PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA
OMS
En la adolescencia y los primeros años de la edad adulta se producen muchos
cambios fisiológicos, comportamentales y emocionales . El uso cada vez mayor de
las tecnologías en línea, que sin duda aporta muchos beneficios, también puede
generar tensiones adicionales, pues cada vez es mayor la conexión a las redes
virtuales en cualquier momento del día o la noche. También hay muchos
adolescentes que viven en zonas afectadas por emergencias humanitarias, como
conflictos, desastres naturales y epidemias, y los jóvenes que viven estas
situaciones son particularmente vulnerables a la angustia y las enfermedades
mentales.
antes de los 14 años, pero la mayoría de los casos ni se detectan ni se tratan.
Con respecto a la carga de morbilidad entre los adolescentes, la depresión
ocupa el tercer lugar. El suicidio es la segunda causa de muerte entre los 15 y
los 29 años.
Cada vez son más numerosas las pruebas de que la promoción y la protección
de la salud del adolescente es beneficiosa no solo para la salud a corto y a largo
plazo, sino también para la economía y la sociedad, pues adultos jóvenes sanos
podrán contribuir mejor a la fuerza laboral, a sus familias y comunidades, y a la
sociedad en su conjunto.
La prevención empieza por un mejor conocimiento
La prevención comienza por conocer y entender los signos y síntomas precoces
que alertan de una enfermedad mental. Los padres y los profesores pueden
contribuir a crear en los niños y adolescentes aptitudes que les ayuden a hacer
frente a los retos que se encontrarán cada día en casa y en la escuela.
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QUÉ ENTENDEMOS POR SUICIDIO Y QUÉ FENÓMENOS ABARCA.
El suicidio, como fenómeno social y cultural, es cada vez más frecuente en la sociedad occidental y
se hace patente en los pueblos amerindios convirtiéndose en un verdadero problema en ciertas
etnias de la región. En este artículo vamos a realizar una revisión aproximada de los diferentes
aspectos que presenta el fenómeno suicida; empezamos realizando un análisis conceptual, para
ello, en primer lugar, intentamos definir con la mayor precisión posible el término suicidio,
posteriormente se analiza la perspectiva histórica en relación a dicho fenómeno social. Ya
realizada la visión general sobre ciertos aspectos del fenómeno suicida pasamos a describir el
estado actual de la cuestión dentro de los pueblos amerindios, analizando una muestra de pueblos
indígenas de dicha región que presentan o han presentado problemas concretos relacionados con
el suicidio.
FACTORES DE RIEGO U/O FENOMENOS QUE ABARCA
Dentro de los factores de riesgo descritos se encuentran la presencia de desórdenes
mentales (especialmente depresión mayor, trastorno bipolar o psicosis), abuso de
sustancias psicoactivas, historia familiar de suicidio, abuso sexual, delincuencia,
homosexualidad, adolescentes en centros especiales como prisiones o casas de paso,
divorcio de los padres, malas relaciones interpersonales e historia de maltrato familiar.
Estudios recientes encuentran asociación no causal con trastornos del sueño especialmente
insomnio, pesadillas e
insuficiencia del sueño [30,31]. Con la evolución de la tecnología en los últimos años se ha
encontrado como factor de riesgo el Internet y la información destructiva y mal dirigida
que este entrega.
La adolescencia es una etapa en la que ocurren cambios de crecimiento y desarrollo
neuroendocrino, psicológicos y
sociales [33]. Los problemas que pueden llevar a afectar a los adolescentes corresponden al
área emocional y psicosocial [34,35]. Para prevenir la conducta suicida se deben promover
en este grupo los modos de vida saludables como la práctica sistemática del deporte, una
sexualidad responsable, los hábitos no tóxicos y el desarrollo de múltiples intereses que
permitan un uso adecuado de su tiempo libre [36,37]. La protección se debe hacer con
niños con riesgo suicida o los que en la propia adolescencia hayan acumulado diversos
factores de riesgo hasta ese momento ausentes.
[38] En este grupo de adolescente se encuentran aquellos con suicidios frustrados o
tentativas de suicidio. Cuando
existe un trastorno distímico, que consiste en depresión e irritabilidad prolongada, pueden
existir síntomas como
insomnio, disminución del apetito, fatiga, dificultad en la concentración y en la toma de
decisiones, sumado a
desesperanza [39, 40]. En otros casos, la depresión para este grupo se da a conocer con
actitudes como el abuso de
drogas, problemas de comunicación, baja autoestima, mal carácter, aislamiento social,
descuido personal y rebeldía.
Los futuros adolescentes con conducta suicida pueden
tener tres etapas [41]:
1. Infancia problemática (engloba los factores predisponentes).
2. Recrudecimiento de problemas previos, con la incorporación
de los propios de la edad (cambios somáticos,
preocupaciones sexuales, nuevos retos en las relaciones
sociales y en el rendimiento escolar).
3. Etapa previa al intento suicida, que se caracteriza por la
ruptura inesperada de relaciones interpersonales. Generalmente
etapa precipitante.
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