Tesis Final Sin Agradec - Resumen - Indice
Tesis Final Sin Agradec - Resumen - Indice
Facultad de Psicología
Sofía González
L.U.: 35267482
D.N.I.: 23706734
2019
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Agradecimientos
Índice
Agradecimientos………………………………………….
Resumen……………………………………………………
Introducción 1
Problema 3
Objetivos 4
Marco Teórico 5
Metodología 6
Diseño………………………………………………………
Viñetas clínicas…………………………..…...14
Viñeta: Ezequiel…………..…………………..14
Viñeta: Mariana……………………………….15
Articulación teórico-clínica……………………………………….17
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¿y el pasaje al acto?......................................23
Consideraciones finales……………………………………........28
Bibliografía ……………………………………………….………
Introducción
Se trata de un fenómeno que consiste en una práctica llevada a cabo por el sujeto
sobre el propio cuerpo. Específicamente, cortes realizados en la superficie del
cuerpo.
A partir del año 1989 se han publicado varios estudios clínicos con diferentes series
de pacientes, intentando describir las características clínicas de la AM. Entre ellos
se destaca el de Favazza y Conterio (Nader & boehme, 2003). Favazza describió 3
formas de presentación de la AM, la tercera forma es la más frecuente y la definió
como "Superficial" y es la que usualmente compromete a la piel entre ellas nombra
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a los cortes dando la localización más frecuente de las heridas en son los brazos,
piernas y abdomen y los instrumentos utilizados como hojas y máquinas de afeitar,
cuchillos etc.
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repiten hasta terminar en una lesión que requiere tratamiento o una muerte no
intencionada (LA NACIÓN, 2018). Estos datos darían la pauta de un aumento
progresivo en los adolescentes las últimas décadas.
No solo en los diarios y en las redes sociales aparece este fenómeno con mayor
incidencia actual sino que en algunos artículos o estudios se presenta de esta
misma forma. En un artículo llamado ‘’Cuerpos marcados en la época actual’’
psicoanalistas como Cecilia Castelluccio y Zamorano Silvia (2010) se refieren a este
fenómeno como una práctica que en los últimos años cobra mayor preponderancia
en las consultas hospitalarias.
Así, el cutting parecería ser un fenómeno ampliamente difundido y por lo tanto sería
importante establecer su especificidad ya que, podemos encontrar en la literatura
psicoanalítica que esta práctica se observa en diversas presentaciones clínicas
encarnando distintas funciones para el sujeto según su tipo clínico por lo que se
evidenciaría que no constituye un fenómeno homogéneo. Dartiguelongue (2012)
plantea al respecto que ‘’existen muchos casos de autoincisiones, pero se puede
vislumbrar en la clínica que no en todos los casos los cortes cumplen la misma
función y por lo tanto, la operación psíquica que los funda y el mecanismo puesto en
juego no es el mismo’’. Por lo tanto, la heterogeneidad clínica de esta práctica
problematiza y pone en duda la cuestión de la homogeneidad del tratamiento.
Aunque fenomenológicamente se observe la misma práctica en realidad podría
estar cumpliendo funciones subjetivas distintas e incluso ser casos clínicos diversos
ya que la operatoria psíquica sería diferente, por tanto, no se podrían pensar ni
tratar de igual modo.
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los cortes en el cuerpo’’ donde se define la práctica del cutting como un fenómeno
clínico en el que sujetos en ciertas circunstancias se autoinfligen incisiones y
recurren a su cuerpo para tajearlo, pero no como episodio aislado sino en forma
repetida y que en ningún caso se constituyen como intentos de suicidio
(Dartiguelongue, 2012).
Hay una relación específica del hombre con su propio cuerpo que se
manifiesta igualmente en la generalidad de una serie de prácticas sociales-
desde los ritos del tatuaje, de la incisión, de la circuncisión, en las sociedades
primitivas, hasta en lo que podría llamarse lo arbitrario de la moda, en cuanto
que desmiente en las sociedades avanzadas ese respeto de las formas
naturales del cuerpo humano cuya idea es tardía en la cultura. (Lacan, 1948,
p. ).
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En el seminario XI, Lacan (1964) retoma la temática de la incisión, haciendo énfasis
en el tatuaje y la escarificación como formas antiguas de encarnar la libido. Refiere
que la incisión tiene, además de un valor claramente erótico, ‘’la función de ser para
el Otro, de situar allí al Sujeto señalando su puesto en el campo de las relaciones
del grupo entre cada uno y todos los demás’’ (Lacan, 1964, p. 214).
Por otro lado, Jacques Alain Miller (1998) en ‘’La psicosis ordinaria’’ publica un caso
de una paciente que presenta una psicosis no tradicional. Los cortes como pasaje al
acto psicótico aliviaban la angustia insoportable de ‘’ser gozada por otros’’. De esta
manera operaban como una ‘’cesión de goce’’. En este caso no solo la función de la
incisión era importante sino también las marcas a partir de las cuales la paciente
podía soportar la mirada de los otros.
En ese sentido, Colette Soler (1991) aborda la temática de los cortes en ‘’Estudios
sobre la psicosis’’ donde plantea que, en el caso de la psicosis, los pasajes al acto
automutiladores se trataría de un tratamiento de lo real por lo real destinado a la
extracción de un goce experimentado en exceso donde ‘’la mutilación real emerge
en proporción a la falta de eficacia de la castración’’(Soler, 1991, p.19). Según Soler
se constituye como un intento de poner un límite al retorno del goce como intrusión
en el cuerpo, retorna en lo real dado que es un goce ‘’no apresado en las redes del
lenguaje’’.
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En ‘’Los inclasificables de la clínica psicoanalítica’’ Joucla (1999) presenta un caso
donde postula que los cortes comienzan a partir de la identificación con una
paciente cumpliendo la función de una escena dirigida al Otro. Esta función tendría
que ver con la satisfacción pulsional en relación a la mirada dónde hacerse ver por
el Otro se cruza con ‘’ser todo para el Otro’’.
Asimismo, Silvia Tendlarz (2005) en su artículo ‘’El corte del cuerpo’’ sostiene tras el
estudio de un caso de un paciente psicótico que el corte del cuerpo apunta a la
extracción de un goce invasivo que busca paliar la falta de castración realizándose
en lo real. A su vez señala que esta sería una solución precaria que lleva a repetir
esta búsqueda. Un fracaso ya que apunta a las consecuencias antes que a la
reparación de la falla.
Por otra parte, el psicoanalista Massimo Recalcati (2003) en su libro ‘’Clínica del
vacío anorexias, dependencias, psicosis’’ escribe sobre ‘’el fenómeno de los
cutters’’. El autor plantea que en la adolescencia la importancia por la propia imagen
del cuerpo especular se vincula con las transformaciones puberales del cuerpo que
demandan una rectificación de la imagen narcisista. Propone que el fenómeno de
los cutters es un indicador de la dificultad para integrar el cuerpo narcisista con el
cuerpo pulsional y destaca las dificultades de algunos sujetos de simbolizar la
dimensión real del cuerpo pulsional al encontrarse en ausencia de un soporte
identificatorio adecuado. Argumenta que el declive del Otro contemporáneo en su
función, respecto del ideal conlleva una identificación simbólica débil para subjetivar
lo real de la sexualidad. Es decir, un Otro que no ofrece recursos de identificación
suficientes para simbolizar el suceso puberal. Así, según Recalcati el corte real en
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el cuerpo vendría al lugar del corte y marca simbólica para la constitución del
cuerpo.
En este sentido, un trabajo que presenta y define los cortes en el cuerpo como
acting out es el de Verónica Buchanan (2010) quien analiza el fenómeno de los
cortes en casos que la psiquiatría llama ‘’Borders’’. Casos que ‘’bordean’’ la neurosis
en tanto modo de presentación de la histeria. En estos casos los cortes inciden a
nivel imaginario del cuerpo alcanzando lo simbólico con otra función, constituyendo
un acting out. El acting en estos casos evita la caída del sujeto por fuera del Otro. La
autora plantea que los cortes se producen frente a la falta de localización del sujeto
en el deseo del Otro. A su vez observa una ‘’precariedad de la escena fantasmática’’
donde no se verifica la operación de la identificación secundaria y por lo tanto en
estos casos lo que se pone en juego es, según la autora, la realización del
fantasma. Así los cortes se constituyen como una direccionalidad al Otro que
pretende sostener el deseo. Sin embargo, este trabajo no se centra en especificar y
diferenciar esta práctica de la misma como pasaje al acto.
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desierto de lo real’’ quien describe el pasaje hacia el siglo XX como el tránsito hacia
la época signada por el ‘’encuentro con lo real’’ y sitúa la postmodernidad como el
tiempo de la virtualización de la realidad contemporánea donde hay una obsesión
por la apariencia. Žižek considera los cortes como un modo patológico de retorno a
lo real en el cuerpo en tanto remite a una respuesta subjetiva frente a la realidad
contemporánea, como recurso en respuesta a la virtualización donde el corte
devuelve al sujeto el registro de la existencia. El autor no concibe esta práctica
como un deseo de auto aniquilación ni con intencionalidad suicida sino como un
“intento radical de recuperar un asidero en la realidad o fundamentar firmemente
nuestro ego en nuestra realidad corporal contra la insufrible ansiedad de percibirse a
sí mismo como no existente” (Žižek, 2005, p. 14). En relación a esto, Pommier G.,
(2002) en el libro ‘’Los cuerpos angélicos de la postmodernidad’’ describe algo
similar al tomar la realización de tajos en el cuerpo como una práctica cuya función
es la de ‘’hacer sentir vivir un cuerpo que se ausenta’’ (Pommier, 2002, p.16).
Del mismo modo, Verónica Giachino (2007) escribe sobre los cortes en el cuerpo
nombrando al ‘’progreso’’ como conquista de la época actual comportando una
minimización del hombre donde el cuerpo aparece como único borde plausible de
acotar el goce. En este sentido, Donghi, Vázquez y Troilo (2015) en un Paper
indagan la compulsión a cortarse en la clínica femenina, ya que se considera un
fenómeno actual que incide en gran porcentaje en mujeres. Así, toman en cuenta la
época donde según ella habría un predominio de la imagen asociada al consumo
que incide en las subjetividades precipitando modos de goce paradigmáticos y
modos de segregación donde impera el rechazo a la diferencia. Destacan que la
globalización de las redes sociales, páginas y/o blogs aceleran su viralización.
Para analizar el fenómeno en cuestión las autoras toman diferentes casos sin
determinar estructuras de los mismos, pero aclarando que cree que los cortes en el
cuerpo no cumplen la misma función en todos los casos.
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adolescentes y otro tipo de lesiones auto infligidas funcionarían como modalidad de
recortar los bordes y por tanto de hacerse un cuerpo, de darle entidad y
consistencia. Las autoras sostienen que se trata de marcas con las cuales se
vestiría el cuerpo y que la característica de ser actuales tendría que ver con lo no
dialéctico por lo que haría obstáculo a la intervención por la palabra. Le otorgan una
presentación solidaria con la posición del Otro actual y el estatuto que el cuerpo
posee en esta época.
Problema
Por lo tanto, en algunos casos el cutting podría constituirse como una patología del
acto y, dentro de ésta, haber casos que, si bien respecto a su fenomenología se
presenten de igual forma, se podrían configurar como un acting out o un pasaje al
acto. Esta precisa delimitación entre acting out y pasaje al acto en relación a los
cortes en el cuerpo, no ha sido abordada por estudios anteriores, teniendo en
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cuenta la especificidad de cada presentación, por lo tanto parece importante
distinguir bajo qué coordenadas estructurales se presentaría el cutting bajo esas
categorías. No obstante tomando en consideración que, realmente, es el caso por
caso el que rige a la hora de poner en marcha el dispositivo analítico.
Así, la pregunta que atraviesa el presente trabajo sería: ¿De qué manera se podría
distinguir un acting out de un pasaje al acto respecto al mismo fenómeno? ¿cuál
podría ser la posición del sujeto que realiza los cortes en el cuerpo como acting out?
¿cómo difieren de la misma práctica llevada a cabo en forma de pasaje al acto?
¿Puede ubicarse una función específica?.
Estas preguntas serán parte del recorrido de la presente tesis teniendo en cuenta
que la finalidad de este escrito será discernir cuándo una práctica de cutting se
corresponderia a cada una de las categorías propuestas, acting out o pasaje al acto.
Objetivos
La presente tesis se centrará en distinguir de qué modo una misma práctica puede
responder en distintos casos a una patología del acto diversa: Acting out o pasaje al
acto trabajando este cuestionamiento mediante dos viñetas.
Para poder cumplir con estos objetivos nos serviremos de viñetas clínicas en las
que analizaremos de qué modo presenta el sujeto la práctica del cutting. Sin
embargo, se destaca que el presente trabajo se dedica al desarrollo y la articulación
teórica de las conceptualizaciones puestas en juego, a saber, el cutting, el pasaje al
acto y el acting out, no siendo el objetivo hacer un análisis exhaustivo de los sujetos
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en las viñetas expuestas a modo de ejemplo ya que no sería posible por la
extensión y profundidad del material.
Marco Teórico
Dentro de este marco se precisarán las categorías de cutting, acting out y pasaje al
acto.
Tipo de Trabajo/Metodología
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Asimismo, es preciso aclarar que los resultados obtenidos en el siguiente trabajo
estarán circunscritos a los casos analizados, no pudiendo realizar generalizaciones,
ya que es el caso por caso el que rige en el dispositivo analitico en funcion de cada
sujeto singular. Sin embargo la presente tesis tiene el propósito de contribuir a
reflexionar sobre diferentes presentaciones del fenómeno.
Desarrollo
Para dar lugar al comienzo del desarrollo de la presente tesis se expondrán dos
viñetas clínicas que conformarán el soporte para señalar de qué modo un mismo
fenómeno, sin embargo, puede presentarse como un pasaje al acto o como un
acting out.
Viñetas clínicas
Viñeta: Ezequiel
Ezequiel tiene 16 años. Es derivado a una clínica psiquiátrica privada luego de una
consulta realizada a un psiquiatra. Los padres realizan la consulta a continuación de
enterarse de los cortes en el cuerpo hechos por su hijo mediante la institución
escolar.
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En relación a su familia, vive con sus padres y no tiene hermanos. Cuando se
indaga por su relación dice: ‘’mis papás trabajan muchas horas y estan bastante
tiempo fuera de casa’’, ‘’siempre estoy en último lugar para ellos’’.
En relación a los cortes Ezequiel refiere no saber la causa: ‘’no sé por qué lo hago,
me corto cuando estoy en mi casa, con lo que encuentre’’. En ese momento muestra
sus cortes al profesional y cuenta que se las realizó con un bisturí que se
encontraba en su casa.
Viñeta: Mariana
Mariana tiene 17 años, vive con su madre y el marido, no tiene hermanos. Ella se
realiza cortes en sus brazos de manera reiterada, en varias ocasiones luego de
discutir con su madre.
En la última de sus frecuentes peleas con su madre por no llegar a horario Mariana
se realiza un corte en el brazo derecho. Esto ocurre en la cocina de su casa, estaba
parada frente a una mesa donde se encontraba un cuchillo, el elemento con el que
se corta. A partir de esto llevan a Mariana a una clínica médica donde observan su
corte y se realiza una interconsulta con psiquiatría. Se resuelve a partir de esto que
vaya a una clínica psiquiátrica privada.
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Su madre presenta a Mariana como una ‘’rebelde’’ que llega a horarios no
permitidos a su casa. Remarca que su hija ‘’es un problema’’, ya que no le hace
caso y muchas veces discute con su marido como consecuencia de actitudes que
tiene.
Respecto a sus vínculos familiares Mariana relata que no conoce a su padre, ya que
su madre – quien la tuvo en su adolescencia- le niega los datos filiatorios. Con
respecto a su padrastro dice que no se lleva bien con él y tampoco con su madre, ya
que tiene constantes peleas con ella. Relata particularmente que su madre se queja
mucho de ella. Cuando se pregunta por esto refiere que su madre se queja
continuamente de tener que vivir con ella y que le dice ‘’vos haces lo que querés y
yo tengo que estar con vos’’. Frente a estas palabras Mariana pierde el control.
Respecto a la situación que determina la acción, Mariana refiere que se encuentran
en la cocina y su madre comienza a discutir con ella por el horario en el que había
llegado. Destaca al respecto que la madre dijo que siempre había problemas con
ella, la miró fijamente y exclamó: ‘’no sé para que te tuve, siempre es lo mismo’’. A
partir de esto Mariana refiere: ‘’No aguante más, no sé cómo pasó... no recuerdo
bién, agarré lo que había en la mesa, el cuchillo y me corté’’ y continúa: ‘’no quería
suicidarme solo me corté, no lo pensé, es como que desaparecí, no fui yo’’. -Este
relato, manifiesta que es hecho también gracias a que luego le dijeron algunos
detalles.-
Mariana no muestra sus cortes, expresa que no sabe por qué lo hizo y que no
padece ni disfruta realizar los cortes, tampoco refiere ningún alivio al realizarlos.
Sobre sí misma dice que ‘’trae problemas’’.
Durante el transcurso de su internación en la clínica su madre la visita pero se queja
de tener que ir, dice: ‘’ quiero estar en mi casa y pierdo tiempo acá’’, ‘’estoy cansada
de venir acá por vos’’. Mariana refiere que entonces no vaya a verla más.
En terapia familiar se trata de inaugurar otro lugar para Mariana. Ella tiene una
abuela que en circunstancias la aloja y otras no. Ella a veces la llama. Continúa su
internación sin sufrir recaídas con respecto a los cortes y trabajando su vinculación
con otros.
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Articulación teórico-clínica
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Se puede destacar que Lacan acentúa el aspecto demostrativo del acting out.
Efectivamente esto se encuentra en la viñeta de Ezequiel: ‘’me corto y me saco
fotos’’. Sus palabras evidencian que su acción se centra en la dimensión del
mostrar. Una fotografía no tiene cualquier valor sino el de una imagen a ser
mostrada y, Ezequiel destaca el destino de esas fotografías, las cuales envía a las
redes sociales reiterando que sus padres se encuentran en esa [Link], estas
imágenes no son restringidas a lo personal si no que son enviadas. No se observa,
entonces, un franco ocultamiento de su acción sino que ésta toma caracter
demostrativo, denotando que no tiene la finalidad de ser un recurso centrado en el
retorno sobre sí mismo. Es decir, se puede ubicar una diferencia con respecto a los
cortes realizados en absoluta soledad, en los que ‘’ni el andamiaje simbólico que
arma sentido ni la presencia del Otro es el marco de los cortes’’ (Dartiguelongue,
2012,pp. 107). En este caso, las palabras de Ezequiel dan el marco que arma el
sentido escenificado de los cortes, no se trata únicamente del corte en sí mismo, si
no de la imagen de sus cortes para ser mirada por otros. Se puede notar que no es
necesaria para la mostración que la acción sea frente a la persona si no que, en
este caso, es una mostración imaginaria, quedando situada en la imagen de sus
cortes. Acerca de la mostración Muñoz (2009) refiere que el énfasis del carácter de
exhibición exalta su orientación o disposición hacia el Otro. Podemos, constatar aquí
que los cortes que presenta Ezequiel tienen una orientación. Lacan (1963) no solo
destaca que el acting out está en relación con una mostración, si no que indica su
orientación. Es decir, que se encuentra dirigido a un Otro.
En otro pasaje del mismo seminario dice: ‘’En su naturaleza, el síntoma no es como
el acting out, que llama a la interpretación, puesto que -demasiado a menudo se lo
olvida- lo que el análisis descubre en el síntoma es que el síntoma no es llamada al
Otro, no es lo que demuestra al Otro.’’ [...] ‘’Tienen razón, es un acting out, por lo
tanto se dirige al Otro’’ (Lacan, 1962-63,pp.136-141). Por lo tanto, Lacan plantea el
acting out como una escena dirigida, donde necesita del Otro, consiste entonces en
un llamado al Otro. Vemos, claramente en los dichos de Ezequiel, esta
direccionalidad. Relata una escena donde luego de cortarse, saca fotos y envía las
imágenes, es decir que el acento está puesto en la mirada de los otros. Pero no solo
eso, si no que reitera, que sus padres se encuentran en esa red. Asimismo continúa
relatando situaciones respecto de sus padres, luego de las cuales manifiesta estar
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en último lugar para ellos. Podríamos hipotetizar entonces, que las imágenes de sus
cortes se dirigen a sus padres, aunque Ezequiel no pueda dar cuenta de ello.
En relación a la mostración, Lacan (1963) introduce el acting out como aquello que
se muestra, pero eso que se muestra es algo distinto a lo que es. Lacan sitúa:
‘’entonces combinemos dos términos, el de mostrar o demostrar y el del deseo, para
aislar un deseo cuya esencia es mostrarse como otro - y, sin embargo, mostrándose
como otro, designarse de otro modo’’(Lacan, 1963,p.141). Esto hace referencia a
que, lo que está en juego en un Acting Out, es la mostración de un deseo, del objeto
que lo causa, el cual se muestra necesariamente como distinto de lo que es, ya que
excede el campo de la simbolización y de la especularización. Vemos que Ezequiel,
no dice mucho más acerca de sus cortes, re-dirige el discurso hacia las situaciones
parentales. Las peleas de sus padres y la posible separación toman un gran valor
en su discurso, dejando por fuera sus acciones. Es decir, Ezequiel no refiere que
esas situaciones que relata tengan relación con sus acciones. Podemos retomar
entonces las palabras de Lacan: ‘’lo esencial de lo que es mostrado, es aquel resto,
su caída, lo que cae en ese asunto’’(Lacan, 1963,p.138). Muñoz, al respecto, dice:
‘’aunque el sujeto no muestre nada, algo se muestra por fuera de toda
rememoración posible y de todo levantamiento de la represión’’[…]’’Lo que se
muestra, se muestra como un resto, caído’’[...]‘’El acting out es esa mostración del
objeto a, causa del deseo, resto de la división subjetiva, la libra de carne que no
entró en dicha división.’’(Muñoz, 2009, p.158)
Entonces, ¿cuál es el lugar del sujeto en esa acción? Lacan continúa: “El acting out
es esencialmente la demostración, la mostración, sin duda, velada en sí. Solo esta
velada para nosotros, como sujetos del acting out, en la medida en que eso habla,
en la medida en que eso podría ser verdad.” (Lacan, 1963,p138). En este sentido, el
sujeto está velado respecto a la causa de su acción. Dartiguelongue (2012)
retomando las conceptualizaciones Lacanianas habla del lugar del sujeto en el
acting, ya que se trata de una acción ‘’velada’’ para el mismo. Así manifiesta: ‘'el
sujeto atrapado en su división desconoce la ficción que arma’’
(Dartiguelongue,2012,p.109). Vemos que Ezequiel no sabe por qué lo hace, refiere
a la escena enmarcada en la imagen de sus cortes pero al indagar respecto de ella
dice no saber: ‘’no sé por qué lo hago, me corto en mi casa’’. De esta manera,
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vuelve a mencionar parte de la escena, el lugar donde lo realiza, no pudiendo dar
cuenta de la situación que la provoca y del deseo que convoca.
Se pueden tomar, entonces, las palabras de Soler (1988): “El sujeto no sabe lo que
eso dice, ni siquiera que eso diga. El acting-out habla, pero lo hace tan bien en
impersonal que el sujeto desconoce, habitualmente que eso tenga sentido’’. De
hecho, esto se relacionaría con la diferencia del acting out con el síntoma. En el
seminario V, Lacan (1957) define al síntoma como ‘’lo que es analizable". Por lo
tanto, encontramos aquí que es del orden de lo simbólico y que su interrelación da
lugar a la cadena asociativa, pudiendo intervenir desde la interpretación. En el
acting out nos encontramos con un sujeto que no puede decir sobre eso, es decir si
bien convoca a la interpretación, no hay algo a ser descifrado, nos encontramos
entonces con un límite para la circulación significante donde podría pesquisarse una
producción del inconsciente. Dartiguelongue (2012) retoma a Lacan destacando del
síntoma su ‘’opacidad subjetiva’’ remitiéndose a la queja, en diferenciación del
acting out: ‘’en el acting out no hay queja, pasa incluso desapercibido’’
(Dartiguelongue, 2012, p.109). Entonces, de esta diferenciación se destaca que el
acting-out, en su demostración de un deseo desconocido, llama a la interpretación,
la cuestión es si ella es posible, o mejor dicho si es admisible para el sujeto.
Desde aquí, volvamos entonces a la viñeta, en Ezequiel podemos ubicar este
desconocimiento respecto de la causa, no se pregunta por sus cortes, no trae a las
entrevistas una interrogación acerca de la causa o realiza alguna asociacion al
respecto. No dice mucho de esto, solo remite a la escena. Entonces podemos ver
aquí algo de este límite para la circulación significante, no hay queja de su acción,
no es algo por lo que Ezequiel haya consultado. Recordemos que la consulta se
hace a partir de que los padres se enteran por el colegio en donde asistía su hijo.
De esta manera vemos que la acción de Ezequiel no da cuenta de un síntoma.
Así, tomamos las palabras de Miller (1993) que habla del acting como un acto ajeno
al sujeto en el que, sin embargo, él actúa, como la manifestación de un real que se
manifiesta erráticamente.
Ahora bien, desde las elaboraciones freudianas, podríamos considerar que existen
en la clínica tres formas de presentación del padecimiento como lo son la inhibición,
el síntoma y la angustia. Lacan (1963), en la primer clase del seminario X, presenta
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la matriz conocida como el cuadro de las coordenadas de la angustia y deja dos
lugares en blanco que luego serán llenados con pasaje al acto y acting out.
A partir de esto, ubica al acting out del lado del impedimento en tanto que el
movimiento está reducido. Por lo cual como explica Muñoz (2009): ‘’el sujeto está
tan impedido que no puede demandar ayuda para no arriesgar la imagen narcisista,
se trata de preservar una imagen, de preservar al yo de verse despreciado ante la
mirada de los otros’’. Podemos volver aquí sobre las condiciones de la inserción de
Ezequiel en un dispositivo de salud. Recordemos que la inquietud se presentó
desde el dispositivo escolar, el cual informó a los padres sobre estas acciones de su
hijo. Ezequiel no demandó ningún tipo de ayuda, tampoco habló con sus padres por
las situaciones que refirió en la entrevista, ya sea su posible separación o el lugar
que tiene él en su familia.
Pero además hay otra condición que refiere Lacan, que es la turbación, como el
punto máximo de movimiento. Menciona que está ligada a la angustia ya que
consiste en un punto de desestabilización ligada a una pérdida de la potencia
sorpresiva como respuesta a la angustia. En sus palabras lo nombra como ‘’llamada
al desorden, incluso al motín’’ (Lacan, 1963, p.20) . Este desorden se puede ver,
efectivamente, en la escena que presenta Ezequiel. Frente a situaciones en las
cuales Ezequiel es dejado, como dice ‘’en último lugar’’ para sus padres, Ezequiel
se corta, en su casa, con lo que haya, lo que destaca, a su vez, la ‘’im-previsión’’
característica del acting out. Muñoz (2009) dice: ‘’el turbado hace, hay acción pero
desorientada, no dice ni hace lo que quiere decir y hacer, pero dice y hace’’ y
continúa: ‘’el estado de turbación es un estado de pre-acting out a menos que se
produzca el encuentro con un Otro que permita sustituir un punto de referencia y
anclaje al sujeto y virar hacia el síntoma’’.
Entonces ubicándose entre turbación e impedimento es que se montaría la escena
del acting out como llamado al Otro para exigir su interpretación.
Entonces, ¿qué es lo que ‘’exige’’ que se interprete con su acción?. Podemos ver en
la viñeta que Ezequiel sitúa algo de la indiferencia en esos padres ‘’siempre estoy
en último lugar para ellos’’, ‘’creo, por que a mi no me dicen nada, solo los veo en
casa, se pelean y después se van, no se aguantan’’. Su discurso se basa en las
problemáticas de sus padres, sin haber un lugar para él allí. Es decir, sus padres
parecen no darle lugar. De hecho, en el ingreso de Ezequiel lo que pueden decir es
que no se dieron cuenta de que su hijo se cortaba. El padre destaca al respecto que
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‘’su trabajo lo demanda’’. Hecho que Ezequiel remarca, ‘’trabajan muchas horas’’. Es
decir que todo el discurso está centrado en sus padres.
Lacan (1963) dice: ‘’en el acting out diremos, pues, que el deseo - para afirmarse
como verdad- se adentra en una vía en la que sólo lo consigue, sin duda, de un
modo que llamaríamos singular, si no supieramos ya por nuestro trabajo que la
verdad no es de la naturaleza del deseo. Si recordásemos la fórmula de acuerdo
con la cual el deseo no es articulable aunque esta articulado, nos sorprenderia
menos el fenomeno ante el cual nos encontramos...está articulado objetivamente,
articulado con este objeto que la úlima vez llamé objeto causa del deseo.’’ Aquí
encontramos una primera particularidad de la conceptualización lacaniana del Acting
Out, relacionada con su fórmula del deseo inconciente como articulado, pero no
articulable (Lacan,1958). Es decir que lo que se muestra, nunca es tal, pero no
porque tenga que ver con una desfiguración característica de todo retorno de lo
reprimido, sino porque su imposibilidad para manifestarse como lo que es, va más
allá del mecanismo de la represión. Entonces, se trata de algo que excede a la
simbolización, al campo simbólico. Esta particularidad del deseo inconciente explica
entonces, la apariencia “particular” de lo que se muestra en el Acting Out. Por esto
Lacan, en el seminario XVI, sitúa el acting out del lado del "yo no soy" (Lacan, 1967,
p.125). Con esto quiere decir que el pasaje al acto resulta contrapuesto a la
operación que llama de pensamiento inconsciente u operación verdad, que es el
acting out.
Lacan precisa la relacion del acting out con el deseo, en tanto la ‘’demostración de
aquel deseo ignorado’’ (Dartiguelongue, 2012, p.106). Retomando el seminario XIV,
destaca que el "no soy", dice pero el sujeto no puede reconocerse como je. El
‘’pienso’’ del inconsciente se funda en la represión. Por eso mismo en el acting out
el sujeto dice en la escena para el Otro mediante una interpretación muda.
A partir de lo desarrollado, podemos pensar en torno a Ezequiel, que se encuentra
en jaque su lugar de causa de deseo. Por lo que en el acting out que realiza intenta
reubicarse como objeto de deseo para el Otro. Se corta el cuerpo dando ver que allí,
para sus padres, el no tiene lugar como sujeto. Se trataría, en el acto del corte, de la
mostración de un deseo desalojado dónde ‘’el sujeto en tanto a busca ocupar un
lugar en el deseo del Otro’’ (Dartiguelongue, 2012, p. 108). Entonces, en palabras
de Muñoz (2009): ‘’al caer el término real de la estructura del fantasma que opera
como punto de anclaje para el término simbólico que es el sujeto, al sucumbir en su
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función de causa de deseo, el sujeto se ve llevado a realizar este tipo de
escenificaciones, mostrando ese objeto -habitualmente excluido de la escena- por
medio de acciones extrañas, inesperadas, sentidas como ajenas, que constituyen el
acting out’’. De esta manera, podemos ver que en el acting out se relanza el lazo al
Otro situando al sujeto en una escena que va en su dirección.
En este apartado se desarrollará otra vertiente del acto desde la cual se puede
abordar esta intervención sobre el cuerpo: el pasaje al acto.
El concepto de pasaje al acto, dentro de la clínica psicoanalítica, puede ser
considerado como una invención lacaniana en tanto que el autor toma el concepto
de la psiquiatría clásica, pero le confiere otro significado, despegándolo de sus
referencias a los actos impulsivos y agresivos de la psicosis, introduciéndolo en la
dimensión del sujeto dividido, y reconociéndolo como una noción independiente de
la estructura (Muñoz, 2009, p. 131).
En el Seminario 10, Lacan (1963) aclara que la angustia, luego de su
atravesamiento, puede conducir a la realización del acto, y presenta dos formas de
evitar la angustia. Una de ellas, refiere, es el pasaje al acto y otra, el acting out.
Allí define con precisión la estructura del pasaje al acto, tomando la función de
‘’dejarse caer’’, extraída del caso freudiano de ‘’la joven homosexual’’. En sus
palabras:
‘’Ahí es donde la chica se arroja, niederkommt, se deja caer. No basta con recordar
la analogía con el parto para agotar el sentido de esta palabra. El niederkommen es
esencial a toda súbita puesta en relacion del sujeto con lo que él es como a’’. [...]
‘’...podemos revelar que las dos condiciones esenciales de lo que se llama,
hablando con propiedad, pasaje al acto se cumplen en este caso. La primera es la
identificacion absoluta del sujeto con el a al que se reduce. Eso es ciertamente lo
23
que le sucede a la muchacha en el momento del encuentro. La segunda es la
confrontación del deseo y la ley. Aquí, se trata de la confrontación del deseo del
padre, en base al cual se construye toda su conducta, con la ley que se presentifica
en la mirada del padre. Esto es lo que la hace sentirse definitivamente identificada
con el a y, al mismo tiempo, rechazada, expulsada, fuera de la escena.
Y esto, solo puede realizarlo el dejar caer, el dejarse caer.’’(p.128)
Comencemos, en primer lugar, a partir de esta cita a indagar lo que precede al
pasaje al acto. Todo el cortejo de la ‘’joven homosexual’’ a la cocotte era un acting
out que tenía como objetivo mostrarle al padre el objeto de su deseo, el falo paterno.
Pero, cuando éste le dirige su mirada de desaprobación y la dama le niega verse, a
la joven se le desarma la escena, se siente rechazada, “deyectada” del lugar del
Otro.
En el caso de Mariana, el antecedente del corte consiste también en una situación
en la cual el sujeto es rechazado, deyectado por el Otro. Podemos ver que en la
escena que relata se produce una pelea entre ella y su madre, donde en
determinado momento, su madre la mira fijamente y le dice: ‘’No se para qué te
tuve, siempre es lo mismo’’. Ante estas palabras, Mariana realiza la acción de
cortarse. Desde este desencadenante puede verse una exclusión o deyección por
parte del Otro, que precipita el corte. Las palabras de su madre dan una clara
indicación del lugar que tiene Mariana para ella, queda completamente rechazada,
‘’se trata de un Otro que desaloja brutalmente al sujeto’’ (Dariguelongue, 2012;
p.112). Asimismo situaciones como ésta son relatadas por Mariana, su madre le
niega los datos filiatorios, se queja continuamente de tener que vivir con ella y le
hecha culpas de pelearse con su pareja. A su vez, ya en la internación, continúa
refiriendo que pierde tiempo yendo a verla. Se puede ver por lo tanto, un claro
desalojo por parte del Otro.
Ahora bién, se establece así que lo que precede a los cortes como pasaje al acto
es que el sujeto quede arrojado por parte de Otro pero esto no es el acto en sí. ‘’el
pasaje al acto se particulariza porque en el acto mismo, lejos de intentar
contrarrestar esta exclusión, el sujeto realiza esta coyuntura’’ (Dartiguelongue,
2012;p.112). De esta forma, Dartiguelongue (2012) destaca que sería el lugar del
desecho el que se realiza en el corte: ‘’No es lo mismo que el Otro deje caer al
sujeto, a que el sujeto en su acto, se precipite de la escena, de la dimensión
simbólica, del campo del Otro (Dartiguelongue, 2012, p.112). ¿puede pensarse,
24
entonces, a partir de la frase de su madre, algo del orden del ‘’dejar(se) caer’’ en el
corte?. Mariana, ante esa frase, ‘’pierde el control’’, no puede decir nada solo actúa
impulsivamente, sin pensar. Se produce una respuesta que la lleva fuera del orden
simbólico-imaginario.
Muñoz (2009) tomando a Lacan ubica al pasaje al acto entre el embarazo y la
emoción. El embarazo se trataría de un máximo de dificultad en el cual en palabras
de Lacan (1963): ‘’Cuando uno ya no sabe qué hacer con uno mismo, busca detrás
de qué esconderse. Se trata, ciertamente, de la experiencia de la barra’’. Muñoz
toma entonces al embarazo como un momento pre-pasaje al acto en la cual la
división del sujeto es contra sí mismo, ya que postula que al perderse el ‘’parapeto’’
aparece el embarazo de no hallar dónde parapetarse. En este punto se podrían
ubicar las palabras de la madre de Mariana, tras las cuales ‘’no aguantó más’’. En
ese punto no tuvo contención.
En ese punto aparecería la emoción, ‘’un estado de agitación de la motilidad que no
se sabe hacia dónde va. Irrumpe y conmueve al sujeto, que se encuentra en un
estado de invasión, sujeto invadido por la pulsión. No sabe hacia dónde va pero
gobierna sus acciones’’. Continuando sus desarrollos expone al sujeto emocionado
como un sujeto en el cual sus movimientos aparecen desordenados, al modo de
impulsos. Mariana dice: ‘’agarre lo que había en la mesa… y me corté’’ ‘’no lo
pensé… no fui yo’’. Así, vemos que el momento de emoción encarna la acción del
corte, impulsivo, en el cual Mariana ‘’agarra’’ lo que hay para cortarse rápidamente,
sin pensar, por lo cual luego no recuerda demasiado. De esta manera, el relato es
armado, también, con palabras de otros sobre detalles de la escena. La acción es
completamente del orden de la impulsión, no hay premeditación ni orden de su
acción.
Ahora bién, al preguntarse por el paso de un acting out a un pasaje al acto Muñoz
(2009) dice: ‘’Un sujeto turbado, im-potente, que a la vez se ve impedido monta la
escena del acting out para llamar al Otro reclamando su interpretación. Cuando esa
turbación se radicaliza y la barradura se hace patente, el sujeto se embar(r)aza y
emocionado se arranca de la escena, se desubjetiva, ruptura del fantasma que le
daba un marco y caída como a’’. Se puede aquí ubicar que Mariana emocionada se
corta y sale de la escena, del marco, hacia lo real. Ella manifiesta desaparecer, no
puede dar cuenta de lo que le pasó, perdió el control, dejo de ser quien era.
25
En el transcurso del seminario XIV La lógica del fantasma (1967) Lacan sitúa con
claridad el pasaje al acto del lado del “yo no pienso” —el ello— y el acting out del
lado del “yo no soy” —el inconsciente—. El pasaje al acto es entonces definible
como alienación en el ello, no como alienación en el significante, y resulta
contrapuesto a la operación que llama de pensamiento inconsciente u operación
verdad, que es el acting out. Se trata, por tanto, de dos tipos de acciones diversas
que tienen cierta importancia en relación con el problema de cómo concebir el acto
en general; es decir, qué orden de acto diferente es el acto determinado por el ello o
por el objeto a, de lo que es un acto determinado por el inconsciente.
Diana Rabinovich, sostiene que en el pasaje al acto, el sujeto cae de la escena
como el objeto que garantiza la verdad del Otro, a consecuencia de no poder
sostener más la escena detrás del “personaje” que se inventa como coartada frente
al deseo del Otro (Rabinovich, 1985). La autora explica que, en el seminario “La
lógica del fantasma” (1967), Lacan transforma el cogito cartesiano en un “o yo no
pienso o yo no soy” y ubica, por lado, en el “yo no pienso”, el pasaje al acto, en el
cual se manifiesta un “ser sin yo”, el ello, sede de la pulsión, como una elección
forzada y alienante (Rabinovich, 1985), este ‘’ser sin yo’’ fue evocado por mariana
cuando refiere desaparecer, ‘’no fui yo’’ dice, no se reconoce.
Finalmente, desde la conceptualización de Inés Sotelo (2007), se entiende el
pasaje al acto como un modo de respuesta ante aquel real insoportable que se le
presenta al sujeto como producto de la vacilación de la pantalla fantasmática. En
esta puede localizarse un punto de urgencia, en tanto la respuesta fantasmática a la
castración del Otro deja de funcionar adecuadamente, se vuelve insuficiente (Sotelo,
2007). De acuerdo con el uso que hace Inés Sotelo de los tres tiempos lógicos,
elaborados por Lacan, la autora afirma que en “las patologías del acto, hay una
conclusión anticipada, donde se pegan los tiempos, hay un instante de ver lo
insoportable y hay una conclusión apresurada” (Sotelo, 2007, p. 115).
El “instante de ver lo insoportable”, como Mariana manifestaba a partir de las
palabras de su madre con ‘’no aguantar más’’, se ubica en la vacilación fantasmática
y su “conclusión apresurada” es por medio del pasaje al acto, como un modo de
respuesta del sujeto ante aquello que le resulta intolerable, en el cual, al no haber
“palabras que medien, que atemperen la angustia” (Sotelo, 2007, p. 117), el sujeto
recurre al acto como opción alienante, en la cual no hay interrogación posible
(Sotelo, 2007). En este sentido podemos destacar que a partir de las palabras de su
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madre Mariana puede indicar lo insoportable de la situación, no pudiendo dar cuenta
del hecho en sí mismo, de su acción desmedida a la que recurre.
Dartiguelongue (2012) escribe al respecto del pasaje al acto: ‘’Aún sin ser
irreversible, regularmente el pasaje al acto resulta ligado a un suceso desgraciado,
inesperado, que irrumpe quebrando la continuidad y la estabilidad. El pasaje al acto
violenta la escena, para ir más allá del semblante cuando el sujeto se lanza por
fuera del marco simbólico- imaginario, por fuera del discurso.’’ Es decir, tendría el
carácter de ‘’lo accidental’’, como Lacan atribuye a la manera en la que ocurre el
pasaje al acto: ‘’observen que en la mayoría de los casos el pasaje al acto es
cuidadosamente evitado. Solo ocurre por accidente’’ (Lacan, 1971, p. 32). Esto se
denota en la acción no calculada de Mariana, por el contrario teniendo carácter
precipitado o inmediato llevándola por fuera de la escena, ¿qué quiere decir esto?
Lacan (1963) formula que todo sujeto organiza para sí una realidad, ubicándola en
un marco fantasmático, encuadrándola entre bordes que la cierran, que la limitan. El
pasaje al acto implica salirse del marco, denunciando que el fantasma no alcanza.
El autor expone que si hay que referirse a la fórmula del fantasma, el pasaje al acto
está del lado del sujeto, en tanto que éste aparece borrado. Así, desarrolla que la
estructura del pasaje al acto, es que el sujeto se precipita y cae fuera de la escena:
“El dejarse caer es el correlato esencial del pasaje al acto”
Podría pensarse entonces que en el pasaje al acto, si bien el sujeto habita el
lenguaje, no puede apelar al mismo, en ciertas circunstancias, no pudiéndole poner
límite al goce del Otro.
Ahora, volviendo a los desarrollos de Lacan (1963) destaca: ‘’aún es necesario
precisar de qué lado es visto este dejar caer. Es visto precisamente, del lado del
sujeto...en tanto que éste aparece borrado al máximo por la barra’’. Entonces, en
base al fenómeno estudiado, en el corte mismo el sujeto se identificaría al objeto a y
como resto caería fuera de la escena. Fue la mirada y las palabras de su madre las
que la confrontaron con su deseo y la llevaron a sentirse identificada con el objeto a
como resto. De hecho, podemos ver que Mariana se pone a sí misma en lugar de
resto cuando dice que ella ‘’trae problemas’’, definiendose desde allí.
Entonces, parecería que en ese acto, el sujeto supone ponerse a salvo de la
castración saliendo de la red simbólica, huyendo del Otro hacia la dimensión de lo
real, con disolución del lazo social y con la consecuente destitución subjetiva.
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Así, Miller (1993), tomando a Lacan, sienta las bases del pasaje al acto en el
‘’suicidio del sujeto’’, refiriendose a una destitución subjetiva radical. El sujeto como
objeto deyecto se cae de a escena, del fantasma, ya no se dirige al Otro, ni lo
convoca, ni busca su interpretación.
Consideraciones finales
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En este caso, los cortes como acting out tomaron la forma en el discurso de una
escena imprecisa, continuada, dónde se relataban todas las acciones de la escena ,
en oposicion a los cortes como pasaje al acto donde se ubica un momento preciso,
‘’me corté’’ sin evidenciarse continuidad y sin constituirse en una escena.
Por otro lado, el cutting como acting out, tiene un carácter demostrativo, dirigido al
Otro, dónde el sujeto velado muestra el objeto causa de deseo, en cambio, en el
cutting como pasaje al acto, no. No hay direccionalidad al Otro, un sujeto se
identifica al objeto a, resto y cae de la escena hacia lo real.
Por últmo, en ambos casos no observamos el desarrollo de angustia, ya que ambos
son modos de frenar la angustia.
Debe aclararse, nuevamente, que aunque se exponen aquí determinadas
coordenadas, no pueden generalizarse los resultados. Si no que, se realizaron en
base a las viñetas utililzadas y el desarrollo teórico seleccionado.
En modo breve, se concluye considerando el aspecto sociocultural o epocal en
relación al fenómeno.
El cutting, la práctica de provocarse cortes en distintas zonas del cuerpo
produciendo incisiones superficiales, constituye uno de los fenómenos que asoman
como un tratamiento hipermoderno del cuerpo y del goce. Como ya se ha
nombrado, se trata de una acción que se muestra, multiplicada por miles, en cientos
de sitios web donde jóvenes de distintas partes del mundo exponen a la mirada
curiosa del otro sus lesiones. La difusión de la practica ha llevado a que en algunos
países sea considerada como una “epidemia” (Conterio y Lader, 1998) o como “el
desorden mental del tercer milenio” (Plante, 2007).
De esta forma se puede considerar que las características de la sociedad
hipermoderna contemporánea que obedecen a la lógica del hiperindividualismo, la
permisividad y la confusión de roles y de identidades (Lipovetsky, 2006; Cottet,
2008) son correlativas de la fragmentación social y el desfallecimiento del Otro como
referente simbólico (Miller, 2005).
Sobre este punto, podría pensarse que el cortarse se presenta como una
modalidad sintomática de época, que es representante del tiempo que nos toca vivir.
En este sentido, no es poco comprensible que, en la época del fin de las identidades
sólidas, de depreciación de lo simbólico y exacerbación de lo imaginario, del empuje
al consumo inmediato con imposibilidad de postergar la satisfacción, de caída de la
metáfora, proliferen formas sintomáticas donde lo que se pone en juego es la
29
ausencia de la palabra. Es en este contexto, entonces, donde proliferan los
síntomas de la actuación y de rechazo del inconciente.
Sin embargo, es necesario aclarar que si bien la cultura capitalista tiene una
relación estrecha con el sujeto contemporáneo e influye sobre los modos de
presentación de padecimiento que se perciben en la clínica, la cultura no es la única
causa de malestar en el sujeto. Pensar a la cultura como la única causa
desencadenante del padecimiento, conlleva a dejar de lado la responsabilidad
subjetiva que se tiene frente al padecer y a la modalidad de goce. En lo que
respecta a las patologías del acto, es el circuito de la pulsión quien conduce a una
satisfacción inmediata que le genera malestar al sujeto y aún así no puede
renunciar.
Se concluye, así, la presente tesis, presentando posibles preguntas que se
desprenden de este trabajo: ¿De qué modo interviene el analista en estas
presentaciones?, ¿De qué modo podrían relacionarse a los cortes como acting out y
pasaje al acto con las conceptualizaciones de alienación y separación constitutivas
del sujeto?, y por último, ¿Qué coordenadas epocales, explicarían el avance de la
difusión de estas patologías?. Se abren estos interrogantes para sentar las bases de
futuras investigaciones.
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