar el 3
E1 orden en el que se ponen los valores en la tabla es totalraen-
que tenemos puesto, con lo que se debería memorizar el número o
te irrelevante, pero seguir un orden natural facilita el recuento. Del
bien anotarlo en un papel, ya que se necesitará más adelante para
mismo modo, si se deja un espacio vacío para las decenas del nú-
multiplicarlo por otro de los coeficientes. Si se reserva otro espacio
mero 203, la tabla quedaría:
del ábaco para ir anotando la solución, este se convierte en un ins-
2X2 3 tnunento poco práctico. Para solucionar este problema, se puede
2X4 3X2 X2 empezar multiplicando los coeficientes de factores de mayor índice,
6X3 9X 3X en este caso 2X'¿ • X2. Se observa que la columnaA-4 donde debería
4X2 6 2 ir la solución 2X4 está libre, con lo que se puede introducir dicho
valor, que forma parte ya de la solución (resaltado en el esquema).
Y la solución del producto se obtiene, curiosamente, sumando
los coeficientes de las diagonales:
2-X4+ 6-X*+ 7-X2 + 9’X+§ = 26796,

con lo cual la operación resulta muy práctica.


Cuando se intenta trasladar este proceso al ábaco sin utilizar
para nada un papel, se observa un problema de espacio, ya que si
se ocupan las columnas de bolas para introducir los números a
multiplicar, no hay sitio para los productos parciales. Así, se toma
un ábaco con numerosas columnas y se introducen los valores coeff ^ ahora las 3 unidades del número 203 por el
multiplicar en los dos extremos derecho e izquierdo. En el centro ciente 1 de 132, es decir, 3 • X2 = 2>X¿. Lamentablemente, la

ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


40
columnaX2 está ocupada, pero el factor IX2 del valor 132 v Para ir terminando, se multiplica 2X* • 2 = 4**, que se añade
usado con todos los coeficientes de 203, con lo que ya S6 ^ , LumnaX2 utilizando las estrategias propias de la srnna en el
necesitará más y podemos olvidarlo. Así pues, se puede 86 3 3 0 (3 anteriores más 4 son 7).
quitando Ia bola delX2 y colocando las tres bolas que se neces'^ jjjo ac . 73 i i *
2 1 3 2
-- . * * • .
* * * * * * HT" ■ ■ ■ ■
* ——
lo X / X* X5 X4 X3 X2 X /
X2 X / X6 X5 X4 X* X2 pp ■ .
..
X "T" » * ■ ■

* *
» *
*
«
*
*
» * ■ ■ H <
* R
* * . • • ■
* • • * . * •
» * *
, • » » .
* * • • ,
* * * * , • •
* • * * * * * Jj
*

Finalmente se multiplican, ahora sí, ias unidades 3 • 2 = 6, que


Se continua ahora con 2X2 ■ 3X = 6X3 y se obtiene la columna se pueden colocar en su lugar sin necesidad ni de escribir ni de
vacía. memorizar los números.

La solución, tal como se puede ver es 26796.


Ahora toca 3 • 3X = 9X. Como ya no se necesita el valor 2 de
E1 ejemplo que se ha mostrado tiene truco, ya que ninguno de
la posición X, se puede quitar e introducir el 9 recién obtenido. los Productos de ios coeficientes daba más de 10 y, por io tanto, todo
2 3 1 3 2 el proceso ha resultado muy sencillo. Si alguno de ios productos da
mas 10 el modelo polinómico se complica. Efectivamente:

57'39 - (5 • X + 7) • (3X + 9) = 15X2 + 45X + 21X+ 63.

pero si X = io entonces: 15X = (X + 5)X = X2 + 5X

cieutesrn° Se ^eloer^a ^esglosar cada coeficiente en dos coefi-

42 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS 43


ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
ntinua con 5X * 9 = 45X añadiendo las 4 y 5 bolas a partir
Desarrollar este algoritmo para realizar una multiplicación re-
C° g_x pero como en la.X ya había 1, serán 6, y como en ia
sulta muy complicado, pero hacer el cálculo con el ábaco no ünpjj. la column ’ edarán 11, pasando una bola más aZ3.
ca complicación alguna porque para introducir un 15 solo hace
falta introducir cinco bolas en la columna correspondiente, más °5 7 _ 3 9
una bola en la columna contigua de la izquierda Efectivamente.
57_
• * ¡ * | *
3 9
T 71
■■
1
_:—,- -—l- - - - -r—
*

X5
1 *

2Ü|
1 *

Ti X2
1 *
r
1

*J /
* 1 . •

E *
X ¡ /1 ... X* xs r>F~ x3! x¿ X ¡ /
-
; l l1 ■
. i *
* * *
« 1 • *
; i * 1
por último, las unidades 7 • 9 = 63 a partir de la última colum-
na. en ia columna X ya había 6 que se suman a 6 y se obtiene 12,
Procediendo como en el ejemplo anterior, empezamos con
5X • 3X = 15AT2; las bolas 1 y 5 se colocan de derecha a izquierda quedando 2 para X y 1 más para X2:
a partir de la columnaX2 que está vacía:
5

7 _3 9
* 9
*
« .
X / X5’ X4 XJ X2 X /

• *
; ;
*
.

_ ‘ : :
La solución de la multiplicación 57 • 39 da efectivamente 2223.
Seguidamente 7 ■ 3X = 21X, que se colocan a partir de la co-
lumnaX quitando el 3 que ya no se necesita:

EL S,STEMA de numeración posicional

^odas las operaciones descritas se han hecho sin utilizar un siste


^ e numeración posicional y se sustentan sobre razonanuentos
expCa CU^° ^rirnarios Qne pueden ser realizados por calculistas
lósiGrtos. aunQne sean analfabetos y carezcan de procedimientos
°s y algorítmicos. E1 producto requiere un mayor grado de

45
ABACtSTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
abstracción, al igual que ocurre con la división, pero, aun □ 1 7.1-'1 1'-1-1_L 1 1 3 1 9~J
^Uos
calculistas profesionaies se desenvolvieron niagníficamente
sus ábacos durante siglos, usando sistemas de numeración nop0tl 1 5 1 7 | _L 1 J_L_l 11 rr31 n
sicional. Para hacer el tránsito a una metodología aJgorítmica h
falta cambiar el sistema de numeración, pero el proceso duró ^ |51711_| J—1_LLmTTil
chos siglos y no fue fácil.
Es imposible conocer el origen exacto de nuestro sistemad [5 1 7 J_1_1 J. 1 L* 1 leTn
numeración y, sobre todo, del invento del cero, que es probabl*
mente uno de los más importantes de la historia de las mateniáti
cas. Aunque existen numerosas teorías sobre el origen de nuestro
|5|7| | |
-U-iniiir*]
sistema de numeración, hoy en día ya nadie pone en duda su origen Luego la solución es 57 • 39 — 2223.
indio. E1 texto indio conocido más antiguo que da fe del eero como
«vacío» y de la numeración posicional decimal data del año 458
Es un tratado de cosmología titulado Lokavibhaga (Las partes del
universo).
la celosía

Una vez introducido el sistema de numeración posicional en el imin-


do árabe y posteriormente en Europa, el desarrollo de sistemas
EL ÁBACO DE ARENA algorítmicos para las operaciones siguió viéndose frenado por el
potencial del ábaco así como por la dificultad conceptual de interio-
E1 sistema de numeración posicionaJ permitió desarrollar algorit- rizar la necesidad de incorporar y utilizar el cero para realizar ope-
mos de cálculo, que, supuestamente, deberían superar al ábaco, raciones usando la numeración posicionai. Dentro de ese contexto,
pero no era senciiio hacerio. Además, incluso con el sistema posi- en el siglo xm los árabes se dieron cuenta de la utilidad del uso de
cional, la incorporación de un símbolo para el cero no era un asun- una tabla de doble entrada para la realización de multiplicaciones.
to trivial. Los árabes, por ejemplo, utilizaron un sistema antiguo
Así, en ejemplos donde incluso se superen las decenas y utáli-
indio, llamado hisab al-ghubar (cálculo sobre polvo) o ábaco de
zando la modema notación polinómica, 362 • 541 = (3X2 + 6X+ 2) •
arena, para realizar operaciones. Se hacía directamente sobre el
• (S^2 + iX + 1) quedaría de la siguiente manera:
suelo o en pequeñas bandejas en las que se esparcía algún material
arenoso fino sobre el que se escribía con el dedo o con un pequeño
bastoncillo. Se trazaba una cuadrícula en la que se escribían los
zx*
15X4
sx
30X1
1
2 1
10X2 sxz
números y no se ponía nada en el lugar del cero. Para sumar o
12X3 24X2 | ax 4X
multiplicar no variaba demasiado respecto al sistema utilizado con
3X2 , 6X i 2 1
el ábaco. Es decir, para realizar multiplicaciones se iban borrando
los números que ya no hacían falta y se iban incorporando las
Se (jg^emos 9Ue ahora se deben sumar las diagonales, puesto que
soluciones; por ejemplo, si se calcula el producto 57 • 39, en un
ábaco de arena se verían escritos sucesivamente los siguientes Así n en acurrildar los coeficientes de las mismas potencias de X.
números: resmt^ [Link]- se debe sumar 10X2 + 24X2 + 3X2 = 01 X2. E1
0 e dicha suma se puede poner siguiendo la dirección de

ABACISTAS VERSUS ALSORtSTAS


ABACtSTAS VERSUS ALGORISTAS
la diagonaí en la que se encuentran las potencias cuadrad
en una nueva fila situada en la parte inferior, que se deberá^ ^
gar hacia la izquierda con el fin de encajar todas las sumL^0*011'
distintas potencias de X: de

3X3 ! 6X 2
15X4 30X1 10X2 5X3
12X3 24X2 8X 4X
3X2 6X 2 1 1
| 15X4 | 42X5 ¡ 37X2 14X 2

Este método resulta interesante para multiplicar los polin


mios, pero para los números presenta la dificultad aríadida de ten^
que sumar las decenas de cada coeficiente de la última fila a la
casilla contigua de la izquierda. Así:

15X4 1 42X3 l 37X2 | 14X r 2


5X4 ¡ 4X
+1X5 +4X4 i +3XS | +1X2 |
tx5 ! 5X3 8X2 i 4X 2

O mejor aún, que se separen ya las decenas de las unidades


en las casillas de los productos y se junte cada decena de cada
FOTOSUPERIOR
casilla con las unidades de las casillas contiguas situadas a la iz- I2QUIERDA:
Portada de Summa
quierda sumando luego las diagonales. Si la suma nos da otra vez de aríthmetla,
pmportioni et
un valor superior a 10, las decenas pasarán inmediatamente a la proportlonalita
(1494) de Luca
casilla izquierda, de un modo similar a las sumas en ábacos. Pactoll
FOTO SUPERK»
DERECHA:
Detalle de la
portada del libro
Rechnung auff der
Llnihen und Fedem
(1533), de Adam
Ries.
FOTO CENTRAl
DERECHA:
Calculadora
Burroughs similar
a la que compltió
con un ábaco
Japonés en 1946,
FOTOINrtfilOR
Ábaco romano,
con su numeraclón
característica.
Con lo que el producto resultante es 195842.

49
ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS
48
ue se decidió a escribir el fibro a petición de sus alum-
Si se considera la notación posicional, se pueden obvi
mercial yej 0bjeto de facilitarles el aprendíz^je de la asignatura.
mente las expresiones polinómicas, con io que la multiPuc . '
se realizaría de la siguiente manera: Cac*óp nos,con de los primeros libros europeos en los que aparece el
Este es * ^ celoSía para efectuar multipficaciones.
método ^eXto en el que aparece la suma por celosía es la Summa
0V!hmetica, proportioni et proportionalita (Suma de aritmé-
& an oinetría, proporciones y proporcwmlidad), publicado en
tica, 9e ^ mateInático italiano Luca Paciofi (1445-1517).
1494rP'mreso en Venecia, se considera la primera enciclopedia de
mática pura y aplicada. Es una recopüación de las matemáti-
su tiempo, estructurada en cinco partes. La primera, dedi-
caS * la aritmética, se inicia con la clasificación pitagórica de los
Este método para la multiplicación fue desarrollado por los ^úmeros y utüiza la nueva numeración indo-arábiga. A continua-

árabes en el siglo xm y recibió la denominación de «celosía», por. ^ ón se exponen las reglas para las operaciones aritméticas funda-

que la disposición de las cifras recuerda las mallas de madera o mentales: suma, resta, multiplicación y división, raíces cuadradas

metal tras las cuales las mqjeres y los maridos celosos podían v cúbicas, cálculo de progresiones aritméticas y el estudio de las

observar sin ser vistos. No existe constancia del uso de este mé- fracciones. La segunda parte, dedicada al álgebra, anafiza en deta-

todo por ios indios. Uno de los primeros textos de los que se tiene lle la resolución de ecuaciones simples y cuadráticas y los proble-
constancia es el Talkhis a'mál al hisab (Exposición sumaria de mas que conducen a tales ecuaciones. Indica el método de solución
las operaciones aritméticas), escrito en 1299 por Ibn Muhammad para las ecuaciones de grado superior y afirma que la regla general
ibn al-Banna al-Marrakushi al-Azdi (1256-1321). de solución es imposible mediante procedimientos aritméticos de
La figura del calculista o del abacista (en realidad un calculista cálculo. Esta parte se puede considerar como el comienzo del uso
era un abacista) fue tomando cada vez más importancia Las técni- de abreviaturas. Algunas de las notaciones y abreviaturas más uti-
cas de cálculo no eran sencillas, con lo que existía un número con- lizadas por él suponen un avance respecto a su época, no supera-
siderable de personas dedicadas profesionalmente al cálculo. Dis- do hasta bien entrado el siglo siguiente con el desarrollo del álge-
poru'an de mesas con cuentas (ábacos) para realizar sus operaciones bra simbólica por Frangois Viéte (1540-1603). Por ejemplo,
Cuando apareció la imprenta, el primer libro de contenido ma-
temático impreso en el mundo fue un tratado de aritmética comer- 3. ce. co. rh. 2. co. p. 6. ae. 216,
cial anónimo titulado Larte de labbacho, conocido también como
Aritmétiea de Treviso, por haber sido publicado en 1478 en la ciu- que representa
dad italiana del mismo nombre. Se trata de un texto práctáco para
la enseñanza de la aritmética comercial, destinado a todos aquellos Sxz ~2x + 6 = 216,
que quisieran iniciarse en la actividad mercantil. Es un libro de
aprendizaje profesional, redactado en segunda persona, como si jmde ce. representa census o zensus, que significa cuadrado; co.,
estuviera hablando al lector. E1 estilo de redacción es llano, con un ^cognita, cosa (italiano) o res (latín), la actual x; primera letra
lenguaje deliberadamente coloquial, sencillo y comprensible- P°r v n!l7ÍUS' el ~ menos; primera letra depiú, el signo + más;
el contexto se deduce que el autor era maestro de aritmética co- igualdad, de aequalis.

ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS ABACISTAS VERSUS AtGORISTAS


Las siguientes partes del libro de Pacioli tratan de CAPÍTULO 3
contabilidad e incluyen un manual sobre cálculo de m met0(Í0sde
didas y pesos. En definitíva, la Sumrna de arithmetica ****’
una notable recopilación de saberes matemáticos como \°m^
nados con el ábaco, y fue muy utilizada, también, para
futuros comerciantes y artesanos. En los siglos xv y xvi n
los tratados de aritmética para los estudiantes de escuel ^ Los huesos de Napier
mética mercantil por toda Europa Los textos se debatíaiT ^
poner las maravillas del ábaco o las del cálculo algorítmicoT
rosas portadas e imágenes de libros lo muestran, como 1
tratado de aritmética del matemático alemán Adam Riés (1499 .¿J1
Rechnung auff der Linihen und Fedem, publicado en 1533
Napier, por su parte, adoptó el método de la celosía par En la época de Napier, los algoritmos en sistemas
multiplicación, pero era muy consciente de que los calculistas el! de numeración posicionales no encajaban con unos
personas dependientes de sus mesas de calcular y que eseerad
principal motivo por el cual el método no acababa de cutyar entre
calculistas habituados a mover fichas sobre su mesa de
ellos, por lo que diseñó un artilugio que permitía usar el método contar. Las nuevas necesidades comerciales y bancarias no
de la celosía en la mesa de calcular. podían asumir los numerosos errores contables. Napier
supo inventar los artilugios perfectos para facüitar el
«[...] con ello situamos deliberadamente ala aritmética
cálculo y minimizar sus errores. Su ingenio lo llevó incluso
en el lugar que le corresponde, que es la mesa de calcular.»
a inventar una mesa de contar que funcionaba con los
— John Napier, Rabdologiae, 1617.
algoritmos propios de un ordenador modemo.

En el siglo xx todavía existía la profesión de calculista en


un contexto comercial. Se les Ilamaba «contables» y su inipor-
tancia para las empresas era enorme. Hoy en día la figura del
contable parece que se ha desvanecido y se habla más de cajero,
gestor o tesorero. Se le pide que sea ordenado y escrupuloso, y
que tenga un amplio dominio de las hojas de cálculo infonnáticas.
En cualquier caso, el ábaco ha sobrevivido a todas las épocas, ha
coexistido con la calculadora y todavía hoy se utiliza frecuente-
mente en países orientales.

52 ABACISTAS VERSUS ALGORISTAS


. 10Uthbert fue la parroquia de John Napier durante los últimos
años de su vida en Edimburgo y en ella se depositaron ios restos
del matemático tras su muerte en 1617, tal como era costumbre
en la tradición escocesa. Sin embargo, el edificio de la parroquia
fue reconstruido después de su muerte. En el templo actual pode-
mos contemplar una lápida conmemorativa de 1842 que hace ho-
nor a su memoria pero nada se sabe de dónde pueden estar sus
huesos. No obstante, en el Museo Nacional de Escocia, muy cerca
de la impresionante escultura de la lápida de la hermosa reina
María Estuardo, hay una vitrina con un rótulo inquietante: «Napier's
bones» («Los huesos de Napier»), ¿De quién son los huesos que
allí se exponen?
En realidad, el rótulo de la vitrina del Museo Nacional de
Escocia no hace referencia a los restos de Napier sino al material
utilizado en la construcción de las regletas de su invención. Estas
regletas aparecen descritas en su libro Rabdologiae, publicado
en 1617 pocos meses antes de su muerte.
Napier, con una visión del mundo muy práctica, buscó un tí-
U 0 silr>p^e Que describiera exactamente lo que estaba haciendo,
lat' 1111 cor^uni;o regletas. E1 libro debía estar escrito en
£ COmo todos los libros científicos de la época, pero puso el
decir T rfl<lb'dos = varilla, regleta, logiae = colección, es
dologiae (Colección de regletas).

55
LOS HUESOS DE NAPlER
oustruir un ábaco para multipücar. Tomó como base la
La lectura de este übro permite comprender los avances p
latinos de las investigaciones de John Napier. De hecho, su au^' pezó P°r c .ón por celosía (explicada en el capítulo anterior) y
regletas en las que simplemente escribió «los mui-
debió de reflexionar mucho sobre el poder del ábaco, habland0 *
discutiendo con los calculistas profesionales, que posiblemen/ consffuy° números del 1 al 9», es decir, las tablas de multípbcar
fueran contadores de la Casa de la Moneda (dirigida por su tiplos de las cifras de eada producto por una línea diagonal.
Archibald) y que desarrollaban sus habilidades con ábacos de ta utílizarl»8 solo hace falta reproducir la técnica de la
blero deslizando sobre ellos gitones (fichas) fabricados especiaj. ^Vcación por celosía. Si, por ejemplo, se quiere multiplicar
mente para contar dinero. mUl W928 solo hace falta colocar las regletas correspondientes
7 ■ 425 aen numérico indicado y sumar las diagonales de la ffla
en el orutii
«A la publicación de este pequeño trabajo, relativo al
7 (figura!):
mecanismo y uso de las varillas, fui especialmente impulsado,
no solo por el hecho de que están tan aprobados de un uso ya
casi común, sino que también llegó a mis oídos un delicado
consejo de que lo hiciera, para que no fueran publicados
en nombre de otro.»
— John Napiek, Rabdolog/ae.

LAS REGLETAS DE NAPIER

La mente prodigiosa de John Napier captó la diferencia entre el


concepto de cantidad y el de número. Entendía las ventajas y los
inconvenientes del ábaco y las operaciones algorítmicas en no-
tación posicional. Reflexionó profundamente sobre las estructu-
ras algorítmicas polinómicas de las operaciones e investigó con
distintos sistemas de numeración. La primera conclusión a laque
liegó fue la imposibilidad de convencer a los contadores profe*
sionales de que renunciaran al ábaco. Con cierto grado de inge-
nuidad, se propuso construir un ábaco algorítmico, es decir, un
ábaco cuyo funcionamiento intrínseco estuviera basado en los 29 8 1 4 9 6

algorítmos propios de la notación posicional en vez de los apila-


mientos irreflexivos del cálculo con ábaco. De este modo conse-
guiría dotar a los calculistas de una herramienta muy poderosa.
La suma no constituía un problema preocupante, pvies el ába-
la s C°n 10 qUG el resultado final es 2 981496. Se observa que en
co se basa en el propio concepto de «añadir». Así que Napicr ew
rna de la diagonal 6 + 5 con el resultado de 11 se toman

56 LOS HUESOS DE NAPIER 57


LOS HUESOS DE NAPIER
problema era la multiplicación por números de
las unidades 1 y las decenas se acumulan a la diagonal sicu °tr° gr dfra. Ciertamente el uso de las regletas era poco
4 + 3 + 1 = 8. ent« - de uncircimstancialanoserquelascifrasfueranconsecu-
En el libro Rabdologiae Napier sugiere cómo fabricar ^ ^enos contrario el producto se conseguía directamente
gletas, poniendo de manifiesto, una vez más, su visión práctj ^ tivas- c do de la celosía. Las regletas servían únicamente
su actividad científica Por ejemplo, propone construir las por e1 ^ de referencia. Es decir, si se deseaba por ejemplo
en plata o madera con una longitud de unos tres dedos, un taiW de soPort o65 . 1615, se usaban las regletas para multiplicar
francamente pequeño para facilitar su transporte en un bolsiu °
jpoWipllCf4845,6 ■ 1615 = 9 690 y 5 • 1615 = »075. Finalmente
Su vinculación con los metales, a través de la relación y la posiCi'° 3 •l615 " respétando el orden posicional.
de su padre, hace suponer que los prototipos se hicieron de p]at^ s€ siunabaealizar ia división entre dos números, Napier proponía
Desde un punto de vista práctico, este no es un buen material, pUes
Para ^ regletas combinadas con el algoritmo de la división
resulta caro y se ennegrece con facilidad. La madera también se
ütUÍZar cmalmente, ligeramente modificado. Por ejemplo, para
oscurece con el manoseo. E1 material ideal era el hueso, p0rS(1
USad° 589475 entre 365, en primer lugar se tomaban las regletas
ligereza, resistencia y color. Así que pronto se empezaron a fa-
dividir j 6 y el 5. Se puede observar como usando estas regletas
bricar regletas de hueso. En el mundo anglosqjón se popularizó
del 3’ ^ ne de una imagen visual instantánea de todos los posibles
el invento con el nombre de Napier’s bones («los huesos de Na-
£55» de 365 por 1,2, 3, 4, 5,6, 7,8 y 9 (figara 2).
pier») frente ai nombre regletas o varillas de Napier, muchomás
acorde con el verdadero significado del título del libro.
Uno de los primeros problemas que se planteaban con este
sistema es que no se disponía de regletas suficientes para hacer
multiplicaciones con números de cifras repetidas, por ejemplo,
la multiplicación 7 • 5 555, ya que en la descripción se incluía una
regleta para cada número. Una solución a este problema hubiera 365 -I°/3
sido construir regletas en forma de prisma decaédrico o, lo que 589475 l365
es prácticamente lo mismo, en forma de cilindro, incluyendo en
cada cilindro las diez tablas. En cambio, Napier, en la Rabdolo■ 1095- !% !\% >5 3
224(4)
giae, optó por resolver el problema de la repetición de cifras
-2190
diseñando diez regletas ortoédricas de base cuadrada con una
t/ 3/ 2/ ”0054(77
tabla en cada cara. De manera que invertía caras opuestas y las /5 /0 /5
tablas de estas caras opuestas eran de valores que sumaban nue-
ve. De este modo, cada tabla se repetía cuatro veces, mantenien-
do un diseño portátil y garantizando su uso para números en que
2555Zn %
se repitiera alguna de Ias cifras. Las diez regletas se podían guar-
2920-* \\Z\W7 A/
dar en su caja, que se parecía mucho a una sencilla caja de tizas
ortoédricas para encerados escolares. Pese a no aparecer en e 2/ 5/ 4/
/1 I /4 /5
libro Rabdologiae, las regletas de Napier en forma de cilindros
no tardaron en construirse. En el Museo Nacional de Edimburgo
se conserva una de ellas datada hacia 1650.

59
LOS HUESOS OE NAPIER LOS HUESOS OE NAPIER
Para dividir solo hace falta buscar el valor más
ferior en las regletas. 0 STEVIN Y LA NOTAC.ÓN DECIMAL
Así, por ejemplo, empezando con las tres primeras cifr SlMON
(1548-7620), nacido en Brujas,
dividendo 589, el vaior inmediatamente inferior es 365 fru? del
andes que más tarde formó
multiplicar 365 • 1, se escribe el 1 en el cociente y se reali ° ^ ciüdad de Fllíca, ocupó diversos cargos de
resta. ^ parte de I 5U ciudad natal y en Amberes
contable
E1 resultado de la resta es 224, se añade el 4 (entre par' hastadue
en 1571 viajó por Polonia, Prusia y
Al regresar. en 1577, abandonó
sis) y ahora se busca un valor inferior a 2 244 en las regletas fgoruega-
nrobablemente por los conflictos
decir, el 2190 de la fila del 6. Se realiza nuevamente la resta " cctAhlprió pn Lpidpn
y se añade el 7. De manera sucesiva se realiza toda la división ’ donde pudo enco-
Se puede observar que, pese a estar haciendo aparentemen abierto e inic.o sus
te la resta algorítmica habitual, el soporte de las regletas pennite dad de esta [Link]
distintos proyectos
que la operación sea mucho más rápida y efectiva, ya que ai nm|
la ingemeria. En 15t
tiplicar el cociente por el divisor se realiza de golpe y sin esfuer- fracciones decimale
zo (por ejemplo 6 • 365 = 2190). cribia 310 2 1517» p.
fraccionana
Cuando la división no es exacta, como por ejemplo

Stevin lo identificaba con

utiliza, en primer término, la notación mixta para expresar la so-


lución:
nombrando ai 2 «el primero». al 5 «el segundo», al 7 «el tercero», refiriéndose
1993 si’ a «decimal». En este libro también explicó cómo realizar la suma, la resta, la
multiplicación y la división con esta notación.
pero luego propone seguir dividiendo con el fin de obtener deci-
males. En este caso Ia solución que muestra Napier es

i 093
19901000 ’
Para calcular raíces cuadradas y cúbicas, Napier propuso la
pero menciona las virtudes de la nueva notación introducida por construcción de dos nuevas regletas (figura 3). En la primera de
el matemático militar flamenco Simon Stevin (1548-1620), en la ellas, encabezada por la inscripción pro quadraki, existen tres co-
que propone expresar el valor 1993,273 de la siguiente manera: lumnas. La de la derecha muestra ios números del 1 al 9, la central,
el de estos números, y la de la izquierda, los cuadrados, sepa-
rados por una diagonal en dos triángulos, con las decenas en el
SuPerior y las unidades en el inferior.
También propone la notación 19932’7”3m, e incluso de mane- La segunda regleta, encabezada por la inscripción pro cubica,
ra combinada con la coma actual: 1993,27”3”\ ién está dividida en tres columnas. La de la derecha contiene

6'
60 LOS HUESOS DE NAPIER LO£ huesos oe NAP1ER
72

04

-
79

1 eiemplo, el número cuadrado inferior a 12 es 9 (el siguiente es


ffin 6ue es mayor que 12). E1 cuadrado obtenido, 9, se escribe en la
r coiumna pero en la fila inferior, debajo del 12. Se anota fue-
VUde la cuadrícula el número cuyo cuadrado se acaba de escribir,
el 3 Este será el primer dígito de la raíz cuadrada que se está calcu-
lando (figura 5).


Proquadrata 1

X 2 .

Para obtener una raíz cuadrada, por ejemplo, lade 120419, se X _!


2

separan de dos en dos las cifras del número, empezando por la


derecha; 12.04.19. A continuación se crea una cuadrícula con tan-
y») 6

8
m

4
tas columnas como pares de números y el doble de filas. En el
ejemplo, serán tres columnas y seis filas. Se colocan las cifras de i/ 10 5

64s
/5
dos en dos, de izquierda a derecha. Las dos primeras cifras en la
3/ 12
primera columna y la primera fila, las dos siguientes en la segunda /6

columna y la tercera fila, las dos siguientes en la tercera columna


y la quinta fila, y así sucesivamente, dejando siempre una fila entre X6/
14

16
cada par de cifras (figura 4). /4

Se empieza con las dos primeras cifiras (o bien una cifra si el


número al que queremos calcular la raíz cuadrada tiene un númer°
impar de cifras) y se busca en la regleta el número cuadrado infenor'
8/
1/1
18

62 LOS HUESOS DE NAPIER 63


LOS HUESOS DE NAPiER
En la misma fila de la regleta pro quadrata, en 1
„r0cede de igual manera: se añade una nueva reeleta ri»
central, se encuentra el doble del número que se acab-3 C°,Un,Iia
?! cP0rresP<>ndiente » doble del «gito resultado, en este cas^
el 6. Entonces se toma la regleta 6 de Napier y se c f ^ ^10^,
N»P,er¿ c0loca en ls de la regJeta pro guadrata. Seguidamem!
quierda de la regleta pro quadrata. En la cuadrícula se^ & *a ¿ el 8-y ^drícuJa se restan los numeros de las dos últimas flia* “
números de la primera columna y el resultado Se es*
tercera fila de la primera colunma, así 12-9 = 3 Cn^e en la ee *'£**>■304 - 266 = 48'y se escribe ei
sena
En la segunda colunma de esta misma fila se encue
SÍSUÍluntando el resuitado de la resta con las dos cifras corres-
dos siguientes cifras del número inicial, 04. Juntando las h '^las
jjentes al número inicial se obtiene4819. Repiüendoel pro-
se obtiene el número 304. 08 ceída&
p0" se busca en la nueva regleta (formada por las regletas de
Ahora se repite el proceso de buscar el
númeroinfenor- ceS ’ g y 6 y la pr° quadrata) el número inferior a 4819 u,9
en la regleta construida (la regleta 6 con la pro quadratá) * * ^
^ílros de la nueva regleta, sumando las diagonales, son- 681
tiene que leer de manera que los números de la misma ¿Per°Se
"'L 2049,2 736,3425,4116,4 809,4 504... Por lo tanto, el ntofr
deben sumarse. En el ejempio los números que se obtieneT”31
' será 4 809, que corresponde a la septima flla, porque el siguien-
61,124,189,256,325... Por lo tanto, ei número será 256 (figu^ está por
tenúlíiero, 4bU4, esta pui encima
[Link] de
uc 4819.
1013.
que corresponde a la cuarta íila de la regleta. Se escribe el númer 6 De esta manera se procede a escribir fuera de la cuadrícula
4 fuera de la cuadrícula, ya que corresponderá al nuevo dígito dd el número 7, siendo el tercer dígito del resultado de la raíz cua-
resultado de la raíz cuadrada
drada (figura7).

64 LOS HUESOS OE NAPIER


LOS HUESOS DE NAPIER
Se llega al final de la cuadrícula, con lo que el cál
terminado obteniendo que la raíz cuadrada de 120419 es\°Se ^
obtiene como resto 10, la diferencia entre 4819 y 4809 p4?ySe
120419 no es un cuadrado perfecto. Evidentemente seD ! ^
añadiendo pares de valores 00 a la derecha y continuar ^
goritmo con el objetivo de conseguir varios decimales n 61 762
Para extraer raíces cúbicas, el procedimiento es muv
al de la raíz cuadrada, pero se usarálaregletapro cubica^
dividirá el número en grupos de tres cifras empezando Por i ^ ^
recha. E1 resto del proceso es idéntico al de la raíz cuadrada^
Para terminar la primera parte de la Rabdologiae N •
mostró diversos ejemplos de la utilización de sus regletas en ^ 402

blemas de la regla de tres, directa e inversa. Por ejemplo prese^


tó el siguiente problema. «Si 27 trabajadores construyen una
torre en 365 días, entonces ¿cuánto tiempo estarán 12 trabajado- para resolver analíticamente este problema, de un modo ge-
res para hacer el mismo trabajo?». neral se debe empezar por calcular el área de un polígono regular
arbitrario de lado b. E1 área de un polígono regular de n lados es
perímetro (n • 6) por apotema (a) dividido por2:

TABLAS SOBRE FIGURAS GEOMÉTRICAS

En el entorno en el que se movía habitualmente John Napier.


rodeado de calculistas e ingenieros relacionados con los metales Por lo tanto, es necesario calcular la apotema (figura 9).
y muy concretamente con la fabricación de moneda, debió de
encontrarse a menudo con un problema geométrico muy deter-
minado: «Si deseamos fabricar dos monedas de diferente fonaa
pero de idéntico peso ¿cómo puedo calcular las dimensiones de
las monedas?».
Limitando el problema a monedas en forma de polígono re-
gular, se reduce al siguiente enunciado genérico: «Partiendode
una figura geométrica concreta con un lado unidad (Napier usa-
ba el valor unidad 1000) ¿cuál será el lado de otra figura geomé-
trica para que la superficie sea Ia misma que la figura inicial?»-
En este caso la figura inicial sería un cuadrado de 1000 de
Iado. En la figura 8 podemos observar las dimensiones del lado
resto de polígonos regulares para que el área sea la misma que
del cuadrado, en este caso concreto el área sería 1000000.

LOS HUESOS DE NAPIER


LOS HUESOS DE NAP1ER
v ,]ando los resultado9 para los polfgonos regulares de lados
Tt a 0, tanto para m como para n, obtenemos las sigmentes
dfi9*e3*
s:
Coadrado | Pentágono He/ágono | 1 Oaógono

m=5 ¡Tnr
5196713713 [ 1.9933068909 1 2.4454337425 ] 1356322713 i IZS&r&n

13116656995 1.£1i854¿977 | 1-9062822621 | ¿1973632265 j 2486S2MS


0.7623870555 I 1_ '-2288573054 U53324957 | •£7524x924 '
'SS554Já64¡!
0.62040323W 08137641306 1226637527 i 136325436S '
‘'542525043
0,5245812582 0.6830773413 ¡ 0.84554887C3 '¿*S5S352 ■•.30428075%;
0,4550858606 0.5969275306 | 0.7335388207 | 0.3675257744
'T5C2413 j
0.4021996377 3.7667060754 138378C7C4£

0.47287CSC45 1 0.5810907445 ¡ 0.5872349605 ¡ 0792744946 ! 059634732

La segunda columna indica, por ejemplo, los distintos lados


que deberían tener los diferentes polígonos regulares para que su
superficie sea exactamente igual a la del cuadrado. Por ello el
valor para n = 4 es 1.
Napier realizó estos cálculos, muy útiles para la fabricación
de moneda, y los tabuló en la segunda parte del fibro, que se plan-
teaba publicar como una obra independiente («Lábro segundo: £11
uso de las regletas en geometría y problemas numéricos*)- Aquí
aparece una tabla que toma como unidad el valor 1000.
Por otro lado, si se desea conocer el lado b de un polígono
regular de n lados que tenga exactamente un área de Am, corres- 1991 2450 2896 3344 | 3771 4217

pondiente a un polígono regular de m lados con el lado unidad, 1312 1612 1904 2196 ! 2487 2769
deberemos encontrar un valor b que cumpla: 2019 j 1895 2119
Pentágono 1231 1456 1

1364 1539 1721 1


. nb2 ÍOOO Hexágono 1182
4n = --• 1455
812 Heptágono¡ 1154 1301
4tan 1000
■■ —
n 1128 1261
687 846 Octógono !

Despejando la 6 obtenemos: 495 733 867 1000 Eneágono 1118

528 769 887 1000 1 Decágono


650
b= 687 793 895 1000
472 581

68 LOS HUESOS DE NAPIER LOSHUESOSDENAP1ER


Además de esta tabla, Napier mcluyó otras cinco con
cme relacionaban distintos parámetros geometricos de l0s poC
nos y poliedros regulares. La última tabla, la septuna, describ.
propiedades físicas de metales y piedras (oro, mercurio, píomo
plata, bronce, hierro, estaño, mármol y roca). Una vez más, se
de observar la impücación de John con la profesión de su Padre
Archibald, ya que el cargo de maestro de la Casa de la Moneda
incluía la responsabilidad de minas y metales.

EL PROMPTUARIO

Las regletas, los ábacos y las tablas sobre figuras geométricas


probablemente permitirían a un calculista de la Casa de la Mo-
neda de Edimburgo resolver cualquier problema de cálculo de En la cara frontal de la caja se deben guardar las varillas con
manera rápida y eficaz, por lo que el libro Rabdologiae podría los múltiplos de los números, mientras que en la parte lateral se

darse por terminado. colocan otras varillas consistentes en máscaras planas agqjerea-
Las regletas eran muy útiles, sobre todo por su versatilidad, pero das. Dependiendo de la máscara elegida, se verán unos u otros
Napier era consciente de que sus evidentes deficiencias ponían números de las varillas principales. Para multiplicar se deben ex-
en entredicho su capacidad para resolver el problema de un traer las varillas necesarias de los cajones correspondientesy co-
modo definitivo. Es decir, Ias regletas debían permitir multiplicar locarlos en la parte superior del promtuario.
cualquier número por cualquier número sin importar la repeti- Para disponer de todos los múltiplos en una sola regleta se
ción de dígitos ni que los números de varias cifras tuvieran o no recurre al ingenioso procedimiento de sustituir cada varilla vertical
las cifras consecutivas. La dependencia del lápiz y el papel para por una regleta plana, y cada cuadrado por otro de 3 • 3, de forma
resolver muchas de las operaciones convertía a su «ábaco» en que contenga los nueve productos cifra a cifra. Luego, con la re-
una pequeña «estafa», aunque no dejaba de ser una palanca para gleta horizontal agujereada de la forma apropiada (máscara), se
promocionar técnicas algorítmicas en numeración posicionaL consigue que se vean exactamente los valores apropiados para
Napier era consciente de ello y no descansó hasta encontrar la ?ectuar *a rnultiplicación de manera semejante a la utilizada en
solución definitiva. : sencillas. Las regletas contienen tantos cuadrados 3 •
Napier presentó la solución definitiva en un apéndice de la
leT' d?See’ toc*os iguales para cada cifra, y de su número depen-
segunda parte de la Rabdologiae, donde propoma un nuevo ms-
e ^año de la multiplicación que podemos hacer.
trumento de cálculo al que denominó promtuario -en latia
tical íví eSqUe-a básico cs el siguiente (figura 11): en la regleta ver-
promptuarium significa «despensa»-, en alusión a cómo se debe
je es a^er P1180 las multiplicaciones cifra a cifra respetando la idea
construir la caja en la que se guardará todo el coryunto de regl^
a (jja n tr tas úecenas a la izquierda y las unidades a la derecha de
tas. Para Napier, esta caja no era más que una «despensa»
)ara 0ll ca(ia cuadrado. E1 orden de los valores es creciente,
regletas (figura 10).
e después coincida con los huecos de la máscara lateral.

70 LOS HUESOS DE NAPIER 71


LOSHUESOSDENAPIER
\/rAsu*S z\/ n/rTÍXTiX

i/ IX--L¿-U. -U—.i

mMMÍ

mmm
m| Por ejemplo, para calcular el produc to 325 ■ 47 se colocan las
máscaras 4 y 7 sobre las regletas, encual quier posición ya que los

mm iii m
cuadros se repiten (figura 13).

mwm m
mm mmm \m
mm l!H m
mm mz
mmm wm mz
La máscara lateral no es más que una regleta plana perto
(figura 12). Los números de la figura corresponden a las venta
que hay que abrir. Así, en la máscara 8 se perforan los lu£a
donde pone 8.

LOS HUESOS DE NAPIER


LOS HUESOS
mando en diagonal se obüene el resultado 325 ■ 47 = )
^uítado es realmente sorprendente: se pueden hacer mulapü
EL PROMTUARIO DEL MUSEO AROUEOLÓGICO NACIONAL DE MADR|D 0¿rdedosvaloresdehaStns,etecifraseongranvelocidaSy
El promtuario es una arqueta de sobremesa en madera de palosanto. hueso, p^sióD'
marfü y cantos de latón construida seguramente en el siglo xv»; El armario
consta de un cuerpo superior con una pequeña tapa que contiene las regletas
«Usando el promtuarw, cualquier multiplicación se DuedP
de Napier. incluidas las de la raiz cuadrada y cúbica. En el cuerpo central se reaJizar srn rnnguna diflcultad a rnáxima velocE
encuentra el promtuario propiamente dicho. custodiado por dos puertas de-
coradas en marfil, con tablas de potencias (puerta izquierda) y el triángulo de
- [Link] F. HAWKINS, T„ ^
Pascal (puerta derecha). Dentro de los cajones se encuentran ordenadas tan-
to ias nuevas regletas multiplicativas como las máscaras necesarias para Su inanejo es tan impactante que sorprende que este invento
su uso. El promtuaño de Madrid permite multiplicar números de diez cifras neriano no se popularizara y sea prácticamente desconocido
significativas. Toda la construcción revela que no se trataba de un modesto
objeto de calculista, sino de una obra hecha con finura destinada a ser obse-
rtehecho, solo existe un ejemplar conocido en todo el mundo, que
quiada como objeto excepcional. Su estructura no sigue estrictamente las in- ¡eencuentra expuesto en el Museo Arqueológico Nacional de Ma-
dicaciones de la Rabdologiae. No respeta la ubicación de las regletas en la ddd, lo que resulta sorprendente por el cuestionable contexto mu-
parte central y las máscaras en la parte lateral derecha, pues todos los cajones
se encuentran en la parte frontal. La única firma que lleva es el sello de la Orden seístico para esta pieza.
de los Jerónimos, lo que hace pensar que pudo ser fabricado para el monas-
terio de San Lorenzo de El Escorial, Madrid. Sea cual sea el camino que haya
seguido para terminar en Madrid, no deja de ser una curiosa paradoja que el
único promtuaño neperiano que se haya localizado en el mundo sea propiedad
de la católica monarquia española. Napier como teólogo dedicó sus esfuerzos multiplicación abacista
a combatir a los papistas. Para los reformistas como él, la monarquía españo-
la era, junto con el Papa de Roma, la misma encarnación del Anticristo.
Napier era muy consciente de la obstinación de los calculistas,
fervientes siervos del ábaco invencible. Actualmente muchos au-
tores llaman «ábaco neperiano» a las regletas o al promtwrio de
Napier, ya que consideran que el objetivo de este era construir un
ábaco multiplicador, o al menos, construir un invento que fuera
aceptado por los fanáticos del ábaco. Pero Napier nunca etiquetó
sus regletas con el nombre de ábaco. Utilizó los nombres de «rab-
dología» (conjunto de regletas) y «promtuario»(despensa). Posi-
emente Pensara que sus inventos no eran ábacos, es decir, no
ran artqUgj°s con aióviles para efectuar operaciones
o erícas’ P°r lo que podían no ser aceptados por los calculistas,
porq pensara ^ue realmente no eran suficientemente buenos
investLVal0rara e* at)aco P°r encima de todo. Aun así, continuó
^ ando para construir un auténtico ábaco multiplicador.
de ia Cp,ler?utSo hacer una multiplicación abacista, con el método
niimeros°Sla ^ara e^° no Unbía más remedio que sustituir los
P°r cuentas (guijarros, garbanzos, bolitas de madera,

74 LOS HUESOS DE NAPIER


75
LOSHUESOSDENAPIER
Ptc 1 Si se utiliza la notación polinómica actuai entendiendo,
T= 10, y, por ejemplo, se quiere mulüphcar:

Qro . R41 = (3X¿ + 6* + 2) • (5X2

o sea:

362 ■ 541 = (3 • 102 + 6 • 10 + 2) • (5 • 102 + 4 • 10 +

se deben multipücar todas las cifras por todas las cifras. POri0
tanto, se puede realizar el producto en una tabla de doble entrada

Para hacerlo «abacísticamente» se dispondría de una mesa


con una cuadrícula al estilo de un tablero de ^jedrez y dentro de
cada casilla se pondría las bolas correspondientes. En el ejemplo:
Finalmente, bastaría con sustituir grupos de 10 bolas por una
de la columna de la izquierda.

Evidentemente esto es un galimatías pero tiene una ventaja


muy interesante. Para realizar las sumas de las diagonales bastana

76 LOS HU£SOS OE NAPIER


77
loshuesosoenapier
En realidad este método es estructuralmente muy prá
pero tiene un gravísimo inconveniente: la gran cantidad de l,
tas ordenadas que se deberían incluir en un tablero. Por ejeitlT!n'
para multiplicar 897 • 969 todas las casillas contendrían
60 bolas, ¡una locura! e
Esta gran cantidad de bolas se debe a la base del sistema h
numeración. Sin embargo, si utilizáramos sistemas de numemcj/
en base 5, el máximo de bolas en un cuadrado serían 4 • 4 = 16 bo¿n

EL TABLERO MULTIPLICADOR BINARIO

Algunos autores han dudado de la capacidad matemática de John


Napier tildándolo de mero calculista, pero es el momento de rei-
vindicar la capacidad visionaria de un genio que no solo dominaba
las operaciones en distintos sistemas de numeración (algo inaudi-
to en su época), sino que se percató de que la solución óptimaal
problema era utilizar la base binaria, exactamente igual que en los
modemos ordenadores. De esta manera, el número máximo de
bolas que podría tener una casilla en un tablero de un ábaco mul-
tiplicador binario sería el de una sola.
En el título del capítulo VI de la tercera parte de la Rabdolo-
gia£, Aritmética local, aparece por fin la palabra ábaco: «De des-
criptione abaci, vel alvei pro locatione areali», es decir, «La des-
cripción del ábaco, o mesa de contar, para la distribución de la
superficie». La expresión «la distribución de la superficie» hace
referencia al movimiento de las bolas en dos dimensiones. A con-
tinuación hay un dibujo fascinante del tablero multiplicador bina-
rio. Las páginas siguientes dei libro describen su funcionamiento.
En primer lugar, para usar este ábaco binario se tienen que
descomponer Ios números a multiplicar en sumas de potencias de
2, es decir pasar el número a base 2. Para hacerlo existen vanos
métodos. E1 utilizado actualmente como método general de con-
versión de números en distintas bases consiste en realizar sucesi-
vas divisiones del número entre la nueva base (en este caso el )
hasta que el cociente sea cero y luego tomar todos los restos e

LOS HOESOS DE NAPIER 79


LOS HUESOS DE NAPIER
_ representar un número en el ábaco binarin k ^ ,
las divisiones en orden inverso. Porejemplo, si queremos Pasar f&' p!fde una manera rápida, las bolas necesañas ’Jf3 “
11 a base 2 se obtiene 11 ~ 1 Ollp c0„ c°loC^ciencia del uso de la potencia de 2. teller

d,°S "fT C°" 61 b^o, enp^


Tde««ninan y,IOCallZan “ P°tenC,aS de 2 W» «K
liHSar roS en el tablero.
I»5" r ejemplo. si se desea multiplicar los números 362 y 29-

Sin embargo, proponerpreviamente numerosas divisionespara


que luego resulte más sencülo multiplicar podría resultar incluso
absurdo. Napier utilizó un método más intuitivo para pasar a base
2 en el que en todo caso hay que hacer varias restas. Consiste en
tomar la potencia mayor posible de 2 (e inferior al número) y res- u genialidad de Napier estribaba en darse cuenta de que el
tarla al número inicial. Seguidamente, se busca la potencia mayor
ultado del producto de todas las cifras del número binario
posible ai resto obtenido y se resta de nuevo y así sucesivamente.
ÍOIIOIOIO 2 por cada una de las cifras del número binario 10111
p0r ejemplo, para obtener 362 en base 2, se busca la potencia de
soio pued¿2ser 1 o 0, y en la multiplicación por celosía (o polin¿
2 mayor posible 28 = 256 y se restan: 362 - 256 = 106. Ahorase
mica en tabla de doble entrada) el número raáximo de bolas en
necesita encontrar otra potencia de 2 inmediatamente inferior a 106,
cada casüla del tablero será de 1 (figura 14).
en este caso 26= 64 y se resta: 106 - 64 = 42. Se repite el proceso
y se obtiene 26 = 32: 42 - 32 = 10. Otra vez, 23 = 8:10 - 8 = 2.
Y finalmente 21 = 2. De esta manera se puede escribir
362 = 256 + 64 + 32 + 8 + 2 = 1 ■ 28 + 0 • 27 + 1 • 26 +
+ 1 • 26 + 0 • 24 + 1 • 28 + 0 • 22 + 1 • 21 + 0 • 2° = 101101010(2.

En modo de tabla y de derecha a izquierda, se representaría asú

Napier sabía que los calculadores profesionales hacían eS^


restas con una facilidad pasmosa y más si se apoyaban en
ábacos, sin necesidad de escribirlas en un papel.

80 LOS HUESOS DE NAPIER LOS HUESOS DE NAPISR


A continuación se realiza cifra a cifra el producto, del
basta con tener en cuenta que 1-1 = 1, l O^OyQ-o^ cuai
decir, se pone una bola en las intersecciones de las filas y coluj
correspondientes (figura 15):

Finalmente, siguiendo el método del producto por celosía,


bastará con desplazar las bolas en diagonal. Tal como dispone
Napier el tablero, inclinado 45°, las bolas se desplazarán horizon-
talmente por la diagonal de los cuadrados. Resulta indistinto que
lo hagan hacia la derecha o hacia la izquierda (figura 16).
En este ábaco binario, dos bolas de una casilla corresponden
a una de la casilla superior. En la figura 17 podemos ver cómo se
Ileva a cabo la sustitución correspondiente.
EI resultado queda visible en las bolas que quedan (figura J
Y finalmente, solo queda volver a hacer la conversión a base

8192 ; 4096' 2048 1 1024 512 256 128 64 | 32 16 ' 8


E 2

* | *
; 'I_J __ Lj —
Es decir: 8192 + 2048 + 256 + 2 = 10498. Efectivamente
362 • 29 = 10498.

LOS HUESOS DE NAPIER


I

CAPÍTULO 4

E1 arte de tabular

Muchos matemáticos se han quejado a menudo de la gran


cantidad de horas que les roban los tediosos cálculos en
detrimento del tiempo que deberían dedicar a investigar
y hacer progresar las matemáticas. John Napier inventó
el logaritmo y construyó unas tablas logarítmicas que
permitieron a los matemáticos aprovechar mejor su
La plasticidad y sencillez de este ábaco es muy sorprendente. | tiempo. Solo los ordenadores inventados en el siglo xx
Napier muestra una visión técnica de las matemáticas cercana a
una concepción computacional modema. Si este ábaco no tuvo
han superado al escocés ilustre en esta aportación.
éxito no fue porque fuera poco eficaz, sino porque las regletas del
mismo Napier lo superaban en rapidez y eficacia, pero el retode
construir un ábaco multiplicador solo ha sido logrado por Napier
en toda la historia de las matemáticas. É1 lo sabía y, pese a ser
consciente de su escasa eficacia práctica, no se arriesgó a verpu-
blicadas sus ideas por otros autores. De ahí que escribiera en la
dedicatoria de su Rabdologiae que no quería que se viera cumplida
la frase de Virgilio: «Hos ego versiculos feci, tulit alter honores»
(«Yo escribí estos versos, otro se llevó los honores»).

84 LOS HUESOS DE NAPIER


la jgja sueca de Ven (Hven), entonces bajo dominio de Dina-
U se encontraba el mejor observatorio astronómico jamás
io lnstalado en el castiUo de Uraniborg, disponíade losmejores
instnunentos, entre los que destacaba un cuadrante mural de 1,8
metros de radio con una precisión de 5 segundos de arco. E1 cas-
tillo contaba, por ejemplo, con un sistema de intercomuiücación
enffe las distintas habitaciones, una imprenta con su propia fábri-
cade papel para publicar los descubrimientos que allí se hacían,
un completo laboratorio alquímico situado en el sótano y un ex-
tenso jardín que suministraba plantas para los experimentos de
química medicinal. Uraniborg era un proyecto extremadamente
caro. Se calcula que suponía alrededor del 1% del presupuesto
total del Estado de Dinamarca. A la cabeza de aquel proyecto es-
tabaTVcho Brahe (1546-1601), uno de los científicos más destaca-
y controvertidos de la historia.
Uraniborg fue un centro de estudios tan reconocido mundial-
men|e Que no solo los científicos de la época se desvivían por vi-
con ° S^° ^^bién l°s personajes más ilustres, que eran recibidos
cobovi^383^0 Sln Entre ellos figuró elmismísimoJa-
Su . ’re^ ^e Escocia, que visitó el castillo en 1590. Después de
elrT1atrirn°n Dinamarca en el palacio del obispo de Oslo,
curso del0ni0 “úció un viqje de cortesía por Dinamarca en el trans-
^raniborgC'i ^ P°r e* fabuloso castillo de Ven. Llegaron a
^ e 20 de marzo de 1590 y permanecieron en la isla du-

87
ELARTEDETABULAR
fascinado por la astronomía
, preciso y sistemático del mun-
r -h-. Rrahe (1546-1601) nació en el castillo de Knudstrup, en la provincia de e
un mapa de estrellas y trazó
Tycho Bra . a Dinamarca y hoy forma parte de Suecia, y fup; E^
¿o. Ademas- Como experto astrólogo realizó
nrZgen Brahe en el castülo de Tosterup. Este pretendía que ^
5üSP°sicl0nv precisas predicciones, aportando
ra3l°e™¡dodel rey. por lo que le P™P°^ionó ona sólldaformaclónhuma„>^ nUaierosas y c¡entes q(je cuestionaban el mo-
l en 1559 lo envió a la [Link] de Copenhague. Durante su estancl * 61 prUebas J® Q de, Universo. Pese a poseer
«o se produjo un ecllpse de Sol, cuya prediccion le causó una enorme
delo ar,StdatoS necesarios para establecer una
1 partir de ese momento, el joven Tycho se dedicó a estudlar matemét¡casí a!“a
todosloS . cosrnológica, se aferró al concep-
nomia En 1562 ingresó en la Universidad de Lejpzig para estudiar leyes,
nuevate sta del universo en que el Sol úni-
mavor parte del tiempo la dedicaba a sus observaciones astronómicas. A raú Za
t0 geoce ^ centro del movimiento del resto
conjunción entre Júpiter y Saturno el 24 de agosto de 1563 se dio cuenta de |«J?
cafnen e En 1597 cerró el observatorio de
res en que incurrían las previsiones astronomicas. En 1566 emprendió un viaje rw
de P'hnrq v se trasladó a Praga, donde trabajó
Alemania y vísitó las universidades de Wittenberg, Rostock y Basilea. dondecu¿
matemático imperial a las órdenes del
estudios de astronomía, astrología. alquimia y medicina.
^erador Rodolfo II y donde se le asignó

comoayudante al joven Johannes Kepler (1571-


Ei mayor observatorio de la historia
1628). Tras su muerte, este utilizó los datos as-
En 1570 Tycho Brahe regresó a Dinamarca y trabajó durante un corto periodoenia
tronómicos de Brahe para sus investigaciones.
Universidad de Copenhague hasta que en 1575, el rey Federico II le ofreció la isla de
Ven para que construyera el mayor y mejor observatorio sin telescopios de la historia Grabado que representa a Tycho Brahe
en el observatorio de Uraniborg.
de la humanidad. En el observatorio de Uraniborg recopiló el conjunto dedatosas-

rante una semana, que aprovecharon para recorrer y conocertodas en Basilea A su regreso a Escocia se convirtió en médico de Jaco-
sjls maravillas. E1 recibimiento fue espléndido. Se sirvió un gran boM de Escocia, a quien acompañó a Dinamarca para casarse con
banquete en el que los comensales conversaron en latín mientras laprincesa Ana y luego a Inglaterra tras su entronización como
•íaeobo I de Inglaterra.
actuaban músicos y bufones.
E1 monarca estaba acompañado por John Craig (?-l y Antes de encontrarse con TVcho, John Craig había dirigido al
médico personal y amigo de Napier. Ambos habían tenido aentífico un manuscrito en latín titulado Capnuraniae seu comet,
mación muy similar en latín, leyes, matemáticas, alquinuay^ ^aetJera subíimatio (El cometa de Urania en la inmensidad
materias, y ambos habían viqjado por Europa como eraha Per0 ^Ue reícrenciado y valorado por diversos astrónomos
la época. Esa formación alentó una amistad que iba más a ^^ ^osh^h^ ^ pu^^carse- Es posible que, durante el encuentro,
simple relación humana. Craig era, para Napier, un c°meta ,laran experiencia sublime de la contemplación del
que compartía los últimos avances matemáticos, ^enta- yectorj/ 6 CUIUo Tycho pudo calcular con gran exactitud su tra-
astrológicos y alquímicos. Vivió durante mucho ^empo ^j0 Bfahe °bservaciones de enorme precisión. A menudo
nia, donde estudió astronomía con Paul Wittích (ca. de íaciones ^Ue^a^a ^e ks largas horas que se perdían haciendo ope-
que le permitió estar en contacto con los astrónomos ^^jna imp bnarias. Craig, médico y astrónomo, debió de quedar
la época, y enseñó matemáticas y lógica. También estu Sl°nado por todos sus comentarios.

88 EL ARTE DE TABULAR
ELARTE detabular
LA CONFECCIÓN DE TABLAS

^ nariz dE tycho brahe


John Napier recibió a John Craig en su castillo de Gartness tras
. rup parsberg. primo lejano de Tycho B
regresar este de su vi^je a Uraniborg y haber asistido a la coronación
MafU se burló de él en público por sus in- M » £~fl
de Ana de Dinamarca como reina de Escocia en Edimburgo el 17 ^ Br,'c oredicciones astrológícas sobre la I 1 J
mayo de 1590. E1 relato de la visita de Craig a Uraniborg entusiasmó 9e0Úte de Solimán el Magnífico. Tycho, lleno ** f* T p
a Napier, el rey de las multiplicaciones, quien, animado por su ami- mue ometió la imprudencia de retar a
de 'io a Manderup. un experto espadachfn jf
go, decidió iniciar una ardua tarea; confeccionar unas nuevas tablas
trigonométricas que incorporaran procesos prostaferéticos, es decir,
dU! con un arte exquisito, le rebanó la nariz. S Jfl
qU ártir de ese día y hasta el final de su vida jjk
que permitieran sustituir, de un modo automático, las multiplicacio^ Tvcho Brahe hizo gala de un sentido del hu-
or sardónico presumiendo de poseer una ■ ■
nes y divisiones por sumas y restas.
ariz mucho mejor que la del resto de los :" - fl
La tabulación o confección de tablas era una práctica muy uti-
mortales, puesto que la suya estaba hecha
lizada para simplificar los cálculos matemáticos. La idea era sencilk de metales nobles. Pegaba su nariz metálita Tycho Brahe.
si se han de repetir de una manera reiterada unas operaciones de- en su cara con una pasta hecha de resinas,
temvinadas, se pueden anotar sus resultados sistemáticos parapos- de modo que, si así lo necesitaba, podía prescindir del molesto apéndice para
efectuar determinadas observaciones astronómicas con sus fantósticos ins-
teriormente consultarlas en vez de repetirlas. Por ejemplo, si se
trumentos.
establecen relaciones numéricas entre las longitudes de arco, el
ánguloque lo define y el radio de una circunferencia, dichas relacio-
nes, debidamente anotadas, pueden resultar de gran utilidad para
resolver problemas en los que intervengan los mismos ángulos.
De hecho, los antiguos egipcios y babilónicos ya se planteaban triángulos semejantes, pero hasta la época helénica no encontra-
y resolvían problemas relativos a las razones entre los lados de mos por primera vez un estudio sistemático de las relaciones entre
losángulos centraies en un círculo (o sus arcos correspondientes)
y las longitudes de las cuerdas que los subtienden formalizándose
lo que se Uama «trigonometría», del griego trigono, triángulo, y
LA PROSTAFÉRESIS j netron, medida, o sea, medición de los triángulos. Todo parece
mdicar que la primera tabla trigonométrica fue realizada durante
En Uraniborg utilizaban a menudo las fórmulas trigonométricas de la prosta-
féresis (palabra de origen griego formado por prosthesis, que significa suma. a^segunda mitad del siglo naC. por el astrónomo griego Hiparco
y aphearesis, resta), que permitían efectuar una multiplicación simplemente
cíh 1Cea ^Ca’ ^25 a.C.), que se ganó el derecho aser cono-
con una suma 0 una resta, con lo que podían realizar las operaciones matemá-
ticas con mayor rapidez, como la conocida fórmula °i?mo e* Padre de la trigonometría.
cos y POner ^a tabla trigonométrica permitió a los matemáti-
2 • sena ■ senp = cos(a - P) - cos(a + (3).
de ia ^fCnomos res°lver gran cantidad de problemas. A lo largo
Algunos textos atribuyen su origen al matemático y astrónomo egipcio Ibn Vez ia fó 0Fla Se mejorando ias tablas, aplicando una y otra
Yunus (ca. 950-1009), pero según estudios recientes su autor fue el matemá-
tFatemJ-mUÍa ^ á^gulo mitad y el ángulo doble. E1 astrónomo y
tico y astrónomo alemán Johannes Werner (1468-1522).
tendió las^tehí001^11 Müller Regiomontano (1436-1476) ex-
%e 35 a eatia minuto de arco aumentando la precisión a
^aecimales.

EL ARTE DE TABULAR

EL ARTE DE TABULAR
La proltferarión de nuevas tablas en la época de Napier d nsiblemente Napier jamás se encontró ante ianAn .,
tra la enorme importancia que tenían para las materuáticas k* una operación de esa índole, los cálculos tógon0<¡!??
utilizó dos tipos de tablas distintas, las del matemático y de^el pw nuestr0 de Cada *'a de los ^nomosy
Thomas Fincke (1561-1656) y las del astrónomo y matemátic^ * vfeión práctica lo Uevo a plantearse este reto sm ^
landés Philip Lansberge (1561-1632), basadas ambas en las de ^ de due 10 que “ mventand0 «ta lo más poderoso
giomontano, que teman una precisión de 1 minuto de arco COnT cien‘V había logrado en el mundo de la computación hasta laV
cual dispoma de 90 • 60 = 5400 entradas para las razones LZ 1 mvento pemnitiría hacer los calculos que acabarían Uevandt
métricas. Los valores se mostraban con una precisión de siete cfo ^mbrealaLuna.
que aparecían como valores enteros, ya que se consideraban k* 0°lpler se dispuso, por tanto, a retabular las tablas trigonomé-
cálculos sobre una circunferencia goniométrica de radio 107. g| & ^0 la «prostaféresis», con el deseo de simpüficar los cál
tificio de multipficar las razones trigonométricas por 107 permitía de multipücaciones y divisiones en sumas y restas. Apartir de
evitar las farragosas notaciones decimales. ías tablas trigonométricas de Thomas Fincke publicadas en 1583
Ciertamente, Napier estaba rodeado de los calculistasdela ‘ e coincidirían con las creadas por Phifip Lansberge en 1591, am-
Casa de ia Moneda que no necesitaban resolver problemastrigouo- ¿s con una precisión de siete cifras, apficó su invento directamen-
métricos. No se dedicó a la astronomía, pero no cabe duda deque tesobre los valores del seno de los 5400 ángulos comprendidos
su formación incluía esta disciplina, en una época en la que nose entre 0 y 90 grados divididos en 1 minuto de arco, aunque este no
compartimentaba el conocimiento, de modo que latín, matemáticas, tuviera nada que ver con la trigonometría
astronomía, astxología, alquimia y medicina iban cogidas de la mano. A la hora de crear sus propias tablas, Napier sabía que en una
Las apücaciones matemáticas se centraban en disciplinas comola progresión aritmética para obtener un término consecutivo única-
agrimensura, la astronomía, la astrología, la cartografía, el pilotíje mente hace falta sumar (o restar) un nümero. Si deseamos saltar
de barcos y ia artillería. Los trab^jos de Napier en su Rabdohgm entre términos alejados, deberemos multipficar (o dividir) tantas
ya habían simplificado todos los cálculos no trigonométricos. Elreto veces como alejados estén los términos por el número. Por ejemplo,
que ahora se planteaba era simpfificar los cálculos trigonometricoa en la progresión aritmética 0, 2,4,6,8,10,12..., basta con sumar 2
a cualquier término para encontrar el siguiente, y si deseamos pasar
directamente del primer término al séptimo, al 0 inicial le sumare-
mos seis veces dos, es decir 0 + 6 • 2 = 12. Por contra, en una pro-
LAS TABLAS DE NAPIER: EL LOGARITMO gresión geométrica el tránsito entre términos se efectúa multipli-
^rídiendo) por una razón dada. Si deseamos saltarvarios
ialidadydein-
Esta restricción autoimpuesta fue un golpe de gem comon°S’ ^e*Deremos recurrir a la potencia (o la raíz). Tomando
genuidad al mismo tiempo, porque permitió desarro ^ ^ ^ ^guiente^0 32» 64..., podemos encontrar el término
nicas que simplificarían cualquier cálculo. No Obstar^^^cosy ^^nino ,mu^P^cando por 2. Para alcanzar directamente ei séptimo
teamiento se reducía únicamente a los cálculos tiig°n ^do sea es<^e e* Prírnero deberemos multipficar seis veces por 2,0
se alejaba de otros contextos. E1 invento que es ^^.ac0mo La ^la 0Peración 1 • 26 = 64.
permitiría realizar en un suspiro una operación tan tica y otr&a e ^aPier era emparejar dos progresiones, una aritmé-
611 *a Progr^60111^1^0^’ m°do que para realizar las operaciones
^tutC1011 ^eometr^ca (multipficaciones y divisiones) se pu-
en su lugar la progresión aritmética (sumas y restas).

EL ARTE DE TABULAR
I elartedetabular
. los términos más proximos a Jas razones Wgonomé-
Así, en las progresiones siguientes: íeoit>étr¡,C* 5 400 cosenos de Ias teblas tngonométricas esdstentes
> de usados constituyen la progresión aritmética qUe
[
Geométrica 1 2 1 4 8 | 16 i 32 64 Í e<titu¡r productos en sumas.
4 6 1 8 ^ s
Aritmética i 0 2 10 12 _ 14^ 16 I I
--

«puesto que nada es rnas edxoso, compafteros matemáticos


si se desea multipücar, por ejemplo, los valores 4 • 16 de la progr^ r que los grandes retrasos sufridos en el tedio de 1
sión geométrica, bastará con tomar las parejas correspondientes de
multiplicacionCS’ dÍV1SÍOneS’ raÍGRS cuadradas y cúbicas [ 1
la aritmética y sumarlas, es decir 4 + 8=12, que, a su vez, está
he reflexionado por qué arte seguro y expedjtivo
emparejado con el 64, con lo que se obtiene que 4 • 16 = 64.
La satisfacción que se pueda sentir al ver la maravillosa artiina. podría ser capaz de mejorar estas dificultades.»
ña que permite sustituir multiplicaciones por sumas se ve rápida- ! — JOHN NaPIEB, MiríFICI LOGARITBVGRUM
CANONIS DBSCRJFTio.
mente frustrada al comprobar que los términos de las progresiones
geométricas se alejan unos de otros cada vez más y, por consiguien- tabla de los 5 400 cosenos redondeada a 7 decimales empe-
te, hacen que esta idea no tenga una utüidad general, ya que solo se i con los siguientes valores:
pueden usar con unos valores numéricos que por el hecho de per- |
tenecer a una progresión geométrica están muy alejados unos de Grado Coseno
otros, no siendo posible usarlo con otros valores que se encuentran 0° O’ 1
intercalados entre ellos. En el ejemplo anterior es fácil ver que este 1
0° 1’
recurso no puede utiüzarse para multipücar 45 • 76.
0° 2’ 0,9999998
Sin embargo, Napier no quería multipiicar dos números cua-
0° 3’ 0,9999996
lesquiera, sino solo razones trigonométricas entre 0 y 90 grados.

°
•A
O
0,9999993
Observó sus tablas trigonométricas y vio que el coseno de 0° es 1
y que el valor del coseno va disminuyendo paulatinamente a me- 0° 5' 0,9999989

dida que vamos aumentando los grados. Si deseamos construir una 0° 6’ 0,9999985
progresión geométrica con esa característica, bastará con ir mul- 0° 7’ 0,9999979
tipücando el valor 1 sucesivas veces por una razón muy próxima -
0° 8’ 0,9999973
a 1, como por ejemplo 0,9999999. Lo sorprendente de este hec o

cn
a
0,9999966
es que los términos de esta progresión geométrica no se alejan srno

°1
O

o
0,9999958
que se mantienen muy pegados unos a otros, por lo que es pe e
tamente viable apücar las estratégicas prostafairéticas sobre e •
Napier se planteó construir la progresión geométrica tas sucesivas potencias de

an =1-0,9999999(nl = (l - ) l-0,9999999l")

donde a„ = 1, a, = 0,9999999, a2 - 0,99 9 9 9 992 °’9^eSjón | tdonqp!)!3 Su Vez los siguientes valores, en una tabla también
a,= 0,99999993 = 0,9999997..., y escoger, de estaprog , daaa7 decimales:

EL ARTE DE TABULAR 95
elartedetabular
es ia potencia necesaria para que

(-¿í

f0<rTaueda ligada a1 coseno de un áugulo. A este vaor n **+


úcatdde «números artflciales» peroposteriormemeseir^
<Kde «logaritmo», queprovaenedeigriegol^,^
n°"' nlmero. es decrr, «numero de la raon, Sin embargo,« ^
f&rn las rnblas tngonometncas estóban construidas sm derimt
í S* muitiplicando las razones por 10000000, eon C
Sjíertuvo que asumir esa partrcularidad multiplicando, a su ve2
1 progresión geometnca por 10'. Los lOprimerostémúnosqueNa-
pier pudo haber obtenido tendrían, por tanto, el siguiente aspecto:
Se han remarcado en negrita aquellos valores de la progresión
~Grado I Coseño~~ ~¿t ~
geométrica que son aproximadamente coincidentes con los once
o° o’ lOQooooo r
primeros cosenos anteriores.
o°i’ -looooooo o_
Después de realizar 42 multiplicaciones, Napier habría cons- 0° 2’ 9999998 2
truido los diez primeros valores de una tabla que permitiría rela- 0° 3’ 9 999 996 A~
cionar los cosenos de los primeros minutos con una progresión 0° 4’ 9 999993 7
geométrica de razón 0,9999999 y con la progresión aritméticade 0° 5' 9 999989 11_

Ias potencias que la generan. La tabla de estos primeros términos 0° 6’ 9999985 15


podría tener el siguiente aspecto: 0° 7' 9 999979 21
0° 8’ 9999973 27
Grado Coseno n 0°9- 9999 966 34
0° 0’ 1 0 ~0010' 9999958 42
0° 1’ 1 0

0° 2’ 0,9999998 2 n con este Pr°cedimiento, para encontrar la potencia


0° 3’ 0,9999996 4 ^noes00m?wOr ^ la correspondiente a89° 59’ cuyo
0° 4' 0,9999993 7 miíKini , yü9’se necesitarían realizar alrededor de 81425681
^phcaciones, es decir:
0° 5’ 0,9999989 11

0° 6’ 0,9999985 15
0° 7’ 0,9999979 21 cos89°59’ jís 0,0002909
0° 8' 0,9999973 27
0° 9' 0,9999966 34 iente nec reSpecta 31 valor de la tabla cos(90°) = 0, el
42
Oo
o

0,9999958 riípo nn eesap° es i^alcanzable. Napier, con muy buencrite-


n°>úídica
^Ue ^ctl° val°r es infinitum.

96 EL ARTE DE TABULAR

97
EL ARTE DE TABULAR
9£5rm
Paxa caJcular los vaJores del seno de los angulos, basta COn El ^atemátlco
V *strónomo
tnralls valores del coseno en orden mverso, puesto que, por Jotiannes
Wemer, autor úe
Tctón, sena = cos(90 - a). Como el orden namral de las^ •a fórmula de la
Pfostaféresis.
tóonométricas empÍeZa SÍemPre T11 ^0’ M,er tUW qUe ^ ^OSUPERKJR
X el orden de los valores que obtuvo para publtcar sus (abla, derecha
Asíel primer vaJor que aparece en sus tablas para sen(0” F) = portada del libro
/n Wadrantem
es 81425681. Se pueden observar pequeñas variacions tum
3itrt>nom/cum,
™ los valores de la tabla de Napier con respecto a los calculados, tum Seomntrlcum;
n*c nortln
Lto de los errores que generaban los sucesivos redondeos en astrolabiuvm
Introductlo,
técnicas de inteipolación en el cáJculo de las tablas trigonométiicas del astrónomo
y matemátlco
así como en las técnicas usadas por el propio Napier en el cáiculo holandés Philip
Lansberge, cuyas
de sus logaritnios. , . , u. , tablas utillzó
Napler.
Napier era uno de los mejores (si no el niejor) «mulüpbcadoD.
del mundo pero para realirar 81 millones de muitiplicacionespara POtO INPERIOR'
llustraclón del
construir una tabla de 5400 valores hacía falta algo más que & Übro Astronomlae
Instauratae
noner de unas buenas regletas multiplicativas. Napier desarroíó mechanlcae
(1598), de tycho
distintas estrategias para ahorrarse trabajo y conseguirsu reto Brahe, que
muestra el castillo
de Uranlborg con
*gnto el centro de la tabla de Napier se puede observar unaco- el observatorlo
y los jardines.
lumna con las diferencias entre el logaritmo del seno y del coseno
Para calcular el logaritmo de la tangente (es decir, el logantmo del
cocíente entre el seno y el coseno) bastará con restar ios logant-
mos respectivos del seno y el coseno.
Por eiemnlo: ___
Logaritmo Coseno
Ángulo Seno Logaritmo Diferencia +/-
-— --i 2701926 7 632325
4 367639 1665713
40°15’ 6461240

Se obtiene que tan(40"15’) = 0,8465625, que, efecüvamen»


j i166S713

tan40°15' « 0,8465625 ~ |l “ Jqt]

Asimismo, sus tablas estaban organizadas de la


nera: en la página izquierda estaban las razones trig°n01T1 q.
sus logaritmos de un ángulo y los 31 priineros minutos^
hasta 30’, y en la página derecha se encontraban las raz^^og 31
nométricas y sus logaritmos del misrno ángulo y i°s
minutos, repitiéndose el minuto 30.

El ARTE OE TABULAR
EL ARTEDETABULAR
La página izquierda coTOspondiente a las razones trigotln„,,
tricas ysus logaritmos del ángulo 40° debería ser:

--’ IDiferencia .
40° seno Logaritmo Logaritmo seno

7876~~44T9409~ 1754258 2665151


] 6430104~ 4415 943 1 748 35_1_ 2667 592 ~~76Í867^~Jg-
2 6432332~ 4412480 1742445 2670035 ~76567n4~~^
~g434559~ 4 4 0 9 018 1 736 538 2 672 4 8 0 7 654832
4 6436785~ 4 405 559 1730 633 2 674 926 ~76529RrT
' ^ 6439 Ol7~ 4402101 1724728 2677373 7651087
g 6441236* 4 398646 1718824 2679822 7649214
*1-4395192 1712920 2682272 lÍIÍTcT'l
6445685 4 391741 1707017 2 684724 7645465_~1*
9 6447909 4 388292 1701115 2687177 7643590 51
~T0 6450132* 4384844 1695213 2689631 7641714 jcT
--6452355*_43g2399 1689312 2692087 ~763983Tnr
“Í2 6 454577 * 4 577956 1683411 2694 545 7637960 48
13 6456798 4374515 1677511 2697004 7636082 47
6 459 019* 4 371076 1671612 2699464 7634204 46_
jg 6461240^ 4367 639 1665713 2701926 7632325 45_
~16 6 463460* 4364 203 1659814 2704389 7630445 44
yj 6465679* 4360770 1653916 2 706854 7628564 43
1T 6467898 4 357339 1648019 2 709320 7626683^J2_
~T9 6 470116* 4 353 910 1 642 122 2 711788 7624802_Jj
1o 6 472 334 4 350 483 1 636 226 2 714 257 _ 76229]9_JQ_
17 4 347058 1630331 2716 727_7621036_ J9_
22 6476 767 4343635 1624435 2 719200_7619J2_J0.
23 6478984 4340214 1618541 2721673_^J17268__J,
17 ilTTÍÍ* 4336795 1612 647 _J724148__7615383_3
~25 6485414* 4333379 1606755 2726624__7613497_^
26 6485628 4 329964 1600862 2729102_1511521-
27 6487842 4326551 1594970 2751581_1g)9Z^^
28* 6490056 4323 140 1589078 2734062_760783^—_
29 6492268 4319731 1583187 27365J4_I5255Í---J¡’
50 6494480 4316 324 1577296 2739028_j55f—-~ jjjj
49°

101
EL ARTE OE TABULAR ELARTE DETABULAR
CAPÍTULO 5

Los números de la razón


Si deseamos multipücar los senos de ambos ángulos: 0,4409838
0 6461240 basta con sumar sus logaritmos correspondientes:
8187472 + 4367639 = 12555111. Ahora buscaremos en latablael
valor más próximo a 12 555111 en la columna del logaritmo.
para crear la tabla de logantmos de Napier desarrollando
completamente la progresión geométrica que la define
haría falta realizar más de 80 millones de multiplicaciones
de números de catorce cifras. Invirtiendo un minuto por
multiplicación, un solo hombre necesitaría 157 años
trabajando las 24 horas del día. Para explicar cómo había
Con lo que el producto aproximado será el valor del seno co-
logrado construir su tabla de logaritmos, Napier escribió el
rrespondiente: 0,2848520.
Efectívamente, 0,2848520 es una buena aproximacion de libro Mirifici logarithmorum canonis constructio.
0,44098:37 • 0,6461239 = 0,28493010808.
Si se hubiese deseado multiplicar directamente los valores
4409837 • 6461239, deberíamos tener en cuenta que Napier ^
todos sus cálculos ajustándose a una progresión geométrica
cendiente a partir de 1, es decir, solo funciona para valores e
0 y 1, con lo que habría que hacer la conversión dividien o
el valor por 107. Así, en el caso anterior la operación se re
del siguiente modo:

4409&37- 6461239 = 107- 0,4409837 • i07 • 0,6461239 ^


= 10“ ■ 0,4409837 • 0,6461239 =10“ ■ 0,28493020 = 2849302U

Como se ve en el ejemplo, el logaritmo de Napier Pern^o jos


un cálculo aproximado con siete cifras significativas den ^
márgenes de error admisible en los cálculos trigonometnc

EL ARTE DE TABUIAR
A la muerte de su padre en 1608, John Napier se convirtió en ba-
rón de Merchiston y, como tal, heredó todas sus propiedades.
Junto con su familia, volvió al castülo de Merchiston, donde to-
davía vivían todos sus hermanastros, que se resistieron a abando-
nar lo que consideraban su legítimo hogar. Algunos textos tratan
de subrayar su fuerte personalidad y narran auténticas batallas
campales con elJos. También cuentan que en 1613 Thomas Gra-
am acusó a John Napier de negarse a entregar documentos pro-
^esionales de su padre que conteman secretos de sus conocimien-

Moned ^ metales por su condición de maestro de la Casa de la


asnpLf qUf atripma rcsponsabilidades de minas y metales,
para ene • re °s ^ue Napier había aprendido de su padre
¿ mvenciones*
fecha de^tUTl0S nueve ^ños en el castiüo de Merchiston, hasta la
ParajQh^ a muerte> ei 4 de abrii de 1617, fueron muy fructíferos
c°nlapüb|iap,er> que ^esarrolló unaintensaactividad culminada
loga^h^ de SUS trat)£Mos niatemáticos. En 1614pubiicó
^^Uosa morum canonis descriptio (.Descripción de la
^doion^v^ l°S togaritmos) y en 1617, antes de su muer-
. ^atemát' n recibió la visita de Hemy Briggs (1561-
Continuan'CO acacieinico del Gresham CoÜege de Londres,
^nto,Süsu trabajo. En 1619, dosañosdespuésdesufa-
° Hobert, que le había ayudado durante los últi-

LOS NÜMEROS D£ LA RAZÓN


m0S años en sus estudios, publicó póstumamente MinM ^
canmis constructio (Construccion de fa en 6 r oara expresar el logaritmo de
NaPie ^.a
^ ' expresar la frase
rrase de
ae su lit
übro «el uculca- Es
tabladelosU>garitmos).
Durante los años antenores, Napier habia ido madurando Este criterio obUgaadivid^pQj^^®6
bién sus tablas logarítmicas. La instalación en Merchiston supuso
nara él la posibffidad de alcanzar el sosiego necesario paratermj.
üarlas. Pudo darse cuenta de que no eran un simple «número arti- 1(0,00002)7). Cabe recordarque el logaritmodeNfcf ’*
ficial», como había llamado en principio a su invento rmmérico. Sonde ^1 l0garitm° d6CÍmal" 81 lo^o
Eran los números de la razón. ^actualmente.

«AI hacer más cortos los cálculos, los logaritaos

DESCRIPCIÓN de la maravillosa doblaronlavidadelosastrónomo,!


- PlEKRE SlMON DE LaPLACE,
REGLA DE LOS LOGARITMOS
Si se desea calcular el logaritmo de 217, que no aparece en la
En cuanto tuvo construidas las tablas, ya en Merchiston, Napier tabla, se busca en la tabla un valor para el seno que empiece por
fue redactando ejemplos de su aplicación para incluirlos en su li- 217 o que lo haga de manera muy aproximada, en este caso el
bro Mirifici logarithmorum canonis descriptio. Uno de los pri- sen(12°32’) = 2170076.
meros ejemplos se basaba en el uso de sus tablas sobre el teorema
¡ Grados Seno Logaritmo
de los senos: V- Logaritmo Seno Grados

q = b = e _ —
12° 32'
servA ser\B senC 2170 076 15278230 15 037044 P 241186 9761699 77° 28’

Para aplicar el logaritmo a esta fórmula es necesario calcular


el logaritmo de un número cualquiera que puede no ser una razón
forn^ C0ntlriuac^n se utiliza una vez más el «invento» que trans-
trigonométrica de un seno. Es necesario resolver un problema ini
3 m lipbcaciones en sumas y potencias en multiplicaciones.
cial: cómo ajustar el logaritmo de cualquier número a la tabla. ai
que tener en cuenta que la tabla de Napier está constrmda
^ap(0,000217) = jVqpfi21-70000) =
do una progresión geométrica a los vaiores del seno de los
minutos de arco de un ángulo de 90°, por lo que el valor nias
I ^®’2170000) - Nap( 104) = Nap(0,2170000) - iNap(l(li)»
queñocorresponde alsen(0ü l’) = 0,0002909, que enlatablaap
ap(°, 2170076) - iNap(10) = 16278230 - 4JVoj9(lO)
rece como 2909, ya que todos los valores están multipüca
10Entonces, ¿cómo calcular, por ejemplo, el logaritmo
Napier fue muy descriptivo a la hora de expresar ra^on ¡0, ío eUen^,baSta COn encontrar el valor de Nap( 10), es decir, usan-
tos que actualmente se expresan mediante el lenguaje e^on3. Cüal. eviü^ ^ap*er se neeesita el logaritmo de 10 • 107 = 108,
nes. Con el objetivo de facilitar la comprensión de estos ^ente COí)n^eríleri^e’ tampoco aparece en las tablas ya que úni-
mientos, se introduce la abreviatura NapQ, una notacion eiltre o y f Q?^Sl(^era razones trigonométricas entre 0 y 1 (es decir,

LOS NÚMEROS DE
107
LOS NÜMEROS de la [Link]
0 = -23025842
Napier procede del sigulente modo'.
00 = -23025842 -2
000 = -23025842 • 3
0-n0 =-23025842-n

por lo tanto, Esta notación puede resultór confusa en el contevte «


r ,0 nue se usara a partir de este moxnento la leta n„ Ual'
Wap(lO) = Nap (p)= Napd 1) - JVap(0,l). Nap(10) = -23025850. etlañParaexp^
** Así pues, el logaritmo de 217 sería ignal al logaritn, ,

Buscando en la tabla la razón trigonométrica más próximaa


2,70000 + 0000, o sea, el logaritmo de 2170000 -40. CalcXdo
seobtiene:
01 es decir, el valor más próximo a 1000000, se encuentra:

Logaritmo +/- Logaritmo Seno CradoT!


15278230 - 4 • (-23025850) = 107381630.
Grados Seno
...
... 111 Efectivamente, se puede comprobar que:

Al
50149

03
£
998986 23035992 22985843 9949976
5° 44’
...
0,9999999107381630 = 0,0000217.

Cuyo logaritmo es 23035992, lo que permite concluirque: De esta manera, Napier logra hacer extensiva su tabla a cual-
quier valor numérico pese a estar concebida sobre las razones
JVdp(10) = Nap = Nap( 1) - Nap{ 0,1)« trigonométricas.
Para poder usar el logaritmo de manera generalizada, Ia con-
« 0 - Nap(0,998986) = -23035992. versión de cualquier número a uno que esté dentro del rango de
Así pues: ra2ones trigonométricas del seno (coseno) se logra multiplicando
(odiridiendo) por una potencia de 10. Luego, usando las propie-
Nap(0,0000217) = 15278230 - 4JVap(10) » del logaritmo se obtiene que:
«15278230 - 4 • (-23035992) = 15278230 + 4 • 23035992 =
= 107522198 NapíN) = Nap¡M&Lj = Nap^mO") - JVapOO*) =

Napier, consciente de la importancia de disponer del ^ = Na.p(NlO',) - kNap{ 10) = Nap(m0k)-kB


exacto de Nap( 10), gyustó su cálculo hasta darle el valor -
muy próximo a su valor exacto, que, calculado con técrucas
En smk = ^0°) = -23025850.
les, sería -23025850. temente Pués ro Mirijici logarithmorum canonis descriptio, des-
Este valor y todos sus múltiplos se utilizaban constan ^
nec°n det°utrar CÓmo amPliar el uso de las tablas, Napier expo-
en los cálculos con las tablas de Napier. Para no tener en¡3
Cn el que h ^ Vari0s ejemPÍos de eUo. Así, presenta un problema
birlo constantemente Napier inventó una curiosa notaci %ira i). ay que encontrar el ángulo A del triángulo siguiente
que escribió:

108 109
LOS NÚMEROS DE LA RAZÓN
[Link]ÚMEROSOE
^naiinente, buscando en las tabias los valores *,

^éaÍCaS ^ apr0XÍmad0a»°s^ obtenÜ^68

, .nA) = i\fcp(0,5795500) + Nap(sih 26) - 1^9]


^(i(0,5795183) + Nap(sm 26) - -
= 5454707 + 8246889 - 13354921 = '

Qne conresponde a un ángulo de 75" queresultaseria^


, eroblema planteado siempre y cuando el ángulo seaaZ^
iS, en que el ángulo sea obtuso la respuesta deberíaSos*
Napier expone gran cantidad de ejemplos en su libro MiriM
mrithmorum canonis descnptio, muchos de ellos de trigonm
Para resolver este problema basta con utüizar el teorema de
Zoto esférica, que entonces facilitaban enormemente los cálculos
los senos: de los astrónomos. Por ejempio, cómo podía hallar un navegante
■ a 57955sin26 enpocosminutossu posición.
= fH’ de“ S1"A = 26302- Para resolver este problema de astronomía de posición, se se-
guía considerando la Tierra como el centro del universo, que se
concebía como una bóveda rígida girando airededor de nuestro
Utilizando la notación Nap(x) en la que tomamos los valores
planeta. La posición sobre la Tierra determinaba justo encima un
divididos por 107, obtenemos:
punto al que se llamaba zenlt. E1 punto opuesto diametralmente al
/0,0057955 sin 26 \ otro lado de la Tierra se denominaba nadir. La prolongación del
Nap(smÁ) = Napy Ó/ÓÓ26302 /
horizonte terrestre hacia la bóveda determinaría el horizonte celes-
= Nap(0,0057955) + Nap(sm26) - tfqp(0,0026302). te, una circunferencia en el plano perpendicular al eje zenit-nadir.
Como se creía que la bóveda celeste giraba alrededor de la
Para introducir los valores numéncos dentro del rang 'Herra, el observador, desde esta, podía ver cómo una estrella apa-
posibtes razones trigonométricas que aparecen en las tablas, recia Por el horizonte en el este y horas después desaparecía por

túa las siguientes transformaciones: e* ^nzonte en el oeste. Si la estrella se encontraba próxima al


Polo (estrella circumpolar) se podía gozar de su presencia las 24
Nap(0,0057955) = Nap(0,5795500) - 3D aoras del día (figura 2).
Nap(0,0026302) = Nap(0,2630200) - 2// ^ S°l° existe una estreüa que no se mueve para un observador de
enbhA kestre^aP°lar. Paradeterminarlaposicióndeunaestrella
De este modo: útij ovec*a celoste existían varios sistemas de coordenadas. E1 más
^rizo^ ^ nave^an^e consistiría en determinar su altura sobre el
Nap(smA) = Nap(0,0057955) + iVop(sin 26) - des(jeuH.y e^ an8ulo desde un punto determinado, por ejemplo,
= Afap(0,5795500) - 2D + ^(sin 26) - (Mtp(°,26362 ; + ^ s (° p0r * ección norte que queda determinada por la estrella jxilar
= JVqp(0,5795500) -2D + Nop(sin 26) - JVap(°,2t^^ güiendo i& r^u^a)- Este ángulo, denominado arimut, se medía si-
= JVap(0,5795500) + 7Vap(sin 26) - Nap(0,2630 38 del reloj. Su valor varía de 0 a 360° (figura 3).

110
U)S NÚMEROS de la razón LOS NÚMEROSDELARAZÓN
^otro parámetro es m longirua qUe depende del aZT
** %a y de la hora en que se haya toma4o la medjfUt de
conocerlaconpreostónserequiwenre,0Jes
f* p^ión En la epoca de Napier no existían dlchos rein

teprfo deflciente de 13 l0ngÍtUd Pr°V0CÓ numerosos desLfr1


no resultaba diíícü calcular la latítud en
^ glproblema sobre un triángulo esférico de navegación que se
, „,ea Napier es encontrar la elevacion de la polax y, por Ltn
fftud del lugar a partir de la observación del ocaso de
^ella conocida (figura 4).

r FlG. 3
Zenit

nad ^ tridn8uios esféricos sobre los que trabaja vienen determi-


Sur (180°)
0
Norte ( °)
^nit zP°r el norte -N, el ocaso del astro S la polar P y el

Sücomni° acnnut 70°, un ángulo horario SPN = 73° 35’ 33" y


cuiariaPiementerio (90° ~ 73° 35’ 33” = 16° 24’ 27"), se deseacal-
Us fórmmVaC^n y? P°r tanto, la latitud del observador.
Un barco en medio del océano puede determinar su P°^CV
35 de tngonometría esférica nos determinan que:
a partir de dos parámetros que dependen de tres variables.
mer parámetro es la latitud del lugar, es decir, la distancia o
lo que hay desde laposición del barco al ecuador. Este t\ ^ = tan70° cot73° 35’ 33” = tan70° tanl6° 24’ 27”
se obtiene fácilmente si se conoce la altura de la polar so *>edonde ..
1 aPucando logaritmos de Napier, obtenemos:

H2
LOS números de larazón

losnúherosoelarazón
^..encias para, P°r ejemplo, un navegante en
Nav(seoNF) = A'ap(tan70° ^31*160 24’27”^ _ ^(taitfO») + explionr cómo se habían constmido ]»tabte^
24’ 27”) = -10106827 + 12226180 = 2 ll^ ítec^1 ¡es correcciones o ampliaciones. para faci'
^p0S:„0 se embarcó en la redacción del libroAfiw^ ,
De lo que se deduce que el ángulo NP es de 54». l°Lmcanonis
rum canoni* constructú> (Comtnwciónde^^l
t^cion cLe la marmñiu
La marúpulación de los logaritmos estrictamente sobre las *
„nes trigonométricas del coseno (seno) era muy eficaz eualu¡0se ^l°sWarimOSl P^^mWriahazafiadeNaSe
^mpczar por imagmar una construcción que desarroSe
anlicaba sobre la trigonometría esfénca, puesto que en este contex. P“lsión geométrica pura a base de reiterar sucesivaa muli?
to las fórmulas carecen de valores no tngonometricos. Ahorabien, ¿ tablas logantmicas de Napier consisten en escoL;
cuando se usaban sobre triángulos en trigonometría plana, en te ^lores más próximos a las 5400 razones trigonomélricas del
fórmulas aparecían valores numéricos de longitudes de lados qne £> (seno) de entren^de 80 nuliones de valores de la pro
no tienen ninguna relación con las razones trigonométricas de iado Lióngeometnca0,99yyyyy -
alguno En estos casos, el tyuste de dichos valores a una razón tri- 9 F1 primer término de dicha progresión geométrica es 1 el
gonométrica multipUcando por potencias de 10 y añadiendo lacon- cpgundo sería 1 • 0,9999999 = 0,9999999, pero el tercer término
fusa notación de Napier de +000, o -000 resultaba difícü para tos Sería ser 0,9999999 • 0,9999999 = 0,99999980000001.
usuarios del logaritmo de Napier. Pese a ello Napier fue elogiadode Kapier se dio cuenta de que podía cambiar las multiplicaciones
manera entusiasta por los mejores matemátícos de la época
porrestas:
E1 impacto de su Mirifici logantlimorum carwms descnptio
fue enorme. La East India Company, por ejemplo, percibió rápida-
0.9999999 • 0,9999999 = 0,9999999 (1 - 0,0000001) =
mente el impresionante potencial del logaritmo [actola
= 0,9999999 - 0,00000009999999 = 0,99999980000001
navegación y encargó al matemático Edward Wnght (1d61-161^
su traducción al inglés. Desafortunadamente, este fallecio antesde
Es decir, dado que la razón a multiplicar era:
terminar la ttaducción, que reemprendió su hyo Samuel, qrnen
bién murió antes de efectuar la impresión,'^ue 1*
0,9999999 = |l-jirJ,
Henry Briggs. A través de las ediciones latinas (161 ,■ - g’
1658,1807,1857 y 1899) y las traducciones inglesas (lj• > -
aplicando la propiedad distributiva obtenemos que
1857) el mundo científico aceptx5 con entiLSÍasmo el nuevolo^nj
que es, probablemente, el invento que ha causado unjm
do impacto en la comunidad matemática en toda su is o

basta restarle al valor a el mismo valor moviendo la


1°® obhf^ ^odos los términos de laprogresión geométrica
CONSTRUCCIÓN DE LA MARAVILLOSA al^J.0 a base de realizar restas de manera reiterada Si utilizó
REGLA DE LOS LOGARITMOS Heal U^° ^SÍn ^ucfa fo ^0)* este no pudo ser otro que el ábaco.
Nt -nte *os cálculos que realizaba Napier eran siempre
La construcción de las tablas de logaritmos requinó m* proc&° e%ntes 0S por 107 para ajustarlos a las tablas trigonométricas
zo y tenacidad. Napier era consciente de que en ese c£lUsar fata- Sorel su éP°ca. Además, usaba la notación decimal defen-
podía haber cometido errores que, a la postre, podnan atemático neerlandés Simon Stevin. Por consiguien-

LOS NÜHEROS de la razón LOS números oe la razón


Esfácü ver que paxaelaborar esta tabla basta con ir restanrtn
te el resultado de la operación anterior debería tener el sigui^
las unidades y sumando progresivamente 0,1 2 3 4 r ,
1 aumo decimal. De este modo, puede veree sin ¿ficufeH ™ " ,
9999998®0®0®0®0®0®0©1® -C 100 será 9999900,0004950 ^ultedqueel
tótIlpara determinar el valor del logaritmo, es dedr, el exponente
Poco tardó Napier en abandonar esta notación y adoptar
de la progresión 0,9999999», estableció un sistema deTotes su
■ fema mucho más sencillo y práctico. Fue el primer matemático
„e nor e inferior determinando la mejor aproximación posible y
uülizar el punto para separar la parte entera de la decimal en
Lmiendo los errores de redondeo razonables.
eí'sistema de numeración posicional, criterio que se estableció en
35 para calcular el logaritmo de 9999999 consideróun segmento
todo el mundo anglosíyón. En el continente europeo se susütuyó
$ de longitud 107 y un punto C entre Ay B (figura 5).
por una coma.

primera tabla

A base de restas consecutivas, Napier empezó a completar los cien


primeros términos de la progresión geométrica
1
an - a„-i an-1107

multiplicado, como siempre, por 10000000 cada valor. Su tabla em- Puede imaginarse que el punto C es un punto «caminante» y
que cada paso que da es ligeramente inferior al paso anterior. Na-
pezaba así:
pier necesitaba que este caminante llevara consigo un contador de
110000000 I pasos para conocer los pasos que había dado hasta llegar hasta el
lugar en el que estaba, además de saber la distancia que le queda-
ba para Uegar al inalcanzable punto B. Para crear este contador
9 999 998,0000001
de pasos, Napier inventó un nuevo punto L que se desplazaba a
9999997,0000003
velocidad constante (a pasos de longitud 1) sobre una semirrecta
9999996,0000006
de oñgen 0. De este modo, la longitud OL corresponde exacta-
9999995,0000010
a los pasos que ha dado L y también C. _
9999994,0000015 ^on este curioso contador de pasos neperiano, el pun o
9999993,0000021 ^ Particula que se mueve hacia Benm número discreto e pas
9999992,0000028 6 raaílera que la distancia para llegar a B después de P05
9999991,0000036

9999990,0000045

9999989,0000055
§eom ^ COns^Ue de esta manera una interpretación pin^ ^ ^
etrica de una progresión geométrica (la particul

dELARAZÓN
losnúmerosdeurazón Los número^
ontn m v ía correspondiente aritmética (la partícula L en ta
^cta de origen 0). Así se logra tdentiflcar et logaritíno de CB

el valor OL-
= OL.

por lo tanto:
Cabe recordar que aquí se ha adoptado una notadón (qUe no
usó Napier) por la que se identifica el logaritmo de 1231234 con
107 - CB < JVap(Sj < 107.
la expresión iVap(0,1231234). Esta notación preserva las propie-
dades del logaritmo modemo sobre la expresión NapQ e identi.
fica mejor los valores de la tabla de Napier con las razones trigo*
Así, para calcular el logaritmo de 9999999 = CBse obtiene-
nométricas en lenguaje modemo en que siempre sin(#) s l, pero
obliga a usax expresiones que pueden generar alguna confusión.
Así, la expresión «OL es el logaritmo de CB» se deberá escribir tO7 - 9999999 < jVop(0,9999999) < 107 ■
' 9999999 /’
como:
esdecir,
1A7
NaP(§) = OL. 1 < Nap (0,9999999) < = 1,00000010000001.

Si bien Napier concibe su razonamiento con la visión geomé-


trica de la época, le imprime un revolucionario enfoque continuo Napier decide asignar al logaritmo de 9999999 la media arit-

propio del concepto de función desarrollado un siglo después. mética de las dos cotas, es decir, Afap(0,999999) = 1,00000005. De
Se considera otro punto E a la izquierda de A de manera que este modo determina que el logaritmo de 9999999 no es 1 sino
el tiempo para ir de E a A es el mismo que el tiempo para ir de A 1,00000005. Como el logaritmo corresponde al exponente, se trata
a C. De este modo, se cumple la condición de una progresión aritmética y, por tanto, para encontrar los suce-
sivos logaritmos basta con ir sumando el valor 1,00000005. De este
CB _ AB modo, los cien primeros términos de la progresión geométrica, con
AB EB' sus respectivos logaritmos, empezarían del siguiente modo:
Como ia velocidad de la partícula C decrece, AC < OL. Por ei
Progresión Progreslón I Logaritmo
mismo motivo EA > 0Ly con lo que se obtiene: AC <0L< EA, es Logaritmo
decir, iooooooo 9999993,0000021 700000035

9999992,0000028 8,0000004Q
11.00000005
AC < < EA. 9999991.0000036 9,Q0000045
ÜJ^OOOOOOI 2,00000010
9999 990,0000045(1000000050
££^££97,0000003 3,00000015
Por un lado,
Ü££j96,OOOOQQ6 4,00000020

AC = AB - CB = 107 - CB, Ü!£jg5.000001Q 5,00000025


Ü?£994,0000015 6,00000030
ya que la distancia entre AB se ha considerado de 107-

118 LOS NOMEROS OE LA RAZÓN


La densidad de esta progresión geométrica era ex
\
el propósito de Napier, que no era otro que encontrar wapata
zones trigonométricas del seno. Para eüo no era necesario rt 4°° Nap(oi) - Nap(ff) - Nap(y) - Nap(h),
de los más de 80 millones de valores, le bastaba con u„ *
mucho menos densa. na tabb m0 consecuencia de la definición de sus logaritmos. Seguida
Se considera dos partículas CyD (flgura 6) de lasque acotará
J^diferencia de sus logaritmos:
SEGUNDA TABLA

Para completax la primera tabla, construyó dos tablas más. Enla Mf)-**©•
segunda desarrolló la progresión de razón
y considera dos partículas más, EyF,de manera que se cum-
plan las condiciones y
105
EA = CD AF _CD
en vez de
AB DB AB CB

que evidentemente hizo a base de restas sucesivas:

K - K-l K-1 jq5 •


Se observa que

era
De este modo obtenía una tabla que presentaba
litudes estructurales con la tabla anterior y cuyo se^_ ,
= 0,9999900 (es decir, 999900 en sus tablas,
lazar
üüniode
Sl.n + AB
AB AB _ AB
M
AB
la coma, como siempre, siete lugares), prácticamen sllS _ CD CD + DB _CB
la primera tabla aw0 = 0,99999000004950(999900,0004950 db+ db db'
tablas). ^ jogaritino
Pero Napier no se conforma con asignar ^ ^ñoresy Por °tro lado,
9 999 900 el valor obtenido y usa criterios de c
superiores para la diferencia entre NapipJ y a 1
en primer lugar observa que si
48 AB ab ab
-T _CD _ CB-CD _DB
CB CB CB ‘

120 LOS NÚMEROS


LOS NÚMEROS DE LA RAZÓN
^mando los valores^ - 10, CS - 107 • am
por lo tanto se obtiene que: = 9999900,
B*1 1
EB CB v FB = DB
7 (a qqp 900,0004950 - 9 999900)
Jb~db AB CB'
í?-^5 ^999900^0004950 ~<Nai

-Nap(0,99999000004950),
Consecuentemente,

FB = AB Nap(0,9999900) - Nap(0,99999000004950) <


AB EB'
107 • (9 999 900,0004950 - 9 999 900)
<- 9999900 •
por lo que se pueden obtener las cotas
Napier obtiene el valor de las cotas:
AF < Nap¡~~j < EA.
0,0004950 < 7^0^(0,9999900) “ 100,0000100 < 0,0005050,

Pero de siendo el valor exacto real de


FB _DB
AB CB 0,00049500333301... < Nap(0,9999900) - 100,0000100 <
< 0,00049500333303...

se tiene que
De esta manera asigna a 7Vdp(0,9999900) = 100,0005, aproxi-
I mándose de una manera extraordinaria al valor exacto real
, 100,00050000333...
E1 resto de logaritmos de esta segunda tabla se obtienen sim-
P'emente sumando este valor 100,0005.
y como AB = 107,

con lo que íinalmente se obtiene AF < Nap(EB) ^api


Nap(CB) < EA por deflnición de E y F:

AB ■ CD . ABjCQ.
< Nap(DB) - Nap(CB) <
AB (CB-DB) IDR\ .. ICB\
m—2 <taH -Nap lo^ CB

122
losnúmerosdelarazón
LOS NÚMERQS DELARAZÓN
1

Fn realidad, esta supertabla de 1449 valores «


tercera tabla
0S términos pueden encontrarse a partir de la e£¡¡¡0**
4 f.0ntinuación confecciona una tercera tabla formada Por 6Q
f- 21 fflas. Esta última tabla auxiliar, junto cop L rf89 c°-
= ?* ■^'=(1'~ 200ó) 't1 ~ léo) i* = °,-..,20;j
0.-,20;i = o. fia

lonométricas. Para confecaonarla, conuenza con 69 va]ores


Sone horizontalmente. Consrste en una progresión geomé¿ „ruyo último valor es c2068 = 0,49986094018532, queNafflm-n

oino 4998609,4018532, tras mover la coma los siete iugares de

P" =(1_I^) ’
siete lugares de
oshtmbre. Para calcular el logantmo de estos 1449 valores
M9 valores sola-
l?
jiente necesita obtener:
que a base de restas quedará
Nap(cl0) = Nap(0,9995000) y Nap(c0 ¡) = Nap(Q,9900000).

Pn Pn— 1 Pn-1 -i rjrv ’ Igual que en el caso de la segunda tabla, en esta tercera se
observa que c10 = 0,9995000 se aproxima al último valor de la se-
2 3 4 5 gundatabla bm = 0,9995001224804, y, por lo tanto, Napierhubiera
---——-
—í—
-,---
9702990,0000000 9605960.1000000 9509900,4990000 podido calcular Nap(c¡ 0) buscando las cotas de la diferencia de
10000000,0000000 9900000,0000000 9801000,0000000
- —
-
loslogaritmos Nap(cl 0) - Nap(b50), con lo que hubiera obtenido
Ahora, utiliza cada uno de estos valores como cabecera para iin resultado aceptable. Pero su ingenio va más allá y utilizará la
69 nuevas tablas de 21 términos en las que, empezando con dicho primera tabla, que es más densa que la segunda, eonsiderando un
valor, genera nuevas progresiones a base de restas haciendo: vaJor de manera que

1
Qn ^n-l ^n-l o í\f\ñ' x _ ci,o ___ 0,9995000
0,9995001224804’
1
Esta tabla tiene únicamente 21 • 69 = 1449 valores que se van I
solapando ofreciendo una serie lo suficientemente densa como i obtiene x = 0,99999987764614 (siendo el valor exacto
para encontrar todos los logaritmos de las 5400 razones trigono- W99998774583418771...). De esta maneralVa})(c1()) - Nap(b
métricas: ¡ =%(r).

Asu vez’ el valormás cercano ax = 0,999999987764614dela


u 0 1 2 3
Ja Pdmera es a. = 0,9999999, y aplicando las cotas a estos dos

££ 0000000.0000000 9900000,0000000 9801000,0000000 9702990,0000000

9995000,0000000
----
9895050,0000000 9796099,5000000 9698138,5050000
^esseobtiene

1 9990002,5000000
9890102,4750000
“ -
9791201,4502500

9693289,4357475
107 («. -x) „
—L¿—¿ < Nap(x) - Nap(aJ < 107 • -J— -
,.7 (Oi-st)

S 9985007,4987500
9885157.4237625 9 786 305,8495249 9688442,7910296

calcu10 como 1,2235386... <Nap(x) < 1,2235387...


9703454,1538206 | 9606419,6122824 teales co«retió un error de 0,002 en el cálculo de x.
I 6 NaP(x) son 1,2235387... < Nap(x) < 1,2254167088...

ncimeros OE U RAZÓN nOmerosoelarazón


flnaimente, Napter, para completai h ter
embargo. este etror no le impedirá conseguir una precisión
nte tiene que sumar los dos valores obtenidos „ sl»Pte-
Ti sus cálculos postenores. 1 eP-
^ .ión actual podemos resumir como: ’q en nuestra
Recuperando la igualdad Nap(c^ - Nap(brJ = Nap{
l^^ralor de la segunda tabla Nap(bJ = 5000,025, se¿^

12235386 + 50000,025 < Nap(cl 0) < 1,2235387 + 5000,025


Ahora ya solo queda completar su objetivo: calcular i ,
nt„,os de las 5 400 razones trigonométricas para ofrem£f f'
Así, Napier asigna iVop(c10) = Nap(Q,9995000) = 5001,2485387
" jogaritmos. Para ello distmgue tres casos: ^
siendo el valor exacto 5001,25041682... Este es el error qUe se
Caso 1. Si en sus tablas encuentra un valor n=-99«7m
propaga en la construcción de la tercera tabla. No obstante, por
entonces, apücando una vez más la propiedad de las cotas ’
ejemplo, Napier calcula Nap(c200) = 100 024,9707740, siendo el va-
lor exacto 100025,008..., que si se redondea a un decimal dael
mismo valor, 107 —n < Nap[-N\ < 10’ ■ ÍÜLtlZO
UO' / n ’
De manera análoga, Napier calculaiVqp(c01) tras observar que

c0il 0,9900000 aproxima


c2o,o _ 0,99004735780233’

De esta manera, Nap(cQ l) - Nap(c2Q 0) = Nap(x\ de donde ob-


Nav[wrl°7-n'
tiene que x = 0,9999521661 Í850. Este vaíor está fuera del rango de
la primera tabla pero dentro de la segunda, b6 = 0,99995000099999. pues, aproximando el logaritmo a la media aritmética de
Por consiguiente:

107 ■ ——^ < Nap(65) - Nap(x) < 107 ■—


x oB

Napier obtuvo: 478,3502290 < Nap(x) < 478,3502812. ' ~W~)


Recuperando la igualdad Nap(c0 - Nap(c2Q{¡) = Nap(x) y uti’
bzando el valor de la tercera tabla Nap( c200) = 100024,9707740, se íPwa n & 9996700, puede menospreciar el sumando
obüene:
ü°:7^.<0,5,
478,3502290 + 100024,9707740 < MJí>(clfl) < 2 10' "

< 478,3502812 + 100024,9707740,

aPier considera un error menor a 0,5.


donde Napier asignaNap(c.) = 100503,3210291, siendo elvai°r
exacto 100503,35853501.. ,,°y donde el error sigue siendo cons 2' Si 51000000 < n < 9996700 yn no estáenlatercera
cuencia del cálculo de b
°nces se busca el valor de la tercera tabla que cump

‘•osnOmerosdelarazón losnúmerosdelarazón
Ci+l'j K io7 <

ERR0RES en las tablas DE logaritmos de napier


CR'"'1-
ralrular 'os logaritmos de 9996724 y de 9996798. que corresponden C°J* < io7 < Cm'i’
para calcuwr we ggo |a aprOXimacion de Napier resulta errónea \
^ntsOnicoscasosenquenosecurnple
pe esta manera conseguimos dos valores de la tercera tabla
(107 - n)2
< 0,5.
llamaxemos x 6 y con x < n < y, y que conocemos:
que
2 • 107
x
De hecho, para 9996724,
NapWlyNapW'-
(107 -9996724)^ = 0,5366088,
2-107 Aplicando la propiedad de las cotas
con lo que la aproximación que da Napier es

A/ap(0,9996724) « 107 - 9996724 = 3276, UO7/'

pero debería de ser 3276.5366088 y, por lo tanto, /Vap(0.9996724) - 3277.


Se puede comprobar por la definición de logaritmo de Napier que, efecti-
vamente. 107 • (0.9999999)3277 = 9 996723,537 aproxima mejor que 107 •
(0.9999999)3276 = 9996724,536.

se obtiene
De la misma manera, para 9996798.

(107 - 9 996 798)2 = 0,5126402.


2 • 107

'lt^Iidola en la forma:
Con lo que la aproximación que da Napier es

10? ■
(’n-x)
/Vap(0,9996798) « 107 - 9996798 = 3202,

pero debería de ser 3202,5126402 y, por lo tanto. A/ap(0,9996798) * ^03.


'io7 ) - Nap(w) n

Se puede comprobar por la definición de logaritmo de Napier qu


0 Wen se obtiene
tivamente 107 • (0.9999999)3203 = 9 996 797,513 aproxima mej
107 • (0.9999999)3202 = 9996798,512. En definitiva, si se rehacen °s jbe
k>s para obtener las tablas de Napier de la misma manera que °,S oS que
en su libro Mirífici logaríthmorum canonis constructio, obten r' estra
res de siete resultados discrepan con los de su tabla, lo que , sUS
due realmente hacía sus cálculos con mas decimales y Que cons
abias redondeando los resultados.
/Uernpio, paran = 5000000 buscandoenlaterceratabla,
l3ít10s

Sio>
4998609,401863, y = 107- cig.6s= 60011°9,966832.

129
losnúmeros delarazón Nl)MEROSDELARAZÓM
LOS
cí 22° 30’ — a < 45° se utiliza la fórrnula ant •
Como y se aproxúna mejor a n que x, se toman las cotas

10’ ■SS<
L se caicula 7Vap(sin40°) = JVap(0>5000000H°lPOr

^n)-Nap(y) < I0^fl«gg *'nn50°)- 'J +' AraP(sin80o)~


n° 15’ — oí < 22° 30’ se utiliza dos veces la fn
-ca anterior. Por ejemplo, a = 20° se
de la tercera tabla 5000000) + iVap(sin40°) - iVap(sin70°), donde f *
,V Pir ia fórmula trigonométrica para [Link] Volvería a
NaÁu* I= Nap{c*&) = 6929252,1. lr* *»< 15' -
. onfprior. v asi sucesivament-p
anterior, y así sucesivamente.
veces
ma ^
De este modo, NapierobtieneMip = (0,5000000) = 693146922
siendo muy buena aproximación del valor real 6931471,805599’ ’

Caso 3. Si n < 5000000 Napier utiliza la fórmulatrigonomé- LAS APORTACIONES de henry briggs

John Napier y el matemático inglés Heniy Briggs mantuvieron va


sin(a) = 2 sin^- ■ cos^,
u ¿é rios encuentros. Las conversaciones entre ellos discurrieron en
tomo al invento del logaritmo pero también de los inconvenientes
o lo que es lo mismo,
desu concepción. E1 verdadero potencial del logaritmo de Napier
residía en su utilidad para la resolución de problemas de trigono-
sin(2a) = sin(a) • sin(90° - a).
metría esférica, pero también permitía simplificar mucho opera-
ciones como las raíces de cualquier índice. Sin embargo, las tablas
de NaPÍer no eran fáciles de usar por la necesidad de añadir 0
Aplicado logaritmos se obtiene
extraer múltiplos del logaritmo de 10 con la farragosa notación de
wos sucesivos «+000, -000». Briggs, con una visión más amplia
• sin 90° J + Nap(sin2a) =
.k® matemáticas, propoma unas nuevas tablas, aplicables acual-
= Nap( sin a) + iVap(sin(90° - a)), ^er número (no únicamente a las razones trigonométricas), que
so ucionaran este problema y que obviasen la necesidad de añadir
o^istnterpQt^Hci38 del logaritmo de 10. Lamentablemente, Briggs
yaque sin90° = 1. Por lo tanto, ^ontró a un N apier ya enfermo que no se sintió con Ias energías
lentes para abordar este reto.
ATap(sina) = iVdp||- • sin90°| + niente^ ^&1>ler’el óesarrollo de las tablas logarítmicaserainicial-
sy des ^enl'reteItiiniento, pero cuando vio la repercusión que tenía
+iVap(sin 2a) + iVdp(sin(90° — “))•
^ustró ^ r*TrUer^0’ empezó a apreciar su valía como matemático y
aut°ría en Puólicar sus ideas destacando en las portadas su
De este modo se puede calcular de manera iterativa cualq
des, par^ uthwe ac Inventore, Joanne Nepero», en letras bien gran-
logaritmo.
%eci¡b ^ .<<nlnSún envidioso» pudiera robarle aqueUo que más
Si 45° < a < 90° se utUiza la tercera tabla. ^ Su úuaginación.

130
LOS NÚMEROS OE LA RAZÓN LOSN0MEROSDELAF
Napier fallecería el 4 de abril de I617
años« de
Hí» edad
pdad enen su
sii casa
rasa natal
natai de Merchi a l°s8 Se5*nta
compartió el entusiasmo que mostraron Bri ' Su hÚo l *le,e
temáticos en el mundo y ayudó a su padre y e| ^to ^ *
años de su vida. Recopiló su legado y finaii2ó°,rTÍ1<1 Pn u* ulr
Mirifici togarükmorum canonis construrti SU °hra ‘nacaK^,0*
años en ser publicada. °’que aún taro,^
A la \1sta del estado de salud de Napier v °*
Henry Briggs había iniciado por su cuenta el de^ SU ^Plácito
derosa idea del logaritmo y en 1617 publicó suSarr°Uo de la Po-’
logaritmos decimales, con el título LogarithmorJnJT* ^
(Intmducción a los logaritmos). Se trataba de un 1.
de dieciséis páginas, con una introducción y quinc *f°Ueto
Para calcular los logaritmos decimales, Brig^
rios métodos. cada uno de los cuales le Dermifm h COnsideróva-
_TT_.f___4...
avance. Una forma sencilla de calcular
, v uuonaeerun
nuevos logaritmos ¡
de otros logaritmos existentes consiste en utilizar las '* Paríir
dradas. Por ejemplo, si se conocen log n = a y log m =

log

Napier ya aludía a la utilización de las raíces cuadradasensu


Mirifici logarithmon/m canonis constmctio. Briggsempezócal-
culando las sucesivas raices del 10:

vTÓ, VVÍÓ, 'JyjyflO ... 54 veces,

es decir, los sucesivos valores de VTo hasta n = 54 y con 32 cifras


decimales. De hecho, dejó de extraer raíces en cuanto los dígitos
de 2VIÓ después de la unidad fueron exactamente la mitad del
término anterior. Los últimos valores obtenidos fueron.

10^ = 1,00000000000000051127659728012947,

10?1 = 1,00000000000000025563829844006470,

10^ = 1,00000000000000012781914932003235.

LOS NÚMEROS de la razón


^ = 1+r y log(l + r) « ar, entonces
A continuación caiculó sus logaritmos decimales Coá10
dientes. Comoellogaritmo no esmás qUe el exponentey^0*' log(2Vx) = log(l + r) = ar.

27ÍÓ = 10f,
^plicando las propiedades del logaritmo, obtenemos

dichos valores resultan sencillos de obtener: X ,


log(2VJ) = log(*2') = ylog(+) = ar.
loglO = 1
log>/Í0 = 0,5
M donde deducimos que log(x) = 2"ar. Esto ofrece nn siste-
logVÍÓ = 0,25
I „ara ir obteniendo logaritmos de x por sucesivas extracciones
«íres cuadradas.
log >/Í0 = 2~\

Y calculó: «Napier, lord de Merchinston, ha puesto en mis manos un


rrabajo con sus nuevos y admirables logaritmos. Espero verlo
-L = 0,0000000000000002220446049250313080847263, este verano, si me lo permite Dios, porque nuncavi un libro
2
4 = 0,0000000000000001110223024625156540423631 >
que me haya complacido y maravillado más».
2S3
— Hbney Briggs, 1615.

-4 = 0,0000000000000000555111512312578270211815.
2m
Después de la primera serie de extracciones de raíces cua-
De hecho, calculó algunos decimales más, ya que el número de dradas, Briggs continuó con el cálculo de log 2 pero introdujo un
dígitos significativos de la última raíz cuadrada después de los ceros método más rápido. En lugar de comenzar con el cálculo de la
es ligeramente superior a los 15 que Briggs necesitaba para su tabla Taíz de 2, prefirió utilizar una potencia de 2 cercana a una poten-
Así, se dio cuenta de que cuando x = 1 + r es cercano a 1, ciade 10, por lo que usó 210 = 1024, que dividido por 1000 per-
entonces loga; = log (1 + r) * ar, donde aesun factor de propor- mitía obtener 1,024. Ahora bastaba con calcular el logaritmo de
cionalidad que quedaba por determinar. Briggs encontró fácilmen- 1,024 aplicando la técnica anterior. Extrajo la raíz 47 veces y
te este valor por mera proporción entre la quincuagésima cuarta obtuvo 1,00000000000000016851605705394977, siendo el valor
raíz y su logaritmo (a esta técnica la llamó «regla de oro»). °acto 1,0000000000000001685160570539497663...
La cuadragésima séptima raíz cuadrada está dentro del mar-
_ 5 551115123125 782 702118 583 = Q 434294481903251804.
^nen Que Briggs consideraba que log (1 + x) *= ax. Si hubiera
~ 127 819149 320 032 344 165 000 000 ^Pezado con 2, tendría que haber extraído la raíz cuadrada
ei^Ces' cuanto obtuvo la última raíz cuadrada, pudo calcular
La aproximación que Briggs encontró es correcta hasta los
^ ^Saritmo usando a y la «regla de oro». Encontró así
decimales, ya que el valor exacto es:
^00000000000731855936906239368, donde el valorexacto es
-4r = 0,43429448190325182765... '^0000000000073185593690623933137.
InlO °nde Briggs obtuvo que

134 135
LOS NÚMEROS OE LA RAZÓN
LOS NÜMEROS DE LA RAZÓN
I
ser un valor cercano a 1 y puede, nuevamente, apUcar
jog 1,024 « 0,0102999566398119526527744, y, por lo
de la* sucesivas ratces para encontrar su logaribno Lu“
log 1024 - 3,0102999566398119526527744 »<cando propiedades propias de los logariünos. lograba
que no es más que 10 log 2.
encontrar el logaritmo de 19. Para el 7, por ejemnlo
^mniar 6, 7y 8. Parael 11 tomaría 10, il y 12, etc, P ’
Así, íinalmente obtuvo que
P^^étodo era aplicable incluso usando números compuestos
!, diferenciaban en una unidad y con los que se podían encon-
log 2 « 0,30102999566398119526527744.
jogaritmos de algun pnmo que formara parte de su des-
^nosición factorial.
Este valor tiene 19 decimales correctos.
por ejemplo, para el valor 79 consideró:
A continuación pasó a calcular el logaritmo de 5 y 0btuv
log 5 = log 10 ~ log 2 = 0,698970004336018805. Luego, hizo 10
a = 79 • 18 = 1422
mismo con el logaritmo de 6 repitiendo el proceso pero extrayen-
b = 49-19 = 1421
do raíces a 6a = 10077696, que dividido por 10000000 quedaría
c = 71 • 20 = 1420
1,0077696, con lo que se obtendría log 6 = 0,77815125038364363.
Y, finalmente, para lograr el logaritmo de 3, simplemente res-
tó los logaritmos de 6 y 2: Los logaritmos de 18,49,19, 71 y 20 eran ya conocidos a partir
decálculos previos. Como a,byc son consecutivos, usando la
log 3 = log 6 - log 2 « 0,47712125471966244. fómmla de la suma por diferencia de cuadrados se obtiene que

Disponiendo de los logaritmos de 2, 3, 5 y 10 se puede obte- b2 - 1 = (6 + 1)(6 - 1) = a • c,


ner el logaritmo de cualquier número compuesto por alguno de
ellos, como 24 = 23 • 3, así como de cualquiera de estos números de donde:
multiplicado o dividido por cualquier potencia de 10, por ejemplo,
0,24 = 23 • 3 • 10-2 ^=i+i-.
ac ac
La siguiente tarea de Briggs sería encontrar los logaritmos de
los restantes números primos utilizando valores altemativos lige- Como este número es próximo a 1, podía reproducir la técni-
ramente por encima de 1. Para lograrlo, tomaba tres números con- Qde extraer sucesivas raíces cuadradas para, finalmente, obtener
secutivos entre los que estuviera el número primo en cuestion y ^logaritmo de 79 usando las propiedades propias del logaritmo.
en los que ya fueran conocidos los logaritmos de los otros dos. Para obtener el logaritmo de fracciones o valores decimales,
Por ejemplo, para encontrar el logaritmo de 19 tomaba la tema
con aplicar la propiedad
18,19,20. Los logaritmos de 18 y 20 eran conocidos por ser desconv
posiciones de números primos previamente calculados, 18- ^
log| = loga-logb.
y 20 = 5 • 42. Utilizando la expresión a2 — b2 = («• + b) (a
podía establecer que
n^^nalmente, para intercalar nuevos logaritmos entre logarit-
i q2 1 1 co^ Va*oros obtenidos utilizó técnicas de interpolación lineal
192-1 = 18-20, aaí^ = 1 + 11720’ j ^PitióT ^ valores nuevos entre dos valores existentes.
c^a técnica y consiguió tablas suficientemente densas.

136 UOS NÚMEROS DE LA RAZÓN


LOS NÚMEROS DE LA RAZÓN
Es razonable pensar que su hyo Robert contribuyó a desa
Kg dicho «entreterumiento», aJ menos al flnaJ de su vida, cnando
LAS TABLAS DE JOBST BÜRGI Cer tomó concienc.a de la enorme importancia de lo que había
El matemático suizo Jobst Bürgi (1552-1632), naci- Ntho y de que su estado de saJud Je unpeda una mayor dedicación
do en la ciudad de Lichtensteig. trabajó como ^ griggs Pudo hacer el sol° ^labor tan colosal en siete
relojero y mecánico en el observatorio del du- M*F. . . se sabe que fue ayudado por calculistas a los cuales preparó
que Guillermo IV de Hesse-Kassel y con la B T m
Cülas para que las relienaran. Estos calculistas aprovecharon
familia de relojeros Habrecht en la ciudad ff \
suiza de Schaffhausen. La fama de Bürgi ffl '3 . duda, las ventajas que ofrecían ias regletas de Napier, que
como constructor de instrumentos de preci- K- habían popularizado rápidamente, proporcionando mayor rapidez
sión para la geometría y la astronomía llevó y • fij Lfectividad en los cálculos. Según el matemático inglés John
al emperador Rodolfo II a invitarlo a la corte ME. '^¡'V W
de Praga en 1592. Unos años después. en Leidell (1600-1634), Briggs estuvo ayudado por ocho caiculistas
1604, lo nombró relojero real. En 1603, el propio uVo de ellos fue Edmund Gunter (1581-1626), matemático inglés
Kepler, que coincidió con Bürgi en Praga, hizo conocido por la construcción de instrumentos para faciütar medi-
públicas las técnicas de cálculo utilizadas por el ma-
das y cáiculos matemáticos, y que publicó los primeros logarit-
temático suizo. Para la construcción de sus tablas, pu-
blicadas en 1620, Bürgi empleó los mismos principios fundamentales que mos decimales trigonométricos. También se sabe, por una carta
Napier, aunque con diferentes valores y terminología. pero su trabajo no induía dirigida a Briggs con fecha 9 de enero de 1621, que participó en los
una base teórica de los logaritmos. Consideraba la progresión geométrica de cáiculos J. Weils (?-1639).
razón 1,0001 = (1 + 10 4) y la tablas contenían 9 cifras decimales. Estas tablas
se publicaron en circunstancias muy desfavorables, pues el 8 de noviembre En 1628, el matemátáco y editor neerlandés Adriaan Vlacq (1600-
de 1620, durante la guerra de los Treinta años, Praga fue tomada en la bata- 1667) publicó una tabla que proporcionaba los logaritmos de los
lla de la Montaña Blanca, lo que constituyó un obstáculo para su difusión. números 1 a 100 000 con solo 10 cifras significativas y a la que deno-
minó «una segunda edición de la tabla de Briggs». Si bien la intro-
ducción era prácticamente una traducción de la obra de Briggs, en
realidad no contaba con su beneplácito ni suponía, de hecho, una
continuación de su obra.
En el proceso de cálculo fue incorporando importantes estrategias Briggs había planeado reilenar el intervalo de los valores 20000
matemáticas que le permitieran simpiificar los cáicuios, comopor a 90 000 con 14 ciffas, e incluso el proyecto debía de hallarse en un
ejemplo un embrión del binomio de Newton (aún no descubierto), estado avanzado, pero la publicación de Vlacq lo truncó. Los amigos
con el que caiculaba y¡\ + oc a partir de la suma de una serie. de Briggs se molestaron por eila. Sin lugar a dudas, las tablas loga-
En 1624, siete años después de Logarithrnorum chilias prima, ntmicas de Briggs fueron la fuente de inspiración de las de Vlacq y,
Briggs pubiicó Arithmetiea logarithmica, con una introducción e apartir de ese momento, de todas las tablas logarítmicas publicadas
88 páginas, seguida de las tablas con los logaritmos de todos os e* s^° xx. Durante trescientos años, el plan de Briggs quedó
enteros de 1 a 20000 y de 90001 a 100000 con 14 decimales. ^ompleto. Hubo algún intento de finalizar su trabajo pero este no
Los historiadores creen que la idea de la reiteración k CoaiP*etó totalmente hasta que, con motivo del tricentenario de
cuadradas fue originaria de Napier, quien expuso a su Pu licación de la Arithmetica logarithmica, el matemático y es-
ia estrategia a seguir en sus encuentros en Merchiston. aP^ que laLo^0 ,britaiuco Alexander John Thompson (1885-1968) publicó
maba que sus tablas fueron «labor de un hombre soio». & ^ guS m^HthlnetÍCa bñtonnica (1924-1952), donde aparecían los lo-
dedicó veinte años a ese entretenimiento con la única ayu 0S de ^dos los enteros hasta 100000 con 20 cifras.

138 LOS NÚMEROS OE LA RAZÓN LOS NÜMEROS DE LA RAZÓN


CAPÍTULO 6

Así suena el logaritmo

No resulta fácil sintetizar el legado de Napier. A1 fin


y al cabo, fue el primer matemático en intentar encontrar
un artilugio de cálculo que fuera más allá de mover unas

piedras en un tablero. Y también fue de los primeros en


intuir el concepto de función continua al construir su
logaritmo. Sin embargo, de toda la colosal herencia
de Napier hay que hacer hincapié también en la
parte menos conocida: la búsqueda de la belleza.
i

f0S equivalentes. La escala musical se limita, entonces, a deter-


LA ESCALA MUSICAL PRELOGARÍTMICA
DE VINCENZO GALILEI <^¡stintas frecuencias sonoras entre ambas frecuencias equi-
' ^ fy2f
#íospitagódcos estudiaron elproblemade laescalasobre un
En 1581 Vincenzo Galilei publicó Diálogo de la música
nocordio, es decir, un instrumento de una soia cuerda cuya lon-
modema, una discusión entxe el compositor italiano Giantlgua V
se puede modificar. Observaron que al pulsar la cuerda del
lino (1517-1590) y el autor sobre la naturaleza de la escaT^0 Zar'
^romento, además de emitir la frecuencia propia que genera su
Vincenzo era partidario de abandonar las viejas escalas & mUsical-
^ üación, emite simultáneamente, también de manera natural
pitagóricas, en las que prevalecían las perfectas armoruas^10^68
Zs frecuencias proporcionales a la ffecuencia original, como por
ciones, en favor de una estructura más práctica y revolu Pr°P°r'
fruto de la lógica y la razón. Desde este punto de vista puede*^ >mplo 3/2/(es decir, 1,5/ que se encuentra entre/y 2\f). La super-
un paralelismo entre esta inquietud de cambio y la que se Dr'd^ ® sición sucesiva de estas frecuencias proporcionales permitió a
en el modelo del sistema cosmológico. j* pjtagóricos proponer una escala que consideraban de gran per-
fección y belleza y en la que todas las notas se pueden expresar
Enunciar el problema de la escala musical no es difícil pero
resolverlo es más complejo de lo que parece, puesto que no existe como fracciones. Esta solución de los pitagóricos implicaba la in-
una solución plenamente satisfactoria, y la controversia Zarlino- corporación de siete notas principales cuyas frecuencias serían:
Galilei sigue vigente hoy. Establecer una escala musical consiste en
determinar una serie de frecuencias sonoras fijas para usarlas con
el fin de interpretar música. Existe un fenómeno natural que no se
puede obviar a la hora de resolver este problema Cuando una fre-
cuencia dada/ se emite simultáneamente con el doble de dicha Esta escala presenta algunas características interesantes. En
jfrecuencia, 2/ el cerebro humano muestra enormes dificultades para primer lugar. no es posible medir la «distancia» entre dos notas con-
diferenciarlas. secutivas de manera «aritmética», es decir, restando de una frecuen-
ciala anterior. Más bien hay que utilizar un criterio «geométrico»,
«Por qué se cantan textos con cuatro o cinco voces, si resulta esdecir, podemos encontrar la razón entre una frecuencia y la an-
imposible distinguirlas, cuando los antiguos consiguieron terior. Se ve claramente que las primeras notas se obtienen multipli-
expresar las más fuertes pasiones por medio de una sola voz cando la frecuencia anterior por 32/23, pero este criterio se rompe
entre la cuarta y la quinta notas, donde la razón es aproximadamen-
acompañada por el sonido de una lira?»
te la mitad de la razón anterior. Esto lleva a pensar que existe la
— VlNCENZO GaULEI, DlÁLOGO DE LA MÚSICA ASTIGIIA Y MODERNA, 1581.
posibilidad de intercalar nuevas notas entre las notas existentes. Sin
embargo, es imposible matemáticamente encontrar una nota exac-
Este fenómeno hace que el cerebro humano identifique c°mo ente intermedia entre dos notas dadas en progresión geométrica
«la misma nota» las producidas por una frecuencia/y su o e, ^ ^cciones. De pronto, los pitagóricos se encontraron ante
De ahí que en la notación de las escalas musicales existen es^
sión?lema de la ÍHconmensurabilidad pitagórica, es decir, la discu-
empiece por nombrar una nota, por ejemplo do, y despues
eitnal ^ ^ existen ^calmente, o no, números con infinitas cifras de-
serie de notas (re, mi, fa, sol, la, si) se vuelva a utilizar e ^ ^ n° Periódicas. Y en este caso, resolvieron el problema de un
nombre, do. Ambas notas do tienen frecuencias distin ’ efttoS
nueva ^**00 ^gante: entre dos notas podemos intercalar una
doble de la otra, pero nuestro cerebro las percibe como e n°ta de dos maneras diferentes, o bien multipücando la nota

ASf SUENA EL LOGARITMO


ASÍ SUENA EL LOGARITMO
na y la razón, por eso no creía posible hacer música coe
C^delaraZÓnH PeronÍ ^ZartooniVmce^oestabanprep,
í "Cpa« entefderty ‘0S n~ de la raaón'”-
10famuchos küometros de distanca, entendía verdaderameni
cos al problema de la escaia pínlor de los números de la razon.
musical tiene un defecto
d V E° problema a resolver era de logaritmos, es decir, correlado-
muy grave: la razón entre las
dos últimas notas, 3s/27 y 2f una progresión aritmética determinada por ios intervalos mu-
no coincide con ninguna de rjes con una progresión geométrica determinada por Ias fre-
las razones usadas en la Ínci»5 musicaies de sus notas.
construcción de la escala, lo
que genera una disonancia
0 2 3 4 5 6 7 8 9 10
desagradable llamada histó- n 12
ricamente la «quinta del precuencias^ fr fr3 fr* fr5 fr1 fr* fr3 fr'° fr"
<** J?U 2f
lobo», por ulular como el au- La lira, un instrumento de cuerda muy difundido
llido de un lobo. Etiquetar en la Grecia antigua.

esta escala como perfecta y De modo que para realizar operaciones con las notas, es decir,
armoniosa solo puede ser propio de mentes místicas, románticas y creativas, para jugar con los intervalos para generar armonías, basta con rea-
como las de los pitagóricos y la de Kepler. En realidad, esta escala no era apta
üzar operaciones aritméticas en vez de las complicadas multiplica-
para mentes prácticas como las de Vincenzo Galilei o Napier.
dones que se requerirían en el contexto puro de las frecuencias.
lgual que en el caso del logaritmo de Napier, el valor de la razón r
debe ser próximo a 1 para evitar el enorme distanciamiento propio
delas progresiones geométricas. Concretamente ha de ser un valor
anterior por 37/2u, o bien dividiendo la nota siguiente por el mismo quepermita pasar de 1 a 2 después de aplicar la razón 12 veces, es
valor. Esta solución da dos valores distintos para una misma nota y decir, debe resolver la ecuación x12 = 2. Si se plantea directamente
de ahí proviene la nomenciatura «sostenido» y «bemol», que pueden elproblema para calcular la distancia de las cuerdas en un laúd, es
hacer referencia a una misma nota pero que originalmente eran no- detir, para calcular la posición de los trastes medidos desde el puen-
tas Iigeramente distlntas, aptas úrücamente para violinistas expen te> longitud debe pasar de 1 a V¿, por lo que la ecuación resul-
mentados y melómanos obsesivos. ,. sería x12 = V¿ y la progresión geométrica iría descendiendo a
Vincenzo sabía que, por mucho que así lo afirmaran los es u Partir de 1 hasta llegar a V¿, tomando un aspecto descendente aún
teóricos, ningún músico podia tocar el laúd diferencian o e ^Próximo al concepto del logaritmo de Napier. Vincenzo Galilei
fa sostenido o un sol bemol. La incorporación de dos gn n° fesolvió esta ecuación y tomó el valor x = 18/17, que, aun siendo
cada nota intermedia no era técnicamente posible y los muy ^Uena aproximación, no cumple el requisitoa:12 = 2. En efecto,
reaJidad, tocaban con escalas temperadas, es decir, a ^p^j.
dos notas consecutivas era siempre la misma. Pero eso . ica (i|)12 = 1,985559952...
ble porque no existía solución racional a ese pro ^^eros ¡n-a-
siempre se hacía con proporciones. De hecho, a los no Ala solución de Vincenzo Galilei pueda parecer to^>e
cionales se les denominaba «números sordos», PoríjU,ora]eza se en- qoe j^a estar construida sobre fracciones. No se puede olvi ar
emitir sonido alguno. Zarlino defendía que en la na creatividad iria1)tifiru^ITleros irracionales son «sordos» y que al fin y & 0
cuentra una perfección que jamás puede surgir e nen una irregularidad semejante a la ya existente.

ASfSUENAELLOGARlTMO
ASÍ SUENA EL LOGARITMO
afuncióncontinua. Perose^enfrascóenconcebirelW ■
En cualquier caso la resolución de este problema n
‘”,a contexto exclusivamente tngonométrico v I ,gantrao
en un mundo en el que ias matemáticas tenían una base g *** Wviai
eíl * de la importancia de su invento, le faltó 1 u do se
el álgebra se estaba irüciando y en la aritmética seguía pf°métrica,
^,anropia medicina: alargar la vida deld°®
do el cálculo con ábaco. Zarlino trató de encontrar la
problema y verificar el error de Vincenzo. Para lograrlo utiT1011 ^ deSlPasum>ó el desarrollo de laideadesupredeces°' &b‘en
Bn % que paaar unos cuantos años para que el logantmota ^
ta tres métodos distintos. En primer lugar usó un rnesol h° ^
vlbajreras conceptuales. 0 ^a-
ingenioso instrumento ideado por Eratóstenes para resolver T’ ^
blema de la duplicidad del cubo y que, por lo tanto, permitía re T°'
mecánicamente raíces cúbicas. Si bien no oírecería la posibí h ^
de encontrar soiuciones precisas, resultaría útil para un iutier ^
BgRNOULLI Y LA LÍNEA LOXODRÓMICA
únicamente buscara calcular una distancia física para constmT
su instrumento. E1 mesolabio también permite encontrar raíces
de orden superior encajando unas piezas sobre otras a base de tan- \¿ incorporación de la función exponencial y logarítmica en el
teo con un alto grado de imprecisión. Con estos métodos Zarlino no jjniverso de las funciones en el siglo xvm permitió un gran desano-
consiguió llegar a un margen de error que mejorara signiíicativa- ]]0 del cálculo diferencial e integral en determinados aspectos. Por
mente los valores aproximados de Vincenzo. Finalmente resolvió el unaparte la función y = é* tiene la propiedad de ser la derivada
problema descomponiendo la raíz doceava de 2 en tres raíces, dos de ella misma, y por otra parte y = Vx es la derivada de y = li^.
cuadradas y una cúbica. Resulta paradójico el hecho de que el de- Elhecho notable de definir formalmente el logaritmo como función
tractor de ia escala de intervalos iguales fuera capaz de encontrar permitió representarlo gráficamente, lo cual no solo lo dotaba de
la «escala musical sorda» mientras que su defensor no. 0 quizá sí, unapresencia mucho más significativa sino que permitíaespecular
ya que en un laúd, el instrumento de los GaJilei, cuando se empiya objetivamente sobre su belleza intrínseca (figura 1).
una cuerda hacia el traste correspondiente se prolongan ligeramen-
te tanto la longitud de la cuerda como la tensión, y ese margen di-
ferencial elimina perfectamente el «error» cometido por Vincenzo
Galiiei, por lo que su propuesta era idónea para su instrumento. Los
números de la razón quizá no fueran tan sordos al fin y al cabo.
En la fascinante controversia entre Zarlino y Vincenzo subyace
un problema doble de maduración. Por una parte está la capacidad
de aceptar «proporciones» sonoras irracionales, es decir, interpretar
música usando «desproporciones» sonoras, lo cual, como decía el
músico aJemán Johann Philipp Kimberger (1721-1783), discípulo e
Bach, es una «monstruosidad musical». Por otra parte está la capa
cidad de entender en toda su profundidad el concepto de logantmo.
Napier, sin duda, tenía en su cabeza todo lo necesario pa^
desarrollar ese concepto en su más profunda esencia, ya ^116^
lumbraba con una iucidez prodigiosa la continuidad de un c01^
to estructuralmente discreto; es decir, para Napier el logaílí:rn

148
ASl SUENA EL LOGARITMO asísuenaellogaritho
La función exponenciaJ y = e* tiene la particularid
de una manera abrumadora. Para vaiores negativos de Crecer
bio, el valor de la función se acerca rápidamente a ^Cam'
de una función relacionada con el crecimiento pobT° Se trata
los seres vivos, los cuales en unas condiciones óptim aCl°nal de
ducen aceleradamente. La función logarítmica v = repr°'
versa de la exponencial, con lo que, visualmente, es sim Im 3 m'
exponencial respecto a la diagonal principal de los ejes d
denadas. Contrariamente a la función exponencial, su crecimC°°r‘
aun siendo infinito, es muy lento. E1 contexto natural en
aparece con más frecuencia es el relacionado con los inter ^
bancarios. Los bancos ganan dinero de manera exponenciaTr
cual obliga a los clientes a determinar los plazos para finalizar sus
hipotecas de manera logarítmica
Si bien es cierto que puede resultar paradójico hablar de la
belleza intrínseca de una función que sirve para facilitar las tran-
sacciones hipotecarias, la función logarítmica y la exponencial
tienen una presencia activa en los elementos en los que la natura-
leza muestra su belieza más universal.
Jakob Bemoulli (1654-1705) se interesó en un problema de
gran interés para la navegación y la confección de mapas. Se tra-
taba de encontrar estrategias matemáticas que permitieran trazar
la línea de rumbo o línea loxodrómica El objetivo era navegar «en jakob encontró una solución geométrica a dicho problema, es
línea recta» por la esfera terrestre. Si se toma un rumbo fijo a 90° decir, la línea quedaba geométricamente definida y era posible tra-
del polo, no es difícil deducir que el barco se desplazaría por un zarla, pero no pudo escribir la expresión de la fimción que la define
paralelo hasta dar la vuelta completa a la Tierra Pero ¿qué ocurrina porque esa función aún no existía Resolviendo el problema con la
si navega tomando un ángulo fijo de 70ü con el polo? Podna pensar- notación actual, si consideramos r la distancia del punto al centro,
se que el barco también daría una vuelta a la Tierra siguiendo un a el ángulo del punto respecto a la horizontal y P el ángulo constan-
círculo máximo, pero no es así. Los matemáticos antiguos pensaron te entre la tangente a la curva y el radio vector, la curva tiene que
que el problema era irresoluble pero Jakob no creyó lo mismo. efr tumplir que
de una perspectiva matemática, se observa que si el barco
mantiene el mismo ángulo con respecto al polo, cruzara ca * tan(p) = ^ = constante
de los meridianos manteniendo exactamente el rmsrn°s^re ^
Jakob tomó una proyección ortogonal plana de la esfera so^ ^
plano perpendicular a la esfera en el polo. E1 problema, en oy
presentación, se reduce a tomar un punto arbitrano e ^ ^ ^
trazar la curva que define su movimiento tomando invan

750 AS( SUENA EL LOGARITMO


logarítmica a = Vk • Im; o, en su expresión en
tomando la inversa, r = e^. n ÍOrrna expone
Efectivamente la espiral logarítntica co ^
los radios vectores (figura 3); erva los áíiguj0s c

lo snás sorprendente es que justamente esta propiedad de


torrepiicación es la que se requiere para elaborar una escala
aU ical sin intervalos discordantes, en la que partiendo de una
frecuencia/hasta llegar a una frecuencia 2/se pueda volver a
ezar con el mismo criterio matemático para pasar de nuevo
de 2/a 4/ generando una escala una octava superior estructural-
lente idéntica a la anterior (figura 5).
De un modo lineal, las notas musicales se distribuirían como
semuestra en la figura 6, en una clara correlación entre la progre-
áón aritmética de los propios intervalos musicales y la progresión
geométrica de sus frecuencias correspondientes. De esta manera,
las notas son el logaritmo de las frecuencias.
Teniendo en cuenta que un mapa nunca puede ser una repre- Ha costado mucho aceptar que los números de la razón no son
sentación a escala exacta de la realidad, puesto que requiere la sordos sino maravillosos. Después de la maduración matemática
transformación de una esfera en un plano, existen muchas alter- del concepto de logaritmo y de la espiral logarítmica propiciadas
nativas distintas para confeccionar mapas. Una opción sería gene- por Leonhard Euler (1707-1783) y Bemoulli, por fin los músicos
rar una transformación en la que las líneas de rumbo queden rec- teóricos podían entender el verdadero potencial del logaritmo para
tas. Esta fue la opción que eligió Gerardus Mercator (1512-1594), generar una escala musical válida y universal. En una época de
revolucionando la navegación. Por lo tanto, el mapa de Mercator cambios, el músico alemán Johann Sebastian Bach (1685-1750)
creó una composición que resultaría definitiva, El clave bien tem-
es un mapa logarítmico. .
La espiral logarítmica cumple una propiedad maravülosa, re a- Ptf’Odo (1722-1744). Si bien hoy se sabe que realmente no estaba
cionada con la naturaleza- si la variable independiente, es destinada a ser interpretada por la escala temperada y que se ne-
ángulo, crece de manera lineal, por ejemplo proporcional « ccsitaba tener una gran habilidad con el instrumento para hacer
la variable dependiente, es decir, el radio vector, crece m ^ ügeras modulaciones sonoras que requerían dichas escalas, su
do su tamaño, efectivamente: ea+p = e°cp. De este m °> ^ ^hictura mostraba cómo se podía interpretar música en un c a
^cordio Con todas las tonaiidades existentes. Finalmente se a
seres vivos crecen siguiendo Ia espiral logarítmica, como p
°Ptado esta composición como el mejor ejemplo de las maravi
plo el Nautilus (figura 4).

ASl SUENA EL LOGARITMO


ASÍ SUENA EL LOGARlTMO
;

Lecturas recomendadas

^nís, J. y [Link], P, La armonía es numérica. Música y mate-


máticas, Barcelona, RBA, 2011.
Boykh, C., Historia de la malemática, Madrid, Aüanza Editorial,
2007.
DiiSAim>Y, M., La música de los números primos, Barcelona,
Acantilado, 2007.
Giadstonk-Mvuar, L., John Napier. Logarithm John, Edimburgo,
National Museums of Scotland, 2003.
Ifrah, G., Historia universal de las cifras. La inteligencia de la
hvmanidad contada por los números y el cálculo, Madrid,
Espasa Fórum, 1998.
Maok, E., Historia de un mímero, México, Conaculta, 2006.
Morrno, L., Escocia, nación y m¿ón (Dos milenios de política y
Uas de Ia escala temperada utilizada hoy en la práotica totalidad sociedad), Madrid, Consejo Superior de Investigaciones
de Ia nuisica que se haee. Científtcas, 1995.
Cuando los matemáticos hablan de la belleza de las nintemáti- Napirh, M.. Memoirs of John Napierof Merchiston: His Lineage,
cas, suelen reh'rirse a la eleganoia de defemiinadas (leinostraciíMies, [Link] avd [Link], with a History of the Invention of Loga-
en las que ptHiueñas genialidudes produeen resultados son>n‘ii(l* n ritkms, Edimburgo, William Blackwood, 1834.
tes, pero no suelen referii’se a un concepto de belieza genárico en [Link], I., Númems inereibles, Barcelona, Crítica, 2016.
Pl que una iniagen o un sonido produoen una sensaoidn V'-S,IU^ 0RRa' V, Dvl dhaco a la t'emlución digital Algoritmos y compu-
sonora asradable en su conjimto. Ei logíiritino de Napier tación> Barcelona, RBA, 2010.
el concepto de belleza puramente matemático. Cuando
cucha su mvisica favorita está goziuvdo de la bellcza del °^lU

154
AS( íjUFNA El LOGARITMO
índice

A piaine Discovery of the whole Briggs, Henry 10,105,114,131,132,


Revelation of Saint John 8, 11, 134-136,138,139,149
Bürgi, Jobst 138
24
abacista 25,27,36,38, 50, 75
ábaco 9,10,25-28,32, 33, 35, 36,38, calculista 10, 25, 26,28,32,46,46,
40,41,43,44,46-50, 52,56, 57,70, 50, 52, 53, 56, 57,66,70,74,75,
75, 78, 80-82, 84, 115, 139, 148, 78,92,139
157 cálculo
algorítmico 56 algorítmico 33,38,52
binario 9,10, 78,81, 82 trigonométrico 92,93,102
multiplicador 75, 78, 84 capacidad de contar 30,33
neperiano 75 Charpentier, Jacques 20
álgebra 15,39, 51,148 cómputo por muescas 33
algoritmo 31, 32, 34, 35, 38, 44, 46, Craig, John 7,88,89,90
53,56,59,66, 157
algorista 25,27, 38 Diálogo de la música antigua y mo-
Huimedes 8,23 dema 144

^Johann Sebastian 153 escala


^toulli, Jakob 10,149-151,153 musical 143-146,148,153
“totnio de Newton 138 temperada 146,153,154
^TVcho 7,87-89,91,99 espiral logarítmica 152
Híonométricas 9, 92, 94, trigonometría 91,111,113,114, i31
Fincke, Thomas 92, 93 esférica 111,113,114,131
función plana 114
constmctio 9-11,103,195 ln. 95,97’nn 124 127,131
continua 141,149
115,128,132 ’ ll8,1 tíúio Johann Müíler 91,92
exponencial 149,150 Universidad
MirtfUñ. logarithmorum canonis
logarítmica 149,150 deBasiIea 88
descriptio 9,11,95,105 106 70, 71. 73-75, 84, 98, 139
109,111, H4 deCambridge 105
Galilei, Galileo 143
multiplicación por celosía 57,81,82
S«^"delntoer° ^ de Copenhague 88
Galilei, Vincenzo 143,144,
146-148
S?» de Edimburgo 133
de Leipág 88
Napier, Mark 16,20,22 [Link]'sCoUege 11,18,21
Goodman, Christopher 18,24 de París 11,20
Napier, Robert 10,11,105,132,139
Gunter, Edmund 138 ^ roseph 19
de Rostock 88

Hawkins, Williain F. 75
notación
polinómica 38,39,47,76
, ,
53 56 78,116
de Saint Andrews 11,18,21
de Wittenberg 88
Hiparco de Nicea 91 romana 39 ^„;[Link] 139
Napier 19
huesos de Napier 53, 55, 58, 79 numeración Uraniborg 7,88-90,99
posicional 27, 45-47,53, 70,116
Isabel I de Inglaterra 17, 23 romana 34,38 Vlacq, Adriaan 139
números
Jacobo VI de Escocia 7,8,17,23,87, de la razón 103,106,147,148,
Wemer, Johannes 90,99
89 153 logarítmicas 85,106,115,131,
irracionales 146,147 139
Kepler, Johannes 7,89,138,146 trigonométricas 90,91,93-95, Wittich, Paul 88

Knox, John 16,18, 21 Wrigth, Edward 114


Pacioli, Luca 49,51 97, 98,115
Thompson, Alexander John 139 Yunus, Ibn 90
percepción numérica 29,31,33
Lansberge, Philip 92, 93, 99 pitagóricos 145,146
Larte de labbacko 50 prostaféresis 90, 93, 99
línea loxodrómica 149, 150 progresión
Logarithmetica britannica 139 aritmética 93,95-97,119,143,
logaritmo 9-11,85,92,97, 98,100- 147.153
103,105-109,113-115,117-119, geométrica 93,94,96,97,102,
123-125,127,128,130-139,141, 103,106,115-117,119,120,
143,147-149,153,154 [Link].153
promptuario 9,70, 71, 74,75
mapa logarítmico 152
Mercator, Gerardus 152 Rabdologiae 9,11, 52,55,56,58,
método de la celosía 47, 50-52, 57, 66, 70, 74, 78,84,92,105
59, 75,81,82, Ramus, Petrus 20

159
158 INDICE (NDICE

También podría gustarte