Estrategia de Negocios
Estrategia de Negocios
Índice
Estrategias de Negocios
Palabras clave
Capítulo I: Introducción
Factores esenciales para la construcción de una nueva institucionalidad en un entorno global
Cambios en las preferencias de los consumidores
Cambios en los canales de distribución
Dinámica de la innovación - Revolución tecnológica
Cambios en la forma de competir
Aceleración de la integración financiera internacional. Formación de bloques
Las reformas nacionales
Alianzas, fusiones y adquisiciones
Capítulo II: Pensamiento sistémico y dinámica de sistemas
Sistemas y dinámica de sistemas
Teoría de sistemas
Dinámica de sistemas
Principios del pensamiento sistémico
Leyes de la dinámica de sistemas
Relación entre las siete leyes de la dinámica de sistemas
Reglas facilitadoras
Algunas respuestas
Procesos retroalimentadores
Procesos reforzadores
Procesos compensadores
Procesos combinados
Arquetipos sistémicos
Motor de crecimiento
La dinámica de sistemas y la estabilidad
Sistemas estables
Sistemas activos
Capítulo III: Modelos mentales
Capítulo IV: Marco estratégico
Misión
Marco estratégico
Visión
Estrategia
Niveles de la estrategia
Capítulo V: Reflexión y aprendizaje estratégico
Reflexión y aprendizaje
Capacidades estratégicas para una organización
Patrones
Estructuras
Modelos mentales
Referencias
Palabras clave
CAPÍTULO I: Introducción
• Reglas de juego
• Condiciones del entorno
• Incertidumbre
• Cambio
CAPÍTULO II: Pensamiento sistémico y dinámica de sistemas
• Pensamiento sistémico
• Complejidad
• Las siete leyes de la dinámica de sistemas
• La empresa como motor de crecimiento
• Presiones y estímulos
CAPÍTULO III: Modelos mentales
• Pensamiento lineal
• Pensamiento holístico, circular y dinámico
• Interconectividad
• Evolución de los modelos mentales
• Los modelos mentales como punto de apalancamiento
CAPÍTULO IV: Marco estratégico
• Misión
• Visión
• Posicionamiento
• Palanca estratégica
• Niveles de la estrategia
CAPÍTULO V: Reflexión y aprendizaje estratégico
• Aprendizaje simple
• Aprendizaje generativo
• Saber cómo y saber por qué
• Diálogo vs. discusión
• Entender la complejidad
I. INTRODUCCIÓN
"No hay que retroceder muchas décadas para vislumbrar un mundo donde no había grandes
cambios, o por lo menos donde éstos no eran claramente perceptibles. Donde el que no era
exitoso sólo tenía que copiar al que sí lo era. Donde recurríamos al pasado para conocer el
futuro."
P. Lizardo de las Casas, 1999 .
Hasta no mucho tiempo atrás, el pensamiento y la acción habían estado dominados por una
concepción mecanicista (cartesiana y newtoniana) y determinista de la realidad1. Para
muchos pensadores, ése sigue siendo el referente; su análisis se basa en estos principios.
No cabe duda de que la linealidad nos atrae, la continuidad nos seduce desde su
cotidianeidad, y la seguridad de caminar sobre lo conocido.
Pero ahora una nueva realidad nos golpea, una realidad cuya constante es el cambio, pero
no el cambio al que estábamos acostumbrados y que podíamos predecir: antes bien, se trata
de un cambio discontinuo, de transformaciones profundas.
Así las cosas, no podemos seguir pensando en el futuro como una continuación del pasado,
sino que tenemos que aprender a imaginarlo como algo discontinuo e impredecible. Y, para
adentrarnos por este extraño camino, para ingresar en terreno desconocido, debemos
replantear teorías, buscar nuevos instrumentos, proponer nuevas técnicas.
De ahí que sea común escuchar expresiones como:
• aprender a olvidar;
• desaprender el pasado;
• destrucción creativa;
• escapar a la atracción gravitacional del pasado;
• el pensamiento lineal no tiene sentido en un mundo no-lineal;
• replantear nuestras propias ortodoxias;
• el éxito en el pasado no significa éxito en el futuro;
• dejar de pensar en lo que vamos a hacer analizando lo que hemos hecho;
• repensar el futuro;
1
Determinismo: Doctrina filosófica según la cual todo acontecimiento resulta necesariamente
de causas que operan según leyes. Puede aplicarse en general a todo acaecer en el
universo, según su formulación inicial en el atomismo griego (Demócrito), o a campos
determinados, según la especificación que acompañe al término (determinismo teológico,
psicológico, etc.).
Racionalismo: 1. Método (o incluso, en sentido lato, doctrina filosófica) cuyo criterio de
verdad es intelectual y deductivo, y no sensorial. Generalmente, este término se entiende
como un intento de utilizar en filosofía los métodos matemáticos como hicieran, entre otros,
Descartes, Leibniz y Spinoza. 2. Creencia en el poder ilimitado de la razón.
Cartesianismo: Movimiento filosófico inspirado en Descartes, desarrollado especialmente en
Francia en los siglos XVII y XVIII. En el campo de las ciencias se caracteriza por el espíritu
de análisis: la geometría analítica es su principal logro. En filosofía hay un cartesianismo
estricto, de poca duración y fecundidad (Regius, Clerselier, Clauberg, Le Grand), aunque
también abarca la tradición racionalista de la Edad Moderna europea (lógica de Port Royal,
Malebranche, ocasionalismo, Spinoza, Leibniz), e incluso derivaciones contemporáneas,
como la fenomenología de Husserl. (Salvat Multimedia, 1999)
• el cambio, no como amenaza sino como oportunidad.
Es evidente que el nuevo marco de referencia internacional configura un entorno de
profundas transformaciones, y son precisamente estas transformaciones las que le exigen un
nuevo modelo de comportamiento a las organizaciones.
Sin embargo, para poder lograr esa tarea, quienes se encuentran al frente de las
organizaciones deben asumir la construcción de un nuevo liderazgo y éste solo se puede
lograr a partir de generar nuevos modelos mentales, nuevas formas de pensamiento.
Estos nuevos modelos mentales deben formar estrategias partiendo de una visión enfocada,
compartida y formada por todos los individuos de la organización. No es posible imaginar un
cambio en el comportamiento de la organización si no se considera la participación de los
miembros de la organización en la formación de la estrategia.
Para entender los cambios que están ocurriendo en el contexto es interesante analizar los
factores que generan la construcción de una nueva institucionalidad en up entorno
globalizado.
2
© 1999 NetRatings, Inc.
3
© Global Reach.
• Comercio electrónico para registro automático, mantenimiento programado,
actualizaciones y downloads de software.4
No cabe duda de que el desarrollo tecnológico continuará siendo la fuerza que impulse
avances sustantivos en la globalización. Pero no menos cierto es que la globalización
también impulsa el desarrollo tecnológico al intensificar la competencia y al acelerar la
difusión tecnológica por medio de la inversión directa nacional y extranjera.
4
Fuente: [Link]
5
McKinsey Global Institute. The global capital market: Supply, demand, pricing and
allocation, 1994.
devaluaciones), un segundo canal se ve reflejado en los precios de las materias primas, y el
tercer canal es la pérdida de confianza de los inversionistas.
Este tercer canal es de gran importancia para la aceleración y desaceleración de la
integración financiera internacional, ya que la actitud de confianza o desconfianza lleva a los
inversionistas a colocar su capital o retirarlo abruptamente, no sólo en los países en crisis,
sino en los que presentan debilidades de distinto tipo (North, 1993; de las Casas & Trejos,
1999).
La integración de los países en bloques alrededor del mundo es otro factor que debe
seguirse muy de cerca al momento de analizar la configuración de los mercados. La
interrelación entre los países miembros de un bloque hace que las economías de cada país
sean más sensibles a los movimientos que se producen en cualquiera de ellos como pudo
verse en las últimas crisis cambiarias.
En nuestra región, el Mercosur tiene como objetivo central su inserción en el comercio
mundial sobre la base de acuerdos con terceros países, con otros bloques de países o
actuando en bloque en el seno de las organizaciones multilaterales. Ahora, requiere dar un
salto cuántico hacia el análisis de proyectos de transformación productiva e inserción
competitiva de sus miembros en la economía global. De otra manera, corre el riesgo de
quedar limitado a la discusión de cuestiones comerciales de corto plazo. Necesita mantener
una visión estratégica más amplia, que le permita sostener y expandir la relevancia política y
económica que ha conseguido hasta el momento.
Teoría de sistemas
La teoría general de los sistemas, desarrollada por Ludwig von Bertalanffy a principios de
1930, e inspirada en las ciencias biológicas, buscó mejorar la comunicación entre las
ciencias estimulando el desarrollo de modelos teóricos, y la coordinación e integración
científica a través de pautas semánticas comunes.
Cuando aplicamos este marco teórico a la administración, vemos que las empresas pueden
ser analizadas como sistemas. Claro que podemos comprender que existe poca relación
entre el sistema empresa y el sistema circulatorio, o un sistema cibernético. Básicamente,
sólo tienen en común la definición primera de sistema; es decir, se trata de un conjunto de
elementos o partes relacionadas entre sí y sus atributos.
Las empresas son consideradas sistemas complejos adaptativos, es decir, que responden a
las perturbaciones y los cambios del entorno, tendiendo a la permanente transformación
estructural. Este sistema empresa puede ser analizado como un todo, o abierto en sus partes
componentes o subsistemas. Pero el enfoque debe estar siempre en la optimización de la
interacción de todas las partes, y no en las acciones de las partes tomadas por separado.
Jay Forrester destaca que la comprensión de los sistemas físicos está mucho más avanzada
que la de los sistemas sociales, corporativos, gubernamentales o económicos. Los individuos
en general rechazan la idea de que los sistemas físicos y humanos tienen la misma
naturaleza, y pertenecen a la misma clase de sistemas altamente organizados,
realimentados y no lineales que los físicos, aun cuando los sistemas sociales son más
complejos que los físicos (Forrester 1998).
Un sistema social como lo es una organización, limita la libertad de los individuos en gran
medida, ya que se busca el funcionamiento de la organización como un todo. De hecho, el
concepto de sistemas contradice la idea de que los individuos actúan en forma totalmente
libre, ya que se privilegia el beneficio del todo por encima de las partes.
Dinámica de sistemas
Jay Wright Forrester, profesor del MIT (Massachusetts Institute of Technology) fue el creador
de la disciplina hoy conocida como dinámica de sistemas, si bien originariamente fuera
llamada por él dinámica industrial, nombre que también aplicara a su libro, editado en 1961.
En el año 1956, Jay Forrester comenzó sus trabajos de investigación relacionados con el
comportamiento de los sistemas en movimiento. Así, en los años posteriores, fue creciendo
en el MIT un grupo de profesores y científicos que trabajaron fundamentalmente en los
aspectos puramente teóricos de la materia.
Sin embargo, debieron pasar varios años para que esta rama del conocimiento se
comenzara a difundir y estudiar en forma masiva. Más concretamente, a partir de la aparición
del libro La quinta disciplina (Senge, 1990).
¿Por qué sucedió esto? En los últimos años la dinámica del contexto, la inestabilidad y la
turbulencia, se incrementaron de tal forma que resultó imprescindible conocer el
comportamiento de los sistemas a lo largo del tiempo. Es decir, más allá de considerar qué
decisión tomar y cuándo, conocer cómo esta decisión tomada actualmente, en este lugar
puede impactarnos en el futuro, o en un lugar diferente del esperado. Y encontrar las raíces
de nuestros problemas actuales, en decisiones que tomamos tiempo atrás, o en otro lugar.
La dinámica de sistemas ayuda a comprender que no existen las situaciones aisladas del tipo
de causa-efecto. Vivimos en un mundo circular, en movimiento, donde cada acción se basa
en condiciones presentes y afecta el futuro, de manera que las condiciones modificadas
pasan a ser la base de acciones futuras. El proceso no tiene inicio ni fin, sino infinitos ciclos
de realimentación que interconectan personas y eventos (Forrester 1998).
"La dinámica de sistemas combina la teoría, los métodos y la filosofía para analizar el
comportamiento de los sistemas (...) La dinámica de sistemas muestra cómo van cambiando
las cosas a través del tiempo."
Forrester, 1998.
Para entender las bases de este pensamiento, comenzaremos por analizar los principios,
leyes y reglas de la dinámica y el pensamiento sistémico.
Este tiempo (t) es la demora que se produce hasta lograr el resultado. Aunque la demora sea
mínima, puede producir resultados no deseados, porque "sobrerreaccionamos" o
"sobredecidimos" por no tener paciencia para esperar el resultado final.
Un ejemplo: cuando abrimos las llaves de agua para darnos una ducha, según como hemos
regulado los grifos, notaremos que el agua está, por ejemplo, demasiado fría. Parados al
lado de la ducha, desnudos, la paciencia es poca, por lo que rápidamente damos un par de
vueltas al agua caliente. El resultado se hace notar varios segundos después: el agua sale
excesivamente caliente y nos obliga a corremos a un lado y girar la fría. Pero ¿qué sucede?
Nuevamente la urgencia por resolverlo presionándonos y a la vez que disminuimos el caudal
de agua caliente, aumentamos el de agua fría. Como conclusión, duplicamos el esfuerzo y
volvemos a enfriamos. Así se suceden una serie de "sobrerreacciones" hasta que finalmente
(llegamos al equilibrio.
Reglas facilitadoras
Una vez comprendidas estas siete leyes de la dinámica de sistemas y su interrelación,
resulta útil analizar algunas reglas facilitadoras del pensamiento sistémico dinámico. En este
caso se trata de normas no tan generales y básicas como las leyes, pero de mucha utilidad
como guía para el pensamiento y la toma de decisiones. Intente aplicarlas, a partir de lo
leído, a una situación de la realidad.
1. Todo está conectado con todo.
2. No se puede hacer una sola cosa.
3. No existe la eliminación sola.
4. No hay que esperar algo por nada, siempre habrá un costo escondido.
5. La naturaleza sabe qué es lo mejor.
6. No trate de controlar a los jugadores, cambie las reglas de juego.
7. No cree reglas que no puedan ser aplicadas.
8. No hay soluciones simples.
9. Buenas intenciones no son suficiente.
10. No hay respuestas finales.
11. Toda solución crea nuevos problemas.
12. Los sistemas sueltos son generalmente mejores.
13. Malos límites generan malos gobiernos (responsabilidad total sobre el proyecto o
problema).
14. Anticiparse siempre es ganar en el largo plazo.
Algunas respuestas
Jay Forrester plantea en el documento "Diseñando el futuro" (1998) los hallazgos obtenidos
después de varios años de trabajo con sistemas sociales dinámicos.
1. La mayoría de los problemas se origina en causas internas, aunque generalmente se
culpa a causas externas.
2. Las acciones que se emprenden en la creencia de que son una solución para los
problemas, son a menudo la causa de los problemas que se están experimentando.
3. La propia naturaleza de la estructura dinámica realimentada de un sistema social tiende a
conducir erróneamente a acciones que son ineficaces e incluso contraproducentes.
4. Los individuos disponen de suficiente información sobre un sistema como para permitir
con éxito su modelación.
Los procesos retroalimentadores, o feedback loops, son la herramienta base de la dinámica
de sistemas y del pensamiento circular. Estos procesos nos muestran la evolución de un
suceso de manera circular en lugar del tradicional pensamiento lineal. Hay dos tipos
genéricos de procesos, los procesos reforzadores y los procesos compensadores.
Procesos reforzadores
Un proceso reforzador es el proceso que, tras un cambio, genera más cambio aún. Es el
responsable por el crecimiento rápido de cualquier sistema, el que genera el crecimiento en
una empresa. Se los denomina —según el autor del que estemos hablando— con diferentes
nombres, tales como ciclos de refuerzo, positive feedback loops, ciclos virtuosos o viciosos,
efecto bola de nieve, rizo reforzador, etc. El símbolo con que se los identifica por convención
es una R encerrada en un ciclo.
Comenzaremos por analizar algunos procesos aisladamente, sin considerar las fuerzas que
los afectan para explicar su comportamiento como variable pura.
Dada una determinada metrópoli, los nacimientos ocurridos en un período "x", implican un
aumento en la cantidad de población, lo que generará a lo largo del tiempo una mayor
cantidad de nacimientos, lo que a su vez nos conduce a un aumento en la población, que
ocasiona mayor cantidad de nacimientos... y así hasta el infinito.
Supongamos, una cuenta en un banco, donde tengo depositado un monto "x". A medida que
pasa el tiempo, ese dinero genera un cierto interés, que incrementa el monto de mi capital
invertido en la cuenta bancaria. Al tener más capital, a la misma tasa, el monto recibido en
concepto de intereses es mayor, lo que incrementa más el capital y, a su turno, los intereses
recibidos...
Tomemos ahora, un profesional, investigando cierta disciplina en particular. Digamos, por
ejemplo, un graduado en abogacía, preparando su tesis doctoral relacionada con el derecho
y la procreación. Comienza entonces a investigar desde el punto de vista legal, cuáles son
las reglamentaciones actuales en el campo de la fertilización asistida, y cuáles son los
proyectos actualmente en debate.
Estos nuevos conocimientos, lo llevan a considerar el tema desde el punto de vista de la
medicina, y estudiar el grado de avance en la materia. Qué es posible y qué no es posible
realizar hoy en día, médicamente hablando.
Pero, ¿qué opina la Iglesia de todo esto? Cargado con su bagaje legal y médico, emprenderá
ahora el estudio de las diversas opiniones vertidas públicamente tanto por la Iglesia como
institución, como por algunas de sus figuras representativas individualmente. Camino que, a
su vez, lo llevará a bucear en otras religiones, quizá en la ética...
Procesos compensadores
Un proceso compensador es aquel que mantiene el sistema en equilibrio. Trata de negar el
cambio en una dirección, empujando hacia la dirección opuesta. Es el termostato que regula
la temperatura, el hambre que regula la necesidad de comer. Son llamados también ciclos de
balance o negative feedback loops. El símbolo con que se los identifica por convención es
una B encerrada en un ciclo.
Imaginemos esta situación. Un viernes de diciembre, un empleado está trabajando en la
oficina, con el sol del mediodía que pega en la ventana. Acalorado, molesto, se levanta y
prende el aire acondicionado. El equipo comienza a recircular el aire, y rápidamente se siente
el descenso de la temperatura. Sin embargo, el objetivo de este empleado no es llevar su
cuerpo a un nivel de hipotermia, ni seguir trabajando con guantes de abrigo y un sweater de
lana. El aire acondicionado tiene un sensor que compara permanentemente la temperatura
obtenida con la deseada, y al llegar al nivel buscado (en nuestro ejemplo, 20 °C) disminuye la
marcha. El sensor sigue trabajando, y cuando la temperatura vuelve a aumentar, el proceso
se reinicia.
Supongamos ahora que este mismo empleado llega a su casa por la noche, agotado luego
de un día de largo trabajo. Si en ese momento se le pidiese reiniciar la actividad, su
rendimiento sería casi nulo, ya que estaría demasiado fatigado para poder rendir
satisfactoriamente. Sin embargo, luego del adecuado reposo, el cansancio desaparece.
Procesos combinados
Nunca existe un proceso reforzador aislado, tal como quedara explicado en la ley del límite al
crecimiento. El límite al crecimiento está representado por un proceso compensador aplicado
sobre un proceso reforzador.
En el ejemplo que sigue, las muertes son el límite al crecimiento del sistema de población
que genera crecimiento a través de los nacimientos, sistema que, de no contar con este
límite, crecería hasta el infinito.
Volvamos ahora al ejemplo de la empresa que vende todo lo que produce, analizado páginas
atrás. Evidentemente, este ciclo no crece espiraladamente hasta el infinito, sino que se
detiene por varias razones. Por ejemplo, por la capacidad de planta, que hace que, en el
corto plazo, la cantidad de unidades producidas no pueda superar un cierto número,
independientemente del capital de producción del que podamos disponer.
Arquetipos sistémicos
Son situaciones que se repiten permanentemente, por costumbre, generando errores en el
comportamiento. Un arquetipo es la descripción de un proceso que ayuda a reconocer
comportamientos repetitivos, y encontrar sus "puntos de apalancamiento". Comience leyendo
los arquetipos descriptos a continuación. Se trata de cuatro situaciones simples,
ejemplificadas para su mejor comprensión. Si usted decide complementar esta lectura con La
quinta disciplina, encontrará algunos de estos arquetipos desarrollados de manera diferente,
y algunos arquetipos nuevos. Intente entonces, integrar los conceptos de ambos escritos.
1. Límite al crecimiento
Descripción: como vimos anteriormente, toda situación creciente tiene siempre un balance
asociado. No existe fuerza que crezca indefinidamente. Supongamos una empresa a
principios del siglo XX, que vende todo lo que produce. A simple vista, podríamos decir que
todo lo que tiene que hacer es producir más para vender más, y con los ingresos obtenidos
comprar más materia prima para seguir produciendo, cada vez a niveles más altos. Sin
embargo, existen varios posibles límites al crecimiento que, más tarde o más temprano,
habrán de presentarse. El ejemplo aquí expuesto es la capacidad de producción, pero
también podríamos citar la saturación del mercado, el agotamiento de materias primas, la
competencia, y varios más.
Punto de apalancamiento: Identificar cuál es el principal balance que frena este
crecimiento, y buscar la forma de eliminarlo o, al menos, reducir su impacto.
2. Desplazamiento de carga
Motor de crecimiento
Este modelo se desarrolló tomando como base diversos conceptos de la dinámica de
sistemas. La idea central del mismo, es que la empresa tiene un motor (o ciclo de refuerzo)
que la hace avanzar hacia el objetivo deseado, o propósito estratégico. Ese motor sería su
rueda operativa, liderada por su producto o servicio. Sobre él actúan dos tipos de
aceleradores (presiones y estímulos) y dos tipos de frenos (límites al crecimiento internos y
externos).
Sistemas estables
Son los que tienen la habilidad para mantenerse en la misma posición a pesar de los
cambios en el entorno. Los ejemplos clásicos de sistemas estables son: el termostato, la
temperatura del cuerpo, la sed, los inventarios, presas y predadores. Todos los sistemas
estables están formados por, al menos, un proceso compensador.
Sistemas activos
Los sistemas que buscan la auto-estabilidad generan respuestas activas al cambio. Este tipo
de sistemas no se queda "mirando el contexto" e ignorando las presiones. Una respuesta
activa al cambio necesita el uso de energía. Los sistemas toman energía de diversas fuentes
y la almacenan para su uso posterior. Por ejemplo, los sistemas vivos toman energía del sol
y de la comida, y la almacenan. Algunos sistemas mecánicos también almacenan energía,
como el tanque de combustible en un auto, o la electricidad almacenada en las baterías.
La mayoría de los sistemas vivientes deben estar activos, si se detienen completamente
mueren. Cuando una persona duerme, el corazón sigue latiendo, los músculos se mueven,
las células siguen realizando complejos procesos químicos, etc. Al despertar, frente a la
ausencia de estímulos del entorno, la persona tiene una sensación de aburrimiento, y busca
generar alguna clase de estímulo (escuchar música, leer el diario, hacer gimnasia). Como
regla general, cuanto más complejo el sistema es, más energía se necesita gastar, y más
activo será para iniciar cambios en el entorno. El gato usa más energía que una rana para
crear y buscar estímulos, para satisfacer sus necesidades y su curiosidad. Lo mismo ocurre
con las organizaciones. A mayor complejidad, mayor necesidad de energía, y por lo tanto,
mayor necesidad de estímulos para conseguir esta generación de energía.
A más presiones, más consumo de energía. Si no alcanza a abastecer las necesidades
mínimas, el sistema entra en estrés continuo, pudiendo llegar a la muerte.
Este esquema es similar al del motor de crecimiento, donde vemos que el motor necesita
energía para funcionar, energía que es proporcionada por los estímulos (fundamentalmente
innovación, cambios y redefiniciones en la rueda operativa y en la estrategia). Pero esta
energía se consume, en parte para el funcionamiento de la empresa y en parte por las
presiones que se generan para mover al sistema, frenado por los distintos límites al
crecimiento que actúan sobre él.
La dinámica de sistemas nos enseña a ver que es mejor, por un lado, detectar y
eliminar los límites; y por el otro, generar estímulos permanentes antes que tomar
decisiones impulsivas para solucionar los problemas en el momento y sin tener en
cuenta los resultados futuros.
III. MODELOS MENTALES
El concepto de modelos mentales se remonta a la antigüedad, pero fue utilizado por primera
vez en 1940, por el psicólogo escocés Kenneth Craik. Desde entonces lo han usado los
científicos del conocimiento y gradualmente se ha convertido en terminología corriente entre
los ejecutivos. El concepto alude a los esquemas subyacentes y más o menos permanentes
del mundo que los individuos tienen en su memoria duradera y las percepciones cercanas en
la memoria reciente (Senge et al., 1994).
"Los modelos mentales son las imágenes, supuestos e historias que llevamos en la mente
acerca de nosotros, los demás, las instituciones y todos los aspectos del mundo. Como un
cristal que distorsionara sutilmente nuestra visión, los modelos mentales determinan lo que
vemos."
Senge, 1990.
Los modelos mentales limitan o enmarcan la perspectiva de una empresa sobre lo que
significa ser "estratégico", el repertorio de posibilidades competitivas, la posibilidad de elegir
herramientas de análisis, el tipo de organización ideal, la evaluación de los negocios, etc. La
estrategia se forma en la mente de las personas que componen la empresa; es por esta
razón es que comenzamos el análisis de la estrategia a partir del desarrollo del concepto de
modelo mental.
Los modelos mentales tienen que ver con lo que sentimos y lo que hacemos, no con lo que
decimos, que puede ser diferente. Los modelos mentales determinan lo que percibimos y lo
que hacemos en consecuencia.
Le proponemos un ejercicio para ayudarlo a meditar sobre su modelo mental. Coloque un
puntaje de 1 a 10 a cada una de las siguientes palabras, considerando 1 lo menos importante
y 10 lo más importante para el manejo de una organización.
• Autoridad
• Recursos
• Estructura
• Control
• Resultados
• Visión
• Posicionamiento
• Coraje
• Comunicación
• Integración
Al final del capítulo veremos el resultado de este ejercicio, y extraeremos algunas
conclusiones.
Siguiendo a Danah Zohar podemos ver las características asociadas a los modelos mentales
del Management Newtoniano comparado con lo que la autora denomina Management
Cuántico (Zohar, 1997).
La columna de la izquierda tiene relación con el modelo mental predominante en la mayoría
de los empresarios y gerentes en la actualidad, aunque gradualmente se va comprendiendo
la importancia de mutar el modelo mental hacia los conceptos enunciados en la columna
derecha.
Como las máquinas de Newton, el primer valor de los modelos mentales tradicionales es la
eficiencia, que fue, a su vez, uno de los valores más fuertes de los fundamentos de Frederick
Taylor.
En los últimos años las prácticas taylorianas han seguido utilizándose bajo diferentes formas
como downsizing, resizing o reingeniería. Todos estos modelos apuntan a reaccionar frente a
los cambios, pero sin adecuar el modelo mental, ya que se parte de supuestos que no son
ciertos. Pero el cambio de los modelos mentales es muy arduo, hay que superar la esencia
las estructuras individuales de pensamiento para lograrlo.
La eficiencia no es más el paradigma para el desarrollo de una organización, sino el lograr el
desarrollo sostenible de la misma en el largo plazo. Para esto, hace falta tomar decisiones de
corto plazo en función de la estrategia, y no "operar por operar", sin analizar las posibles
consecuencias no buscadas.
"Los modelos mentales son algo bastante natural, todo el mundo los tiene, están ahí, tanto si
somos conscientes de ellos como si no, y vemos el mundo a través de ellos. Son bienes
preciados y personales. Son de cada uno. Vivimos dentro de ellos."
"Nuestros modelos mentales están muy arraigados en nosotros y nos predisponen ante la
experiencia de una manera en concreto. Nos servimos de ellos para discriminar y decidir lo
que es importante y lo que no."
O’Connor & McDermott, 1998.
A través de estos textos podemos ver la importancia de los modelos mentales, ya que incluso
pueden llevamos a confundir nuestra visión de la realidad. Elaboramos y formamos nuestros
modelos mentales a partir de las costumbres, de la cultura y las ideas importantes recibidas
durante la infancia. A lo largo del tiempo continuamos forjándolos y manteniéndolos según
nuestra experiencia de vida.
Según O’Connor y McDermott (1998), los modelos mentales se conforman de cuatro
maneras distintas: Eliminación, Construcción, Distorsión y Generalización.
Eliminación: la eliminación tiene que ver con nuestro proceso de selectividad. Al recibir
tantos estímulos complejos, filtramos y seleccionamos de acuerdo con nuestros intereses,
estado de ánimo, etc. Con lo cual se eliminan muchos de los estímulos que recibimos,
modificando nuestros modelos mentales de manera diferente de otra persona que pueda
estar sometida a los mismos estímulos.
Construcción: es lo contrario a la eliminación, implica ver algo que no existe. La
ambigüedad siempre lleva a la construcción, interpretamos la ambigüedad encontrando
patrones y significados diversos en los hechos más oscuros y aleatorios.
Distorsión: la distorsión implica el cambiar la experiencia, por ejemplo, amplificando una
parte y disminuyendo otra, o dando más importancia a unas experiencias que a otras.
Generalización: es crear los modelos mentales basándose en alguna experiencia y, a partir
de allí, generalizarla. Esto es terriblemente peligroso y a menudo guía a falsas presunciones.
(Generalizamos cuando usamos las palabras siempre, nunca, todos, todo el mundo, y nadie.)
Según Ian Mitroff y Harold Linstone (1993), de acuerdo con el tipo de modelo mental del
individuo, la estrategia emergente será diferente. Una posible clasificación, siguiendo a estos
autores, de las formas de pensamiento es la siguiente:
1. Inducción - Consenso.
2. Análisis - Deducción.
3. Realidades múltiples.
4. Conflicto.
5. Pensamiento dinámico sin fronteras (todo interactúa con todo).
Otra posible clasificación, quizá más ajustada al universo de la empresa, tiene en cuenta
aspectos estratégicos considerando las diferentes posiciones que fueron surgiendo en las
distintas épocas (Serra, 1998). Esta clasificación, toma en cuenta seis tipos de modelos
mentales o formas de pensamiento estratégico, a saber:
Tipo I. Pensamientopretayloriano o artesanal.
Tipo II. Pensamiento orientado a la producción y el crecimiento.
Tipo III. Pensamiento orientado al marketing.
Tipo IV. Pensamiento financiero.
Tipo V. Pensamiento abierto.
Tipo VI. Pensamiento holístico, dinámico y circular.
Tipo I: Pensamiento pretayloriano o artesanal
Esta sería la forma de pensar predominante en el siglo XIX, principalmente pensando en la
empresa como fuente de producción artesanal, basada en el trabajo individual y la renta sólo
por localización.
Un empresario que comienza su actividad con la idea de no crecer mucho y mantener una
empresa familiar es un típico modelo I, pero también lo es un panadero, un tintorero o
cualquier otro tipo de comerciante cuentapropista. También lo es un productor agrícola que
no busca asociarse ni integrarse hacia adelante en la cadena de valor agregado.
Tipo II: Pensamiento orientado a la producción y el crecimiento
Es la típica forma de pensar generada a partir de la revolución industrial y mantenida a lo
largo de los primeros 60 años de este siglo. Donde el pensamiento estratégico está orientado
a la fábrica ("tener la fábrica más grande, con más gente", "comprar máquinas nuevas").
Todos los negocios se evalúan en función al crecimiento; el objetivo final del empresario es
crecer.
Es el tradicional empresario que, cuando viaja al exterior dedica la mayor parte del tiempo a
visitar fábricas y exposiciones de maquinarias. En el caso de una empresa de servicios, se
persigue el crecimiento a través de la expansión de la actividad sobre la base de nuevas
sucursales, sin considerar posibilidades de franquicias y/o tercerización. El centro de su
interés está focalizado en el crecimiento y la eficiencia, dejando de lado al cliente. Lo más
importante es crecer por el hecho de crecer, incluso sin evaluar la rentabilidad.
Tipo III: Pensamiento orientado al marketing
binen con su modelo mental como para ser evaluados, pensando que los problemas de
ventas se solucionan básicamente a través de la comunicación intensiva.
En general es una derivación del modelo de crecimiento, sólo que busca el crecimiento sobre
la base de la publicidad manteniendo su fabrica o sus sucursales, así como también su
integración vertical.
Tipo IV: Pensamiento financiero
Este modelo mental fue el predominante en la década de los ’80, en particular en las épocas
de hiperinflación. Es una mentalidad negativa, muy cortoplacista, que prioriza sólo
resultados, eliminando negocios con potencial estratégico, en función de aquellos que
ofrecen rendimientos más cercanos en el tiempo.
En general las personas con este modelo mental no creen en el marketing, y menos aún en
la creatividad, son muy lógicos y pesimistas. Utilizan índices de tipo financiero para evaluar
todos los negocios y es muy importante el análisis numérico y la especulación, entrando sólo
en negocios rentables en el corto plazo.
Tipo V: Pensamiento abierto
Este es un modelo mental totalmente abierto, que trata de unir los pensamientos de todas las
áreas. La idea de apertura mental permite incluir en la evaluación estratégica del individuo
cualquier tipo de negocios, y considerar las posibles alianzas entre empresas, como por
ejemplo, franchising, licencias, joint-ventures, etc.
En esta forma de pensar se analiza la posibilidad de tercerizacion (outsourcing) como forma
de ganar flexibilidad convirtiendo en variables parte de los costos fijos.
Tipo VI: Pensamiento, holístico, dinámico y circular
Contempla el pensamiento del tipo anterior, totalmente abierto, pero con la visión
permanentemente enfocada al futuro, utilizando dinámica de sistemas y análisis de redes. Se
basa en el pensamiento dinámico y circular y no en el tradicional pensamiento estático y
lineal.
..."La nueva empresa es una red de equipos de trabajo distribuidos que actúan como clientes
y servidores entre si. Los equipos recibieron un fuerte empuje en los ’80 cuando John Welch,
gerente general de General Electric lanzó el «Workout Program» centrado en la creación de
equipos con funciones cruzadas. Ahora los equipos llegan hasta el cliente, proveedores y
otros, incluso cambiando las relaciones entre las organizaciones"...
Tapscott, 1996.
Es un salto cuántico con respecto a los cinco modelos mentales anteriores. Implica pensar
cómo una decisión de hoy nos va a afectar en el futuro, e implica también entender que una
decisión sobre una variable va a afectar a otras variables en algún momento del tiempo. Está
asociado a las Leyes de la Dinámica de Sistemas, tales como no fragmentar los sistemas, no
presionar, no dejarse impactar por los buenos resultados en el corto plazo, considerar
permanentemente las demoras entre una decisión y sus resultados, conocer los límites para
apalancarlos y lograr un crecimiento natural.
Los cinco primeros modelos mentales están basados en el pensamiento lineal y estático; en
cambio, el sexto —pensamiento holístico, dinámico y circular— considera la complejidad y
los sistemas no lineales. Este es el único modelo mental que se adecua a la realidad del
entorno actual. Existe un salto cuántico entre los cinco primeros modelos mentales y el sexto.
El modelo mental marca, como dijéramos antes, los límites del pensamiento. De acuerdo con
el modelo mental de cada uno, surgirán distintas alternativas o cursos de acción, que para
otro modelo mental podrían resultar irrealizables, o incluso, desconocidas.
Debemos pasar de modelos mentales dominados por los hechos a modelos mentales que
reconozcan patrones de cambio de largo plazo y las estructuras subyacentes que generan
esos patrones. Así como el pensamiento lineal domina la mayoría de los modelos mentales
hoy utilizados para decisiones críticas, las organizaciones de aprendizaje del futuro tomarán
decisiones críticas basadas en la comprensión compartida de interrelaciones y patrones de
cambio (Senge, 1990).
"La forma de educación produce gente con un alto nivel de estrés. En los colegios se sigue el
modelo de la era industrial', la línea de montaje."
Senge, 1999.
Marco estratégico
El marco estratégico está formado por la visión, el posicionamiento y la estrategia. A partir de
la visión debemos elegir el posicionamiento adecuado para la organización, en este caso
obtendríamos lo que denominamos visión enfocada, con la que es posible elaborar la
estrategia.
La estrategia —como vamos a ver más adelante— estará formada por los objetivos
estratégicos, las trayectorias estratégicas y las habilidades esenciales.
Visión
La palabra visión viene del latín visio, ver, percibir. En teología se describe como cosas que
permite Dios ver a algunas personas. En idioma inglés, visión se define como the ability to
perceive or foresee something, as through mental acuteness. La visión es la imagen
dinámica del futuro que se quiere alcanzar, descripta en el tiempo presente, tal como si
estuviese sucediendo. Es lo que se desea ser a futuro, adonde queremos ir, y cómo seremos
cuando lleguemos allí.
"La visión brinda una guía sobre cuál es el núcleo central que debe preservarse y cuál el
futuro que debe estimular el progreso."
Collins & Porras, 1996.
Visión no es lo mismo que misión. Si bien existe discrepancia entre los distintos autores
contemporáneos respecto del sentido de ambos conceptos, desde nuestra postura
entendemos que la misión es una declaración de los valores y filosofía de la organización y,
como tal, no forma parte de la estrategia. Antes bien, es un marco de referencia para el
desarrollo de la actividad empresaria, una toma de posición que indica el propósito de la
empresa y su identidad organizacional. Una visión infunde forma y rumbo al futuro de la
organización y guía a la empresa en la fijación de metas que sirvan de impulso para la
obtención de sus objetivos finales.
La visión es la expresión dinámica más profunda del futuro que queremos crear juntos. Debe
ser construida entre todos, no impuesta desde la jerarquía superior, sino formada
voluntariamente por todos los miembros de la organización.
Es importante trabajar continuamente en función de la visión, todas las acciones operativas
deben ser guiadas por ella, y en caso contrario estaremos trabajando rutinariamente, sin un
rumbo, sin una guía.
También es importante tener en cuenta la reflexión diaria, y hacerse al final del día las
preguntas ¿qué hice hoy que sea consistente con mi visión?, ¿cuánto tiempo le dedico a la
visión?
¿Mi visión o nuestra visión? Tenemos que lograr siempre que se hable de nuestra visión para
lograr un patrón integrado de comportamiento. Si no conseguimos que los miembros de la
empresa sientan la visión como propia es casi imposible lograrla.
Hay que lograr la tensión creativa que se basa en el stretch, o sea, con pocos recursos poder
estirarlos basándose en la creatividad para poder alcanzar la visión.
Muchas veces nos vemos atraídos por una actitud facilista que nos dice que no nos
esforcemos porque es casi imposible lograr la visión; Peter Senge llama a esto tensión
emocional. Si dejamos actuar a la tensión emocional podemos estar seguros de que no
vamos a lograr ningún resultado. Estas dos tensiones las podemos analizar como dos
atractores diferentes, uno que es la visión y el otro que es el descanso.
Matriz aspiraciones-recursos
La visión, como componente principal de la estrategia, puede analizarse a través de esta ma-
triz, que relaciona los recursos de la empresa con el nivel de sus aspiraciones.
Propósito estratégico
Otro elemento que tenemos que tomar en cuenta cuando definimos o analizamos la visión es
el propósito estratégico (Hamel & Prahalad, 1994).
El propósito estratégico expresa, de alguna manera, la cuantificación de la visión para cinco
o diez años. Implica un determinado punto de vista sobre la posición de mercado o posición
competitiva a largo plazo que una empresa espera conseguir. Por lo tanto, transmite un
sentido de orientación, un sentido de descubrimiento y un sentido de destino; éstos son los
elementos que demuestran la existencia de un propósito estratégico. Para convertir un
propósito estratégico en realidad es necesario que contenga y transmita un aspecto
emocional. Es necesario que todas las personas que trabajan en la organización
comprendan cuál tiene que ser su contribución y se esfuercen por cumplirla.
Posicionamiento
El posicionamiento puede definirse como el lugar que se quiere ocupar en la mente de los
jugadores o los actores clave. Es una percepción, un concepto comprendido. No se puede
hablar sólo de posicionamiento desde el lado de la demanda como lo plantearan Ries y Trout
(1986) ni tampoco sólo desde el punto de vista de la oferta como lo plantea M. Porter (1996),
sino que debería analizarse desde la oferta y la demanda simultáneamente, de manera de
percibir la imagen integral.
El concepto de posicionamiento nació desde la publicidad para convertirse luego en un
importante concepto del marketing y, finalmente, ser entendido como concepto estratégico de
máxima importancia. Sin posicionamiento casi podría decirse que una organización no existe.
El posicionamiento le entrega valor a la organización, a los servicios y/o productos de ésta, e
incluso a las personas que forman las organizaciones. Tener un posicionamiento claramente
establecido es una herramienta fundamental a la hora de negociar una alianza, una fusión,
lograr un crédito, etcétera.
El posicionamiento es un concepto dinámico, ya que varía con el tiempo pero es irreversible;
es decir, una vez que se transforma no puede volver al punto anterior. Un posicionamiento
coherente será aquel que se obtenga como consecuencia de tomar múltiples acciones bien
hechas y en consistencia con un período de tiempo.
El posicionamiento es, por definición, un límite estratégico para la visión. Por ejemplo, una
empresa que define a su visión como "la empresa líder en el mercado de conservas", el
posicionamiento elegido estará condicionando los distintos objetivos estratégicos y
trayectorias a seguir. Si se decide optar por un posicionamiento por precio, los objetivos y las
trayectorias estratégicas serán claramente diferentes que si la decisión es buscar un
posicionamiento sustentado en brindar la mejor calidad.
Los límites al posicionamiento son generalmente internos antes que externos, ya que
habitualmente no se toma debida conciencia del valor y la importancia del posicionamiento,
así como tampoco se toma conciencia de la necesidad de comprender las demoras, y buscar
resultados del posicionamiento en el largo plazo o —al menos— entender que no son de
corto plazo.
Este pensamiento cortoplacista —orientado hacia la búsqueda de respuestas a la
incertidumbre a través de reacciones impulsivas antes que de acciones meditadas— genera
movimientos estratégicos que afectan el futuro proyectado, y muchas veces impiden lograr el
posicionamiento deseado por falta de coherencia y consistencia en las acciones.
También es frecuente ver cómo se destruye el posicionamiento obtenido en el intento de
querer abarcar una porción mayor de mercado con un nombre o con una marca a través de
la extensión de línea. En este caso resulta aconsejable limitar cuidadosamente el uso de las
marcas a ciertos productos, servicios o categorías, que se encuadren en la imagen que la
empresa desea brindar.
La base para lograr un posicionamiento que genere valor y proporcione un desarrollo
sostenible en la organización es tener adecuados modelos mentales en la alta dirección.
Estos modelos mentales no deben ser los tradicionales, basados en analizar relaciones de
causa y efecto y marcados por el pensamiento lineal y determinístico, sino formados en el
pensamiento dinámico, circular y holístico.
Es más importante entender el concepto y el proceso que requiere el posicionamiento que
entender a los diferentes jugadores en el mercado. La trampa o barrera al posicionamiento
más fuerte es la interna, no la externa.
Este proceso es reforzador, pero puede ser sólo una mejora aparente ya que dependerá de
la coherencia en el largo plazo y su relación con la visión, las habilidades esenciales, las
ventajas competitivas y los atributos percibidos y a percibir.
En este caso deberíamos eliminar las acciones tácticas y las acciones operativas que estén
divorciadas de la estrategia. La idea sería reemplazar el ciclo inferior de acciones tácticas y
operativas por otro que podría llamarse comunicación de ventajas competitivas. En este
caso, eliminamos la tentación de buscar resultados por acciones desconectadas de la
estrategia, ya que apuntamos a la construcción de ventajas competitivas funcionales al
posicionamiento.
Por otra parte, el ciclo superior —que es de balance— debería convertirse en uno de
refuerzo, y para ello es necesario trabajar al mismo tiempo con el corto plazo y el largo plazo;
es decir, pensar y actuar estratégicamente en forma simultánea. Esto quiere decir que
debemos eliminar las presiones por la búsqueda de las ventas o los resultados en forma
desesperada para reemplazarla por una actitud más reflexiva, considerando la estrategia en
cada decisión operativa o táctica que se tome.
Estrategia
La estrategia son los objetivos, opciones y búsqueda permanente de caminos o trayectorias
alternativas alineadas con la visión y el posicionamiento, que se adecuan a la evolución del
entorno. La estrategia está formada por los objetivos a lograr y los caminos o trayectorias
alternativas para alcanzarlos.
Objetivos estratégicos
Son un conjunto articulado de grandes logros que representan los atractores para lograr la
visión a través de un posicionamiento. Estos son los grandes objetivos que queremos
alcanzar, los que deben estar alineados con la visión y el posicionamiento deseado.
Trayectorias estratégicas
Son las posibles alternativas para alcanzar los objetivos estratégicos y desarrollar las
habilidades esenciales. Estas trayectorias deben redefinirse permanentemente. Una vez
elegida una trayectoria estratégica, esta se utilizará como guía para ejecutar las tareas
operativas dentro de la organización hasta que no se elija una nueva trayectoria.
Una nueva trayectoria debe elegirse cuando al evaluar el entorno se encuentran límites
externos difíciles de sortear. No existe un intervalo de tiempo para evaluar una trayectoria o
cambiarla, dependerá de cada situación específica. De todos modos, es muy importante
pensar estratégicamente en cada momento que realicemos una acción operativa, de esa
forma estaremos evaluando persistentemente las trayectorias estratégicas.
La trayectoria estratégica es la parte más variable de la estrategia y se asocia per-
manentemente con la dinámica operativa de la organización.
Habilidades esenciales (core competence)
El concepto de core competence (Prahalad & Hamel, 1990) está referido a las capacidades o
habilidades mas importantes que tiene una organización, las que deben generar ventajas
competitivas que coadyuven a lograr los objetivos estratégicos a través de desarrollar las
mejores trayectorias estratégicas. Básicamente, podríamos decir que core competence es
una habilidad esencial y diferenciadora de la empresa, que reúne las siguientes
características:
1) se trata de una actividad (no un producto) que le permite el ingreso a diferentes
mercados;
2) esta habilidad es apreciada, o requerida por los consumidores;
3) es una habilidad difícil de imitar por los competidores.
A través de esta habilidad central obtengo una llave de ingreso a varios mercados
potenciales y, a la vez, el desarrollo de cada uno potenciará al resto de los negocios
actuales, al estar todos interrelacionados. El core competence se convierte así en la
habilidad que lleva a la empresa a generar nuevas ventajas competitivas dinámicas.
Por ejemplo, el core competence de Carrefour es la habilidad que tiene para mantener los
costos bajos, a partir del poder de negociación que ejerce sobre los proveedores y, por lo
tanto, para vender a bajos precios.
El core competence de Sony es la habilidad para desarrollar productos en miniatura (Hamel
& Prahalad, 1994). Sony fue la primera empresa en salir al mercado con radios miniatura,
posteriormente el Walkman (reproductores de casetes portables), el discman (compact disk
portables), televisores de pantallas de cristal líquido de 4 pulgadas, etc. Esta habilidad la
aplica para llegar al liderazgo en los distintos mercados en los que ingresa.
Es necesario identificar las habilidades esenciales que hacen posible el crecimiento de la
organización. Esta posición implica un cambio en la forma de ver la empresa. En lugar de
pensar en una suma de unidades de negocios, la empresa debe pensar en una suma de
habilidades clave y en la sinergia resultante.
Cuando los ciclos de vida son cada vez más cortos, asociar la imagen de la empresa a un
producto determinado no parece ser una buena opción. Tampoco, como es sabido,
diversificar sin un criterio, saltando de cosmética a electrónica, alimentaria o editoriales. Es
muy riesgosa e inestable la posición de una empresa que no puede concebirse a sí misma y
a sus competidores en función del core competence. Sin tener al menos un core competence
es prácticamente imposible lograr el propósito estratégico o la visión de la organización.
Los mercados son altamente competitivos y los factores tradicionales de ventajas
competitivas han dejado paso a un conjunto de factores mucho más complejo. Las
telecomunicaciones hacen cada vez más sencillo el intercambio de los factores de
producción, donde los costos y calidad son imitables en cualquier punto del mundo,
perdiendo su valor de ventaja diferencial. La clave está en descubrir o inventar mercados y
desarrollarlos antes que los competidores.
Asuntos críticos y palanca estratégica
Son los temas estratégicos críticos, fundamentales para el logro de los objetivos estratégicos
pero que no son sencillos de resolver, convirtiéndose en limites a la estrategia.
Los asuntos críticos son obstáculos que hay que eliminar, pero primero hay que
comprenderlos, entenderlos y clasificarlos según su importancia, para poder plasmar la
estrategia.
Una vez clasificados hay que ordenarlos según su importancia estratégica, de este orden
surge el punto donde apoyar la palanca estratégica. Este es un concepto importante, ya que
permite eliminar el límite que realmente frena el logro de la estrategia. El punto de
apalancamiento no siempre será evidente, ni surgirá a primera vista. En particular, en medio
de una crisis es difícil ver exactamente cómo salir del problema. Una visión general del
problema, tomando cierta distancia ayuda a entender más claramente el problema. A me-
nudo, una acción sutil es suficiente; a veces, se trata simplemente de esperar, y comprender
las demoras. En otros casos, el punto de apalancamiento puede surgir en algún lugar
totalmente inesperado (Senge et al., 1994).
Niveles de la estrategia
El léxico habitual de los negocios habla de distintos niveles de estrategia; estrategia
corporativa, estrategia de negocios, estrategias funcionales. Comentaremos aquí la conexión
de estos niveles con el marco conceptual desarrollado.
Estrategia corporativa
Es el máximo nivel, es la estrategia para toda la corporación, donde se evalúan los diferentes
negocios actuales y las posibilidades de negocios futuros. Define la esfera de negocios a que
aspira una compañía, establece la clase de organización económica y humana que es o
pretende ser y la naturaleza de las contribuciones económicas y no económicas que intenta
aportar a sus accionistas, empleados, clientes y las comunidades (Andrews, 1971). En
palabras de Michael Porter (1987), la estrategia corporativa es lo que asegura que la
totalidad de la corporación represente más que la suma de sus partes.
En nuestro enfoque trabajamos con el concepto de marco estratégico, por lo tanto
necesitamos no sólo una estrategia corporativa sino un marco estratégico corporativo, ya que
tenemos que formar una visión enfocada para toda la corporación y de ésta se desprenderá
la estrategia corporativa.
Estrategia de negocios (business strategy)
Es la estrategia para cada negocio en particular dentro de la cartera que posee la empresa,
una vez definido el marco estratégico para toda la corporación. El marco estratégico
corporativo va a definir la base para el marco estratégico de cada negocio. Por lo tanto cada
negocio tendrá su visión enfocada específica y su estrategia, pero deberán ser coherentes y
consistentes con el marco estratégico corporativo.
Estrategias funcionales
Estas estrategias tienen sus raíces en el antiguo enfoque newtoniano, fragmentado. Tener
estrategias funcionales, es decir, específicas para cada área funcional (marketing, finanzas,
producción) va abiertamente en contra de la primera ley de dinámica de sistemas, la Ley de
la Fragmentación: "cuanto más dividido esté un sistema, menos dinamismo tendrá". Las
estructuras funcionales —y en consecuencia las estrategias funcionales— no deberían existir
más de la manera que hoy las conocemos. Una estrategia independiente de marketing no
tiene sentido, como tampoco una de operaciones, o de personal, sino que tenemos que
buscar una estrategia total por negocio generando la máxima integración posible de las
funciones. Las distintas áreas y personas deben trabajar en interdependencia, no con
independencia unas de otras.
Tácticas
Las tácticas son también una herramienta perteneciente a la administración tradicional de las
organizaciones, al enfoque fragmentado, "partimos de la estrategia, elaboramos luego las
tácticas, y finalmente ejecutamos la operativa".
Como ya fuera expuesto, la operación se realiza teniendo siempre presente a la estrategia, y
debe ser vista como una operación estratégica. No tiene sentido separar "lo operativo de lo
estratégico", ya que esta dicotomía nos traslada a realizar el paralelismo con "lo urgente
primero, lo importante después". En algunas organizaciones la fragmentación lleva incluso a
que sólo algunas personas puedan trabajar con lo estratégico y la gran mayoría estén
"limitadas" a trabajar sobre lo operativo. El resultado es que la organización no evoluciona,
genera sólo rutina y tiende a la desaparición.
¿Cómo se puede romper este arquetipo? Hay que comenzar a considerar que lo estratégico
y lo operativo están entrelazados, no se pueden separar. Debemos hacer y pensar
estratégicamente al mismo tiempo. La persona que está realizando una actividad operativa
debe pensar en sus consecuencias estratégicas y cuál es la contribución de su actividad a la
visión, el posicionamiento o la estrategia. También debe proponer cambios en cualquiera de
los componentes de la estrategia.
Pero para esto, es necesario que la organización genere el ambiente adecuado, de apertura,
y que motive a la participación de todos en la formación de la estrategia. Si seguimos este
enfoque integrador no tiene sentido agregar un concepto fragmentador como la táctica que
no sólo no reviste ninguna utilidad, sino que conduce a la fragmentación y al reduccionismo.
Una promoción especial de un producto por dos semanas en una cadena de supermercados,
es un ejemplo típico de táctica. Pero si en lugar de llamarla acción táctica, la consideramos
una acción operativa con consecuencias estratégicas, es más clara la relación que esta
acción tiene sobre el posicionamiento futuro de la marca.
V. REFLEXIÓN Y APRENDIZAJE ESTRATÉGICO
La reflexión es la base pata el aprendizaje, sin reflexión no existe aprendizaje. Cuando
realizamos una acción, cualquiera sea, debemos reflexionar individualmente y en grupo
sobre la forma de ejecución y sus posibles resultados. Cuando evaluamos, debemos
reflexionar para poder aprender sobre lo realizado y finalmente poder modificar nuestros
modelos mentales.
"El aprendizaje es el mejor método que ayuda al individuo para moverse de una fase a otra
de la vida."
de Geus, 1999.
"El aprendizaje es la continua creación y recreación de nuestros modelos mentales."
O’Connor & McDermott, 1998.
"El aprendizaje organizacional es algo más que la simple suma de lo que saben los
individuos de la organización."
Boyett & Boyett, 1999.
Nuestros modelos mentales están preparados para medir con exactitud y precisión. Pero en
la mayoría de las situaciones que hoy enfrentamos, esto es muy difícil de lograr, debemos
cambiar la exactitud y la precisión como atributos valorados por la sensibilidad. Los sentidos
nos dan realimentación inmediata y deben ser nuestra forma de medición, por lo tanto, para
mejorar el aprendizaje debemos agudizar los sentidos. Este es el aprendizaje que debemos
lograr para generar una verdadera organización de aprendizaje que trabaje
estratégicamente.
La rueda del aprendizaje de Daniel Kim
Daniel Kim, cofundador con Peter Senge del Center for Organizational Learning del MIT, ve
al proceso de aprendizaje como una rueda que gira y gira. En una parte del ciclo
aprendemos a "saber cómo", en la otra a "saber por qué". El conocimiento que se adquiere
cuando la rueda gira, no se pierde; por el contrario, se acumula a la manera de un ciclo
virtuoso/vicioso. Esta acumulación va generando suposiciones y teorías que llamamos
modelos mentales
Los modelos mentales no sólo se forman con las vueltas de la rueda, sino que también
coadyuvan a modelar cómo y cuándo gira la rueda, y la velocidad del giro. El "saber cómo"
se logra a través de la experiencia y la comprobación de conceptos. Si solamente tratamos
de aprender de la experiencia logramos un aprendizaje muy incompleto, porque nos falta el
"saber por qué", que se logra con la reflexión y la formación de conceptos.
Reproducido de Hablan los gurús, Joseph Boyett & Jimmie Boyett. Editorial Norma, 1999.
Hechos
El iceberg nos muestra que lo primero que percibimos son los hechos, por lo que
reaccionamos y actuamos en función de éstos, generando presiones que destruyen a la
organización en su conjunto y a las personas que trabajan en ella.
Un primer nivel de aprendizaje es alcanzar a percibir los "patrones", es decir, com-
portamientos exitosos anteriores que copiamos o repetimos para buscar nuevamente el éxito.
Pero el resultado generalmente no es bueno ya que cuando hablamos de un contexto como
el actual, las condiciones cambian permanentemente. Lo mismo sucede cuando copiamos la
estrategia de un competidor exitoso, seguramente no vamos a tener éxito, porque la
situación no es igual. La frase "no vamos a inventar la rueda", es completamente nociva y
perjudicial, un asesinato a la creatividad.
Estructuras
Las estructuras están siempre sumergidas, es muy difícil llegar a percibirlas y analizarlas.
Llegar a las estructuras es llegar a la esencia, al fondo del sistema, donde vemos la relación
entre las variables, y donde podemos analizar la interdependencia de las variables. Al
analizar esta interdependencia podemos encontrar los efectos que se producen al
interrelacionarse las variables. Entender las interrelaciones es entender la no-linealidad, la
complejidad y el dinamismo.
Modelos mentales
Pero la base más profunda del iceberg son los modelos mentales, y por ser lo más profundo
también es lo más difícil de cambiar. Cuando se consigue cambiar los modelos mentales se
produce un efecto casi mágico, la organización puede transformarse y transformar a su
entorno. Si no se produce este cambio, el precio a pagar será la perdida de libertad, con
todas sus consecuencias. Por esto decimos que llegar al fondo del iceberg es la clave del
éxito en el futuro de cualquier organización.
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Estrategia - Conceptos fundamentales - Roberto Serra
Estrategia, el tema central
En la macroeconomía el tópico dominante es el crecimiento y cómo lograrlo. En el campo del
management, el correlato del crecimiento es la estrategia. Después de dos décadas en las
cuales el capitalismo tropezó con una crisis de proporciones (creciente desempleo,
economías estancadas y utilidades magras) y durante las cuales se aplicaron ideas como
reingeniería y downsizing (generalmente traducidas como reducción de costos y despidos
masivos), el desafío es crecer. Es decir aplicar estrategias exitosas.
Nada de eso sirve en el largo plazo. La llamada reingeniería llegó tan lejos en su afán de
eliminar costos, que además de eliminar grasa cortó músculo. Y muchas empresas se
encontraron, de golpe, anoréxicas.
La clave entonces es el crecimiento. Pero a su vez, la clave del crecimiento es la innovación.
Algo esencial, además, en la nueva economía digital en la que nos estamos sumergiendo,
nos guste o no.
La idea de planificación tiene hoy significados diferentes de los que tenía hace apenas unos
pocos años. Sobre todo esto versa la estrategia.
Para poder manejar una organización, del tamaño que sea, se requiere tener una
cosmovisión, una visión de conjunto, orgánica, sobre qué es hoy estrategia y cómo se
implementa.