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¿Amistad Entre Hombres y Mujeres?, Por Eduardo A. Novoa

El documento explora la complejidad de la amistad entre hombres y mujeres, analizando las influencias históricas, biológicas y psicológicas que afectan estas relaciones. Se discute cómo la biología evolutiva sugiere que los hombres tienden a interpretar señales de interés sexual en las mujeres, mientras que las mujeres buscan estabilidad y recursos en sus parejas. Además, se menciona que la amistad puede ser influenciada por la cultura y las actitudes individuales hacia el sexo y el amor, destacando la existencia de relaciones de 'amigos con beneficios' que pueden fortalecer los lazos entre amigos.

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¿Amistad Entre Hombres y Mujeres?, Por Eduardo A. Novoa

El documento explora la complejidad de la amistad entre hombres y mujeres, analizando las influencias históricas, biológicas y psicológicas que afectan estas relaciones. Se discute cómo la biología evolutiva sugiere que los hombres tienden a interpretar señales de interés sexual en las mujeres, mientras que las mujeres buscan estabilidad y recursos en sus parejas. Además, se menciona que la amistad puede ser influenciada por la cultura y las actitudes individuales hacia el sexo y el amor, destacando la existencia de relaciones de 'amigos con beneficios' que pueden fortalecer los lazos entre amigos.

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¿Amistad entre hombres y mujeres?

Por Eduardo A. Novoa (31/03/20)

— ¿Qué quieres decir con eso?

¿Ambos son amigos, cuando sólo

el uno de ellos ama al otro?

—Sí, a mi parecer.

Lilis, Platón

No es un misterio que las relaciones entre hombres y mujeres han cambiado a lo


largo del tiempo, asimismo, las distintas opiniones que a ella se han referido. En la
antigua Grecia, ejemplificando, según la doctrina platónica el amor se concebía
como la unión carnal entre individuos del mismo sexo (amor platónico). Por ello se
consideraba que las relaciones homosexuales entre hombres (erastés y erómeno)
eran las únicas capaces de proporcionar satisfacción a los hombres debido a que
la mujer era considerada inferior y la visión que se tenía sobre la relación con ella
era utilitaria: la mujer como la tierra que recibiría la semilla del hombre con fin
reproductivo.

No fue hasta siglo anterior en que se introdujo a la mujer en el servicio educativo


para dar lugar a las escuelas mixtas de ambos sexos. Esto, como es obvio, es un
acontecimiento capital para el incremento de las relaciones entre hombres y
mujeres fuera de una unión conyugal, constituyendo así un cambio reciente en la
historia.

Actualmente son varias las películas, series y canciones que (casi en su totalidad
sin fundamentación científica) han tratado de convencer a la especie humana
de que “hombres y mujeres no pueden ser amigos”. ¿Qué por qué? Pues, algunos
alegan que siempre hay una tensión romántica o sexual en la relación por parte
de algunos de los implicados. Otras personas un poco más enteradas sobre temas
de ciencia arguyen argumentos de biología evolutiva, entre ellos, algunos
científicos. Pero, analicemos más juiciosamente todo esto.
No sería sorprendente que un buen porcentaje de gente opinara que los hombres son los más
propensos a aportar dicha tensión sexual debido a que, supuestamente, son más libidinosos que
las mujeres de forma indefectible en todas las culturas humanas. Sobre este último punto deseo
hacer algunos comentarios al término de la cuestión principal de este artículo.

Lo que dice la biología evolutiva:

Comencemos con los postulados teóricos dados por la biología evolutiva acerca
de la sexualidad humana y la manera en que (disculpen la repetitividad)
evolucionó.

Brevemente, las teorías actuales nos plantean lo que llamaremos “economía


sexual”: el hombre posee gametos abundantes y baratos en su producción, es
decir, los espermatozoides. Tomando en cuenta que la misión evolutiva de toda
especie es reproducirse y transmitir los propios genes a su descendencia, la forma
más conveniente de actuar para el macho es (sobre todo en los mamíferos)
copular con la mayor cantidad de hembras posibles para aumentar sus
posibilidades de descendencia y asegurarse el éxito. En su gran mayoría, los
machos mamíferos abandonan a la hembra luego de fertilizarla, en busca de
nuevas parejas. Entonces, podemos decir que la inversión parental1 del macho es
poca o escaza, ya que su único trabajo es eyacular dentro del tracto
reproductivo de una hembra que se encuentre en el su ciclo estral.

Pero, ¿y qué pasa con las hembras?

Por otro lado, las hembras mamífero, al tener una fecundación interna (al
contrario que los peces que liberan sus gametos en el agua) quedan
embarazadas y obligadas a tener una inversión parental mucho mayor a la de los
machos, ya que tendrán que gestar al bebé durante el tiempo correspondiente
de cada especie. En los humanos, este tiempo es larguísimo, contándose 9 meses
como promedio, 9 meses en que tendrá que ser proveedora de nutrientes a
través de la sangre y posteriormente por medio de la lactancia. Otro hecho que
hace que las hembras sean más selectivas en la elección de pareja es el número
limitado de sus gametos (ovocitos) que, además, solo se encuentran disponibles
para fecundar en durante un ciclo determinado. Las hembras humanas, por
ejemplo, nacen con aproximadamente 2 millones de ovocitos, pero aunque
parezcan muchos para toda una vida, en realidad bastantes de ellos mueren en
un proceso de atresia folicular mensualmente. Ya en la adolescencia, apenas
quedan unos 300.000 a 400.000 gametos. La razón para que las hembras sean
selectivas es que deben procurarse la cópula con un macho saludable y que
pueda heredar a la prole de ambos buenos genes para que esta también pueda
sobrevivir.

En el caso humano, factores como el extenso periodo de la niñez (para poder


desarrollar su complejo cerebro) ha hecho necesaria la unión monógama entre
hombres y mujeres, debido a que es casi imposible o muy difícil la crianza
uniparental en un entorno de supervivencia. Hombres y mujeres deben colaborar
mutualmente si desean asegurar la supervivencia de sus hijos. Cabe decir que
esta unión monógama no es tan rígida como lo quisieran las doctrinas religiosas,
ya que al hombre le conviene y, de hecho, tiene oportunidades de aparearse
con otras hembras comprometidas para que el macho de aquella mujer crie a la
prole resultante sin saber que no es suya, maximizando así la descendencia del
primer macho.

¿Qué es lo que quiere decir esta postura?

Básicamente, que los hombres evolucionaron para maximizar su descendencia


con estrategias como copular con otras mujeres fuera de su relación monógama,
tal como se expuso en la última parte del parágrafo anterior (estrategia
reproductiva mixta). Una parte de esta evolución masculina, en aras de una
mayor descendencia, es que los hombres sean sensibles a las señales que
pudieran prometerle algún encuentro sexual, por lo que muchas veces terminan
interpretando gestos femeninos como un intento de seducción o interés sexual.
Las hembras, por otro lado, se preocuparían por relacionarse con un macho lo
suficientemente apto para que sea un proveedor de los recursos necesarios para
ella y su hijo. Las hembras no pueden tomar tantos riesgos como un hombre, esto
porque perder un hijo para ellas sería demasiado costoso, debido a su mayor
inversión en él y el tiempo que le toma engendrarlo. (La mujer, al copular con más
hombres, no puede maximizar su descendencia). Pero dejaré todo aquí para no
incurrir en un tema que nada tiene que ver: “la guerra de los sexos”.

Resumiendo la postura de algunos científicos, la conducta sexual evolutiva de los


hombres podría interferir en varios casos con las relaciones que tenga con una
mujer (compañera sexual potencial) y hasta podrían arruinar la amistad. Un
estudio que demuestra la forma distinta en que hombres y mujeres interpretan
señales o gestos es uno que podemos encontrar en el libro La evolución del
deseo, por David M. Buss.

“En un estudio se grabó en vídeo a hombres y mujeres interactuando. Tras un breve


periodo de tiempo, la mujer miraba al hombre a los ojos y le sonreía. Otros hombres y
mujeres vieron la grabación y juzgaron las intenciones de la mujer. Los hombres
interpretaron este tipo de conducta como un signo de interés sexual y un intento de
seducción. Las mujeres que observaron las mismas acciones en otras mujeres las
interpretaron como una señal de amistad, sin carácter sexual o seductor.”

Algunos científicos son más fatalistas que otros sobre esto.

Dando la última aclaración para este apartado, todo lo dicho anteriormente


corresponde a una sexualidad meramente instintiva, la conducta humana no se
reduce solo a acciones programadas genéticamente, sino a una compleja
combinación de influencias biológicas y medioambientales. En conclusión,
basarse únicamente en estas teorías es caer en el tan famoso “determinismo
biológico”.

Lo que dice la psicología:

Antes de ir directamente a revisar que opinan los psicólogos y cuáles son las
conclusiones de los estudios realizados sobre el presente tema, es fundamental
definir qué es la “amistad” y hacer algunas acotaciones alrededor de su
concepto.

La amistad se define como una relación interpersonal voluntaria y cooperativa,


con una comunicación recíproca, con intereses compartidos, similitudes y diversos
grados de compromiso, intimidad, apoyo y afecto.

Entre las razones principales del establecimiento de una relación amical está el
parecido entre las personas: en gustos, maneras de pensar y los valores que
compartan. Cabe decir que “la atracción interpersonal hacia otro no siempre
puede ser explicada por las misma cualidades psicológicas que determinan la
amistad a largo plazo” (Psicología, 1977; Whittaker) en otras palabras, los motivos
que atraigan psicológicamente a una persona hacia otra no necesariamente son
los mismos por los que se establece una relación duradera.

Asimismo, la recurrencia en la interacción es clave en la elección de una amistad,


tanto como si las características de la otra persona son convenientes para nuestro
grupo social. Verbigracia: un alumno con buenas calificaciones probablemente
tenga atractivo social para otros estudiantes. Por otro lado, el atractivo social
también obedece a las cualidades que son bien valoradas en la cultura de los
individuos. Dado a algunos de estos datos, queda descartado el dicho de que
“los opuestos se atraen”.

Así definida, la amistad es una relación de afinidad y un nivel de intimidad que


varía según la forma en que se relaciones las personas y la edad de estas.
¿A qué me refiero con la forma de relacionarse y la edad de las personas?

Como es obvio, no todos los amigos que tengamos son íntimos o tenemos igual
grado de afecto hacia todos. Además, la amistad es algo que se da de distintas
maneras según los sexos y las edades.

Niñez

En la niñez temprana, por ejemplo, se desarrollan amistades a partir de los 3 años


por medio de interacciones casuales de juego. Los niños de preescolar se
relacionan con otros que generalmente comparten su edad y sexo. Si logran
tener actividades positivas, con mucha probabilidad se harán amigos. Las
características fundamentales de este tipo de amistad son la realización conjunta
de actividades, el agrado y el cariño mutuo.

Adolescencia

Saltando a la adolescencia, en esta etapa las relaciones sociales y de amistad


dejan de ser mayormente diádicas (de uno a uno, como en la niñez) para
comenzar la conformación de grupos mayores entre iguales, es decir, individuos
de la misma edad y sexo. En estas relaciones se busca comprensión, intimidad,
consejo u orientación moral y confidencia para los sentimientos, miedos y dudas.
Debemos considerar que, durante este periodo del desarrollo se dan muchos
cambios en la dimensión psicológica, social y física: se fortalece la identidad,
toma mayor importancia la reputación, se desarrollan las características sexuales
físicas y demás.

En el plano romántico y sexual empieza a suceder una mayor interacción con el


sexo opuesto y “los sueños como las fantasías de carácter erótico se hacen más
frecuentes y explícitas…”2 (Germán Ortiz, 1995). En promedio, las mujeres tienen su
primer encuentro sexual a los 17 años, mientras que los hombres a los 16 años.

Adultez

Con respecto a la adultez temprana, las amistades tienden a ser menos estables,
más distantes y menores en cuantía, esto debido a los cambios de residencia de
cada quien y la reducción del tiempo libre por distintas obligaciones. No
obstante, esto no excluye la tenencia de relaciones de buena calidad ya que, de
hecho, las relaciones que se han conservado son más estables y las actividades
en que se centran son la confidencia y consejería. Muchas relaciones pueden
llegar a muy íntimas, tanto o más como en la adolescencia.
En la adultez media, en número de amistades y la concurrencia con estas
continúa siendo relativamente poco, mas su intimidad tiende a incrementarse y
los amigos sirven, también, como un solemne apoyo emocional, especialmente
en mujeres.

Ya, finalizando, en la adultez tardía, la mantención de relaciones de amistad se


relaciona con el bienestar y la salud, y sus relaciones se basan en el placer y la
recreación. Los amigos no dejan de ser un sostén emocional y un confidente.

Generalidades:

- Las amistades entre personas del mismo sexo suele diferir en que la amistad entre
hombres en general gira en torno al compartimiento de actividades e
información entre ellos. Mientras, las mujeres tienden a actuar como confidentes
de sus sentimientos y problemas entre ellas.3, 4 Las amistades con personas del
sexo opuesto, entonces, pueden brindar lo que no se logra en relaciones con
gente del mismo sexo: apoyo emocional y físico, consejos, actividades
compartidas y una oportunidad de ampliar las perspectivas sobre el sexo
opuesto.

- En una investigación publicada en la Journal of Personality titulado como When


Empathy Matters: The Role of Sex and Empathy in Close Friendships se obtuvo los
siguientes resultados: “los niños con un alto nivel de empatía cognitiva atrajeron
un promedio de 1.8 nominaciones más de amistad femenina que sus homólogos
de baja empatía, mientras que las chicas empáticas no atrajeron a un mayor
número de amigos del sexo opuesto.

- Varios estudios “documentan que aproximadamente el 50% de los amigos son


estables” durante infancia y la adolescencia, mientras que muchas otras
relaciones se disuelven en cuestión de meses o años.5

Lo que dicen las personas sobre la amistad, el sexo y el amor:

No es tan difícil deducir que las ideas (y la personalidad también) que tenga
cada persona acerca de estos temas influirán en su comportamiento en el
desarrollo de uno de ellos. Piénsese, por ejemplo, qué actitudes adoptaría una
persona que piensa como malo confiar cosas personales a los amigos, que la
atracción sexual hacia una amistad es inaceptable y pecaminosa (¿el sexo es
algo vil que solo se justifica con el amor o un fin reproductivo?) o que se debe
rechazar cualquier sentimiento amoroso hacia un amigo, independientemente de
si se tenga una pareja o no. Todo esto, repitiendo, tendrá efectos en la conducta
de las personas y, por tanto, en las relaciones que establezca con otras.

Empero, no todo tiene porqué ser pudoroso o de vergüenza moral a este


respecto. Hay personas que bien pueden sostener posturas que no disocien
tajantemente al sexo de la amistad, como son los llamados “amigos con
beneficios”. Este tipo de relaciones se definen como “relaciones sexuales entre
dos individuos que son amigos, aunque no son íntimamente emocionales o
comprometidos el uno con el otro.”6 Por lo general, las personales que llevan a
cabo este modo de relación tienden a ser más laxas acerca a los temas sexuales
(entiéndase laxo como relajado moralmente frente a un promedio, mas no como
vileza o imprudencia) no muestran una gran predisposición a comprometerse en
una amistad estable y son descreídas a la idea de que el sexo tenga algo que ver
con el amor. En proporción, los hombres han declarado haberse involucrado más
en este tipo de relaciones que las mujeres.

Todo lo anterior no quiere decir que todo aquel que mantenga este tipo de
relaciones es necesariamente un descomprometido que solo está encaprichado,
como diría Sternberg7. De hecho un dato revelador es que las relaciones sexuales
entre amigos, la mayoría de las veces, fortalece los lazos entre ellos, aportando
una mayor intimidad y confianza.8

En lo que se refiere a la tensión romántica entre amigos, según estudios realizados


sobre las relaciones de amistad entre hombres y mujeres (las llamaremos
amistades del sexo cruzado) se ha descubierto que ambos sexos, en diversas
situaciones, sienten algún tipo de atracción hacia sus amigos del sexo opuesto y
que, de forma curiosa, algunos consideran a la atracción sexual como una buena
razón para comenzar una amistad.9 En promedio, más hombres que mujeres
reportan atracción físico-sexual hacia su amistad cruzada, aunque también se
considera la posibilidad de que “las mujeres jóvenes estaban menos inclinadas
que los hombres a admitir atracción por un amigo del sexo cruzado…”.10

Otros resultados de los estudios son que:

- “Los hombres solteros de todos los grupos de edad informaron niveles


relativamente altos de atracción por su amiga del sexo cruzado y las mujeres
solteras en todos los grupos de edad informaron niveles moderados de atracción
a su amigo del sexo cruzado”.10

- “…la mayoría de los hombres y mujeres jóvenes experimentan niveles


relativamente bajos de atracción hacia sus amigos del sexo cruzado”. 10
- Las mujeres y hombres en la etapa de adultez joven o media mostraban poca
atracción hacia sus amigos del sexo opuesto, mientras que los adultos
emergentes en promedio tuvieron un nivel mayor de atracción. 11

- El nivel de atracción es influido por las relaciones del amigo del sexo opuesto: la
atracción se reduce en las mujeres cuando el amigo posee un compromiso,
mientras que en los hombres esta atracción se mantiene independientemente de
si la mujer está o no comprometida. 11

No obstante, acabando con esta avalancha de datos, la pregunta crucial es:


¿qué consecuencias puede tener la atracción en la relación de hombres y
mujeres?

Sería fácil responder solamente con una de las conclusiones del estudio (“Si la
atracción no es fuerte, es menos probable que interfiera con la amistad…”10),
pero la teoría general es poco útil cuando realmente estamos en la situación.
Además, se sabe que tener atracción hacia un amigo del sexo opuesto mientras
se sostiene una relación con otra persona puede reducir la satisfacción en esta y
generar sentimiento de culpa.

Sin embargo, todo esto sería adecuado preguntar: ¿realmente está en nuestro
poder y control la atracción sexual que podemos sentir hacia alguien?,
¿realmente está en nuestro poder y control la atracción romántica que podemos
sentir hacia otro y no es como dice Cortázar: “Como si se pudiera elegir en el
amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en
la mitad del patio.”?

Hay que, por así decirlo, razonar nuestros sentimientos e impulsos y tratar con ellos
de manera prudente si deseamos que no interfieran con la relación. Tu amistad
no se destruirá necesariamente por sentir atracción sexual por tu amigo o amiga,
es algo común e inocuo mientras se aprenda controlar tales deseos. Si bien, la
atracción amorosa pueda ser algo más complicada de manejar, es posible.
También es necesario detectar los propios factores de riesgo que podrían causar
reacciones lamentables frente a un rechazo: factores como una depresión
previa, sensibilidad al rechazo, un entorno familiar disfuncional o insanamente
problemático que, en conjunto con los cánones culturales acerca del
comportamiento de cada sexo y demás variables, podrían llevar a una respuesta
violenta ante el rechazo.12 Aun así, la mayoría de gente que es denegada se
levanta y continúa con su vida.
Lo que podemos concluir:

Analizada la cuestión muy literalmente, es posible llegar a una conclusión


contraria a la que se presenta en el epígrafe de este artículo, pero este asunto,
como en las ciencias sociales, no es tan simple como se podría esperar. No todos
los hombres buscan a una mujer solo para tener sexo. Pueden haber sin duda
problemas en el desarrollo de una relación al presentarse un tipo de atracción,
pero el cómo se conlleven y trabajen en ellos para su solución depende de
nuestras decisiones, valores, intenciones, nivel de sinceridad, edad y la madurez
con que actuemos. Una amistad no se conforma por solo uno, y un buen amigo
estará allí para apoyar y sacar adelante la relación.

La definiciones que la psicología hace sobre la amistad tratan de ser lo más objetivas posibles,
ateniéndose a patrones generales que se pueden observar en las relaciones de amistad, sin
combinarse con visiones culturales, subjetivas o metafísicas. No obstante, como hemos visto a
largo de todo esta exposición, las relaciones que puedan establecer unas personas con otras
siempre tienen la posibilidad de dar lugar a variables que en distintos grados no se contemplan en
la teoría, pero que haya algún tipo de atracción no deshace automáticamente toda la relación.
La amistad, su calidad, forma y desarrollo depende cada quien.

Comentarios adicionales sobre la sexualidad de hombres y mujeres: (opcional)

Seguramente, si el lector ha sido lo suficientemente atento y analítico haya


advertido que los resultados de una buena parte de los estudios citados aquí
apuntan indirectamente a que los hombres están obsesionados con el sexo y que
las mujeres, en efecto, son menos lascivas en comparación. Sin embargo, no
olvidemos que, la cultura, como factor medioambiental, influye sobre la
conducta (en este caso, sobre las expresiones de la sexualidad) de las personas
que pertenecen a ella. No es sorprendente que en la historia de occidente se ha
tenido el imperativo del hombre dominante, conquistador sexual, capaz de
aumentar su masculinidad según el número de mujeres tenga y con las que haya
copulado (básicamente, para ellos estas son las conductas aceptables o
socialmente deseables) ¡Cuántos compañeros de escuela he visto jactarse de su
supuesta virilidad por no ser castos!
Cabe añadir que por una buena parte de la historia (y posiblemente hoy en día
también) la poligamia es mejor vista en hombres en que en mujeres; el arquetipo
para ellas es el sentimentalismo (¿será por eso que muchas no pueden separar el
sexo del amor?) la receptividad sexual o que deban ser las cortejadas y no los
hombres. Es curioso, asimismo, que más mujeres que hombres padecen de
trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH).13

A pesar de todo, no estamos condenados a vivir siempre bajo estas costumbres y


concepciones sociales: la cultura es una creación humana, por tanto, podemos
cambiarla, y apropósito, es lo que está pasando. Eventos como la revolución
sexual de los años 60’s, el difundido uso actual de anticonceptivos, los feminismos
y la divulgación científica (como lo diría Zygmunt Bauman) han terminado con la
sublimación freudiana y propiciado que las relaciones sexuales se den como un
acto recreativo, (como en los bonobos y, al parecer, en delfines) algo que no es
contranatural como lo sostiene la iglesia.14

Bastan unos pocos ejemplos para ilustrar como la cultura puede influenciar en la
conducta humana:

- En los estudios realizados por Margaret Mead (1935) de algunas tribus de Nueva
Guinea, descubrió que una de ellas, que tenía por nombre tchambuli los papeles
sociales de hombres y mujeres estaban más o menos invertidos con respecto a
nuestra cultura: “Los hombres eran irresponsables y emocionalmente
dependientes, mientras que las mujeres son característicamente dominantes,
impersonales y con el carácter propio de los hombres de negocios” (Psicología,
1977; Whittaker).

- Otra cosa muy interesante a considerar es lo que, la represión y desaprobación


hacia lo sexual puede generar en la respuesta sexual de las mujeres:

- “McCary (1967) ha observado […] que las culturas que aprueban que las
mujeres tengan orgasmos, de hecho, producen mujeres que lo experimentan,
mientras que las culturas que lo desaprueban, producen mujeres incapaces de
sentir el orgasmo sexual”. (Psicología, 1977; Whittaker)

- “Inis Beag, una pequeña isla frente a la costa de Irlanda, se encuentra entre las
sociedades más ingenuas y sexualmente represivas del mundo. Las islas
aborrecen la desnudez, y los adultos lavan solo las partes del cuerpo que se
extienden más allá de su ropa.
Incluso las parejas matrimoniales mantienen ropa interior durante la actividad
sexual. El sexo premarital es esencialmente desconocido, como lo es el orgasmo
femenino.” (Cultural differences in sexuality, Wikiversity)
Adicionalmente hay varios estudios sobre cómo distintos factores influyen en la
posibilidad de experimentar un orgasmo en las mujeres, entre ellos la
personalidad, el estrés y el aburrimiento sexual.15 Por lo que deducimos que el
orgasmo femenino es algo variable y de paso desmentimos en mito que profesa
que todas son las mujeres son multiorgásmicas.

El lector no debe creer con esto que la conducta es solo determinada por el
medio ambiente (entorno familiar, social y cultural, condiciones socioeconómicas,
etc.) ya que incurriríamos en el (menos conocido) “determinismo social”. Un
pecado cometido por psicólogos como John Money que trajo consigo la
desgracia del famoso caso de David Reimer; o un pecado en que caen los legos
cuando afirman que nuestra percepción de la belleza física está supeditada por
completo a cánones culturales, ignorando que la cuestión tiene más bases
biológicas y evolutivas de lo que se sospecharía.

Por último, y para no extender este largo artículo, haré unas recomendaciones de investigación y
lectura para no dejar de enterarse sobre la sexualidad humana y las discusiones en torno suyo.

Temas:

- El efecto Westermarck.

- El tabú del incesto.

- Habituación y el efecto coolidge.

- Mate guarding.

Artículos:

- AMOR - SEXO. Germán Ortiz Umaña Médico Sexólogo.

- LA SEXUALIDAD COMO PRODUCTO CULTURAL. Perspectiva histórica y psicosocial, por Silverio Barriga.

- La evolución de la sexualidad humana, por Laureano Castro Nogueira / Miguel Ángel Toro Ináñez; en
Revista de Libros.

Libros:

- Sexualidad humana, por Iván Arango de Montis.

- Amor, sexo y matrimonio, por Carlos Alberto Seguin.

- Comportamiento sexual humano, por Iliana Gorguet Pi.

- ¿Por qué es divertido el sexo?, por Jared Diamond.


Notas:
1. El gasto de tiempo y energía de un progenitor en la crianza de su descendencia.

2. “Las fantasías sexuales generalmente han sido descritas como pensamientos de contenido
sexual que se experimentan de modo agradable. Sin embargo, el término “pensamiento sexual”,
resulta más amplio que el de fantasía ya que permite conocer el modo o afecto con el que se
experimentan, al distinguir entre pensamientos sexuales positivos y negativos.” Citado de la sexta
referencia.

3. “Las mujeres en comparación con los hombres también describen su charla como más íntima y
más auto-reveladora. Los amigos varones, por otro lado (…) Comparten actividades, como
deportes, donde su atención se centra en los mismos objetivos pero no en los demás.” Citado de la
octava referencia.

4. “…las mujeres son más reveladoras en sus amistades del mismo sexo que los hombres.” Citado
de la novena referencia.

5. Consultar en: [Link]

6. Citado de la décima referencia.

7. Revísese La teoría triangular del amor, de Robert Sternberg.

8. Revísese la décimoprimera referencia.

9. Esto nos hace tener en consideración un variable de orden para considerar mejor las relaciones:
si primero está deseo sexual y luego la amistad, o primero la amistad y posteriormente el deseo
sexual y como puede evolucionar la relación.

10. Citado de la decimosegunda referencia.

11. Consultar la decimosegunda referencia.

12. Para enterarse más acerca de la respuesta al rechazo en ambos sexos y los factores de riesgos
para generar una respuesta violenta se recomienda los siguientes artículos: (Romantic Rejection:
What Your Reaction Says About You, by Wendy L. Patrick, JD, Ph.D) y (Rejection: When It Hurts
Men More Than It Should, by Suzanne Degges-White Ph.D)

13. Consultar en: Qué es el deseo sexual hipoactivo y qué se puede hacer para tratarlo, BBC News
Mundo.

14. Se recomienda, para enterarse sobre esta cuestión siguiente lectura: (El momento equivocado
para el amor: la evolución del sexo recreativo, de ¿Por qué es divertido el sexo?, por Jared
Diamond).

15. Por ejemplo : Women’s orgasm obstacles: A qualitative study.


Referencias:
1) (¿Por qué es divertido el sexo?, Jared Diamod, editorial Debate)

2) (Psicología, James O. Whittaker; tercera edición en español, 1977)

3) (Desarrollo humano, decimotercera edición; Diane E. PAPALIA, Gabriela MARTORELL)

4) (Estudios de las relaciones de amistad adolescentes en contextos educativos de diversidad


cultural, Cecilia Villalobos Carrasco)

5) (AMOR - SEXO. Germán Ortiz Umaña Médico Sexólogo)

6) (FANTASÍAS Y PENSAMIENTOS SEXUALES: REVISIÓN CONCEPTUAL Y RELACIÓN CON LA SALUD


SEXUAL, Nieves Moyano, Juan Carlos Sierra)

7) (Losing and Gaining Friends: Does Friendship Instability Compromise Academic Functioning in
Middle School?; Leah M. Lessard and Jaana Juvonen)

8) (Sex Differences in Same-Sex Friendships, Barbara A. Winstead)

9) (Intimacy in same-sex friendships, John M. Reisman)

10) (Lovers and Friends: Understanding Friends with Benefits Relationships and those Involved, San
Jose State University)

11) On Being `Just Friends': The Frequency and Impact of Sexual Activity in Crosssex Friendships;
Walid A. Afifi, Sandra L. Faulkner)

12) (Benefit or burden? Attraction in cross-sex friendship; April Bleske-Recheks and Cierra Micke)
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