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Emerson

Este documento analiza la obra y pensamiento del filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson. Discute si Emerson debe ser considerado un filósofo o un poeta, y concluye que su pensamiento trasciende estas clasificaciones al combinar elementos de ambos.
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Emerson

Este documento analiza la obra y pensamiento del filósofo estadounidense Ralph Waldo Emerson. Discute si Emerson debe ser considerado un filósofo o un poeta, y concluye que su pensamiento trasciende estas clasificaciones al combinar elementos de ambos.
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Estudios americanos

Emerson,
filósofo de la democracia
John Dewey

S
e ha dicho que Emerson no es un filósofo. Consi- la filosofía aún es ruda y elemental; algún día la enseñarán
dero verdadera o falsa esa negación según se diga los poetas. El poeta tiene la actitud natural; es creyente; el
como elogio o como reproche, según los motivos filósofo, tras librar una lucha, solo tiene razones para creer”.
que presente. Cuando el crítico aduce la falta de Tampoco creo impertinente poner al lado de esa declaración
método, la ausencia de continuidad, de lógica coherente y, otra que dice: “Aún tenemos que aprender que lo dicho en
con la vieja historia de la cuerda de perlas holgadamente palabras no ha sido por ello afirmado. Ha de afirmarse por
dispuestas, rechaza a Emerson como un escritor de máxi- sí mismo o ninguna forma de gramática ni de plausibilidad
mas y proverbios, un compilador de percepciones brillantes podrán probarlo, ni serie alguna de argumentos”. Para Emer-
y aforismos abruptos, el crítico, en mi opinión, expone sen- son, la percepción era más potente que el razonamiento; las
cillamente su incapacidad para seguir una lógica que está fi- entregas del debate más deseables que la concatenación del
namente labrada. “Queremos mucha lógica en cada hombre; discurso; la sorpresa de la recepción más demostrativa que
no podemos perdonar su ausencia, pero eso no debe decir- las conclusiones de la demostración intencionada. Como él
se. La lógica es el avance o el desarrollo proporcionado de mismo dijo, “bueno como es el discurso, mejor es el silen-
la intuición, pero su virtud es como un método silencioso; cio, que lo avergüenza. La extensión del discurso indica la
cuando aparece como proposiciones y tiene un valor aparte, distancia de pensamiento entre el hablante y el oyente”. De
es inútil.” Emerson cumple su propio requisito. El crítico nuevo: “Si hablo, defino y confino, y soy menos”. “El silen-
necesita el método presentado aparte y no descubrir que su cio es un disolvente que destruye la personalidad y nos deja
hilo principal se ha perdido. De nuevo, dice Emerson, “no ser grandes y universales.”
hay cumplido como el de dirigir a los seres humanos pensa- No trazaría límites apresurados y tajantes entre filósofo y
mientos desde la altura y presuponiendo su inteligencia”, un poeta, aunque hay algunas diferencias de énfasis en el pen-
cumplido que los críticos de Emerson se han apresurado ge- samiento y de ritmo en el discurso. El deseo de una lógica
neralmente a evitar. Resumiendo, no conozco a otro escritor, articulada, no silenciosa, es intrínseco a la filosofía. El des-
no importa cuan segura sea su posición en los tratados de pliegue de la percepción ha de ser manifiesto, no solo segui-
historia de la filosofía, cuyo movimiento de pensamientos do y entendido. Ese método consciente es, podría decirse, lo
sea más compacto y unificado, ninguno que combine más único que en última instancia concierne al pensador abstrac-
adecuadamente la diversidad de la acometida intelectual con to. No le interesa el pensamiento, sino el pensamiento razo-
la concentración de forma y efecto. He leído recientemente nado, no las cosas, sino los modos de las cosas; ni siquiera
la carta de un caballero, distinguido escritor de filosofía, en la verdad, sino las sendas por las que se busca la verdad.
la que señala que los filósofos son una clase estúpida, puesto El pensador abstracto capta minuciosamente los símbolos
que quieren toda razón cuidadosamente señalada y etique- del pensamiento. Es dado a fabricar y afilar las armas del
tada y son incapaces de dar nada por sentado. El paterna- espíritu. Los resultados, las interpretaciones, las victorias,
lismo condescendiente, por parte de los críticos literarios, son indiferentes. En el arte ocurre de otro modo. El arte es,
de la falta de coherencia de Emerson nos recuerda que los como dice Emerson, “la senda del creador hacia su trabajo”
filósofos no tienen el monopolio de esa forma particular de y, de nuevo, “un respeto habitual por el conjunto de un ojo
estupidez. que ama en detalle la belleza”. El afecto es por el significado
Tal vez esté más en lo cierto, sin embargo, quien niega del signo, no por su constitución. Solo mientras los blande
que Emerson sea un filósofo porque es más que un filósofo. fragua el artista la espada y el escudo del espíritu. Su asunto
Podría trabajar, dice, a través del arte, no de la metafísica, es descubrir más que analizar, discernir más que clasificar.
encontrando la verdad “en el soneto y el drama”. “Soy —ci- Lee, pero no compone.
tando de nuevo a Emerson—, en todas mis teorías, éticas y Sin embargo, nada más trazar esas líneas nos avergonza-
políticas, un poeta”, y creo que podríamos tomar sin riesgo mos y empezamos a retractarnos. Eurípides y Platón, Dante
su palabra en el sentido de ser un hacedor más que un re- y Bruno, Bacon y Milton, Spinoza y Goethe suscitan el re-
flector. Prefería que se lo situara entre los visionarios antes chazo. El espíritu de Emerson se alza para protestar contra
que entre los razonadores de la raza, pues dice: “Pienso que la exageración de que intenten situarlo en el plano del arte

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más que en una plataforma filosófica. Los críticos literarios veces, de hecho, en que tendemos a considerar toda la obra
admiten su filosofía y niegan su literatura. Y si los filósofos de Emerson como un himno a la inteligencia, un peán al
ensalzan su arte sagaz, sereno, y hablan con cierto desprecio poder creador e inquietante del pensamiento.
de su metafísica, tal vez sea porque Emerson sabía también En consecuencia, como ofrenda de expiación a los manes
algo más profundo que nuestras definiciones convenciona- de Emerson, podríamos caracterizar su pensamiento, su mé-
les. Es cierto que los pensadores reflexivos han tomado el todo, incluso su sistema. Lo encuentro en el hecho de que
camino de la verdad por su verdad; el método de la vida toma las distinciones y clasificaciones que para muchos fi-
por la conducta de la vida; en resumen, han tomado medios lósofos son verdaderas en, de y por sus sistemas, y las hace
por fines. Pero es también seguro que en la completud de su verdaderas de la vida, de la experiencia común del hombre
devoción han expiado su transgresión; los medios se iden- corriente. Dicho con sus propias palabras: “Hay grados en
tifican con los fines, el pensamiento se convierte en vida y el idealismo. Primero aprendemos a jugar con él académi-
la sabiduría no se justifica por sí misma, sino por sus hijos. camente, como el imán fue una vez un juguete. Luego ve-
El lenguaje mantiene debidamente la diferencia entre filó- mos, en el apogeo de la juventud y la poesía, que podría
sofo y sofista. No se puede eliminar amor y generación de ser verdadero, que es verdadero en destellos y fragmentos.
la definición de pensador como no se puede eliminar pensa- Después, su semblante se vuelve severo y sólido, y vemos
miento y límites de la concepción de artista. Es el interés, que debe ser verdadero. Entonces se muestra ético y prácti-
la preocupación, el cuidado, los que hacen tanto uno como co”. El idealismo, que es cosa del intelecto académico para
otro. Es una ironía significativa que la antigua disputa en- el profesor, una esperanza para la juventud generosa, una
tre filósofo y poeta fuese inaugurada por uno que unía en sí inspiración para el proyector genial, es para Emerson una
mismo más que ningún otro individuo ambas cualidades de descripción estrictamente precisa de los hechos del más real
artista y metafísico. En el fondo, la disputa no tiene que ver de los mundos en que todos se ganan la vida.
con los objetivos ni con los métodos, sino con los afectos. Esa referencia a la vida inmediata es el texto con el que
En las divisiones del amor queda siempre la unidad del que prueba a todo filósofo. “Cada nueva mente a la que nos
ama. Debido a que Platón fue tan grande estuvo dividido en aproximamos parece requerir —dice— una abdicación de
sus afectos. Un hombre menor no habría soportado ese amor todas nuestras posesiones pasadas y presentes. Una nueva
dividido, a causa del cual enfrentó al poeta y el filósofo. Vis- doctrina parece al principio una subversión de todas nuestras
to desde fuera, nuestras barreras entre literatura y metafísica opiniones, gustos y modos de vivir.” Pero mientras que nos
resultan insignificantes, señales de la tentativa de fijar las entregamos “completamente y sin reservas a aquello que nos
legalidades y formalidades de lo decoroso a las cosas del lleva consigo, puesto que es lo nuestro, rechazamos lo que
espíritu. Si alguna vez ha vivido no solo un metafísico, sino no nos lleva consigo, puesto que no es lo nuestro. Sería un
un profesor de metafísica, ese fue Immanuel Kant. Sin em- estúpido si no sacrificara mil Esquilos a mi integridad inte-
bargo, también Kant dice que se consideraría más indigno lectual. Ocurre lo mismo con la verdad abstracta, la ciencia
que un jornalero si no creyese que, de algún modo, incluso de la mente. Un Bacon, un Spinoza, un Hume, Schelling,
en sus clasificaciones técnicas y distinciones remotas, tam- Kant, son solo más o menos torpes traductores de cosas en
bién él estaba llevando a cabo la lucha de la humanidad por nuestra conciencia. Digamos, entonces, en lugar de verter
la libertad, esto es, por la ilustración. ese oscuro sentido, que no ha tenido éxito en retraducirlo a
Para Emerson, entre todos, hay unilateralidad y exagera- nuestra conciencia. De cualquier modo, cuando al fin esté
ción, que él sería el primero en despreciar, en exaltar dema- hecho, veremos que el escritor no nos devuelve a un estado
siado su sustancia creativa a expensas de su procedimiento recóndito, sino a uno simple y natural”.
reflexivo. De hecho, dijo en alguna parte que el hombre indi- De nuevo, tomando esta otra cita: “Aristóteles o Bacon o
vidual es solo un método, un plan de disposición. La expre- Kant proponen una máxima que es la clave de la filosofía en
sión es ampliamente descriptiva de Emerson. Su idealismo adelante, pero me interesa más saber que, cuando al fin ma-
es la fe del pensador en su pensamiento elevada a la enésima nifiestan su gran palabra, es solo una experiencia cotidiana
potencia. “La historia —dice— y el estado del mundo en del hombre de la calle”. Creo que lee erróneamente el llama-
cualquier momento es directamente dependiente de la clasi- do eclecticismo de Emerson quien no ve que es una reduc-
ficación intelectual que existe entonces en las mentes de los ción de todos los filósofos de la raza, incluso de los profetas
hombres.” También: “Cuidado cuando el gran Dios abando- como Platón y Proclo, por quienes Emerson siente especial
na a un pensador en este planeta. Todas las cosas peligran cariño, a la prueba del presente y la experiencia inmediata.
entonces. Las esperanzas de un hombre, los pensamientos Aquellos que desprecian a Emerson por pedantería superfi-
de su corazón, la religión de las naciones, los modales y la cial debido a la serie de nombres que acostumbra proyectar
moral de la humanidad quedan a merced de una nueva gene- como abalorios ante nuestros ojos, solo dan voz a su propia
ralización.” También: “Todo parece permanente hasta que se pedantería, sin ver, en su literalidad, que todas esas cosas
descubre su secreto. La naturaleza parece provocativamente son, para Emerson, símbolos de usos distintos administrados
estable y secular, pero tiene una causa como todo lo demás y, al alma común.
una vez he comprendido esto, ¿se desplegarán esos campos Igual que trata a los filósofos, Emerson trata las doctrinas.
tan inamoviblemente amplios, colgarán esas hojas tan indi- El platónico enseña la inmanencia de la ideas absolutas en el
vidualmente considerables?” Por último: “En la historia una mundo y en el hombre, que toda cosa y todo hombre parti-
idea sobresale como una luna y regula la marea que sube si- cipa de un sentido absoluto, individualizado en él y a través
multáneamente en todas las almas de una generación”. Hay del cual uno forma una comunidad con los otros. Al mismo

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tiempo que esa verdad del universo resulta adecuada para la Platón. ¿Fue un visionario inepto o un sutil dialéctico? ¿Un
enseñanza, se ha convertido en una verdad de la filosofía, reformador político o el fundador de la nueva forma del arte
una verdad de la interpretación privada, que unos hombres literario? ¿Un exhortador moral o un instructor en una aca-
alcanzan, aunque no otros, y en consecuencia verdadera para demia? ¿Fue un teórico de la educación o el inventor de un
algunos, pero no verdadera para todos, y por tanto no ab- método de conocimiento? Nosotros, viendo a Platón a través
solutamente verdadera para cualquiera. Pero para Emerson de siglos de exposición e interpretación, no encontramos di-
toda “verdad se encuentra en el camino”. Dice Emerson: ficultades en considerarlo un filósofo y atribuirle un sistema
“Estamos en el seno de una inteligencia inmensa que nos de pensamiento. Discutimos sobre la naturaleza y el conte-
hace órganos de su actividad y receptores de su verdad,” y la nido de ese sistema, pero no dudamos de que está ahí. Es el
idea ya no es un juguete académico ni un destello de poesía, paso de los siglos lo que ha unido a Platón con su técnica y lo
sino un informe literal de la experiencia del momento como que ha desarrollado y unido a Platón a un sistema. Un siglo
ha sido enriquecido y reforzado por el individuo a través de es una pequeña proporción respecto a veintiséis; no es fácil
la narración de la historia, la aplicación de la ciencia, el chis- predecir. Pero, al menos, al pensar en Emerson como en el
morreo de la conversación y el intercambio del comercio. único ciudadano del Nuevo Mundo apto para que su nombre
Que todo individuo es a la vez el foco y el canal del largo y se pronuncie con el mismo aliento que el de Platón, pode-
ancho esfuerzo de la humanidad, que toda la naturaleza exis- mos creer sin presunción que, aunque Emerson no tenga un
te para la educación del alma humana, esas cosas, cuando sistema, es, sin embargo, el profeta y el heraldo de cualquier
leemos a Emerson, dejan de ser afirmaciones de una filoso- sistema que la democracia haya de construir y abrazar de
fía separada y se convierten en transcripciones naturales del aquí en adelante y que, cuando la democracia se articule a sí
curso de los acontecimientos y derechos del hombre. misma, no tendrá dificultades en encontrarse a sí misma ya
La filosofía de Emerson tiene esto en común con la de los propuesta en Emerson. Esto es tan cierto hoy como cuando
trascendentalistas; prefiere tomar prestado de ellos más que Emerson dijo: “Nuestra necesidad primordial no estriba en
de otros pigmentos y alineaciones. Pero Emerson encuentra proposiciones, ni en nuevos dogmas ni en la exposición ló-
la verdad en el camino, en el esfuerzo no aprendido, en la gica del mundo, sino en observar y acariciar tiernamente las
idea inesperada, lo que lo aleja de su distanciamiento. Sus sensibilidades intelectuales y morales y atraerlas para que
ideas no están fijas en una realidad que está más allá o por se queden con nosotros. Mientras estén con nosotros no nos
detrás o en otra parte y, por tanto, no tienen que ser retor- equivocaremos”. Nos vemos obligados a decir que Emerson
cidas. Son versiones del aquí y ahora y fluyen libremente. es el primer y ya casi el único cristiano del intelecto. De esa
Emerson, celoso de la democracia espiritual, encuentra el re- reverencia del instinto y el impulso de nuestra naturaleza co-
putado valor trascendental de un orgulloso distanciamiento mún emergerán a su debido tiempo proposiciones, sistemas
y de un más allá en la posesión del incuestionable presente. y exposiciones lógicas del mundo. Entonces tendremos una
Cuando Emerson, hablando de la cronología de la historia, filosofía que la religión no podrá amonestar y que conozca
esboza el allí y entonces como “salvaje, agreste y absurdo”, su amistad con la ciencia y el arte.
traza también la línea que marca su distancia con el trascen- Emerson escribió de cierta clase mental: “Esta alma tran-
dentalismo, que es el idealismo de una clase. La cruda reali- quila, bien fundamentada, amplia de miras, no tiene prisa, ni
dad es que el idealista frecuentemente ha conspirado con el litiga, ni juzga. Yace al sol y se cultiva en el mundo”. Es el
sensualista para privar al urgente y pasajero ahora de un va- alma de Emerson lo que describen esas palabras. Pero eso
lor espiritual. A través del trabajo conjunto de esa conspira- no es un mérito privado ni un crédito personal. Para miles
ción desdeñosa, el hombre corriente no es, o al menos no se de hijos de la tierra, Emerson ha levantado las barreras que
entiende como tal, un idealista. Es al desheredado de la tierra ocultaban el sol y ha asegurado la circulación libre, alegre,
a quien Emerson llama a sus filas. “Si un hombre está enfer- de la luz del cielo y el saludable aire del día. Para ellos,
mo, es incapaz, miserable y odioso, es porque hay muchas contentos de sobrevivir sin luchar ni competir, viajan todos
cosas en su naturaleza que ilegítimamente le han quitado.” los comerciantes, puesto que con ellos ha llegado el servicio
Frente a credos y sistemas, convenciones e instituciones, final de toda mercancía. Para ellos, que descuidan sus casos,
Emerson está a favor de devolverle al hombre corriente lo todos los abogados pleitean en el día del juicio final, pues,
que, en nombre de la religión, la filosofía, el arte y la mo- aunque se apile una montaña de falsedades, la verdad es el
ralidad ha sido sustraído de la reserva común y adecuado a único depósito que la naturaleza tolera. Aquellos que recha-
un uso sectario y de clase. Más que nadie que conozcamos, zan ser llamados “maestro, maestro”, todas las magistratu-
Emerson ha comprendido y declarado que esa malversación ras al fin se aplazan, pues la suya es la causa común por la
hace que se deteriore la sencillez de la verdad y que, al vol- cual dominio, poder y principado quedan sojuzgados. Ante
verse parcial e interesada, resulte un enigma y una trampa esos triunfos, incluso los devotos de lo que hoy pasa con
para el teólogo, el metafísico y el literato; el enigma de una el nombre de éxito, los que ceden a millones y se inclinan
ley impuesta, de una renuncia al bienestar, de un ideal ro- ante los imperialismos, deben bajar su estandarte y asentir
mántico que resplandece solo a lo lejos, y el engaño de una pasajeramente al menos a la última palabra de la filosofía
habilidad manipuladora, de una actitud especializada. de Emerson: la identidad del ser, incondicional e inmutable,
Por muchas razones, el siglo que viene debería darse cuen- con el carácter.
ta de lo que está amaneciendo, de que Emerson no es solo un
filósofo, sino que es el Filósofo de la Democracia. La gene-
ración de Platón, creo, encontró dificultades para clasificar a Traducción de Fernando Vidagañ Murgui

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