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La Escuela Transformada por Inés Aguerrondo

El documento discute la necesidad de transformar las organizaciones e instituciones educativas para hacer frente a los cambios constantes de la sociedad moderna. Argumenta que la educación no puede mejorar centrándose solo en los contenidos y métodos de enseñanza, sino que también se debe transformar la gestión y organización de las escuelas. Las escuelas deben convertirse en organizaciones inteligentes y flexibles capaces de adaptarse a los cambios, en lugar de permanecer rígidas y burocráticas. El éxito de cualquier reforma educativa depende de transform

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La Escuela Transformada por Inés Aguerrondo

El documento discute la necesidad de transformar las organizaciones e instituciones educativas para hacer frente a los cambios constantes de la sociedad moderna. Argumenta que la educación no puede mejorar centrándose solo en los contenidos y métodos de enseñanza, sino que también se debe transformar la gestión y organización de las escuelas. Las escuelas deben convertirse en organizaciones inteligentes y flexibles capaces de adaptarse a los cambios, en lugar de permanecer rígidas y burocráticas. El éxito de cualquier reforma educativa depende de transform

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Materia: Instituciones Educativas – Prof.

Daniel Piuma 2018


INÉS AGUERRONDO - LA ESCUELA TRANSFORMADA: UNA ORGANIZACIÓN INTELIGENTE Y
UNA GESTIÓN EFECTIVA

La distancia hoy reconocida en toda América Latina entre lo que deberían ser y lo que son los
resultados de la educació n, no puede explicarse con una visió n restringida que transforme en
“chivo emisario” a alguno de los actores intervinientes (políticos, docentes) o a alguno de los
niveles o componentes de la educació n. Es el conjunto de elementos que constituyen el sistema
educativo lo que se muestra obsoleto. El cambio constante y el progreso han sido desde hace
tiempo el sello distintivo de la era moderna. Los avances de la ciencia y la tecnología han reportado
enormes beneficios. Mucha gente se siente desconcertada por este cambio veloz. Pero el problema
no radica esencialmente en la aceleració n del cambio propiamente, sino en la incapacidad de
nuestras sociedades para hacer frente a las transformaciones sin sufrir una crisis. La tradició n
intelectual que hemos heredado concibe el futuro como algo que puede predecirse, para lo cual
basta adquirir los conocimientos suficientes. Lo que hasta ahora fue una fuente esencial de
estabilidad, hoy aparece como una fuente de rigidez. La gran organizació n devino en burocracia, y
se requiere ahora una reconversió n. Esto quiere decir que se necesita encontrar otra fuente de
estabilidad que permita enfrentar los cambios de manera má s flexible. Estas transformaciones se
está n llevando a cabo ya en algunos á mbitos de la sociedad (Estado, empresas), porque forman
parte de un cambio cultural de mayor alcance que ya está en curso, el que modificará la manera en
que comprendemos muchos aspectos de nuestras vidas. A las necesidades que surgen de este
cambio cultural debemos dar respuesta desde la educació n, pero no solamente proponiendo
transformar los aspectos curriculares, sino teniendo en cuenta también que la organizació n y la
gestió n deben formar parte de este cambio tanto en lo que se refiere al plano del gobierno central
cuanto en lo que hace específicamente a las unidades escolares.

“Resulta sugestivo que las crecientes dificultades de la sociedad contemporánea para abordar
los problemas educativos y la creciente rigidez de sus organizaciones, hayan sido
tradicionalmente tratados como si fueran fenómenos diferentes, casi desconectados el uno del
otro. Paralelamente, en el campo teórico las teorías del aprendizaje y las teorías de la
organización han corrido siempre por caminos diferentes.” (Gore y Dunlap, 1988.)

El lugar de la gestión y la organización


Los aspectos de la gestió n y de la organizació n, aunque a primera vista pueden aparecer como
superficiales, son exponentes de opciones profundas (Aguerrondo, 1992a). En este sentido, se
pueden considerar buenos analizadores para una evaluació n global de la situació n de la educació n.
Por otra parte, la posibilidad de cumplir con los objetivos de calidad y equidad en educació n,
involucra aspectos esenciales de la gestió n y organizació n del sistema educativo. Son, por lo tanto,
también facilitadores o condicionantes del cumplimiento de los objetivos políticos de la educació n.
Ambos aspectos son complementarios. El campo de la organizació n hace referencia fundamental a
los aspectos de estructuració n de la forma institucional. El campo de la gestió n es el campo de la
‘gerencia’, es decir aquél que se ocupa de poner en prá ctica los mecanismos necesarios para lograr
los objetivos de la institució n y de resguardar su cumplimiento. Si bien es cierto que en la literatura
especializada se aprecia creciente interés por la gestió n, la administració n y la organizació n en el
campo de la educació n, creo que está vigente todavía en muchos sectores que hacen al quehacer de
la enseñ anza el prejuicio de que la educació n está intrínsecamente opuesta lo empresarial. Lo
empresarial es vivido por el mundo de los educadores solamente a partir de su característica de
‘orientado hacia el lucro’, y se desconocen otras implicancias del concepto tales como el
compromiso con los resultados que esta idea implica. Como consecuencia de ello, pareciera que

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Materia: Instituciones Educativas – Prof. Daniel Piuma 2018
todos los enfoques nacidos en este contexto estuvieran viciados de nulidad, y ninguno de ellos fuera
ú til para el campo de la educació n. Esto da cuenta de la tradicional divisió n que asigna el campo de
la gestió n como estrictamente empresarial y se suma al hecho de que, si bien existe honda
preocupació n y toma de conciencia, hay todavía poca producció n desde la educació n que describa,
diagnostique y proponga alternativas para orientar la transformació n de la gestió n y la
organizació n de las instituciones escolares. Sin embargo, con la crisis de los sistemas educativos y el
fracaso de las propuestas innovadoras que atendían bá sicamente los aspectos del contenido y la
metodología de la enseñ anza, se ha avanzado notablemente en la toma de conciencia de la
importancia central de esta temá tica. Este avance ha llegado a tal punto que hoy no quedan dudas
de que este descuido ha sido uno de los principales responsables de la falta de efectividad de las
transformaciones que se han intentado.

“Los aspectos de gestión han sido habitualmente confinados a la órbita de los administradores y
planificadores. Esto ha contribuido a que loables proyectos pedagógicos fueran neutralizados por no
haber incidido en la transformación de la estructura y funcionamiento del sistema escolar.” (Ezpeleta,.
1992.)

El conjunto del sistema educativo puede verse como una serie de organizaciones que traban o
facilitan la provisió n de un servicio equitativo de calidad. Es en la institució n escolar como ‘unidad
de servicio’ donde se juega la suerte de la calidad y la equidad de la oferta educativa. Esta
visualizació n de la importancia central de la escuela permite también colocarla en otro lugar:
unidad de organizació n del servicio. Creo que esto es asimismo un avance frente a
conceptualizaciones anteriores que ponían el énfasis só lo en el aula como espacio unitario
preferente del sistema educativo. Debido a que la acció n bá sica de la educació n se desarrolla en el
aula, durante mucho tiempo se pensó que la unidad de cambio del sistema educativo era ésta. Así,
los esfuerzos innovadores durante las décadas de los sesenta y setenta tuvieron como centro
principal al docente y su tarea de enseñ ar. Se desarrollaron diferentes propuestas curriculares para
el nivel primario o medio, u otras referidas a asignaturas o disciplinas específicas como lengua,
matemá tica o ciencias. É stas comprendían capacitació n para los docentes, guías de trabajo para el
docente y el alumno, material didá ctico, etc. Estos esfuerzos no rindieron el resultado previsto
porque si bien es cierto que la acció n bá sica de la educació n se desarrolla en el aula, las
coordenadas organizativas del aula está n necesariamente atadas a los aspectos de organizació n y
gestió n de la institució n escolar. Las normas organizativas de la institució n fijan su impronta en la
situació n de aula, y estrechan los límites de libertad restringiendo las opciones posibles. Los estilos
de gestió n permiten también diferentes niveles de creatividad y autonomía. Para los que
consideramos que la unidad de transformació n de la educació n es la institució n y no el aula, los
modelos de organizació n y gestió n institucional adquieren una importancia central ya que
pareciera que, por ser facilitadores o condicionantes de las opciones del trabajo áulico, el reto de la
transformació n se concentra hoy en estos aspectos.

Guiomar Namo de Mello se ocupa de remarcar esta centralidad de la escuela cuando dice que

“…nuestra capacidad de conducir el proceso educativo para responder a los intereses de los
sectores mayoritarios... debe tener en la escuela su punto de partida y de llegada”. (Namo de Mello,
1992.)

Parece entonces apropiado afirmar que no habrá transformació n posible sin profundos cambios en
la gestió n y organizació n institucional.

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Materia: Instituciones Educativas – Prof. Daniel Piuma 2018

¿Qué organizaciones escolares tenemos?

Una tesis central que, paradó jicamente, se ha desarrollado má s desde el campo de las
organizaciones econó micas que desde la educació n tiene que ver con que “existe una estrecha
relació n entre conocimiento, aprendizaje y eficiencia” (Etzioni, 1975), es decir que los modos de
relació n y las características que revisten las organizaciones, tienen que ver con el tipo de
conocimiento, de aprendizaje y de resultados que éstas obtienen.
Siguiendo a Gore, existen tres tipos de conceptualizaciones bá sicas (metá foras) que describen a la
organizació n:

• la organización como instrumento;

• la organización como escenario para la interacción humana; y

• la organización como sistema viviente.

A cada una de ellas corresponde un modelo de aprendizaje y una definició n del conocimiento.

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