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Simbolo Psi

Documento que habla sobre el origen del simbolo y la palabra Psi usado en el nombre de la materia Psicologia
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La historia del símbolo de la Psicología (Ψ)

La antigua Grecia nos dejó un impresionante legado. Hoy conocemos la historia del
símbolo Psi (Ψ).

Probablemente te hayas fijado alguna vez en que muchos psicólogos e


instituciones relacionadas con el mundo de la Psicología usan un mismo símbolo:
“Ψ”.
¿Qué significa exactamente este raro símbolo y cuál es su relación con la salud
mental? ¿Quién decidió que debía ser este el emblema de la ciencia de la
conducta?

Psi, una letra del alfabeto griego

Psi (Ψ ψ) es una letra del alfabeto griego. En concreto, estamos hablando de la


vigésimo tercera (23ª) letra, y a raíz de este fonema se construyeron palabras no
solo del griego sino también del latín.
En la capital del imperio romano, varias palabras contenían la letra psi: como por
ejemplo psalmus o psyche (salmo y psique). El significado de la palabra psique se
explica por la asociación entre la letra Psi y la palabra de origen griego “Psyche”.
Esta última, aunque anteriormente había sido empleada para designar a
las mariposas, fue evolucionando con el tiempo y pasando a significar “aliento”,
“ánimo”, “soplo de viento” y, más tarde, “alma” y “mente”.

Psicología: un término formado por dos raíces


Así pues, el origen del término “Psicología” parece claro. La Psicología,
etimológicamente “ciencia del alma” o “ciencia de la mente”, viene compuesta por
el prefijo Psico- (psyche, alma) y el sufijo -logía (ciencia, estudio). Por extensión, el
símbolo “Ψ” se popularizó también como una forma de designar a la ciencia de la
mente.
Curiosamente, los griegos tenían la ancestral creencia de que cuando una
persona fallecía y exhalaba su último soplo de aire, su alma salía del cuerpo
volando, como una mariposa. En ese entonces, la mariposa era considerada un
símbolo de vida y esperanza. De hecho, en la mitología griega se suele
representar a la diosa Psique con la figura y apariencia de una joven con alas de
mariposa, y es la hija menor del rey de Anatolia. Los escritos mitológicos suelen
referirse a Psique como una diosa de gran belleza, que representa la bondad y el
alma humanas.

Eros, Psique y un amor prohibido

El mito de Eros y Psique que relata los escritos de Apuleyo en su


obra Metamorfosis, Psique era la hija menor del rey de Anatolia, además de la
más bonita y envidiada joven del reino. En un arrebato de celos debido a la
hermosura de Psique, la diosa Afrodita mandó a su hijo Eros (Cupido) que hiciera
que Psique se enamorara perdidamente del hombre más feo, desagradable y
mezquino del reino.
Aunque la misión estaba clara, Eros no pudo resistirse a los encantos de Psique y
se enamoró perdidamente de ella, y tiró la flecha al mar. En el momento en que
vio que Psique se dormía, Eros la abrazó y la llevó volando hasta su castillo.
Una vez hubo llegado al palacio, y para conseguir que su madre no descubriera
que Psique habitaba en el palacio, retuvo a la hermosa joven en una recámara.
Noche tras noche, Eros acudía a la habitación de Psique y, a oscuras, hacían el
amor. Eso le aseguraba a Eros permanecer en el misterio, puesto que Psique
nunca veía sus rasgos faciales ni ningún otro detalle de su fisionomía. Eros nunca
reveló su verdadera identidad a la joven, pero el idilio era total. Sin embargo, en
uno de sus encuentros nocturnos, Psique le explicó a su enamorado que
extrañaba a sus hermanas y que quería regresar a su reino para poder verlas.
Eros accedió a la pretensión de Psique, pero le avisó que sus hermanas querrían
separarla de él. Durante el día siguiente, Psique se reencontró con sus hermanas,
quienes muertas de envidia le preguntaron quién era su enamorado.
Psique, que nunca había podido ver a Eros, fue incapaz de contarle a sus
hermanas cómo era su enamorado. Después de muchos titubeos y algunas
excusas, finalmente se derrumbó y les contó la verdad: que no conocía el rostro ni
la identidad de su marido. En ese momento, las hermanas se sorprendieron y
convencieron a Psique para que, en uno de los encuentros con el chico,
encendiera un candelabro para poder vislumbrar la cara del misterioso hombre,
argumentando que solamente un ogro o un monstruo ocultaría su verdadero
aspecto físico.
Dicho y hecho: ya de regreso al palacio, en uno de sus posteriores
encuentros, Psique aprovechó un momento en que Eros estaba dormido a su lado
para encender una lámpara y así poder contemplar su rostro. Una gota de aceite
incandescente de la lámpara, por mala fortuna, cayó sobre el cuerpo de Eros,
quien se despertó y, muy decepcionado con Psique, abandonó la recámara donde
ambos se encontraban.
Cuando Psique cayó en la cuenta de la situación, salió de la habitación en busca
de Afrodita, para rogarle que consiguiera devolver el amor de Eros hacia ella. No
obstante, la vengativa diosa, le ordenó llevar a cabo cuatro tareas de una dificultad
extrema si quería volver a enamorar a Eros. Psique, entre otras tareas, debía
acudir en busca de Hades y reclamar a Perséfone, la reina del inframundo, una
parte de su belleza, que Psique depositaría en una caja que le había entregado la
diosa Afrodita.
Psique decidió subir a la parte más alta de una torre, puesto que estaba
convencida de que el trayecto más corto hacia el inframundo sería la muerte.
Justo cuando se disponía a lanzarse al vacío, una voz nerviosa le detuvo. Psique
escuchó las palabras de la persona que había acudido en su ayuda. Según sus
indicaciones, había una forma más sencilla de entrar al inframundo y regresar con
vida. Le señaló en un mapa una precisa ruta para conseguirlo; una ruta no exenta
de peligros y dificultades, como por ejemplo la presencia del perro Cerbero o de
Caronte, el barquero de Hades.
Psique supo apaciguar a Cerbero cuando lo tuvo delante, entregándole un rico
pastel. Más tarde, teniendo que lidiar con Caronte, supo apañárselas para ganarse
su confianza, a base de una buena propina económica para que el barquero la
trasladase a Hades. Una vez pudo llegar al inframundo, Perséfone no tuvo ningún
impedimento para ayudar a Afrodita, y cedió parte de su belleza, depositándola en
la caja que traía Psique consigo.
Psique abandonó el inframundo y decidió abrir la caja y tomar un poco de la
belleza para sí misma, pensando que si incrementaba su belleza, Eros le amaría
con toda seguridad. Eros, que ya la había perdonado, voló hacia ella, e imploró a
Zeus y Afrodita su consentimiento para poder contraer matrimonio con Psique. Los
dioses finalmente aprobaron la unión, y Zeus convirtió a Psique en un ser inmortal.
Afrodita olvidó sus envidias y celebró el matrimonio de los jóvenes. La hija de
Psique y Eros fue llamada Placer o, en la mitología romana, Voluptas. Así termina
esta interesante historia mitológica que nos habla sobre los orígenes del símbolo
de la Psicología.

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