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Prácticas letradas contemporáneas

Este documento presenta un resumen de las prácticas de lectura contemporáneas descritas en el libro "Prácticas letradas contemporáneas" de Daniel Cassany. Explica que la lectura ha cambiado a lo largo del tiempo y varía según el contexto cultural. Analiza las prácticas de lectura actuales influenciadas por nuevas tecnologías y soportes como Internet y los celulares. Concluye que la comprensión lectora depende de múltiples factores contextuales y la experiencia personal de cada lector.
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Prácticas letradas contemporáneas

Este documento presenta un resumen de las prácticas de lectura contemporáneas descritas en el libro "Prácticas letradas contemporáneas" de Daniel Cassany. Explica que la lectura ha cambiado a lo largo del tiempo y varía según el contexto cultural. Analiza las prácticas de lectura actuales influenciadas por nuevas tecnologías y soportes como Internet y los celulares. Concluye que la comprensión lectora depende de múltiples factores contextuales y la experiencia personal de cada lector.
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PRÁCTICAS LETRADAS CONTEMPORÁNEAS

Daniel Cassany. (2008) México, Ríos de tinta.

PRESENTACIÓN

La lectura se ha hecho parte del debate social, especialmente en los últimos 50 años. La
prioridad de que todos estén alfabetizados fue trascendiendo hacia cuestiones como la
comprensión de los que llegan a leer, el acceso de todos a los materiales para leer, y el
acceso a lo que llega a la escuela para poder leer y escribir. Todas ellas han intentado
ser consideradas en el diseño de políticas públicas en los países de América, como es el
caso de la alfabetización de los jóvenes y adultos.

En América, el tópico de la comprensión de la lectura va estaba en boga en los años


setenta, y son numerosos los estudios que al respecto se desarrollaron desde la
psicología, en particular la cognitiva y la lingüística, para entender lo que sucede, al leer
y así explicar la llamada falta de comprensión de lo leído. Los trabajos, provenientes de
diferentes lenguas, circularon en ámbitos de la investigación y no se conocieron
ampliamente en español. Por ende, la reflexión más contemporánea sobre el tema se
redujo a círculos académicos. Como consecuencia cabe señalar que aquellos estudios, si
bien dieron oportunidad para el nacimiento de observaciones más electivas para apoyar
el desarrollo lector, no lograron un peso sustantivo en las decisiones de macropolítica.

El estudio sobre la comprensión lectora, que se había enriquecido en los ochenta desde
la psicolingüística y la sociolingüística no permeó suficientemente nuestros sistemas, y
mucho menos las instancias decisorias de los macroproyectos educativos. En los años
siguientes, los discursos sobre la lectura, surgidos en variadas disciplinas, enriquecieron
las miradas sobre la actividad de los lectores y las prácticas culturales en las que se
ejerce la lectura, pero no volvieron a expresarse de manera explícita trente al tema de la
comprensión. El nivel de interés disminuyó a la larga, y en consecuencia, el debate
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 2

sobre la comprensión cedió ante dos preocupaciones mas acuciantes: disminuir el


fracaso escolar en lectura y escritura durante la primaria, y combatir la falta de acceso
a materiales para leer, lo cual ha sido la gran preocupación en las últimas tres décadas.

Pero en los albores del siglo XXI, a propósito de la presentación, análisis y difusión de
alarmantes resultados en las pruebas sobre lectura tanto por parte de la OCDE —en dos
ocasiones sucesivas—, como por los propios países, se ha suscitado un gran embate de
opiniones reintroduciendo la discusión, vía corrientes de política educativa, sobre la
falta de comprensión de la lectura por parte de los estudiantes al término de la
educación básica.

Y sin embargo, a pesar de que el asunto ocupa cada tanto espacios en los medios de
comunicación masiva, y produce numerosas declaraciones de líderes de opinión así
como de instancias gubernamentales, siguen siendo escasos los documentos que
circulan en español. Menos frecuentes aún son los que hacen referencia a lo que sucede
durante el encuentro entre el sujeto y el texto, y a la lectura en tanto construcción de
significado.

Existen, sin embargo, fecundos resultados de estudios para comprender las formas
actuales de lectura, la historia de sus prácticas, los efectos de la lectura en algunas
poblaciones, las prácticas lectoras de diversos grupos poblacionales, la didáctica de la
lectura y la escritura, y las aportaciones de la lingüística del discurso, la psicología del
lenguaje, la psicología cognitiva, la neurolingüística, la sociología, la historia y otras
ciencias que han facilitado el acelerado desarrollo del mundo de las comunicaciones al
que hoy asistimos. En Ríos de Tinta, lo anterior nos hace pensar en la impostergable
necesidad de publicar para compartir trabajos que develen los fenómenos actuales, y
circular comprensiones diversas sobre el acto lector. Con ello, queremos contribuir a
complejizar el problema de formar lectores, es decir, de promover la construcción de
sentido para no quedarnos con la postura que pre-domina y circula en la actualidad, cual
es la mirada de la OCDE y sus niveles categorizados.

En ese sentido, es realmente muy importante para Ríos de Tinta retomar el tema
mediante la presente colección Para comprender la lectura, en la que diversos
profesionales de la educación y la cultura de México y de otros países de habla hispana
y lusitana (Argentina, Brasil, Colombia, España, México y otros) se detienen
nuevamente a pensar en la lectura y la escuela para ofrecer más miradas sobre la
comprensión de los textos escritos, que ayuden a problematizar, y así enriquecer la
reflexión educativa para apoyar el desarrollo de acciones más integrales en la escuela.

En este volumen, Daniel Casanny describe las formas en que las prácticas lectoras han
variado en tiempos recientes, así como en los espacios en los que tienen lugar. Al
acercarse a las prácticas contemporáneas de la cultura escrita, pone de relieve los
cambios en los soportes, los discursos y la manera de abordarlos para leerlos y/o
producirlos. La lectura es entonces el resultado de múltiples factores que varían de una
práctica a otra, pero teniendo como fondo el pasado de cada lector, conformado por
obras leídas, opiniones personales, conversaciones, acceso al contexto de la producción,
todas esenciales en la construcción de sentido de cada lector particular.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 3

INTRODUCCIÓN

Agradezco a la editorial Ríos de Tinta la posibilidad de divulgar en México –y en todo


el mundo hispano− este breve discurso, urdido en ocasión de la conferencia que impartí
en la 26ª Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil (FILIJ). Es un placer y un
honor, y mi deseo es que esta aportación contribuya a reflexionar sobre una cuestión tan
importante como compleja, como es la formación de la ciudadanía en un mundo letrado.

Este libro está basado en los materiales que presenté en aquella ocasión. El paso del
tiempo y la posibilidad de revisar y ampliar el texto han permitido elaborar un volumen
más actualizado y completo. Por ello, hay bastantes más ejemplos y detalles de los que
pude explicar en una hora de exposición oral. Pero he querido que esta prosa conservara
la frescura de la cara a cara, del tono más vivo y coloquial que puede tener una
interacción oral.

Las ideas que siguen son fruto del equipo de investigación en Literacidad crítica, que
coordino en mi universidad desde fines de 2004. El grupo reúne a una veintena de
investigadores de diversos campos que desarrollan dos proyectos financiados por
instituciones públicas1. Mis palabras recogen las voces de las sugerencias de todas estas
personas.

El nombre del grupo, Literacidad crítica, se refiere explícitamente a la lectura y la


escritura de la ideología, aunque nuestro interés abarca cualquier uso de la lengua
escrita (lo que corresponde al término inglés Literacy, traducido al español como
alfabetismo o literacidad, ver apartado 21-22).

La idea de fondo que subyace a mi conferencia, al libro que tienen ustedes en las manos
y a los proyectos citados es que la lectura varía a lo largo del tiempo y del espacio. Del
mismo modo que cambia la forma de cocinar, los autos que manejamos o los vestidos
que llevamos, también cambian los textos que utilizamos, según el lugar y el momento
en que comamos, viajemos o vistamos. Hoy tenemos computadoras a Internet, celulares,
infinidad de carteles y burocracia, textos traducidos de otras lenguas, periódicos
gratuitos, discursos científicos y técnicos, etc. Hoy leemos de manera bastante diferente
a como lo hacíamos hace algunas décadas. También leemos y escribimos de manera
diferente en las comunidades hispanas de cómo lo hacen nuestros colegas en el ámbito
anglosajón, japonés o árabe.

Este libro pretende describir esas nuevas maneras de leer y escribir, al tiempo que
sintetiza de forma breve y clara los aspectos más relevantes que son objeto de estudio.
En lo que sigue mencionaré las cuestiones que se están investigando hoy en día, algunas
de las referencias bibliográficas más relevantes así como varias recomendaciones y
propuestas para llevar al aula y mejorar la enseñanza-aprendizaje de la lectura y la
escritura.

1
El primero se titula La competencia receptiva crítica: análisis y propuesta didáctica. (HUM2001-0372/FILO, del
12-12-2004 al 12-12-2007) y pertenece al Plan Nacional de investigación del Ministerio de Educación, ciencia y
Deporte, del gobierno español; Web:htth//www.upf.edu/dtf/recerca/grupos/grael/LC/index.htm. El segundo procede
de la obtención del grado de grupo de investigación consolidado del Gr@el (Grup de recerca sobre adquisició,
aprenentatge i ensenyament de llengües o Grupo de investigación en adquisición, aprendizaje y enseñanza de
lenguas), con financiamiento de la Agència de Gestió d’Ajuts Universitaris i de Recerca, del gibierno autónomo
Catalán.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 4

Esta exposición consta de cinco partes. En la primera, presentaré tres formas de


entender la lectura y la escritura, según demos prioridad y relevancia al código escrito
(perspectiva lingüística), a los proceso cognitivos (psicolingüística) o a los aspectos
contextuales (sociocultural). Esta distinción forzosamente esquemática resulta útil para
presentar el enfoque sociocultural que se adopta en este volumen.

En la segunda parte, explicaré el concepto de práctica letrada además de otros


fundamentos básicos (literacidad, comunidad de práctica, escritura vernácula) que dan
sentido al título de este volumen: Prácticas letradas contemporáneas. También citaré
las fuentes y los autores principales de esta orientación.

La tercera parte, describe algunas de las prácticas letradas más novedosas relacionadas
con el desarrollo tecnológico y la globalización. Esto nos permitirá ver cómo los niños
y los jóvenes de hoy usan la escritura de manera bastante diferente a como lo hacíamos
nosotros hace sólo unas decenas de años.

En la cuarta parte analizaré y ejemplificaré con más detalle tres tipos de práctica letrada:
la literacidad crítica, la electrónica y la multiliteracidad. Voy a utilizar el término
literacidad, que explicaré más adelante, para referirme a todo lo relacionado con el uso
de los escritos, desde la codificación de las letras hasta los valores sociales a los textos y
a sus contextos.

Con literacidad crítica me refiero a la capacidad de poder comprender y producir


ideologías en los discursos. Con literacidad electrónica, al uso del computador para leer
o escribir chats, correos, webs o blogs. Y con multiliteracidad, a la práctica, cada día
más corriente, de tener que saltar de un tipo de lectura a otro en muy poco tiempo, como
quien cambia el canal de televisión con el control remoto y se asoma a programas
desconocidos.

Para terminar, en la quinta parte haré varias consideraciones sobre la enseñanza y el


aprendizaje de la lectura a partir de estos cambios de las formas de leer. Aquí espero
aportar ideas y sugerencias que resultan útiles a los maestros, bibliotecarios, docentes y
demás personas implicadas en la formación de lectores.

Agradezco a mis estudiantes de postgrado Laura García Valero y Gilmar Ayala, aquí en
Barcelona, y a mis colegas Graciela Murillo y Carme Turrent, desde Cuernavaca, su
inestimable ayuda para que este texto tenga menos errores y sea más cercano al sentir
mexicano. También contribuyó a mejorar estas páginas mi estimada editora, María
Elvira Charria.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 5

Tabla de contenido
PRESENTACIÓN ........................................................................................................................................ 1
INTRODUCCIÓN........................................................................................................................................ 3
TRES PERSPECTIVAS ............................................................................................................................... 6
Tres perspectivas. La Lingüística ............................................................................................................. 6
Perspectiva psicolingüística: ejemplos ..................................................................................................... 6
Perspectiva psicolingüística: teoría .......................................................................................................... 7
Perspectiva sociocultural: la situación del discurso ................................................................................. 8
Perspectiva sociocultural: la comunidad cultural de significados ............................................................ 9
Perspectiva sociocultural: ejemplos de retórica ....................................................................................... 9
Perspectiva sociocultural: la retórica contrastiva ................................................................................... 10
Perspectiva sociocultural: diversidad de interpretaciones ...................................................................... 11
Las tres perspectivas: resumen ............................................................................................................... 11
Las tres perspectivas: conclusión ........................................................................................................... 12
PRÁCTICAS LETRADAS ........................................................................................................................ 13
Práctica letrada: la escritura como práctica social.................................................................................. 13
Práctica letrada: la identidad y el poder ................................................................................................. 14
Prácticas letradas dominantes y vernáculas ........................................................................................... 14
Leer como verbo transitivo .................................................................................................................... 15
Comunidad de práctica........................................................................................................................... 16
Comunidad de práctica: el acceso a lo electrónico................................................................................. 17
La práctica de leer libros ........................................................................................................................ 17
Ideas para ayudar a los lectores .............................................................................................................. 18
La literacidad: concepto ......................................................................................................................... 19
Discusiones terminológicas .................................................................................................................... 20
Fuentes ................................................................................................................................................... 20
LEER Y ESCRIBIR HOY.......................................................................................................................... 21
Nuevas prácticas letradas (NPL) ............................................................................................................ 21
NPL: máquinas expendedoras ................................................................................................................ 22
NPL: celulares ........................................................................................................................................ 22
NPL: presentaciones visuales ................................................................................................................. 23
NPL: carteles .......................................................................................................................................... 24
NPL: prensa gratuita .............................................................................................................................. 24
Multimodalidad ...................................................................................................................................... 25
Nativos e inmigrantes digitales .............................................................................................................. 26
Resumen: cambios sociales y nuevas prácticas letradas ........................................................................ 27
EJEMPLOS ................................................................................................................................................ 28
Literacidad crítica: concepto .................................................................................................................. 28
Leer libros de texto ................................................................................................................................ 29
Recursos para expresar puntos de vista .................................................................................................. 29
Literacidad electrónica ........................................................................................................................... 30
Leer y escribir dígitos ............................................................................................................................ 31
Leer en la red ......................................................................................................................................... 32
Leer_en_la_red/ejemplos ....................................................................................................................... 32
Criterios de credibilidad ......................................................................................................................... 33
Multiliteracidad ...................................................................................................................................... 34
Quejarse en alemán y en español ........................................................................................................... 34
La biliteracidad ...................................................................................................................................... 35
PARA EL AULA ....................................................................................................................................... 36
Lecciones para el aula ............................................................................................................................ 36
Más lecciones ......................................................................................................................................... 37
Algunas recomendaciones ...................................................................................................................... 38
Algunas propuestas ................................................................................................................................ 38
Evaluación de la lectura ......................................................................................................................... 39
Resumen ................................................................................................................................................. 40
Epílogo ................................................................................................................................................... 41
BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................................................ 41
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 6

TRES PERSPECTIVAS

Tres perspectivas. La Lingüística

Empiezo. Simplificando mucho, podría reducir las distintas aproximaciones de la


lectura y escritura en tres perspectivas u orientaciones: la lingüística, que parte del
campo de estudio de la lengua y de sus teorías gramaticales y discursivas; la
psicolingüística, que parte del campo de la psicología, sobre todo de la orientación
cognitiva; y la sociocultural o sociolingüística, que parte de los estudios más
sociológicos, antropológicos y culturales.

Por supuesto, estos tres enfoques no se excluyen. Cada disciplina y cada investigador y
maestro tiene su formación, sus referentes y sus fundamentos, y se acercan a la lectura y
a la escritura con ellos. Leer y escribir es algo tan diseminado e importante en la vida
humana que afecta a todas las esferas, disciplinas y categorías. Existen pocas cosas que
están totalmente exentas de letras en el mundo actual. Cada enfoque toma una parte del
objeto, lo estudia desde su perspectiva y nos aporta conocimientos relevantes. Pero sólo
una mirada pluridisciplinaria y global puede darnos una visión más global, más cercana
a la verdad.

Según la perspectiva lingüística, el significado está en el texto, en sus palabras, en la


suma del valor semántico de cada palabra que lo compone. Leer es una operación
gramatical y léxica: es descodificar. Escribir: codificar. Basta conocer las palabras, sus
formas y significados según el diccionario, y las reglas que las gobiernan
(morfosintaxis, estructuras discursivas) para poder (des)codificar y acceder al
significado. Lees es como abrir un paquete para recuperar lo que alguien puso dentro.

Puesto que el significado se aloja en el texto, es inmutable. Es el mismo para todos.


Todos entendemos lo mismo. El paso del tiempo o el cambio espacial no aportan
variaciones relevantes: un texto significa lo mismo en México y en España, en el siglo
XXI y en el XIX, puesto que depende de las palabras que lo componen y éstas no
cambian.

Para terminar, si alguien lee y entiende de modo diferente es porque “leyó mal” o
porque “se equivocó”. Hay interpretaciones legitimadas, ortodoxas y establecidas de
los textos más relevantes, que elaboran las autoridades: filólogos, investigadores,
docentes… Lees es acceder a estas interpretaciones. (pág. 15-16 del original)

Perspectiva psicolingüística: ejemplos

Desde esta perspectiva, las cosas son más complejas. Los discursos comunican mucho
más de lo que dicen. Al escribir soy catalán pero no tacaño, mis lectores deben
recuperar la implicatura de que los catalanes somos tacaños supuestamente para poder
dar sentido a este pero e interpretar la frase.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 7

Del mismo modo, leer un Gracias estampado en un bote de basura en un restaurante de


comida rápida, debemos inferir que se agradece que al terminar de comer tiremos allí
las sobras y depositemos la bandeja encima. Pero no pide lo mismo el saxofonista que
toca un instrumento en un andén de metro y escribe Gracias en un cartelito en el suelo
al lado de una charolita con algunas monedas: él confía en que los viajeros le den algún
peso.

Entonces, leer no puede consistir sólo en descodificar el significado explícito: también


exige poder recuperar las inferencias que se han provocado. Leer requiere aportar los
significados que el texto presupone pero no detalla, completar las elipsis, darle sentido a
las anáforas, darse cuenta de lo que se sugiere entre líneas… en definitiva: rellenar los
huecos semánticos que todo texto contiene. Al fin y al cabo, un texto tiene tantos
agujeros como una esponja natural: leer consiste en rellenar cada uno de los agujeros
con los datos que faltan.

Los psicólogos denominan procesos cognitivos a este conjunto de tareas mentales que
desarrollamos para “completar” lo que falta en el texto. Algunos de los procesos
cognitivos más relevantes son: hacer hipótesis sobre su significado, verificar dichas
hipótesis, recuperar los implícitos, inferir el significado de una palabra desconocida por
su contexto, adivinar datos personales del autor del texto, etcétera. (pag.17-18).

Perspectiva psicolingüística: teoría

Desde este punto de vista, el significado de un discurso se almacena en la mente. Quizá


lo genere el escrito, ya que las palabras del texto inducen a elaborar unos significados y
a negar otros, pero éstos se construyen en la mente del lector, con la aportación de su
conocimiento previo, con el resultado de la aplicación de sus procesos cognitivos. La
mente es el laboratorio donde se elabora el significado.

Las consecuencias de este punto de vista son relevantes. El conocimiento previo de


cada lector varía porque cada uno tiene diferentes experiencias vitales, el significado
que construye es particular y parcialmente diferente del que elaborarían otras personas.
Varios lectores no entienden exactamente lo mismo: cada uno aporta matices,
connotaciones, concepciones y puntos de vista diferentes a las palabras. El significado
varía entre los lectores y también a medida que cambia el tiempo y el espacio. Todos
hemos vivido la experiencia de releer un texto y comprender detalles que antes habían
pasado desapercibidos.

En consecuencia, entender cosas diferentes no es necesariamente “leer mal” o “estar


equivocado”.

El novelista checo Milan Kundera nos ofrece un bonito ejemplo en su famosa novela La
insoportable levedad del ser (1984). Una pareja, cenando en un restaurante con música
ambiental, descubre que tienen experiencias e ideas diferentes sobre la música. Para
Franz es la liberación, el arte que más se aproxima a la “belleza idionisíaca”; le ha
gustado toda la vida. En cambio, para Sabina es “ruido disfrazado”; le recuerda los
veranos que pasó trabajando en las obras comunistas cuando era adolescente: entonces
había música en todo momento y lugar, de la que no se podía escapar. Sin duda es bien
distinta la interpretación que hace cada uno de la música ambiental del restaurante.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 8

En definitiva, desde la perspectiva psicolingüística, aprender a leer requiere desarrollar


los procesos cognitivos necesarios para construir los significados, además de conocer el
léxico y la gramática de una lengua. El lector debe aprender a activar su conocimiento
previo, a hacer hipótesis, a verificarlas, a recuperar los implícitos, etcétera. (pág. 19-20).

Perspectiva sociocultural: la situación del discurso

Desde la perspectiva sociocultural, la visión anterior tampoco basta. La práctica de leer


se concibe, por varios motivos, de un modo más complejo, de lo que voy a explicar sólo
cuatro: a) la situación del discurso; b) la comunidad cultural de significados; c)la
retórica de cada comunidad; y d) la diversidad de interpretaciones.

En primer lugar, cualquier discurso está situado. Cada discurso tiene un autor. No
existen discursos sin autoría. Pueden ser anónimos (de autor desconocido) o de autor
colectivo (como una ley que ha promovido el gobierno, o una constitución aprobada por
un país). Pero siempre “hay alguien” detrás. Y esta persona o este colectivo viven en
algún lugar del mundo y en un momento de la historia. Por ello, están “situados” y
adoptan una determinada perspectiva de la vida.

Nadie puede ser al mismo tiempo creyente y ateo; católico, budista, islámico e hindú;
conservador y progresista; feminista y machista: No podemos defender al mismo tiempo
la eutanasia o su prohibición, el aborto libre o su abolición; la condonación de la deuda
latinoamericana o su pago puntual. Sólo podemos ser hombre o mujer, americano o
europeo, joven o anciano. Nuestra mirada del mundo depende de todas estas variables,
que se proyectan en nuestra voz, sea hablada o escrita.

Denominaré ideología al conjunto de puntos de vista que componen nuestra mirada del
mundo. Por supuesto, utilizo aquí la palabra ideología desprovista de connotaciones
negativas que tienen en la calle, donde decimos “esto es ideológico” para menospreciar
el discurso “malo” o “negativo” en el que se muestra la opinión por oposición a un
supuesto discurso “no ideológico” y “bueno” que carecería de la misma. (Sin duda es
este un uso acientífico del término, puesto que en mi opinión, repito, no existen
discursos “no ideológicos” o totalmente objetivos y neutros).

Desde la perspectiva sociocultural, cualquier discurso consta de contenido e ideología y


leer requiere poder comprender ambos. Muchas veces es más importante la ideología
(la intención, el interés, la mirada) que el contenido (los datos, la información). Por
ejemplo, al explicar a otra persona un artículo que leímos en el periódico o un
comentario que hizo un famoso en televisión, a veces nos referimos sólo a su intención
(criticó al gobierno, defendió aquella ley, apoyó al deportista) sin apenas mencionar el
contenido (argumentos, confesiones, etcétera). Además, si comprendemos sólo el
contenido de un discurso y prescindimos de su ideología estamos siendo manipulados
sin darnos cuenta, en silencio, puesto que aceptamos sin crítica la mirada del mundo de
su autor. Regresaré sobre esta cuestión más adelante. (pág. 21-22).
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 9

Perspectiva sociocultural: la comunidad cultural de significados

En segundo lugar, para el enfoque sociocultural, el significado se origina en la


comunidad cultural a la que pertenece el autor y su lector. Quizá sea el escrito lo que
genere significado y quizá este se construya en la mente del lector, pero sin duda,
procede originalmente de una comunidad cultural. Vemos varios ejemplos:

Leemos en una novela: María se casa el año que viene. Tenemos la sensación de
“comprender” porque sabemos que casarse significa unirse en matrimonio e inferimos
luego la supuesta alegría de María… Pero es sólo una idea esquemática… Y el resto,
puras conjeturas. Casarse es una práctica cultural que varía a lo largo del planeta. Hoy
se pueden casar las mismas personas en México, España y Arabia: en México sólo
pueden casarse un hombre y una mujer; en España, también dos mujeres o dos hombres;
y en Arabia, lo puede hacer un hombre con varias mujeres.

También varían los derechos y deberes de los cónyuges. Y los valores sociales: lo que
es motivo de alegría en un lugar puede ser causa de tristeza en otro. En España, hasta
no hace mucho, hablábamos de solterones o quedarse para vestir santos para referirnos
peyorativamente a los solteros de cierta edad. Joan Manuel Serrat tiene una tierna y
triste canción en catalán sobre el día a día de una tieta, una vieja solterona. Pero la
sociedad está cambiando: hoy muchos jóvenes eligen no comprometerse ni tener hijos –
y a veces nos referimos a ellos con una admiración: ¡qué suerte! Sigue libre y sin
compromiso. También recuerdo la película británica East is east (de Damián
O’Donnell, 1999), en la que el padre de una familia anglopaquistaní organizaba la boda
de su hijo al estilo islámico, negociándolo con el padre de la novia y sin el acuerdo de
los interesados –que obviamente estaban en desacuerdo con la decisión…

Casarse es sólo un ejemplo. La vida humana varía a lo largo del planeta. Desde el
calendario (¿gregoriano, islámico, hindú, chino?), al horario (¿qué es temprano, tarde o
ser puntual?), pasando por la gastronomía (¿huitlacoche, sushi, caracoles, pato
laqueado?), las tradiciones, los valores o las maneras de sentir son particulares de cada
pueblo. Cada comunidad ha desarrollado una forma de vida con una mirada y unos
razonamientos propios.

En definitiva, para entender la frase de la novela necesitamos saber en qué comunidad


humana ocurre y qué tradiciones, valores y concepciones ha desarrollado sobre el
matrimonio. Sólo así comprenderemos lo que significa exactamente casarse para María.
Lo que indican las letras o lo que aportan las inferencias cognitivas es a menudo
esquemático e insuficiente, si no disponemos de conocimientos socioculturales sobre el
grupo humano al que se refiere el texto. (pág. 23-24).

Perspectiva sociocultural: ejemplos de retórica

Todavía hay más diferencias. Aparte de los significados, cada comunidad desarrolla sus
propias prácticas discursivas, su retórica particular. Veamos algunos ejemplos.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 10

Un vendedor de enciclopedias llama a nuestra casa. En Alemania es posible responder


con un Habe ich kein inerest (No tengo interés), que resulta bastante ofensivo en
España, donde buscaríamos excusas del tipo: vuelva usted mañana que estará la dueña
de la casa, o un en este momento estoy preparando un pastel de chocolate y no puedo
atenderle. El vendedor, que no es estúpido, entiende a la perfección que no le
compraremos nada y se va.

Del mismo modo, en Alemania es habitual que en un congreso o encuentro, un oyente


se levante y manifieste su desacuerdo de manera taxativa. Esto raramente ocurriría en
España. Allí los desacuerdos se formulan o se manifiestan de modo indirecto, con
perífrasis, elipsis y estrategias de cortesía: es muy interesante su propuesta, pero…; sin
duda a usted le va muy bien esto, pero a mí…

Una de las primeras cartas oficiales que recibí desde México incluía la expresión
Presente al lado de mi nombre como se hace en otros países latinoamericanos. Pero en
España sorprende mucho, puesto que la relacionamos con la época del franquismo y –
creo- tiene connotaciones miliares. También en la ciudad de México se puede leer el
famoso cartel se ponchan llantas gratis en las puertas de los garajes, que no creo que
pueda descifrar ningún europeo acostumbrado a Se avisa grúa carente de sarcasmo. De
modo que las guías turísticas internacionales especifican en la sección de alquiler de
autos que el cartel indica que no se puede aparcar allí.

Otro ejemplo. En el centro de Quito, en 2004, encontré en una calle cortada un cartel
que decía POLICÍA NACIONAL. Desvío de tráfico. ACCIDENTE DE TRÁNSITO.
Mil disculpas. Estas mil disculpas son inimaginables en España donde no hay disculpas
cuando ocurre un accidente o algún otro hecho imprevisto y fortuito. Además, se trata
de una expresión informal, bastante coloquial, que sería muy inadecuada en el contexto
de accidente de tráfico con posibles víctimas. (pág 25-26)

Perspectiva sociocultural: la retórica contrastiva

En conjunto, cada comunidad posee sus propias prácticas sociales, entre las que
encontrarnos las comunicativas, habladas y escritas. Éstas son el resultado histórico de
las interacciones acumuladas por todos los miembros de la comunidad. Están
estrechamente relacionadas con las formas de vida, las vicisitudes y las características
sociales de la comunidad. La disciplina que estudia las diferencias retóricas entre
comunidades se denomina retórica contractiva (Connor, 1996).

Los alemanes son más directos que los españoles. Los mexicanos más sarcásticos que
los españoles. No es que unos sean más maleducados, descorteses o graciosos, sino que
en cada comunidad se desarrolla de modo diferente la educación, la cortesía y el humor.
Las prácticas letradas de cada comunidad también tienen sus particularidades y su
retórica.

Este hecho era mucho menos relevante hace tan sólo unas décadas, porque ni
viajábamos tanto ni teníamos tanto acceso a otras culturas. Leíamos sobre todo lo
producido en nuestra comunidad e interpretábamos sin ambigüedad el María se casa el
año que viene. No había otra forma de entenderlo. Pero son los medios de
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 11

comunicación, Internet, la globalización, hoy nos enfrentamos a la lectura de textos


procedentes de cualquier parte, incluso si se han traducido al español. Es necesario tener
conocimientos interculturales, saber algo sobre los significados y las prácticas retóricas
de cada comunidad. Porque cualquiera puede haber escrito la frase anterior con la
intención de significar cosas bastante diferentes a las que pensamos. (27-28).

Perspectiva sociocultural: diversidad de interpretaciones

Finalmente, si cada comunidad tiene sus propias prácticas letradas y significados, si


cada lector aporta su conocimiento previo al acto de leer, si cada individuo acumula una
historia personal irrepetible es imposible alcanzar un consenso completo sobre la
comprensión. No existe el Significado (definido y en mayúscula) descontextualizado.
ubicuo y atemporal. Existen sólo significados (en plural y en minúscula) situados,
locales, caducos, individuales. En consecuencia, cada texto provoca innumerables
variaciones de significado entre las diferentes personas y comunidades. Cada lector
actualiza en cada momento y lugar un significado particular.

Si reconocemos este hecho y no renunciamos a querer comprender lo que significa un


discurso, estamos abocados al diálogo, al intercambio de significados y voces, a la
negociación. Nuestra interpretación de un texto, por muy compleja buena que sea, no
basta. Es parcial. Necesitamos sumar varias interpretaciones, incorporar las miradas y
las perspectivas de otras personas. Al disponer de varias interpretaciones de un mismo
texto alcanzamos una comprensión menos parcial, más cercana a los efectos plurales y
diversos que causa un discurso.

A la salida del cine o del teatro, mientras vemos la televisión o escuchamos una
conferencia, al seguirlas declaraciones de un político buscamos el intercambio con los
amigos y los familiares. Necesitamos confirmar nuestra interpretación. Queremos
conocer la de los otros. Esperamos construir una interpretación coral, común, matizada
porque sabemos que es más veraz que la nuestra.

Nos interesan las interpretaciones de las personas que tenemos cerca, de las que nos
despiertan confianza, de las que nos importan: familiares, amigos, colegas. Pero
también de las autoridades que nos gobiernan, puesto que influyen en nuestras vidas con
sus decisiones. Comprender un discurso público, pero ignorar la interpretación que se
hace de él en la comunidad, no deja de ser una suerte de comprensión egocéntrica y
aislada. (29-30).

Las tres perspectivas: resumen

A veces se conciben estas tres perspectivas (la lingüística, la psicolingüística y la


sociocultural) como tipos diferentes de lectura: la literal, que pone énfasis en las
palabras; la inferencial, que lo pone en los implícitos; y la crítica, en la ideología.
Luego se sostiene que corresponden a tres niveles diferentes de comprensión,
gradualmente más complejos, que van de lo más sencillo, local y superficial a lo más
complejo, global y profundo.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 12

También se han visto como tres métodos didácticos para enseñar a leer: el que pone
énfasis en el aprendizaje de la (des)codificación, el que lo pone en el desarrollo de los
procesos cognitivos, y el que se centra en el fomento de la reflexión y la capacidad
crítica. Cada método tendría sus propuestas de aula: la oralización de textos y la
corrección gramatical en el primero; la formulación de hipótesis, la relectura, y la
construcción de significados en el segundo; o el diálogo, el intercambio de
interpretaciones y la elaboración de reacciones en el tercero.

Así, hay términos que se asocian más o menos a una perspectiva u otra. Cuando
hablamos de lectura y escritura (o código, ortografía, lectura en voz alta) sin duda
destacamos lo lingüístico.

Cuando hablamos de comprensión y composición (y procesos cognitivos, capacidades)


adoptamos una perspectiva psicolingüística. Y cuando nos referirnos a prácticas
letradas y géneros discursivos (o criticidad y retórica) nos situamos en una orientación
sociocultural.

Otro término que también ofrece cierto juego es alfabetización. Usado solo, se asocia
con el enfoque lingüístico que pone acento en la adquisición del código escrito. Desde
la perspectiva psicolingüística se propuso el famoso concepto de analfabeto funcional
para referirse a la persona que ha adquirido el código después de años de escolarización
y puede asociar un sonido a una letra u oralizar un escrito, pero que sigue siendo
incapaz de comprender y usar la lectura en la vida diaria (la alfabetización funcional
consistiría precisamente en aprender a comprender el significado y a usarlo en la vida
cotidiana). Desde la perspectiva sociocultural se prefiere hablar de literacidades o
alfabetismos sociales, usado en plural y con el adjetivo social precisamente para
destacar la diversidad de formas de leer contra la homogenización que sugiere el
adjetivo funcional. (31-32).

Las tres perspectivas: conclusión

En conclusión, yo preferiría hablar de tres orientaciones para estudiar el hecho lector


según lo abordemos desde las ciencias del lenguaje, la psicología o la sociología y la
antropología. O de tres orientaciones que adoptan campos diferentes de estudio: el
"código y el discurso", "la comprensión y los procesos cognitivos" o las "prácticas
letradas y la retórica contrastiva".

Visto así, las tres perspectivas son complementarias. No se excluyen. Ninguna es más
moderna, reciente o mejor que otra. Quizá hoy en día la orientación sociocultural resulta
más plausible e interesante por dos motivos. Primero, porque adopta una visión más
completa que puede incluir lo lingüístico y lo cognitivo desde lo social. Segundo,
porque en un mundo globalizado e intercultural como el que vivimos, incluir los
aspectos sociales permite dar cuenta con mayor precisión y justicia de la diversidad
lectora, que es una de las características más relevantes de la práctica letrada
contemporánea.(pág. 33).
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 13

PRÁCTICAS LETRADAS

Práctica letrada: la escritura como práctica social

Veamos ahora otro concepto relevante en la orientación sociocultural que ya he


utilizado más arriba e incluso en el título, el de práctica letrada. El objeto de estudio del
enfoque lingüístico es el código escrito, los textos comunicativos. El del enfoque
psicolingüístico, la interacción entre el texto y la mente, los procesos cognitivos. ¿Y el
del enfoque sociocultural? Pues la práctica letrada, que es una unidad de análisis
todavía más amplia. Pero, ¿qué es una práctica letrada?

Nos puede ayudar a entender este concepto la metáfora del iceberg o montaña de hielo
que flota en el mar. Imaginemos que una práctica letrada es como un iceberg. Hay una
pequeña parte de hielo visible sobre el nivel del mar, que corresponde al discurso
escrito. Pero hay otra parte del hielo, mucho mayor, que permanece invisible debajo del
nivel del agua y que corresponde a los sujetos, objetos, valores, destrezas y
conocimientos que se ponen en juego con el escrito.

Primero, un escrito tiene interlocutores, un autor y un lector que se manifiestan en el


texto con una identidad, imagen, cara o mascara preelaborada. Estos se implican en el
escrito para cumplir con algún propósito de su interés. No actúan como individuos
aislados sino que forman parte de instituciones sociales, articuladas en la comunidad.

Ahora no está escribiendo Daniel a secas, sino el profesor Cassany de la Universidad


Pompeu Fabra, autor de Anagrama y Paidós, director de proyectos de investigación del
Ministerio de Educación de España. Ustedes tampoco están leyendo como personas sin
atributos desvinculados de su entorno, sino como docentes, bibliotecarios, formadores,
investigadores de instituciones mexicanas o de otros lugares. Cada uno de nosotros
aporta a esta comunicación los valores, los conocimientos, las reglas y la retórica de
sus instituciones. Así, sería inimaginable que yo ahora empezara a hablar de mi vida
privada, que me propusiera defender ideas xenófobas o que continuara escribiendo en
italiano o con un registro decididamente vulgar, porque estaría infringiendo las normas
y violando los valores preestablecidos en esta comunicación.

De hecho, este escrito no es nada inaudito u original. No se trata del primer texto que se
refiere a la lectura. Es un libro más en una nueva colección de la editorial Ríos de Tinta.
Conocemos las características de este género discursivo y ustedes y yo nos adaptamos a
ellas. Ambos compartimos esta experiencia común, además de un idioma y una
comunidad cultural, la hispana, cuyos valores y formas de comunicación subyacen a
este texto.

En resumen, una práctica letrada es cada una de las maneras con que usamos la lectura y
la escritura en la vida cotidiana en cada comunidad (Zavala, 2008): incluye al texto
escrito, con su estructura, funciones y retórica; al autor y al lector y a sus identidades
respectivas, con su estatus social, su imagen y sus ideologías; a las instituciones a las
que pertenecen cada uno, con sus valores, reglas, estructuras de poder e imagen social,
etcétera. (pág. 35 a 37)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 14

Práctica letrada: la identidad y el poder

Debo profundizar todavía en algún punto más. Dije más arriba que el autor y el lector
participan en las prácticas letradas para conseguir sus propósitos sociales. No sólo eso,
sino que a través de las prácticas letradas, las personas construyen su identidad y
ejercen el poder dentro de la comunidad.

De alguna manera, somos lo que escribimos y leemos... (y lo que comemos... añadió en


una ocasión un colega haciendo una broma, pero ahora no nos interesa la nutrición).
Nuestra identidad se configura a través de la acumulación de las prácticas letradas en las
que hemos participado. En mi caso, si no hubiera escrito mis libros y artículos, nunca,
habría recibido la invitación para escribir este texto; ustedes no habrían leído nada mío
ni me conocerían ni existiría, como miembro de la comunidad de docentes e
investigadores en lectura. En su caso, probablemente tampoco estarían aquí, leyendo
esto, si no hubieran participado en el cúmulo de prácticas letradas que les han
acompañado a lo largo de su vida hasta ahora.

Además, lo que ustedes puedan saber de mí depende en buena parte, o totalmente, de lo


que hayan leído, de la identidad que sugiera mi prosa y que yo estoy cuidando con
mucho esmero.

Les présenlo mi máscara académica, mi imagen profesional de docente e investigador.


Puedo utilizar algunos datos privados de modo anecdótico y premeditado como estoy
haciendo— pero nada más. Y luego, claro, yo soy muchas otras cosas que no son
pertinentes aquí... igual que ustedes.

También ejercemos el poder a través de las prácticas letradas. Como docente organizo
las clases con el programa de la asignatura, otorgo calificaciones con las correcciones y
los exámenes, respeto escrupulosamente las directrices de revisión de exámenes de mi
universidad. Como ciudadano veo cómo los políticos luchan por difundir sus ideas y
persuadir, por conseguir minutos en los medios de comunicación, por controlar estos
medios, por censurar a sus adversarios.

En resumen, el concepto de práctica letrada nos ayuda a percibir la lectura y la escritura


de modo más global y organizado. Es la unidad de análisis del enfoque sociocultural
que adopta una perspectiva etnográfica descriptiva. Para una formulación más completa
de este concepto, es útil Barton y Hamilton (1998) que ha sido traducido parcialmente al
español en un excelente libro peruano (Zavala, Niño-Murcia y Ames ed., 2004) o
Cassany ed. (en prensa). (pág. 38-39)

Prácticas letradas dominantes y vernáculas

Un concepto interesante es el de práctica letrada vernácula (Barton y Hamilton, 1998)


que se refiere a lo que hacemos con la escritura por cuenta nuestra, al margen de las
convenciones establecidas por instituciones sociales (la escuela, la administración, la
justicia, etcétera). Son prácticas vernáculas los diarios íntimos, la correspondencia entre
amigos, las recetas de cocina personales, las postales familiares, los poemas de
cumpleaños, la contabilidad casera, las dedicatorias de regalos, los libros de memorias,
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 15

etcétera. La idea, de fondo es que una vez que hemos accedido a la escritura, las
personas leemos y escribimos no sólo para hacer lo "previsto" o convencional (estudiar
en la escuela, redactar informes para el trabajo, leer la prensa) sino también para hacer
cosas alternativas, más personales y divertidas.

Lo vernáculo pertenece al ámbito privado, a la vida cotidiana y a la informalidad;


depende de las relaciones y los intereses personales y carece de normas. En este sentido,
se opone a lo oficial o dominante (a las prácticas letradas dominantes) que es público y
formal, pertenece a la vida social (profesional, administrativa, política) y está regulado
por normas estrictas (ortografía, formato, registro, estructura, etcétera). Del mismo
modo usamos el dialecto más coloquial y espontáneo para conversar con los amigos y
los familiares, es lógico que escribamos textos equivalentes sin controlar la producción:
prescindiendo de tildes y signos de puntuación, comiéndonos las vocales y los dígrafos,
usando todo tipo de simplificaciones [k por que, x por por, tb por también, xk por
porque, kdd por quedada, etcétera). Al escribir de manera vernácula no importa tanto el
respeto a la norma estándar como la búsqueda de expresividad, originalidad e
individualización.

En el plano educativo, la distinción entre prácticas dominantes y vernáculas marca la


diferencia entre lo que los chicos hacen en la escuela por obligación (resúmenes,
apuntes, exámenes) y lo que hacen fuera de ella por iniciativa personal (cartas
personales, diarios, chats, blogs). Mientras el sentimiento popular es que la escritura
vernácula carece de valor e incluso es perniciosa para el aprendizaje de la escritura
dominante, la investigación considera que se trata de prácticas relevantes y
cognitivamente complejas que suponen aprendizajes y usos lingüísticos valiosos,
aunque sean diferentes de los legitimados por la escuela.

En este sentido, parece más constructivo trazar puentes entre ambos tipos de escritura,
que enarbolar una cruzada en contra de lo vernáculo (Pahl y Rowsell, 2005). Es lógico
que en privado escribamos de manera más descuidada, personal, creativa... y que en
público nos acomodemos a las convenciones establecidas. En vez de "prohibir" lo
vernáculo, lo cual acaba siendo una pretensión vana e inútil (e incluso
contraproducente) resulta más sensato enseñar a los alumnos a usar el tipo de escritura
adecuada a cada contexto, del mismo modo que nos vestimos de manera diferente para
asistir a una boda, para ir de copas con los amigos o para quedarnos en casa. (Ver un
ejemplo en la página 62.) (pág. 40-41)

Leer como verbo transitivo

Así pues, concebimos una comunidad letrada como una sociedad que desarrolla un
conjunto organizado de prácticas de lectura y escritura, dominantes y vernáculas, en
diferentes ámbitos (familiar, profesional, académico, periodístico, etcétera). Se trata de
un auténtico repertorio de prácticas letradas que articulan el vivir diario. Ir a la escuela
es participar en un conjunto de prácticas académicas, en un subconjunto de todas las
prácticas letradas. Tener que ir al hospital requiere también enfrentarse a las situaciones
de lectura administrativa, y médica: hacer un ingreso, un diagnóstico, un pronóstico y
obtener el alta, que se materializan en documentos. En las profesiones calificadas,
trabajar exige dominar algún tipo específico de prácticas lectoras y escritoras. Cada
grupo de prácticas difiere del resto y posee sus propios rasgos.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 16

Las personas alfabetizadas conocemos sólo algunas de las prácticas letradas existentes.
Nadie domina todo. Nadie conoce todos los géneros, ámbitos y estilos en una
comunidad. ¡Qué ingenuo pensar que el alfabetizado lo puede entender todo! ¡Qué
falso! Cada ciudadano participa en las prácticas sociales generales y en las de sus
ámbitos de trabajo, personal y familiar.

En mi caso, soy bueno leyendo artículos de investigación sobre lingüística, el periódico


(secciones de política, sociedad, cultura), algunas revistas corrientes, novelas
contemporáneas o documentación administrativa de mi universidad. En cambio, tengo
dificultades para leer poesía, la sección de economía del periódico, leyes o normativas.
Y entiendo bastante poco, o nada, las sentencias judiciales o los artículos científicos de
otras áreas.

En consecuencia, leer es una práctica versátil. Varía en cada contexto, disciplina y


comunidad. Es simplista y reduccionista concebirla como una tarea universal o general,
o creer que para dominarla basta adquirir las destrezas mínimas de descodificar e inferir
implícitos. Es más real y útil entenderla como una tarea enraizada en su contexto, que
varía en cada situación y que exige conocimientos y habilidades específicos. (pág. 42-
43).

Comunidad de práctica

Otro concepto relevante para la orientación sociocultural es el de comunidad de


práctica, que es muy cercano al de práctica letrada y tiene interés para la educación. Una
comunidad de práctica es una agrupación de personas que: a) comparte unos propósitos
y un contexto cognitivo; b) interactúa entre sí con cierto compromiso; y c) desarrolla
unas rutinas comunicativas y un repertorio propio de géneros discursivos (unas prácticas
letradas o habladas) con el que construyen su identidad.

Un buen ejemplo de comunidad discursiva son mis clases de Tai Chi, dicho de manera
coloquial. Somos un grupo de personas diferentes que sólo compartimos el interés por
la práctica de esta tradición china dos veces por semana. Nuestras rutinas consisten en
saludarnos y despedirnos, conversar sobre temas cotidianos mientras esperamos el
inicio de la sesión, seguir atentamente y en silencio las indicaciones del maestro, repetir
los movimientos corporales, hacer preguntas, etcétera.

Hemos acuñado expresiones propias que nadie más conoce. Decimos la forma para,
referirnos a la tabla de Tai Chi que estamos practicando. Usamos expresiones como
rechazar al mono, ocho joyas, vaciar la pierna, agarrar la bola, limpiar el brazo o
hacer las nubes para referirnos a cada movimiento que realizamos.

Puesto que sólo las personas que pertenecen a este grupo conocen dichas expresiones y
prácticas, éstas se convierten en un recurso para expresar nuestra identidad. En alguna
ocasión que me he encontrado con algún compañero del grupo en otro contexto,
podemos hacer bromas usando estas expresiones incomprensibles al resto para mostrar
nuestra complicidad. ¿Ustedes entienden algo? Sólo si han practicado Tai Chi alguna
vez...
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 17

¿Y cómo se aprenden estas formas particulares de lenguaje? Sencillamente, con interés,


implicación y práctica, de manera informal. Dicho de otro modo, accediendo a la
comunidad de práctica como un miembro de pleno derecho: a) implicándose con
compromiso en dicha comunidad; b) participando activamente en sus prácticas; y c)
construyendo una identidad propia a partir de los recursos lingüísticos disponibles. Se
trata de un aprendizaje informal, situado, natural, que surge de la propia experiencia de
interacción con el resto de miembros expertos de la pequeña comunidad. (pág. 44-45)

Comunidad de práctica: el acceso a lo electrónico

Veamos otro ejemplo. Todavía recuerdo la primera vez que escuché la palabra correo
electrónico. Era a finales de los ochenta y un colega que trabaja en un banco me habló
de un nuevo tipo de correo, que funcionaba con la computadora y era instantáneo. ¡Qué
curioso! Pocos años después, mi universidad me ofreció una dirección personal de
correo electrónico. La rechacé. ¿Para qué la quería? Yo estaba satis-fecho con mis
envíos postales. No tenía interés.

No pasó mucho tiempo hasta que conocí a un colega extranjero en un congreso, cuyo
trabajo me interesaba mucho. Yo quería colaborar con él v le pedí sus datos. Me dio su
correo electrónico y me pidió el mío... Entonces, mi actitud cambió de golpe. Recuperé
la dirección rechazada y escribí al colega con ayuda de los informáticos. ¡Qué alegría el
día que recibí su respuesta! Estos fueron mis primeros correos.

Desde entonces, mi interés por integrarme en la comunidad de practica, que es internet,


ha madurado exponencialmente. Paso 3 o 4 horas al día pegado a la computadora.
Recibo unos 30 ó 40 e-mails al día. Buena parte de mi trabajo consiste en atender a mis
estudiantes en línea y visitar la plataforma de aprendizaje de mi universidad. No hace
mucho escribí cooperativamente un libro en una wiki; es decir, una institución habilitó
una página web y nos dio permisos a varias personas, que vivimos en lugares diferentes
del planeta, para que escribiéramos cooperativamente en ella nuestros capítulos del
libro.

Ya soy un miembro de pleno derecho de esta comunidad. Participo en sus prácticas,


conozco algunos de sus recursos lingüísticos, tengo cierta identidad electrónica (e-mail,
web personal, presencia) y estoy creciendo: ahora me planteo escribir mi blog. Me
siento orgulloso de pertenecer a esta nueva comunidad. He aprendido a hacerlo todo
poco a poco, con la práctica, con escasa instrucción formal, casi sin darme cuenta. (pág.
46-47)

La práctica de leer libros

Apliquemos ahora el concepto de comunidad de práctica a la formación de lectores.


Comprenderemos mucho mejor el concepto lector si lo concebimos como "miembro de
una comunidad letrada" o "ciudadano implicado en una comunidad de práctica", donde
una de cuyas rutinas comunicativas es la lectura. Tomemos el ejemplo de la lectura de
libros.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 18

Por supuesto, no se trata sólo de adquirir las habilidades lingüísticas para decodificar,
las cognitivas para comprender o las actitudinales para tener motivación para hacerlo.
Hay que concebir el acto de lectura como algo más amplio, como una práctica letrada
inserta en una comunidad de personas comprometidas con la lectura que leen libros
además de realizar otras rutinas letradas. Leer libros no es sólo adquirir las habilidades
para comprenderlos, es acceder y participar en una comunidad, apropiarse de unas
determinadas formas de usar los textos en contextos sociales (Kalman, 2003).

Quien lee libros está comprometido con una comunidad letrada, sea de literatura
infantil, de novelas policiacas o de biografías de personajes públicos. Comparte con sus
colegas datos sobre este campo (lo que se llama un contexto cognitivo): autores, temas,
géneros literarios, editoriales, catálogos, etcétera.

Participa en un conjunto de práctica sociales concretas: acude a las bibliotecas para


encontrar los títulos que le interesan, los pide en préstamo, sabe consultar en sus bases
de datos: visita librerías para hojear las novedades, sabe cómo se organizan los libros en
los estantes; lee las cubiertas de las novedades, se fija en las portadas y elige los que le
interesan.

Quien lee libros sigue la crítica en los medios y las entrevistas con los autores en radio y
televisión. Está al tanto de las novedades, de los autores preferidos. Tiene una identidad
como lector: tiene opiniones, autores favoritos y odiados, pasiones, indiferencias...
Interactúa con otros lectores para intercambiar sus impresiones. Para que exista una
identidad debe poder confrontarse con otras. (pág 48-49)

Ideas para ayudar a los lectores

Entonces, ¿cómo podemos convertir a nuestros estudiantes en miembros de esta


comunidad? ¡No hay respuestas fáciles! Lo primero es tomar conciencia de que se trata
de una empresa, compleja, quizá más compleja de lo que pensábamos, cuando
concebíamos la lectura sólo como una tarea cognitiva. Ahora estamos hablando de
modificar las prácticas sociales: de cambiar hábitos, crear intereses, construir valores,
buscar huecos en el tiempo libre... ¡Qué difícil!

Hay algunas ideas más operativas. Aprender a leer libros es familiarizarse con las
prácticas asociadas de visitar bibliotecas, pisar librerías, asistir a charlas de autores,
seguir programas literarios en los medios, participar en concursos literarios
adolescentes. También requiere aprender a manipular los objetos textuales: conocer los
componentes de un libro, saber moverse por su índice, interpretar las portadas y las
contracubiertas, extraer datos de las solapas. (Es así que descubrimos las terribles
consecuencias que tiene trabajar sólo con fotocopias, lo que provoca que el aprendiz
nunca llegue a tocar, oler, sentir y querer el libro).

Aprender a leer libros también es construir una identidad lectora. Es ser alguien como
lector: haber leído, acumular experiencia lectora, tener intereses y gustos, manías,
costumbres.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 19

Para ello es necesario construir una voz como autor: poder dialogar con otros lectores,
discrepar y discutir con ellos, compartir nuestras prácticas lectoras, crear afinidades. Y
también es necesario tener compañeros lectores para dialogar, para comentar lo leído,
para intercambiar impresiones, libros y propuestas: ¡qué difícil llegar a ser lector si se
está solo, sin relación con otros lectores!

Por supuesto, en el aula y en el centro escolar podemos, en parte, simular o reconstruir


estas prácticas. Para explorar con más detalle el concepto de comunidad de práctica, ver
Wenger (1998) y Barton y Tusting (2005), que se centran más en relacionar este
concepto con el estudio de la literacidad. Kalman (2002 y 2004) narra de manera
deliciosa el camino que siguen varias mujeres adultas para acceder a lo letrado a través
de diferentes comunidades de práctica. (pág. 50-51)

La literacidad: concepto

El último concepto al que me referiré también ha sido usado. Es el que agrupa todos los
conocimientos, habilidades, valores y prácticas relacionadas con el uso de los escritos.
Es lo que denominamos literacidad, que corresponde al inglés literacy y que abarca
estos puntos, sin pretender ser exhaustivo:

• El código escrito: las unidades y las reglas del sistema de escritura, en todos los
planos lingüísticos, las convenciones establecidas sobre su uso.

• Los géneros discursivos y sus características: sus funciones sociales, su


contenido, su estructura y fraseología, etcétera.

• Los roles de autor/lector: la imagen que adopta cada interlocutor, sus formas de
cortesía.

• La organización social de las prácticas letradas: las instituciones y sus


contextos, disciplinas, grupos y ámbitos, los procesos sociales en los que se
integran los géneros discursivos.

• Las identidades de autor y lector: su personalidad individual, colectiva, su


pertinencia a grupos e instituciones.

• Los valores, las representaciones y las actitudes asociadas a las prácticas


letradas: su posición social (prestigio, rechazo, prejuicios), el poder que
detentan.

• Las formas de pensamiento desarrolladas a través de las prácticas letradas,


como la objetividad, la descontextualización, la capacidad de planificación o
abstracción, la conciencia metalingüística, el razonamiento lógico, etcétera.

Sin duda, se trata de un concepto más teórico. Creo que se restringe a los investigadores
y especialistas que necesitamos poder denominar nuestro campo de trabajo con una
denominación precisa y clara. Equivale a términos como "oncología", "botánica" o
"paleografía", que son poco usados en la vida cotidiana porque preferimos hablar de "un
cáncer", de "unas rosas curiosas" o de "un manuscrito latín del siglo II". (pág. 52-53)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 20

Discusiones terminológicas

No voy a negar que el término literacidad es nuevo y poco difundido. Tampoco negaré
que existe una discusión creciente y abierta sobre cuál es el término más apropiado para
referirse al concepto correspondiente. Basta, asistir a unos pocos congresos
internacionales de la disciplina y fijarse en los títulos de las comunicaciones y las
ponencias para constatar la falta de unanimidad al respecto. Donde unos hablan de
lectura y escritura, otros dicen escritura, a secas. Algunos proponen neologismos como
escrituralidad o literacia. Otros prefieren evitar el problema y se refieren más en
concreto a los ejercicios de comprensión lectora o a los talleres de creación escrita.
Conviene destacar que este mismo problema subsiste en otros idiomas como el alemán,
el portugués o el francés.

Quizá el término que cuenta con más adeptos en español sea alfabetismo, que posee la
ventaja morfolexicológica de ser pariente del famoso analfabetismo y de la también
corriente alfabetización. Es también el más frecuente en Internet si usamos los
buscadores habituales. Pero, como destaca Zavala (2002), alfabetismo carga con las
connotaciones peyorativas que arrastran las formas analfabeto / analfabetismo, que
asocian —erróneamente-— la falta de alfabetización a la ignorancia y la incultura, hasta
el punto de que analfabeto llegue a ser un insulto.

Por ello, esta investigadora peruana propone el neologismo literalidad que carece de
connotaciones y utiliza la raíz litera, más cercana al otro término que usamos con cierto
acuerdo: el adjetivo letrado / iletrado. Cabe destacar que la forma letrado/a (como en
cultura, práctica o comunidad letrada) se refiere con más precisión al concepto descrito
en el apartado anterior, que la raíz alfabetizar / alfabetización (cultura o comunidad
alfabetizada) que parece referirse sólo a la adquisición del alfabeto o a un dominio
superficial o básico de la lectura v la escritura.

En los últimos años, otros investigadores españoles y americanos han adoptado el


término literacidad (Isidor Marí, Patricia Ames) combinado con el adjetivo letrado. Y
esta es la solución adoptada aquí. (pág. 54-55)

Fuentes

Termino este bloque con algunos comentarios bibliográficos. Sería inacabable


establecer la genealogía de las disciplinas, obras y autores que han contribuido a
desarrollar la perspectiva sociocultural de la literacidad. En mis dos últimos libros
(Cassany, 2006a y 2006b) se halla una relación más completa de las mismas. Aquí sólo
comentaré las más importantes y las más accesibles al lector hispano.

Sin duda, los denominados Nuevos Estudios de Literacidad (New Literacy Studies)
constituyen la corriente de investigación que nutre directamente la concepción
sociocultural. Con una mirada rigurosa y empírica sobre las prácticas letradas que
desarrolla cada comunidad utilizando métodos etnográficos, estos estudios revisan
críticamente las teorías de Jack Coody, Walter Ong, Eric Havelok y David Olson sobre
la distinción entre habla y prosa y sobre los supuestos beneficios cognitivos que
conlleva la adquisición de la segunda. El volumen de Zavala, Niño-Murcia y Ames ed.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 21

(2004) constituye una excelente selección traducida de algunos de los artículos clásicos
de J. P. Gee, Sh. B. Heath, K. Scollon y S. Scollon, D. Barton y M. Hamilton, S.
Seribner y M. Colé, o B. Street. Kalman (1999), que sintetiza de manera muy clara,
también en español, la orientación de este enfoque.

Por otra parte, el enfoque sociocultural está entroncado con la teoría crítica desarrollada
por los filósofos de la Escuela de Frankfurt, las tesis de Paolo Freire y sus seguidores
(Freiré y Macedo, 1987) sobre la literacidad crítica, muy conocidas en América Latina,
y las posteriores propuestas de la pedagogía crítica (Giroux, 1988). También aportan un
buen aparato teórico y metodológico, el Análisis del Discurso y el Análisis Crítico del
Discurso (van Dijk, 1997; Gee, 1990) con una buena tradición en América Latina.

Finalmente, cabe destacar las aportaciones que nos llegan desde Australia, tanto en el
plano más lingüístico como educativo, de las que se ha traducido muy poco al español.
Allí es donde creo que la enseñanza de la literacidad crítica ha tenido más fuerza, con
programas educativos en los centros escolares desde hace más de 15 años (Luke y
Freebody, 1997). Es ilustrativo que una búsqueda en Google de "critical literacy" nos
conduzca a varias webs australianas; destaca entre otras la web educativa del gobierno
de Tasmania para docentes de inglés, con explicaciones, ejemplos, bibliografía y
recursos. También, desde allí, llega la teoría lingüística de la valoración, que analiza
cómo usamos los recursos lingüísticos las personas para formular nuestras opiniones
(Hood y Martin, 2005). (pág. 56-57).

LEER Y ESCRIBIR HOY

Nuevas prácticas letradas (NPL)

Leer y escribir son construcciones sociales. Cada época y cada circunstancia histórica
dan nuevos sentidos a esos verbos, afirma Emilia Ferreiro (2001: 13) y pone el dedo en
la llaga en esta tercera parte. Dado que las literacidades cambian en cada lugar y en cada
momento, es necesario que nos preguntemos cómo leemos hoy, en este siglo XXI, y qué
cambios se han producido en las prácticas letradas.

Sin duda, el mundo ha cambiado y las prácticas lectoras también. El desarrollo


tecnológico y social ha generado nuevas formas de producción, transmisión y recepción
de escritos. Han surgido nuevos contextos, en los que la escritura permite conseguir
propósitos sociales más sofisticados. Quizá sigamos teniendo la misma mente y el
mismo español con escasas variaciones, pero es obvio que los objetos textuales han
cambiado. Hoy los escritos tienen formas, funciones y características diferentes.
Nuestros padres y nuestros abuelos leían de manera totalmente diferente a como lo
hacemos nosotros y a como tendrán que hacerlo nuestros hijos. Las novedades más
evidentes proceden de las TIC (tecnologías de la información y la comunicación), pero
no sólo de ellas. Más allá de la irrupción de Internet, al que me referiré más adelante,
veamos otros ejemplos de nuevas prácticas letradas, que están cambiando el día a día
social. (pág. 59)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 22

NPL: máquinas expendedoras

Muchos escenarios sociales se están llenando de máquinas expendedoras. En Europa, es


habitual encontrarlas en aeropuertos, estaciones de transporte público, bancos,
estacionamientos, gasolineras, bibliotecas, etcétera. La lectura silenciosa en pantalla
está sustituyendo cháchara ruidosa.

En la estación ferroviaria de Vic, donde nací, a 70 kilómetros al norte de Barcelona, con


30000 habitantes, hay en estos momentos cinco máquinas expendedoras. Cuando yo
tenía 20 años estudiaba en Barcelona y viajaba cada semana en tren a las 6 de la
mañana: un funcionario me vendía el boleto y en la cafetería me servían un café y un
croissant. Hoy sólo puedo conseguir los mismos objetivos con máquinas expendedoras
de bebidas, alimentos y boletos.

Por supuesto, detrás de estos cambios hay motivaciones económicas. Las empresas
incrementan beneficios, suprimiendo el sueldo de los empleados y comprando máquinas
que ofrecen los mismos servicios durante 24 horas. Claro, el cambio exige que nosotros
aprendamos a usar las máquinas, a leer en la pantalla y a escribir con el teclado y los
botones...

¡Y no es sencillo! Hay tantos destinos, tipos de boletos y formas de pago, que se


requiere cierta pericia y tiempo. Hay que leer las opciones que se muestran en pantalla,
navegar por el sistema, integrar la información de la pantalla con el resto de elementos
de la máquina (las ranuras para introducir monedas o billetes, para recoger el cambio),
etcétera. La empresa de ferrocarriles tuvo que contratar a personal de apoyo en las
estaciones más concurridas para enseñar a los viajeros a utilizar las máquinas... Ver
Cassany (2006c) para un estudio más detallado sobre la literacidad electrónica de la
calle. (pág. 60-61).

NPL: celulares
En pocos años hemos pasado de llamar a lugares a hacerlo a personas, y de dejar
mensajes en la contestadora a mandar sms (short message service) o mensajes de texto
con el celular. La limitación de caracteres y el costo de transmisión motivan la
brevedad: se simplifica la grafía, se prescinde de puntuación y ortografía, se incorporan
emoticones (esas expresiones de caritas, como :-) para la sonrisa y :-( para la tristeza.
Se busca la máxima expresión con el mínimo costo. ¡Qué prodigio de síntesis!

El celular ha creado nuevos usos letrados, como informar del retraso de una cita en el
momento oportuno, felicitar un cumpleaños o un fin de año, avisar en silencio cuando
no se puede hablar, etcétera. Una llamada premeditadamente perdida se convierte en
aviso oportuno. Los celulares permiten usar el texto escrito como si fuera un diálogo
inmediato en un contexto compartido.

Muchos adolescentes poseen notables capacidades para manejar un teclado minúsculo,


sintetizar mensajes o crear significados oportunos. Lo hacen con rapidez y efectividad,
desde los 12 ó 13 años —si no antes—; se entienden a la perfección aunque los adultos
no lo creamos... Incluso se ha difundido en la red y en varios periódicos algún
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 23

diccionario de las abreviaturas más habituales, que coinciden en parle con las del cómic
y el chat.

Sin duda, se trata de prácticas letradas sofisticadas que requieren esfuerzos cognitivos
relevantes y que usan códigos escritos particulares. ¡Qué lástima que los docentes las
veamos como un problema! Que sólo nos percatemos de las alteraciones gráficas que
han creado. Que las consideremos el enemigo principal de la buena escritura. Que les
atribuyamos la responsabilidad de los problemas ortográficos y expresivos de nuestros
alumnos.

¡Se trata sólo de una práctica vernácula! (ver página 40) No confundamos un mensajito
ocasional, privado y emocional, con un discurso formal, académico e informativo. Sería
como esperar que usáramos un español formal en nuestras conversaciones diarias en la
calle. Tampoco hay que menospreciar unas formas de comunicación cada día más
practicadas v útiles que satisfacen a millones de personas. Es más inteligente
preguntarnos cómo podemos integrar estas prácticas en la educación, cómo podemos
partir de ellas para alimentar la motivación por prácticas más tradicionales. (pág. 62-63)

NPL: presentaciones visuales


En congresos y seminarios, ya son mayoría los ponentes que acompañan su voz con la
proyección de esquemas, fotos, video, audio y animaciones gráficas. En empresas e
instituciones empieza a ser corriente que los informes, memorias, proyectos u otros
documentos escritos (para ser leídos en pantalla) utilicen también estos programas
(como Powerpoint u otros). El cambio ha llegado en pocos años. Supone la sustitución
de los tradicionales discursos monologados orales o escritos por discursos multimodales
en los que el habla y la prosa son sólo un componente entre otros muchos.

Parker (2001) ejemplifica y satiriza su uso creciente con el caso de una madre
desesperada con sus hijos porque desobedecen sus peticiones reiteradas de ordenar la
habitación. Las órdenes orales más gritonas no surgen efecto. Entonces prepara una
presentación visual con fotografías de familias desestructuradas y tristes frente a
familias felices y sonrientes con mensajes del tipo El orden y la limpieza favorecen la
felicidad de la familia con tamaño de letra 48. Cita a sus hijos en el comedor para
proyectarles la presentación y ellos acaban llorando y corriendo a sus habitaciones para
arreglar todo.

¡Qué exageración! Pero sin duda estos programas están cambiando algunas prácticas. La
historia de cómo se crearon es-tos programas es tan veloz y azarosa como controvertida
su valoración (ver Parker 2001). Es obvia la riqueza que aportan a una exposición un
video, varias fotos o un esquema animado. Pero también es claro que estos programas
ofrecen estructuras preestablecidas de razonamiento que tienden a uniformizar las
diapositivas, que priorizan una retórica asertiva o que fomentan el esquematismo, el
listado de puntos desconectados entre sí, la magistralidad y las ideas generales en contra
de la matización, la interacción y la ductilidad.

Quizá deberíamos recordar que más allá de que una TIC sea intrínsecamente buena o
mala, están las elecciones que forman sus usuarios, que pueden ser muy variadas. En
este sentido, un espectador crítico distingue fácilmente la exposición que usa con pericia
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 24

estos programas para destacar argumentos o incluso construir significados nuevos, de


las que lo usan sólo para subrayar o repetir lo dicho. (pág. 64-65)

NPL: carteles

Veamos ahora dos prácticas no tecnológicas. El mundo también se está llenando de


carteles informativos, sobre todo en las ciudades y en los países más desarrollados. Las
grandes urbes informan a los transeúntes con indicaciones sobre transporte, destinos,
edificios singulares. Los sitios turísticos (museos, monumentos, parques) ofrecen
resúmenes históricos, descripciones artísticas, reseñas de arquitectos y artistas. Las
calles más céntricas ofrecen mapas en carteles y pantallas. Las carreteras están repletas
de rótulos informativos para guiar a los automovilistas. Muchas instalaciones públicas
(baños, gimnasios, estadios) detallan sus regulaciones y condiciones a la entrada.

Estos carteles facilitan la autonomía del ciudadano: guían al turista, informan de


prohibiciones, deberos y derechos, organizan la vida en los espacios públicos, hacen
publicidad. Las legítimas motivaciones democráticas se mezclan con los intereses
comerciales.

Un profesor chileno me hizo ver las consecuencias que tenía esta transformación
drástica del entorno. En Concepción, me dijo, no hay muchos carteles, ni en la ciudad ni
en el campo. Si alguien tiene que hacer algo fuera de lo habitual, como ir a un lugar
desconocido, pregunta a los locales. Estos responden amablemente, explicando con
detalle todo lo necesario para llegar al punto deseado.

En Europa, en cambio, seguía el profesor, las grandes ciudades están pensadas para que
cada uno vaya por su cuenta, con guías y planos. Muchos extranjeros no sabemos cómo
hacerlo porque estamos acostumbrados a preguntar a los viandantes, porque no
conocemos estas prácticas letradas, porque nadie nos enseñó. Y los ciudadanos locales
no siempre nos ayudan; están habituados a espabilarse por su cuenta con los carteles y
los mapas y no entienden que otros puedan no saber hacerlo. Y es que las prácticas
letradas sociales crean hábitos y valores. (pág. 66-67)

NPL: prensa gratuita

En muchas grandes ciudades europeas y americanas, cada día laboral, por la mañana se
reparten numerosos ejemplares de prensa gratuita a los transeúntes que quieran
recogerla, en lugares donde hay una gran circulación de personas como transportes
públicos y cafeterías concurridas. Son periódicos como los españoles Metro, ADN,
¡Qué! o 20 minutos que se financian con publicidad y tienen un tono divulgativo y algo
sensacionalista, con un componente ideológico más débil que la prensa de pago.

Su éxito es tan grande que hay oferta para lectores específicos (Latino) y se editan en
versión matutina y vespertina como adn. También es posible ver a transeúntes que
guardan con interés en sus carteras o en la mano un ejemplar de esta prensa u otros que
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 25

al llegar al tren buscan con afán algún ejemplar olvidado y que, al llegar a su destino,
abandonan de nuevo para otro pasajero. Todo ello nos índica hasta qué punto poseen
lectores estos periódicos y cómo estos dan valor a esta publicación.

El fenómeno nació en Suecia en 1995 con la aparición del diario Metro y se extendió
rápidamente por Escandinavia, el resto de Europa y Norteamérica. Llegó a España en
2000, donde hoy cuenta con varias cabeceras y dos asociaciones de editores (ver http://
'www.prensagratuita.org). Sé que también existen en México, aunque ignoro cuándo
empezó o qué arraigo tiene.

El fuerte impacto social que ha tenido esta nueva práctica se concreta en dos hechos.
Primero, la prensa tradicional ha perdido cuotas importantes de lectores, hasta el punto
de que algunos especialistas hablan del riesgo a desaparecer que sufren los rotativos
tradicionales de pago. Segundo, un número significativo de personas que no compraban
periódicos por motivos económicos, u otros, acceden hoy a la prensa diaria y
desarrollan una práctica letrada nueva. (pág. 68-69).

Multimodalidad

Una de las características que tienen muchas de las anteriores prácticas letradas es que
son multimodales, además de la escritura usan otros modos para representar y transmitir
información: fotografías, iconos, gráficos, videos, grabaciones audio, música,
recreaciones en tres dimensiones, etcétera. Eso también ocurre con prácticas más
tradicionales como libros, revistas, cartas o prensa de pago. Lo podemos ver
comparando un libro de texto o un manual de hace tres décadas con otro actual: en el
primero la mayoría de páginas contendrán sólo prosa, mientras que en el último habrá
muy pocas, o ninguna, porque casi (odas tendrán dibujos, fofos, esquemas o gráficos.

En definitiva, las prácticas letradas monomodales están siendo sustituidas por las
multimodales, las que integran diferentes modos comunicativos junto a la letra. Sin
duda, la lectura de textos multimodales es más compleja porque el significado no
procede sólo de lo que aporta cada modo por separado, sino de la interacción que se
produce en el conjunto. Por ejemplo, al visitar un sitio web procesamos la imagen, la
prosa y el sonido de manera simultánea: el pie de foto orienta la interpretación de la
imagen; un emoticono de risa o tristeza modifica el sentido de una frase; la música que
acompaña la web también influye en la interpretación global.

La multimodalidad no se refiere sólo a la recepción de discursos. La tecnología digital


de imagen, audio y video se ha abaratado y diseminado hasta el punto de que muchas
familias disponen de grabadoras y cámaras digitales. Los adolescentes elaboran sus
propias fotografías y grabaciones, las manipulan con los programas informáticos libres
o pirateados y las difunden a través de Internet, en fotologs personales, en You Tube, en
foros o mediante correos masivos. Muchas de estas producciones caseras audiovisuales
se incorporan luego a los escritos de estos jóvenes (presentaciones con powerpoint,
participaciones en foros en Internet, correos electrónicos, etcétera.) creando sofisticados
discursos multimodales (Cassany, Sala Quer y Hernández, 2008). (pág. 70-71).
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 26

Nativos e inmigrantes digitales

Quizá la metáfora que explica mejor los cambios que se están sucediendo hoy en día
con la escritura es la famosa distinción que hace Marc Prensky (2001) entre "nativos" e
"inmigrantes" digitales. Los nativos digitales o electrónicos son los jóvenes nacidos
después de Internet, que están acostumbrados a usar pantallas, teclados y ratones, a
tener un celular en el bolsillo, a bajarse la música de la red o a buscar información en
línea con un motor de búsqueda (Google, Yahoo) en vez de pisar una biblioteca u ojear
una enciclopedia de papel. Otros autores los denominan la generación Google, la
generación de las microcomputadoras o la generación en línea, y se suele situar su
nacimiento en 1993 que es cuando se creó el primer navegador de la www.

Al contrario, los inmigrantes somos los nacidos antes de esta fecha, que tuvimos que
emigrar al "territorio digital", pasando de la máquina de escribir a la computadora, de
los discos de vinilo al Ipod de las enciclopedias de papel a la Wikipedia. Como un
inmigrante más o menos integrado en la nueva comunidad, que no puede esconder su
origen "no digital", hacemos cosas "raras", como imprimir un correo electrónico para
leerlo mejor, llamar a alguien para avisarle que le hemos enviado un correo electrónico
o consultar un manual en papel de word, para aprender a usarlo, en vez de usar un
tutorial en línea.

Prensky (2001) sostiene que los nativos y los inmigrantes tenemos habilidades, hábitos
y valores radicalmente diferentes respecto a la literacidad, la comunicación y el
aprendizaje. Los nativos están acostumbrados al procesamiento paralelo y la multitarea
(son capaces de chatear mientras responden un correo o leen un libro), al acceso abierto
y azaroso a los textos (con hipertexto), a estar conectados a las redes (de amigos, de
Internet, por celular o computadora), a recibir respuesta y gratificaciones de modo
rápido, a buscar y obtener información sin dilación. Prefieren los gráficos y las
imágenes al texto, y los juegos al trabajo "serio". Por ejemplo, muchos nativos han
dedicado muchas horas de su tiempo a jugar con videoconsolas, que son unas prácticas
multimodales y letradas particulares, generadoras de aprendizajes específicos (Gee,
2004).

Al contrario, los inmigrantes estamos acostumbrados al procesamiento en serie, a hacer


una cosa en cada momento, paso a paso, lentamente; a acceder a los textos por la letra y
siguiendo un único itinerario, a trabajar solos y con esfuerzo. Para Prensky, buena parte
de la crisis educacional que padecemos hoy procede de esta callada revolución en las
formas de acceder al conocimiento. Los docentes, inmigrantes en su mayoría, si no
exiliados... ignoran y desprecian las habilidades que han adquirido los nativos a través
de la práctica informal: no creen que sus alumnos puedan aprender el currículo escolar a
través de estas prácticas letradas, ya que ellos nunca podrían y dado que la forma como
ellos aprendieron es otra. Por su parte, los nativos se esfuerzan con escasa motivación
por aprender a leer y escribir con unas prácticas que consideran individualistas, lentas,
aburridas y desconectadas de su entorno.

Por otra parte, sabemos que persisten en muchos lugares del planeta, grandes grupos de
alumnos, docentes y ciudadanos que, pese a haber nacido después de 1993, por motivos
socioeconómicos no son ni nativos ni inmigrantes digitales, ni tampoco exiliados
voluntarios. Eso todavía complica más el acceso a la literacidad, porque añade una
nueva "brecha digital" en la población escolar. (pág.72 a 74).
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 27

Resumen: cambios sociales y nuevas prácticas letradas

Más allá de ejemplos y metáforas, varios factores están modificando los hábitos lectores
y las prácticas letradas de las comunidades contemporáneas. En mi opinión, estos son
los más importantes:

• Acceso a otros idiomas, culturas y comunidades. Con las TIC y la globalización


accedemos a discursos procedentes de otras comunidades, elaborados desde
parámetros culturales muy alejados a los nuestros. Incluso si se trata de una
buena traducción, sólo accedemos a la superficie del discurso y tenemos que
aportar el conocimiento cultural de fondo, lo que saben los lectores de la
comunidad original y que nosotros difícilmente conocemos puesto que
pertenecemos a otra comunidad cultural.

• Prioridad por la ideología. Ya que leemos textos procedentes de lugares tan


variados y dado que todos podemos expresar nuestras ideas gracias a la libertad
de expresión, aunque sean falsas o tendenciosas, cada día es mas importante
darse cuenta de la ideología que se transmite con un texto. No hace tanto que
sólo accedíamos a unos pocos discursos "oficiales", escritos por hombres,
blancos, católicos, de nuestro país y de la ideología dominante; hoy, por suerte,
podemos leer muchos más discursos y mucho más diversos: leemos a hombres y
mujeres, de cualquier etnia, religión, nación e ideología, desde cualquier punto
del planeta, sea a través de Internet, de libros traducidos o de mensajes
transmitidos por televisión: por ello resulta mucho más relevante comprender no
sólo el contenido que transmiten los textos sino su punto de vista.

• Acceso al conocimiento especializado. La ciencia está colonizando poco a poco


nuestra vida: dejamos de fumar y hacemos ejercicio, comemos más sano,
prescindiendo de las tradiciones y los hábitos ancestrales; aceptamos como
indiscutible el conocimiento que aporta la ciencia. Tenemos más formación
científica. Por todo ello, los medios difunden más datos sobre la investigación y
todos estamos abocados a intentar comprenderlos, aunque no seamos
especialistas en la materia.

• Incremento de la burocracia. La necesidad de preservar los derechos y deberes


de todas las partes multiplica la burocracia. Cada día más cosas requieren un
contrato, una normativa o una regulación escrita. No hace mucho que una
universidad puertorriqueña me pidió firmar un contrato de unas 12 páginas para
dictar una videoconferencia de una hora de duración desde Barcelona...

En resumen, la evolución social y la aparición de nuevas prácticas letradas están


provocando cambios importantes en las formas de leer y escribir. A continuación
analizaré más a fondo tres ejemplos, que afectan a los jóvenes mexicanos y que son
recientes o incluyen aspectos novedosos: leer libros de texto (páginas 82 a 85), leer
webs (páginas 90 a 93) y escribir en una segunda lengua (páginas 96 a 101). Aunque
vaya a ejemplificarlas con textos españoles o europeos, es fácil hacer la proyección a
otros contextos. (pág. 75-77)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 28

EJEMPLOS

Literacidad crítica: concepto

Se atribuye a Voltaire la famosa frase: No estoy de acuerdo con lo que dices pero
defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo, que reconoce la necesidad de que haya
libertad de expresión y pluralidad. En efecto, con la expansión y la profundización de la
democracia y con la erradicación de la violencia, el discurso pasa a ser la herramienta
fundamental de dominación. No nos pegamos ni nos amenazamos con armas, pero nos
manipulamos con textos... Veámoslo con más detalle.

Los textos no sólo transmiten información sino que la construyen: "elaboran" nuestras
ideas sobre la realidad, nuestros imaginarios, puntos de vista, actitudes y valores.
También crean las identidades del autor y del lector de los textos. Todo (políticos,
periodistas, jueces y abogados, maestros, etcétera) utilizamos el discurso para crear y
difundir nuestras ideas e influir en el mundo.

En este contexto, resulta fundamental comprender críticamente o poder inferir la


ideología del autor para poder lomar una postura personal al respecto, sea a favor o en
contra, con nuestros propios puntos de vista. Para mí, leer y comprender con sentido
crítico es, entre otras cosas:

• Identificar el propósito del discurso, lo que pretende el autor. Darse cuenta de su


máscara o imagen (face en inglés; su procedencia, ideología, posición en el
mundo, intereses, etcétera).
• Reconocer el género en el que se inscribe el discurso y la apropiación particular
que hace el autor de la tradición de este género. Darse cuenta de cómo el autor
repite o modifica las convenciones, los tópicos y los lugares comunes o cómo
escapa a ellos.
• Identificar las voces que incorpora un discurso y las que calla, lo que cita
explícitamente, lo que cita implícitamente y lo que esconde. Cada discurso se
apoya en los anteriores.
• Elaborar una interpretación personal del discurso, aportando el conocimiento
previo necesario y construyendo un significado coherente y plausible.
• Dialogar con otras interpretaciones posibles del mismo discurso hechas por otras
personas. Calcular el impacto global que provoca el texto en nuestro entorno a
partir de la suma de interpretaciones.
• Posicionarse respecto al discurso, con nuestra voz personal, aportando otras
ideas, sean a favor o en contra.

Cabe destacar que la palabra crítico no siempre ha significado lo mismo. En los años 70
y 80, muchos manuales de orientación psicolingüística denominaban lectura crítica a la
comprensión de inferencias y a la elaboración de interpretaciones personales sin adoptar
una concepción plural y relativista del significado. Por supuesto, no es la acepción que
uso aquí. (pág. 79 a 81)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 29

Leer libros de texto

Para demostrar la necesidad universal de imprimir una dimensión crítica a las prácticas
de comprensión, voy a poner dos ejemplos libres de toda sospecha, extraídos de textos
escolares. Sin duda, los libros de texto no forman parte del repertorio de discursos que
tradicionalmente se han visto como "ideologizados", como los artículos de opinión de
periódicos, los panfletos políticos, la publicidad o la literatura, etcétera. Al contrario, los
libros de texto son un tipo de género académico y están vinculados con la ciencia, la
transmisión de datos empíricos, la objetividad y la precisión,

La Encuesta Nacional de Lectura (2006) muestra que los textos es colares son los libros
que se leen más (32.5%) o que se han leído más (42.5%). También son el tipo de libro
que una tercera parte de los entrevistados mexicanos dice guardar en casa 34.3%).
Ambas son razones de peso para plantearse la enseñanza de su lectura.

El análisis del currículo oculto de los libros de texto de secundaria, para la clase de
Historia, publicado en Cataluña a partir del 2001 (Atienza, 2005), descubre cómo los
textos escolares construyen imaginarios y transmiten actitudes y visiones del mundo
sobre cuestiones relevantes, y que no necesariamente lo hacen de modo neutro, como
podemos ver:

Hasta el siglo VII de nuestra era Arabia se quedó aislada, casi sin relacionarse con
ningún otro pueblo. Tenía una cultura muy pobre y la religión era idolátrica. El ídolo
principal era una piedra negra (quizás un meteorito), (que adoraban en un santuario de
la Meca. [Las negritas son nuestras].

Varios indicios desenmascaran el sesgo de este fragmento. La mirada es eurocéntrica al


situarse en el calendario gregoriano (siglo VII) y definir un "nosotros" (nuestra era) que
implícitamente se opone al "ellos" (Arabia). Hay juicios de valor sin referentes
explícitos: cultura muy pobre (¿con relación a qué o quién?, ¿al cristianismo?, ¿cómo es
una religión pobre o rica?); un lector escolar acrítico puede tomarlo como una verdad
absoluta y desarrollar ideas negativas sobre el Islam.

Además, se describe esta, religión de modo impreciso y peyorativo: se evita


denominarla por su nombre (la religión), se introducen los referentes con artículos
indeterminados (una piedra, un santuario) o se aportan detalles curiosos (una piedra
negra) sin especificar los principios o ideas principales. También se usan términos
cargados de connotaciones negativas como idolátrica, ídolo principal, adoraban.

Cabe recordar que hoy, las escuelas catalanas acogen un porcentaje relevante de
alumnos árabes y de cultura islámica o descendientes de familias árabes, por lo que este
fragmento es muy desafortunado e incluso ofensivo. (pág. 82-83)

Recursos para expresar puntos de vista

Veamos otro ejemplo de la misma investigación (Atienza, 2005); cómo tratan estos
libros dos hechos históricos equivalentes como la guerra santa árabe (izquierda) y las
cruzadas cristianas (derecha):
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 30

Bajo el impulso del precepto de la


Guerra Santa, que obligaba a los
musulmanes a combatir por su propia Se denominaban cruzados los guerreros
religión, los árabes llevaron a cabo unas cristianos que iban a luchar contra el
conquistas muy rápidas después de la islam para recuperarla Tierra Santa.
muerte de Mahoma. // Primero se
apoderaron de las tierras más próximas
(Palestina, Siria y Egipto) y, por tanto,
unas ciudades antiguas y famosas, como
Damasco y Jerusalén, cayeron bajo su
poder.

La negrita también es mía e indica los rastros lingüísticos que muestran la ideología de
cada discurso, A la izquierda, la (Guerra Santa se presenta como un precepto y una
consecuencia "obligada" de la propia religión de los árabes. En cambio, a la derecha,
los cruzados se describen de modo científico, escondiendo al sujeto (se denominaban) y
sugiriendo que elegían libremente luchar, puesto que no había ni obligación ni precepto.
Otros términos, como se apoderaron y cayeron (con connotaciones negativas),
recuperar (que presupone que antes fue "nuestro") o Tierra Santa (con mayúscula
inicial), muestran el sesgo cristiano de ambos fragmentos.

En conjunto, el análisis de estos fragmentos demuestra varias cosas importantes: a) los


libros de texto también tienen sesgo ideológico; b) es necesario enseñar a jóvenes y
niños a leer críticamente, a fijarse en la ideología: y c) un buen procedimiento para
aprender a comprender la ideología es atender a los rastros lingüísticos (las palabras en
negrita), darse cuenta del valor y las connotaciones que adquieren las palabras en
situaciones y textos auténticos.

Se suele pensar, muchas veces, que la lectura de la ideología (la literacidad crítica) es
una forma superior de comprensión, la más compleja y profunda, y que debe reservarse
para el final del aprendizaje cuando el joven lector ya domina la comprensión literal o
inferencial. Es un error. La ideología está en cualquier discurso y no es más compleja o
difícil. Se trata de otra forma de leer y de procesar el texto. Los programas de lectura
crítica en Australia empiezan desde los primeros años, con ejercicios adaptados al nivel
de los niños. (pág. 84-85)

Literacidad electrónica

Algunos datos sugieren que la migración hacia Internet es auténtica e irreversible. En


México, casi la mitad de los jóvenes mexicanos entrevistados en la Encuesta Nacional
de Lectura (2006) usa la computadora (el 46.5% para los que tienen 12-17 años, y el
52.2% para los que tienen 18-22). Acceden a Internet algo menos: el 36.1% y el 44.3%,
respectivamente. Y lo usan como mínimo una vez a la semana con finalidades sobre
todo educativas.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 31

Luego, veámoslo de otro modo. Los niños hispanos que hoy inician la escuela (5 años),
¿cuándo alcanzarán la edad adulta?, ¿en el 2019, en el 2020? ¿Y cómo serán las
prácticas letradas entonces? Sin duda, Internet habrá crecido todavía más, habrá más
"nativos' e "inmigrantes" y menos "exiliados" digitales y habrá más prácticas letradas
electrónicas, aunque sigamos leyendo libros (novelas, libros objeto de regalo,
volúmenes antiguos) y escribiendo algunos textos protocolarios (felicitaciones
personales, cartas manuscritas). Así, la escuela tiene la obligación de formar para el
mundo que se avecina y para las prácticas letradas que van a encontrarse los niños de
hoy cuando sean adultos.

En definitiva, las instituciones deben hacer un esfuerzo importante para equipar a las
escuelas con equipos y redes, de modo que no queden descolgadas de la mencionada
"brecha digital". Y los docentes tenemos el deber de reconocer las prácticas vernáculas
y electrónicas que aportan nuestros alumnos "nativos" a la clase, para trazar puentes con
el currículo escolar y las prácticas letradas más convencionales.

Pero no sólo se trata de llenar las aulas de pantallas y de cablear las escuelas. Hay que
"crear" las comunidades de práctica correspondientes, educar a los usuarios potenciales,
formarlos en las habilidades necesarias para ser internautas en las diferentes prácticas
letradas que puedan desempeñar con relación a sus vidas, en las identidades y el poder
que pueden alcanzar a partir de las mismas. En definitiva, facilitar el acceso "técnico" a
Internet es mucho menos complejo que cambiar las prácticas, los hábitos y los valores
de la ciudadanía no electrónica. (pág. 86-87)

Leer y escribir dígitos

Sin duda, leer en pantallas y escribir con teclado y ratón plantea nuevos retos. Ya no nos
comunicamos sólo con los miembros de nuestra comunidad, sino con todo el planeta...
Leemos y escribimos en un cubo. La naturaleza del discurso varía: lo tecleado puede
llegar al lector casi simultáneamente con una organización hipertextual, con la
integración de varios formatos, colores, tipos de letra. La web o la pantalla cromática
sustituyen a la página blanca.

Las computadoras ayudan a leer y escribir con sus potentes programas de búsqueda de
datos, corrección en línea y traducción asistida. Para muchos, leer ya es explorar
pantallas, hacer clic en un enlace elegido, moverse con las teclas de navegación, usar los
buscadores. Escribir es fijarse en los subrayados verdes o rojos del corrector que indican
palabras desconocidas o incorrectas, buscar sinónimos con la tecla izquierda del ratón,
insertar lotos, reutilizar documentos viejos o "cortar y pegar".

Tampoco se trata de una lectura homogénea. En Internet coexisten prácticas letradas


diversas. Se suelen distinguir las sincrónicas de las asincrónicas según si los
interlocutores estén en línea al mismo tiempo o no. Entre las primeras, está el chat, sea
sólo con texto o también con audio y video, y los juegos de rol. Entre las segundas,
podemos citar el correo electrónico, los foros, las webs, las wikis o los blogs. Cada una
de estas formas de lectura y escritura constituye un género electrónico que posee sus
propias convenciones y particularidades.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 32

A modo de ejemplo, un correo electrónico, una web o un chat tienen poco en común,
'tienen estructuras, propósitos y lenguajes diferentes. Exigen habilidades y
conocimientos diferentes al lector. (pág. 88-89)

Leer en la red

A menudo se suele comparar una biblioteca de libros con Internet. Pero es una
equivalencia falsa. En efecto, en Internet está Wikipedia (la enciclopedia libre más
grande del mundo, que también es una de las más consultadas), muchos libros y
documentos diversos e incluso bibliotecas impresionantes. Pero la red también es un
supermercado, una tienda de música, un videoclub, un consultorio médico, una central
telefónica, una sexshop... y mucho más.

En la red podemos consultar datos veraces de muchas investigaciones serias, periódicos


con las noticias más recientes, mapas detallados de cualquier parte del mundo,
referencias de hoteles y museos, etcétera. Pero también están allí las instrucciones para
fabricar una bomba, propaganda de sectas, panfletos que defienden que el sida es un
castigo divino o que no existió el genocidio judío en la Segunda Guerra Mundial.
Internet mezcla mentiras con verdades. Al no haber filtros ni censuras, cualquiera puede
crear una web con sus ideas. Por eso es tan interesante como peligroso. Internet
reproduce lo mejor y lo peor de todos nosotros.

Denominamos literacidad informacional a esta capacidad de identificar nuestras


necesidades informativas, buscar y localizar en la red las respuestas y poder evaluarlas
con éxito. El listado de habilidades que incorpora es impresionante: saber usar los
motores de búsqueda, navegar por la red, conocer los diferentes géneros electrónicos,
escribir en el teclado, manejar el ratón, identificar los diferentes íconos, conocer las
webs más relevantes, etcétera. Se trata de un nuevo peldaño que debemos añadir a los
componentes de la literacidad. (pág. 90-91)

Leer_en_la_red/ejemplos

En una ocasión, estaba consultando mi correo electrónico en un cibercafé en Oruro


(Bolivia), en el descanso du un Congreso en 2006. A las 5 de la tarde la sala se llenó de
escolares uniformados que jugaban en la computadora, chuleaban y atendían a su
correo. A mi lado, dos chicas de 10 u 11 años, serias y en silencio, teclearon
"tuberculosis" en Google y empezaron a leer con atención las primeras webs de la lista
de resultados que ofreció el buscador. Comentaron en voz baja algunos datos: "mira,
mira, dice que está relacionada con el VIH. No era una tarea escolar, era algo personal.

Martí (2008) analiza el diálogo de tres chicos de 13 ó 14 años que deben resolver la
tarea de elegir una web para un amigo. El tema es los efectos que causa, la marihuana en
el cuerpo humano y las webs elegidas fueron: a) una del gobierno autónomo catalán
(Guía de Salud para jóvenes, de la Generalitat de Catalunya), con prosa fácil y dibujos;
b) otra de los farmacólogos españoles (tododrogas.net), muy técnica y con fórmulas
químicas; y c) una web desconocida (ideasrapidas.org), que relaciona sospechosamente
las drogas con la dignidad humana, la libertad o la religión. Los chicos descartaron en
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 33

seguida la científica por ser muy técnica y desconfiaron de la oficial, por lo que se
quedaron con la tercera. Sólo la intervención de la investigadora al final, destacando
estos "enlaces" particulares, les hizo darse cuenta de que detrás de aquella web podía
haber propósitos oscuros.

Hoy en día, los chicos buscan en Internet lo que necesitan. Allí está todo, creen. Quizá
no todo... pero sí buena parte de lo que les interesa: música, películas, sexo, drogas,
etcétera. Pero ¿saben leer en Internet?, ¿saben distinguir las mentiras de las verdades?
La escasa investigación existente sugiere que no: leen en Internet sin capacidad crítica,
sin distinguir grados de veracidad o motivaciones de los autores. Se sienten atraídos por
las webs con más colorido, las que tienen poca letra, las que incluyen música o
pequeños programas y juegos en línea. Asumen ¡ingenuos! que es todo cierto y que todo
tiene buena intención, como en una biblioteca de papel. (pág 92-93)

Criterios de credibilidad

Quizá la disciplina que más ha estudiado la lectura crítica electrónica sea el


documentalismo o la biblioteconomía. Muchas bibliotecas y escuelas norteamericanas
ofrecen técnicas para leer en Internet. Un ejemplo famoso son los 6 Grandes (Big 6;
Eisenberg y Berkowitz, 2006) que identifican estos pasos en el ciclo de lectura: 1)
definición de la tarea; 2) estrategias de búsqueda de información; 3) localización y
acceso; 4) uso de los datos; 5) síntesis; y 6) evaluación. El método propone técnicas y
ejercicios para cada uno de estos pasos. En español, Fainholc (2004) aporta ideas y
reflexiones valiosas.

Me interesan más los análisis empíricos de lectura real en la red, como los de Fogg
(2003). Este psicólogo encuesto a miles die expertos internautas para averiguar por qué
se fían de una web y por qué no. El concepto fundamental que considera es el de
credibilidad, que consiste en la suma, de la "competencia" y de la "veracidad". La
"competencia" se refiere al nivel de erudición y experiencia, mientras que la "veracidad"
apela al grado de honestidad o imparcialidad. Así, la web más creíble es la que nos
parece más competente y veraz y viceversa.

Siguiendo a Fogg (2003), los internautas más experimentados dan credibilidad a las
webs que ofrecen datos sobre el autor o la institución que hay detrás, que pertenecen a
organizaciones conocidas o que estén vinculadas con otros organismos reputados, que
atienden con rapidez y que actualizan con frecuencia su web, que ofrecen un diseño
profesional y que aclaran las políticas de uso de los datos que contienen. Al contrario,
merecen escasa credibilidad las webs que esconden al autor, que fallan a menudo o no
se descargan con facilidad, que no se actualizan, que incluyen publicidad (pop up), que
tienen errores ortotipográficos o vínculos dañados y que no tienen un diseño manejable
o atractivo.

Las webs más competentes son las que aportan mucha información, que especifican sus
fuentes y credenciales, que incluyen las opiniones críticas de otros usuarios o que
permiten hacer búsquedas selectivas. Las webs más veraces son las que ya conocemos y
nos han ayudado en otras ocasiones, las que están vinculadas con otras creíbles o las
que especifican la dirección física, el teléfono y el e-mail de contado de la organización
que hay detrás.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 34

Aunque sea reciente, la investigación sobre la literacidad electrónica ya ha ofrecido


notables frutos. Hay dos manuales en español que describen los usos lingüísticos
electrónicos: Yus (2001) y Crystal (2001). Snyder ed. (1998) y Kress (200.3) se centran
en las implicaciones que tienen los géneros electrónicos en la literacidad y en la
educación. Pero seguramente el libro más inteligente, crítico y sugerente que he leído al
respecto es la ya clásica revisión de Burbules y Calister (2000). (pág. 94-95).

Multiliteracidad

Mi último análisis, se refiere más a una característica general de la lectura


contemporánea que a una práctica concreta. Hoy nos rodean textos más diferentes y
vanados de lo que ocurría hace algunas décadas. Tenemos distintos formatos (pantallas
grandes y chicas, papeles, libros, carteles), nuevos géneros discursivos (chat. blog, sms
de celular), varios idiomas (lengua materna, lengua franca, etcétera). Y lo corriente es
saltar de uno a otro de manera casi instantánea sin ninguna dificultad. Es lo que se
denomina multiliteracidad o multilectura. Si antes leíamos o escribíamos de manera
lenta y continuada un mismo tipo de texto, hoy participamos en prácticas letradas
notablemente diversas, que exigen el uso de habilidades, conocimientos y recursos
distintos.

La jornada de trabajo de muchas profesiones calificadas exige la multilectura: en una


hora podemos leer los titulares del periódico, responder al correo electrónico, buscar
datos en una web, leer las aportaciones de un foro, revisar un informe en papel, atender
a los mensajes de celular o consultar un manual. En muchos casos, lo hacemos en varios
idiomas, en géneros diferentes (como un informe técnico, un sms o una web), que
requieren registros y recursos lingüísticos muy variados. Leemos correos de familiares,
columnas de opinión de periodistas, informes técnicos de especialistas, bromas de
amigos, etcétera. Saltamos de una situación a otra sin descanso, como quien cambia el
canal de televisión.

Por supuesto, la posibilidad de que se produzcan interferencias entre las diferentes


tareas es más alta que cuando leemos de manera más continuada un mismo texto. Cada
práctica letrada nos sitúa en un contexto particular, con diferentes autores, intenciones,
conocimientos y retóricas. ¡Qué difícil es darse cuenta de la ironía en un e-mail cuando
estás analizando los detalles de una auditoría técnica! O ¡qué fácil es que se nos escapen
algunas reducciones ortográficas típicas del chat al escribir un correo profesional! (pág.
96-97)

Quejarse en alemán y en español

Veamos con otro ejemplo los efectos que provoca la interferencia entre prácticas
letradas. Me centraré en el contraste entre diferentes comunidades de habla, por ser lo
más evidente. En su tesis de licenciatura, Carmen Pastor (2005) compara la manera de
quejarse por escrito de los españoles en España y de los alemanes en Alemania. Su
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 35

estudio analiza las cartas de queja que escribieron estudiantes españoles y alemanes de
un idioma extranjero en instituciones de estos países, España y Alemania.

La primera diferencia que encontró es que los alemanes se quejan más. Fue fácil
encontrar quejas de estudiantes alemanes en academias de lengua alemanas y mucho
más difícil conseguirlas en España. ¿Es que en España no hay problemas? Claro que sí.
¿Es que los alemanes están más alfabetizados? Tampoco. Según la autora, escribir una
queja tiene valores diferentes en cada país. En España se considera algo grave, especial,
casi extraordinario, que quizás agrande el problema original y ponga en aprietos al
afectado. Preferimos solucionar el problema hablando, escribir una queja es la última
opción. En Alemania, en cambio, quejarse es algo corriente, no necesariamente
negativo, el ejercicio de un derecho ciudadano, algo que permite solucionar problemas y
mejorar la institución implicada. Por supuesto, detrás de estas prácticas encontramos
concepciones culturales muy diferentes de la comunidad, de los derechos de la
ciudadanía y de las comunicaciones entre instituciones y ciudadanos.

La segunda diferencia es lingüística. Los alemanes son más directos y contundentes al


formular sus quejas explicando con claridad su problema y la solución que piden: No
me gusto la clase que hacemos, quiero estudiar más gramática.... En cambio, los
españoles nos expresamos de modo más indirecto, con rodeos, perífrasis e implícitos.
Somos más corteses y mitigamos las afirmaciones potencialmente agresivas: La clase es
fantástica pero, estoy de acuerdo aunque...

En resumen, un mismo género discursivo (la queja.) se desarrolla de modo bastante


diferente en dos comunidades lingüísticas cercanas por motivo de su historia particular
y de su organización social. (pág. 98-99).

La biliteracidad

Claro, el problema surge cuando estas dos comunidades establecen relaciones: cuando
alemanes y españoles se quejan entre sí o cuando un alemán debe quejarse en español o
viceversa. Muchos alemanes veranean en Mallorca y muchos españoles visitan Munich
para la Oktoberfest. Imaginemos que tienen un problema en el hotel y presentan una
queja. Aparte del idioma en que lo hagan, lo más probable es que la "retórica" alemana
y española surja en la queja correspondiente. (Hay que conocer muy bien un idioma,
una cultura y las prácticas letradas correspondientes, para saber adaptarse a su retórica
particular.)

Los españoles posiblemente van a encontrar las quejas alemanas muy hostiles e incluso
torpes, hasta el punto de generar rechazo e incomprensión (aunque los alemanes que las
formularon no tienen nada personal al respecto... sólo pretenden ejercer sus derechos).
Los alemanes encontrarán posiblemente muy retóricas y confusas las quejas españolas,
quizá no entiendan los rodeos y los implícitos que sugieren.

Las diferencias son tan relevantes que algunos libros de español comercial para
alemanes y de alemán comercial para españoles incluyen indicaciones al respecto.
Vemos así que aprender a leer y escribir en un segundo idioma requiere también
conocer cómo se usa cada género en la comunidad en que se habla el idioma. También
podemos concluir del ejemplo que debemos ser cautos al leer textos que procedan de
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 36

otras culturas o al escribir para lectores de otras culturas (que probablemente utilizan
otras retóricas). Aunque ignoremos cómo es esta retórica, podemos evitar la prepotencia
de imponer la nuestra.

Quizá el ejemplo entre alemán y español quede algo lejos para muchos hispanos. Pero
que nadie piense que la biliteracidad (leer y escribir en dos lenguas) es rara o
infrecuente. Se considera que una tercera parte del planeta es bilingüe y que casi un
70% del mismo aprende una segunda lengua en algún momento de su vida, sea en
contextos académicos o de manera informal. En América latina son abundantes las
comunidades en las que conviven una o más lenguas precolombinas con el español, el
portugués y otras lenguas de comunicación internacional. (pág. 100-101)

PARA EL AULA

Lecciones para el aula

En esta última parte, dejaré el análisis de la realidad letrada para penetrar en el aula, en
la biblioteca, en el cubículo, en la sala de juegos o en el dormitorio... en los espacios de
formación de lectores. Voy a intentar ofrecer algunas ideas sobre esta cuestión. ¿Qué
nos enseña esta realidad compleja que acabo de esbozar? ¿Cómo podemos ayudar a los
recién alfabetizados a participar en las diferentes prácticas letradas? ¿Lo estamos
haciendo bien?

No es fácil encontrar respuestas. Del mismo modo que la lectura varía en cada contexto,
comunidad y práctica, también podemos deducir que no existen recetas universales.
Quizá La primera lección que nos ofrece esta perspectiva sociocultural es la de redefinir
nuestros objetivos adoptando una mirada global:

• No estamos trabajando con escritos, sean en papel, en la pantalla o en un libro.


Mucho menos con reglas de ortografía o con listas de vocabulario: trabajamos
con prácticas letradas. Además del escrito, debemos contemplar los roles y las
máscaras de autor y lector, el género discursivo y su función social, el contexto y
la situación en la que se usan cada escrito, etcétera.

• Así, además de preguntar por las ideas principales de un escrito, debemos


preguntar también por el lugar dónde se utiliza, por las personas que lo leen y
escriben, por lo que consigue con ese texto.

• No se trata de enseñar a leer, de aprender a decodificar textos o de crear


motivación lectora: se trata de crear compromisos y complicidades con las
comunidades de práctica, de facilitar el acceso a las diferentes prácticas letradas
y a su comunidad de usuarios. Por ejemplo, en vez verificar con un test si un
alumno leyó o no un libro, es más útil buscar indicadores que nos digan cuántas
veces ha pisado una biblioteca, ha pedido un libro en préstamo, se ha fijado en la
portada, ha recomendado un libro, ha compartido sus impresiones con sus
compañeros, etcétera.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 37

• No trabajamos con todas las prácticas lectoras. Son tantas y tan diversas que
debemos elegir las más adecuadas. No se trata sólo de seleccionar las novelas
que corresponden a la edad de los chicos, las que gusten más... También
debemos plantearnos incorporar las prácticas habituales que tienen a su
alrededor: el uso de celulares, la consulta en Internet, las cartas de opinión,
etcétera. En la medida en que los libros y las prácticas que trabajemos se
conecten con los chicos, crecerá su motivación por la lectura o se alienará como
hemos visto tantas veces. (pág. 103-104)

Más lecciones

Podemos sacar estas otras conclusiones para el aula:

• Prácticas auténticas. Trabajar con prácticas auténticas, dentro y fuera del centro
escolar, permite que los aprendices experimenten en su propia piel los efectos de
la literacidad, sus dificultades y sus beneficios. Todos estamos rodeados de
escritos y nuestra vida es un devenir por diferentes prácticas letradas: captar los
titulares del periódico del día, desactivar la publicidad de juguetes para el día de
reyes, comprender las pancartas de las manifestaciones, seguir las pantallas de
las máquinas expendedoras, responder los mensajes de celular, consultar los
prospectos de los medicamentos (información sobre posología, efectos
secundarios) etcétera. Al trabajar con prácticas auténticas los chicos se dan
cuenta de la diversidad discursiva de la realidad, de los contextos diversos en
que se usan, de sus estilos y retóricas diferentes, de los propósitos y puntos de
vista de sus autores.

• Atender al contexto. Puesto que el significado procede de la comunidad,


debemos prestar atención al contexto, al género discursivo, a las instituciones y
comunidades en las que suceden las prácticas letradas. Al comentar una novela,
podemos enfatizar el país (y la cultura) en el que ocurre la acción, podemos
referirnos a la editorial que lo ha publicado, a la colección en la que se inserta, a
l información del autor (y del traductor), a la sección que ocupa en la biblioteca,
a la catalogación en la misma, a los lectores que ha tenido. No siempre son
cuestiones tan obvias para un aprendiz.

• Poner énfasis en la identidad personal. Aprender a leer también es poder verse y


reconocerse como lector, construir una identidad lectora. Para ello es importante
que el aprendiz pueda expresar sus opiniones, que pueda elaborarlas y
compartirlas con otras identidades de la comunidad. Un lector tiene un pasado
lector conformado por otras leídas, por opiniones personales, por conversaciones
establecidas con otros lectores. (pág. 105-106)
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 38

Algunas recomendaciones

Veamos ahora algunas recomendaciones didácticas centradas en los procesos de


construcción de hábitos, habilidades y conocimientos.

• Leer es una actividad social. Leemos en parejas, en grupos, comunidades, ya


que el significado es compartido. Quizás procesemos la prosa de manera
individual y silenciosa. Pero leer es fundamentalmente comprender e interpretar
un texto en comunidad, en un entorno concreto. Para ello, debemos fomentar el
diálogo entre los aprendices, el contraste de identidades lectoras, el intercambio
de puntos de vista, el reconocimiento de la pluralidad. ¡Qué terribles son las
clases silenciosas! ¡Las prohibiciones de hablar y formular ideas personales!

• Usar el habla como herramienta de interacción. El habla, el diálogo, la


conversación sobre la lectura es un instrumento poderoso para construir la
comprensión, la identidad y la participación en la práctica letrada. Al expresar a
otros nuestras impresiones de una lectura, las socializamos, las construimos
verbalmente, las transformamos en ideas con cuerpo y consistencia. Entonces
pueden ser analizadas, contempladas, corregidas, rebatidas, aceptadas. Al
exponer nuestras ideas también elaboramos nuestra identidad lectora,
incrementamos nuestra confianza en la práctica y nuestra satisfacción.

• Conectar la lectura con la escritura. Por supuesto, las prácticas letradas


incluyen las dos caras de la moneda: comprender y producir. Leer y escribir no
son destrezas excluyentes o aisladas. Escribir incluye la lectura de borradores: el
redactor experto suele ser un excelente lector de sus propios borradores; al
contrario, el aprendiz con dificultades de escritura suele tener problemas para
comprender su propia prosa. Asimismo, al escribir sobre lo que leemos (como
un diario de lectura) usamos el poder epistémico de la escritura para capturar
nuestras impresiones al leer, para desarrollarlas y conectarlas con nuestro mundo
personal. En el día a día, lectura y escritura se suceden de modo natural y así
deberían ocurrir en los centros y en las bibliotecas. (107-108

Algunas propuestas

Termino con algunas propuestas de ejercicios a título de ejemplo del enfoque que he
presentado:

• Textos paralelos. Esta denominación procede de la traductología, donde es


común traducir un escrito de una lengua a otra, buscar textos paralelos ya
traducidos (textos equivalentes en tema, género, estilo), en los que haya recursos
lingüísticos que puedan aprovecharse para la nueva traducción. Así. al leer un
cuento tradicional, podemos buscar versiones distintas, variaciones sobre los
mismos personajes y situaciones. Podemos leer desenlaces distintos para una
misma historia. El contraste entre discursos equivalentes estimula el análisis y el
sentido crítico.
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 39

• Puntos de vista. Los expertos en comunicación de masas nos alertan de la


necesidad de contrastar siempre la información. No leamos un solo periódico,
aunque sea el mejor; no nos quedemos con un único canal de televisión, aunque
sea el preferido nuestro. Comparemos las noticias en diferentes canales de radio
y televisión, en la prensa. Leamos lo que dicen los otros (los contrincantes, los
neutrales o terceros, los extranjeros) sobre el mismo tema. De este modo,
podremos neutralizar las diferentes ideologías y construir una interpretación más
plural. Si no queremos entrar en las arenas movedizas de la política, podemos
contrastar las crónicas deportivas de un partido entre Chivas y América, Boca y
River o Barça y Real Madrid. Es un excelente ejemplo para que los chicos se
den cuenta de cómo un hecho empírico de la realidad (un penalti) puede ser
comentado de muy diferentes formas, según los intereses personales.

• Buscar mentiras. Umberto Eco explicaba recientemente en un artículo sobre


Wikipedia que para educar a sus estudiantes sobre la naturaleza de Internet, les
proponía como tarea encontrar tres falsedades publicadas en la red. En mi libro
Tras las líneas se propone el mismo juego cuya solución se halla en mi página
web. Incluso en varios seminarios orales he utilizado también esta técnica: aviso
primero a mi audiencia de que voy a meter intencionalmente tres mentiras en mi
explicación, las introduzco y, luego al final, debatimos cuáles han sido. A veces
los estudiantes las descubren y a veces no. Pero se trata sin duda de un excelente
truco para despertar las actitudes críticas, para fomentar la resistencia a los
discursos, las opiniones personales y el razonamiento. (pág. 109 y 110)

Evaluación de la lectura

No quiero concluir este volumen sin hacer algunas reflexiones sobre la evaluación de lo
letrado en una época en la que proliferan encuestas y tests de lectura (PISA, Encuesta
Nacional de la Lectura en México), en la que los medios de comunicación lanzan
mensajes alarmistas y en la que muchos vivimos angustiados, o casi, por los bajos
índices de lectura de la población y nuestra corresponsabilidad con ello.

Un repaso al índice de este volumen permite darse cuenta de que evaluar la lectura es
algo sumamente complejo. Primero, ¿qué evaluamos?, ¿la capacidad de decodificar el
alfabeto, la de comprender un significado, la de saber usarlo en una situación verosímil
o la de reflexionar al respecto?, ¿basta evaluar la habilidad lectora o también debemos
medir los hábitos y las actitudes? Si cada práctica letrada requiere habilidades y
conocimientos diferentes, ¿qué prácticas letradas conviene evaluar y por qué?, ¿las
dominantes o las vernáculas?, ¿las electrónicas o las analógicas (en papel)?, ¿las del
ámbito académico, periodístico o administrativo? Si una buena parte de la población es
plurilingüe, ¿con qué lenguas debemos evaluar la lectura?, ¿sólo debemos evaluar la
lectura en las lenguas legitimadas o dominantes?

Luego viene la pregunta de cómo lo hacemos: las pruebas de realización son útiles para
medir la capacidad decodificadora (corrección y fluidez), los tests de respuesta cerrada
sirven para valorar la comprensión, las preguntas de respuesta abierta permiten observar
la capacidad crítica, los portafolios y los registros de actividades (de lecturas realizadas,
visitas a bibliotecas, etcétera) sirven para medir hábitos, las entrevistas ilustran sobre las
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 40

actitudes y las opiniones del sujeto. Pero sin duda es muy complejo armar un
procedimiento que pueda evaluarlo todo, sea con un alumno o con un grupo.

Desde esta perspectiva, no discuto la validez y la habilidad de buena parte de los tests
internacionales de lectura (tipo PISA) que nos aportan datos comparativos interesantes.
Pero creo que conviene no perder de vista su parcialidad: se trata de evaluaciones
centradas en las prácticas letradas académicas, en las lenguas dominantes legitimadas
por la escuela y la comunidad y en las técnicas más tradicionales de lectura: responder
preguntas, resúmenes, etcétera. Se basan en una concepción cognitiva y universalista de
la lectura (lo que aquí he denominado perspectiva psicolingüística) asumiendo que
todos leemos siempre del mismo modo en todas partes, lo cual ya hemos visto que era
bastante simplista. (pág. 11-112)

Resumen

Con pocas palabras, espero haberles ofrecido una visión de conjunto sobre la literacidad
(o el alfabetismo) desde los Nuevos Estudios de Literacidad o el enfoque sociocultural,
en mis palabras. Podemos estudiar la lectura desde diferentes perspectivas poniendo
énfasis en el código, en los procesos cognitivos o en las tareas y funciones sociales que
desempeña. Quizá el enfoque sociocultural es el más global y el que mejor puede dar
cuenta de los cambios recientes que se están sucediendo en las prácticas letradas, en
estos tiempos acelerados y complejos que vivimos.

Hoy leemos y escribimos otros discursos, de otra manera y para conseguir otros
propósitos, con el español de siempre y con la misma mente. Entre las variaciones más
importantes, destacan estas:

• Leemos y producimos ideología. Utilizamos el discurso y el lenguaje para


construir nuestras representaciones del mundo, para propagar nuestros puntos de
vista y para reforzar nuestra identidad. En un mundo pequeño e interconectado,
en el que tenemos más acceso a las ideas de los otros, saber identificar y discutir
las ideas de cualquier discurso resulta fundamental.

• Leemos en pantallas y escribimos con teclado. Cada día más personas se asoman
a la pantalla mágica que da acceso al océano de Internet. Han nacido géneros
discursivos electrónicos que aprovechan estas aguas para crear otros significados
y nuevas formas de asociación entre las personas. Cualquier currículo de lectura
que pretenda preparar lectores para el futuro debe incorporar esta realidad.

• Leemos textos de todo el mundo y tenemos audiencias pluriculturales. Las


migraciones, las tecnologías, el turismo o las traducciones e interpretaciones
multiplican las situaciones de interculturalidad. Hoy tenemos acceso a discursos
procedentes de otras partes del mundo que hasta hace poco eran inalcanzables.
Debemos prepararnos y preparar a nuestros alumnos para las comunidades
plurales de lectores y autores, para el mestizaje retórico.

En definitiva, ¡qué suerte tenemos de vivir en una época tan apasionante!, ¡con tantos
cambios!, ¡con tantas nuevas formas de leer y escribir! ¡Qué bonito! ¡Qué estimulante!
Prácticas letradas contemporáneas. Daniel Cassany 41

Me gusto mucho más cuando me enfrento a ello con optimismo y esperanza, con ganas
de aprender y de ayudar a los otros a aprender. (pág. 113-114)

Epílogo

Y aquí acaba mi discurso. He querido darle un tono coloquial. He querido hacer sentir
mi voz más personal mediante estas páginas. He querido aliñarlo con ejemplos del día a
día, con los chismes que compartimos en la conversación. Incluso he querido
imaginarme hablando en el auditorio del Centro Nacional de las Artes, en el Distrito
Federal, dónde impartí la conferencia que dio origen a este texto, como si estuviera
dando otra vez la charla. Espero que ustedes se hayan sentido cómodos
"escuchándome". Para mí ha sido un gusto. (Quizá me ha salido un discurso muy largo,
con excesivas anécdotas, hablando demasiado de mí... Perdonen... aunque yo sé que
ustedes no son tan ingenuos como para creerse todo lo que un autor se atribuye...) (pág.
115)

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